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La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

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La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 03, 2016 3:49 am

Para no variar en su de repente emocionante vida, habían ocurrido muchas cosas en los momentos más recientes. Lo más importante había sido aquel encontronazo en que Gaius y Kija se habían intentado matar por culpa de un malentendido amoroso, interviniendo ella no con demasiada fortuna para llevarse unos arañazos relativamente profundos por parte de las garras del albino manakete. La situación podría haberse vuelto muy tensa por causa de esa agresión... Pero no recordaba nada de su descontrol absoluto, a excepción de aquello acontecido tras su despertar en forma humana. Estaba amnésico por completo. Y ella no había querido contárselo, por lo que mintió como una bellaca para protegerle, no dejándole ver siquiera la herida que habían tapado los girones surgidos de la capa del pelinaranja. -"Ha sido una pesadilla, solo una terrible pesadilla. Pero se acabó, ya has despertado y no volverás a irte nunca más." -su propia voz resonaba con eco en su memoria, emulando su respuesta en aquel momento en que su amigo preguntó por los sucesos acontecidos. Ruinmente, eligió la alternativa de la falsedad para conservar intacta su amistad y no tener que soltar su mano nunca más. Estaba siendo egoísta y lo sabía mejor que nadie, también pensando en protegerle pero privándole de su legítimo derecho a conocer la verdad.

Necesitó un tiempo privado para arreglarse y no era la única de ambos porque debían vestirse adecuadamente, aquella fue la cierta excusa que puso para poder tener tiempo para sí misma y desahogar esas emociones nocivas que le asolaban en unas horas que debían ser felices. Iban a ir al Baile de la Viña para disfrutar juntos de aquella celebración, no pretendía arruinarlo con su mal ánimo. Además, quería hacerle sentir que no debía temer y que valía la pena vivir grandes momentos, incluso si era rodeado de seres tan frágiles como ella que eran susceptibles al paso del tiempo. Se aferró a su olvido para crear nuevos y mejores recuerdos. -No debe saberlo, jamás debe enterarse. Le haré feliz hoy y podrá dejar atrás todas esas cosas que le causan pesar. -se dijo a sí misma, mientras se terminaba de acomodar el vestido y el peinado, sintiéndose hartamente extraña por lucir un aspecto tan refinado. El bello vestido se lo había regalado su padre, hecho a medida para ella como regalo de cumpleaños, que había sido unos días antes de marcharse a Akaneia. El corte del traje de gala estaba pensado para hacerla lucir como una hermosa flor rosácea invertida y una tiara adornaba su recogido, así como contaba con otros adornos de pedrería. Aunque no sabía cómo sentirse al ver la prenda, también recordaba las acaloradas discusiones que había tenido con su padre mientras le sanaba las heridas con su bastón, sabía que no se quedaba del todo tranquilo al saber que se iba con el mismo individuo que la había dañado pero le había hecho partícipe de la problemática y, a regañadientes, lo había comprendido. La promesa familiar posterior consistió en un pacto de silencio y la independencia de la muchacha para tomar sus decisiones.

Había quedado con su pareja de baile a la entrada del recinto y lo buscó con la mirada, yendo hacia él en una actitud tímida que era muy inusual en ella. Le sonrió tiernamente, con las mejillas enrojecidas y mirando hacia el suelo. -M-me siento tan extraña... Esto no pega nada conmigo, ¿verdad? Pero un día es un día, supongo. Me hace bastante ilusión compartir este día contigo. -le dijo, pareciendo una chica bastante diferente en aspecto pero cuya esencia evidenciaba como la misma que siempre había conocido. Por fin dirigió la mirada a su acompañante y reparó en su elección de vestuario. -¡Oh, Kija, estás tan favorecido! Qué guapo. -le elogió, llevándose los puños cerrados en actitud delicada al centro del pecho. Dejó escapar una alegre y musical risotada que duró unos instantes, en actitud feliz y despreocupada. La atmósfera festiva estaba logrando que se desligase casi enteramente de la tristeza vivida en aquellos catastróficos días pasados, encontrándose a gusto y a salvo al lado del manakete.

La gente entraba al jardín del palacio para una fiesta plagada de deliciosas viandas y bellos terrenos en los que bailar, podían ver el acceso desde el lugar en que habían acordado reunirse. Al parecer, la zona destinada para la gente que no poseía un estatus social alto era el jardín, pero en absoluto era un ambiente descuidado sino todo lo contrario. Aunque los nobles le disgustaban enormemente, sabía reconocer que éste cuidaba a su pueblo. -¿Te sientes bien con ir ya? ¿Bailamos? Seguro que será divertido. -le tendió su mano para que la guiase hacia el lugar en que prefiriese estar, ya fuese el baile o cualquier otra actividad realizable en el destino que les aguardaba. Era costumbre que el hombre guiase en eventos y celebraciones de aquel tipo, incluso a alguien de carácter fuerte como ella no le importaba ceder su voluntad, menos cuando se trataba de alguien en quien confiaba con tal plenitud como para dejarse llevar aniñadamente.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Dom Ene 03, 2016 6:58 am

"Fue una pesadilla, una terrible pesadilla"

Le dijeron una vez hubo despertado, era extraño pues lo ultimo que recordaba era haber abandonado la ciudad aun que no sabia siquiera por que razón y después.... nada, simplemente era incapaz de recordar nada de lo acontecido pasado de ese evento. Lo que si había notado era su aparentemente desatollada fobia a los truenos o cualquier cosa que sonara como uno, incluso en días anteriores había soltado un agudo grito de terror cuando a una mesera se le cayo una bandeja de metal y golpeo contra el piso del bar.... daba gracias que su amiga no estuviese en ese momento pues su bochorno en ese momento fue descomunal.

Entonces allí estaba, frente al espejo admirando la ropa que le habían entregado para ir a un evento llamado "El baile de la viña". Siendo franco no estaba muy entusiasmado por la idea pero su amiga insistio tanto y parecia tan ilusionada con asistir que simplemente no pudo negarse. Se arreglo con cuidado aquel traje tan elegante y por un momento no fue capaz de reconocer al Caballero de blanco que tenia frente a si mismo, mirándose fijamente. Con cuidado y cariño doblo sus ropas de clérigo, guardándolas en su amplio bolso de viaje lanzando un pequeño suspiro.... aquella seria la primera vez en muchísimos años que usaba un tipo de ropa diferente a su túnica habitual y se sentía un poco inseguro al respecto.

El camino hacia el punto de encuentro la mente del joven hibrido solo divagaba, intentando pensar el por que de esa sensacion tan extraña que lo habia invadido desde que despertó, mas por vueltas y vueltas que le diera al asunto no llegaba a nada concreto. Su mano derecha estaba al descubierto como siempre por lo que era inevitable que mas de una mirada se posara en el alvino mas aun así los guardias vigilaban que no hubiera disturbio por lo que aquello no pasaba de unas miradas bastante indiscretas o murmullos ocasionales. Fue en ese momento que la voz de Saabirah lo saco de sus pensamientos mas nada podría haberlo preparado para lo que sus ojos contemplaron en ese momento.

Kija quedo atónito unos momentos admirándola, aquella figura pequeña y delicada que deslumbraba con una belleza abrumadora, moviéndose a su encuentro de una forma tímida que nunca antes había visto en ella, pero hiso que su corazón se acelerase por unos momentos, borrando de su mente absolutamente todo que no tuviese que ver con la persona que tenia enfrente. Kija nego con la cabeza ante lo dicho por su amiga, sonriendole ampliamente sin poder apartar la vista de la pelirosa.

- Se equivoca señorita Saabirah, usted es la flor mas hermosa de este jardín, siéntase orgullosa de ello y levante la mirada. -
Spoiler:

La mirada del alvino brillaba de felicidad al contemplarla, mas no era la mirada de un enamorado si no mas bien parecida a la de alguien que contempla un hermoso paisaje, únicamente admirando la bella vista para guardarla como un lindo recuerdo pero sin sentir un apego demasiado fuerte por ello, ella es humana después de todo y lo tenia presente en todo momento.

- Cielos, nunca antes he estado en este tipo de eventos y no se diga sobre bailar pero.... -

Miro la pista de baile unos momentos y sonrió, tomando la mano de la muchacha con una suavidad muy marcada, casi como si de forma inconsciente sintiera que la podría lastimar si empleaba un poco mas de fuerza. La llevo a la pista de baile, posando su mano derecha en la cadera de la joven hechicera y con la otra tomando su mano.

- Vi a mis padres bailar incontables veces bajo la luz de la luna mientras los pétalos de cerezo caían.... Disfrutaba tanto de admirarlos que creo que me aprendí los pasos de memoria. Aun así, nunca lo intente con una compañera que no fuera mi madre, disculpe si no soy muy bueno. -
Esta musica:

El joven alvino comenzó a moverse en la pista guiando a la joven con destreza y cuidado. Recordaba bien que su padre tenia dificultades para controlar su fuerza pero eso nunca ocurrio cuando tocaba a su madre, la cual trataba con tanta delicadeza como una fina copa de cristal. Kija habia tenido muchos años para practicar aquellos pasos, de hecho tanto como lo serian 3 vidas humanas vividas a su maxima capacidad por lo que su habilidad para ello era adquirida al igual que su don para dibujar. El ambiente era agradable, contagioso y el joven manakete se sentía influenciado por el, su corazón se sentía ligero por lo que sus movimientos eran fluidos y llenos de confianza, disfrutando de aquella nostálgica felicidad que alguna vez sintió de pequeño bailando con su adorada madre. Al finalizar la pieza Kija le hiso una pequeña reverencia en forma de agradecimiento.

- Hahahaha, hacia mas de 2 siglos que no me divertía así. Es usted una bailarina muy agraciada señorita Saabirah, tiene mi total gratitud. -

Comento Kija mostrando un humor inclusive mas entusiasta y alegre de lo habitual, de verdad se estaba divirtiendo por primera vez en muchos años.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 05, 2016 1:00 am

Notó en Kija un gran silencio que la hizo sentir insegura al estar siendo observada fijamente por su mirada, el no estar segura de sí misma en aquellos instantes le estaba jugando una mala pasada. Sin darse cuenta de que su impresión era la contraria a la propia, de cuán hermosa la estaba percibiendo, su sonrojo se había elevado levemente por la vergüenza de lucir ese atuendo que consideraba ostentoso. El vestido le favorecía y no era una coincidencia que el conjunto armonizase con el color de su cabello, pensado para resaltar esa adorabilidad que ella siempre mantenía guardada bajo llave para no resultar vulnerable. Pero él la había detectado en el mismo instante en que la vio materializada. No tardó en desmentir todas sus palabras de rechazo hacia el aspecto propio con una expresión completamente dulce y en elogiarla, queriendo infundirle coraje con sus palabras. Sonrió ampliamente. Asintió y sus ojos comenzaron a brillar con la misma titilante emoción que los de su acompañante, clavando sus pupilas en las de él, profundamente conmovida por el apoyo que le estaba brindando. Fue valiente y caminó con su habitual firmeza cuando él la tomó de la mano, pero solo pudo hacerlo porque le tenía a su lado para darle seguridad.

El albino posó la mano en su cadera, ella apoyaba la propia en su hombro mientras estaban tomados del par restante. Escuchaba sus inquietudes y eran las mismas que poseía, mas él parecía haber practicado a menudo mientras que ella no tanto. -Siendo nosotros dos, nada puede salir mal. -respondió, con el autoestima totalmente restaurado, creía en sus lazos como siempre lo había hecho y su determinación era inquebrantable incluso en momentos de ocio. Solo quería disfrutar del baile con su amigo, sin importarle realmente la altura a la que quedase su actuación, que sería excelente igualmente.

Al principio trataba de pensar para controlar su locomoción y no cometer errores, pero sintió cómo la dirección de Kija le evitaba ese problema y se apoderaba del ritmo al que ambos se movían. La guiaba con caballerosidad y delicadeza, de modo que los movimientos de ambos iban acompasados pero en absoluto forzados. Al principio lo miró sorprendida por su excesiva modestia a la hora de describir sus aptitudes, luego se dejó llevar por la contagiosa alegría del ambiente y sonrió mientras los pasos de ambos seguían el son de la música y la falda rosa se ondeaba como si de veras estuviese compuesta de pétalos en forma acampanada. Casi podía sentir que eran ellos quienes bailaban bajo la escena descrita, bajo aquellos cerezos y en un ambiente privado que era solo suyo. Disfrutó tanto de aquel momento que el tiempo le pasó enseguida, finalizando con una reverencia refinada en que entrecruzaba una pierna tras la otra y sostenía la cola del vestido para inclinarse.

-¿De verdad? Yo también lo he disfrutado mucho, Kija. -le dedicó una sonrisa cómplice, pues sentía que ambos habían conectado mucho durante aquel momento. ¿Tal vez un nuevo grado de amistad? Lo desconocía. Sabía, no obstante, que había logrado proporcionarle aquella felicidad que tanto ansiaba para él en aquel día señalado y que no era más que el comienzo de todo lo que esperaba alegrarle. -¡¡Ha sido tan sencillo bailar a tu lado!! Probaste una gran destreza, sin duda has aprendido mucho de tus padres acerca de la danza. No podría haber tenido un mejor compañero, soy yo quien te está agradecida. -le reconoció, tratando de imaginarse la vida de Kija, cómo sería vivir tantos años y olvidar placeres como aquel que tantos siglos había tardado en retomar. Pero no podía imaginarlo, era humana y dejaría ese mundo mucho antes de llegar a comprender la mitad de sus sentimientos...


Sacudió de su mente esas ideas y dio un tirón del brazo de su interlocutor para reclamar su atención, animada por un hecho que trataba de ocupar su cabecilla para evadirse, uno que le encantaba siempre. -¡Mira CUÁNTA comida! Acerquémonos, acerquémonos. -y echó a correr hacia las mesas con gran animosidad, no muy rápida por causa de llevar unos tacones más finos de los habituales. Ella misma se estaba dejando ver mucho más despreocupada de lo habitual, permitiendo que el espíritu festivo le ayudase a bajar la guardia emocional que llevaba impuesta. Tal vez de una forma infantil y vivaracha, cargada de energía, se dirigió hacia el ponche y sirvió un par de copas para ofrecerle una a Kija si gustaba. La extendió hacia el lugar en que se encontraba. -Fíjate, Kija, mira cuánta gente feliz y ajena a sus preocupaciones. Aunque vieses la cara horrible de la sociedad, esta paz es la hermosa y no tienes que abandonarla nunca más. -trató de tranquilizarle, con una sonrisa igual de luminosa o más que el alumbrado designado para la fiesta. Era su oportunidad para entender que las personas podían ser buenas cuando se daban las circunstancias, no iba a volver a arruinarle la integración social. -Después de la fiesta te tengo una sorpresa, pero hay tantas personas que podremos conocer aquí, ¡aprovechemos para relacionarnos y divertirnos juntos! -le dijo, mientras elevaba el puñito hacia el cielo desbordada de entusiasmo y jovialidad. De repente, vio un dulce que le llamaba la atención y lo tomó entre las manos para probarlo y degustarlo como si fuese una ardillita rosácea y mona. Se ilusionó claramente al ver que aquellos manjares estaban deliciosos, como buena amante de la gastronomía, y casi devoraba con los ojos aquellos de aspecto más suculento. Mostrar sus sensaciones tan abiertamente era inusual en ella, claro signo de su fantasioso estado de ánimo.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Mar Ene 05, 2016 6:50 am

Aquello lo inundo con una sensación de nostalgia y sin poder dejar de sonreír con la actitud contraria. Saabirah se notaba mucho mas relajada, mas alegre y mas animada que de costumbre, incluso podría decir sin temor a equivocarse que estaba viendo a la verdadera Saabirah por primera vez desde que se conocen. Se dejo llevar del brazo siguiendo el paso de la pelirosa sin mucho esfuerzo, sin poder evitar reír un poco ante su actitud referente a la comida. Alzo la mirada para ver a los presentes, todos tan ocupados en lo suyo y divirtiéndose tanto que nadie parecía prestarle atención a su mano derecha por lo que podían disfrutar igualmente de la velada. Fue necesario que disimulara un pequeño escalofrió cuando su amiga le menciono sobre el lado obscuro de la humanidad sacudiendo un poco los recuerdos que en ese momento se encontraban difusos o perdidos en su mente, mas solo fue un instante y el albino opto por simplemente ignorarlo y beber algo de ponche.

- Definitivamente el ambiente aqui se siente mucho mas ligero, todos aqui se ven sonrientes y felices. Es.... muy diferente a lo que vi en Sienne. -

Estaba reflexionando para si mismo pues ahora que los observaba detenidamente podía ver que aquellas sonrisas falsas y estas eran muy distintas. Tenia aun que fijarse en muchos detalles para poder diferenciarlas pero era por lo menos un avance. La idea de que le esperase una sorpresa al finalizar la fiesta le emocionaba mas el joven híbrido no se veía muy entusiasmado con la idea de relacionarse en general con tantas personas pues si bien podía hacer amigos en ese lugar no deseaba estrechar muchos lazos con los seres humanos. Fue entonces que admiro como su querida amiga se llenaba la boca con una de las golosinas que estaban preparadas para los invitados, unos pequeños bombones redondos recubiertos con chocolate y glaseado de azúcar. Debía admitir que ella se veía adorable degustando aquellos dulces y, con intenciones de intentar prepararlos en un futuro para ella probo uno el también.

- De.... delicioso.... -

Murmuro sorprendido mientras admiraba los dulces expuestos a la mesa. Ciertamente comía bastante bien desde que se había unido a la jauría gris pero fuera del estofado que normalmente le daban como cortesía realmente había degustado pocos alimentos preparados por los seres humanos. Sin pensárselo mucho tomo otra de las golosinas y la degusto de forma tranquila como le era costumbre pero con las mejillas totalmente sonrojadas por la nueva experiencia que estaba viviendo.

- Este sabor.... mhhh.... tendre que pedirles la receta mas adelante. -

Sin saber como había sido arrastrado a la misma sintonia de su compañera dejándose impresionar por la barra de comidas, de hecho fijándose bien había tal variedad de platillos que nunca había probado que a su corazón poco le faltaba para salir disparado de su pecho.

- Señorita, usted sabe que platillo es este?, y este de aquí?, ohhhh!, como se llama ese de allí? -

Como siempre guardaba una actitud tranquila pero su curiosidad y emocion por lo desconocido practicamente lo ponian casi al mismo nivel infantil e imprecionable que su compañera. Daba pequeñas probadas a cada platillo y no parecia tener un punto de saciedad proximo.

- Señorita Saabira, TIENE que probar este de aqui. Diga Ahhhhh~ -

Comento alegremente acercándole un tenedor que tenia carne de ternera fina bañada en una salsa que era especialidad de Ylisse. Con su mano izquierda le acercaba a la chica el tenedor con el trozo de carne y posaba su derecha justo debajo del menton de la chica para cuidar de no ensuciar su vestido con la salsa. Por supuesto la técnica que estaba usando era la misma que empleaba su madre cuando le daba pequeños bocados de lo que sea que ella estuviese preparando, es decir, como a un niño pequeño. Sin embargo allí estaba Kija, ignorante de lo vergonzoso que debía verse la escena y con una amplia sonrisa ilusionada para que la joven hechicera diera su opinión al respecto.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 06, 2016 3:27 am

Se encontraba totalmente entusiasmada, emitiendo ruídos adorables cada vez algo la ilusionaba, muy risueña y dejándose abrazar por las emociones de un ambiente protector y alguien que también se correspondía con ese adjetivo. Siempre había disfrutado enormemente de la comida y de la compañía agradable, aquella era como dichas veces pero elevada al cubo. No lo reconocería jamás ni contaría su historia para ser comprendida, pero poseía una sana obsesión con la comida debido a los largos años de hambruna que la atormentaron en la infancia: El estómago tan dolorido que apenas tenía fuerzas para rugir, echar de menos la caricia del sabroso alimento en el paladar y la dificultad de digestión que le causaba cualquier pequeña migaja de pan por culpa del deshábito famélico. Eran obstáculos que habían formado parte de su tortuoso camino y no se le olvidaban. Los había dejado atrás, sí, pero una parte de su mente había sabido prevenir muy bien que aquello volviese a suceder mediante aquel impulso devorador. Además, estaba la gula y el afán de disfrute de un placer que le había sido privado antes de poder ganárselo. Por eso, se alegraba de poder disfrutarlo con su amigo, que parecía estar tan asombrado como ella por lo sabroso del postre que estaban degustando en primer lugar y afirmaba que pediría la receta para poder prepararlo después.

-¿En serio crees que podrías reproducirlos? -preguntó, con los ojos casi haciendo chiribitas de solo de pensar que podrían tomar a menudo de aquellos pequeños bombones poseedores de un sabor achocolatado que se deshacía al contacto de la saliva. Pero había otros alimentos disponibles que eran dignos de atención y Kija los iba probando, no sin antes preguntar el nombre de las especialidades a las que se iba dirigiendo. Sus ojos naranjas se clavaron de manera analítica en cada plato, tratando de identificar sus denominaciones. -¿Esto? Es bacalao, pero nunca lo había visto preparado de esta manera. Pienso que eso otro es caviar, huevas de esturión, he leído sobre ello en un libro sobre alimentos exóticos. ¡Y eso es seguro una oblea frutal, se parecen a las empanadillas! -explicó, a medida que él realizaba su recorrido de pruebas por lo que más le agradaba a simple vista. Pero había otro plato a mayores que quería que ella evaluase, esta vez empíricamente, lo que hizo que se sonrojase enormemente ante la idea de que él le estuviese dando a probar la comida directamente del cubierto que llevaba entre sus manos. Su corazón se aceleró en sus latidos y, obediente, abrió la boca para habilitarle a él el acceso.

-Ahhh~ -imitó la fonética exacta con que él había pronunciado como demostración el modo en que quería que abriese la boca. Una vez depositado el trozo de carne, contrajo la mandíbula para masticarlo y saborearlo adecuadamente. Sus expresiones iban mudando desde la curiosidad al éxtasis culinario, pasando por diversas fases de intelección sobre lo que estaba paladeando. Lo disfrutaba, no en vano la carne y los postres formaban parte de su dieta predilecta. -¡Increíble, nunca imaginé que algo pudiera ser tan sabroso! Hemos venido a parar al paraíso de la comida. -comentaba, muy ilusionada, tocándole el lateral del brazo con familiaridad. Permitióse dar un breve sorbo al ponche para refrescarse y quizás entonces se dio cuenta de que no debía seguir tomando mucho porque aquello contenía alcohol y no estaba en absoluto acostumbrada a sus efectos adversos y a cómo podría reaccionar en un día en que no poseía pleno dominio sobre su persona.

Lo tomó de las manos, entre risas alegres, y lo llevó hacia el otro ala de la mesa mientras caminaba hacia atrás. Le habían llamado la atención un montón de dulces que tenían forma de diversas criaturas, había unos con forma de dragón que parecían apetitosos y de limón. Tomó uno de los postres, que parecían hojaldres, y se lo acercó a Kija mientras le retiraba el cabello del rostro con la otra mano para que no le estorbase. -Tu turno, di ahh~ -le pidió, pudiendo devolverle el gesto y contenta por que fuese con algo tan representativo suyo como un postre conmemorativo de una criatura dracónica, dispuesta a depositárselo directamente en la boca con suma inocencia. Le dio tiempo a sacar sus propias conclusiones, manteniendo el contacto visual con gran curiosidad mientras éste conocía por los dos una nueva receta humana.

-Ahora que lo pienso, aún no hemos visto las flores que rodean la zona de baile, ¿qué tal si nos acercamos? ¡Hay tanto por explorar! -preguntó, aunque su emoción por presenciarlo todo lo hacía casi retórico porque había echado a andar hacia allá con sus cortas pero esbeltas piernecillas y la elegancia que la caracterizaba en aquel día. Todo estaba conectado justo en las estancias previas a la fiesta de palacio, por lo que no había modo de perderse ni de alejarse de la zona social si no era a propósito. En los laterales crecía un rosal silvestre con especies de diferentes colores y la mirada de la chica se iluminó de repente, con una sonrisa de oreja a oreja. Las repasaba con la visión, inagotable. -¡¡Son hermosas!! Tienes que ver cuán bellas son, sus coloridos pétalos y su embriagador aroma... Creo que nunca había visto nada tan precioso en toda mi vida. -compartió con él su euforia, extendiendo los brazos y rodeando toda la floresta como si quisiera abarcarla, mientras comenzaba a olerlas acercando el rostro a la proximidad de su pistilo, deslizando sus manos por entre los tallos para poder elegir cuál de ellas acercar a su persona. Sin embargo, se hallaba tan embelesada que todas sus lecturas sobre botánica se habían esfumado de su mente y fue descuidada. Sus manos pálidas y desnudas se desplazaron involuntariamente hacia la zona de las largas espinas sin percatarse y se pinchó en el dedo índice. Del susto, retiró la mano y la agitó levemente, para luego llevarla hacia sí y darse cuenta del sangrado. Con un ojo entrecerrado por el pinchazo ante el que todavía se mostraba sensible, sopló con suma suavidad en la herida esperando que aquello la hiciese pasar, no queriendo arruinar la velada con aquel error tonto. Era imposible para ella el no resultar vulnerable cuando acababa de ser herida, incluso si era por la naturaleza.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Jue Ene 07, 2016 6:27 am

- Si tengo la receta y los ingredientes puedo cocinar sin problemas, aun que los postres no son algo que haga a menudo -

Después de todo rara vez contaba con los ingredientes necesarios para preparar dulces o postres y a su padre no solían gustarle mucho así que aquello no era algo en lo que se especializara realmente. Introdujo de forma cuidadosa el trozo de carne en la boca contraria sin poder evitar reír un poco ante la expresión de la chica, realmente parecían gustarle esas cosas y la sonrisa infantil dibujada en su rostro era adorable.

- Hahaha, ciertamente nunca había podido probar tantos tipos de comida en una sola noche, es una experiencia por así decirlo enriquecedora -

No podía evitar reír animadamente y menos cuando la chica se veía tan emocionada con el asunto. Al igual que ella el también tomo un poco de bebida mas sin el conocimiento de que el ponche llevaba alcohol, no obstante era muy leve por lo que el joven híbrido no experimento ningún efecto adverso de momento. Se dejo llevar de vuelta al mostrador de postres, esta vez admirando unos con formas diversas de animales, admirando el detalle con el que los cocineros les dieron forma. Saairah tomo una golosina con forma de dragón y, apartando cuidadosamente los cabellos blancos de su rostro le acerco aquella pequeña figura de glaseado color verde claro, probablemente sabor limón.

- Ahhhh ~ -

Se inclino un poco hacia ella con toda la naturalidad del mundo pues aquello desde su perspectiva no resultaba vergonzoso ni mucho menos, mostrando igualmente al abrir la boca un par de pequeños colmillos, un tipo de deformación en su estructura humana igual que su mano derecha pero que usualmente pasaban desapercibidos aun que efectivamente eran mas grandes que los de un humano normal. Degusto el postre irguiéndose nuevamente alzando una ceja mientras masticaba a conciencia el pequeño dragón de dulce que se deshacía en su boca, siendo notorio el hecho que lo disfrutaba por la gran sonrisa que se dibujo en su rostro.

- Dejando de lado el canibalismo simbólico este dulce es excelente, el limón le da un toque agridulce al glaseado y el relleno contiene una mezcla de limón y naranja que nunca se me habría ocurrido.... los humanos si que son asombrosos en este aspecto. -

A paso tranquilo Kija la siguio de cerca revolotear entre los jardines, admirando las flores y hablando sobre su aroma y sus colores vivos. Siendo franco consigo mismo Kija era un amante de la naturaleza como lo era todo buen manakete mas de alguna manera disfrutaba mas de ver a su amiga disfrutar de aquel lugar que de ver lo bello del jardín en si, mas no se acercaba, se limitaba a dejarla a sus anchas admirando todo aquello de cerca mas manteniendo una respetuosa distancia pues al igual que siempre deseaba inmiscuirse lo menos que fuera posible en las vidas humanas.... o ese era su plan hasta que vio como la pelirosa se pincho el dedo con el área de los rosales que tenían espinas.

- Un momento por favor señorita Saabirah -

intervino el muchacho sacando un pañuelo de su bolsillo que ya venia incluido en el traje, acercándose a ella con total confianza y tomando la delicada y pálida mano con suavidad, notando lo pequeña que esta era en comparación de las suyas, incluso la que tenia aspecto humano. Doblo con cuidado el trozo de tela y comenzó a atarlo en el dedo indice contrario para detener el sangrado, su madre era una sacerdotisa después de todo por lo que le había enseñado a su hijo muchísimas formas de tratar heridas leves como estas. Finalmente tomo la mano y la beso con cuidado pues según sus enseñanzas aquel era un tipo de "conjuro" para alejar el dolor.

- Con eso bastara por ahora -

Le sonrio de forma animada, fijando por unos momentos su mirada azulada en una flor color rosa brillante, tan bella como la chica que estaba a su lado. Sin muchos miramientos el joven tomo aquella flor y la corto con su mano draconica, quitandole las espinas con cuidado para después posarla en el cabello de la muchacha, nuevamente rememorando una de las tantas escenas que vio entre sus padres. Las admiro a ambas por unos momentos, tan bellas pero tan frágiles, ambas se marchitarian con el paso del tiempo pero, a diferencia de aquella florecilla el sentía el deseo de proteger y cuidar a la joven enfrente suyo y contemplar su sonrisa mas brillante que una tarde soleada.

- Bueno... y que mas hacen los humanos en este tipo de eventos? -

Pregunto el albino interesado inclinándose un poco hacia ella, interesado por lo que su amiga le mostraría a continuación. El nunca había estado en un evento similar y mucho menos tan elegante por lo que para el todo nuevo e interesante pero por sobre todo lo disfrutaba por que esta vez no estaba solo.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Jue Ene 07, 2016 9:23 pm

En lo previo al pinchazo que se había llevado por su descuido mientras jugueteaba en medio del rosal, se estaba divirtiendo enormemente. Se había reído mucho con las ocurrencias de Kija, desde el juego de palabras acerca de lo enriquecedor que era probar la comida deliciosa de aquel banquete hasta el pensar que comer una golosina con forma de dragón era canibalismo. Tenía una forma de pensar original y sorprendente que siempre la pillaba desprevenida, había ocasiones puntuales en que era imposible para ella evitar que las risotadas se escapasen de entre sus labios. Sabía que estaba dejando ver una parte oculta de su persona pero no temía hacerlo en aquella ocasión, se dejaba llevar como lo había hecho durante el baile. Y estaba contenta, sorprendentemente feliz, radiante. Casi se había olvidado de todos los asuntos que suponían un yugo constante en su conciencia, moviéndose como si su corazón se notase más ligero incluso al afrontar nuevos contratiempos en aquella noche.

Pero no estaba sola contra ese tipo de dolor. Él la había estado contemplando desde la distancia como un plácido guardián silencioso, no comprendía el por qué de su distancia repentina pero le sentía igualmente cercano por muchos centímetros que pudiesen separar sus cuerpos el uno del otro. Tampoco duró mucho debido a la torpeza inusitada de Saab atravesándose el dedo, reclamando involuntariamente su atención y causando que se aproximase de nuevo para atender su herida. Cabe destacar que fue veloz y eficaz. Tomó su mano entre las suyas y sintió que casi la estaban abrazando mientras él le enrollaba un pañuelo alrededor del dedo, atándolo para que prensase la zona de la leve hemorragia y la frenase pocos instantes más adelante. Su desilusión desapareció al ver que aquel pequeño problema se había solucionado tan fácilmente y pudo estar tranquila de nuevo. Lo que jamás hubiese esperado era que él besase su mano al terminar, causando un leve rubor en su rostro y que sus ojos se abriesen de par en par con las pupilas dilatadas de la impresión. Era muy cariñoso siempre con ella y eso le agradaba, se sentía a salvo en todo momento.

-Gracias, Kija, no sé qué haría sin ti. ¿Existe algo que no sepas hacer? Siempre, siempre puedo contar contigo. -le elogió, sonriendo con un leve deje de timidez, oscilando su mirada entre los ojos celestes de él y los laterales que le servían de huida visual cuando sentía vergüenza. Pero él fue quien se distrajo entonces y ella se quedó mirándole con intriga, para luego descubrir que se había fijado en una de las rosas que les rodeaban. La cortó, la libró de espinas con absoluta destreza y se la situó en el cabello. Su sonrisa no pudo ensancharse más ante el bello detalle, había podido presenciar el color de la florecilla y era muy similar al que tanto le identificaba a ella por la melena y el vestido. -Me encanta, es preciosa. ¿Luce bien en mi? -preguntó alegremente, con las mejillas coloradas aún y una mano a la altura del rostro cohibido, mientras sentía que ahora sí contaba con su entera atención. Le maravillaba la idea de que una de aquellas rosas pudiese formar parte de su conjunto aunque fuese por aquella noche, ya que le había fascinado su aspecto pero nunca antes había pensado en ellas como un complemento. Una posibilidad que ignoraba, otro nuevo descubrimiento al que el albino la impulsaba. Se sentía su ilusión, era palpable en el tono de su voz y en su expresión, estaba disfrutando como nunca, así que respondió su pregunta con gran efusividad.

-Oh, pues verás, estos bailes tienden a ser celebraciones por motivos agrarios, como esta es la de la viña. Pero también son un recurso para que la gente olvide los problemas de la vida diaria y se distraigan, un día libre en que poder ser felices sin preocuparse de nada. Tienen acceso a comidas inusuales, a sus seres queridos cerca y guardias para salvaguardar su integridad. -le comentó, señalándole con la otra mano aquellos hechos a los que se estaba refiriendo. Primero dirigió uno de sus esbeltos dedos hacia la mesa que acababan de dejar, luego lo guió hacia un grupo de amigos que reían a carcajada limpia y terminó por señalar a los guardias de la entrada; siempre con disimulo y sin ser descarada para que no se tomase como una falta de respeto, pues solo pretendía encaminar la mirada de su amigo. -Y, bueno, la atracción principal para la gente es traer a su amado o amada para bailar juntos y fortalecer su relación, es una forma de mostrarles al mundo lo mucho que se quieren e incluso algunas parejas surgen en medio del festejo. Claro que no todo el mundo es así aquí, hay quiénes solo son amigos. -le restó importancia a la gran presencia de las parejas mediante un aspaviento con la mano y una leve risilla, no quería que pensase que ella tenía tales intenciones y se sintiese incómodo por ponerle en un compromiso. Pero lo cierto es que abundaban las actitudes prácticamente conyugales y también las personas que consideraban al dúo como a una de esa ingente cantidad de novios desde la distancia. Una vez más.

Echó a andar mientras lo agarraba del brazo cual princesa y caballero, casi de forma inconsciente porque quería seguir observando el jardín. Lo llevó por un camino que había en medio para no tener que ensuciarse con barro y hierba. Iban tan bien vestidos que le daría pena arruinar su apariencia solo por observar algo que eran capaces de alcanzar desde los senderos de piedra designados para ello. Apoyó la cabeza en su hombro con total inocencia mientras contemplaba aquella visión que tanto la emocionaba y que en la casi penumbra tenía un aura distinta. -¿Sabes? Se me ocurrió una idea mientras reflexionaba acerca de los festejos. Pensé que sería divertido que la magia hiciese algún "milagro" para que la gente dejase de temerla, como bellos estallidos en el cielo con magia de fuego y rayo. -comentó, ingenua de ella, sin darse cuenta siquiera de que él ahora tenía fobia a esos elementos por culpa del rayo con que lo había fulminado. Aunque, claro, ¿cómo iba a saber ella lo mucho que estaba escarbando en el baúl de sus recuerdos? A Saabirah le relucían los dorados focos con determinación ante la idea de que los poseedores de poder espiritual pudiesen ser tan aceptados como ella cuando luchó a lomos del manakete, o como cuando alguien elogiaba sus habilidades. Buscaba la igualdad entre todos los seres vivos, mujer noble, era uno de los principales objetivos de su vida, pero era obvio que lo más acuciante para ella resultaba aquella discriminación que le incumbía y sentía en sus propias carnes. -Me pregunto si me dejarán probar algún día. Sería vistoso y totalmente inofensivo, solo describiendo siluetas en el aire para deleitar a quiénes lo viesen. Incluso podría causar algunos efectos bonitos con rayo sólamente. -sin darse cuenta, estaba describiendo los fuegos artificiales que se conocerían más adelante en la era contemporánea. Tenía una gran imaginación, una mente despierta y sus progresos como maga le habían otorgado una gran confianza, creyendo que incluso podía experimentar un poco de aquel modo. Su emoción era palpable en su tono de voz y en su expresión facial, emprendedora y sintiéndose capaz de todo aquella noche.

-Me alegro tanto de haber sobrevivido hasta el día de hoy, ¡¡puedo ver que el mundo está lleno de posibilidades que aprovechar!! -exclamó, pues siempre había pensado que su vida no tenía mucho sentido, pero empezaba a ganar confianza en sí misma también en ese aspecto. Gran parte de eso era gracias al amigo que estaba junto a ella y la apoyaba en todo momento. Quiso expresar sus emociones de algún modo tierno. -Quiero explorarlas contigo, me siento muy segura a tu lado. -le dijo, sonriente y mirándole directamente al rostro con una sonrisa resplandeciente. Era tierna y franca, hablando con la verdad. Se sentía en la necesidad de decirle aquello desde que casi le perdió en aquel terrible incidente que no le había mencionado. El alcohol que había tomado le había dado el empujón que necesitaba, pues aunque no estaba borracha ni de lejos sí poseía aquel punto sincero que éste provocaba en sus intoxicados. Y estaba feliz de tenerle, no se sentía capaz de ocultarlo. Le apreciaba y quería no tener que separarse para no tener que volver a verle desfallecido de nuevo, o en problemas causados por gente que se portaba inadecuadamente con él. Se había hecho a la idea de cuidarle desde el momento en que se conocieron y eso se reflejó en que apretó de forma maquinal el agarre por el que lo tenía sujeto. Sus gestos dejaban claras sus emociones y la cercanía que deseaba conservar.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Sáb Ene 09, 2016 4:09 am

Las mejillas del chico se colorearon ligeramente en rojo ante el halago pues la realidad era que solía recibir tan pocos que resultaban ser algo muy preciado y valorado aun que igualmente no sabia en general como lidiar con ellos. La visión de ella preguntando como lucia poniendo su mano en su mejilla fue algo que el albino entendió aun menos en cuestiones de saber como sentirse al respecto o que sentía realmente, ese acelerado palpitar en su corazón lo sentía cada vez que se emocionaba al descubrir ruinas antiguas o hacia nuevos descubrimientos.... era algo totalmente a parte que lo que solía sentir por las personas que le rodeaban, no lograba crear una relación entre escritos antiguos y una amiga suya preguntando como luce.

- Le queda perfecto señorita Saabirah, al parecer si que era posible que luciera mas encantadora que antes

Era un cumplido sincero, Kija no sabia andarse por las ramas pues siquiera entendía lo que era una indirecta por lo que se expresaba de la forma mas franca que su cabeza se lo permitía y con las palabras que podía describirlo. Decidió prestar atención a lo que la pelirosa le decía con respecto a estas fiestas, ya habían probado la comida y ciertamente parecían pasar un rato muy agradable, entonces Saabirah menciono lo referente a las parejas sin darle mayor importancia al asunto.

- Como nosotros, que somos buenos amigos

Declaro el joven de forma implacable dibujando una sonrisa, era imposible que se sintiera incomodo o lo interpretara de alguna otra manera pues primeramente el no veía a la muchacha como una pareja potencial, eran solo amigos y nada mas. Se dejo tomar del brazo nuevamente con familiaridad mientras la acompañaba por aquel recorrido por el amplio jardín del palacio habiendo su desbocado corazón recuperado su ritmo normal y tranquilo. El sonido de la música y el cotilleo de las personas no muy a la lejanía, el aroma de las flores del lugar y esa aura de felicidad que predominaba en el ambiente lo envolvían en una paz interior inexplicable. Disfrutaba de estar con los seres humanos pese a su efímera existencia, admiraba su creatividad, su belleza al expresarse y los desbordantes sentimientos que tanto los caracterizaba, criaturas con una existencia corta pero muy sustanciosa. Entonces toda su tranquilidad se fue al traste al escuchar la inocente idea de su acompañante.

Rayos, pensaba usar rayos y fuego para animar las fiestas humanas y aun que la pelirosa lo describía como una bella experiencia para todos los presentes el semi manakete de ojos azules no podía mas que admirar la escena planteada como un caótico mar de fuego y relámpagos que destrozaban todo a su paso mientras que los espectadores corrían aterrados buscando refugio. El cuerpo del alvino se tenso involuntariamente ya con la sola idea de un cielo plagado de rayos, sintiendo una pequeña gota de sudor frió correr por su cien.... aquello en definitiva le parecía la peor idea que había escuchado en su no tan corta vida pero como decírselo cuando se notaba tan ilusionada mientras hablaba de ello sin terminar lastimando sus sentimientos? 

- No creo que las personas aun estén listas para... algo tan... intenso.
Spoiler:

"No creo YO estar listo para algo como eso", pensó para sus adentro mientras elegía con cuidado las palabras por primera vez en su vida, con el mayor tacto posible para no lastimar los sentimientos de aquella delicada y dulce florecilla a su lado.... eso y el fugaz presentimiento de que si la hacia enfurecer terminaría fulminado por un relámpago, aun que rechazo aquel pensamiento de inmediato pues bien sabia que su amiga no seria capaz de tal cosa... verdad?.

Entonces, de la nada su visión fue obstruida por aquellos hermosos ojos dorados, ella le miraba con una dulzura y franqueza increíble mientras le pedía vivir a su lado, explorar aquel ancho mundo que aun con el paso del tiempo siempre tenia algo que ofrecer. Se sintió mal consigo mismo por no solo pensar que ella podría siquiera plantearse el lastimarlo si no ademas por aquel dejo de duda que por alguna razón se le aferraba como un molesto cadillo en el calzado. Entonces la abrazo, como una forma de disculparse con ella y al mismo tiempo obligándose a si mismo a pensar que ella no era nadie a quien debiese temer, era su querida amiga Saabirah y no dudaría de ella, nunca.

- Por supuesto, cuente conmigo para cualquier cosa... estaré a su lado siempre que me necesite, siempre.... -

Aun la abrazaba con fuerza pero sin lastimarla, solo quería aferrarse a algo en ese momento. Esa joven humana le despertaba todo tipo de sensaciones extrañas pero por alguna razón le resultaba mas difícil controlarlas en ese momento rompiendo aquella pantalla impasible y serena que siempre portaba frente a todos, mostrándolo mas vulnerable, mas humano.... quizá los efectos del ponche.

- Yo... ah.... lo siento. So... solo pensé que... bueno, yo.... -

La soltó tomándola por los hombros agachando el rostro ahora totalmente colorado por su actuar, debía ser mas respetuoso con los seres humanos.... en especial con uno que ya tenia pareja.... ya tenia pareja?. La imagen de Saabira besando a un pelirrojo desconocido le ataco la mente de pronto, el no sabia nada sobre como era el amor lo que se sentía el estar enamorado pero había visto a sus padres besarse lo suficiente como para entender que aquello era una caricia exclusiva de las parejas. Acto seguido, recordar igualmente aquella mirada penetrante y casi asesina dirigirse hacia su persona el muchacho le solto los hombros de inmediato alzando los brazos como si estuviese tocando algo que no era suyo y retrocediendo un par de pasos.

- Lo lamento!!!, de verdad lo lamento... yo.... *sigh* no me haga caso... sigamos explorando el jardín -

En este momento era un revoltijo de emociones y declaraba al ponche como principal culpable de aquello, debía recuperar la calma pues no quería arruinar la bonita velada, después de todo se supone que estaban allí para divertirse. Finalizo por dedicarle una sonrisa a su compañera para que no se preocupara para comenzar a avanzar por el lugar a paso tranquilo, deteniéndose un poco para que ella igualmente pudiera darle alcance.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 09, 2016 8:01 am

Le alegraba mucho saber que aquella rosa le hacía resultar encantadora a los ojos de aquel a quien había preguntado. Veía cumplido su objetivo porque era su pareja de baile y tenía que estar bonita para él, incluso si eran sólamente amigos, como había declarado posteriormente con total certeza. Asintió con la cabeza a su afirmación, vivían una bella amistad y aquello era innegable, era una gran suerte poder contar con él a su lado y lo había empezado a valorar incluso más cuando estuvo cercana a perderle. Se divertían excepcionalmente cuando estaban juntos. Le poblaron la mente muchas imágenes distintas de momentos en común: Su inseparable tomándole la temperatura cuando lo abordó por primera vez de forma exageradamente osada en la plaza peatonal de Altea, luego él comiéndose la ración que le había dejado porque intuyó correctamente que estaba famélico, el reencuentro en que la había abrazado y besado en la frente mientras lloraba desconsolada, la batalla contra los emergidos en que la había protegido tanto que apenas había podido intervenir, al pobrecillo mientras se encontraba en letargo siendo cuidado sin poder reaccionar y aquellos momentos divertidos en el baile que iban dejando atrás paulatinamente entre risas... Preciados recuerdos que sabía que conservaría para siempre en su memoria. Siempre tenía hermosas palabras para ella y bellas acciones que despertaban al jilguero durmiente de su corazón. Tarareó feliz una corta melodía que le recordaba a los pocos momentos felices de su infancia, mientras caminaba a su lado, tomándole del brazo.

-Tienes razón, no puedo abordar a la gente con un tan imponente espectáculo mágico sin haberles mostrado primero lo más básico. Menos mal que me lo has recordado. -sonrió, tomándose su comentario con total ingenuidad, pensando que había visto un fallo en su plan y se lo señalaba amablemente, cuando lo que ocurría realmente era que comenzaban a darle fobia los relámpagos y no captaba su imagen mental sino que la veía como a la futura heralda de la destrucción mágica. -Creo que me contentaré con buscar una forma de que la magia de rayo ilumine los hogares. Es menos peligroso que el fuego que empleamos para alumbrar, mucho más sencillo de aislar y no propenso a la propagación. -expresó, aunque el manakete no estaría de acuerdo porque preferiría quemarse en un incendio a electrocutarse. Curiosamente, ahora pensaba en la bombilla, su cabeza estaba llena de inventos que a la gente de su tiempo le parecerían totalmente descabellados pero que hubiesen sido una genialidad si contara con el valor y la constancia de volverlos realidad. Pero no era el caso, otros proyectos mucho más intelectuales y sentimentales eran los que primaban su mente por encima de la tan extravagante innovación mágica.

Sintió sus brazos rodeándola como si fuese un bastión y transmitiendo afecto, acompañado de unas tiernas palabras que le hicieron sonreír ampliamente y dejarse abrazar durante los instantes de sorpresa. Correspondía sus sentimientos. -"¡Así que es verdad, ya no se va a ir más! Habrá muchos más recuerdos juntos." -una vocecilla cargada de utópico gozo se manifestó en su cabeza. Pero poco tardó en perder esa emoción como si se deslizase por entre sus dedos, como la arena de los relojes medidores de tiempo. Volvía a reaccionar extrañamente otra vez. Se preocupó al ver cómo se iba alejando de ella progresivamente, con culpabilidad, hasta terminar alzando las manos a modo de excusa por su gesto. ¿Qué tenía de malo un abrazo? -¡Vamos, no seas tímido! Si vamos a estar juntos para siempre, tendremos que acostumbrarnos a expresar el cariño. Castigado a abrazarme un buen rato. -le echó la lengua en actitud juguetona y se colgó de su pecho, pues era adonde llegaba a abrazarle incluso con tacones. Sonreía, convencida de que aquel era un acto de vergüenza y no sus recuerdos aflorando, además de que ella no había sido testigo de aquella mirada territorial que Gaius le había dedicado mientras la besaba. Era ajena a toda aquella rivalidad que ya creía solventada. Error ingenuo, de nuevo. Le sonreía, mirándole a los ojos de vez en cuando, así como observaba el resto de tipos de flores que había en el jardín, el rosal era solo la entrada a aquel lugar y comenzaban a alejarse de la gente para quedar solos, ajenos a la mirada de los demás debido a la floresta que brotaba de los tallos.

-Tengo pocos recuerdos de mis padres biológicos pero sí me acuerdo de que me decían que una persona que amaba las flores tenía un corazón bondadoso, que no se podía confiar en poder proteger a las personas si no se cuidaba del jardín. -comenzó a hablar, sin darse cuenta de que Kija no sabía su secreto, quizás ni siquiera albergase recuerdos de que ella residía con un sabio gruñón y anciano. Pero se sentía motivada a contarle todo tipo de cosas sobre ella con total confianza, como si se conociesen de toda la vida. -Solo teníamos flores y unos pocos animales, quizás unas hogazas de pan robadas. Pero éramos felices hasta.. -su rostro mudó en un momento, la habían abandonado muy pequeña y desaparecido de repente sin dejar rastro solo porque ella había manifestado dones mágicos que asustaban a todos los mendigos y habían herido sin querer a los niños que se portaban mal con ella. Quizás por ese acoso empatizaba con el que le hacían al albino. Pero no contó más, sonrió algo forzada. -Por eso me gustan las flores, es verdad que hace falta amor y devoción para cuidar de ellas día a día. Las relaciones también hay que regarlas y hacerlas crecer con salud. -compartió su reflexión acerca de las personas y las flores, orgullosa de la única sabiduría que unos padres pobres le habían podido regalar y que no se marchitaría en lo que le quedaba de vida. Quería compartirlo con él porque era bonito y la conmovía, mientras contemplaban abrazados aquellas vidas bien cuidadas. -Regar nuestra relación sin miedo es una buena idea. -esa era la moraleja que tenía la hisotoria aplicada a aquella situación concreta. Dejó que una risilla se escapase de entre sus labios y le soltó para liberarle del supuesto martirio que le haría escarmentar por esconder sus emociones. Redujo las distancias con una flor que parecía ser un lirio blanco, puramente hermoso, y le hizo una caricia cariñosa en un pétalo con el dorso de la mano.

-Tienes que crecer fuerte para seguir así de bonita durante muchos años, ¿vale? -preguntó, retóricamente, pues había escuchado también que hablar a las plantas ayudaba a su mayor crecimiento. Estaba siendo dulce con aquel pequeño ser vivo que no podía expresarse sino haciéndole caso y envejeciendo con la mayor dignidad. Luego miró a Kija y le sonrió, se atrevió a tomarle la mano y acercarlo al lugar donde estuvo agachada para hablarle a la flor. -La llamaremos Kija porque es como tú. Fíjate. Es tan blanca, pura y dulce pero a la vez modesta. Es como si quisiese parecerse a ti. Puede que tu presencia la haya inspirado. -comentaba, envuelta en el fervor con que trataba de hacerle ver que se parecía a él. Y no solo en personalidad sino en apariencia, él solía vestir de ese color tan prístino y era esbelto como los pétalos de su corola. Se había dejado llevar por aquel asunto de las flores y manifestaba su ternura a través de ello. Estaba ligeramente desinhibida y eso le hacía hablar de divagaciones pero, siendo intelectual como ella era, todas tenían un mensaje especial para el chico a quien mantenía tan cercano.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Dom Ene 10, 2016 5:41 am

Se sintió tremendamente aliviado cuando la muchacha pareció desistir d su descabellado intento por traer rayos y relámpagos como entretenimiento para una fiesta aun que el hecho de tener truenos dentro de su propia casa le parecía igual de peligroso y aterrador... no obstante no diría al respecto, solo suplicaba a nada por no llegar a ver el día en que aquello fuese puesto en practica. Finalmente y cuando la muchacha le abrazo como "castigo" Kija volvió a ponerse tenso, mas unos momentos después soltó un pequeño suspiro de resignación aceptando aquello. No estaban haciendo nada malo, eran amigos y aquello solo era un abrazo así que no miraba razón alguna para no hacerlo, terminando por corresponder y abrazara igualmente de regreso. Escucho en silencio, tal como siempre lo hacia prestando atención a la anecdota contada por su amiga referente a las flores.

Aquello le traía una nostalgia notoria pues los jardines de Naga siempre estaban lleno de todo tipo de flores incluyendo las enredaderas que se abrían paso por entre los muros de la capilla donde vivía. Recordaba como su madre regaba las flores que ella tenia en su jardín y como le enseñaba a cuidar de ellas e incluso, por un momento vio reflejadas las palabras de su madre en la pelirosa. El relato de su amiga tubo un abrupto silencio, casi como si hubiese querido omitir algo en aquella historia tan linda que le contaba preocupándose un poco por aquella sonrisa forzada.

- Entonces un día de estos la llevare a visitar mi casa en los jardines de Naga. Hay flores de todos tipos y los cerezos están en flor casi todo el año, es un escenario que visto desde las alturas realmente quita el aliento -

Le regreso la sonrisa intentando animarla, asintiendo a su petición de alimentar su amistad dejando de lado el miedo. Aquello era un pensamiento ciertamente bello, sabiduría valiosa para los humanos quienes compartían su vida juntos, reían juntos y morían juntos como las flores... pero Kija no era un ser humano y mal que le pesara permanecer demasiado tiempo cerca de ellos solo podría traerle dolor y angustia pues aun que regara las flores y estas crecieran bellas y hermosas acabaría por verlas marchitarse unas tras otras.... amaba las flores, si, pero prefería ser cobarde y actuar mas como un viajero que riega las flores que encuentra a su paso y al día siguiente parte hacia otro jardín distinto, era lo mejor, lo menos doloroso.

- Yo disto mucho de ser como una flor, así que no es bueno que me tomes de ejemplo. -

Comento hablándole a aquel pequeño lirio blanco que florecía y se alzaba orgulloso hacia ellos. Kija estaba ligeramente entonado con la naturaleza gracias a la sangre de manakete que corría por su venas y aun que su conexión no era tan fuerte como la de su padre podía notar que efectivamente la florecilla parecía responder a la calidez de su amiga.

- Vamos mejor a llamarla Hellen, como mi madre. A ella le gustaban mucho los lirios y en su jardín los tenia de todos colores. Es frágil y delicada pero llena de vitalidad, apuesto a que dará lo mejor de si y se convertirá en la flor mas bella de este jardín -

Kija se enderezo un poco mas sin apartar a la pelirosa de su lado. Acto seguido Kija señalo a un árbol solitario que se encontraba en medio del jardín en una pequeña colina, rodeado de flores de todos tipos tamaños y colores, volteando a mirar a la joven hasta dar con sus bellos ojos dorados.

- Yo soy mas como ese árbol. Aun que comenzó como una semilla igual que las flores que lo rodean crece a un ritmo mucho mas lento que ellas. Año tras año fue cambiando, creciendo a su ritmo hasta llegar a un punto en el que el tiempo se ha detenido para el y solo puede contemplar como todo a su alrededor florece y se marchita en un ciclo infinito. No es tan radiante como las flores, no danza como ellas al ser tocadas por el viento, ellas deben brillar lo mas que puedan por que sus vidas son muy cortas. Por eso el árbol no es colorido.... el tiempo lo ha hecho firme pues mientras las delicadas flores se marchitaran en un par de meses el debe seguir de pie. -

Esa era su contundente y cruda verdad, una realidad que el aceptada con resignada calma aun que en realidad de tomo mucho tiempo asimilarlo. No era su intención entristecer a la muchacha ni mucho menos, solo al igual que ella compartía su versión de las cosas, el conocimiento que el poseía, revelando al mismo tiempo el por que de su actitud tan tranquila y normalmente distante para con los seres humanos.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 10, 2016 7:25 am

Los ojos de la chica se plagaron de distintos brillos en sus pupilas profundas al pensar en un jardín natural rodeado de flores coloridas de distintas especies, a cada cual más hermosa. Seguramente crecían en un ambiente autóctono en que destacaban mucho más su belleza natural que en el jardín de un palacio donde incluso habría irrespetuosos pisándolas cuando querían usar la porción de tierra como atajo. No era la primera vez que lo veía, uno de esos ejemplos de conducta supuestamente civilizada que la evolución les había proporcionado. Ella lo veía más bien como involución. Pero la visión que el híbrido de manakete había instalado en su mente era paradisíaca, la naturaleza en su estado más puro. Los jardines llevaban el nombre de aquella que los humanos tomaban por Diosa pero que ya le había explicado su amigo que era más bien una figura a seguir para todos ellos. ¿Sería entonces ese bautizo un homenaje hacia ella y sus nobles gestas? Sacaría sus conclusiones al poder verlo.

-Sí, por favor. Quiero ver todo eso que describes con mis propios ojos y recordarlo por siempre jamás, llévame a ver dónde has crecido, Kija. -le pidió, dándole un leve tirón en la manga para reclamar su atención sobre el asunto y con ojos relucientes por el hecho de que le ofreciese visitar un lugar tan especial para él como aquel en que había acontecido su infancia. No se lo esperaba y fue una gratificante sorpresa para ella, algo que no se esforzaba en disimular sino que parecía que fuese a ponerse a saltar en cualquier momento.

Observó impresionada su reivindicación ante la flor, señalándose como una mala influencia. Prefería llamarla como a su madre, parecía que le recordaba a ella en muchos aspectos y a la flor también le quedaba bien su nombre. Permanecía en la familia, al fin y al cabo. Contempló la flor, pensando en la madre humana de Kija. -Si el lirio se parece a Hellen, Hellen se llamará. Por como hablas de ella veo que ha debido de ser una mujer extraordinaria y muy amorosa. Estoy segura de que su nombre cuidará a esta flor como ella te resguardó ti en su día. -la sinceridad y la fascinación con que hablaba de ello estaban siendo transmitidas tanto a la flor como a su interlocutor, le parecía una mujer mucho más admirable que su propia madre y merecía reconocimiento por ello. Se alegraba sobremanera de que él no hubiese tenido que pasar por el abandono. Aunque él no lo supiese, el efímero amor de su progenitora había sido mucho más duradero y real que el que ella había recibido en toda su vida.

De algún modo, la conversación había pasado de un cariño mutuo que ninguno de ambos sabía explicar si prescindían de la amistad como excusa a los traumas familiares y hasta un tema que a ambos les causaba gran lástima, incluso si trataban de olvidarlo: La pérdida. Al escuchar de su sufrimiento, la pelirrosa dejó de estar feliz totalmente de golpe y se mordió el labio, consumida por la impotencia. Sintió un yunque inexistente posarse en su pecho y quererle hacer gritar al universo por esa injusticia que le había tocado vivir a alguien que no se merecía la soledad como castigo sino sus abrazos eternos. Quería prometerle todo, absolutamente todo, pero no podía decir nada sin que sonase completamente vacío para unos ojos que habían visto más del mundo de lo que ella lograría jamás.

-No es cierto. Incluso si lo intentas aparentar, no eres duro como la corteza de ese árbol. -le dio un par de golpecitos con el puño en el pecho que no dolían porque eran puramente simbólicos. Pretendían hacer ver la diferencia de textura entre ambos. -Yo veo tu corazón y brilla de muchos colores distintos, como si fuese la más bonita de todas las flores que pudieren haber existido jamás. Puede que mi vida sea solo un suspiro para ti pero yo no cambiaría estos momentos contigo por nada del mundo. No solo los felices, los más melancólicos también, no hay flor que las lágrimas no puedan regar, sean de alegría o de tristeza. -le respondió, con la voz algo congestionada porque las gotas de regadío que tanto mencionaba estaban a punto de precipitarse del dorado de sus ojos. Luchaba contra ello con todas sus fuerzas, contrayendo el rostro. -Incluso si no significa nada, lo entiendo, pero yo quiero tratar de hacer que nuestros recuerdos sean valiosos y prometo dedicar mi vida para que no te sientas solo... Lo que pueda. -dijo, con la voz entrecortada por la última parte de su declaración. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano antes de dejarlas caer, odiaba llorar delante de nadie y estaba empezando a ocurrir por segunda vez delante de él. No podía permitirlo, no quería parecer tan débil como la flor que portaba en el cabello y apoyar su visión sobre ella, sobre el mundo.

Se dejó llevar por sus turbulentas emociones y lo miró con los ojos lagrimeantes, poseídos por miles de pensamientos distintos que eran incapaces de hallar concilio. -Quiero estar contigo, protegerte. Siempre he querido. Eres preciado como una flor para mi. -le dijo, con dulzura y un pequeño susurro final, mientras extendía su brazo y hacía su mano posarse en su mejilla con una afectuosa caricia que trataba de expresar emociones de las que aún no era consciente pero que sí transmitía un fuerte temblor que sentía al tener la idea de perderle o de no ser suficiente para él.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Mar Ene 12, 2016 5:36 am

Kija se sorprendió un poco por los pequeños golpecitos en su pecho, escuchando como su amiga afirmaba que no era tan duro como aquel solitario árbol del jardín. También declaraba que su corazón era como una flor de brillantes colores, notando como conforme hablaba las lagrimas se iban formando en su rostro. Al final ella extendió su delicado brazo para posar su mano en la mejilla del híbrido dedicándole tiernas palabras.

- Creo que no me di a entender bien -

Sonrió calidamente posando su mano derecha sobre aquella que acariciaba su mejilla mientras que con la izquierda le quitaba las lagrimas del rostro con cuidado y cariño.

- Mi tiempo con usted lo significa todo para mi. Es verdad que los humanos poseen vidas muy cortas, lo acepto y lo entiendo, es algo que ya no me provoca pesar pues al final es solo un inevitable circulo que debe completarse. Aun así, disfruto mucho su compañía, las cosas que estoy viviendo y viviré con usted, las cosas que me ha enseñado y su calidez se quedaran siempre conmigo. -

Con su mano guió la mano de la chica y la poso sobre su pecho, pudiendo sentirse el palpitar de su corazón que golpeaba fuertemente contra su pecho sin saber exactamente por que y sus mejillas estaban algo sonrojadas.

- No me siento solo pues usted siempre esta conmigo y le agradezco a Naga cada dia que paso a su lado... Aun así, no tiene que esforzarse ni dedicarme su tiempo de vida, después de todo las flores son bellas por que florecen por su cuenta y no por que se obligan a florecer. -

Solto la mano de la joven, alzando su brazo derecho, recogiendo la manga de su fino traje y palpando las escamas con su mano izquierda hasta encontrar una que estuviese un poco floja y al encontrarla se la quito con cuidado para nuevamente cubrir su brazo con la tela blanca.

- Recuerda lo que me dijo cuando estaba inseguro de unirme al gremio?. Si mal no estoy le dije que no deseaba entrometerme en una organización humana precisamente por esa razón... Y usted me digo "No hay problema, nunca estarás solo. Incluso si no estamos podrás guiar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos"... -

Ciertamente a esas alturas aquella frase sonaba quizá un poco insensible pero Kija la recordaba con especial cariño, tomo la mano de la joven y poso aquella escama brillante en su mano la cual se asemejaba a un ópalo blanco.

- Asi como usted esta cuidando de mi, yo quiero cuidar de usted, de la misma manera cuidare a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Incluso si pasa el tiempo, incluso si soy incapaz de reconocerlos mientras porten esta escama serán tan preciados para mi como lo es usted.... es verdad que las flores se marchitan pero sus semillas darán vida a mas flores y por eso el árbol se encuentra rodeado por ellas, para protegerlas y cuidarlas bajo su sombra. -

Intentaba darle animos pues no deseaba verla llorar y menos aun ser el causante de aquello, finalmente y tal como lo hiso en la ocacion anterior la abrazo dandole pequeñas palmaditas en la espalda.

- Ya esta bien.... todo va a estar bien señorita Saabirah.... -

Finalizo nuevamente con un beso en su frente, separándose un poco de ella para admirarla con una sonrisa tranquilizadora, cálida y apacible como siempre.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 13, 2016 7:23 am

Se sorprendió mucho por su aparente tendencia a malinterpretar las palabras de su amigo, no era la primera vez que le ocurría y recordaba su batalla juntos como un claro ejemplo en que también un malentendido había resultado en expresiones de afecto. Su faz transmitía lo confusa que estaba por no captar qué era lo que no había comprendido adecuadamente, por más que hacía su mejor esfuerzo. Pero así era, había vuelto a suceder irremediablemente, por lo que decayó de verdad. Mas sintió su diestra posarse sobre su mano con gran calidez y cómo le quitaba las lágrimas que se habían deslizado de sus luceros con la otra, transmitiéndole un cariño tan grande a través de su sonrisa que comenzaba a calmarla. Tenía gran poder sobre sus emociones y aquello la ponía en una posición inestable. Se había quedado ligeramente boquiabierta escuchándolo, sintiendo que algo se revolvía en su interior, pletórica de contenta al escuchar palabras tan bellas como esas dirigidas hacia su persona.

Trasladó su mano hasta el pecho y pudo sentir los latidos reverberando con gran fuerza, como si martillease vigorosamente. -Esto es... ¿Por mi? -no pudo evitar preguntar en voz alta el pensamiento que rondaba su cabeza, aquella potente duda. Al sentirlo impactar en su piel, ella reaccionó de igual modo y sus mejillas se sonrosaron ya no por cuestión de llanto sino del asombro. Juraría haber escuchado que agradecía cada día que pasaban juntos, nada referente a dejarla de lado. Parpadeó un par de veces al ver cómo sus esquemas caían por su propio peso y la aflicción desaparecía para dar lugar a una seguridad que casi notaba abrazando su propio corazón. La transición entre ambos estados de ánimo ocurría implacablemente a la vez que él demostraba sus sentimientos de forma amorosa, lo que la había bloqueado temporalmente.

Permaneció en silencio, todavía anonadada. Entonces extrajo una escama propia y la posó en su mano, tan hermosa como una joya reluciente. Se quedó mirándola fascinada y luego a él, oscilando intermitentemente unas cuantas veces. Recordaba haber dicho eso, pero no pensaba que hubiese marcado su mente de tal manera, tal vez por no creerse importante. Su brazo se retrajo sobre su propio cuerpo cuando se dejó abrazar como aquella otra vez que la vio llorar y entonces tuvo que contener las lágrimas pero de alegría, se mordió el labio y se recreó en el tacto de su cuerpo mientras duró. Sentía que era como estar en casa. Luego, como la otra vez que la había consolado, le dio un beso en la frente y se alejó con una sonrisa tan contagiosa que no pudo evitar devolverle con algo de reparo.

-Entiendo. Yo también te mantendré siempre cerca de mi corazón, en la parte que custodia toda la vida que hay en mi. -ni corta ni perezosa, separó sutilmente la parte del vestido que cubría sus senos sin dejar ver más que leve insinuación de su escote, dejando la escama cercana al pecho izquierdo. Era también en el canalillo donde llevaba la moneda de Jauría Gris, dos posesiones que no podía permitirse perder pero una era por identificación y la otra por un motivo más profundo y que la llenaba de júbilo. La escama la llevaría prensada bajo su busto en donde nadie podría acceder sin su extrema vigilancia. -Incluso si tienes razón en todo lo que dices, me siento más capaz de florecer contigo a mi lado. Puede que me termine convirtiendo en una mujer admirable si me sigo esforzando, espero que en un tiempo no muy lejano, y me gustaría que estuvieses allí para verlo como al amanecer de un nuevo día. -aún era joven, una muy espabilada y capaz, pero era una chiquilla que tenía mucho por aprender para volverse una mujer hecha y derecha. Era un camino que debía de disfrutar, ciertamente, nada de apresurarse sin motivo. Quería mantener a la gente importante para ella cerca de sí misma durante todas las paradas de su camino, especialmente a quien tanto la estaba apoyando contínuamente.

-Entonces, si todo lo que dices es cierto, sé mi árbol y cobíjame bajo tu sombra cuando esté débil como hoy, por favor. Hasta que tenga las fuerzas necesarias para volver a la luz del sol y seguir creciendo para que puedas sentirte realmente orgulloso de mi. -le pidió, acercando el rostro hacia su pecho con la misma emotividad con que se había abrazado a él aquella vez en que sentía que se le escapaba de las manos en Sienne, pero esta vez quería apresarlo cariñosamente y escuchar los latidos que antes le había dedicado, como confirmación de que sus emociones eran recíprocas. No se sentía capaz de soltarle en plena vulnerabilidad, sabiendo que ella solo se mostraba fuerte en presencia de los demás. -No sé cuándo estaré verdaderamente preparada para tener descendencia, no quiero que sea una decisión tomada a la ligera, pero algún día me haría muy feliz que ocurriese si tengo a alguien adecuado. De un modo u otro, mis hijos estarán a nuestro lado, estoy segura de ello. -le comentaba, en voz algo más baja por estar apoyada contra él y porque le daba vergüenza pensar en ella siendo madre. ¿Se convertiría su novio actual en padre de los mismos? ¿Sería... otra persona? ¿Quién? Su mente correteaba por peligrosos derroteros y tuvo que dispersar aquellos pensamientos antes de que sus repercusiones pudiesen alocarla más de lo que ya estaba.

Se separó entonces para no atosigarle demasiado, una vez se sintió más tranquila, y llevó ambas manos al pecho con gran alivio, suspirando y pudiendo sonreír más ampliamente de nuevo. -Todo va a estar bien. -asintió con la cabeza, mientras repetía las palabras que él le había dedicado para calmarla, como si tuviesen un poder oculto al que intentaba recurrir en aquel mar de emociones turbulentas. Achicó un poco más los ojos mientras sonreía, al mirarle con adoración, su rostro ya empezaba a olvidar el pesar de las lágrimas para dar lugar al ansiado alivio.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 13, 2016 10:16 pm

La adoración con la que miraba aquellos pastelillos era indecible. Mujeres que pasaban con sus parejas, les decían que querían que ellos les miraran con el amor con el que la pequeña muchacha veía a la mesa de los dulces. Y es que si había un dulce por el que ella podía matar, era por los pastelillos: en toda forma y tamaño, no importa cómo, ella los aceptaba y se los comía con tal adoración que, quien le viera, pensaría que no había hincado el diente a nada en días. Se veía tan deliciosos… Si estuviese completamente sola perfectamente se habría lanzado de sopetón a la mesa para comer todo lo que en ella había… peeeeeeero no lo estaba. Seguro Lord Hector querría hacer otra cosa, entrar directamente al castillo y codearse con la gente de su estatus, no tendría tiempo para…

—Volteó leeentamente al escuchar la proposición del marqués para ir por dulces. Si bien no hizo más que esbozar una sonrisa tímida y asentir a su sugerencia, su alegría era tal que sus ojito prácticamente brillaban con luz propia. «SÍIIIIIIII, PASTELILLOOOOOOOSSSSSSS» gritó en su mente, haciendo un esfuerzo para no demostrar su felicidad extrema ante el noble y el resto de las personas en aquel jardín.

Se aferró al brazo del mayor de nueva cuenta para no caer cual imbécil, dirigiéndose a la mesa. Incómoda evitaba el contacto visual con las personas que se encontraban en el camino, pues podía ver como algunos acercaban sus bocas a los oídos de otros y cuchicheaban, varios incluso señalando sin disimulo alguno a la pareja. Sin duda con lo alto que era Lord Hector llamaría mucho la atención, ya se había hecho a la idea de antemano, pero… el hecho de que también le miraran a ella le causaba contrariedad. Nunca le había gustado llamar la atención y atraer las miradas de otros, ella era de esas chicas a las que le gustaba estar en bajo perfil y pasar desapercibidas… pero entre su acompañante y su atuendo simplemente era algo imposible. No recordaba que la hubiesen visto tanto en su vida.

E-eh… g-gracias… y, uhm, g-gracias por… p-permitirme usarlo… —Agradeció con modestia, un leve sonrojo tiñendo sus mejillas, pues muy rara vez halagaban su apariencia o su atuendo… o a ella en general. Además, todo ello se lo debía al marqués; pues aunque él no había elegido sus ropas ni nada de su estilismo, sí que se lo había auspiciado, por lo que era prácticamente él quien se lo había otorgado. Probablemente cualquier otra chica luciría ese vestido mejor que ella… le alegraba que le hombre no pensara que había gastado su dinero en vano— U-u… usted también se… se v-ve muy bien…

Gran alerta cruzó su mente al ver que sólo un pastelillo quedaba en las mesa de los dulces, y tuvo que contenerse a sí misma para no correr y tomarlo por sí misma, pues probablemente se habría caído de bruces al suelo gracias a sus zapatos. Su corta desesperación no disminuyó al ver que alguien corría desesperado a tomar el postre entre sus manos. Al ver que a Hector le bastó con dar un paso y atravesarse en el camino del usurpador de dulces, haciendo que chocara con su espalda (cosa por la que ni siquiera pareció inmutarse), para salvar su pequeño aperitivo, no pudo si no soltar un suspiro de alivio… para que luego una gotita de sudor rodara por su sien al ver que, como si aquello fuese una reacción automática, un mesero cambiaba la ya vacía bandeja por una nueva repleta de los deliciosos pastelillos.

G… gracias… —Eso no evitó que sonriese agradecida al peliazul. Independientemente de que hubiese una nueva bandeja repleta de postrecillos, que hubiese salvado el último pastelillo de la bandeja anterior para ella era un gesto lindo.

Con el pastelillo entre sus dos manos lo olisqueó lo más disimuladamente que pudo, y, en el mismo vano intento de disimulo, dio una pequeña lamida a la cobertura. Sonrió como una imbécil. Simple crema de mantequilla, pero tenía algo que hacía el sabor hipnotizante. Con cuidado, dio una pequeña mordida al pastillo entero… y poco le faltó para que una lagrmilla de felicidad rodara por su mejilla.

Delicioso —fue la única palabra que salió de su boca. Se controló para no comerse el pastelillo cual hambrienta, desviando la mirada, buscando distraerse con algo para controlar sus impulsos. Aquel dulce estaba tan bueno que no podía permitirse el simplemente engullirlo de golpe, no: debía degustarlo con paciencia y cuidado, como quien degusta un vino.

Su mirada se estacionó a la primera flor que captó su atención. Y después de ella, vinieron todas las demás: se quedó congelada en su sitio, pastelillo en mano casi entero, ante el precioso rosal que se encontraba apartado de la zona de baile, repleto de flores de vivos y muy variados colores. No era como si no hubiese visto flores antes, de hecho, era poco común interesarse por ellas… pero aquel rosal se veía tan bien cuidado que no pudo si no admirarlo desde lejos, su belleza avivada por las luces que iluminaban el jardín para el evento. Sin duda habían cuidado todo detalle en cuanto al decorado del castillo y sus alrededores; de no tratarse de un evento de tal tipo y de tener mayor confianza con su pareja de baile habría ocupado toda la noche en observar el hermoso escenario…

Salió de su abstracción cuando el marqués volvió a dirigirle la palabra. Agradable fue su sorpresa cuando éste le propuso acercarse justo a los pequeños jardines que había estado observando. Quizás era muy obvia a la hora de ver qué era lo que quería hacer, pero el peliazul parecía leer su mente para complacer sus necesidades repentinas; y vaya suerte, porque ella no pensaba decirle absolutamente nada, tanto por cohibición a dirigirle la palabra como para no molestarle, pues estaba segura que él también querría hacer otras cosas en la fiesta, y ella no era quien para privarle de ello con sus caprichos. Asintió de nueva cuenta suavemente, sin emitir palabra, posando su mano libre en el brazo de su compañero.

Poco tiempo les tomó llegar al jardín, donde la joven, musitando permiso, se apartó del mayor. Dando cortos pasitos, pues sentía que si caminaba de forma normal acabaría de nuevo en una enfermería para que curasen su tobillo, se acercó al rosal que tanto había llamado su atención. Se inclinó levemente para sentir el aroma de las flores, sonriendo quedamente. Habría llegado a pensar que plantas tan perfecta quizás incluso podrían ser artificiales, pero el aroma y el tacto de los pétalos le indicaban que tan bello jardín era fruto de esmero y dedicación. Quiso arrancar alguna para verle más de cerca, pero consideró irrespetuoso meterse con algo que debía haberle tomado muchísimo tiempo a quien sea que la cuidase para que llegasen a ese nivel de belleza.

Dando un leve mordisco a su pastelillo, caminó lentamente, observando las cuidadísimas rosas que sobresalían entre los arbustos, desviando su mirada hacia su otro lado con la intención de ver si había más flores en los laterales… encontrándose con una pareja. Paró en seco, viendo como la fémina, una muchacha apenas más alta que ella de precioso y ondulado cabello rosáceo, apoyaba su cabeza en el pecho de un caballero de blanquecina cabellera y elegante traje. Se sintió cohibida inmediatamente: Ella probablemente no debía estar viendo eso… no era que estuvieran haciendo nada malo, pero asumía que quizás la pareja querría su intimidad. Incluso cuando la joven pelirrosa se separó de su pareja ella la jinete retrocedió con disimulo, buscando a Hector con la mirada en las cercanías, por si debía pretender que no había visto nada en lo absoluto. Dio un mordisco a su pastelillo nuevamente, fingiendo demencia. No pasaba naaaada…
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Vie Ene 15, 2016 7:46 pm

Kija se sintió aliviado cuando la vio sonreír nuevamente sin poder evitar sentirse feliz cuando ella acepto aquella escama, pidiéndola igualmente que la resguardara como el árbol hacia con las flores. Se hiso un breve silencio en lo que ambos estuvieron abrazados un momento pues no había nada que decir realmente. El corazón del joven híbrido aun palpitaba con fuerza gracias a la felicidad que lo invadía, a lo divertido que aquella noche resulto para el, una noche que seria diferente a todas las demás y que permanecería dentro de sus recuerdos por lo que durase su larga existencia.

Fue entonces que algo llamo su atención, una jovencita de cabello rosado violáceo estaba no muy lejos de ellos, mirando a su alrededor con cierto nerviosismo. En estatura parecía ser increíblemente mas pequeña que su compañera aun que por escasos centímetros por lo que Kija no pudo evitar confundirla con una niña que se había pedido en aquel lugar pues aun que para un adulto ubicarse no era difícil a los ojos de un pequeño la perspectiva podía ser totalmente distinta.

- Señorita Saabirah, parece que esa pequeña niña tiene problemas -

Le comento a su compañera mientras señalaba a la timida muchacha que estaba no muy lejos de alli. Sindo incapaz de dejarla por su cuenta el joven alvino se acerco a la pelirosa de ojos azules, inclinandose un poco para poder estar a la misma altura que la chica mientras le dedicaba una amable sonrisa.

- Buenas noches pequeña, sucede algo malo?, te has separado de tus padres?. Mi amiga y yo podríamos ayudarte a encontrarlos -

Comento hablandole de forma suave y comprensiva pues sabia que los niños podian sentirse asustados o intimidados con mucha facilidad ante los extraños, en especial si estos eran adultos.

- Vaya que modales los míos, lo siento. Puedes llamarme Hakuryuu, cual es tu nombre? -

Al parecer Kija solo hablaba de "usted" a las personas que ya consideraba que eran lo suficientemente grandes como para considerarse jóvenes o adultos pero con los niños era mucho mas familiar y cálido.... aun que claro el chico no tenia forma de saber que la chica ciertamente no era una infante, menos aun la razón por la que se encontraba nerviosa. Otra cosa que no tenia en cuenta era que, al igual que siempre su mano de dragón estaba a la vista y mal que le pesara era común que asustara a las personas.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 4:14 am

El maques si sintió alagado al escuchar las palabras de la joven. -Gracias. -Dijo Héctor. Fue gratificante el poder ver que al menos Florina se encontraba feliz al tener su pastelillo «Al menos ella lo podrá pasar bien,quizás podría...no mejor no...le aria pasar vergüenza si la sacara a bailar, no soy capaz de  seguir el paso de alguien, aunque ella dijo que tampoco sabia bailar,aun asi no es buena idea, a veces odio ser tan torpe y no poder siquiera complacer a quien tuvo el detalle de acompañarme, seguramente se siente incomoda al estar con alguien como yo.» Un suspiro salio de su boca al pensar de tal forma una vez dicho todo inicio su caminar hacia donde se encontraban las flores. Para su mala suerte un niño choco contra el y le hizo tirar el contenido de su copa, suerte fue que se derramase lo suficientemente lejos para no manchar nada del vestir de ambos. -Agh...pedazo de...
-Detuvo sus palabras al notar que estaría manchando no solo su reputación, sino también la de sus aliados. -Adelantate. -Dijo el marques dirigiéndose a Florina.
La chica se adelanto mientras el se dispuso a hallar un mozo para dale la copa vacía, negó con la cabeza al momento que le ofrecieron una llena.
Recorrió con un vistazo rápido el lugar intentando allar a Florina, no le tomo mas que un par de miradas en la zona donde se dirigían. «Conque hai esta» -Dijo al ver a su acompañante observando las flores el jadin. Complicado fue pasar todo el trayecto con tal cantidad de personas. Intensifico su caminar al notar de que Florina retrocedió y comenzó a buscar algo, o a alguien, asumiendo de que lo estaba buscando a el pidió disculpas a todos los que pasaba por su lado, chocan dolos levemente se apartaban del camino.

El angulo de vista no lo favorecía, a medida que se acercaba perdía de vista a Florina,  a esas alturas ya no había casi invitados, pudo caminar con más soltura y libertado.
Abrio enormemente los ojos al ver la escena que tenia frente a su persona. «Eso,es...¿un manakete?» -Dijo para sus adentros, al ver la mano deforme resaltar ante todo lo demás de la criatura. El marques nunca había visto uno en persona, pero sabia que eran capaces de convertirse en distintas bestias.  No dudo en impulsarse rápidamente hacia su compañera, inclino el florete hacia adelante con su mano izquierda y  se interpuso entre la criatura de pelo plateado y Florina, estiro su brazo derecho para hacer la chica atrás. Rápidamente desenvaino su florete, doblando la muñeca hacia delante posiciono la punta en la garganta del individuo en cuestión. -Mas te vale no a verle echo nada malo. -Dijo mirándolo con unos ojos fríos fijamente. Desvió su mirada un segundo hacia la mano y observo claramente que lo que había visto era correcto, un Manakete frente a sus ojos. -¿Estas bien Florina?
-Dijo sin desviar su vista de la criatura. Pudo notar que los guardias se acercaban al ver la notable violencia que se llegaría a producir. -Responde...de eso dependerá si perforo tu garganta o no. -Expreso libremente.

Los guardias terminaron se arribo a detener la situación, le pidieron que se calmara o lo llevarían al calabozo. -Lord Hector marques de Ostia, invitado y aliado del reino de Altea.
Los guardias se miraron sorprendidos al ver la respuesta que se le había transmitido, inmediatamente cambiaron su tono de voz a uno mas bajo y diciéndole que por favor se calmara y envainara el arma.
El marques miro a los guardias unos segundos y accedió  su petición envainando el florete nuevamente. «Bien,supongo que son sus reglas» -dijo para si mismo. Ambos guardias agradecieron con un leve movimiento de cabeza y se retiraron, eso no quito que Hector aun seguía esperando la respuesta de la criatura, pues no tenia nada que perder mas que su alianza, no perdonaría si le había echo alguna clase de daño a Florina. Tan rápida fue la situación que el marques no noto que su compañera estaba ilesa.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 5:39 am

Al sentir la alarma de que una niña pasaba por dificultades, ubicó el rostro hacia dónde su amigo estaba observando y vio lo mismo que él. Le dio la impresión de que la persona a la que se refería no era ninguna cría sino que su constitución era escasa y su rostro aniñado, daba una imagen adorable con su largo cabello lavanda y aquello intensificaba la sensación de juventud y frescura que transmitía a su alrededor. Su mirada estaba cargada de inocencia, eso era innegable, pero podía distinguir un matiz de entendimiento en en sus zafiros que no tendría alguien de corta edad. Observadora como ella sola, se dio cuenta de cuál era la contradicción que había llevado al equívoco del albino, quien era probable que no distinguiese bien las edades porque el tiempo no transcurría de igual modo para los individuos de cada raza. Quiso detenerlo.

-¿Eh? ¿Sabes, Kija? No creo que sea ninguna ni... -trató de advertirle, pero ya se había adelantado para entablar conversación con ella y solucionar su supuesto problema. Se silenció al ver que era en vano y avanzó un par de pasos hacia ellos, no muy convencida del desenlace de aquella interacción. Más callada se quedó cuando observó desde la lejanía cómo la cuidaba y le hablaba con dulzura, pensando que se había perdido. Se rió por lo bajo, divertida, parecía ser todo un padrazo. ¿Tanto le gustarían los niños? Ni siquiera empleaba su tratamiento de cortesía. Le resultaba tierno verlo de esa manera y no pudo evitar sonreír, motivo por el que no se acercó a aclarar el asunto de la edad de la muchacha sino que disfrutaba del espectáculo desde lejos mientras llevaba una mano a su antebrazo y se acomodaba, suspirando.

Pero hubo un imprevisto: Cierto hombre gigantesco se dirigió hacia él para defender a la chica, de nombre Florina, apartándola de la calidez que Kija compartía con ella. Su gesto mudó hasta mostrar un cabreo considerable y observó cómo unos guardias le reprendían por extender su florete hacia un invitado, cómo no, retractándose poco después por el hecho de su condición nobiliaria y rebajando sus maneras. Eso la enfadó mucho más. -"Noble tenía que ser, recurriendo a su posición social para ejercer su libre albedrío. Capullo". -sintió la ira despertada por heridas abiertas incinerando su pecho y le fulminó con la mirada ya a distancia como si se tratase de una cánida furibunda que acababa de liberarse de su correa al conocer aquel jugoso dato. Cargada de ira, caminó haciendo gran estruendo con los tacones hasta el peliazul y lo encaró desde su escasa estatura, poniéndose delante de aquel a quien consideraba su protegido desde el día en que lo conoció. Inclinó la espalda hacia atrás y extendió los brazos para cubrir el cuerpo del híbrido, dispuesta a afrontar ella los efectos del florete que podría volver a desenvainar cuando los soldados bajasen la guardia pero no sin tomar represalias y eso se veía en que estaba totalmente a la defensiva.

-¿Cómo te atreves a amenazar a alguien que ni siquiera conoces? ¿No sabes preguntar civilizadamente? ¿Esa educación de noble que os dan está de adorno? Supongo que solo os enseñan a abusar de vuestra posición. -le espetó miles de preguntas cargadas de rabia, incapaz de creer que estuviese hablando en serio a la hora de herir a alguien que estaba ayudando a su acompañante, un gesto totalmente amable por parte de un desconocido para ellos, que no les debía nada en absoluto. Si tanto le preocupaba la tal Florina, era buena idea que no la dejase sola, mas su acompañante estaba de una pieza como toda mujer independiente. Él podría no seguir la misma suerte si seguía por ese camino y no le importaba ser encarcelada si se llevaba a alguien de clase alta por delante. -No vas a perforar a nadie con ese palito de metal, si sabes lo que te conviene. -le advirtió, con una voz tan furiosa que resultaba más grave de lo habitual en ella. Sus hombros se tensaron súbitamente y su vista se dirigió disimuladamente a su alrededor para buscar algo que pudiese servirle de arma para proteger a Kija, incluso si era algo bastante rudimentario. Tuvo que contener una sonrisa torcida al observar un rastrillo de tremendas dimensiones desde el rabillo del ojo, no muy alejado de su posición y apoyado en la pared. Acto seguido, siguió atravesando con su mirada ambarina al que consideraba un gorila vestido de seda.

-Chica, no quiero ver herido a mi acompañante por un malentendido, ¿podrías demostrarle que no te ocurre nada? -pidió a la chica de cabellos violáceos, sin dejar de vigilar los movimientos que el peliazul pudiese realizar como represalia a su agresión verbal y mostrando una osadía para nada inteligente si se tenía en cuenta la diferencia corporal entre ambos. Relajaba ligeramente el tono de voz al dirigirse a la muchacha, considerándola exenta de culpa y la posible salvación civilizada de ambos. -Si lo detienes, yo pararé también. Por favor. -le pidió, sí respetuosa con ella. Si calmase los ánimos, estaría lo suficientemente agradecida como para olvidar aquella afrenta, al menos a simple vista, y no estropear la velada. Pero no pensaba quitarle los ojos de encima hasta que mostrase que podía estarse calladito sin agredir y entre ellos ya se podían ver saltando las chispas de ira similares a las del tomo mágico que había dejado en su cuarto.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 5:37 pm

Si bien su nerviosismo afloró al acercarse el caballero de aquella pareja que había interrumpido (o eso decía ella que había hecho, ¡suerte que no había llegado unos cuantos minutos antes!) hacia donde ella se encontraba. Por cordialidad se quedó quieta y no retrocedió más de lo que ya lo había hecho, una sonrisa de circunstancias dibujándose en su apenado rostro ante la clara confusión del peliblanco. ¿U-una niña? «Y yo que pensaba que nadie me confundiría con una en este vestido» musitó para sus adentros. El que le confundiesen con una infante era de esas cosas que no eran tan comunes, pero al mismo tiempo tampoco era tan extraño como para que se sintiese insultada. Tenía la estatura de una niña, a fin de cuentas, era natural que se prestase a errores.

D-d… disc-culpe, y-yo… —Ante la amabilidad con la que le trataba (probablemente de haberlo tenido a la mano le hubiese ofrecido un caramelo), y lo feliz que se veía al pensar que trataba con una niña, Florina no tuvo corazón (ni valor) para corregirle— … Y-yo… N-no se p-p-preocupe, yooo… eehh, e-estoy b-bien… —murmuró, optando por no dar más explicaciones— E-ehm… m-me llamo… Florina… u-un placer, señor Haku… Haku… … Haku. —No tenía ni idea de cómo pronunciar el resto del nombre… mejor lo dejaba como apodo y ya.

Sinceramente la muchacha no se había dado cuenta de lo… “inusual” que presentaba el joven platinado. Le parecía tan amable y cordial que, más allá del hecho de que era un hombre y por ende le causaba cierto temor, no veía ningún problema con él… hasta que un Lord Hector salvaje apareció florete en mano, atravesándose sin vergüenza alguna entre ella y su interlocutor

¿P-pero qu…? —apenas y alcanzó a decir, retrocediendo de golpe sin entender qué sucedía. A nada estuvo de que le diera un infarto al ver el florete desenvainado en manos del marqués— «LORD HECTOR NO» —gritó en su mente, pero de su boca apenas y salió un balbuceo inentendible, en volumen tan bajo que ni siquiera ella lo escuchó.

Sólo en ese momento fue que se dio cuenta de la… interesante mano del joven de ojos turquesa. A la presencia de lo desconocido no pudo si no abrir los ojos levemente en asombro, pues para nada esperaba que el amable caballero tuviese algo extraño en su cuerpo. Se trataba de una mano mucho más grande lo normal, cubierta de escamas plateadas y con grandes y largas garras donde debían estar sus uñas. Sin embargo, más allá de la sorpresa, la jinete no sintió nada más: ni temor, ni cohibición, ni dudas… era simplemente un muchacho con una mano dragontina. No era como si hubiese tratado de rayarle la cara con sus garras… pero podía entender que era justo aquella posibilidad la que había motivado a Lord Hector a aproximarse de forma tan brusca.

E-e-e-e-e… —por supuesto su elocuencia a la hora de meditar la situación y sacar conclusiones no afloró en ningún momento de sus labios, incapaz siquiera de contestar que se encontraba bien y que por ende podía bajar el arma y dejar al platinado seguir con su vida.

De ahí las cosas sólo fueron de mal en peor: Con sobrades el marqués ostentó su título nobiliario para deshacerse de los guardias que habían tratado de detener la situación (cosa que ella no aprobaba en lo absoluto), y aunque le alivió que envainase su arma, la cosa aún no había terminado. Al compás de unos tacones que estocaban con infinita saña el suelo, se acercó la preciosa pelirrosa acompañante del chico de la manito loca, e importándole poco o nada el hecho de que el mayor fuese el marqués de tierras lejanas y un aliado de invitados importantes, e infinitamente más grande que ella, se enfrentó a éste, espetándole mil y un insultos hacia su clase social, mientras se dejaba el cuello mirándole a los ojos. Sudó frío al ver los ojos malvados y la sonrisa maquiavélica con los que la ojinaranja  observó, de pasada, un rastrillo más grande que sí misma apoyado en una pared. Estaban a nada de que las cosas empezaran a salirse de control…

Se alertó cuando la muchacha le dirigió la palabra, pidiéndole que detuviese aquella locura. Y si bien la pelivioleta espero que toda esa faramalla se detuviese sola, que los involucrados se diesen cuenta de que estaban en un error y que pudiesen seguir con sus vidas tranquilamente; tuvo que resignarse a que la única forma de detenerles era inmiscuirse. Tomó aire.

L-l-l… Lord Hector —le llamó, avanzando levemente para estar en el rango visual del mayor—, n-no pasó n-nada… ¿ve? —extendió sus brazos, dando una vuelta en su propio eje para mostrar que seguía exactamente igual a como había llegado al evento— E-estoy bien… L… lamento haberlo p-preocupado… —se disculpó. Acto seguido, con una sonrisa tímida y temerosa, pero amable, se dirigió al caballero de la mano dragontina— L-lamento ha-haberle hecho pasar p-por esto… de n-no ser por mí, n-no habría tenido que verse inm-miscuido en lo q-que pasó… —se disculpó también, cordial, haciendo lo posible para disimular su temor, no hacia la peculiaridad del joven, si no hacia su género.

No pudo evitar sentirse mal, pues todo lo que había pasado había sido su culpa. De no haberse acercado a ver las flores y separarse de su acompañante, quizás aquel mal trago pudiese haberse evitado… rascó su cuello, con pesar. La culpabilidad que le llenaba y el ver la mano del platinado como algo inofensivo le obstruía de pensar que, muy probablemente, a la mera visión de las escamas y garras del joven, aquello de todas formas hubiese sucedido.
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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Kija el Lun Ene 18, 2016 12:55 am

La pequeña era tímida por lo que Kija no pudo hacer mas que ampliar un poco su sonrisa al notar que siquiera podía pronunciar su nombre. En cierta forma le gustaba tratar con los niños pues ellos normalmente están mas dispuestos a aprender y a escuchar que los adultos ademas de que, a sus ojos, eran pequeños seres indefensos que merecían ser protegidos independientemente de las circunstancias. Fue entonces que, de improviso y sin razón aparente se vio con un florete apuntándole a su cuello, un hombre corpulento de su misma altura o quizá un poco mas alto parecía defender fieramente a la pequeña de nombre Florina.

No era que no estuviese ya acostumbrado a las agresiones hacia su persona, era un híbrido después de todo pero en su gesto de fastidio podía notarse que por lo menos esperaba estar tranquilo aquella noche, después de todo si los humanos asistían para olvidarse de sus problemas diarios el igualmente deseaba lo mismo... pedía mucho al parecer. Miro con interes el cambio de actitud en los guardias, había aprendido poco acerca de las posiciones sociales gracias descendiente del exaltado en Altea hace ya bastante tiempo pero ahora que lo veía en acción se daba una vaga idea de lo importante que era al parecer el titulo entre los humanos. Si aquella autoridad la tenia un marques se preguntaba en que escala se encontraría un príncipe, tema para reflexionar después. El florete abandono su garganta mas el hombre de cabello azul seguía en una actitud hostil hacia el reclamando que le confesara acerca de lo que sea que le haya hecho a su compañera. iba a abrir la boca para responder hasta que, al son de unos taconazos su adorable amiga se le ponía enfrente y le defendía, al parecer insultando a aquel hombre de aspecto peligroso. Finalmente la pequeña niña de cabello violeta intento aclarar que estaba ilesa aun que notaba verdadera nerviosa y asustada, disculpándose con el por lo sucedido... Kija se limito a soltar un pequeño suspiro pues debía pensar como arreglar este problema que no seria tal si los presentes actuaran con un poco mas de empatia.

- Primeramente, buenas noches. Lord Hechor según entiendo, cierto?. En una situación normal diría que es un placer conocerle pero eso voy a reservarlo para cuando estemos en mejores términos, de momento y ya que me ha dado la palabra permitame expresar mi opinión al respecto -

Ante todo los modales, como bien su madre decía ser cortés no te restara valor alguno como persona por lo que siempre había que referirse a los demás con respeto pues era lo ideal para la mayoría de los casos en los que se podía entablar el dialogo. "Respeta para que te respeten" decía ella. Tomo a Saabira delicadamente por los hombros pues aun que estuviese de espaldas a el podía notarla tensa y su voz destilaba un rencor que el ya había visto antes cuando se conocieron, por tanto no iba a permitir que ella participara en un conflicto que obviamente le haría daño. Con cuidado pero sin preguntarle arrimo a la hechicera a a su cuerpo de forma protectora tal y como lo hacia en su forma de dragón, protegiéndola bajo su capa como un sustituto provisional a sus alas.

- Entiendo que mi aspecto sea poco grato para muchas personas y que desee proteger a la pequeña Florina. Si tiene algún problema conmigo no tengo reparo en que se arregle conmigo, pero le suplico por favor que cuide sus maneras frente a las damas pues las ha asustado a ambas... Si de verdad desea proteger a alguien procure primeramente que sus acciones no lastimen a quien es importante para usted, es un consejo de mi parte señor Marques. -

Kija mantenía una actitud tranquila y serena, una muy característica de el pero matizada con ese aire imponente y maduro que solo se manifestaba en momentos serios como aquel, esos pequeños ratos en los que Kija sacaba a relucir esa aura mística que solo un ser antiguo podría poseer.

- Por otra parte igual le aconsejo prestar mas atención a su alrededor. En cuanto usted me ha amenazado han salido los guardias para detenerle, cierto?. No cree que si yo hubiera siquiera intentado lastimar a Florina ya me habrían sometido?. Yo no ostento ningún titulo entre los humanos por lo que no hay manera de que pueda hacerlos retroceder y tomando en cuenta mi aspecto es mas que evidente que me tienen bien vigilado. En resumen, es sentido común pensar que mis intenciones no fueron malas en ningún momento, menos aun cuando he venido a este lugar disfrutar de la fiesta con mi mejor amiga tal como lo haría cualquiera de los aquí presentes y, si no pudiera hacerlo me habrían echado ya desde hace mucho tiempo. -

Estaba seguro que de solo decir "No le he hecho nada" no bastaría para que el otro le creyese por lo que le daba aquellos argumentos para que lograra convencerse a si mismo de aquella verdad.

- Cabe aclarar una ultima cosa. Clama su posición como Aliado de altea como un recurso para salvaguardar su seguridad hasta donde entiendo.... creo conveniente entonces avisarle que precisamente en Altea soy considerado una criatura sagrada por el descendiente del exaltado al cual he tenido el placer de conocer hace tiempo. Tomando en cuenta que Ylisse igualmente esta regida por otro de los descendientes del legendario Airi, de atravesarme con cualquiera de sus armas deberá darse a la tarea de explicarle a ambos Exaltados como es que llego a derramar sangre de manakete en una tierra bendecida por Naga, después de todo no solo seria una afrenta a la regla de no agresión que esta impuesta en la fiesta si no que ademas seria considerado sacrilegio para ambos reinos, eso también me pone en una posición similar a la suya, no es asi?. -

Ciertamente si es que aquello era una amenaza Kija no estaba consciente de ello, pero ya que el marques le había dado el ejemplo de como hacerlo no perdía nada con intentarlo, al parecer eso de imponerse e intimidar que había aprendido de su querida amiga pelirosa acababa de ser peligrosamente complementado por el hombre de cabellos azules.

- Ahora que estan las cosas claras creo que podemos empezar de nuevo. Puede llamarme Hakuryuu, es un placer conocerle Lord Hector, marques de Ostia y aliado de Altea. Encontre a su pequeña hija perdida y quise ayudarla a reunirse con usted, pido disculpas si le he ofendido a usted o a su pequeña -

Por lógica había deducido que la muchacha de pelo violeta, a la cual consideraba aun como una niña, era la hija del hombre que la protegía, nada mas alejado de la realidad al parecer. Kija por su parte le extendió la mano derecha a modo de saludo sonriendole de forma amable dispuesto a hacer las pases para que pudiesen continuar disfrutando de la velada.
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Arqueólogo

Autoridad :

Inventario :
DragonStone Plus [6]
Elixir [2]
Tónico de resistencia [1]
.
.
.

Support :
Reyson
Gaius
Sissi

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1297


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Re: La nueva flor del jardín {Semilibre} {Baile de la viña}

Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2016 5:44 pm

Era de noche en Ylisse, y la fiesta estaba llegando al punto de mayo concurrencia, una luna casi llena resplandecía sobre las hectáreas de césped recién cortado y sobre los invitados. El alumbrar de los faroles, con un muy leve olor a aceite recorría el lugar, alumbrando cada centímetro del basto jardín. En uno de los laterales donde se encontraba un pequeño jardín que con la suave brisa entregaba un sutil aroma a flores por todo el lugar, una situación incómoda se llevaba a cabo. Un marques había amenazado a un hombre de blanco cabello, una reacción considerada hostil por la guardia del castillo, el momento más incómodo seso cuando el hombre envaino el arma escogida para hacerle frente a esa persona o eso era lo que se podía apreciar desde la lejanía. La mala reacción del hombre se produjo al ver a su pequeña acompañante frente a tal individuo, el que cuenta con una mano de extrañas proporciones y recubierta de escamas, no cabía duda de que provenía de la especia de los Manaketes al igual que Naga, el dragón que era venerado en esas tierras. Habiendo olvidado tal detalle el marques actuó instintivamente pensando que su compañera se encontraba en aprietos ya que nunca había visto algo como eso ni siquiera en sus viajes de antaño.

El hombre de mayor estatura que todos los demás presentes se encontraba aun frente a su acompañante, teniendo su florete envainado para no generar más inconvenientes en el baile que se habían tomado la molestia de invitarle siendo muy reciente aun su alianza con el reino vecino de Altea. No había recibido respuesta a su pregunta anterior presentada al hombre que se encontraba frente a él, pensó en dirigirle la palabra nuevamente formulándola misma pregunta una vez más, sin embargo, una cuarta persona vio la necesidad de entrar bajo defensa del Manakete. Siendo de baja estatura, mucho más que el marqués, inclinando la espalda hacia atrás miro fijamente al marqués, mirada que fue devuelta por el sin embargo sus miradas eran completamente distintas, la de ella una mirada fulminadora, la cual resaltaba aún más siendo iluminados por la tenue iluminación que se les era entregada por los preparativos del baile. Por otra parte, la de él una mirada seria, sin intenciones de hostilidad su mirada habitual con un pequeño toque de duda, era la que le dedicaba a esa joven de rosado cabello y pequeña compleción.
Siendo tan pequeña parecía tener un carácter firme ante la situación, requintándole al marques su falta de modales frente a su compañero, recalcando la forma en la que se le había educado tantos años atrás, al igual que dejaba en claro que no lastimaría a nadie con el arma que llevaba en esos momentos. El hombre con el cabello azulado, pensó seriamente en responderle a la joven quien se interponía entre su persona y el Manakete al ver claramente que su mirada era fijada en un rastrillo que se encontraba recostado en una de las paredes laterales, seguramente utilizado con anterioridad para los preparativos previos del jardín, su boca fue sellada al escuchar que se le era dirigida la voz a su acompañante, quien se encontraba detrás de él.

Una dulce voz fue la que llamo su atención al escuchar que era llamado, la persona quien lo acompañaba se adelantó a él, expresando de que se encontraba bien y que no le había ocurrido nada de malo, el marques miro a la chica cuando dio un pequeño giro para así cerciorarse de que en verdad pudiera notar que todo estaba bien. Un alivio recorrió el cuerpo del hombre al ver que en verdad se encontraba sin ningún rasguño, pero un sentimiento de impotencia fue lo que vino seguido de ese alivio, al ver que su acompañante se vio en la obligación de disculparse con la peli plateado que se encontraba frente a él, no la conocía tanto como para saber cómo se sentía en esos momentos, pero sí que era una chica tímida a la cual le costaba decir las cosas, estaría asustada por verse envuelta en tan incómoda situación y todo por su mal comportamiento que llevo a todo ese mal momento. Cerrando su puño y apretando fuertemente los dientes dirigiendo su mirada hacia un lugar aleatorio, se disculparía con ella por haberle hecho pasar tal incomodidad, pero su mirada fue dirigida hacia el otro hombre al escuchar por fin que le dirigía la palabra.

Colocando a su acompañante bajo su capa, actitud que demostró que el también trataba de protegerla, evidentemente de forma muy distinta a la que él había empleado con anterioridad.
Su tono de voz era muy diferente al que él había empleado, parecía calmo incluso bajo toda la situación en que se había visto envuelto, el marques se limitó a escuchar lo que el joven tenía que decirle. –Buenas noches. Palabras siguientes a las del joven que parecía tener una buena base de modales, le recordaba a cierta persona que conocía hace mucho tiempo, pero no había comparación alguna.
El marques siguió escuchando todo lo que le tenía que decir, no quería hacer pasar un mal rato a su acompañante la cual se había tomado las molestias de venir al baile con un hombre como él. El joven resalto su comportamiento, al igual que le dijo que si él hubiera actuado de mala manera frente a Florina la guardia del castillo hubiera actuado al igual que hicieron cuando el desenvaino su arma, dirigió una mirada leva a los guardias notando que se encontraban atentos a todo lo que ocurría en las cercanías, dándose cuenta que la joven tenía razón.

Continúo oyendo las palabras que se les eran dirigidas, ahí fue cuando recordó que ciertamente en ese continente los Manaketes eran considerados criaturas sagradas para sus habitantes, como se le había pasado tal información que él conocía, culpo al momento de imprudencia que tuvo hace unos instantes al tratar de mala forma a esa persona, no fue de su agrado cuando dijo que tendría que explicarle a ambos exaltados por qué se había derramado sangre de alguien como él, palabras que las tomo como una completa amenaza hacia su persona, cosa que no toleraba jamás fuera quien fuera el que tuviese en frente, se limitó a fruncir el ceño mirándolo a los ojos al escuchar esas palabras, gesto que dejo en evidencia su desapruebo por lo que le había dicho. Sin embargo, él también lo había amenazado con anterioridad, era de entender que se quisiera defender, tuve que morder su lengua para no soltar un reproche en ese instante, también lo hacía para no generar más tención entre los presentes.

Por unos segundos ignoro lo que le decían, pensando en las palabras que le habían dirigido, mas especifico cuando recalco que su apariencia no era muy bien tomada para gran variedad de personas, incluyéndole. En ese instante, se vio sumergido en un recuerdo de los años en que gozaba del punto más alto de su juventud, una plática que había tenido con un caballero de Pherae, se mentalizo en recordar esa platica, más importante aún las palabras que había utilizado el mismo en aquellos momentos.

-La cuidad del castillo de Ostia es tan impresionante como siempre, tiendas y objetos de todos los tipos imaginables.

-Durante generaciones, nuestros antepasados se dedicaron a una especie de militarismo frugal. Nobles y plebeyos por igual rechazados extravagancia. "Corrupto ni el cuerpo ni la mente", clamaron! Desde tiempos antiguos , esta ha sido la ideología dominante de Ostia.

-He oído que cuando Lord Uther participó por primera vez en el Consejo de Lycia como Marqués Ostia , dio una mordaz crítica del sistema de pares. Ahora entiendo, su filosofía tiene sus raíces en la propia historia de Ostia.

-Eso es correcto. Sin embargo, esta forma de pensar ... que amenaza a los estilos de vida de muchos de nuestros aristócratas . Así que algunos grupos ven a mi hermano con la enemistad. Debo crecer más sabio para que pueda sentarse en el lado de mi hermano y ayudarle . Por supuesto , mis habilidades de lucha aún no son lo que deberían ser ...

Esas fueron las palabras que se dirigieron entre ambos hombres hace muchos años, «Debo crecer más sabio para que pueda sentarse en el lado de mi hermano» pensó seriamente en sus palabras de aquel entonces, como muy pocas veces se criticó su forma de actuar ante las personas, ciertamente esa no era la actitud que tendría un marques ante los demás. «Nobles y plebeyos por igual» la actitud que había demostrado hace unos instantes no era para nada digna, su hermano la desaprobaría rotundamente desde el otro mundo. El hombre quedo pensativo por unos cuantos segundos, soltó un leve suspiro al darse cuenta que por unos instantes se había desviado de su propia ideología de ser marques, «Debo crecer más sabio para que pueda sentarse en el lado de mi hermano» esas palabras siguieron resonando en su mente.

Finalmente, el marques decidió acercarse hacia el hombre, que había dejado en claro que se le podía llamar Hakuryuu, no sin antes de acercarse a Florina, colocando la mano sobre su hombre, viéndola desde lo alto bajando la cabeza para que pudiera ver su rostro, le dedico unas muy simples palabras, las cuales el creía que se merecía al hacerla pasar por tan mal momento, lo dijo de forma baja para que ella sola lo escuchase. –Ha sido mi culpa, lo siento.
Esperando que sus palabras le hubieran llegado, dio un paso más quedando frente al hombre, le dedico una pequeña mirada a la joven que tenía bajo su capa, sin decirle palabra alguna, su mirada regreso al Manakete el cual le extendía la mano con clara intención de hacer las paces y comenzar de buena manera, el marques miro unos segundos la mano que se le había extendido y comenzó a levantar la suya lentamente, mientras pensaba «Nobles y plebeyos por igual, algunas cosas nunca cambien, ¿verdad hermano?» finalmente estrecho la mano con quien tenía frente a él, ciertamente era como sostener una pata de Wyvern, pero no le importo mucho la sensación, no quería dar a mal interpretar nada luego de que todo parecía aclarado. –Supongo que el placer es mío, Hakuryuu. Fueron las palabras que salieron de entre los labios del marques mientras estrechaban las manos. Dejo de lado la amenaza que había recibido hace unos instantes quizás si hubiera estado solo su respuesta hubiera sido otra, pero no valía la pena avivar nuevamente la llama de la incomodidad que había generado por su mal comportamiento. Giro su mirada hacia su acompañante, dedicándole una leve sonrisa y una sacudida de hombros, intentando dejar en claro que todo el mal momento había pasado ya.
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