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Antes del anochecer [Privado; Almir // Campaña]

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Antes del anochecer [Privado; Almir // Campaña]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 25, 2016 6:43 pm

No se explicaba cómo demonios había olvidado todo sobre Talrega. Era de Daein, conocía el reino, sabía que habían lugares complicados. Bien, era cierto que no había estado en Daein en 3 años o más, pero había que ser realmente distraído para olvidar el estado en que estaba esa área, hasta tonto para querer cruzarla en carreta.

Lamentablemente, a Tormod jamás se le había conocido por ser el más brillante. La carreta que transportaba costales de semillas y de harina había ofrecido llevar a todos los viajeros que necesitaran moverse por Daein, o al menos cuantos podían caber entre el cargamento en sí, y Tormod simplemente no había podido negarse. Demasiado conveniente. Y así terminaba: atascado a mitad de su camino, porque la tierra húmeda se había transformado en un lodazal profundo de kilómetros de extensión y la carreta naturalmente no había conseguido seguir adelante. Los caballos que tiraban de ella eventualmente se agotaron de intentar y el viaje cesó por completo. La carreta, los caballos, el cargamento de semillas para cultivo y los pocos pasajeros que habían sido aceptados para el aventón quedaron a la espera. Removiéndose del lugar en que se había acurrucado a dormitar por el viaje, prácticamente metido entre dos costales de harina, Tormod se alzó y pasó intentando no pisar a los demás ocupantes del vagón. Asomó la mitad del cuerpo fuera para revisar la gravedad de la situación, sintiéndose en igual medida frustrado por su propia falta de juicio, y la de los agricultores que habían elegido ese camino.

No cabía duda, estaban atascados. Pero no podía quejarse mucho, el viaje había salido gratis para todo aquel que rondara la frontera, y lo regalado no se podía criticar. El mago bajó de un salto, hundiendo las botas sin cuidado alguno en el lodo y rodeando la carreta para ver qué tan enterrada estaba cada rueda. No era mucho, pero la carreta estaba cargada y no precisamente de plumas. El peso de los costales acabaría por hundirla cada vez más en su lugar, si se le dejaba quieta. - Jo, esto no luce bien. - Concluyó, llevándose la mano al mentón con un gesto pensativo. Volvió la vista a los dueños, que se preocupaban en ese momento de calmar a los caballos, y enseguida al cielo; este comenzaba a tomar un tinte anaranjado ya, señalizando el inicio del atardecer. A lo sumo, una hora antes de que se cerniera la noche a su alrededor. - Estar atascados aquí cuando caiga la noche no va a ser bueno... ¡de acuerdo, entonces! ¡Veamos qué se puede hacer! -

Por supuesto que iba a ayudar. Aquellas personas le habían hecho un favor al dejarle ir de polizón en lugar de tener que hacer su camino a pie, lo mínimo que podía hacer era ver que todo saliera bien. Se asomó nuevamente al vagón donde se le había permitido a todos los viajeros ir, tomando aire y alzando la voz hacia los 3 ó 4 desconocidos. Para alguien de su corta estatura, podía ser bastante autoritario. -  ¡Arriba, arriba todos! ¡Nos atascamos! Vamos a sacar esta carreta así deba ser a tirones, así que fuera, ¡fuera! ¡Y bajen costales si pueden, que hay que hacer más liviana esta cosa! - Indicó, dando golpecitos al suelo de madera para enfatizar su punto. No era demasiado amable si no tenía que serlo.

No con humanos, al menos. Divisó entre los viajeros una cabeza de cabello negro, con un par de orejas caninas sobresaliendo, y se adelantó a tomarle del brazo para llamar su atención. Un tigre o un lobo, aunque se inclinaba mucho más a asumir que era lo segundo. Le sonrió, suavizando un poco el tono de su voz a uno más educado. - Hey, tú. Tú te ves fuerte. ¿Me ayudas a empujar? - Preguntó. Alguien (o varios alguienes) tendría que empujar la carreta por detrás mientras los caballos hacían otro intento de halar desde delante, y la distancia que tendrían que arrastrarla no era poca, muy difícil hacerlo él sólo. Si tan sólo hubiese tenido a un par de amigos suyos consigo en ese viaje, habría sido mucho más fácil. Pero con como estaban las cosas, tendría que apoyarse en su propia capacidad y la de aquel lobo.
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