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Fronteras: Serafew [Libre]

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Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 07, 2016 7:52 am


*La ciudad estaba resplandeciente. Los rayos del sol iluminaban intensamente las calles de piedra de la ciudad, alborotada de peatones que avanzaban rápidamente por las calles formadas de losas de piedra.  
La noche anterior había llovido fuertemente pero las calles estaban completamente secas, muy seguramente debido a la calor que había hecho en toda la tarde.

La gente, concentrada en sus labores, a penas se detenía y avanzaban difícilmente entre las calles estrechas de piedra. Se podía escuchar a los dueños de los comercios gritar sus ofertas, e incluso a algunos artistas callejeros tocar tristes melodías con lo que, tal y como sonaba, parecía ser un arpa de mediano tamaño. Al menos eso fue lo que Lute pudo deducir.  Un hombre musculoso porteaba una especie de mueble rectangular casi sin esfuerzo. Lo dejó en la puerta de lo que al parecer era una taberna. En frente, un niño lloraba y pataleaba señalando una tienda de dulces. Su madre intentaba tirar de su brazo pero el niño se resistía eficazmente.

-¡No tenemos tanto dinero como para comprarte caprichos! Ya te he explicado muchas veces. ¿Acaso no eres capaz de comprenderlo?-el niño seguía lloriqueando y pataleando. De alguna forma pudo deshacerse del brazo que lo retenía firmemente y se metió en la tienda de dulces.

-¡Quiero un dulce! ¡Y tengo hambre!-y volvió a sucumbir a la tristeza y los gemidos.

*Lute entro tras la madre y el niño, que se quedó mirándola fijamente, como embobado. La madre seguía riñiendo al niño, que parecía no escucharle.

-Deme dos dulces de estos.-dijo, con una voz totalmente indiferente, señalando dos especies de panecillos rellenos.-Por favor.

*Aquel "por favor" lo había pronunciado con un tono tan indiferente como la petición de los dulces. Más bien como si fuera una obligación pronunciarlo, como si hubiese que cumplir con el protocolo establecido. El hombre le alargó los pasteles y cogió las monedas que le ofreció la chica.
El niño se giró hacia Lute y le tiró de la ropa dos veces, intentando llamar su atención. Lute se volvió y le ofreció uno de los dulces, intentando sonreir, aunque el experimento no le salió muy bien. El niño, más feliz que nunca, salió corriendo de la tienda sin pararse tan siquiera a agradecérselo. Saltaba y gritaba de la emoción.

La madre agradeció a la chica las molestias, con la cara roja como un tomate y se disculpó por la actitud del chico. Lute respondió con su indiferencia de siempre.

Había emprendido un largo viaje desde su hogareña casita en el Bosque de Za'Ha, con el objetivo de visitar a sus ancianos abuelos, que residían en Serafew. Hacía meses que no los veía, y las  únicas noticias que se tenía de ellos le llegaban a través de cartas y correspondencias que éstos le enviaban. Como la noche anterior había llovido bastante, el camino que recorria el bosque estaba lleno de fango y tierra mojada. Además, dos bandidos habían intentado asaltarla, pero la chica pudo deshacerse de ellos fácilmente.

Se sentó en un banco, algo cansada por el intenso viaje que había recorrido a través del bosque. Se miró los pequeños zapatos que llevaba puestos, ensuciados por el fango del bosque. Sacó un pequeño libro que llevaba escondido debajo de su ropa y lo abrió cuidadosamente. Llevaba mucho tiempo sin leer. ¿Quizás dos o tres horas? Su mente necesitaba despejarse... leyendo.
Si había algo que tranquilizace a Lute, eso era la lectura. No solo le servía para aprender y establecer todo tipo de conocimientos, sino también para relajarse de vez en cuando. Lute era una deboradora de Libros. Literalmente. Pasando hoja tras hoja, acabó olvidando que había acudido a Serafew con el objetivo de visitar a sus abuelos.

Sentada allí, con una pierna cruzada sobre la otra, los zapatos sucios y comiéndose el pastelillo relleno de chocolate, se dejó imbuir por la lectura de una famosa novela extranjera que, aunque a Lute no le parecia muy interesante, era lo único con lo que podía contar en aquellas circunstancias.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Dom Ene 10, 2016 10:33 pm

Hacía un día soleado y caluroso en las calles de Seraphew, una ciudad que se encontraba no muy lejos de la capital de Renais, al suroeste. Sus habitantes transitaban las calles, aparentemente ajenos a los peligros que estaba expuesto el mundo con la llegada de los emergidos. La seguridad de la población era excelente, lo que facilitaba que se respirara paz y tranquilidad dentro de sus murallas. La ciudad gozaba de numerosas viviendas personales, posadas, tabernas, tiendas, herrerías... Pero lo que más destacaba era un magnífico coliseo, lugar predilecto de espectáculo y ocio de toda la región. Muchos turistas llegaban de todo el continente, incluso de regiones remotas, para visitar la arena y disfrutar de un buen torneo. En definitiva, una ciudad rica y próspera que la convierten en una de las más valiosas de Renais.

Se podía decir que Eugeo estaba de paso en Seraphew y sin embargo, cuando quiso darse cuenta, ya había pasado dos noches allí. Estaba tan acostumbrado a la escasa actividad de otros pueblos que no pudo resistirse a disfrutar de los encantos y oportunidades de aquella urbe. Ya fuera paseando, tomando el sol o rebuscando en las tiendas alguna que otra ganga, el tiempo pasaba demasiado rápido y dejaba al mercenario con ganas de más. Cómo resultado disfrutaba de una buena cena, descansaba toda la noche y repetía la estrategia al día siguiente. Mucho era el peso que liberó durante esos días de descanso, literalmente, pues no vio necesario portar la armadura en ese periodo de tiempo. En su Ropa habitual predomina el color azul celeste de forma absoluta, dándole un aspecto homogéneo.

Había sido una mañana dedicada plenamente a la visita de tiendas y su consecuente compra de artículos, su cuerpo le exigía un descanso después de varias horas de búsqueda. No pasó mucho tiempo hasta que los bancos empezaron a antojarse cómodos para Eugeo, quien no pudo esperar a llegar a la posada para descansar las piernas. Una chica estaba sentada en el banco más cercano, aparentemente ausente de todo lo que pasaba a su alrededor mientras leía un manuscrito. - Con permiso. - Aunque había espacio de sobra, Eugeo pronunció esas palabras antes de sentarse al otro lado del banco. El espadachín contempló la actividad de la calle durante varios segundos, pues la cantidad de gente que la transitaba era suficiente cómo para distraerse. La pelimorada parecía interesarle mucho más el contenido de aquel libro, logrando activar la curiosidad de Eugeo. Giró la cabeza levemente y de reojo echó un primer vistazo a su acompañante en ese asiento. El aspecto de la mujer, acompañado con su vestimenta y esa evidente afición por la lectura había conseguido despertar su interés. Su expresión facial mostraba indiferencia aún cuando estaba disfrutando de un pastelito casero y una novela al mismo tiempo, despertando más preguntas sin respuesta en el espadachín, quien se quedó observándola a la espera de algún cambio en la erudita.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 3:06 pm


*La chica continuó  inmersa en su lectura durante unos minutos más, leyendo atentamente línea tras línea. Cualquiera que hubiera pasado por allí habría pensado que ni siquiera se había dado cuenta del nuevo compañero que había sentado a su lado, sin embargo, ella sí que había percibido su presencia, más prefería no decir nada. Pasaron alrededor de diez minutos. El chico no decía nada y, ella, por supuesto, tampoco. Lute pegó un pequeño mordisco a su dulce, cerró el libro, y comenzó a mirar fijamente a los ojos del mercenario. Masticaba tranquila y lentamente, casi desapercibidamente.

-Noto cierto cansancio en tus ojos. -anunció Lute, que fue lo primero que se le vino a la mente, no sabía muy bien que decir ante aquella situación tan extraña para ella. No estaba acostumbrada al trato con personas desconocidas. De hecho, siempre había encontrado difícil entablar conversaciones con los demás. - ¿Vienes del viejo Coliseo?

Se trataba de un antiguo pero famoso Coliseo que había en Seraphew, y era uno de los símbolos más importantes y alborotados de la ciudad. Todas las tardes había combates entre luchadores, en la mayoría de los casos solo eran apuestas pequeñas, pero también había quienes perecían en combates a muerte intentando buscar la fortuna que nunca tuvieron.

*Dejó de mirarlo tan fijamente y concentró su mirada en la gente que pasaba ajetreada de un lado para otro. - Así que un extranjero. ¿Es la primera vez que vienes a Renais? - seguía mirando al frente, sin cruzar sus ojos con los del mercenario. - No te decepcionará. Su gente es amable y bondadosa. - ahora sí cruzó una mirada con el chico. - Y también son grandes guerreros. ¿Eres mercenario, verdad? ¿Vienes en busca de algo de oro? - Lute lo observaba atentamente, cada detalle, cada pista que pudiese sonsacar. Desde niña, tenía esta extraña manía de analizar e intentar comprender todo lo que había a su alrededor, por eso empezó a hacerle aquellas preguntas tan extrañas a quien, al fin y al cabo, era un desconocido.

-Aunque tu apariencia no parece la de un simple plebeyo. Tu forma de actuar también es la de alguien de alta alcurnia. - cortó el cruce de miradas, brúscamente. - Aunque en el fondo no es asunto mío. - se disculpó, con una hermosa aunque algo forzada sonrisa. Su habitual indiferencia hacia los demás volvió a brotar y a apoderarse de ella. - Disculpa.

*Con el tono en el que lo había dicho, cualquiera se hubiera espantado. Capaz incluso que se hubiesen sentido insultados.
En el caso de Lute,  esta indiferencia en sus actos y comportamientos era común.

-En fin, no puedo perder más el tiempo. - Aunque pareciese duro, a Lute esta sequedad y brusquedad en sus palabras le parecía algo normal. Era su forma de relacionarse y comportarse con los demás. - La biblioteca de mis abuelos me espera.

*La chica se puso en pie. El viento movía su cabello y sus ropajes, aunque su rostro mostraba una mirada perdida, misteriosa, su mente parecía absorta en sus propios pensamientos.

Sin apenas despedirse, la chica comenzó a andar tranquilamente hacia la casa de sus abuelos. Sus pequeños pasos dejaban un casi imperceptible rastro de tierra mojada. El viento y el sol acariciaban la figura esbelta de la muchacha, que empezaba a alejarse.
Eugeo, sorprendido, se percató de la presencia de un libro empastado, bastante estropeado y en el que brillaban las letras del título: "Historia de un viejo extranjero". Los rayos del sol se reflejaban en la portada del libro, abandonado en uno de los extremos del banco.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Jue Ene 21, 2016 11:11 am

El interés que desprendía la chica por su libro llegó a abstraer también al mercenario, quien se quedo mirando con demasiada atención. Sus reflejos se vieron ralentizados de la misma forma, unos segundos después de que la joven cerrara la novela se dio cuenta de actitud tan poco discreta. Ahora era Eugeo el que estaba siendo observado por esos ojos, una mirada profunda que lo atravesaba como si su alma pudiera ser leída de la misma forma. El espadachín no consiguió encontrar las palabras en ese momento, por lo que permaneció callado hasta que fue ella quien empezó la conversación.

No pareció reparar en la forma con la Eugeo se había quedado mirándola, o simplemente no se había dado cuenta de tamaño desatino, aunque esta última opción parecía remota. Su primera frase no hizo más que confirmar su perspicacia, siendo capaz de lanzar una primera valoración a los pocos segundos. Eugeo no tuvo tiempo suficiente de contestar, pues aún estaba intentando liberarse del bloqueo mental. La afirmación fue seguida de una pregunta, por lo que tuvo que arreglar su enredo para ofrecerle una respuesta. - aa.. Ehm. Sí, estuve por allí. - Concretamente por la zona comercial de alrededor, pero fue incapaz de darle más detalles. - Pero bueno, finalmente he decidido disfrutar del buen tiempo, hace un día magnífico. - Acompañó sus palabras con una sonrisa nerviosa mientras se rascaba la nuca. 

Respiró algo más tranquilo cuando ella desvió la mirada para observar la actividad de la calle. Eugeo hizo lo mismo, contempló el ajetreo de la población mientras escuchaba las palabras de la joven pelimorada. Era más fácil llegar a la segunda conclusión, basándose en el aspecto o en la forma de hablar de Eugeo, aunque no llegara a decirle directamente que era de fuera. - Tenéis razón, soy de Silesse, del continente de Judgral. - afirmó, preguntándose si fue su aspecto nórdico o su forma de hablar -o ambos- los que le delataron. - Ya he visitado Renais anteriormente, pero nunca tuve el placer de visitar Seraphew... Y ahora sólo me arrepiento de no haber venido antes, o en mas ocasiones...

Eugeo correspondió cuando ella busco su mirada, volviendo a entablar la conversación cara a cara. Volvió a mostrar atino al adivinar la ocupación actual del chico rubio, quien no pudo evitar sorprenderse. - S-Si, pero no he venido aquí por el oro. En realidad estaba de paso. - Negó su suposición de forma automática, pues él no era partidario de lucrarse por medio de espectáculos violentos. Si bien es cierto que acudió como espectador en varias ocasiones, tampoco le entusiasmaba presenciar los combates. De nuevo fue turno de palabra de la chica, quien no dudo en enhebrar a la perfección otras de sus suposiciones. Eugeo podía ser un simple mercenario a ojos de la mayoría, una persona con buena educación para los mas observadores. Aunque ella las tratara como simples conjeturas, había conseguido descifrar un gran número de datos en muy poco tiempo. Para colmo la pelimorada decidió dar la conversación por zanjada y se levantó con la intención de abandonar el lugar para seguir con sus quehaceres.

Aunque Eugeo pudo reconocer el título de la obra que estaba leyendo, quedaban demasiadas preguntas sin respuesta como para que pudiera dejarla ir. - ¡E-Espera! - Se levanto con celeridad para alcanzarla. No reparó en lo pretencioso que pudo parecer su propuesta, tan solo quería esplicaciones. - No hacía falta que se disculpara... Pero siento que vos habéis aprendido muchas cosas de mí, y yo ni siquiera he conseguido averiguar su nombre. - explicó. - Otra cosa, ¿Cómo lo hace para saber todo eso? - Preguntó mientras caminaba a su lado, prestando la misma atención que cuando los niños intentan ver a través de un truco de magia.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 24, 2016 1:08 pm


*La chica se detuvo al escuchar la voz del mercenario y se dio la vuelta, algo sorprendida por la reacción del muchacho. Observó el viejo y estropeado libro en las manos de Eugeo y entones comprendió lo que ocurría. Algo dentro de ella pudo calmarse. Si había algo que perturbaba a Lute era desconocer algo, no llegar a comprenderlo. En el momento en el que algo escapaba al entendimiento de Lute, aparecía una curiosidad implacable que tarde o temprano acabaría complaciendo esta faceta de la pelimorada.

-G-Gracias.- musitó. Aunque Lute era una chica inteligente, bastante inteligente, también era algo descuidada y despistada, sobretodo en los aspectos más cotidianos como a lo que un libro o unos zapados estropeados se refiere.

*Ambos caminaban a través de la muchedumbre de la ciudad fronteriza. Las personas seguían su ritmo habitual, de un lado para otro. Por su parte, el sol seguía abrasando las calles de Seraphew.

-Me llamo Lute. - dijo sonriendo, tan observadora como siempre y mirando fijamente a los ojos de Eugeo. - Creo que este nombre está relacionado con un instrumento musical antiguo. Algo así he leído.

*El silencio se mantuvo durante un par de minutos.

-¡Por cierto! - soltó, repentinamente - No me has dicho tu nombre. Perdona que no te haya preguntado antes. Ha sido una desconsideración por mi parte. - titubeó tímidamente y, con la punta de los dedos de la mano recogió parte del flequillo de su cabello por detrás de una oreja. - Es que.. es que no se me da muy bien relacionarme con los demás... - miró al suelo avergonzada y, después dirigió la mirada hacia el chico, esperando que este fuese a burlarse de ella o algo por su actitud.

-En cuento a lo de adivinar cosas, yo no lo veo tan genial. Simplemente me fijo en las personas, analizo su forma de hablar, su forma de vestir, su forma de actuar. Teniendo en cuenta el lugar, el ambiente y otros parámetros es fácil adivinarlo. Cada persona frente a mí es como un puzzle desencajado, una interrogación enorme que me obliga a descifrarla.

*Siguieron caminando durante unos treinta minutos aproximadamente hasta que llegaron a una pequeña pero limpia y agradable casita a las afueras de Seraphew, no muy lejos de las murallas de la ciudad. Aquella casita seguía como siempre.
La casa de sus abuelos. Infinitos recuerdos, momentos y acontecimientos se le pasaban velozmente por la mente al ver cada vez rincón y detalle del inmueble. Recuerdos que casi parecían haberse extinguido, pero no, seguían en la mente de Lute, quien los recordaba como si hubiese pasado ayer mismo.

-Esta es la casa de mis abuelos. - anunció, señalándola. - Muchos dirían que es más bien una biblioteca en vez de una casa, sin duda. - sacó una llave que llevaba  y giró la cerradura. La puerta se abrió y un olor a papiro antiguo invadió los olfatos de los jóvenes. Lute, casi derritiéndose ante aquel olor a papel, cerró los ojos y olfateó con un placer indescriptible. - ¡Me encanta!

*Desde dentro del hogar no se escuchaba un solo ruido ni presencia de vida. Ningún movimiento pudo alertar a los chicos de la presencia de los ancianos en la casa, pero Lute sabía perfectamente que sus abuelos estarían encerrados en alguna de las salas de la casita, inmersos en la lectura.

Desde el portal de la casa se quedó fijamente mirando a Eugeo, casi esperando una respuesta por parte de éste.

-¡Vamos, adelante! - gritó ella. - Lo mínimo que puedo hacer es invitarte a un té o a algo de beber después de haber salvado mi viejo libro. Aunque no es que fuera una maravilla de lectura, siempre se agradece que alguien tenga este tipo de detalles contigo.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Miér Ene 27, 2016 7:25 am

Eugeo cogió el libro, fue al encuentro de la joven y para cuando la alcanzó había olvidado que lo tenía. - Ah... Sí, claro. Ten. - Se sintió un poco extraño, pues se dio cuenta de que había parado a la muchacha por otro motivo. Sea como fuere, le ofreció su libro con una sonrisa serena para que ella lo tomara de vuelta. - De nada. - contestó, siguiendo el protocolo típico en estas situaciones. Entonces siguió su paso, esperando que la conversación progresara y le aportara al espadachín las respuestas que precisaba. -  Encantado de conocerte, Lute. - Recibió su presentación con entusiasmo, pero lo expresó de forma sobria, pues habría sido bizarro mostrar tanto afán por un nombre. Le resultó curioso que Lute pudiera significar otras cosas, y más aún que ella misma hubiera recabado esa información. Eugeo no hizo tal cosa, aunque ahora no pudo evitar sentir curiosidad respecto al origen de su apelativo.

- ¡Cierto! - Llevó su mano a la cabeza, tan pendiente estaba de su nombre que ni siquiera había reparado en dar el suyo. Escuchó las explicaciones de la pelimorada, le pareció irónico a la par de entrañable el hecho de que su talento para obtener información de los demás se tradujera en una deficiencia a la hora de relacionarse. Le pareció insólito pues nunca había conocido a gente de ese espectro, los injustamente llamados "ratas de biblioteca", un comentario despectivo que Eugeo jamás haría. - Jajaja. No temas, Lute. Fue mío el desatino, no vuestro. Me llamo Eugeo. - Puntualizó rápidamente después de la breve risa, pues no quería  que malinterpretara su alegría como una burla a su persona.

Intentó meterse en la mente de Lute -con la ayuda de sus explicaciones- para hacerse una mejor idea de cómo era capaz de analizar a las personas y sacar conclusiones tan aproximadas, un intento poco fructífero, aun así no podía dejar de sentir admiración. - Fascinante. Definitivamente encomiable. Es usted una mujer muy interesante, querida Lute, me agrada en demasía. - Sentenció sin reparar en cómo pudiera interpretarse esa afirmación. Eugeo no es una persona dada a mostrar vergüenza o reparo al hablar, y menos cuando la verdad está de su parte.

Sin darse cuenta sus pasos ya le habían llevado a las afueras de la población, la casa de los abuelos de Lute. Tenía un olor peculiar, un olor a papiro hacía pensar que se trataba de una librería más que de una vivienda, hecho que anunció Lute justo antes de abrir la puerta que ocultaba esa fragancia. -  Veo que no exagerabais. Jajaja. - La vida de la erudita era una caja de sorpresas para Eugeo, quien nunca pensó que una casa tan modesta desde fuera pudiera albergar tanto conocimiento detrás de sus paredes. Ella le invitó a entrar, una invitación que Eugeo aceptó gustosamente. - De acuerdo. Entonces, con permiso. - Se adentró en la vivienda, solo veía libros y papeles allá donde miraba, observó fascinado el contenido de algunos escritos que reposaban encima de las mesas, pero sin llegar a tocar nada.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2016 6:00 pm


*Los jóvenes entraron en la vieja casita y los ancianos no tardaron en presentarse ante ellos. La abuela de Lute era muy parecida a ella, con el cabello del mismo color que su nieta y físicamente, muy similar a ésta, aunque tenía el rostro lleno de arraigadas arrugas y llevaba unas pequeñas lentes. La mujer, algo jorobada, miraba de arriba a abajo a los presentes por encima de las lentes, forzando algo la vista.
Al lado de la señora se encontraba un anciano de larga barba blanca y casi sin pelo. Apoyado en un bastón común reía y bromeaba con los jóvenes.

Lute no había mentido en su descripción del hogar de los ancianos. La casa estaba llena de libros por todos lados, estanterías llenas de hoja de papel y cuadernos antiguos. Había dos grandes habitaciones, repletas de este tipo de materiales.

-¿Y quién es este jovencito? - reía la anciana, mirando fijamente a Eugeo. - No me digas, Lute, que ya has llegado a la edad de tener novio. - miró a su nieta y se rió. A Lute la broma no le afectó en absoluto e hizo caso omiso al comentario de su abuela.

-Me ha acompañado hasta aquí. Se me olvidó el libro en la ciudad y el lo ha rescatado. Es muy amable.

*Lo que llamaba bastante la atención es que la actitud de los abuelos de Lute era muy distinta a la de su nieta. Ambos parecían ser personas muy sociables y gentiles, acostumbradas al trato con los demás. Cualidades que Lute, como ya sabemos, no posee. Quizá el vivir aislada en un bosque alejado de la sociedad tuvo algún efecto en este pequeño defecto a la hora de relacionarse.

Los ancianos muy gentilmente ofrecieron comida y bebida al joven, sacándole diferentes platos llenos de alimentos, galletas, tortas y otros dulces. La anciana abuela de Lute se dedicaba a atender al joven proveniéndolo de todo tipo de pasteles. Aún así, entre sus manos siempre rondaba algún libro antiguo, alguna hoja de papel o alguna pluma para escribir. Y lo cierto es que lo mismo ocurría con el abuelo de la chica.

-Entonces no eres de Seraphew, ¿verdad? ¿Has venido desde muy lejos?
- preguntó cordialmente la anciana, que siempre tenía una sonrisa en el rostro.

-¡Sí, es mercenario! - se apresuró a comentar Lute, casi sin darle tiempo a Eugeo para que contetase. - ¡Aunque aún no me ha contado nada serio! - la joven miró fijamente a Eugeo. Sus bellos y grandes ojos púrpuras se clavaron en los del chico. - ¡Necesito saber qué se siente al estar en un país extraño! ¿Cómo son las personas del lugar desde el que vienes? ¿Son todos mercenarios? - una lluvia de preguntas, pareciendo casi infinitas, cayeron sobre el joven Eugeo, que apena tenía tiempo para responder adecuadamente. - ¡He leído que es bastante difícil adaptarse a las costumbres de otras culturas! ¿Tú que opinas al respecto? - la abuela de Lute, sin quererlo, había dado paso a que apareciera una de las facetas de Lute que Eugeo aún no había descubierto: su infinita curiosidad y deseo de descifrar todo aquello que no conocía. En su mente, Lute dibujaba un esquema sobre cómo debía ser la vida del joven, del cual algunos aspectos ya conocía, pero la gran mayoría se presentaban como una gran interrogación. Este apetito por conocer lo desconocido llevaba a Lute a hacer constantemente preguntas, intentando darle sentido a estos interrogantes vacíos.

*Los ojos de la chica cada vez se fijaban más fuertemente en los del chico, casi acosándolos. La actitud del abuelo pronto cambió, y pegando un bastonazo en el suelo, rompió aquella inesperada escena.

-¡Cálmate, Lute! ¡No agobies al muchacho!. - Lute dejó de acosar a preguntas a Eugeo y se calmó, casi exhausta por el ritmo que había llevado a la hora de hacerle preguntas. Tímidamente, cogió uno de los bollos que había sobre uno de los platos de la mesa, y se lo llevó a la boca.

-Lo siento. - dijo, finalmente. - No era mi intención asustarte. Es que siempre me han parecido muy interesantes los extranjeros. Creo que se pueden aprender muchas cosas de ellos, de su cultura, de su forma de vivir y de su forma de ver la vida. - dio un par de mordiscos al bollo que sostenía entre las manos. - Lo siento.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Lun Feb 15, 2016 7:20 am

Eugeo contempló fascinado aquel paisaje de papiros, tintas y fundas desperdigadas por todas partes. Los había en todos los procesos: materiales por separado, documentos con y sin tapa... Y una cantidad ingente de libros. No había tiempo suficiente para revisarlos todos, pero por pura estadística se podía llegar a la conclusión de que los había completos, a medio escribir, de distintos idiomas y épocas... El ambiente le trajo agradables recuerdos de cuando era un infante. Todos los días acudía acompañado de su hermana y un buen amigo a la casa del Maestre, un tutor que se encargó de darles una educación acorde a su estatus. Tenía una casa con un aspecto parecido a la de los abuelos de Lute, y es por eso que sentía un significado especial detrás de toda esa marea de papeles.

No pasó mucho tiempo hasta que los abuelos de Lute hicieron aparición, de aspecto gentil y carácter sociable. La anciana tenía un aspecto que hacía entender de quien había heredado los genes de su nieta. Una genética fuerte capaz de sobrevivir a dos generaciones, a menos que ese peculiar color de pelo fuera común en aquellas tierras. La personalidad no lo fue, pues no tardaron en relacionarse con Lute y Eugeo, atrevidos hasta el punto de hacer bromas de lo más embarazosas. - ¿Ehhh? - Si parecía que era tradición en la familia dejar al mercenario sin respuesta, mientras movía las manos en gesto de negación. Que Lute, haciendo un alarde de indiferencia propio de ella, ignorara por completo ese comentario le ayudó a dejar ese tema de lado. - Bueno, rescatado... Lo dejó encima de un banco, tan solo tuve que devolvérselo. - Matizó Eugeo, pues no le gustaba atribuirse méritos engrandecidos. - Mi nombre es Eugeo. - Se presentó a la pareja de ancianos, los cuales no tardaron en ofrecerle diversos alimentos. - Oh, de verdad, no hacía falta que os molestarais. - Comentó el de Silesse al ver la cantidad de dulces que le ofrecieron, todos ellos con un aspecto muy apetecible. - Muchas gracias.

Él se esforzó en coordinar los bocados a su comida con su turno de palabra para que no se solapasen pues, como era de esperar, los huéspedes tenían curiosidad sobre la vida del espadachín. La primera en preguntar fue la abuela de Lute. - Eso es correcto. - le dio la razón con su primera pregunta. - Nací en Silesse, pero ahora no tengo un hogar fijo. - Iba a dar las explicaciones pertinentes justo cuando Lute se le adelantó, interrumpiéndole. - E-Eso. - Añadió Eugeo, ahora era la nieta quien formulaba una pregunta indirecta, acompañado de aquella mirada penetrante que tan nervioso le ponía -no en el mal sentido-. - Bueno, si te soy sincero, no me he relacionado con muchas personas en el tiempo que he estado fuera. - Contestó, tenía la intención de seguir explicando ese punto pero Lute saltó con una segunda pregunta. - Veamos, en Silesse todos tenemos un aspecto parecido al mío, algunos dicen que es por la falta de luz y los largos inviernos... - El nerviosismo de Eugeo se hacía patente en el uso continuado de muletillas para ayudarle a formular sus respuestas, iba a explicar más cosas sobre la gente de su país, pero la pelimorada estaba lanzando su tormenta de preguntas. - Hay gente de todo tipo, Lute, como en todos sitios, supongo... - Una nueva pregunta, Eugeo intentaba tener contacto visual con los tres, pero aun así sentía cómo los ojos violáceos de la nieta seguían clavados en él, la situación le estaba desorientando un poco, esforzándose en memorizar todas las preguntas para dar una respuesta extensa a todas ellas cuando tuviera tiempo.

El anciano interrumpió a la chica, reprendiéndola por una actitud descortés de la cual ella no era consciente en su afán por saber más cosas del mercenario. La escena se mostró algo tensa en ese punto, a lo que Lute decidió dar su ronda de preguntas por terminada, ofreciéndole una disculpa. - No pasa nada. - Aceptó sus disculpas y le quitó hierro al asunto para que no se sintiera culpable. - Tan solo necesito unos minutos para contestarlo todo. - Añadió, cerró los ojos para recuperar todas las preguntas formuladas de su memoria. - La verdad es que, al estar viajando constantemente, no he tenido tiempo de sentirme extraño con la cultura extranjera ni sentir la necesidad de adaptarme a ella, aunque si he notado diferencias en los hábitos y cultura de la gente entre países, más aún si se encuentran en continentes disjuntos. En cuanto a Renais, no he tenido dificultad alguna, pues mi país y éste tienen buenas relaciones, incluso recibí instrucción militar muy cerca de aquí. Ah, se me había pasado. Antes de ser mercenario serví al ejército de mi país, hasta hace unos años, ahora estoy de permiso indefinido. Esta experiencia me está ayudando a entender los problemas de la gente, ahora incrementados por la existencia de emergidos. - Hizo una pausa en ese punto, su rostro se mostró serio por primera vez en la conversación. - ¿Habéis tenido incidentes con esos seres? Debéis tener especial cuidado con ellos. - Una vez formulada una pregunta que quedaría pendiente para después, Eugeo empezó a hablar de la gente de su país. - La gente de Silesse puede parecer fría al principio pero tienen un buen corazón, cómo la escarcha que baña nuestras tierras, es fría y aun así capaz de conservar muy bien el calor. Lo único que no puedo recomendaros de allí es el invierno casi permanente que vivimos. Eso arrastra nuestra pobre agricultura, la mayoría de los aldeanos sobreviven de la ganadería, artesanía y el comercio. También somos grandes exportadores de hielo, hasta hacemos esculturas. - Sin saber que más contar al respecto, Eugeo formuló una segunda pregunta. - Y bien, ¿A que os dedicáis?, he de decir que la cantidad de libros  y papeles que tenéis me ha sorprendido, he visto bibliotecas menos pobladas.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 16, 2016 6:24 pm


*Lute escuchaba atentamente a Eugeo mientras masticaba uno de los dulces obsequiados por su abuela. Su mirada, tan penetrante como siempre, estaba fija en los ojos del muchacho, que miraba de un lado a otro mientras explicaba su origen y cómo era el lugar del que procedía.

Mientras tanto, el abuelo también escuchaba atentamente al muchacho y la abuela de Lute servía unos tazones de té a los invitados. Era un té especial de la región, uno muy famoso en las zonas de la frontera y el que siempre había sido servido en la casita de los abuelos de Lute, a quien le encantaba.

La pelimorada cogió su taza de té entre las dos manos y olió impacientemente el vaporcillo que desprendía la bebida caliente. Después bebió el primer sorbo y siguió escuchando la conversación de Eugeo, al que le recién ofrecieron su taza. La abuela se sentó por fin en la mesa y se sumó a la conversación.

-Sí, es verdad, los emergidos. - afirmó. Podría decirse que una sombra atravesó su mirada. - En la ciudad no se han visto casos de emergidos, por ahora, pero sí es verdad que he leído sobre ellos en mis libros. Las leyendas narran masacres a manos de grandes ejércitos de Emergidos, manchas compuestas de criaturas con extraña apariencia y comportamiento.

*Puesto que Eugeo cambió de tema y comenzó a hablar de las blancas tierras de su país natal, la anciana dejó el tema de los Emergidos a un lado. Posteriormente, el abuelo hizo un par de comentarios en cuanto a la nación de Eugeo, haciendo algunos chistes que sólo él y el joven entendían y riéndose a la par. Mientras tanto, Lute se mantenía pensativa, con los ojos clavados en el té caliente.

La charla continuó un par de horas más y, como había oscurecido, la abuela de Lute ofreció al joven Eugeo que se quedase a pasar la noche, o por lo menos, a cenar.

-Estoy segura que habrás probado muy buenos platos en las tabernas y hostales de Seraphew, pero ya verás como ninguno de estos platos se puede comparar a un buen puchero de esta vieja anciana. - bromeaba la anciana, tan alegre como siempre.

*Eugeo aceptó a quedarse, al menos, a cenar, por lo que tanto los jóvenes como los ancianos pasaron a sentarse a la mensa de la cocina. Eugeo notó que la cocina era bastante más pequeña que las dos salas en las que había estado conversando anteriormente, las que estaban repletas de libros e información.

Mientras la abuela hacía la comida y Lute le ayudaba a prepararla, el anciano se sentó junto en la mesa junto a Eugeo.

-En cuanto a lo que has preguntado antes, yo y mi señora esposa tenemos una especie de librería en la calle de abajo. No es muy grande porque la mayoría de los libros que tengo los almaceno aquí, pero tampoco puedo quejarme, la verdad. Como te habrás dado cuenta, nos gusta mucho leer y aprender cosas. - el anciano sacó una vieja pipa de su bolsillo y la encendió. Tomó una calada y prosiguió la conversación. - Somos autodidactas, desde pequeños siempre nos ha gustado aprender cosas nuevas. Provenimos de familias campesinas a la que nunca se les ha dado la oportunidad de aprender nada, pero nuestro esfuerzo continuo nos ha permitido llegar a tener esta preciosa casita repleta de libros y documentos de todo tipo. - el anciano se dio la vuelta y miró a su nieta - Además, me alegro que Lute haya seguido el mismo camino que nosotros. Desde pequeña demostró su gran talento para el aprendizaje. Aquí donde la ves, y por muy rara que te parezca, esta joven es todo un prodigio del estudio.

*Lute y su abuela continuaba absortas en la preparación de la comida y se mantenían ajenas a la conversación entre los hombres. Aquellas palabras del anciano, sin duda, se notaban llenas de orgullo. El abuelo de Lute volvió a dirigir su mirada hacia el invitado, intercalando de vez en cuando, alguna que otra calada a la pipa.

-Aunque no es muy grande la librería que dirigimos, sí es verdad que está considerada una de las más prestigiosas de la región.  Además nuestra librería personal cuenta con uno de los mayores conjuntos de textos y tomos antiguos de la región.

*Pasada media hora aproximadamente, los cuatro se arrimaron a la mesa y comenzaron a cenar. La comida de la abuela de Lute estaba tan deliciosa como siempre, o al menos eso es lo que le pareció  a la chica. Llevaba mucho tiempo si probar algo tan bueno, sobretodo teniendo en cuenta el bosque casi muerto en el que vive Lute, y en el que es difícil encontrar a vendedores ambulantes que vendan ciertos alimentos o productos esenciales para cocinar.
Acabada la cena y recogida la mesa, la anciana se acercó a Eugeo si finalmente había dedicido quedare o no a dormir en la vieja casita de los abuelos de Lute.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Mar Feb 23, 2016 6:47 am

Eugeo pasó incontables minutos conversando con la pareja de ancianos, dirigiendo su vista de vez en cuando a Lute, quien se había mantenido callada la mayor parte del tiempo. Todo ocurrió después de la llamada de atención de su abuelo, el espadachín no estaba seguro de si se sentía cohibida o simplemente estaba demasiado concentrada en escuchar -analizar- la conversación. No vio contrariedad en la pelimorada, así que supuso que todo estaba bien, siguió compartiendo el monopolio de la conversación con los abuelos. La respuesta que recibió sobre el tema de los emergidos le resultó interesante cuanto menos pues, de ser los relatos de esos escritos ciertos, querría decir que esta amenaza ya había aparecido antes. Quién sabe, puede que fuera parte de un ciclo que se repetía cada varios siglos o milenios. Aunque este bucle pudiera explicar de alguna forma la aparición de esos seres, el tema seguía siendo escamoso cuanto menos, pero podía dar pie a nuevas teorías. Un juicio final interminable, donde los muertos de la era actual se levantan para saldar sus deudas pendientes para así descansar para siempre. Todo especulaciones, después de todo.

La plática siguió extendiéndose, hasta tal punto que llegó el momento en el que el sol empezaba a caer sobre el horizonte. - Vaya, se ha hecho muy tarde. - Comentó el espadachín algo apurado, pues no había sido su intención ocupar a la familia durante tanto tiempo. Hizo el amago de levantarse, pero en ese instante la abuela de Lute le propuso pasar la noche con ellos o como mínimo la cena, haciendo alusión a sus dotes de cocina. - De, de acuerdo... - No pudo evitar sentir algo de corte al aceptar quedarse, pero decir que no sería una falta mayor en esas circunstancias. Al  final Lute iba a tener razón en eso de que no se había acostumbrado a las costumbres extranjeras, la hospitalidad en ese caso. - Agradezco su invitación. - Mostró su agradecimiento con una gran sonrisa.

Mientras las mujeres de la casa disponían lo necesario para la cena, el abuelo de Lute le explicó el origen de todos esos libros y por extensión una buena parte de su forma de vida. Eugeo escuchó la fascinante biografía de su familia, para Eugeo era admirable que una familia tan modesta  huebira sido capaz de aprender por su cuenta. En su mente aparecieron preguntas referentes al dinero gastado o trueques realizados para hacer acopio de toda esa bibliografia, pero decidió no interrumpirle con preguntas tan irrelevantes. - Es admirable, no sólo la voluntad de haber conseguido tanto conocimiento escrito, si no también el haber sido capaces de aprender sin ayuda. En mi caso, de no haber sido por mi tutor esa experiencia de aprendizaje habría sido muy dura... y "voluntariamente" difícil de seguir. - Comentó haciendo alusión a que su educación fue impuesta por sus progenitores, quienes dejaron a los hermanos a cargo de un maestro, aunque no se arrepentía de aquella experiencia. - Sólo puedo sentir orgullo de vuestra dedicación, espero que todo ese esfuerzo os haya permitido tener una vida más cómoda que la anterior. Los libros no es que sean precisamente baratos, por lo que tiene que haber sido una buena inversión por vuestra parte. - Conversaron un rato más, antes de que Lute y su abuela sirvieran la cena.

- He de decir que esta comida está deliciosa. - Comentó eventualmente el espadachín en una de sus pausas en las que no tenía comida en la boca, que fueron pocas. Y no es que comiera con celeridad o ansia, pues sus hábitos en la mesa eran delicados, más aún cuando estaba de invitado. Le dedicó su tiempo a cada bocado, desmenuzándolo y saboreandolo durante varios segundos, intercalaba un trago de su bebida de vez en cuando para evitar que se diera un atragantamiento inesperado. Una vez había acabado la cena Eugeo ayudó a recoger y limpiar tanto como la anciana permitió, pues era tan servicial que casi no daba tiempo al espadachín contribuir en las tareas.

Fue entonces cuando la abuela de Lute repitió su ofrecimiento, el de pasar la noche en su casa. - Si, por supuesto. Muchas gracias. - Afirmó el de Silesse . - Antes debo acudir a la posada en la que me hospedaba a recoger mis pertenencias, si no es mucha molestia. - Esperó su respuesta, no estaba seguro de si ese "contratiempo" trastocaría el horario de sueño de la familia. De ser así lo dejaría estar, aunque malgastara algo de dinero por aquella noche en la posada, más por el dinero era por la remota situación en la que alguien pudiera robarle sus pertenencias mientras el no estaba.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 28, 2016 1:10 am



-Por supuesto. - se apresuró a decir la abuela. - Vaya a donde necesite y vuelva cuando lo tenga todo listo. Le esperaremos sin ningún problema.

*Y así, Lute y Eugeo se dirigieron al hostal donde en un principio tenía pensado pasar la noche el mercenario. Los abuelos de Lute obligaron a la chica a que acompañasen a Eugeo y, ésta, entusiasmada por dar un paseo a plena noche por la ciudad, no puso muchas objeciones. Ambos jóvenes no tardaron en sumirse en la oscuridad de las calles de la ciudad fronteriza. A diferencia de lo que había percibido Lute durante la tarde, la ciudad estaba muerta por la noche. No había a penas nadie vagando a esas horas por las largas y anchas calzadas de piedra. El silencio reinaba a sus anchas, a excepción del tímido y casi imperceptible silbido de los grillos, muy frecuente en las noches veraniegas de la ciudad, como ya bien conocía la chica.

No hacía un frío excesivo. Seraphew era una ciudad bastante calurosa, sobretodo en las épocas de verano y primavera, y aunque cuando caía la noche si podía liberarse algún que otro viento fresco, no era suficiente para molestar a los deambulantes nocturnos de la ciudad, achicharrada durante las horas previas de la tarde.

Eugeo hizo algún comentario agradeciendo a Lute que lo acompañara y ésta contestó de nuevo casi como si se limitase simplemente a seguir las reglas comunes de cortesía.

-Ya que lo has mencionado anteriormente, me gustaría hablar sobre los "resurgidos" a los que has hecho referencia esta misma tarde. - comentó de repente la pelimorada, sorprendiendo a Eugeo con el tema - Resulta que de vez en cuando aparecen resurgidos en el bosque donde vivo. - Mientras continuaba andando junto al mercenario, Lute puso ambos brazos por detrás de la espalda y alzó la mirada al cielo, contemplando las hermosas estrellas que brillaban a lo largo del firmamento en aquella despejada y relajante noche. - Hasta la zona que suelo frecuentar no suelen llegar más de dos o tres resurgidos, no con mucha frecuencia, eso sí. Cada cuatro o cinco meses, más o menos. - Su mirada se mostraba seria, aunque despreocupada. Los resurgidos no eran algo que preocupaban desmesuradamente a la maga.- A mi no me cuesta vencerlos. Un par de llamas, y se extinguen como si nunca hubieran pisado la verde hierva del bosque. - Lute frunció el ceño - Lo que me extraña es que casi nunca han intentado atacarme a mí o a los pocos residentes del bosque. Simplemente se limitan a caminar y a avanzar a lo largo del bosque como si, cegados y guiados por una fuerza desconocida, intentasen alcanzar algo. Como si quisieran reagruparse. - la chica bajó la mirada y observó a un par de hombres que andaban riéndose al otro lado de la calle, alguno parecía estar borracho. Bajó la voz y, susurrando, continuó - He leído que ejércitos enteros de resurgidos han arrasado ciudades y territorios como si fueran pasto de las llamas. No hay fuerza que pueda resistir a su paso, no hay ejército que pueda pararlos. Sé que es posible acabar con algunos de ellos, pero, ¿y con un ejército completo?


*Eugeo había guiado a la joven hasta la posada en la que guardaba sus cosas. La chica, casi absorta en la conversación, no se había dado cuenta de que ya habían llegado. Eugeo se detuvo ante la puerta del hostal y Lute, despistada como era y absorta en plena conversación, chocó contra él. La pelimorada volvió a la realidad y se disculpó tímidamente.

-Siento no haberte seguido la conversación sobre los resurgidos cuando sacaste el tema en la casa de mi abuelos, es que ellos realmente no saben que frecuentan el bosque donde vivo y no quería preocuparlos.

*Poco después, los jóvenes se dispusieron a entrar al local. Eugeo hablaba con la ama de llaves de la posada mientras Lute, sentada en una pequeña silla de madera cerca de la puerta, observaba hacia el exterior. Se fijó en un hombre de aspecto poco cuidado y mal vestido que se apoyaba con la espalda en la pared, justo en frente del hostal. El hombre, fumando un cigarrillo, dirigió una mirada a la joven y sonrió. En sus ojos Lute distinguió algo extraño, era una mirada oscura. Observó bien y se fijó en un par de cicatrices que abrían la cara del desconocido. Sin duda, Lute no conocía a aquella persona.

Eugeo se dirigió junto a la ama de llaves hacia su habitación para recoger sus cosas y pidió a Lute que esperase sentada en ese mismo lugar. Lute, asintió. Cuando volvió la vista hacia el lugar donde estaba el hombre desconocido que había visto anteriormente, éste se había esfumado. Lute no distinguió más que oscuridad y silencio en las calles cercanas.

Por un momento se preguntó si realmente había visto a aquel hombre o solamente se lo había imaginado. Fuera cual fuese el caso, la maga no prestó más atención al desconocido, quien seguramente había estado de paso por allí. Lute escuchó el crujir de las escaleras y la voz de Eugeo intercambiando algunas palabras de cortesía con la mujer a cargo del local. Apareció desde el fondo con sus pertenencias. Tras dar las gracias a la mujer y pagar por el trato servido, Eugeo salió del hostal seguido de Lute. Ambos jóvenes retomaron el camino hacia la casa de los abuelos de la chica. Lute comentó a su acompañante si se había percatado de la presencia de aquel misterioso hombre o simplemente se lo había imaginado ella. Posteriormente volvió al interesante tema de los resurgidos, esta vez pidiendo la opinión al respecto del mercenario. El hombre que dirigió aquella extraña sonrisa a Lute, por su parte, no volvió a aparecer más, como si de un fantasma se tratase.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eugeo el Miér Mar 09, 2016 7:16 am

Los abuelos de Lute no tuvieron problema en esperar despiertos a la vuelta de Eugeo y su nieta, la cual iba a acompañarle hasta la posada. El paseo no fue tan agradable como el de aquella mañana, pues ya no había sol que los iluminase ni gente que poblase aquellas calles, aun así tenía a la pelimorada acompañándole. La conversación ayudaba a romper el silencio, además de diversos ruidos de insectos. El espadachín escuchó lo que tenía que decir su acompañante respecto al tema que había sacado hace unas horas: Los emergidos. Él no había conocido ninguna persona que no tuviera constancia u opinión respecto a la plaga de los últimos meses. Su rostro se mostró preocupado al inicio, tornándose en alivio al saber que la infrecuencia de los encuentros emergidos, toda duda desapareció al descubrir que Lute era una 'Conductora ígnea'. - Con que tienes dotes mágicas... - Comentó. - Con la sabiduría que demuestra a su edad no me resulta extraño extraño. -  Añadió, pues era de los que pensaba que hechicería y sabiduría eran cosas relacionadas, siempre que se tuviera espíritu y voluntad para canalizar el poder mágico. Entonces guardó silencio para seguir escuchándola, sus palabras fueron más funestas pero no por ello menos reales. - He llegado a la conclusión de que tienen mente de colmena, cuanto más son mejor se organizan, eso los hace peligrosos... Tengo constancia de que ya han causado daños a nivel institucional, tal y como relatan sus libros. La respuesta debe estar a la altura, pero muchos gobiernos todavía no han sabido reaccionar.

Paso un buen rato hasta que la pareja llegó a la posada, aunque el tiempo para ellos pasó más rápido de lo usual debido a la conversación. - Bueno, ya hemos lleg- Lute no se dió cuenta de que Eugeo había ralentizado sus pasos, como resultado chocó contra su espalda, mas bien un pequeño contacto. - Vaya... ha-ha... - Soltó una tímida risa mientras la miraba a los ojos, pero decidió no darle más importancia y volvió a su estado habitual. Eventualmente Lute se disculpó por no haber dado su opinión sobre los emergidos hasta aquél momento. - Comparto vuestra opinión... Aunque puede que ya lo intuyan, quiero decir, habéis heredado su perspicacia después de todo. - Le ofreció su opinión con una sonrisa serena, puede que las preocupaciones de la pelimorada por ocultar lo peligroso de la realidad fueran en vano. Se sentiría satisfecho si su punto de vista le ayudaba a sentirse mejor. - No tardaré. - Indicó justo antes de de entrar en su habitación. en la misma le esperaba su armadura, una bolsa, diversos documentos y enseres a la espera de ser recogidos. Por comodidad decidió ponerse el blindaje, así habría menos cosas que llevar a mano. Pasaron varios minutos, no demasiados hasta que el espadachín recogió todas sus cosas y salió de la habitación para desandar todos los pasos hechos aquella noche, no sin antes hacer el pago y el agradecimiento pertinente a los encargados.

Durante el camino de vuelta, Lute preguntó a Eugeo sobre alguna otra consideración sobre el tema de los emergidos, alguna opinión más especulativa. - Creo que todos estos incidentes tienen que tener algún sentido. Por qué ahora, con qué motivo, cuál será el desenlace... Además, me han llegado rumores de emergidos de países distintos entablando combates entre ellos. Todo eso unido a que su agresividad solo aumenta en conjunto y que no atacan a ciudadanos de su misma patria... No se... Para mí son almas encarceladas en sus cuerpos, con las mentes torcidas, obligados a revivir su pasado... O si no es su verdadero pasado una realidad inventada, como si el demonio jugara con ellos a los soldaditos de plomo...
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

Mensaje por Eliwood el Jue Jun 09, 2016 11:35 pm

Tema cerrado. 50G a Eugeo.

Eugeo obtiene un incremento de +1 EXP.
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Re: Fronteras: Serafew [Libre]

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