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Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

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Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 3:55 pm

Orden de turnos:
Los turnos quedan como indica el título: Argus, Haar, Haru

....Había transcurrido alrededor de un año desde la fundación de La Guardia, y si bien con el paso de los meses tanto el pelirrojo como sus compañeros habían logrado ayudar a varias personas y frustrar múltiples invasiones de emergidos, el problema continuaba latente como si nada hubiese sido hecho. Tropas y tropas continuaban caminando por las tierras de Tellius, aterrorizando a sus habitantes y sembrando el caos y la muerte por doquier. Cuanto más luchaban contra esos enemigos más evidente le resultaba al mercenario que poco o nada sabían de ese ejército. ¿Qué motivos tenían? ¿Cuál era su origen? ¿Quién era su líder? ¿Qué clase de idioma hablaban? Y, por encima de todo, ¿a qué se debía esa extraña apariencia? Entre sus filas se comentaban diversos rumores al respecto: que eran hombres poseídos por espíritus malvados, ya que algunos de sus integrantes venían de cierta religión que creía en esas entidades, y otros hablaban de maleficios que controlaban a esos hombres y que sus palabras ininteligibles eran fútiles intentos por pedir ayuda, y, finalmente, el rumor de que aquellas tropas desconocidas eran guerreros que habían muerto en desgracia y que volvían a la vida para buscar venganza o una muerte más digna en el campo de batalla.

....El varón no sabía en qué creer. No dudaba de que existía alguna fuerza superior, si es que no más de una, algo que hubiese creado todo cuanto veían. ¿Pero era posible que tales desgracias fuesen los designios de algún dios o espíritu? Lejos de estancarse a sí mismo en una única posibilidad prefería limitarse a respetar que no sabía absolutamente nada con respecto al enemigo, y fue por esa razón que tuvo la determinación de cambiar ese hecho. Necesitaba investigar a los emergidos, conocer algo de ellos, por poco que fuera, y quizá transformar esos datos en algo a favor. Sabía muy bien que no podía realizar esa tarea solo, pero sabía igual de bien lo poco prudente que sería llevar a toda una compañía con él la cual sería fácilmente observable por el enemigo. Un nombre le vino a la mente, y para ese individuo escribió una carta que le hizo entregar a través de un tercero con la mayor discreción posible.


Para: Haar
La Guardia

Estimado colega:

Te escribo la presente carta esperando de ti la mayor discreción. Requiero de tu ayuda para una tarea que considero que es justo y necesario realizar, pero se trata d una decisión personal y, por lo tanto, ninguna obligación tienes de acceder. Recurro a ti, además, no solo por la confianza que te tengo pese al poco tiempo que llevamos conociéndonos, sino también porque se puede ver que eres un hombre experimentado en la batalla y hacerle frente a los obstáculos o saber improvisar si las cosas salen mal.

Sin más dilación, permíteme explicarte:

Como ya has de saber el objetivo de este gremio, nuestro gremio, es poder ofrecerles un mundo mejor a las personas, traer la paz y el bienestar a sus vidas, un propósito ambicioso pero no por ello inalcanzable. El gran problema es que tenemos un enemigo que se encarga de que estemos bastante lejos de cumplir nuestras metas: los emergidos. Y a pesar de las innumerables batallas que hemos tenido contra ellos, la verdad es que es muy poco lo que conocemos de su ejército o sus motivos. Creo que no podemos continuar así. Combatir por tanto tiempo contra un enemigo desconocido es luchar a ciegas.

Me gustaría que averiguáramos un poco sobre estos individuos. Tengo entendido que por estas zonas abandonadas han marchado muchas tropas, y que quizá esa sea la razón principal por la cual los nobles han decidido dejar estas tierras olvidadas por ellos, por sus leyes y su diosa. Espero que esta misión no involucre luchar, pero uno nunca sabe cómo pueden cambiar las cosas o qué contratiempos pueden surgir. De aceptar acompañarme debemos estar listos para cualquier cosa, pues solo seremos tú y yo. Un grupo pequeño que pueda pasar fácilmente desapercibido.

De no ser problema me gustaría atreverme a proponer la idea de que empleemos a tu fabuloso compañero alado para realizar el trayecto por aire, evitando así ser vistos y pudiendo realizar un mejor seguimiento del enemigo. De todos modos si consideras que éste no se sentirá cómodo con la presencia de un desconocido en su lomo no hay problema.

No tengo nada más que añadir. Si accedes a acompañarme esperaré por ti esta misma noche en las afueras, al norte, cuando todos estén dormidos. Si al cabo de algunas horas veo que no has venido asumiré que te encuentras ocupado con algo más y trataré de buscar a otro. Nos vemos.
Argus
Compañero de armas





....Luego de cenar dedicó las horas siguientes para correr la voz entre algunos reclutas de que se encontraría fuera por algunos días atendiendo un encargo, sin detallar demasiado al respecto ni hacerlo parecer como algo importante o relevante. No era la primera vez que el líder salía a hacer alguna cosa ni sería la última. Seguidamente se marchó a su habitación para realizar todos los preparativos: comprobar que su arma estuviese en buen estado, así como su armadura, guardar en una pequeña bolsa algunos frascos de pócimas y en otro algo de oro, etcétera. Iba a lamentar si algo salía mal en el viaje por no haber prestado atención a los pequeños detalles.

....Cuando llegó la hora y la sede del gremio quedó sumido en un profundo silencio, el pelirrojo se marchó de su habitación y se escabulló con absoluto cuidado por los pasillos del palacio hasta el exterior. Quizá su cuerpo no era menudo, y por sus proporciones resultaba difícil ser sigiloso, pero en su favor tenía el hecho de conocer como la palma de sus manos aquel palacio, sus pasillos, escaleras, atajos. Sabía muy bien cómo llegar a un punto de forma rápida o sin ser visto, y de esa forma logró salir al exterior con éxito, en donde la oscuridad fue una aliada invaluable en lo que transitaba hasta el este y salía por algunos metros de lo que eran los territorios del gremio.

....Y ahí espero, en silencio y con paciencia, esperando a que al hombre le hubiese llegado la carta y que éste hubiese accedido a ayudarle.


Última edición por Argus el Lun Abr 25, 2016 9:52 pm, editado 2 veces
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2016 10:04 pm

Ya llevaba varios meses viviendo en aquel lugar, se podría considerar parte de aquella familia, pero la verdad era que con su carácter cerrado y bastante alejado siempre mantenía un pie afuera, listo para salir corriendo si la situación lo obligaba... extrañamente ya ese pie que tenía siempre afuera estaba justo en el borde, ya casi sintiendo alivio en aquel lugar ya que su líder tenía una historia un tanto similar a la suya, o más bien una característica, pues era también un desertor de Daein y a sabiendas de como era aquel gobierno, también un perseguido por estos. Si el mismo líder estaba ocultándose, significaba que estaría bien en aquel lugar. Aunque más importante para él era la estadía de su hijo, Haru, y su seguridad, pues ya sabía que él como unidad podría incluso dejarse morir, pero con tal responsabilidad no podía simplemente estar... aún buscaba un lugar seguro para su hijo y no descansaría hasta que lo encontrase... quizás alguna siesta sería adecuada para mantener sus energías.
La Guardia parecía el lugar adecuado para Haru, pero no podía ser por mucho, necesitaba hacer que el joven creciera, lamentablemente tendría que enseñarle a utilizar un hacha y su montura como Ashera mandaba y hacer un guerrero de él, alguien capaz de protegerse solo... y solo ahí podría buscar un lugar para que viviese en paz... comenzaba a pensar que ese lugar no estaría en Tellius.

El sol estaba en lo más alto del cielo cuando recibió la carta, discreta fue dejada en su mano por uno de los tantos reclutas, ni siquiera se preocupaba de aprenderse los nombres, habían mucho nuevos y los rostros cambiaban siempre, no quería tampoco hacerse de amigos en un lugar donde posiblemente terminase yéndose tarde o temprano. Solo agradeció y volviendo a acomodarse bajo el árbol donde había estado dormitando leyó la carta en silencio, su montura dormía a su lado, como un perro sobredesarrollado con escamas y alas, su trompa, como si no pesase nada y no fuese una cueva oscura de afilados dientes y saliva espesa, descansaba inocentemente en el muslo del jinete donde este le acariciaba de manera distraída. Dobló la carta y se desperezó levantándose solo para descubrir que el hocico mortal de dientes tenía alguna gotera, pues su pantalón estaba completamente ensopado con saliva de wyvern.

Suspiró pesadamente y se levantó usando el cuello del animal como apoyo y se dirigió hacia la mansión, o más bien palacio, abandonado que era la base de aquel grupo. - Queso, no. Quieto. Espera aquí. - repitió en la puerta, esperando que el animal obedeciera, le miró con su ojo cansino y al ver que se quedaba allí ingresó. La criatura esperó a que su dueño desapareciera tras las puertas antes de correr por el lateral de la edificación y volar hasta el techo donde se paró, algunas tejas cayeron y quedó en el borde, con su cuello colgando hacia una de las ventanas. Segundos después el castaño ingresaba a la habitación que el wyvern observaba desde fuera.

Recorrió el lugar, allí era donde dormía con su hijo, no era un lugar grande ni demasiado decorado, tenía un par de baúles a parte de la cama así como armas y piezas de sus armaduras y las de sus wyverns, cuidadosamente ordenadas tenían en un estandarte varias hachas de diferentes tamaños, algunas no en muy buen estado pero que aún podían rendir en algún campo de batalla algunas muertes.  Se tomó su tiempo, su hijo estaba en el río cercano con su montura, seguramente pescando y disfrutando del día, volvería en la noche, así que tendría tiempo. Tomando el gran morral que solía ajustar al costado de su wyvern guardó medicina así como vendas, cuerda, algo de dinero entre otras cosas, solía viajar liviano así que no cargaba más de lo necesario, nada de provisiones, solo agua, algo de yesca, medicina y sus armas era normalmente todo lo que necesitaba. Se cambió de ropa y se colocó su armadura, pieza a pieza con la práctica de alguien que ha hecho eso miles de veces a lo largo de los años, cargó sobre sus hombros el morral y sus armas saliendo del lugar, con un silbido el gran lagarto saltó del techo planeando hasta el costado de su dueño siguiéndole hacia las caballerizas.

Los caballos se asustaron, como siempre, al ver la gran presencia del wyvern en el interior, pero este no pareció prestar demasiada atención al entorno, en un humor mucho más serio al ver a su jinete con armadura y armas encima, ya podía adivinar que vendría una batalla. El castaño abrió un gran armario donde guardaban los jinetes las armaduras y monturas de sus caballos, apartada y bastante más grande, amontonada en un rincón, estaba la montura con todos sus correajes del wwyvern así como las piezas de armadura. En la carta mencionaban "muchas tropas" y no quería que su amigo sufriese heridas. Cargó la montura y la colocó sobre el lomo del animal, este bajó sus alas y su cabeza quedándose quieto mientras ajustaba las correas y pasaba las cuerdas por las hebillas, incluso apenas moviendo su lengua con disconformidad cuando la pieza de metal de las riendas fue colocada, pero sin morder la mano que peligrosamente se metía entre sus dientes. Una caricia y unas palmadas fueron la recompensa del animal. Colocó las piezas de armadura, una a una sobre su cuello, en su rostro dejando la visión del lagarto libre, en sus costados y a los lados de su cola para evitar que intentasen cortarla. Ajustó el hacha larga al costado de la montura, el morral y del otro lado una serie de hachas cortas pero de filo amplio y curvado, hachas arrojadizas, si iban por cielo serían útiles para bajar unidades en tierra que quisieran atacarlos sin necesidad de acercarse.

Dejó dicho a uno de los jóvenes que cuidaba los caballos y trabajaba en La Guardia para poder quedarse allí sin ser realmente un guerrero, un joven que apenas superaba por un año la edad de su hijo y con el cual había visto que su hijo se llevaba bastante bien, le pidió que le avisase a su hijo cuando regresase que él había salido en una misión, que estaría de regreso en un par de días, que se comportase y cuidase de Malva mientras él no estuviese. Sin más salió caminando con su montura pisando sus talones hacia donde había dicho su jefe en la carta, el sol ya se había ocultado hacía un rato y ya el cielo se veía salpicado de estrellas. No tardó en verle bastante alejado del área donde vivían, pese al gran tamaño, el animal con su armadura negra y sus escamas negras, era como una sombra en la oscuridad, caminando pesadamente al lado de su dueño, al llegar ni siquiera sonrió, en un tono bastante calmo habló - Buenas noches, jefe. Recibí la carta, Queso y yo estamos más que gustosos de poder ayudarle. Está acostumbrado a llevar cargas ajenas a mi persona así que no será problema alguna. ¿Verdad, compañero? - el lagarto, al ver que le hablaban a él emitió un pequeño gruñido algo agudo.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 12:55 am

No muy lejos de ahí, un joven y su wyvern descansaban bajo el sol luego de una buena comilona de pescado. O fingían descansar, al menos el lagarto negro fingía.  El wyvern dormitaba pero de vez en cuando alzaba la cabeza y emitía un ruido bajo; molesto, entonces el hocico negro empujaba un poco al muchacho, llamando su atención y emitiendo ruiditos de descontento. Y le entendía, tanto como podía entenderle sin palabras y con tan distintas mentalidades: un lagarto gigante y un niño terco. Abrió un poco los ojos y dio palmaditas en la nariz del hocico que le empujaba.

 - Shh, yo sé amigo - rascó un poco las escamas que había ahí, era una zona sensible y el cachorro de wyvern pronto soltó gruñiditos de gusto.  - Pronto iremos a cazar algo de carne roja, no te preocupes-  Había pasado una mañana muy productiva con su wyvern, empachándose de pescado fresco y capturando un poco de extra para las cocinas. Había dejado su carga hacía un rato y vuelto a salir sin decirle nada a su padre, para tumbarse a descansar, pero los ruidos de los animales del bosque comenzaban a despertar nuevamente el apetito de Malvavisco.

Cerró de nuevo los ojos y maldijo un poquito. Su viejo empezaba a pegarle esos malos hábitos de tomar siestas.

No fue sino hasta varias horas más tarde que volvió con un Malva más satisfecho y pachón al palacio que servía de refugio. Con un enorme bostezo entró con un salto por la ventana, demasiado perezoso como  para bajarse del rechonchito wyvern para caminar todos esos pasillos hasta la habitación. No, en cambio sabía exactamente cual era su ventana desde el exterior, y dejaba que su wyvern le diera un aventón. Era difícil para el pobre mantenerse ahí equilibrado eso si, no había mucho sitio para aferrarse, dió un par de carantoñas en el hocico del goloso wyvern y se dio para tomar algunas de sus cosas y darse un baño.

Entonces lo vió. El vacío extraño. La falta de algunas cosas. Y claro, saltó de inmediato a hacer conclusiones.

 - Ahhh no. ¡Me estas jodiendo! no, no, no está pasando, te jodes viejo - el mayor le había dejado ahí otra vez mientras él iba a saber donde a ponerse en peligro. El cachorro de wyvern volvió a asomarse y soltó un gruñido bajo desde la ventana.  - No está- maldijo y pateó uno de los baúles. No tenía caso hacer un berrinche, pero quería. Se tiró en la cama y pateó un poco el relleno. No, no servía. Maldijo otro poco, frotó su cara contra la tela de la cama y finalmente miró a su wyvern con una expresión enfurruñada que se tornó poco a poco en una mas decidida, MUY decidida de hecho.  - Hey amigo… ¿Vamos de caza? -

Dado que no había modo que fuera a dejar a su viejo ir solo por ahí. No, eso no iba a pasar. Le tomó un tiempo ridículamente largo prepararse y preparar a Malvavisco, en especial porque el joven wyvern era mucho más impaciente y juguetón que el mayor, la falta de disciplina hacía eso. Pero en algún momento, ya más entrada la noche, lograron estar preparados. Ahora solo tenían que encontrar a su padre y a Queso. Contaba con la nariz de Malva, pero tomaría un tiempo.  - Vamos compañero, busca a nuestros idiotas padres- trepado en el wyvern, comenzó su travesía.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2016 6:59 pm

La nieve. La misma nieve que yo tanto adoraba y que me había visto crecer, ahora se había teñido de rojo. Los cadáveres actuaban como pinceles y aquel blanco níveo se había convertido en un gran lienzo que me hubiera gustado que hubiera estado impoluto por toda la eternidad. Muchos de los muertos eran grandes amigos de mi padre. Me había criado entre sus risotadas y sus bromas, entre el calor de sus hogares y la amabilidad de sus esposas. Personas que no habían dudado ni un segundo en dar sus vidas para proteger lo que era suyo, lo que por derecho les pertenecía y tantos habían tardado en construir. Mi aldea natal nunca volvería a ser la misma, y el dolor en mi pecho se incrementaba cada vez que rememoraba el ataque...

Desperté y me incorporé de golpe, volviendo a mi realidad.

- Otra vez... - dije para mí mismo, y di unas palmaditas en el cuello de Lunaris que ronroneaba a mi lado.

No podía evitarlo. Aquella escena volvía para atormentarme una y otra vez en cuanto lograba conciliar el sueño, lo que provocaba que éste nunca fuera reparador. Sentía que los emergidos se habían llevado al otro mundo un pequeño pedazo de mi mundo, y yo tan sólo tenía una vívida imagen grabada a fuego ...

... los estandartes de Tellius que portaban aquellos monstruos durante el ataque.

Nunca me habría planteado cruzar el océano que separaba Elibe de Tellius de no haber sido por los acontecimientos que habían asolado mi pueblo. Hacía apenas un día que había cruzado la línea fronteriza de aquel gran país montado en mi wyvern, y tan sólo tenía un objetivo: encontrar a los emergidos.

No volvería a dormir tranquilo hasta que no encontrara respuesta a todas las preguntas que poblaban mi cabeza. Necesitaba desesperadamente colocar una explicación racional al por qué había pasado todo aquello, y por supuesto, reventaría tantas cabezas de emergidos como pudiera durante mi búsqueda.

- Nos vamos, pequeña. - le dije a Lunaris, terminé de empacar mis cosas y monté sobre su lomo, alzando el vuelo con destino a... cualquier parte. Necesitaba empezar a recopilar información cuanto antes.

Spoiler:
OFFROL: Como le dije a Argus por PM, siento el retraso. Sé que el post en sí mismo no es la gran cosa (ni muy largo) pero no dispongo de tiempo material para dedicarle ahora mismo... Aún así, espero que os guste y que disfrutéis la lectura ^__^
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Narrador el Lun Ene 25, 2016 3:26 am

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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 25, 2016 2:46 pm

....El mercenario sonrió con satisfacción al contemplar cómo un par de figuras se aproximaban hacia él, dos siluetas que le resultaban bastante familiares: una de colosal estatura, que se mimetizaba a la perfección con las sombras que reinaban en el escenario, y otra mucho más baja que la primera, la de su jinete. Comenzó a caminar hacia los recién llegados para acortar todavía más la distancia mientras escuchaba lo que el hombre del parche le tenía que decir. - ¡Qué gusto saber que has aceptado la solicitud, Haar! La misión que tenemos por delante es importante y peligrosa, y creí que tú eras el más apto para ayudarme. ¡Ah, claro, y tú también eres más que apto para lo que nos espera, Queso! - Desvió la mirada hacia el wyvern al momento de hablarle, si bien se sentía algo extraño pronunciando ese nombre tan simple para referirse a una criatura tan intimidante.

....Cuando la distancia que le separaba del jinete fue lo suficientemente corta, el pelirrojo extendió una de sus manos hacia éste para poder estrechar la ajena en un gesto amistoso. -
Verás, como te comenté en la nota nuestra misión es, en teoría, bastante sencilla: investigar, nada más. Hemos comprobado que varios emergidos portan banderas de reinos de Tellius, así como armaduras correspondientes a tales sitios. Además esos ejércitos en particular no parecen llegar al continente, sino más bien venir de él. Si el enemigo tiene bases acá mismo necesitamos saber dónde es, cómo obtienen todo su armamento, y tal vez comprender un poco más de su origen. Con esa información en nuestro poder sabremos actuar apropiadamente contra el enemigo. - Sus palabras dejaban bastante en claro cómo para el hombre resultaba prioritario poder lidiar con los emergidos, quienes en esas épocas oscuras parecían ser la mayor y más peligrosa plaga. Era más aterrador todavía el pensar que hasta ese momento eran un enemigo del que poco o nada sabían, y cuyo potencial todavía no comprendían del todo.

........Retomó su andar, ahora para aproximarse hacia uno de los flancos del wyvern. Recordaba cómo el jinete le había permitido montar junto con él a la criatura al culminar la batalla en las cuevas que daban a Goldoa, y cómo en aquella ocasión el hombre había dejado que fuese el mercenario el primero en subir mientras él distraída a su compañero animal. Con esto en mente, el pelirrojo observó al jinete y aguardó a que éste hiciera los preparativos pertinentes, bien fuese cubrirle los ojos, hablarle o distraerlo, y solo cuando se le hubo indicado que ya era el momento comenzó a sujetarse de la silla y las correas para empezar a subir, ubicándose justo detrás de donde tendría que ir el dueño.


....- Quiero creer que la noche jugará a nuestro favor. La oscuridad nos ocultará bastante bien mientras sobrevolamos, de modo que el enemigo no podrá tomar acciones contra nosotros... creo. Además si alguna tropa se encuentra movilizándose seguramente requerirá de antorchas u otras luces para poder ver el camino, y desde lo alto podremos observarles. ¿Qué opinas? - En numerosas ocasiones había dejado claro en el gremio que su papel de líder era más que nada el de alguien que organiza o gestiona, y que eso no le daba ninguna clase de importancia por encima de los demás. Una vez más lo demostraba, consultándole a su compañero de equipo su opinión con respeto a la misión y al plan a ejecutar. Conocía poco sobre el pasado de aquel hombre, pero si portaba la armadura de un general de Daein significaba que tuvo que haber hecho mérito para alcanzar esa posición, y que algo de experiencia en el campo de batalla, así como pensamiento militar, debía de tener.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01, 2016 3:10 am

Al estar cerca del hombre asomó una sonrisa cansada y letárgica, casi una mueca, su mirada se notaba cansada y se podía ver un poco de ojeras bajo sus ojos, incluso asomando bajo del parche, algo ya crónico en el castaño no tanto por la falta de sueño o más bien, en este caso, el exceso de este. Extendió su mano para estrechar la misma con su jefe a modo de saludo, pese a lo que de una mano ancha y fornida se hubiese esperado, su agarre fue suave, para nada firme sin apretar de sus dedos más que lo necesario para no deslizarse entre los ajenos, sus gestos eran casi torpes como si no hubiese dormido en días. Sin embargo escuchó con atención por más que no parecía pues estiró sus brazos hacia arriba con un sonido metálico al rozar las piezas de su armadura entre si no permitiéndole un movimiento del todo fluido, estiró sus brazos, espalda y finalizó con un amplio bostezo que cubrió con su mano mientras asentía con su cabeza  - Comprendido, jefe. Será un simple rastreo, podremos hacer eso con Queso. - y había hecho tareas de rastreo con anterioridad,  no eran tareas realmente divertidas pero no eran difíciles, simplemente eran horas y horas de estarse quieto, observar, tomar nota y muchas veces dibujar croquis de los campamentos, moverse con agilidad y a gran altura, en silencio sobre todo. Teniendo un wyvern con un color tan peculiar como ser negro siempre terminaba siendo el escogido para ir en la noche ya que no pasaba más que como una sombra en las noches cerradas. Alzó su mirada al cielo, estrellado pero carente de luna, era la noche ideal para salir.

Posando ambas manos sobre la cabeza del wyvern le indicó a su jefe que era seguro proceder, le acarició a ambos lados de su cabeza debajo de sus ojos y cuando bajó al mentón el gran lagarto alzó su cabeza como si no fuese más que un perro mimoso sobrecrecido y se removió un tanto por el cariño dado, alzando una de sus patas intentando acercarse más a su dueño quien le miraba con molestia de un padre cansado de un niño caprichoso - Tendrás que aprender a llevar pasajeros, Queso, no puede ser que tenga que distraerte cada vez. - su regaño era leve pero era suficiente para que el wyvern bajase un poco su cabeza y el jinete le sujetase de las correas de sus riendas, tal como esperaba, al sentir el cambio de peso en su lomo el lagarto emitió un corto gruñido y su cola azotó el piso molesto, el castaño jaló un poco de las riendas y le sujetó en el lugar. De haber querido el wyvern le habría lanzado lejos, lo habría pisado o simplemente se habría librado de un jalón sin mucho problema, sin embargo se quedaba quieto como si aquel agarre fuese de hierro. Haar esperó a que el pelirrojo terminase de subir - Vamos compañero, no seas así. El jefe no es mala persona, a esta altura ya deberías haberte acostumbrado a él. - la relación que tenía con su montura era muy cercana y se notaba que ambos se entendían a un nivel increíble casi como si fuesen dos personas nada más, o si el hombre había tenido algún perro fiel, seguramente entendería aquella conexión.

Pasó por el costado del animal y acariciando su cuello se trepó apoyando su mano en el nacimiento del ala, un área donde los músculos se marcaban bajo la piel escamosa y fría, y apoyando su pie en el hombro de la montura se impulsó hacia arriba sentándose delante del otro con sus piernas abiertas, enganchando enseguida sus pies en las correas permitiendo a su acompañante usar los estribos, aunque a buena cuenta notó su error girandose sobre su cintura - Apoye los pies en los estribos pero levántelos y quítele las espuelas, salen de un jalón, déjelas en el bolso junto a la montura. Si llega a pincharle con esas atacará, rugirá o se lanzará en picada hacia abajo y no queremos eso en mitad del vuelo. Evite hacer movimientos bruscos con sus pies o golpearle sus costados para que no reciba señales mezcladas. - explicó rápidamente mientras se acomodaba sobre la manta que sobresalía delante de la montura. Debajo de la silla de montar había una amplia manta que protegía las escamas del lomo del roce que la silla pudiese dar, estaba muy acostumbrado a su wyvern, incluso pudiendo montarlo sin silla siquiera aunque no era lo más seguro. Sujetó las riendas y al jalar ligeramente estas el animal se tensó extendiendo sus alas - Rastre en la noche será mucho más sencillo para nosotros, si son efectivamente ejércitos de algún país de Tellius, estaremos seguros en el aire sobretodo en esta noche sin luna. No son comunes los wyverns negros, los rojos son los que predominan en Daein así que podremos verlos, incluso si tienen verdes como en Begnion, contamos con la ventaja en eso, y si son de Begnion o Crimea, sus bolsas de aire comedoras de manzanas son como nubecitas sobre el cielo negro, serás muy sencillos de ver. Igual no debemos exponernos demasiado en cielos abiertos al menos hasta no estar seguros de su número o sea estrictamente necesario. ¡Arriba! - golpeó suave los costados del wyvern y este alzó sus patas delanteras, con sus patas traseras se impulsó a la vez que daba pesados aletazos despegándose del piso sin demasiada dificultad alzando vuelo casi al instante.

Sobrevolaron a baja altura al principio sobre el área donde estaba La Guardia, pese al gran tamaño sus aleteos eran silenciosos, solo el mover del aire hacía un ligero silbido grave y bajo, subió hasta lo alto del palacio pasando casi rozando sobre las torres más altas y una vez que el jinete se orientó por las estrellas comenzó a dirigirse hacia el este donde estaba el bosque de Serenes, quemado casi no habían árboles pero era el lugar más resguardado que tenían de momento - ¿Por dónde comenzamos? ¿Tiene alguna noticia de donde se han visto movimientos de estas criaturas recientemente? Será más sencillo rastrar su paso si vemos por donde han pasado. - su voz estaba ligeramente más lúcida que antes pero seguía con extrema calma en la situación tan quieto delante del pelirrojo que parecía que iba dormido sentado de a momentos. El vuelo era sumamente estable, contrario a lo que podría parecer, las alas se movían con lentitud, muchas veces quedando quietas extendidas planeando por cortos tramos, el viento frío ayudaba a mantenerle despierto y alerta, sobretodo ahora que tenía una misión, el animal iba tranquilo, con sus patas relajadas apenas rozando la cima de las copas de los árboles con escasas hojas. Se estiró un poco y movió su cintura para quitarse la pereza de encima, ya no sentía mella en sus viejas heridas, la medicina había funcionado bien y los sanadores de ese lugar habían hecho un excelente trabajo, había recuperado su capacidad pulmonar casi enseguida y por más que había pasado un par de noches preocupado por la sangre en su tos y en su almohada, no fue nada de gravedad, solo algo que dejó de ocurrir y no volvió a molestar. Incluso había regresado a su entrenamiento diario antes de lo esperado.

Prestó especial atención al entorno cuando vislumbró que estaban acercándose el borde del bosque, ya la arboleda no era tan tupida, alzó sus riendas y el gran animal alzó vuelo comenzando a tomar altura y confundirse más sencillamente en la oscuridad de la noche. El haber cruzado el bosque en tan poco tiempo daría una idea al mercernario tras de sí a la velocidad a la que se movían en el aire, sin obstáculos terrestres era mucho más rápido que un caballo.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2016 3:47 am

Habían estado volando por un tiempo, un vuelo bajo, útil para ocultarse en las sombras proyectadas de los árboles cuando escuchaba algún sonido sospechoso e igualmente facilita el zambullirse fuera de la vista tras algún obstáculo si veían un movimiento en el horizonte. A diferencia de su padre y Queso que tenían más experiencia en ello, Haru y Malvavisco no volaban alto, en primera porque Haru era pequeño y el aire frío era bastante incómodo en sus extremidades huesudas, en segunda, porque no sabían aún dónde estaban su padre y Queso, solo una dirección general. Haru y Malvavisco podrían no ser el par más impresionante de por ahí, pero vaya que eran buenos en escabullirse y seguir rastros. No que la dirección de las huellas de un pesado wyvern no dijeran ya todo al respecto, había sido cuestión de encontrarlas y listo, dirección aproximada a la mano. La cosa era averiguar la distancia y si había desvios en el camino o no.

Haru no sabía aun si molestarse o preocuparse, había sido una mala temporada, una estresante. Al menos en ese lugar conocido como la Guardia tenían comida, había gente amable con la que hablar y gorronear algo de entrenamiento extra. Si, había personas desagradables ¿donde no? pero en general era un buen sitio. Le hubiera gustado que su padre se pudiera relajar de verdad más a menudo. Menos cambiar de sitio sin una palabra, menos huir de ahí para allá. Solo descansar y relajarse, sin pensar en precios sobre cabezas, traiciones o demás cosas horribles.

El wyvern negro se detuvo en su vuelo, moviendo la cabeza de lado a lado antes de bajar a una arboleda cercana junto a unas rocas.

 - ¿Qué es amigo? ¿Olfateaste algo? ¿Son ellos?- Apretó sus manos enguantadas sobre las riendas, una acción innecesaria ya que Malva había captado su nerviosismo y buscado cobijo tras lo que primero había pensado como un grupo de rocas, de cerca parecía una casa en ruinas y cubierta de maleza. Había una cantidad impresionante de ellas en ese lugar, entre antiguos caminos, casas y mansiones cerca de un bosque, era tétrico y triste.

 - Tal vez… tal vez papá solo vino a ¿buscar algo? ¿Provisiones? ¿Muebles viejos y polvosos?¡Hey amigo, no me mires así! tengo tan poca idea como tú. Además, tomó sus armas, bastantes- cosa que no sería muy necesario en una simple misión de recolección de lo que fuera que pudiera quedar útil por ahí.

El wyvern adoptó una posición de acecho, Haru se tensó de inmediato y pegó su cuerpo al lomo del wyvern. Era difícil ver muy lejos con la oscuridad de la ausencia de luna, peor momento para seguir un rastro no podía pedir. Lo único que hubiera hecho aquello peor era que estuviera lloviendo. Por fortuna no había nublados ¿verdad?

 - Hey chico ¿Que viste? ¡whooaa! - tiró de las riendas pero el emocionado cachorro se abalanzó hacia el frente contra otro wyvern. Uno que definitivamente no era Queso.

 - Diosa ¡Lo siento! oh… ¿quien? ¿Qué hacen aquí? - de inmediato sospechoso, Haru se enderezó sobre el lomo de Malvavisco, tirando de las riendas de su wyvern para que retrocediera y dejase de intentar conocer mejor al otro wyvern.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 13, 2016 5:26 pm

¿Creéis en las casualidades? No deberíais. No existen. Si alguna vez te encuentras en una situación en la que tu mente grita "¡Qué casualidad!" deberías, cuanto menos, pararte a pensar un par de cosas. En serio, creedme, os irá bastante mejor en la vida... Por ejemplo, ¿cuáles son las posibilidades reales de encontrarme cara a cara con otro jinete wyvern solitario en mitad de un lugar adornado únicamente con edificaciones en ruinas y comidas por la maleza? La situación era, como poco, un tanto intrigante.

No había ninguna duda de que el wyvern que se abalanzó sobre Lunaris era una cría, y mis años al cuidado de mi querida compañera me habían enseñado a leer un poco más a aquellas criaturas.

- Quita, chica. - susurré a mi propia montura, antes de que le diera por pegarle un bocado al cachorro.

Pero lo que aún resultaba más sorprendente era que su jinete era apenas un niño. Lo observé desde el lomo de Lunaris mientras que ésta no quitaba ojo a su compañero de raza... Definitivamente no podía imaginarme ninguna situación por la que un chaval y un joven wyvern se encontraran a aquellas horas en un lugar como aquel. Tampoco es que tuviera demasiado tiempo para perderlo allí con él, la verdad.

- Deberías enseñar a tu amigo a no lanzarse de esa manera contra otros wyverns. - fueron mis palabras. - Este mundo se ha convertido en un lugar peligroso, chaval. La próxima vez podrían intentar matarte o simplemente malinterpretar las intenciones de ese pequeño. - No es que tuviera mucho más que decirle, pero mi yo responsable me impedía marcharme sin antes hacerle un par de preguntas. - Cambiando de tema, ¿qué hace un niño en mitad de un lugar como este? ¿Vives cerca de aquí por algún casual?

Me costaba creerlo, ciertamente. Llevaba un buen rato sobrevolando aquella zona y no había nada que me indicara que había núcleos de población activa en unos cuántos kilómetros a la redonda. Y entonces, no me preguntéis por qué, me dio por hacerle una pregunta que dudaba que fuera capaz de responderme:

- Eh, chico... ¿Sabes algo sobre los emergidos de esta zona? - Tal vez fuera una pregunta un tanto rara para hacérsela a un niño que no debía de tener más de once o doce años, pero no más que haberme encontrado con él allí de repente y sin venir a cuento. Tal vez -probablemente- él también estaba buscando algo
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Narrador el Miér Feb 17, 2016 1:55 am

Haar y Argus sobrevuelan un área boscosa, no parece haber actividad sospechosa cerca. Al alejarse un poco estando tan lejos la visión es un tanto mayor pero no llegan a ver movimientos nocturnos evidentes.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 1:10 am

....Una vez sobre el lomo del imponente animal el mercenario esperó pacientemente a que su acompañante también se subiese. Cuando fue así escuchó con atención sus instrucciones, ¡qué novato parecía el pelirrojo en todo ese asunto! Y la verdad es que realmente lo era, solo había montado a un wyvern dos veces, contando esa, y no sabía muy bien cómo funcionaba el sistema al respecto, qué debía hacer o qué debía de evitar. Retiró las espuelas con mucho cuidado de no lastimar con ellas a la criatura, ni tampoco a sí mismo, y las guardó en el bolso que se les indicó. Seguidamente acomodó bien los pies en los estribos y los dejó allí quietos; siendo más exactos, todo él se encontraba quieto y tenso pues todavía recordaba lo que el jinete le dijo la vez anterior: si no tenía cuidado terminaría cayendo y tendrían que atraparlo en pleno aire. Definitivamente algo que no deseaba experimentar, claro que no.

....El análisis que le ofreció su subordinado no solo resultó bastante profundo y útil en lo referente al rastreo que estaban por hacer, sino también bastante enriquecedor sobre datos que él desconocía por completo. ¿Entonces el color de esos animales variaba según la zona? Siempre pensó que la tonalidad de sus escamas era algo aleatorio e irrelevante, y que poco o nada decía con respecto a la naturaleza de la montura. De manera inconsciente dirigió su mirada con curiosidad hacia el ya conocido Queso, ¿entonces él era poco común entre sus compañeros de la zona? ¿Cuál sería su procedencia?

....Todas sus ideas se desvanecieron cuando la palabra mágica sonó: "¡Arriba!". El pelirrojo contuvo el aliento mientras comenzó a sentir cómo la criatura debajo de él empezaba a alzar vuelo y a separarse de la tierra. Se negó a mirar hacia abajo y tan rápido como pudo observó todo lo que tenía delante, procurando no pensar en que la altura cada vez se volvía la justa y necesaria como para convertirlo en una masa deforme de carne si se llegaba a caer. Por desgracia sabía demasiado bien que no podía mantener esa conducta por mucho tiempo, era necesario que su mirada examinase eventualmente el territorio que sobrevolaban para tratar de dar con alguna irregularidad.

....Sin embargo los minutos transcurrían y todo parecía normal. No había presencia de tropas trasladándose por los caminos y tampoco por los bosques. Muy a pesar de que los informes le indicaban la presencia de emergidos en esa zona, la realidad parecía ser otra. Sus labios formaron una mueca de consternación mientras pensaba en todo eso. -
No pareciera que hubiesen emergidos en el área, tal vez me equivoqué de lugar. Pero... ¿Qué tal si evitan moverse por las noches? De ser así no nos deberemos enfocar en los caminos sino en los posibles refugios u otros lugares que sirvan de base. Creo recordar que Queso tiene un buen oído, ¿crees que si disminuimos un poco la altura sea capaz de escuchar el movimiento de numerosas personas? - Si los misteriosos invasores estaban tratando de mantener un perfil bajo, seguramente se ocultarían en un lugar donde no estuviesen a plena vista. Bajo esa hipótesis los bosques estaban descartados y sonaba más probable examinar las mansiones abandonadas, u otras estructuras amplias que pudiesen albergar a varias tropas.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 09, 2016 4:09 am

La altura era algo con la que un caballero wyvern debía de convivir en su día a día, temerle no estaba entre las opciones, pero si el respetarla, sería muy imprudente simplemente tomar el peligro como si no existiera pues le volvería imprudente, y si le temía, se volvería torpe, lo mejor siempre era estar consciente de la situación y obrar en consecuencia. Mentiría si dijese que nunca se había caído, algunos huesos de su cuerpo habían sufrido al respecto, desde en entrenamientos hasta en batallas, no siempre uno era capaz de mantenerse en su montura mientras forcejeaba o sus pies no se podían aferrar a los estribos cuando era golpeado, tal como un jinete caía de su caballo, un jinete wyvern podía caer de su wyvern y hacia un largo camino hacia abajo que rara vez era un campo de flores o una mullida montaña de paja. Si bien muchas veces había encontrado el piso, a veces directo, otras con rocas de por medio o hasta árboles, también había habido momentos en que su propia montura le había atajado en el aire, ya fuese con sus garras o su lomo... a veces no llegaba a tiempo o tardaba un tanto en notar la falta de jinete sobre su lomo. Confiaba mucho en su montura, pero no iba a esperar lo mismo de su actual compañero de misión, comprendía que sus manos se aferrasen con mucha fuerza hasta que sus nudillos quedasen blancos, comprendía que apegase su cuerpo contra el animal y su espalda, incluso si enredaba sus piernas de más en las correas de seguridad. La costumbre le quitaría el miedo y la práctica le daría confianza.

El paisaje que se podía observar debajo de ellos era amplio, debido a la altura la vista alcanza a ver, casi como un mapa, el lugar, una visión totalmente diferente de que si fuese visto desde tierra. Las mansiones abandonadas se podían ver solitarias entre ruinas de pueblos que alguna vez fueron prósperos, en la noche no parecían más que ilusiones fantasmas de lo que una vez fueron ya sin vida ni movimiento alguno. Todo era un paisaje desolado, dormido, donde ni siquiera los animales se movían, no habían pistas evidentes las cuales seguir. No había presencia de emergidos, o quizás estaban buscando de manera equivocada, esta era una zona abandonada, quizás los emergidos no estuviesen en aquel lugar - La movilización nocturna es principalmente cuando no se quiere ser detectado, pero nuestros amigos no parecen interesados en ser sigilosos. - apuntó mientras inclinaba su cuerpo hacia abajo y con el cambio de peso el wyvern comenzó a bajar poco a poco perdiendo altura.

- Si, Queso podría escucharlos incluso olerlos pero no tengo nada que ofrecerle para que pueda seguir la pista. - la voz profunda y un poco taciturna del jinete no necesitaba ser muy fuerte para poder escucharle, pues el viento empujaba dichas palabras hacia atrás y fuera de ello, el silencio era fuerte en aquel lugar. Sobrevolando nuevamente contra una arboleda para dirigirse a las mansiones más cerca de la ruta mercante el wyvern desvió su cabeza mirando hacia abajo, cosa que alertó a su jinete - ¿Que sucede, compañero? ¿Escuchaste algo? Ve. - alentó en comandos cortos siempre al final, sencillos de entender para el animal. Este emitió un gruñido bajo y bajó aún más la altura, nervioso agitó sus alas al bajar contra los árboles, grandes garras aferrándose a las ramas, el peso hizo quebrar algunas obligando al wyvern a sujetarse de las más fuertes siendo las más delgadas las que golpearon y arañaron las piernas de los jinetes, no muy fuerte pues los pantalones eran suficientes como para protegerles.

El silencio de la noche se había visto interrumpido por las ramas quebrarse y moverse, pero ahora que el gran animal se quedaba quieto, el silencio volvía lentamente, el murmullo de voces y el remover de la vegetación en el piso hizo que el jinete se tensara, su mano tanteó el costado de la montura hasta tocar la cabeza de un hacha de mango corto y filo curvado, un hacha arrojadiza, y sujetándola por el mango apoyó su peso en una de las correas de seguridad y se paró para tener una mejor visión, algo un poco difícil para alguien de un solo ojo. Notando movimiento en las sombras en algún punto debajo de los árboles se volvió a sentar susurrando - Al parecer encontramos algo, jefe. Abajo Queso, lento. - Suave el wyvern se fue soltando y adelantando sus patas para trepar por el árbol, pasando de rama en rama bajado de altura, no era totalmente silencioso pero si era bastante tomando en cuenta el tamaño del animal, sujetándose con la cola y extendiendo sus alas para hacerse equilibrio y finalmente dejarse caer sobre sus patas en el piso del bosque. El jinete bajó y dándole un golpe suave a la cabeza del wyvern este se mantuvo detrás suyo mientras avanzaba, si el mercenario bajaba o no estaba en él, pero no sería dejado atrás, al poder distinguir un tanto las dos figuras y notar que se trataban de wyverns, no llegó a reaccionar que el castaño sintió el golpe y perdió equilibrio, su propia montura le había empujado y casi que atropellado al pasar corriendo a la reunión de su cría. Un fuerte chillido amenazante hacia el intruso interponiéndose entre ambos, jinete corriendo detrás apareciendo segundos después - ¡HARU! ¡EN NOMBRE DE LA DIOSA ¿QUE HACES AQUI?! - juraba que en ese momento sentía como tres canas nuevas aparecían en su cabeza.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 09, 2016 4:20 am

Era otro wyvern, no era Queso, el jinete no era su padre y Haru hasta el momento no había tenido la oportunidad de lidiar con otros jinetes aparte del mayor. Por tanto, aquel era un encuentro extraño para el chiquillo, que no sabía si ponerse nervioso, agresivo o si huir. Malvavisco parecía tener ideas similares, aunque hasta el momento se contentaba con alzar un poco el hocico y olfatear con más prudencia, alertado por la inquietud de su jinete, al menos lo suficiente para comportarse mejor y seguir las indicaciones de la riendas. Y Haru estaba indicando a su todavía cachorro de wyvern que tal vez sería una buena idea retroceder otro par de pasos. Lo suficiente para no estar al alcance del otro grupo de colmillos y a saber que armas pudiera traer el otro adulto.

 - Malvavisco y yo… buscábamos un sitio para acampar - Mentira transparente. Era ya muy tarde y estaba oscuro para recolectar leña o armar un campamento.  - Se nos hizo tarde pescando - si, eso era mejor. Un poco más creíble al menos, pequeño estafador.

Pero debió decir que estaba de regreso con sus padres y que estos le estaban esperando. Tonto, tonto Haru. ¿Y si era un esclavista o algo así? Él y Malva podían pelear, pero no sería algo sencillo, sería sangriento y su padre se enteraría que le habían estado siguiendo fuera de su sitio de dormir. Suspiró y alzó la vista al cielo. Aquello era ridículo. ¿quién era el adulto en aquella relación? no era normal que tuviera que preocuparse tanto por su padre, que anduviera todo paranoico porque alguien fuera a arrebatarselo repentinamente por la noche. Volvió a bajar la mirada y observó a aquel sujeto con curiosidad.

Tal vez no fuera necesaria tanta precaución con ese hombre. Sin embargo, dado que era más grande que él, y el otro wyvern más grande que su compañero, una wyvern, si lo que había escuchado era así; tendría que ir a lo prudente.

Además, el adulto no parecía tan paciente como en un principio. Aferró las riendas con manos firmes e hizo retroceder un poco más al cachorro.  - Malvavisco lo siente, solo se emociona cuando ve a otros de su especie - se disculpó por el regordete cachorro de wyvern negro, este hizo unos ruiditos con los dientes y añadió algunos gimoteos para mayor credibilidad. Todo un dramático.

 - ¿Buscas emergidos? no es algo muy prudente si no conoces la zona. Igual no deberías estar por aquí- Haru tampoco la conocía, pero el otro no tenía que saber eso.  - Y si, hay de esos sujetos peligrosos por todas partes en estos territorios, por allá entre las mansiones y demás. Malva y yo estamos bien, obvio, pero si eres nuevo por aquí podrías meterte en problemas- como si un crio fuera a saber mucho. Apretó los talones e hizo que Malva avanzara por un costado de la wyvern mayor, a suficiente distancia claro.

Todo iba bien, perfectamente. Por eso, no debía sorprenderse tanto cuando fuera descubierto. Las ramas rompiéndose eran todo el aviso que necesitaba, al menos quien viviera con un par de wyvern toda la infancia sabía identificar esos sonidos “furtivos”. No requería ver a Malva ondeando el rabo con emoción evidente al encontrarse a su padre. Alzó el rostro al cielo en un nuevo suspiro exasperado y esperó el regaño. Ahí estaba, la voz enojada paterna que le hacía encogerse un poquito (solo un poquito, mamá había sido la de la vara en mano), Queso parecía hacerse eco, pero hacia el extraño poco afortunado.

 - Hey viejo ¿Qué tal la noche para volar? hace fresquito ¿verdad?- Alzó una mano, el crío descarado.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 20, 2016 5:43 pm

Mentiras y más mentiras. Las respuestas improvisadas de aquel chaval concordaban con su aparente edad. Seguía pareciéndome extraño, no obstante, encontrarme con un niño en aquellas tierras tan desoladas, por lo que continuaba con la guardia alta por si se trataba de algún tipo de emboscada. Volvió a captar mi atención cuando por fin decidió contestar a mi pregunta sobre los emergidos, pero nos interrumpieron...

El nuevo wyvern no tenía nada que ver con la cría que acompañaba al chaval, pero tenía la suficiente experiencia con estas criaturas como para que me amedrentara un simple rugido. Lunaris se posicionó delante de mí y le devolvió el "saludo" al alado recién llegado, pero unos toquecitos en el lomo por mi parte hicieron que se calmara y manteniera las formas a pesar de parecer que estaba dispuesta a abalanzarse sobre su enemigo... Desde luego, con Lunaris a mi lado, había pocas cosas a las que pudiera tener que temer.

Un nuevo individuo se unió a la escena, dirigiéndose directamente al crío que respondía al nombre de Haru.

- Ya me parecía a mí que era extraño que un chaval de su edad andara por aquí solo. - me atreví a intervenir, asumiendo que eran padre e hijo y sin saber que había sido precisamente el chaval el que estaba ahí sin permiso. - Escuchad... - Aunque siempre resultaba curioso ver a tres wyverns juntos, yo tenía algo más de prisa en retomar mi búsqueda. - No tengo nada en vuestra contra ni deseo enzarzarme con vosotros. Andaba preguntándole a tu chaval por la presencia de emergidos por la zona antes de que aparecieras, tú pareces ser algo más experimentado... ¿Algún tipo de información que puedas compartir?

Fue entonces cuando mi wyvern soltó un nuevo bufido que me hizo enfocar mi mirada más allá de las posiciones de padre e hijo, sin ver absolutamente nada pero a sabiendas de que no estábamos solos.

- ¿Son frecuentes las reuniones multitudinarias por esta zona? - quise saber, alzando la voz un poco más.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Narrador el Sáb Mar 26, 2016 1:04 am

No se escucha movimiento alguno más que el aullido de algún lobo solitario o el ulular de una curiosa lechuza que observaba la improvisada reunión.

Quienes conocen la zona sabrán que no muy lejos de aquel bosque se encuentra una de las mansiones más grandes de la zona incluso teniendo un pequeño pueblo a su alrededor. Debido a estar cerca de un camino comercial no es muy recomendable de habitar sin ser detectados pero así como todas las de la zona, abandonada.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 10:13 pm

....Poco a poco había ido logrando controlar la ansiedad y la incomodidad. Seguía sintiéndose ajeno a lo que ocurría, como si hubiese nacido para tener los pies en la tierra en vez de estar a esa altura tan temible, pero ya sus manos no ejercían esa dolorosa presión sobre la silla, ni temblaban ya sus piernas como lo habían hecho unos minutos atrás. Inhalaba y exhalaba de forma pausada y rítmica, procurando mantener bajo control su respiración; su mente, mientras tanto, procuraba enfocarse totalmente en el motivo por el cual estaban ahí: localizar a los cruentos invasores que atacaban a gente inocente portando falsos estandartes. Eran pequeños detalles que, en su conjunto, permitían que fuese más llevadera la situación.

....O así había sido, por lo menos, hasta que la enorme criatura captó algo que llamó su atención y le obligó a descender hasta el denso follaje de un bosque. El corazón del mercenario comenzó a latir de forma rápida y fuerte, en una mezcla de emociones producidas tanto por la incertidumbre de si habían logrado conseguir lo que buscaban, y el nerviosismo de sentir la turbulencia producida por los movimientos bruscos de la bestia y los constantes azotes, si bien inofensivos, de las ramas contra sus piernas. Bastante proeza de su parte fue el contener cualquier grito que les pudiese delatar y que a él lo pudiese dejar en una situación bastante vergonzosa.

....El trayecto, que seguramente no tomó más que unos pocos minutos, al pelirrojo le pareció toda una eternidad, y tan pronto como el wyvern cesó su movimiento bajo las órdenes de su dueño, o más bien amigo, él optó por bajarse también y conducir su diestra hasta la empuñadura de la espada. El estar en guardia sería una buena excusa para tener los pies en suelo firme y sentirse seguro por unos momentos.

....Avanzó junto con su compañero, aunque manteniéndose a una distancia prudente al descubrir cómo, de pronto, habían ido a parar a una reunión familiar. ¿Qué hacía el pequeño ahí? ¿Acaso los había seguido a escondidas? Los labios del varón hicieron una pequeña mueca que mostró su descontento hacia el giro que comenzaban a dar sus planes, aunque la oscuridad del escenario seguramente no permitía ver del todo bien su rostro.


....- Ojalá pudiéramos darte información de utilidad, chico. - Tomó la palabra finalmente al ver cómo el desconocido notaba su presencia e indirectamente se dirigía hacia él. Avanzó con paso lento, y mientras lo hacía fue retirando la mano de la empuñadura; estaba claro que quien tenían delante no era un desconocido, pues ya bastante bien lo demostró al poder comunicarse de forma coherente e inteligente. La cercanía pronto se volvió la suficiente como para poder observar mejor su constitución, vestimenta y rostro, no teniendo nada que esconder. - Justamente nos encontramos patrullando la zona para tratar de dar con el paradero de esos individuos, pero no hemos tenido mucho éxito hasta ahora. Lo único que te podemos decir es que no parecieran estar aprovechando la noche para moverse por los distintos senderos que hay por aquí.

....Guardó silencio y se dedicó a evaluar por un instante la situación. A su mente regresaron las palabras del jinete: solo se movería por la noche quien quisiera no ser visto, pero los emergidos no parecían preocuparse en ser discretos o no dejar rastro. Eran bastante directos en sus ataques, sin rodeos ni nada parecido. De ser así quedaba descartada la idea de tratar de localizarlos en algunos de los caminos. ¿Qué tal si, entonces, buscaban alguna de sus bases o refugios? Si no marchaban durante la noche entonces necesariamente debían de descansar, prepararse, o cualquier cosa que hiciesen en su tiempo libre.

....- Por lo visto, muchacho, buscas lo mismo que nosotros así que tal vez te interesaría unírtenos, por lo menos hasta que amanezca. Y como supongo que ya a estas alturas no podemos pedirle al pequeño que se vaya solo a un lugar seguro, no nos quedará de otra que traerlos con nosotros. - Dirigió la mirada hacia su compañero al dejar aquellas opciones sobre la mesa, atento a cuál sería su reacción y su postura ante eso. - Si todos están de acuerdo, ¿qué les parece si nos dirigimos a la mansión que hay cerca de aquí? Pudimos verla desde lo alto, y era difícil no hacerlo dado su tamaño. Tanto la mansión como el pueblo que le rodea son suficientemente grandes como para albergar a un ejército, suponiendo que estén refugiándose ahí, y si, en cambio, vemos que está desolado entonces podremos sencillamente acampar ahí.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2016 1:19 pm

La noche era oscura, el bosque espeso y si bien uno pensaría que no debería temer si de compañía tenía un lagarto gigante capaz de romper huesos con sus mandíbulas como quien come la cáscara del pan de la mañana no tenía que dejarse engañar. Los bosques de Begnion eran peligrosos, sobretodo al estar tan cerca de la frontera con los países de bestias y asechando en cada rincón del país emergidos que solo conocían el lenguaje de la guerra. La inexperiencia de su hijo hacía que su preocupación creciera, más aún al ver que cero control sobre este, que le desobedecía abiertamente y tenía el descaro de sonreírle como si no hubiese hecho nada más grave que comerse la última galleta del frasco. Temía por su seguridad y con cada día que pasaba solo veía como su hijo se volvía más independiente, cosa razonable por la edad que estaba alcanzando, pero el síndrome de nido vacío comenzaba a atacarle de una manera un tanto bizarra.

Contuvo la respiración por un par de segundos mientras contaba hasta cinco en su mente y soltaba el aire con más calma - Lo hablaremos en casa. - fue lo único que le dijo en tono grave volviendo su atención a los dos hombres que comenzaban a hablar. El wyvern negro bajó su cabeza y sus alas se tensaron un tanto abiertas mostrando con su lenguaje corporal que estaba curioso pero no agresivo, olfateaba el aire identificando a la hembra ya no como una amenaza. El jinete apoyó su mano en el anca del animal, pesada para que le sintiese a través de las gruesas escamas y este se mantuvo en el lugar pese al interés que tenía en la damita que estaba conociendo. Una ligera desconfianza se veía en su mirada de un solo ojo sano, un hombre solo, fuese jinete o no, en medio del bosque a esas horas no era del todo normal y por las vestimentas que llevaba no podía reconocer a que país pertenecía. Sin embargo su jefe parecía haber puesto el voto de confianza en él y no lo cuestionaría así que con el tono un tanto tenso agregó - Estamos buscando alguna clase de patrón en sus ataques para poder predecirles. Encontrar la fuente de donde vienen y poder eliminarlos de una vez por todas. - normalmente no se habría metido en ese tipo de misiones, prefería simplemente dejar el mundo fluir y hacer su propia vida. Incluso desde un punto de vista muy frío, los emergidos eran una fuente de trabajo para él y su hijo si vendrían sus servicios, tanto de mercenario como de mensajería, pero seguía a aquel hombre.

Miró a Haru por unos momentos y se acercó tomándole del hombro, dando unos pasos hacia los dos hombres le incluyó en el círculo, si quería salir a hacer tareas de hombres, estaría a la par de ellos - En la mansión estaremos atrapados si llegan a atacarnos mientras descansamos. Diría de investigar y después montar guardias por turnos en caso de decidir quedarnos. Sería buena idea buscar algo de leña antes de descansar para tener al desayuno, en la mañana el rocío mojará todo y no podremos hacer fuego fácil. - Él prefería dormir fuera, incluso en los climas fríos, cuando se encontraba en territorios que no eran amigables o conocidos se sentía demasiado encerrado. Estaría más seguro envuelto en una manta contra su montura que separado de esta en un cuarto cerrado.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 10, 2016 3:26 am

Chaval… chaval, que no soy un crio. Hizo un mohín y frustrado por el regaño y el que le hicieran a un lado con tanta facilidad, prefirió centrarse en observar los alrededores. Alguien debía estar atento. Había demasiada gente “de casualidad” por ahí para su comodidad. Si, una persona que no conocía y en un wyvern era algo raro, para Haru al menos, ya que su padre y él evitaban a toda costa encontrarse con otros jinetes. Esperaba que la situación no se pusiera fea. Al menos el otro jinete compartía su preocupación.

Reunirse en descampado y de noche no era habitual. Le daba un poco de mala espina todo ese asunto y miró de reojo a su padre casi acusadoramente. Había sido él quien le obligó a salir de noche.

Descaradamente ignoró el hecho de que el mayor no le había pedido que le acompañara y le había dejado bien seguro en el pequeño campamento. Perderle de vista era pedir problemas, ya lo debía saber a esas alturas así que no tenía derecho a quejarse por tener un hijo que le siguiera como sabueso al zorro. Era la única familia que le quedaba, no iba a alejarse de su viejo otra vez. Capaz y volvía manco o ciego del todo.

 - No, a estas alturas no pueden deshacerse de mi, Malvavisco y yo nos negamos- si pudiera clavaría su pie en el suelo. En cambio solo mantuvo su mirada terca en el pelirrojo gigante unos segundos antes de volver a prestarle atención a su wyvern. Necesitaban un punto alto, tanto para ver como para estar seguros mientras observaban los alrededores. Tenían cuando menos esa ventaja ¿verdad? podrían volar antes de meterse en grandes líos.

 - Estaríamos atrapados sólo si nos quedamos dentro del edificio. El techo debe ser bastante amplio ¿no es así?, y las mansiones suelen tener estos muros raros en el techo y torres, algo de cobertura lateral - Una mansión grande o un castillo solía tener puestos de vigía, aunque dudaba que quedara algo habitable. Lo mejor sería mantener un alijo de leña por si las dudas y acampar en lo alto y seguro.

 - Será mejor ir a ver - podían hacer planes, pero por lo que sabía ese lugar no tenía ni paredes completas.  Y como no ganaban nada parados como lelos mirándose las caras, trepó a Malvavisco y le azuzó en dirección de la mansión.  - Sigilo habitual supongo- llamó por encima de su hombro a los adultos más lentos. Su padre podria acabarse la garganta tratando de contener a Haru.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Narrador el Sáb Abr 16, 2016 11:22 pm

Narrador salta turno mientras siguen su camino.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 19, 2016 6:14 pm

Spoiler:
Debido a que un participante, Rexnar, perdió su cuenta por inactividad, me tomaré dos libertades de estar de acuerdo mis compañeros: primero, quedamos como estamos, solo tres. Ya está bueno de que las misiones se retrasen porque va y viene la gente; segundo, en mi rol haré una pequeña manipulación superficial de su personaje para justificar la partida como que Rexnar decidió irse por su cuenta.

....- Estoy de acuerdo con ustedes. Necesitaremos leña y un lugar lo suficientemente amplio o espacioso como para que podamos movilizarnos en el caso de una emboscada. El techo estaría bien. Sin embargo, propongo que primero investiguemos el lugar y después, si vemos que es seguro, recojamos la leña. Si hay enemigos en esa zona sólo tendremos una carga inútil con nosotros. - El mercenario asintió con la cabeza para enfatizar su aprobación a lo que sus dos acompañantes propusieron. Seguidamente su mirada se trasladó hacia el cuarto individuo, el desconocido que venía acompañado, también, de un wyvern. No obstante, el gesto de ese hombre no parecía del todo convencido, y su mirada tampoco muy afable. Tal vez desconfiaba de ellos, y no lo culpaba en lo absoluto, o quizá se sentía más cómodo yéndose por su cuenta. El pelirrojo prefirió no insistir ni presionar, otorgándole al otro el tiempo suficiente para meditar sus opciones y elegir.

....Solo hizo falta un par de minutos antes de que el otro jinete compartiese su opinión: les agradecía la información, por escasa que haya sido, pero prefería investigar a solas, asegurándoles de que si daba con el paradero de los emergidos y veía que eran demasiados para él los buscaría. Él, por su parte, solo pudo sonreír y, con su característica actitud amable, garantizarle que podría contar con ellos de necesitar ayuda.

....Esperó a que el desconocido montase sobre su bestia y se marchase antes de prepararse él para hacer lo mismo. Con un ademán de la diestra le indicó a los otros dos que le siguieran, e inmediatamente se aproximó hacia Queso. No estaba lo suficientemente loco como para intentar montar solo, y tampoco tenía todavía la confianza suficiente en esa clase de criaturas, por lo que sencillamente aguardó de forma paciente a un costado del animal mientras le dirigía la mirada a su respectivo jinete.


....- No te amargues demasiado. Está claro que no es un chico acostumbrado a hacer caso, y que siempre que le quites el ojo de encima se escapará. Solo te queda enseñarle bien, y entrenarlo todavía mejor, para que por lo menos se sepa defender estando a solas. Si tiene suerte, tú no le durarás para siempre. - Había limitado su tono de voz al justo y necesario como para que solo su compañero le oyera al acercarse a la montura. Y aunque esa última afirmación podía escucharse extraña, cruel, o hasta trágica, tenía en realidad un significado mucho más benévolo. Lo normal era que los hijos enterraran a los padres, esa era la ley de la vida, y la propia lógica. Pero en esos tiempos peligrosos en los que la muerte acechaba a cualquiera, sin importar su género, edad, nacionalidad, raza o religión, que ese ciclo se cumpliera para alguien era un privilegio. Sí, el pequeño tendría suerte si su padre no le duraba para siempre, ya que el otro escenario era aquel en el que el padre, devastado, tuviese que sepultar a su propia prole. Además, él mejor que nadie sabía cuán poco podían durar los padres ante la inclemencia de la muerte; lo conocía en carne propia. Solo podía agradecer que, por lo menos, su hermano menor era mucho más tranquilo y obediente, o así lo recordaba.

....- Bien, guíanos hacia la mansión. Hagamos como antes, si te parece bien: aprovechemos la oscuridad y mantengamos una altura prudente hasta determinar si es seguro acercarnos o no. - No era una orden, y eso podía comprenderse fácilmente por el tono de voz empleado. Era, a lo sumo, una sugerencia, y es que no se consideraba ni superior ni inferior al otro, sino un igual. Ambos compañeros de armas.
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Re: Develando un misterio [Misión: Ruptura I] [Argus, Haar, Haru]

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