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Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion]

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Mensaje por Invitado Sáb Oct 31, 2015 11:14 pm

Era aquel un esplendido día, el sol brillaba en el claro cielo que se mostraba ante el mundo con un delicioso color celeste. Apenas unas suaves nubes blancas recorrían su habitual trayecto por las alturas, aunque a lo lejos unos tímidos nubarrones grises que comenzaban a asomar parecían predicar que pronto el curso del día cambiaria, hacia uno de lluvias y posibles tormentas. Jurian miraba distraído aquellos nubarrones, dudoso de si deseaba que lloviera o no. Ciertamente hacia bastante calor y la lluvia podría traer vientos refrescantes, pero el cielo se veía precioso como para estropearlo así.

Movió un poco la cabeza para intentar volver a concentrarse; no era ese momento como para pensar en nubes y como estaba el día. Se encontraba en camino hacia la gran puerta de Ylisse junto a un pequeño destacamento de otros soldados, para proteger a un diplomático enviado, por los rumores que se oían en los barracones, para discutir sobre los supuestos ataques de Magvel a Akaneia, y los cada vez más conocidos y llamados “Emergidos”. Asuntos políticos que no concernían a un simple soldado de su rango, por lo que por mas curiosidad que tuviera, le valía más callar y seguir las ordenes. Ya había tenido suficiente con el bastonazo en la cabeza que le había propinado el anciano emisario cuando se atrevió a preguntar. Era amable y gustaba de tomar algo con los soldados de vez en cuando, pero sonsacarle algo era un esfuerzo inútil.

Hacía rato ya que la larga fila para atravesar la aduana se había detenido, cuando el anciano diplomático se acerco hacia Jurian. De unos cincuenta años, poseedor de una frondosa barba de color castaño mientras que su cabeza se encontraba totalmente rapada y de unos ojos verde claro que brillaban con impaciencia. — Jurian, adelántate hasta el puesto de la aduana y averigua porque hay tanto retraso, tenemos que llegar antes del anochecer — Fueron las secas palabras del señor, y como obediente soldado, el joven empezó a avanzar bordeando la aparentemente interminable filas de comerciantes y sucedáneos que esperaban avanzar.

Sin embargo, cuando por fin llego al puesto, lo primero que observo fue que parecía haber un gran tumulto y caos entre los soldados, se acerco con tranquilidad para averiguar qué era lo que sucedía y lo primero que escucho no fue precisamente tranquilizador para sus oídos.

— Otro ataque a un pueblo, dicen que las banderas eran de reinos de Magvel… Según Daren, parece haber infiltrados de Renais rondando por todo el reino… — Los típicos rumores que siempre circulaban entre los soldados. Pero los simples rumores podían convertirse en todo un peligro, como comprobaría pronto Jurian.

Mientras seguía observando el tumulto percibió de repente un movimiento a sus espaldas pero antes de que pudiera reaccionar, sintió un potente dolor en su pierna y a continuación mientras caía de rodillas, dos brazos que lo sujetaron, a la vez que sentía como le era arrebatada su lanza. Cuando levanto la cabeza, vio ante él a un hombre de mediana estatura, algo sobrepasado de peso y de cabellos pelirrojos.

— ¿Con que un solitario soldado de Renais, eh? Sospechoso, muy sospechoso si me lo preguntáis. Y por lo que sabemos, podrías ser un espía, solo hombres deshonestos cubren su rostro con una mascarita como esa… Sin duda eres un espía, y yo no estoy dispuesto a correr riesgos. A menos claro, que puedas presentarme papeles… — Papeles que el muchacho no tenia, pues todos los llevaba en anciano diplomático. Todos sus intentos de explicarle la situación al jefe de la aduana fueron infructuosos. En menos de lo que cantaría un gallo lo habían arrastrado hasta un cercano puesto fronterizo y encerrado en una de las celdas.

“Por lo menos no intentaron tocar la máscara…” Se llevo la mano a la máscara para asegurarse de que seguía bien firme en su rostro. No se encontraba tan preocupado por aquello como tal vez debería. El problema se reducía a la paranoia de unos guardias por un reciente ataque. En cuanto sus compañeros se dieran cuenta de que no volvía, irían a buscarlo y pondrían una buena queja por lo ocurrido.

Aunque quizá pasaría un tiempo hasta ese momento…
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Mensaje por Virion Lun Nov 02, 2015 9:44 am

Al principio, cuando Virion recibió la noticia de que se le asignaba temporalmente la supervisión de un puesto fronterizo perdido vete a saber dónde, éste no se lo tomó my bien ¿Qué demonios hacía allí Virion, el gran y hermoso héroe de Ylisse, en una tarea de tercera, abandonado del mundo? Se preguntó si es que su superior le habría descubierto dedicándole dulces y elegantes palabras (léase, tirándole los tejos) a su compañera sentimental o algo así. Pero luego, cuando descubrió que había habido recientes ataques de Emergidos por aquella zona, su actitud acerca de la misión encomendada cambió radicalmente.

Sí, Virion estaba interesado en investigar aquellos ataques. Desde que su hogar fuera tomada por Emergidos y fuera forzado al exilio, el arquero de arqueros siempre buscaba oportunidades para poder conocer a esas criaturas. Conocerlas para saber de dónde venía, quién las controlaba, por qué hacían lo que hacían… y conocerlas para poder combatirlas y destruirlas, como ellas habían hecho con sus tierras.

Según los informes que le hicieron llegar a Virion, los atacantes llevaban banderas del continente de Magvel. Por lo que había podio investigar, en Akaneia se recibían ataques de Emergidos con todas las banderas salvo Tellius y su propio continente. Estos últimos ataques llegaban precisamente cuando un alto mandatario de Renais estaba cerca de acudir a Ylisse para discutir los incidentes ocurridos, o eso decía el informe. No podía ser casualidad. Ataques en esa circunstancia sólo podían perseguir aumentar la tensión de ambos países ¿pero por qué? ¿quién lo hacía? ¿quién podía algo con ello? Preguntas sin respuesta, como siempre. Virion quería esas respuestas, así que preparó el viaje, con muda para pasar esos días y su fiel arco y flechas por si la situación así lo demandaba. Con Emergidos de por medio, había que estar preparado.

El puesto fronterizo al que fue destinado no era muy grande. Era un edificio a dos plantas con sótano, guardado por una leve muralla y bastantes pocos guardias. Cuando Virion entró, tras enseñar los documentos oportunos que lo acreditaban como Custodio, no pudo temer por la poca seguridad que había en ese puesto…

-Saludos, Custodio Virion. Es un placer tenerle entre nosotros.-comentó el soldado que le recibió con un saludo militar tras comprobar que los documentos estaban en orden. Virion pudo notar algo de desilusión en su voz.
-Greetings, mi querido soldado de Ylisse. Durante unos días voy  a estar designado aquí para ayudaros con mi elegante y bellísima presencia a mantener el orden y la paz en este lugar. Espero que nuestra colaboración aquí sea no sólo productiva sino también gloriosa y resplandeciente.
-Eeeh… Sí, claro.-dijo el soldado confundido ante las palabras del arquero de arqueros.-Mi nombre es Miere. Capitán Miere, líer del pelotón Nº 48 dedicado a mantener el orden en el puesto fronterizo 13, mi señor.-y se cuadró haciendo un nuevo saludo militar, apoyando su lanza en posición vertical a la izquierda mientras hacia el saludo con la otra. Por lo que pudo estudiar, se trataba de un simple soldado lancero con armadura de Ylisse.
-Dejaos de tantas formalidades, mi estimado Miere. Aquí somos hermanos luchando por una causa noble y común. Entiendo que ante mi galantería os sintáis cohibido, pero relajaos que estáis ante un amigo.
-Entendido, Custodio Virion…-dijo el capitán, relajándose un poco pero todavía bastante inseguro.-Dejad que os guíe hasta vuestro despacho. Tenemos bastantes temas de qué tratar y es mejor hacerlo dentro. Parece que va a llover dentro de poco.

Era cierto, aunque el clima era agradable en aquel momento, empezaba a soplar viento cada vez con más fuerza y negras nubes se iban arremolinando sobre el cielo, señal de que una tormenta se aproximaba. Virion permitió que el capitán Miere le guiara hacia dentro de aquel puesto, hasta llegar a un pequeño despacho en la segunda planta. No era un despacho muy grande, básicamente tenía un escritorio, un fichero y poco más. Al menos, desde la ventana se podía ver toda la entrada del frente.

-Permitidme una pregunta, Custodio Virion… ¿Habéis venido solo, o ha venido más miembros con usted?-al capitán se le veía visiblemente nervioso cuando formuló aquella pregunta.
-He acudido sólo ¿por?-preguntó el arquero, aunque en cierta medida, y tras ver la poca guardia que había en el puesto, entendía el por qué.
-Lo ha visto al entrar ¿verdad? Somos una docena de soldados aquí dentro. Antes no era un problema, nos bastábamos de sobra para resolver todo conflicto, pero ahora con los Emergidos…  Todavía no ha habido bajas, pero el último ataque nos ha dejado a seis heridos incapaces de luchar por una temporada.-Virion entendía ya la desilusión del principio. Esos soldados esperaban refuerzos, no sólo a un hombre.
-No temáis, mi buen amigo. Comprendo vuestros temores, pero despreocupaos porque trabajaré infatigablemente para garantizar la seguridad de todos vuestros hombres y… ¿eso es una carta?-señaló a un sobre que se encontraba encima del escritorio del despacho.
-Oh sí, nos la hizo llegar un emisario hace sólo un par de horas. Está dirigida a la persona de mayor rango de este puesto. Normalmente la leería yo, pero sabía que vos vendríais por lo que os la he dejado encima sin leerla.-dijo en referencia a la mencionada carta.
-Entiendo…-y sin decir más palabra abrió la carta y leyó su contenido despacio y en silencio. Mientras leía, su semblante se ensombreció un poco. Al terminar, volvió a levantar la mirada hacia el capitán Miere.-Decidme, mi buen capitán… ¿Habéis avistado por las inmediaciones a un soldado de Renais de cabello verde celeste y máscara en un ojo?
-¡Oh, sí!-respondió el capitán Miere algo sorprendido ante la descripción dada.-Os iba a hablar inmediatamente de él. Tenemos al espía encerrado en una de las celdas del sótano. Le descubrió el jefe de aduana en la frontera, tras el último ataque y nos lo enviaron aquí ¿Quiere interrogarle?
-¿Espía…? ¡Oh dioses!-expresó el arquero mientras se colocaba una mano en el rostro y luego le entregaba la carta a Miere.-Es uno de los soldados que acompañan al mandatario de Renais hasta Ylisse. La carta es del mandatario, avisando de que ese hombre está a su servicio, que ha desaparecido mientras estaba obedeciendo una orden suya y que por favor, le buscásemos y garanticemos su seguridad hasta llevarlo de vuelta a la caravana donde se encuentran.
-¡¿Qué?! ¡¿No es un espía?!-exclamó sorprendido y aterrado por partes iguales el capitán.-Es decir, lleva una máscara, el jefe de aduana pensó que…
-¡Sacadlo de esa celda y subidlo aquí inmediatamente! ¡Y traed un par de máscaras, para ocultar nuestra propia vergüenza! ¡Dioses!-y así fue como Virion dio la primera orden en aquel puesto fronterizo, orden que el capitán Miere no tardó en obedecer saliendo corriendo a más no poder en dirección a aquellas celdas.

Mientras, Virion trató de serenarse. Iba a necesitar ensayar sus adulaciones y sus disculpas más que nunca, si quería salir bien parado de aquella situación, sin agravar todavía más un conflicto tan candente como aquel.

OFF: Lamento si el post me ha salido demasiado largo, espero ser algo mas breve la próxima vez. También espero que sea de tu agrado. Si hay alguna cosa que necesites, avísame por chatbox o MP ¡Nos leemos!
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Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion] Empty Re: Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion]

Mensaje por Invitado Sáb Nov 14, 2015 4:13 am

Aquella celda no estaba tan mal, dentro de lo que podía esperarse. Siendo que lo habían confundido con un espía causante de bajas civiles en tiempos de semi-guerra en el mejor de los casos, a lo máximo que había aspirado era a una celda cuadrada y diminuta donde con suerte podría ponerse de pie sin tener que doblarse. Pero en realidad, aquel lugar era algo espacioso, tenía un poco de paja en la cual recostarse y le habían dado comida, tras lo cual el enorme y pecoso carcelero se había retirado, dejándolo solo.

Lo prefería, estar solo significaba un poco de paz y poder concentrarse en sus pensamientos. Aunque en un primer momento podría parecerlo, no estaba tan calmado sobre su situación. Cierto era que en cuanto el emisario viniese, enredaría aquel entuerto, era el espacio hasta esa acción lo que inquietaba al joven soldado. La tortura para sonsacarle una confesión a un espía no sería algo raro seguramente, y su historia no sería tomada más que como una terca excusa para no revelar secretos. Solo el era capaz de meterse en embrollos así…

El curso de sus cada vez más oscuras cavilaciones quedo interrumpido cuando volvió a oír el distante ruido metálico de la puerta de las mazmorras abriéndose. Poco a poco, paso a paso, escucho como se acercaban dos personas hasta su celda. Una era el carcelero, un individuo alto, de cara pecosa y cabellos marrones grasientos. Sin mediar palabra, metió la llave en la puerta de la celda y la abrió. Fue el sujeto que venía atrás de el quien se dirigió a Jurian. Lucia algo nervioso y tenía algunas gotas de sudor que perlaban su frente, como si hubiese recorrido una considerable distancia o hubiese corrido a toda velocidad con esa armadura puesta.

Se presento como el capitán Miere, y tras pedir disculpas por el aparente error ocurrido con respecto a la identidad del muchacho, le solicito que lo acompañase para ver al nuevo jefe del puesto fronterizo. Tras un seco asentimiento con la cabeza, Jurian siguió al capitán hasta el salón en donde se encontraba el jefe.

Era algo distinto de lo que se esperaba Jurian. Joven,  de rasgos refinados y un llamativo cabello color azul algo claro; vestido de forma exquisita, parecía más un noble que un simple jefe en un puesto fronterizo de pequeña envergadura como aquel. Tras entrar, Jurian se llevo una mano hacia su máscara y a continuación hizo una pequeña reverencia hacia el arquero.

— Saludos, señor. ¿Me llamáis para aclarar este pequeño malentendido? —

Off::
Me disculpo por el excesivo tiempo que he tardado para responder y por lo escueto de la respuesta, pero he tenido una semanita y días bastante complicados por asuntos personales y en cuanto he podido responderos no he querido tardar mucho mas. A partir de ahora ya podre volver a un ritmo normal. Espero no haberte dado muchos inconvenientes.
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Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion] Empty Re: Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion]

Mensaje por Virion Dom Nov 15, 2015 6:48 pm

Mientras Virion esperaba sentado en una bastante sencilla (y harto incómoda) silla de su nuevo despacho, no podía más que desear que hubiera un vaso de buen vino en su escritorio. Cualquiera de los dioses podía bien saber que el joven arquero necesitaba en aquel momento un buen trago ¡Menuda forma de empezar el mando de aquel puesto fronterizo! Aun así, se obligó a mantener una postura tranquila y relajada, pues era la mejor manera de resolver aquel entuerto de la manera más sencilla posible.

El capitán Miere fue rápido en obedecer sus órdenes y enseguida trajo al “prisionero”. Efectivamente, el pobre hombre se adecuaba a la descripción que la carta hacía del soldado de Renais desaparecido. En cuanto él y el capitán Miere entraron por la puerta, Virion se levantó elegante y educadamente de la silla.

-Por favor, mi estimado Miere. Dejadnos solos, si os necesito os haré llamar.-ordenó escuetamente el joven Custodio a su actual subordinado y éste obedeció de nuevo con gran velocidad, tras hacer un nuevo saludo militar. En un abrir y cerrar de ojos, Virion estaba a solas con el soldado de Renais.

Lo primero que hizo el joven Custodio fue un saludo a aquel joven soldado mediante una grácil y bastante barroca reverencia, más de lo que suele hacer a modo de presentación. El mismo hombre de Renais le saludó a él, y parecía entender que simplemente se había cometido un malentendido. Virion suspiró aliviado por dentro, eso facilitaría mucho más las cosas.

-Greetings, mi buen señor ¡Por favor, sentaos!-y le indicó una silla justo delante de su mesa, mientras que él se sentó otra vez en la suya propia, quedándose ambs cara a cara.-¿Vuestro nombre es Jurian? Así es como aparece en la carta que vuestros compañeros de viaje nos han enviado pidiendo nuestra colaboración para encontrar vuestro paradero.-Virion le pasó la carta al joven de Renais, para que éste mismo pudiera leerla y comprobar su contenido. Luego fue directo al grano.-Lo primero de todo, pediros en nombre de la guardia fronteriza de Ylisse y de los miembros de vigilancia de este puesto fronterizo las más sinceras disculpas por el trato que habéis recibido. No voy a daros excusas, pues nada puede justificar el terrible error cometido contra vuestra persona. Sólo espero y deseo que este desafortunado incidente no estropee los intentos de relación de paz y restablecimiento de cordialidad entre ambas naciones.

Virion se esforzaba en tratar de sonar lo más apaciguador, educado y a la vez arrepentido, a pesar de que él no tuviera culpa de nada. Porque que Virion fuera responsable o no al soldado de Renais le daba igual. Y el Custodio lo sabía. Él se veía obligado a hablar por todos aquellos a los que tenía ahora bajo su mando, incluso a pesar de que en el momento en que se cometió el encierro de Jurian, él todavía no había ocupado su puesto. Por eso mismo, tampoco usaba en aquel momento su narcisista forma de hablar de sí mismo, puesto que desde luego, eso sí que sería realmente inoportuno.

Un trueno sonó no muy lejos de donde estaban reunidos y agua empezó a caer en enormes cantidades. La augurada tormenta estalló de golpe, y parecía ser que era más fuerte de lo que se había previsto, acompañada además de fuertes vientos que movían las ramas de los árboles de un lado para el otro. Aunque precisamente, la fuerza de la tormenta parecía augurar que ésta no fuera a durar mucho. Y ambos, dentro del puesto fronterizo se encontraban a salvo de la lluvia y el viento. Además, se estaba calentito. De lo que no estaban tan a salvo era de lo que estaba por llegar…

-Como podéis ver, la carta cita un punto de encuentro donde reunirnos sí os lográbamos encontrar. En cuanto pase la tormenta, le pediré a varios de mis hombres que os guíen hasta allí, garantizando vuestra seguridad y tratándoos de manera digna y confortable, y podáis reuniros con vuestros compañeros de viaje. Al mismo tiempo, estamos dispuestos a pagar cualquier tipo de retribución que consideréis oportuna por las molestias causadas. No os cortéis en pedir, aceptaremos cualquier oferta, siempre que esté en mi competencia el dárosla. No me pidáis la mano de la princesa de Ylisse, pues me temo que ahí no puedo hacer nada, pero a partir de ahí, lo que queráis.-se permitió bromear Virion al final, no con otro fin del de rebajar la tensión entre ambos y suavizar un poco más las cosas.

Sin embargo, un grito en la lejanía volvería a complicarlo todo. Al principio, Virion pensó que se trataba sólo de otro trueno. Luego, deseó que fuera un trueno. Pero al final, tuvo que reconocer que era un grito, un grito humano, un grito de su propia guarda, del capitán Miere, que anunciaba lo peor que podía pasar en el peor momento posible. El inicio de una tarde de pesadilla.

-¡¡¡¡EMERGIDOS!!!!
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Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion] Empty Re: Un curioso encuentro [Campaña Lib. - Priv. Virion]

Mensaje por Eliwood Dom Dic 13, 2015 6:52 pm

Tema cerrado.

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