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La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

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La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 1:24 am

La travesía había sido lo suficientemente larga como para durar hasta la media tarde, pero se le había pasado con sensación de ligereza porque iba acompañada de un joven que poseía los toques idóneos de seriedad y jovialidad a partes iguales. Charlaron animadamente sobre temas triviales para conocerse un poco mejor, así como hubo un momento en que decidieron echar una carrera para ver quién llegaba antes y la competitividad amistosa surgió entre ambos compañeros, que espoleaban a sus corceles con la intención de adelantar al otro y ganar para chulearse. Fue una fortuna que los lugareños fuesen tan generosos como para obsequiarles con un segundo caballo pardo, ya que solo con Polvorón hubiesen estado bastante incómodos al cabo de las horas, aparte de agotado el susodicho. Pero lo estaba haciendo excepcionalmente bien, motivo por el que recibía zanahorias de vez en cuando que iban reponiendo su energía y haciendo que siguiese activo hasta el final. Haciendo especial hincapié en que su montura no lo viese, le pasaba furtivas hortalizas a Roy para que se las pudiese dar a su caballo, pero siempre pidiéndole que no lo mencionarse en voz alta, llegando a tapar las orejas de su amigo animal para que no escuchase que otro iba a devorar su comidita. Tenía ese punto ingenuo e infantil que a veces salía a la luz y su empatía animal era uno de los motivos que tiraban de esa faceta. Se sentía muy unida a aquel caballo, incluso si no era suyo sino que la organización disponía de él.

Llegaron a las caballerizas de La Guardia y estacionaron allí a los equinos. El cuidador de los caballos se aproximó hacia ella con una placa plateada en forma de herradura que había encargado para colgarle a su nuevo amigo cuadrúpedo, poseía su nombre inscrito y la medida del collar le era exacta porque fue fabricado a medida. -Muy bien, ahora todo el mundo sabrá que este caballo se llama Polvorón y lo cuidarán como se merece por tener esta plaquita especial. -le hizo un mimo con ambas manos frotando sus mejillas alargadas. Luego, se despidió de él y se dirigió hacia el mismo criador con quien tan bien se llevaba desde la instauración de tal instalación. -Shin, hazme el favor de avisar a nuestro líder de que he venido con un invitado y pídele que acuda hacia a la entrada lo antes posible. -le pidió y este accedió con amables palabras, posándole la mano en el hombro antes de retirarse. Aunque ella no lo sabía ni le importaba, empezaba a gustarle a aquel hombre con quien tanto conversaba de la fauna y flora al visitar las caballerizas, siendo gran condicionante para que siguiese a pies juntillas todos sus pedidos tratando de contentarla. Volvía a ignorar las circunstancias sentimentales a su alrededor, ingenua de ella hasta el fin de los tiempos.

Los rumores del regreso triunfal de la maga de rosados cabellos se extendieron por el cuartel, no era un miembro afamado pero aquellas cosas se comunicaban a quiénes se hallaban por las instalaciones, eran buenos camaradas entre ellos y se preocupaban por los demás sin importar su relevancia. Además, una forma de ganar popularidad era precisamente regresar ilesa de una misión complicada como la que acababa de tomar. Empezaba a estar en bocas ajenas. Ella, por su parte, había salido del recinto para encontrarse con el joven al que había traído al cuartel, suponiendo su decisión de explorar el exterior mientras ésta se entretenía con asuntos propios. Lo encontró no muy alejado de la puerta, aparentemente inmerso en sus cavilaciones.

-Oh, Roy, estabas aquí. -resaltó lo evidente y se posicionó a su vera, con una media sonrisa que denotaba satisfacción al haber alcanzado el hogar. Seguía haciendo un día soleado y tranquilo, tal y como habían predicho los habitantes del poblado costero en la noche tormentosa. Se estaba a gusto al aire libre, al menos según su juicio. -Te he traído a nuestra base de operaciones. Suena épico, ¿eh? No es más que un palacio abandonado castigado por el paso del tiempo, pero aquí es donde realizamos todas nuestras actividades y procuramos hacer un mundo mejor. ¡Siéntete bienvenido como mi huésped! -le dijo, mientras extendía su brazo en horizontal hacia toda aquella visión, como si estuviese arrebatándole un velo de encima con el deslizar de su mano. Era un lugar completamente nuevo para él y no quería sino acrecentar el misticismo. -Argus estará al caer, solo tenemos que esperar un poco más. Acerquémonos para que nos pueda encontrar fácilmente. -le explicó, mientras echaba a andar hacia un lugar desde el que ambos fuesen visibles para cualquiera que procediese del interior del edificio, que era la atención que querían llamar porque el pelirrojo tan fornido que los lideraba debía de encontrarse adentro atendiendo las gestiones que un dirigente debía tener a punto cada día.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Kija el Lun Ene 11, 2016 11:38 pm

Todo estaba obscuro, sin sonidos, sin imágenes, solo se encontraba el flotando en la infinita negrura de su mente donde lo rodeaba una paz silenciosa y absoluta. Pero aquella tranquilidad no duro mucho pues un sonido muy peculiar comenzó a escucharse a la lejanía, después mas cerca y mas cerca hasta ser un estruendo insoportable. Intento escapar por todos los medios pero un relámpago logro alcanzarlo, recordaba perfectamente aquella terrible sensación recorriéndole todo el cuerpo y destrozándolo desde adentro y el sonido de aquel era tan fuerte que no podía siquiera escuchar sus propios gritos. Admiraba como sus escamas se levantaban y su piel despedía un terrible olor a quemado, la desesperación, el dolor, el miedo y la impotencia de no poder hacer nada.... Entonces el cuerpo que ya hacia tranquilamente durmiendo en aquella habitación comenzó a moverse. Se sentía aturdido y desubicado por lo que se tomo su tiempo para comenzar a despertarse despues de haberse sentado en la cama.
Spoiler:

Se puso de pie, tambaleándose un poco debido a todo el tiempo que había dormido, siquiera se percato que estaba vistiendo un pijama en lugar de su acostumbrado traje blanco y pulcro. Se asomo por la ventana de la habitación mirando a su alrededor la molesta sensación de que aquel no era el lugar donde acostumbraba descansar.

- Do.... donde estoy?.... como llegue aqui? -
Spoiler:

Se pregunto ligeramente alterado pues todos sus recuerdos estaban difusos y conforme su cabeza comenzaba a despertarse las preguntas se iban acumulando una una una de forma alarmante. De lo unico que estaba seguro es que estaba haciendo  algo muy MUY importante pero no sabia exactamente el que. Una muchacha de cabello rosa y.... la sensación extraña de miedo y dolor que aun tenia a flor de piel aun comprobando que no estaba lastimado.

- Me estaba quedando antes en... una taberna?.... baje a desayunar.... y... y... por Naga, no logro recordar absolutamente nada antes o después de eso. Ahora que lo pienso, siquiera recuerdo mi nombre!! -
Spoiler:

Intentaba no entrar en pánico, quizá se había golpeado la cabeza o algo como eso y su aparente carencia de recuerdos era solo temporal, si, suplicaba a Naga que todo aquello solo fuese pasajero. Miro a su alrededor intentando encontrar una pista, la que fuera y asi dio con su mochila de viaje. Investigo un poco los escritos que tenia a la mano pero en todos se referia a si mismo como "Hakuryuu" pues incluso a la hora de redactar tenia esa costumbre de no revelar su nombre a cualquiera el mundo cual era su verdadero nombre. La cabeza le dolía así que solo logro leer las primeras paginas, dejando el improvisado libro de lado y sujetándose el estomago pues le rugía como si llevase días sin comer y, de hecho así era.

- Supongo que no vale la pena explotarme la cabeza con eso.... de momento intentare buscar algo de comer... -

Y, con esa idea en mente salio de la habitación aun en pijama pues tenia la cabeza demasiado ocupada en otras cosas como para percatarse de que su ropa estaba ubicada aun lado de su bolsa de viaje, punto y a parte pensó que probablemente aquello siquiera era suyo. De esta manera el semi dragón comenzó a deambular por todo el lugar, tanto para buscar algo de comer como con la esperanza de que algo le regresara aun que fuese un poco de su memoria, llegando finalmente a las cercanías de la entrada en la que por unos momentos se quedo totalmente estático mirando a la pelirosa, sentía que le era familiar pero no podía recordarla claramente.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 6:06 am

El largo camino hasta allí había pasado en un abrir y cerrar de ojos. Habían seguido todo el camino hasta unas pequeñas balizas que les habían indicado un cambio de dirección. Ambos habían seguido por allí hasta llegar a un camino bastante dificil de seguir, puesto que la tierra que indicaba el propio camino, se fusionaba con los hierbajos y desaparecía al cabo de un rato. Por suerte, Saabirah había sabido dirigirlos perfectamente.

El buen tiempo les había acompañado durante toda la jornada de viaje, y Roy había disfrutado de un esplendido sol sin ninguna nube que lo tapara. Habían parado un par de veces en algunas fuentes y poco más. Roy había tenido que quitarse la capa y colgarla a su saco, solo por el calor que hacía mientras seguían el camino.

Finalmente habían llegado a las caballerizas, donde un hombre les había parado y se ofreció para guardar ambos caballos. Saabirah asintió y le dio las gracias, pero Roy se quedó junto a él para guardar a Bryda, no por que no confiara en aquél hombre, si no porque quería estrechar lazos con su nuevo compañero equino.

Roy dejó a Bryda en uno de los huecos de la caballeriza y le dio una de las manzanas que aún guardaba en la bolsa. Se había agenciado algunas de un manzanero mientras estaban en el camino, las cuales había guardado en su saco. Roy se separó de la pelirosa durante un momento para ver todo el lugar en cuestión.

Se trataba de un enorme castillo abandonado, lleno de algo de musgo y algunas enredaderas. Por fuera no pintaba nada bien, puesto que algunas ventanas seguían rotas y algunos muros del mismo tenían enormes fisuras. Pero mucha gente estaba por las afueras del mismo trabajando en la fortificación.

Enormes picas de madera se situaban en el frente del castillo, formando entre todas ellas una especie de muro. Algunos otros trabajaban en la reparación de las fisuras, y otros tantos en la reparación de los exteriores. Roy se percató en que todo el lugar estaba rodeado de árboles. Algunos de ellos daban frutos y el muchacho no tardó demasiado en guardarse unos cuantos en el saco que llevaba colgado a su espalda.

-Estas manzanas son enormes- Roy aún seguía colgado de un par de árboles cogiendo las manzanas tanto del árbol como de algunas que caían del mismo. No paró hasta el momento en el que un joven muchacho se acercó a él con cara de pocos amigos y le llamó la atención desde abajo. Roy bajó lo más rápido posible, con la capa como saco y con esta llena de manzanas. El pelirrojo se quedó mirando a los ojos al muchacho, el cual seguramente le quitaría todos los frutos que había cogido y las reclamaría como suyas, no por nada ese lugar era la "base de operaciones" de "La Guardia", esos árboles debían haberlos plantado ellos mismos.

-Esas manzanas... amigo... ¿Me das unas cuantas?-  El muchacho sonrió de sobremanera a lo que Roy soltó un pequeño suspiro de alivio y le regalo al muchacho la mitad de las manzanas que llevaba en la capa, sino más. El muchacho le dio un par de palmadas a Roy en el hombro y se marchó, sin ni siquiera presentarse. Roy intentó darle alcance al muchacho, pero tropezó con una pequeña piedra del camino y vio como todas las manzanas se caían al suelo. Tardó un buen rato más en recogerlas, y una vez lo hubo hecho, el muchacho había desaparecido.

Avanzó algo más, siguiendo la estela del camino, saludando a las gentes que pasaban alrededor suyo con una sonrisa en el rostro. Así que allí era el lugar donde empezaba todo, a Roy no se le ocurrió otra cosa que pensar... todo aquello era impresionante, y no sabía como podría él haber erguido algo parecido de la nada.

Fue entonces cuando se encontró de nuevo con Saabirah, la cual le saludaba desde lejos. Roy echó un pequeño trote mientras se acababa la manzana hasta que llegó a su lado. La descripción de épico de su compañera le venía que ni pintado al lugar donde se encontraban. Todo aquello era realmente abrumador, y Roy se sentía ahora como si fuera un soldado más que va a ingresar en una especie de escuela oculta de héroes.

Avanzaron un poco hasta posicionarse en la entrada del castillo en cuestión, donde el muchacho se quedó esperando junto a Saabirah. Seguramente la intención de esta era que todos la vieran llegar con el nuevo y bajasen a ver que pasaba. Quizás no quería desentrañar el misterio de la fortaleza mística aún hasta que el jefe llegase hasta allí, así que Roy simplemente esperó junto a ella.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 12:16 pm

....Había sido un día bastante tranquilo, en especial para el líder del gremio. Solo tuvo que dedicar algunas horas de la mañana para gestionar algunos asuntos sobre cosas que tenían que comprarse en los pueblos cercanos para continuar con las remodelaciones del palacio y la preparación de nuevas habitaciones para los reclutas que iban uniéndose, leer algunas cartas con nuevos encargos o solicitudes y, finalmente, realizar una breve rutina de entrenamiento a pesar de que ya había hecho otra luego de despertar al amanecer. Llegado el mediodía el hombre podía considerarse dueño de su propio tiempo, por lo menos hasta que la siguiente ocupación se hiciese presente.

....Decidió dedicar un poco de su tiempo libre en continuar con la lectura de un libro que obtuvo un par de semanas atrás como paga por un pequeño encargo realizado en Sienne, más cuando ya se encontraba cómodo recostado en su cama la puerta sonó tres veces. Alguien solicitaba permiso para ingresar, y él se lo concedió de inmediato. El muchacho, quien se encargaba de las caballerizas la mayor parte del tiempo, le anunció al pelirrojo que la hechicera le pedía reunirse con ella en el exterior y que venía con un invitado. Tales palabras produjeron un deje de curiosidad en el mercenario, ¿de quién podría tratarse la visita? ¿Podría tener que ver con los comentarios que había escuchado por parte de algunos miembros de La Guardia, los cuales decían que la joven había metido furtivamente a un chico en su habitación y que no lo habían visto salir de allí? Le parecía una posibilidad. ¿Quizá algún enfermo que cuidó diligentemente y que deseaba introducir en el gremio para que recibiese un lugar seguro?

....El hombre abandonó la cama y dejó encima de la misma el libro, dirigiéndose inmediatamente hacia el pasillo y cerrando la puerta de la habitación detrás de sí. Si bien no corría, sí que caminaba con cierta prisa para poder reunirse con la fémina a la brevedad posible, impulsado más por la curiosidad que por la aparente urgencia que tenía, supuestamente, el encuentro. Y fue así como en cuestión de minutos se vio a sí mismo en el exterior del palacio, con la cálida luz del sol iluminando su rostro y el aire fresco llenando sus pulmones.

....Sin embargo lo primero que alcanzó a ver al salir fue a un muchacho vistiendo un atuendo que era claramente para dormir. Su mirada escrutó cuidadosamente el rostro del chico, pero en nada se le hacía familiar. Y si bien el mercenario podía no saberse de memoria cada nombre y cada historia detrás de los distintos integrantes del gremio, sí que podía reconocer, así fuese un poco, la cara de sus muchachos, pues todo el mundo que pidiese unirse al lugar tenía que acudir a él, y estaba seguro de una cosa: esa cara jamás la había visto.


....- Disculpa, muchacho. Mi nombre es Argus, ¿quién eres? ¿Te puedo ayudar en algo? - Trató de emplear un tono suave y fraternal. No quería hacerlo sentir que lo acusaba o que lo corría de ahí, mas sí deseaba saber qué asuntos le habían llevado a las puertas del palacio. Se le ocurrió que podría tratarse de algún nuevo recluta que buscaba unirse, aunque definitivamente su atuendo distaba mucho de ser el de un guerrero.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 2:49 pm

Su acompañante pelirrojo la escuchaba en silencio mientras aguardaban por otro hombre con el mismo color de cabello. Aparentemente satisfecho por la manzana que se acababa de zampar en pleno trote, se posicionó a su lado en la entrada de la que era una especie de casa para ella. No era habitual en el efusivo muchacho el quedarse callado, pero le daba la impresión de que estaba admirando el panorama, impresionado, por lo que no pudo evitar una sonrisa bastante sutil. Era lo que pretendía, que viese aquel lugar como uno digno de admiración. Incluso si ella era una doble agente, eso no la excluía de manifestar su cariño hacia ambos bandos y protegerlos de la influencia contraria mientras empleaba las herramientas que le proporcionaban para mejorar el mundo. La Guardia era un lugar al que empezaba a tomar aprecio.

Cuando se quiso dar cuenta, vio a un hombre en albornoz por las afueras de la fortaleza adelante y no pudo evitar taparse la boca con ambas manos, emitiendo un grito ahogado y emprendiendo la carrera hacia él. Notaba una mirada extraña hacia ella y se temió lo peor. Tenía que comprobar si estaba enfadado por lo acontecido con Gaius, ahora que con él había logrado reconciliarse de forma adulta. Pero, a medida que se acercaba, vio salir a Argus dirigiéndose a él de manera paternal y preguntándole acerca de sí mismo. -"¡Oh, no, con las manos en la masa!" -empezaba a temerse un terrible desenlace entre todos ellos, pues era un asunto problemático. Paró en seco, justo antes de acercarse andando tímidamente hacia el albino, mostrando antes su preocupación por él que otra cosa.

-Kija, estás despierto. ¿Te encuentras bien? ¿Cómo es que has bajado sin tus ropajes habituales? -colocó sus manos en los hombros de él, apoyada en las punteras de sus botas, y acercó su rostro para examinarle de cerca. Estaba muy convencida de que sus facciones se mostraban extrañas, inusuales en él, buscaba cualquier gesto que pudiese despertar sus alarmas. Justo entonces, lo soltó y dirigió su mirada hacia Argus con gran seriedad, sabedora de que todo el mundo estaba al tanto de la aparatosa forma de cargarlo que usó para levantar su cuerpo hasta la habitación, aquella de la que se decía que nunca había llegado a salir. -Él es el de los rumores. -confesó, desviando la mirada al esperarse una regañina importante por mantener en su propio cuarto a un muchacho cuyo letargo le haría parecer comatoso a ojos de cualquiera que se hubiese atrevido a abrir la puerta mientras ella estaba fuera en una misión con Roy. Entonces le recordó y se giró a señalarle.

-Pero el verdadero motivo de mi llamada fue presentarte a Roy, este joven de aquí. Es un diestro guerrero y yo no estaría aquí ahora de no ser por él. -le guió con su mano para que mirase hacia el silencioso acompañante, mientras rodaba un poco los ojos porque era obvio que se había excedido al tomar una misión tan peligrosa que, claramente, se había traspapelado y colocado erróneamente junto a las de menor rango. ¡Y había ido sola! Osada como ella sola, mas también sabía reconocer cuándo se equivocaba. Aunque esperaba que de eso no se hubiese dado cuenta el mercenario. -Bueno, Roy, él es Argus, líder de La Guardia. Es una noble figura que nos inspira a todos a superarnos a nosotros mismos y hace las veces de padre postizo para cada uno. -algo que se veía ya en la actitud en que él había abordado a Kija sin conocerlo de absolutamente nada. Ahora era el momento de aguardar las reacciones de todos ante los componentes de aquella extraña reunión, que podía desmadrarse completamente en cualquier momento. Estaba inquieta.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Kija el Mar Ene 12, 2016 8:27 pm

Ese cabello color rosado, sus grandes ojos de color ambarino incluso el atiendo de la muchacha le resultaba tan familiar pero.... no podía dar con un nombre o una identidad concreta. Un hombre alto y fornido de abundante melena roja lo saco de sus pensamientos, por la forma en que lo abordo llego a pensar que aquel lo conocía pero sus preguntas disiparon aquella idea segundos después.

- Hakuryuu.... me... gustaría saber que hago aquí si no es molestia -

Respondió sin perderle de vista usando un tono de voz suave que denotaba que aun se encontraba algo débil pero siempre siendo tan respetuoso y cordial como ya le era costumbre. Analizo las facciones contrarias para intentar averiguar si le parecía conocido de algo, pero definitivamente ambos parecían ser totalmente desconocidos de forma reciproca. Entonces el muchacho de pelo blanco dio un pequeño respingo al sentir las delicadas manos de una mujer en sus hombros, sonrojándose un poco por la repentina cercanía, casi como si lo estuviesen analizando a detalle.

- E.... estoy bien, creo... ropajes habituales dices? -

Kija, lo había llamado Kija y de alguna manera aquel nombre hiso eco en su memoria.... Si, era verdad que solía presentarse como Hakuryuu pero su verdadero nombre era Kija el cual le habían otorgado sus padres: Una mujer humana llamada Hellen y un manakete de nombre Tenkuugen. El chico parecía aun bastante confundido mirando su brazo de dragón con extrañeza para después dirigir su atención al peculiar grupo que se había formado. Por lo menos ahora había recuperado su identidad por poco que fuera, ahora solo debía enterarse donde y con quienes estaba. Escucho atentamente como la joven presentaba al chico pelirrojo ante el hombre de nombre Argus, señalándolo como el líder de algún tipo de organización llamado "La guardia", nuevamente dicho nombre no le sonó de nada.

- E.... esto.... Es un placer conocerlos señor Argus, joven Roy y.... señorita. Disculpen las molestias que probablemente les he causado con mi estancia en este lugar. -

No recordaba el nombre de la muchacha aun que en cierta forma le sentaba mal pues ella si que parecía conocerlo, por otra parte no quiso de momento mencionar su amnesico estado para no ocasionar molestias a los presentes y, si recordar lo demás había sido tan fácil como el recordar quien era estaba seguro que para el final del día probablemente regresaría a ser el mismo. Los había saludado con un respetuoso inclinamiento de cabeza característico del reino de Hosido en Akaneia, dedicándoles a todos una pequeña sonrisa cordial.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 13, 2016 8:23 am

Roy clavó la mirada en los ojos de cada uno de ellos, como si les estubiese analizando, serio. No dijo palabra hasta que todos ellos hubieron acabado de hablar, hasta que finalmente soltó una sonrisa de oreja a oreja. Todo aquello le parecía increiblemente cordial. No era como una presentación de etiqueta, como las que tanto le molestaban al joven muchacho en el castillo. No había palabras finas ni escondidas detrás de detalles sutiles, solo la verdad y una charla muy alejada de los tratos politicos. Roy suspiró aliviado y le dio un par de palmadas en un brazo a Kija.

-¡Seguro que no has causado ninguna molestia! Y tambien es un placer conoceros a todos- Luego, Roy ofreció la mano al enorme hombre pelirrojo con otra enorme sonrisa en el rostro. Estaba contento de conocer finalmente al lider de La Guardia, a aquel lugar al que le había llevado Saabirah-. Espero no ser una molestia para ninguno de vosotros.

Seguían en la entrada del enorme castillo en ruinas, que ahora visto desde más cerca no se veía tan en ruinas. Algunas de las hiedras de alrededor parecían puestas a proposito, y algunas de las fisuras que estaban arreglando se veían ya rellenas, pero aún así con la apariencia de enorme grieta. Quizás le quisieran dar al lugar una falsa apariencia de indefenso, cuando no lo era para nada.

-Saabirah hizo un gran trabajo en aquél pueblo costero, digamos que yo simplemente la ayude en lo que pude. Seguramente sin ella, aquella pobre gente ahora mismo no estaría descansando en paz en sus propias casas- Roy volvió a dedicarle una sonrisa a la muchacha y luego centró su atención en Argus.

Aquél enorme hombre se parecía un poco a su maestro de armas, allá en Pherae. Un hombre muy robusto que parecía estar preparado para cualquier tipo de eventualidad, fuese la que fuese. Parecía tener el porte de un Lord, aunque quizás no lo fuese. Roy se quedó bastante centrado en Argus, clavando sus ojos en los de él, como si intentara mirar a través de las apariencias.

-Y... ¿De qué trata todo esto? Presupongo que es una especie de compañía que intenta ayudar a las personas, pero entrar un poco más en profundidad en el tema no haría daño a nadie- Comentó Roy, intentando saber algo más sobre aquel gremio que se había asentado en lo que parecía ser un castillo en Ruinas-. Supongo que también tendréis algún tipo de tablón de trabajos o algo parecido, por lo que oí de los aldeanos en aquél pueblo del sur... así lo parecía- El muchacho se mantuvo quieto mientras escuchaba con atención cada explicación que le pudieran dar, siguiendo al líder a donde quisiera que lo llevara.

El castillo por dentro no era para nada parecido a lo que era fuera. Bastante gente se movía por los alrededores y las instalaciones estaban enteramente reparadas, o por lo menos las que Roy veía desde allí. Seguían moviéndose por allí y el pelirrojo no podía dejar de mirar cada esquina y cada rincón, analizando el enorme castillo por dentro. Se distaba bastante de su propio hogar en Pherae, pero no tanto como él mismo esperaba.

Finalmente llegaron a una especie de comedor, donde todos tomaron asiento y tomaron algo para almorzar. Roy ya había comido algunas manzanas, pero su apetito seguía tan grande como de costumbre y devoró todo lo que se le puso por delante. Mantuvieron una pequeña charla formal en la que Roy poco hablo, debido principalmente a que los alimentos ahora eran su prioridad. Una vez hubo acabado volvió a clavar sus ojos en Argus y esperó pacientemente. Todos seguían sentados en el comedor y solo era cuestión de tiempo a que se moviesen a otro lado.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2016 1:19 am

....Le consternó un poco la primera respuesta ofrecida por el muchacho desconocido: "me gustaría saber qué hago aquí". ¿Era algún chico que se perdió? Imposible, pues en ese caso por lo menos habría admitido que sus pasos le habían llevado a un sitio que desconocía. Parecía, más bien, que había sido llevado a la sede de La Guardia sin su consentimiento, o quizá sin que éste fuera consciente. El mercenario entreabrió los labios, preparado para formular nuevas preguntas, cuando de repente una silueta femenina hizo acto de presencia, dedicándole toda su atención al varón de cabello blanco en un primer momento.

....Una a una las dudas y preguntas se agolpaban en su cabeza. Si su oído no le había fallado, y estaba seguro de que no, la joven llamó al chico "Kija". ¿Cómo demonios se llamaba el invitado entonces? ¿Kija o Hakuryuu? Tras unos segundos decidió restarle importancia a ese punto en particular, considerando en que podría tratarse de un apodo o, en su defecto, de un apellido. Lo que verdaderamente le interesaba en ese momento era interrogar a la hechicera sobre el origen del huésped pues parecía conocerlo bastante bien. Mas no hizo falta pues en poco tiempo ella misma contestó a la pregunta que circulaba por su mente.


....- ¿El de los rumores? - Su cabeza tardó un poco en sumar las cosas que había escuchado sobre la fémina escabullendo a un chico en su habitación con el rostro que tenía en frente. Por lo tanto el rumor era verdad, y ese era el muchacho al que había llevado. Se encogió de hombros y con un ademán de la zurda buscó restarle importancia a eso de tal modo que la chica no se sintiese avergonzada por haber sido descubierta. - Pues por mí no hay problema. Eres una mujer, no una niña, y sé que las mujeres, como cualquier persona, tienen sus necesidades. Ya me entiendes. Mientras lo que hagan se mantenga a puertas cerradas y sin molestar a tus compañeros, tu huésped te puede seguir visitando. - Situó la mano derecha sobre la cabeza de la hechicera y le dio unas cuantas palmadas ahí.

....Pronto su atención se condujo hacia el último integrante de aquella reunión, alguien en quien no había reparado en un principio. Se veía joven, más o menos de la edad de la hechicera, y por su porte estaba claro que era un guerrero. La mano del mayor recibió de buena gana la de su interlocutor, estrechándosela con fuerza aunque moderándose. -
Es un gusto conocerte, Roy, y descuida que tu presencia aquí no es ninguna molestia. Y como bien ha dicho Saabirah, soy el que organiza las cosas por acá; solo no le hagas caso al resto de lo que dijo, seguro solo busca endulzarme la oreja para que las suyas estén a salvo en el futuro, ¡ja, ja, ja! - Soltó la mano ajena y le dio un par de palmadas en el hombro de manera bastante amistosa y confianzuda. - Muchas gracias, por cierto, por salvarle el pellejo. Ojalá el susto le haya servido de escarmiento para aprender que siempre es mejor realizar las misiones con los compañeros en lugar de ir haciendo las cosas sola. - Miró de reojo a la hechicera tras realizar aquel pequeño regaño de forma disimulada, o quizá no tanto. Ya se imaginaba que si bien la dificultad de la misión había tenido mucho que ver en que hubiese estado en peligro, igual de importante fue el hecho de no pedirle una mano a los otros compañeros del gremio, seguramente por aislamiento o desconfianza.

....- Si lo que quieres es información en detalle la explicación será un poco larga. ¿Qué les parece si me siguen y continuamos la conversación adentro? Está más fresco, e incluso podríamos comer algo dada la hora que es. Vengan. - No esperó demasiado a que los demás le contestaran. Realmente consideraba prudente continuar platicando cómodamente sentados y bajo algo de sombra. Los pasos masculinos comenzaron a guiar a los demás por los pasillos del palacio mientras guardaba silencio. Eventualmente ingresaron a una estancia bastante amplia con algunas mesas repartidas. Cada mesa se veía tan rústica y sencilla como cualquier otra, y se veía que habían sido construidas de manera más o menos reciente. No requerían muebles hermosos, al menos no en un principio, sino funcionales.

....En el trayecto detuvo a un recluta y, tras realizar algunos saludos y comentarios, le pidió el favor de si podía llevarles cuatro platos a la mesa. Usualmente cada uno iba a recoger su propia porción pero dado que había una reunión en proceso le iba a ser muy útil que alguien más le hiciese el favor. Hecho eso, continuó caminando hasta una mesa un poco más aislada que las demás, tomando haciendo y realizando un ademán para que todos los demás hicieran lo mismo.


....- Verás, Roy... Estamos pasando por tiempos muy difíciles. Siempre han existido las guerras o esas fastidiosas plagas que son los bandidos, forajidos y esclavistas. Pero con este nuevo enemigo que ha aparecido, los emergidos, los reinos han tenido que concentrar la mayoría de sus fuerzas en lidiar con ellos. Tienen buenos motivos, no los culpo, pero la gente sigue teniendo que hacerle frente a los demás problemas. Además... a veces los reinos se ven en la obligación de llevar a cabo planes que pueden perjudicar a algunas personas. - Sabía por experiencia propia sobre eso de lo que hablaba, pues había sido una de las principales razones por las cuales decidió abandonar el ejército. Sin embargo prefería no entrar en demasiados detalles al respecto, ni tampoco desprestigiar el reino en el que había nacido. - La Guardia busca poder realizar un contrapeso en eso. Lidiar con todos los problemas que sea posible. Ayudar a las demás personas con sus problemas de bandidos, de emergidos, e incluso con otros asuntos cotidianos. Además en la actualidad es común que algunas personas pierdan sus hogares por culpa de los emergidos u otras causas, así que también le ofrecemos un techo y un hogar a individuos en casos así. El gremio está orientado hacia la gente, y por lo tanto no está vinculado directamente a ningún reino, ni siquiera a Begnion.

....El mercenario realizó una pausa mientras un par de muchachos llegaban con un plato en cada mano cada uno. Situaron uno plato en frente de cada uno de los presentes junto con los respectivos cubiertos, y el pelirrojo realizó los respectivos agradecimientos junto con una sonrisa. El almuerzo del día no era nada maravilloso ni increíble, se trataba de un sencillo caldo con uno que otro trozo de carne y, eso sí, muy bien dotado de vegetales gracias a los nuevos cultivos que realizaban desde hacía algunas semanas. Le ofreció a los demás algunos minutos para probar bocado de su comida, y al cabo de un momento retomó la palabra. - Como decía, no estamos vinculados a nadie y por lo tanto no recibimos dinero de ningún reino, a diferencia del ejército. Pero mantener un lugar así requiere oro, lamentablemente. Así que el gremio también ejerce como grupo de mercenarios, aunque siguiendo un código de honor. Mediante los trabajos ayudamos a las personas, y además cada integrante recibe algo de dinero para sus propias cosas, así como una porción que le dedican a La Guardia para ayudar con los gastos. Con suerte algún día seremos autosuficientes y requeriremos menos de las misiones para poder sustentar este lugar.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2016 6:45 am

Llegó el momento en que todo otro rastro de la conversación fue perdido en los recónditos rincones de su mente, en algún lugar lejano. Solo podía prestar atención a las palabras de Argus, que causaron que su boca se abriese de par en par como un buzón y su cara se pusiese roja cromática. ¿Por qué siempre le pasaba aquello con su amigo? Todos pensaban que eran pareja, pero no lo eran y menos cuando ella dormía por fuera de las sábanas para dejarle espacio vital. O eso creía. Aunque un ápice de admiración surgió al ver que se encontraba ante un hombre de lo más tolerante y abierto de mente con sus "hijos postizos" de La Guardia, otra parte de ella tuvo que resistir la urgencia de patearlo y salir corriendo entre chillidos de lo avergonzada que estaba. Se contuvo pero no pudo evitar que un grito tremendamente agudo, superando el timbre de una persona normal, se escapase de entre sus labios.

-¡¿QUEEEEEEEEEEÉ?! -exclamó, dando un par de pisotones en el suelo con todo el tacón y cubriéndose el rostro con las manos casi por completo. Solo separó uno de sus dedos para dirigirle una mirada histérica al hombre que había dicho aquello tan vergonzoso. -¡¡No puedo creer que también haya rumores sobre eso!! Yo no he... Hecho nada de eso con Kija. ¡Somos amigos! Estábamos en Sienne, se hirió y no despertaba, por lo que lo llevé a sanar para traerlo aquí. Pero parece que no recuerde nada, ahora que ha despertado... -expuso su preocupación, tratando de calmarse para evaluarle detenidamente. Le dirigió su mirada ambarina hacia sus ojos azules y le quedó mirando unos instantes, bastante avergonzada por el comentario que acababan de hacer sobre ambos. No había podido evitar imaginarlo al recordar las palabras exactas, por lo que se puso más roja y desvió bruscamente la mirada con un movimiento lateral de cabeza.

Escuchó la conversación posterior entre ambos y no pudo evitar pensar que Roy era demasiado modesto, el peso de la batalla había recaído sobre él hasta que ella había perdido el control de sus actos y lanzado rayos como una psicótica. También fue muy amable por su parte el no mencionarlo a su superior, el cual había logrado intimidarla totalmente con el tema de los tirones de oreja, haciendo que se las tapase disimuladamente como acto reflejo. Refunfuñó en forma de gruñido a la esperada reprimenda posterior, con una mueca de fastidio que denotaba una respuesta que no pronunciaría en voz alta. -"Me niego a estar tan ciega como para confiar en ese intento de gente, enhorabuena si a ti te satisface. Los imprevistos ocurren, no es culpa de nadie, y ninguno de los otros idiotas me hubiese defendido la mitad de bien que Roy". -le replicó internamente, aunque no en voz alta porque era un hecho que le respetaba, además de que se hubiese ganado un regaño mucho mayor y sabía reconocer cuándo una actitud era contraproducente. Ya se estaba convirtiendo en costumbre el hecho de responderle mentalmente para no agachar las orejas del todo, o incluso de hacerle burlas cuando su actitud le parecía demasiado ingenua, quizás sin saber que sus mudas reacciones seguían siendo evidentes para todo aquel que la contemplase debido a su transparencia involuntaria.

Sólamente se calmó al escuchar que habría comida, desahogaría su rabia hincándole el diente a esos deliciosos manjares. Pero no se olvidaba de aquel amigo por quién tan preocupada estaba. Avanzó hacia el albino y trató de colgarse de su brazo como siempre hacían, actuando con naturalidad y cariño pese a su ausencia de recuerdos y echando a caminar tras de Argus y Roy. -Así es, te llamas Kija, Hakuryuu es un nombre por el que te llama la gente no cercana. -le trató de introducir en su propio ser de nuevo al darle retazos de información acerca de sí mismo, con delicadeza. Transmitía los datos como ella siempre los había entendido. -Y siempre llevas unas ropas de clérigo, son con las que te sientes cómodo, deben de seguir en nuestro cuarto. Y yo soy Saabirah. ¿Recuerdas algo ya? -se sintió algo rara al decir que la habitación era de ambos pero era correcto, al menos por el momento. Lo que le importaba era ver si se encontraba con la mente totalmente en blanco, pero no quería mostrarle su angustia por ello sino que le sonreía y hablaba en tono suave, con consideración. Debía de sentirse muy perdido y no quería fomentar esa sensación.

Llegaron al comedor y ella se lanzó a la mesa, bien sentada y a la espera de la comida que unos reclutas del gremio les servirían a todos. ¡No tendría que levantarse, aquello sí era vida! Cuando llegó la suculenta ración de carne con verduras, hizo un gesto respetuoso con ambas manos juntas para agradecerlo, acto seguido comenzando a devorar como si no hubiese comido en días. -¡¡Buen provecho a todos!! -exclamó, inundada por la euforia y el apetito voraz que la poseía cuando veía algún alimento que supiera tan delicioso. Permaneció masticando en silencio mientras escuchaba el discurso de su líder hacia el recién llegado, les miraba pero su mandíbula estaba profundamente atareada royendo todo ápice de carne que hubiese en el plato. Paró un momento de tragar para intervenir. -Somos geniales tal y como estamos ahora, Argus, por más que todo se pueda mejorar. Si hubieses visto la carita de felicidad de toda esa gente a la que Roy yo hemos ayudado... Y su gratitud inagotable, que hasta le han regalado a él un caballo. Hemos salvado sus vidas y ahora pueden avanzar hacia el futuro sin temor. ¡Nada puede ser mejor que esto, con tablones de misiones o sin ellos! Estoy orgullosa de estar aquí. -sonrió de forma muy sincera, era una mujer compleja sentimentalmente pero de ideas pragmáticas. Si algo demostraba ser práctico, ¿para qué cambiarlo? A sus ojos, la organización realizaba una función social imprescindible para todo Tellius con su estructura actual, hecho del que se mostraba muy satisfecha con su excelente alegría al hablar de todos aquellos sucesos acontecidos durante su primera misión realmente peligrosa. Siguió comiendo como loca tras haberse expresado, dejando clara su postura al respecto.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Kija el Sáb Ene 16, 2016 2:39 am

Kija no pudo evitar encogerse sobre si mismo apretando los parpados ante el grito contrario, no recordaba en su vida haber escuchado un tono de voz tan agudo y aun que tuviese memoria estaba seguro que la respuesta seguiría siendo la misma, ademas no entendía por que el rostro de la muchacha estaba mas rojo que una fresa madura. Sin embargo los ojos del chico se abrieron de par en par ante una frase muy especifica que salio de los labios de la joven.... "Somos amigos" resonó fuerte y claro en su memoria teniendo pequeños retazos del día en que ella lo abordo en la plaza peatonal de altea.

Al parecer y según entendía se había lastimado de alguna forma y la muchacha le hiso el favor de traerlo a ese lugar para sanar sus heridas, cosa que debió ser muy efectiva ya que su cuerpo no tenia siquiera cicatrices, o por lo menos no unas que hubiera podido apreciar. Kija escucho la conversación sin decir palabra, analizando e intentando comprender en la medida de lo que le era posible, cosa muy característica de el pues al parecer escuchar antes de opinar era una costumbre que tenia bastante arraigada, lo que si tenia claro era que, al parecer, le debía gratitud al joven pelirrojo por socorrer a su amiga. los ojos azules del chico híbrido brillaron al escuchar sobre la comida pues cierto era que a su estomago poco le faltaba para empezar a comerse a si mismo por el hambre que tenia.

- Creo que vi unas ropas blancas en la habitación.... no sabia si eran mías así que las deje allí. Para serle franco me siento aun algo aturdido pero creo que voy recordando las cosas poco a poco, seguro que solo es algo pasajero. -

Le comento sin ningún tipo de reparo, no la recordaba del todo pero algo le decía que podía confiar totalmente en ella y, ademas, sabia de sobra que era una amiga. Los acompaño al comedor nuevamente escuchando todo respecto al lugar y a la organización en general, al parecer eran un grupo que ayudaba a resolver los problemas que la nobleza no podía aun que parecían enfrentar problemas económicos.... cosa por la cual no pudo evitar sentirse culpable al ver la ración de comida que tan amablemente le sirvieron.

- Yo.... tengo algo de dinero en mi bolso, pagare mi comida para que no les suponga ninguna perdida, después de todo yo soy solo un extraño que no contribuye a su grupo. -

Se sentía culpable pero realmente tenia hambre por lo que no podía rechazar la porción que le estaban sirviendo, por tanto si pagaba por ello podría comer tranquilo y sin preocupaciones de estar perjudicando a estas buenas personas. Igual al día en el que había conocido a Saabirah, Kija comía de forma muy educada pero con la velocidad con la que todo desaparecía de su plato era fácil notar que tenia hambre. Por otra parte, la mano de dragón que poseía, aquella en proporción mas grande a la de un ser humano y recubierta por escamas blancas con la que sujetaba hábilmente sus cubiertos no pasaba desapercibida pues el muchacho alvino no parecía siquiera molestarse en intentar ocultarla.

- Para ser franco me parece admirable que estén encaminados por una causa tan noble, por otra parte no he tenido oportunidad de agradecerle al joven Roy por ayudar a la Señorita Saabirah pues por lo que entiendo pasaron por varias penurias. Me alegra que ambos estén bien -

De alguna manera no podia evitar sentirse ligeramente frustrado, al parecer la chica habia corrido un serio peligro mientras el se encontraba en cama a saber por que razón, agacho la mirada ligeramente sintiéndose culpable por ello pues de haberlo sabido le hubiera gustado acompañarla y protegerla.... protegerla. Kija dio un pequeño respingo posando una mano en su pecho notando que no había nada colgando de su cuello, no recordaba que era exactamente pero al saber que no lo traía consigo lo hiso sentirse nervioso, desprotegido. Aun así no menciono nada al respecto pues algo en su cabeza le decía que no debía mencionarselo a nadie, después de todo las dragostones era un secreto bien guardado por los manaketes debido a que era la fuente de su poder y su mayor debilidad.... Kija no recordaba la razón exacta pero si que debía callarlo. No dijo nada mas pues no sentía que tuviese capacidad o merito alguno para opinar en aquel lugar por lo que se centro en beber un poco de agua y terminar de comer su ración de comida.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 5:15 am

Roy escuchó toda la explicación de la boca de Argus, el líder de la compañía. Un hombre bastante fortachón y grande. Roy aún portaba su armadura y su espada, puesto que no había tenido tiempo de dejar nada en ningún lado. También llevaba su pequeño fardo a la espalda y todas las faltriqueras del cinturón repletas de cosas. El comedor en el que se encontraban le recordaba a la taberna de su propio pueblo, al lugar que se escapaba junto a sus amigos cuando su padre no miraba.

Cuando aún vivía en su castillo y se veía atrapado en el mismo, Roy ocupaba casi toda la parte de su tiempo en bajar hasta el pequeño pueblo colindante todo lo rápido que podía, donde pasaba la tarde con todos sus amigos. Jugaban a demasiados juegos y vivían pequeñas aventuras de críos, como ir a investigar el pequeño riachuelo que pasaba por las cercanías o incluso ir a quitarle una manzana al viejo señor Clay.

Roy volvió a la realidad al cabo de un rato. La Guardia era un gremio de personas que se dedicaban a ayudar a otras personas, como si fueran sus iguales. Roy contempló desde el punto de vista de Argus, como Tellius había usado toda su mano militar para parar el ataque de los emergidos, mientras que había desprovisto al pueblo de una manera u otra. Era normal dada las circunstancias, pero para el muchacho era bastante doloroso ver como una nación dejaba de lado al pueblo, en cierta manera claro, puesto que defendiéndolos de los emergidos, estaban defendiendo su propia nación.

-Más bien ella me ayudó a mi- dijo ahora Roy, mirando al chico de pelo blanco-, fue gracias a sus poderes que conseguimos acabar con todos aquellos emergidos. La verdad es que el pueblo nos dio una generosa recompensa. Quizás no nos merecíamos tanto, pero la acepté con buen gusto. Sería una falta de respetó no haberlo hecho.

Fue entonces cuando recordó el ataque de los emergidos en el faro y el emblema que portaban estos en sus uniformes demacrados. Roy pensó que también podrían llevar banderas de Elibe e incluso quizás alguno de ellos pudiera hablar en su nombre ¿Por qué demonios llevaban aquellos emblemas? ¿Acaso era algún juego? ¿Alguna treta para engañar al enemigo? ¿Quizás les estuviera pasando lo mismo a ellos en Elibe? Todas las dudas volvieron a surcar la mente del muchacho, mientras se distraía ligeramente por todas las dudas que se habían agolpado en su cabeza.

Volvió a mirar a los demás mientras despejaba la cabeza de dudas que no podía responder, intentando ahora escucharles. La Guardia era una idea increible para el populacho, y Roy quería ayudarlos de la mejor forma posible, quería unirse a ellos y acabar con todo el mal que se avecinaba de primera mano.

Pero no podía, él se debía a su gente, a su provincia, a su país. Y por eso mismo tomó la decisión que tomó. El muchacho se puso serio y clavo los ojos en los de Argus, estaba seguro de que ahora podría ser sincero con ellos, y esperó que la respuesta de sus nuevos compañeros fuera buena.

-Veréis... he venido hasta aquí desde muy lejos. No podría decir que he pasado por miles de penurias, pero he tenido mis problemas. Realmente, he venido desde tan lejos debido a una busqueda. Descubrí en el sur que mi madre había sido raptada por una banda de maleantes bastante grande, que suele secuestrar a gente de prestigio y se la lleva al norte para bueno... comerciar con ella. La verdad es que no puedo juraros lealtad y unirme a vosotros en cuerpo y espiritu, debido principalmente a que tengo mis propias preocupaciones y responsabilidades en otro lugar, responsabilidades demasiado importantes como para simplemente dejarlas de lado. Pero quiero que contéis conmigo el tiempo en el que esté por aquí. Quizás como un miembro extraoficial hasta que todo esto acabe, hasta que finalmente descubra el paradero de mi madre y acabe con esta pesadilla- Roy lo había dicho del tirón, esperando que todos ellos escucharan atentamente, desviando la mirada entre Saab, Argus y Kija-. Supongo que os pido que me acojáis hasta que pueda dar con los bandidos, que me acojáis entre vosotros durante cierto periodo de tiempo, y entonces haré todo lo que pueda por ayudaros.

Roy sonrió de medio lado y esperó una respuesta convincente mientras se levantaban del comedor para moverse por el castillo de nuevo. Aquél había sido su discurso. Bien era cierto que no podía unirse a ellos de forma decisiva y final, pero ayudaría en todo lo posible mientras estuviera por aquellos lares, principalmente por que ese era su espiritu... aquella era su forma de ser.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2016 4:30 am

....El mercenario contempló con sorpresa la avidez con la que la hechicera engullía su comida. Parecía como si la muchacha estuviese saciando días y días de hambre, muy a pesar de que le constaba que había comido con, por lo menos, cierta frecuencia desde que se unió al gremio. De pronto una idea surgió en su mente, algo descabellada pero plausible: ¿sería que estaba comiendo por dos ya que, tal vez, REALMENTE lo estaba haciendo? Era una mujer, a final de cuentas, y bien podía ser que contuviese en su interior una segunda vida que, así como ella, exigía alimento. Era cierto que la fémina le aseguró que no había ocurrido nada con su invitado, pero tampoco esperaba que, de sí haber ocurrido, ella lo anduviese diciendo abiertamente, y menos en presencia de otras dos personas.

....Decidió hacer a un lado tales ideas pues poco o nada tenían que ver con él. Terminó por centrar su atención en la comida y a dar unos cuantos bocados mientras escuchaba atentamente a lo que los otros le tenían que decir. -
Hay que ser humildes siempre, Saabirah. Nada de que "somos geniales tal cual somos". No somos ni la sombra de lo que podríamos ser, y el bien que hacemos por la gente no es ni la mitad del que deberíamos hacer. Nada de conformismos. - Replicó a las palabras de la hechicera mientras le señalaba amenazadoramente con la cuchara que utilizaba para el caldo. Era agradable saber que la muchacha tenía tanto aprecio por el gremio y que éste hubiese llenado sus expectativas, sin embargo no deseaba que la fémina se estancara, sino que continuara exigiéndose más de sí, y quizá de la organización misma.

....Bajó la cuchara hacia la comida y la llenó para llevarse a la boca un nuevo bocado mientras volteaba a ver al muchacho de cabello blanco. Su mirada se clavó, brevemente, en la mano del varón. Poco tenía de humano aquella extremidad, y no pudo evitar preguntarse si ese era un rasgo de los tan conocidos "marcados", pero sospechó que no sería una interrogante demasiado educada para formular frente a todos. En lugar de eso esbozó una sonrisa mientras se disponía a contestarle a éste en cuanto le ofreció dinero por la comida. -
Descuida, muchacho. No tienes que pagar nada, son invitados. Además aquí en La Guardia la mayoría de los servicios no se pagan con dinero sino con ayuda. Tú come tranquilo que de seguro tendrás algo de apetito si verdaderamente has estado tanto tiempo inconsciente.

....Cazó con la cuchara un pedazo de carne que flotaba entre el caldo, y con sumo gusto se lo llevó a la boca para saborearlo. En aquellos días la carne en la comida era un pequeño lujo del que podían gozar solo de vez en cuando. Tenían cazadores entre sus miembros pero la cantidad de integrantes crecían y unas pocas presas no bastaban para alimentarlos a todos. Y mientras entretenía su paladar con el tierno sabor del alimento, oyó con interés y curiosidad al relato del huésped pelirrojo.

....- Entonces, si entendí bien... quieres colaborar como miembro de La Guardia sin ser, de manera oficial, un miembro. Es la primera vez que me piden algo así... - Se llevó la cuchara al labio inferior mientras adoptaba un semblante pensativo. - No le veo mucho problema, a decir verdad. Lo de ser o no ser un miembro del grupo es simplemente un protocolo. Incluso los miembros "oficiales" pueden irse cuando lo deseen y sin compromiso. - Colocó el cubierto sobre la mesa y extendió hacia el otro pelirrojo su mano, abierta y a la espera de poder estrechar una vez más la de éste, aunque en esta ocasión con un propósito distinto al de un saludo. - Supongo que lo que quiero decir es que si eso es lo que deseas, eres bienvenido. Te consideraremos como un miembro de nuestro equipo hasta el día en que tu aventura te conduzca a un lugar distinto, y cuando eso ocurra y no estés con nosotros seguiremos considerándote como un hermano. E incluso, de sernos posible, trataremos de ayudarte con tu búsqueda personal, pues me imagino lo duro que ha sido para ti.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2016 2:04 pm

Kija ocupaba sus pensamientos en aquel momento. Estaba muy pendiente de su evolución emocional y de lo que podría ir recordando, sintiéndose algo más tranquila cuando le escuchó pronunciar su nombre justo antes de la intervención del joven pelirrojo, agradeciendo por verla sana y salva. Era exactamente su forma habitual de referirse a la pelirrosa, no sólamente "señorita". Aquel era el amigo protector que ella recordaba, verlo de aquel modo hizo que respirase con más ligereza y sonriese ampliamente. Estaba muy agradecida a su mente por ser tan fuerte como para sobreponerse a la amnesia tan satisfactoriamente. Pero notó que dio un pequeño respingo y actuó de forma extraña como si se palpase. Se imaginó que podría estar acordándose de sus ropajes o de algún objeto que llevase consigo, todo lo que portaba en el momento del desmayo se encontraba en el cuarto donde habían residido. -¿Kija, va todo bien? ¿Es que has recordado algo más? -se interesó, siendo consciente de su estado por la charla previa, aún preocupada. Quería saber lo que pasaba por su mente y le clavaba la mirada sin dejar de comer, eso sí. Miles de hipótesis surcaban su cabeza pero no tenía modo de confirmarlas por sí misma.

No pudo evitar pensar que el recién llegado estaba siendo demasiado amable con respecto a su actuación y se sintió algo cohibida porque le costaba reaccionar ante los elogios que profirió al responderle al albino. Se sentía bastante indefensa ante ellos, pero quería disimularlo para que no fuese evidente. Igualmente, se sentía halagada por encontrar a alguien que apreciase sus poderes mágicos porque a la mayor parte de la gente normal les intimidaba o les resultaba algún tipo de aberración, apenas nadie se tomaba con naturalidad el hecho de ver a una chica delgada como un alfiler lanzando relámpagos enormes y dando forma a diversos conjuros con ellos. Ella se sentía orgullosa del don que poseía desde su nacimiento y lo percibía como parte de su ser, por lo que alguien que lo aceptase estaba aceptándola a ella. Ese tipo de personas le resultaban inicialmente gratas y solían contar con su aprobación personal, así como la gentileza de Roy hacía que su agrado creciese mucho más, empezando a aceptarle y tal vez pensando en tenerle de protegido gremial como hacía con Quinn. Pero su más especial protegido siempre sería Kija, al que seguía mirando fijamente.

Cuchara en mano, el líder de La Guardia la estaba regañando por algo que ella consideraba positivo, como era valorar la organización tal y como era. Se enfurruñó mucho e infló las mejillas, soltándo un despropósito casi como acto reflejo por la ofensa. -Pues qué gruñón que estás hecho, Argus. O la comida te está sentando mal, o ya es la edad haciendo mella en tu difunto buen humor. -le espetó, mientras le miraba un poco mal, como haría cualquier cría molesta por una regañina paternal inmerecida. Comió ahora cargando más rabia en cada mordisco, desahogándose para no ser todavía más malencarada. -Muy bien, nada de conformismos, tendré que emplearme a fondo para convertir La Guardia en algo que sí te haga sentir orgulloso. -se resignó, todavía mostrando un tono de voz bastante indignado y gruñendo por lo bajo palabras ininteligibles. Se había frustrado un poco y esta vez no ocultaba sus pensamientos antipáticos de él porque quería transmitirle sus emociones, quizás un tanto extremas pero justificadas por la ilusión que le había chafado al darle una lección de humildad. Esbozaba muecas de leve disgusto. Igualmente, sus ojos seguían iluminados y curiosos como siempre, atentos a cada reacción de los presentes y a una historia que le pillaría totalmente por sorpresa.

Jamás hubiese imaginado que Roy estuviese pasando por tales penalidades en aquel momento. Recordó sus sonrisas en muchos momentos a lo largo de la misión y su afán de no rendirse. Paró en seco de comer y apoyó los cubiertos, clavándole su mirada ambarina con seriedad, era alguien muy fuerte, se podía ver siempre gran determinación en sus verbos y actos. Ella no era menos. -No puedo ni siquiera imaginarme por lo que estás pasando y yo aquí, ignorante, con mis asuntos sin importancia... No sé qué decir, es horrible. Lo siento. -desvió la mirada hacia el suelo y escondió las manos en su regazo, sintiéndose culpable de estar riñendo con Argus y preocupada por la salud mental de Kija -que parecía progresar adecuadamente- mientras él se hallaba inmerso en grandes problemas. No se había dado ni cuenta. Se sentía tonta. Apretó su falda con la mano debajo de la mesa, con rabia. -No sé qué decir, pero estoy aquí igualmente. Puedes contar conmigo para lo que necesites y haré todo lo que pueda por ti, de verdad. Solo dímelo y está hecho, Roy. -respondió, ligeramente conmocionada por lo que había escuchado. Se llevó la mano al pecho, recordando que allí residía una moneda muy especial que podría abrirle las puertas a la información que pudiese necesitar por parte de Jauría Gris. Solo uno de ellos estaba al tanto de esa afiliación y era probable que no lo recordase todavía, por lo que sus pensamientos eran no legibles, podía actuar en la sombra con la ayuda de muchas de ellas tomando forma de espías.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Kija el Miér Ene 20, 2016 6:10 am

Kija contuvo un poco el aliento ante la pregunta de la única muchacha del grupo, le miraba fijamente y aun que en cierta forma recordaba a su amiga aun estaba ligeramente inseguro y aun que supiera que buscaba cuando se palpo el cuello no estaba del todo seguro si era algo que le podría decir o no.

- No.... no es nada, no me haga mucho caso -

Comento intentando disimular tomando un poco mas de agua pues su plato ya estaba vació, sin embargo aquellos bellos ojos ambarinos lo miraban con insistencia y eso lo ponía ligeramente nervioso, era como si ella se encontrara expectante de algo y hasta el mas mínimo de sus movimientos fuera observado cuidadosamente, francamente no sabia que sentir o hacer al respecto.

- Entiendo, aceptare entonces cualquier encargo que se me encomiende, no solo para poder compensar su hospitalidad si no para igualmente ayudarles, por poco que sea. -

Kija sonrió ampliamente ante la forma de pensar del humano llamado Argus, era verdad que uno nunca paraba de aprender, siempre habría montañas mas altas y retos mas grandes, siempre se podría crecer si se dedicaba el tiempo y el esfuerzo necesario. Eso le trajo nuevos recuerdos a la mente, Argus ciertamente le recordaba un poco a su propio padre, alguien severo pero amable que siempre busca lo mejor para su familia, admiraba en cierta manera a aquel hombre por cuidar de tantas personas como si fuesen sus propios hijos pues si bien sabia lo mucho que Tenkuugen se esforzaba para mantenerlos felices y a salvo no imaginaba el peso de responsabilidad que debía caer en los hombros contrarios. Por otra parte escucho la historia del mas joven del grupo, era casi un niño según los estándares del alvino. Asi que buscaba a su madre perdida, era igualmente admirable que no solo hubiera sido capaz de viajar una tan larga distancia según sus propias palabras si no que mantuviese tal determinación firme en su corazón.... los humanos ciertamente eran criaturas asombrosas. Al pensar mas detenidamente una inexplicable sensación de incomodidad lo invadió haciendo que se le formara una especie de nudo en la garganta. Kija perdió la vista un momento en su plato ya vació intentando averiguar que era lo que estaba sintiendo y por que.

- Asi que se la llevaron para comerciar con ella.... con... una persona?. Comerciar con la vida de las person... -

De improviso el recuerdo de una sustancia viscosa y desagradable con sabor a hierro le inundo el paladar mientras que una imagen borrosa se hacia presente en su mente. El comerciante de esclavos, aquel que vivía a costa de las vidas de personas inocentes, ese hombre que intento llevárselo a base de engaños e intento asesinar a su amiga de pelo rosado.... al hombre que prenso entre sus fauces mientras la sangre escurría por su boca y sus desesperados gritos se iban apagando. El sabor de la sangre, el sonido del crujir de sus huesos conforme cerraba la mandíbula y la sensación de la blanda carne desgarrarse con el filo de sus colmillos, el recordar aquella experiencia le hiso estremecerse formandole un nudo en la boca del estomago.

- Aun que.... si no le molesta joven Roy podría darnos una descripción de su madre así nos seria fácil reconocerla si llegásemos a verla, incluso podría intentar hacer un retrato de ella para que sea mas facil localizarla -

Forzó una sonrisa intentando cambiar su estado de animo y no preocupar a los que estaban con el, entendía por los dibujos que estaban plasmados en su diario que su estilo para retratar y dibujar era bastante decente por lo que en esta ocasión podría ayudar si por lo menos se tenia una descripción aproximada de la mujer. Lo que había hecho, hecho estaba y no podía hacer nada cambiarlo por lo que de momento intentaba simplemente pasar el trago amargo, estaba seguro que ese no seria lo único desagradable que terminaría recordando así que lo mejor era simplemente intentar sobrellevarlo lo mas rápida y amenamente posible.... haria lo que estaba a su alcance y, de momento, eso bastaba.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 31, 2016 10:55 pm

Roy recordaba perfectamente a su madre, pero quizás no quería sacarlo en aquél momento al descubierto. Ella siempre había sido preciosa, desde el momento de su nacimiento hasta que se perdió para siempre. Un pequeño cuchillo se clavó en el corazón del joven muchacho e intentó disimularlo con una pequeña sonrisa. Volvió a centrarse en la mesa durante un momento, mientras los minutos pasaban lentos.

-Yo... bueno...- el muchacho se rascó la nuca mirando de nuevo a Kija-. Es preciosa, con el pelo de un color azul plateado. Tiene el gesto muy tierno y los ojos de un color rojizo. Solía llevar el pelo largo, con el flequillo recto y unos pequeños adornos alrededor... su cara es algo redondeada, bueno, supongo que parecida a la mía y es algo bajita, la verdad.

Una vez hubo acabado esperó pacientemente a que Kija captara todos los detalles que le había dado, aunque realmente no eran demasiados. Luego le fue dando unos pocos detalles más según él le hacía preguntas, y así poco a poco fueron completando el retrato. Roy recordó las tardes de cuando era un niño y su madre aún seguía junto a él, aquellas tardes cuando todas las preocupaciones que tenían eran salir y pasárselo bien, bueno, además de estudiar y practicar esgrima y etiqueta.

También recordó aquél día que lanzó la bola de lana por la ventana mientras su madre aún estaba tejiendo, y la hizo tener que bajar toda la torre para recoger aquella pequeña bola de lana. Roy le había preguntado que porque no había mandado a un mayordomo que lo hiciera por ella, y ella le había dicho que no quería molestarlos con estupideces. Nunca recordaba que su madre no había sido noble, y seguramente que el muchacho había cogido muchas manías de ella.

Fue entonces cuando recordó de nuevo Pherae ¿Se las estaría arreglando bien su padre por allí? Roy tenía muchas ganas de volver, pero no podía hacerlo, aún no. Debía encontrar a su madre o por lo menos intentarlo a toda costa. Volvió su atención al grupo y comenzó a charlar de nuevo.

-Tenía pensado buscarla por las cercanías  Begnion. Según la información que conseguí en el sur, la banda de esclavistas es de por aquí. Seguramente haya más de una, y la poca información que tengo es que es una bastante grande. No sé si os habréis topado con alguna compañía de bandidos de ese estilo, pero bueno, toda información será bien recibida.

Según la información que había conseguido en Illia, aquellos bandidos podrían estar por cualquier parte de Begnion, pero también había escuchado que por las cercanías de el pais se formaban bastante compañías esclavistas de este tipo. Roy siempre supo que no sería fácil encontrar a su madre, pero parecía que cada paso que daba le llevaba aún más hacia la nada.

Roy dirigió ahora su mirada hacia la funda de su espada. La vieja hoja que había cogido de la armería del castillo de Pherae, parecía ahora algo desgastada. Su uso en repetidas ocasiones había mellado su hoja y le parecía bastante inutil intentar enfrentarse a nadie con nada parecido. Finalmente decidió no decir nada al respecto y simplemente volvió al tema que tenían entre manos. El muchacho desvió la mirada durante un rato y volvió a enfocarla a sus amigos, esperando que pudieran saber algo de todo lo que había comentado.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Vie Feb 05, 2016 10:07 pm

....El pelirrojo rodó los ojos al escuchar las palabras de la joven, quien una vez más parecía actuar como una pequeña a quien se le había contrariado. Tuvo el impulso de volver a corregirle, pues lo que él había expresado no era la necesidad de mejorar para hacerlo sentir orgulloso, sino mejorar por todo el bien que eso le podía producir a quien realmente lo necesitara. El mercenario era solo un grano de arena en medio del infinito desierto de la vida, y tratar de ganarse su orgullo de poco valía. No obstante, rápidamente se convenció a sí mismo de que no sería lo más apropiado en aquel momento. Por un lado tenía la impresión de que, por algún motivo, aquella hechicera verdaderamente sentía el deseo o la necesidad de obtener la aprobación del pelirrojo, algo que mal o bien le serviría como fuerza motriz para mejorarse a sí misma; por el otro lado, dada la actitud que la muchacha estaba adoptando en ese instante presentía que corregirla sólo sería echarle más leña al fuego, sin lograr que ésta tomase de forma constructiva su crítica.

....Por fortuna el tema de conversación acabó tomando otro rumbo cuando los dos huéspedes comenzaron a intercambiar palabras y a colocar sobre la mesa una alternativa interesante: realizar un bosquejo del rostro de la mujer desaparecida a partir de una descripción ofrecida por el pelirrojo más joven. -
La idea de Hakuryuu no está nada mal. De hecho me agradaría que realizaras un dibujo adicional para colocarlo en uno de los tablones a las afueras del palacio para que todos mis muchachos estén atentos y me avisen en caso de que vean a alguien con esa descripción. - El varón condujo su amplia mano hasta la espalda del dragón y le dio un par de palmadas en la espalda de manera amistosa y cálida en señal de felicitación.

....Intentó prestarle un poco más de atención a su comida, en vista de que se estaba quedando atrás, y así fue como empezó a realizar bocados más grandes hasta poder dejar su plato vacío. Concluida la cena, se llevó una mano desocupada hasta el estómago para acariciárselo con satisfacción, gesto que duró tan solo unos segundos pues al poco tiempo escuchó cuál era el plan del nuevo recluta, si así podía llamarlo, en cuanto a su investigación. -
Tal vez te gustaría buscar en el puerto sin nombre. Es un puerto que hay por aquí en Begnion y en donde, de acuerdo a mis fuentes, ocurren ciertas negociaciones turbias, entre ellas la venta de esclavos. Aunque hasta ahora solo me he enterado de casos en los que venden laguz, no sé si también trafican con humanos. - Se acarició la barba en un gesto pensativo mientras intentaba rememorar algún dato adicional que pudiese ser útil, aunque para su desgracia era poco lo que conocía al respecto hasta el momento.

....Fue durante ese breve lapso de reflexión en el que notó cómo la mirada del chico se desviaba hacia el arma que traía. El propio mercenario trató de seguir la mirada ajena con la propia, aunque la mesa no le permitió ver con claridad. En sus labios se formó nuevamente una sonrisa. -
Y dime, muchacho. ¿Estás bien equipado para tu misión? Porque te puedo garantizar que cuando te encuentres con los que tienen a tu madre capturada no lograrás convencerlos de liberarla a base de dulces palabras y una sonrisa amigable. ¡Te lo digo porque yo ya lo he intentado! ¡Ja, ja, ja! - Recargó ambos brazos cómodamente sobre la mesa y regresó la mirada hasta el rostro de su interlocutor. - Si te interesa podría ofrecerte la mía. Es solo una simple espada de bronce, pero la adquirí hace poco y no la he llegado a utilizar.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 06, 2016 12:21 pm

Habiendo terminado ya con su ración, comenzó a mover los pies por debajo de la mesa con divertimento porque podía balancearlos en el aire, tan bajita era que no le llegaban al suelo si tomaba asiento de la forma correcta. También constituía una forma de descargar estrés, pues era un manojo de nervios y el hecho de conocer las terribles vivencias no la había dejado para nada indiferente. El movimiento alterno de sus delgadas piernecillas envueltas en tela púrpura la ayudaba a reflexionar acerca de lo que podía hacer para ayudar al joven pelirrojo, habiendo olvidado ya su berrinche para con el mayor que consideraba no valoraba sus esfuerzos... Aún, pues no iba a darle tregua con sus méritos.

-¡Sí, es una gran idea! -exclamó con voz cantarina, juntando sus manos hasta que formaron un pico cuyo vértice se alzaba casi a la altura de su rostro. Lo cierto es que un retrato les daría la imagen mental necesaria para poder reconocer a una mujer de rasgos similares y, si Kija dibujaba la mitad de bien de lo que escribía, valdría la pena. Parecía que había contado con la aprobación general y el hijo de la mujer en cuestión relataba unos rasgos que daban a entender que la mujer era preciosa, por lo que se quedó embelesada al imaginarla como a una de esas bellezas que quitaban el hipo pero con gran finura y delicadeza. Suspiró para sus adentros, satisfecha con su imagen mental, la que usaría para obtener información mediante ciertos espías de confianza.

No había pasado desapercibido para ella cierto trabe del albino que sugería estarse acordando de cierto encontronazo  que compartieron. Cuando Roy preguntó, no vio mejor oportunidad para exponer los hechos. -Ya que lo mencionas, hubo una vez en que me dirigía al encuentro de Kija y resultó que un trío de traficantes trataban de embaucarlo para llevarlo consigo. Logré alcanzarle porque alguien me avisó, por lo que se pusieron nerviosos, le drogaron para tratar de impedir que se defendiese, con la intención de matarme y secuestrarlo. -comentó, seria pero con una naturalidad casi alarmante que ella siempre mostraba al hablar de acontecimientos cuya brutalidad ya había pasado, sin importar cuán impactante pudiesen resultar para los demás. Esperaba también otorgar información para todos al exponer los detalles del terrible suceso que acabó con ella hecha un mar de lágrimas porque... Bueno, casi se mueren los dos y su amigo estaba tan chutado a tranquilizantes que estaba más en otra parte que en la presente. No fue bonito. -Nuestra autodefensa derivó automáticamente en su muerte, por lo que no pudimos obtener mayor información que su fijación con atrapar laguces para comerciar con sus vidas. Por desgracia, eso significa que desconozco también si su presencia en Sienne indica que provenían de ese puerto, pero opino que vale la pena probar. -asintió con la cabeza, dirigiendo su mirada cargada de certeza hacia Argus, que era quien había tenido la idea en primer lugar, compartiendo una información similar a la que ella estaba dando. Los puntos en común podrían ser más que simples coincidencias e investigarlo podría terminar por llevarle hasta la desaparecida o alguna pista sobre su paradero. La consideraban valiosa como mercancía, por lo que era muy probable que no la hubiesen dañado y eso suponía un alivio para la pelirrosa.

-De todos modos, yo tengo mis fuentes fidedignas para este tipo de asuntos, motivo por el que pude salvar a Kija justo a tiempo. Así que estaré ojo avizor de cualquier nuevo movimiento de esta gente. Como he dicho, ayudaré en todo lo que pueda. -reiteró, convencida de que podría hacer algo con la ayuda de Jauría Gris pero teniendo cuidado de no revelar que pertenecía a la organización. Se encogió de hombros elevando las palmas de las manos hacia el cielo. -Ventajas de tener tantos y buenos amigos ladrones. -no mintió pero sí escudó sus contactos en forma de bandidos que jugaban a ser espías. No distaba de la realidad pero no daba a entender que se trataba de una organización sino de individuos sueltos que fácilmente podrían ser tomados de cotillas. El líder ya conocía a uno de sus amigos ladrones, cierto peliverde, por lo que supuso que no le extrañaría que no fuese el único.
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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Kija el Mar Feb 09, 2016 9:30 pm

La idea pareció agradar a todos de manera unánime e incluso pudo sentir la mano del pelirrojo de mayor edad golpeando ligeramente su espalda en un gesto que le pareció bastante nostálgico.... aun que sin poder evitar cerrar un momento los parpados encogiéndose sobre si mismo pues por alguna razón tenia la sensación de que aquello terminaría rompiéndole algún hueso, para su sorpresa no fue así e incluso podría catalogarlo como algo agradable lo cual le hiso relajarse casi al instante... Ahhhh, los traumas de la infancia. Kija noto casi de inmediato lo apesadumbrado que se encontraba el joven pelirrojo en cuanto le pregunto sobre la descripción de su madre y en cierta forma lo comprendía ya que el mismo estaba buscando a su padre quien había desaparecido de un día para otro como si la tierra se lo hubiese tragado y por otra parte perdió a su madre por el paso de los años, por ello pondría todo de si por ayudarlo prestando especial atención a los detalles que el chico le describía con infinito cariño oculto entre cada palabra. Asi, poco a poco el boceto que la mano draconica del joven alvino dibujaba fue tomando forma, haciéndole un par de preguntas mas para agregar o corregir detalles. Pese a lo que aparentaba de buenas a primeras los trazos de aquella extremidad cubierta por escamas y con garras en cada dedo era bastante hábil haciendo trazos suaves y manejando la pluma con una destreza que no parecía posible con una mano tan desproporcionada, tomándole solo un par de minutos el terminar.

- Bueno.... lamento mucho no poder agregar los colores al dibujo pero creo que esto ayudara por lo menos un poco. Que opina joven Roy, es este retrato correcto? -
Retrato (Sujeto a cambio o eliminación):

Comento el hibrido mistrando el dibujo con un gesto ligeramente acomplejado pues era la primera vez que retrataba algo que no estuviese mirando directamente preguntándose si había hecho algo por lo menos aproximado al rostro de la madre del jovencito. Una vez le confirmaron que era correcto asintió a la petición del llamado Argus comenzando a dibujar otro boceto, teniendo cuidado de hacerlo exactamente igual al primero. Ante el relato de su compañera Kija pudo confirmar que aquello fue bastante real lo cual le acrecentó el malestar que antes ya lo aquejaba pues aquello indicaba que si había tenido a una persona viva atrapada entre sus filosos dientes.... aquello le hacia sentir un tanto mal por mas que aquel se lo mereciera.

- Mi.... memoria es poco confiable en este momento pero es tal como dice la señorita Saabirah. Un hombre intento llevarme consigo hacia un lugar semi-oculto entre los callejones de.... Begnion?. Hasta que escuche la voz de la señorita llamándome... entonces ocurrió el altercado donde el atacante... *ugh*   perdió la vida junto con sus cómplices. -

Era una forma bonita de decirlo tomando en cuenta que prácticamente le mastico como cuero viejo hasta que dejo de moverse, lo cual le hiso ponerse aun mas pálido de lo que ya era por naturaleza ademas de sentir en las entrañas unas nauseas sin precedentes. Lanzo un pequeño suspiro para tranquilizarse y proceder.

- Pero si recuerdo perfectamente que menciono algo sobre un lugar llamado "casa de subastas"..... no paro de preguntarme si el lugar al que pretendían llevarme tendría alguna relación cercana con aquel lugar o quizá solo se tratase de una bodega. Sea como fuere, mis recuerdos son algo turbios por lo que de momento no creo ser capaz de recordar la ruta exacta que recorrimos. Lamento no ser de ayuda. -

Comento haciendo una pequeña inclinación de cabeza para disculparse con los presentes pues fuera de la idea del boceto no se le ocurría otra forma de ayudar a la causa, ademas de que de momento su cabeza estaba hecha un lío y dudaba mucho el poder compartir información que sea de confianza.

NOTA:
Puse esa imagen por que fue la mejor que se me figuro. Si llega un User con el personaje o algo podemos quitarla o cambiarla, no hay problema por mi parte :D
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Arqueólogo

Autoridad :

Inventario :
DragonStone Plus [1]
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Tónico de resistencia [1]
Dagas de bronce [1]
Vulnerary [1]
.

Support :
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Gaius
Sissi

Especialización :

Experiencia :

Gold :
389


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Re: La reunión más peculiar jamás conocida {Libre} {La Guardia}

Mensaje por Marth el Mar Mar 08, 2016 11:02 pm

• Tema cerrado •

Ya que no se cumple mínimo de post (por persona), no se gana EXP.

Argus y Kija ganan 30G


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

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Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Sello Maestro
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]

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Eugeo
Artemis

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Experiencia :

Gold :
1776


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