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[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko]

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Mensaje por Pelleas Jue Sep 10, 2020 12:37 am

La construcción de la torre estaba del todo completa, desde los pisos a grandes rasgos hasta los tallados detallados en la puerta de entrada. La biblioteca interna estaba organizada y funcional, los materiales e instrumentos de estudio suplidos, el alumnado creciendo y todo puesto en estable, productiva marcha. Ahora que la reina de las Islas de Durban volvía a visitar Nevassa y por primera vez Pelleas podía mostrarle la escuela de magia negra por dentro, se sentía alegre de que fuera así, en ese estado completo, que podía hacerlo. No sólo estaba orgulloso de lo que poseía, sino que también ansiaba compartirlo con ella, en particular. Era la hechicera de más alto grado, más próxima a él, con la que tenía una relación cercana y estaba seguro de que habría elementos de su interés allí. Su tiempo juntos esa vez se trataba tanto de una visita oficial de su ahora prometida, como una visita amigable de otra avanzada practicante de lo arcano.

Y lo segundo se llevaba en su mayoría la carga aprehensiva de lo primero. No duraba nervioso mucho tiempo con Yuuko cuando tendían a tener tanto de que hablar, menos cuando también había tanto que mostrarle. Presentemente, en eso seguía. El sentido del tiempo se perdía fácil en el interior de la torre, adrede más sellada de la luz exterior en sus niveles superiores e iluminada tan sólo por las antorchas y lámparas que se encendieran. Pero con total libertad de ir, venir, abrir y emplear sin importar la hora que verdaderamente fuese en el exterior, el hechicero regente se hallaba en el piso séptimo con ella, tras la puerta siempre cerrada del estudio-taller principal.

El primer y segundo nivel de la torre no eran más que el recibidor, cocinas, despensas comunes y comedor, espacios sin especial secretismo ni de sumo interés. Los sótanos, que por lo pronto no habían visitado, contenían la biblioteca interna del sitio y eran ya áreas selladas y cuidadas por guardias, así como los pisos del tercero en adelante, por los que habían ido. Habían cruzado los dormitorios para los aprendices residentes, visitado más detenidamente los salones maestros del quinto piso, las adicionales salas equipadas para estudios y prácticas particulares en el sexto. De allí en más, se trataba de las áreas que Pelleas mantenía bajo llave; no sólo por las habitaciones de su uso personal, sino también y hasta más importantemente por las salas para prácticas avanzadas y delicadas de magia, salas con artefactos valiosos o elementos peligrosos que no correspondían en manos de aprendices. Como aquella misma, a la que había expresado especialmente su deseo de llevarla. Había cosas que sólo a otros sabios podía presentar, y en las que, de hecho, quería la perspectiva de una.

- Aquí es donde han ido a parar, después de todo, la mayoría de mis adquisiciones en las Islas. Y, bueno, bastantes de las de mis viajes, en general. - Decía, mientras dejaba que se separase el usual contacto de mano a brazo con que caminaban juntos, si bien su vista se quedó siguiendo la mano de Yuuko unos instantes de sobra. Todavía no tenía la menor idea de qué clase de cercanía física estaba bien. Ese nivel era uno que ya habían tenido desde antes del compromiso y ahora venía a parecerle mucho y poco a la vez, pero como era tan propio en él, no estaba haciendo nada al respecto. Desvió la vista a la habitación, conteniendo varias mesas y muebles con lo que sólo podía describirse como una colección de tan variados cachivaches, que sólo mirándolos lentamente y de a uno se distinguían bien. Aparatos mágicos, contenedores, objetos encantados que tenía aislados, cosas que servían de catalizadores o que tenían su propia carga mágica, pergaminos con sellos dibujados, pergaminos con encantamientos escritos, un pequeño destilador para pócimas con algunos viales que tenía motivo para guardar lejos del alcance general, materiales, hojas sueltas de notas a medio escribir… a fin de cuentas: las herramientas de un sabio que ejercía su oficio y que seguía persiguiendo investigaciones. Muchas, en efecto, las había podido comprar en Durban, el primer sitio tan adepto a la magia que había visitado, otras tantas eran plegianas y nohrianas.

- Esté a sus anchas, como en casa. Este se ha terminado haciendo más o menos mi lugar de trabajo a solas, nadie más lo utiliza regularmente… mis alumnos no están tan avanzados, y no sé si se le he comentado ya que carezco de otros maestros… en fin, por eso, sepa disculpar que no es tan presentable como lo demás. - Dio su usual sonrisa nerviosa, de disculpa, aunque por descontado Yuuko tenía su permiso de tocar o disponer lo que quisiera. No era un hombre muy ordenado si no se le controlaba y así terminaban luciendo sus espacios. La presencia de tantos elementos, de hecho, bien servía a enmascarar las partes más macabras, haciendo más ligera a la vista la imagen de su colección de cráneos de carnero para rituales y disimulando lo más cuestionable al fondo de todo, una mesa inclinada cubierta con una suerte de paño que ocultaba una figura bastante grande. Por ahí, entre el montón, estaban los motivos por los que había querido que subieran allí.
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Mensaje por Yuuko Miér Sep 23, 2020 9:47 pm

No era la primera vez que la reina de las Islas de Durban se encontraba en la torre. Pero a pesar de eso se sentía como si fuese la primera vez que pisaba ese lugar.

No recordaba si en su ultima y única visita la torre estaba completada, pues no había sido su prioridad admirar la culminación de la misma y aprender sobre sus funciones y su estructura. No, la ultima vez había ido a hablar con uno de los encargados y pedir voluntarios para una pequeña mision en la frontera con Begnion. Su objetivo había sido conocer y comprobar las habilidades de los estudiantes de dicho lugar, y que mejor para ello que una batalla real donde podría apreciar la magia de los estudiantes en todo su esplendor. El hacer una visita, al poder ser guiada, por la torre había sido uno de sus deseos durante su estancia en Daein. Pero uno que no pudo ser cumplido.

A sus ojos debía de ser el príncipe, encargado de tal proyecto, quien debía de mostrarle el mismo. Hacerlo de otra manera se sentía como una traición a todo el esfuerzo y dedicación invertidos en dicho proyecto por el príncipe, una traición a alguien con quien se había vuelto tan cercano desde que se conocieran. Pero ambos magos tenían múltiples funciones y responsabilidades que cumplir y no habían podido reunirse para tal visita mientras la mujer se encontraba en Daein. No con la conquista de Begnion en marcha.

Pero ahora que la conquista había concluido , y que poco a poco las intenciones e identidades del enemigo comenzaban a aclararse, la reina podía permitirse un segundo viaje al su paisa aliado. Uno en el que no solo había tiempo para sus deberes como soberana de un reino aliado y prometida del príncipe heredero de dicho reino. Si no en el que tambien había tiempo para asuntos mas personales.

Como esa visita que tenia pendiente desde hacia tiempo. Como el hecho de poder disfrutar de la compañía de Pelleas y poder informarse mutuamente de lo ultimo acontecido en sus vidas, de sus últimos proyectos. Un momento de paz antes de que la guerra inevitablemente acabase tocando las puertas de ambos.

Yuuko se encontraba maravillada por lo que veía. Una admiración que si bien no se apreciaba por completo en su rostro, dedicando su visita a observar y recorrer cada recoveco que sus ojos rojos podían ver con una sutil mirada y una leve y discreta sonrisa, si que lo mostraba con palabras. Y con la sinceridad que se mostraba en ellas. Habia múltiples factores para ellos.

La rapidez con la que una estructura de tal tamaño había sido construida de la nada, y mas en época de guerra donde los recursos son mas dispersos. Lo bien estructurada que se hallaba la torre y lo meticuloso y detallado de los tallados en la puerta. La gran cantidad de recursos disponibles para el alumnado, dejando ver que la ambición del proyecto no había sido mera palabrería, si no que habían puesto toda su alma en que fuese un lugar apropiado y seguro para el uso de las artes arcanas. El tamaño de la biblioteca, que aunque no la habían visitado aun sabia que la conformaba el sótano. La libertad que se les daba a los alumnos para recorrer sin limite de horarios la mayor parte del lugar, y la facilidad que tenían para poder convivir con sus estudios contando con comedor y dormitorios en el mismo lugar. El cuidado depositado en resguardar determinadas arreas bajo el cuidado de los guardias, mientras que otras estaban totalmente bajo llave. Algo muy sensato tanto para el cuidado del material, como para la seguridad de los alumnos. Después de todo la magia arcana no era precisamente segura. Su propia palidez era el recordatorio constante de ello.

-Siempre he estado orgullosa del sistema que usamos en las islas para instruir a nuevos magos, de lo personal y personalizado del mismo. Pero he de admitir que ahora mismo siento cierta pena y envidia a partes iguales de no contar con un lugar asi en Durban... Mis felicitaciones. Es toda una maravilla.

Comento mientras se separaba del brazo ajeno, al cual había estado agarrada durante toda la visita. Cierto era que en las islas contaban con una biblioteca que, por el momento, era mas extensa que la de la torre de magia y de uso publico. Y que en dicho lugar había salas y talleres privados y bajo llave que podían usarse para estudios e investigaciones. Tambien era cierto que la propia monarca contaba con su propio taller en el palacio, y con aquel que había pertenecido a su padre y que ahora tambien era suyo. Pero no era lo mismo.

Y tampoco era momento de pensar en ello.

Tenia curiosidad por la estancia en la que se encontraban desde el instante en el que Pelleas le hablo de la misma. Deseando saber el motivo por el que el príncipe deseaba mostrarle ese lugar en concreto. No tardo en descubrirlo. Una sola mirada esa suficiente para poder apreciar la inmensa colección que el hombre de cabellos purpuras había construido . Pero no lo suficiente como para admirar apropiadamente la misma, ni para saciar la curiosidad de la reina que ahora cambiaba de objetivo. Pero no tenia porque contenerse. No cuando le había dejado "marchar" y cuando le había sido otorgado permiso explicito para andar según sus deseos.

Se acerco a la mesa mas cercana a ella. Examinando los objetos dispuestos de forma desordenada sobre la misma. La mayoría de los de dicha mesa le eran familiares, contando ella con varios de ellos en sus manos , reconociendo el origen de los mismos en su madre patria. Poso uno de los dedos con cuidado sobre uno de los artefactos, notando un hormigoneo en el mismo, sintiendo la inmensa carga mágica del lugar. Pero una vez admirados y reconocidos continuo avanzando. La siguiente mesa disponía de objetos desconocidos, o de los cuales solo había escuchado descripciones. Mas en lugar de tocar y centrarse en los mismos, al menos de momento, pasos sus manos sobre algunas hojas sueltas sobre la superficie. Las movió para leerlas mejor, más no las levanto de la mesa ni dejo sus manos sobre las mismas. Siendo especialmente cuidadosa con el papel.

-No debes disculparte por el estado de este lugar. El hecho de que haya tanta diferencia entre este taller y el resto de la torre significa que has hecho tuyo este lugar, que te pertenece por completo. A diferencia de lo demas, que les pertenece a todos y a nadie... Si estuviese presentable, inmaculado, seria mas un expositor. Una galería donde recolectar maravillas que poco o nada serian usadas. Por no estar al alcance, por no acabar con el orden... Pero de esta manera... Demuestras que lo usas, que tienes todo en cuenta. Y dicho uso incita a usarlo mas, a enfrascarte aun mas en todo lo que la oscuridad esconde... Me gusta este lugar. Tal y como esta en estos momentos.

Alzo la mirada de las hojas, centrándola en la figura del príncipe. Le sonrió, cierta malicia asomándose en la comisura de sus labios.

-Estas trabajando en algo ahora mismo?
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Mensaje por Pelleas Vie Oct 16, 2020 1:13 am

De por sí estaba satisfecho, contento en su callado modo, pero para halagos jamás se hallaba realmente preparado y los de Yuuko seguían tomándolo por sorpresa. Que alabara tanto el lugar le dejaba abochornado de la buena forma, produciendo una respuesta torpe, el inicio de un “no es tanto” que se cortó enseguida para cambiar a un “gracias”; como resultado, en realidad sólo hacía un par de sílabas desconectadas. Pero tras un carraspeo y un retorno a compostura, se decidió y expresó: - Está a su disposición también. Piense de ello como si lo tuviera. - Dijo. Mucho mejor. En todo caso, era un hecho que nunca estaría mal ni habría problemas para recibir alumnos del reino aliado, o de cualquier otro, pues en la escuela no eran en absoluto una inmensa cantidad que llenase sus dependencias.

Por los siguientes momentos, Pelleas sólo siguió a Yuuko con la mirada. La seguía, desde luego, mas permaneciendo un par de pasos atrás y sólo permitiéndole familiarizarse. Él observaba, admirativo. Había algo entrañable en que ella pudiera estar justo allí, en un sitio que él ocupaba tan a menudo a solas, y ya tan personal. Y desorden aparte, realmente no había nada que no debiera ver, los elementos que pudieran perturbar a un no-iniciado o inspirar preguntas difíciles en un primerizo no serían causa de problemas con ella, así que de eso también se podía despreocupar. Incluso el desorden en sí parecía no ser estorbo.

- Es una forma práctica y amable de verlo, en verdad. “En uso”... es la descripción más fiel. - Dio una corta risa. Entre más larga fuera la lista de cosas por las que tendía a sentirse inadecuado, parecía que más eran las que Yuuko iba tachando fuera. - Pero sí, esto… investigo algunas cosas actualmente, verá, aunque la rama de encantamientos no sea mi mayor área de dominio… - Bajo la mirada atenta se sintió atraído a aproximarse, así fuese tan sólo para aclarar mejor de qué hablaba. Algunas cosas requerían ser enseñadas más que nombradas, y si de exponer sobre su magia y sobre sus estudios se trataba, el hombre de cabello ondulado se tornaba bastante más ansioso por compartir de su usual. En ese caso, era sobre encantamientos: similares, pero no lo mismo que maldiciones. Una separación que estaba en proceso de enseñar en profundidad a sus discípulos, pero que con Yuuko no haría falta describir, más allá de la mención autoexplicativa. Ya en sus apuntes se podía entrever, los libros más cercanos siendo sobre casos de encantamiento en figuras históricas, y los papeles sueltos, escritos suyos respecto a casos de encantamiento más que nada de armas, de los que intentaba recopilar lo sabido, lo oído y lo teorizado.

- Se cree que es un encantamiento el que rige sobre los emergidos, cuanto menos en base a la descripción del suceso original. Como ninguno que conozcamos hoy, pero un encantamiento al fin y al cabo. Es lo que he estado estudiando en este tiempo-- o intento. - Dijo. Entre tanto, aproximándose junto a la reina, estiraba el brazo por frente ella para tomar otro de los escritos, una página que puso sobre el resto, más plenamente a la vista. En esta estaban las primeras notas que había llevado consigo de lo leído en el diario de Kaltrina de Thabes, documento que había circulado ya por el mundo, si bien sólo su propio parafraseo de cómo había sido descrita la creación y condiciones de aparición de los emergidos en aquella historia. No era su primera vez estudiando a las criaturas. Había sido un prominente interés desde el principio, que le había hecho embarcar en numerosos experimentos y búsquedas, pero esa perspectiva nueva le había abierto puertas prácticamente a recomenzar. “Existe una cláusula de activación del encantamiento”, “período de 979 años, persistía vigente”, “¿rango?” y similares hechos y preguntas empezaban a ser anotadas allí y se esparcían por otros papeles.

En efecto, mucho en lo que trabajar. - La información disponible es escasa y difusa, y yo todavía tengo una gran cantidad de dudas… - Siguió comentando. Sólo dejando los escritos allí, pues las anotaciones sólo eran útiles hasta cierto punto, se enderezó de regreso y se enfocó más bien en la persona a su lado. La miró en la obvia pausa de quien busca palabras para plantear algo. - Esperaba, de hecho, poder pedir su opinión… o bueno, su ayuda, en cierta forma, con eso. Si no le molesta. No es necesario que sea ahora mismo, pero… - No completó la petición, timorato como siempre, esperando poder notar ya con eso su nivel de interés o su disposición a adentrarse en ello. Ciertamente era consciente de que podía parecer algo o lento e indirecto de hacer, o simplemente inútil, nada más que un ojeo curioso en un abismo enorme, pero era algo en lo que había estado enfrascado y en lo que podría servirle mucho la mirada ajena.
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Mensaje por Yuuko Mar Oct 27, 2020 4:44 pm

No pudo evitar cambiar la naturaleza de su sonrisa, descendiendo suavemente la curvatura de sus labios plasmándose sobre su rostro una expresión mas suave, mas calmada. Producto de la risa ajena ante sus propias palabras.

-Existe cierto orden en el caos... Sobretodo en aquel caos surgido del uso y la necesidad... Pero es un orden y una harmonía que solo aquel creador de dicho desarreglo es capaz de ver...

Comento, de manera suave y en un tono de voz ligeramente mas bajo de lo habitual, pues era mas bien un pensamiento formulado en vez alta, no un comentario dirigido al príncipe que en esos momentos se encontraba disminuyendo la distancia que los separaba. Nada que el hombre debiese responder, nada que mereciese la pena reflexionar.

Seguía con la mirada los movimientos ajenos, su total atención puesta en el hombre y sus palabras. Ver las hojas esparcidas por la mesa, pertenecientes a ningún libro y con la caligrafía que recordaba de aquellas cartas y tratados que habían intercambiado, era lo que había motivado su pregunta. Lo que había captado su atención y su cada vez mas creciente curiosidad ,apartando la misma de cada aparato nuevo sobre los que sus ojos podrían posarse. Los objetos podían comprarse, podían encontrarse y obtenerse. Los libros podían leerse. Los apuntes, las investigaciones... eran fruto del trabajo y del esfuerzo, era una de las maneras que una criatura tenia de plasmar sus ideas y pensamientos, de dar a conocer de manera sutil como funcionaba su mente. Las ideas que se formaban, como se desarrollaban... Era privado, e intimo. Y a pesar de tener sobre la mesa, junto a sus manos, los apuntes que revelaban que una investigación estaba siendo llevada a cabo, a pesar de tener permiso para observar y analizar todo... no se sentía correcto el hacerlo. Podría estar tan incompleto, podrían ser únicamente ideas claves las escritas, quedando el desarrollo y los detalles fuera de ello. Tan facil de malinterpretar, tan facil de subestimar...

Siendo asi prefería que le fuese contado todo. Prefería preguntar, por mas insignificante que pudiese parecer su duda. Saciar su curiosidad por completo .Dejar todo despejado de cualquier duda... Al menos por el momento... Lo que fuese posible de un proceso aun no finalizado...

Dio un pequeño paso a un lado, apenas perfectible, en cuanto Pelleas se coloca a su lado. Quedando ambos frente a los apuntes, quedando los mismos mas al alcance del brazo del mago arcano. Sus ojos seguían con descaro los movimientos del brazo de Pelleas, no deseando disimular a donde iba su atención , pues no era necesario. Cuando la pagina fue mostrada no tardo en comenzar a leer los contenidos de la misma. Sucesos similares que le habían sido relatados con anterioridad. No de la misma manera en la que habían llegado a ella, no con las mismas palabras , pero en la esencia los mismos relatos. Aquellos que en esos momentos si bien no todo el mundo conocía, si lo hacían todos los dirigentes y la mayor parte de viajeros y guerreros que de una manera u otra habían visto sus destinos ligados a esos seres.

Su rostro se había tornado serio al comenzar a leer. Por inercia llevo su mano izquierda sobre su rostro. Sus pálidos y largos dedos sosteniendo su mentón, apoyados sobre el mismo. Sus ojos viajando entre los detalles ,aquellas líneas cortas que describían la información mas importante, y las dudas planteadas.

-A estas alturas del conflicto contamos con la mayoría de información ... No, no es una manera adecuada de expresarlo... Tenemos la información necesaria para conocer la motivación del enemigo, para identificar al líder del mismo. Sabemos como poder ponerle fin a esta guerra, eliminando la pieza clave de la misma. Desde un punto de vista militar, del punto de vista del líder de una nacían, es mas que suficiente. Escarbar mas ,dedicar mas tiempo a una investigación sin saber si se obtendrían resultados de la misma serian contraproducente. Por un lado se alargaría la guerra, cosa que muchos pauses no pueden permitirse, mucho menos los civiles arrastrados en todo esto. Por otro lado le estaríamos otorgando tiempo al enemigo, y con ello dándoles la oportunidad de terminar de reunir el entero de sus fuerzas y ser los primeros en lanzar el ataque. Asi que, desde el punto de vista de la guerra, una investigación sobre dicho encantamiento no otorga beneficios, al menos no puede asegurar los mismos, pero si implica demasiados riesgos...

Despego su mirada de los papeles, parpadeo un par de veces para eliminar los trazos de las letras que había tratado de grabar a fuego en sus retinas. Inclino su rostro hacia un lado ,observando a Pelleas.

-Por otra parte, desde el punto de vista de un sabio, de un académico. Las preguntas formuladas son necesarias. Una mejor comprensión del encantamiento es precisa. Faltan datos, falta información. No conocemos el proceso y los detalles lo suficiente como para decretar el fin absoluto de toda esta guerra una vez que las figuras claves de la misma sean eliminadas. Volverán a surgir? Se repetirá el ciclo? Aquellos que eliminen el origen del encantamiento se convertirán en el núcleo de uno nuevo? Son cuestiones sin respuestas por el momento. Demasiado peligrosas para dejarlas tal y como están ...

Volvió a mirar las paginas sobre la mesa. Su mano libre viajo hasta la misma, acariciando con la punta de los dedos las palabras escritas que plasmaban las dudas del hombre.

-Son dudas razonables y muy interesantes. Cuestiones que merece la pena investigar si se tiene la ocasión de hacerlo...

Mas su atención no permaneció demasiado tiempo sobre la pagina. Su mano fue retirada tambien casi de inmediato. Volvió su rostro una vez mas a la figura a su lado , la voz del hombre se había detenido unos instantes y al igual que ella, tenia la atención del mago sobre si misma. Que le pidieran su opinión no solía ser un hecho insólito, pero que se la pidieran de forma tan directa en investigaciones tan poco avanzadas era una agradable sorpresa. No solía ser ese su campo, no solía ser ese el lugar donde otros buscaban la sabiduría de la reina, y cuando lo hacían eran detalles de un proceso prácticamente acabado. Puntos intrascendentales y sin apenas importancia.

-Me honra... no suelo recibir este tipo de peticiones. Ya sabes que mi deber principal es gobernar mis islas y como tal el rol que debo adquirir es el de monarca y el de líder de mi ejercito... Rara vez tengo la ocasión de actuar como sabia, y cada vez son menos las ocasiones... Me veo obligada a ignorar mi propia curiosidad para plantearme todo desde un punto de vista militar, ignorando los detalles... Asi que la petición en si es un cambio. Agradable, bienvenido...

Sus labios se curvaron , aun con su vista fijada en el hombre. La seriedad seguía en su mirada pero la mueca ligeramente maliciosa, el brillo en su mirada .El interés, la curiosidad, la expectación ...

-No es necesario que sea ahora pero... porque no ahora mismo? Por mi parte estoy dispuesta. Y ya estamos aqui. Y siendo sinceros, en nuestra posición, en el estado actual del mundo, y con el mar que nos separa como norma... No son muchas las ocasiones en las que podemos darnos el lujo de robar tiempo para nosotros mismos, menos aun robarlo estando juntos... Siendo asi, no seria esta una ocasión ideal para ello?
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Mensaje por Pelleas Sáb Nov 21, 2020 5:24 pm

Cuanto menos, para empezar, Yuuko estaba prestando larga y cuidadosa atención a los documentos de su investigación, en particular a sus apuntes y primeras notas. Ese grado de interés ya le alegraba. Evitaba que se sintiese extraño por hablar tan extensamente al respecto. Por supuesto, cuando empezó por decir que era un proceder militarmente impráctico Pelleas dudó, estremeciéndose por dentro y sólo dando un par de golpecitos de los dedos a la mesa como señal exteriorizada. No era una perspectiva que no comprendiera, sabía que intentaba algo que podía tanto resultar demasiado lento como terminar por no dar fruto, mas no quitaba que fuese tremendamente sensible a juicio. Le hacía reducirse, callado e inquieto. Sólo que el juicio no era en verdad negativo. Escuchando a la mujer proseguir, terminaba por darse cuenta de que estaba avalando sus intenciones, no poniéndolas bajo un escrutinio del que debieran ser defendidas.

- Claro… es… oh. - Tardando en captarlo todo, parpadeó con algo de asombro. De hecho, Yuuko estaba prediciendo muy bien los por qués y para qués, poniendo sobre la mesa motivos buenos, algunos de los cuales Pelleas no había estado pensando en particular. Su asombro creció. - ¡C-Claro! Es por eso que resulta productivo comprenderlo. Saber si todo realmente terminará. ¿O la eliminación será más compleja? ¿O, acaso, no será que el encantamiento persista, transferido de alguna forma a otro sello...? A aquellos que estén intentando anularlo es algo que no había pensado, pero vale la pena considerarlo… en algunos casos sucede, y bien pueden contemplarse medidas preventivas… - Envuelto en la idea, su voz bajó de la emoción a la contemplación, y ansiosamente su mano fue a por uno de los libros que tenía, que le parecía tenía una sección al respecto. Lo cambió de la pila de referencias generales a la de los que estaba usando más activamente. - Además, ¿no habrá posibilidad de debilitar por algún medio el encantamiento? De interrumpir sus efectos, sino cortarlos, o algo que pueda hacerse para reducir la efectividad… facilitaría las cosas, a la hora de intentar un ataque… - Seguía, a cuenta nueva motivado.

Ahora sabía que sí tenía su interés. Esbozaba desde ya una sonrisa ansiosa, esperando una respuesta que preveía positiva en cuanto a tener a la reina participando más activamente, así fuera por un momento. Al tener su acuerdo, la sonrisa cesó de ser contenida y simplemente se ensanchó con complicidad. Entendía que las cosas eran distintas para ella, que su tiempo y sus energías siempre estaban siendo requeridas por otras prioridades por encima como para ponerse a cualquier ocupación que le interesara, pero allí, en efecto, estaban sólo ellos dos, podían hacer lo que les placiera.

- Y luego, aquí estoy yo, haciendo lo opuesto. - Rió un poco. Él era el sabio en la torre más tiempo del que era el príncipe teniendo algo que hacer en la corte, quedaba suficientemente claro. Y a su territorio verdadero y personal la había llevado. - ¡En ese caso, hemos de! ¿Acaso no le agradaría volcarse más al estudio, si pudiera? Son pocos los eruditos en su grado de dominio de magia, le aseguro. En nuestra rama, aún menos. No hay otra persona con quien podría hacer esto y... por qué no, en verdad. - Decía, alegre, en tanto se tomaba la libertad de guiarla al fondo de la larga sala, apoyando una mano en lo bajo de su espalda por algunos segundos, donde la curvatura parecía resultaba el más natural lugar. La anticipación de sobreponía a la duda, o quizás a la cortesía mayor que tendría que tener.

Aún así, proseguía. Ante la mesa del tamaño de una camilla, cubierta por un paño, se separó para rodear la misma mientras continuaba hablando. - De cualquier, no restaba mucho al recorrido. Más allá de este sitio, sólo está el salón de rituales, podré enseñárselo en poco tiempo, - Porque toda institución para magos oscuros era prudente en contar con una sala amplia, vacía y que pudiese mantener perfecta oscuridad, tarde o temprano necesaria. Pero no dejaba de ser una sala vacía. - Y, bueno, mis habitaciones. - Otra risa nerviosa. Eso era todo el piso que tenían por encima. Como si nada, entre pasos y palabras, Pelleas tomó el paño que cubría la mesa y haló para quitarlo, echando luz de lámpara sobre la figura humanoide que allí había: un emergido, quizás de género femenino por la delicadeza de los rasgos, pero que entre la ropa que se le había dejado y las varias correas gruesas con que se le retenía a la mesa no se notaba del todo bien. Incluso para uno de no mucha altura y tamaño, usar todas las ataduras disponibles, fuertemente ajustadas, era sólo lo razonable.

No obstante, para el hechicero no representaba nada llamativo, nada que detenerse a mirar. Tan acostumbrado ya, tampoco cruzaba por su mente dar explicaciones. Simplemente era un espécimen que tenía ahí. En lugar de ello, revisaba los costados de la mesa en que la criatura estaba, buscaba en las superficies contiguas, ojeando hasta debajo de este mientras hablaba distraídamente. - Donde puse, veamos… ¿donde lo había dejado, por lo pronto? Lo que quería que viera, para consultarle… -
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Mensaje por Yuuko Miér Dic 02, 2020 6:20 pm

-Mas que productivo yo clarificaría de esencial el comprender completamente el funcionamiento del encantamiento.

Era agradable, poder dejar salir las dudas y los pensamientos que durante meses habían quedado aparcadas en una esquina de su mente, y compartirlas con alguien que pudiera apreciar los mismos. Era agradable ver como Pelleas compartía sus propias cuestiones con ellas. Era interesante, ver como cada cual había llegado a una conclusión o se había planteado cosas que el otro no. Y era tan inusual para la mujer poder dedicarle tiempo a ello ,a ser sincera con las preocupaciones que le afligían sobre el fin de la guerra, que hacia que todo aquel proceso e intercambio de palabras fuese aun mas placentero para ella.

-Si después de tantos años en guerra todo finalizase únicamente con la muerte de la persona adecuada... No me sentiría tranquila. Resultaría demasiado facil, no lo crees? Tanta muerte, tanta preocupación, tantas investigaciones para saber el origen de dicha amenaza... y se acabaría ... únicamente con la caída de la pieza adecuada... Se, y entiendo, que lo que nos ha llevado a ese momento no es nada facil. Hemos tenido que luchar incansablemente y hemos tenido que remover cielo y tierra para encontrar el origen de todo eso, para comprender tan solo una parte de lo que esta sucediendo. Hemos sudado y sagrado, y a sido únicamente gracias a que a compartido la información obtenida por todas las naciones que hemos llegar al lugar en el que nos encontramos. Tenemos un nombre y un rostro para nuestra amenaza y el objetivo mas claro que nunca. No ha sido facil pero... se que mi mente no se quedaría tranquila si todo esto acaba asi. Tendría la duda y preocupación constante de que la amenaza volvería a surgir una y otra y otra vez... si no conocemos la naturaleza y las condiciones del encantamiento que los levanta.

Habia sido sincera con sus palabras, recitándolas con cierta seriedad mientras tenia la mirada fija en ningún lugar en concreto. Después de todo era la primera vez que se permitía ser sincera con ese tipo de pensamientos. Su posición podría resultar un tanto solitaria en ocasiones...

Volvió a figar su mirada en aquel a su lado, aquel cuyas circunstancias si bien distintas mas se asemejaban a las propias. Le sonrió.

-Claro, que no son pensamientos que pueda expresar en voz alta con total libertad. Mi deber es proteger a los mios y en la medida de lo posible eliminar sus preocupaciones. No aumentar las mismas, aumentar su miedo y su sensación de inseguridad, con pensamientos que ni siquiera tienen pruebas que los respalden...

Observo con su mirada, enfocada de nuevo, como Pelleas se movía por el lugar. En busca de un libro. Se pregunto que había tomado, pero en las manos ajenas no podía leer el titulo ni creía reconocer la portada del mismo. Pero sus palabras... no eran familiares pero si que le habían hecho recordar algo. Un rumor que circulaba, o mas bien una noticia sin confirmación oficial que había llegado a ella semanas atrás.

-No se si es posible debilitarlo... Pero. No se si lo habrá escuchado. Al parecer un grupo de misioneras a sido capaz de desarrollar un encantamiento que afecta inmediatamente a los emergidos. Básicamente los elimina.. Pero desconozco dicho encantamiento. O la naturaleza del mismo. Puede que se trate de un contra-encantamiento, algo con la naturaleza contraria a aquello que los levanta y mantiene en pie y que a la hora de cruzarse ambas magias se anulen mutuamente. O algo que debilite o corte el encantamiento... Pero es posible. Reducir la amenaza. El problema es que desconozco el como, no ha llegado información suficiente a mi ni me he dedicado a buscarla. Asi que este dato tampoco nos ayuda mucho a la hora de comprender el problema entre manos. Podemos afectar al encantamiento con el conocimiento mágico que hemos desarrollado hasta el momento? Si. Como? No lo se...

La risa ajena era hermosa y contagiosa, de hecho hacia que la propia sonrisa en los labios de la mujer se ensanche aun mas, y en ocasiones eran tan rara de escuchar que la hacia aun mas especial. La reina ya había dicho que estaba dispuesta a ayudarle y que de echo le agradaba la idea de investigar juntos, pero si no hubiese aceptado ya... no habría podido negarse ni aunque lo hubiese deseado. Como iba a negarse a algo que hacia tan feliz a alguien tan preciado para ella? Simplemente se dejo guiar por la sala, preguntándose cual seria lo siguiente que Pelleas deseaba mostrarle.

-Me agradaría ... Pero tampoco quiero hacerme demasiadas ilusiones al respecto. Se que en algún momento podre dedicarme al estudio, a aquello que llama mi atención, a las preguntas a las que deseo dar respuestas a aquellas nuevas que van surgiendo por el camino... Pero no se cuando podre. Quizás deba esperar a que mi heredero tomo el trono en mi lugar, dentro de décadas espero. O quizás una vez la guerra acabe y el mundo se estabilice pueda permitirme dedicar parte de mi tiempo bélico a ello... Quien sabe... En este caso la respuesta solo llegara con el tiempo...

Se detuvieron junto a la mesa cubierta, quedándose ella de pie en el lugar en el que el príncipe se había separado de ella. Esperando en silencio, con cierta expectación, a que desvelase lo que se ocultaba bajo la tela. No le sorprendió mucho el saber que lo que había alli era un emergido fuertemente atado. Por un lado había visto numerosos de ellos en las múltiples batallas en las que había tenido que luchar, la vision de esos seres por desgracia parecía ser ya algo cotidiano. Y aunque era consciente de que quizás algunas personas se escandalizarían de ver a esa criatura, viva pues de no estarlo no serian necesarias tantas precauciones, en un lugar dedicado a la enseñanza y lleno de alumnos y aprendices de magos... ella no era como el resto de las personas. Entendía los motivos. Se habían tomado medidas para que no fuese un peligro. Atado y encerrado en la habitacion. Si por algún casual lograse soltarse necesitaría que Pelleas abriese la puerta para ser libre , y llegado ese caso el príncipe no tendría problemas en eliminar a uno solo de ellos.

Para comprender el encantamiento los emergidos eran lo mas cercano que tenían, o era mas adecuado decir que dentro de lo que estaba a su alcance lo mas adecuado. Estaban en pie gracias a dicha magia, su mera existencia depende de ella. Muchos de los datos obtenidos sobre ellos o sobre lo que ocurría en el mundo habían sido logrados mediante la experimentación directa con ellos. Incluso se habían publicado libros al respecto, como aquel que Pelleas le había regalado tiempo atrás. Asi que ver a esa criatura siendo expuesta como un sujeto de experimentos apenas le inmuto a la reina. Solo le surgieron dudas y preguntas. Aun quedaban cosas que poder saber de ellos? Que poder sacar de sus cuerpos? Solo le quedaba esperar... o preguntar directamente...

-Crees que después de tanto tiempo y tantos estudios realizados hasta el momento aun podemos sacar mas información de estos cuerpos? En que andas trabajando exactamente?
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Mensaje por Pelleas Dom Dic 06, 2020 7:41 pm

Lo que pudiese pasar aún después del fin, en un futuro inmediato o más bien distante… no era de lo primero en que Pelleas pensaba, pero debía de tenerse también en cuenta, sin duda. El encantamiento sería entonces una preocupación que, potencialmente, quedase atrás incluso cuando el trabajo se hubiera dado por terminado. Había muchas caras del asunto y aquella era una más. Pero lo que estaba llamando su atención de entre todas, en ese preciso instante, yacía no tan cerca de las variadas ventajas y peligros, sino más con la persona con quien las discutía.

Yuuko hacía alusión a lo poco usual que era para ella expresar consternaciones y, de repente, Pelleas se sentía en una especie de posición de honor. Nunca se había puesto a pensar en que las conversaciones que tuviera con la reina fueran especialmente personales, que fuera testigo de sentimientos o partes de ella que sólo le mostrara a él; tenía sentido, pero… porque la veía tan compuesta en toda ocasión, probablemente, nunca lo había notado. Ahora que se lo hacía obvio, se sentía inesperadamente bien. Resultaba también un poco curioso y una pizca preocupante, el ser consciente de lo poco que la otra hechicera debía exteriorizar en general sus aprehensiones.

- Yuuko… sabe que siempre puede, bueno, cuanto menos, cuando habla conmigo… si hay algo que le produzca temor… - Comenzó, pero enseguida le desagradó su propia elección de palabras. “Temor” era un poco mucho, quizás sonase mal. Torció el gesto un poco. - Digo-- cosas que necesite, me entiende, hablar con alguien… - Juntó sus manos, doblando sus dedos entre ellos. Ahí, nuevamente, la forma de expresarse no le gustó. ¿Acaso no le hacía sonar como la parte confiable en quien apoyarse? No iba con él, sonaba fantasioso. Juzgó mejor no terminar la vergonzosa oración. Cambió por aferrarse al asunto que Yuuko había puesto sobre la mesa, rápido y mostrando todo interés. - E-En fin. ¡Aquella noticia! ¡Menos mal que la menciona! Ajem… he recibido palabra de ello. - Dijo, a su parecer exitosamente desviando el enfoque a aquello del contra-encantamiento y las misioneras. - Pero por más que he preguntado a la sede que lo ha logrado, no parece que esté todo claro, tampoco que esté del todo asegurado que funcione… enviarán misioneras aquí también a probarlo, quisiera yo mismo intentarlo también, pero, bueno… -

Era muy interesante asunto, sólo que en su estado actual, no terminaba de satisfacer al daeinita. Cuanto menos, se daba a entender que el encantamiento empleado sobre los emergidos no era tan ajeno e inexpugnable como para no poderse tratar como otros, y posiblemente tener sus vulnerabilidades. Pelleas soltó un suspiro pesado. Enseguida recordó que buscaba algo y continuó haciéndolo, con la idea de un par de cajones que se había saltado revisar. Al probarlos, halló que exactamente en el primero estaba lo que tantas vueltas había dado buscando. Sonrió para sí mientras sacaba la caja de madera labrada, hablando entre tanto en voz alta.

- Cuando la oportunidad se presenta, ¿por qué hacerla esperar? Todos tenemos un sentido de curiosidad que satisfacer. A veces pienso que nosotros, en especial. - Era un “nosotros” que aludía a sus compañeros de doctrina, por supuesto. Pero en particular le alegraba que Yuuko tuviera también el interés y, cual mala influencia, le divertía poder alimentarlo. - Además, sobra decir que nunca se vio algo así, un hechizo tan potente y duradero, con características tan complejas, en el mundo moderno. Lo que podría representar entenderlo, para el avance de la magia como la conocemos… - Allí quizás exponía demasiado sus propias motivaciones y prioridades, pero no se contenía. Paz mundial aparte, el interés académico no se podía resistir. Era el pecado del que era más culpable.

En cuanto a las preguntas de la mujer, tuvo que dar una breve risa culpable y pensarse la respuesta un par de segundos primero. - Creo que algo más podría sacar. Si supiera como… extraerlo, digamos. - Admitió mientras, sin temor ni motivo para tenerlo, sólo apoyaba la caja de madera en un espacio de la mesa que quedaba libre sobre el hombro del emergido. La abrió vuelta hacia Yuuko, mostrando en el interior una especie de aparato en varias partes. - Compré esto en una de mis primeras visitas a las Islas. Bien me habían explicado que cumple la función de detectar si algo o alguien se halla encantado, y que incluso el tipo de encantamiento se podría leer, sabiendo cómo… pero me temo que no sé… cómo se usa. Ni hablar de interpretarlo. Me imaginé que quizás usted conociera el aparato… - Dijo, levantando la vista a los ojos rojos ajenos con cautelosa esperanza. Por supuesto que se sentía también un poco bobo por no haber podido entenderlo él mismo, pero los aparatos mágicos no traían instrucciones de nadie usualmente, no había de otra y la curiosidad podía más que el orgullo.
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Mensaje por Yuuko Vie Ene 01, 2021 1:01 pm

La reina se permio tomarse un pequeño momento para si misma, para preguntarse si realmente alguna vez había sentido temor por algo. De joven, a las puertas de la muerte tras su iniciación, recordaba vagamente el verse invadida por la culpa y la vergüenza. Vergüenza por creerse superior a lo que realmente lo era, por considerar su fuerza superior y no percatarse de cual era su posición. Culpa por hacer que aquellos que la rodeaban, que su padre, pasasen por el proceso de verla postrada en cama . Por llenarlos de dolor y preocupación. Recordaba el dolor, los momentos en negro... pero no, no recordaba haber sentido miedo ante su muerte. Puede que el no haber muerto de forma inmediata, el verse rodeada de tanto amor y cuidados ,apartase esa posibilidad de su mente.

Cuando el tiempo avanzo y su tierra era atacada por los piratas sintió la preocupación por los suyos, la responsabilidad que recaía sobre sus hombros y la determinación de acabar con aquel peligro para su pueblo. Y la ira , la ira que le provocaba el saber que hacían daño y ponían en peligro a aquello que mas quería. Ira y dolor que no hicieron mas que aumentar tras la muerte de su predecesor. Que adquirieron mas fuerza aun cuando los emergidos llegaron a sus costas. Pero no recordaba el temor...

Quizás no identificaba el sentimiento como tal. Quizás simplemente no estaba en su naturaleza sentir miedo, y en cambio centraba su atención y sus sentimientos sobre algo mas productivo, intercambiándolo simplemente por una profunda preocupación. O puede que fuese ella misma que de forma inconsciente acallaba el sentimiento, no permitiéndose tener miedo ante nada...

Era curioso como nunca antes se había parado a pensar sobre ello , hasta que la palabra surgió de los labios del príncipe a su lado. Dejo escapar una leve carcajada, algo apenas un poco mas elevado y mas largo que un resoplido. Provocado por el nerviosismos ajeno. Era adorable. Lo intentaba con tanta fuerza...

-Lo se. Por eso cuando estas juntos, disfrutando de nuestra privacidad, me expreso con sinceridad y sin la necesidad de medir mis palabras...

Pelleas quería ofrecerle su apoyo. Pero era algo... innecesario de poner en palabras. Yuuko ya sabia que lo tenia.

Pero era hora de volver a los asuntos que tenían entre manos. Después de todo el tiempo era algo preciado para ellos y si bien debían de disfrutarlo tampoco podían perder demasiado.

Una lastima que Pelleas tampoco conociese demasiado sobre el encantamiento de las misioneras, al parecer ni ellas mismas tenían demasiado conocimiento sobre lo que hacían. Aunque hubiese sido mas sorprendente que supiese algo dadas las circunstancias. Pero no parecía que en esos momentos el desconocimiento sobre el tema fuese motivo de desanimo, mas bien lo contrario. Era esa falta de información lo que mas motivaba las investigaciones actuales, y al parecer lo que llenaba de determinación al hombre a su lado.

-Una lastima que una magia tan sumamente interesante este siendo empleada para hacer sangrar al mundo. Aunque viendo la naturaleza del ser humano tampoco es que sea algo que me sorprenda demasiado. De una manera u otra el mundo siempre a estado envuelto en guerra... Si llegamos a comprenderlo en su totalidad y a conseguir hacer nuestro parte del hechizo... me pregunto si seriamos capaces no solo de ponerlo en practica, si no de modificarlo utilizando nuestro conocimiento actual sobre la magia. Seria tan interesante y tan practico el poder condicionar el encantamiento bajo ciertos parámetros , limitar y controlar ciertas partes del mismo...

Tener un ejercito de soldados caídos sonaba siniestro ,pero al mismo tiempo practico. No habría necesidad de que los vivos diesen sus vidas por una causa que mas que suya fuese de sus señores. Se salvarían tantas vidas usando las que inevitablemente se habían perdido... Pero era un pensamiento demasiado bonito y optimista. Aun logrando hacerse con el encantamiento y limitándolo para que una guerra como la actual no surgiese el ser humano lograría la manera de usarlo para que el mundo ardiese y sangrase una vez mas. Después de todo, teniendo el cuenta el contenido del diario...

-Me pregunto... Si el hecho de que Kaltrina haya vuelto en ese estado siempre fue parte del plan, o si por el contrario el acabar en esas circunstancias se debe a no ser capaz de controlar aquello que ella misma creo...

Que la magia de uno mismo se le volviese en contra... No seria nada nuevo.

Siguió con su mirada el recorrido de la caja tomada, a medida que recitaba sus palabras. Cuando Pelleas revelo el contenido de la misma se vio invadida por un breve sentimiento de nostalgia. Tenia un objeto igual en lo que había sido el estudio de su padre. Su maestro le había enseñado a montar y desmontar el mismo, a hacerle un correcto mantenimiento y a interpretar sus resultados. Tal y como había hecho con todo objeto mágico que había en palacio y que fuese capaz de obtener en las islas. Pero no había tenido ni tiempo ni ocasión de usarlo desde entonces.

-Hace tiempo que no veo uno de estos, y esta tan bien cuidado...  Pero se usarlo. Te enseñar como montarlo, desmontarlo, limpiarlo e interpretar sus datos...

Se movió rodeando la mesa , hasta colocarse a un lado del príncipe sin pedirle permiso al mismo. Giro la caja para que el objeto les encarase a ello y comenzó a tomar sus partes. Con sumo cuidado y movimientos lentos y claros. Para que Pelleas a su lado  pudiese prestar la atención debida y captarlo todo.

-Nunca he entendido eso de que los instrumentos no dispongan de instrucciones. No se puede dar por obvio un conocimiento solo porque uno disponga de el, asi que no creo que sea ese el motivo... Supongo que será por ese falso sentimiento de superioridad que adquieren algunos de los nuestros al saber algo que sus compañeros no saben, ese sentimiento egoísta que les impulsa a guardarse lo descubierto y lo aprendido en lugar de compartirlo con otros. Tan triste y patético ...

Comento desinteresadamente mientras ocupaba sus manos montando el artilugio.

-Usa un sistema de colores. Cada color se asocia a un tipo distinto de encantamiento. Ves este pequeño vial de cristal? El mismo adquiere color cuando entra en contacto con el objeto o la persona encantada. Según me dieron a entender intentaron no solo que mostrase el tipo de encantamiento si no el tiempo de vida que le quedaba al mismo, pero no lo lograron... La intensidad del color varia según la fuerza del encantamiento, si brilla demasiado es que aun le queda mucha vida y fuerza por delante, si apenas se distingue el mismo es que esta apunto de desvanecerse. Es lo mas cerca que estuvieron de lograr su propósito ... El problema con ello es que sin una referencia clara el resultado tiende a ser bastante... interpretativo. Eso y que el ambiente donde este siendo usado influye mucho. El cristal de por si varia su color según la luz que haya en el ambiente, hay que tener cuidado donde se usa para captar no solo la intensidad de color, si no el color adecuado, pues mas de uno a interpretado mal el tipo de encantamiento por usarlo en un lugar no muy adecuado... Y los resultados no son muy agradables.

Dio un par de golpecitos con el dedo sobre el susodicho cristal. No era un vial como tal, pues los mismos estaban vacíos, simplemente tomaba la forma de uno, pero en si era un trozo macizo de cristal. Cuyas partes superiores e inferiores tenían algunas runas grabadas , con un trazo tan fino y un tamaño tan pequeño que no se veían a simple vista. No si no se sabia que se estaba buscando o mirando.

-Puedo dejarte por escrito que color se asocia a cada encantamiento si asi lo deseas... Asi quedaría el instrumento montado...

Le entrego el objeto ,con sumo cuidado, para que lo tomase en sus manos y lo examinase.

-Si lo deseas puedes probar a usarlo... o puedo desmontarlo para que pruebes a montarlo por ti mismo.

Aquello estaba resultando ser bastante divertido. Sonrió, con cierto brillo alcanzando su mirada.
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Mensaje por Pelleas Mar Ene 05, 2021 8:27 pm

No diría que no era medianamente cuestionable de parte de Yuuko también, el hablar no sólo sobre entender el hechizo, sino poder reproducirlo y modificarlo para utilización propia. Pero había empezado él con las intenciones cuestionables. No estaba en ninguna posición de criticar nada. Y estando en privacidad, no veía problema con ello tampoco. Sólo asentía, emitiendo un “hmm” de interés para indicar que le iba siguiendo. Además, alzaba otro punto interesante respecto al efecto del hechizo sobre la misma persona que lo había orquestado y aquello bastaba para dejarle toda una nueva, entera línea de contemplaciones que sumar a sus estudios.

- Ciertamente no queda claro en ninguna parte de lo escrito que hubiera sido premeditado… sólo se da que cumple las condiciones. Ha sido parte de los muertos de la guerra del Viejo Mundo, al igual que los demás. Y han regresado todos. - Comentó, aunque distaba de ser toda la respuesta al asunto, así de simple. Tras un momento de contemplación, que culminaba en una mirada a los ojos de Yuuko, acaso para decir ‘estamos pensando lo mismo’, y una sonrisa secretiva, gesticuló imprecisamente con una mano. - Pero quién sabe. Los hechizos pueden ser caprichosos. O los hechiceros, más ingeniosos de lo esperado. -

Cualquiera fuera la respuesta, de ambas formas sería igual de interesante, al menos desde el punto de vista de la investigación. Que por lo pronto, tenía algo un tanto más a mano por donde empezar. Pelleas observó con gusto y expectación la familiaridad con que Yuuko trataba el misterioso aparato mágico, confirmando que él podría, en efecto, verlo funcionar y sacarle provecho de una vez. Portando en el rostro su emoción con toda claridad, mas sin emitir palabra que fuera a interrumpirla, la siguió con la mirada. Podría verlo todo de inmediato. Una oportunidad así no podía desperdiciarse, tampoco era el momento para preocuparse de cosas como estar demasiado cerca al quedar lado a lado ante el instrumento. Se sacudió de encima todo lo que sobraba y sólo observó.

- Teniéndola a usted para solucionarlo, en este caso, no me molesta. Le agradezco mucho, Yuuko… - Acotó entre tanto. Si se inclinaba un poco por sobre su hombro, la cercanía y la perspectiva le permitían ver en detalle qué piezas eran las que montaba y cómo, todo le quedaba satisfactoriamente claro. Incluso llegaba a ver lo que podría jurar era un destello pasajero de activación, la piedra exhalando una blancura pasajera a través de las runas al ser montado al completo el artefacto, como para mostrar que estaba activo y buscaba una señal de magia con que trabajar. Absorto e interesado en todo, Pelleas atendió a las explicaciones mientras seguía cada movimiento, una sonrisa puesta de forma permanente en sus labios ahora. - Entiendo… - Era todo lo que agregaba en el camino, asintiendo cortamente. De ese modo, cuando Yuuko le preguntó lo que deseaba hacer, su respuesta fue rápida y segura:

- No, por favor, creo que he visto cómo lo hizo con claridad. ¡Probemos a usarlo! Quiero verlo funcionar. - Dijo enseguida. Su mirada se levantó directo a la ajena, regresándole la sonrisa de franca diversión, antes de volver a bajar al aparato que ahora quedaba entre sus manos. Girándolo, viendo su aspecto como se suponía que se mostrase completo, se hacía una idea de cómo se ponía en contacto con el sujeto a analizar. Volviéndose ya hacia su silenciosa sujeto de pruebas en la mesa, se frenó un momento para agregar: - Oh-- si pudiera dejar notas sobre interpretarlo, eso sería fantástico… definitivamente se necesitarán, no quiero pasar nada por alto. Aunque claro, no hay prisa para eso. Ahora, veamos… ¿acaso es así…? -

Acercó el aparato a la emergida. Este contaba, desde la piedra focal hacia arriba, con algunos aros de metal que se cruzaban y cerraban, seguramente para poder fijarlo a toda clase de objetos según se desearan analizar. Asumía que con un ser era lo mismo. Tras mirar y sopesar un segundo, halló que el lugar más práctico y menos propenso a caídas era el cuello, y fue aquello, entonces, lo que rodeó con las argollas, ajustándolas lo mejor que podía. No tenía cuidados ni delicadezas particulares cuando de emergidos se trataba; aunque el aparato fuera un poco grande para ello y por seguro estorbara sobre el cuello de la criatura, no había motivo para preocuparse de eso. Sólo cuidó que quedara fijo, lanzando una mirada a Yuuko en busca de confirmación. No era fácil saber cuando el aparato estaba activado o empezando a funcionar, no estaba dando señales instantáneas y notorias.

Pero no tenía prisa por los resultados, de todos modos. Sólo estar haciendo aquello le tenía animado. Todo el asunto, inclusive, había deshecho los nerviosismos y aprehensiones que le tenían atrapado alrededor de su invitada. Ahora que sentía todo más calmo, que estaba también en un sitio en que todo le parecía moverse a un ritmo propio también, podía, cuanto menos, sacarse una de las cuestiones que tenía pendientes. Lo hizo de forma bastante fluida, sin particular mortificación. - Por cierto, Yuuko. Será prudente que remita, para su comodidad cuando descanse, ¿preferirá alojarse en la torre? ¿O le acomodaba mejor el palacio? - Consultó. Realmente no sabía qué trato tenían que tener ambos, qué tan cerca era correcto o deseado que se hallaran cuando se visitaban, detalles como esos no podía decidirlos sin preguntar y de ahí que no hubiera sabido qué hacer. La estadía en la torre, que tenía aposentos para él y poco más, como mucho la otra habitación pero justo contigua, era distinta a la estadía en el palacio con recámaras enteras y privadas. En suma, estar comprometido y tratar con la persona con quien iba a casarse era lo que no sabía hacer.
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Mensaje por Yuuko Miér Ene 06, 2021 12:29 pm

Pelleas tenia razón, la propia ejecutora de tal hechizo cumplía las condiciones para ser parte del mismo. De forma inconsciente la reina la había dejado aparte, separando a la mujer que llevo a cabo el encantamiento de las victimas del mismo, como si fuesen entes distintos imposibles de ser conectados. No se había percatado de ello... no había pensado hasta ese momento que efectivamente la propia estratega cumplía las condiciones para ser una de las victimas del hechizo... Se pregunto si a Kaltrina le paso lo mismo que a la reina, si ella tambien se olvido de que formaba parte de todo... Y si no era asi, si todo era algo planeado...

-Tu lo dejarías por escrito? Si supieras que existe la opción de que uno de tus hechizos provoque una guerra y una catástrofe de estas magnitudes , siento tu mismo el origen y el foco de todo ello... lo dejarías por escrito? O por el contrario te llevarías el secreto a la tumba, dejando que la culpa te carcomiera hasta el fin de tus dias ... Te consolarías con saber que no has tenido otra opción, rezarías para que tus actos no se te volviesen en contra haciéndote aparecer en el mundo una vez mas para destruirlo... Si yo estuviese en la posición de esa mujer, si me encontrase en la posición en la que ese encantamiento fuese la única opción, con el riesgo de provocar a futuro una guerra similar... No lo dejaría por escrito. Ni lo compartiría con nadie. Momentos desesperados requieren de decisiones y acciones desesperadas, si se tiene el poder para tomarlas a de tenerse el poder para cargar con ellas. Seria una responsabilidad únicamente mía, una que no debería de cargar con nadie...

Aunque de encontrarse en esas circunstancias Yuuko estaba segura de que primero intentaría proteger a los suyos antes que al mundo entero. Las islas de Durban y de Kilvas, que ahora eran su territorio. El paisa de Daein y a Pelleas, cuyos destinos ahora estaban entrelazados. Y después, si se lo podía permitir, el mundo entero... Pero era una única mujer con un peso y responsabilidad bastante grandes sobre sus hombros, no necesitaba añadir el resto de pauses sobre los mismos. No cuando seria algo con lo que no pudiera cargar... Pero de poder hacerlo. De poder cargar con todo ello... entonces removería cielo, mar y tierra hasta encontrar una solución. Los métodos usados por Kaltrina, aquel hechizo infernal seria la ultima de sus bazas... Pero... Ni era Kaltrina, ni estaba en la misma guerra y en la misma posición en la que ella estaba cuando tomo semejante decisión. Nunca podría equipararse a ella realmente, ni saber de verdad que hubiera hecho estando en esas mismas circunstancias.

Solo podía pensar, meditar, teorizar... Ideas inconcretas que no servían para nada... Pero que de tanto en tanto eran pensamientos interesantes que dejar vagar por su mente.

Aunque era mejor que volviese a concentrarse en la tarea que tenia entre manos. La emoción en la voz ajena era palpable y le distraía un tanto. Pero era tan bonito verlo examinar el aparato con cuidado ,dispuesto a ponerlo en marcha de forma inmediata , sin esperar ni un momento mas por ello...

-Pareces un niño pequeño con un juguete nuevo...

Comento entre una breve y ligera risa

-Pero no es malo. Demostrar un interés y felicidad tan genuinos por algo que nos apasiona tanto... es hermoso... Y no te preocupes, te dejare algunas notas antes de que tengamos que volver a partir...

Siguió con la mirada los movimientos ajenos. Observando con atención el lugar en el que era depositado el aparato. Asintió con la cabeza cuando vio que Pelleas buscaba su aprobación. Estaba bien, era un lugar estable y en contacto directo con el objeto de estudio que en este caso era el emergido. Y lo había colocado de forma adecuada. De no haber sido de aquella manera, de haber echo algo de manera incorrecta, Yuuko le habría corregido sin dudarlo.

Una vez colocado de forma adecuada la reina se inclino hacia adelante, no con el objetivo de que su rostro quedase cerca del cuerpo de la criatura, si no con el fin de que las runas del aparato quedasen mas cerca de sus ojos. No logro comprobar aquello que deseaba, pues la voz de Pelleas la interrumpió e hizo que se incorporase de nuevo. Dedicándole al príncipe su mirada y su atención. No había pensando en ello, había dado por hecho que su alojamiento seria el usual, pero ahora que se le presentaba una segunda opción no costaba mucho decidir cual era la mas conveniente.

-En las circunstancias actuales seria mas adecuado que me alojase aqui, siempre y cuando las instalaciones de la Torre lo permitan y no sea un inconveniente para ti el organizarlo. Después de todo supongo que aun le dedicaremos unas horas mas a este proyecto, y el tener que trasladarme a palacio para tener que volver a la torre en unas pocas horas haría que perdiese el tiempo en dichos traslados. Y como bien sabes el tiempo es algo escaso y valioso para mi... Si lo que te preocupa es mi comodidad...

Sus labios se curvaron en una sonrisa un tanto maliciosa, picara mas bien, pues no tenia segundas o malvadas intenciones tras la misma.

-Te recuerdo que uno de mis alojamientos habituales es mi camerino en mi navío. Sera mas amplio que otros camerinos y puede que su cama mas cómoda que la de la torre, pero sigue siendo una pequeña habitacion de madera dentro de un vehículo en constante movimiento... Estaré bien descansado aqui, mas aun siendo por un periodo de tiempo tan corto. No te preocupes por eso...

Se inclino una vez mas hacia adelante, esta vez si que pudo ver aquello que deseaba. Las runas comenzaban a tomar color, pero uno muy leve y apenas visible, siendo captado únicamente por la reina por lo familiar que le era el color original del objeto. O mas bien el color que las runas mostraban cuando no se estaba haciendo uso del mismo.

Se incorporo, dio unos pequeños golpecitos con la uña en las runas.

-Esta comenzando a captar la magia, pero le esta costando mas de lo usual. Aunque no me sorprende, es un artilugio creado sobretodo para examinar objetos, con seres vivos le cuesta mas . Y con un emergido... dudo que se haya hecho la prueba aun ... Seguramente tambien tardara mas de lo habitual en interpretar los datos que adquiere y mostrar los mismos... La espera y la paciencia no dejan de ser parte del encanto de toda investigación ...
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Mensaje por Pelleas Dom Ene 10, 2021 10:03 pm

No esperaba una pregunta dirigida tan certeramente a él, pero desde luego, era una constante que nunca se esperase ninguna suerte de atención en particular. Igualmente, pese a lo sorpresiva, la cuestión tomaba su atención de buena forma. El joven se permitió pensar en ello con toda consideración, intentar imaginarlo tal como Yuuko lo relataba, suponer todo lo vívidamente posible mientras proseguía con los ajustes del aparato. Cuanto menos, en definitiva sí se podía imaginar que sería así como una persona del calibre de Yuuko se comportaría. Pero, ¿él? Su rostro ahora inclinado hacia el espécimen y el artefacto, con seriedad, se quedó así unos momentos más hasta que, finalmente, una sonrisa un tanto agridulce se dibujó en sus facciones.

- Tiene usted razón en que habría sido más eficaz no dejar prueba de ello. Si así hubiera sido, quizás estaríamos perdidos sin remedio ahora. Y sin embargo, puedo entender la necesidad de… decirlo. Confesarlo en algún sitio. No logro imaginar si haría yo lo prudente, quizás… no. - Dijo, sin gran verguenza en admitir tal cosas tal como las entendía. Era una conversación casual y privada de todos modos, podía hablar con soltura. - Guardar el secreto suena tal como lo que usted haría, pero creo que, incluso comprendiendo todo, es probable que yo no pudiera. Escribirlo es probablemente justo lo que habría hecho. Aunque, bueno, dudo que una persona como la estratega de Thabes habría tenido mis mismas ideas. Seguramente, habrá deseado creer en que nadie hallaría lo que escribía para sí. - Estaba suponiendo, claro, con ligereza. Veía a aquella persona como alguien de mérito y calibre inimaginable en su tiempo, no diría que alguien como él era capaz de imaginar los pensamientos de una persona tan superior, que seguramente tendría cualquier cosa menos los miedos en común con el resto de humanos, pero suponer se podía.

Algo hubo que perturbó un poco ese tranquilo y cómodo ritmo, si bien no negativamente, y fue un cumplido inesperado. O más bien, la forma que tenía Yuuko de darlos. Ciertamente no ocultaba su emoción, no temía ser juzgado por sus intereses académicos, pero que fuera dicho así... - Ajem… g-gracias. Por la ayuda. - Se disimuló con rapidez, carraspeando, con tal de no enrarecer el momento. Seguiría como iba, sólo que con el rostro algo rojo. De suerte que ya no tenía nada en la mano para que no pudiera resbalar.

El detector de encantamientos ya había quedado en sitio. Y de la forma debida, al parecer. Pelleas aguardó a que su compañera examinara y diera el visto bueno, tan sólo recomponiendo su semblante y observando en ese intervalo. La imagen de ella acercándose a revisar el objeto le era tan interesante como el resultado mismo, y sólo observar era algo que podía hacer con tranquilidad. Por el momento, parecía que todo marchaba bien, ninguna falla recalcada. Y Yuuko contestaba su pregunta sin que esta pareciera molestarla, también. Incluso con una sonrisa que para Pelleas era enigmática y palabras que terminaban por hacerle reír suavemente.

- ¡... hace bien en recordármelo! Sólo alguien de las Islas podría pasar tanto tiempo en barco y tomarlo por normalidad, les guarde Ashera. - Dijo, con algo de gracia. A él le había costado acostumbrarse a ir en barco largo tiempo sin marearse; hacía tiempo que ya no ocurría, pero seguía sin ser demasiado amigo de los viajes largos. - Pero no será problema. El piso sobre nosotros sólo tiene mis habitaciones, puede disponerse, hay un dormitorio adicional también. Remitiré que se destine aquí el equipaje personal. - Respondió. Un dormitorio que no se usaba, pero cuyo motivo de existir se saltaba explicar, raro o no. Lo importante era que se trataba de un cuarto nuevo y que podía albergar a una invitada, porque se imaginaba que el suyo, si bien por él la invitaría sin chistar… sería apropiado cuando hubiesen efectuado su boda, le preocupaba asumir de antemano. Realmente no tenía idea. Pero en la torre sería. Pelleas sonrió, robando una mirada pasajera. - Me alegra, en realidad… es, uhm… si es aquí en la torre, me siento más como su anfitrión que en-- bueno, no anfitrión, precisamente… es sólo… que está más conmigo. -

Eso era todo. Siguiéndole los movimientos todavía cual atento aprendiz o simplemente contento acompañante, vigiló con ella las runas un momento, lo suficiente como para poder darse cuenta de si cambiaban o pasaba algo. Veía lo que Yuuko decía: muy paulatinamente, tanto que podía ni notarse, se iba asomando un brillo desde lo profundo del aparato, todavía muy sutil, como indeciso. - Ah, entonces es una suerte que siquiera sea posible… pero ya lo ve como algo seguro, ¿verdad? ¿Que el aparato podrá detectar encantamientos en ella? Si es así, es suficiente para mi. -
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Mensaje por Yuuko Lun Ene 11, 2021 1:57 pm

Tenia razón el príncipe. Guardar el secreto es algo que ella haría, porque asi lo consideraba mas prudente y conveniente. Pero eso no significaba que todos fuesen a verlo de dicha manera, o comportarse igual. Una de las bellezas del mundo eran que estaba conformado por personas de ideas y personalidades distintas, aun cuando las circunstancias que las rodeasen fuesen similares. Tal y como ellos dos. Ambos eran magos arcanos y parte de la familia real, lo cual parecerían dos puntos muy importantes a tener en común, pues eran gran parte de sus identidades. Sin embargo las circunstancias de sus reinos eran distintas, sus personalidades eran distintas. Yuuko sentía que era su deber el guardarse todo para si mismo, y era el saber el peso de su deber y su responsabilidad con los suyos lo que hacia que ya fuese de manera consciente o inconsciente se regalase a si misma a un segundo plano dentro de sus pensamientos. A si misma como Yuuko, únicamente como persona, no como la figura de la monarca que era. De tanto en tanto se permitía algún acto egoísta o algún capricho, sabiendo que no iban a perjudicar sus intenciones y deberes, pero después de pensarlo, de meditarlo. Nunca impulsivamente. El deber siempre primero. Los secretos eran únicamente su peso...

Pero Pelleas ... seguramente aun quedaban partes del otro que le eran desconocidas por completo, pues no podía disfrutar de su compañía tanto como le gustaría. Pero no le era difícil imaginarlo, menos ante la confesión ajena, esa necesidad de soltarlo todo. De desahogarse, aunque fuese consigo mismo. Aunque fuese por escrito.

-Si, tienes razón. Escribirlo es algo que tu harías ... Pero confesarlo no significa que se confiese todo. En tu caso no me costaría imaginar que tuvieses la necesidad de soltar hasta el mas minimo e insignificante detalle, relatándolo todo con exactitud. Sin embargo no conocemos a la estratega. Ha sido conveniente que dejase sus pensamientos y vivencias por escrito, pero eso no significa que lo haya dejado todo... Aun hay secreto que podría haber guardado.

Clavo su mirada unos instantes en los ojos ajenos, observándolo con intensidad, admirando algo que no era realmente visible a ojos ajenos. Y después sonrió.

-Creo que hasta cierto punto es admirable. Es ser capaz de dejar una constancia escrita de todo. Hay que tener mucha confianza en uno mismo y en aquellos que te rodean para ser capaz de expresarte libremente, sin temor a que tus pensamientos sean violados o espiados. Aunque se trate de una confianza de la que uno no es consciente. Yo no seria capaz, y no solo porque a mi parecer sea imprudente.... Si me viese en la necesidad de hacerlo, de escribir un diario, estoy segura de que le prendería fuego... para no dejar atrás rastro alguno de mi mente...

Seria conveniente comenzar a dejar esos pensamientos de lado. No porque hubiese ningún problema o inconveniente con los mismos. Si no porque de seguir meditando sobre el mismo tema estaba que tendrían horas de conversación y de sumirse cada quien en sus propias conclusiones y pensamientos. Dejando de lado la investigación en curso y el asunto actual, los arreglos para dormir aquella noche.

Llevo su dedo índice y corazón hacia sus labios, cubriendo los mismo parcialmente en un gesto inconsciente mientras dejaba escapar una leve risa, provocada por la mención de Ashera.

-A diferencia de Daein Durban cuenta con mas mar que tierra. Las opciones son aislarnos en nuestra pequeña porción de tierra o tomar el mar como nuestra segunda residencia, o en ocasiones como la primera. Muchos de mis súbditos pasan mas tiempo en barco que en tierra firme, y seguramente lo prefieren de esa manera. En mi caso... creo que comparto mi tiempo en ambos medios aproximadamente en la misma medida...

Había cierta contradicción en las palabras ajenas. O al menos asi lo interpretaba ella. Por un lado mencionaba que solo existían sus aposentos, y al mismo tiempo había un dormitorio extra. Implicando asi que ese dormitorio tambien era suyo, pero al ser extra no uno del que el hiciese uso personalmente, no al menos con frecuencia. La curiosidad la asalto , pero se contuvo de preguntar el motivo de porque tener espacio extra en un lugar que teoría debería de ser única y exclusivamente suyo. El príncipe no parecía ser la clase de persona que acomodaría a sus invitados tan cerca de si mismo, o en su propio espacio. Yuuko creía, o deseaba creer, que ella era una de las pocas excepciones.

Aun asi, a pesar de la curiosidad que sentía, se contuvo de preguntar. Esperaría a ver primero el espacio que le ofrecían, ya habría tiempo de preguntar sobre el mismo una vez que lo examinase, después de todo puede que parte de sus dudas fuesen respondidas con solo verlo. Puede que asi lo entendiese mas...

Pero había algo que si entendía.

-La torre es tuya. Tu proyecto, su espacio, aquel lugar en el que te sientes mas comodo y libre de ser tu mismo... El palacio es la representación de tu cargo, uno con el que aun no estas enteramente comodo... Es normal. Que te sientas mas comodo en la torre, y que te sea mas facil atender a tus invitados en un espacio que es tan tuyo... Dejando eso de lado...

La serenidad con la que fueron acompañadas esas palabras, la tranquilidad en el rostro de la mujer, no tardaron un transformarse en su usual sonrisa maliciosa. Al mismo tiempo en el que giraba su cuerpo, encarando al príncipe por completo. Debido a la cercanía de ambos la mujer solo tuvo que dar medio paso para que ambos quedasen separados por apenas unos centímetros. Llevo su mano derecha con suavidad y movimientos lentos, por si el otro deseaba detenerla para que no tuviese problemas para ello, al mentón del hombre. Lo sostuvo durante unos instantes, antes de dirigir el rostro ajeno al suyo. Al mismo tiempo en el que ella misma se inclinaba levemente hacia adelante.

Junto los labios de ambos, apenas un roce que duro un suspiro. Pero se mantuvo alli. Quietos, prácticamente pegados. Sonriendo sobre los labios ajenos y susurrando sobre los mismos.

-Me gusta estar contigo. Y me gustaría estarlo mas. Asi que no tengo quejas al respecto... Incluso si solo hubiera una habitacion sobre nuestras cabezas, si hubiese espacio de sobra en la cama no me importaría compartirla. Es algo que tarde o temprano tendremos que hacer y siendo tu no me importaría adelantar ciertos acontecimientos...

Aunque en esos momentos mas que la opción que planteaba lo que esperaba, lo que la mujer deseaba saber y le provocaba cierto cosquilleo en el estomago ante dicha expectación. Era conocer, el comprobar de primera mano, las reaccionas ajenas ante sus actos y palabras. Sonriendo aun mas ante ello. Dudaba que fuesen a decepcionarle, las respuestas o reacciones ante ello, aunque fuese de cierta manera rechazada.

Aunque hablando de expectativas...

-Aunque supongo que en el fondo es mejor que dispongamos de dos espacios, independientemente de que hagamos uso de ambos o de solo uno. Al pueblo le gusta hablar y los rumores corren rapido, y la mayoría sienten una incomprensible aversión ante ciertos contactos y cercanías premaritales... Y en nuestra posición siempre ha de tenerse cierto cuidado con la imagen que se da...

La mano que se había mantenido en el rostro ajeno se movió. Rozando con la punta de sus dedos, arañando levemente la barbilla ajena. Su cuello, sus hombros... hasta llegar a la espalda. Hasta elevarla hasta la nuca. El otro brazo de la mujer, que hasta el momento no se había movido, correspondió, dirigiéndose al mismo lugar , trazando el mismo recorrido. Hasta que ambos brazos quedaron sobre los hombros ajenos y sus manos entrelazadas en su nuca, por sobre sus cabellos. La similitud de alturas haciendo que esa posición, ese abrazo por el cuello, resultase cómoda.

-En cuanto a nuestra... invitada y su nuevo collar... Puedo asegurarte que capta magia en ella. Pero no puedo asegurar que obtengamos un resultado con ello. Si el encantamiento no encaja con ninguno de los conocidos hasta el momento no hay manera en el que el instrumento este creado para reconocer dicho poder , lo identificaría como magia pero no seria capaz de identificar cual en concreto. Puedo que obtengamos resultado, puede que no captemos ningún color de los asignados, y puede que ni siquiera soporte el poder que esta captando y el aparato se rompa o explote ante dicha carga. Solo nos queda esperar por el que ocurrirá ... Si se da el tercer y peor de los casos el aparato es muy pequeño como para causar una explosión que destruya tu estudio, como mucho perjudicara al emergido debido a su cercanía. Y te regalaría uno igual, para que no perdieses un objeto tan preciado.
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Mensaje por Pelleas Miér Ene 13, 2021 10:12 pm

No era mal lector de lo que no estuviera oculto entre líneas. En muchas cosas Yuuko le resultaba enigmática e inescrutable, mas en tantas otras le era directa y Pelleas leía a la perfección que lo que eran cumplidos, donde elegía ponerlos con experta precisión, eran intencionales y sinceros. Incluso alabando aquel hábito suyo de dejar escrito todo lo que no pudiera poner en palabra hablada, que venía a ser hasta malo en el contexto que se planteaban, estaba seguro que lo hacía con franqueza. Agradecido, a la vez un poco mistificado porque una fuente externa a él pareciera haber desarrollado tanto entendimiento de su persona, fue atrapando su mirada donde pudo. De paso conseguía claramente verla reír y apreciaba eso.

- Un estilo de vida que no me imagino todavía, pero ya llegaré. Ya he podido ver bastante durante los viajes en barcos de los suyos. - Respondió, con el humor alivianado todavía. Uno no podía no darse cuenta de lo distintos y mucho más equipados que estaban los barcos de Durban en comparación a los de cualquier otro sitio, cómo se desarrollaba realmente casi cualquier aspecto de la vida allí arriba y cómo los tripulantes trataban el estar en mar. Lo que Yuuko acaba de explicarle lo venía notando de a poco, era una de las varias cosas que había aprendido entre estadías, visitas, compartir viajes y recibir a los extranjeros en el nuevo puerto. Estaba lejos de parecerse a un ciudadano, pero ya podía alardear de saber conducirse entre ellos a la perfección y tener bastante estudiado sobre el lugar, a esas alturas.

Estando como hacía ya rato, con la guardia baja, le tomó un tanto desprevenido la forma en que Yuuko le hablaba. No era a diario que alguien le decía en voz alta, como si lo estuviera leyendo de su cara, exactamente qué era qué para él. Se sentía como ser desarmado. Había subestimado hasta qué punto le conocía la mujer con que se había comprometido...  - Si va a mirar así a través de mi… - Esbozó una sonrisa huidiza, agachando la cabeza como si lo que hacían en la mesa de experimentación se hubiera puesto más interesante de repente, sólo por timidez. En vano, de todos modos. Porque Yuuko no tardaba en volverse a él y levantarle ella misma el rostro de regreso. Desde luego que Pelleas había sido consciente de lo cerca que estaban, aunque siempre cuidaba donde estuvieran sus manos, pero no había notado que estaban a tan poco, a sólo un par de gestos, de volver a besarse. Siendo justo consigo mismo, de haber considerado que se pudiera dar, lo habría hecho antes. Allí fue que, si iba a decir cualquier otra cosa, esta se borró de sus pensamientos y sólo se concentró en el breve contacto. Su mano halló sin problemas su camino alrededor de la cintura de ella, estrechando para que le durase cerca.

Y sus dedos se hundieron un poco en la figura que hallaba a través del atuendo. La respuesta inconsciente a lo que le era dicho, acompañada de un fuerte calor en el rostro. Era poco seguro, pero tampoco enteramente ingenuo; entendía. Su cabeza se saltó diez pasos y su imaginación se excedió de vívida, quizás hasta estaba entendiendo de sobra, pero eso era ya personal. Esperó sus obedientes, quietos instantes. Entonces, apenas estuvo seguro que no le interrumpía el habla, se adelantó para presionar sus labios de regreso juntos, su mano libre apoyándose en el borde de la mesa tras Yuuko con un golpecito innecesario por haber caído ahí tan rápido. Ya se sentía agradable tener su cuerpo contra sí, no hacía demasiada falta la motivación adicional de imaginar lo mismo pero en otro grado de desatuendo. Al separarse ya tenía la semi sonrisa de regreso.

- … entonces se preparará la habitación adicional. Estarán ambas. Aunque sea por estarlo. Si es por mi… - Habló bajo, quedándose a menos distancia que la de la nariz. No todo le salía en palabras, era vergonzoso por donde se lo mirara y eso le parecía quedar entendido sin. Con una pizca de risa insegura agregó. - Aunque preferiría que no lo mencionase como si fuesen pasos en un proceso, ¿comprende? Se trate o no de esperarlos… realmente no me gusta pensarlo de esa forma. - En otras palabras, era demasiado de la escuela ilusa del romanticismo como para pensar de lo que pasara entre ellos como acuerdos y acontecimientos ordenados. Tenía 21 años y poca experiencia social, después de todo.

Por lo demás, algo con lo que estaba especialmente de acuerdo era con la forma de la reina de tocarlo. Se sentía culpable por tener fascinación con sus uñas en lugar de quedarse esperando la gentileza de las yemas de los dedos, pero le hacía erizar la piel justo así. Contento con el estado de las cosas, no le habría molestado volver a ocuparle los labios y quedarse como estaban, pero la mujer le había puesto una leve preocupación en mente, sobre su invitada en la mesa de estudio. No era que le diese pudor ni similar; para Pelleas no eran muy distintos a los cráneos en el estante, no seres presentes, pero sí valía preocuparse. - Err. Sobre eso quiero ser optimista. Pero, dada la posibilidad… disculpe. - Dijo, haciendo enseguida lo que le surgía por precaución: guiando a Yuuko por el agarre en la cintura la giró hacia uno de los muebles contra la pared, más despejado, y más lejos del área de riesgo. Pero no era sólo eso. Se tomó un instante para murmurarse con dicción clara algunas palabras arcanas, no de hechizo, sino de maldición, tras las cuales alzó una mano hasta apoyar los dedos en el primer espacio de piel despejada bajo el cuello de la mujer, donde no estorbara a ninguna joya. Con un pequeño arrastre, quedaron las marcas en un color violáceo casi negro, habiendo puesto sobre ella una inofensiva contramaldición. - … por si estalla y tenemos una concentración de magia suelta que controlar. Ocurre más de lo que uno quisiera. - El joven se explicó con una sonrisa. Era muchas cosas, pero descuidado no era una. Si algún rastro de hechizo se soltaba, mejor que rebotara de ella y cayera en él, que tenía amplia experiencia lidiando. Hecho eso terminó de levantar la mano hasta su mejilla, tan blanca como toda ella, pero no se tomó la libertad de servirse besarla otra vez.

- Sólo hay… algo que quiero que sepa. Es difícil tener secretos ante usted y… lo ha dicho ya, hay cosas que… afectan la, um, imagen… - Mantuvo la cercana postura en todo momento, pues se le hacía extrañamente cómoda, en parte porque no tenía que alzar la voz y en parte porque sólo le gustaba tenerla entre los brazos. Además, le hacía sentir un poco más oculto. Con lo que estaba picándole la lengua por decir, desde que aquello de la imagen se le había clavado en la cabeza, le venía bien. - Lo que intento decir es que yo ya… que, digo, que no soy… ¿puro, se diría...? Virgen. A-Antes de que lo pregunte, no tengo ninguna, eh, relación de la que preocuparse, nada por el estilo, puedo jurarlo… sólo, bueno, se trata de eso. Siempre parece entender todo sobre mi, así que prefiero… - Era la clase de cosas que tenían que ser compartidas con su prometida, se imaginaba. Seguramente con cualquier otro hombre de su edad sería algo natural de esperar, pero siendo él, dudaba dar la imagen, prefería hacerle saber. No eran dos extraños ni quería causarle desaires y malestares, después de todo.
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Mensaje por Yuuko Jue Ene 14, 2021 11:48 pm

Supo que sus actos eran bien recibidos en cuanto sintió el brazo ajeno rodeando su cintura, el contorno de los dedos del príncipe hundiéndose ligeramente a través de las telas. Supo que no era algo meditado, que el otro no se lo había pensado demasiado al corresponder a la cercanía impuesta por ella, pues el agarre había sido demasiado rapido. Como un gesto automático, casi inconsciente. De haber pensado sobre ello, de haber tenido que debatir consigo mismo sus acciones habría tardado un poco mas, aunque fuesen solo unos segundos... Pero suficientes como para delatar las motivaciones tras el agarre, o la falta de las mismas según como se viese.

El que el príncipe esperase a que la mujer guardase silencio para ocupar sus labios, en un contacto un poco mas prolongado que el iniciado por la reina, si que le sorprendió durante unos instantes. Aunque quizás no debería. Ella no hubiera dado tanto margen de tiempo, a no ser que esperase una respuesta o unas palabras muy concretas. Viniendo de Pelleas... no sabia si era propio o impropio de el, pero le resulto considerado, dulce en cierta manera... Aunque realmente tampoco importaba demasiado, ni quiso permitir que su mente comenzase a analizar, a divagar, por donde no debía. No cuando correspondía. Asi que hizo lo que consideraba correcto, lo que su cuerpo consideraba apropiado, sin buscar por una vez respuesta en su mente. Entrecerró los ojos y movió levemente los labios, para corresponder a la presión ejercida sobre ellos. Que estuviesen tan pegados y que la presión fuese tal que apenas podía moverlos no le importaba, porque era una fuerza agradable de sentir sobre esa parte de su cuerpo pintada de rojo. Pero era una lastima el no contar con el espacio suficiente para poder atrapar el labio inferior del príncipe entre sus dientes. Era una lastima tambien su elección de vestuario para aquella ocasión, si hubiera predicho con anterioridad los acontecimientos que comenzaban a envolverles hubiera dejado su espalda descubierta.

Mejor no centrarse en lo que pudo haber sido, y quedarse con aquello que se le presentaba.

Con las palabras ajenas. Que se cortaban a si mismas, quedando los pensamientos del príncipe en el aire... en la ambigüedad ... Sus actos dejaban claros que los, como denominarlos... los avances de la reina no le eran desagradables, correspondiendo a ellos con igual entusiasmo, incluso apegándose mas a ella. Pero eso no significaba que estuviese dispuesto a compartir habitacion, después de todo había una clara diferencia entra ambos escenarios, sobretodo en la cantidad de ropa que se esperaba en cada uno de ellos. Estaba dispuesta a preguntar que era lo que el otro deseaba, después de todo no tenia motivos para no formular su pregunta, no con ambos en los brazos del otro. Pero no llego a hacerlo, pues Pelleas se le adelanto. Y la mujer rio sobre los labios ajenos, divertida ante aquella manera de verlo.

-Yo misma no lo había visualizado de esa manera. Como pasos. Como un proceso... Si no como algo a lo que nos lleva el camino que seguimos... Sea o no esperable poco importa... Porque la vida nos puede arrebatar aquello que esperamos. O la fe y la esperanza nos hacen esperar cosas que tal vez nunca sean posibles...

Teniendo las manos donde las tenia, entrelazadas sobre la nuca ajena, no le fue muy difícil llevar a cabo sus siguientes movimientos. Sus manos se separaron y la derecha se elevo levemente, entremezclándose sus pálidos dedos con los oscuros cabellos ajenos. Agarro los mismos y tiro de ellos, con suavidad . Con la intención de hacer presión, de hacerle elevar el rostro y mantener sus miradas a la par, pero sin desear hacerle daño. Su otra mano cubrió la extensión del cuello ajeno todo lo que le fue posible, sosteniendo la cabeza del príncipe en aquel lugar en el que la había posicionado. Se separo, apenas unos milímetros , y con el único propósito de poder observarse mejor.

-Como deseas entonces que lo mencione? Que termino te es mas comodo? Uno pensaría que verlo como un proceso seria adecuado para ti... para alguien con tanto amor y dedicación para su magia y sus estudios, un termino que es tan familiar para con sus investigaciones... Pero no es asi. Y no nombrarlo tampoco parece ser suficiente... Porque aun no estas comodo... aun no tienes confianza... Te acercas y te acercas, pero no terminas de romper la distancia. Ni preguntas si es adecuado romperla...

Dio un leve tirón mas a los cabellos ajenos, al tiempo en el que se inclina para depositar un nuevo beso. Solo que esta vez en la comisura de los labios ajenos, al borde de los mismos pero sin llegar a tocarlos. Bajo su tono de voz, pues por la cercanía de ambos tampoco era necesario elevarlo mucho mas.

-Con nuestras diferencias y similitudes.... sabes que en esta relaciona somos iguales... Eres consciente de ello, verdad? Si a mi se me permite tocar sin preguntar tu cuentas con el mismo derecho. Si cambio de idea, si no lo deseo ni lo permito ,te lo hare saber. Pero hasta entonces... Tu tambien puedes permitirte cierta libertad...

Tan cerca como estaban, con sus labios aun rozando la mejilla ajena , estaba seguro de que el príncipe era capaz de sentir la sonrisa de la mujer. Que por sus posiciones no seria capaz de ver con claridad.

Fue la disculpa ajena la que le hizo separar levemente el rostro, tomando distancia para observarlo. Curiosa, intrigada. Pero no tuvo tiempo ni para analizar las expresiones ajenas , ni para preguntar el porque de dicha disculpa tan fuera de lugar. Aprovechando el agarre de sus cuerpos su cuerpo fue girado y guiado hacia la pared de la habitacion. A pesar del inesperado y súbito movimiento consiguió no perder el equilibrio ni tropezar, en parte por los rápidos reflejos desarrollados a través de los años en el campo de batalla. En parte por la cercanía de ambos cuerpos, y el fuerte agarre entre ambos , que no le hubiese permitido caer ni de haber tropezado y correr el riesgo de ello.

No tuvo tiempo la mujer de hacerse ideas de porque de dicho cambio de posición, ni de preguntar sobre ello. Las palabras ajenas y la forma de recitarlas tenían cierta familiaridad, a pesar de no lograr identificar todas ellas. Sabiendo que no corría riesgo alguno simplemente se dejo hacer, cerrando los ojos y concentrándose en las palabras que el príncipe decía. Con la intención de concentrarse mas de aquella manera en su objetivo, memorizarlas y analizarlas. Abrió los mismos cuando hubo acabado. Cuando noto el familiar escalofrió recorrerla de arriba abajo. La oscuridad que no le pertenecía resonando con la suya. Pero no de manera hostil, ni intrusiva. Como si solamente le acariciase y le envolviese.

Bajo su mirada a la marca dejada. Apartando con una mano parte de sus joyas para que sus ojos captasen con mayor claridad la marca dejada. Interesante. Aquella no la conocía, mas tarde se aseguraría de preguntar por ello. Por el momento se centro en alzar su mirada.

-Interesante... aun cuando eres cuidadoso caes en el descuido. No seria prudente depositar la misma marca sobre tu persona? Permíteme ...

Que no conociese la marca ajena no significaba que no supiese de contramaldiciones con efectos similares. Si de repeler magia descontrolada se trataba había sido instruida con varios métodos y hechizos para ellos tras su fatídica iniciación. De volver a repetirse algo como lo de ese dia estaba seguro que no serian suficientes, pues nada podía parar una iniciación una vez comenzada. Pero para su propósito actual, para el poco nivel de peligro que suponía que el instrumento disponía, seria suficiente.

La mujer se llevo la mano derecha a sus labios. Su mordió los mismos, rasgándoselos, pues era mas facil que hacer sangrar sus dedos. Requería de menos fuerza. Con el labial rojo apenas se notaban las pocas gotas de sangre obtenidas, pues se confundían con el mismo, pero si que fue capaz de captarlos con su dedo índice. Una mezcla de sangre y pintura. Se paso de forma inconsciente la lengua por su labio inferior, aquel herido, limpiando el mismo. El dedo índice manchado acabo sobre el cuello ajeno. A diferencia de Pelleas Yuuko murmuraba sus palabras, en un eco suave y apenas audible. A diferencia de el ella trazaba las runas a medida que invocaba la maldición. Terminando de realizar ambas acciones al mismo tiempo, en perfecta sincronía.

La sangre en el cuello ajeno comenzó a oscurecerse, siendo absorbida por la piel... parecía tinta negra muy diluida, apunto de desaparecer. La mujer paso la mano por encima de la marca. La misma no cambio, ni se desvaneció. Al igual que la propia en su cuello permanecería alli un rato.

Dejo de prestar atención al cuello del hombre cuando su voz se hizo presente una vez mas. Su mirada viajo al rostro ajeno, observándolo con curiosidad y atención. Deseando saber aquello que al parecer costaba tanto decirle, aquello que por la manera en la que era pronunciado parecía ser un secreto. Su mano por otra parte, con su cometido ya cumplido, viajo una vez mas por sobre los hombros ajenos. Ejerciendo la misma presión con sus uñas. Uniéndose a su otra mano en la nunca del hombre, volviendo al abrazo anterior.

Aquello que parecía ser un secreto resulto ser algo que la mujer daba por obvio. Y ante ello no pudo evitar reír, no con maldad, era una risa cristalina carente de la misma. Si no mas bien era la ... situación lo que le causaba cierta gracia. El hecho de que le costase tanto hablar de algo que a ojos de la mujer era... no sabia si llamarlo evidente o insignificante. Pues ambas opciones eran reales para ella.

Se acerco y beso brevemente los labios ajenos, como disculpa anticipada. Pues ahora que su risa había finalizado, siendo la duración de la misma bastante corta, se percataba de lo mal que podía malinterpretarse la misma.

-No te preocupes por ello... Eres joven, atractivo, amable y tienes una personalidad de lo mas interesante y atrayente. No es algo que me sorprenda... Tampoco podía esperar de ti que te mantuvieses puro por un tiempo indefinido, por alguien que no sabrás si llegara o no. No es justo para ti... De todas formas ese tipo de imagen se espera mas de las mujeres que de los hombres, en vuestros casos se es mas permisivo con ello. Tengo mis teorías del porque pero ninguna que me agrade ni me satisface ... Aun asi...

Le sonrió con ternura.

-Agradezco mucho, que tengas la confianza y preocupación suficiente como para confesarme algo tan intimo. Incluso lo de la relaciona, o la falta de ella... Gracias, por compartirlo conmigo. Y siendo asi ... espero que a ti tampoco te importe que yo tampoco sea virgen. Aunque llevo unos años muy ocupada como para entretenerme en relaciones de ningún tipo... Tampoco hay que preocuparse por ello por mi parte...

Sus labios se ensancharon y su sonrisa adquirió cierta... diversión, cierta malicia en ella.

-Eso significa... que ambos somos conscientes de lo que hacemos y sabemos hacerlo... No le veo ninguna desventaja...
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Mensaje por Pelleas Dom Ene 17, 2021 9:26 pm

No iba a decírselo de frente, bastante de sensato y sobre todo de pudoroso tenía todavía como para cuidar las palabras en momentos así, pero realmente estaba dispuesto y contento con hacer las cosas a la forma de la mujer en lo que fuera, tenía el “sí” a todo en la punta de la lengua, sus preferencias no merecían mucha atención. Desde luego que era amable de su parte preocuparse de ello, pero sabía él la falta que sinceramente no hacía, más cuando ella parecía saber tan bien cómo manipularlo con sus dedos, sus uñas, su forma de sujetarlo. Si le preguntaba cómo deseaba tratar el asunto o qué expectativas tenía, tampoco sabía exactamente qué decir. Cuanto menos, mientras sus atenciones le atascaban y dificultaban el pensamiento.

Tragó espeso. Algo se quedaba reiterándose en su mente, una idea a la que darle vueltas con incredulidad y fascinación: la de que él también habría podido, en cualquier momento, tender las manos y tocarla, tomar esa cercanía física. Tantos amagues y nerviosismos no habían sido necesarios a fin de cuentas. Aunque era una libertad que no esperaba, y que le estaría tomando su tiempo asumir. Carraspeó, sacando su voz en un susurro. - Entiendo que tiene razón, es así, pero… bueno… i-intentaré tenerlo en cuenta. No he sabido cuando, cómo… - Dijo, sin temor a la franqueza, pues Yuuko había puesto en claro que notaba lo que hacía, cómo se acercaba y refrenaba. La sensación de exposición le hacía sonrojar, pero mejor aceptarla y sincerarse. - Aunque sí pensara en ello, en hasta donde podría… uno piensa mucho más de lo que hace, ¿verdad? Quizás debí, bueno, debería ser un poco más valiente. - Sonrió con algo de incomodidad, pues en realidad sabía la respuesta, que no todo mundo tenía un porcentaje tan pequeño de acción ante pensamiento como él, pero aprendía su lección. Había empezado. A esas alturas, por ejemplo, le parecía que estaba siendo bastante valiente con las manos.

Ahora bien, había otra cosa que Yuuko mostraba intención de inocentemente corregirle. Pelleas cayó en atento silencio por pura curiosidad. Se imaginaba, pero deseaba ver qué haría y precisamente cómo. Sus manos supieron quedarse quietas en torno a su cintura y tras su espalda, mientras le seguía los gestos con el interés que guardaba por todo lo que involucraba magia. Con una sonrisa, satisfecho de ser partícipe a su modo, ladeó la cabeza para que ni esta ni su cabello algo largo estuvieran en el camino. El tacto en su cuello cosquilleaba un poco, pero de buena forma. Le agradaba sentir el eco de magia que no era suya uniéndolos con una suerte de lazo invisible. Se sentía más de ella. Sólo cuando hubo terminado, se permitió decir lo que tendría que haber dicho primero, no después.

- Más bien, no era parte del plan… pero me agradaba que lo hiciera, así que… - Admitió, riendo por lo bajo. Su intención había sido plenamente, sí, sólo redirigirlo todo a él y lidiar. Era parte del modo en que trataba con la magia, tenía la experiencia, conocía su umbral de resistencia y se exponía si hacía falta, si era más seguro pasar un momento arduo él que dejar cabos sueltos. En ese caso, lo había preferido a compartir los riesgos con Yuuko. Pero así sería, al parecer. Cosquilleando todavía la piel, sintió el impulso de besarle los labios heridos.

Pero se contenía por el momento. Quería estar seguro de que le seguía siendo permitido, y aquello no lo sabría si no le permitía expresarse ahora. Claro, la respuesta que esperaba llegando en la forma de una risa ante todo no era lo que había tenido en mente, pero tampoco venía mal. Un poco avergonzado de sí mismo aún sin tener definido bien por qué parte, Pelleas se sonrojó a cuenta nueva. Pero el beso que recibía no podía ser señal negativa en absoluto; tuvo allí su oportunidad de tratarle con gentileza el labio lastimado, aunque fuera por un instante. No estaba entendiendo aún, pero los inesperados halagos que llegaron después le suavizaron el momento embarazoso ante todo.

- O-Oh… pensé que, quizás, bueno… - Le tomó un momento juntar sus pensamientos, era mucho de lo que enterarse y mucho que internalizar a la vez, más con lo simple que había parecido ser para la reina. Parpadeó varias veces. - Ahora que se lo escucho decir a usted suena más razonable… quiero decir, de su parte no esperaba-- sin asumir nada, claro, sólo digo, no habría tenido una expectativa en particular… tiene contacto con muchas personas, después de todo, también muchos más servidores personales, que es, por lo regular, lo que uno… - Habló lento y aún así se enredó un tanto. En todo caso, no ocultaría que por su parte, lo que respectaba a su intimidad, era sólo alguien de su servidumbre de quien hablaba, y formaba la idea de decírselo con toda honestidad luego, cuando no estuvieran ocupados el uno con el otro y cuando decidiera con qué palabras. Por ahora, se quedaba sintiéndose perdido por cómo, en el caso de Yuuko, no se le había pasado por la cabeza esperar que se hubiera guardado ella toda su vida. La lógica que había usado realmente no llegaba a ninguna parte. Negó con la cabeza, suspirando derrotado y apoyando la frente contra el hombro ajeno un instante. - … lo que quiero decir es que todo está bien. - Terminó. Excepto una parte, claro: la información que en absoluto se le iba a escapar respecto a cómo ella dejado tales cosas de lado años, según decía. Tiempo demasiado largo. Alzó la cabeza para depositar un beso adorador, reverencial, en su fino cuello. - Y si han sido años así de ocupados, Yuuko… -

No iba a decir algo trillado y confianzudo sobre lo que le apetecía hacer al respecto. No encajaba con él y lo sabía bien. Además, ella había dicho suficiente justo ahí. Dejó que sus manos hablaran por su parte. Una bajaba sin titubeo ahora, acariciando con gusto la forma de su cadera, de su pierna, sirviéndose agarrar su muslo con la intención de conocer y memorizar sus formas como había esperado para hacer. La otra permanecía en sitio a su espalda, sólo acariciando gentilmente, pues la atención del joven tenía sus limitaciones si quería realmente apreciar aquello a lo que tenía dado acceso. Buscó su mirada, sosteniéndola al hablar. - No todo necesita espera. Quiero decírselo ahora, quiero que sepa que... no pensaba… no quiero esperar a que todo esto termine, si termina, para llevar a cabo la boda. - Ahí había algo que ejercitaba su permiso de decir. No exactamente lo mismo que el permiso a tocar, pero venía al caso. - Otras cosas, mucho menos necesitan… -

No dijo más. Yuuko le había extendido una invitación demasiado buena como para no tomarla, sin pensarse el cuando. Sin pensar mucho de nada, realmente, pues para el momento en que bajó no por sus labios, sino para regresar a besar impulsivamente su cuello, se había olvidado hasta de lo que había a su espalda, generando una luz cada vez mayor. Ciego a eso, Pelleas sólo se adelantaba sin mostrar interés en otra cosa que no fuera el cuerpo contra el suyo. Ansiosamente, presuroso como cualquier joven tocando por primera vez un cuerpo femenino de esa forma, sólo seguía el impulso de llevar sus labios a la marca semi desvanecida bajo el cuello de su prometida, descendiendo en cálidos besos por el camino que hallara descubierto, hasta donde el escote permitiera.
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Mensaje por Yuuko Lun Ene 18, 2021 3:58 pm

La "confesión" realizada por el otro había sido algo que le había costado realizar. No había sido un esfuerzo físico, si no que mas bien parecía ser que era las palabras y las ideas a expresar lo que le había costado conseguir. Siendo asi, siendo un tema tan delicado para unos, intimo para otros y que al príncipe le había costado expresar, a la reina no le sorprendía para nada que le costase reaccionar a las confesiones realizadas por ella. De cierta manera resultaba entretenido. Casi sentía lastima por el al escuchar su respuesta. Con palabras tan poco claras, con ideas cortándose mutuamente. Puede que fuese culpa de Yuuko, por ser tan directa con sus palabras y su respuesta. O puede que no fuese culpa de nadie, si realmente no había tenido expectativas sobre ella en ese particular tema era normal no saber como reaccionar, pues la idea aun no terminaba de formarse en su mente.

No parecía disgustado ante la idea, ni habérselo tomado de forma negativa. Asi que con ello era suficiente. Incluso puede que hubiese dejado escapar algo, hacer otra confesión sobre su persona sin habérselo propuesto realmente. De forma muy sutil, proyectándose en ella...

-Tambien tengo mas años que tu... A mi edad y en mi posición cabria esperar que me encontrase ya casada y que hubiera dado al menos un heredero a mi trono... Tal y como suele ser. Tal y como se suele esperar... Pero uno no puede permitir que todo transcurra con la normalidad , con lo que otros consideran normalidad, cuando su pueblo sufre y sangra... Tenia otras prioridades en mente, unas mucho mas claras, a pesar de las protestas ajenas... Después de todo solo pueden hacer eso. Protestar y presionar. Al final del dia quien tiene la ultima palabra, quien tiene el mando, soy yo. Y eso nos ha llevado a nuestra posición actual. En todos los sentidos. De lo cual no tengo queja alguna...

Movió sus dedos, en un gesto premeditado que para otros pudiera pasar por distraído, raspando con sus uñas la nuca ajena. Alli donde habían sido depositados. Ensancho la sonrisa en sus labios, susurro con cierta malicia sus siguientes palabras.

-Asi que servidores personales... alguien cercanamente conveniente y con el que se tiene cierto nivel de confianza, una buena elección ... Me pregunto si podre adivinar de cual de ellos se trata...

No tenia intenciones de convertirlo realmente en un juego, solo lo hacia para sacar una reacción de la persona entre sus brazos. Pero conociéndose a si misma... seguramente a partir de ese momento prestaría mas atención a aquellos que rodeaban al príncipe, aunque fuese llevada únicamente por la curiosidad. Por saber sobre los gustos ajenos...

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la frente apoyada sobre sus hombros. Una de sus manos descendió por la espalda ajena, alli hasta donde el largo de su brazo y la posición en la que se encontraban se lo permitiese. La otra se enredo una vez mas en los cabellos del hombre, simplemente jugueteando levemente con los mismos. Sus labios volvieron a moverse, dejando de si la malicia con la que sonreía segundos atrás para adquirir una expresión mas tierna.

Todo esta bien. Tal y como esperaba. Pero resultaba agradable escucharlo de los labios ajenos.

No pudo evitar que un agradable cosquilleo recorriera su cuerpo de arriba abajo en cuanto su cuello fue besado. Inesperado, sorpresivo. Algo... lejanamente familiar. Habían sido años muy ocupados, y parecía que la mujer había olvidado cuanto tiempo había pasado realmente... pero comenzaba a recordar y al parecer había sido demasiado...

Dejo que las manos ajenas viajasen libres alli por donde deseasen, tal y como le había dado permiso de hacer, disfrutando del contacto. De los roces y del calor a través de la ropa, de los agarres con algo mas de fuerza que por unos segundos le cortaban la respiración. Simplemente se limito a disfrutar de ello, con su mirada clavada en la mano ajena, en el recorrido que trazaba, todo lo que la posición de ambos se lo permitiese.

Soltó el aire, dejando escapar una breve risa. Esa impaciencia ajena era tan impropia... incluso las palabras parecían ser algo mas propio de ella que de el.

-Tienes razón ... Nuestro tiempo es precioso y limitado, porque esperar cuando ambos nos encontramos en el mismo lugar? Llevemos a cabo la boda antes de que vayamos a ponerle fin a todo esto... Y lo demas...

Lo demas estaba demasiado al aire, y aun asi demasiado claro como para necesitar ponerlo por palabras. De todas formas las atenciones ajenas sobre su cuerpo en esos momentos resultaban mas placenteras y distrayentes que el buscar las palabras adecuadas para decir algo que ambos tenían claro.

Le agradaba tener al otro entre sus brazos, y disfrutaba de sus manos. Del agarre sobre su muslo. De las caricias sobre su espalda. Y sobretodo del calor y la humedad dejada otras por ese camino de besos. Esos labios que en ocasiones le dejaban sin respiración y en otras le hacían soltar el aire en leves gemidos, pero el ansia con el que le eran entregados esos gestos le hacia imposible que ella misma se avergonzase o apenase por disfrutar los mismos. Lo único que lamentaba era que el agarre al que estaba sumido su cuerpo, y el rostro ajena descendiendo, le de otorgaban la libertad suficiente como para que ella correspondiese a los toques como merecía.

Aun asi no se quedo quieta.

La mano a espaldas del hombre se metió por debajo de sus ropas, entrando por el cuello de las holgadas vestimentas del príncipe. Descendiendo y arañando con cuidado su cuello, sus hombros, su espalda... sin el impedimento de la ropa. La otra viajo acariciando su cuello, pasando por encima de la capa que había sobre sus hombros. Alcanzo aquel adorno que mantenía la capa en su sitio, y soltó el mismo.

En el momento en el que tomo las telas blancas y las tiro al suelo el dispositivo unido al emergido había llegado a su limite. Tal y como estaban ambos absortos en su mundo, y contra la estantería en lugar de en la cercanía de la mesa, no habían apreciado la luz blanquecina que envolvía el dispositivo por completo y parte del cuerpo del emergido. Cubriendo todo su rostro y pecho en luz, dejando solos sus piernas a la vista. Fue el zumbido del aparato lo que llamo la atención de la reina, que desvió su mirada del trozo de tela recién quitado a la mesa de trabajo. Para tener que cerrar sus ojos de forma inmediata , y por inercia. Al estallar el aparato.

No vio, pero sintió una honda expansiva de magia recorriendo toda la estancia. De forma breve pero intensa. Noto la magia arcana ajena protegiéndolo de la concentración mágica, haciendo que la misma no le alcanzase, y por tanto no pudiera sentirla. Pero aun asi notaba su fuerza, notaba algo... perverso en ella.

La explosión trajo consigo la destrucción del aparato. No había sido muy grande como para causar grandes daños, pero la honda expansiva de la misma había roto varios recipientes de cristal, cuyos trozos estaban dispersos por los suelos, mesas y estanterías. Desde esa distancia la mujer no lo podía apreciar, pero el cuello del ser estaba completamente destrozado, calcinado, y los amarres mas cercanos a esa parte de su anatomía quemados.

Completamente sacada del estado en el que se encontraba instantes atrás, pero aun con sus manos en su lugar y sin separar al hombre de ella, no puedo evitar mirar con cierta molestia al ser. A los restos del dispositivo.

-Creía que de estallar iba a tardar un par de horas mas... Que decepción ...

Y mas decepcionante era el saber que lo mas prudente, lo necesario en esos momentos, era el moverse y el comprobar si la explosión había acabado con el emergido o no.
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Mensaje por Pelleas Miér Ene 20, 2021 11:53 pm

Había límite a cuanto podía alguien mantener en mente y tratar con coherencia a la vez. En el caso de Pelleas, ese límite no sólo se veía ampliamente reducido en su situación actual, sino que las dos cosas que se le estaban dando a considerar no tenían nada de compatibles y por poco le causaban ahogarse con su propio aliento. En verdad estaba escuchando, Yuuko era precisamente todo en lo que se volcaba su atención y cualquier cosa podía comprenderla… excepto esa en particular, eso de hacer conjeturas en voz alta sobre él y servidores personales. Conjeturas que, por cierto, iban demasiado acertadas hasta ahí. Para nada quería mezclar esos pensamientos. Se le erizó la piel bajo los dedos de la mujer, no de la forma agradable y cosquilleante que le producían sus uñas, sino tensándolo de forma delatora, interrumpiéndolo del todo. Hizo un ruido como si la voz le hubiese querido salir al revés, desde afuera hacia dentro de la garganta.

- R-Realmente creo que no es momento ahora para-- para adivinanzas. - Logró sacar enseguida, todo en un aliento ansioso, no desprovisto de cierto tono de queja. Después seguramente estuviera dispuesto a entretener esa charla, pero ahí, en ese instante, entre más rápido hiciera que lo dejaran de lado mejor. Realmente prefería tener su cabeza en el momento presente. Hundirse en el calor de ella, reclamarle con los labios su atención. Por suerte, eso lo tenía. Sin torturarle más, al contrario dejándole un comentario de concordancia que bastante complacido le ponía, Yuuko puso sus atenciones nuevamente en él.

Podían dejarse llevar. Sin otra palabra, pues ya no hacían falta, Pelleas regresó a lo que quería hacer el centro y único foco de su atención. Quizás arrinconando un poco demasiado, quizás dejando su impaciencia pueril mostrarse de sobra, se inclinó de regreso sobre el cuello pálido y el escote llamativo. Las manos hallando el camino para meterse contra su piel eran más que buen motivante, tenía poca conciencia de cómo Yuuko había sabido quitarle la capa y tocarlo tan rápido, pero no había queja sobre eso. Su piel ofrecía al tacto las líneas finas y tensas de todas las cicatrices que poseía, runas y marcas, algunas accidentales y otras intencionales. Y bajo el contacto se estremecía, faltándole un poco el aliento cada vez que las uñas hacían notar su presencia. Pero por lejos lo que más poder tenía sobre él era escuchar pequeños sonidos, como recompensas inintencionadas, que salían de la boca de la mujer. Le aceleraban el pulso. Le infundían algo de atrevimiento también, motivándolo a buscar más el camino por el corte alto del vestido, a recorrer más bajo con los labios...

Hasta que el estallido ocurrió. No había modo de ignorarlo; aún dándole la espalda y con los ojos por ratos cerrados, por ratos robando alguna media mirada apreciativa, no podía no notarse el repentino y excesivo brillo que ponía todo el taller en blanco. Pero había ocurrido demasiado rápido como para reaccionar. En el mismo milisegundo en que se percibió el resplandor, ya rompió el estallido y una pequeña lluvia de trozos de metal y cristal fue a dar contra la espalda del hechicero, sin incrustarse, pero golpeando fuerte y empujándolo contra Yuuko incómodamente. Por seguro la ropa se habría dañado, amén del daño en él en los varios pequeños pero marcados puntos de impacto. Sin embargo, al menos podía sentir que la oleada de magia, como la carga estática tras la caída de un rayo, pasaba a través de él sin afectarlo y le dejaba una cosa menos de que preocuparse. Bienvenido era, porque una buena cantidad de cosas en el estudio acababan de ser golpeadas fuera de los estantes o rotas ahí mismo donde se hallaban. Apenas pasó el rápido impacto, el hombre de cabello indigo miró por sobre el hombro, aprisa, a cada lado de su preciado taller también.

Y ni hablar de aquello en lo que acababan de ser severamente interrumpidos. Pelleas necesitó dejar un par de momentos pasar, quieto, sólo procesando todo lo que había ocurrido, y lo que tendría que hacer ahora. Además, habían quedado de vuelta sumidos en la penumbra más característica del interior de la torre, a la que ahora sus ojos encandilados se estaban acostumbrando de regreso. De sus labios salió por sí sola, sin pensar, una sola expresión frustrada. - Joder. - Masculló mientras se separaba, como a regañadientes, de su prometida. No usaba lenguaje como ese a menudo, pero ocasiones lo merecían. Habiendo tomado distancia la miró de arriba a abajo, ante todo a ella. - ¿Se encuentra bien? ¿Siente algo extraño? ¿Se ha lastimado? - Preguntó. No veía nada en particular, nada que pareciera urgente, tampoco presentía nada al pasar los dedos rápidamente por las marcas de contramladición que había dejado, aunque era mejor asegurarse.

De allí, no tardó en volverse hacia la mesa. Eso de allí tampoco parecía que fuera a hacer nada más, ni que dejara nada que él pudiese hacer. La cabeza de la emergida no estaba siquiera sobre la mesa. El área del cuello estaba por completo destrozada, y con el impacto debía haber sido impulsada al tiempo que reventaban los amarres. Pelleas apoyó las manos en el borde de la mesa de trabajo, respiró hondo y se pasó una mano por el cuello, masajeándose, aunque todo movimiento le estuviera dando punzadas y molestias en la espalda. Su frustración tenía demasiadas caras para estudiarlas en ese momento.

- No soy un experto en la interpretación de esto, pero… puedo hacer la suposición de que fue demasiado hasta para el aparato. ¿Qué le parece? - Dijo, gesticulando vagamente a los restos que les quedaban ahí. Luego suspiró hondo y pesado. - Será mejor que me encargue de… todo esto. Tendremos que dejar nuestro… uhm… después… - Le dio una mirada de reojo, huidiza. Con todo lo que había de repente para hacer, a saber qué sería de sus actividades personales. Ahora el momento era muy distinto y no se atrevía a mencionar las cosas con las palabras correctas, pero suponía que la reina le entendería. Se rendía de terminar esa oración y, con un carraspeo, mejor cambiaba de punto. - Esto… tendría que deshacerme del emergido, ante todo. No ha servido de mucho, pero servirá aún menos así. Ahh, Grima... -
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Mensaje por Yuuko Jue Ene 21, 2021 12:47 pm

Había cosas que se le habían pasado por alto, producto de lo inesperado de la explosión y del hecho de que su atención habían estado centradas en asuntos mas placenteros. Sabia que debían ponerse en marcha y examinar los daños causado, pero aun asi le costo algo mas de lo habitual el poder reaccionar. Y lo hizo solo cuando fue Pelleas quien tomo la iniciativa, comenzando a separarse de ella.

Noto como al sacar su mano de debajo de las telas ajenas trazos de las mismas se enredaban en sus dedos, tirando sin pretender de ellos. Frunció ligeramente el ceño ante ello ,ante a lo que el tacto y dadas las circunstancias debía de tratarse de agujeros en las ropas ajenas. No le gustaba aquel echo. A pesar de que la voz ajena saliera frustrada mas que dolida, y a que su mano depositada con anterioridad sobre la espalda del hombre seguía igual de pálida, sin sangre y heridas. Cosas que le tranquilizaban, pero que no terminaban de complacerle.

-Estoy perfectamente. Tu contramaldición a funcionado y no me a alcanzado el daño material causado por la explosión ... Tu como te encuentras?

Observo como el príncipe le daba la espalda para acercarse a la mesa, a examinar el centro de la explosión. Ella tambien debería. Pero se quedo unos instantes atrás, con la mirada clavada en la espalda ajena. No había tenido problemas al moverse, ni lo había echo de una manera en la que delatase cierto malestar o molestia. Pero tal y como sospechaba parte de la ropa había sido rasgada. Y había varias zonas, pequeñas, en la espalda ajena que comenzaban a sangrar. No lo suficiente como para que resultase preocupante o la misma llegase al suelo y gotease, pero si como para comenzar a manchar y humedecer sus ropas, delatando asi el lugar. La mujer decidió moverse , aunque tampoco había muchas distancia que recorrer. Examino una ultima vez la espalda ajena antes de colocarse a un lado suyo, comprobando que aquellos trozos de cristal o metal que seguramente habrían impactado contra el y que ahora se encontraban dispersos por el suelo no se habían clavado en su piel. Al menos no de manera evidente, no trozos demasiado grandes. Pero se encargaría luego de examinar que fragmentos pequeños no se hubiesen quedado alli clavados, o haría que alguien mas lo examinase por ella. Con lo que el príncipe estuviese mas comodo.

-Calma. Respira. Vayamos paso por paso.

Coloco su mano sobre la espalda baja ajena, dándole asi su apoyo. Su voz era suave pero firme, no dejando entre ver la molestia que ella misma sentía por la interrupción sufrida.

-Limpiemos todo esto, deshagámonos del emergido y tratemos tu espalda. Y cuando hayamos terminado podemos continuar con lo nuestro. Que hayamos sido interrumpidos no significa que no quiera retomarlo, o que lo haga con menos ganas. Al menos en mi caso... De todas formas, no creo que haya sido una perdida de tiempo.

Desvió la mirada hacia los restos del cuello del ser y lo poco que quedaba del aparato. La bajo, hasta localizar la cabeza.

-La explosión era una posibilidad, pero una tan rápida y repentina... Significa que el encantamiento hace uso de una cantidad de magia mayor a la que esperábamos, por eso le ha sido tan facil poder localizarla y recolectarla. Que haya explotado sin otorgarnos significados de antemano significa que es un tipo de encantamiento que el aparato no reconoce, lo cual seguramente implique que no es nada que los magos y sabios actuales conozcan. Y la explosión en si demuestra el poder que tiene, un poder que el aparato no a soportado... No nos aporta demasiado, cierto es. Pero algo es mejor que nada. Si no se trata de nada conocido no podemos tratarlo como lo hacemos con nuestros propios encantamientos y maldiciones... Tendremos que probar y experimentar con cosas nuevas....

Bajo su mano situada en la espalda ajena y dio un paso atrás. Ella misma lo había dicho. Con calma. Paso a paso. Lo primero era limpiar todo ese desastre. Había que ponerse en marcha.

-Ire a buscar a mis guardias y les pediré que me traigan algunas de mis pertenencias de palacio. El plan de alojarme aqui esta noche no a cambiado. Volveré en un par de minutos... deseas que en el camino llame a algunos de tus guardias o sirvientes para ayudarte con todo esto o prefieres que nos encarguemos personalmente?

Se imaginaba cual seria la respuesta, seguramente el príncipe desearía encargarse el del lugar. Era su estudio personal, su espacio. Y seguramente no deseaba que la reina le ayudase a limpiarlo. Pero prefería preguntar y asegurarse de la respuesta ajena antes de sacar sus propias conclusiones con algo tan trivial.

Asi que espero una respuesta, y tras obtenerla dejo atrás el estudio y recorrió las mismas escaleras y pasillos que horas atrás. Los caminos que antes había memorizado, sabiendo donde había ordenado a sus hombres que la esperasen.
Yuuko
Yuuko
Afiliación :
- DURBAN -

Clase :
Sorcerer | Tactician

Cargo :
Reina de las Islas de Durban

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Ψυχή [0]
Hacha de bronce [2]
.
.
.
.

Support :
Pelleas [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] 8mjmvEx
Jill [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] JEIjc1v

Especialización :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] Jjoa5TA[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] VvOKntM

Experiencia :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] SjqgM22

Gold :
1562


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[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] Empty Re: [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko]

Mensaje por Pelleas Jue Ene 21, 2021 7:08 pm

Era fácil estar más sorprendido y distraído con todo, que adolorido y consciente de ello. Eso sin contar las frustraciones y los altibajos extraños que el corazón le había dado en los últimos dos minutos. Había tardado rato en empezar a sentir cualquier incomodidad. No obstante, si se lo preguntaban, era otro asunto. Por encima de la altura en que Yuuko había apoyado su mano, sus omóplatos se movieron un poco al probar a echar los hombros atrás, probar la sensación en su espalda. Hizo una leve mueca, acompañada de un sonido siseante al tomar aire por entre los dientes. No obstante, no era mucho de que preocuparse, su resistencia al dolor era considerablemente alta y, teniendo tantos incidentes de referencia para comparar, no lo sentía como mucho. Poco precio para haber estado ahí y, por suerte, haber tenido mayoritariamente cubierta a la mujer en el instante correcto. Lo podría ignorar.

- Estoy bien. Nada grave, en verdad. Sólo tendré que mudar de ropa luego. - Dijo, sin necesidad de darle más importancia que eso e intentando dar una mirada a lo que llegara a ver de la parte trasera de su ropa por sobre el hombro. La sentía extraña y floja, se daba cuenta de algún daño. Fuera de eso, le preocupaba más haber perdido recursos del taller. Al menos no tenía que preocuparse de causarle molestias a Yuuko, consideraba un alivio que fuese así de directa en decirle que no cambiaba de idea sobre proceder con lo suyo luego, y el experimento que habían intentado juntos… mientras que sí quedaba fallido, era cierto que incluso eso les decía algo.

Queriendo ese lado positivo, que por sí sólo no había llegado, la escuchó con atención. - Es verdad. Ciertamente es mejor que nada. Y estas cosas son, a fin de cuentas, parte del proceso también. Lo intentamos. - Dijo entonces, sonriendo ante la circunstancia. Pasaba, como mago y como investigador y como erudito tenía que recordar eso. Todavía había disfrutado el hacer la prueba con Yuuko de todos modos. Y no sólo eso, los puntos que mencionaba no eran malos; no muchos, en efecto, pero no malos. - La intensidad es una variable que se necesitarba conocer de todos modos, sí… y si era así de alta aún en este espécimen, que no era más que uno del montón y hacía aquí desde hacía días… ha de ser que no es un simple efecto puesto hace mil años y dejado a la deriva, sino que está en constante activación y alimentación de su grado de magia… lo cual quizás sirva de… - Respondió, caminando el resto de la línea de pensamiento en voz alta, con una expresión que se tornaba cada vez más pensativa y absorta. Un tanto dejado llevar en eso también, reaccionó al notar que Yuuko se había apartado y oír que saldría de la habitación.

- ¡Oh! Hmmm… - Volvió al carril original y contempló lo que le preguntaba. Volvió a echar una mirada alrededor, repasando exactamente qué se había dañado. Una botella ancha y baja conteniendo una pócima personal se había caído y el cuello se había quebrado, volcando cierta cantidad de la mezcla. Allí tenía ya un material delicado. Algunos objetos que tampoco consideraba aptos para manos no iniciadas habían sido tumbados también, mezclados con los que sí eran comunes e inofensivos. En efecto, era difícil confiarlo a otras manos. Ni hablar del orden de parafernalia, que dudaba lo entendiera otra persona salvo quien estaba usando el lugar, él mismo. - Si puede remitir que necesitaré a un sanador un momento y un aprendiz que me asista, se lo agradezco. Será mejor que trate yo con lo demás. - Fue su respuesta, a fin de cuentas, dada con una inclinación de la cabeza al estar pidiendo un favor, si bien se le había ofrecido. Le serviría librarse del todo de esas molestias físicas. También el par de manos extra que le ayudaran a sacar restos de emergido, que no cualquiera en Nevassa estaba cómodo tratando. El resto, era asunto personal.

Apenas la mujer se retiró, Pelleas se volvió hacia sus preciadas pérdidas, su taller un poco más desordenado que antes, y puso manos a la obra. Intentaría no pensar en el resto de la noche y cómo esta estuviera destinada a terminar ahora, y sólo resolvió apresurarse lo más que pudiera.
Pelleas
Pelleas
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer | War Priest

Cargo :
Rey de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Nosferatu [3]
Báculo de heal [1]
Baalberith [0]
Elixir [1]
.
.

Support :
Judal [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] 8mjmvEx
Virion [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] JEIjc1v
Yuuko [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] 8mjmvEx
Aran [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] JEIjc1v

Especialización :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] Jjoa5TA[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] PcpaFGL

Experiencia :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] POvHqgT

Gold :
1895


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Mensaje por Eliwood Sáb Ene 23, 2021 4:28 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante + 50G adicional por bono de support nivel B.

Ambos obtienen +2 EXP.

Esta campaña realiza 1 punto de daño al ejército emergido (ver tema Invasión al Imperio, a contabilizarse en la siguiente actualización).
Eliwood
Eliwood
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
espada de acero [3]
.
.
.
.
.

Support :
Marth [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] OaIUyNL
Lyndis [Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] JEIjc1v

Especialización :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] NqTGGyV

Experiencia :
[Campaña] En la Torre [Privado | Yuuko] Fy4uE7I

Gold :
1020


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