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Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija}

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Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija} Empty Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija}

Mensaje por Invitado Mar Nov 24, 2015 7:19 pm

Tras haber seguido senderos erráticos y pistas erróneas que parecían querer conducirla a las más problemáticas situaciones, por fin había encontrado alguien del gremio con quien reunirse y a quien preguntar acerca del individuo a quien estaba buscando incesantemente. Habiendo pasado por situaciones de lo más desagradables para llegar hasta allí, no pensaba salir de Akaneia sin él. Saabirah, acostumbrada a que su vida no fuese lo más sencillo del mundo, sabía que, cuánto más difícil es la lucha, más glorioso es el triunfo. Aferrándose a aquella verdad, decidió seguir las pistas que el espía le había proporcionado amablemente.

Por lo que había llegado a conocer, era un hombre de cabello albino y con una mano de manakete claramente visible. Un ser rechazado por todos pero que se negaba a ocultar la esencia de su persona, eso le gustaba de él a priori. No iba a permitir que siguiese pasando por ese dolor, ella sabía lo que era no tener a nadie y lucharía por proporcionarle una familia. Más allá del dinero de la misión, le importaba ese propósito.

Atravesó toda la plaza a paso veloz. -Le encontraré, no importa lo que cueste. -se autoconvenció, ya había soportado lo peor y no era alguien que se rindiese tan fácilmente. No era casualidad que su padrastro la llamase Saabirah, que significa "insistente" en la lengua antigua. Era como un recordatorio de las circunstancias en que se habían conocido, en que había prácticamente acosado a su maestro para que se volviese tal. No sería el híbrido una excepción.

Nadie a la vista llamaba su atención. Había varios albinos por los alrededores pero el aclaratorio detalle de la mano transformada causaba la diferencia en ellos. Pero hubo uno de larga melena a quien sí le pareció ver unas garras. Se colgó de su brazo con cara suplicante y con la pureza que su corazón solía ostentar. -¡Espera, por favor! No te deseo ningún mal, sé todo lo que has pasado y no quiero revivir la experiencia. Todos son crueles contigo pero yo no lo seré, lo prometo. -prometió, con total honestidad pero voz cargada de preocupación por la reacción que podría tener. -Ellos también me han odiado toda mi vida y he estado sola hasta que llegó una persona para salvarme de la soledad. Yo, Saabirah, quiero ser esa persona para ti. Solo necesito que me dediques un poco de tu tiempo... -imploró, todavía agarrando su brazo para evitar que se marchase de su lado. Asimismo, inconscientemente, estaba probando que no sentía reparo de tocarle -pues no era como la gente de a pie- y que confiaba en él lo suficiente como para acudir a su encuentro sin empuñar un arma que cubriese su cuerpo de su tremendo poder.
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Mensaje por Invitado Mar Nov 24, 2015 8:30 pm

Había pasado ya un tiempo en Altea y dada la escasez de resultados planeaba marcharse pronto, esta vez con rumbo a Ylisse. El trato de la mayoría de las personas hacia el había sido duro, pero el joven híbrido de alguna manera se las arreglaba para sobrellevar la situación como siempre lo hacia, incluso había podido hacerse de un amigo en la escuela de Naga. Se encontraba esta vez en la plaza peatonal ya dispuesto a emprender su viaje hacia tierras desconocidas nuevamente, tenia el estomago casi vació y la cartera aun con sus monedas de oro sin tocar puesto que nadie había querido recibirlas hasta ahora o siquiera prestarle servicios. De la nada y sin previo aviso sintió un tirón en su brazo derecho que le tomo por sorpresa seguido de la voz de una joven mujer que prometía no ser cruel con el. El joven alvino de ojos azules simplemente se le quedo mirando con gesto sorprendido pero tranquilo intentando comprender de que iba la cosa y, aun que el contacto físico no era algo que le molestase ciertamente era extraño que alguien abrazara su brazo derecho de aquella manera cuando la mayoría de las personas prefería mantenerse lo mas alejadas posible de aquella extremidad tan "repugnante".
Esta expresion mas o menos:
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- Señorita, se siente bien?....  -

Pregunto una vez la chica hubo terminado posando su mano izquierda en la frente de la joven ya que su brazo derecho estaba siendo inmovilizado por el abrazo. No era que dudara de la buena fe de la jovencita pero aquel acercamiento simplemente le parecio algo demasiado inusual como para no ser obra de un agente externo.

- No parece ser fiebre.  No creo poder entender del todo lo que esta pasando pero intentare comprender en la medida de lo que me sea posible. -

Pese a lo que quizá se podría esperar Kija no era una persona arisca o desconfiada si no todo lo contrario, por otra parte su madre le tenia muy bien enseñado que un hombre siempre debe ser educado y atento con las damas por lo que, incluso si en un futuro se trataba de un engaño. La joven se notaba bastante preocupada, asi que en un intento por tranquilizarla le dedico una pequeña y sincera sonrisa.

- Tengo todo el tiempo del mundo, asi que puedo dedicarle todo el que necesite -

Comento de forma educada intentando apartarse un poco del centro de la plaza peatonal, a la sombra de uno de los arboles para poder escuchar lo que sea que necesitaran decirte. Sin poder evitarlo ladeo su mirada para darse cuenta que aun le sujetaban el brazo derecho, coloreando su pálido rostro ligeramente de rojo.
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Mensaje por Invitado Mar Nov 24, 2015 10:04 pm

La pelirrosa se quedó patidifusa al ver la adorable cara de sorpresa que se formó en el interlocutor al que creía terrible por causa de los rumores esparcidos sobre su persona. Sin ir más lejos, le posó la mano libre en su frente para comprobar si se hallaba en estado febril, pero nada más lejos de la realidad. Ella estaba hablando muy en serio pero era tal el maltrato que le habían causado que parecía ser incapaz de tomarlo como una propuesta seria. -"Y, aún así, es tan amable..." -pensó, para sus adentros, maravillada. Ella que había desarrollado odio hacia los nobles, sus opresores de la infancia, y el albino actuando como un caballero con ella sin siquiera conocerla y formando parte de un colectivo hostil con él. Se sentía abochornada a su lado.

Se había puesto roja cuando le dijo que le dedicaría todo el tiempo que necesitase. Demasiada amabilidad por naturaleza. Le siguió tomando del brazo hasta que terminaron bajo la sombra de un árbol de los alrededores. Era el momento de hablarle del tema en cuestión.

-¡Gracias, pero me encuentro perfectamente! Y lo de antes iba en serio. -trató de sonar convincente, soltando su extremidad y gesticulando muy abiertamente. -He oído sobre ti y me he sentido identificada porque yo también he vivido a espaldas del mundo muchos años. Pero hay salida y yo te la ofrezco. Yo ahora tengo un lugar al que pertenecer: Se llama Jauría Gris y es un gremio mundial clandestino en donde todos nos apoyamos mutuamente. En él hay gente que tampoco es aceptada, pero otra sí. Somos variopintos y hay integración racial. Siempre nos damos de comer, nos apoyamos en combate o nos hacemos favores. En definitiva, es como una gran familia. -le explicó, haciéndole entender la relación fraternal de protección mutua que se daba entre todos los miembros. Era algo que, sin duda, le vendría bien. -El gremio es mundial, por lo que no te exige una localización concreta ni prohíbe otras afiliaciones. A cambio, solo pide confidencialidad y lealtad. -fue tajante con esos temas porque sabía que eran de gran importancia para todas las personas que formaban parte de la asociación. Sentía que podía confiar en él, por lo que no cesó un solo instante su elocuente exposición.

-Bueno, esa es la parte teórica. El caso es que queremos conocerte y ayudarte. Este es el símbolo de ser uno de los nuestros, ¿vendrás con nosotros? -le preguntó, mientras le miraba con ojos suplicantes y las cejas contraídas hasta casi formar un pico invertido. Expuso en la palma de su mano la moneda limada, claro identificador de su posible nueva familia -todo dependía de él.
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Mensaje por Invitado Mar Nov 24, 2015 11:43 pm

Escucho atentamente, la joven de nombre Saabirah ciertamente era entusiasta en el tema y lo que alcanzaba a comprender es que ella y un grupo de personas deseaban conocerlo y ayudarle.... aun que no estaba muy seguro de en como planeaban hacerlo.

- Disculpe la pregunta pero que es un gremio? y.... que quiere decir "clandestino"? -

Ciertamente aquello no le quedaba del todo claro ya que había muchísimas cosas que no conocía de aquel inmenso mundo fuera de la seguridad de aquella pequeña capilla abandonada y las costumbres o cosas que su madre le enseño de la sociedad humana eran conocimientos que tenían mas de 200 años de antigüedad por lo que, si bien algunas cosas ya no existían habían cambiado de nombre.

- Y lo que me cuenta suena.... maravilloso sin duda alguna pero creo que ustedes los humanos tienen una frase para este tipo de situaciones. -

Comento tranquilamente sacando de su bolsillo un pequeño libro donde solía hacer apuntes sobre las experiencias que vivía al día a día en sus viajes.

- "Demasiado bueno para ser verdad".... Si lo que desea es que la acompañe a un callejón solitario a altas horas de la noche para que puedan despojarme de mis vienes materiales podemos ahorrarnos la violencia innecesaria, si necesita mi dinero solo tiene que pedirlo. -

No era la primera vez que una jovencita con "buenas intenciones" lo guiaba hacia una trampa similar y francamente deseaba ahorrarse los problemas que todo ello implicaba. Saco de su bolso de viaje un pequeño saco que guardaba sus ultimas monedas de oro, no es como si lo necesitara realmente pues en raras ocasiones le atendían en las tiendas.

- Es todo lo que tengo de valor.... disculpe si es poco -

Dudaba que a alguien le interesara su dragonstone y un montón de apuntes sobre los escritos que había logrado traducir y los descubrimientos que hiso a lo largo de su viaje.... era ya de por si difícil encontrar a una sola persona que no se sintiera incomoda con solo ver su mano derecha, por lo que le costaba creer que hubiese una "familia" completa a la cual le permitirían entrar así por las buenas. Sonaba bien y pese a que seguía siendo amable no podía evitar sentirse un poco extraño, mas aun con la afirmación de que le estaban buscando precisamente a el por razones tan simples como lo era el ayudarlo.
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Mensaje por Invitado Miér Nov 25, 2015 10:35 am

Había sobreestimado la capacidad de comprensión de su interlocutor, por lo que se quedó pensando sin saber muy bien lo que hacer. Su confusión se mostró en la inmovilidad que invadió su cuerpo. No solo no había comprendido bien el significado de la asociación sino que pensaba que ella le iba a atracar y había decidido darle el dinero de antemano para ahorrarse el mal trago. Se ofendió muchísimo y cerró los párpados mientras le temblaba la ceja izquierda por estar conteniendo el ataque de ira. Aplicó su típico truco de contar hasta el número diez antes de actuar.

Tomó su mano de dragón entre la suya con sumo desparpajo y depositó de nuevo todas las riquezas que le había proporcionado, añadiendo también en la cima la moneda limada que pertenece al gremio. -Esto no es lo que quiero. Yo no soy así. -le dijo con voz severa y remarcando cada palabra, recreándose en que sonasen tajantes hasta el punto de dejarlo claro. Le dedicó una mirada seria y siguió hablando. -Seguirá siendo una fantasía que suena bonita hasta que decidas comprobar por ti mismo si te gusta. Pero nadie te va a obligar, ni a desvalijar, ni lo que sea que te hayan hecho anteriormente estos desalmados.. -fulminó con la mirada a los viandantes, pese a que no tuviesen realmente la culpa de nada, considerándoles culpables del escepticismo con el que el híbrido se defendía del mundo. Estaba molesta por haber sido tomada por ese tipo de persona, pero se sentía incapaz de culparle, habiendo tales precedentes.

-Te explicaré los detalles que pareces desconocer. Un gremio es una asociación profesional de personas en pos de un mismo objetivo, todos son aceptados y contribuyen en el gremio como amigos, incluso familiares. Es clandestino porque la gente conoce de su existencia pero apenas nadie conoce cómo acceder a su membresía, solo dejamos que contraten nuestros servicios. -le comentó, esperando que eso sirviese para despejar sus dudas acerca del funcionamiento de las agrupaciones. Buscaban fortuna pero no era lo único que les movía y eso es lo que quería hacerle entender.


-En esta gran familia, cada uno interpreta su función y nuestros espías han hablado sobre tu situación. El líder y algunos de nosotros estamos interesados en darte un lugar al que pertenecer, en el que te protegeremos y nunca te faltará de nada. No es el mismo caso, pero muchas veces se han adoptado niños huérfanos para darles una segunda oportunidad y otros casos de inadaptación que han logrado desarrollarse con nosotros. Y tú tienes potencial para hacer todo lo que desees, al igual que ellos, es la sociedad quien te anula. -le respondió, sonriente de oreja a oreja, pues creía firmemente en que el albino podía tener una vida mejor si aceptaba su oferta. Ella misma estaría pendiente de su adición y de que se acostumbrase adecuadamente. Lo que necesitaba es que confiase y poseyese la voluntad necesaria.

Recordó cierto detalle -Y, por cierto, no voy a llevarte a ningún callejón ni a ninguna otra parte. Solo necesitas la moneda limada y en toda taberna te podrás informar de todo lo necesario: del funcionamiento, de misiones, de los miembros... La mayoría de taberneros son de los nuestros, los susodichos espías. -le confesó, ya que ese dato debería de dejarle más tranquilo, no pretendía guiarle a ningún tipo de trampa ni argucia semejante. Ella no sabía cómo hacerle entender que no iba a traicionarle, que no poseía maldad alguna, no cuando él no iba a creer ninguna palabra vacía y ella no tenía modo de probarlo a corto plazo. -Yo... Me estoy arriesgando al contarte todo esto de entrada, me gustaría que lo sepas. O sea, estoy confiando plenamente en ti. ¿Puedo pedirte el mismo trato? -preguntó, temiendo una respuesta negativa pero teniendo que saber la verdad. Esperaba que, por lo menos, le diese el beneficio de la duda y una oportunidad. Todos se merecían al menos eso, hasta que se demostrase lo contrario.
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Mensaje por Invitado Miér Nov 25, 2015 8:01 pm

Escucho atentamente con gesto tranquilo, analizando toda la información que recibía de la joven mientras que esta depositaba su pequeño saco con monedas de oro en su mano derecha, sujetándola calidamente y haciéndole entrega de aquella moneda sin escudo. Sus mejillas se colorearon de un intenso color rojo cuando la joven humana declaro que estaba confiando en el y pedía el mismo tipo de confianza por su parte. En realidad no había tenido la oportunidad de convivir con los humanos mas que con su amigo Tazerus y este le había explicado la confianza y el intercambio de información solo se daba en los amigos cercanos, aunado al gesto serio en su rostro y al suave agarre en su mano por parte de la joven ciertamente causo un revuelo en las emociones del joven híbrido.
Spoiler:
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- E-eso quiere decir que.... somos.... amigos? -

Pronuncio aun sin poderse creer el hecho de que ya tuviese 2 amistades y en un tiempo que podría considerarse record. Ciertamente aun no entendia del todo de que iba la cosa del gremio, pero llegado a ese punto francamente poco le importaba si su nueva amiga le decia que estaba bien.... quiza se estaba pasando de ingenuo.

- Confió en usted señorita Saabirah, total y plenamente..... después de todo la confianza es esencial entere los amigos, cierto? -

Tomo las manos de la chica sonriendo tan feliz como podria estarlo, sintiendose orgulloso de si mismo al pensar lo felices que estarian sus padres si les viese en ese momento. No obstante, su felicidad se vio interrumpida de golpe, bajando la mirada con cierto aire de duda contemplando aquella brillante moneda limada.

- De verdad confió en usted señorita Saabirah, pero creo que tengo varias complicaciones respecto a esto. -

Tenia sus preocupaciones por supuesto y aun que ciertamente estaba mucho mas dispuesto a aceptar la oferta que en un principio varias dudas le aquejaban la mente, preocupandole en mayor o menor medida según las razonara.

- No he logrado hacer que me dejen entrar a las tabernas o las posadas.... seguro que no les causare problemas?. A-ademas.... no conozco a las personas de su organización y mi padre siempre me ha dicho que la lealtad de un manakete no puede darse a la ligera. Me explico, nuestra expectativa de vida es.... bueno, por así decirlo muy amplia y en lo que para nosotros es relativamente poco tiempo para ustedes puede ser una era distinta.... como puedo explicarlo?, en solo 100 años la sociedad humana puede cambiar muchísimo.... personas llegan, personas se van, cambia el lenguaje y las costumbres.... debo.... debo admitir que me asusta un poco -

Después de todo ya había sufrido la perdida de su madre gracias al paso del tiempo, por lo que comprendía perfectamente el dolor que implicaba permanecer mucho tiempo en un solo lugar y contemplar como el paso del tiempo devora todo a su paso mientras que con el se mantiene estático. Fue en ese momento que su estomago hiso un sonoro ruido que termino por arruinar totalmente el ambiente, no era para menos pues francamente no había comido nada ese día a parte de unas raíces hervidas que había encontrado en los alrededores de la ciudad.

- L-lo siento mucho!!!, no me haga caso.... esto.... esto es tan bochornoso..... -

Declaro Kija se limitandose a soltar las manos de la joven mujer un tanto nervioso, dándole la espalda totalmente avergonzado por aquellos ruidos tan extraños que salían de su interior y no parecian querer acallarse pronto.
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Mensaje por Invitado Miér Nov 25, 2015 10:02 pm

Parecía no haber dejado las cosas claras y el muchacho -mayor de lo que aparentaba ser pero muy joven corporalmente hablando- había tenido que deducir que él era parte de aquella gran familia compuesta de amigos, muy buenos amigos. De nuevo, la cara de sorpresa que puso al darse cuenta de que la relación entre ambos estaba progresando fue adorable.

-¡Pues claro que somos amigos, bobo! Acabo de ofrecerte una familia llena de buenos amigos. -confirmó, contenta de que fuese capaz de comprenderlo al final. -Claro, hemos de confiar el uno en el otro. -asintió a su pregunta, entrelazando las manos con las suyas como si fuesen un par de infantes que acababan de conocerse y que iban a jugar juntos. Ambos sonrientes hasta que algo afligió de nuevo al joven semimanakete y en su tan expresivo rostro se plasmó una faz sombría. Ella acercó el propio al suyo para ver qué le ocurría, pues no entendía el cambio repentino.

Ella, que no había caído en la longevidad del albino, no pudo evitar que se le iluminasen los ojos ante un nuevo punto de vista. -Pero eso es fantástico, ¡piensa en todas las cosas que verás! Conocerás verdades más cercanas a las que los humanos veremos y vivirías tanto como para poder guiar al gremio. Podrías hasta heredarlo. Aunque nosotros dejásemos de estar, estarían nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Y todos siempre seremos tus amigos porque heredarás nuestra visión y, así como la tuya, podrás llevarla hacia el futuro. Siempre viviremos en tu corazón y podrías usar tu poder para crear una vida mejor para todos. -habló rápidamente, eufórica, costándole que no se atropellasen las palabras por culpa de las fuertes emociones que asolaban su corazón. Se empezaba a imaginar a su amigo como al icono de sabiduría que iluminaría el futuro del gremio por siempre. -Nunca volverás a estar solo, no es necesario. Además, no nos darás el menor de los problemas... Y tú no has hecho nada malo por existir, estás en tu derecho de vivir y cualquiera que se oponga tendrá que atenerse a más que palabras. -le aseguró, mientras en sus ojos incandescentes se percibía la llama de la rabia ante aquel trato tan injusto que estaba recibiendo por parte de la gente de su alrededor sin haberles hecho nada, siendo simplemente un alma pura y amable, mucho más de lo que la mayoría llegaría a ser a su edad.

-Es cierto... ¿Cuánto tiempo hace que no comes? En fin, da igual, solucionaré esto yo misma. Confía y sígueme. -le pidió, y le hizo un gesto con sus manos, ahora libres. Se dirigió durante un par de pasos hasta la taberna en que sabía que una espía del gremio era la dirigente. Entraron y la susodicha se acercó al híbrido, tratando de echarle, pero entonces Saabirah la agarró con furia de la solapa de la capa y la ubicó adyacente a la pared. Se sacó la moneda limada propia del escote y se la mostró, lo que causó un cambio brutal de actitud en la misma. La mirada de severidad de Saabirah y su espalda encorvada no disminuyeron por ello. Se mantuvo en guardia y muy molesta, espantando con la mirada a mítines y cuchicheadores mientras ambos se dirigían a los asientos. Se sintió mejor cuando se habían sentado y ya dejaban de acosarles de todos modos.

Mientras la tabernera iba a por comida y su marido controlaba desde la barra que la pelirrosa y el albino no fuesen molestados, ella aprovechó para explicarle. -Supongo que lo has visto. Esta moneda es el símbolo de membresía, como ya te he dicho. Gracias a ello, nos ofrecerán el servicio que desarrollan en él y nos alimentarán. Cada uno tenemos una función.-le explicó, pues solo había que mostrarla para que los asociados empezasen a considerarte de otra manera. Incluso ella había perdonado la agresividad de la maga en virtud a las circunstancias y a sus meritorios servicios últimamente. La comida no tardó en llegar y la solución para saciar a su ahora protegido acababa de mostrarse. Ella lo miraba con cariño, contenta de haber arreglado el problema.
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Mensaje por Invitado Jue Nov 26, 2015 12:01 am

La muchacha de nombre Saabirah era ciertamente... apasionada y al parecer le entusiasmaba la idea de tener a alguien con sus características en el gremio. Hablaba de permanecer junto a ellos, de que nunca estaría solo y nuevamente relacionaba a la familia con los amigos, Kija por su parte intentaba seguir el ritmo de la joven pero era una tarea difícil. Si se ponía a pensarlo sonaba agradable el poder convivir con muchas personas, aprender y vivir con personas como esa jovencita por lo que, sin pensárselo mucho opto por guardar entre su ropa la moneda que le habían ofrecido.

- Si de verdad están de acuerdo con esto, supongo que no pierdo nada con intentarlo. -

Comento tranquilamente comenzando a seguir a su nueva amiga, al parecer de camino a la taberna donde ya en diversas ocasiones lo habían echado por "molestar a los clientes". Tal y como había sucedido hasta ahora la encargada se acerco a su lado con hostilidad, probablemente cansada de tener que repetirle al híbrido que en ese lugar no era bienvenido pues ciertamente el joven albino había intentado negociar su estancia en aquel lugar por corta que fuera. Sin embargo Saabirah avanzo hacia la encargada, poniéndola contra la pared y mostrandole una moneda igual a la que le habían ofrecido, haciendo que la actitud de la mujer y el tabernero cambiara de forma totalmente radical. En todo momento Kija guardo silencio para evitar crear conflictos inecesarios, sentándose a la mesa enfrente de la pelirrosa y escuchando lo que decía acerca de la moneda.

- Señorita Saabirah, todos en el gremio son así?... digo... parece como si la hubiesemos forzado a aceptarme en la taberna. -

Pregunto admirando a su alrededor, especialmente fijando su mirada en la encargada de la posada con cierta preocupación pues aun que no le odiaba ni mucho menos su relación con ella no había sido precisamente buena hasta ese momento.

- Ah!!, pero que modales los míos!!, con todo lo que ha pasado he olvidado por completo el presentarme con usted. Mi nombre es Kija aun que las personas suelen llamarme Hakuryuu. Es un placer conocerla señorita Saabirah -

Normalmente no se presentaba ante las personas usando su verdadero nombre de entrada y se limitaba a presentarse con aquel apodo que había adquirido desde Hoshido, mas le parecía una falta de respeto usar un nombre falso al presentarse con una amiga. Cuando llego la comida el joven híbrido hiso una respetuosa reverencia para agradecer por el alimento pese a que se estaba muriendo de hambre y, con tranquilidad y educación comenzó a ingerir sus alimentos.

- Vaya.... asi que esta es la comida humana. Ciertamente sabe muy diferente a lo que mi madre solía prepararme cuando era niño pero es igualmente deliciosa -

Su sonrisa era tan amplia como la de un niño pequeño al cual le han dado a probar un dulce por primera vez, con sus mejillas ligeramente sonrosadas saboreando con gusto cada bocado.

- Creo que comienzo a entender pero... que función podría tener yo en su gremio?. No me considero especialmente hábil y hasta la fecha solo me he dedicado a traducir escritos antiguos que le logrado encontrar en pergaminos y ruinas locales. Mi amigo Tazerus me dijo que eso era algo util pero no veo como los humanos puedan sacarle provecho a eso -

Comento tranquilamente expresando las dudas que le venían a la mente sin ningún tipo de inhibición. Para quien fuera observador podría darse cuenta fácilmente de que Kija era prácticamente un libro abierto pues su rostro no solo era expresivo si no que parecía ser el tipo de personas que habla abiertamente sobre lo que siente o piensa, así mismo parecía tomar confianza muy fácilmente con las personas que se mostraran amables con el y eso, frente a las personas equivocadas podria resultar peligroso.
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Mensaje por Invitado Sáb Nov 28, 2015 3:08 pm

Al parecer, la violencia con que había obligado a la encargada a cambiar de opinión aceleradamente y la aparente mutación instantánea de la misma habían intimidado a Kija. Pero la pelirrosa no se había dado cuenta de que a las personas que eran pacíficas por naturaleza les imponían respeto ese tipo de situaciones. Desgraciadamente, la pelirrosa siempre se andaba metiendo en toda suerte de complicados entuertos, hasta el punto de estarse insensibilizando ante ellos y ya apenas ponerse nerviosa. Lo veía normal.

-Hmmmm, no. Suelen ser gente más tolerante, prácticamente todos lo son. Pero también es verdad que en todos los jardines nacen malas hierbas. -razonó, pasivamente, apoyando la cabeza sobre la palma de la mano cuyo codo estaba posado en la mesa. No le sorprendía encontrarse con gente perjuiciosa, no era la mejor época para la integración racial, la mayor parte de la sociedad rechazaba a quiénes se salían de las normas preestablecidas. Rodó los ojos con aburrimiento ante ese defecto social.

-El placer es mío, Kija. Prefiero llamarte por tu verdadero nombre. Espero que disfrutes de la comida, tiene buen aspecto, puedes comerte mi parte. No tengo hambre. -supuso que estaría famélico debido a la inanición, por lo que decidió darle los platos que habían posicionado en su lado de la mesa. Podía servirse cuanto quisiera, ella cenaría más adelante. Parecía que eran sabores nuevos para el híbrido. -¿A qué tipo de comida estás acostumbrado? Se puede decir que tomas comida extranjera, en cierto modo. -se encogió de hombros, con una media sonrisa, aquello sonaba como si estuviesen haciendo turismo por Altea, en lugar de estar allí por motivos propios muy distintos.

Se abstrajo unos pocos segundos en sus pensamientos pero, al regresar a la realidad, vio a Kija comiendo con una ilusión puramente infantil. Se recreó en su alegre expresión y no pudo evitar que su sonrisa se ensanchase tiernamente. -¡Te subestimas demasiado! Toda información es necesaria en este gremio, eres muy sabio. Aparte de desempeñar el trabajo que te gusta, podrías adoctrinar a los huérfanos del gremio que quieran tener un futuro ajeno al hurto. Muchos de loa adultos no saben leer siquiera, te sorprenderías. -asintió con la cabeza, esbozando una mueca de confomismo ante esa situación, ya que no había mucho que hacerle y lo más importante que había en una persona era tener buen corazón. Pero le fastidiaba enormemente la falta de oportunidades de algunas personas. -Yo podría enseñarles lectura, por lo menos, pero no soy ni de lejos tan sabia y cultivada como tú. Me documento pero tiendo a enfrascarme en otras lecturas... Menos productivas. Ejem. -se sonrojó, ya que muchas veces se quedaba leyendo románticas poesías e imaginando el arquetipo amoroso de la persona que llegaría a conquistar su corazón hasta llegar a sentirse así. Últimamente podía ponerle cara real en los menos profundos, pero tampoco iba a reconocerlo para nada.

-Por cierto, cielo, ¿cómo llevas lo de luchar? Por simple sed de conocimiento. -le preguntó, para saber a qué atenerse con respecto a su actitud si se viese envuelto en asuntos bélicos. Aunque ella se veía venir que fuese totalmente pacifista por ciertas cosas que había dejado entrever sobre malas situaciones que había soportado estoicamente. Le venía a la memoria algo sobre callejones y palizas, o similar. Y le perturbaba la sola idea de que se repitiese por que él no plantase cara.
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Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija} Empty Re: Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija}

Mensaje por Invitado Dom Nov 29, 2015 12:29 am

Kija escuchaba, como siempre, de forma tranquila todo lo que la jovencita le decía, comiendo tranquilamente pero sin apartarle la vista en ningún momento. Agradeció con una ligera reverencia de cabeza cuando Saabirah le ofreció su porción de comida pues ciertamente y aun que le sentaba un poco mal comerse aquel alimento ciertamente su cuerpo le exigía el comer mayor cantidad pues no estaba seguro de cuando recibiría la próxima comida.

- Si hablamos de la comida que comía cuando vivía con mis padres era bastante variada ya que mi madre podía bajar al pueblo a comprar los ingredientes, después solo me dedicaba a recolectar las hortalizas que cultivábamos en el patio de la capilla. Pero si hablamos de lo que consumo con mas regularidad actualmente serian hiervas, raíces y bayas que encuentro en los pueblos o caminos ocasionalmente. -

Respondió sinceramente dejando su primer plato de comida totalmente limpio mientras proseguía a comenzar a comer el segundo. Era tranquilo y educado mas era fácil notar que estaba hambriento por el hecho de que no dejaba ni una sobra en los platos.

- Creo que usted es quien me sobrestima señorita Saabirah, ciertamente tengo mas edad que cualquier humano que conozca pero le aseguro que no soy tan sabio ni inteligente como usted cree... créame cuando le digo que siquiera conozco muchas de las cosas básicas con respecto esta época -

O por lo menos así se sentía pues las cosas habían cambiado muchísimo a como sus padres le relataron de como eran las cosas. Hiso una pequeña pausa para beber un poco del agua que le habían proporcionado para pasarse el alimento que recién consumió.

- Pero seria un placer compartir con ustedes todo lo que se, después de todo el conocimiento nunca debe negarse a quienes desean aprender.... aun que no estoy muy de acuerdo en que se les de a los niños la opción de robar. -

Al parecer no estaba consciente de que un gremio clandestino tenia implicaciones ilegales entre sus trabajos, tales como quizá lo eran el hurto y el asesinato.

- Ohhh, no diga eso, todas las lecturas son productivas y cualquier palabra escita merece ser leída, o por lo menos eso es lo que siempre decía mi madre. Si a usted le interesa leer, no importa realmente que tipo de libro sea siempre y cuando disfrute de su contenido. -

Le sonrió ampliamente pues el joven de cabello plateado sentía cierta simpatía por las personas que investigaban por si mismas o tenían gusto por los libros. Puso un ligero gesto pensativo en el rostro ante su ultima pregunta, tomando otro trago de agua antes de poder dar su respuesta.

- Puedo convertirme en dragón -

Respondió como si nada mientras que acercaba el ultimo plato que aun tenia comida en la mesa, retomando su tarea de comer nuevamente.

- No obstante solo puedo hacerlo bajo ciertas circunstancias y tampoco es como si fuera hábil en ello... supongo que en una batalla solo me limitaría a soltar hálitos de energía y a mordisquear a mis atacantes hasta quedar exhausto. -

Hasta ahora nunca se había visto en la necesidad de pelear por lo que difícilmente se veía a si mismo encarando a alguien en una pelea, pensando para sus adentros el muy probable hecho de que no sabría que hacer de buenas a primeras bajo una situación así.

- Soy un fiel creyente de Naga, por lo que no estoy a favor de la violencia de todas maneras... pero... si mi vida corre peligro o siento la parecencia del "viento aciago" no dudare en usar contra ellos todo el poder que me fue heredado por mi padre. -

Al mencionar el "viento aciago" la mirada azul del joven híbrido se afilo por unos momentos de forma un tanto intimidante. No obstante después de unos momentos volvió a  retomar su actitud alegre y tranquila, volviendole a dedicar una pequeña sonrisa a su interlocutora.

- Y.... que hay de usted señorita?, por que decidió pertenecer a este.... como lo llama?, gremio clandestino. -

El muchacho lo pregunto sin reparo o discreción alguna pues al parecer no entendía el concepto de "clandestino" o por lo menos no lo tomaba como algo malo por la definición que la joven le había dado momentos atras.
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Mensaje por Invitado Dom Nov 29, 2015 7:37 pm

Era observada por el albino, quien hacía un enorme esfuerzo por no enfrascarse en la comida que tanto le estaba saciando. Saltaba a la vista que tenía un hambre brutal y la pelirrosa se debatía entre la sensación desagradable que eso le producía y el agrado sublime de ver cómo dejaba de estar famélico a base de comerse todas las raciones que les habían servido. Lo que ella sí que no le había dado era su bebida, pues el esfuerzo de buscarle sin descanso le había resecado la garganta. Consciente de su necesidad, le dio un trago largo al refrigerio para dejar de tener sed. Su cara de alivio fue bastante importante.

-Tu infancia suena mucho mejor en ese sentido. Creo que no es sano que no sigas una dieta medianamente equilibrada, podrías enfermar. Menos mal que ahora tienes una forma de nutrirte. -aludió a la moneda. Dedujo que su madre se encargaba que de que tomase alimentos propios de ambas civilizaciones: Humana y manakete. Desafortunadamente, ahora era un adulto y no podía depender de su progenitora, aunque ella lo asumía como protegido y le ayudaría cuando lo precisase sin lugar a dudas. -Sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa que puedas necesitar. Lo sabes, ¿verdad? -le clavó una mirada amiga que demostraba honestidad. Tenía que saber que confiaba en que contase con ella, que era una amiga de verdad. No parecía familiarizado con ese concepto y ella lo entendía, pues ninguno tenía ella antes de decidir salir de Nevassa con Sothe, el primero.

Saabirah abrió los ojos de par en par al ver lo poco que se apreciaba a sí mismo. Molesta, se acercó hacia él y le posó el dedo índice en la nariz, presionando con un poquito de fuerza. -¿Cómo es posible que no veas que eres perfecto tal y como eres? Todos lo somos a nuestra propia manera. -le regañó, pues era lo que pensaba. Y, si había algo que mejorar, era por el progreso y no porque la esencia de la persona fuese errónea en absoluto. -Oh, yo puedo enseñarte lo que quieras sobre la sociedad de este tiempo. Y acerca de tu oficio, salvaría a muchos niños de elegir esa opción. Les daría un abanico mucho mayor de vocaciones, así como la vertiente intelectual que tienden a no poseer. Deben elegir el camino que les haga felices en la vida. Además... No todos los ladrones son malas personas. Igual que los híbridos no sois una desgracia, por mucho que la gente se esfuerce por creerlo. -comentó, ligeramente molesta -pero no enfadada- por estar contra la connotación social de que los ladrones eran marginales y de mal corazón. ¡Nadie podía decir eso de esos dos chicos que le importaban tanto!

-Entiendo, tienes razón. Si encuentras algo sobre magia de rayo o alguna buena recopilación de poesía romántica, avísame. -confesó, algo sonrojada por que supiese que se inclinaba hacia ese tipo de lectura. Claro que era últimamente, para desahogar su mente dispersa. Antes solía leer sobre defensa personal, historia, religión, magias elementales... Pero andaba muy idiotizada. Estaba convencida de que era solo una etapa, pero Kija estaba en lo cierto sobre que no debía abstenerse de algo que disfrutaba.

Se quedó escuchando detenidamente acerca de las creencias religiosas de su interlocutor. Había leído sobre sus ideas en alguno de los susodichos libros. Pero no tenía creencias parecidas, además de que en su continente era otra Diosa la que imperaba en aquellos temas. Respetaba, no obstante, todas las visiones, debido al desconocimiento acerca de cuál era la correcta. No podía afirmarlo con seguridad. -¿Es eso un eufemismo a la hora de hablar de Grima, el Dragón Caído? -preguntó, sin tacto alguno, cuando el semimanakete trataba el tema de sus poderes. Parecía ser, a efectos prácticos, prácticamente idéntico a la raza laguz que habitaba en el mestizaje de su sangre. -Eres poderoso, sin lugar a dudas, pero siéntete libre de abstenerte de cuanta pelea desees. Nunca te exigiríamos tal, quédate tranquilo. -trató de relajarle, pues notó una actitud inusual en él y se asustó por unos instantes de haber hecho mal en preguntar. Era bastante metepatas con respecto a los límites de los demás, no le hubiese extrañado excederse sin pretenderlo.

De repente, el ambiente pareció relajarse, para el gozo de la maga pelirrosa, quien alucinó cuando el albino empezó a hablar abiertamente del tema clandestino. -Shhhh, que el gremio es secreto, ya te lo dije antes. No lo digas tan alto, por favor. Es una de las normas. -le pidió, con un dedo a la altura de los labios, entre risas por lo directo que era al tratar el tema. Empezó a pensar que no había comprendido todo bien. Ella bajó un poco el tono de voz. -Se puede decir que no tuve opción, me vi involucrada en un secuestro. Ya me habían afiliado al despertar. Pero eso me dio esta oportunidad, por lo que no me arrepiento de nada. Conocer nuevos puntos de vista puede mostrarte nuevos aspectos sobre el mundo. La persona que me secuestró ha cambiado mi vida... Para bien. Y eso he tratado de hacer yo contigo, con esa inspiración. Ayudarte, no raptarte. A veces hace falta un empujoncito para salir de una rutina que no te aporta nada. Es una mala etapa, no una mala vida. -soltó su historia, incapaz de contener la expresividad elocuente de su descripción. Le brillaban los ojos al contarlo. Había vivido cosas tan sumamente extrañas y, sin embargo, todas habían resultado para bien... Estaba orgullosa del camino por el que la vida la estaba llevando y no tenía motivos para ocultarlo.
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Mensaje por Invitado Lun Nov 30, 2015 1:07 am

Kija termino de comer y centro por fin su total y completa atención en su nueva amiga, sin perder detalle pues era costumbre suya aprender de todo lo que le decían. Al parecer no podia darse a entender del todo con la pelirosa y ciertamente no sabia como explicarle ya que sus habilidades sociales eran escasas: No era que se menospreciara a si mismo, pero era consiente que aun había muchas cosas por aprender, mejorar y en comparación a su padre que había vivido mas años de los que podía contar sus 300 años de vida los sentía escasos y carentes de experiencia. Igualmente aquel gesto de que presionaran su nariz le pareció descorcentante, por lo que retrocedió un poco aun sentado en su asiento.

- Entonces contare con usted para que me instruya en las costumbres actuales. Igualmente cuente conmigo para lo que sea que necesite, somos amigos después de todo. -

Confiaba en ella plenamente así como confiaba en su primer amigo, no les cuestionaría y daría lo mejor de si para ayudarlos, después de todo debía corresponder de alguna manera la amabilidad recibida. Entonces parpadeo un par de veces cuando la chica menciono acerca de las lecturas que le resultaban de interés, tomando su bolso de viaje para buscar en su interior y sacar un bulto de papeles amarrados con una cinta de cuero.

- Creo que esto podría gustarle. Tengo la costumbre de traducir libros antiguos para practicar mi lectura y escritura de los idiomas que he aprendido, o en todo caso para descifrar unos nuevos. Este en especial resulto ser una novela de hace unos 200 años llamadas "El jardín de las palabras" -

Le hiso entrega de ese rollo de papeles escritos a mano, mostrando que el joven pese a ser diestro al parecer tenia una caligrafía impecable. Las letras escritas a tinta eran finas y sin mancha alguna e incluso había algunas paginas que mostraban ilustraciones basadas en dicha lectura. Bebió otro sorbo de agua mientras escuchaba la pregunta referente al tema de grima a lo que Kija negó sutilmente con la cabeza.

- Grima era igualmente un dragón y estoy sanamente interesado en saber sobre su historia, por lo que tenia planeado darle un vistazo a las ruinas en Plegia para ver si logro obtener algo de información. Fui instruido en la religión de Naga por parte de mi madre pero mi padre siempre insistió en que Naga no era ningún tipo de deidad como para ser adorada y eso ocasionaba conflictos entre ellos.... Así que básicamente sigo la ideología de Naga pero se podría decir que mi padre me relato una historia muy diferente a la que la religión plantea por lo que no la considero una deidad per se. -

Naga era un manakete, uno muy poderoso sin duda pero su padre siempre se aseguraba de recalcar que no debía adorarla tal y como lo hacia su madre, después de todo el también portaba la sangre de un manakete. Miro a la señorita de cabello rosa con cierta incredulidad, acercándose un poco para intentar hablar mas bajo a petición de su compañera.

- Si es secreto por que estamos hablando de eso? -

Pregunto realmente confundido mirando su propia moneda con duda, pues hasta donde le habían dicho sus padres un secreto es algo que no puedes decirle absolutamente a nadie por lo que no entendía como funcionaba eso de obtener comida diciéndole alguien sobre algo que se supone no debe decir. Su gesto de preocupación aumento aun mas al escuchar la historia de la chica pues igualmente entendía el secuestro como "robarse a una persona" y eso le resultaba aun peor que simplemente robar.

- Entonces.... secuestrar personas es.... una forma de hacer amigos? -

Intentaba comprender aquello en la medida de lo posible pues ciertamente quería creer que los tiempos simplemente habían cambiado y el secuestro actualmente tenia otras connotaciones pues según sabia el secuestro era algo que se realizaba en contra de la voluntad de una persona.

- Una nueva perspectiva, entiendo... quiza la idea que yo tenia sobre eso estaba equivocada. Ciertamente me gustaría experimentar eso que usted describe con tanto entusiasmo para entender ese punto de vista del que me habla.... Podría por favor secuestrarme?, prometo dar lo mejor de mi para que las cosas resulten -

Kija ciertamente se había contagiado con el entusiasmo de Saabirah, por lo que sus ojos igualmente brillaban al intentar imaginar como debía sentirse aquella experiencia tan única capaz de "cambiarle la vida a alguien"

- Bien, entonces estoy listo para ser secuestrado señorita. Puede proceder cuando guste. -

Comento sonriendo ilusionado sacando su pequeño libro de apuntes y una pluma para tomar nota y no perder detalle de lo que sea que significara ser secuestrado en la actualidad.
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Mensaje por Invitado Lun Nov 30, 2015 9:46 am

Asintió con la cabeza, contenta por el recordatorio de la amistad. Aunque ella sentía algo raro al respecto. Saabirah era una buena persona y no importaba que se fiase de ella porque nunca le haría ningún mal. Sin embargo, cualquier otra persona enterada de su ingenuidad podría recurrir a ello como falsa promesa para utilizarle. Se quedó pensando sobre ello mientras transcurrían el resto de acontecimientos.

Kija le entregó un montón de manuscritos sujetos por una cinta de cuero. Parecía ser una obra llamada El jardín de las palabras, era un nombre que ya inspiraba admiración por la sensibilidad de su, probablemente, ya difunto autor. -¿Lo has transcrito tú? Guau, tu caligrafía es hermosa, así da gusto leer lo que sea. Muchas gracias. -agradeció, mientras echaba un vistazo a las hojas leyendo por encima pero sin pararse demasiado para no ignorar al albino, quien gentilmente le había dado la obra que tenía entre sus manos. Si no fuese por él, era probable que aquel conjunto de palabras y sentimientos se hubiese perdido con el tiempo. Lo consideraba una gran labor, evitar que el saber se extraviase. -¿Incluso dibujas? Eres todo un artista. -admitió, al reparar en las ilustraciones que había al terminar ciertos fragmentos del texto para dar una idea visual de la escena. Estaba cada vez más encandilada con el manuscrito.

Pero algo hizo que sus manos cayesen a la altura de la mesa -sin soltar en ningún momento el preciado regalo- y que sus ojos se abriesen de par en par. La sorpresa de no comprender un discurso que le parecía bastante incongruente. -Espera, ¿cómo puedes considerarte un devoto seguidor de Naga y no creer en ella como Diosa? No le encuentro sentido. -decidió preguntarle por si era que le faltaba información para comprender bien su modo de pensar. Por el momento, era incapaz de juntar todas las piezas y hallarle sentido.

Aunque él tampoco comprendía el sentido de la actitud de la pelirrosa. -Porque es nuestro secreto, Kija, el de todos los que formamos parte de Jauría Gris. -le explicó, pacientemente y algo confusa sobre cómo aclararle las cosas sociales más importantes del momento si le fallaban tanto las bases. El gesto de Saab desconfiguró por completo, llegando a sentir que casi se le volaban los ojos y le colgaba la mandíbula. Estaba atónita, ¿cómo podía haberle transmitido una visión buena sobre un acto delictivo? Tenía que haberse explicado mejor. En su mente figuraba una imagen de Kija raptando gente para amigarse con ellos y subiendo a los edificios en forma de manakete cuando se los pretendiesen arrebatar para liberarlos, al más puro estilo Kija Kong. Tenía que arreglar ese entuerto. -¡¡N-NO!! ¡No es nada de eso! Kija, lo que esa persona hizo estuvo mal, fue un delito. Pero recapacitó y entonces nos hicimos amigos. Se sintió muy culpable cuando pensó en mis sentimientos y en las personas de quiénes me había apartado. No cometas el mismo error, ni yo lo haré. -contestó, muriéndose de los nervios y gesticulando exageradamente, esperando que eso sirviese para aclarar el malentendido. -Lo que quieren los buenos amigos es la libertad, no el rapto. Cuando quieres hacerte amigo de alguien, eres agradable con esa persona y le ayudas en sus momentos de necesidad. -explicó, llena de razón, esperando que su certeza pudiese hacerle cambiar de idea. No iba a secuestrarle y estaba rogando internamente para que no le pareciese mal. Cualquier otra persona se alegraría de ello.

-Por cierto, querido, igual que debes de ganarte la confianza de tus amigos, ellos tienen que ganarse la tuya... Quiero decir, anda con cautela hasta que te demuestren que son de fiar, ¿vale? -le transmitió la inquietud que tenía desde el inicio y que se iba acrecentando a medida que las reacciones del híbrido se volvían más extrañas. Estaba comenzando a estresarse de sobremanera y eso se percibía en que empezaba a mover la puntera de la bota bajo la mesa mientras mantenía el tacón apoyado. Se habían metido en un buen lío caótico de incomprensión.
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Mensaje por Invitado Lun Nov 30, 2015 9:47 pm

Kija pensó con detenimiento las preguntas contrarias, ordenando el orden en que debían ser respondidas por prioridad y la respuesta que debía dar según el caso.

- Soy un creyente de Naga, pero no como una deidad si no alguien a quien admiro. -

Intento explicarse ante la notoria confusión contraria y la verdad lo entendía perfectamente pues su punto de vista era una extraña mezcla entre las creencias de un manakete y las humanas.

- Permitame explicarme. Los manaketes son algo así como parientes muy lejanos de la tribu de los legendarios dragones sagrados, cuyo líder era Naga.... Entiende a donde voy?. Los manaketes no adoran a Naga como una deidad pues resultaría, por así decirlo, incomodo dado que básicamente pertenecemos a la misma especie. No obstante la respetamos y reverenciamos como una lider, alguien grande entre los nuestros que amo tanto a este mundo que unió fuerzas con el primer exaltado para subyugar a grima.... Por otra parte creo en los ideales que propone la religión de Naga y me fueron enseñados por mi madre, que era una sacerdotisa antes de escaparse con mi padre. -

Intento explicarlo con el mayor detalle posibles esperando poder aclarar aquella primera duda. Fue entonces que volvió su vista hacia la moneda sin escudo, comprendiendo por fin el hecho de que aquel secreto era compartido únicamente por los que integraban el susodicho grupo.

- Pero si no puedo decírselo a cualquiera y no conozco a nadie del gremio como sabre a quien mostrarle la moneda y a quien no?, como logran identificarse antes de mostrar la moneda? -

Pregunto notoriamente interesado pues sabia lo importantes que eran los secretos, dado que sus padres siempre ocultaban la existencia de aquella familia tan singular y la capilla abandonada donde habitaban. Ante la efusiva explicación que le confirmaba el hecho de que secuestrar personas estaba mal lo cual de alguna forma le hacia sentir aliviado pues al parecer no estaba tan errado en las costumbres humanas como creía, pero ahora la preocupación que rondaba su cabeza era otra.

- Así que básicamente la secuestro en contra de su voluntad, se arrepintió y ahora son amigos?.... Suena a algo que haria mi padre así que lo mas prudente es no imitarlo. -
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Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija} Kija-akatsuki-no-yona-38481663-300-170

Admitió el joven semi-manakete recordando que una situación similar le había sido contada por parte de su madre.... Recordaba que ella solía referirse a algo así como "romances de juventud" y con la advertencia de que jamas se atreviera a hacerle tal cosa a una jovencita. Escucho aquella información actualizada acerca de las amistades, esta vez asegurando que debía ganarse la confianza de los demás tanto como ellos debían ganarse la suya.

- Descuide señorita, siempre hago mi mejor esfuerzo para ayudar a mis amigos aun que no entiendo del todo a que se refiere con ganarse mi confianza. Se que no es buena idea confiar en todas las personas pero si se trata de un amigo no hay razón para dudar de ellos, cierto?. -

Normalmente lo dificil de tratar con híbridos o marcados era que eran desconfiados hasta de su sombra, en cambio el gran problema de Kija es que confiaba demasiado. Al parecer si había experimentado el rechazo de la sociedad hacia el y parecía aceptarlo sin mayor problema pero lo verdaderamente preocupante era que al parecer aun no había sido traicionado por alguien a quien considerase como un amigo.

- Como el señor Tazerus, el es un hombre muy amable y un buen amigo. Me dio una manzana y un poco de pan, le mostré mi forma de dragón y pareció gustarle. Ahhh, y hablamos toda la tarde sobre pinturas antiguas, los manaketes y sobre lo que era la amistad. Puedo confiar en personas amables como el señor Tazerus o usted señorita Saabirah, aquellos que pueden mirarme sin arrugar la nariz o fruncir el ceño. -

Le dedico una gran sonrisa, una que no conocía realmente lo cruel que en realidad puede llegar a ser el mundo muy a parte del racismo que experimenta todos los días, nunca había visto un asesinato injusto, nunca se había sentido impotente o indefenso y aun que ha llegado a pasar hambre realmente nunca ha llegado al punto de estar dispuesto a lo que sea con tal de recibir un trozo de pan. Ese joven híbrido había crecido aislado de todo eso y su vida era prácticamente un lienzo en blanco que aun no había sido tocada por las inclementes pinceladas de la realidad.

- Ahhh, y referente a los libros, si encuentra alguno que no puedan leer pueden traerlo conmigo, hay pocos idiomas hablados y escritos en Akaneia que no conozca . Igualmente creo que mis habilidades para hacer dibujos o retratos son bastante decentes, supongo que seran los años que he tenido para practicar. -

Finalizo tomando su últimos sorbos de agua, dejando aquel pequeño recipiente vacio, finalmente tomando un pequeño pañuelo para limpiarse la boca y las manos y agradeciendo los alimentos con una pequeña reverencia.
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Mensaje por Invitado Mar Dic 01, 2015 5:58 pm

La explicación le había sido hartamente provechosa a la hora de comprender la visión de los manakete, de la que estaba totalmente desinformada. Tenía entendido a partir de escritos humanos que Naga se entendía como una Diosa en aquellos lares, mas parecía que era una premisa errónea y que la manakete solo era valorada como líder espiritual. Siempre le agradaba juntarse con personas que le ayudaban a adquirir más cultura en campos desconocidos para ella. En este caso, jamás se lo hubiese imaginado.

-Es decir, que no la veis como a una deidad sino como a una persona venerable, ¿no es así? -preguntó, para asegurarse de que había entendido perfectamente lo que le estaba exponiendo. Los manaketes eran como primos no tan lejanos de los dragones sagrados, por lo que veían a Naga de una forma mucho más familiar.

El albino no comprendía correctamente el sistema para identificarse. Había de explicarle con más detenimiento. -Verás, prácticamente todos los taberneros y taberneras forman parte de nuestra orden o tienen una alianza, por lo que te reconocerán. La moneda se la puedes mostrar para que te nutran, como has visto, pero has de cerciorarte con precaución de que hablas con verdaderos miembros antes de revelar tu identidad. -recalcó siempre con gran énfasis la parte de tener cuidado, pues veía que en el mundo multicolor de Kija todo era sencillo y bienintencionado... Pero la realidad no era así y podría meterse en serios problemas.

Se había bebido otro sorbo de su refrigerio y tuvo que tragar a la fuerza para no escupir su contenido. Echó a reír a carcajadas cuando vio la cara tan graciosa que se le quedó al comprender la verdad marginal sobre tan bella historia. -¡Ja, ja, ja, ja! En efecto, creo que sería mejor que ninguno imitásemos su ejemplo. -aclaró, mientras en su mente se formaba la idea de un padre con la mente igual a la de Gaius. Era una bizarrada tremenda: Lo envejeció mentalmente y le dio forma de dragón mientras ponía un cartelito mental que rezaba "Padre de Kija". Era una asociación de conceptos un poco extraña que le hizo poner curiosas caras mientras la pensaba.

El tema de la amistad era complicado, no siempre era verdadera. -Si demuestran ser confiables y sinceros, es correcto. Es lo que tienes que comprobar. -insistió, tratando de convencerle, justo antes de oír un inusual nombre que le resultaba bastante familiar. -Así que Tazerus... Tazerus, Tazerus. Qué oportuno que seáis buenos amigos porque, si es el espadachín en quien yo estoy pensando, a él sí que le puedes mostrar la moneda. -contestó, dando a entender que era miembro del foro, con una sonrisa pícara. Le encantaban aquellas coincidencias del destino y se preguntaba cómo reaccionaría al saber la realidad. -De todos modos, Kija, ya sabes que yo opino que esas personas que no saben aceptar a los demás tal y como son se pueden ir al cuerno. No te mereces que nadie te dedique malas miradas con lo buena persona que eres y no se lo perdonaré.-se molestó de sobremanera y cruzó las piernas, moviendo la superior de forma intermitente para desahogar su creciente enfado. En su corazón no había lugar para tal maldad, pero abundaba en el del resto de las personas y odiaba esa realidad con la que no estaba para nada conforme.

-Tendré muy en cuenta tu ofrecimiento, eso podría serme de ayuda con ciertos libros. Si bien comprendo parte del idioma antiguo en que están escritos, hay alguna vertiente que no soy capaz de interpretar totalmente. -admitió, pues algunos ejemplares eran viejos, muy longevos pero de mayor antigüedad que la vida de su padre, incluso. -¿Has pensado en publicar algo propio por tu cuenta? Tienes todas las facultades necesarias y, si usas un pseudónimo, tu condición no influiría en tu reputación como artista. -preguntó, invadida por la curiosidad. Pensaba impulsarlo a hacerlo, ella iba a ser su más ácida lectora, su fan número uno. Le agradaba ya demasiado su forma de escribir y dibujar, seguro que la historia no le decepcionaba. Le dedicó una sonrisa ante la idea y su agradecimiento por la comida. Parecía estar saciado y eso era motivo de alegría.
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Mensaje por Invitado Mar Dic 01, 2015 7:35 pm

Asintió con entusiasmo por finalmente haber podido explicarse referente a sus creencias sobre Naga, feliz de que alguien le escuchase y de hecho se viera genuinamente interesado por la historia y costumbres de lo manaketes, los cuales eran conocimientos casi extintos. 

- Entiendo, entonces al llegar a las tabernas debo ir directamente con el encargado para mostrarle la moneda y ponerlo contra la pared tal como usted lo ha hecho, cierto? -

No era una criatura muy afín a la violencia, pero quizá aquello que se había llevado a cabo entre la encargada y la pelirosa había sido un saludo para identificarse entre ellas, nunca estaba de mas preguntar los detalles pues no deseaba cometer errores. Sin poder evitarlo Kija rió en cuanto lo hiso Saabirah, tenia sangre manakete después de todo por lo cual era sensible al ambiente que lo rodeaba, por lo tanto en aquel momento se sentía liviano y feliz como hacia mucho no lo hacia. La felicidad e ilusión de Kija aumentaron en cuanto su interlocutora le confeso que Tazerus efectivamente formaba parte del mismo grupo por lo que, si antes tenia dudas ahora estaba completamente seguro que deseaba pertenecer al gremio y ayudar a sus primeros dos amigos en cualquier cosa que pudiesen necesitar. 

- Seguro que se alegra con la noticia, así podríamos frecuentarnos mas seguido y tendré la oportunidad de mostrarle mi hálito como lo prometí. Ohhh, también deseo poder ver esas técnicas con la espada de las que tanto me hablo. -

Parecía casi un niño entusiasmado sobre las cosas que haría una vez que volviera a encontrarse con su amigo pues aun que hubiese pasado poco tiempo sentía que le extrañaba y deseaba compartir todo lo que le había sucedido hasta ahora, ahora con la seguridad de que serian bien recibidos en la taberna. No obstante, el gesto del semi-manakete se torno en uno mucho mas serio al escuchar las palabras de la joven, soltando un pequeño suspiro. 

- Señorita, usted esta mas preocupada que yo mismo por el trato que recibo de las personas. No debería tomárselo tan a pecho, a final de cuentas la única forma que tienen las heridas y los insultos para perdurar es si son recordados. -

Relato tranquilamente mirando a la pelirosa con sus profundos ojos azules que delataban mas edad y experiencia que los jóvenes rasgos de su rostro.

- El resentimiento es una carga pesada señorita Saabirah, una que no es obligatorio llevar a cuestas en el largo camino de la vida. Al final si viajas sin arrastrar la basura eres capaz de avanzar mas rápido y disfrutar del recorrido.

Finalizo regalando a la chica una amplia sonrisa nuevamente, tanto su padre como su madre se habían asegurado de enseñarle bien a no guardar rencor ni odio y sus largos años de existencia lo habían dotado de una madurez que se hacia notar en momentos como aquel.

- Oh, pero yo ya estoy escribiendo un libro, señorita Saabirah

Comento el chico alvino ante la idea contraria de escribir un libro, volviendo a rebuscar en su bolso de viaje y sacando un libro de este, el cual no era particularmente viejo pero se notaba bastante gastado por el uso y las inclemencias del viaje al que estaba siendo sometido. Kija le hiso entrega de aquel gastado libro con gruesa cubierta de cuero, el cual en la primera pagina rezaba el titulo "El maravilloso continente de Akaneia", firmado con el nombre de "Hakuryuu".

- Como ya le comente, tengo una expectativa de vida bastante mas larga que la de un ser humano.... unos 700 años mas como mínimo. Así que, aprovechando que he emprendido este viaje para encontrar el origen del "viento aciago" y erradicarlo decidí tomar nota de todo lo que pudiese ver a mi alrededor para compartirlo con quien tenga deseo de leerlo.

En el libro ponían todo tipo de cosas referentes a los lugares donde Kija había estado a lo largo de casi 2 años de viaje. Los pueblos que había visitado y toda la información posible de las personas que habitaban en aquellos lugares a los cuales normalmente se limitaba a admirar de lejos. Todo estaba perfectamente redactado, acompañado de algunas ilustraciones, ya fuera de los paisajes que admiraba, las plantas que encontraba junto a sus respectivas propiedades o animales que se topaba en el camino. Era el tipo de libro que podría aportar una gran cantidad de conocimiento a quien tuviese la fortuna de leerlo y, con el paso de los años una guía histórica que le permitía a las futuras generaciones darle un vistazo al pasado.

 - Aun esta muy incompleto, pero conforme visito lugares nuevos voy actualizándolo poco a poco.... así que básicamente aun me queda mucho trabajo por hacer.

Comento poniendo en su rostro un gesto que denotaba mucho orgullo para con su libro, imaginándose todo lo que podrían aprender aquellos que decidiesen aventurarse en sus paginas, un viaje fantástico por el continente de Akaneia. 

- Y si no es molestia preguntar señorita Saabirah, a que se dedica usted?. Es decir, somos amigos pero apenas y conozco poco mas que su nombre.

Estaba sanamente interesado en conocer a la pelirosa tal y como lo había hecho con el espadachín, aun que ya una vaga idea se daba cuando recortaba que le había mencionado acerca de los tomos de trueno. Aun así, no estaba de mas preguntar.
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Mensaje por Invitado Miér Dic 02, 2015 1:58 am

Había logrado hacerle entender que secuestrar personas no era de buen recibo, pero había vuelto a malinterpretar algo relacionado con sus drásticas maneras. Ella había empujado a la camarera para que no hiriese a Kija ni física ni psicológicamente pero no era en absoluto correcto por su parte. En este caso, el motivo justificaba el medio, pero explicarlo era demasiado complicado de ejemplificar. -Es preferible que le muestres la moneda discretamente y sin agredir. -aclaró, siendo explícita, pese a que se temía que la ingenuidad del muchacho plantease incógnitas mucho más peliagudas, relacionadas con el tema o no.

-Sí, así es, ser espadachín es su función en el gremio. No estaría de más que hiciéseis alguna misión juntos. -le animó, se imaginó que estaría mucho más motivado en las labores con un amigo a su lado, incluso si se trataba de batallar. -Y a mi tampoco me importaría ver el hálito, nunca he tenido el gusto de ver a un manakete. Eres el primero. -dejó caer, por si algún día caía la breva. Era el primer híbrido que conocía, el primer manakete y el primer laguz en general. De haberlo sabido, se sorprendería mucho con su apertura de mente cuando ni había socializado con ninguno anteriormente. Ella lo veía con naturalidad, por lo que ni había rehuído, ni forzado la ocasión.

De repente, empezó a despedir un aura madura y experimentada que contrastaba mucho con su anterior faceta, causando que ella se sintiese pequeña a su lado. Se quedó completamente callada mientras cada una de sus palabras cobraba un significado muy potente. Cara a cara, mirada a mirada. La suya era segura y sabia, mientras la de ella era de impacto emocional y profunda sorpresa. Había detectado totalmente una de las fallas más importantes de su ser. Se quedó casi sin palabras. Él tenía razón, las cadenas de la vida de Saabirah estaban rotas pero, ¿era realmente libre? Puede que no del todo. -Ves muchas cosas... -respondió, sintiendo su pecho un poco más pesado. Su voz se había rasgado un poco involuntariamente. Desvió la mirada hacia el suelo, cabizbaja y arrepentida de haber sacado tantas veces el tema de cómo le estaban tratando. Tendría que reflexionar detenidamente sobre el tema, tenía serias dudas de que fuese a olvidar ese momento y esas palabras en lo que le quedaba de vida.

Luego, él le sonrió de nuevo y empezó a contarle acerca de su proyecto. Le dio un libro que apoyó encima de la pierna que tenía cruzada. Pasó las páginas con delicadeza y respeto pero rápidamente. Le estaba echando un vistazo veloz a algo que tenía un aspecto suculento, intelectualmente hablando. -En absoluto, se trata de un diario de viaje de lo más completo y personal. Abarca muchísimos campos distintos. Si haces esto con los lugares más importantes, será una auténtica joya. -elogió, devolviéndole su tesoro. Estaba francamente impresionada y lo manifestaba abiertamente. Dada la longevidad de Kija, aquel libro podía llegar a estar escrito por completo sin inconvenientes. Y sería un best seller, no le cabía la menor de las dudas. -Lo que no entiendo es ese eufemismo eólico que usas. Pareces referirte a algo catastrófico pero lo desconozco. -trató de indagar, notablemente confusa por el tal "viento aciago" del que no dejaba de hablar. No tenía la menor idea de qué iba el asunto y desconocer todo sobre algún tema era una sensación nueva para ella.

Preguntó por ella y no supo muy bien qué decir. -Bueno, yo no hace demasiado que he terminado mi adiestramiento como maga, es a lo que me dedico. En el gremio, a mayores, me encargo de los reclutamientos y las negociaciones. Y sirvo en La Guardia, otra especie de gremio que procura la justicia y cuya sede está en Begnion, mi lugar de residencia... Podríamos decir que mi vida es un amasijo de cosas diferentes pero compatibles entre sí. -reconoció, algo avergonzada por lo extraño que sonaba todo en conjunto. Pero, de algún modo, lo coordinaba estupendamente. Era una chica rara, diferente, y eso se notaba en que su vida tenía poco de normal. Lo que sí sabía a ciencia cierta era que estaba dispuesta a llevarla por el mejor camino posible, que iba a luchar por ser una de las mejores hechiceras de todos los tiempos. Sus ideales iban implícitos y siempre presentes en toda lucha.
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Mensaje por Invitado Miér Dic 02, 2015 4:23 am

Ahora tenia una clara idea de que hacer en las ciudades vecinas, quitándose la preocupación que le suponía el tener que mantenerse a base de raíces silvestres. Ademas de que podía hacerlo de forma discreta y no azotando personas contra las paredes, todo esto sumando el hecho de conocer personas tan maravillosas como el espadachín y la jovencita que tenia enfrente le hacían ver que decidir unirse a ellos había sido una buena decisión.... dejando por su puesto de lado el tema de los niños robando y los secuestros "amistosos". Miro con detenimiento el gesto de pesar en el rostro de la pelirosa ante sus palabras, imaginaba que aquello debió ser algo duro de escuchar para ella pero confiaba en la fortaleza y la pasión con la que se había desenvuelto hasta ahora. Estaba seguro que ella se convertiría en una mujer muy fuerte y esperaba que aquel pequeño consejo le ayudara aun que fuese un poco. Recibió su libro de vuelta, sonrojándose totalmente por los halagos y ladeando la mirada con aires tímidos, no estaba acostumbrado a recibir cumplidos  por lo que tampoco sabia del todo como corresponder, pero la felicidad que esto le traía era notorio en su rostro.

- Es verdad.... los humanos son incapaces de sentirlo -

Comento mirando su libro con cierta preocupación ante la pregunta de Saabirah referente a lo que el alvino denominaba como "viento aciago" a falta de una mejor definición para nombrarlo.

- Los manaketes tienen una fuerte conexión con la naturaleza y son sensibles a los cambios en el ambiente que les rodea, por lo tanto pueden percatarse fácilmente cuando algo perturba el orden natural de las cosas. -

Cerro los ojos soltando un pequeño suspiro, sujetando el libro que tenia en sus manos con un poco mas de fuerza, casi como si lo hiciera con el único propósito de aferrarse a algo y juntar valor para seguir hablando del tema.

- El "viento aciago" es... es.... algo difícil de poner en palabras ya que es una premonición que me ataca de vez en cuando... casi como si la sangre que herede de mi padre me alertara de que algo terrible esta sucediendo, aun que no se exactamente que es. -

Por primera vez la voz de Kija temblaba y se le dificultaba expresarse correctamente, casi como si fuera incapaz de explicarse siquiera a si mismo que era exactamente aquello tan malo que presentía cada vez mas fuerte, y mas cerca.

- Mi padre también podía sentirlo y con mucha mas fuerza de lo que yo puedo hacerlo, asi que decidio salir de Hoshido para investigar de que se trataba.... al principio regresaba regularmente para ver como me encontraba sin embargo.... un dia simplemente ya no regreso. Lo espere por varios años debido a que lo ultimo que me dijo fue que me quedara en casa hasta que regresara pero simplemente pareciera que se lo trago la tierra. Temiendo lo peor decidi salir tambien de Hoshido pues "el viento aciago" se esta haciendo cada vez mas fuerte. -

Recordaba que la ultima vez que le vio regreso a casa herido, por lo que tubo que curarlo usando hiervas. Esa vez aquel antiguo manakete no para de advertirle que no abandonara su hogar por ningún motivo y que el se encargaría de solucionarlo.... precisamente por eso es que estaba asustado, pues si aquello, fuera lo que fuese había podido con su padre era bastante probable que el no pudiese hacerle frente.... pero la verdad tampoco podía quedarse de brazos cruzados.

- No estoy seguro que es, que forma tenga o cual es su propósito... Lo único que se es que se hace cada vez mas fuerte y no augura nada bueno. -

No pretendía asustarla ni mucho menos, pero era un tema que desde su perspectiva no podía tomarse con ligereza. Hubo un pequeño momento de incomodo silencio en lo que Kija se calmaba un poco y guardaba por fin su amada bitácora de viaje de regreso en la bolsa que traía consigo.

- Parece que su vida es bastante interesante y muy activa. Seria agradable igualmente que fuéramos junto a una.... como la llamo?, misión. Con gusto podría mostrarle mi forma de manakete y mi hálito de energía algún día y a cambio siento que podría aprender muchísimas cosas sobre la sociedad humana estando a su lado. -

Comento recuperando su alegría y tranquilidad habitual. Era de alguna manera relajante entablar una conversación de esta manera con una persona tal y como había sucedido con el espadachín, cosa que el joven híbrido agradecía y apreciaba.
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Mensaje por Invitado Miér Dic 02, 2015 12:39 pm

Se quedó alucinada, cuánto menos, con el relato que le acababa de contar. Eso sí lo había entendido perfectamente. Los manaketes eran seres sumamente sensibles, por lo visto, hecho que ella desconocía por completo debido a su ausencia de trato con laguz previamente. Podían tener cosas como premoniciones y pálpitos acerca de la naturaleza, lo que le hacía verlos como criaturas mágicas espirituales. Estaba cada vez más intrigadada por verle en su forma transformada, así como el hálito que tanto intrigaba también a Tazerus, su primer fichaje para la Jauría Gris.

-¿Una amenaza se está gestando ahora mismo? ¿Y no puedes dormir en paz por causa de premoniciones horrorosas? Suena terrible, de verdad. -se puso en su lugar y sabía que no le hubiese gustado para nada el hecho de que su descanso se viese perturbado por tales terrores. -Pero tiene la parte buena de que te ofrece la oportunidad de influír en el desarrollo del destino. En cierto modo, supongo que es envidiable. -trató de darle un enfoque positivo, aunque pensaba que era una carga muy pesada para una sola persona. Sorprendentemente, la posterior parte de la historia le mostró que se trataba de un talento hereditario.

Empatizó mucho con su miedo y su dolor al contar la historia acerca de su padre. Se temía que fuese una pérdida y no sólo una desaparición. -Lamento que hayas tenido que pasar momentos tan difíciles. Investigaré el asunto, si tengo la oportunidad. -aunque no sabía muy bien por dónde empezar, pero no se imaginaba lo mal que debía de sentirse tras perder a alguien con quien había convivido tantos años. Fuese cual fuese el temible desenlace, sentía que era su obligación moral ayudarle a llegar al fondo del asunto. Le posó la mano en el brazo gentilmente. -No estás solo contra esta amenaza. -le hizo saber su apoyo, no en vano eran amigos y compañeros del gremio. Si la necesitaba, podía contar con ella cuando fuese y cómo fuese. Pero su tiempo de permiso estaba a punto de finalizar.

-Por desgracia, he de regresar a Begnion cuanto antes para retomar mis obligaciones. Pero estoy contenta de haberte encontrado. -sonrió de corazón, mientras se levantaba de su lugar en la taberna y tomaba el libro de hechizos de rayo, asi como El jardín de las palabras, manuscrito con que él la había obsequiado haría un rato. -Ya sea para esa misión o para lo que sea, ya sabes dónde encontrarme. En caso contrario, los miembros que ocupamos una función tenemos mote. Pregunta en las tabernas por Lechuza Gris. Te dirán también cómo hacer para escribirme y yo encantada, será bello leer lo que sea con esa letra tan preciosa. le halagó, justo antes de echar a andar en dirección a la puerta, no sin antes dedicarle una mirada de agresiva advertencia a la tabernera prejuiciosa. Que no se enterase ella de que algo así se volvía a repetir.

-Adiós Kija, nuestros caminos se volverán a juntar pronto. -se despidió, girándose a verle. Caminó ondeando su capa hasta la salida pero, una vez fuera del local, sintió algo de lástima por no poder verle tan a menudo como le gustaría que sucediese. Con sus sentimientos algo alborotados, tanto por ello como por el punto débil antes expuesto abiertamente, echó a correr con toda la velocidad posible, como si persiguiese físicamente las respuestas que habitaban en el interior de su mente. Había disfrutado de su rato con él, pero tenía mucho en lo que pensar.
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Mensaje por Eliwood Dom Dic 13, 2015 4:11 pm

¡Tema cerrado!

50G a cada participante.
Kija obtiene una "Moneda de oro lisa".

+1 EXP a cada participante.
Eliwood
Eliwood
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
espada de acero [3]
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Support :
Marth Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija} OaIUyNL
Lyndis Las semillas rotas dan los mejores frutos {Privado: Kija} JEIjc1v

Especialización :
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Experiencia :
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Gold :
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