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De amenaza a alianza [Priv. Kija]

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De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 06, 2016 9:31 am

Dragón Gris



Me gustaría que nos reuniésemos en el mismo lugar en el que nos encontramos todos ayer. Nos vemos en la cocina a la hora del crepúsculo, dentro de dos días. Ven solo.
Lince Gris





Así es como cité a Kija aquella tarde. Por si alguien la leía, había intentado que las palabras de la nota sonaran medianamente corteses, pero estaba segura de que él sabría que la razón del encuentro no era precisamente pacífica. Después de todo, es híbrido: ha tenido que notar que soy branded.

Y ese es un secreto que pienso llevarme a la tumba.

Me dirigí temprano a la misma mansión en la que estuvimos días atrás los más altos cargos de la Jauría, donde debatimos ciertos asuntos de importancia y más tarde disfrutamos de una espléndida cena. Kija recordaría muy bien el sitio.

Lo tenía todo planeado. Por un lado, la razón de vernos en la cocina es que era la única estancia que se conservaba entera en toda la mansión y, por lo tanto, la única en la que podríamos conversar sin temor a que nadie nos espiara. Sin embargo, eso significaba también que, en caso de problemas, yo misma no podría pedir ayuda. Obviamente en el gremio teníamos prohibido matarnos entre nosotros, pero las normas no suelen tener sentido cuando no hay testigos de su incumplimiento. De hecho, ni siquiera tenía por qué hacer caso a mi escrito y venir solo. Es por eso que guardé entre mis ropas una nota que lo acusaba de mi propio asesinato, en caso de que fuese a darse. Incluso si decidía no matarme directamente, sino convertirse en dragón y derrumbar la única entrada de la cocina sin ventanas y dejarme morir allí, la nota seguiría acusándolo si algún día me encontraban. De hecho, es también por eso que quise ir pronto: quería esconder en la cocina toda la comida que me había llevado conmigo, y meter también varios cubos con agua. En caso de que me encerrasen allí, podría aguantar un buen tiempo antes de morir.

¿Que soy paranoica? ¿Que exagero hasta el extremo las posibles consecuencias de una conversación? Es posible, pero aquella era precisamente la razón de haber salido viva de numerosas circunstancias. Era simple cuestión de supervivencia… y, a pesar de todo, sabía que todo eso no era lo peor que podía ocurrir.

Tengo recursos para conseguir dinero, soy una espía y, por su fuese poco, una belleza. Alguien que conoce mi secreto y sabe que no quiero que se sepa (y para el híbrido tenía que ser bastante evidente), podría pedirme cualquier cosa a cambio de guardar silencio. Dinero, información… e incluso mi propio cuerpo. Y no estaba dispuesta a consentirlo. De hecho, hasta se me había pasado por la cabeza que, en el peor de los casos, podía suicidarme en un sitio más frecuentado y dejar que la nota lo acusara de mi muerte. Sin embargo, sabía que no lo haría. Mi instinto de supervivencia siempre ha sido demasiado fuerte, y estaba segura de encontrar algún modo de evitar el chantaje.

Quiero creerlo. Necesito creerlo. Como sea.

Y allí estaba, sentada en una silla tras la mesa de la cocina, mirando hacia la puerta. Ya había escondido la comida y el agua, y por la hora estaba bastante segura de que se acercaba el atardecer. No sé el tiempo que pasó mientras miraba a la puerta, rígida, pensando en lo que diría, lo que me responderían y qué haría yo al respecto en cada situación. Finalmente, el ruido de la puerta me alertó y yo sonreí con amabilidad mientras miraba con ojos fríos. Comenzaba la función.

Por favor, siéntate ―ofrecí señalando otra silla, también junto a la mesa, pero a una distancia prudencial de la mía. Me había encargado de quitar los otros asientos de la cocina―. Estoy segura de que sabes de sobra por qué te he llamado. Era algo que tenía que ocurrir antes o temprano, así que preferí ahorrarme la tensión. Dime… exactamente, ¿qué sabes de mí?

Seguí sonriendo y mirándole de la misma forma, atenta a la respuesta. Después de todo, no podía arriesgarme. Siempre estaba la mínima e ínfima posibilidad de que jamás hubiese visto un branded y que por lo tanto no identificase el significado de su instinto respecto a mí. Era prácticamente imposible, ya que era un chico bastante culto y que parecía haberse encontrado con todo tipo de gente, pero si la remota posibilidad fuese a darse, no sería yo la que me delatara.


Última edición por Karen el Dom Abr 03, 2016 2:20 pm, editado 1 vez
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Lun Feb 08, 2016 8:52 am

"Me gustaría que nos reuniésemos en el mismo lugar en el que nos encontramos todos ayer. Nos vemos en la cocina a la hora del crepúsculo, dentro de dos días. Ven solo."

Eran las palabras que venían escritas a puño y letra de lince gris, Karen a como había escuchado por allí que se llamaba. La nota fue encontrada fortuitamente en la habitación donde antes desempeñaba su papel de tesorero del ya disuelto gremio de jauría gris. El joven híbrido no podía hacer mas que contar las horas con envidiable paciencia para el encuentro marcado en la nota notoriamente feliz de que al final la muchacha estuviese dispuesta a hablar con el.

Ella había llamado su atención desde el primer momento en que la vio, no por su despampanante belleza, su buen gusto al vestir o su brillante mirada esmeralda llena de astucia si no por el simple y llano hecho que desde el primer momento en que cruzaron miradas supo quien era ella, al mismo tiempo que seguro ella se entero de quien era el. Habia escuchado muchas veces acerca de las criaturas con sangre mestiza, los híbridos con sangre laguz predominante que heredaban la habilidad de transformarse teniendo como contraparte a los branded cuya sangre humana era mas fuerte lo que les facilitaba el uso de armas o magia. Al principio la sensación que sintió fue algo extraña pero poco le tomo el comprender que aquello se debía a que la sentía como algo cercano, como una de su misma especie aun que probablemente su pariente laguz no era del mismo tipo, por ello Kija no podía parar de imaginar en todas las cosas que tendrían por decirse, las cosas que tendrían en común y lo bien que se la pasarían... quizá como si instantáneamente hubiese ganado una hermana pequeña.

Convencido de que ella parecía evitarlo por el hecho de ser tímida (Cosa que no era necesariamente cierta), Kija vio en aquella pequeña nota la oportunidad de que ambos charlaran tendidamente sin tener miradas u oídos extraños metiéndose en ello, después de todo podría llegar a ser incomodo para ella siendo tan reservada como la había visto hasta ahora. De esta manera al llegar el día marcado del encuentro el joven de ojos azules se dio a la tarea de acicalarse a conciencia, poniéndose la mejor y menos maltratada de sus túnicas siendo su dragonstone un mero adorno dado el hecho de que de momento era incapaz de transformarse y hasta levantándose desde muy temprano en la mañana para hornear sus famosas galletas de frutos rojos que tanto habían gustado a Gaius.

El lugar del encuentro era uno no muy grato pues recordaba para su pesar la pesadilla gástrica que había sufrido aquella fatídica reunión pero en esta ocasión venia armado con galletas y pequeños sobres de te aromático, ideales para comer entre charla y charla. Llego al lugar sin mayores contratiempos con una amplia sonrisa y ojos ilusionados que no desaparecían de su rostro.

- Con permiso... -

Comento el muchacho educadamente al empujar lentamente la puerta de aquel desvencijado lugar pero lo bastante solido como para no caerles encima. Tomo asiento donde ella misma le habia indicado, no había mas sillas y el lugar era bastante luhubre y solitario, no importaba, a lo mejor a ella le gustaba ese lugar.

- Ah, es un placer señorita Karen o.... prefiere que la llame Lince gris?. Mi nombre es Kija y aun que seguro ya lo sabe no esta de mas presentarme como es debido -

El híbrido hiso un pequeño y respetuoso inclinamiento de cabeza, sonriendo notablemente ante sus palabras, dejándose engañar (casi de forma voluntaria) por su amable sonrisa. Se sentó derecho en su lugar para intentar dar una buena impresión sin perderle de vista un solo momento. Estaba nervioso, si, pues era la primera de su especie que conocía en persona.

- Bueno, me alegra que sea usted quien al final haya decidido concretar esta reunion, intente contactarla varias veces pero usted siempre parecia ocupada.... en fin.... -

Puso un ligero gesto pensativo ante su pregunta intentando deducir a que se refería con "que sabes de mi?" ya que desde su perspectiva aquello podría llegar a tener muchísimas respuestas.... no obstante optaría por la mas viable para esta situación.

- No mucho francamente, solo que usted estuvo en la jauría relativamente poco tiempo, que su nombre es Karen y se encargaba de obtener información..... oh, eso y que aparentemente le gustan a usted mucho las sardinas. Fuera de eso no conozco algún otro dato de relevancia pero para eso estamos aqui, cierto?. -

Comento el chico buscando en su bolso de viaje sacando la pequeña sesta donde tenia guardadas sus galletas, destapandola y poniendolas a la mesa inundando el pequeño y cerrado lugar con su delicioso aroma.

- Traje una pequeña merienda.... se que en su nota no pone nada de esto pero despues de pensarlo mucho llegue a la conclusión de que seria grosero de mi parte llegar sin nada asi que.... bueno, espero le gusten. -

Pese a que lo había intoxicado con aquel platillo hace relativamente poco el alvino sabia que ella no lo hiso de mala fe por lo que ahora el quería compartir un platillo suyo con ella, al final quien sabe, la cocina podría ser un buen tema inicial de conversación.


Última edición por Kija el Mar Mar 08, 2016 9:47 pm, editado 3 veces
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 15, 2016 8:48 am

Le eché una mirada de arriba a abajo en cuanto entró por la puerta: ojos brillantes, una sonrisa aparentemente sincera y una túnica bastante bonita. ¿De verdad se había arreglado sólo para venir? Una de dos: o el chico era un gran actor y quería ganarse mi confianza antes de dar la puñalada o, más probablemente, quería disfrutar todo lo posible del momento en que se acabase aprovechando de mí. Sin embargo, pronto me planteé que tal vez ambas opciones eran correctas, puesto que su actitud y tono de simpatía no cambió en ningún momento. Si no fuese porque estoy segura de que sabe la verdad, hasta yo lo habría creído. Sin duda alguna, me encuentro ante un mentiroso profesional.

Llámame como prefieras ―ofrecí, sin importarme realmente su elección.

En cualquier caso, mi sonrisa no cambió en absoluto, ni siquiera cuando el joven mencionó las ocasiones en las que había intentado contactar conmigo.

Sí, soy una persona ocupada ―confirmé con un asentimiento―, pero también me gusta elegir los lugares de encuentro… especialmente si suele ser evidente que me espera una trampa.

Pero no terminé la frase. Si quería jugar a hacerse el inocente, por mí estaba bien. Fue también aquello parte de la razón de que le preguntase en clave sobre lo que sabía de mí… aunque respondió con evasivas. Contuve un suspiro, preguntándome hasta cuando iba a seguir fingiendo que no sabía nada. ¡¿Por qué se ríe de mí de esa forma?! ¡Es desesperante!

Aunque antes de poder preguntarle nada, él se puso a buscar algo en su bolsa. Me puse rígida, y me preparé mentalmente para sacar mis dagas en cuanto fuese preciso. Sin embargo, lo que sacó de la cesta eran… galletas. ¡¿En serio?! Bueno, que pareciese algo inofensivo no significaba que no fuese realmente un arma… Lo miré una vez más a los ojos en cuanto me ofreció la merienda. ¡¡¿Cómo puede parecer tan inocente?!!

Claro, ¡muchas gracias! ―sonreí, esta vez fingiendo completa simpatía―. Sin embargo, a mí me parecería maleducado empezar a comer antes que tú algo que te has molestado tanto en cocinar… Así que, ¿qué te parece si te comes esta… esta… y esta otra? ―pregunté cogiendo una galleta de arriba, otra del medio y una más del fondo, todas de distintos ángulos, y con la mano que me quedaba libre abrí su mano humana (por ser la más fácil de manejar) con un poquito de fuerza y puse allí las galletas.

Incluso si sólo había envenenado parte de las galletas, lo más probable es que alguna de las que cogí lo estuvieran. Obviamente, es probable que un híbrido soportase mejor que yo ciertas sustancias, pero dudaba mucho que fuese a arriesgarse a tomar algo envenenado con lo mal que le sentó la cena de hace sólo dos días. Sin duda el joven era algo delicado con la comida, así que si él no tenía problema en comer las galletas, dudaba que fuesen peligrosas… Aunque ¿cuántas posibilidades había de que tuviese realmente buenas intenciones?

Kija, dime… ¿estás seguro de que eso es todo lo que sabes de mí? ―pregunté con suspicacia mientras me aseguraba de observar cada uno de sus gestos―. Seguro que te has encontrado con muchos beorcs, pero aun así… ¿Qué opina un híbrido de alguien como yo?

Si no sabe que soy branded, por la pregunta debería interpretar que soy beorc. Sin embargo, si conoce la verdad, algo tendría que responder al respecto. Maldita sea, ¡¡ya más claro no puedo decirlo!!

Mientras escuchaba atentamente su respuesta, y sin apartar de él mi visión, el olor de las galletas se iba haciendo cada vez más presente en la habitación. ¡Agh! ¡He estado tanto tiempo planeando esto que casi ni he comido! Además, ¿cuándo fue la última vez que comí galletas? Y, muy a mi pesar, me planteé realmente comerlas si él se terminaba las suyas…
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Jue Feb 18, 2016 7:09 am

La muchacha lo miraba fijamente de arroba a abajo lo cual hiso que el joven de pelo blanco agradeciera para sus adentros el haberse bañado y acicalado a conciencia, confiando en que daría una buena primera impresión. No pudo evitar emocionarse un poco en cuanto ella le dio permiso de "llamarla como quisiera", eso quería decir que le estaba permitido llamarla por su nombre?, era un gran progreso a su parecer contemplando la idea de que la joven branded era una persona tímida (según el), pensando que las distancias se habían acortado.

- Entiendo, es verdad que usted siempre se ve muy ocupada, ademas de que viaja muy a menudo. Le agradezco mucho que haya podido regalarme un poco de tiempo de su ocupada agenda -

Le sonrió nuevamente, pues su interpretación de los hechos era que la pobre joven siempre estaba atareada y aun así estaba allí, hablando con el con esa sonrisa tan dulce, eligiendo aquel lugar desolado probablemente por la timidez que el semi manakete pensaba tenia. Cuando Karen le entrego las galletas los ojos azules de Kija brillaron de felicidad, tomándolas en su mano y admirandolas un momento.  

"Pero que chica mas amable, me levante desde temprano y pase tanto tiempo preparándome para este encuentro que no he comido nada en todo el día, como se dio cuenta que tenia hambre?.... y hasta me da dejado comer primero, que linda persona"

Penso para sus adentros haciendo una pequeña reverencia de gratitud y comenzando a comer las galletas que le habían puesto en la mano izquierda con las mejillas ligeramente sonrosadas. Escucho las ultimas palabras de la mujer de cabello rojizo sin entender muy bien del todo a que se refería pues según el ya había mencionado todo lo que era relevante, mas el hecho de que le preguntara que opinaba alguien como el de ella hacia que aquello cobrara mas sentido. Quizá ella estaba preocupada por el hecho de ser branded, pensando tal vez que la rechazaría por ello al ser Kija una criatura con mas sangre laguz que humana.

- Bueno... en lo personal considero que usted es una persona maravillosa y alguien cercano con quien comparto la cualidad de tener sangre mestiza. No es algo que yo considere malo, no.... de hecho... yo.... me alegro de tener la oportunidad de conocer a alguien como usted señorita Karen. -

Agacho la mirada de forma ligeramente apenada al no saber si se estaba expresando correctamente, queria decirle que aun que estaba feliz de tener amigos humanos le hacia ilusion el conoce a alguien cercano a su tipo pero queria escoger las palabras adecuadamente para no ofenderla de ninguna manera.

- De ser posible.... me gustaría que fuéramos amigos, señorita Karen. Como ponerlo?, las personas en el gremio eran muy agradables y les aprecio a todos pero... por así decirlo... siento que hay cosas que solo usted podría entender. Ahhh!!!, pero no me mal interprete, de igual manera yo también deseo estar allí para usted así que sienta la confianza de acudir a mi si tiene algún problema o preocupación, prometo dar lo mejor de mi para ayudarle -

Cuando volteo a mirarla nuevamente sus ojos azules brillaban con cierta ilusión mientras que el rubor en sus mejillas aun estaba presente. Imaginaba que al igual que el también había sido maltratada por las personas que no entendían ni deseaban entender que los mestizos igualmente eran personas como ellos, Kija deseaba proteger a la joven pelirroja y hacerle ver que no estaba sola en aquel mundo que, por experiencia propia sabia que aveces se tornaba muy obscuro y frio para los de su especie.


Última edición por Kija el Mar Mar 08, 2016 9:52 pm, editado 1 vez
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 24, 2016 6:38 pm

Observé la pequeña reverencia de Kija, sus ojos brillantes, el leve sonrojo de sus mejillas y la evidente felicidad que parecía sentir cuando le puse las galletas en la mano, ofreciéndole comer primero. Si no fuese porque lógicamente me parecía imposible, realmente me habría creído todo aquello. De hecho, por un instante me planteé estar equivocada. Obviamente deseché enseguida aquel pensamiento; se trataba sin duda de un actor magistral, porque nadie en su sano juicio perdería una oportunidad como esta. ¿Se ha planteado interpretar algún papel en el teatro al que pertenece Keeva? Podríamos forrarnos sólo con él.

Me incliné hacia él mientras hablaba. Mantuve mi farsa al tiempo que seguía haciéndole preguntas como si nada ocurriera, procurando que no se percatase del acelerado latido de mi corazón mientras retenía en él el valor para hacerle frente, esperando que con su respuesta el híbrido mostrase sus verdaderas intenciones. Sin embargo, he de admitir que sus palabras me provocaron tal asombro que tardé varios segundos en asimilarlas. ¿De verdad se siente cercano a mí? ¿Realmente se alegra de conocer a un branded? Ni siquiera pude seguir manteniendo la sonrisa. Ahora sólo escrutaba sus ojos buscando el menor ápice de falsedad.

¿Hablas en serio? ―fue lo único que supe decir.

Fue entonces cuando me confesó que quería ser mi amigo. Definitivamente no parecía mentir con su mirada, gestos o palabras. La excusa era buena. Pero ¿qué clase de persona preferiría ser amigo de una branded que aprovecharse de ella? Y, curiosamente, una pregunta aparentemente nada relacionada con ésta me cruzó como un rayo por la mente: ¿Por qué, siendo alguien que lleva tan poco tiempo en la Jauría, fue seleccionado por Coyote para heredar un cargo tan importante como el de tesorero? La única respuesta que se me ocurrió, fue que Kija no era ningún actor: era realmente tan honrado como parecía. Pero ¿qué narices hacía entonces alguien como él en un gremio de ladrones y asesinos? Y si bien no supe responder a esto último, sabía que Coyote no tenía un pelo de tonto. No era tan fácil engañarlo… y él mismo hizo de tesorero hasta que murió. Es un cargo de mucha responsabilidad y sólo se lo daría a alguien de su completa confianza. Sólo entonces me planteé realmente creer a Kija: era tan bueno, honesto… y, según mis propios estándares, tan tonto como parecía. Pudo haber sacado lo que quisiera de mí, y se conforma con mi amistad. Al menos de momento no me ha pedido absolutamente nada.

Si no fuese por todos aquellos pensamientos, para los cuales no encontraba otra explicación, mi siguiente paso habría resultado imposible. Mi decisión era tan peligrosa como tirarme al mar con las manos y las piernas atadas, pero ya que Kija iba por las buenas, ninguna opción era mejor que contar la verdad. Total, incluso en el improbable caso de que hubiese logrado engañar a Coyote, incluso si fingiese, el caso es que sabía la verdad... y no es que yo pudiera hacer mucho al respecto. Tras unos momentos en silencio, suspiré. Finalmente me senté recta en la silla y hablé de nuevo.

Tengo que disculparme ―afirmé seriamente, mirándolo directamente a los ojos. Sí. Aquella era la primera vez (y probablemente la última) que decía algo parecido. Esperaba que supiera apreciarlo―. He de confesar que pensaba que querías aprovecharte de mí y, antes de que saques conclusiones, me gustaría explicarme. Tienes que saber que sí, soy branded, pero esa es una información que he mantenido en secreto toda mi vida. Nadie salvo yo, y ahora tú, conoce ese hecho. Espero que comprendas que, con la tan “alta” estima en que se nos tiene, diese por hecho que cobrarías caro guardarme el secreto: dinero, información o incluso otro… tipo de favores. Hasta me planteé que las galletas estuviesen drogadas o envenenadas ―admití. Ya que estaba, ¿por qué no contarlo todo?―. Por eso he tardado tanto en querer encontrarme a solas contigo. Sin embargo, no me has pedido nada: sólo dices buscar mi amistad. Además, está claro que Coyote confiaba en ti, y él era un hombre de lo más perspicaz ―expliqué con firmeza y, tal vez, incluso un poco de solemnidad, tan poco propia en mí. Sin embargo, la última parte era algo que me costaba un poco más de decir. Finalmente, aunque tardé un segundo en seguir hablando, logré fingir con suficiente éxito que no pasaba nada―. Y bueno, a mí nunca se me ha dado bien confiar en la gente, y menos sin conocerla desde hace tanto tiempo… pero puedo dar mi palabra de que intentaré fiarme de ti.


Sin saber cómo actuar ante la palabrería que yo misma había soltado, desvié la mirada y ésta fue a parar al plato de galletas. Pensando que era mejor demostrar con actos que con palabras (además de buscar algo que hacer para que el chico no se diese cuenta de que estaba un poco avergonzada), no dudé en coger una y empezar a comerla. Guau… ¡Qué buena estaba!

Están muy buenas ―le sonreí cuando me la comí, antes de coger otra.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Mar Mar 08, 2016 10:41 pm

La actitud de Karen cambio de una forma bastante radical que a momentos preocupo al joven albino, mas cuando ella empezó a hablar poco a poco fue comprendiendo la verdadera situación sintiéndose ligeramente culpable de haber hecho pasar a la joven dama por tanto estrés al no haber podido comprender como se sentía realmente.... debía ser duro vivir siempre con miedo, ocultándose siempre y cuidándose las espaldas de todos según entendía.

- Otro tipo de favores?.... como hacer la colada, el aseo o cosas asi? -

Ciertamente Kija era poco versado en ese tipo de cosas y por su mente, aun que sabia y llena de conocimientos ancestrales no lograba dar con a que se refería la chica con peticiones que no tuviesen que ver con dinero o beneficios como lo seria información.... aun que tampoco le veía mucha utilidad a esas cosas.

- Ohhhh, no se preocupe, no le he dicho nada a nadie y tampoco pretendo hacerlo. Es algo muy importante para usted, cierto?... De ser así tiene mi palabra que jamas volveré a mencionarlo. -

Aun así, con lo que ella le había platicado adivinaba que aquello probablemente no seria una garantía, palabras eran palabras después de todo por lo que, aun que el sabia que era sincero le parecía injusto de su parte el poseer un secreto tan importante, secreto que probablemente le daría muchas angustias a la joven. Agacho un poco la cabeza para comenzar a desabrocharse el collar que portaba su dragonstone, el accesorio a ojos de cualquiera que no supiera nada del asunto era solo un collar, probablemente de plata o algún metal precioso que servia de sujetador para una piedra de extraños colores. Con cuidado el muchacho de ojos azules lo poso sobre la mesa a una distancia en la que la chica fácilmente podría tomarla.
Spoiler:

- Seguro habrá escuchado que tengo la capacidad de transformarme en un dragón, cierto?. Bueno, eso es posible gracias a esta pequeña piedra que siempre llevo al cuello.... Se llama dragonstone. Es muy difícil lastimar a un Manakete cuando esta transformado pero hay varios métodos que los humanos pueden emplear para matar a uno sin problema. -

Comento tranquilamente el muchacho dejando su preciada dragonstone en medio de la mesa, comenzando por explicar aquello para que la muchacha comenzara a entender la importancia de lo que estaba haciendo en ese momento, pues le compartiría un secreto que su padre y sus ancestros guardaron celosamente por generaciones.... y hablando de seres tan longevos aquello no era poco.

- El primero es el trueno. Las escamas de los manaketes y los dragones en general no nos protegen de dicho elemento, por tanto es muy fácil para un hechicero, por ejemplo, darnos un golpe mortal sin mayores contratiempos. La segunda es atraparnos en nuestra forma humana, puede que en nuestras formas transformadas seamos muy poderosos pero nuestros aspectos humanos son mas débiles y frágiles que un humano promedio.... Ademas, por lo menos en el caso de los manaketes, somos incapaces de transformarnos sin el poder de la dragonstone. Entenderá que para los míos esas piedras son sumamente valiosas pues sin ellas estamos prácticamente indefensos.... y aquí tiene la mía. Tómela, le suplico que la conserve hasta el momento en que debamos marcharnos.... incluso no tiene por que entregármela directamente, puede dejarla en una habitación e iré a recogerla yo mismo en cuanto usted se marche. -

Comento dedicándole una sincera sonrisa, entregándole no solo su posesión mas preciada si no la posibilidad de poder darle muerte sin que pudiera defenderse de ninguna manera posible. Mas Kija confiaba totalmente en ella y estaba seguro que aquella pequeña reunión terminaría con los dos a salvo e intactos.

- Ahhh.... pero actualmente soy incapaz de transformarme de todas maneras, así que de momento mi dragonstone es un mero adorno. Cabe destacar que esta información que acabo de compartir con usted es un secreto que solo los manaketes conocen y ha sido guardado por generaciones en mi familia, confió totalmente en usted para que no se lo diga a nadie así como yo guardare celosamente su secreto. Eso la hará sentir mas tranquila? -

Pregunto el muchacho notoriamente contento pues ahora que ambos sabían un secreto que nadie mas que ellos podía saber confiaba en que Karen podría sentirse mas tranquila al respecto y por tanto crear una amistad sincera sin que ella tubiera que preocuparse nunca por el hecho de que intentara traicionarla de ninguna manera.

- Por cierto, me alegra que le hayan gustado las galletas. Las prepare yo mismo en la mañana pues las charlas son mas divertidas con bocadillos de por medio. Ahhh, también traje hojas de te aromático para acompañarlas si usted esta de acuerdo. Descuide, puede ver la preparación sin ningún problema y si gusta yo beberé primero. -

Se esforzaría por que ella estuviese a gusto, que pudiera relajarse al menos un día y darle un respiro a su corazón que seguro debía estar fatigado de tanto protegerse de las otras personas, intentaría hacerle pasar un rato ameno, feliz, en la medida de lo que le fuera posible.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 10, 2016 6:41 pm

Era increíble cómo, a pesar de lo tensa que era la situación, Kija se las había apañado para que tuviese que controlarme y no echarme a reír.

Sí, algo así ―comenté intentando semiocultar mi boca con mi mano cuando él lanzó su hipótesis sobre aquellos “tipos de favores”.

No podía creer que fuese tan inocente. De hecho, si no fuese por lo que dijo antes, hasta me plantearía que fuese todo una treta… pero aquello cada vez me parecía menos improbable. Al menos, me había dado su palabra de no contárselo a nadie.

Gracias ―dije simplemente, sin saber qué más decir. Además, aunque comenzaba a confiar en él a una velocidad alarmante, lo cierto es que las palabras se las lleva el viento.

Pero la cosa no acabó ahí. Él debió de pensar lo mismo, porque no tardó en quitarse un extraño colgante que solía llevar con él. Era bonito y delicado, posiblemente bastante caro, por lo que no me atreví a tocarlo, aunque lo observé con detalle. ¿Qué pretendía hacer con eso?

Permanecí en silencio, escuchando atentamente cada una de sus palabras. Sin poder creérmelo, no sólo me explicó qué era aquella piedra, sino las debilidades que compartían aquellos de su raza. La de atraparlos en su forma humana me la imaginaba, pero ¿la de los truenos? ¿Saber que los manaketes no pueden transformarse sin aquella piedra? E incluso me la estaba entregando hasta el momento en que nos fuésemos. No solo estaba confiándome no sólo su seguridad: parecía tener la certeza de que yo le acabaría devolviendo la piedra. No hacía falta ser un genio para saber que valía una fortuna.

¿Por qué me cuentas esto? ―pregunté anonadada, sin hacer el menor intento de acercarme al precioso colgante―. Yo no sabía nada de esto, por lo que no habría podido pedirte la información. Podías, sencillamente, no haberme contado nada. Pero no sólo me has confiado un secreto de tu propia raza, un secreto guardado por generaciones en una familia, sino que me das tu colgante porque crees que te lo devolveré. Ni siquiera te preguntaré su precio, porque no quiero tener la más mínima tentación al respecto. Aunque no puedas transformarte ahora mismo, ¿por qué me cuentas algo tan valioso, cuando no tenías la necesidad de hacerlo? ¿De verdad merece la pena contar todo esto sólo para tranquilizarme?

Me parecía increíble que alguien llegara tan lejos sólo por mí. ¿Por qué? No es como si hubiese estado haciendo méritos para que se preocupe por mí, precisamente. Pero como todo esto no era suficiente, Kija intentó además quitarle hierro al asunto poniéndose a hablar de galletas y té. Finalmente sonreí un poco, y tras cerrar los ojos un momento mientras negaba levemente con la cabeza, me resigné a su inocencia.

No te preocupes. Tú ganas, Kija ―dije sonriéndole abiertamente al tiempo que volvía a mirarle a los ojos―. Me fío de ti… y admito que es algo peligroso. Nadie ha logrado nada parecido conmigo en tan poco tiempo, así que siéntete orgulloso ―informé con una suave risa. Sin embargo, anoté mentalmente que no podía permitir que nadie más consiguiese mi confianza con tanta prontitud―. De modo que no te preocupes por el té; me lo beberé sin problemas. Seguro que está tan bueno como las galletas. Pero… ―paré brevemente mientras cogía con sumo cuidado el colgante que había sobre la mesa y se lo acercaba a mi compañero―, quiero que te guardes esto. Temo que acabe rompiéndose por accidente, y con la información que me has dado tengo más que de sobra. Además, no aceptaré un “no” por respuesta ―advertí―. Debes estar loco para haberle revelado algo así a una espía.

Dije lo otro sonriendo de nuevo, para que comprendiese que era más una broma que otra cosa. Sin embargo, aún no había terminado de hablar.

Kija, gracias por todo. No entiendo mucho del tema, así que no sé por qué ya no puedes transformarte, pero si quieres hablar de ello o se te ocurre un modo en que pueda ayudarte, solo dímelo y lo haré.

Vale, lo admito. Estoy algo avergonzada. ¡Y ¿cómo no iba a estarlo?! ¡Jamás nadie se había fiado tato de mí teniendo otra opción! Así que para intentar ocultarlo antes de que se me fuese a notar en la cara, me llevé una galleta a la boca y fui enseguida a buscar una tetera en los armarios y comenzar a lavarla.

¿Tienes algo con lo que hacer fuego? ―pregunté aún sin mirarlo―. ¡Y más te vale tutearme a partir de ahora!
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Lun Mar 14, 2016 4:11 am

Kija recibió su colgante de vuelta escuchando en silencio lo que su compañera tenia para decirle aun que su rostro se torno totalmente rojo ante la petición de la muchacha.

- Hah?, n-no.... no podría referirme a usted de otra forma señorita Karen, se-seria una falta de respeto por mi parte. -

Comento totalmente nervioso al respecto pues nunca había llamado a ningún hombre o mujer de forma que no fuera formal o respetuosa.... mas que a los niños quizá. Se aclaro un poco la garganta para tranquilizarse un poco pues la sola idea de llamar a la dama frente a el solo por su nombre de pila le aceleraba el puso por una razón.... quizá por que sentía que estaría haciendo algo indebido o simplemente pura y llana timidez.

- Y.... valió la pena, ademas yo se un secreto suyo muy importante y es justo que usted supiera el mio, eso nos hace.... como lo llamaban en el gremio?, cómplices?. Por lo del precio he de decirle que mi colgante vale mas que la piedra en si, los humanos no saben lo que es por lo que una dragonstone puede encontrarse en puestos donde se vendan piedras preciosas y joyería a un precio muy razonable. Incluso y aun que no lo crea muchos humanos usan dragonstone en collares o accesorios pensando que son algún tipo de ópalo negro. -

Le explico el albino sacando de su mochila dos pedernales que usaba normalmente para prender las fogatas en las ocasiones en las que había tenido que acampar que no eran pocas.

- No estoy loco, se perfectamente bien a quien le estoy diciendo esto y las consecuencias de que esa información caiga en las manos equivocadas.... Sin embargo yo se que usted es una buena persona y un viejo amigo mio dijo alguna vez que la amistad verdadera surge de la plena confianza de dos personas. Esta es mi forma de demostrarlo. -

De su mochila de viaje saco una pequeña vasija metálica donde solía hervir el agua. Aun que se veía algo gastada y magullada por los largos viajes del manakete estaba limpia y muy bien cuidada al igual que todas las pertenencias del híbrido.

- Sobre lo de mi transformación.... francamente ni yo mismo lo entiendo pero si recuerdo vagamente desde cuando comenzó. No estoy seguro el como pero perdí el control cerca de la ciudad de Sienne atacando al señor Gaius y la señorita Saabirah. Ambos resultaron gravemente heridos ademas de que la única forma en que pudieron evitar que arrasara la ciudad fue lanzándome un relámpago que me dejo en letargo varios días. Tiempo después de eso fue cuando me di cuenta de que ya era incapaz de invocar el poder de mi dragonstone -

Kija lanzo un pequeño suspiro con ello pues aun que la situacion no fue exactamente asi el no podia recordarlo claramente asi que debia confiar en el testimonio de los testigos que presenciaron dicho evento, por su parte solo lograba recordarse a si mismo lanzando zarpazos y mordidas con intenciones verdaderamente hostiles hacia el pelirrojo lo cual no lo ayudaba demasiado para desmentir aquello.

- Pero..... s-supongo que ha de ser solo algo temporal, no?. Ya se me pasara, espero. -

Comento el muchacho con cierta resignacion aun que distaba mucho de quedarse tranquilo al respecto, tanto por la idea de haber quedado indefenso como por el hecho que, de poder transformarse, podria de un momento a otro lastimar a las personas cercanas a el.... esperaba sinceramente que aquella situacion no se volviera a repetir pero uno nunca sabia.

- Ahhhhh.... vaya descuido. Con las prisas olvide traer un poco de agua para preparar el te. Si me permite un momento creo que vi un pozo fuera de la mansión, ya regreso. -

Sonrió amablemente el muchacho dejando las hojas de te perfumadas sobre la mesa, dirigiéndose hacia la puerta para traer algo de agua.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 17, 2016 9:54 pm

El nerviosismo en la respuesta de Kija me hizo girarme para mirarlo, intrigada… y tuve que controlarme para no dejar escapar una risita. Lo cierto es que, si no lo estuviera viendo, no habría podido creer que alguien estuviese tan rojo por tan poca cosa. Madre mía, ¿hasta dónde llegaba la timidez del híbrido?

Muy bien ―resolví entonces, girándome hacia él mientras permanecía levemente apoyada en la encimera―, pues si vos no me tuteáis, yo os hablaré con el mismo o más respeto, sir Kija ―sonreí con una inclinación de cabeza. Si no iba a dar su brazo a torcer, tendría que acostumbrarse.

Pero que el manaquete respondiera a mis preguntas hizo que me pasara el corte, siendo esta vez yo la avergonzada. Por supuesto, me gustaba tener por una vez un “cómplice” en el que confiar plenamente, pero como no estaba acostumbrada a hablar de sentimientos con nadie, me alivié bastante cuando el tema volvió a la dragonstone. Me aseguré de que recordaría cómo era, porque comenzó a darme curiosidad la frecuencia con la que los humanos la utilizaban como un simple adorno. Supongo que tendría que fijarme…

Aunque claro, el asunto de los secretos era demasiado relevante como para dejarlo pasar tan fácilmente. La verdad es que me costaba entender que alguien confiara en otro sólo “porque sí”, porque parezca buena persona, y digo “parezca” porque realmente nunca se tienen suficientes prueba de ello. Es más: yo NO soy una buena persona, y aun así se está fiando de mí. No voy a traicionarlo, pero soy una espía: si en vez de ser él fuese cualquier otro, podría vender la información al mejor postor. ¿De verdad merece tanto la pena arriesgarse por una “amistad verdadera”? Yo ni siquiera les conté mi secreto a Keeva y a Gaius, y eso que son los únicos amigos que tengo desde la infancia. Pero para Kija la amistad parecía ser razón suficiente. Yo no lo entendía, pero tal vez logre comprenderlo después de conocernos un poco mejor.

Espero estar a la altura… ―murmuré para mí misma, pues realmente no sabía si sería capaz de actuar como esperaba el albino: mientras que para él la amistad parecía ser algo absolutamente desinteresado, para mí siempre había sido un “hoy por ti y mañana por mí”. Supongo que me costaría un tiempo captarlo.

Sin embargo, lo que me contó después era mucho más preocupante. ¿Casi mata a Gaius y a Saabirah? ¿De verdad habría podido arrasar una ciudad? ¿Y qué pasará si vuelve a perder el control? ¿Qué le impide intentar matarme a mí, aunque sea sin querer? No mentiré: si me hubiese enterado de todo esto antes de encontrarnos aquí hoy, me habría alejado de él todo lo posible y habría tratado de ni cruzármelo, y la razón ya no habría sido que él supiera que soy branded. De hecho, admito que hasta me alivió que ya no pudiera transformarse. ¿Soy egoísta? Tal vez, pero ese es el precio de la supervivencia. Sin embargo, esta vez no podía huir.

Siempre se me había dado bien adivinar las emociones de los demás (aunque admito que aprendí más para manipular que otra cosa), y de algún modo supe que Kija se estaba sintiendo igual que yo momentos antes de nuestro encuentro: frágil, vulnerable y con miedo. Por lo que había dicho, imaginaba que le preocupaba sobre todo el daño que pudiera causar a los demás… aunque, si yo fuera él, me preocuparía más que todos quisiesen alejarse de mí o comenzaran a tratarme de forma distinta. De hecho, estaba segura de que entendería que la gente quisiese alejarse de él si resultaba un peligro… pero sabía que comprenderlo no haría que le doliera menos. Después de todo, es lo que me pasaría a mí si la gente que conozco comenzara a tratarme como basura solo por ser branded.

Además, si aun conociendo mi secreto él no cambiaría su forma de comportarse conmigo, ¿qué menos que hacer yo lo mismo?

Eso espero ―respondí a Kija, sonriéndole para intentar infundirle algo de confianza―. De todas formas, aunque no sepa mucho del tema, si ves que puedo ayudarte dímelo sin problema. Además, si por casualidad averiguo algo que pueda servirte, ten por seguro que te avisaré cuanto antes ―afirmé.

Pero claro, lo mejor era distraerse, ¡y el té no iba a hacerse solo! Lo cierto es que en un principio iba a decirle que no, que se quedase dentro mientras iba yo a buscar el agua, pero acto seguido se me ocurrió que tal vez le iría bien tomar algo de aire, por lo que permanecí callada. Miré alrededor en la cocina y, por ir haciendo algo, decidí sacar un par de velas de mi mochila y encenderlas con las piedras de pedernal que el joven había dejado sobre la mesa. Sin mucho más que hacer y sabiendo que Kija estaría al caer, decidí comerme una galleta mientras tanto… y justo cuando la mordí sentí que me había convertido en la protagonista de aquella historia en la que una niña crece y encoje comiendo galletas.

Aunque enseguida me di cuenta de que lo que ocurría no era causado por el mordisco: la estructura de la casa estaba cediendo. Tras un breve momento de estupefacción, logré reaccionar y fui corriendo hacia la puerta, pero era demasiado tarde. El marco había cedido y un montón de escombros cubrían la entrada. ¡¿Qué había pasado?! Es cierto que la casa estaba en pésimas condiciones, pero aun así era demasiada casualidad que…

N-no… No podía ser…

¡¿Kija?! ¡¡Kija!! ¡¡KIJA!! ¡SÁCAME DE AQUÍ AHORA MISMO!

Trataba de apartar los restos de la casa al tiempo que gritaba, y aunque trataba de parecer enfadada, lo cierto es que estaba muerta de miedo. ¡¿Me había engañado?! ¡¿Había sido realmente una trampa?! ¡MALDITA SEA! ¡No debí haber confiado en él! ¡NUNCA DEBÍ HACERLO!
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Sáb Mar 19, 2016 4:55 am

Pese a los temas que se hablaban la verdad era que se estaba pasando un rato agradable y escuchar las pequeñas risas de su nueva amiga era algo simple pero que hacia al híbrido inmensamente feliz.

- Eso seria de mucha ayuda, contare con usted señorita Karen. -

Incluso debía admitir que la forma tan sumamente respetuosa con la que le hablaba le resultaba un tanto divertida pero entendía que quizá seria incomodo para ella por lo que intentaría en la medida de lo posible el hablarle a la chica de forma mas natural. Y fue así que el híbrido salio de la cocina del lugar para ir al pozo y sacar algo de agua para poder preparar el te, cosa que le costo algo de trabajo pues el cubo de madera era algo pesado ya estando lleno de liquido. Todo parecía ir bien hasta el momento e incluso se podría decir que aquel encuentro fue un rotundo éxito pues al final había logrado ganar una nueva amiga con la que podía identificarse un poco mas al compartir la cualidad de poseer sangre mestiza. Conforme caminaba con el agua de regreso la madera crujía bajo sus pies de forma preocupante y aun que intentaba no prestarle mucha atención no podía evitar ponerse ligeramente nervioso, preguntándose el por que Karen terminaría por eligir un lugar como aquel.

Y así, tal y como era mas lógico que sucediera un trozo de piso podrido cedió ante sus pies haciéndole tropezar y aun que no cayo en el agujero si que temino estrellándose con una columna de madera podrida la cual termino por desmoronarse y con ella el frágil equilibrio de la estructura. El joven alvino quedo aturdido unos momentos pues aun que tuvo la suerte de que no todo el escombro le cayese encima gracias a la dichosa columna rota si le que habían caído varios pedazos que lo dejaron bastante magullado y dolorido.

- Nghhh..... -

La cabeza le daba vueltas sin ser capaz de comprender a ciencia cierta lo que habia pasado en un principio. Comenzo a escuchar un sonido que al principio le parecio incomprensible pero poco a poco comenzo a tomar la forma del grito de su amiga quien al parecer habia quedado atrapada en la cocina abajo de el.

- Señorita.... Karen? -

Hablo de forma debil pero aun audible, esperaba que si el podia escucharla ocurriria lo mismo a la inversa. El hibrido era uncapaz de reincorporarse por todos los escombros que habia encima de la viga que estuvo a pocos centimetros de aplastarlo por lo que se arrastro hacia la entrada cubierta de escombro desde la cual provenia la voz de la muchacha.

- Señorita.... se encuentra bien?. Lo lamento.... parece que di un mal paso y el edificio se vino abajo. En un momento la sacare de alli... -

Decía eso pero apenas y podía moverse, de todas maneras intentaba aparentar calma para no alterar mas a la chica que seguro debía estar asustada, estaban en una situación bastante precaria pero ninguna solución lograba llegarle a la mente.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 03, 2016 2:04 pm

Tras unos momentos pude escuchar la voz de Kija al otro lado. De acuerdo, no era algo bueno que ambos estuviésemos atrapados, pero debía admitir que la evidente inocencia del chico me supuso un alivio muchísimo mayor de lo imaginable.

Sí, estoy bien ―hablé alto y claro, para que se me oyera―. No te muevas de ahí; voy a ver cómo puedo quitar los escombros de la entrada.

Cogí una de las velas que había encendido y comencé a dar vueltas por la cocina, intentando encontrar cualquier cosa que pudiera serme de utilidad. Fue entonces cuando vi cerca de la chimenea unas herramientas de metal que servían para avivar el fuego al cocinar. Espera… ¿la chimenea? ¡¿Cómo no lo pensé antes?! Corrí hacia allí y me agaché para meterme entre las cenizas de una madera consumida hace mucho tiempo. Una sonrisa se dibujó en mi rostro al mirar hacia arriba: se veía el cielo. La casa era una ruina, pero la chimenea aún seguía en pie y sin obstrucciones; el derrumbe no había llegado hasta ahí, y la cocina parecía ser sin duda la habitación más fuerte de la casa. ¿Tal vez se construyó también como posible refugio en caso de ataque? Pero decidí que lo mejor sería dejar las especulaciones para después.

Salí como pude y cogí el instrumento de metal y volví hacia la entrada, iluminándome con la vela aún como podía.

Vale, Kija, tengo un atizador de la chimenea ―expliqué para que no se asustase con los ruidos que iba a hacer―. Voy a intentar hacer palanca en los escombros, así que aléjate un poco; no se te vaya a caer algo encima. Empiezo cuando me avises.

La parte superior parecía más o menos estable, y aunque la mayoría de los que tenía ante mí podían quitarse con un poco de esfuerzo, había una piedra bastante grande que no era posible quitar con las manos. Cuando oí la señal de mi compañero, quité  los que pude con las manos, dejando para el final la enorme roca. Usando como punto de apoyo la zona en la que antes estaba el marco de la puerta, hice palanca con la barra de metal, todo por tratar de apartar de ahí la roca. Lo cierto es que pesaba lo indecible, y de hecho me costo muchísimos esfuerzos empezar a moverla, sobre todo porque con cada intento estaba aumentaba mi cansancio y se me hacía más y más difícil, pero finalmente, con un último tirón decisivo con toda la fuerza de mi cuerpo y un grito de rabia, logré quitarla de la entrada.

Tuve que alejarme corriendo, porque al mover la roca un montón de polvo y piedras del tamaño de ladrillos comenzaron a caer. Afortunadamente aquello duró poco y no pareció ir a peor. Casi no sentía los brazos, pero ver aquel logro me dio fuerzas para apartar con las manos los nuevos escombros. Ayudándome de nuevo con la vela, intenté iluminar a mi amigo el camino hacia la salida.

Kija, ¿estás bien? ¿Puedes salir solo? ―pregunté, intentando saber si necesitaba mi ayuda o no―. La cocina está entera, y la chimenea también. Podríamos intentar trepar por ella hasta la salida.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Dom Abr 10, 2016 6:28 pm

Un gran alivio se manifestó en su pecho al comprobar que la chica se encontraba bien el cual se manifestó en forma de un pequeño suspiro. La muchacha estaba atrapada en la cocina pero el lugar parecía haber aguantado el peso de la casa colapsando encima suyo por lo que estaba seguro que por lo menos ella estaría a salvo. Escucho como ella usaba el atizador para comenzar a quitar los escombros que los separaban por lo que el intento ayudar igualmente escarbando con su zarpa de dragón y así que el atizador removiese los escombros de la puerta con mayor facilidad aun que sus fuerzas en aquella frágil forma humana eran escasas y poco podía hacer para ayudar realmente… en momentos así el poder transformarse habría sido de mucha ayuda. La piedra enorme que bloqueaba el camino fue exitosamente removida gracias a la tenacidad de la pelirroja, ya cuando todo pasara y estuviesen a salvo le prepararía algunos postres en agradecimiento por ello.

- Estoy bien señorita Karen, descuide, en un momento estaré con usted.

Respondió el manakete mestizo mientras que comenzaba a arrastrarse hacia la entrada angosta hacia la cocina, tosiendo un poco por la nube de escombros que había saltado al remover la dichosa piedra. L aspecto de Kija en ese momento contrastaba totalmente con su presentación acicalada y pulcra que tenía en un principio pues su blanca túnica al igual que el resto de su cuerpo estaban llenos de polvo y tierra, su cabellera, ahora de un color grisáceo estaba totalmente desaliñada y sus ropas ligeramente rasgadas por el recorrido entre los escombros de piedras y madera. Incluso así lo primero que hiso fue dedicarle una amplia sonrisa a su compañera branded, notoriamente aliviado pues ella no parecía tener ningún rasguño.

- Menos mal que está bien señorita. Parece que he arruinado nuestra pequeña reunión con mi torpeza…. De verdad lo siento mucho.

Se sentía culpable por aquella situación pues fue su tropiezo el que ocasiono el colapso del edificio entero por lo que creía necesario disculparse. Se reincorporo tambaleándose un poco pues su cuerpo aún estaba ligeramente resentido por lo sucedido, sacudiéndose un poco La ropa aun que parecía un ejercicio inútil en realidad.

- Entonces es hora de demostrarle a esta casa quienes son los que mandan. Si se sube a mis hombros podremos acortar un poco más la distancia, yo poder usar mi zarpa como un gancho para trepar más fácilmente así que estaré bien. Vamos a salir de esta…. Um… Ka… Karen….

Al decir el nombre de la muchacha la cara del albino se puso más roja que un tomate, confiaba en ella y la apreciaba lo suficiente como para atender a su petición de tratarse de forma más informal aun que un pequeño escalofrió le recorrió la nuca pues aquella era la primera vez que le hablaba de forma tan familiar a alguien que no fuese un niño pequeño.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 14, 2016 4:12 pm

Le dije que se apartara cuando fui a mover la piedra, pero pude notar a mi amigo justo al otro lado, apartando las partes más molestas de los escombros. Aquello era peligroso, pero lo cierto es que me ayudó bastante con cierto estorbo que notaba que hacía más difícil apartar la roca. Afortunadamente, pude acabar apartándola y ver de nuevo a mi amigo.

Aunque debo decir que me costó un poco. Entre que mi única iluminación era la vela y que el manakete estaba cubierto de polvo, lo acabé reconociendo más por su voz y el movimiento que otra cosa. Dejé rápidamente la vela en la mesa y volví para ayudar a mi compañero a levantarse, y no pude sino devolverle la amplia sonrisa en un acto reflejo. ¡Vaya pintas!

Oye, ¡estás hecho un desastre! ¿Seguro que estás bien? ―pregunté medio en broma, ya que salvo por la suciedad parecía estar bien, pero aun así levemente preocupada por que se hubiera torcido un tobillo o algo así.

Sin embargo, al contrario que su ropa de sus ropas, Kija parecía encontrarse bastante bien… aunque no me gustó tanto que se pusiera a pedir perdón. ¡Si no había hecho nada!

Oye, ni se te ocurra volver a disculparte, ¿estamos? ―advertí con cierta suave seriedad, pero sin ser en absoluto dura con él―. La casa era una ruina; habría acabado pasando tarde o temprano. Además, ¡me has dado un buen susto! ―me quejé. Es cierto que fue porque creí que me había encerrado él, pero si no fuese tan desconfiada y hubiese sospechado la verdad desde el principio, habría temido más la posibilidad de que le hubiera pasado algo. Sin embargo… soy demasiado orgullosa como para que se me pase por la cabeza reconocerlo―. Mejor alégrate de que estemos enteros. Así tendremos la posibilidad de volver a tomar galletas, aunque espero que sea en un lugar mejor que éste ―comenté riendo levemente, intentando aliviar tensiones―. De hecho, ¡hasta podríamos hacer una fiesta! Seguro que el resto se parte de risa cuando les contemos lo que ha pasado aquí. Aunque bueno… ya nos inventaremos algo para justificar que hayamos vuelto aquí ―sonreí guiñándole un ojo.

Pero mi amigo tenía razón: había que centrarse en salir, y su idea no era mala. Sin embargo, durante un segundo me pregunté si el delgado chico tendría la fuerza como para subirme… aunque después de reflexionarlo, supuse que sí. Era un híbrido de dragón, después de todo, y no es que yo pesara mucho tamp…

Miré a Kija completamente incrédula. ¿De verdad me había llamado por mi nombre sin un “señorita” ni nada delante? Sin embargo, su rostro sonrojado me hizo soltar una risa cantarina segundos después. Vale, no es algo que suela pensar a menudo de otras personas, ¡pero tenía que admitir que era bastante mono!

¡Estoy sorprendida, Kija! ¡Muy bien! ―lo felicité aplaudiendo un par de veces, metiéndome un poco con él. Sin embargo, no quería tampoco que el exceso de vergüenza le impidiera llamarme así en el futuro, así que no tardé en decir de mejor forma lo que pensaba―. No te preocupes; estoy segura de que te acostumbrarás con el tiempo. ¡Ya verás cómo notas que nos volvemos mucho más cercanos! ―sonreí. Mas aunque normalmente lo habría dejado ahí… me forcé un pelín a ser del todo franca con él, aunque lo que sí que no pude hacer fue mirarlo a los ojos mientras lo hacía―. Pero… me alegro de que me hayas llamado así. Imagino que para ti no ha sido fácil. Así que… gracias, supongo…

Vale. Había sido corto. Y forzado. Y cualquier persona normal lo habría dicho como si nada, y le habría salido mil veces mejor. ¡Pero no estoy acostumbrada a decir lo que siento, ¿vale?! ¡Y menos a dar las gracias, y ya lo he hecho un par de veces hoy! ¡Podía darse por satisfecho! Ser sincera así “en frío” es para mí probablemente tan difícil como para él llamarme por el nombre de pila, sin más. En cualquier caso la situación se estaba volviendo algo incómoda, y temiendo que fuese a sonrojarme o algo peor, cogí la vela y la dejé cerca de la chimenea, para que el albino tuviera algo con lo que iluminarse hasta entrar en la chimenea después de mí.

Bueno… vamos allá ―suspiré delante del hueco antes de entrar en él. Sin embargo, di una última información en cuclillas, sin llegar a entrar aún―. Ah, y no te preocupes por mí. Creo que podré subir bien sin subirme a tus hombros ―sonreí―. Cuando haya ganado algo de altura, te aviso y podrás subir sin problemas.

Y eso hice. Afortunadamente el espacio era lo suficientemente grande como para poder subir haciendo fuerza entre la espalda y mis piernas, que estaban flexionadas. Los brazos me iban bien para maniobrar y usarlos de apoyo haciendo presión en ellos mientras movía alguna otra parte de mi cuerpo para ir ascendiendo. Costaba un poquito, pero al menos yo podía ver el final de la chimenea. Era un poco alta, pero nada que no pudiéramos superar. Cuando hube subido lo suficiente, di la señal.

¡Ya puedes! ―avisé―. ¡Creo que hay espacio suficiente!

Y entonces continué con la subida, pero a partir de ahora, además, intentando no tirar demasiado hollín a mi compañero al moverme.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Kija el Dom Abr 24, 2016 5:49 pm

Kija le dedico una amplia sonrisa a la chica ante sus comentarios pues solo necesitaba echar un leve vistazo a sus ropas para comprobar que todos sus esfuerzos iniciales por presentarse pulcro ante su compañera se habían ido al traste aunque la verdad era que no parecía importar tanto. El manakete difícilmente parecía comprender el por qué a ella no le pareció correcto que se disculpase pues si bien la casa tenía un estado muy inestable fue su tropiezo el que termino por echarla abajo, aun así no se pondría a discutir sobre el asunto pues habían cosas más importantes de las cuales ocuparse en ese momento.


- Una fiesta… sería realmente agradable
 
Los ojos azules del hibrido se iluminaron ante aquella idea, imaginándose a todos reunidos nuevamente en el bar o posada más cercano de la ciudad, riendo, conversando y comiendo hasta hartarse. Desde la perspectiva del manakete aquella era una imagen parecida a la de una familia pues pese a que todos eran diferentes entre sí normalmente hacían lo posible para ayudarse mutuamente. El rostro de Kija se puso aún más colorado en cuanto su compañera pelirroja comenzó a reír de aquella forma tan animada después de haberla llamado por su nombre, estaba sumamente avergonzado por faltar a la etiqueta que su madre le había enseñado desde pequeño pero ella parecía muy feliz con aquello, de hecho mentiría si dijera que no le agradaba verla reír de forma tan suelta y despreocupada
 
- Descuida, como uste… digo, tú dices es solo cuestión de hacerlo una costumbre. Voy a esforzarme en ello y seguro algún día saldrá totalmente natural
 
Sonrió ampliamente con aquellas mejillas delatoras aun presentes con su color carmín en la pálida piel del muchacho albino. Se hiso un pequeño silencio que Kija aprovecho para tomar la seriedad que la situación ameritaba aun que siendo franco consigo mismo aun en esa situación tan adversa se la estaba pasando bien en compañía de la branded, estando totalmente seguro de que bajo una situación normal el ya estaría preocupado a morir por el simple hecho de no poder adoptar su forma de dragón. Y así, mientras la chica escalaba Kija fue a por su bolso de viaje antes de dirigirse hacia la última ruta de escape que tenían pues no era capaz de dejar de lado sus valiosas pertenencias aunque estas le supusieran un peso extra a la hora de escalar.
 
- De acuerdo, voy detrás de ti seño… esto… Karen
 
Era complicado prestar atención ante sus palabras cada vez que se refería a ella, agradeciendo que probablemente ella sería la única que le pediría tal cosa…. Aun así se sentía bastante contento pues al ser aquello algo que solo era entre ellos le daba una sensación de familiaridad que no sentía usualmente con sus amigos convencionales, como si fueses más como hermanos que amigos en general y cuya idea le encantaba pues desde que era muy joven siempre deseo tener un hermano o hermana pequeño. Valiéndose de su zarpa de color más gris que blanco gracias al hollín Kija se las arregló para abrirse paso a través del estrecho túnel de piedra, era delgado por lo que, aunque su bolso de viaje era bultoso y pesado no le suponía realmente ningún problema a la hora de avanzar. Con el colapso de la casa también lo había hecho gran parte de la chimenea por lo cual, aunque el edificio tenía como 3 pisos la salida quedo convenientemente situada a un salto en la primera planta donde podía contemplarse la enorme cantidad de escombros y las pocas paredes o estructuras que a duras penas habían logrado mantenerse en pie.
 
- La luna se ve más brillante que cuando salí a buscar el agua
 
Comento el joven hibrido saliendo poco después de la chica, centrando su mirada en el bello astro blanquecino en lugar de las ruinas en las que momentos antes estuvieron atrapados, después de todo era muy típico del eso de no preocuparse por los sucesos pasados e intentar ver las cosas buenas que venían con ellos. El hollín de la chimenea había terminado de ennegrecer su blanca túnica y su cabello parecía ahora de un grisáceo obscuro casi llegando a negro sin contar una que otra mancha que se había adherido en su rostro.  
 
- Ha sido una experiencia muy intensa pero ha sido muy divertido, me alegra mucho que me haya invitado a esta pequeña reunión… aunque para la próxima me gustaría ser yo quien elija el lugar –
 
No pudo evitar reír un poco de igual manera pues al ser Karen la primera en subir por la chimenea había sido quien paso primero por las partes llenas de hollín y ceniza, era un cuadro digno de verse el ver aquellos dos recubiertos de aquel polvo negro y totalmente desarreglados por el incidente recién ocurrido.
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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 28, 2016 7:42 am

Sonreí para mis adentros ante la dubitativa respuesta de Kija, quien se estaba esforzando bastante para tratarme con más familiaridad. Era extraño, porque estaba segura de que el joven sería mayor que yo, y por lo tanto habría visto y vivido más, pero incluso aunque aparentase tener prácticamente mi misma edad, su dulzura y predisposición a ayudar me hacían verlo como si fuese menor que yo y quisiera protegerlo. No era en absoluto propio de mí, pero empezaba a verlo como a un hermano pequeño. Pero ¿cómo me verá él a mí, sabiendo que puede tener diez, veinte, treinta o incluso cien años más que yo? Aquel pensamiento me dejó bastante confusa. Lo cierto es que ya SABÍA esa información, pero era difícil acostumbrarse a verlo (si es que alguna vez lo conseguía) como alguien mayor a mí, siendo yo la paranoica desconfiada.

Afortunadamente media chimenea había caído abajo, por lo que no tardamos mucho en salir de allí. Me giré para mirarlo en cuanto lo escuché hablar, y alcé entonces mis ojos hacia la noche. Tenía razón: la luna era preciosa. Iba a decir algo, pero permanecí en silencio en cuanto me di cuenta de que acabaría estropeándolo. Después de todo, nunca se me han dado bien las palabras bonitas o emotivas… aunque finalmente acabé echando a perder el momento igualmente. Concretamente, fue cuando me eché a reír al ver la cara de mi amigo, tan negra como su ropa.

¡Vaya, Kija! ¡Qué bien te sienta el moreno! ―comenté aún riendo, obviando por completo que yo estaría igual de sucia o incluso peor que él. Además, ya empezaba a calmarme cuando reí de nuevo ante la advertencia de mi compañero―. ¡Algo me dice que nunca me vas a dejar volver a elegir!

Una mansión abandonada, supuestas traiciones, el nacimiento de una gran amistad, peligro de muerte… Kija tenía razón: había sido intenso, pero divertido. Puede que la próxima vez eligiese él el sitio, pero ¿quién sabe qué clase de situaciones pueden esperarnos incluso en el más seguro de los lugares?


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Re: De amenaza a alianza [Priv. Kija]

Mensaje por Eliwood el Miér Mayo 04, 2016 12:24 am

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