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una nueva parvada (Priv. Argus)

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una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Vie Feb 12, 2016 11:34 pm

Los fuertes jadeos de la pequeña inundaban la paz de la despoblada pradera, haciendo que algunas pequeñas aves se alejaran del jaleo. Corriendo sobre sus débiles piernas humanas, la joven no le importaba que tanto le sangraran los pies o los diversos cortes que tenía a lo largo de los brazos, ella solo se concentraba en poner un pie delante del otro y en aumentar la distancia lo más posible con sus captores. Sin rumbo fijo, sin meta, sin escondite al cual acudir, demasiado cansada para poder adoptar su forma bestial, y con un ala lastimada como para poder echar vuelo. Ella solo corría, escapando, deseando que cada zancada dejara atrás todo lo que había vivido y lo convirtiera mágicamente en solo un mal recuerdo.

***

Había pasado unas pocas semanas apenas, pero era tiempo más que suficiente para cambiar radicalmente la vida de la pequeña emplumada.
Después de ser capturada por el esclavista fue arrastrada contra su voluntad y llevada hacia el castillo de este despótico conde en pleno territorio humano, donde la muchacha no sabía ni en qué parte del mapa se encontraba. Fue encerrada durante días en los que no paró de gritar y exigir su liberación completamente ajena a los modales y conductas que intentaron inculcarle, aumentando cada día más el arrepentimiento por parte del esclavista de haber atrapado a tan ruidosa y molesta ave. Pasado un tiempo el conde decidió que había tenido suficiente de ella y ordeno que la sacaran de palacio y llevaran al mercado común de esclavos. Ahí las cosas solo empeoraron para la pichona, no bien llegó la marcaron con fierro caliente en el hombro, dejándole la imborrable marca de la pertenencia a un humano y despojándola de todo privilegio o posesión que todavía pudiera tener. Sometida a extenuantes jornadas a los crueles rayos del sol en el mercado, la pequeña paso sus días en una diminuta jaula de madera en la que no podía ni mantenerse erguida siendo sometida a todo tipo de inspecciones sin ningún tipo de consideración o decencia hacia ella, y siendo castigada muy duramente cada vez que se negaba o protestaba a las mismas.
Tras un par de jornadas  allí, un sombrío señor finalmente había pagado el precio que pedían por ella, por lo que fue entregada a las garras de ese gordo beorc quien se pavoneaba ante su nueva adquisición disfrutando en tirarle de las orejas y oírla chillar dentro de su jaula. Tras esa simpática presentación, Sail fue llevada dentro de su misma caja hacia los puertos donde fue arrojada en la bodega de un gran barco, donde por jornadas enteras lloró en la oscuridad, rezando a quien quisiera escuchar, pidiendo que se apiadaran de ella.
El barco finalmente tocó tierra esa misma mañana, y sin muchas esperanzas de que su condición fuera a mejorar en su nueva  residencia, Sail fue llevada elevada y llevada fuera de la bodega, como si de una caja más se tratara.
Pero la suerte todavía no se había olvidado de ella, ya que en una torpeza de los marineros la caja perdió una de sus paredes, dejando en libertad a la avechucha, quien no perdió ni un segundo en estirar las alas y alejarse lo más pronto de ahí. Aleteando frenéticamente, tratando de esquivar las flechas que le silbaban a cada flanco.

***

Volviendo al aquí y ahora, la muchacha seguía en su lastimero avance sin rumbo fijo, nunca mirando hacia atrás, siempre únicamente adelante. Una de las flechas que la habían alcanzado en el puerto, todavía estaba clavada entre sus plumas, y los grilletes le sonaban a cada paso.
Fue entonces cuando tropezó con una gruesa raíz la cual en su desenfreno no registró y se fue de boca al piso, quedando tumbada boca abajo completamente exhausta. No podía dar un paso más, las fuerzas en su cuerpo se habían desvanecido casi por completo impidiéndole siquiera abandonar esa extraña posición en la que había caído. El peso de los grilletes que todavía llevaba en las manos y cuello, solo la aferraban más al fresco y terroso colchón.
Sintió como los parpados le pesaban y contra su voluntad la obligaban a tomar un merecido descanso, pero no podía! No debía descansar todavía! Se resistió con locura a caer dormida, ya que sabía que alguno de los hombres de su “dueño” todavía correría tras ella y el claro camino de plumas y sangre los guiaría fácilmente hasta ella, pero no había nada que pudiera hacer para desobedecer el tajante mandato de su cuerpo. En pleno día, a los pies de un roble, siendo cobijada bajo sus hojas, la joven  cuervo cayó dormida.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Miér Feb 24, 2016 3:47 pm

....¿Cuántos días habían transcurrido desde su partida? Había perdido la cuenta desde el momento que abandonó la seguridad del gremio para partir hacia Daein en secreto, todo con la intención de realizar una nueva reunión en secreto con sus familiares. Cada tanto tiempo los visitaba, les entregaba algo de dinero y compartía una que otra comida tanto con su hermano como con sus tíos. Puede que fuera riesgoso pero valía la pena con tal de ver a lo que quedaba de su estirpe. Y tras aquella grata visita se encontraba de regreso, transitando por cuanto camino despejado u oculto pudiese ver de tal forma que si alguien le seguía, en particular alguien del reino en donde era visto como un sucio traidor, terminaran perdiéndole el rastro.

....El trayecto le condujo hasta un pequeño bosque en donde seguramente iba a acampar. Y seguramente hubiera preparado todo para así hacerlo de no ser porque escuchó algo que le resultó inusual: cadenas. Era ese ruido tan característico que se generaba cuando una cadena se encontraba en movimiento, con cada eslabon chocando contra sus hermanos. Tenía en mente múltiples razones por las cuales podría escuchar algo así en medio de la nada, pero sabía que no era prudente sacar conclusiones hasta comprobar por sí mismo qué era lo que pasaba, por lo cual volvió a montar sobre el caballo que había tomado del gremio y galopó de forma lenta hacia la dirección desde donde oyó todo.

....Transcurrieron cerca de un par de minutos nada más antes de que el mercenario pudiese llegar hasta el punto en donde la pequeña avecilla cayó inconsciente. Verla así, débil, herida y encadenada inevitablemente produjo una punzada de lástima y de dolor en su pecho mientras se apresuraba en bajar del caballo y correr hacia ella.


....- ¡Pequeña! ¡Oye, pequeña! ¿¡Te encuentras bien!? - Sostuvo cuidadosamente el pequeño cuerpo entre sus brazos y lo alzó sin mucha dificultad. Observó el pecho de la desconocida, notando así cómo éste parecía continuar subiendo y bajando, un indicio de que aun respiraba. Con algo de esperanza regresó hasta el corcel para subir a la esclava en él, justamente delante de donde el pelirrojo se sentaría, y una vez se ubicó sobre la silla de montar la rodeó con sus brazos y sujetó las riendas, ordenándole al animal a escapar de ahí.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2016 12:24 am

Sail soñaba como planeaba sobre las nubes bien alto en el cielo, dejándose arrastrar por las corrientes, pudiendo estirar sus alas a todo lo largo, la mayor expresión de libertad para ella. Mas lentamente las corrientes se comenzaron a intensificar, obligando a la pequeña a hacer un marcado y rítmico asenso y descenso en el aire, subiendo y bajando sin poder controlarlo y comenzando a sacar de su ensueño a la laguz.
Abrió los ojos lentamente, mientras su ser entero saltaba con los movimientos del caballo, los ojos le pesaban, al igual que el resto del cuerpo y apenas recordaba que era lo último que había hecho,
-mmmm….- consiguió mascullar mientras con labios apretados intentaba entender que acontecía alrededor. Un caballo? Que hacia ella subida en uno de esos animales que solían domesticar los beorc? Parpadeo un par de veces para volver a situarse en el aquí y ahora, ya que todavía estaba en el punto intermedio entre el sueño y la vigilia. Sintió el fuerte brazo que la sujetaba  y mantenía erguida en su sitio, mas tuvo que forzar a su cuello a doblarse sobre sí mismo para poder contemplar entero a su captor. La frondosa cabellera y espesa barba del hombretón se le antojaron leoninas en un su primera impresión, más sus ojos carmesí pronto repararon que se trataba únicamente de un descomunal beorc. Al contemplar desde ese ángulo al fornido pelirrojo, recobró en el acto la lucidez y la mente se le despejó en el acto.

Con los ojos como platos, la pequeña avechucha sacó todo el aire du sus pulmones expulsándolo atreves de su garganta, en un desgarrador y agudo grito.
-AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!-
Las aves de los arboles vecinos levantaron vuelo, haciendo todavía más estrepitoso el ajetreo de la pequeña.  
Desesperada trató de abrir las alas pero al solo moverlas ligeramente a su espalda una punzada de dolor le recorrió el ala derecha, obligándola a doblarse ligeramente. Volar en este momento estaba descartado, pero todavía no iba a tirar la toalla, no después de haber llegado tan lejos. Miró en redondo rápidamente para ver por cuantos beorcs estaba siendo escoltada. Uno solo? Bien, podría perderlo sin problema por más grandulón y rudo que este se le presentara.  
Retorciéndose entre la zarpa del pelirrojo logró liberarse del agarre del mismo y trepar velozmente sobre el torso, clavando ligeramente sus afiladas uñas en las partes de cuero de la pechera, escalando lo más ágil y veloz que podía, usando y abusando del factor sorpresa que contaba, llegó hasta la cabeza a la cual se prendio como una garrapata tomándole el cabellos por mechones
-Ahora eres mi prisionero humano!! Obedece!!-
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Lun Mar 07, 2016 3:23 pm

....Logró contemplar a la distancia cómo múltiples figuras se comenzaban a aproximar justamente hacia donde la pequeña muchacha había caído. Por fortuna el caballo obedeció a la orden tan pronto la recibió, y rápidamente comenzó a galopar para alejarse del lugar. La mayoría de los persecutores se encontraban a pie, al no considerar necesario algo más para atrapar a una esclava herida, por lo que fue cuestión de minutos, por no decir segundos, el dejarlos atrás hasta que se perdieran de vista. Su mente, mientras tanto, trabajaba tan rápido como podía tratando de pensar a dónde podría ir. La pequeña seguramente necesitaba algo de atención, y también comida o bebida. Recordó, entonces, cómo varias horas atrás pasó cerca de un pueblo al cual poca importancia le había dado en el momento. ¡Eso era! Podía llevarla hacia allá y una vez ahí conseguir un sitio en el que pudieran pasar la noche.

....Y tan absorto había estado pensando en el sitio al que irían, así como controlando las riendas del caballo, que prestó muy poca atención a cómo la laguz comenzaba a recobrar la consciencia y observaba para un lado y para el otro. No fue sino hasta cuando ésta dejó escapar aquel grito ensordecedor que el pelirrojo enfocó su atención en ésta. Sus manos perdieron el control del corcel por un instante, y este mismo relinchó con fuerza cuando sus oídos percibieron ese sonido tan irritante.

....Quiso poder hablarle a la chica, calmarla de la sorpresa que debía sentir por estar junto a un desconocido, pero no le dio demasiado tiempo pues, en poco tiempo, ésta comenzó a escalarle el cuerpo como si se tratara de alguna clase de mono, hasta finalmente alcanzar la cima de la montaña: su cabeza. Sintió cómo sus mechones eran sujetados, pero lejos de verse preocupado o consternado la única reacción que se logró obtener del mercenario fue una fuerte carcajada. -
¡Ja, ja, ja! Creo, pequeña, que hace falta un poco más que sujetarme el cabello para hacerme prisionero. - Tiró de las riendas del caballo para obligar al animal a detenerse, mientras trataba de hacer fuerza en su cabeza para que ésta no se ladeara a un costado o a otro por el peso adicional que tenía encima. Su mirada, en vano, trataba de subir para observar a su "captora". - ¿Es así como tu especie le agradece a quienes los recogen del suelo cuando están inconscientes, o se los llevan lejos de quienquiera que sea que los perseguía? Porque de ser así, creo que necesitan aprender algo de gratitud.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 08, 2016 7:06 pm

Sail se mordió el labio furiosa, como era posible que este humano no entendiera que ahora estaba en control! Le había logrado tomar la cabeza! Porque no se doblegaba a su voluntad?
Sin bajarse de los hombros del hombretón, lo tomó con sus pequeñas manos de los cachetes e inclinó su cabeza sobre él. Hacia todo lo posible por esconder el miedo de su rostro y seguir manteniendo el semblante sereno.

-Un humano hablando de los modales de mi raza?! Fueron ustedes quienes me pusieron estas cosas en el cuello y manos!  …-

Se paró en seco en medio de su discursó y levantó la cabeza de inmediato  mirando en todas direcciones. Pudo escuchar a lo lejos los sonidos de la tropa que estaba tras ella. Si bien podía calcular que estaban a una distancia segura, los afinados oídos de la joven todavía podían captar a los humanos y a sus… esos eran ladridos? Un escalofrió le corrió por la espalda, debía salir de ahí cuanto antes. Quien era este humano? Como lo iba a saber, pero la había levantado del suelo y alejando del problema, y eso era todo lo que necesitaba saber ahora.
Además, sentía como sus alas todavía estaban lastimadas como para levantar vuelo, y sus pies descalzos no harían mucho por ella. Apretando los dientes volvió a inclinarse sobre el pelirojo, necesitaba de su ayuda por más odiara admitirlo.
Para calmar los ánimos del hombretón, le dio un suave beso en la frente, como los que le solía dar su madre para que se calmara cuando era pequeña. Esperaba que esto pudiera calmar al beorc casi tanto como la calmaba a ella de pichona.

-Muy bien, “gracias por salvarme”. Ahora serias tan amable de alejarte de aquí? Los sabuesos están por coger nuestro rastro. Y sé muy bien que aunque vengas por mí, son el tipo de humanos que atacan primero y preguntan después-

Dijo todo con una sonrisa socarrona en los labios y hablando en el mismo tono suave y pausado como el que una madre usaría en su hijo.
Sail estaba tomando demasiada confianza, y siendo extremadamente grosera con él único humano que se había mostrado preocupado por ella. Tales pensamientos hizo que diera un largo suspiro, “debo ser más amable con el humano” se dijo a regañadientes. Se acomodó mejor sobre los hombros del guerrero y con tono libre de sarcasmo continuó.

-Los humanos vienen por el este, traen un par de perros con ellos. No puedo verlos, pero si escucharlos.  Tenemos la suerte de no estar enfrente a la brisa, por lo que si nos alejamos lo suficiente ahora ninguno de los dos tendrá que verles un pelo a esos humanos.
Mira, no puedo volar y caminando soy un desastre. Ayúdame a salir de esta y prometo encontrar una forma de compensarte. De acuerdo?-
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Miér Mar 09, 2016 1:23 pm

....Realmente le resultaba difícil tomarse en serio a la pequeña mientras ésta se encontraba sobre sus hombros, haciendo de las suyas tanto con su cabello como con sus mejillas, y es que en tales circunstancias le recordaba sobremanera a uno de los tantos infantes con los que había tratado a lo largo de su vida, y a los que había subido a sus hombros bien fuese para hacer de caballo, o para que pudiesen ver mejor los alrededores durante una feria o festival.

....Su sonrisa se borró un poco, sin embargo, al escuchar cómo la muchacha hizo mención de los grilletes que se encontraban todavía en ella. Un amargo recordatorio de una realidad que él repudiaba bastante: la esclavitud. Fue entonces cuando cayó en cuenta del auténtico susto y la preocupación por la que debía de estar pasando la desconocida, el temor a que su libertad fuese coartada, sumado a los terrores que ya debió de haber pasado días atrás. La voz de su razón le hizo saber que lo más prudente era, quizá, mantenerse menos bromista y enérgico, para así no hacer que su interlocutora sintiera que él menospreciada su tragedia.

....Volvió a sonreír, ahora de forma más comedida, al sentir el beso sobre su frente, y en silencio escuchó a las palabras de la joven antes de ser él quien procediese a hablar. -
Muy bien, apresuraré el escape. Te recomendaría, sin embargo, que te bajases de esa fabulosa atalaya en la que te has acomodado. Temo que algún movimiento brusco del caballo te haga caer. - Desocupó la mano izquierda para, con esta, dar unas cuantas palmadas en el espacio frente a sí, justo el mismo sitio en donde la había ubicado cuando se encontraba inconsciente y que a él le resultaba cómodo, pues ante cualquier inestabilidad podía simplemente mantenerla entre sus brazos y evitar una caída, o amortiguarla al caer con ella.

....Seguidamente, le hiciese ella caso o no, volvería a tomar las riendas para ordenarle al equino mediante éstas, así como dando un par de cuidadosos golpes en sus costados con los talones, que galopase con mayor fuerza. Un fuerte relincho resonó y súbitamente la criatura comenzó a moverse a una mayor velocidad, sin mostrarse en lo absoluto contrariada por cualquier obstáculo que se presentase en el terreno, y marcando una muy notoria diferencia entre ellos y los persecutores poco a poco.


....- Hay un pueblo a cierta distancia de aquí, iremos para allá, de modo que puedas descansar y comer algo. Mientras tanto, ¿qué tal si en el camino me dices quién eres y me cuentas un poco más de ti? ¿Escapaste de algún noble, o cometiste algún crimen? - Los grilletes solo podían indicar cualquiera de esas dos alternativas, la esclavitud o la prisión, aunque dudaba que una muchacha tan joven mereciese cualquiera de ambas cosas. ¿Qué crimen pudo haber cometido, hipotéticamente hablando? ¿Robar algo de comer? ¿Algo brillante que le pareció bonito? Y ni hablar de la crueldad que era convertirle en un objeto, pues básicamente eso eran los esclavos, por mero capricho de alguien adinerado.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 15, 2016 1:21 am

Sail era reticente a abandonar su alto puesto en la cabeza del jinete, pero sabía que con lo débil que estaba no lograría mantenerse en su sitio cuando el caballo tomara velocidad, no sin arrancarle una importante cantidad de melena a su  “héroe”.  Así que a regañadientes volvió a trepar por el torso del hombretón hasta volver a ubicarse en ese “seguro lugar para cabalgar”.
-GGGSSSSsssssss-
Siseó todo el camino de regresó e incluso mientras se acomodaba en su sitio. Se tomó fuertemente de las crin del animal, ya que vio que era lo único que veía de lo cual podía agarrarse, combatiendo así su instinto primario de clavar las uñas en la carne del animal.
Una vez se pusieron en marcha, supo que había sido más inteligente de lo que pensaba cambiar su puesto, ya que casi inmediatamente se vio propulsada por la vehemencia del nuevo avance, chocando de espaldas contra el jinete. Apretó con fuerza el mechón de pelo del animal, y se concentró en no salir despedida del lomo, y levantó sus ojos para ver de qué le hablaba el beorc, quien permanecía inmutable ante el ajetreo del animal.
-EH!? NO! A la ciudad no!- Pidió a gritos la pequeña sin moverse de su lugar.
-No más ciudades beorc! No no no! Humano tonto, trato de huir de ustedes! Porque querría ir a una de sus ciudades?!  NO! Las ciudades de su raza son crueles hacia los míos! Si quieres que te pagué, me llevaras a otro sitio! –
Trató de recordar de algún lugar cercano del cual acudir por ayuda, pero pocas eran las ocasiones en las que había abandonado el nido, por lo que fuera de Kilvas y sus alrededores, estaba bastante perdida.
Todavía resoplaba indignada por el ofensivo comentario del pelirrojo cuando recordó de un sitio al cual si podía huir.
-CAW! Ya lo tengo! Mi señor ha rondado los puertos del Este, y me ha mostrado sus rudimentarios mapas de la zona! Llévame a lo más parecido que haya por aquí de una costa y de ahí me podré ubicar-
Dijo sonriéndose a si misma de emoción, podría volver a su tierra si recordaba l camino, la emoción de esta idea hizo que se le olvidara por completo lo destartalado de sus alas, o las múltiples heridas que le cubrían el cuerpo. Aunque si no se olvidó de algo, por lo que frunciendo el cejo volvió a amenazar al mercenario.
-Pero nada de humanos en esa costa!-
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 17, 2016 5:03 pm

....Era un poco extraño, por no decir incómodo, sentir a la pequeña treparse por su cuerpo como si él no fuese más que un tronco o una pared, pero sabía que dada lo alterada que debía de encontrarse no sería prudente decirle algo al respecto, y en especial al ver lo reacia que parecía ser hacia la raza a la que él pertenecía, los humanos. Lo único que pudo hacer fue mantenerse lo más firme posible para que el descenso de ella hasta el lomo del caballo no fuese inestable ni complicado. Y al sentir cómo ésta chocó contra su torso, el varón se apresuró en rodearle los costados con un brazo cuidadosamente mientras sostenía las riendas con la otra mano.

....La huida continuó con la misma celeridad que permitía el equino, en todo momento dirigiéndose hasta el poblado que el mercenario había pensado; por lo menos así fue hasta que la desconocida pareció alterarse todavía más, gritando y exigiendo que no se dirigiesen hacia aquel sitio. Él quiso hablar, pero la muchacha no pareció ofrecerle oportunidad alguna.


....- A ver, pequeña, creo que tenemos que hablar. - Miró hacia atrás durante un breve momento. Habían estado galopando varios minutos, y la velocidad del caballo seguro creó un margen lo suficientemente grande entre ellos y los persecutores como para que pudieran tomarse unos minutos para platicar. Seguidamente dirigió la mirada hacia la pequeña, aunque no parecía molesto ni irritado; su gesto se mostraba tranquilo, y a lo sumo un poco preocupado.

....- Si quieres te puedo llevar a una costa, pero seamos honestos: en la condición en la que estás no vas a llegar muy lejos por ti misma. Necesitas descansar, comer y recuperarte. Por lo tanto, tu idea no me parece la más segura, pero si insistes te puedo llevar; no me haré responsable de lo que te ocurra cuando llegues e intentes irte sola, eso sí. - Empleó un tono firme y serio, con la intención de dejarle claro que no estaba bromeando. Se preocupaba por el bienestar de la pequeña, de la misma forma en que se preocuparía por cualquier otro ser vivo. Sin embargo sabía que el forzarla a hacer lo que él dijera la haría desconfiar más. - Además, me parece que estás dejándote llevar por todo lo malo que te ha ocurrido. Si todos los humanos fuéramos malos yo te hubiera dejado allá botada, o te hubiera entregado a quienes te perseguían para así ganarme unas monedas. Pero no, aquí estoy, huyendo contigo, sin saber siquiera si es que ando ayudando a una criminal a escapar o si de verdad estoy haciendo un bien.

....Exhaló un profundo suspiro y negó con la cabeza. No era un asunto fácil el lidiar con esos prejuicios que existían entre las dos razas, e incluso lamentaba que esa clase de pensamientos existiesen, generalizando a toda una especie en base a un puñado de individuos. - Mi propuesta sigue en pie. Podemos ir a la costa y entonces ahí verás cómo te escapas en tu triste condición. O, por otro lado, podemos ir al poblado que te digo, en donde me encargaré personalmente de que tengas algo para comer, un lugar en el que descansar, y quizá algunas hierbas o un ungüento para tus heridas. Y una vez que estés sana, podrás escapar a donde quieras.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 29, 2016 12:24 am

Hinchó los cachetes fuertemente ante las claras he injustas acusaciones del hombretón. Ella ladrona? Como se atrevía esa masa de músculos bronceados a acusarla de semejante barbaridad! Ella, que aunque vivía en la más absoluta pobreza jamás había osado tocar una sola moneda de sus señores! Ni nunca se animaba a reclamar para ella nada que pudiera llegar a ser reclamado por alguien más, que de ser así, inmediatamente lo regresaría.
El hombretón, con ese simple y casual comentario la había ofendido en la única fibra de orgullo que tenía, mas a pesar del enojo, tuvo que soltar el aire de una bocanada y volver a respirar normalmente.
Tenía razón, odiaba admitirlo pero el barbudo tenía razón. Estaba terriblemente lastimada, no llegaría a dar dos aleteadas antes de perder la transformación y volver a caer valla uno a saber dónde. Además de que la herida en su ala persistía, y no tenía encima su preciada botella plateada.
Levanto la mirada para poder verlo al rostro

-Tienes razón.-

dijo secamente y casi apretando los dientes.

-Necesito ayuda. Por favor ayúdame, no puedo volver a mi hogar y no puedo curar mis propias heridas.-

Se esforzaba por no volver a adoptar su tono chillón y demandante a pesar de que cada fibra de ella quería empezar una nueva pataleta.

-Gsssgssssgssss… si, tienes razón… quizá en el pueblo humano pueda curarme… Pero qué garantías tengo de que ninguno de mis “amos” no estén en la ciudad humana. –

Entrecerraba los ojos mientras pronunciaba “amo”. Era una palabra que había aprendido en los últimos días, pero se habían asegurado a fuerza de castigos de que le quedara bien aprendida, mas solo pensar en ella hacia que se le erizaran las plumas.
El recelo y la desconfianza hacían que la pequeña se encogiera sobre si misma, pero el punto coherente del grandulón no la hacía desconfiar de él. No había sentido para que intentara traicionarla, estaba débil e indefensa, si alguien quisiera raptarla o matarla en ese momento solo le bastaría el deseo de hacerlo ya que no tenía fuerza para oponer ningún tipo de resistencia.
Así que si, podía confiar en el barbudo, pero podía decir lo mismo de los demás beorcs en la aldea?
Mordiéndose las uñas, Sail le dio vueltas al asunto una y otra vez hasta que la idea le calló como una balde de agua fresca.

-Ya lo tengo! Una capa!-

Se giró para contemplar al jinete.

-Tienes alguna capa o prenda grande de casualidad?-


Era una idea básica, pero con anterioridad había escuchado de cómo algunos de sus congéneres usaban un truco para doblar sus alas y pasar como beorcs por los pueblos. Su gran seños Naesala había logrado perfeccionar la técnica, y ella confiaba en poder hacer una enclenque pero funcional copia. No habría pasado horas espiando a su amado señor en vano como para nunca haberlo visto emplear esta técnica, y en su mente no parecía demasiado complicada.

-Y cuerda… algo de cuerda también voy a necesitar. Tendrás?-


Sin esperar la respuesta del grandulón y todavía a lomos del caballo en marcha, Sail intentó doblar sus alas alrededor de su pecho, haciendo que estas le abrazaran el torso, pero era más difícil de lo que parecía, y estaban bastante lastimadas para los movimientos que requería hacer, tampoco los saltos del animal la ayudaban.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 10:13 pm

....El mercenario se pudo relajar finalmente cuando la pequeña criatura terminó por aceptar que su idea inicial de huir por sí misma era descabellada. Estaba dispuesto a dejarla en la costa si eso era lo que ella hubiera deseado, pero de hacerlo iba a quedar bastante preocupado, y a pesar de que él habría cumplido con advertirle continuaría teniendo cierta carga en su consciencia. Afortunadamente eso ya no haría falta. - Tranquila, tranquila, te voy a ayudar, te lo prometo. Lograremos que en menos de lo que esperas te encuentres sana y puedas volar a tu hogar, ¿está bien? - Le dedicó una sonrisa y, soltando la mano izquierda de las riendas, llevó ésta hasta la cabeza de la fémina para darle un par de suaves palmadas, tras lo cual volvió la mano a su lugar anterior.

....Su mirada regresó al frente, con el equino todavía cabalgando de manera vigorosa hacia el poblado que el jinete recordaba, y mientras tanto escuchaba con atención lo que su acompañante le tenía que decir. Sus dudas estaban bien fundadas, en especial porque él no tenía ninguna forma de garantizarle que en el pueblo no estuviesen sus persecutores, o que se le hubiese avisado a las autoridades que alguien de su estirpe se había escapado. El varón, por su cuenta, también intentó pensar en una buena solución ante ese problema, aunque ninguno de los planes que improvisaba en su cabeza terminaban de convencerle.

....Hasta que la fémina habló.


....- ¿Una capa? Pues... Tengo la mía, pero creo que en ella caben como tres o cuatro tú. - Soltó una fuerte carcajada al imaginárselo: la chica cubriéndose con la capa, y más de la mitad de ésta arrastrándose por el suelo mientras ella caminaba. Lejos de parecer algo disimulado sin lugar a dudas llamaría mucho la atención. - Aunque sí tengo algo de cuerda conmigo. Tengo una idea, ¿qué te parece si, cuando estemos por llegar al pueblo, te cubro con mi capa como si fueses un fardo? Una vez allí podremos cabalgar hasta el mercado, conseguirte una que sea de tu tamaño, y finalmente en un buen escondite te la colocas. - Su mirada bajó hasta la pequeña para contemplar su rostro a la espera de su opinión sobre el plan, y al hacerlo logró ver cómo la muchacha movía sus alas de tal forma que parecía tratar de envolverse con ellas, ¿para eso es para lo que quería la capa y la cuerda?

....Finalmente logró divisar algo a lo lejos. Todavía quedaban varios kilómetros de camino pero podía apreciarse el poblado en el horizonte. Las manos fuertes del mercenario tiraron un poco de las riendas para indicarle al animal que aminorara el paso mientras cualquier preparativo necesario comenzaba a realizarse, y mientras terminaba de concretarse un plan de acción.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Dom Abr 10, 2016 5:45 pm

Fue raro recibí aquellas palmaditas en la cabeza. Por un lado, la hacían sentir mejor y más tranquila, pero por el otro también le generaban un impulso de saltar y morderle la mano al grandote. Opto por un punto  en el medio y levantando la cabeza hacia la barbilla le dijo en tono orgulloso.

-No soy una pichona, sabes? Podría en este momento doblar tu edad! Pst! Quizá yo debería darte palmaditas en la cabeza a -

Fue a soltar una risotada triunfal por su brillante comentario, mas no bien llenó sus pulmones, el dolor de los diversos cortes en su cuerpecito hicieron que volviera a doblarse de dolor y se agarrara con más fuerza al mechón de crin. Debería dejar el sarcasmo  para cuando hubiera sanado sus heridas.
Concentrándose en respirar lentamente, pudo volver a acomodarse erguida en su  lugar mientras escuchaba el absurdo plan. Meterse en un fardo? La sola idea le recordaba su primer encuentro con  aquel siniestro duque, por lo que no podía evitar apretar los dientes. Ya no desconfiaba ni creía que este humano en particular fuera a querer hacerle daño o traicionarla, pero eso no significara que iba a aceptar la idea de volver a meterse en una jaula lo más campante.
Viajar en un fardo escondida hasta un pueblo beorc … no importaba cuantas veces lo pensara y repensara, la idea le molestaba por todos lados, pero más lo hacían todas sus múltiples heridas y moretones.

-Gsssss…. Dices que entre a la ciudad dentro de una de tus bolsas? Gssss…. Supongo que sería la mejor opción….-

Acordándose de su persecutores volvió a  olfatear y prestar atención a ver si  escuchaba nuevamente a su persecutores. Ahora que habían bajado la velocidad del equino, el estruendo era menor para sus sensibles oídos.
Pudo percatar la arboleda donde cayera como una escénica lejana apenas perceptible, trató de concentrarse en los perros que hubiera sentido antes, pero de ellos no sintió , también tenía a ese gran animal debajo de ella, cuyo olor tenía justo debajo de la nariz, por no mencionar al descomunal beorc que la había salvado y se cernía sobre  ella envolviéndola con su esencia. Pero de sus captores no logró detectar rastro.
Suspirando de alivio se volvió a hombretón.

-Debo preguntarte, porque te molestas tanto por mi? Digo! Eres un humano! Su raza solo nos han dado  guerras, muerte y cadenas a nosotros. Si alguno de los míos te encontrara en una situación similar si tuvieras suerte solo te dejaría para que murieras en soledad. Porque tu no? Porque molestarte por mi? Por alguien por quien no compartes estirpe? Si lo que buscas de mi es oro, lamento empezar a darte la noticia que no tengo  nada. –

Mantuvo la mirada en alto y fija, de verdad necesitaba escuchar esta respuesta.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 04, 2016 2:08 pm

....Soltó una sonora carcajada cuando escuchó la orgullosa réplica de la criaturita con respecto a su edad. Era cierto, tenía entendido que los laguz, sin importar la clase que fuese, tenían una esperanza de vida mucho más longeva que los humanos como él. Sabiendo eso, no le extrañaba que también envejecieran más lento que su raza. Pero no lo podía evitar: viéndola tan pequeña, con una apariencia tan joven, ese instinto sobreprotector despertaba en él y le hacía tratarla como una hermana pequeña más. Por lo que, incluso cuando ella parecía haberse enojado por eso, el pelirrojo dejó su mano sobre la cabeza de ella, aunque sí cesando las palmadas en el acto.

....- Tranquila, tranquila. Sé que eres una chica grande, madura y autosuficiente. Sé que sí. - Sacudió de forma suave la mano, ocasionando que aquel movimiento despeinara el cabello oscuro de la chica ave. - Te doy mi palabra, pequeña, que tan pronto lleguemos al pueblo todo será muy rápido. No estarás metida en el saco por mucho tiempo. Entramos, me bajo del caballo, paso por una tienda para comprarte algo de ropa y una capa y me regreso. Y todo antes de que puedas graznar un par de veces.

....Comprendía la renuencia de la fémina ante el plan. Ella, que había sido posiblemente esclavizada y obligada a estar en lugares pequeños, no debía de sentirse muy cómoda metida en un fardo como si no fuese más que un pedazo de mercancía. Pero a él, por lo menos, no se le ocurría una idea mejor. Si usaba su capa llamaría demasiado la atención, pues ésta era del doble o triple de su tamaño. Si no usaba ninguna capa, tendría sus alas a plena vista, y por la forma en que vestía y cómo estaba podían dar una idea equivocada: o que ella era una criminal que escapó, o que él era alguna clase de esclavista.

....Absorto en esas ideas, le tomó totalmente por desprevenido la interrogante que le planteó la muchacha. En un primer momento su gesto mostró algo de sorpresa, pero poco a poco, conforme la escuchaba, se fue formando una sonrisa en sus labios. No era la primera vez que oía preguntas similares, y a esas alturas casi le producía ternura y todo.

....Su mirada regresó hacia adelante, en especial porque si la apartaba demasiado tiempo del camino corrían el riesgo de desviarse o dar con algún obstáculo, y a su vez ambas manos volvieron a sujetar con cuidado y firmeza las riendas. -
No has conocido a toda nuestra especie, pequeña, solo a algunos. Los malos, desafortunadamente. Pero las personas son como las flores. Todas son flores, al fin y al cabo, pero incluso a pesar de eso unas son rojas, otras azules, unas huelen bien y otras mal, algunas dan frutos y otros no. Opino que lo misma aplica para nosotros, los humanos, y ustedes, los laguz. ¿Acaso no es mejor juzgarnos los unos a los otros por nuestras acciones y no por nuestra especie, por nuestro lugar de nacimiento o nuestras creencias? - La silueta del pueblo cada vez era más visible y cercana, y la distancia que les separaba de su destino iba siendo menor paulatinamente. La mirada del mercenario bajó por un breve momento hacia su compañera. - Ya estamos por llegar, ¿qué dices, entonces? ¿Seguiremos el plan que te propuse o tienes uno nuevo?
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 18, 2016 5:25 pm

Entrecerrando los ojos y frunciendo los labios en una mueca levanto la cabeza hacia su jinete. Seguía tomándole el pelo y tratándola de pichona acaso? La cuerva apretó los labios e hincho los cachetes un poco, tratando de contener la nueva reprimenda dentro de ella.  No, no iba a insistir con el tema, tampoco era algo nuevo que le marcaran su escasa estatura, simplemente que no podía evitar molestarse siempre que alguien lo hacía. Por lo menos este hombretón no lo hacía con tono despectivo y le daba palmadas en la cabeza cariñosas al hacerlo. No eran las palmaditas de su señor Naesala… pero igual eran reconfortantes.
Escuchó con los oídos bien abiertos la explicación de su compañero y no iba a mentir, la había mareado un poco.

-Ah? Flores? De que hablas? Nonono, te pregunté de porque me ayudabas, no de flores.-

Se lo quedó mirando un rato, hasta que su mente empezó a entender el analogismo que acababa de hacer el humano.

-ooohhhhh! Ya entiend…. Pero sigues sin responder la pregunta. O esa es tu respuesta? Me ayudas simplemente porque eres diferente? – Torció los labios
-Me cuesta creerte, o más bien, entender tu razonamiento.  Es pedir que olvide los años de esclavitud y erradicación constante de nosotros y lo reduzca a un simple: “es que se han cruzado con los humano equivocados, los demás no somos así”.
Acaso me pides que olvide el sufrimiento de mi gente? Por si no lo sabes, nosotros los cuervos estuvimos a punto de ser exterminados por los humanos. Y vienes tu a decirme que todo es un malentendido? Un error de un grupito de locos únicamente? Los cientos de los míos muertos en los campos de guerra, atravesados con flechas. Nuestros pichones en jaulas sirviendo de mercadería. Nuestras propias plumas siendo usadas como elemento de decoración o utensilios de escritura! Todo eso es un “me cruce con el beorc equivocado”?! –


Había empezado a subir el tono de voz y al  hacerlo se dio cuenta que se las estaba tomando con el humano equivocado. Tuvo que apartar la mirada y serenar la mente. No quería enojarse con el grandote, pero este también estaba tocando todos sus puntos sensibles.
Concentrándose en respirar lento y pausado, acariciándose el antebrazo con la mano libre como un gesto ausente, pudo volver a controlar su temperamento, pero ya no se animó a volver a levantar la mirada al humano.

-Qué más da… estaría muerta si no fuera por ti.

Detén esta bestia para que pueda meterme en tus alforjas. Perdón. Ya no diré más nada.-


Se quedó muy quieta abrazándose a sí misma, tiritando ligeramente mientras trataba de contener sus lágrimas. Muchos recuerdos, demasiado dolor. La historia escrita con tinta roja.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 23, 2016 3:01 am

....Las manos del mercenario tiraron firmemente de las riendas lo suficiente como para que el equino comprendiese que era momento de frenar. Poco a poco el animal fue ralentizando la cabalgata hasta que quedó completamente quieto. Sin embargo el hombre no se bajó de su montura para continuar con el plan, sino que teniendo ya sus dos manos libres procedió a ofrecerle un fuerte abrazo a la pequeña ave, si bien con el cuidado suficiente como para no lastimarla en el proceso. - Shhh, tranquila. Sé que debe ser difícil para ti confiar en un humano, y que seguramente es imposible que olvides o pases por alto todas las atrocidades que te hicieron. Mi raza no es perfecta, y está muy lejos de serlo. Cualquier monstruosidad que hayas visto que los míos le han hecho a los tuyos, también se lo han hecho a ellos mismos. Matan a sus iguales, los esclavizan, los torturan. ¿Quién sabe? Quizá simplemente son destructivos por naturaleza. - Sus manos dedicaron suaves palmadas sobre la menuda espalda de su compañera mientras continuaba con la explicación, agachando en el proceso la mirada para contemplar su rostro. - Si te ayudo es simplemente porque me nace, porque me gusta tenderle una mano a quien lo necesita. Y así como yo hay otros. No espero que me creas de un momento a otro, pero te invito a que, por lo menos, lo tengas en cuenta. Hay buenos humanos, no todos son malos o crueles.

....Sin tener nada más que decir al respecto, y sin querer extenderlo más de lo necesario, el hombre se bajó del caballo lentamente y examinó los pocos sacos que tenían. Eran pequeños, pero incluso más de lo que serviría para su acompañante. Pensativo, se llevó una mano a la barba y acarició ésta en lo que intentaba dar con una solución, y cuando así lo hizo chasqueó los dedos y sonrió con satisfacción. - ¡Ah, claro! Si lo único importante es que no te vean... - Condujo ambas manos hasta sus hombros y desató la capa rojiza que colgaba de allí.

....Seguidamente se aproximó hacia la laguz y le colocó la inmensa prenda encima. La diferencia entre ellos dos era tal que la capa no solo la podía cubrir, sino que le sobraba bastante tela. Por este motivo comenzó a envolverla de forma lenta y cuidadosa, como si se tratase de otro saco, aunque procurando que tuviese por donde respirar. Luego la hizo acostarse sobre el lomo del caballo, atándole suavemente con las correas que se encargaban de que el equipaje no cayera. -
Será rápido. Apenas entremos al pueblo trataré de comprarte algo con lo que te puedas tapar y listo.

....Y sin más dilación se volvió sobre el caballo, indicándole a éste con un leve golpe en los costados que debía comenzar a andar. La criatura relinchó y comenzó a galopar con lentitud, aunque tomando más velocidad segundo a segundo, por lo que no tomó más que unos pocos minutos el terminar de llegar al poblado.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 02, 2016 5:21 pm

El abrazo del hombretón solo incentivo a la pequeña a llorar con más fuerza, y ahora que ya no necesitaba sostenerse de la crin del corcel, pudo hundir su rostro entre sus manos mientras apretaba los labios para no gritar en voz alta su dolor. Las palmadas la reconfortaban pero al mismo tiempo la animaban a sacar afuera todo lo que la corroía por dentro, dando torpes bocanadas de aire debajo de la manopla del humano mientras escuchaba sus suaves palabras, sacando para afuera en forma de agua todos los horribles días que había vivido.
Al cabo de un rato fue lentamente recuperando la compostura y secando las lágrimas en sus destartaladas mangas.

-Si… los humanos son destructivos por naturaleza-

Comentó ante el reconocimiento del pelirrojo de la ferocidad de su raza. No iba a agregar las atrocidades y crueldades de su propia especie, no le interesaba ser humilde en este punto. Terminó de limpiar su rostro lo mejor que pudo todavía sin mirar a los ojos al hombretón, la vergüenza le poblaba las mejillas y hacia que se sintiera más pequeña de lo que ya era. Acababa de llorar como una pichona ante un completo extraño, con ese motivador no fue nada difícil dejarse cubrir por el manto que le ofrecía el hombretón. Abrazada por esa roja prisión de tela, la  pequeña seguía gimoteando suavemente, dejándose cubrir dócilmente ya que agradecía también poder ocultarse por un rato.

No sabía bien si era porque había estado llorando, porque estaba herida o porque hacía mucho tiempo que no estaba tan abrigada y cómoda, pero el hecho de que a los pocos pasos de que el caballo retomara la marcha, la pequeña cayó dormida.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 09, 2016 11:50 am

....El andar del caballo era lento y sereno, pues el jinete no deseaba realizar movimientos demasiado bruscos que pudiesen incomodar a su acompañante. Al tenerla a sus espaldas y cubierta por la gruesa capa era incapaz de ver si se encontraba durmiendo o sencillamente actuando que era una carga más entre las cosas del pelirrojo, pero fuese cual fuese el caso no deseaba que esa experiencia le resultase todavía más incómoda de lo que ya debía serlo.

....Fue cuestión de minutos para que ambos pudiesen ingresar en el pequeño poblado al que se habían dirigido. Las construcciones eran sumamente sencillas, y no era difícil adivinar que la población no debía llegar ni siquiera a los doscientos habitantes. Un pueblo humilde pero que les podía ofrecer todo lo que necesitaban: techo, comida, y algo de ropa para la pequeña. El mercenario esgrimió su mejor sonrisa mientras avanzaba por las calles, realizando un ademán de saludo a todo aquel con el que se cruzaba mientras atraía algunas miradas, cosa común al tratarse de un visitante.

....Preguntando a un anciano con quien cruzó su camino pudo saber de un sastre no muy lejos de allí. Cabalgó hacia el local en el que éste ejercía su profesión, y tras atar al caballo en la entrada ingresó al sitio. No le tomó mucho el intercambiar saludos y palabras con el vendedor, para luego, con su ayuda, localizar tanto un vestido de color oliva como una túnica marrón; ambos artículos eran del tamaño ideal para una persona joven, y si bien la calidad no era impresionante cumplía con su función. Le pagó el dinero en cuestión a su interlocutor y luego salió, desatando a su montura y volviendo a cabalgar.

....Buscó un lugar desolado y apartado de cualquier mirada curiosa, dando finalmente con un callejón ubicado en un área bastante tranquila del pueblo. Por lo visto uno de los edificios aledaños al callejón se encontraba todavía en construcción, y ese día no estaban trabajando en él por lo que no había casi nadie. Detuvo al caballo allí y cuidadosamente desató los amarres que sostenían a su compañera, para luego bajarla con delicadeza. -
Ya está todo listo, dormilona. Despierta, ya pronto podrás dormir más cómoda. - Habló de manera suave para no despertarla con brusquedad, y con la cabeza hizo un gesto hacia el lomo del caballo en donde podía verse tanto el vestido como la túnica. - Ahí tienes una túnica con capucha para cubrirte si te quieres sentir más segura, y ese vestido te servirá más adelante para que cambies esa ropa toda maltratada que tienes.
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Re: una nueva parvada (Priv. Argus)

Mensaje por Eliwood el Jue Ago 04, 2016 5:50 pm

Tema cerrado. 50G a Argus.

Debido a ser un personaje ya en su segunda clase, Argus no obtiene experiencia de este tema.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2952


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