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Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

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Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 10, 2016 10:50 pm

Ya había sido la hora de comer y la sobremesa le parecía un momento prudente para zanjar un asunto que tenía pendiente y del que su mente no se podía librar por activa ni por pasiva. Las distracciones no funcionaban. Inusual en ella, no había comido abundantemente, los nervios le presionaban el estómago hasta el punto que lo sentía lleno de piedras y esa sensación pesada se iba acrecentando a medida que el tiempo iba pasando y se acercaba la esperada reunión que habían postergado el día anterior. Sus emociones se debatían con fiereza, su novio le había echado en cara que todo el mundo la consideraba pareja del híbrido de manakete y, aunque no había dicho a nadie aún acerca de su huésped, había dormido a su lado cuando cayó por el agotamiento de trasladarle a los hombros. Ella estaba por fuera de las sábanas mientras él reposaba pero eso no quitaba que sentía cierta culpabilidad, no por lo que estaba haciendo -proteger a su amigo era todo lo que deseaba en el momento- sino por saber que no contaría con la aprobación del furioso pelinaranja nunca jamás.

Acudió a los cuarteles generales de La Guardia porque fue en donde le dijeron que lo encontraría cuando preguntó por él a los compañeros tras haber consumido las deliciosas viandas. Ellos parecían ajenos al rumoreo que Jauría Gris sí poseía sobre el supuesto triángulo amoroso, algo que la había molestado bastante. Pero con ellos podía estar a salvo porque eran más desenfadados por naturaleza y se ocupaban de objetivos más nobles. Tenía sendos refugios para huir según la necesidad y ahora quería contar con el cobijo del más honesto. Pero solo le habían encaminado al interior de la zona más importante del palacio desgastado en que todos convivían, lo que no suponía una pista fiable para encontrar a su querida pareja. Buscó cabellos naranjas pero ninguno se correspondía con el tipo de vestimenta que a él le agradaba ni con su fisonomía, lo conocía ya muy bien de vista, y los descartó inmediatamente. Se aproximó hacia uno de los guardias. -¿Has visto a Gaius? Ya sabes, un ladrón apuesto y pelirrojo que suele vestir de colores oscuros y desplazarse en actitud chulesca. ¡Ah, y lleva chuches! -resaltó, elevando el índice al darse cuenta de aquel dato crucial que podría significar la diferencia entre un ladrón aparentemente normal y él. El soldado se quedó mirándola mientras desviaba la vista al techo para hacer memoria.

-No estoy verdaderamente seguro de cuándo un hombre es guapo o no, pero el ladrón de las chucherías se encuentra en el ala oeste. No parecía de muy buen humor, señorita. -asintió con la cabeza. Tampoco le extrañaba, dadas las circunstancias acaecidas no haría ni un día entero. Había herido su orgullo y se sentía no querido, pero eso sí era culpa suya porque si estaba en una relación con él era para compartir su amor y hacerle feliz. Lo que seguía sin comprender era por qué eso excluía a sus amigos de la ecuación. Ella no era una mujer cariñosa con todos sino con unos pocos, selectiva como ella sola, pero expresaba el afecto una vez lo tenía afirmado y hacía lo que fuese por los suyos. Era algo a lo que no iba a renunciar, ahora mismo apreciaba a Kija y Sothe como amigos -muy distintos pero indispensables para su persona. Encontró a la tercera importante de su vida al atravesar una puerta que llevaba a un largo corredor, la zona parecía bastante desierta en general y no comprendía qué hacía allá solo pero se acercó y posó una mano en su hombro con gentileza.

-Gaius... Aprovecharé que no hay nadie para hablar contigo. He estado pensando lo que me has dicho. -le dijo y dio tiempo a que se girasen antes de avasallarlo con la verborrea de la que ya no se sentía dueña, que se precipitaba de sus labios para enunciar lo que ella sentía como verdad. -Como he dicho antes de que te marchases ayer, no hay monstruo alguno. Los laguz son personas como nosotros, por lo que no veo por qué no íbamos a ser amigos. Que es lo que somos, amigos, nada más. -le explicó, siendo tajante para marcar los límites que tanto problema le estaba dando. Y no le mentía, en aquel momento no habían aflorado sentimientos que transgrediesen los límites de la amistad. Para alguien experto en el arte de la mentira, su mirada debía de verse como el puro reflejo de la verdad.

-¿Por qué iba a mentirte o a engañarte con lo importante que eres para mi? Me dan ganas de cortar aquellas malas lenguas que se han atrevido a tergiversar los hechos reales. -se cruzó de brazos, molesta y vivaracha, ofendida por poseer esas malas palabras asociadas a su persona. No había rastro de sus heridas ni de su agotamiento, su padre lo había sanado todo con el bastón y su piel lucía suave y tersa a lo largo de su cintura descubierta. -Y te agradezco la forma en que has cuidado de mi, ha significado mucho. -aprovechó que poseía los brazos cruzados para abrazarse a sí misma y desviar ligeramente la mirada, levemente sonrojada al recordar sus gestos protectores con ella. No se atrevía a abrazarle por sí misma porque sentía recientes las palabras que le había dedicado a modo de reproche y sentía que podría haber muchas más próximamente. Como el guardia había dicho, no daba la impresión de estar de buen humor.


Última edición por Saabirah el Lun Ene 11, 2016 5:57 pm, editado 1 vez
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Lun Ene 11, 2016 5:45 pm

El bandido había optado por refugiarse en las barracas de la guardia esa noche. Hacia poco que había empezado a alquilar aquella cama en las instalaciones, pro lo que pensó que eran el mejor lugar para refugiarse de caras conocidas. Pero hasta que la pelirosa muchacha no se le sentó enfrente en el comedor, no recordó que ella también era una infiltrada en el grupo.
Suspiro al verla sentarse frente a él, al tiempo que dejaba caer sus cubiertos y se agarraba la cabeza con ambas manos. Como podía haber olvidado algo tan básico. Era evidente que el día anterior, víctima de sus impulsos no se había detenido a pensar mucho las cosas.
Levantó la vista para mirar a la muchacha a los ojos. Eran claros y dulces como la miel, tanto que a Gaius de le antojaban deliciosos. Escuchó las palabras de su compañera, replicas reales y con fundamento, pero a pesar de lo tenso del tópico, no podía evitar que sus ojos siguieran recorriéndola de arriba abajo. Tomó aire lentamente al tiempo que se mojaba los labios. No había forma que pudiera enojarse con ella.

Se levantó de su asiento y tomando a la muchacha por la muñeca, la obligó a seguirlo.
-Ven, vallamos a un lugar más privado- la guio con celeridad y paso firme hasta su propia recámara compartida. Afortunadamente sus compañeros de habitación no se encontraban en ese momento, por lo que se encontraban completamente solos en la gran sala. El ladrón hizo pasar a la muchacha, para luego trancar con su daga el mecanismo de la puerta, sabia que era una habitación compartida, pero el bandido tenia necesidades, sabia que sus compañeros entenderían.
Antes que la hechicera pudiera emitir una sola palabra, una sola pregunta, la tomo por el rostro y la besó apasionadamente. Pero no como cuando quiso marcar territorio enfrente al dragón. Este era un beso cargado de su pasión, de días de acumular deceo, de frustración contenida y amor a flor de piel.
Sus manos la abrazaron, atrapando su cuerpo contra el suyo. Acaricio su espalda y cuello revolviendo las prendas de su compañera mientras la sentía cada fibra de su piel bajo la cobertura de su capa. Más, más! De decía mentalmente mientras tomaba de las caderas y la alzaba por los aires un segundo. Tomándole unos de los muslos, hizo que la hechicera lo abrazaba con los muslos a la cintura, y en ese fogoso abrazo el bandido pudo dar unos pasos hasta la letrina mas más próxima.
Apoyo suavemente a la hechicera contra el mullido colchón, primero apoyando las caderas, seguida por el torso y por ultimo y todavía besándola, apoyo su cabeza contra las sabanas.
Alejándose suavemente se incorporó para controlarla mejor. Era una delicia, un manjar como pocos, el bandido respiraba agitado mientras la contemplaba.
-aquí tienes mi más sincera disculpa- dijo al tiempo que comenzaba a desprenderse de su capa.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 7:45 pm

Estaba intentando comunicarle sus sentimientos pero parecía que las palabras rebotaban en él y que no las asimilaba realmente, pero sus ojos seguían atentos y no pudo evitar notar que se fijaban en ciertos aspectos de su anatomía, sonrojándose ligeramente y sin entender lo que le ocurría. ¿Es que se estaba fijando en cómo sus heridas se habían borrado de repente? Lo cierto es que era algo verdaderamente admirable por parte de la magia y se sentía orgullosa de ello, por lo que dio por hecho que le resultaba igual de fascinante, sin pararse a pensar ni por un momento en las segundas intenciones de él. Lo miró con un par de parpadeos inocentes mientras le pedía que lo siguiese hasta un lugar más privado, creyendo que era lógico que alguien tan introvertido y reservado, que tantas máscaras usaba ante el mundo, tuviese dificultades de expresión. Le siguió con total inocencia hasta una habitación con varias camas, viendo que él atrancaba la puerta tras de sí y mostrando extrañeza ante el gesto. Se escondían.

-¿Qué ocurre, Ga...? -se vio interrumpida por un beso que le recordaba mucho al del día anterior pero con matices distintos, creyó percibir deseo en él y no hubo mejor forma de transmitirlo. Notó caricias en su espalda y entonces también empezó a dejarse llevar por la atmósfera íntima de ambos. Él le elevó uno de sus muslos y ella se aferró a él rodeándolo con sus piernas, mientras entrelazaba sus menos tras su nuca, durante aquel beso en que su ligereza la hizo sencilla de desplazar hasta la cama. Allí la posó en las sábanas y se reincorporó para desprenderse de la capa. Decía que era su disculpa, ¿quería eso decir que se arrepentía y la comprendía? Quizás no tuviese nada que agregar a sus reproches. Un alivio que tal vez no debió haber experimentado la invadió y sintió que era el momento de expresarle su afecto, salvo por un pequeño detalle.

-"Pero él parece tan seguro y yo... Yo nunca... ¡Rayos! No tengo ni idea de cómo se dirá esto sutilmente." -aunque se quería concentrar en el asunto que tenían ambos entre manos y su visión le estaba haciendo debatirse entre sus dudas y sus deseos carnales más profundos, mantenidos bajo llave durante largos años, aguardados y completamente enfocados en él. Pero sentía que era su deber moral comunicárselo de algún modo, incluso si era del más torpe de todos los posibles. -Ga-Gaius, yo... Verás, nadie nunca se ha asomado a salu... Es decir, que no he hecho... Que nunca me han destapado el frasco. -respondió, sonrojada hasta resultar cromática y rindiéndose a la expresión más bestia que se le pudo venir a la mente. Se cubrió los ojos ambarinos con las manos y lo miraba solo un ápice a través de los dedos. Era ya de por sí vergonzoso que en esa época alguien conservase su virginidad a tal edad, pero nunca había permitido que alguien se le acercase tanto ni como para besarla y él era el primero.

-Aún así, haré todo lo que p-pueda. -su timidez era adorable pero se quería desprender de ella y, como si ayudase, se liberó de la capa para dejarla caer. Acto seguido, alzó el torso y se despojó del top que portaba y llevaba unos enganches en en el dorso, mostrando que era su única prenda en la parte superior del cuerpo. Sintió el impulso de taparse pero lo contuvo y también ansiaba ver su cuerpo, por lo que dejó que contemplase sus pechos pequeños pero bien formados sin tapujos de ningún tipo. Se reincorporó hacia su altura y besó su cuello con delicadeza mientras iba levantando su prenda desde su cintura hacia arriba. Le ubicaba los brazos para poder desnudarle por la cabeza y dejar su torso al descubierto, ya entonces pudiendo palparlo con sus manos a base de caricias. Encaminó su boca hasta su oreja y mordisqueó suavemente el lóbulo mientras exhalaba algo de aliento en su oído. Su respiración comenzaba a acelerarse sin que pudiese tener verdadero control sobre ello.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Lun Ene 11, 2016 9:17 pm

El bandido respiraba con marcada cadencia mientras observaba como su dócil presa se retorcía de vergüenza debajo de él. Había dicho virgen acaso? El bandido no pudo evitar relamerse los labios. Iba a ser el primero en saborear esa piel, en recorrerla tramo a tramo, en escuchar sus primeros tímidos gemidos… el mayor deseo de todo hombre. Sintió como sus fuerzas se incrementaban, al igual que su vigorosidad.
Sin dejar de mirarla fijamente, terminó de desnudarse el peto, arrojó sus prendas lejos en la habitación y volvió a acurrucarse junto a su compañera.
-No te preocupes- dijo mientras le besaba sin cesar el cuello.
- Déjame todo a mi. Tu solo relajante.-
Beso tras beso, en algunos momentos se animaba a dar ligeros mordiscos, pero al mismo tiempo sus manos comenzaron a subir por el abromen de la muchacha. Cuando su mano encontró su pecho, comenzó a acariciarlo suavemente, si presión, sin fuerza, una ligera caricia, un suave vaivén. Primero sobre uno, y después sobre el otro, estimulado la zona con delicadeza para la joven sin experiencia. No se atrevió a aventurarse ni un centímetro debajo de sus prendas. Debía ser paciente y procurar dar los mayores placeres antes de siquiera pensar en él.
Cuando empezó a sentir que los pezones comenzaban a sobresalir, bajó su cabeza hasta ellos. Siempre poco encima de las prendas, comenzó a besarlos uno por uno. Animándose a cada vez aplicar un poco más de presión en ellos. Finalmente enterró su rostro entre ellos, mientras con ambras manos jugaba con sus ágiles dedos en sus pezones, y así estuvo un rato escuchándola respirar, hipnotizar con la cadencia de su corazón.
Su rostro empezó a bajar por el abdomen de la muchacha, y cuando llegó a la altura del ombligo retiró las manos de sus pechos y comenzó a recorrer sus muslos. Sus ásperas manos la acariciaban firmemente, recorriendo le las caderas y piernas es un baile asimétrico, dejándose guiar por su piel. Lentamente, muy despacio, empezó a colocarse entre sus piernas, mientras continuaba con las caricias. Comenzó entonces a abrirlas cada vez más, con el rostro sobre el ombligo de la muchacha, dudando di era todavía muy pronto, o si ya podía empezar a saborear esa suave cereza.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 11:19 pm

Gestos que tomaba de agrado, como verle relamiéndose, fueron lo acontecido al declarar su virginidad de la forma más bestia en que nadie pudiese haberlo hecho. No entendía qué tenía de bueno y no podía sino avergonzarle su notoria inexperiencia en aquellos campos, incluso si conocía las zonas erógenas porque alguna vez se había documentado. Nada era como en los libros cuando se practicaba realmente y eso la intimidaba, más aún pensando que estaba dando una pésima noticia a su pareja. ¡Aunque no lo parecía! No se podía creer que pudiese ser positivo en ningún sentido, no comprendía el morbo que podía llegar a dar. Se desprendió de la falda y las mallas de un tirón, dejándolas caer al suelo. También de las botas, que no habían sido un dilema porque se podían arrojar con un taconazo de una sobre la otra. Se encontraba desnuda ante él salvo por su escasa ropa interior, dejando que se volviese a juntar con ella y sin poder abandonar el rubor que tanto la invadía. Los besos de su amado surcando su cuello la calmaron un poco y le hizo caso.

-Confío en ti. -respondió, con una vocecilla dulce que casi se deshacía en un susurro. Notaba sus mordiscos suaves y cómo acariciaba sus pechos de forma gentil, entregándose por completo a pesar de que se sentía un poco intimidada por las circunstancias. Sintió el beso de él sobre cada uno de sus pezones, que se erizaban por el contacto salivar. Su ritmo cardíaco se aceleraba por la excitación y notó que él apoyaba la cabeza entre ambos senos, escuchando aquel progresivo aumento de latidos por minuto. Le apoyó la mano tras la cabeza y le regaló una caricia cariñosa, que al bajar rozaba el arañarle el comienzo de la espalda, mientras él quisiera permanecer allí. La estimulación la estaba haciendo emitir un leve gemido de placer, sonrojándose mucho más por ser la primera vez que se escuchaba a sí misma poner esa voz erótica y vulnerable.

Las manos le atravesaron la cintura y las caderas, causando que su cuerpo se arquease ligeramente, curvando su espalda como instinto. Vio su rostro cercano a su ombligo pero con marcada intención de descender. -"Me siento tan avergonzada, pero... Está bien. Somos novios, después de todo." -se envalentonó, diciéndose que aquello era lo correcto y que no había nada de malo en darse a él, todo lo contrario, decidió permitirle hacer todo lo que gustase. Algo más determinada, se desató el trozo de tela que servía de braga y tenía anudado lateral, liberando su pubis de toda cobertura. Elevó la nuca para verle directamente en busca de su aprobación o de algún comando, señal. Sentía que las mejillas le ardían más que un tomo de fuego, así como alguna de sus partes más íntimas.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Mar Ene 12, 2016 4:00 pm

La tímida muchacha separó ella misma la última prenda que lo separaba de su objetivo, y con gran placer el bandido pudo ver que también ahí era rosada.
-Como un mullido algodón de azúcar- murmuró antes de comenzar a jugar.
Empezó con una gran lamida a todo lo largo, sintió retorcerse a la joven debajo de él. Dando cortas lamidas fue explorando el área, buscando ese lugar tan especial que haría que la muchacha se retorciera de placer y le dedicara las mas dulces notas. Recorrió el varias veces veces cada vez aumentando su compás, dejando que la flor se fuera mostrando lentamente.
Sentía las manos de la muchacha acariciándole la cabeza y de a momentos tirando de sus cabellos, lo que hacia que el ladrón se retorciera de jubilo y le costara continuar en su ardua tarea,
Su juguetona lengua bailoteo en el área en ese ritmo tan estudiado que se sabia, ritmo que solo guardaba para ciertas damas y para sus golosinas. Sumergido en su tarea, disfrutaba del suavre néctar que comenzaba a emanar de la muchacha, al tiempo que se animaba a llegar cada vez más profundo con sus caricias.
Extendió una mano, la cual avanzó su vientre hasta meterse por debajo de su fin blusa. Sus ajiles dedos buscaron sus ceños, y empezó a dar giros con estos sobre su pezón. Tomándolo sin presión alguna entre las llenas y girándolo tímidamente sobre su eje. Y así se quedó, estimulando y jugando con los puntos sensibles de la muchacha. Disfrutando cada contorneó, cada gemido. Esperando su momento oportuno.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 11:44 pm

Una sonrisa nerviosa pobló su rostro ante el ocurrente comentario de Gaius, creciendo también su vergüenza pero aferrándose a la determinación de mostrarse tal y como era. Sintió un gran lametón despertando su sensibilidad inferior y no pudo evitar un leve movimiento de caderas ante el inesperado placer con el que no estaba familiarizada. Mas sus movimientos con la lengua no cesaron y el deleite no hacía más que crecer de una forma que no comprendía, incrementándolo el ingrediente de sorpresa por estar descubriendo una función corporal inexplorada. A mayor celeridad, menos se podía controlar. Se llevó una mano a la boca y apoyó juntó a la misma para morderla y contenerse un mínimo, consumida por la vergüenza. Pero no lo conseguía y los sonidos se iban escapando incluso de su boca cerrada, por lo que desistió. Su temperatura corporal ascendía y su respiración se volvía más acelerada con cada instante. El placer comenzó a embriagarla y no se sentía completamente dueña de sí misma, llevando su mano hacia el cabello de aquel que era el responsable del goce que la invadía progresivamente. No era consciente de la presión que le aplicaba, era un gesto totalmente apasionado que no controlaba.

Sus gemidos iban en aumento y sentía que se humedecía progresivamente. Entonces sintió la mano de su amante pellizcando uno de sus pezones y sus instintos se avivaron demasiado. La mano libre la clavó en las sábanas y las sostenía con fuerza proporcional a su cercanía al clímax. Comenzó a retorcerse de forma inconsciente a medida que el coro ascendente de sus gemidos anunciaba que se encontraba cercana a culminar. Apretó con fuerza las sábanas y el cabello de Gaius, con todas las que una muchacha menuda podía tener, mientras el descontrol dominaba su voz y su cuerpo hasta que alcanzó el orgasmo. Jadeante, sonrojada y sudorosa, dejó de revolverse al sentir un alivio placentero repentino. Tardó unos segundos en asimilar las sensaciones vividas.

-Ha sido... Impresionante. -fue la única palabra con que alcanzó a describir aquella sensación cálida que revolucionó completamente sus entrañas, así como también la relajó un poco de la tensión que sentía antes de comenzar a intimar. Se sentó en la cama, mirándole con sus grandes ojos dorados, ahora dilatados por el agrado de la extasiante experiencia. Posó su mano en la entrepierna de su pareja, algo menos temerosa. -Debería... ¿devolverte el favor? Puedes guiarme. -preguntó más bien para ver si estaba conforme, ella sí sentía deseos de hacerle sentir igual de bien incluso si todavía desconocía la manera exacta. Pero se prestaba a aprender totalmente entregada y ofrecía su cuerpo, que era un comienzo. Le miraba fijamente, a la espera de su respuesta para actuar.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Mar Ene 19, 2016 12:16 pm

Sintió a la muchacha retorcerse debajo de él cando el clímax la alcanzó, se sorprendió de lo rápido que llegó el momento pero considerando lo inexperta que era la joven supuso que era natural, eso o todos estos años con chupetines y caramelos le habían dado a su lengua capacidades especiales. Se frotó la cara en su antebrazo e incorporándose dedico unos segundos a contemplar a la jadeante muchacha tendida sobre las sabanas de esa cama que no era en la que él dormía, cuando todo esto acabara, tendría que cambiar las sabanas… o no? Trato de recordar si había sido el dueño de esa cama el que había estado roncando la noche anterior. La hechicera se incorporó y fue hasta el ladrón, quien dejó de pensaren trivialidades y volvió al aquí y ahora.
Tomo el suave rostro de la muchacha y lo beso con pasión mientras se sentaba en la cama y colocaba a la muchacha sobre su regazo frente a él. Mientras sus lenguas se enlazaban, las manos del ladrón le recorrieron la espalda a la muchacha y comenzaron a abajar por la misma. Con un brazo la agarró por la cintura y la mantuvo firme contra él, mientras el otro se aventuraba a acariciar sus suaves y mullidas nalgas. Primero las acarició suavemente, solo recorriéndolas con la palma abierta, pero lentamente comenzó a acariciar más entre ellas, metiéndose en el medio, buscando con sus dedos aquel famoso lugar.
Lo encontró y comenzó a acariciarlo inconsciente, dibujando pequeñísimos círculos a su alrededor, pero casi de inmediato se dio cuenta de lo que estaba haciendo. En que estaba pensando? La muchacha era virgen, ese lugar no debía ser el primero en explorar.
Comenzó a besarle el cuello, mientras elevaba a la delgada mujer para que su mano desde su espalda pudiera acceder a su cerrada flor. Todavía húmeda, el bandido comenzó nuevamente a acariciarla, pero esta vez sustituyó su lengua con sus dedos, los cuales hicieron una caricia mas profunda que la primera vez. El rostro del pelirrojo comenzó a bajar por el pecho hasta llegar a los pequeños pero deliciosos senos de la pelirosa, los beso con la misma pasión que había besado su rostro, mientras sus dedos escavaban más y más dentro de ella.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2016 3:07 pm

Buscó su mirada de forma inconsciente y hasta tal vez inocente, mientras aguardaba una respuesta a su pregunta, pero no recibió sino un beso en los labios y el impulso de sus manos firmes sentándola encima suyo, frente a frente. Estiró sus brazos hasta enredar las manos en su cuello, el espacio entre ambos cuerpos se hizo más pequeño, sus labios se encontraron una vez más en un contacto mutuo más profundo. Dejó que su mirada se perdiese en la suya mientras se besaban y disfrutó de la cercanía que interpretó como una amable declinación a su propuesta. Cada roce de sus manos hacían que su temperatura se elevase más y más. La espalda de la muchacha se arqueó levemente al sentirlas bajando por su espalda y llegaban hasta sus nalgas, manoseándolas y estimulando una zona que era totalmente inesperada para ella, incluso si sabía que podía también ser penetrable. Pero fue un tacto temporal, pues sintió cómo era elevada por el brazo que la sostenía para volver accesible su pubis ante sus manos traviesas, que empezaron a juguetear con ella, cuya virginidad la hacía sensible al más mínimo contacto y le hacía emitir esos sonidos lascivos que tanto la avergonzaban.

Era tal la temperatura que podía notar su sudor incrementarse hasta resaltar el brillo todas las curvas de su cuerpo, su piel pálida por naturaleza sonrosada por la agitación. También contribuía a ello el reguero de saliva que el ladrón iba dejando por su torso y que le condujo a sus senos una vez más, lamiéndolos con pasión y causando que jadease hasta sentir que apenas llegaba aire a sus pulmones. Posó una mano en su torso y plegó los dedos con deseo hacia él, ella también quería tocarle y verle disfrutando. Se dejó llevar por sus instintos y permitió que su mano restante descendiera por el torso de su amante hasta llegar a su entrepierna, abriéndose sus ojos de par en par ante el tacto de su duro miembro. Ya lo había percibido bajo de sí pero era diferente sentirlo de primera mano, palpitante. Podía aprovechar la ligera elevación de sus caderas para alcanzarlo. Con intención exploratoria, lo agarró y manoseó levemente, describiendo caricias a lo largo de él que pretendían hacerle sentir bien como él lo estaba haciendo con ella pero que tenían cauta intención debido al desconocimiento del cuerpo masculino que tanto ansiaba ella también.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Miér Ene 20, 2016 1:45 pm

Se llevo un pequeño sobresalto al sentir la mano de su amada sobre su miembro. La inexperta muchacha no se había dado cuenta que había ejecutado demasiada presión en el área, por lo que el bandido se doblo ligeramente cuando su mano lo alcanzó. Pero después de esa primera reacción, pudo continuar con fogosidad y disfrutar de la caricia que le regalaban. La verdad apreciaba mucho la caricia, ya que le permitía terminar de colmarse de fogosidad, cosa que últimamente le estaba costando.

Sus falanges siguieron acariciando el interior de la muchacha hasta que el bandido se percató que ya podía introducir dos dedos sin complicaciones, por lo que decidió que era el momento oportuno para pasar al plato principal.  la tomó con ambas manos por la cadera y suavemente la acostó sobre la cama. Se quedó contemplando su bella figura, e hipnotizado con el vaivén de su pecho. El mismo también respiraba agitado, mientras sentía con su cuerpo se calentaba más y más.  

Se posicionó enfrente a la muchacha levantándole la cadera y dejándola de piernas abiertas frente a él, pronto para tomarla. No seria busco, no planeaba entrar con una gran estocada. Fue muy suave, muy cuidadoso, primero dibujando círculos y dejando que su miembro se fuera colando lentamente dentro de la joven, sintiendo como su cuerpo se abría por primera vez para recibirlo. Era una sensación exquisita que le exigía cada vez más velocidad e ir más a fondo, pero controlar a su bestia interna también hacia que se incrementara más el placer.  
Finalmente, cuando sintió que la carne ya no se le resistía, no pudo controlar más a su bestia, y penetró entero a la novicia.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Jue Ene 21, 2016 12:33 pm

Sentía los dedos de Gaius acariciando sus adentros con delicadeza y firmeza al mismo tiempo, logrando que éstos se abriesen paso lentamente pero con gran seguridad en su lugar íntimo más inexplorado. El acceso se iba ampliando con elasticidad para dejarle ahondar en su interior y no tardó en poder introducir más fácilmente los dedos a medida que la excitación seguía lubricándola, lo que era la mejor de las señales para la actividad posterior. Ella, por su parte, seguía acariciando su miembro y acostumbrándose al tacto, notando los movimientos que le agradaban a partir de sus reacciones. Desplazaba la mano en vertical mientras lo agarraba todavía, describiendo movimientos que aún eran algo tímidos pero iban evolucionando, atendiendo con gran interés para aprender. Parecía estar funcionando, iban en la dirección adecuada y agradecía el hecho de ser tan observadora. Sólamente cesó su agarre cuando percibió las manos del pelinaranja desplazándola de nuevo por las caderas y recostándola en la cama, desde dónde le observó con una respiración agitada que ambos compartían, así como reparaba en el aroma afrodisíaco que ambos estaban esparciendo por la estancia.

Sintió que la tomaba por las caderas y supuso que en aquel momento debería estar más nerviosa que antes pero no experimentaba más que deseo hacia él y una creciente desinhibición. Abrió las piernas a su gesto y se dejó penetrar por el bandido, quien estaba siendo completamente gentil. Su órgano estaba abriéndose paso inexorablemente y estaba completamente entregada a esa sensación que empezaba a despertar sus más lujuriosas evocaciones. Ahogó un grito pequeño cuando la totalidad del miembro llegó a inundarla, causándole dolor pero ninguno como hubiese conocido nunca en sus arduas batallas sino uno dulce, cálido y húmedo al que se abrazó hasta que cesó. Incluso con el final de aquel leve contratiempo, sus adentros seguían siendo estrechos porque la penetración había marcado el antes y después de su virginidad, aferrándose inconscientemente con sus paredes internas al hombre que deseaba. Entre leves gemidos, posicionó las manos en sus omóplatos y clavó sus dedos en su espalda, así como una mirada completamente apasionada en la suya, recreándose por completo en el placer de su excitante visión.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Jue Ene 21, 2016 2:08 pm

El interior de la hechicera se sentía maravilloso, mucho mejor que en las fantasías que se había hecho la primera vez que vio a la pelirosa. Todo era tan húmedo y estrecho que el ladrón no paraba de incrementar su ritmo más y más, sintiendo como el cuerpo se abría y cerraba debajo de él. No sabia cuando había empezado, pero hasta él mismo había comenzado a gemir inconscientemente. No agudos y deliciosos gemidos como los de su compañera, pero si graves exhalaciones de aire y ligeros y ocasionales seseos era lo que se podía escuchar proviniendo de él.  Pero aun así, a pesar de estar disfrutando de esa piel, de ese perfume, de sentir sus dedos arañándole la espalda, a pesar de todo.. No era suficiente. Al ladrón le faltaba algo y no lograba saber bien que era, y la incertidumbre estaba por generar que su miembro perdiera vigorosidad.  

Se incorporo para mirar a la muchacha de cuerpo entero, pero nunca sin dejas su rítmico vaivén. Verla retorcerse de placer contra las sabanas era delicioso. Pero seguía faltándole algo, fue entonces cuando la idea surgió.  

Salió de dentro de ella y la beso cálidamente una vez mas. Luego, con sumo cuidado la giro sobre su eje y la posicionó boca abajo sobre la cama. La contempló una vez mas. Si, esto era lo que necesitaba. Girándole la cadera hacia arriba, el ladrón volvió a encontrarse con la flor de la muchacha, si bien esta postura era más común jugar con otras partes, el bandido ya se había dicho que no, no todavía, dejaría ese misterio para otra ocasión.
Esta vez no fue tan gentil, su excitación era tan fuerte que entro quizá de forma demasiado brusca para una novicia, pero el solo hecho de encontrarse con la muchacha en esa posición, hacia que su parte bestial le ganara en terreno a la pensante.
Afiliación :
- SENAY -

Clase :
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Cargo :
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Hanzo
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Jue Ene 21, 2016 3:31 pm

Paulatinamente, el dolor iba desapareciendo hasta esfumarse mediante la fusión casi constante de sus sexos, pues su cuerpo comenzaba a acostumbrarse a la sensación. El placer iba sustituyendo a las molestias experimentadas y haciendo que relajase el gesto para dejarse embriagar por la extasiante unión que tanto la satisfacía. Le sentía dentro de ella, embistiendo con una fuerza que se incrementaba con el paso de los segundos, a medida que él comenzaba a expresar sus gemidos también, mas emitiendo fonemas diferentes que entraban en consonancia con los de ella, quien poco a poco dejaba de poder contenerlos. También ocurría con sus manos, que se deslizaban por su piel como si fuesen garras en los momentos de mayor intensidad rítmica y se clavaban dejando un pasional rastro tras sus yemas. Aquello iba a dejar marca casi con total seguridad, pero no se sentía culpable porque su salvajismo provenía de una experiencia extasiante que le encantaba y hacía que dichas acciones se saliesen de su control.

Al haber salido de su interior, su deseo se incrementó y quería que regresase. En medio del beso, esas emociones se vieron reflejadas en el movimiento de sus labios, delatando la avidez de otros similares que estaban sedientos de él. Cuando se separaron, se dejó rotar hasta quedar apoyada sobre sus brazos y con sus partes íntimas extendidas hacia él, quien no dudó en penetrarla repentinamente y tomarla con mucha más fiereza que antes, haciendo que ella se contrajese en el acto y el goce ascendiese mucho más. Agarró la sábana a falta de su espalda, clavando sus dedos en ella y gimiente como ella sola. -Ga-aius.. S-sí -jadeó, en medio de los gemidos que estaba dejando escapar de sus labios, aprobando lo que tanto ansiaba con un tono de voz más imponente de lo pretendido pero que todavía seguía sin ser exagerado. Vergüenza, ¿qué sería aquello? Lo había sabido alguna vez pero ahora parecía un recuerdo lejano en una racionalidad que sentía incluso más distante. Lo miró desde su rostro ligeramente ladeado hacia su hombro izquierdo, con sus ojos dorados más ardientes que nunca.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Sáb Ene 23, 2016 7:01 pm

La primera estocada en la nueva posición le resulto deliciosa, podría sentir como crecía dentro de la muchacha. Contempló la blanca espalda de la mujer y como su cuerpo se contorneaba para él, una visión dulce y deliciosa que solo le hacia urgir por más. Comenzó así a aumentar su cadencia, entrando y saliendo cada vez más rápido y con más potencia. Los gemidos de su pareja se incrementaron he incluso llego a clamar por su nombre, esto solo hizo que el bandido fuera cada vez con más pasión sobre la muchacha, haciendo que sonase un aplauso cada vez que colisionaban.  Bajo la vista hacia su propio miembro y se quedó rato solamente mirándose a si mismo en el acto carnal, por alguna extraña razón que no llegaba a comprender, le encendía contemplar a sus sexos interactuando.  

Tenia la mente completamente en blanco, ya no respondía por contexto o situación, ya no sentía vergüenza o consideración hacia la otra persona, ahora era solo una bestia de su deseo, y se dejaba guiar por su instinto. Inconscientemente también comenzó a gemir, se escuchaba resoplar, emitiendo sonidos guturales. No le importó, solo siguió en su tarea, cada vez mas cerca de su objetivo.

Sintió como el placer lo llamaba, era como un el murmullo de un arrollo en un dia de mucho calor, el bandido simplemente corrió con todas sus fuerzas hacia él. Tomó a la muchacha por las caderas para incrementar su potencia. Podía sentirse en el limite del placer, todo se ser clamaba por calmar esa necesidad bestial en él. Con cada vez mayor potencia y velocidad la pasión fue aumentando y aumentando, y por fin, tras una gran ultima estocada, el bandido sintió liberada toda esa presión acumulada dentro de si. Sintió como colmaba de si a su compañera y mientras lo hacia dio dos pequeñas estocadas más, eso le prolongo el placer una milésima de segundo más.  
Se apoyo sobre la espalda de su compañera, a la cual le beso cálidamente el cuello. Finalmente se dejó caer de costado y callo rendido en la cama, con la satisfacción del deber cumplido. Se giró para mirar a su muchacha a su derecha
-Estas bien? Como te sientes?-
Le pregunto al tiempo que le acariciaba el cabello
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 24, 2016 2:00 am

Era sumamente placentero sentir cómo su cuerpos se unían en uno solo mediante las embestidas de Gaius, cuya intensidad iba en aumento progresivo. Se recreaba en todas las sensaciones habidas y por haber, todas eran nuevas para ella en la primera vez que se sentía tomada de aquella manera tan carnal, tan instintiva y que literalmente había abierto una puerta en su desarrollo como mujer. El absorbente agrado la estaba sumiendo en una especie de cálido trance que le resultaba familiar por unos minutos atrás, cuando había experimentado el éxtasis por primera vez y pensó que tal vez estuviese por estar alcanzando aquella culminación una vez más. Sus adentros se retorcían de placer, de forma insaciable y contínua. Sentirse deseada por aquella bestia que la montaba también contribuía a que su excitación no tuviese fin.

Sus manos rodearon sus caderas según el final de ambos se acercaba y el incremento de la potencia le hizo emitir gemidos más turbulentos. Su cuerpo era sacudido entre espasmos de deleite y la fricción entre sus cuerpos aumentaba la contracción de sus entrañas alrededor del miembro de su amante, que no tardó en liberar sobre ella toda su cálida esencia. Desbordada de complacencia recíproca, su respiración estaba más agitada que nunca y su cuerpo tan saciado que quería dejarse flaquear. Pero permaneció firme mientras el agotado bandido se permitía apoyarse sobre ella, entrecerrando los ojos al sentir su beso fugaz en la nuca. Se dejó caer al instante posterior que él pero de lado contrario para que quedasen frente a frente.

-Me siento muy bien, muy tranquila. Puede que nunca me sintiese tan tranquila como ahora. -se dejó acariciar el pelo, con voz mimosa, y acercó la cabeza hacia su pecho para apoyarse levemente, abrazándose a él. -Me he notado más cercana a ti en ese momento, al sentirte. Fue... Muy bonito. -confesó, enrojeciéndose ligeramente sus mejillas y escondiendo algo la mirada. Aunque sin tener muy claro cómo expresarse, trataba de dar a entender sus emociones. No era habitual en ella decir cosas así de íntimas, pero había momentos para todo y el acercamiento entre ellos era innegable.
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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

Mensaje por Eliwood el Dom Ene 31, 2016 12:19 am

Tema cerrado.
50G a cada participante.

Gaius obtiene un incremento de +1 EXP.
Afiliación :
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Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

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★ ★ ★

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Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Llave maestra [1]
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]

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Lyndis
Nils

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Re: Riñas parejiles {+18} {Privado: Gaius}

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