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Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

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Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Lun Ene 25, 2016 4:55 am

El baile de la viña por fin había terminado, el joven de blanco cabello se había retirado a su habitación  con un gesto decaído en el rostro y el pretexto de que estaba cansado... aun que la verdad era que aquello no era del todo cierto. Las vio, aquellas marcas de garras en el hombro derecho de su amiga, garras que solo podrían pertenecerle a el y, según sus recuerdos aun algo confusos estuvo a punto de arrebatarle la vida a la persona que apreciaba a mas que cualquiera que hubiese conocido. La recordaba aun sonriente intentando hacerlo reaccionar aun apresada entre sus filosas garras, incluso como la había apartado de forma brusca hacia un lado como si no le importase. Con todo aquello en la cabeza Kija salio de la posada haciendo el menor ruido posible sentándose cerca de un árbol de la plaza cercana donde pudiese admirar las estrellas y rodearse con el silencio nocturno.

- Yo... le hice daño.... No fue una pesadilla, de verdad pude haberla matado.... -
Spoiler:

Se sentía abatido y molesto.... no con el pelirrojo que lo ataco si no consigo mismo por no poder controlarse. Le regresaban a la mente las veces en las que había fulminado a los emergidos con su hálito, como habría destrozado a otros con sus garras y colmillos y como incluso asesino a un ser humano con sus fauces. Aquello le causo un dolor bastante agudo en el pecho al imaginarse que aquello iba a volver a pasar, que podría simplemente perder el control al transformarse y asesinar de aquella manera a personas inocentes.... a sus amigos.

- Mis padres sabían que yo era peligroso?, por eso me mantuvieron aislado todo ese tiempo dentro de la capilla?.... Siempre me dijeron hasta el cansancio que nunca debía abandonar los jardines de Naga.... quizá ellos también pensaban que....  soy un monstruo -

Se encogió sobre si mismo sujetando fuertemente su brazo derecho, por primera vez en su vida esa parte de su propio cuerpo le parecía desagradable, la odiaba tanto como el olor y el sabor de la sangre, como detestaba que las personas lo mirasen con miedo y repulsión que en ese momento le parecía mas que justificado. Todo era culpa de esa mano recubierta de escamas y de la sangre de su padre que corría por sus venas.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 25, 2016 5:24 pm

A pesar de ser observadora por naturaleza y en especial con su amigo por motivos basados en problemas sin resolver, no se había dado cuenta de la repentina actitud huidiza y apesadumbrada que adoptaba. Sí lo notaba algo menos animado pero se lo achacaba al cansancio y no a la visión de sus garras que se apreciaba sobresaliendo por la espalda descubierta de su hermoso vestido. No era una cicatriz como tal porque el efecto del bastón había suavizado la marca de su piel hasta parecer sólamente estrías, pero aún se encontraba en plena cicatrización y la marca de cada zarpa se podía distinguir si se fijaba la atención. Ella estaba tan acostumbrada a ver esa huella que la consideraba parte de sí y su constante atenuación le hizo confiar en que nadie lo notaría... Erróneamente, como claro quedaría a lo largo de la noche.

Se había despojado del vestido y tumbado en la cama sin molestarse siquiera en ponerse el pijama, no tenía frío porque estaba acostumbrada a la Nevassa en que se crió. Se encontraba bastante agotada, había sido una noche emocionante en todos los sentidos, así que se quedó dormida todo el tiempo que su ansioso subconsciente le permitió. Despertó aproximadamente una hora después con la sensación de estar siendo perseguida por un ente abstracto. Se trataba de su preocupación, incluso si no era consciente del hecho que la motivaba en realidad. Maldijo su mente internamente, llevándose una mano a la frente y resoplando. Estaba inquieta, no había modo de dormirse y se revolvía entre las sábanas sin ningún sentido ni propósito. Sabía que no dormiría más. Harta de ello, terminó por ponerse sus ropajes habituales y salir a pasear con su libro de astrología en la mano.

Echó a caminar pero no estaba de mal humor como otras veces que no podía conciliar el sueño adecuadamente sino que caminaba mirando al cielo y a su libro sobre constelaciones, comparando las que era capaz de avistar con la imagen que habían trazado sobre las hojas. Sin mucho éxito, cabe destacar. -"La única de la que estoy plenamente segura es la constelación de la Lira, pienso que esa estrella tan reluciente podría ser Vega..." -se decía a sí misma, inmersa en una guerra interna para intentar determinar el parecido de la agrupación con la bóveda celeste que la rodeaba, a ella y al amigo en quien acababa de reparar. Sus ropajes blancos, prístinos como su alma, siempre llamaban la atención entre todos los paisajes por ser un color que raramente se encontraba en la naturaleza cercana a las ciudades.

Cerró el libro y lo guardó en el forro de su capa, en el lado opuesto al de magia de trueno. Ya más ligera, aproximó con lentitud y sigilo hacia él para darle un alegre sustillo a modo de broma, procediendo desde detrás del árbol en que éste se encontraba apoyado para pillarlo por sorpresa. Pero llegó a tiempo de escuchar el segundo de sus atribulados pensamientos hablados en voz alta, acabando ella por pegar la espalda al lado contrario del tronco por la impresión. Necesitaba asimilarlo unos instantes. ¿Cómo podía pensar eso? Estaba mal porque creía que sus padres no lo querían y ella no se sentía capaz de animarle con eso porque sus progenitores reales sí que no la amaron jamás... Pero sabía que esas preocupaciones eran infundadas en su caso, que no era peligroso en absoluto y que era la personita más dulce que jamás podría haber en el mundo. Le apreciaba mucho y era porque se lo había ganado. Dispuesta a desmentir sus inquietudes, se asomó desde detrás del árbol pero con lentitud para no darle un susto, quedando en pie junto a él.

-Nunca más vuelvas a pronunciar esa palabra refiriéndote a ti mismo. ¡Nunca! -exclamó, protestando por aquel insulto, la palabra "monstruo" con que muchos se habían referido a él en distintas ocasiones y que distaba mucho de captar su verdadero ser. Ceño fruncido y cruzada de brazos, se sentía muy ofendida por haberle escuchado cediendo a la estupidez ajena. El ondeo de su capa incrementaba esa sensación indignada. Había abordado a su amigo de la misma forma abrupta en que se conocieron, tomando ahora sus hombros para obligarle a establecer contacto visual. Ya inclinada a su nivel de rodillas, suavizó la mirada y el tono de voz. -Tus padres te querían, tanto que no soportaban pensar que el mundo pudiera maltratarte por el simple hecho de ser híbrido y... Te sobreprotegieron. Pero siempre desde el amor más profundo, pensando en tu mejor interés, y todas esas historias tan tiernas que me has ido contando sobre ellos hacen que pueda hablar sin ninguna duda incluso si no he llegado a conocerlos. Eras su más preciado tesoro. En caso contrario, ¿por qué iban a llorar tanto el día que casi te pierden de pequeño? Piénsalo, estás diciendo tonterías. -replicó, tratando de convencerle de la auténtica verdad. No era tan elocuente como él ni se expresaba con tanta claridad como cuando le presenció desmontando por completo las actitudes ajenas en el baile, pero sus palabras eran lo suficientemente sentidas como para rebatir sus argumentos. Creía plenamente lo que decía, sus padres eran especiales en todos los sentidos, estando el bueno muy presente en lo que ella tenía entendido.

Recordó esa escena y dedujo que su dolor emocional provenía de las veces en que su extremidad era tomada como algo negativo, no en vano se estaba aferrando a ella cuando lo encontró. -Kija, ¿todo esto es por lo que ha pasado hoy en el baile? -preguntó, visiblemente preocupada. No le extrañaría que se ofendiese cada vez que alguien se molestaba por su cuerpo, incluso si había reaccionado con un temple envidiable cuando se vieron en situación y su dialéctica había salvado el día. ¿Se habría hecho el fuerte? Temía que así fuese y ni se hubiera percatado de ello. Tomó su mano de manakete entre las suyas de humana, más suaves y pequeñitas. Se la llevó a la mejilla y acarició ésta superficialmente con ella para demostrarle que no había solo destrucción en sí misma sino la capacidad de amar. -A mi me gusta tu mano, me gusta mucho. ¿Lo ves? No tiene nada de malo, siempre me proteges con ella. -comentó, con ternura en la voz y emanando calidez, era verdad todo lo que decía y le venían a la mente muchísimos momentos en que había usado sus manos para hacerle bien y cuidar de ella. En los ojillos se le notaba que no podía estar más agradecida, los entrecerraba al tacto de sus escamas, relajada y tratando con naturalidad a su amigo.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Mar Ene 26, 2016 9:22 pm

La voz de su amiga le hiso dar un ligero respingo pues si algo no esperaba en ese momento era que la principal victima de su frenesí fuese a aparecerse de improviso por la espalda, prohibiéndole terminantemente que volviese a usar ese calificativo consigo mismo de nuevo. Ella lo tomo de los hombros para obligarlo a mantener contacto visual explicándole las cosas que el sabia desde antes pero que había olvidado por culpa de su turbulento corazón que no parecía tener las cosas claras en ese momento.... la verdad le venia bien que le recordaran el por que en primer lugar siempre se sintió orgulloso de ser lo que era. Kija agacho la cabeza ante la pregunta, negando suavemente para hacerle entender que aquel incidente no había tenido nada que ver con su actual estado de animo pues en realidad desde su perspectiva aquello no era nada nuevo.

- Estoy acostumbrado al odio de las personas, en realidad lo estoy tanto que difícilmente llega a importarme.... Pueden detestarme por el resto de sus vidas si les place, para cuando llegue el día de mañana siquiera recordare sus rostros. -

Su forma de castigarles era con el olvido. No se preocuparía por recordar sus rostros, el tono de su voz.... para Kija aquellos que lo herían eran simplemente una silueta mas entre la multitud de personas que veía diariamente, todos iguales y poco importantes, tan triviales que no merecía la pena siquiera tomarlos en cuenta. El joven alvino no pudo evitar morderse el labio inferior en cuanto su querida amiga tomo su mano derecha con delicadeza y cariño, una sensación tan nostálgica que le hubiese parecido agradable y reconfortante pero en estos momentos le resultada dolorosa, angustiante, pesada, aumentando el agudo dolor que ya sentía en su pecho.

- Señorita Saabirah.... no creo que exista otro calificativo mas acertado para una criatura que ataca sin miramientos a sus seres queridos. Esta zarpa casi le quita la vida, desde mi perspectiva es tan infame como lo soy yo mismo. -

Comento secamente mientras su cuerpo se estremecía, retirando aquella mano de la suave piel de la chica pues no se sentía digno siquiera de regresarle la mirada. Se aparto de ella perdiendo su sombría mirada en el firmamento y lanzando un pesado suspiro.

- Las marcas en su espalda son iguales que dejan mis garras cuando estoy transformado... y si tiene esas cicatrices en su cuerpo solo puedo pensar que aquel suceso distaba mucho de ser solo una pesadilla. Mis recuerdos de aquello son aun algo caóticos pero creo recordar lo suficiente como para saber que estuve a punto de matarlos a usted y a su pareja. -

Estaba angustiado, no tenia idea de como solucionar un problema del cual siquiera estuvo enterado por quien sabe cuanto tiempo, podía perder el control nuevamente y no recordarlo hasta meses después. Aquel miedo que sintió de si mismo la primera vez que entro a un campo de batalla y la primera vez que arrebato una vida se vio vertiginosamente incrementado al grado de sentir repulsión por su propio cuerpo, por ese poder que se encontraba dentro de el siendo la peor parte el hecho de que nada podía hacer al respecto.

- Hay "algo" dentro de mi señorita Saabirah.... algo muy malo que se ha ido haciendo mas fuerte conforme he estado utilizando el poder para transformarme. Pense que simplemente podía ignorarlo pero queda claro que ya no puedo hacerlo.... Esa bestia, sea lo que sea es mas fuerte que yo y no tengo forma de frenarla. -

Kija vivió casi toda su vida como un ser humano, usando al mínimo su forma de manakete y suprimiendo siempre el instinto que todo laguz tiene de nacimiento. Por tanto era normal que después de 3 siglos de reprimir esa parte suya le costara trabajo controlar ese lado que no era humano pero, por supuesto no había nadie que le explicara tal cosa y Kija por su parte no tenia forma de entenderlo aun, de aceptar que dentro de el habitaba un poderoso manakete así como un ser humano y ambos debían encontrar la manera de coexistir dentro de un mismo cuerpo, un mismo ser.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2016 2:02 am

Lo observaba para evaluar sus reacciones pero ya no con la neura constante de ver si había cambios en ellas sino por verdadera preocupación por su extraño estado de ánimo. Era curioso ver a quien siempre la había sostenido derrumbándose sin remedio, causaba una sensación agridulce de saber que al menos podría ayudarle durante sus momentos de dolor pero nunca ahuyentarlo por completo, menos aún en asuntos tan serios como éste. Pero sí que le había quedado claro que las personas que le despreciaban le daban exactamente igual, lo que era un punto a favor si tenía en cuenta el rechazo social al que su raza se enfrentaría por más que unos progenitores amables hubiesen extendido un velo de ignorancia entre un híbrido y el mundo.

Dejó de pensar con claridad con un fuerte latido, su corazón dio un vuelco. Bum. Permitió que Kija retirase la mano de entre las suyas porque dejó de sentir poco más que el temblor de las mismas por culpa de los nervios que la invadían repentinamente. Escuchaba sus palabras evidenciando que esos recuerdos que creía perdidos para siempre habían regresado, cuando albergaba la esperanza de que eso nunca sucediese. -¿L-l-lo recuerd-das? -su voz era igual de trémula que sus extremidades de repente, preguntándose si recordaría también el motivo por el que habría querido dejar de ser más su amigo. Pero eso no se atrevió a formularlo porque le daba miedo conocer la respuesta. Con los ojos abiertos de par en par, se llevó ambas manos a cubrirse el rostro de nariz para abajo, totalmente sorprendida por las circunstancias.

-Sí, fue real. Supongo que ocultarte la verdad ya no sirve de nada a estas alturas, pese a que lo he intentado con todas mis fuerzas. -se autoabrazó para llevarse una de las manos hacia las cicatrices e inclinar el mentón hacia ellas, suspirando. Su voz sonaba algo apagada porque era el tema del que más deseaba huir en aquel momento, pero había comprendido que su maldad al esconder el hecho no había sino empeorado la problemática. Decidió ser sincera. -Todo empezó cuando huiste de mi en Sienne, pero yo te perseguí hasta que logré abrazarte y Gaius pensó lo que no era, por lo que te golpeó. Entonces dio lugar la pesadilla compuesta por tus recuerdos, perdiste el control de tu cuerpo por completo. Pero no fue tu culpa, te estabas defendiendo. Con quien debes enfadarte es conmigo porque mi cobardía me ha hecho traicionar tu confianza y ocultarte todo esto incluso teniendo todo el derecho del mundo a saberlo. Yo sólo quería protegerte, que todo volviese a ser como antes entre nosotros, no perderte. Pero no es excusa y estoy arrepentida. -desvió la mirada también, por sus propios remordimientos de conciencia. No pudo evitar su disculpa sincera porque sentía cómo sus malas acciones suponían un dardo venenoso en su corazón, emponzoñando todas sus buenas intenciones y haciendo que ahora apestasen a sus ojos. El hedor de la mentira, de la traición y de su infinito egoísmo.

Su amigo no tenía la culpa de nada, salvo de ser la víctima de todo. Gaius le había agredido y ella emocionalmente antes, vaya pareja tan agradable como para tener que respetar sus vidas... No estaba de acuerdo con su punto de vista, solo se estaba defendiendo. Contuvo el impulso de agarrarle otra vez y frunció los labios con fuerza por la frustración de no hallar palabras adecuadas para sus emociones. -No lo entiendes. He sido la peor persona en el mundo y yo también me hubiese atacado, estas cicatrices me lo recuerdan día a día. Fui incapaz de protegeros a los dos, he sido una completa inútil y es por eso que cedí a su seguridad y te lancé un rayo incluso sabiendo el tremendo daño que te haría. Me sentiría mejor si me clavases tus garras mil veces más. -tomó su libro de trueno y lo lanzó con odio hacia un lateral porque no quería sentir que podía repetir aquel acto tan cruel que había puesto a Kija a bramar lastimeramente por toda la ciudad. Era una imagen que no olvidaría, la de ella causado sufrimiento a un inocente por propia debilidad y no a uno cualquiera sino a su mejor amigo. Ya ni quería huir de la sensación de culpabilidad, solo superar esas fallas de su personalidad y que no volviese a suceder nunca más. Algún día sería fuerte e invencible, algún día... Era lo que no dejaba de repetirse.

-¡No, nada de ti está mal ni recae sobre ti culpa alguna! Hay una parte de tu ser que es complicada, pero no pasa nada. El Kija que yo conozco es una persona muy fuerte, alguien que no cambió en nada ni después de padecer amnesia ni dejó de proteger a sus seres queridos un solo instante. -replicó, pues era cierto que la había agredido con sus garras pero ya desde el día mismo de su despertar recordaba su voz pronunciando "Señorita Saabirah" por doquier e incluso agradeciendo por su seguridad, pudiendo cerciorarse más adelante en persona de ahuyentar todo peligro que la acechase. -No hay monstruo dentro de ti y si hay alguna parte que se va a seguir manifestando, pues tendremos que aceptarla con cariño. -sin darse cuenta, su furiosa verborrea le acababa de dar la clave para solucionar su problema con respecto a las dos partes de sí mismo. No se aceptaba y eso causaba repercusiones posteriores como aquella fragmentación de su personalidad tan problemática. Acercó mucho su cara a la de él, quedando apoyada en el suelo con rodillas y manos y clavando su mirada ambarina desafiante en sus ojos dóciles y celestes en que alguna vez vio la fiereza de una bestia descontrolada. -¿Me oyes, dragón? No importa las veces que me intentes matar porque yo voy a seguir al lado de Kija, así que no te esfuerces en dar la lata. Yo le quiero y eso no va a cambiar. ¡Nunca! -parpadeó un par de veces como si esperase que su obturador natural se fijase con mayor precisión en sus pupilas. Luego alejó lentamente la cabeza, terca como ella sola, mientras seguía mirándole. Le acababa de declarar la guerra a un dragón del inconsciente, vaya genio estaba hecha. Pero todo lo decía de corazón, incluso si se consideraba no merecedora de su amistad, iba a ayudarle con ese dilema tan importante.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Jue Ene 28, 2016 5:49 am

No sabia como asimilar la información que estaba recibiendo pues muchas cosas se escapaban de sus confusos recuerdos de aquel día donde prácticamente se había convertido en una bestia salvaje. Ella insistía en que no era culpa suya mas cuando escucho la frase "te lance un rayo" mientras arrojaba su tono de trueno los ojos de Kija se abrieron con sorpresa como si no diera crédito a lo que había escuchado.

Un rayo.... si había algo que recordaba después de despertar de su letargo fue el intenso dolor que sintió recorrer todo su cuerpo con cada movimiento, la sensación que le provocaba la falta de aire, el sentirse vulnerable y asustado ante una fuerza mucho mayor a la suya. Aquella experiencia tan traumatica había quedado grabada en su cuerpo y su memoria de tal manera de que el solo hecho de mencionar los rayos hacían que todo su cuerpo se estremeciera, su miedo estaba justificado, mas que justificado si tomaba en cuenta que quien lo hirió con uno fue aquella a quien consideraba su mejor amiga. Al principio no sabia ni que pensar pero conforme la muchacha seguía hablando una extraña sensación de molestia se iba manifestando en su pecho.

- Permitame ver si entiendo.... -

Hablo pausado intentando mantener la calma como siempre lo hacia, era normal en el perdonar los errores de las personas, todos los cometían alguna vez pero... por mas que lo intentaba en esta ocacion le era simplemente imposible conservar la calma y mas cuando sentía que su compañera estaba manejando una situación tan delicada como aquella desde un punto de vista que llego a parecer absurdo ante los pensamientos del manakete.

- Esta diciendo que aquello no fue culpa mia, que estaba actuando en defensa propia.... me has repetido hasta el cansancio que no soy ningun tipo de monstruo y sugieres que debería aceptar esa parte de mi que me ha hecho actuar como un animal salvaje aun si ello implica que vuelva a perder el control e intente atacarle nuevamente -

Apretó los puños rasgando un poco el suelo bajo estos mientras mantenia la mirada gacha oculta tras su flequillo blanco. Hasta ahora a lo largo de su vida nunca se había sentido de aquella manera, como describirlo?, era un revoltijo de emociones que se entremezclaban dentro de el y le pedían salir a gritos. Se sentía traicionado, molesto, asustado, frustrado, lo peor era que comprendía que su amiga hubiese preferido proteger a su pareja humana en una situación así, después de todo la regla de "protege a tus seres queridos a toda costa" que su padre le enseño era algo que respetaba y seguía.... pero eso solo implicaba entonces que había sido considerado como un enemigo por la pelirosa y eso la verdad le dolía mas que cualquier relámpago que hubiese golpeado su cuerpo.

- Si de verdad no hay nada de malo conmigo entonces por que necesito usar su magia en mi contra?.... Supongamos que vuelvo a perder el control, en defensa propia o por la razón que sea, entonces que?, volverá a golpearme con otro rayo?. A que cree que esta jugando?!!! -
Spoiler:

No recordaba la ultima vez que había levantado la voz de esa manera, quizá, por primera vez en su vida estaba dejando al descubierto su corazón humano, tan frágil y emotivo como el de todos los demás humanos.... por primera vez el escudo de tranquilidad con el que se cubría se había venido abajo totalmente dándole la libertad suficiente a sus sentimientos de salir tal cual se manifestaban sin ser analizados antes por la sabiduría y la templanza de un manakete. Lanzo un largo suspiro volviendo a agachar la cabeza.

- Lo siento.... yo.... *sigh*..... Supongo que no tenia otra opción, después de todo es normal que usted como ser humano eligiera proteger a los suyos, lo entiendo. Pero.... para serle franco no se como sentirme al respecto.... -

Sentía el pecho  pesado y los ojos húmedos, por una parte comprendía que su amiga habría evitado hacerle daño de haber podido pero por otro le dolía la idea de que ella hubiese elegido proteger a alguien mas, era demasiado para el, algo con lo que le era imposible lidiar pues nada en su larga existencia lo preparo para una situación así. Se quedo quieto y en silencio, sumido en sus pensamientos intentando razonar con la cabeza algo que solo se podía sentir, la dualidad entre el manakete y el humano ciertamente era un incordio en ese tipo de situaciones.


Última edición por Kija el Jue Ene 28, 2016 8:22 pm, editado 1 vez
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 28, 2016 9:11 am

No perdía detalle de lo que su amigo decía, pero era la primera vez en todo ese tiempo en que no aprovechaba para meter baza en la conversación improvisadamente sino que se quedó mortecinamente callada y solo sus reacciones corporales delataban el proceso emocional que estaba llevando a cabo su inquieta cabecita de mecha corta. Era una bomba de relojería a punto de detonarse por cantidad de temas sensibles que el albino había tocado en su reprimenda y sus ojos lanzaban más chispas que aquel rayo que le había herido en su momento. Estaba enfadada, indignada, furiosa, incrédula y apenada al mismo tiempo. Una mezcla bastante explosiva que haría que su tremendo carácter saliese a la luz incluso si era con Kija y si éste tenía razones de peso para estarle gritando.

-¿De qué estás hablando? Si me conocieses en lo más mínimo, sabrías que me importa bien poco quién es humano y quién no. ¡A quién le importa que alguien tenga cola y otro no! Que le dén ya a la maldita discriminación racial, esta era me tiene frita. -hizo un aspaviento como si quisiese arrojar los prejuicios bruscamente y que se largasen con viento fresco a tomar por saco. Al terminar de deshacerse de algo que tanto odiaba, le dirigió la mirada furibunda a quien tanto amaba. -No eres diferente. No eres diferente, ¿te molesta? Pues te aguantas. Tus funciones biológicas no dejan de hacerte igual que el asco de humana que tienes delante. Vaya drama, pobre Kija, ahora no podemos oprimirle por no ser humano, resulta que es una persona igual. -rodó los ojos mientras ponía un tono de voz medianamente burlesco en medio de su reivindicación de igualdad. Era imposible haberla ofendido más que creyendo que era racista y anteponía el bien de sus congéneres, por lo que recurrió a ridiculizar la actitud infantil del longevo manakete que tenía delante y no acababa de entender que lo aceptaba como era, que lo quería así. Tuvo que inspirar profundamente, el escudo pavés que él desplegaba ante sus emociones no estaba compuesto más que de idioteces sin sentido. Casi parecía que estuviese expulsando vapor en lugar de oxígeno de lo pesada que era su respiración en aquel estado de furia, pero claramente estaba tratando de sosegarse.

-Tal vez te interese saber los motivos de esta decisión que tan desagradable resulta para ambos. Estabas tú, que no eras tú sino un dragón gigante a punto de fundir a un hombre con su aliento, al que yo no podía salvar ni prevenir porque me estaba desangrando. -le puso en situación, levantando su capa blanca y dejando que viese los zarpazos abiertamente que se podían apreciar en el dorso de sus costillas, ya nadie iba a huir de la realidad en aquella conversación. -Que, por cierto, yo no me dejo herir por el bien de cualquiera pero eso es otro tema... El caso es que intenté ser suave, lo suficiente para detenerte sin matarte, tu cuerpo es mucho más resistente que el suyo cuando estás transformado y fue mi única baza para no perderos a ninguno. No lo hice porque él fuese mi pareja, tú eres mi mejor amigo. Además, estaba pensando en ti también incluso entonces, ¿te hubiese gustado cargar con su muerte en la conciencia? Te hubieses odiado más que ahora incluso y todos hubiésemos tenido distintos motivos para llorar por una misma causa. -argumentó, pues estuvo pensando en el bienestar de ambos por igual en todo momento y, si hubiese tenido que anteponer el de alguien, incluso habría sido el de Kija por ser el agredido en todo momento. No entendía lo que le ocurría y es que alguien como ella no estaba familiarizada con los celos, así como le ocurría con muchas otras emociones. No las veía, solo la actitud absurda que era lógico adoptar cuando te sucedía pero que para ella tenía poco o nada de sentido. Hablando de llorar, competía con la rabia en una batalla profunda para que sus lágrimas no brotasen por tercera vez en su presencia, confusa y muerta del asco. Lo conseguía pero su esfuerzo le costaba.

No podía dejar de mover los dedos de sus manos por los nervios y la ansiedad, alterada por las circunstancias y todo lo que había tenido que escuchar estoicamente hasta aquel momento. -Ódiame porque te lancé un rayo, témeme porque puedo volver a hacerlo con la ayuda de una simple hoja de papel... Pero no hables de los sentimientos que no conoces, ni te atrevas a insinuar que antepongo a nadie a tu persona porque cuando me planteé siquiera que podrías morirte... Creí que me moría contigo. Y eso es amor. -de la forma que fuese éste manifestado, eso era amor indudablemente. Se acordaba de cómo había aguantado la laceración de sus heridas, que se abrían por el simple hecho de cargar con su cuerpo hasta cierto sanador cercano de confianza y cómo no respiró tranquila hasta saber que sus constantes vitales eran estables. No es como si él pudiese saberlo, pero tampoco ella podía olvidarlo.

Se calló con gran consternación pero en absoluto satisfecha, se podría haber pasado el día gritándole sinsentidos e incluso se le ocurrían más de cincuenta insultos que le espetaría de buena gana aunque no los pensase de verdad. -"¿Cómo puede estar tan ciego?" -se lamentó una parte de sí misma, pues no podía evitar pensar que las señales de su cariño estaban más que expuestas ante él y no un cariño cualquiera sino uno que había llegado a molestar a un novio. ¡Eso era fuerte! Le retiró por fin la mirada y dejó que ésta lo evadiese de forma constante, descaradamente, sintiendo que poco a poco le abandonaban las fuerzas para hacerle frente, solo queriendo un abrazo, un "todo va a salir bien" y poder olvidarse de todo. Algo que no iba a pasar, pero soñar despierta era una de sus mayores especialidades.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Jue Ene 28, 2016 10:25 pm

Kija apretó los dientes al escucharla, en aquel momento en especifico le frustraba bastante el no haberse dado a entender como el quería. Era normal, después de todo Kija nunca fue bueno expresando sus ideas y sentimientos pues esto estaban en una sintonia diferente al de las personas normales.

- Usted tampoco debería hablar como si entendiera como me siento. Como puede asegurar que asesinar a un completo desconocido va a dolerme mas que lastimar a la única persona que ha estado a mi lado todo este tiempo?!. Como se supone que pueda vivir tranquilamente sabiendo que casi le arrebato la vida?!!. No lo entiende?, si que odio a alguien en este momento pero no es a usted. Me odio a mi mismo y odio esta maldita zarpa que tuve el atrevimiento de impregnar con la sangre de la persona a la que mas aprecio!!!.  -
Spoiler:

No sabia como hacerle entender que en realidad estaba preocupado a muerte por ella, desde que se hicieron amigos siempre quiso protegerla y ayudarla, jamas permitiría que nadie le hiciera daño a la hechicera a la que quería tanto pero... que hacer cuando era el mismo quien resultaba ser el mayor peligro para ella?, las marcas que le mostraba solo lo hacían reafirmarse a la idea de que era un peligro para la pelirosa y todos los que lo rodeaban.

- No señorita Saabirah, es imposible que pueda odiarla... usted ha sido la única persona que sonríe mientras me toma de la mano... quien me ha dado un lugar al cual pertenecer, quien me ha recordado que incluso las cosas simples como comer o bailar son divertidas cuando no se esta solo. La idea de perderle me parece insoportable, tanto que prefiero ser fulminado por una lluvia de relámpagos a tener que soportar el dolor que invade mi pecho con solo pensarlo -
Spoiler:

Kija no sabia que mas decir o que hacer, sentían que todas sus fuerzas se le habían ido a quien sabe donde. Su amiga se notaba igualmente afectada.... quería abrazarla y decirle al igual que siempre que todo estaría bien pero no se atrevía a tocarla de nuevo, despues de todo el era el causante de todo el dolor por el que la chica habia pasado desde aquel terrible dia.

- Lo siento.... de verdad lamento haberle hecho daño.... Esas cicatrices que quedaron marcadas en su cuerpo es algo que nunca podre perdonarme -

Se recargo en el árbol totalmente abatido, quedando en completo silencio mientras soltaba un suspiro y entrecerraba en los ojos. El pecho de dolía tanto que sentía que le cotaba trabajo respirar y tenia un nudo en la boca del estomago, sentimientos que hacia ya muchísimos años había dejado de lado junto al sepulcro de su madre.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 29, 2016 1:54 am

Perdió la capacidad de habla en medio de todo lo que estaba escuchando. Estaba impresionada porque, francamente, no se creía la mitad de importante de lo que su amigo le hizo saber que era, por lo que se vio sacudida con la fuerza de la auténtica realidad. Eso había hecho que quisiera responder pero su mente no hallase vocablo, no sólamente los adecuados sino ninguno en absoluto de entre todo su repertorio verbal. Su ira se apagó de golpe, eso sí, como si le hubiesen tirado un bol de agua por encima y extinguido la ígnea furia para dar lugar a una sensación interna de culpabilidad por haberle gritado, especialmente cuando luego le había dedicado tan hermosas palabras como aquellas. Esbozó una mueca triste y algo intranquila, no le había entendido en absoluto en todo aquel tiempo y ahora se daba cuenta.

-Yo... -no pudo continuar la frase porque sentía una opresión fuerte en el pecho y un rubor exagerado cubría sus mejillas sin conocer la explicación. Pero ya había logrado que saliese la primera palabra de su boca, era un pequeño empujoncito para lograr exteriorizar su contenido mental en algún momento no muy lejano. -"¿Yo soy tan importante? Entonces he sido incluso más injusta de lo que pensaba..." -le dolía el corazón como si se lo estuviesen apretujando a conciencia y sentía el pulso de los latidos palpitando en sus oídos con gran fuerza, como si se le hubiese parado el tiempo pero aquel fuese el péndulo de un reloj que marcaba los segundos que permanecía en silencio. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para regresar al presente en que ambos estaban.

Lo miró con los ojos vidriosos y sin saber muy bien qué decir. -Yo no veo estas cicatrices como algo malo, al contrario, me han dado un par de lecciones últimamente sobre cómo debo perseverar por defender a mis seres queridos, no ceder a las dificultades. Me inspiran a ser fuerte. A pesar de las circunstancias, llevar grabada tu zarpa en el torso no me desagrada, así como tampoco lo hace la real. Además, tú llevas las de tu padre desde siempre y le sigues queriendo también. Son accidentes que ocurren, ya sabes, entre... Familia. -se encogió de hombros y se forzó a sonreír mientras contenía las lágrimas, cada vez menos notorias en aquellas veces en que su fibra sensible se mostraba. Esta vez no quería ser ella la flor sino reconfortarle a él con toda la fuerza que podía hacer para emular la corteza de aquel árbol admirable que presenciaron en el jardín del palacio de Ylisse. Se levantó para poder desplazarse hasta delante de Kija y arrodillarse a su lado, aproximando su cuerpo al suyo todo lo que pudo e incluso rodeándole con sus piernas mientras le tomaba la mano que supuestamente odiaba con la zurda. Su diestra tomó su nuca y le apoyó la cabeza en su pequeño pero mullido pecho para darle un soporte cómodo en el que apoyarse. Mientras tanto, expresaba su cariño acariciándole el cabello con gran delicadeza y dulzura. Aproximó la cabeza a la suya y le hablaba al oído con la suavidad de los susurros pero la certeza de sus verbos habituales.

Spoiler:

-No me voy a ninguna parte, ¿sabes? Estoy aquí. Deja que esta vez sea yo quien te sostenga, muestra tus sentimientos más profundos, conmigo no tienes que reprimirte. -le dio un beso en la frente como él solía hacer con ella y luego apoyó la cabeza sobre la suya sin dejar caer su peso, todavía acariciando la melena que se deslizaba por su nuca. Estaba lista para escucharle, pero no sin antes darle ánimos y tranquilizarle todo lo posible. -Saldremos de esta, por muy terrible que haya sido. Juntos, como siempre lo hemos hecho. Y viviremos muchas otras cosas divertidas que no lo serían si estuviésemos solos porque siempre sostendré tu mano hasta mi último aliento. -y lo hacía, piel en contacto con sus escamas sin el menor de los miedos, tomándole de la garra como él había dicho que solía hacer, con una leve sonrisa tranquilizadora poblando su faz. No iba a cambiar. Iba a estar ahí siempre que le necesitase, siempre, ella también podía ser fuerte como el tronco en que se había apoyado instantes atrás, podía serlo mucho más. Lo sería por los dos a partir de ahora en honor a esas cicatrices imborrables cuya huella también perduraba en su corazón.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Sáb Ene 30, 2016 12:00 am

"Por Naga Kija, estas bien?"

Pregunto una mujer de ojos celestes como el cielo y larga cabellera dorada corriendo al encuentro de su hijo el cual traía sus pulcras ropas blancas totalmente sucias, con las rodillas y la cara lastimadas al parecer por una caída.

"Estoy bien madre no te preocupes por mi. Y... has pronunciado mal mi nombre otra vez."

Comento el chiquillo sacudiéndose la tierra de su ropa con un semblante totalmente tranquilo en el rostro que desentonaba totalmente con su rostro y cuerpo de niño con escasos 8 años, aun que la realidad era que recién había cumplido los 15.

"No parece que estés bien pequeño.... seguro que no te duele nada?, ni un poquito?"

Pregunto la madre arodillandose a la altura de su pequeño hijo, preocupada por su comportamiento tan aparentemente indiferente.

"Papa dijo que si hago escándalo por cosas tan triviales tendré una existencia muy miserable. Los manaketes no lloran solo por unos cuantos raspones."

Respondió nuevamente el chiquillo con un gesto tranquilo en el rostro mientras su madre le dedicaba una pequeña sonrisa acomplejada, entremezclando preocupación y tristeza por las palabras de su niño.

"Entiendo.... pero sabes?, tu igualmente eres mi hijo y eso en parte te hace humano. Ademas, esos lindos ojitos tuyos no pueden mentirle a tu mami... si quieres llorar puedes hacerlo mi niño"
Spoiler:

Al escuchar aquello Kija abrió grandes los ojos, sorprendido de que ella pudiese adivinar con solo mirarlo que en realidad quería romper en llanto debido a que el cuerpo le dolía. La mujer relajo su rostro al contemplar aquella reacción extendiéndole los brazos para recibirlo entre ellos. Las lagrimas en los ojos del chiquillo se acumularon hasta comenzar a derramarse por sus mejillas.

"Me.... me duele.... me duele mucho.... pero papa ha dicho que no debo llorar...."
Spoiler:

La mujer cariñosa lo rodeo con sus brazos acariciándole el cabello suavemente tarareando una pequeña melodía improvisada, Kija por su parte se acurruco en ella, esforzándose aun por no parecer débil y vulnerable.

"Esta bien Kija.... sera nuestro pequeño secreto. Mientras yo este contigo no tienes que contenerte, mami se encargara de cuidar tu bello corazón humano."

Kija lloro un buen rato sintiendo un alivio inmenso mientras era consolado por su madre quien con paciencia le acariciaba el cabello, acurrucandolo en su regazo y esperando paciente a que el niño se calmara. Al final el pequeño alzo la mirada dedicándole la misma sonrisa gentil que ella le mostraba todos los dias.

"Madre lo has pronunciado mal otra vez. Me llamo Keith-jia.... bueno, no importa.... seguro papa algún día se rinde también, hahahaha"

A partir de allí Kija siempre corría a los brazos de su madre cuando algo lo preocupaba, vez tras vez ella lo abrazaba y le consolaba aliviando cualquier pesar que su corazón tuviera. Sin embargo, el día de su partida todo fue distinto pues por mas que llorase el dolor no desaparecía, pasaron los días, las semanas, los meses y por mas lagrimas que derramase el consuelo no llegaba. Finalmente lo había entendido, ella no regresaría por mas lagrimas que derramase, no valía la pena llamar a alguien que ya no estaba. Así que el hijo híbrido planto narcisos blancos sobre la tumba, prometiendo para sus adentros que no volvería a derramar otra lagrima pues la única persona que resguardaba su corazón humano ya no estaba.

Mas de 2 siglos después de aquello Kija se encontraba recargado en el tronco de un árbol, abatido y arrepentido pero manteniendo un semblante sosegado. Respiraba despacio esperando a que el dolor en su pecho pasara y las lagrimas que amenazaban por emanar de sus ojos se secaran como tantas veces lo habían hecho a lo largo de los años. Debía permanecer firme, un manakete no hace escándalos por cosas tan banales como el dolor, el paso del tiempo se llevaría sus malestares a su debido tiempo y las malas experiencias serian resegadas en lo mas profundo de su ser, encerradas bajo llave.

Las palabras de su amiga lo trajeron de regreso a la realidad, diciéndole que en realidad aquellas marcas eran un recordatorio de que debía ser mas fuerte, aun así la culpa no se desvanecía de su pecho. Acaso su padre se habría sentido de aquella manera cuando le dejo aquellas cicatrices?.... si, aquel había sido la única vez que le vio llorar. Fue espontaneo, fortuito e inesperado por lo que no reparo en el hecho de que ahora estaba haciendo abrazado mientras que acariciaban suavemente su cabello blanco. No era la misma persona pero el sentimiento era bastante similar uno nostálgico y muy cálido.

"No me voy a ninguna parte, ¿sabes? Estoy aquí. Deja que esta vez sea yo quien te sostenga, muestra tus sentimientos más profundos, conmigo no tienes que reprimirte."

Ante estas palabras Kija finalmente se dio por vencido, abrazando débilmente a la muchacha mientras se acurrucaba en su pecho y comenzaba a temblar, dejando que las lagrimas comenzaran a correr por sus mejillas por primera vez en mas de 2 siglos. No sabia como ni por que, pero el peso en su pecho y el dolor se hicieron mas soportables, desapareciendo poco a poco mientras salían de su cuerpo con pequeños gimoteos reprimidos.

- Te... tengo.... miedo.... -

De su garganta apenas salia un hilo de voz, le costaba trabajo expresar aquellos sentimientos que tan acostumbrado estaba a reprimir y dejar de lado, siendo totalmente sincero con aquella persona que tanto quería incluso como si se tratase de un miembro de su familia, un cariño similar al que sentía por sus padres pero diferente de una forma que no sabia explicarse pues no conocía otro tipo de cariño ni uno mas grande que el que sentía por sus progenitores.

- Tengo miedo.... tengo.... mucho miedo.... me asusta el poder que guarda la dragonstone.... estoy asustado de lo que puedo hacer con el.... puedo ver el miedo que me tienen en sus ojos.... he probado el sabor de la sangre humana.... son tan.... frágiles...  no quiero hacerles daño.... no quiero hacerlo pero no puedo controlarlo. No quiero hacerle daño ni a usted ni a nadie... no quiero que teman.... no quiero... convertirme en el monstruo al que tanto temen -
Spoiler:

El no era un manakete, era imposible que fuera tan fuerte como uno y sin embargo incluso su padre llego a mistrar debilidad frente a su hijo y probablemente en alguna ocasión frente a su mujer, por lo cual el alvino pensó que.... quizá, si solo se trataba de Saabirah estaba bien verse vulnerable aun que fuese solo por esta vez.

- No se que hacer.... como se supone que pueda proteger a los que me importan si no puedo siquiera controlar mi propio poder.... esas marcas en su cuerpo me duelen.... así como las mías seguro le dolían a mi padre.... -

Comenzó a respirar mas tranquilamente, dejando que el palpitar del corazón ajeno lo fuera tranquilizando poco a poco, relajo su cuerpo y cerro los ojos, aun acurrucado en sus brazos como en aquellos viejos tiempos que aun perduraban en su memoria aun con el paso de los siglos.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2016 2:38 am

Reaccionando adecuadamente al gesto de apoyo que ella le estaba brindando, sintió sus brazos aferrándose a su torso mientras cedía ante las lágrimas y el terror que le causaba aquella naturaleza durmiente en su interior, ferocidad aguardando a ser súbitamente despertada de su letargo por el prístino resplandor de la piedra ancestral perteneciente a la especie manakete. Esa joya que su amigo siempre portaba al cuello como un tesoro desde el momento en que se conocieron, pero que ahora se había convertido en la causa de todos sus males. No le gustaba que pensase así de sí mismo, como si su faceta laguz fuese algo nocivo e incorrecto, pero no se sentía capaz de reprochárselo con lo mal que lo había pasado al recordar aquel incidente en que casi la mata. Aún rodeándolo con sus brazos, los plegó ligeramente para que sus manos pudiesen rodearle las mejillas e ir secando sus lágrimas a base de caricias cariñosas con el dorso de las mismas a través del lateral de su rostro. Muchas empapaban su blusa porque reposaba sobre ella, pero no le importaba, lo hacía como gesto simbólico de afecto y no por que dejasen de fluír, le dejaría quedarse en su pecho todo el tiempo necesario para que ese mar de dolor fuese desbordado completamente.

Escuchó en silencio y le dejó expresarse. Sus emociones eran turbulentas, agitando su corazón cual caudal embravecido y su cuerpo por igual de tal modo que apenas podía hablar al principio, como si las palabras fuesen cercenadas por un dolor enmudecedor. Siguió intentándolo hasta que logró abrirse paso entre el silencio, como también ella había hecho anteriormente en su efímero lapsus. Momentos difíciles para la oratoria, pero no del todo perdidos porque podía comprender el significado de sus temerosas palabras. Le dolía enormemente oír su voz quebrada de aquel modo y los latidos de su corazón se endurecían con cada dato sobrecogedor que obtenía de entre sus labios.

-No hay monstruo alguno, salvo el que ellos se esfuerzan en ver, Kija. Las criaturas monstruosas no se preocupan de si hacen daño o no, pero tú tienes un corazón tan grande como para pensar en protegerlos a todos, sin importar cuánto dolor te hayan causado toda la vida. -respondió, amorosa y apoyando sus labios en su coronilla para darle un par de leves besos mientras le jugueteaba con los lisos cabellos entre las manos a modo de mimo, enredando las yemas de sus dedos a través de cada mechón tiernamente. -Te voy a contar lo primero que yo pensé de ti en Altea, cuando nos vimos por primera vez. Aparte de que ya entonces podía tomar tu mano sin temerte, me quedé impresionada de lo bondadoso que eras con alguien que pensabas que tenía como objetivo dañarte. Asumías que me disponía a atracarte despiadadamente y, sin embargo, me escuchabas pacientemente, llegaste incluso a ofrecerme todo tu dinero. ¡No podía creer lo que veía! Tras todo ese sufrimiento eras amable, como lo estás siendo ahora. -lo miró desde arriba, conmovida al recordar al desorientado híbrido al que tomó en aquel lugar y que ponía la otra mejilla ante cualquier tipo de agresión posible. Otra persona que hubiese sufrido ese trato tantos años jamás se habría prestado a que le amargasen más la vida. Ella nunca podría, era algo que solo un alma tan blanca sabía hacer, aquel que usaba Hakuryuu de sobrenombre con toda la razón.

Apretó algo más su cuerpo contra el de él al tensar el sentido abrazo, cobijándolo por completo a pesar de no tener unas membranosas y poderosas alas que sirviesen de escudo sino un corazón que ahora latía por él, para él. -Eres mi pequeño, hermoso dragoncito blanco, un manakete con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho, por lo que le causa dolor. Te protegeré de cualquiera que quiera afrentarte nunca jamás, la historia no se repetirá y no será tu estirpe la que se encargue de impedir tu felicidad. Superaremos los obstáculos. -susurraba pero con certeza y decisión, acariciándolo como quien acababa de hallar la más brillante pieza de oro que jamás alcanzaría a ver en la vida. No quería ver lágrimas de nuevo enturbiando su alegría resplandeciente, expresada siempre desde la quietud que tanto complementaba su carácter impulsivo de nacimiento.

Por esa forma de ser era también que podía mostrar tan poderosa valentía, osada como ella sola. -Soy frágil como todos ellos, sigo siendo una simple humana. Puede que incluso más porque he nacido con gran debilidad, sencilla de romper, pero puedo soportar las heridas que hagan falta para avanzar en nuestro camino. Y ninguna de ellas deberán hacerte sentir mal porque me recordarán valiosas lecciones aprendidas. -reivindicó, dispuesta a fortalecerse en cuerpo y alma para defender ese futuro que dijeron que compartirían juntos como una familia, uno muy importante para ella. -Puede que se haya descontrolado una vez, pero tu consciencia sigue habitando en esa manifestación de ti mismo, por lo que te ayudaré en todo lo posible a aceptarla, entenderla y controlarla. Llegará el día en que sonreirás sin preocupación, así sea lo último que haga, Kija... -clavó sus ojos dorados en su silueta vulnerable, deseó poder hacerle ver la idealización que en su mente suponía ver su sonrisa apacible por el resto de su vida y lo mucho que la colmaba de alegría que formase parte de las metas por las que lucharía. Tras todo aquello, se merecía llegar a ser feliz. Seguía acariciándole como si pretendiese entrar en contacto así con su alma y relajarla con su tacto cálido perteneciente al nuevo hogar.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Lun Feb 01, 2016 6:54 am

Kija había cerrado los ojos mientras que las lagrimas aun emanaban de sus parpados, sintió como las pequeñas manos de su amiga limpiaron un poco sus mejillas en un gesto cariñoso y le dedicaba suaves palabras referente a lo que ella pensaba sobre todo aquello. Sentía a ratos una gentil caricia en su cabello y, de alguna manera que no sabia explicarse sintió que los delgados brazos de la muchacha lo resguardaban de todas sus dudas y temores que había estado reprimiendo hasta ahora, como si ella le ayudase a sostenerlos haciéndolos mas ligeros.

- Es verdad.... desde el día en que nos conocimos usted me tomo de la mano -

Hablo con suavidad al recordar igualmente aquel día en que ambos se conocieran y que daría un cambio radical a su vida. Al principio le fue imposible creer que alguien seria capaz de acercarse a el de aquella forma tan familiar, tanto que su primera impresión fue que la muchacha lo habría confundido con alguien o estaba en un estado febril muy grave. La felicidad que lo invadió cuando se hicieron amigos y como ella le daba su porción de comida. En pocos días la pelirosa le había dado una gran cantidad de los momentos mas felices que había tenido en su vida y aun después de haber visto frente a frente lo peor de si mismo ella se negaba a verlo como algo malo, seguía sujetando su mano y manteniendolo cerca cuando normalmente le habrían apartado con miedo.

- Lo que siento en este momento es algo tan simple pero me pregunto por que no soy capaz de expresarlo correctamente y.... si no soy capaz de decirlo como podría hacer que usted pudiera entenderlo?. -

Comento el joven alvino mientras se separaba de su compañera, abriendo lentamente los ojos para centrarse unos momentos en sus ojos amielados, dedicándole una pequeña sonrisa.

- Aun si llego a olvidar el cielo estrellado que nos cubre esta noche, nunca podría olvidar que lo estuvimos viendo juntos. Es como... si.... -

Hiso una pequeña pausa, no era bueno expresándose pero realmente quería decirle lo agradecido que estaba con ella y lo importante que era para el, que mientras estuviese cerca se sentía capaz de sonreír de nuevo. Aun que fuera frágil, aun que fuese un ser humano, le quería.

- Si usted fuese una flor es probable que no fuese diferente a todas las demás. Pero de entre todas ellas una acaricio mi pecho con sus pétalos.... Es por eso que solo yo le dedicare estas palabras y es por eso que solo usted las puede escuchar -

El joven manakete se acomodo a su lado, ahora siendo el quien la abrazaba, acurrucandola en su pecho como la persona valiosa que era para el, por que quería tenerla cerca, sentir su aroma y su calidez, sentir que aun estaba allí.

- El hecho de que yo este aquí este día, en este momento, es la prueba de que usted ha estado a mi lado y los sentimientos que tengo en este momento son la prueba de que los tengo por usted.... Y algún día, incluso si olvido las lagrimas y las sonrisas recordare que.... sin ninguna duda.... estuve a su lado. -

Lanzo un pequeño suspiro, no quería arruinarlo con mas palabras complejas que probablemente ella no entendería, por lo que simplemente siguió abrazándola, agradeciendo desde el fondo de su corazón de la mejor forma que podía el que ella hubiese elegido buscarle y aun después de la adversidad decidiera aun estar con el.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01, 2016 7:34 pm

Asintió con la cabeza, sí que le había tomado de la mano desde el principio de todo y no pensaba dejar de hacerlo nunca más. La extremidad que al resto de personas les resultaba aberrante, supuesto signo de un sacrilegio contra las divinidades que sólo favorecían la reproducción entre individuos de la misma raza, a ella le parecía lo más normal del mundo. Era más fresquita porque las escamas suelen almacenar menos calor que la piel que recubría su otra mano y era más grande en tamaño pero, ¿acaso no era lo lógico que su dualidad biológica se manifestase de alguna manera para recordarle al mundo que seguía siendo un dragón durmiente? Nadie podía esconder su verdadera naturaleza, solo consecuencias negativas surgían de aquello, igual que las lágrimas derramadas por él al haber aprisionado dentro de sí sus verdaderos sentimientos.

Le dedicó una leve sonrisa, complacida de saber que se encontraba algo mejor, al instante en que se separó de su cuerpo y las miradas de ambos coincidieron. Sus ojos celestes, sabios e inocentes a la vez, siempre le habían transmitido una sensación de seguridad que acertaba a describir de forma apenas concreta, como si las palabras se escurrieran por entre sus dedos y retornasen a la tierra que estaba bajo sus pies. Lo que estaba claro era que hacía unos minutos estaba furiosa y no podía tranquilizarse, su mente era una avispero zumbante de frustraciones que se precipitaban como aguijones por su boca, pero una mirada suya... El solo adentrarse en sus emociones la había sosegado por completo como si sus pupilas fuesen la entrada a un calmo estanque de agua clara. Como siempre, con él se comportaba de forma diferente y desconocía el por qué.  

Ladeó la cabeza porque, en efecto, no comprendía demasiado bien lo que intentaba decirle, no en principio. Escuchó atentamente a todo lo posterior, mientras dejaba que él la tomase entre sus brazos y se apoyaba en su pecho. Se agarró inconscientemente a su túnica y cerró los ojos sintiéndose en plenitud, inspiraba profundamente tranquila. Los abrió al recordar la previa mención del manto estrellado que les cubría, dirigiendo una mirada a éste y percibiéndolo notablemente más hermoso que cuando había llegado a la zona, probablemente porque ahora estaba posicionada en un palco de honor para contemplarlas.

-¿Soy tu flor preferida? -le preguntó, sorprendida y emocionada al mismo tiempo. De algún modo, eso alegraba al lado más profundo de sí misma que salía a saludar de vez en cuando, henchiéndola de orgullo. Tal y como le dijo en una ocasión cercana, sentía su florecimiento más propicio bajo su sombra como abrigo, era algo poético pero la escenificación de la escena le resultaba incluso más agradable.

-Yo también siento algo especial por ti, algo que es difícil de explicar. Es como si te conociese de toda la vida, aún si no llevamos mucho tiempo juntos, por eso siento que mi lugar pertenece a tu lado. -trató de expresarse, todavía en la tranquilidad de su abrazo. Había otras personas a quiénes quería de formas diferentes y eran importantes en su vida, pero nunca había llegado a experimentar algo así, nadie le dijo cómo se llamaba ese sentimiento ni lo que debía de hacer cuando azotase su pecho con un dulce dolor que solo disminuía con la cercanía. -Adoro tu calmada forma de ser, tus maneras delicadas y correctas, la forma en que te esfuerzas por comprenderlo todo e inspirar a los demás, tu intención de cuidarme ante el peligro... Y amo la forma en que te ríes. Quiero abrazarte, llevarme tu dolor lejos de ti las veces que sean necesarias para que tu sonrisa no se apague, que siga brillando como las refulgentes estrellas que nos rodean. -le abrazó más fuerte y hundió la cabeza en el pecho, algo sonrojada por pensar en escenas propias de todas aquellas cualidades que había mencionado, de aquellos sucesos que atesoraba en su memoria. Eran sus recuerdos más preciados, los llevaba consigo en todo momento y no era la primera vez que se preguntaba qué haría él en ciertas situaciones en que no sabía reaccionar adecuadamente. Le tenía en mente.

-Y eso es algo que solo me pasa contigo, lo siento porque eres tú y no otra persona... Siempre ocupas mis pensamientos, por eso me siento feliz de saber que tampoco me olvidarás. -era un alivio, sabía que seguiría viviendo muchos más años que ella y que los recuerdos cedían al paso del tiempo, por lo que supuso que su vida tomaría un camino muy distinto al que ahora estaban llevando juntos. Se contentaba con saber que su efímera existencia había bastado para rozar su corazón.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Miér Feb 03, 2016 5:46 am

Sintió gratamente como la chica se acurrucaba en su pecho y se aferraba suavemente de su túnica, aquello lo hacia sentir feliz a un nivel que no comprendía aun siendo tan inexperto en los temas que atañen al corazón.

- Si, se puede decir que tengo a usted especial preferencia.... Me recuerda mucho a los cerezos de los jardines de Naga. Flores pequeñas y de aspecto frágil pero muy bellas cuyos pétalos danzan de forma enérgica llenando el ambiente de alegría, ademas también son de un color rosa muy vivo -

Comento dedicándole una pequeña sonrisa mientras que tomaba entre sus manos un mechón de cabello rosado, acariciándolo con cuidado mientras lo admiraba con sus ojos azules profundo.

- No solo eso, estar con usted me hace sentir como si regresara a mi hogar.... como si usted lograra ocupar el espacio vació en mi interior así como las flores cubren las ramas vacías de los cerezos cada primavera. Usted es una persona tan deslumbrante como ese paisaje, siempre tan confiable como el hecho de que el sol saldrá todos los días. -  

Su corazón latía con fuerza, como siempre le ocurría cuando estaba cerca de aquella jovencita, entendía lo que ella decía pues el se sentía de la misma manera, contando los días en los que no lograban verse y pensando en ella cada vez que su mente se encontraba distraída.

- Yo también quiero protegerla, deseo mas que nada que usted siga sonriendo con esa alegría desbordante que la caracteriza... por tanto es necesario que encuentre la manera de controlar el poder de la dragonstone si quiero evitar otra situación lamentable como aquella -

los ojos del joven alvino se posaron discretamente en la muchacha aun notándose preocupado pues la posibilidad de volver a lastimarla si no resolvía ese problema era bastante real. Ella decía que aprendería de aquellas marcas pero francamente no pensaba permitir que su querida amiga volviese a salir lastimada, ni por su mano ni por la de nadie mas.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 03, 2016 7:23 am

Trató de hacer memoria sobre aquellos libros de botánica que tan bien se había estudiado debido a una mezcla entre curiosidad e interés por conocer las especias que podrían potenciar el sabor de sus platos -fallidamente, claro estaba, cocinando era un auténtico desastre. ¡El orégano, qué gran descubrimiento! Pero no sólo se había fijado en eso sino en ilustraciones concretas hechas a mano por el creador del libro y en la del árbol del cerezo había una especie de bosquejo detallado de la flor de pétalos redondeados a la que él debía de estarse refiriendo. Tenía entendido que se abrían en primavera, la época por excelencia del florecimiento, lo que no sabía era que su color se asemejaba al de su cabello porque el libro era monocromático.

-Las flores de cerezo... Conozco algo sobre ellas, como que las llaman sakuras, pero nunca las he visto personalmente. -reflexionó, recreándose en el relajante tacto de sus manos acariciando un mechón de su cabello rosáceo con los dedos. Era una sensación relajante que le jugase con el pelo, siempre se había calmado de esa manera desde que era muy pequeña, era uno de los puntos flacos de una chiquilla que siempre había destacado por un carácter indomable y que lo ponía difícil a la hora de dejar toda esa fuerza de lado. -Si tanto te recuerdan a mi, me gustaría verlas algún día con mis propios ojos. Suena a que son bonitas, tienen mi respeto si son capaces de emanar sensaciones tan profundas. -eran como ella con su vestido de gala rosa claro, aquel que había lucido durante el baile en que habían estado juntos y dejado cuidadosamente estirado sobre el respaldo de una silla que se encontraba en su cuarto antes de salir de nuevo. Transmitían frescura y delicadeza, a la vez que dinamismo, teñidas de un color rosado pálido que les hacía atraer inconscientemente el flujo de las miradas por su luminosidad.

Lo abrazó más fuerte al escuchar que ella lograba llenarle, era precioso saberlo. Ahora sentía su corazón estrujándose pero era una sensación muy diferente a la de antes y ésta la hacía sonreír ampliamente como en su bella declaración. - En el futuro, todo el sufrimiento serán anécdotas para contar bajo un nuevo día. No importa lo duras que sean las pruebas a las que debamos enfrentarnos hasta entonces, mi sonrisa siempre amanecerá para ti. -se separó ligeramente para dedicarle el gesto alegre que estaba esbozando desde haría un rato por su causa y daba el verdadero sentido a las palabras pronunciadas. Le dedicó una caricia con la mano derecha en la mejilla, viendo su mirada preocupada clavada en la propia.

Entendía su tribulación perfectamente, no en vano llevaban gran parte de la noche hablando de aquellas marcas que surcaban la zona cercana a su omóplato y que él reconocía perfectamente por ser obra de sus garras. Le causaba angustia la posibilidad de que se volviese a repetir una ocasión en que ella volviese a desbordar sangre, más aún si se trataba de algo causado por él. Asintió con la cabeza y se apoyó en sus hombros para levantarse, tendiéndole la mano después para que el apoyo fuese recíproco, por si quería tomarla junto a su futura oferta.

-Entonces, ¿qué te parece si probamos a practicar ahora que tienes los recuerdos tan frescos y las emociones tan presentes? -ofreció, con la mano todavía estirada hacia su cuerpo, expectante. Era posible que se negase por protegerla pero, si había la más remota posibilidad de poder contibuír a su proceso de autoaceptación, quería intentarlo. -Estoy preparada. No tengo ni un ápice de miedo, Kija, así como tampoco debes tenerlo tú. Confío plenamente en ti. -trató de convencerle, con una mirada que emanaba completa seguridad en lo que decía. Nada podía salir mal mientras fuesen ellos dos unidos, eso era lo que ella pensaba en aquel momento concreto, sus ojos anaranjados lo dejaban más claro que el azul de aquellos a los que miraban fijamente. Recordaba que en aquella degeneración de su transformación, Kija seguía vivo en el interior del manakete y su presencia se evidenciaba a través de su mirada, la misma que ahora se encontraba tan apaciguada.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Jue Feb 04, 2016 8:17 pm

Kija dibujo una pequeña sonrisa ante la peticion contraria imaginando como seria la visión de su amiga admirando las flores de cerezo cuyos pétalos caían en una suave lluvia rosada acompañada de un suave pero agradable aroma. En Hoshido había pueblos pequeños en los alrededores pero en realidad pocos humanos se atrevían a adentrarse en las profundidades del bosque de cerezos al ser considerado en su mayoría tierras sagradas y, en efecto, un aura mística podía sentirse en aquel lugar aun que el joven de blancos cabellos nunca estuvo seguro si se debía a que su padre habitaba en el o por que realmente Naga había derramado su bendición en aquel bello lugar.

- Sera un placer llevarla algún día a conocer mi hogar, llevo mucho tiempo fuera así que no haría daño regresar para asegurarme de que todo esta en orden. -

Seguro la capilla que le vio crecer por 3 siglos en este momento se encontraba polvorienta por el desuso y el abandono, probablemente de ir tendría que quedarse un par de días a limpiar y darle mantenimiento básico al lugar. El fuerte abrazo de ella y sus cálidas palabras le hicieron sonreír nuevamente bajo la promesa de que en el futuro todo del dolor del presente no seria mas que un mero y vago recuerdo y, de alguna extraña manera aquella visión le parecía por demás reconfortante.

La muchacha por fin se alzo apoyándose en sus hombros, igualmente tendiéndole la mano para ayudarlo aun que le hacia un poco de gracia dado que el la superaba en peso y tamaño. Sin embargo fueron las palabras contrarias las que le hicieron dudar, con practicar se referia a.... transformarse?. Kija no estaba seguro de que responder a eso pues de momento el tomar su forma de manakete no le parecía una buena idea, menos aun estando en las cercanías de la ciudad principal de Ylisse. No obstante los ojos dorados de la muchacha se notaban firmes y llenos de luz, era verdad que ella no tenia miedo ni sus manos temblaban al sugerir que liberase de nueva cuenta a esa criatura salvaje que residía en su interior, por tanto le parecía patético el hecho de que, si la principal afectada del altercado anterior estaba tan decidida el siguiera envuelto en miedo y seguridad.... ella confiaba plenamente en el, era su turno de confiar plenamente en ella y la idea de que todo saldría bien.

- Entiendo.... pero a cambio de ello.... -

El muchacho tomo la mano de la pelirosa, mas al reincorporarse se dirigió hacia el tomo de trueno que ella había arrojado a un lado hace unos momentos, dudo un poco antes de tomarlo en sus manos pues aun le tenia miedo a aquella energía que tenia la capacidad de atravesar sus defensas como una daga atraviesa las hojas de pergamino, se giro hacia la muchacha y deposito el libro en sus manos.

- Tenga esto a la mano señorita Saabirah, se que usted ha dicho que confía plenamente en mi así que yo confiare en usted en caso de que traicione sus expectativas. Es la única que podría frenarme si cualquier cosa sale mal así que haga lo que tenga que hacer si se da la situación.... esta vez soy yo quien se lo pide encarecidamente. -

Hablo posando el libro en las manos contrarias esbozando aquella sonrisa tranquilizadora de siempre. Estaban en un lugar apartado y a altas horas de la noche el ocasionar algún tipo de altercado con los pueblerinos cercanos era una posibilidad nula, espero a que ella aceptara aquella condicion para estar mas tranquilo y acto seguido se alejo unos pasos para poder contar con el espacio suficiente que su forma laguz necesitaría. Al igual que siempre cubrió la piedra de su collar con la mano derecha para ocultar el resplandor que emanaría de esta una vez que el proceso comenzara y cerro los ojos para comenzar a concentrarse. No sucedio nada.

Kija abrio los ojos lentamente comprobando que nada habia cambiado, seguia siendo del mismo tamaño y manteniendo su forma humana, el chico de blanco cabello no pudo evitar parpadear un par de veces ligeramente confundido por ello. Aun asi no menciono nada y cerro los ojos una vez mas para concentrarse de nuevo y activar el poder de su dragonstone.... nada. Apreto los parpados y el agarre que su mano derecha mantenia en su collar intentando aplicarse mas en su tarea de cambiar de forma pero al igual que antes nada parecía diferente a como era hace unos momentos, intento concentrarse con tanta fuerza que su rostro se volvió totalmente rojo, incluso se encorvo ligeramente para adoptar una posición cuadrupeda mas acorde a su transformación y así facilitar el proceso pero el resultado seguía siendo el mismo.

- No.... no puedo.... -

Fueron las primeras palabras que salieron de su boca después de varios minutos intentando retomar su forma laguz, sintiendo una gota de sudor frió caer por su cien y su respiración detenerse unos momentos intentando comprender que estaba sucediendo pues siquiera el mismo podía creerse la afirmación que estaba saliendo de su boca.

- Señorita Saabirah.... no puedo transformarme.... -

La miro con pánico contenido en su mirada pues si bien hacia unos momentos renegaba totalmente de aquel poder y deseaba deshacerse de el, ahora que su deseo parecía haberse cumplido no podía evitar sentir una extraña mezcla de miedo y desasosiego pues no sabia explicarse como era que no podía activar la dragonstone cuando había podido hacerlo naturalmente desde la mas tierna infancia.

- Quiza solo estoy cansado, debe ser eso seguro.... O quizá no he logrado concentrarme correctamente. Por Naga... -

Era la primera vez que se sentía tan extraño pues aun que manejar un par de extremidades extra como eran las alas, soltar el hálito de energía y volar eran cosas que se le dificultaban bastante al principio la transición entre su forma humana y la draconica era algo tan natural para el como lo seria el respirar, podía hacerlo mientras tuviese en su poder una dragonstone que funcionara. Aquello le hiso tomar su collar entre sus manos para analizarlo pensando que quizá esa dragonstone ya estaba demasiado desgastada, pero no era el caso, seguía entera y emanando ese singular reflejo tornasol que hacia constar que su poder ancestral aun estaba resguardado en su interior. Finalmente volteo a ver a su amiga notoriamente mas preocupado de lo que estaba antes de intentar retomar su forma de manakete.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 05, 2016 12:57 am

Asintió con la cabeza, sonriente a más no poder, cuando la idea de visitar aquellas radiantes estelas rosáceas afloró en la conversación. Le parecía la mejor de las ideas porque la descripción que le era ofrecida sobre ellas resultaba de lo más hermosa ya sólamente en su voladora imaginación, que ya los situaba a ambos recorriendo los famosos espacios naturales que tantas veces habían sido mencionados por Kija al exponer la posibilidad de visitar la tierra en que se crió y que ella jamás alcanzó a pisar en la vida. Le hacía ilusión, ciertamente. Por una parte, contaba con la seguridad campestre que tanto solía agradarle, además de que viajar era algo divertido y que aquel periplo le permitiría conocer mucho más del hombre que tenía delante de sí.

El susodicho tomó su mano para levantarse, pero no se quedó a su lado sino que procedió a tomar el grimorio que se encontraba a unos pasos de ambos. No comprendía en qué estaba pensando, ¡no iba a volver a herirle de nuevo! Si tenía que detenerle de alguna forma, encontraría una que no volviese a hacerle pasar por un período de absoluta inconsciencia. Se le partía el alma de solo recordar su imagen postrado en la cama que compartieron por un tiempo y en que le cuidaba, sin saber si llegaría de verdad a abrir los ojos de nuevo, confiando en las palabras de su padre que daban el visto bueno a sus constantes vitales. La euforia de recuperarle después se había sobrepuesto a la ansiedad durante su letargo pero no había sido fácil, era incapaz de dormirse en aquellos días si no notaba el calor de su cuerpo en contacto con el suyo para saber que su corazón seguía latiendo. ¿Cómo iba a querer repetir aquello que casi se lo arrebata de entre las manos y que era directamente responsabilidad suya? Incluso si él seguía sonriendo aquella proposición no estaba bien a sus ojos y su contrariedad le impedía apreciar que lo hacía por salvaguardar su seguridad ante todo.

Con una mueca de disgusto, tomó el libro y asintió con la cabeza, confiaba lo suficiente en su poder interior como para siquiera plantearse que fuese a salirse de su control cuando se encontraba en un medio emocional no hostil... Se equivocaba. No sólamente no podía manejarlo sino que ya no invocarlo y su luz no emanaba de la piedra que solía agarrar con tesón. El rostro de ambos comenzó a lucir preocupación, pero él no se rindió y trató de fomentar su instinto salvaje al posicionarse como una bestia cuadrúpeda. Tampoco logró conseguir gran cosa, lo que hizo saltar las alarmas internas de la pelirrosa porque era una complicación importante.

Con miles de ideas pululando por su cabecilla, se acercó a él y tomó su rostro sostenido entre las palmas de ambas manos. Procuró no tirar fuerte de él cuando lo atrajo hacia sí y pegó ambas faces hasta que apenas quedaba espacio vital entre ambos. Intentó bucear en su mirada pero sentía que no era tan buena psicoanalizando como él en todo momento. Incluso así, podía ver en su azul irisado y sus brillantes pupilas que estaba asustado. Antes también lo estaba, desde el mismo inicio de aquella conversación sobre marcas que tanta huella habían dejado en ella, no se olvidaba de nada, fue por ello que llegó a cierta conclusión.

-¿Estás renegando de tu verdadera naturaleza? -preguntó, con una mirada anaranjada que parecía querer rebuscar en sus adentros. Frunció ligeramente el ceño, concentrada en su labor empática descifrando las emociones de su interlocutor. -Es probable que tus malos pensamientos acerca de tu parte manakete estén interfiriendo de algún modo, o eso es lo que me parece. No soy ni de lejos tan sabia como los espíritus que me guían pero sí te puedo decir que el estudio de los mismos me ha revelado que los seres mágicos dependen mucho de la intelección, de la disposición mental... Aunque claro que estar cansado agota a la mente en sí misma también. -razonaba en voz alta a la vez que le contestaba, tratando de resolver el enigma de por qué las dos piezas, dragonstone y Kija, no eran capaces de conformar el conjunto del rompecabezas.

Se sentía un poco inútil al no poder decirle algo que relajase sus emociones, su nerviosismo sí era palpable a pesar de la tranquilidad que solía emanar por inercia. Recordó lo que él hacía para calmarla siempre que sus emociones se salían de contexto, decidiendo imitarlo a pesar de que le daba bastante vergüenza. Elevó las punteras y lo tomó en un abrazo en que le dio un par de palmaditas en la espalda con suavidad. -Y-ya todo va-a a pasar. -fue lo único que alcanzó a decir, bastante sonrojada, para luego depositar sus labios en su frente y darle un beso. Inocentemente, se posicionó en su rango de visión y se alejó en un torpe intento de reproducir los movimientos que recordaba de él. -Todo está bien, Kija, lo superarás. Confía en tus virtudes. -le dedicó una pequeña sonrisa, ya algo más segura de sus acciones que cuando imitaba un gesto que supuso que le gustaría. Actuando con su porte seguro habitual, trató de que sus afirmaciones portasen la fuerza necesaria para convencerle, contrayendo el puño delante del pecho y aguardando a ver si su estado de ánimo iba a mejor o peor. Pendiente de él, como siempre había estado.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Lun Feb 08, 2016 5:55 am

Kija no pudo evitar contener la respiración unos segundos en cuanto la distancia entre su rostro y el de la pelirosa termino por ser casi nula, abriendo los ojos totalmente sin poder apartar la mirada del brillante color dorado que lo miraba fijamente, no se explicaba por que de la nada estaba tan nervioso o por que su corazón no dejaba de golpetear fuertemente contra su pecho sin descanso alguno. Sin embargo comenzó a recuperar la calma conforme iba escuchando sus palabras, encontrando cierta lógica en ellas y la explicación de su aparente problema con la dragonstone.

- Renegar?... pero como se supone que acepte algo así como si nada?, yo no soy una bestia salvaje señorita Saabirah. Esa.... no puede ser mi verdadera naturaleza... -

Dudaba, por supuesto que lo hacia. Incluso estaba tan inseguro de su propio auto control que le había pedido a su amiga que volviese a fulminarlo con otro relámpago si la situación anterior se volvía a repetir, habían pasado un par de meses desde el incidente pero el chico no se había transformado de nuevo en todo ese tiempo pues aun que recién ahora comenzara a ser consciente de ello parecía que la represión a su lado laguz había comenzado desde hacia ya una buena temporada.  

El abrazo de la muchacha lo tomo nuevamente por sorpresa pero siendo franco consigo mismo lo sintió bastante grato y reconfortante, tiñendo sus pálidas mejillas de rojo ante el pequeño beso que recibió en su frente. El joven alvino no pudo evitar sonreír ante aquello pues aun que no era exactamente igual a como lo hacia su madre ciertamente aquello le trajo un cierto alivio a su espíritu que casi todo ese rato se encontraba tan turbulento como un mar embarbecido por una tormenta.

- De momento.... supongo que sera mejor dejarlo así. Nada bueno puede venir de forzar un poder como el de una dragonstone. Por otra parte.... quizá.... me haga bien alejarme una temporada de los campos de batalla y relajarme un poco como en esta noche. Quien sabe?, podría regresar al gremio y dedicarme a preparar la comida o a instruir a los que deseen aprender a leer y escribir. -

De hecho no sonaba a una mala idea, desde que salio de su hogar rara vez se había visto en la necesidad de usar su dragonstone hasta que comenzó a participar activamente en los combates, pensando que tal vez aquello fuera en parte responsable a ese creciente sentimiento bestial que se hacia cada vez mas fuerte dentro suyo e incluso tomaba las riendas de su ser en cuanto lo atrapara desprevenido. Finalmente y lanzando un suspiro de cansancio Kija apoyo su cabeza ligeramente en el hombro de la muchacha y soltando un pequeño suspiro que parecía mas bien de cansancio, pero no uno físico si no mas bien uno emocional, uno del cual le tomaría mas que unas horas de sueño y buena comida para recuperarse.

- Se que aun tengo muchas cosas que investigar, no olvido que aun debo encontrar a mi padre y descubrir el origen del viento aciago para erradicar de una buena vez por todas a los emergidos pero.... estoy cansado, muy cansado. Aun que sea por esta vez quisiera poder ser egoísta -

Cerro los ojos un momento pues siendo franco la parecencia de la pelirosa ya le resultaba tranquilizadora pero en aquel momento especifico deseaba tenerla cerca mas que nunca, sentir que estaba allí, que no estaba solo. Quizá como manakete contaba con una expectativa de vida mucho mas amplia que un ser humano, pero quizá, por eso, sus heridas emocionales tardaban mucho mas tiempo en sanar.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 08, 2016 8:33 am

Hubo algo en su discurso que le hizo sentir cierta molestia, arrugando ligeramente la nariz y entornando la mirada con incredulidad. Se trataba de la referencia a su forma laguz como si fuese una alimaña, sintiendo el muchacho que pudiere ser el depredador acechante de entre el rebaño de ovejas que serían los frágiles humanos, caminando ignorantes del peligro potencial que a menudo rondaba sus bulliciosas calles. Esas personas le observaban siempre con prejuicio en sus luceros, que relucían con el terror prendido por ver su mano dragontina, dados a discriminar todo aquello que era diferente a lo que estaban acostumbrados. Las palabras usadas por su amigo para referirse a sí mismo fueron "bestia salvaje", apodo que no le hubiese extrañado escuchar proveniendo de aquella gente iletrada que poco se esforzaba por conocer pero, ¿de él? Negó con la cabeza de un modo que fue completamente visible, consternada. Le dolía que pensase así de sí mismo solo por poseer una fuerza tan envidiable y magna que se descontrolaba cuando no se ejercía el hábito de dominarla.

-No eres una bestia salvaje, eres una bestia amable. -corrigió, con un tono de voz aún cariñoso pero que transmitía una certeza bastante tajante. Cada vez veía más claro cuál era el primero de los muchos problemas que podría estar pasando a la hora de transformarse: la autonegación, no aceptaba a sí mismo como manakete y eso era nefasto porque rechazaba mentalmente la transformación. -La primera vez que te vi me quedé francamente impresionada. Emitías un aura poderosa, prístina y sabia al mismo tiempo. Mantuviste el combate bajo control en todo momento y me protegiste de los males que nos acechaban, no hay nada inaceptable en ello. -sus ojos se llenaban con el recuerdo de aquella forma que superaba con creces a todos los allí presentes en potencia, incluída ella. Y no había masacrado por puro placer sino que se trataba de emergidos, de aquellas abominaciones tan terribles que perfectamente hubiesen podido dañarla de no contar con su custodia

Su rostro de plácida reminiscencia mudó su expresión a una que evidenciaba cierto resquemor, no con respecto a él sino a las circunstancias pasadas que habían derivado en las tribulaciones del hoy. -Por el contrario, en el siguiente encuentro lo que alcancé a ver fue a un hombre atemorizado que se refugió tras aquella forma degenerada para que desempeñase su labor de autoconservación, motivo por el que atacaba indiscriminadamente. Tus ojos no eran tuyos, solo a ratos, no estabas dirigiéndola. -se esforzó mucho por extraer las palabras exactas que describían lo visto en aquella batalla a tres bandas tan carente de lógica que los había enfrentado entre sí. Su mirada estaba muy ausente, pero había momentos en que el dragón se moderaba al emerger la comprensión innata de aquel hombre que tenía la paciencia más infinita del mundo. No podría olvidar el paso de esos zafiros opacos siendo inundados por la luz del alma de quien tanto quería, regalándole la tranquilidad de que era salvable. Eran recuerdos difusos por la confusión que los rodeaba pero su mente espabilada había sabido captar más de un detalle importante. No solía demostrar su intelecto abiertamente, pero sus dotes de observación estaban siempre ojo avizor.

El suspiro del albino cercano a su oído hizo que dejase de hablar y se dedicase a escuchar su plan de tomarse una temporada sabática. Pasó una mano por su nuca y la entrelazó entre sus cabellos blanquecinos, instando a las yemas y uñas de sus dedos a que se desplazasen a lo largo de su coronilla en un mimo que solía saber relajante. Lo que oía le hizo pensar que tenía las suficientes preocupaciones como para haber flaqueado mucho antes. Esbozó una mueca empática para con sus emociones. Tal vez sí se mereciese un descanso, incluso si su alocada interlocutora era más partidaria de enfrentarse a los problemas de frente, sin agachar las orejas, sin nada que temer... Todos mostraban momentos de debilidad algunas veces en la vida, habiendo sido la de él infinitamente más larga.

-No tienes que luchar, yo puedo hacerlo por ambos. -incluso si él prefería quedarse en la retaguardia, ella continuaría activamente con su labor. No le molestaba soportar su peso corporal sobre el hombro, así como tampoco el emocional ni el bélico. De hecho, se le ocurrió una original idea acerca de cómo ayudar y ser ayudado en su tan bien encarrilada iniciativa en Jauría Gris. -Si ayudas a la gente del gremio, ellos podrían ayudarte a ti con tus investigaciones. Ya sabes que contamos con una barbaridad de informantes y buenos espías... Como mínimo, podrían lograr averiguar el paradero de tu padre, por fortuna los manaketes no pasáis muy desapercibidos. -se rió levemente, gastando una leve broma con una pizca de realidad en sus palabras. Enfocó la vista en la mano de su amigo desde lo alto, lo cierto es que llamaba la atención y podría tratarse de algo hereditario según su entender. O no. No tenía la menor idea, era el primer laguz que conocía y sólamente había tenido contacto aparte con una linda gata arisca que estaba a la defensiva. Le faltaba demasiada información acerca de un conjunto de razas que evitaban relacionarse con la de la suya propia, huyendo como si les ardiesen las posaderas nada más olisquearles.

-Reposa lo que necesites. Yo seguiré a tu lado, tanto mientras recuperas tus fuerzas como cuando ya te sientas capaz de encarar todo esto de nuevo. Sin presiones, que ni eres egoísta... ni estás solo. -sabía que lo había recalcado muchas veces pero se sentía en la necesidad de volver a hacerlo. Conocía el poder que residía en las palabras, reafirmar una frase simple como aquella solía hacer que la persona no se sintiese aislada nunca más. Quería que así fuese, que supiese que contaba con ella para enfrentarse a las dificultades como lo habían hecho cuando la forma de manakete que sí era adecuada la acompañó contra lo que él curiosamente denominaba viento aciago. -Yo seré tu fuerza, Kija. -respondió, sonriente a más no poder, convencida de que podía serlo por ambos en los meses venideros que sin duda le ocuparía recobrarse del profundo desgaste mental que había estado soportando por sí mismo.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Kija el Mar Feb 09, 2016 7:50 am

Ante las palabras de la muchacha el muchacho no pudo hacer mas que reflexionar en las situaciones que ella planteaba. Por una parte recordaba claramente los combates que había realizado contra los emergidos e incluso aquel en el que pelearon contra enemigos humanos. Quizá no estaba acostumbrado a ser una criatura violenta pero si que sentía en esos momentos su transformación como algo bastante natural y cotidiano. Sin embargo aquel ultimo encuentro lo sintió como algo bastante ajeno a su persona y de hecho sus recuerdos eran difusos y escasos. De todas maneras lo mejor de momento seria tomarse un tiempo de reflexión, quizá el hecho de no poder transformarse no fuera algo malo después de todo pues le facilitaría dicha tarea.

- Mhhhh.... mi padre ciertamente no es muy diferente a ustedes cuando esta en su forma humana, sus únicos rasgos distintivos son que es muy alto, pelo blanco, ojos dorados y según mi madre "pintas de delincuente".... aun que ahora que lo pienso creo que tenia razón -

Antes no lo había notado pues poco y nada conocía del mundo exterior en aquel entonces pero actualmente si que sabia como lucían los delincuentes y muy a su pesar su padre solía tener el aspecto de uno: Cara de pocos amigos, vistiendo pieles normalmente, musculoso, poco apego por el aseo personal y los modales. Aun asi lo recordaba como un hombre muy amable, paciente y que emanaba un aura extraña que siempre lo hacia sentir seguro y a salvo ademas de ser igualmente bastante sabio aun que un tanto estricto.

- Aun así me parece una excelente idea, después de todo debe ser mucho mas fácil encontrarlo si son muchos ojos los que lo buscan ademas de que en el gremio podrian abarcar areas a las que normalmente yo no podria acceder... -

Como el mercado de esclavos por ejemplo y aun que francamente no deseaba pensar en aquella posibilidad era bastante posible que su padre hubiese sido capturado.... después de todo los manaketes no eran seres invencibles y aun que ciertamente su progenitor le superaba en tamaño y poder estaba seguro que sucumbiría con igual rapidez ante un mago versado en la magia de trueno. Las caricias de la chica apartaron momentaneamente aquellas ideas apesadumbradas de su mente, al parecer ver el lado negativo de las cosas se le estaba haciendo cada vez mas habitual dándose cuenta de que el mundo en realidad era bastante sombrío, aun asi deseaba desde el fondo de su corazón el seguir confiando y tener fe en las personas, el mundo no podía ser un lugar tan cruel si existían personas como Saabirah en el después de todo. Se separo una vez mas de la muchacha esbozando una pequeña sonrisa para después perder la mirada en las estrellas una vez mas. Ciertamente era una noche preciosa pero al estar hundido en sus propias penas no lo habia notado hasta ese momento.

- Dudo poder conciliar el sueño en un buen rato así que creo que daré una pequeña caminata, después de todo nunca había estado en Ylisse y ahora que casi no hay personas es una buena oportunidad para apreciar el paisaje sin molestar a nadie. -

Comento de forma tranquila, al parecer recuperando su actitud serena habitual pues poco y nada podía hacerse de momento por su situación y era costumbre suya no preocuparse en demasía por cosas que de momento no tenían solución.

- Me.... gustaría.... si no le molesta.... que pudiese acompañarme  un poco mas. -

Comento agachando ligeramente la mirada mientras que sus pálidas mejillas se coloreaban de un ligero tono rojizo y su mano cubierta por blancas escamas se acercaba a la pequeña y delicada mano de la chica, rozándola con uno de sus dedos pero sin animarse a tomarla. No estaba seguro de por que hacer aquella petición le aceleraba nuevamente el pulso y aun a sabiendas de que ella probablemente estaba cansada aun deseaba permanecer, por poco que fuera, mas tiempo a su lado.

- Aun que entenderé si usted desea ir a dormir.... ha sido un día largo después de todo y debe estar agotada. -

Era imposible que Kija se percatara de ello pero para fines prácticos aquello se podría entender como una invitación a una cita, quizá parecida a la que tuvieron horas antes en el baile o quizá diferente, la verdad era que no tenia manera de saber de que iba la cosa siendo tan inexperto en esos temas. Contuvo un momento la respiración esperando su respuesta siendo el desbocado latido de su corazón el único sonido que retumbaba en sus oídos por el momento.
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Re: Cicatrices y remordimientos[Social][Priv. Saabirah]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2016 12:55 pm

Al ser ilustrada acerca de los rasgos físicos de su extraviado progenitor, se sintió extraña por conocer el hecho de que fuese más similar a un humano que un híbrido como Kija, biológicamente mucho más cercano que un manakete de pura sangre. Difícil de comprender era que uno poseyera una mano dragontina, mientras que el otro pasaba tranquilamente desapercibido en sociedad. Era un claro inconveniente a la hora de optimizar su búsqueda, pero asintió con su cabeza igualmente ante la idea de que los miembros de Jauría Gris podrían abarcar áreas tremendamente más extensas que una sola persona, no en vano eran una organización mundial. No iba a ser un encargo valdío sino pagado con sus servicios como educador, por lo que consideró el trato adecuado en calidad de negociadora del gremio. Confiaba en que los espías pudiesen hacerle ese favor mientras él se dedicaba a reposar, retornando a una calma similar a la que había vivido con aquel hombre en la más tierna infancia.

Sin embargo, experimentó un lapsus mental en que se dispuso a figurarse a aquel hombre según las ambiguas referencias de su retoño, resultando una imagen de lo más perturbadora: Individuo alto, fornido hasta parecer dopado -deducción fruto de que la ingenua muchachita supusiese que su superior corpulencia se mostraría hasta sin estar transformado- que portaba un costal en el que guardaba todo lo que hurtaba en su vida como delincuente, así como unos mitones de cuero que le daban un toque bastante marginal en conjunto con sus vestiduras negras en tan deplorable estado, desgastada por la vida en las calles. Como colofón, se imaginó la cara de Kija enfadado con varias cicatrices en su tez y una melena blanca larguísima peinada hacia atrás como si la hubiesen relamido, siempre caminando encorvado con una combativa cara de pocos amigos.

Una gota de sudor se deslizó rauda por su nuca ante aquella inquietante ensoñación que se proyectaba sobre el rostro de su amigo y tuvo que parpadear unas cuantas veces para que se evaporase en el aire, dejando ver de nuevo al verdadero hombre que se encontraba ante sus ojos. Éste que ahora se había separado de su hombro y parecía algo menos apesadumbrado, pensando incluso en contemplar el paisaje de los alrededores a una hora en que no sería molestado por la población habitual de Ylisstol, gente como quiénes habían ido al baile y que a esa hora debían de estar durmiendo la moña, más borrachos que otra cosa. Ellos, sin embargo, aunque hubieran consumido un poco de ponche, no estaban ebrios y las penurias hubieran bajado todo signo de alcohol que pudieren haber manifestado durante la fiesta. Ahora contaban con un ambiente más íntimo y mayor sobriedad que la mayor parte de los habitantes.

-"¿Sola co-con él de... de noche?" -se sonrojó enormemente ante lo que era considerado popularmente como proponer una cita y por ello quedó en silencio inicialmente. Invadida por la vergüenza, sintió una inesperada bifurcación interna en sus adentros nada propia de ella, en quien lo normal sería negarse por pura fidelidad. Pero quería ir igualmente, incluso si estaba mal visto, claro que sin mayores intenciones. Se sintió algo extraña, disipando todo pensamiento como tal automáticamente de su mente, convenciéndose de que ir con Kija no tenía nada de malo porque alguien tan ingenuo como él ni siquiera hubiese pretendido nada similar... Cierto, él no cononocía los convencionalismos sociales. Seguía aferrándose a la idea de que había siendo un malentendido y no estaba afrentando a cierto pelirrojo por acompañarle, eran... sólamente amigos, ¿verdad?

Notó el tacto de uno de sus dedos rozando su mano y cómo comenzaba a retractarse de su afirmación. Tal vez no sabía qué era ese sentimiento tan extraño que comenzaba a invadirla y le causaba una culpabilidad de la que huía cual atletista, pero de él no quería apartarse ni un solo milímetro. Lo achacó a que era su protegido, por el que estaba desarrollando una guardia incluso mayor. Agarró su mano con la propia y lo observó fijamente a su mirada esquiva. No iba a permitir que les ocurriese lo mismo que en Sienne cuando surgió la inesperada persecución, la sola idea de dejar que la evadiese como hacía con la imagen de su cuerpo le dio miedo, combatiéndola con actos. -Pues claro que quiero acompañarte, nada me haría más feliz. -le sonrió ampliamente, entrelazando los dedos con los suyos tímida pero cariñosamente. Notar el contacto con su cuerpo calmó un poco sus recuerdos y su confusión pasional, pudiendo centrarse únicamente en el presente que ansiaba poder disfrutar.

Echó a caminar a ritmo sosegado, mirándole de vez en cuando y rehuyendo su visión a partes iguales, pero sonriendo en todo momento. Pudo apreciar cómo en las calles apenas había gente, tal y como supuso desde el principio, las noches animadas daban lugar a madrugadas desoladas. Y eso le gustaba porque podía dejar la guardia baja, no tenía que erigir sus miles de murallas emocionales destinadas a extraños porque se encontraba al lado de alguien con quien siempre se sentía muy familiar. Tranquila y nerviosa al mismo tiempo, aquel era el día en que más dualidades sensitivas estaba atravesando en su vida, debatiéndose ahora entre la serenidad que él emanaba por naturaleza y los nervios que provenían de aquella puerta tapiada que trataba de abrirse en su mente.

-No me había dado cuenta hasta ahora de que tu país natal se encuentra en este continente, no lo había razonado. ¿Tienes algún recuerdo de Ylisse o todo es tan nuevo para ti como para mi? -se interesó, pues sabía perfectamente que no todo el mundo era tan dado como ella a recorrerse la mayor parte de su región, pero siempre era una posibilidad plausible que pisara alguna zona del país en veces pasadas. -Comienzo a desarrollar cierto interés por las distintas culturas, sus costumbres y creencias. Es bonito ver cómo gente que proviene de ambientes distintos puede llegar a comprenderse tan bien cuando confluyen... Como tú y yo. -explicó, con gran alegría, pues la comparación era adecuada. Ellos eran distintos en la mayor parte de aspectos y se habían criado en la punta opuesta del mundo pero armonizaban, se complementaban mutuamente.

La posada en que se alojaban aquella noche se encontraba cercana a las afueras de la ciudad, motivo por el que una zona urbana como aquella siguiese presentando trazos naturales como el hermoso árbol en que Kija se había apoyado cuando se encontraba totalmente deprimido, que era la antesala a la zona rural exterior a la capital. Recordaba con exactitud la posición de cierto manantial natural en que había reparado cuando se encontraban de camino hasta allí, y lo guiaba con confianza para darle una sorpresa con una habilidad descubierta no haría demasiado. Llegados allí, pudo apreciarlo más de cerca, rodeado de una corona semicircular rocosa, el agua clara fluía por entre las grietas del pétreo accidente natural y resultaba en un estanque mediano. Podían relajarse en aquel lugar ligeramente apartado de la civilización. Nada malo les acecharía mientras tuviese el tomo cerca de sí, guardado en el forro interno de su capa que cierto severo pero benévolo padre tuvo a bien bordar con firmeza.

-Confía en mi, Kija, no es magia ofensiva, es del todo imposible dañar a nadie de esta manera. -le previno, situándose enfrente de él y tomándole la otra mano para guiarle encima del agua. Parecía una locura pero el hecho de que ella fuese caminando de espaldas mostraba que una película energética de rayo casi transparente, carente de poder destructor, se expandía alrededor de ella y le permitía avanzar por encima del agua como si anduviese por encima sin ceder a la gravedad, como si algo sólido e invisible sostuviese sus pies. -¡¡Sorpresa!! Mira qué fuerte me he vuelto, ahora puedo usar mis dones para hacer cosas divertidas también. -era un intento inocente de hacerle perder un poco el miedo a los rayos, sin forzar demasiado el asunto, sin exponerle a peligro alguno. Además, el hecho de realizar una acción sobrenatural como aquella tan a la ligera estaba segura de que resultaría más tentador que enfrentarse a una tormenta eléctrica de lleno. Le instó con un tirón a que se reunirse con ella, acortando las distancias, pero se dio cuenta de que la pantalla mágica se expandía casi únicamente a nivel personal, abarcando su perímetro, por lo que lo atrajo con mayor fuerza para que no se hundiese de bruces en el agua. Soltó una de sus manos y pasó la propia por su espalda para sostenerle, de modo que sus cuerpos quedaron prácticamente pegados y no pudo evitar sonrojarse súbitamente mientras le miraba sin parpadear con los ojillos centelleando. No le salían las palabras para excusar aquella situación sino balbuceos bastante ridículos por no saber bien qué decir.


Uso de skill:
Espiritualidad:
Permite al mago ignorar cualquier dificultad del territorio, utilizando su conexión con los espíritus para abrir su camino contra arena, terreno escabroso, mal clima, etc., inclusive avanzar lenta y cuidadosamente por sobre la superficie de un cuerpo de agua, sin que sus pies se hundan en esta.
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