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Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

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Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 2:59 am

....Ya habían pasado cuatro años desde su ingreso al ejército de Daein. La vida militar le demostró ser mucho más pesada de lo que pudo haber imaginado en su tierna juventud. Quizá para los más pequeños la vida de un soldado podía sonar atractiva: toda la aventura, hacerse más fuerte, ganar reconocimiento, fama y fortuna; pero el precio a pagar por cada una de esas cosas era sumamente elevado. El entrenamiento en aquel reino era sumamente estricto e inclemente, se esperaba la perfección por parte de cada soldado y no había espacio para la debilidad o el titubeo. Los primeros años fueron un auténtico infierno para ese chico que se había criado en el campo y que luego se trasladó a uno de los círculos bajos de Nevassa. Sus manos no sabían manipular espadas o lanzas sino hoces y rastrillos, y las únicas heridas sufridas habían sido las de los animales salvajes.

....Pero luego todo cambió para bien. De forma lenta y dolorosa fue adaptándose a la rutina en la que se había involucrado. Logró mantenerse a la altura de lo que se esperaba de un recluta en Daein, y durante los tres primeros años dedicaba cada tiempo libre a entrenar todavía más. Mientras los otros muchachos aprovechaban esos días u horas de descanso para ir a beber con los demás o pasar un rato placentero con las damas de las tabernas o los burdeles, el pelirrojo acudía a las zonas de práctica o ejercitaba sus músculos en los patios, o en otras ocasiones acudía con algún superior para buscar algo de tutela empleando la espada.

....Desde entonces hasta ese momento en particular había transcurrido ya un año, y éste había sido suficiente para ganarse cierto respeto por parte de sus otros compañeros. El ejercicio cotidiano le permitía fatigarse con mayor lentitud, y ya sus músculos se encontraban habituados a ser forzados más de lo debido en más de una ocasión. Pero quizá en donde más se había notado su transformación había sido en los combates de práctica. Quien tiempo atrás pelea como un campesino y era derribado en un santiamén, ahora combatía con la ferocidad de un león. Su técnica no era elegante ni refinada, tampoco era la de alguien que había dedicados años y años con un maestro de esgrima. Manipulaba la espada de forma tosca como lo haría un campesino con sus herramientas, pero cada golpe contaba con la suficiente potencia como para desbalancear al incauto que lo recibiera; además aquellas prácticas le habían enseñado a su cuerpo cómo moverse, cómo reaccionar ante tal o cual ataque, y alimentado esa memoria muscular.

....Ese día era como cualquier otro, o por lo menos había iniciado como tal. Había despertado temprano junto con los demás soldados, tenido un desayuno frugal y dedicado las primeras horas de la mañana a calentar y realizar un entrenamiento bastante sencillo y rutinario. El sol había ascendido hasta encontrarse en su cénit, y aquello era señal de que había llegado el momento de las prácticas amistosas. Cabe decir que denominarlas "amistosas" poco tenía que ver con la agresividad mostrada en las mismas, y simplemente significaba que la posibilidad de morir a manos del contrincante era menor, si bien siempre existían historias de uno que otro recluta que había terminado lisiado, o muerto, luego de un combate demasiado salvaje.

....Se encontraba de pie, victorioso frente a su contrincante, un soldado con el que tenía buenas relaciones y con quien, de hecho, solía salir de vez en cuando ahora que podía tomarse algunas horas de respiro de manera ocasional. Ambos se encontraban sin camisa ni protección alguna, sintiendo la ferocidad del sol. El rostro del futuro mercenario, carente de barba para ese entonces, se encontraba perlado por el sudor y su melena rojiza se encontraba absolutamente despeinada. Algunos golpes y magulladuras se encontraban dispersos por su cuerpo, en compañía de viejas cicatrices que ya habían sanado, y un poco de sangre asomaba por su labio inferior, partido. Pero en peor condición estaba quien fue su rival: tendido en el suelo, respirando agitado por el cansancio y en su abdomen un corte que pudo haber sido bastante severo de haberse realizado de haberse querido; su ojo izquierdo se encontraban cerrado y los alrededores enrojecidos, y su mano derecha, con la que solía blandir el arma, mostraba un corte serio que evidentemente le impedía continuar sosteniendo la espada. Era la forma más benévola que había conseguido el pelirrojo para obligar a su contrincante a rendirse sin tener que acudir a heridas más graves, y es que los años de entrenamiento podían endurecer su cuerpo pero hacía falta mucho más para endurecer su corazón.


....- Buen combate. - Pronunció con amabilidad y educación el pelirrojo mientras le ofrecía su mano desocupada al chico, quien la sujetó y se ayudó de ésta para ponerse en pie. El entrenador le hizo señas al perdedor para que se apartara del área de combate y fuese atendido. El perder un combate implicaba sufrir ciertos castigos que variaban desde realizar ejercicio adicional u horas adicionales de guardia, hasta perder un plato de comida en el día o realizar tareas como limpiar las heces de los caballos o lavar todo lo que se ensució en la cocina.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 9:15 pm

Estaba sumamente orgulloso de su ejército y del sistema de entrenamiento que seguía perfeccionando año a año. Un sistema de premio y castigo bastante básico y simple pero que siempre apuntaba a los soldados a mejorar y superarse, comenzando simple había, en los inicios de su vida como Rey, volviendo más estrictos los entrenamientos, suplantando las armas de madera por armas reales, no solo limitar a los entrenamientos a simples clases con muñecos si no de implementar duelos entre los soldados y planteando castigos para quienes perdiesen dichos duelos así como premios para quienes los ganaban. Los ascensos dejaban de ser solo por mérito y comenzaban a decidirse a filo de arma, quien tenía la inteligencia y la fortaleza para ganarle al más fuerte, la tenía para guiar a un escuadrón a la victoria, a parte de buscar siempre la mejora de sus hombres sin que se estancasen en el trabajo estable y sencillo.

El ejercito crecía en silencio, no solo en número si no en fortaleza y cuando los emergidos habían atacado Daein mostró una fuerza militar arrasadora que dejó sorprendidos a sus vecinos y a más de algún noble temblando, sobretodo en la frontera donde las sombras de los batallones de wyverns patrullaban manteniendo a raya a cualquier invasor siendo la muerte lo único que le esperaba, ni siquiera una advertencia.

Era normal para el rey presenciar los entrenamientos, y planeando ampliar sus escuadrones estaba activamente buscando a una buena figura que impusiera el respeto que necesitaba y la templanza para que su pulso ni filo temblasen al avanzar en territorios peligrosos o contra enemigos que superaban el número. Sabía que su ejército era más fuerte, ahora tenía que encontrar el mejor entre los fuertes. Por eso mismo estaba caminando entre los entrenamientos, portando completo su uniforme así como si armadura y amplia capa que arrastraba varios centímetros detrás suyo se asomaba en su espalda el palo de la larga hacha que estaba amarrada.

Se detuvo en la sombra de una de las murallas, resguardado de la simple vista por una de las columnas, analizaba la forma de pelear de cada uno de sus reclutas llamándole la atención un duelo que se estaba llevando a cabo en un área despejada. Dos hombres, espada contra espada sacaban chispas de la furia con la que se enfrentaban, sin embargo, viendo más finamente lograba ver que los movimientos, si bien toscos y poderosos, eran medidos. El hombre de cabellera roja era quien había llamado su atención, su estilo de pelea le recordaba a alguien aunque no podía llamar aquel nombre a su cabeza en ese momento. La manera que había discapacitado al otro para seguir la pelea le hizo ampliar una sonrisa arrogante y avanzando hacia ellos se paró al margen del área de pelea.

Aún no termina el enfrentamiento. Este recluta no ha mostrado un buen desempeño y no es la primera vez que pierde, lleva una semana muy mala según he estado observando. No mejora, no avanza, ni siquiera puede con su mismo nivel. Termínalo, mátalo. No es más de utilidad para este ejército.

Resonante su poderosa voz hizo que todos en el lugar se silenciaran y mirasen al hombre de cabello rojo. El rey estaba dando una orden conflictiva y nadie parecía estar reaccionando como la moral diría que deberían, si no que esperaban que se tomasen las acciones que el Rey dictaba.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 10:38 pm

....Para cuando el rey se aproximó al área de la pelea el pelirrojo se encontraba dándole la espalda, totalmente ignorante de su presencia en el lugar. Por esa razón el oírle le tomó doblemente por sorpresa: en primer lugar por no haberlo visto venir, y en segundo porque era la primera vez que se encontraba tan cerca del respetado regente de Daein. Reconocía su voz incluso sin ver el rostro pues múltiples veces llegó a tener la oportunidad de escucharle a la distancia al dar órdenes a algunas tropas u ofrecer algún discurso. Pero jamás había tenido el honor, si así podía llamársele en ese momento, de que le hablase a él directamente y mucho menos de tenerlo a tan solo unos pasos de distancia.

....La sangre se le heló. No sabía cómo debía de comportarse frente a tal eminencia, y mucho menos sabía lo que tenía que hacer frente a la orden dada. ¿Matar a uno de los pocos soldados que podía llamar su amigo, o por lo menos un compañero de confianza? ¿Derramar su sangre simplemente por no dar la talla en los entrenamientos? Le parecía increíble y hasta absurdo. ¿Es que acaso todos esos entrenamientos y combates no eran para luchar contra el enemigo que, justamente, traía la muerte y la desgracia a los habitantes del reino? ¿Qué lógica había en matar camaradas para ser más fuerte contra un enemigo que también mata camaradas? Por primera vez en demasiado tiempo se encontraba frente a un dilema. Uno todavía mayor que el que tuvo que enfrentar la vez que asesinó por primera vez.


....- Su majestad. - Era así como debía llamarlo, ¿no? Se trataba de la primera vez en que se dirigía directamente hacia un rey por lo que se encontraba titubeante de cuál era el protocolo a seguir. En el acto se giró para quedar frente a frente con respecto a su superior, imponente y temible como él solo. Su cuerpo se mantuvo firme y erguido mientras su mente trataba de organizar las ideas y las palabras. Tenía bastante claro qué debía hacer: negarse; pero no estaba seguro de si llevar a cabo semejante decisión le conllevaría demasiados problemas. Mientras tanto el silencio perduró en el círculo que rodeaba al guerrero, y el recluta sentenciado a muerte miraba con cierto temor al que tenía que ser su verdugo, y luego al rey. - Quizá este soldado no ha tenido un buen desempeño en los últimos días, y no sea un buen aporte este ejército invencible. Pero, ¿está seguro que asesinarlo es lo mejor? Él podría... - Sudaba de manera más profusa, y en esta ocasión el sol no tenía mucho que ver. Los nervios se encontraban a flor de piel y requería de una voluntad increíble para mantenerse todavía erguido y con la voz sin quebrarse por el temor ante su propia osadía, ¡estarle llevando la contra al rey! Tuvo que inhalar profundamente para volver a llenar sus pulmones y obligarse a sí mismo a continuar hablando. Una vida dependía de eso. - ... podría colaborar con otras tareas igual de prácticas para el reino o la capital, su majestad. Tengo entendido que es hijo y nieto de herreros. Si no está hecho para el campo de batalla, tal vez podría expulsársele para que regrese a la profesión de su familia. Son más armas que podrían fortalecer al ejército.

....Sentía el corazón palpitando violentamente contra su pecho, y le daba la impresión de que cada latido era una acusación que le realizaba a su dueño por su imprudencia. Y mientras su mirada se mantenía, con dificultad, fija en el rostro de su interlocutor, la de los demás se posaba con incredulidad sobre él. Ya con sus palabras más de uno le consideraban un estúpido por contrariar una orden clara del gran Ashnard, y semejante actitud llegó incluso a colorear de carmín, a causa de la cólera, al encargado del entrenamiento.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2016 12:01 am

Sus soldados les respetaban y aquello se hacía evidente en el silencio con que le miraban, atónitos tanto por sus palabras como por su presencia, ese silencio que era tan profundo y tan tenso que en cualquier momento parecería desgarrarse, ese silencio que gritaba "miedo" en cada par de labios apretados y garganta cerrada.  No podía si no estar satisfecho de sus soldados. Aunque no podía decir lo mismo del pelirrojo que se atrevía a dudar, que se paraba frente a él retrasando el cumplimiento de la orden dada ¿acaso se atrevería?

Su mentón se alzó con arrogancia sin borrar aquella sonrisa a medida que las palabras del pelirrojo rompían el silencio. Las respiraciones parecieron detenerse al unísono cuando una negación quedó implícita en sus palabras, presentando excusas y quizás un ridículo intento de encontrar algo de misericordia en el gobernante. Su sonrisa se amplió al notar cuando le costaba al otro anteponerse a sus deseos, pero admirando las bolas que tenía para hacerlo.

¡Claro que es lo mejor! Si era bueno siendo herrero, que se hubiese quedado allí. Si entra al ejército es por que acepta que es su único destino, un hombre que entra a servir a su país, solo sale muerto de tal cargo.

Giró su cabeza hacia el condenado a muerte, sujetando su mano herida en un gesto que no podía sino tildar de patético y solo encontrando más razón para no quererle en su ejercito, el simple hecho de figurarlo en su mente con la armadura de Daein en el campo de batalla sujetando su herida y esperando la muerte frente al enemigo le revolvía el estomago de asco puro. Miró a los demás soldados, silenciosos y expectantes, algunos con algo de temor en sus rostros, otros con el morbo impreso en sus rostros ansioso por ver la muerte de un camarada. Finalmente terminó por volver a mirar al pelirrojo de melena de león, miró su espada, manchada de sangre y tierra, sus manos heridas así como su cuerpo, pero que era como debía ser, solo adornos en su cuerpo, sin quejarse, sin mostrar debillidad por la sangre sobre la piel. Notó como gruesas gotas de sudor caían por su pecho y al volver a su rostro encontró una cayendo por el filo de su mentón hasta perderse. No podía decir que ese hombre no tuviese agallas.

Y alguien que ni siquiera en los entrenamientos puede salir victorioso ¿cómo esperan que proteja su espalda? Soldados débiles no son solo riesgos para su propia vida, si no para todos los demás. ¡Un soldado que no puede superarse día a día solo retrasará al resto!

Entrecerró sus ojos y miró con desafío al hombre de cabellos rojos, esperando que entendiese aquellas palabras por encima de sus preferencias personales, que comprendiese que un punto débil en la formación no era una sola vida, si no que podía significar cientos de vidas. Su mano se alzó por sobre su cabeza y tomando el hacha la deslizó por sus agarres, apoyó la parte posterior del mango en el piso y mejoró su agarre en este para apuntar con la punta de piqueta al hombre delante suyo, volviendo a alzar la voz de manera imperiosa.

Si no obedeces y lo matas, ambos morirán. Tanto como no me sirven soldados débiles, tampoco me sirven soldados que no sepan cumplir órdenes.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2016 1:02 am

....Le resultaba imposible darle la razón al hombre que tenía frente a sí mientras éste justificaba con absoluta determinación el asesinato de un soldado de su propio ejército, y todo bajo una absurda excusa. Algo comenzó a arder en el pecho del pelirrojo, un sentimiento que no resultaba frecuente en él, pero que cuando se encendía lo hacía con intensidad: cólera. El esfuerzo que tenía que realizar para permanecer firme y con el rostro lo más sereno posible era abrumador. Tampoco ayudaba demasiado el cómo algunas miradas se posaban sobre él, algunas incrédulas, otras burlescas, y unas tantas furiosas.

....Pero no fue sino hasta el momento en el que su interlocutor le apuntó con su arma y dictó la sentencia que caería sobre su propio cuello para desobedecer que el recluta cayó en cuenta de la gravedad del asunto. Si continuaba dando la cara por su compañero no solo éste moriría irremediablemente, sino que él mismo tendría que afrontar su fin. ¿Y hasta qué punto podía tomar ese riesgo? La mayoría del dinero que ganaba en el ejército se lo enviaba a sus tíos para colaborar con los gastos, en especial los que involucraban a su pequeño hermano. Su muerte implicaría un ingreso menos para la familia. A la luz de esta idea comenzó a preguntarse si realmente lo mejor sería ceder ante las órdenes del monarca.

....Sin embargo seguía sin sentirse satisfecho. Si obedecía y asesinaba al otro hombre simplemente por no ser un buen soldado podría continuar viviendo y ayudando a su familia, sí, ¿pero con qué cara podría ver a su hermano? ¿Qué historias le contaría? ¿Una sobre cómo mató a un soldado de Daein por un capricho del rey? ¿Qué tal si esa no sería la única historia en la que sus manos se mancharían con la sangre de los ciudadanos que juró proteger? Puede que muriendo por sus ideales no podría continuar dándole dinero a su familia, pero ejecutando la sentencia del rey se convertiría en un monstruo, y las monedas que le entregaría a los suyos serían de oro bañado en sangre. Un dinero sucio que no estaba a la altura de sus tíos y su hermanos, quienes tal vez eran pobres pero también honestos.


....- Tiene usted toda la razón, su majestad. Un soldado débil que se lanza al campo de batalla se envía él mismo a una muerte segura, y su ineptitud también puede ocasionar la muerte de sus compañeros. Los eslabones débiles deben ser retirados de la cadena sin dudarlo. - Habló finalmente, y su voz llenó el silencio que se produjo a la espera de la decisión del pelirrojo. Éste empuñó con fuerza su espada y, girándose, comenzó a caminar hacia su compañero, herido y con el terror impreso en su mirada. El muchacho retrocedió un par de pasos, pero sus piernas parecían negarse a obedecer.

....Cuando finalmente llegó hasta quien fue su contrincante minutos atrás, volvió a girarse para darle la espalda y confrontar cara a cara, nuevamente, al rey. Se había interpuesto entre el chico y el regente, como una muralla de carne que se erigía estoica frente a la brutal adversidad que se cernía sobre ellos. -
Pero que nuestro compañero sea débil y nos ponga en peligro no significa que lo debamos asesinar, solo que no debemos permitirle continuar este oficio. Puede ser despedido, o en otro caso exiliado. - Tal vez sus palabras y su postura destilaran valor, coraje y determinación, pero la verdad es que en lo más profundo de su ser su alma experimentaba auténtico miedo. Era consciente de que estaba, él mismo, echándose la soga al cuello.

....Elevó su brazo armado y apuntó con el arma al rey. Había escuchado historias acerca de aquel hombre temible e imponente, y dudaba mucho que la amenaza de asesinarlos fuese tan solo una broma. Y ya que él había decidido desobedecer y someterse a la hoja del verdugo, no le quedaba de otra más que elevar su guardia para defenderse. Si caería, sería luchando. -
Somos soldados de Daein. Nuestro deber es proteger a nuestro reino, y nuestro reino son sus habitantes, cada uno de ellos, no sus paredes o sus calles. Nuestro ejército está compuesto de personas, personas que también viven en este suelo y respiran este aire. Lo siento, su majestad, pero lo que usted me está ordenando va en contra del juramento que hemos realizado y de nuestro propósito como soldados. Mi espada se alza por nuestra gente y no en contra de ella. Y si mi decisión es un crimen, que pase lo que deba pasar, pero defenderé mi postura hasta el final.

....Sus manos presionaron con más fuerza todavía la empuñadura de la espada, pero en esta ocasión no por la cólera sino para intentar evitar que el pulso le temblase por el temor y la duda. Era inevitable que una parte de sí le acusase de estar haciendo lo más estúpido de su vida, y posiblemente lo último que haría antes de exhalar el último aliento. Pero otra parte de él le aseguraba de que estaba haciendo lo correcto, y que si ese día sería el último que vería el sol ocultarse en el horizonte, al menos caería con orgullo y por causas nobles, y que la última historia que su hermano oiría de él fue la de cómo pereció defendiendo a un compañero, y no cómo se manchó sus manos con la sangre de éste.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2016 4:13 am

El pelirrojo le estaba dando la razón después de haberlo pensado tanto, claramente estaba teniendo un momento difícil en su cabeza, notaba la duda en sus actos, en sus pasos y en su mirada, pero finalmente se movía hacia el solado que sería eliminado. Todo se movía acorde a su voluntad, cada uno de esos soldados no era más que una pequeña piecita sobre el gran mapa sobre su mesa de estrategia, una piecita que no servía simplemente era desechada y las otras piecitas se moverían hacia donde él las empujase. Disfrutaba aquello, desde ser obedecido hasta la tensión en el aire de todos los presentes que miraban con su respiración contenida lo que ocurriría.

La punta de su hacha llegó a tocar el piso cuando el pelirrojo llegó frente al condenado, contuvo su respiración un instante, completamente consciente que estaba haciendo que un hombre fuese en contra de su moral, pero yendo por el camino que más le iba a beneficiar. No solo a él, si no que a todo el ejército, un punto débil menos era un ejercito más fuerte y más seguro, una barrera más impenetrable para el país. No podía mentirse a si mismo: se había sorprendido al verle detenerse y enfrentarlo.

La sonrisa en los labios del rey se fue perdiendo a medida que escuchaba las palabras del soldado, su nudillos sonaron cuando apretó su agarre en el hacha, poco a poco el cólera crecía en su pecho. Notó la cabeza del hombre condenado asomándose por el costado del cuerpo del pelirrojo, su mirada de terror pasó desde su verdugo/salvador a su juez. Sus pasos pesado ligeramente seguidos por el sonar de su armadura le aproximaron a quien se le oponía hasta que la sombra llegó a tocar al soldado

Ser soldado de Daein es aceptar el destino que su país le da, significa vivir con orgullo por lo que representa, ser un guardián de su gente, de sus habitantes y también de sus paredes y calles. Ser destituido del cargo es un deshonor que ningún hombre que se respete debería vivir su vida, vivir día a día sabiendo la rata débil e inútil que es. Una vida así no vale ser vivida y si aún le queda algo de honor aceptaría su muerte en manos de un compañero a vivir por la piedad y lástima de otro guerrero.

Movió el arma pero no la levantó, solo apoyó la punta en el piso de tierra y sujetó con una sola mano el mango mientras fijaba su vista en los ojos del misericordioso guerrero, buscando en estos señal de miedo. Contrario a lo que podía parecer, le gustaba ver a un hombre tan alto como él, sin armadura podía notar que era de constitución fuerte, lamentaba que se atreviese a cuestionarle aunque admiraba las agallas que tenía y con esa altura y constitución seguramente habría sido un soldado que no solo daría presencia si no terror en sus enemigos. Siguió acercándose hasta entrar en el rango de la espada del pelirrojo, no lo creía tan tonto como para dar el primer golpe, o siquiera atacarlo. El aferrar de sus manos en el mango se lo decían. Movió su brazo acompañando con su cuerpo para darse impulso y trazando un semicirculo con el hacha larga, ideal para estar sobre el lomo de una montura y algo incómoda para usar en tierra, pero igualmente efectiva, y golpeó con el palo el costado de la rodilla ajena, a espaldas se escucharía el sonido del impacto húmedo acompañado del quejido de dolor del condenado. Un golpe que no había sido letal pero si no era atendido seguramente moriría desangrado por el profundo corte, no siendo más mortal por haber golpeado contra la pierna de su salvador. Una sonrisa arrogante se dibujó en su rostro.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 22, 2016 11:32 pm

....El cuerpo del soldado se encontraba tenso y los nervios estaban a flor de piel. Le costó bastante permanecer quieto e impasible cuando el rey comenzó a caminar en su dirección, pues su cuerpo había sentido el deseo de emitir un pequeño temblor. Cada paso resonaba tanto en su cabeza como en su pecho, y el ruido producido por la armadura era un constante recordatorio de la inmensa desventaja que existía entre ambos, no solo por la habilidad que tenía cada uno en el campo de batalla, siendo su superior mucho más experimentado, sino también por el equipo que traían puesto. El imponente gobernante cargaba su armadura, mientras que él apenas se encontraba con su pantalón nada más, pues incluso sus pies se encontraban al desnudo. Tales cosas solo colaboraban a que se sintiera verdaderamente estúpido por oponérsele, si bien no se arrepentía de eso.

....- Puede que ser destituido del ejército por carecer de la fortaleza necesaria sea motivo de vergüenza o deshonor. Pero cada persona es libre de decidir si desea vivir en la vergüenza o no. Quién sabe si la vida, o nuestra propia diosa, le ofrecen la oportunidad de redimirse en un futuro. No sabemos si una vida que se perdone hoy ayudará mañana a salvar alguna otra. Somos los defensores de Daein, no asesinos o verdugos. - Se negaba totalmente a apoyar semejante pensamiento bajo el cual era aceptable asesinar a un hombre solo por debilidad o por deshonor, como si la vida en sí misma no valiera nada o como si ese individuo no pudiese colaborar en algo más. Su renuencia se acentuaba todavía más al tratarse de una persona a quien conocía, con quien había platicado y que incluso podía considerar un amigo.

....Su mirada se intercaló entre la hoja de su propia espada y el rey. Aquel hombre se acercaba cada vez más, y dudaba que fuese con benévolas intenciones. Pero, ¿qué debía hacer? ¿Atacarle? ¿Retroceder? ¿Advertirle? Ante todo él era un soldado y quien tenía delante era su gobernante, atacarlo era impensable. Si había alzado su arma había sido simplemente en defensa propia, y para defender también a quien consideraba un inocente; solo sería válido emplear la violencia, se dijo a sí mismo, si su interlocutor era el primero en hacer uso de ésta.

....Una lástima que cuando eso finalmente ocurrió sus propios reflejos no fueron lo suficientemente ágiles como para detenerle. A pesar de que los movimientos ajenos ocurrieron con gran velocidad y fluidez, por un instante el pelirrojo creyó presenciarlos con suma lentitud, aunque totalmente incapaz de hacer algo. El cuerpo del rey giraba, su arma trazaba una media luna y súbitamente el asta golpeaba salvajemente su rodilla, obligándole a flexionar la pierna tanto por la fuerza como por la sorpresa. Pero no fue sino hasta que oyó el golpe húmedo y característico del filo lacerando la carne, así como el grito del chico detrás de él, que volvió en sí y fue consciente de lo que había ocurrido.

....La sorpresa y el pánico se entremezclaron en su mirada mientras volteaba el rostro para contemplar lo ocurrido atrás suyo. Su compañero, a quien había intentado proteger, yacía tirado en el suelo, herido sobre su propia sangre que, poco a poco, empezaba a hacerse más grande. Y todo porque había sido un completo estúpido al no ver las claras intenciones del rey al acercársele.


....- ¡Alguien llame a un clérigo o un sacerdote! ¡Llévenlo a donde lo puedan atender! ¿¡No ven que está herido!? - Gritó desesperado mientras observaba a su alrededor. Los testigos no le ofrecían respuesta alguna, y tanto en sus rostros como en sus ojos podía notar que no había intención alguna por participar en lo que ocurría. La decisión del rey era absoluta, y unírsele al soldado insensato no era algo que les interesase. El fuego abrasador en su pecho se hizo más intenso, ya no solo dirigido hacia el rey sino también hacia los borregos que le seguían sin cuestionarse por un segundo lo que estaba bien o mal.

....En ese instante comprendió lo que tenía que hacer, o eso creyó. Si agachaba la cabeza o permanecía en su lugar su amigo, malherido, terminaría muriendo, y quizá él mismo también. Si suplicaba por la vida del otro muchacho seguramente sus palabras caerían en oídos sordos. Solo le quedaba intentar imponerse, obligar al rey a salvar la vida de aquel que segundos atrás fue sentenciado a muerte. Además, ya aquel coloso había actuado violentamente, rompiendo la única cadena moral que continuaba reteniendo su espada.

....Gritó con tal fuerza que sintió su propia garganta arder, y obligando a su propia pierna a ignorar siquiera por unos segundos el dolor ocasionado por el golpe del asta se puso en pie y se abalanzó hacia adelante, contra su oponente, para intentar embestirle con todas sus fuerzas. Su mano trató de agarrar la armadura del contrario durante la embestida justo por debajo del cuello en un intento por, pasase lo que pasase, evitar que se creara una distancia entre ambos. Algo había aprendido de su error ocurrido segundos atrás, y es que si bien el arma del rey le ofrecía la posibilidad de atacar enemigos a cierta distancia, solo podía lastimar con el filo a quienes estuvieran un tanto lejos de él; si se mantenía cerca no tendría que preocuparse de eso. Adicionalmente, sospechaba que si se mantenía bastante cerca del hombre éste no podría maniobrar cómodamente un arma de semejante longitud o realizar giros como los de antes sin exponerse a sí mismo.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2016 11:55 am

Ningún hombre de Daein vivirá en la vergüenza. Ese es un punto indiscutible, incluso frente a la diosa. Un eslabón débil en la cadena compromete lo que sostiene, en este caso el país en si mismo y la seguridad de su gente.

Permanecía terco con la idea, cegado en sus propias creencias que por años le habían funcionado a la perfección, su ejército era fuerte, sus hombres bravos y sus fronteras impenetrables. Seguiría purgando su ejército de los más débiles dejando solo a los más fuertes, aunque esto le llevase a solo tener un puñado de hombres, pero los mejores hombres de todo Daein.

Al ver al hombre frente a él caer sobre su rodilla su sonrisa se amplió mostrando ambas hileras de dientes blancos sin mostrar siquiera una gota de arrepentimiento de lo que acababa de hacer. Jaló el hacha dejando un camino de puntos rojos sobre la tierra, el filo era acariciado por el espeso líquido carmín que ya era conocido por todos allí. Nadie se movió, muchos desviaban las miradas por sus corazones débiles, otros, más formados a la dura realidad de Daein, observaban descaradamente, incluso cuando sus miradas se cruzaban con el desesperado soldado que intentaba ayudar a un amigo. Quien se moviese corría el riesgo de terminar como el hombre caído, muriendo lentamente frente a un montón de miradas, incluso corriendo riesgo que no solo sus vidas corriesen peligro si no las de su familia. Ashnard no era precisamente conocido por jugar limpio cuando la situación lo empujaba más allá de la moral.

Apretó sus dientes en antelación cuando el grito se hizo presente, quería que eso pasara, una parte de él quería esa rebelión, quería sentir aquel odio y fuego en el corazón de sus soldados, que intentasen arremeter contra la pared de las reglas para que se golpearas y aprendieran así poder dirigir esa pasión por la guerra al campo de batalla, donde correspondía, quería ver que tanto valía la fuerza de aquel soldado movida por el dolor.

Sintió el peso extra sobre su pechera, las correas de cuero tensándose cuando el pelirrojo se aferró de la placa de metal de su armadura. El impulso le hizo retroceder un par de pasos, el primero un poco desbalanceado pero el segundo trabó con su pie para evitar que le siguiese presionando hacia atrás, ambos eran hombres corpulentos y anchos, y uno de ellos con armadura por lo que el peso era claramente una muy válida manera de enfrentar al otro y utilizarlo tanto en favor de uno como en contra del oponente. Alabó en su mente aquella estrategia aunque muy poco violenta a su gusto, le daba crédito igual el tener la fortaleza testicular de ponerse activamente en contra del rey a sabiendas de cuáles eran las consecuencias.

Ofreció resistencia empujando con su pecho posicionando su mano libre contra las costillas ajenas y presionando, clavando sus dedos al verse incapaz de utilizar su arma propiamente. El filo cayó pesado contra la tierra y usando este como base movió el palo para ponerlo entre ambos hombres a la altura del cuello del otro y empujar con este contra su garganta a la vez que, con sus dedos firmemente apretados contra sus costillas, le jaló hacia atrás como quien se intenta quitar un abrojo de su ropa. No caía en la violencia aún, quería ver que tanto podía empujar al soldado antes que se atreviese a levantar su espada contra él.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2016 1:58 am

....Las palabras del rey murieron en los oídos del soldado, quien poca atención les prestó. Había finalizado la hora para platicar, dialogar y debatir, o para defender las respectivas ideologías esgrimiendo sólidos argumentos o palabras convincentes. La diplomacia pereció desde el momento en el que el temible regente había decidido no solo ser juez del desafortunado, sino también verdugo. Por esa razón el varón ni siquiera se tomó la molestia de responderle a su interlocutor, bien fuese para apoyarlo o mostrar su desacuerdo.

....La presencia de la armadura comenzó a volverse, minuto a minuto, más contraproducente, en especial cuando la gélida mano de su contrincante se situó sobre su costado y sus dedos, recubiertos en metal, empezaron a ejercer una dolorosa presión entre sus costillas. En respuesta la garganta del soldado comenzó a vibrar con feroces gruñidos de dolor, aunque se negaba a emitir siquiera el menor grito. No pensaba ceder tan fácil, ni quejarse cuando la batalla apenas había comenzado. Sin embargo la situación fue complicándose aún más cuando su contrario comenzó a emplear el asta de su arma para imponer mayor distancia entre los dos, algo que, bien sabía el pelirrojo, no debía permitir.

....Afirmó con fuerza el pie derecho detrás de sí, en un intento por impedir que su propio cuerpo fuese obligado a retroceder, y con el izquierdo pisó fuertemente adelante mientras empujaba todo el peso de su fisonomía contra el titán de acero. Y en vista de que su rival estaba empleando ambas manos en tratar de alejarlo, él también hizo uso de la que le quedaba libre, y que sostenía la espada, para conducir ésta directamente hacia el cuello ajeno. Trató de situar el filo contra la piel, e incluso ejercer un poco de presión, más incluso de lograrlo no realizaría movimiento alguno para ejecutar un corte. Incluso en medio de la ira y de la frustración tenía bastante claros sus ideales o sus objetivos. Si combatía lo hacía sencillamente para evitar un derramamiento innecesario de sangre, no para producir otro.


....- ¡Ordene ahora mismo que atiendan a ese hombre! En caso contrario se pagará sangre con sangre. - Pronunció de manera imperativa y severa, notándose el enfado contenido en cada una de sus palabras. Su mirada se clavó en los orbes del rey mientras contemplaba con atención su semblante. Dudaba mucho que aquel hombre fuese a colaborar, pero deseaba creer que incluso un individuo así tendría un instinto de supervivencia al que obedecer cuando su propio cuello se encontraba, literalmente, en peligro.

Spoiler:
Pido mil disculpas por demorar en responder, y porque quizá este post no tiene ni la longitud ni la calidad que el user con quien roleo se merece. He tenido algunos problemas de inspiración recientemente.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 05, 2016 3:57 am

Spoiler:
No se preocupe, su rol es un placer de leer cada vez

El forcejeo se hizo más evidente entre ambos y más parejo cuando el soldado de apariencia de joven león se afirmó con su pie como quien pone una silla en la perilla de la puerta, el peso del titán se vio detenido y su mano tembló un poco al esfuerzo de intentar hacerle frente, sus pies arrastraron en el piso cuando avanzó un poco dejando zurcos en la tierra así como con el pie del soldado que se movió apenas unos centímetros hacia atrás. Parecía más que comenzaban a ser una pulseada de fuerza que una verdadera pelea, el rey medía la forma que su contrincante le enfrentaba, cuanta fuerza tenía y como utilizaba su propio cuerpo para contrarrestarle.

Gruñía, despertaba aquella bestia que todos los hombres que se respetaban como tal tenían dentro, aquella que estaba sedienta por enfrentamiento, el dolor podía hacer perder la cabeza y rendirse a aquella bestia hasta al hombre más templado. Mantenía la fuerza en todo momento obligando al otro a contrarrestarle si no quería ser arrastrado, mantener su cuerpo tenso, desafiar su resistencia física de la manera más directa posible. Su sonrisa se tensó cuando apretó sus dientes, ojos fijos en el hombre que tenía su altura, no necesitaba siquiera bajar la mirada un centímetro, ya de por si era raro encontrar alguien que se aproximase a su altura, alguien de ese tamaño era alguien que quería conservar, a su vista, un soldado que quería mantener en sus filas, solo necesitaba un poco de moldeado.

¿Esa es toda la fuerza que tienes? ¡Vamos, soldado! ¡Muéstrame todo eso que retienes dentro!

Gritó en su cara intentando provocarlo más, sin dejar de empujarlo, manteniendo la constante tensión en los músculos de ambos cuerpos. El frío filo de la espada acarició su piel y sintió la gota de sudor bajar por su cuello y detenerse en el filo, estiró un poco el cuello mostrando a nueva cuenta una sonrisa amplia, aun no dando crédito que se atreviese a tal movimiento y más aún a amenazarle con el mismo. El contener del aliento de todos en el lugar era casi audible, muchos no creyendo lo que se atrevía a hacer, de ser otro rey en otro reino seguramente el pelirrojo ya estaría con una espada clavada en su espalda o una flecha, pero allí los duelos se respetaban, incluso si era el rey quien lo estaba teniendo, todos eran hombres y su fortaleza era su escala, si el rey llegaba a caer frente a un soldado era por que no era digno de su puesto. Él no caería. Aflojó un poco el agarre del hacha pero antepuso su antebrazo para empujarle con este en lugar del palo.

Se apartó de un gesto brusco estirando primero sus brazos para mantener al hombre en el lugar y después soltándolo permitiendo que la fuerza hiciera su trabajo para hacerle perder balance hacia adelante mientras daba un par de pasos a un lado. El hacha permaneció en el lugar deslizando su mano a lo largo del asta a medida que se alejaba aprovechando el largo de esta para tomar un poco de distancia y afirmando el agarre casi al final atrajo el arma buscando enganchar la parte curva sin filo en el tobillo ajeno para intentar hacerle perder el equilibrio. El movimiento brusco le había hecho hacerse un corte no muy profundo en el cuello pero que enseguida empezó a sangrar.

¿Cuál es tu nombre, soldado? Me agrada alguien con la ferocidad testicular que muestras tener
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 20, 2016 11:34 pm

....Había tenido la esperanza de que la amenaza hubiese sido obedecida. De que el filo en el cuello del rey actuase como una advertencia lo suficientemente disuasoria como que éste decidiese ceder y exigir que algún médico, o en el mejor de los casos un clérigo, acudiese a la escena para sanar al compañero malherido. Pero no siempre las cosas salen como uno las planea, y su contrincante en vez de sentirse intimidado por el filo que amenazaba con degollarle, acabó sintiéndose, aparentemente, emocionado por la forma en la que el combate estaba progresando. El soldado sentía su ira arder con cada vez más fuerza en la medida en que veía a su oponente sonreír con tanta indiferencia, como si diese igual que una persona a unos cuantos pasos de ellos estuviese perdiendo la vida.

....Tan absorto se encontraba en su propia cólera que le tomó totalmente por sorpresa el movimiento de su oponente, por muy simple que éste hubiese sido. Al sentir cómo era empujado hacia atrás no tuvo más opción que retroceder de manera torpe, aunque sin correr el riesgo de caer. Por lo menos no si esa hubiera sido la única ofensiva por parte del rey, pese a que no fue así. Éste, antes de que el soldado pudiese reaccionar, había logrado enganchar parte del arma en su tobillo y tirar de allí hasta ocasionar que el colosal cuerpo masculino cayese de espaldas.

....Cuando probó la dureza del suelo su cabeza pareció volver a darse cuenta de la situación en la que estaba y de la imprudencia que había cometido. El monarca volvía a estar a una distancia que le era favorable y era capaz de empuñar el hacha sin mayor problema, habiéndolo demostrado con su movimiento anterior. Se apresuró en rodar sobre sí mismo unas cuantas veces para alejarse un poco más de su enemigo de tal modo que no pudiese tratar de realizar un segundo ataque tan pronto, y solo cuando se consideró en una posición segura fue que se tomó el tiempo de levantarse tan aprisa como su cuerpo se lo permitía.


....- Mi nombre es Argus, señor. - En el estado anímico que se encontraba no sentía deseo alguno de responderle al hombre que tenía delante, e incluso una parte mucho más irracional de él le quería instar a escupirle a sus pies. Pero por fortuna su sensatez era la que llevaba las riendas en ese momento y tenía clara cuál era su posición. Estuviesen combatiendo o no, su interlocutor era el rey de ese lugar, su rey, y necesitaba tener siquiera un mínimo de respeto.

La situación ya no estaba tan a su favor. Si se aproximaba de manera descuidada para atacar a su contrincante con la espada éste podría interceptarlo mucho antes con el hacha gracias a la longitud del hacha, por lo cual, consideró, lo mejor que podía hacer por el momento era esperar. Empezó a regular nuevamente su regulación, la cual se encontraba acelerada tanto por el enfado como por la sorpresa, y posición su cuerpo de perfil, con el lado derecho apuntando hacia el otro y la espada firmemente sujeta por la diestra, alzada a la altura de su costado.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2016 9:16 am

La firmeza que mostraba aquel hombre era ciertamente admirable, su fortaleza física competía muy de cerca con la tenacidad de su ira y la firmeza de sus movimientos, que lejos de ser torpes y lanzados sin cuidado por la furia del momento, eran más bien precisos y calculados, fríos a la vez de audaces incluso frente a un enemigo que era claramente una desventaja. Un hombre que no le temía era un hombre que podría alzar su espada frente sin que su mano temblase frente a una situación de clara desventaja, un hombre que podría ser tanto valiente como estúpido, y si bien aún dudaba un poco de cual escoger, la balanza le iba inclinando hacia la primera opción a medida que la batalla continuaba.

El titán rojo había caído y el titán azul retrocedía para volver a la distancia que su arma le permitía pelear con comodidad, se preparó para recibirle de nuevo, esperando que aquella ira le hiciera volver a atacar sin embargo el soldado giró y se puso de pie con una agilidad que no parecería propia de su cuerpo fornido y mantenía su distancia, seguro analizando la situación en la que se encontraba. Al verle recobrar su control tanto de su respiración como de su postura adelantando su espada, el rey le imitó tomando su hacia con ambas manos y abriendo un poco sus piernas para tener base, una sonrisa amplia en sus labios mostrando una blanca dentadura característica del monarca.

Argus. ¿Porqué luchas? ¿Cuál es tu razón para estar en el ejército?

Veía errores en su postura, no era un hombre al cual se le hubiese entrenado desde joven en el arte de la espada, sin embargo peleaba como pocos y sus golpes eran tan poderosos como los de sus generales más entrenados, no era una fuerza que a Daein le convenía perder. El metal que cubría sus manos en pequeñas placas resonó cuando apretó el mango de su hacha y se adelantó solo un paso alzando la misma, un movimiento no demasiado rápido, no era su intención un ataque sorpresa. Bajó con fuerza el filo hacia el hombre delante suyo apuntando hacia su hombro. Si la fuerza del hombre no era suficiente, el peso del hacha hacía peligroso y mortal cada uno de los ataques como ya lo había demostrado con el hombre que poco a poco perdía su vida, ya ni siquiera pidiendo ayuda si no que rendido en el piso esperaba la muerte mientras miraba con ojos nublados a su amigo y su verdugo pelear a poca distancia.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 04, 2016 1:52 am

....Su mirada permanecía atenta al oponente y lo evaluaba con la misma meticulosidad con la que lo haría un depredador, tal vez un león, al acechar a su presa y esperar el momento más adecuado para atacar. Las condiciones en las que se encontraba eran bastante desventajosas, pero no era algo para lo cual no le hubiesen entrenado en el ejército. Las prácticas eran arduas, casi hasta inhumanas, y en muchas ocasiones trataban de hacerles aprender a lidiar con los combates más encarnizados y en los que peor se encontraran para poder voltear la balanza a su favor. La única diferencia es que esa era la primera vez en la cual tenía que emplear la teoría en la práctica.

....La armadura que poseía el rey era prácticamente completa, por lo cual no podía enfocar sus futuros ataques a puntos vitales o desprotegidos como solía hacer para evitar la agonía de sus oponentes en las escaramuzas. Y si cada parte de su cuerpo se encontraba protegida, solo se le ocurría una cosa: concentrarse en los sectores en donde estaban las articulaciones. En esas zonas la armadura no podía proteger demasiado ni ser en exceso rígida o limitaría de forma terrible los movimientos del guerrero, por lo cual serían los puntos menos protegidos.

....Aguardó pacientemente a que fuese el momento ideal, y al notar cómo su contrincante decidía ser el siguiente en atacar supo que le tocaría actuar. Su reacción fue prácticamente automática, hasta podría decirse que instintiva: al ver que el hacha era levantada se lanzó hacia adelante y comenzó a avanzar contra el monarca, de tal modo que cuando ésta cayese lo que golpease a su hombro no fuese la hoja sino el asta. Y si bien se había salvado de una herida que pudo haber sido mortal, el dolor continuó presente en la ecuación al sentir el impacto, el cual le hizo emitir un grito de rabia y dolor.

....Hubiera podido hacerse a un lado para evitar del todo el golpe, pero para él era indispensable obligar al rey a tener el hacha justamente a la altura del hombro del pelirrojo, y como también requería que no abandonase esa posición se tomó el atrevimiento, o más bien realizó la proeza, de lidiar con el dolor de la extremidad y alzar la mano correspondiente al hombro lastimado para poder sujetar tan fuerte como le fuese posible el asta del arma ajena conforme avanzaba, para que no la pudiese mover demasiado.


....¡Si lucho es por la gente de este reino! ¡Es para preservar la vida de quien no puede defenderse! ¡No para ensuciarme las manos de sangre inocente! - Gritó tanto como su garganta se lo permitía, desahogando en el proceso el dolor que sentía por el golpe recibido. Sabía bastante bien que sus palabras no englobaban toda la verdad, también luchaba por su familia, para no ser una carga para ellos y también aportarles algunas monedas, pero bajo ninguna circunstancia le revelaría semejante vulnerabilidad de su parte a ese hombre.

....Cuando por fin la distancia que le separaba de su contrincante podía ser recorrida tanto por su brazo como por la espada que sostenía, ejecutó una estocada que buscaba ir dirigida hacia una de las axilas de éste, área que, se imaginaba, posiblemente estaría desprotegida para permitir que el brazo se moviese con libertad, y esa, justamente, había sido la razón por la cual había necesitado que las extremidades contrarias estuviesen elevadas a la altura en que lo estaban.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 14, 2016 7:32 am

El pelirrojo avanzaba sin mostrar intención de hacer algo al respecto ante el evidente ataque, ni siquiera intentaba esquivarlo o bloquearlo, por el contrario avanzaba con la seguridad de un toro. Realmente estaba mostrando tener más agallas de las que podía haber imaginado el rey que tendría, avanzaba ante la adversidad luchando contra una ola que nadie creería que fuese a detener, incluso que el mismo sabía que no podría detener con sus propias manos, pero sin embargo allí estaba, el soldado avanzando hacia aquella montaña dispuesto a teclearla. El pelivioleta mantuvo su sonrisa característica.

El golpe hizo que el asta del hacha temblase en un ligero rebote, había sido un golpe brutal, capaz de quebrar un hueso desprotegido pero la gruesa masa muscular del hombre le había protegido, aunque seguro aquel golpe le dolería mucho más después. Notó como se acercaba aún después de haber recibido el golpe, en un inicio había creído que solo se había acercado para evitar el filo del hacha pero ahora sujetaba el asta y seguía avanzando. Intentó levantar el arma pero el peso de la misma ya la hacía difícil de maniobrar y que la sostuviese ya hacía que le fuese imposible, al menos de esa distancia, anteponerse. Se acercaba demasiado y notó como modificaba el ángulo de su espada pero confiando en su armadura falló en ver la intención del soldado hasta que fue demasiado tarde.

Un gruñido profundo resonó en la garganta del titán conteniendo el grito de dolor cuando la punta de la espada ingresó entre las placas de metal hundiéndose en la carne bajo el brazo, el apretar de sus dientes los hizo rechinar un poco cuando bajó su mirada enfurecida hacia el rostro ajeno, no tenía que bajarla demasiado, era raro tener a un hombre que podría competir con su complexión y altura, pero allí le tenía, ligeramente inclinado delante suyo con su arma enterada en su cuerpo. La sangre acarició el filo y llegó a la mano que sujetaba la empuñadura. Retrocedió un par de pasos, lo suficiente como para librarse del filo que invadía su cuerpo y a sabiendas que ahora no tendría la misma fuerza en su brazo optó por subir su pie a la altura del estomago ajeno y empujarlo hacia atrás, ejerció más peso en el hombro ajeno con el mango de su hacha y retrocedió jalando con ambas manos de su arma. La punta inferior del hacha impactando contra la espalda ajena como un garfio.

Por la naturaleza del arma no era para ser utilizada así por lo que la herida no era mortal, apenas profunda. Sus manos aflojaron el agarre del hacha pero sin soltarla, si el otro la soltaba la deslizaría por su hombro para dejar caer la parte metálica a un lado hasta golpear el piso ya manchado de sangre de tres guerreros.

Felicidades, le acabas de salvar la vida a tu amigo... si es que tenía tanta voluntad para aferrarse a su vida durante este tiempo. ¡Traigan a un sacerdote!

Uno de túnicas negras y rojas ya venía en camino alzando su báculo hacia el Rey pero este alzó su mano deteniéndolo, cerró su palma y señaló con su índice al cuerpo inmóvil que yacía sobre un gran charco de su propia sangre en la arena, si aún quedaba vida en aquel cuerpo, el sacerdote podría salvarlo. El regente se mantuvo recto, soportando la herida como si no estuviese allí pese a que el dolor lacerante le impedía siquiera hacer fuerza con su brazo, pero era como debía actuar un hombre de Daein. No aceptaría una curación por medio de magia o pociones, le suturarían y vendado pasaría por el proceso curativo convencional, salvaje a vista de muchos, pero él lo veía como algo que debía pasar, cargaría con la cicatriz que representaban los errores y victorias en la batalla. No aceptaba curanderos si no estaba en medio del frente de guerra donde fuesen estrictamente necesarios para seguir en pie.

Argus. Eres el primero que logra herirme en meses... y el anterior no sobrevivió para poder disfrutar del beneficio. Mañana quiero verlo a primera hora en el cuartel para recibir sus nuevas tareas como General.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 17, 2016 4:43 pm

....Sintió cómo su brazo logró extenderse en su totalidad, indicándole al pelirrojo que la estocada había sido lo suficientemente exitosa como para haberse hundido en el cuerpo de su contrincante. En ese instante, y por un breve momento, sintió como si todo a su alrededor se congelara; se sintió a sí mismo suspendido en el tiempo y el espacio. Segundos atrás había estado luchando y dando todo de sí para poder vencer a su contrario, o hacerlo desistir de dejar morir a su compañero. Pero, incluso cuando había tratado de herirle con tanto ahínco, en el fondo no tuvo demasiadas esperanzas, ¡y aun así allí se encontraba, de pie ante el poderoso rey de Daein, con su cálida sangre manchando no solo la hoja de su espada sino también su propia mano! Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer. No se arrepentía, pero era consciente del problema que podía implicar haber atacado de esa forma al rey.

....En medio de esa vorágine de emociones no alcanzó a reaccionar a tiempo, de tal modo que el pie de su rival, recubierto en metal, golpeó de lleno el torso desnudo hasta ocasionar que el pelirrojo retrocediera contra su propia voluntad. Y, antes de siquiera poder recuperar el equilibrio, pudo sentir cómo el asta del hacha deslizó rápidamente contra su propia piel, y en especial cómo el frío filo del hacha alcanzaba su cuerpo, enterrándose algunos centímetros en su espalda. Le fue inevitable soltar un grito de dolor, pues tan desprevenido había estado que no esperó ninguna de esas acciones ofensivas.

....Pudo sentir un dolor intenso recorrer toda su extremidad, desde el hombro hasta la mano, pero aun así se negó a soltar el asta como si estuviese sujetándose a su propia vida. O por lo menos así fue hasta que, con un gesto de extrañeza, oyó las palabras del rey. ¿Un sacerdote? ¿De verdad le salvaría la vida a su compañero? Permaneció unos segundos en silencio, incrédulo, hasta que vio al sacerdote dirigirse hacia el herido. Solo entonces le dio su voto de confianza al monarca, soltando el arma que yacía sobre su hombro y sintiendo, en ese momento mucho más que antes, la tortuosa sensación que invadía toda la extremidad. Estaba seguro de que le costaría utilizarla apropiadamente por un buen tiempo.


....- ¿Mis nuevas tareas... como general? - Sentía que estaban ocurriendo demasiadas cosas difíciles de asimilar en muy corto tiempo. Segundos atrás el imponente hombre había accedido salvarle la vida al débil soldado, y ahora le ofrecía un ascenso a él, a quien le había desobedecido e incluso atacado. ¿Era una mala broma? ¿Una trampa? ¿O acaso estaba delirando? No se terminaba de sentir convencido. - ¿Por qué habría de darme la posibilidad de ser general? ¿Solo por haberlo herido? - Seguramente no era el único en cuestionar eso, pues muchos a su alrededor veían con escepticismo lo que estaba ocurriendo, que un insubordinado fuese ascendido. Y una segunda pregunta rondaba por su mente, una que el propio rey le había formulado. - Otra cosa, ¿por qué lucha usted? ¿Cuál es su motivación para hacer lo que hace, y sacrificar cuanto haga falta que sea sacrificado?
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 22, 2016 7:02 am

El gran monarca jaló con su zurda del hasta de su hacha para atraerla y sin utilizar su brazo derecho, afectado por la herida en su axila, la movilizó con bastante práctica como para poder llevarla de regreso a su espalda y envainar la misma de nuevo a su lugar. Ni siquiera se molestaba en limpiar la sangre que goteaba de la punta inferior habiendo dejado un camino de puntos rojos y líneas arrastradas en el piso y un par de gota sobre la hombrera de su armadura incluso algo de tierra pegada. Observó los movimientos del otro así como los del sacerdote que confundido solo obedecía curando al hombre que aún se aferraba al hilo de vida. La confusión del guerrero pelirrojo no pasó desapercibida, incluso antes que plantease sus dudas.

No es la acción de herirme si no las circunstancias, soldado. Tienes un pulso lo suficientemente firme como para alzar tu filo en mi contra y no retroceder, si proteges Daein con la misma garra con la que proteges a tu compañero es suficiente para mí como para considerarte un soldado destacable. No solo eso, si no que demostraste tu fortaleza al enfrentarte a un adversario que te superaba en condiciones, incluso en armamento y protección, y no retrocediste ante ello. Eso me demuestra que eres alguien que no retrocederá ante el peligro o ante las adversidades. No puedo decir lo mismo de tu compañero, le perdono la vida, pero no es digno de ser un ciudadano siquiera de Daein, teniendo el descaro de portar uniforme del ejército pero no peleando por su propia vida. Ni bien se recupere será escoltado al límite con Begnion, allí tendrá mejores oportunidades que en Crimea.

Tenía la consideración al menos de enviarlo a un lugar donde podría comenzar una nueva vida, los límites con aquel país estaban lejos de la capital de Begnion, por lo que la abundancia de pueblos que ignoraban las situaciones políticas le darían un buen inicio al pobre desgraciado. Uno de los soldados se acercó para auxiliar al rey, paños para su herida, incluso otro sanador esperando indicaciones, pero el monarca les rechazó nuevamente pese a que la sangre ya llegaba a mancharle los ya oscuros pantalones en su costado. No se atendería a la vista, incluso sus gestos eran bruscos y poco cuidadosos como si la herida no existiese aunque el dolor le hiciera temblar los dedos de la mano perteneciente al brazo herido.

Daein es un país con una historia muy sufrida, antes de que tuvieras consciencia del mundo estábamos bajo el jugo de Bagnion, no éramos más que un marquesado, un ducado, un pueblo más que ensanchaban sus tierras pero no teníamos el derecho siquiera de recibir el mismo trato que los demás, éramos perros muertos de hambre mendigando bajo la mesa de los senadores, así también lo era Crimea. El sacrificio y la lucha logró liberarnos y ser el país que somos ahora, esa lucha conllevó infinidad de vidas, desequilibrios en la economía, en el comercio, incluso renunciar a la posibilidad de prosperidad y paz en nuestra gente. Daein se levantó, creció y se hizo un país fuerte, de gente independiente, Daein es un país forjado por la adversidad y no permitiré que todo ese sacrificio caiga o sea deshonrado por la gente que no lo vale, que no se esfuerza por ser un hombre digno de Daein. Como general deberás enfrentar esta clase de decisiones, Argus. Imagínalo, este hombre cayó hoy bajo el peso de tu espada, su hubiese caído por una espada enemiga en medio de un campo de batalla tu hubieses auxiliado, probablemente al verte auxiliarlo otros se hubiesen detenido para seguir el ejemplo de un guerrero respetado. Una brecha de debilidad se abre en el frente de batalla, la distracción cobra muchas vidas en la guerra y puede significar la vida de muchos, la decisión entre una victoria y una derrota. Una derrota conlleva a la pérdida de un territorio, la pérdida de un punto estratégico que es tomado por el enemigo. ¿Sabes que hace un ejército enemigo cuando toma una región? Matan a los hombres y niños, violan a las mujeres y niñas, saquean las casas y consumen los recursos. Todo eso puede pasar por solo una caída en un frente débil. ¿Es acaso la vida de un solo hombre más importante de las de decenas de soldados, decenas de familias, que el país? Cuando una cadena tiene un eslabón oxidado se descarta y se pone uno nuevo o en su defecto se acorta la cadena para mantenerla fuerte. No veas la vida de un solo hombre, ve más allá de lo que tienes en frente de tu nariz. Y si no tienes la capacidad para hacerlo, limítate a obedecer a los que si pueden hacerlo y saben lo que hacen más allá de entrenar a diario e ir a beber por las noches.

La voz fuerte del monarca llegaba a casi todos los presentes en aquel campo de entrenamiento, el silencio era suficiente como para que fuese clara, muchos reconsiderando su posición, intentando entender un punto de vista ajeno a ellos, algunos sintiéndose disminuidos como individuos, otros sintiéndose seguros y protegidos como país, pero en su gran mayoría simplemente aceptando aquellas palabras y arrepintiéndose si en algún momento pensaron con fines egoístas la seguridad propia perdiendo el norte de estar allí luchando por su país.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 10:10 pm

....A pesar de la severidad en las palabras del monarca, indicando cómo el hombre que estaba siendo salvado debía de abandonar el reino, pudo notar que en éstas existía por lo menos cierto ápice de consideración. Tendría que dejar atrás a Daein, sí, pero al menos sería escoltado hacia otras tierras, por lo que se velaría por su seguridad en el trayecto, y sabía que en Begnion tendría más oportunidades que en Crimea. Debía recordar hablar con su compañero antes de que éste partiera para así mantener el contacto a futuro, y, con algo de suerte, poder ayudarlo de alguna forma, siquiera con unas monedas, para que se establezca cómodamente en una nación extranjera.

....Tampoco podía pasar por alto la curiosa objetividad con la cual actuaba el rey al seleccionarlo para el ascenso. Su explicación era lógica, era coherente, pero seguía resultando sorprendente y hasta sospechoso que recibiese de esa forma a quien se le alzó, a quien lo amenazó con la espada, y a quien lo hirió. Pero en su rostro no parecía haber rastro alguno de falsedad o de mentira, y por lo poco que había visto de aquel hombre quedaba claro que éste no se valía de esa clase de subterfugios. Si quería muerto a alguien sencillamente lo mandaba a ejecutar y nada más. Sabía, además, que no era muy prudente por su parte el darle demasiadas vueltas a la oferta o rechazarla. Una promoción implicaba una mayor ganancia, por lo cual podría colaborarle en mayor medida a sus tíos y a su hermano. Solo le quedaba aceptar, pese a lo que eso involucrase.


....- Está bien, en ese caso aceptaré de buen ánimo el ser su general, si bien me sigue resultando extraño. También le agradezco el haber accedido sanar a este hombre, no me cabe duda de que esta vida que se ha salvado hoy podrá salvar muchas otras mañana. - Muchas otras que, cabía decir, no serían de ciudadanos de Daein a causa del exilio, pero era algo que no hacía falta aclarar pues ya ambos lo sabían.

....Guardó silencio cuando el discurso restante del rey inició, y mientras éste hablaba el pelirrojo hacía todo lo posible por mantener una postura firme y erguida, muy a pesar de que uno de sus hombros, el que había sido lastimado, dolía de manera intensa mientras exigía algo de atención médica o mágica. Pero su orgullo no le permitía mostrarse más débil que el monarca, que el hombre al que había desafiado; si éste era capaz de actuar con normalidad a pesar de tener semejante herida bajo el brazo, él podría resistir todavía más por tan solo un golpe, incluso si a causa de ello el hombro se había dislocado o algún hueso se había roto, daba igual.

....Su rostro permaneció impasible ante cada palabra pronunciada por el otro, y era difícil discernir qué reacción producía en él. Pero en el fondo, muy en el fondo, existía cierto debate en el futuro mercenario. Y es que no estaba de acuerdo en lo absoluto con lo que el otro le decía, no le parecía correcto dejar que un hombre se muriera solo para salvar a diez, cincuenta o cien. No le parecía que estuviese bien el no intentar salvarlos a todos, y solo entonces, si ni siquiera intentándolo se podía, hacer lo que fuera necesario. Tampoco le parecía bueno decirlo de manera tan fría e indiferente, como si esa vida que tuvo que ser sacrificada no valiera nada. Y mucho menos estaba de acuerdo con un método tan extremo como ejecutar a un soldado solo para que no comprometa al ejército en el futuro, en lugar de simplemente exiliarlo, en el peor caso, tal cual se estaba haciendo en ese momento. Pero incluso si no se sentía afín con esa ideología no era capaz de refutarla, no le venía a la mente un argumento válido y sólido. Le costaba aceptar que a pesar de todo lo que el inmenso guerrero decía tenía coherencia.

....No le quedó otra alternativa más que tragarse cualquier réplica cuando se le dio aquel "consejo". ¿Qué más podía hacer? Si hablaba solo parecería un necio, un estúpido, y lo peor de todo es que sería uno sin un buen fundamento. Simplemente conservó el solemne silencio y asintió con la cabeza.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 09, 2016 3:35 pm

Le daba una oportunidad a los hombres fuertes, creía que este era una excelente opción, confiaba en un juicio fuerte y en alguien que aprendía a razonar las cosas por sí mismo. Si bien uno podría llegar a pensar que alguien que alzase su espada contra un rey era un posible traidor, no lo veía de igual manera el monarca, no sin ver el caso en particular. Y nuevamente, un hombre con tal fortaleza sería un desperdicio de simplemente matarlo o dejarlo como simple soldado, a parte un cargo chico cultivaba aún más resentimientos que un cargo grande donde podría tenerlo identificado y conforme.

Asintió una única vez con su cabeza al recibir la afirmación del cargo, y extendió su zurda, la única que podría levantar debido a la herida e hizo un gesto a uno de los curanderos de que se aproximara. Este lo hizo pero sin alzar su báculo solo ofreció al soldado recientemente promovido un set de tres botellitas de medicina, las tres atadas con una cuerda por el cuello y unidas a un pequeño cinto diseñado para colgar del cinturón o al pantalón, incluso de la armadura. El rey asintió de nuevo permitiendo que los tomase.

Cura tus heridas, un sanador te asistirá, pero conserva la cicatriz, recuerda de dónde vienes en todo momento y que debes cuidar tu espalda. Recibirás tu primera bonificación monetaria mañana cuando te presentes al trabajo. Si te recuperas rápido podrás acompañar a tu amigo a la frontera.

La frente del monarca estaba perlada de sudor frío, evidente prueba del sufrimiento por el que estaba pasando y como lo soportaba. Se apoyó en el mástil de su hacha ya sintiendo la pérdida de sangre... por la zona axilar corrían muchas venas cercanas al corazón, si bien la pérdida de sangre no llegaba a ser mortal si la baja de presión de la misma y el sobre esfuerzo que el músculo vital tenía que dar. Necesitaría un curandero a este paso así que simplemente borró su sonrisa a la vez que se giraba para retirarse.

No quiero retrasos, irás a tu primera misión en una semana. ¡Dispersen! No hay nada que ver.

Bramó a los soldados que habían estado acumulándose alrededor del área donde se había estado dando la pelea, un sacerdote se mantenía cerca del monarca, por sus ropas y el labrado báculo que portaba se notaba que no era uno de los que iban al campo de batalla.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 21, 2016 4:54 am

....A pesar de su reciente disputa con el rey, y de que incluso en ese momento no terminaba de sentir agrado o afinidad hacia el pensamiento con el que regía al ejército y el resto del reino, no podía negar que sentía cierta admiración, por poca que fuera, por la fortaleza de ese hombre. La herida que le infligió bajo el brazo no era poca cosa, o por lo menos eso presumía por cómo el hombre evitaba a toda costa mover la extremidad, o por cómo los propios sacerdotes parecían preocupados y ansiosos de atender al monarca; a pesar de todo eso ahí se encontraba el guerrero, de pie y sin mostrar el menor gesto de dolor. No sabía si lo hacía por orgullo o para no dar una imagen equivocada en sus tropas, pero fuera cual fuera el caso era algo que tenía que aplaudir.

....Su atención tuvo que desviarse hacia el clérigo que se le acercaba bajo órdenes del superior. Y cuando le ofrecieron las tres botellas, el pelirrojo no mostró titubeo al momento de agarrarlas, si bien no le era posible en ese momento atarlas a su cintura pues movilizar el brazo contrario implicaba sentir demasiado dolor por el golpe recibido, así como la herida creada en la parte de atrás.


....- Mañana a primera hora estaré presente con los demás soldados. - Contestó de manera casi inmediata cuando se le ofreció la oportunidad de formar parte de la escolta. No sabía hasta dónde llegaba el alcance de los curanderos del ejército, y no sabía si estos serían capaces de sanar por sus heridas de un día para otro. Lo que sí sabía era que ni siquiera esas lesiones eran suficientes como para que perdiese la oportunidad de acompañar a su amigo hasta la frontera con Begnion, ¡quién sabía cuándo sería capaz de volverlo a ver, o incluso si podrían encontrarse una vez más en el futuro! En el peor de los casos solo tendría que actuar como si estuviese completamente sano.

....A la última orden formulada por el rey solo pudo asentir con la cabeza, y si bien su rostro permanecía serio y su gesto bastante firme, la sola idea de uqe en tan poco tiempo tendría que ejercer como general de una tropa produjo ansiedad y nerviosismo en él. Ahora que todo comenzaba a calmarse su mente trataba de comprender bien qué era lo que acababa de ocurrir, y cómo lo que comenzó como una desobediencia contra el rey terminó transformándose en un ascenso. ¿Cómo todo había terminado así? ¿No estaba soñando? En su fuero interno liberó un suspiro de alivio al comprender que no tuvo que enfrentar el exilio o la pena de muerte, y que su decisión no acarreó ningún posible problema hacia su familia, sino todo lo contrario.

....Esperó quieto en su lugar hasta que fuera el regente el primero en marcharse, notando mientras tanto cómo la gente se dispersaba, tal cual se les ordenó, pero dedicándole un último vistazo al pelirrojo. Creyó adivinar algunas miradas de envidia, y otras más de rabia o de incredulidad. Sospechaba que ese inesperado ascenso no sería bien tomado por más de uno, y que lo que le esperaba por delante eran días duros. Pero ya podría pensar en eso después. Lo que necesitaba en ese momento era la ayuda de algún sacerdote, y posteriormente un buen descanso.
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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

Mensaje por Eliwood el Mar Mayo 03, 2016 11:59 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Ashnard ha gastado un uso de su hacha de bronce.
Argus ha gastado un uso de su espada de bronce.

Ambos obtienen un incremento de +2 EXP. Gracias al skill Paragón, Argus obtiene +1 EXP adicional. Debido a este incremento, Argus obtiene un nuevo skill de la rama Hero:

Notoriedad - Skill que permite al héroe llamar la atención enemiga hacia sí, causando que se vuelva el foco de atención en el campo de batalla y todo ataque o persecución se redirija a su persona. Absolutamente todos los enemigos se dirigirán automáticamente hacia el héroe.

El skill será agregado a la tablilla de skills por clase/raza en breve. ¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1285


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Re: Desafiando a un titán [Entrenamiento/Flashback] [Ashnard, Argus]

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