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Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

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Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Sáb Feb 13, 2016 8:57 am

Si antes pensaba que su agenda estaba llena, ahora realmente no tenía tiempo ni para respirar, desde que había recibido la propuesta del movimiento militar de parte de Eliwood su vida se había transformado en un remolino de reuniones, lectura de cartas informes y finalmente presentarse en el movimiento efectivamente. Siempre había asistido a clases, había tenido reuniones y había hecho su trabajo, pero dormía las horas correspondientes, tenía sus momentos de esparcimiento, así como tiempo para cumplir sus compromisos sociales, pero esas últimas semanas apenas dormía, se quedaba hasta altas horas de la noche inclinado sobre los informes que recibía, sobre las cartas de los movimientos que se harían en su país, organizando escuadrones y moviendo las tropas a donde debían atacar. Recibía largas listas de nuevos reclutas y hasta grupos de mercenarios que debía revisar antes de aceptar como última palabra, al menos ya los rechazados ni siquiera llegaban a él, finalmente acomodar en las diferentes áreas los nuevos reclutas, si bien era tarea de sus generales, se había involucrado demasiado, sobretodo tras ver que mismo Eliwood viajaba hasta su país a ayudar con la iniciativa, no podía dejar detalle al azar aunque eso significase dormir poco.

Ese escuadrón iría a una de las islas del norte, dónde no podía permitir que sus aliados viesen el desastre que tenía en aquel lugar... él mismo iría a limpiar las consecuencias de sus propias decisiones. Había sido difícil, casi ya un año atrás con la desaparición de su padre y perdiendo territorio en manos de aquella amenaza que cobraba vida tras vida, no solo de su ejército si no que de sus ciudadanos, luchando y disputando por mantenerse en pie, se vio en la difícil posición de tener que tomar medidas. No podía seguir así, perdía soldados, a diario llegaban informes de bajas y cada vez eran números más grandes, por lo que decidió reubicar a sus tropas para pder hacerle frente a los emergidos. Liberando la isla capital, manteniendo gran parte de sus tropas allí, mandó al resto al territorio sobre el continente, ganando bastante terreno hasta casi el límite con Plegia de donde salía su mayor concentración, garantizaba a sus ciudadanos una vida tranquila donde estuviese la presencia militar, pero a un precio demasiado alto... las islas norte habían quedado a ley marcial, retiradas las tropas, solo quedaban algunos soldados en los puertos vigilando la afluencia de escaso comercio. Los pedidos de ayuda de las islas llegaban a diario a su mesa de estrategia pero eran ignorados con un fuerte dolor en su pecho, pero no podía, su abarcaba todos su territorio volvería a perder contra los emergidos, no había tenido opción. O al menos así se resguardaba pensando intentando mitigar la culpa.

Finalmente sus tropas se ensanchaban, ponía en marcha al pie de la letra los consejos militares de Eliwood y se sentía en suficiente fuerza como para hacerle frente a una de aquellas islas. No sabía que encontraría, según algunos soldados que habían pasado guardia en los puertos describían escenas dantescas, puertos amurallados, gente rendida a vivir una vida al merced de piratas, ladrones y emergidos, siempre al borde de perderlo todo, siendo atacados casi a diario, los pocos que tenían mejor vida eran quienes habían conseguido hacer negocios dentro del puerto o habían conseguido dinero para viajar a la parte del país del continente. Marth ni siquiera podía tomarlos como refugiados, simplemente podía hacer ojos ciegos a ello, ya que si bien Altea era un país rico su economía no se podía ver comprometida por gente que fuese solo mantenida sin producir, era un cruel y delicado equilibrio que mantenía una economía creciente que ahora le permitía hacer aquellos movimientos militares. Y finalmente ahora podía desembarcar junto con otros barcos llenos de soldados, gran mayoría de estos nuevos reclutas, pero entre ellos suficientes veteranos como para que guiasen a los nuevos en caso que no estuviesen acostumbrados al campo de batalla.

Marth se acercó a un general y tras intercambiar palabras se acercó a los reclutas, ataviado de armadura plateada liviana sobre un traje de fina tela azul que asomaba por debajo de las placas metálicas como si fuese hecho a medida para ello, sobre sus hombros y cayendo por su espalda, una capa azul con el escudo de Altea bordado ondeaba por el viendo marítimo del puerto, portaba una espada a su cintura y un escudo pequeño en su antebrazo, una tiara dorada sobre su cabello evitaba que los mechones más largos de su corta melena se fuesen a su rostro. Se paró frente al pequeño escuadrón que iría con él por el centro de la isla, los otros se abrirían para comenzar a limpiar en efecto rastrillo a emergidos y bandidos por igual, darle un alivio a la gente que aún vivía allí y comenzar a purgar aquella isla de la maldad de aquel mundo cruel. Alzó su voz así como su mentón - Fieles a Altea. Estamos enfrentando tiempos oscuros donde el mal ha llegado a nuestras tierras no solo despojándonos de nuestras fuerzas sino también de nuestros hogares, de nuestras familias, de nuestras esperanzas. Pero no podemos dejar que este enemigo que azota al mundo nos venza, hemos sobrevivido a grandes guerras y hemos nacido sobre los huesos de los dragones que querían destruir a los humanos y no se los hemos permitido. Somos los escogidos por Naga, no solo para cuidar a nuestro pueblo si no al continente entero, somos los escogidos por Naga como los más nobles, los más valientes y los más fuertes. Vengo en esta ocasión a ustedes, no para darles ordenes y guiarlos, si no resuelto a vivir o morir con ustedes en esta batalla, dispuesto a entregar mi honor y mi sangre por la liberación de mi país. Les pido que me presten, no solo el filo de sus espadas, sino también la fuerza y valentía que caracteriza a Altea. Sus esfuerzos serán recompensados, no solo con la paz de nuestro pueblo si no con abundancia a sus familias. ¡Por Altea! - fue el pequeño discurso que dio a las tropas para alzar sus ánimos, al terminar un pequeño festejo antes de comenzar a avanzar, posicionándose en la línea frontal el príncipe junto a los otros reclutas, un caballero que conocía de años en el castillo, pero a su otro lado un recluta nuevo que estaba seguro que no había visto, pero su impecable porte le hacía pasar por un caballero de Altea de toda su vida - Mis disculpas, no creo conocer su rostro ¿es acaso de los nuevos reclutas? - preguntó mientras avanzaban hacia lo que sería, en primera medida, un reconocimiento y posiblemente eliminación de algunos en el camino.


Última edición por Marth el Jue Mar 10, 2016 7:30 am, editado 1 vez


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Sáb Feb 20, 2016 8:54 am

Había pasado mucho tiempo desde que un antecesor de Eugeo escuchó un discurso previo a la batalla como ése, durante varias generaciones su familia se había acomodado a los tiempos de paz con su nuevo estatus, pues hubo un momento en el que los fundadores de la casa Schuberg no gozaban de ese apellido. La historia se remonta lo suficiente como para que no lograra recordar la fecha exacta, durante una gran guerra que afrontó su país. Sucesos en tiempos remotos, transmitidos a través de las generaciones hasta alcanzar la categoría de leyenda dentro de la familia. El protagonista de esta historia no era un hombre si no una novicia de lo más talentosa a lomos de su pegaso la cual, eventualmente, se enfrentó con el general del ejército enemigo. Montado en un imponente wyvern, todo hacía pensar que aquella chica sería su presa, pero ése no era el destino que Forseti le había deparado. Haciendo acopio de todo su coraje y fuerza de voluntad la caballero de pegaso no sólo consiguió dar batalla al wyvern, además derribó a tan temible criatura y a su jinete, propinándoles un golpe mortal a ellos y al devenir de la batalla. La recompensa de su gesta se podría resumir en el apellido que ahora llevaba el espadachín de Silesse, el cual no era capaz de recordar más detalles de aquellos relatos familiares de cuando era un infante. No es que hubiera una historia oficial sobre aquello, hasta había quienes especulaban sobre el origen de la primera Schuberg, atreviéndose a crear una conexión entre ella y la leyenda que fundó el país de Illia, en Elibe. Solo los verdaderos actores de aquella batalla podrían confirmar la veracidad de lo que se decía hoy en día, pues ni las reliquias familiares podían aportar la verdad absoluta de la historia.

Hacía unos días que Eugeo se había enrolado con Altea para participar en su proyecto de liberación de dicho país, un objetivo afín con los ideales del mercenario. Aunque no era muy partidario de asociarse con ningún gobierno ni organización ajena a Silesse, tras mucho meditarlo llegó a la conclusión de que habían asuntos que no podían ser despachados sin la intervención institucional como era el problema de los emergidos. Podías simplemente llenar de oro a mercenarios para despejar la zona hasta que las arcas del reino estuvieran vacías, pero incorporar tales efectivos en el ejército y dar batalla a los oscuros con las filas engrosadas permitiría llevar la purga del territorio de forma más coordinada, que se traduce en una mayor eficiencia de los fondos gastados. O al menos esa era la opinión del Schuberg, la verdad es que no tenía demasiado conocimiento en los asuntos de contabilidad y administración pues eligió la rama bélica como su forma de vida. La cuantía del pago era más que jugosa, de las más altas que podías encontrar sin quebrar la ley en el proceso -no olvidemos que no todos los mercenarios poseen nobles propósitos-. Esa serie de factores son los que llevaron al mercenario, ahora soldado de Altea, firmar el contrato vinculante. Más esa decisión no era permanente, tan pronto como el contrato estuviera completado no lo renovaría, o al menos esa era la percepción actual de su relación con Altea. 

Después de los trámites burocráticos y una fase de evaluación física, Eugeo fue destinado a una de las islas que el país poseía pero no controlaba ,aparentemente, por lo que pudo oír diversos rumores de los soldados durante el viaje en barco. Aunque la veracidad de esos relatos estaba cerca de resolverse, los hechos estaban enterrados entre la subjetividad de las palabras, suficiente para no entrar en el campo de batalla a ciegas. Eugeo lo dispuso todo durante la travesía, revisó espada y armadura múltiples veces, hasta injertó muchos elementos que eran puramente ceremoniales para la ocasión, pues podía ser la última. Una presentación para la batalla realmente destacable, pues no todos tenían los caudales para portar una coraza de ese estilo. Acero moldeado a medida por un herrero afín a la familia, ni siquiera el ejército de Silesse financió tan completa vestimenta, lucía como un noble y noble era, aunque de renombre poco famoso incluso dentro de su país.

Volviendo al presente, el espadachín escuchó el discurso motivador del general, el mismísimo príncipe de Altea. Sus palabras consiguieron despertar el fervor de sus tropas, habrían llegado a calar en el de Silesse de no ser por la diferencia entre las divinidades a las que se rendía culto, Naga frente a Forseti. Eugeo nunca sería un elegido de Naga, pero no tuvo una visión negativa de aquel apartado de su monólogo, pues no tenía la mente tan cerrada como para considerar un dios que no fuera suyo como falso. La intención de su mensaje sí había sido captada en su totalidad, estaban allí para recuperar la dignidad y seguridad de esas tierras y por extension la de las gentes que vivían en ellas. Buen recordatorio para mentalizar al de Silesse, focalizando el objetivo, no dejándose llevar por la euforia de una guerra que ni siquiera había comenzado. Las tropas comenzaron a avanzar sin prisa pero sin pausa,  el plan era el de barrer toda la infección que se interpusiera, con la casualidad de que el cabecilla de la expedición se había situado muy cerca de Eugeo.

- Príncipe Marth - Inclinó levemente la cabeza en señal de respeto a su superior, aunque sorprendido, no evocó ese sentimiento para no desviarse de la actitud que había conseguido instantes antes. - No es molestia, más bien privilegio el intercambiar unas palabras con vos. - Añadió para hacerle entender que su disculpa estuvo de más, pero haber dicho eso literalmente habría sido poco político. - Así es, soy parte de los refuerzos. - Asintió. - Mi nombre es Eugeo, de la casa Schuberg de Silesse. - Supuso que esa pregunta llegaría tarde o temprano por parte de Marth, así que le ahorró el tener que formularla. Esperó la respuesta del príncipe, pues no quería monopolizar la conversación aportando más datos sobre él a menos que el éste lo precisara.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Miér Mar 02, 2016 7:35 am

La procesión marcaba a paso fuerte y definido sin prisas, los soldados con su pecho inflado de orgullo y valor por las palabras y apoyo de su gobernante ya posaban sus manos sobre sus armas, listos para el ataque, listos para defender a su país y recuperar las tierras que aquella plaga les habían quitado. Sin perder la formación ya muchos hacían comentarios o intercambiaban palabras de aliento, incluso conversaciones ligeras entre los más nuevos y los más veteranos para quitar cualquier nerviosismo de quedar alguno.

Abandonaban la seguridad del puerto y avanzaban por entre las calles de un pueblo bastante pobre, los habitantes les miraban con esperanza y alegría, la presencia militar se había retirado hacía ya casi un año de aquella isla y en ese tiempo se había vuelto tierra de nadie, donde la supervivencia del más fuerte había obligado a hombres de familia aprender a defender su tierra de los bandidos y los emergidos, muchos pereciendo en el camino y quienes quedaban, lejos de ser soldados, solo sobrevivían el día a día con dificultad, el alivio que sentían al ver al ejercito tomar acción era un bálsamo a la culpa que el príncipe cargaba por haber tenido que tomar tan dura decisión en aquel momento. Su mirada pasaba por el lugar de a momentos y regresaba al caballero que tenía a su lado cuando este habló respondiendo su pregunta. No dudó que pertenecía a buena familia, su porte era demasiado perfecto como para ser un simple soldado y su armamento era demasiado vistoso y claramente por fuera de las posibilidades de alguien que no proviniese de una familia bien posicionada. Los detalles y decoraciones de flores eran sencillamente hermosos, ni siquiera el príncipe poseía tales detalles en su armadura, siendo esta solo placas moldeadas para ser efectivas contra ataques, terminaciones finas y afiladas que mantenían la elegancia de la silueta pero que podían servir para evitar un aplastamiento, única decoración más allá de la propia ropa, eran los bordes en oro que dibujaba algunos diseños. La armadura del rubio era mucho más vistosa así como las pequeñas decoraciones que el príncipe desconocía que eran más una ceremonia del joven que propiamente parte del armamento, y no solo era lo que tenía encima si no mismo su porte que le diferenciaba de los demás.

Sonrió más amable aún al escuchar que sus sospechas eran confirmadas, que mencionase su casa le posicionaba como noble, o al menos de buena familia - Entonces permítame darle la bienvenida a las filas del ejército de Altea y ofrecerle mi agradecimiento por decidir ser parte de este movimiento. - mientras completaba el formalismo su mente trabajaba, pensaba en el país que había mencionado, conocía Akaneía como la palma de su mano, también Elibe, había estudiado Tellius y finalmente lo recordó en el mapa, lejano al norte aquel país de nieve, ahora siendo más obvio el semblante de piel pálida y cabello color manteca - Nunca he visitado Silesse ni he tenido el placer de conocer a nadie de allí, ha sido un gran camino el que ha recorrido hasta Altea. ¿Puedo saber cuál ha sido el motivo de tal viaje? - había hecho un reclutamiento bastante amplio, pero dudaba que la noticia hubiese llegado a tierras tan lejanas, aunque si lo había hecho se sentiría sumamente conforme y feliz con el alcance que su aliado había tenido.

En el horizonte se comenzó a ver, contrastando con el cielo, una columna de humo oscura se alzaba perdiéndose en el aire, un evidente ataque estaba ocurriendo en el pueblo contiguo. No muy lejos de allí se podía llegar a ver como la gente intentaba defender su hogar teniendo lo que fuese a mano para defenderse, desde simples rastrillos hasta cuchillos de carnicero, hachas de leñadores y martillos de herreros, las mujeres y niños huían hacia los soldados marchantes donde las unidades montadas ya se adelantaban para proteger a los que escapaban. Aquellos enemigos de mirada vacía y piel grisada avanzaban arma en mano matando sin la menor expresión en su rostro.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Jue Mar 10, 2016 7:17 am

La escuadrilla avanzaba a través de las calles del pueblo portuario mientras tenían aquella conversación, pudiendo observarse las secuelas de los aldeanos por la presencia hostil de la zona a lo largo de los meses. Casas parcheadas de mala manera, resultado de las constantes incursiones y los desperfectos que acarrean las mismas. Las calles presentaban el mismo estado, de dudosa integridad y de salubridad aún mas decadente. Eran los estragos de una población en guerra, cuya defensa había sido relegada a un puñado de guardias, o al menos así fue hasta ese momento. Los ojos de los habitantes brillaron al ver a los militares, demostrando que a veces la gente con menos recursos eran los más agradecidos, incluso con muy poco. Nada hacía indicar que la campaña fuera un éxito, aunque el batallón enviado fue cuantioso, aún así la gente quedó esperanzada por el intento. Era sorprendente la facilidad con la que la desesperación se tornaba en ilusión, lo que ponía aún más carga sobre los hombros de los libertadores. Aunque no de forma verbal, con su llegada habían hecho una promesa a la gente de estas tierras, la derrota no era una opción.

Lo distendido de la conversación consiguió que Eugeo se sintiera un poco más cómodo que antes, aunque nunca dejó escapar por completo ese aire de seriedad que exigía en momentos como ese. - Muchísimas gracias. - Agradeció la bienvenida, acompañado de una leve sonrisa. - Proyectos como éste son los únicos que conseguirían expulsar la presencia emergida, no podría haber declinado esta oferta y... Si le soy sincero, aunque no ha sido mi principal motivo para aceptar el trabajo la cuantía del pago tampoco era fácil de rechazar. - De esa forma explicó que tanto el proyecto como el salario fueron argumentos suficientes para el enrolamiento, aunque su principal objetivo a la hora de aceptar misiones siempre ha sido el de ayudar a la gente, independientemente de lo ajustado del pago. - Se me otorgó un permiso en el ejército para poder abandonar mis responsabilidades por un tiempo indefinido, desde entonces he estado viajando bastante, ayudando en otras zonas... Me enteré de esto cuando estuve por Lycia. - Resumió la cadena de acontecimientos que le llevaron a estar ahí, saltándose capítulos intermedios que no venían al caso, aunque no pudo evitar recordarlo todo mientras filtraba la información, pues había conocido a un puñado de personas interesantes en Elibe y Magvel.

La conversación se cortó eventualmente, se podían divisar columnas de humo no muy lejanas de su posición, procedían de un pueblo muy cercano al del puerto. Se aceleró el paso para acortar la distancia, durante el trayecto se cruzaron con gente que huía de aquel lugar, hasta que el campo de batalla podía divisarse a plena vista. Algunos hombres hacían de improvisada milicia, con poco éxito, pues los emergidos tenían más experiencia en combate. El ejército había llegado para dar soporte a los civiles, la caballería se había adelantado para dar un primer apoyo a los aldeanos. El batallón de a pie paró unos segundos, se dio la orden de desenfundar las armas. Un estruendoso ruido metálico se produjo en ese momento. Eugeo desenvainó su espada, era común utilizar las dos manos en el proceso -una para agarrar la espada y otra en la funda para ayudar a tirar-, pero él solo utilizó su diestra. Entonces la mantuvo al frente con una orientación vertical perfecta, a la espera que el general diera la orden de cargar. Miró de reojo a príncipe, intercambiando esa perspectiva con la de la comitiva emergida que combatía no lejos de su posición. Su mente advertía de la potencial exposición innecesaria de Marth, quien perfectamente podía dirigir el combate sin entablarlo personalmente, pero sintió que el deber de aconsejarle era el de los generales y por su parte habría sido una impertinencia.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Dom Mar 13, 2016 4:34 am

Los caballeros montados recogían a los aldeanos heridos y niños a la vez que guiaban a los sanos a las partes traseras de las filas entregándolos a curanderos para que sanasen las heridas más graves y fuesen guiados hacia el puerto donde serían recibidos como refugiados mientras el ejercito se encargaba de limpiar su pueblo de enemigos, podrían regresar cuando estuviese todo listo. Los caballos volvían por más haciendo más ágil la tarea mientras los soldados a pie se adelantaban a paso presuroso para detener a cualquier emergido que abandonase el pueblo para ir detrás de los que intentaban huir. La gente agradecía a los soldados mientras pasaban, mujeres llorando de alegría y hombre riendo por la vivida imagen de la esperanza y la salvación, alegres nuevamente de ver los estandartes con el escudo del país que en un momento les había dado la espalda pero que ahora se volvía a levantar con fuerza renovada.

El príncipe se apartó con un grupo más selecto, apenas un puñado de soldados y dos unidades a caballo se abrieron hacia un lateral de la batalla que comenzaba ya a chocar metal contra metal, el peliazul desenvainando su espada con un movimiento sumamente limpio, tan recto que ni siquiera se escuchó el rozar del metal si no que el silbar del viento siendo cortado por el rápido movimiento - Entonces el campo de batalla no es un ambiente nuevo para usted si ya prestaba servicio militar. Aunque no lo dudaba, si fue puesto en este escuadrón y en esta fila. Sería de gran agrado si pudiera solicitarle que me hablase un poco de su tierra cuando esta misión finalice o encontremos momento de descanso. - hablaba siempre correcto, incluso cuando la situación se volvía más peliaguda acercándose activamente a un grupo de soldados enemigos, banderas de Elibe y el escudo de Etruria en estos, ahora fácilmente reconocible por el monarca, que estaban atacando una casa sacando a rastras por el cabello a una mujer que se aferraba a un niño. Apartándose del grupo el príncipe se adelantó con espada hacia adelante en pose de esgrima con su brazo libre cuidando su costado con el pequeño escudo cerca de su codo, al estar cerca del emergido que cinchaba de la dama evadió con un movimiento rápido un hachazo de este y adelantó su espada en un ataque limpio y recto, la espada se hundió en el costado enemigo y salió dejando una línea punteada de sangre en el piso, un ataque ascendente contra el brazo que sujetaba a la mujer hizo que la soltase al hacer un profundo tajo en este - Huyan hacia atrás ¡Rápido! - apresuró el príncipe ante tal situación.

Se había lanzado al frente, un tanto descuidado pero incapaz de mantenerse quieto ante tal situación, ahora expuesto ante tres soldados, dos armados con hachas y uno con una lanza, se veía encerrado obligándole a retroceder nuevamente con sus hombres, aunque de ambos lados y comenzaban a llegar refuerzos enemigos, soldados con lanzas y espadas se movilizaban, uno cayendo de rostro al piso al ser alcanzado por una flecha alteana disparada desde el otro escuadrón que se adentraba ya en el pueblo.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Vie Abr 01, 2016 7:37 am

Finalmente las dos fuerzas principales entablaron combate, los soldados de Altea consiguieron desviar la atención emergida, ganando tiempo mientras los civiles de la zona lograban atravesar la filas aliadas. Otros con menos suerte eran interceptados por el enemigo, aunque el ejército hacía todo lo posible para garantizar la seguridad de los aldeanos. Toda la intensidad del combate quedó al frente, siendo un pequeño destacamento del príncipe -en el cual Eugeo se encontraba- seccionado del escuadrón para flanquear la escaramuza. No era mala idea que un equipo de élite hiciera ese tipo de operaciones, pues permitía alcanzar objetivos más precisos y con más facilidad que atravesando las filas enemigas con fuerza bruta. Unas últimas palabras de Marth le confirmaron que su encuentro no había sido casualidad. El hecho de estar en el grupo de élite junto a la alteza y varios de sus más capaces soldados, posiblemente captó el interés de los examinadores durante las pruebas físicas y de esgrima. También al ser de Judgral, continente el cual pertenecián -posiblemente- los emergidos de Akaneia, sería un activo exótico a la vez que útil a la hora de combatir contra fuerzas de su misma bandera y muy parecido si no idéntico estilo de combate. - Como desee. - Contestó rápidamente, pues tenían a varios emergidos muy cerca. Por ahora combatirían con fuerzas etrurianas, Eugeo podía recordar vagamente haber estudiado ese símbolo en sus clases de geografía y política. Aunque esos conocimientos eran irrelevantes ahora mismo, fueran quienes fueran, lo único importante era superarlos en combate.

El príncipe decidió adelantarse para rescatar a una mujer que había sido retenida por el enemigo. Pudo evitar su ataque y contraatacar en muy poco tiempo, permitiéndole liberar al rehén sin que sufriera daño. Una vez hecho esto se replegó otra vez con el grupo para lidiar con los refuerzos. Era un grupo considerable teniendo en cuenta lo reducido del escuadrón de élite, una terna de emergidos que le seguían por otros tantos más, aunque estaban siendo contenidos a distancia por un segundo pelotón alteano. Los guardaespaldas de Marth se situaron en su vanguardia para defenderle, Eugeo se encaró con uno de ellos, el cual llevaba un hacha. Ya que su pesada armadura le impedía hacer ningún tipo de finta, su estilo de combate se basaba en bloquear cualquier ataque con su espada hasta encontrar un punto flaco del que aprovecharse. Contra un hacha esos movimientos eran difíciles debido a su corto filo, aunque también ayudaba el hecho de que no podían empuñarse con tanta celeridad. Eugeo se mantuvo calmado y concentrado, esperó a que el emergido diera el primer paso. Éste intentó sin mucho éxito hender el pecho de el de Silesse, ya que contrarrestó su embate con la espada desviando su trayectoria. Ambos recuperaron rápidamente la posición inicial con frescura y repitieron el choque, pero esta vez fue el emergido el que bloqueo la estocada de un Eugeo ligeramente más rápido en armar su ataque. El espadachín ya ganó la iniciativa, y solo tuvo que esperar a que la defensa del hachero flaquearada. En el instante en el que el emergido interpuso su hacha sin demasiada potencia Eugeo empujó con fuerza, logrando así retirar su defensa para terminar sin miramientos el trabajo. Una estocada directa al corazón, atravesando su pecho y liberando aquel cuerpo de la posesión.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Dom Abr 10, 2016 1:53 am

La mujer con el pequeño se removió en el piso derramando lágrimas y agradecimientos mientras se apresuraba a ir tras el príncipe y protegerse de los enemigos, veloces uno de los soldados la tomó por los hombros para levantarla y le indicó el camino más seguro por donde ellos habían venido, si se encontraban con los jinetes les llevarían rápidamente a un lugar seguro. La misión que llevaban no era simplemente librar aquellas tierra de emergidos si no también el salvar cuanta vida encontrasen en su camino, no se permitirían bajas de civiles, ya demasiado habían sufrido esas tierras como para sumar cualquier llanto más de una madre, padre, hijo, hermano o amigo perecido. El príncipe no faltó en ver la atípica manera de pelear del caballero de Silesse, su estilo era claramente ajeno a Altea, si bien veía la experiencia y la soltura en el campo de batalla, sobretodo la falta de miedo al enfrentar con tanto temple a un enemigo, no encontraba mucha similitud a su propio estilo pese a portar armas casi iguales.

No pudo perder demasiado tiempo que los enemigos comenzaban a acercarse, decididos avanzaban con firmeza hacia el reducido grupo alteano. Marth se encargó de cuidar el flanco libre del caballero rubio mientras los soldados contenían a los lanceros evitando que rompieran su formación. La espada del príncipe fue blandida en el aire adelantándose solo con su pie derecho para dar un corte limpio en el cuello ajeno, no demasiado profundo debido a los reflejos del emergido que le hicieron retroceder al ver un ataque directo, la espada enemiga se agitó hacia adelante y llegó a golpear el brazo del peliazul, el grueso guante de cuero sin dedos del príncipe se vio comprometido pero el profundo tajo apenas mostraba la piel habiéndole salvado de una herida profunda de no haberlo tenido. Retrocedió un poco más apenas rozando con su capa a su compañero y volviendo a adelantarse chocó esta vez filo con filo con la espada, alzó su arma empujando la ajena hasta hacerla caer de las manos enemigas y volvió a acercarse con un corte nuevamente al cuello. La sangre volvió a manchar el piso y enseguida el cuerpo cayó frente a ellos. Le abrumaba un tanto la situación, los campos de batalla no eran su fuerte y aquello comenzaba a hacerse evidente para él con el pasar de cada día. Nunca dejaba de ser menos pesada una muerte.

Ganando terreno se adelantó esperando que su equipo le siguiera, empujaban a los emergidos fuera del pueblo, los que retrocedían eran dejados centrándose en los que intentaban avanzar para no perder terreno o romper demasiado la formación, seguían en pequeños grupos en un efecto rastrillo que limpiaba la isla. Al poder tener un pequeño respiro volvió la vista al mercenario bajo contrato - Permiso del ejercito, dijo con anterioridad. Así que es un caballero, me atrevería a decir, tal armadura es difícil de asociar con un simple soldado. ¿Trabaja para algún señor o en la casa real de Silesse? - se había presentado como parte de una casa, pero eso no significaba que trabajase para ella o directamente para la realeza del lugar.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Lun Abr 25, 2016 7:33 am

El equipo alteano empezó a abrirse paso a través del poblado despachando a los emergidos que se cruzaban por su camino, sin mucha dificultad ya que la fuerza principal estaba combatiendo a la mayor parte de ellos. Manteniendo una formación compacta para no dar aberturas al enemigo, hubo complicaciones en algunos embates pero en ningún momento el grupo se vio superado. Asegurando casa por casa para permitir a los aldeanos que quedaban poder abandonar el lugar con seguridad mientras que otro grupo de hombres los escoltaban hasta la salida. El objetivo de la operación estaba siendo un éxito a la espera de saber el coste de hombres que iba a saldarse en aquella liberación, hasta reunirse con el resto del ejército era difícil determinar eso. Eventualmente consiguieron despejar una zona, dando tiempo a los militares para tomar un respiro mientras avanzaban por la calle, tiempo el cual Marth aprovechó para seguir con la conversación. - Siempre he trabajado para mi propia casa, que es mi familia. También para el reino a través del ejército, nuestro apellido es bastante humilde si lo comparamos con otros. - Respondió al príncipe. - Aunque en el pasado si que llegamos a tener relación con la realeza, quienes nos dieron este estatus, pero el contacto se ha perdido con las generaciones. - Añadió poco después mientras seguían avanzando. - Pero todo está bien, nunca hemos necesitado ningún protagonismo, solo queremos servir a los demás. - Esa era la verdad para Eugeo, ignorando el hecho de que tanto él cómo su hermana tenían aspiraciones de poder como toda familia nobiliaria, pero si es cierto que para él es un objetivo secundario.

Tras caminar un rato encontraron otra zona atestada de emergidos, un puñado de ellos se lanzó a por los soldados, los cuales mantuvieron la posición. Eugeo encaró a uno de ellos, esta vez a la ofensiva, utilizando ataques único pero potentes para romper la guardia del enemigo. Lanzó un primer ataque en picado, llevando su espada desde lo alto de la cabeza para golpear al emergido, el cual hizo un bloqueo transversal que detuvo el ataque pero sin ninguna opción de contraataque. Entonces retrocedió un paso, espacio suficiente para lanzarse de nuevo con un tajo diagonal. Esta segunda parada no fue suficientemente férrea, acabó llevándose un tajo fuerte pero no mortal. Logró retroceder y resguardarse entre los refuerzos, los mismos contraatacaron con fuerza sobre los alteanos.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Mar Abr 26, 2016 2:11 am

No podía estar más complacido al respecto al recibir la respuesta del rubio, no solo pertenecía a buena cuna, si no que a cuna noble. Incuso marchando hacia más el corazón del pueblo invadido, el príncipe no pudo evitar mostrar una sonrisa cortes - Realmente asombroso, se admira mucho la nobleza de sus principios y valores. Son bases muy necesarias para todo buen hombre. Me alegra mucho saber que en Silesse se tienen los mismo códigos que tenemos en Altea, confío que podrá sentirse muy a gusto siendo parte de este ejército. - los soldados que les acompañaban, cercanos al príncipe, miraron al recluta con aprobación ante tales palabras.

La eficiencia del ejercito alteano así como los nuevos reclutas contratados quedaba a flor de vista mientras actuaban de manera rápida evacuando aquel pueblo, las bajas eran solo enemigas y con ordenes de limpieza total solo dejaban cadáveres tras su avance. Si seguían a aquel ritmo seguramente terminarían antes de lo esperado y volverían a la capital triunfantes. Marth se sintió bastante complacido y tranquilo, hasta que un grupo de enemigos se congregaba delante de su avance. Sin que le dudase siquiera un instante, el mercenario de Silesse con el que había estado hablando se adelantó, espada en mano, al encuentro de su enemigo. Un tanto más atrás el príncipe le siguió como refuerzo, cuidando que no fuese interrumpido su ataque interceptando a uno de los emergidos desviando el golpe de una espada con la propia y girando sobre sus pies llegó a acortar tanto la distancia con el enemigo que su capa legó a rozar la ropa ajena. La punta de su espada se coló por debajo de las costillas y atravesó hacia arriba hasta llegar a asomar su punta por el otro lado. La irada vacía, carente de razón o humanidad del emergido se vio perdida cuando abrió su boca solo volcando sangre. El príncipe retrocedió sacudiendo su espada dejando un camino de puntos rojos en el arco que su arma había formado.

Con los enemigos avanzando y sus propios hombres también solo se concentró en eliminar al siguiente enemigo, confiando casi que ciegamente en sus soldados que ayudaban a mantener los números igualados, al menos en aquel frente especialmente cuidado por la presencia real. No tardarían en reducir aquel número enemigo. Con la respiración un poco alterada el peliazul buscó al rubio con la mirada para comprobar su estado y si necesitaba ayuda.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Sáb Mayo 07, 2016 4:59 am

Eugeo retrocedió y cedió la vanguardia a otro grupo de soldados para que contrarrestaran el contraataque emergido. Escasos cinco segundos fueron suficientes para que el de Silesse recuperara la frescura después de haber encabezado el primer ataque, tiempo que aprovechó para observar el frente, poniendo especial atención en cómo se desenvolvía el príncipe en aquella situación. Este tenía un estilo de combate muy distinto, empezando por los atavíos de la batalla. Portaba una elegante armadura ligera, lo que le permitía ejecutar movimientos mucho más rápidos que los de su oponente sin darles a penas tiempo para defenderse. A pesar de lo liviano de su coraza, Eugeo estaba seguro de que el material era de excelentísima calidad, digna de la realeza. Por otra parte, el mercenario contaba con una armadura y espada pesadas con las que ejecutar defensas férreas o ataques aplastantes, pero sin nieve en la que hundir a un enemigo incapaz de sentir agotamiento al bloquear sus ataques, la estrategia que había ejecutado no era lo bastante eficiente. 

Eugeo volvió al combate con las ideas claras, adentrándose de nuevo en la linea  delantera y situándose al lado del peliazul. Anteriormente le había asistido para que un segundo emergido no interviniera el duelo que estaba teniendo. Todos los soldados estaban trabajando en eso mismo para que ninguno de sus compañeros se viera superado en número. El mercenario reanudó el enfrentamiento con la fuerza emergida, cruzando espadas con cualquiera de ojos siniestros que se situara delante. Aumentó considerablemente la velocidad con la que empuñaba la espada para buscar cortes rápidos en vez de fuertes golpes para romper sus bloqueos. El primer emergido no tardó en sucumbir al torrente de ataques de Eugeo. Sin apenas tiempo para defenderse de los embates, el emergido buscó cercenar el brazo del de Silesse a la altura del hombro. El metal de la armadura crujió por el golpe, pero su espada no consiguió atravesarlo y su objetivo no recibió daño alguno. Sin embargo, el emergido vio su cabeza arrancada al elegir no defenderse de los ataques. 

El avance del grupo de Marth estaba siendo especialmente efectivo, digno de las fuerzas de élite de cualquier ejército, la destreza era superior a la de los emergidos con los que se habían encontrado. Eventualmente Marth y Eugeo intercambiaron miradas, comprobando cada uno la fatiga del otro, ligera pero visible, debido al combate. Eso le ayudó a recordar al de Silesse que sería el líder alteano quien se arriesgaría por él en caso de flaqueza, eso era algo que no podía permitir que sucediera. Pudo observar que se encontraba actualmente en combate y, aunque el príncipe estaba dominando, no había más emergidos cerca en ese momento por lo que decidió ayudarle a acabar más rápidamente. Intervino desde un lateral, anteriormente cubierto por un emergido que había sido reducido. Aunque se dio cuenta y pudo bloquear su ataque, solo era cuestión de tiempo de que Marth aprovechara la ocasión para rematarlo.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Jue Mayo 19, 2016 5:54 pm

Cuando sus miradas se encontraron el peliazul asintió cortamente con su cabeza, se encontraba bien, ambos lo estaban, el agotamiento era lógico y comprensible al estar enfrentando a tales fuerzas, los emergidos eran enemigos fieros que luchaban con la soltura de alguien que no tiene nada que perder, usando hasta la última gota de sus energías y lanzándose al frente sin parecerles importarle el dolor o su vida siquiera. No eran hombres. Era lo que había quedado claro en la mente del príncipe, si bien se veían como personas, no lo eran. Ese pensamiento ayudaba bastante al príncipe a seguir adelante y usar el filo de su espada sin remordimientos, recordando en todo momento que eran vidas alteanas las que estaba salvando con cada vida enemiga que terminaba. De movimientos fluidos y ágiles hacía un agradable contraste con el rubio de pesad armadura que se movía cerca suyo.

Era un tanto iluso, aún con la mentalidad de alguien que se crió en una burbuja de cristal, creía en la fidelidad de cada uno de los hombres allí, creía ciegamente que sean hombres de Altea o bajo contrato estaban fieles a la causa, incluyendo al rubio a su lado. Por esa misma razón no miraba dos veces sobre su hombro a la hora de arremeter contra un enemigo confiando que su espalda estaba siendo cuidada. Quizás era una imprudencia de su parte pero esa confianza hacía que fuese mucho más eficiente a la hora de tacar, enterrando su espada en las zonas descubiertas de armadura de los enemigos y solo girándose para cuidar a sus compañeros, constantemente cuidando la espalda de estos. El sonido de la espada contra la armadura de su compañero alertó al príncipe, apegándose aún más a su defensa para detener a un lancero que intentaba tomar oportunidad de aquel enfrentamiento y en los brazos alzados del caballero Silesse, lugar  donde las placas metálicas no le protegían dándole movilidad - Manténgase cerca, caballero. Los últimos son los más aferrados a la ilusión de una victoria. - dijo para dar a entender que la desesperación era lo que hacía más peligroso a un hombre, aunque aquellas criaturas parecían siempre luchar en ese estado.

Rodeados ambos ya el príncipe había visto suficiente de la técnica del rubio como para complementarla. Esperó a que el primer impacto se realizase, que caballero y emergido trancasen acero entre ellos ser él quien diese el golpe de gracia, más corto y preciso sin preocuparse del golpe primero del enemigo. Los cuerpos llegaban sin vida al piso y los que aún seguían respirando eran rápidamente estocados al corazón para terminar cualquier clase de agonía, pequeños actos de misericordia que se permitía el príncipe ante tales bestias - Tal parece que la victoria está a pasos de ser alcanzada. Naga nos ha sonreído en esta empresa. - cantó victoria antes de tiempo pues la sonrisa del rostro agotado del príncipe se borró cuando la punta de un hacha se clavó en uno de sus costados derribándole al piso. Las placas ligeras de su armadura habían protegido sus zonas más vitales pero el área de su cintura, solo cubierta por la tela de su traje había permitido el ingreso de más de una pulgada de metal dentro de su cuerpo dejando una herida sangrante. El emergido recuperó su hacha y la alzó contra el rubio dando por caído al príncipe.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Miér Mayo 25, 2016 8:30 am

Los alteanos empezaban a vislumbrar los primeros frutos de la contienda, se hacía más evidente el control de la población con cada metro que lograban arrebatarle a los invasores.  Los emergidos perdían efectivos a gran velocidad, se habrían retirado de no ser criaturas carentes de moral, en vez de eso defendían más arduamente su posición. Su testarudez era igual de férrea que su resistencia, ya que no acusaban cansancio físico alguno, lo que les daba una ventaja considerable a largo plazo. A pesar de eso, la batalla no parecía que fuera a alargarse demasiado. Eugeo contribuyó con la misma energía que los nativos chocando su acero contra los oscuros hasta que el enemigo acababa sucumbiendo a su hoja, juntando su hombro con el de sus compañeros en los contraataques para fortalecer la defensa del pelotón y evitar daños innecesarios. Todos los allí presentes se habían esforzado en integrar a un Silesse en su familia, el príncipe incluido, por lo que el rubio hizo su máximo esfuerzo en corresponder la confianza depositada en él durante el combate guardando los flancos del líder alteano. Marth hizo lo mismo en un par de ocasiones, evitando que el enemigo pudiera ayudar al que estaba siendo combatido por el mercenario. La concentración le obligaba a posponer los agradecimientos para el final, tan sólo ofreciéndole gestos con la cabeza mientras mantenía su centro de visión en los emergidos.

Ambos mantuvieron una forma de combatir muy compenetrada, complementando los movimientos del otro y evitando que terceras personas intervinieran en sus respectivos combates, uno con precisión y el otro con contundencia, pero al final los dos estilos llegaban a alcanzar un punto intermedio para que pudieran relevarse. Eugeo llegó al punto de no saber con exactitud el número de emergidos con los que llegó a cruzar acero y cuales de ellos fueron rematados por él, ni cuantos ayudó a reducir para que el peliazul acabara el trabajo. La adrenalina del combate solo le permitía concentrarse en cada momento para evitar un embate peligroso,aprovecharse de un fallo en la esgrima del enemigo o ayudar a un compañero en peligro. El tiempo fue pasando, el número de emergidos reduciéndose y los efectos de la hormona disipándose. Los efectos secundarios de una batalla prolongada se mostraron entonces, las más notables eran el agotamiento y dolor muscular por el esfuerzo físico. Perdió la concentración al estar disfrutando de ese pequeño respiro, un suceso inevitable más que un error, pues nadie cercano pudo esperarse lo que estaba por suceder. La tranquilidad del silencio fue arruinada por el sonido de una armadura rota seguida del ruido de una caída. Para más desolación, la víctima de aquella emboscada estaba a su lado, el hachero había burlado los ojos de todos para sorprender al mismísimo príncipe de Altea.

El emergido atacó inmediatamente después a Eugeo, quien con dificultad logró echarse un lado para evitar el ataque. Sus hachazos era rápidos y fuertes, propias de un portador endemoniado después de probar la sangre. El Schuberg bloqueó cada ataque sin opción a hacer nada más, abrumado por la superioridad física del agresor. La pesadilla no duró mucho, pues el resto de soldados saltaron a la ayuda del príncipe -o a represaliar al emergido, según como se viese- y no tardo en ser eliminado. Eugeo se agachó al lado de Marth. - ¡Príncipe! - Con el ceño fruncido evaluó la gravedad de su herida, parecía tratable, pero su rabia superaba el alivio. Detrás de la placa principal de su armadura guardaba un pequeño frasco curativo para este tipo de urgencias, amarrado al acero con dos pequeñas tiras adhesivas. Le acercó el frasco a la boca para que Marth no hiciera movimientos innecesarios. - Tomélo. - Los soldados de mayor confianza hicieron un corrillo alrededor para protegerlo, mientras se preguntaban cómo el emergido había conseguido llegar a acercarse tanto sin ser detectado. - Creo que estaba haciéndose el muerto entre los demás, o quizás estas cosas sean más resistentes a la muerte de lo que esperabamos. Aún así, no tengo excusa, Marth. Tendría que haberlo visto venir, lo lamento, lo siento mucho.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Lun Mayo 30, 2016 2:20 pm

La victoria se saboreaba, las tropas ya sonreían y veían a los últimos caídos bajando poco a poco su guardia, al momento del ataque un silencio sepulcral inundó el campo de batalla y solo se dejó oír el grito del emergido cuando arremetió contra el soldado más cercano, el caballero Silesse. El choque de metales de tan embravecida batalla hizo reaccionar a los demás que enseguida cubrieron al príncipe y auxiliaron al caballero, muchos otros se pusieron a rematar a los caídos cercanos y atender heridos, un aire de culpabilidad se respiraba por haber bajado la guardia antes de tiempo. El espadazo de gracia del extranjero hizo caer al último enemigo en pie y al acudir junto al líder caído este le miró con un gesto de dolor, su mano sujetando fuertemente la herida para evitar un desangrado, ya habían ido por un curandero pero estos estando ocupados con otros heridos y en el fondo de la formación tardarían preciados momentos en llegar, el actuar rápido del rubio sorprendió a los soldados cercanos. Si antes le había dado la bienvenida en sus filas ahora que mostraba su preocupación hacia el regente se había ganado la inclusión a la familia Alteana.

El príncipe inclinó su cabeza para beber el contenido del frasco, el sabor desagradable le hizo dudar en el segundo trago pero la botella inclinada y contra sus labios le obligó a tragar antes de atorarse hasta terminar su contenido. Una lágrima contenida en sus ojos por el esfuerzo y el dolor fue secada con el reverso de su mano dejando una mancha de sangre en su rostro, al ver su mano manchada frunció sus labios en desagrado apartándola y rindiéndose de limpiarse, ya tomaría un pañuelo como correspondía - Le agradezco, realmente ha sido de mucha ayuda. No lo lamente, ha actuado de maravilla y no debí bajar la guardia, ha sido un error fatal de mi parte... - se sentía culpable de aquel ataque, como líder y centro de atención sus soldados se veían muy enlazados con su actuar. Que él cantase victoria antes de tiempo y se relajase había indicado a los demás que ya no había peligro, sin embargo había sido una actitud apresurada y descuidada en el príncipe. Tenía mucho que aprender aún, no tenía tanta experiencia en el campo de batalla y si bien había creído que a base de libros de estrategia y entrenamientos en la seguridad del patio de su castillo eran suficientes, ahora veía que estaba equivocado. Estaba aprendiendo a golpes, literalmente, y grabando a sangre esas enseñanzas para el futuro. Odiaba la guerra y quería terminarla de una vez por todas, lamentaba tener que apartar hombres de sus tierras, de sus hogares, llevarse padres de familia, hijos y hermanos a un infierno que no podía garantizar de que volverían con vida.

La medicina funcionó bastante rápido, la herida estaba cerrando y el sangrado se cortó casi al instante, cuando llegaba el sanador a paso apresurado acompañado por dos solados, el príncipe ya se estaba poniendo de pie, pese a que ya estaba sanad el hombre del clero igualmente se acercó inclinando su bastón hacia el heredero y concentrándose canalizó sus plegarias a aquella gema ligeramente luminiscente para quitar cualquier signo de dolor, incomodidad o ayudar a la sanación si aún faltaba curar. El peliazul agradeció con un inclinar de su cabeza y miró a su alrededor, aún sujetando donde había estado su herida por simple reflejo - Por favor, atiendan heridos, caven fosas para los enemigos y lleven a los alteanos caídos al templo de Naga. Busquen ayuda en los civiles para que regresen poco a poco a sus hogares. - los caballeros que estaban cerca del príncipe asintieron y se pusieron a comunicar las tareas y organizarse para dar por finalizada la batalla. Los civiles regresarían, mujeres, ancianos y niños brindarían dentro de sus posibilidades bebidas y algo de comida a los soldados mientras trabajaban, hombres capaces ayudarían a cavar prestando sus herramientas de cultivo para ello, gente del clero atendería heridos y recibiría en la iglesia a los patriotas caídos. Con algo de suerte al otro día en la tarde podrían estar regresando para retomar fuerzas. Con una sonrisa tranquila el joven regente se dirigió al Silesse - Espero que no lo tome precipitado pero me gustaría tener unas palabras con usted. Es de mi conocimiento que el contrato que se le ha ofrecido es pasajero, si bien es en calidad de soldado de Altea sigue siendo bajo los términos que se le ofrecería a un mercenario. Por su desempeño en este día y los valores mostrados tanto en el campo de batalla como fuera de él me gustaría ofrecerle un contrato mejor como caballero del castillo de Altea. Comprenderé si tiene asuntos en Silesse y no puede quedarse, pero realmente sería un placer para mi contar con un hombre como usted en mi platón más cercano. - ofrecía más que un trabajo estable, como caballero de Altea tendría mayores beneficios, no solo económicos si no que el príncipe ofrecería equipamiento del ejército para sus misiones, un reconocimiento público y político mayor y obviamente derecho a residir y utilizar las instalaciones de las barracas del castillo.


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Sáb Jun 11, 2016 7:49 am

El brebaje hizo efecto rápidamente y reparó la mayoría de las heridas antes de que el sanador llegara para auxiliar al príncipe. Con la vida de Marth fuera de peligro se respiró de nuevo un ambiente más tranquilo, pero la sensación de rabia por el incidente aún permanecía  en la conciencia de algunos soldados, Eugeo incluido. No sólo consiguió llegar a Marth, también luchó con un frenesí inhumano, como si ese último hombre en pie hubiera absorbido la energía del resto de caídos. Puso a Eugeo en la cuerda floja unos instantes, antes de que acudieran varios hombres en su ayuda, en el cual Eugeo finalmente consiguió neutralizar la amenaza. La rapidez con la que ofreció auxilió a Marth llamó la atención de aquellos que lo presenciaron de primera mano, demostrando una vez más que no era un mercenario al uso. Eugeo pasó por la disciplina nobiliaria y militar que lo diferenciaban de la mayoría de contratistas. Fue así con Marth, pero habría obrado del mismo modo por cualquier otro.

Marth le quitó peso al asunto cargando con parte de la culpa y, aunque no estaba de acuerdo con su autoinculpación, le complació saber que aquél susto no iba a tener más consecuencias de las ya acontecidas. - Hay sucesos que ni las guardias más altas pueden predecir. He de decir, nunca había visto esa argucia por parte de esos seres. Hoy hemos aprendido algo. - Contestó al joven príncipe mientras revisaba el campo de batalla, asegurándose de que al fin todo estaba tranquilo. Eso parecía, y dio comienzo el proceso de limpieza de cuerpos tal y como ordenó Marth. La paz estaba volviendo de nuevo a la aldea, los soldados iban turnándose las tareas impuestas mientras los heridos eran atendidos por los clérigos. Algunos curanderos se paseaban entre los soldados para preguntar por su estado y ofrecerles curación, pero Eugeo rechazó amablemente la oferta. Unas contusiones y arañazos no debían retrasar el tratamiento de aquellos que tenían heridas más importantes, esta vez tuvo suerte de no sufrir los gajes de su oficio.

Eugeo estaba satisfecho con la ayuda que había prestado, el devolverle la calidad de vida a los demás era precisamente el motivo por el que había empezado a viajar entre continentes. Con la pequeña tragedia del príncipe ya pasada, una tranquila sonrisa era lo único que podía mostrar el de Silesse en esos momentos. Y después de saborear la victoria empezaría a pensar en su siguiente objetivo, y así hasta que su contrato quedara obsoleto por "falta de demanda". Marth también era consciente de eso, y eso le llevó a ofrecerle un acuerdo menos efímero. Los distintivos que le fueron dados a Eugeo por parte Marth le sorprendieron a la vez que le enorgullecieron, quizás sobredimensionados según su opinión. - Oh, bueno... Creo que todos hemos mostrado coraje el día de hoy, príncipe. - Modestias aparte, Eugeo tomó unos segundos para meditar la oferta. El compromiso era grande así como el tiempo que debería permanecer en Altea a partir de ese momento, un "sedentarismo" del que había renegado en Silesse meses atrás. Sin embargo, el contrato actual ya le ataba durante bastante tiempo, y posiblemente desde esa nueva posición podría obrar de forma mas eficaz en la liberación del territorio. - Será un honor aceptar vuestra propuesta, descuide, trataremos ese tema cuando volvamos. - No quería que ni él ni el príncipe se distrajeran de la tarea que los había llevado hasta allí, así que hizo ese matiz intentando no ser demasiado impositivo.
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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Marth el Mar Jul 05, 2016 7:25 pm

Los valores y principios que tenía el caballero de rubia cabellera eran sumamente afines a los del príncipe y si bien era incapaz de ver en su corazón las verdaderas intenciones del Silesse si podía ver sus acciones y como tales habían sido llevadas a lo largo del camino de la empresa que acababan de realizar, el rubio se había encargado de dejar una muy buena impresión en el príncipe y este le quería recompensar al respecto. Lamentaba que un hombre así trabajase como solo un mercenario, el peliazul consideraba que merecía un trabajo mejor, un lugar estable donde servir con un sueldo y ambiente acorde. Por eso mismo estuvo expectante a su respuesta mientras el caballero pensaba y justo en el momento que el príncipe tomaba aire para excusarse y permitirle pensar a solas creyendo que necesitaría más tiempo para meditar, el caballero de Silesse le dio una respuesta que llenó de dicha al monarca que con una sonrisa en su rostro hizo una pequeña reverencia con su cabeza - Me alegra que tenga tan clara su respuesta. Realmente será un gusto tenerle a mi lado. - afirmó nuevamente. El comportamiento del mercenario era destacado y no quería que fuese pasado por alto.

Los soldados ya emprendían su trabajo y todo parecía bajo control. Los pobladores regresaban a sus hogares comprobando los daños, agradeciendo a los soldados por haberles ayudado y brindando herramientas como palas y picos para cavar las fosas comunes, tal como era de esperarse, no tardaron en compartir sidra y cerveza aguada para ayudar a los trabajadores, pero con el suficiente recato para quienes anticipan épocas un tanto duras para recuperar las perdidas. El príncipe corroboró con su mirada que todo marchase según lo ordenado y con un caballero montado aproximándose con lentitud por un lateral llevando consigo otra montura, un caballo de blanco pelaje el cual Marth se aproximó para tomar de la alforja una botella color mostaza de vidrio, medicina de amargo sabor pero que más de una vez le había salvado de portar una cicatriz. Con esto en la mano el peliazul volvió su mirada al caballero rubio - Le agradezco su rápido actuar y permítame reponer su medicina. Probablemente el pelotón siga marchando en mi ausencia y le será de mayor utilidad a usted que a mí. - le dijo mientras le entregaba la botella en cuestión.

Sin demasiadas dilataciones tomó las riendas de su montura sin subir aún - He de regresar a la capital para recibir fuerzas aliadas de Elibe, procuraré dejar ya los documentos de su enlistamiento prontos para su regreso a la capital. Tiene mi favor personal por salvar mi vida, nuevamente quisiera disculparme por mi sobre confianza e inexperiencia en el campo de batalla poniendo en riesgo la victoria de esta batalla, sus rápidos reflejos han salvado más que solo este día. - La humildad que mostraba no era del todo real, meros formalismos que siempre debía de tener cuando una situación así ocurría, aún teniendo vivido el recuerdo del dolor era sencillo estar agradecido con quien había salvado su vida pero probablemente con el correr del tiempo se volvería una acción más en un montón de capítulos de batallas. Aunque esto no quería decir que olvidaría el rostro del rubio ni sus actos de nobleza y honor, estaría dispuesto a escucharle si llegase a venir con alguna petición y siempre sería bienvenido en Altea mientras su corazón estuviese en el lugar correcto.

Spoiler:
Perdón por el retraso y que siento que me quedó muy pobre para un post lindo como el tuyo D: he tenido un par de semanas complicados y me está costando un poco volver a mi ritmo. Si lo deseas con tu post podemos cerrar el tema para que puedas cobrar el gold y la exp ♥ Me gustaría tener otro tema en algún momento si te parece bien~


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eugeo el Miér Jul 13, 2016 9:14 am

La reacción del príncipe no dejó indiferente a Eugeo, que vio esa sonrisa contagiada en su rostro, aunque no sabía exactamente qué era lo que había llamado tanto la atención de Marth. Tenía la introspección necesaria para discernir qué podía hacer y qué no, pero eso era todo. Con una mentalidad que podría resumirse en “todos pueden hacer lo que tú puedes hacer”, el mercenario evitaba caer en la tentación de compararse con el resto. Posiblemente su rectitud, habilidad y disciplina sobresalieron en el campo de batalla pero eso era algo en lo que nunca caería el rubio. Llevó su mano a la nuca y frotó un par de veces su cabeza para airear todas las dudas repentinas. ¿Por qué llegó a ofrecerle ese privilegio? Eso se preguntaba una y otra vez, aunque saber o no el motivo era independiente de la respuesta. - Sí, claro. Será un honor. – Respondió justo después de que lo hiciera el peliazul, ofreciéndole una sobria sonrisa.

Eugeo no tardaría en acompañar a sus camaradas en la rehabilitación del pueblo, pero aún estaba conversando con el principe. Eventualmente éste le ofreció un frasco medicinal en compensación por el que él usó anteriormente para tratar sus heridas. Inspeccionó por unos segundos el color del líquido, muy distinto a las que el tenía. Pero no dudaba de su eficacia, simplemente le resultó llamativo ese color. - Muchas gracias, príncipe. Espero que me dure mucho tiempo. - Comentó con cierto tono de broma debido a la ironía. Era un presente muy útil en caso de ser herido, algo que todo ser vivo medianamente cuerdo evitaba, pero. ¿Para qué servía un regalo si no era para darle uso? Eugeo disfrutaba de las pequeñas contradicciones y juegos de palabras. Justo después gesticuló una breve reverencia en señal de gratitud. - Esta campaña va a ser un éxito, estoy seguro de ello, puedes marchar tranquilo. - Anunció el de Silesse, a modo de promesa, las noticias que le llegaran a su alteza sobre estos territorios iban a ser favorables. Se sintió un poco extraño al rato, pues ese tipo de afirmaciones las suele dar el que quedaba al mando de las fuerzas. A veces hablaba sin pensarlo dos veces.

Llegó el momento de separarse, Marth se despidió con muy buenas palabras, remarcando los logros que había conseguido. Despertó su incomodidad, pues no esperaba un agradecimiento de ese calibre por parte de un miembro de la realeza. - De verdad, no es para tanto. Cualquiera habría hecho lo mismo en mi lugar. - Comentó con nerviosismo, el cual aumentó cuando Marth lanzó su disculpa protocolaria. Eugeo era el que debía rendir cuentas con su superior y no al revés, no sabía como contestar a aquello. - No se mortifique por lo que ocurrió antes, se lo ruego. Las batallas no se ganan en el campo si no en el tablero. - Afirmó el mercenario, pues la disposición táctica de las tropas era mucho más importante que los errores individuales durante el combate. La victoria estaba fraguada desde el momento en el que dio el discurso, con todo el pelotón ya posicionado. -o eso era lo que él pensaba- Después de quitarle importancia a todo lo ocurrido -tanto sus logros como los infortunios-  Eugeo finalmente se despidió del príncipe. - Hasta pronto, príncipe Marth, estoy seguro de que nos reencontraremos pronto. - Lo acompañó de una gran reverencia y esperó a que su alteza se alejara para unirse al trabajo del resto de compañeros.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Hero

Cargo :
Caballero Real (Ejército de Altea)

Autoridad :
★★

Inventario :
Esp. de bronce [2]
Vulnerary [2]
Gema Escarchada
Escrito Mítico
Esp. de bronce [1]
esp. de plata [6]

Support :
Marth

Especialización :

Experiencia :

Gold :
94


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

Mensaje por Eliwood el Jue Jul 14, 2016 8:26 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Marth ha gastado un uso de su espada de bronce.
Eugeo ha gastado un uso de su espada de bronce.
Eugeo ha gastado un Vulnerary, el cual fue repuesto por Marth, de modo que sólo se descontará del inventario de Marth.

Ambos obtienen +2 EXP. Gracias a la experiencia, Eugeo obtiene un nuevo skill de la rama Mercenary:

Anonimato - Permite al mercenario, si así lo desea, no ser notado como enemigo, pudiendo moverse con libertad en el campo de batalla. Ni emergidos, ni otros usuarios podrán notarle como enemigo. Sólo se le comenzará a atacar cuando el mercenario ataque por primera vez en el tema.

¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
605


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Re: Todo ganador tiene cicatrices [Priv. Eugeo] [Campaña]

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