Fire Emblem Rol
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
Anécdotas destacadas
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER

[Social] A day to respite [Priv Cormack]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Invitado Miér Ago 15, 2018 7:52 pm

Acabando de llegar a un pequeño pueblo la joven una vez retomaba su rutina, ir a la posada, asegurarse una habitación y recorrer el pueblo, absorbiendo la cultura de éste, pero a su pesar, este en particular no era muy diferente al pueblo que quedaba cerca de donde vivió su niñez, un humilde pueblo sin mucha gente, ahora que había despertado su interés por el arte no podía encontrar tan interesante como antes los pequeños detalles que captaban su atención.

Tras aburrirse lo suficiente como para ansiar entrenar decidió salir del pueblo, a las afueras, allá donde no molestase a nadie –O más bien donde no la pudiesen ver –Para poder entrenar y lograr mantenerse ocupada, no había tenido mucha acción desde que comenzó su viaje a solas y no quería que su cuerpo se acostumbrara a esa paz, por ello había comenzado a hacer cierta rutina, un “combate de sombra” lo llamaban algunos, no se comparaba a un combate real, ni siquiera se comparaba al entrenamiento junto a alguien más, pero a falta de un compañero era lo que mejor podía hacer además de ejercitarse.

Esgrimía su espada con estilo que buscaba ser más efectista pero no descuidaba la eficiencia, después de todo le gustaba verse grácil, con la ironía que conllevaba haber rechazado la vida de los nobles, si valoraba mucho la estética y por ello lo reflejaba en su esgrima o al menos se daba el lujo de poder hacerlo ahora que solo practicaba consigo misma, fue cesando la intensidad de su movimientos a medida que transcurría el tiempo, si bien quería tener un progreso no quería agotarse con el entrenamiento, debía guardar fuerzas para un combate real. Se detuvo enfundando su espada, y dejó ésta apoyada en un solitario árbol para acto seguido sentarse ahí, y mirar las nubes pasar, esperaría a recuperar un poco más el aliento y continuaría entrenando, pero necesitaba ese pequeño momento de relajo, cerró sus ojos y dejó el tiempo pasar
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty Re: [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Invitado Dom Ago 19, 2018 6:21 pm

Hasta el más empedernido de los guerreros
debe regalarse un descanso de vez en cuando.
Pues, pese al mal que curse por el mundo actual,
un día para un respiro nunca está de más.

Cuando la calma llegaba a reinar por una nimiedad de instantes, uno comenzaba a olvidarse de aquello que tanto tomaba como la base de su comportamiento, sus enseñanzas de la vida y, más que nada, las costumbres que esbozaba hasta la fecha. ¿Qué comenzaba a olvidar él, quien antaño fue un granjero y, poco después, un leñador de buen auge que amenazaba con alcanzar una habilidad similar a la de su padre, quien descansa en paz? Y, ¿por qué él mismo no se daba cuenta de aquella tradición que empezaba a dejar atrás, sin siquiera darse cuenta?

Era por dormilón, un cuerpo reposando gustosa y gratamente en una de las camas de la posada. Después de todo, sus audacias le han dado un poco de recurso para perseverar por unos días más sin recurrir al espíritu del cazador y del superviviente de la naturaleza. Y sí, el cuerpo se agotaba, por más necio que fuese el hijo de August Lumberjack, por lo que una buena noche de sueño le robó tiempo crucial que podría haber derrochado entrenando en las afueras de la posada a su clásica manera: imaginación, aire, y un entorno libre de transeúntes dudosos o niños emocionados por ver a un tipo cualquiera luchando con la nada misma. Ni el cantar de la fauna domesticada lo despertó horas atrás, cuando el Sol apenas se levantaba del sueño y brillaba sobre esa posada. Fue hasta después que, con los fuertes rayos áureos penetrando la ventana del cuarto, Cormack logró despertarse con un poco de arduo esfuerzo.

Y pudo ver el exterior, lo tarde que era y las colinas que ya relucían con un Sol que no reposaba detrás de las mismas, sino que ya estaba por encima de ellas e, inclusive, de las montañas más alejadas. El hombre suspiró, apenas pensando en rascarse la nuca con cierta incomodidad respecto a su ser. Era un desastre; Cormack, quien tendía a levantarse temprano, logró quedarse dormido por varias horas más de lo normal. Menos mal que sus músculos mejoraron, tendones y bíceps listos para un día más de entrenamiento. Claro, si nadie más hubiese ocupado esas colinas, ¿verdad?

La habitación permanecía a su nombre. Al menos, por ese día. Innecesario era llevar consigo esa “maleta” de viaje improvisada, por lo que la dejó en el rincón, albergando las pertenencias que mantuvo cerca de sí al momento de salir de su aldea. Después de todo, si va a entrenar por su cuenta, ¿qué más necesitaría? Nada más que su fiel —pero demacrada— hachuela, poseedora de una hoja que, probablemente, no logre ver el relucir de un afilado bronce una vez más en su vida. Era una triste historia, pero ya tuvo su dosis de acción contra uno que otro ser, desde bandidos hasta Emergidos mismos. Ahora, no serviría para mucho diferente del aire, y nada mejor que aquella colina vislumbrada desde la ventana, todavía albergando la sombra de un árbol y la de nadie más. ¿O no?

El Sol era fuerte, pero no lograba cegarle; el paso del leñador era imponente, sin detenerse ante las multitudes que proliferaban en las calles de la posada. No tenía mucho por hacer, no más que esperar al momento perfecto para proseguir en su viaje hasta la Casa o, por lo menos, conseguir dinero para una nueva arma. El tiempo no dejaba de ser importante, su constante entrenamiento casi necesario para vivir en un mundo tan violento como éste. Arribó a la colina, el mango de su amiga ya sobre su hombro y ansiando un poco de acción. Aquel árbol ensombrecía, todavía oscurecido, pero reveló uno de sus más inesperados secretos en cuanto el hombre había llegado a la cima, donde la punta era planicie, y donde el viento iba hasta el horizonte: una espada enfundada, cuero de calidad, y una mujer cansada al lado.

Y sí, él estaba extrañado. No era común que viera una mujer con un arma cerca, las últimas veces siendo los ataques de Emergidos en su aldea natal, la expedición de Alanna, y Morgan, la niña de la posada. Eran la clase de mujeres de las que su madre le advirtió, y vaya, que Cormack esperaba que su madre tuviese razón. Alzó las cejas con sorpresa y duda, intuyendo que ella dormía. Si osaba despertarla, ¿trataría de rebanarle la cabeza con su sable? ¿Lo atravesaría por el mero instinto del espadachín? Era una mujer, de todas formas, y por ello, no tenía idea de qué acción sería la mejor por tomar. Podría empezar su entrenamiento por su cuenta; podría hablarle y tratar de convencerla para entrenar un poco, aunque su espada podría encargarse de la poca durabilidad restante en su arma.

Uh… —, el sonido de un hombre de facultades humildes que dudaba ante sus opciones. ¿Era factible tratar de hablar? ¿O era más fácil buscar otro lugar en el que practicar sus hachazos? Inhaló con profundidad, y exhaló decidido, antes de aclarar su garganta. — Hey, ¿estará ocupada esta colina? — cuestionó, fortaleciendo el agarre en la empuñadura de su hachuela, en espera de una respuesta. No se acercó, ni se sentó, sino que permaneció erguido y paciente. Por lo menos, esperando que esa espada no fuera usada para otros fines.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty Re: [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Invitado Jue Ago 23, 2018 6:24 pm

Con los ojos cerrados la joven comenzó a recordar momentos de su infancia, una colina que evocaba recuerdos ¿acaso no era idéntica a la colina donde jugaba con su padre? Cada vez que la venía a ver cuándo lograba escapar de sus deberes o bien cuando no habían muchos trabajos por hacer solía ir a una colina alejada del pequeño pueblo donde vivía la pequeña y su madre, ahí era donde nació el espíritu de aventurera de la joven, combatiendo con armas de maderas junto a su padre, cuando el mundo –Al menos su mundo– Estaba en paz.

Dejó salir un suspiro sin abrir los ojos, se sentía algo nostálgica por pensar en cosas como esas en estos momentos ¿qué importaba el pasado si ahora era libre? Después de todo, debía aprovechar su tiempo en Ylisse, ya que obstinada como siempre, se separó de su hermano por no querer aflojar en querer conocer más el lugar a su ritmo, una clásica discusión de hermanos, se verían en el mismo puerto por el que llegaron al cabo de… ¿Al cabo de cuánto tiempo era? Detalles, de todas formas el rubio la esperaría lo que fuera ¿no?

Sentía la brisa del viento pasar llenándola de tranquilidad nuevamente, su padre solía ser su debilidad, y aunque se recuperaba pronto, no podía evitar sentir cierta frustración por no poder ser como él, era disciplinada, era fuerte, era valiente, pero entonces ¿Qué la hacía sentir que era diferente a él? El hecho que su padre fuera diestro con la espada y las hachas no era algo que le diera importancia, después de todo, ella buscaba ser un poco más elegante, después de todo ¿No son los barbaros los que usan esas pesadas y toscas armas?

Un ligero sonido la sacó de su pensar, un hombre que empuñaba una hachuela, tomó con rapidez su espada pero no la apuntó hacía el hombre, solo fue un acto reflejo producto de malas experiencias pasadas, las noches en la intemperie eran difíciles, sin embargo, el escenario era diferente, tampoco era la joven del tipo de persona que golpeaba antes de hablar ¿No había dado siempre una advertencia antes de atacar? Incluso cuando había sido atacada ella primero

Cuando escuchó la pregunta de aquel hombre, ladeó ligeramente la cabeza, pensó las pocas opciones que ofrecía, y la única que se le ocurría por la que un hombre vendría con un hacha como esa a ese lugar es la misma por la que ella había venido en primer lugar —No, solo el árbol está ocupado —Dijo quedándose sentada, porque si bien no se sentía con la facultad de quitarle el derecho de estar ahí a él, tampoco quería abandonar el lugar, aún a riesgo de que el hombre pudiera ser un bandido a los prejuiciosos ojos de la joven, prejuicio atribuido a las hachas y los bandidos que se empeñaban en usarlas en su tierra natal

Se quedó ahí para observar lo que haría el joven, se acomodó apoyando su espalda contra el árbol, sentándose de la forma más educada posible, si bien era una mercenaria los nuevos modales que adquirió por su madre bajo la influencia de su segundo esposo habían logrado entrar en ella de alguna forma para bien o para mal —¿No te molesta que me quede? —Preguntó porque a diferencia de él, ella en su situación habría buscado otro lugar o habría esperado a no tener espectadores —Si es así, creo que debería presentarme, me llamo Sariel —Dijo para luego sonreír, quizá había encontrado un compañero de entrenamiento ¡Maldición si no se hubiera desgastado entrenando ya!

Se quedó expectante a la respuesta del hombre, no estaba dispuesta a aceptar un “no” como respuesta, intentaría protestar, después de todo, era testaruda, obstinada “rebelde” como diría su padrastro
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty Re: [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Invitado Miér Sep 12, 2018 2:44 am

La mejor noción posible era mantener una mano empuñando su segur, pues confiarse de los desconocidos era parte de esa fina, delgada línea que separa a los vivos de los muertos. Muchos han caído por la confianza malpuesta, así como el prejuicio por un mero rostro. Y sí, era una mujer, y sus rasgos faciales eran adorables, como Cormack veía a la mayoría de damiselas jóvenes. Esperaba no ser un mal tercio entre la viajera y su tiempo de sueño, ambos unidos con dicha y el gusto que es sentarse sobre las ramas de una antigua madera, reposar sobre el frío tronco, y dejarse llevar por las suaves, dulces brisas del céfiro. Claro, con un ambiente como tal, ¿quién dudaría en atacar a quien sea que esté interrumpiendo tal momento?

Pero ese pequeño, casi inerte temor era algo real, denotado por la rapidez con la que la mano ajena fue hacia la espada. Era el instinto de supervivencia mostrándose una vez más. No en Cormack, sino en la viajera, probablemente presa de malos recuerdos o, simplemente, el miedo en el subconsciente, un poco de luz que lograría despertarle ante la señal de cualquier peligro. Con su espada empuñada, Cormack entumió el agarre sobre su propia hacha, listo para cualquier ataque sorpresa. De todas maneras, él no era tan veloz, mucho menos contra alguien que había reaccionado con tal velocidad. Bien, podría ser degollado antes de poder desatar su segur, siquiera. Por fortuna, la racionalidad perseveró, y la mujer ofreció su oído ante la pregunta del intruso.

La ceja derecha se arqueó, en respuesta a la misma que ella le dio, prácticamente la señal de que podría practicar ahí mismo, aún si el permiso en especial todavía no lo poseía. Una cosa era pedir el entorno para practicar las artes de su arma blandida. Otra, en cambio, era simplemente lanzarse en combate contra la nada, sin importar la gente que permaneciese en rededor. Era como si osase pelear contra sí mismo en medio del pueblo, con transeúntes merodeando a plena luz del día, o pleno velo de la noche: un desastre previsto, más si los vendedores tenían sus puestos en la cercanía. Era una fortuna que él, portando hachas y reconocido por su fuerza y sus cortes, no fuese tan insensato. Asintió con su cabeza, agradecido por el hecho de que aquel montecito no estaba ocupado por la necesidad del descanso. Miró hacia el horizonte, al Sol que caía, y pensó unos segundos. Volteó a verla de nuevo, recordando que no había preguntado si le molestaría que un fuerte —y sudoroso— leñador practicase su empuñe en el pequeño campo de hierba, frente al árbol y tras la cuesta abajo.

Los labios se separaron, a punto de preguntar, pero ella le había ganado la oportunidad y, a su vez, la pregunta misma. Y no había sido únicamente esa preocupación, sino una presentación como tal, la rubia haciéndose conocer ante aquél que no lo piensa mucho. Éste afiló su postura, manos cerradas y nudillos pegados hacia sus propias caderas, pagando de vuelta esa sonrisa con una propia, más brusca y efusiva. — Heh, ¡sin problemas, Sariel! Quédate el tiempo que gustes. —, contestó con gusto, llamándola por su nombre y aligerando la tensión en sus brazos, dejando caer sus puños y, ahora, cruzando sus brazos. Como leñador y viajero, era una buena oportunidad para presentarse con cierto prestigio y orgullo por sí mismo. No sería tan fácil como con un aldeano cualquiera, sin embargo; tenía años sin haber llegado a conocer el nombre de una mujer que no fuese su madre o sus hermanas. ¿El siguiente desafío? Pensar en qué decir.

Me llamo Cormack, Cormack Lumberjack. Y… —, una ligera pausa con una sonrisa en espera, pensando en lo que podría acompañar su propia presentación. ¿Tal vez el hecho de que sobrevivió contra un grupo de bandidos? ¿Qué tiene años luchando contra Emergidos? Fueron pocos segundos, no más de cinco, pero graves para el leñador. En efecto, era un poco de nerviosismo, y ninguna forma de práctica logrará hacerle un mejor interlocutor con el sexo opuesto. Probablemente. Al final, fue con lo primero que llegó a su mente, ignorando el sudor que ya cursaba por su sien. — Eh, soy un leñador. O lo era. — concluyó, de manera ciertamente anticlimática.

El Sol seguía en su curso hacia abajo, hacia donde ya no lo vería por un buen rato. Nunca era tarde para entrenar, y el permiso prácticamente estaba garantizado. Sin vergüenza alguna por el estado deplorable de su hachuela, volvió a empuñarla y, esta vez, la desenganchó de su espalda baja, blandiéndola como su fiel compañera, a pesar de lo dañada que estaba. A poco de romperse, Cormack sabía que no podría entablar combate alguno. Hasta la opción de invitar a Sariel a entrenar yacía fuera de su alcance, todo por la supervivencia de su pequeña amiga. Dañada, veterana, pero su amiga, a pesar de todo. Claro, se había alejado unos pocos pasos de la viajera y su árbol, sin intención de causar daño alguno. Así, antes de estrechar su diestra hacia el mismo horizonte en picada, buscó romper un poco del hielo. — Sariel… Sariel, ¿verdad? ¿Eres de aquí? —. Una pregunta que comenzó la sesión, sus bíceps tensándose con un tajo vertical, usando solamente su diestra.

Yo soy de un pueblo al sur. O el suroeste, algo así. —, dijo, antecediendo otro tajo, ahora hacia la dirección opuesta.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty Re: [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Eliwood Sáb Feb 09, 2019 8:39 pm

Tema cerrado. 20G a Cormack.
Eliwood
Eliwood
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
espada de acero [3]
.
.
.
.
.

Support :
Marth [Social] A day to respite [Priv Cormack] OaIUyNL
Lyndis [Social] A day to respite [Priv Cormack] JEIjc1v

Especialización :
[Social] A day to respite [Priv Cormack] NqTGGyV

Experiencia :
[Social] A day to respite [Priv Cormack] Fy4uE7I

Gold :
1019


Volver arriba Ir abajo

[Social] A day to respite [Priv Cormack] Empty Re: [Social] A day to respite [Priv Cormack]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.