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Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

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Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 23, 2015 2:52 pm

Habían pasado unas pocas semanas desde que el marques debió involucrarse en los acontecimientos de Etruira sin mencionar los de la frontera de Lycia y Sacae, aún se encontraba en recuperación con algunos vendajes en la zona abdominal como en la cabeza y en otras zonas de su cuerpo, sin embargo, esto no le impediría dirigirse a la ciudad de Pherae a cumplir con la encomienda que la había solicitado su camarada.

Hace días que estaba planeando hacerle una corta visita a Lord Eliwood, pero debido a los acontecimientos que se han estado generando por todo Lycia se veía incapacitado de hacer tal visita, sin lugar a duda esta reunión por más corta que fuera deberá ser provechosa.

Se le había comunicado al marqués cierta información sobre el grupo al cual debería recibir, resaltando su gran compromiso ante la causa de liberar las tierras tomadas por los invasores, información la cual vino de buena forma al marqués, por otro lado, aunque no pudo conseguir su nombre logro obtener la descripción física de su líder al cual se le había visto luchar por incontables lugares de Tellius, aunque no era mucho lo que logro averiguar el tener una referencia para reconocer a la persona que buscaba era suficiente para su persona.

La hora que debía partir rumbo a Pherae llego rápidamente, ordeno doblegar la seguridad no solo en el castillo también en toda la ciudad de Ostia ya que no le gustaba dejar desprotegida la ciudad, inmediatamente las unidades se movilizaron como era costumbre tomando así sus puestos y rutas de vigilancia, no veía necesario quitarse los vendajes ya que no debía recibir a ninguna persona de clase alta como el príncipe, tomo su capa de la Liga la cual tenía bordado el escudo en la mayor parte de la zona que recubría la espalda y un pequeño escudo de Ostia en frente, la capa de color marrón tenía la imagen de ser usada a menudo ya que se podía notar lo rasgado en las costuras del borde inferior. Se dirigió a las afueras del castillo a recibir el caballo que sería el encargado de llevarlo rápidamente a Pherae, aunque su amigo le pidió que llevara escoltas prefería ir en solitario como era costumbre ya que necesitaba toda la seguridad en la ciudad.

Una vez en su montura dio un sutil agitar a las riendas, con un relinche del caballo, partió rumbo a Pherae, unas pocas horas lo separaban de su destino, así que decidió tomárselo con calma e ir a la velocidad que el caballo considerada adecuada, también para no forzar sus heridas aun en recuperación.
Y así cabalgo, velozmente, pero sin prisa hacia el puerto de Pherae.


{…}


Pasaron unas horas desde su salida de Ostia, ya se podía ver a lo lejos tanto la ciudad de Pherae como el castillo situados sobre la colina, el marques empezó a disminuir la velocidad hasta quedar únicamente a galope, poco a poco se acercó a la ciudad contemplando los vastos campos de sus alrededores donde era el lugar en que se criaban sus ya tan conocidos caballos de guerra, sin lugar a duda unos caballos de la más alta expectativa, lo sabía por experiencia ya que en el que estaba montado había sido un obsequio de su compañero hace ya unos años atrás, sin lugar a dudas un excelente ejemplar de un Frisión negro, un caballo grande, corpulento, con gran velocidad que solo era superada por su gran resistencia física y por supuesto su gran apego con su jinete, este corcel siempre le ha servido fielmente al marques sin dejar lugar a duda de su procedencia.

El marques no demoro mucho en arribar a la ciudad, yendo a paso lento se dirigió a la calle principal observando cada comercio, casa y posada que se encontrara viendo donde llevaría a la persona que recibiría, su cara no era extraña en la ciudad muchas personas lo reconocían ya fuera por su rostro o por el escudo en su capa, algunos inclinaban levemente su cabeza otros quedaban sorprendidos al verlo con tales vendajes en su frente ya que eran los que se encontraban a la vista dado que la capa cubría los demás, los demás se limitaban a desearle los buenos días al marque, obviamente con respuesta de su parte, no esperaba recibimiento  alguno ya que ni siquiera se arregló de la forma habitual para visitar a su compañero.

Héctor paso unos minutos contemplando las calles de la ciudad de Pherae como era de costumbre con mucha seguridad, libre de cualquier ladrón o borracho como era costumbre a esas horas de la mañana, se podía notar que aún se estaban retirando las decoraciones con las cuales asumió que había recibido al príncipe, algo admirable y muy esperado de su amigo, eso aun demostraba la gran diferencia que tenían en cuanto a su visión de la etiqueta.

Una vez arribado al puerto después de hacer una pequeña desviación ya que se encontraba apartado de la ciudad, logro ver en el horizonte el barco en el cual debía venir la persona a quien debía aguardar el olor a mar se podía percibir claramente por la suave brisa que soplaba haciendo ondular su capa dejando al descubierto algunos vendajes, cosa que no le importaba al marqués, bajando sutilmente de su montura se quedó unos pasos delante de ella confiando plenamente en que no se iría a ningún lado, aguardando el arribar del barco.


Última edición por Hector el Miér Ene 27, 2016 3:54 am, editado 2 veces
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 27, 2015 12:26 am

....La carta recibida desde Altea fue una auténtica sorpresa para el líder del gremio. No era la primera vez que eran contratados por algún noble, pero sí que sería la primera en la que estarían al servicio de un príncipe. Esa noticia había producido una vorágine de emociones en el varón: orgullo por el hecho de que La Guardia hubiese llegado a los oídos de otros continentes, e incluso a los de un príncipe de otro reino; alegría por estar tan cerca de recibir un encargo que prometía ser bastante importante, y que incluso podría hacer que el gremio obtuviese importantes aliados; miedo al pensar en qué clase de misión podría encomendarles alguien de tal peso como lo era un príncipe, involucrando quizá una guerra con algún otro reino; también sentía un poco de escepticismo al pensar que podría tratarse de una trampa o de un engaño, y de que quizá no existía ese tal príncipe de Altea.

....Tenía que aceptar esa petición, y estaba totalmente de acuerdo en que se realizara una audiencia antes de llegar a un acuerdo. No le extrañaba que su empleador quisiese conocerlo antes de poner en juego su propio dinero, y él también se sentiría mucho mejor viendo a la clase de hombre que les quería contratar. No solo se trataba de conocer la misión, sino también de ver a los ojos a la persona que se las encomendaba, escuchar su tono de voz o ver la forma en que les trataba. Quería asegurarse de que La Guardia no sería una herramienta utilizada para el trabajo sucio de algún príncipe que buscaba expandir sus tierras o acabar con algún disidente.

....El pelirrojo no solo publicó en el tablón a las afueras del palacio la noticia, sino que se encargó personalmente de que la voz se corriese entre todos sus miembros. Necesitaba llevar consigo a algunos de sus hombres para poder mostrarle al noble de qué podía disponer o incluso para poder ir adelantando la misión de ser posible. Además le convenía tener otras personas con las que contar en el extranjero por si algo salía mal. Pero también necesitaba dejar a unos cuantos hombres en Begnion para poder atender las otras misiones y proteger a los que se quedaban atrás, en especial a quienes no eran guerreros.

....Al final seleccionó a casi tres docenas de hombres para que viajaran con él. Viajó a un puerto cercano en donde había hecho algunas amistades, gracias a los numerosos encargos realizados allí, y fue capaz de negociar con un par de capitanes que se encargarían de trasladarlos cuando fuese el momento. De acuerdo a lo que la carta le comunicó, el viaje tendría que ser en dirección a ese sitio llamado Pherae.

....Fue así como logró que todo saliera según lo previsto y que el viaje se realizara a la brevedad posible. Prueba de eso era cómo en aquel instante los integrantes del gremio podían apreciar a unos cuantos metros de distancia, desde la cubierta del barco, el puerto en el que iban a desembarcar. Todos se encontraban ansiosos y expectantes en mayor o menor medida, curiosos de saber qué clase de personas le recibirían, y cómo sería ese lugar. Muchos de ellos, casi todos, eran personas que nunca habían salido de Tellius.

....Cuando el barco se detuvo en el puerto y todos los preparativos terminaron de realizarse, los guerreros comenzaron a bajar organizadamente uno a uno con el líder por delante. Éste portaba una nueva armadura de cuero comprada para la ocasión, y portaba en su costado una espada de bronce. Traía consigo su característica capa roja, la cual cubría su arma y parte de sus brazos. La mirada masculina comenzó a observar los alrededores del puerto tratando de dar con algún rostro que reaccionase a su presencia. ¿Qué tenían que hacer ahora? ¿Esperar a que los buscaran? ¿Preguntar en alguna taberna o puerto sobre cómo conseguir al "marqués de Pherae"?
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 01, 2016 3:06 pm

El marques estuvo unos minutos esperando al lado de su corcel mientras arribaba el barco, el cual tenía el distintivo notable de la bandera del reino de Altea ondulando en su punto más alto, no tomo mucho tiempo en arribar al muelle, pasado un tiempo el tablón descendió sobre la orilla y comenzaron a descender organizad amente una gran cantidad de soldados, al parecer liderados por un hombre que iba al frente. El marques espero unos segundos hasta que terminaran de organizarse en tierra, vio claramente al líder que coincidía con la descripción que se le había enviado. «Bien…debería presentarme supongo» Su rostro era la más pura muestra de seriedad. El marques inicio su andar hacia ese hombre, el cual parecía estar esperando alguna clase de recibimiento quizás. «Interesante por fin alguien que parece saber algo del campo de batalla» Pensó al ver al pelirrojo un poco más de cerca.

El peliazul se paró frente a él, la presión se sentía en el aire al estar dos presencias tan potentes una frente de la otra, -Buenas, debo admitir que es de admirar la buena organización que tiene, mi nombre es Héctor y soy el marqués de Ostia. –extendió su mano hacia el pelirrojo, dejando así algunos vendajes al descubierto. –Le pido disculpas en nombre del marqués de Pherae por el recibimiento tan casual y poco llamativo, debo explicarle que su encuentro estaba planeado encontrarse con él, sin embargo, me ha pedido que sea yo quien lo reciba ya que se encuentra con una agenda atareada en estos momentos, aun siendo así se unirá a nosotros en algún momento del día.

El marques sabía que aún no podía confiar en él, sin embargo, no había necesidad que lo tratara tan fríamente como si fuera enviado por un cualquiera al ser un enviado del príncipe de Altea eso le daba paso a ser un poco menos riguroso con él, aun así, no quitaba de que fuera un grupo de mercenarios. –Déjeme decirle que he recibido gran variedad de informes de las hazañas de su grupo llevadas a cabo en el continente de Tellius, es bueno saber que aún quedan personas dispuestas a luchar.

El marques miraba detalladamente a sus soldados lo cual era una cantidad a tener en cuenta ya que no esperaba encontrarse con tres docenas de hombres frente a él. –Bueno sígame creo que es hora de que vayamos a instalarlos en una posada, déjeme aclarar que todos los gastos de alojamiento serán cortesía del marqués de Pherae y mía. Dio media vuelta rumbo a su corcel tomándolo así de las riendas y comenzando a jalar lentamente hacia la ciudad.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 01, 2016 10:07 pm

....No pasó demasiado tiempo para que el líder de los mercenarios notara que efectivamente alguien estaba allí para recibirles. Una figura destacaba entre todas las demás de la misma manera en que el pelirrojo lo hacía entre los suyos. Se trataba de un varón de considerable estatura, llegando seguramente a empatar fácilmente con la del espadachín, y en contraste con la melena de este último las hebras del marqués ostentaban una tonalidad zafírea. Su semblante era serio y su porte solemne. Estaba claro que aquel hombre poco o nada tenía de plebeyo, y por la forma en que caminaba en dirección al grupo era evidente que tenía un asunto que atender con ellos.

....El cabecilla de La Guardia esbozó una afable y cálida sonrisa hacia quien, presumía él, debía ser el tal Eliwood, marqués de Pherae. De acuerdo a la honorable carta enviada por el príncipe de Altea sería ese individuo quien le recibiría y atendería durante su breve estadía en el continente hasta que tanto él como sus acompañantes partieran a Akaneia. -
¿Qué le puedo decir? Algo de organización ayuda a mantener a raya la ansiedad que tenemos mis muchachos y yo por visitar tierras desconocidas. ¡Además que más de uno no se lleva con el mar! ¡Ja, ja, ja! - Tomó con firmeza la mano del marqués y estrechó ésta con fuerza pero mesura. Se trataba de la mano de un guerrero, algo que le sorprendería sobremanera al tratarse de un noble. Con anterioridad había llegado a tener aquel gesto con individuos de alta alcurnia pertenecientes a Begnion, y podía percibirse la suave piel de quienes no habían conocido la dura vida del guerrero ni las heridas producidas por la práctica ardua e incesante. Tampoco le pasó desapercibido el atisbo de los vendajes que portaba el hombre que les recibía, una muestra clara de que en el pasado reciente debió de haber tenido algún confrontamiento.

....Pero la evaluación a la que sometía el mercenario a su interlocutor no se limitaba exclusivamente al físico. Le había llamado particularmente la atención la presentación: su nombre era Hector, no Eliwood, y era el Marqués de Ostia, no de Pherae. Eso no coincidía demasiado con la información otorgada en la carta. Sin embargo no comentó nada al respecto y dejó que el otro hombre continuase con su explicación, la cual al cabo de unos segundos detalló los motivos del cambio en los planes. -
Mi nombre es Argus, y como ya ha de saber soy el líder de estos mercenarios. No tiene que preocuparse por la ausencia del marqués de Pherase, me imagino que la vida de un marqués debe ser ardua y atareada. Administrar las tierras, velar por la felicidad de quienes viven en ella, y... bueno, tener que lidiar con los Emergidos, si es que en estos lares también hacen de las suyas.

....Los mercenarios se mantenían a una distancia prudencial de las dos colosales figuras que platicaban. Algunos murmullos en tonos bajos se producían mientras se miraban los unos a los otros. No era usual ver a alguien que rivalizara en constitución con su líder, y por alguna razón el ver a ambos el uno frente al otro, estrechándose de manos, producía una escena imponente. Dos guerreros, veteranos del campo de batalla y líderes indiscutibles, cara a cara.

....Soltó la mano del marqués y agradeció sus halagos con una sonrisa más ancha y una leve inclinación de la cabeza. -
Me halaga sobremanera sus palabras, Hector. Y déjeme decirle que si La Guardia se ha forjado una reputación ha sido gracias a estos valientes muchachos que me han acompañado, y también a los que se han quedado en casa para velar por el bienestar de quienes no luchan, y para atender las otras tareas pendientes. Lamento mucho no haber tenido la misma suerte con usted. Esta es la primera vez que extendemos nuestro alcance de esta manera y no era usual que obtuviéramos noticias del extranjero. - La etiqueta y la cortesía no era lo suyo, pero sabía diferenciar entre una plática amistosa entre alguien con quien coincidía en la calle o la taberna y una plática que involucraba trabajo. En una ocasión informal podía tomarse el lujo de tutear y ser más... más él. Pero en situaciones así un desliz de su parte implicaba perder a un cliente o labrar una mala reputación, algo que podía perjudicarlo no solo a él sino a todo su gremio. Y si bien no conocía demasiado de todo el protocolo que exigía el tratar con gente de tan gran alcurnia, hacía lo posible por, al menos, ser educado.

....- El príncipe nos comentó que los gastos no saldrían de nuestros bolsillos; sin embargo no nos gustaría ser una carga para ustedes. - Explicó el mercenario mientras comenzaba a caminar hacia su guía. Ni él ni los suyos contaban con caballos así que el grupo procuró apretar la marcha tanto como fuese necesario para mantenerle el ritmo al marqués, aunque en todo momento mantenían un poco de distancia entre éste y el líder, quien permanecía al lado del coloso añil. - Si bien aceptamos con semejante hospitalidad, honrados por ella, le puedo asegurar que no hace falta gastar mucho en nosotros. Podemos dormir un buen puñado en una sola habitación para minimizar los costos, y cualquier posada nos viene bien. Con tener un techo y una cama nos damos por satisfechos.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 03, 2016 5:39 am

El marques inicio su andar hacia la ciudad sin embargo no apresuro su caminata junto a su corcel se propuso estar a un lado del mercenario para que el viaje fuera mas llevadero y quien sabe incluso poder tener una platica casual antes de ponerse a hablar de la propuesta que tenían preparada los marqueses  para este grupo.

Se podía ver la ciudad de Pherae claramente mientras se subía cuesta arriba  por la colina hacia la calle principal. -Regresando a la charla, últimamente el marques de Pherae y yo hemos estado bastante ocupados con gran variedad de temas, no solamente con el ya conocido inconveniente de los emergidos sino con otras cosas que han estado ocurriendo en toda Lycia, sin embargo dejare claro de antemano que se hablara de ello cuando estemos los tres presentes si es que le párese lo correcto ya que sera el tema a tata en este día. Intentaba ser lo más educado posible pero sin dejar de lado su tono serio para no confundir las cosas,  el tenia la tarea de juzgar a este hombre para saber si era digno de tal labor que se le encomendaría.

No se demoro en arribar a la ciudad de Pherae, inmediatamente tomo rumbo por la calle principal de la ciudad, la gente presente parecía sorprendida al ver a alguien que igualara al marques en volumen y estatura, sin lugar a duda era algo de admirar por parte de las personas ya que no todos los días se podía ver algo así, mas aun la gran sorpresa al ver las tres docenas de soldados que marchaban tras de ellos, muchos de ellos se apartaban de su camino para dejar así paso, otros simplemente seguían con sus labores de rutina. -Debo de recalcar su gran cercanía con su personal, sin lugar a duda es la mentalidad de un líder la que posee usted. El marques no era de alagar tanto a las personas al contrario era una persona fría con extraños pero  no podía evitarlo al ver que tenia muchas cosas en similitud con ese hombre.

Tras unos minutos de caminata por la ciudad llegaron a la posada que el marques había escogido con anterioridad para el alojamiento de estas personas. -Bien es aquí, dígale a sus hombres que se acomoden en su interior, como había dicho de antemano todo sera pagado por nosotros sientan sen libres de ubicarse como desean siempre y cuando estén cómodos.
Tas esas palabras dirigidas al pelirrojo ingreso en la posada, un lugar amplio en su totalidad, de poca concurrencia a estas horas de la mañana al menos en la parte inferior del lugar, no se podían ver mas aya de un par de personas tomando su desayuno o simplemente compartiendo un trago. El marques se acerco a la barra a hablar con el dueño. -Soy Lord Hector de Ostia por favor proporcionen hospedaje a estos caballeros por el tiempo que sea necesario todos los gastos serán pagados por mi y por Lord Eliwood. El hombre reconoció inmediatamente al marques sin necesidad de su presentación y comenzó a movilizar a los soldados a su lugar de hospedaje ubicado en el segundo piso del lugar. -Bien con eso sera suficiente para que estén entretenidos, ¿no le párese? ja ja ja tabernero dos cervezas en sus jaras mas grandes por favor. El tabernero inmediatamente preparo dos jarras totalmente llenas de cerveza hasta su tope.
El marques tomo asiento en una de las mesas que estaban mas apartadas del lugar. -Bien, tome asiento. -dijo mientas le dejaban las dos jarras sobre la mesa. -Sepa de antemano que esta sera una larga charla hasta que llegue el marques de Pherae, así que porque no me habla un poco de su grupo, a que se dedican, cuales son sus objetivos y esa clase de cosas, por cierto se me comunico que debía entregarme una carta escrita con el sello de Altea, ¿tiene en su poder dicha carta? -dio un sorbo de su jarra, para así dejarla nuevamente sobre la mesa.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 03, 2016 11:15 pm

....El mercenario mantuvo sin problema el ritmo del marqués gracias a que éste había hecho que su corcel trotara a un paso bastante sereno. Detrás de ambos, mientras tanto, los otros mercenarios se acomodaban en una formación organizada. Se encontraban en tierras extranjeras, y si bien parecía que eran recibidos con una maravillosa hospitalidad sabían que no estaba de más mantenerse en guardia en caso de alguna emboscada, o sencillamente de un contratiempo. Asimismo la organización les permitió no ocupar demasiado espacio para cuando llegara el momento de ingresar a la ciudad y transitar por sus calles.

....- No se preocupe, no es necesario que me adelante ningún detalle. Comprendo que haya cosas que prefiere platicar en compañía del caballero que falta, o sencillamente en un sitio más privado. - Ni le ofendía ni le sorprendía las reservas de su acompañante. Frecuentemente los clientes preferían platicar las cosas en un sitio a solas, sin el temor de ser escuchados, o sencillamente buscaban esperar a la presencia de un consejero o alguien cercano para asegurarse de que el acuerdo fuese beneficioso para ambas partes. - Lo que le puedo adelantar es que si ustedes cuentan con algún contratiempo, mis muchachos y yo sin lugar a dudas estamos dispuestos a ofrecerles una mano. - Su oferta podía interpretarse como una sencilla publicidad hacia su persona y la de su gremio en busca de más trabajo. Pero en su voz podía percibirse cierta honestidad. Sí, ayudarles implicaba oro de por medio, pero podía sentirse que lo que estaba ofreciendo era con un auténtico interés de ayudar.

....No pasó demasiado tiempo para que todos pudiesen llegar a la ciudad de Pherae. La sorpresa no solo estuvo presente en los habitantes, quienes veían a las dos imponentes figuras caminar el uno al lado del otro, si bien solo uno de ellos contaba con una montura; también los miembros de La Guardia parecían fascinados, unos en mayor medida que otros, por ese nuevo escenario. Veían cada casa, cada tienda y a cada ciudadano con fascinación y curiosidad. Aquel hecho no se le pasó por alto al líder, quien les observó por encima del hombro y sonrió. Estaba seguro de que sus colegas pasarían un buen rato explorando el lugar. Rápidamente, sin embargo, el marqués volvió a hablarle y el pelirrojo regresó su atención a él. -
Agradezco de todo corazón sus palabras. Es verdad, hago todo lo posible por tener buenos lazos con los miembros del gremio. Puede que sea su líder, pero hago lo posible por insistirles de que mi papel como líder solo indica que soy quien los organiza y gestiona lo necesario de La Guardia. Más allá de eso soy un guerrero como cualquiera de ellos, y una persona con el mismo valor. Durante mi tiempo en el ejército vi que existen hombres que prefieren mantener la posición de líder de una forma más... severa, creando así mayor disciplina. No dudo que eso les sirva, pero personalmente no es lo mío. Creo que un líder no es líder sin sus subordinados, y ellos deben notar que quien les guía es una persona igual que ellos. Ni más ni menos. - Volteó y alzó un poco la cabeza para contemplar al jinete a su lado, quien se encontraba a una altura un poco mayor gracias al equino. Por la forma en que explicaba su forma de pensar estaba claro de lo orgulloso que estaba de su pensamiento.

....La marcha continuó durante un rato más hasta que llegaron a la posada. El respetable tamaño del establecimiento prometía contar con espacio más que suficiente para la compañía que venía con el líder, aunque éste seguía algo renuente. Al saber que todos los gastos corrían por cuenta de alguien más prefería minimizar el costo del hospedaje. -
Ya escucharon, chicos. Entren organizadamente y arréglense como mejor les parezca. Procuren comportarse, y compartan las habitaciones tanto como sea posible. No queremos abusar de la buena voluntad de nuestros anfitriones. - Chocó las palmas un par de veces luego de dar la orden, y los mercenarios comenzaron a ingresar lentamente a la posada, siendo el líder el último.

....Lo que ocurrió en los instantes siguientes sorprendió al pelirrojo. El marqués se había apartado hacia el área correspondiente a la taberna anexa a la posada, pidiendo dos cervezas y, aparentemente, invitándolo. No le resultaba desagradable aquella conducta, pero en esa ocasión, de pronto, el colosal hombre ya no parecía tan serio ni tan distante. ¿O sería que quizá con un par de cervezas en la mesa cualquier persona, sin importar su título o posición social, era un camarada de quien le acompañase con los tragos? Fuese cual fuese el caso, el mercenario se acercó hasta su asiento y se sentó delante de su anfitrión.


- ¡Ah, la carta! ¡Es verdad! Lamento mucho mi mala memoria. - Las manos del pelirrojo comenzaron a palpar la ropa por debajo de la armadura hasta dar finalmente con lo que buscaba: un papel cuidadosamente enroscado. Lo colocó sobre la mesa, abierto y extendido, permitiendo que se viera el respetivo sello del príncipe. Seguidamente lo deslizó hacia el marqués antes de soltar la carta y sujetar su propia jarra, bebiendo de ella. - Esta fue la carta que me llegó de Altea. Espero esté todo en orden.

....Acercó la jarra hacia su acompañante con el fin de poder chocarla con la de él, y acto seguido se la llevó a la boca para dar unos cuantos tragos. Todavía tenía en la cabeza las preguntas que le había formulado el noble, y su curiosidad le parecía bastante fundamentada. Él era un desconocido para el marqués, y ser un mercenario no era precisamente la mejor de las referencias ante los ojos de alguien de alta alcurnia. Sin embargo el varón sabía muy bien que no tenía de qué avergonzarse ni nada que ocultar, así que al acabar con sus tragos bajó la jarra y contempló los ojos de su interlocutor. - ¡Vaya, a ver por dónde comenzar! Como ya ha de saber nuestro gremio se llama La Guardia, y nos encontramos en Begnion. Si bien las tierras en las que nos encontramos no nos pertenecen, forman parte de los territorios que han sido abandonados a causa de los emergidos. Y si bien ejercemos como mercenarios, esta no es nuestra función principal. Cuando fundé a La Guardia lo hice por la condición de los reinos de Tellius. Por la aparición de los emergidos los monarcas, por lo menos de Daein y Begnion, han tenido que concentrar sus esfuerzos en proteger a las capitales y mantener seguros a los nobles. Esto significa que sin lugar a dudas hay personas que quedan desprotegidas, gente sin poder ni riquezas que no tiene cómo cuidarse. Además, enfocar los esfuerzos en los emergidos implica prestarle menos atención a otros asuntos delicados como lo son los bandidos, los esclavistas... o en algunos casos, la corrupción.

....El pelirrojo hizo una pausa para que su interlocutor pudiese digerir lo poco que había dicho él hasta ahora, e igual para realizar unos tragos más a la bebida, no solo hidratándose la garganta sino también revitalizándose a sí mismo con el alcohol. Aprovechó esos segundos para poder organizar las ideas y explicarse de la mejor forma posible. - Acortando un poco esa explicación: fundé el gremio para reunir a personas que desean mejorar un poco la situación del reino, del continente, o de ser posible el mundo; pero también lo fundé para que sea un refugio para el que así lo necesite, y un sitio al que la gente pueda llamar hogar. En La Guardia no solo hay guerreros. Hay campesinos, hay ancianos, hay enfermos, hay gente que está en contra de herir a otros. Hemos recibido a sobrevivientes de aldeas atacadas por emergidos, o gente que ha perdido su hogar o su familia por los bandidos. Nuestra labor de mercenarios nos permite no solo ganar un dinero para nosotros mismos, sino también para costear los gastos que implica mantener un lugar así: comprar comida, materiales de construcción, herramientas, medicinas. - El varón se encogió de hombros al explicar eso. Lamentablemente así era la situación, hacía falta dinero para comprar las cosas. Otras compras se realizaban mediante transacciones e intercambios, pero justamente para tener cosas que intercambiar, como especias o comida, hacía falta herramientas apropiadas para cultivar y recolectar. No era sencillo ser un lugar autosustentable. - Tal vez soy muy idealista o muy ambicioso, pero el objetivo que he inculcado entre los míos es el de colaborar para que el lugar en el que vivimos mejore. Incluso si el sitio que llamamos hogar es bueno, ese sitio está ubicado en un reino con problemas, y en un continente con problemas, y en un mundo con problemas. No estamos aislados. Por eso nuestra profesión de mercenarios cumple una doble función: ganamos dinero, sí, pero en el proceso también ayudamos a la gente con los encargos. Combatimos bandidos, protegemos aldeas, recuperamos cosas robadas; no tenemos ningún problema en colaborar con los nobles o con el ejército, siempre y cuando la causa sea noble. Tampoco nos molesta realizar encargos más humildes como trasladar mercancía o cosas sencillas.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 1:41 am

El marques no era de estar tan cercano a las personas exceptuando a Eliwood sin embargo con este hombre era distinto estaba claro que era un guerrero pulido en innumerables batallas estaba contento de encontrar a alguien que tuviera muchos pensamientos similares a los suyos por más que el marqués de Pherae sea su más cercano compañero, camarada y amigo de toda su vida no era lo mismo que con este hombre, casi no podía evitar la emoción que sentía al pensar que podría arreglar en algún momento para cruzar armas con esta persona.

Sin embargo, no podía dejarse distraer por cosas tan simples como esa, tenía muy claro cuáles eran sus intenciones al tratar con el pelirrojo. –levanto su jarra y la hizo sonar con la de su compañero de mesa al ver las intenciones que la tenía al levantar la suya, dio unos tragos a su jarra y procedió a hacer le pregunta sobre la carta.
Inmediatamente el pelirrojo reacciono a ella, entregándole dicha carta. Inspecciono cuidadosamente el sello el cual parecía autentico abrió la carta y leyó rápidamente su contenido para corroborar si era en verdad proveniente de Altea. Sin lugar a dudas fue el príncipe Marth quien escribió esas palabras tenía su distintivo uso de las palabras al escribir sin mencionar su amplio vocabulario, un sello se observaba en la parte interna de la carta. –Al parecer esta todo en orden, ningún problema. –Dijo cerrando la carta y guardándose la entre sus ropajes, dio un par de sorbos a su trago mientras el pelirrojo hablaba.

Sin lugar a dudas el pelirrojo tenía muy claras sus ideas al momento de explicarle las cosas al marqués. «Sin duda es impresionante las cosas que ha logrado esta persona, tiene muy bien planeado todas las cosas que lleva a cabo, me sorprende que esta persona no tenga un territorio a su nombre, sin lugar a duda puede llegar a ser un gran aliado no solo para el tema que tenemos aquí sino para mucho más, pero aun no diré nada dejemos que termine» -decía para sus adentros mientras el pelirrojo tomaba una pausa para refrescarse la garganta. –Sin lugar a dudas digno de elogiar, por favor continúe. –expreso con cara seria, ya que era algo que el hombre importante para su compañero.

El marques tomo un gran trago de su jarra mientras oía más detalles acerca de la llamada Guardia. Miro al pelirrojo al ver que se encogía de hombros al explicar el presente que transitaba en sus tierras. –Déjeme decirle que no debe tener vergüenza de decir eso, todo lo contrario, siéntase orgulloso del trabajo que ha estado haciendo hasta el momento, sin lugar a dudas “La Guardia” es un lugar donde no solo los que tiene capacidades para luchar sino también los más desafortunados encontraran su lugar, he de decir que lo que me está contando es aún más impresionante de lo que he recibido en mis informes. –dijo con una mirada seria sobre el pelirrojo. –Más aun, haber logrado construir algo así de la nada es impresionante, no quito la idea de que debió pasar por muchas cosas para lograr ese objetivo, peleado infinidad de batallas puliéndose aún más con cada una de ellas, el hacer que tantas personas lo sigan, pero aun así no ir por delante sino a la par de ellos es algo que es de gran agrado a mis oídos.
-Tomo su jarra y bebió todo el contenido que quedaba. –Otras dos cervezas por favor. –dijo bajando su jarra hacia la mesa, aun el compañero no había acabado, pero aun así le ordeno traer otra. –Usted debe sentirse orgulloso de lo que ha logrado construir, el dinero siempre es necesario para todo, no debe sentir lastima o culpabilidad al cobrar por sus servicios, alguien le está pagando por un trabajo bien hecho el cual usted y sus compañeros lo cumplirán.

No tomo mucho tiempo hasta que llegaran con las dos jarras de cervezas llenas hasta el tope, dejándolas sobre la mesa y retirando la del marques. –Gracias. –dijo dirigiéndose a quien se la había traído.  –También me ha dejado en claro que no es del tipo de persona que lo hace todo por dinero tiene sus ideas claras como el agua Argus. –Dijo tomando un pequeño sorbo de la jarra. –Por otro lado, pongámonos un poco más serios si le parece bien, lo que el marqués de Pherae y yo le ofreceremos será sin lugar a dudas un contrato escrito, las recompensas se aclararan en su debido momento al igual que su objetivo, debo preguntarle a usted, ¿será fiel a ese contrato si usted lo considera noble y justo? ¿Por encima de las recompensas de que alguien más le pueda llegar a ofrecer en el trayecto? Nunca sobran personas que hagan una contra oferta ante algo así, estoy seguro que el príncipe Marth no habría recomendado a nosotros una persona sin códigos.
El marques formulo la pregunta con toda seriedad al igual que sus palabras anteriores dirigidas al pelirrojo dependiendo de lo que el respondiera dejaría en claro si sería aliado de los marqueses o no.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 2:43 am

....El pelirrojo guardó silencio cuando el marqués volvió a tomar la palabra, nada más y nada menos que para elogiar el concepto del gremio y los logros que éste había alcanzado. No pudo sino sonreír de manera involuntaria, no por un orgullo personal hacia sí mismo como líder sino en gratitud hacia quien le dedicaba esas palabras y en satisfacción hacia lo que habían logrado los integrantes en su conjunto, y ahí sí incluido él como uno más. - Muchas gracias por sus palabras, y le puedo garantizar que jamás me he sentido, ni me sentiré avergonzado de nuestra situación. Es, sin embargo, un contratiempo en ocasiones. Existen mercenarios de toda índole y en ocasiones las personas, en especial las de mejor posición social, prefieren meter en un mismo saco a todos, creyendo que La Guardia tiene los mismos valores, o ausencia de los mismos, que aquellos mercenarios que asesinan a quien sea por unas cuantas monedas. Es grato que usted vea que no es así. - Inclinó la cabeza en una pequeña muestra de gratitud y condujo la jarra una vez más hasta su boca para dar un par de tragos. Durante el viaje naval desde Begnion hasta Pherae no había podido probar ni una sola gota de licor, así que aquella cerveza resultaba todo un elíxir en ese instante. - Quizá le sorprenda saber que no hemos tenido por delante tantas batallas como se pudiera creer. Sí, hemos combatido bastante debido a nuestra profesión, pero de seguro mucho menos que otros gremios. Procuro fomentarles a mis muchachos la idea de que si una situación puede solucionarse sin emplear la violencia, o por lo menos sin asesinar, entonces debe intentar hacerse así. Una vida es una vida, y nunca está de más intentar preservarla salvo que se trate de un individuo indiscutiblemente maligno. - Le resultaba lamentable aceptar que existían personas más allá de toda salvación, redención o perdón, pero sabía que era un hecho, y por desgracia se había tenido que cruzar con esa clase de individuos.

....Cuando el marqués solicitó dos jarras más el mercenario se apresuró en contemplar la suya propia; aun le quedaba como un cuarto de su contenido. Y por esa razón apenas el empleado se acercó para traer las dos nuevas y retirar la de su compañero, él mismo se apresuró en vaciar la suya para entregársela al chico. De esa forma la mesa volvía a tener tan solo dos jarras, la de cada uno.

....La conversación, de pronto, pareció volver a adquirir un matiz más serio y solemne. Recostó ambos codos sobre la mesa y, tras entrelazar las manos, apoyó en ellas su mentón al tiempo que escuchaba con suma atención lo que el otro tenía que decirle. Su semblante se mostraba pensativo y sereno, y es que lo que su interlocutor le decía le daba qué pensar. La carta le había ofrecido un empleo para Altea, pero ahora se presentaba un encargo adicional, aparentemente, con quienes se hacían llamar Hector y Eliwood. ¿Eso formaba parte de los planes del príncipe?


....- La palabra es algo muy importante en esta profesión, lord Hector. Para bien o para mal la reputación y la fama son cosas importantes entre los mercenarios. Un cliente no contratará a un mercenario que es conocido por ser un traidor o un irresponsable. Y, por lo menos en La Guardia, procuramos mantener nuestra palabra como algo inmaculado. Permítame explicarle los términos bajo los que nos manejamos. - Como antes, el varón sujetó su propia jarra y la acercó hacia la de su contrario, más como un ritual que como un protocolo. Bebió un prolongado trago y luego bajó la jarra sobre la mesa hasta dejar oír el golpe seco de la madera contra la madera. Al acabar se secó los labios y la barba con el antebrazo en un gesto totalmente inconsciente, sin detenerse a pensar lo vulgar que podía verse eso frente a un noble. - Verá, por lo que son nuestros ideales hay cierta clase de encargos que no aceptamos. Por ejemplo, no saqueamos, no robamos, no atacamos gente inocente, y no matamos salvo que sea inevitable. Somos mercenarios, pero no bandidos y asesinos. Por eso nos gusta discutir los términos de los trabajos antes de llegar a un acuerdo. ¡Pero no se preocupe! Sé que los detalles serán dados cuando lord Eliwood se nos una, puedo esperar. Si se ve que el trabajo no involucra nada deshonroso el empleador puede contar con nuestra entera lealtad. Nuestro interés principal no es el dinero así que no ocurrirá algo como que le vendamos nuestros servicios a la facción contraria por un monto mayor. La única forma de que nuestra palabra sea quebrantada es si descubrimos que ha habido algún engaño por parte del que nos contrató, o si vemos que la verdadera naturaleza del trabajo es perniciosa. Sin embargo viendo la clase de hombre que es usted, dudo mucho que ese sea el caso. - Le dedicó una sonrisa ante el halago y alzó unos instantes su jarra antes de volver a levantarla.

....La conversación le intrigaba sobremanera. Los detalles acerca de la carta del príncipe se tornaban cada vez más misteriosos. Lo que comenzó con un simple viaje hacia Altea para ofrecer sus servicios ahora se convertía en una reunión previa con un par de marqueses que también parecían querer emplearlo, a pesar de que no le quedaba claro si eso formaba parte de los objetivos del príncipe de Altea. Por otro lado el marqués de Ostia no había explicado todavía si requerían mercenarios para atender las invasiones de los emergidos o algo más. Sin embargo todavía le resonaba en la cabeza algunas palabras que le había dicho tiempo atrás: últimamente ambos marqueses habían estado ocupados con gran variedad de asuntos, y no únicamente con los emergidos sino con temas que involucraban a toda Lycia. ¿Tendría eso que ver con el motivo por el que necesitaban a La Guardia?
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 4:15 am

El marques levanto su jarra en conjunto a la de su compañero bebiendo así unos pequeños sorbos mientras escuchaba la respuesta del pelirrojo. Argus le dedico una pequeña inclinación de cabeza al marques viendo lo sincero de sus palabras cosa que fue de su agrado sin duda mostraba sinceridad en gran espíritu de líder, pero aun así no dejaba de lado sus modales al tratar con nobles, sin bien no era un noble de la altura del príncipe era el cargo más alto que se podía adquirir en Lycia. –Sin lugar a duda es un gran hombre mi estimado, existen muchas personas distintas en este mundo las que quieren salir adelante, las que se rinden antes el peligro que se les presenta en frente y sin lugar a dudas las que piensan que puede controlarlo todo a base de oro, debo coincidir con usted en ese pensamiento que tiene sobre que existen distintos tipos de mercenarios a lo largo y ancho del mundo, es bueno saber que usted y sus muchacho tienen códigos al momento de aceptar trabajos, teniendo en cuenta de que se trata e incluso cuestionar su procedencia.

Llevando su jarra a la boca nuevamente apenas humedeciendo sus labios. «Por más pocas que sean las batallas libradas, la experiencia será la que ara la diferencia al final» -pensó esas palabras en su interior sin embargo no dejo que salieran a la luz, únicamente le dedico una leve sonrisa a su compañero de mesa.
No fue de su sorpresa al ver que trago de tal manera el líquido dentro de su jarra era obvio que tenía gran resistencia al alcohol como el, pero no era momento para pensar en hacer competencias ni nada similar, sobretodo porque quedaría descortés hacia los ojos todos, sin contar de que Eliwood lo mataría por hacer algo así en medio de una charla de negocios de tal magnitud.

El pelirrojo capto toda su atención al momento que empezó a responder la pregunta que el marques le había formulado hacia su persona, una gran gratificación recorrió sus entrañas al oír las palabras de Argus. «No cabe duda que es un hombre de palabra, estoy seguro que si aceptara el encargo llegaríamos a ser buenos compañeros»
-expreso hacia sus adentros escuchando la respuesta que se le formulaba por parte del pelirrojo. –Es bueno escuchar esa respuesta saliendo de usted, al igual que lo es que se diferencia de las demás bandas que recorren las distintas tierras del mundo, la palabra de una persona es algo que se ha ido desvaneciendo a lo largo de los años entes el dar la palabra era signo de completa confianza y lealtad hacia ella hoy en día las personas dicen eso como si significara nada para ellos más que una simple frase de cordialidad. –bebió un trago de cerveza para refrescar su garganta.
-A diferencia de usted que puedo ver que, si honra esas simples, pero a la vez tan grandes palabras hablando de Eliwood no debería tardar mucho en llegar a nuestro encuentro. –dijo dando una pequeña ojeada a la entrada de la taberna. –Estoy de acuerdo con sus ideales Argus, muy a la antigua como lo es todo en este sitio déjeme decir, hemos llevado estas tierras con la misma disciplina que los marqueses anteriores, tanto el padre de Lord Eliwood quien fue un excelente marques a la par de mi difunto hermano quien fue marques de Ostia, ambos llevamos a cabo nuestra labor con el mismo ímpetu que ellos nos inculcaron en vida, por eso para mí y sin lugar a duda para el marqués de Pherae la palabra de una persona es algo que se toma muy enserio en estos lugares, en cuanto a los contratos es bueno que se tome la molestia de analizar todo detalladamente al tomar un encargo sea cual sea del lugar que provenga dicho encargo, le aseguro que nuestra causa es justa  y espero que para usted también lo sean sin embargo siéntase en todo derecho de rechazar esto si no le parece lo correcto. –tomo un pequeño sorbo de cerveza para así terminar su charla privada que estaban teniendo hasta el momento. –Una cosa me gustaría decirle, completamente fuera de todo esto, en algún momento me gustaría que se hiciera presente en Ostia, seria de mi agrado poder tenerlo como aliado en este territorio, ¿mi oferta? le ofrezco refugio en Ostia al igual que suministros para su estadía, incluso entrenamiento militar a las personas que lo necesiten y se sientan capacitadas, en Ostia no existe persona que no sepa manejar una espada o este familiarizado con las armas, al ser la mayor fuerza militar de toda Lycia nos centramos en que al momento de que la injusticia surja todos estén capacitado para luchar codo a codo ya sean soldados, campesinos o simples mercaderes, considere esto una oferta posterior a este trabajo pero como ya dije pásese por Ostia y discutiremos en mejores términos, esta propuesta no se ha llevado a cabo todavía.

Un relinchar de su caballo se escuchó a las afueras, sin embargo, no era un relinchar de agonía ni nada similar sino uno el cual demostraba la felicidad del corcel no cabía duda que su compañero había arribado al lugar. –se levantó de su silla y extendió la mano esperando que el pelirrojo aceptara el apretón de manos. –Además seria bueno coordinar algún combate en forma amistosa con usted déjeme decirle que me encantaría chocar acero con su persona. –expreso con gran firmeza en sus palabras. -Bien creo que el marques de Pherae a llegado por fin. -dijo soltando asi la mano de Argus y poniendo atención hacia la entrada del lugar.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 5:14 am

....La explicación acerca de su gremio y del procedimiento que seguían parecía haber sido bien recibido por el marqués, cosa que marcaba un buen comienzo para lo que fuera que estaba por producirse entre él y aquellos nobles. El varón se había hecho cargo de dejar claro desde el principio cuáles eran los ideales de su grupo y qué clase de encargos recibían, así como cuál era el tipo de trabajos que no aceptaban. La conducta del otro guerrero al respecto indicaba, aparentemente, que entonces la razón por la que buscaban emplearle era digna y justa. O que, por lo menos, lo era a los ojos de ellos.

....- ¿Qué le puedo decir, lord Hector? ¡Con la edad que tengo es difícil que mi forma de pensar y de actuar no sea a la antigua en casi todo! ¡Ja, ja, ja! - Rio de forma bastante sonora y estridente, algo habitual en él. Y es que para el mercenario la persona que tenía delante debía ser más joven que él por unos pocos años, lo suficiente como para él sentirse "más a la antigua" que su interlocutor. - Pero déjeme decirle que me alegra comprobar cómo no soy el único hombre con un pensamiento así, y que incluso una persona de tan noble origen como usted piensa igual. Una persona debe hacer lo posible para conducir su vida por el camino de la rectitud y de las virtudes, entre ellas la honestidad y el saber cumplir la palabra. - Asintió con la cabeza para enfatizar su afirmación, y seguidamente volvió a beber de su jarra hasta hacer que apenas quedase tan solo un tercio de su contenido.

....De pronto se hizo presente un nuevo giro en la conversación, y una nueva sorpresa para el pelirrojo: una oferta por parte del marqués de Ostia. Sus palabras nutrieron el germen de una idea que ya había estado presente en la mente del mercenario pero con el tiempo había quedado en el olvido: alianzas. Unas cuantas uniones diplomáticas podían fortalecer bastante al gremio, otorgarle numerosas oportunidades y beneficiar a sus integrantes. En especial si dichas alianzas se forjaban con individuos que poseían una mentalidad similar a la de él.


....- Su oferta me honra y me halaga, marqués. Con mucho gusto cuando toda esta jornada termine y pueda cumplir con el encargo que el príncipe de Altea e incluso lord Eliwood me hagan me pasaré por sus tierras para visitarle. Antes de eso podríamos, incluso, comunicarnos por correspondencia si usted así lo desea. - Sonrió con mayor amplitud e inclinó la cabeza una vez más, aunque en esta ocasión de manera más marcada. Era la única forma que le venía a la mente de cómo mostrar la etiqueta adecuada frente a alguien de ese rango. - Su propuesta resulta sumamente tentadora y benéfica para nuestro gremio, y solo me queda desear que a cambio podamos ofrecerle tanta o más ayuda como la que usted nos estaría otorgando. - Dejó claro, así, su interés por las palabras del otro. Pero hasta ahí había llegado esa conversación en particular, o así lo indicó por lo menos el sonido de un caballo que procedía desde afuera de la posada. El último anfitrión ya había llegado.

....Imitó a su compañero y se levantó de la mesa, recibiendo su mano con la propia y ofreciéndole un estrechón con la misma firmeza y fuerza mostrada la primera vez en que se habían tomado de las manos, varios minutos atrás. -
Será un gusto entrenar con usted en alguna ocasión y aprender de sus habilidadse. Tal vez cuando le visite podamos realizar la práctica. - Se apresuró a contestar lo dicho por el otro antes de soltarle y girarse hacia la entrada del lugar, expectante ante la idea de qué clase de hombre sería el segundo marqués. A partir del que ya había conocido fue creando un boceto en su mente de cómo podría ser el de Pherae: quizá un hombre alto y fornido, con una apariencia que delataba las innumerables batallas que había enfrentado y ásperas manos que atestiguaron intensas horas de práctica, ejercicio físico y combates.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Ene 13, 2016 5:18 am

Al fin, sus preparativos estaban completos. Era inverosímil el esfuerzo que había tomado malabarear sus ocupaciones aquellos días, que de súbito se habían tornado tan ajetreados, para hacerse siquiera un tiempo para recibir a un invitado. No podía quejarse, sin embargo; al fin quedaba aprobado su tratado militar con Altea y si estaba ocupadísimo, era por excelente motivo, redactando los documentos pertinentes y coordinando la gran campaña. Hacía semanas de que podía salir de su estudio y del castillo libremente, pero se alegraba. Las cosas estaban por cambiar. Algo comenzaría allí que podía, quizás, enfrentarse al aciago curso de la historia y comenzar a revertir los daños.

El grupo de mercenarios que se enviaría a Altea sería uno de los primeros pasos. La reunión de aquella tarde entre Hector y el líder de la agrupación era de suma importanca, generándole cierta ansiedad el hecho de no poder estar allí sino por un escaso intervalo. No desconfiaba de Hector, los años ciertamente lo habían hecho más diestro en diplomacia de lo que en su juventud había sido, pero era de suponerse que todo dependía de la clase de persona con la que tratara. Y si el mercenario no había demostrado ser de confianza... tan sólo podía esperar que las cosas estuviesen en orden y que, en la posada, no tuviese ocasión de ver el hacha de Hector blandida por motivo alguno.

Pese a lo corto del trayecto entre el castillo y el hospedaje asignado, cabalgó para acortar el tiempo gastado. Dos guardias reales le flanqueaban, portando estandartes del marquesado de Pherae, pese a que los mismos pendían ya de las patas traseras del blanco corsel del marqués. Sus ciudadanos le saludaron como siempre a su paso, reuniéndose con un alegre murmullo; lo usual era que el marqués cruzara cada par de días la ciudad por algún motivo u otro y, en el fondo, se aseguraba de hacerlo, pues su tranquilo saludo, su familiaridad con muchos de lo ciudadanos y su sola presencia transmitían una sensación de seguridad. Falsa o verdadera, consideraba menester que aquello se mantuviese, la imagen tan cuidadosamente construida era parte del equilibrio de Pherae. Se apeó del caballo, dejándolo a cargo de sus guardias personales, e intentó hacer breves sus intercambios para ingresar prontamente a la posada.

No supo si sentirse aliviado o preocupado por la imagen que le recibió. Ciertamente no le tranquilizó el atisbo de conversación que llegó a captar al ingresar, la palabra "entrenar" había saltado a su atención en el momento exacto en que cruzaba el umbral, y lo siguiente que vio fue insólito: Hector junto a una versión más roja y quizás algo mayor de sí, un hombre de muy similares dimensiones y muy similar ademán, lo adivinaba tan sólo de ver su postura. Él, revestido en un traje de fina tela bordada, protegiendo sus manos con guantes blancos y llevando a su espalda una capa ligera, se sentía como un elemento de lo más descuadrante en la imagen. Su mirada se posó enseguida en Hector y en las señas de recientes heridas que portaba. Se aproximó en su andar recto y aunque se sintiese de lo más fuera de lugar haciéndolo, dio una pronunciada reverencia ante los hombres.

- Buenas tardes, caballeros. - Volvió la vista primero hacia el mercenario, esbozando una cordial y practicada sonrisa el presentarse. - Eliwood, marqués de Pherae. Un gusto conocerlo. - Y entonces se volvió hacia Hector, sin borrar su sonrisa al interrogarlo enseguida, tenaz. - ¿Estabas retando a este hombre a duelo, Hector? ¿Con tus heridas? Sepa excusarlo, caballero, lo más probable es que se haya lastimado directamente en la cabeza, y no sea capaz de percibir sus limitaciones... -

Miró de reojo a la mesa. Específicamente, a las jarras de cerveza sobre esta. Internamente se encomendó a los dioses al hacer amago de tomar asiento, cuidadoso de no sentarse sobre su capa ni ensuciar sus guantes blancos en cualquier cosa. Quizás dejar a Hector a solas con aquel hombre no había sido causa de preocupación, sino todo lo contrario, y hubiese debido encargarle la totalidad de la reunión. Aún así, el tema a tratar era lo suficientemente importante como para exigir su presencia y su atención. - Me disculpo por mi tardanza, son tiempos algo complicados y he tenido muchos asuntos domésticos de los cuales encargarme antes de tener tiempo fuera del castillo. Ahora bien... - Se acomodó en su lugar, pidiendo bebida tan sólo porque habría sido descortés ocupar el asiento sin ello. Por supuesto, su jarra de cerveza era más o menos la mitad de las otras dos, y rogaba que hubiesen tenido sólo una jarra cada uno. Miró a Hector de soslayo, aparentando la cordialidad usual pero esperando a encontrar en su gesto una señal de si veía confiable o no a aquel caballero. - ¿Qué tanto has tenido oportunidad de informarle, Hector? No quisiera ser repetitivo. -
Afiliación :
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Cargo :
Marqués de Pherae

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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2016 3:37 am

Era una mañana de Pherae, y la clientela habitual se había retirado ya de la taberna, el silencio reinaba en la taberna Roca del Guía, una calma era percibida por los que se encontraban en su interior, si hubiese soplado el viento, este habría suspirado entre las ramas, habría hecho chirrear el letrero de la posada, abría echo tintinear los pequeños adornos que se encontraban dentro de ella, el silencio era roto por la conversación que dos hombres llevaban a cabo, más aun por el ingreso de una tercer persona al recinto. El hombre tenía el pelo rojo como el fuego. Sus ojos eran claros y distantes como el azul del cielo, y se movía con la sutil certeza de quienes saben muchas cosas.

Con ambos hombres en pie, con una estatura sumamente importante el hombre ingreso a la posada, el hombre con el cabello azul dirigió una sutil mirada a quien tenía en frente al escuchar sus palabras, presto suma atención a los sonidos salidos de entre sus labios, como de costumbre no sería necesario presentarlo ante nadie. El marques había escuchado las palabras del otro gigante que se encontraba en la escena, sin embargo, tomar la decisión de no responder en ese momento fue la mejor idea a su parecer al ver que parecía recriminarle su apariencia, palabras que no eran de sorprender viniendo de su compañero, el hombre soltó un leve suspiro al ver que el reproche no terminaba ahí, sino que también menciono el hecho de que se le había propuesto un entrenamiento al pelirrojo. –No es duelo, es un simple entrenamiento, además las heridas sanarán tarde o temprano, y serán remplazadas por unas nuevas. –Dijo Héctor ante las palabras de Eliwood.

El hombre procedió a tomar asiento, al igual que su compañero, prestando atención a la disculpa del marqués de Pherae dirigió una nueva mirada hacia él. –Despreocúpate, nos ha dado el tiempo necesario para platicar un largo rato. –Expresión posterior que se llevó a cabo a las palabras de su camarada. El posadero apareció con una jarra de cerveza que se le fue entregada a Eliwood luego de haber hecho el llamado de atención al posadero.
Años de estar junto a su compañero le habían enseñado sus mañas, tanto al momento de entrenar o como en el caso que se estaba dando en este momento, su forma de comunicarse entre sí, la mirada fue notoria para el hombre, un intercambio de miradas se produjo por un segundo entre ambos marqueses, un sutil movimiento de cabeza dejo en evidencia que había percibido el mensaje de Eliwood, asintiendo levemente, dirigió su mirada hacia el centro de la mesa al conciso que introdujo la mano entre sus ropajes sacando así la carta que se le había sido entregada con anterioridad por Argus. Las palabras del marqués de Pherae resonaron en el aire, al mismo tiempo que Héctor deslizaba por la mesa la carta hacia donde estaba Eliwood.

El hombre aclaro sutilmente su garganta instantes antes de comenzar a informar detalles que su compañero desconocía. –Me tome la molestia de averiguar algunas cosas sobre la asociación que posee el hombre que tienes a tu lado, por desgracia no fue tan abundante como lo hubiera esperado, aun así, toda esa información fue corroborada al tener una charla con él. No cabe duda que el nombre de “La Guardia” resuena con fuerza en el continente de Tellius habiendo llevado a cabo batallas para liberar diversidad de zonas de las amenazas de los enemigos, pero eso no es lo que nosotros buscamos podríamos pedir a cualquier grupo de mercenarios que lleve a cabo el trabajo, “Creo que un líder no es líder sin sus subordinados”
esas palabras fueron dichas por ese hombre, creo que una persona que valore de tal manera a sus subordinados es digna de confianza. No obstante, con todo lo que me ha contado sobre dicho grupo me a quedado claro que no es un simple grupo de mercenarios que se especializa en matar por dinero, sino que también acoge a los necesitados, aquellos que sufrieron la desdicha de un ataque, una herida de gravedad o simplemente el hecho de querer empuñar un arma para pelear por sus tierras.
–Tomo una leve pausa remojando sus labios en su bebida, antes de proseguir. –Por mi parte creo que pueden llevar a cabo el trabajo, al guardar gran cantidad de valores que hoy se ven desvanecidos en palabras sin peso alguno. Sin embargo, creo que el más indicado para explicarte las cosas es el mismo líder del grupo. –Dijo, dedicándole una mirada a Argus, esperando que agregara algún detalle a lo que el marqués había expresado.

Una mirada de seriedad fue dedicada a Eliwood, aun habiendo dicho todo eso, su compañero no era tan confiado como para aceptar de primera mano. Argus debía convencer a Eliwood tal y como lo hizo con Héctor, cosa que sería un poco más difícil de hacer viendo que su compañero es muy detallista, ante todo.
–Por cierto, no he mencionado de que se trata el trabajo, si tú crees que están aptos para llevarlo a cabo puedes explicar un poco de que se trata.
–Dijo con voz seria y firme.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2016 10:17 pm

....Resultaría sumamente severo decir que el mercenario se llevó una decepción al contemplar al marqués de Pherae, pero innegablemente se sorprendió ante el increíble contraste que existía entre sus dos anfitriones. Parecían reflejar las dos caras de lo que uno esperaría de un líder político: mientras uno de ellos resultaba una figura de constitución imponente y con las huellas de la batalla impresas en su piel, claro indicio de que luchaba hombro con hombro con sus subordinados sin considerarse a sí mismo superior a ellos, el otro tenía un porte elegante y grácil, vistiendo de manera recatada, dando a entender que era alguien que le daba mayor importancia a otros aspectos más sociales, e igual de importantes, de su profesión.

....Creyó notar un atisbo de reproche en las palabras del marqués de Pherae hacia el de Ostia, razón por la cual el mercenario trató de apresurarse en salir en defensa de este último. -
¡No se preocupe, lord Eliwood! Lord Hector amablemente se ofreció a realizar una práctica conmigo en algún futuro pues, sin lugar a dudas, un mercenario como yo tiene mucho que aprender de hombres como ustedes que han tenido una respetable instrucción en el arte de la batalla. - Concluyó su improvisada defensa con una sonrisa, e inmediatamente después se apresuró en tomar asiento al ver que el recién llegado así lo hacía.

....De pronto había comenzado a sentirse más nervioso. En el primer marqués llegó a ver alguien similar a él en varios aspectos, y tal cosa generó cierta confianza en su persona. Pero no podía decir lo mismo del segundo, quien parecía mucho más cuidadoso y severo, haciendo que el varón se cuestionara cómo debía comportarse en una reunión de ese tipo. Y el nerviosismo no hizo sino aumentar cuando sus dos acompañantes comenzaron a intercambiar palabras mutuamente, llevando a cabo una conversación que le hacía sentirse en medio de algún interrogatorio, o como objeto de alguna evaluación. ¿Sería ese escrutinio un procedimiento que habían ideado para garantizar que el príncipe no perdiera su tiempo con un mercenario indigno, o algo por el estilo?

....Guardó un respetuoso silencio mientras ambos conversaban, por lo menos hasta que el más fornido de los dos nobles pareció cederle la palabra al solicitar que añadiera cualquier dato que hiciera falta con respecto a su organización. Adoptó una postura lo más erguida posible en su asiento y carraspeó la garganta para aclararse la voz. -
Siendo honestos no tengo mucho que añadir. Tal como lord Hector le ha explicado, La Guardia ejerce otras funciones además de actuar como mercenarios. De hecho esta profesión la llevamos a cabo para poder costear las demás actividades, así como un medio para alcanzar nuestro objetivo principal. Somos promotores de la paz, de la vida, del respeto y de la igualdad, por lo menos en la medida de lo posible. Tratamos de hacerle frente a varios problemas que a menudo dificultan la vida de los más humildes, y otras veces incluso de los más nobles o pudientes, pues sabemos que no siempre el ejército tiene el tiempo para hacerle frente a esas cosas, o tiene otras prioridades más urgentes. Asimismo también actuamos como refugio para personas que buscan un hogar: desertores, exiliados, sobrevivientes de guerra, etcétera. Y si bien tenemos cede en Begnion, nuestros intereses abarcan a todos por igual, sin importar su origen.

....Concluída la explicación, el mercenario volvió a permanecer en silencio mientras su mirada se paseaba, expectante, de uno de sus acompañantes al otro. Se sentía sumamente curioso ante ese presunto trabajo del que estaban hablando, y que tanto le hacía pensar que esa reunión en particular no guardaba una relación tan estrecha, como él había creído, con la audiencia que tendría en Altea. Se sentía tentado a preguntarles de qué trabajo hablaban, en qué podía servirles, pero sospechaba que revelar su curiosidad o impaciencia resultaría contraproducente tanto para su imagen como para la de su gremio.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Lun Feb 01, 2016 1:36 am

Apretó los labios un poco, bastante descontento con la facilidad con que Hector aceptaba sus heridas. De entre ambos, Argus sonaba bastante más razonable respecto a entrenar; no dejaba de ser la personificación de lo que Eliwood conocía por 'mercenario', tosco en aspecto y en ademanes, pero al menos tenía la sensatez de distinguir y apreciar un estilo de combate estudiado, en contraste a uno desarrollado naturalmente. Aquello le hizo asentir aprobatoriamente. - Dándole nueva consideración... sí, quizás a Hector le beneficie probar con otro compañero de entrenamiento. - Implicando, por supuesto, que él mismo era el usual. Sabía bien que no daba la más justa impresión, con lo diferentes que lucían, pero lo cierto era que empataban más de lo que conseguían tomarse ventaja el uno al otro. - Cierto es que quienes estudiamos el combate tenemos nuestras mañas. Algo nuevo y distinto puede venir bien; si venciera usted a Hector, me divertiría bastante. - Al decir aquello codeó apenas a su amigo, tan sutil y casual el roce que no parecía que lo hacía, y a su vez, tan formal su tono que era difícil distinguir que estaba bromeando de buena gana.

Recibió su cerveza así como la carta que Hector le extendía, tomándose con suma calma el tiempo para leerla minuciosamente. Despreocupado respecto a la tensión y los nervios que causaba en el ancho pelirrojo, mantuvo un serio semblante apenas interrumpido por cortos sorbos a su bebida, procesando a su tiempo lo que estaba allí escrito y lo que Hector le informaba. No se adivinaba en su gesto rastro alguno de lo que opinaba al respecto. Lo cierto era que kamás había lidiado extensamente con hombres como aquel, personajes de una profesión que a su padre y tutor le había agradado muy poco. Era un nivel del mundo que apenas conocía. Había visto, sin embargo, que el veredicto de Hector era positivo, y eso tornaba su disposición un largo camino a favor del extranjero.

Comenzaba a hacerse una idea de la clase de persona que era. Alguien que valoraba a sus tropas, y que a la vez era parcialmente responsable de que allí estuviesen; si se dedicaba a tender una mano a los necesitados, era muy posible que la mitad de su ejército fuese esa clase de personas. Al final, lo que hacía era cultivar soldados que, por seguro, debían ser increíblemente fieles a él. A través de los ojos de un diplomático en lugar de los de un guerrero, era aquello lo que saltaba a su atención. Argus podía ser alguien muy gentil, o un experto manipulador a largo plazo. Desvió la mirada hacia él cuando tomó la palabra, encontrándole curiosamente bien hablado para tratarse de un mercenario. Sonrió ante aquello, agradablemente sorprendido. Había creído que alguien de su estatus sería bastante menos capaz de dar un discurso claro.

- Comprendo. Pone usted su labor de refugio antes que la de espada contratada, ¿no es así? Comparto su ética. Ni yo ni el príncipe de Altea trabajaríamos con personas sin ética, o personas que pongan en riesgo la seguridad de nuestra gente, sin importar cuan simple o complejo sea el trabajo en cuestión. Es alguien gentil, después de todo. Creo que nos llevaremos lo suficientemente bien. Ah, dicho sea, de todos modos, que jamás he trabajado así con un mercenario, así que es un poco sorpresivo para mi... - Mencionó con cierta ingenua fascinación por todo el asunto. Era un noble de molde, después de todo; criado y crecido entre nobles, confinado siempre a aquel limitado mundito, no podía sino encontrar fascinantes los escalafones mundanos con los que tan rara vez llegaba a converger. Una sonrisa se dibujó en sus facciones mientras regresaba a Hector el documento prestado. Había dicho que le correspondía dar las explicaciones pertinentes, si decidía que estaría bien, y no veía problema con ello. - Sí, no creo que sea problema. Veamos... - Sopesó brevemente por donde comenzar. No era ligero asunto y suponía que lo mejor sería dárselo todo a entender.

- Existe aquí, en Lycia, un movimiento de características similares en ciertos aspectos y muy distinto en todos los demás. Un grupo que carga ideales de ayudar al prójimo, pero en su constitución y funciones desdeña a la milicia local, tachando de corrupto e ineficiente al gobierno. Aunque sus intenciones sean benignas por ahora, su propaganda causa más daño que beneficio a la sociedad de Lycia y temo que, de permitir que continúen presentes, se desaten situaciones de seria tensión civil, o peor. Es por esto que he debido de desconfiar seriamente de la profesión mercenaria y de los grupos independientes; es fácil, aún con buenos ideales, realizar un movimiento políticamente pernicioso. Sé ahora, sin embargo, que es usted un hombre de confianza y que será bien recibido tanto aquí como en Altea. - Explicó fluidamente, aunque cada palabra estaba siendo elegida con delicadeza. Era simplemente que tenía mucha práctica en construir sus discursos exactamente como los quería, más de la que un hombre honesto debía de tener. Con una amigable sonrisa se dirigió nuevamente al pelirrojo, suavizando finalmente su seria mirada. - Es por ello que me abriré el camino a su viaje a Altea y le proveeré de todo lo que necesite. Por otro lado, y es este el trabajo al que se ha referido con anterioridad mi estimado compañero, pediré de usted y los suyos que, en su paso por Elibe o en cualquier futura visita, esté atento a la presencia de aquella agrupación. De verla, me gustaría que sea retirada del reino. Por la fuerza, si es necesario. La estabilidad de Lycia ha de ser protegida, y por supuesto, se le pagaría por cada insurgente que enfrente y expulse. Hay formas de reconocerles, hasta donde tengo entendido, ¿no, Hector? - Y de tanto en tanto, entre su habla, bebía un poco, pero tan medido era en ello que apenas y llegaba a la mitad del vaso. Muy cuidadoso con su alcohol, si estaba en una reunión laboral.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 13, 2016 9:45 pm

Aun temprano en la ciudad de Pherae los tres individuos proseguían con su plática, el sonido del desliz de la bebida por la garganta del marques era notorio en los momentos de gran silencio, el rose de la tela al ser limpiadas las jarras utilizadas en la noche anterior lo era igual. Estando los tres en sus lugares la situación tomaba un giro de seriedad a un tono más relajado. El pelirrojo de mayor estatura tuvo la amabilidad de decir unas palabras ante el reproche que se le había hecho al marqués, gesto que fue agradecido por este dedicándole una leve mirada y un sutil movimiento de cabeza. Héctor comenzó a beber de su trago cuando noto un muy leve golpe de su compañero si hubiera sido la mano se podría considerar una caricia, el hombro dedico una mirada hacia el pelirrojo y apoyo su jarra sobre la mesa, una sonrisa era notoria en su rostro, la misma sonrisa que se daba el lujo de tener únicamente con él. –Ya quisieras que sucediera eso Eliwood ja ja ja –Dijo el peliazul con un tono burlón que rara vez dejaba a salir a la luz esa parte infantil de él.

Héctor guardo silencio cuando fue tiempo de que el marqués de Pherae hablara, miraba fijamente a la mesa con la mirada perdida, algo muy inusual en el esto se debía a que una camarada a quien le tenía mucho aprecio estaba involucrada en este tema, nunca tuvo la oportunidad de preguntarle sobre las razones que las llevaron a tomar esa decisión, también preguntarle si su forma de ser marques le parecía incorrecta, incluso debió ir al campo santo de Ostia a tener un momento a solas con los restos de su hermano, por más difícil que resultara para él la traición era la traición y era algo que él nunca perdonaba. «¿Por qué debimos llegar a este punto?» el hombre sujetaba su jarra con la mano derecha ejerciendo presión inconscientemente hasta llegar al punto de hacerla agrietar, el sonido fue notorio para todos.

Una vez termino de hablar su compañero y le dio la palabra su actitud cambio respecto a todo, soltó la jarra apoyando ambos codos sobre la mesa y juntando ambas manos comenzó a responder lo que su camarada le había pedido. –Como ha dicho el marqués de Pherae efectivamente existe una forma de reconocer a los miembros que llevan a cabo el movimiento mencionado con anterioridad, al parecer llevan consigo una capa bordada con su escudo, este escudo se podría considerar con la forma de una espada con alas a ambos lados, pero no se preocupe, se le entregara un dibujo detallado echo por mi consejero si es que decide aceptar lo que le ofrecemos. –Héctor expresaba con gran seriedad sus ideas, de momentos intentaba recordar con mayor claridad el escudo que llevaban, pero eso conllevaba a pensar en alguien más. –Ninguno de nosotros queremos que se derrame sangre, únicamente pedimos el respeto que creo que nos merecemos por ser los pilares que mantenemos sobre toda las cosas o al menos intentamos conservar la seguridad y paz de toda Lycia, Argus lo considero una persona con grandes ideas y muy firmes ante toda situación que se le presenta, en el caso que la batalla sea inevitable y siendo así decida no luchar le pediré que tenga la amabilidad de notificarme tanto a mi como al marqués de Pherae el lugar donde fueron avistados los miembros de este gremio, así nosotros podremos tomar medidas ante su ubicación. –Decía con gran seriedad sin desviar la mirada de Argus. Tomándose un momento para tomar aire continúo hablando. –La última palabra la tiene usted Argus. –Sus palabras fueron directas y extremadamente serias ya no había mucho de que más hablar en base al tema, el hombre dejo descansar su espalda sobre el respaldo de su asiento esperando con paciencia la respuesta del pelirrojo.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 21, 2016 5:44 am

....La situación se tornó un poco incómoda para el mercenario extranjero cuando el marqués de constitución esbelta dedicó su entera atención a la carta. Le era imposible no sentirse evaluado por ambos acompañantes, y de ser así hasta el menor error podría ocasionar que todo el gremio perdiese la oportunidad de beneficiarse de un posible encargo sumamente importante. La mano con la que sostenía la jarra de cerveza condujo el recipiente hasta los labios para realizar unos cuantos tragos, tan silenciosos como podía, en lo que el tiempo continuaba transcurriendo durante la lectura del otro pelirrojo.

....Cuando finalmente el silencio se disipó, le alivió sobremanera escuchar la buena opinión que pareció formarse el líder de Pherae de su persona. El mercenario, por lo visto, logró expresar adecuadamente la visión con la cual guiaba a su gremio, y dejar en claro que a diferencia de otros mercenarios ellos sí poseían un código para seguir durante su día a día y sus misiones. -
Agradezco profundamente sus palabras, lord Eliwood, y me siento honrado de saber que tanto usted como lord Hector han tenido tan buena opinión de La Guardia. Espero que nuestros caminos continúen cruzándose, y que siempre sea de manera así de grata. - Se sentía sumamente extraño hablando de esa manera, sin importar cuántas veces lo hubiese tenido que hacer en Tellius al lidiar con ciertos nobles y mercaderes. Le hacía sentir como ajeno a sí mismo, y temer que en cualquier momento dijese una estupidez al intentar sonar educado.

....Tan pronto la explicación inició el pelirrojo supo que era el momento de volver a guardar silencio. Finalmente los dos caballeros que le recibían trataban directamente el tema que deseaban conversar con él sin más preámbulos ni exámenes. Pero a pesar de que su curiosidad estaba siendo saciada le resultaba bastante complicado sentirse del todo alegre o cómodo. Esa reacción podía deberse a dos motivos: en primer lugar su gremio estaba acostumbrado a lidiar con emergidos y, en otros casos, con bandidos, ladrones, asesinos y otra clase de criminales; lo que le estaban contando parecía encontrarse en un área gris dentro de sus trabajos, pues no le estaban solicitando tratar directamente con los misteriosos invasores, ni tampoco con individuos de baja moral. Lo que parecía estar ocurriendo era una clase de altercado político, algo que podía intentar solucionar mediante la palabra pero frente a lo cual no sabía cómo reaccionar si necesitaba emplear la espada.

....El segundo motivo se encontraba junto a los dos pelirrojos, mirando totalmente absorto la mesa que los tres rodeaban, como si algo en aquel tema de conversación le estuviese produciendo alguna clase de congoja. ¿Quizá miembros de sus tierras, o de su propio ejército, se habían unido a los mercenarios aquellos? O tal vez le sentaba tan mal como a él tener que tratar con personas que no tenían necesariamente una mala intención, sino sencillamente una forma errada de ejercer sus ideales. Fuera cual fuera el caso, la conducta del caballero de hebras azules acrecentaba la atmósfera de seriedad que los rodeaba.


....- El tema del que me hablan es, sin duda, un asunto delicado y comprendo la preocupación que tienen al respecto. Les puedo dar mi palabra de que si mis muchachos o yo llegamos a cruzarnos con cualquier grupo, sea cual sea, que muestre una conducta perniciosa hacia ustedes o sus respetables marquesados trataré de darle una solución, en especial una en la que no haya un derramamiento de sangre. - Sintió que esas palabras eran la forma más diplomática de responder a lo que le solicitaban. Si se daba la situación y era necesario tomaría cartas en el asunto, pero, tal como le había solicitado el más fornido de los marqueses, dándole prioridad a la palabra antes que a la espada.

....- Desearía aprovechar esta reunión, si no les molesta, para consultarles algo más. Quisiera saber si por casualidad podrían compartir conmigo alguna información que posean con respecto a los emergidos de estas tierras. En Tellius he tenido que lidiar con más de un ejército de esos enemigos, y he procurado apoderarme de algunas de sus banderas tras la victoria. Luego de consultarle a algunas personas más instruidas que yo me han indicado que algunas pertenecen a Elibe. - Las amplias manos del mercenario se situaron sobre la mesa, entrelazándose la una con la otra mientras su rostro adoptaba un gesto más serio. - Basta con verlos para saber que sus marquesados nada tienen que ver con esos invasores, y tampoco estoy insinuando que ustedes o los suyos estén colaborando con ellos, pero pensé que al venir de este mismo continente ustedes sabrían indicarme desde dónde o algo por el estilo.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Vie Feb 26, 2016 1:52 am

A fin de cuentas, estaba tan fuera de su elemento como podía estarlo Argus. Él, como hombre de cuna plateada, sorprendiéndose de cada palabra bien dicha por el mercenario y entrelazando lo que había imaginado de tal profesión con lo que la realidad le presentaba; exitosamente ponía, como siempre, un semblante serio y formal que diese riguroso peso a cada detalle de la reunión, pero lo cierto era que estaba hasta algo divertido. Era una experiencia interesante, cuanto menos. Estaba juzgando con menos intensidad de la que a simple vista podía apreciarse, por lo demás, sin adivinar en absoluto que tal reunión fuese un momento de presión. Para él, un lugar tan casual como aquel sólo podía resultar en un encuentro hasta muy relajado para su gusto.

De todos modos no cambiaba su proceder ni su comportamiento. Sujetando la jarra de cerveza y bebiendo de esta como si de un licor fino se tratase, cuidadoso en esos detalles tanto como lo era en su habla, calculó que había tratado con la suficiente seriedad cada aspecto, aún careciendo de un salón apropiado o documentos redactados previamente. Podía decir lo mismo o más de Hector; no necesitaba mirarlo para presentir la tensión en él, y preocupaciones era lo último que pretendía darle. Al escuchar un fino crujido resonar a su lado, como hielo o vidrio trizándose en su interior sin terminar de romperse, imaginó con claridad lo que ocurría y apoyó los dedos en el antebrazo de su viejo compañero de forma pasajera. - Mantengámonos calmos. - Sonrió, tratando las cosas de forma ligera donde sentía que era conveniente.

Era poco, después de todo, lo que restaba exponer. Aún menos después de los detalles que Hector proveía; detalles que él mismo desconocía, preguntándose aún cómo había logrado hacerse con ellos, pero confiándolo a él al fin y al cabo. Quieto en su sitio, paciente como cualquier hombre acostumbrado a los protocolos, se sorprendió de contar tan prontamente con una conclusión de parte del mercenario. No escapaba a su atención la cuidadosa elección de palabras y el resguardo de cierta neutralidad; supuso, pues, que no era falto de experiencia en nada de eso, ni tratar con situaciones delicadas ni hablar con sumo cuidado frente a contratistas de estatus. Qué curiosas podían llegar a ser las vidas de personas como aquella. Suavizando su gesto, bajó los hombros y tomó lo que para él era un ambicioso y largo trago de su bebida, seguramente lo normal para aquellos con quienes compartía mesa; al bajar la jarra, pronunció de a forma más despreocupada posible las palabras que, según sentía, quedaban faltando en la ocasión. - Fantástico. Remitiré al príncipe Marth nuestro visto bueno respecto de usted y su organización, entonces. Podrá proceder hacia Altea en breve, se le recibirá con los honores debidos de un invitado oficial. - Sentía la necesidad de dejar en claro que había habido cierto juicio allí, que la seguridad del líder de Altea era cuidada por más de un escudo o una frontera, como también que las pruebas habían pasado y todo estaba más que bien. No dudaba, de igual modo, en usar la palabra 'nuestro' en lugar de referirse sólo a su propia impresión, Hector había sabido mostrarle la suya sin necesariamente expresársela.

- A su disposición, Argus. - Breve, atendió a la petición del mercenario; un regente manejaba comúnmente una buena cantidad de información de la que el público general no disponía, era perspicaz de su parte aprovechar de realizar preguntas. No obstante, no era mucho ni era particularmente alegre el informe que de ese asunto podía dar. Soltó un leve suspiro y negó con la cabeza, indicando que con ese asunto no llegarían a buena conclusión, antes de responder. - Así que en Tellius. Similares noticias me han dado desde Akaneia, inclusive desde Altea, nuestro reino aliado... hasta lo que podrían considerarse pruebas fehacientes, Argus. Hace un tiempo recibí una armadura completa de uno de aquellos emergidos, conservada en perfecto estado y entregada directamente a mi. Una armadura de alguien que portaba estandartes de Lycia. - Dijo. Era una historia con cierta antiguedad ya, y aunque presentaba un aciago panorama, consideraba necesario mencionarla. - Resultó ser, en efecto, una perfecta armadura completa de Pherae. Desde el casco al escudo, todas y cada una de las piezas. Mas no han habido registro de armaduras como tal perdidas, mucho menos en las cantidades que se han visto fuera; imposible que hayan sido simplemente robadas. Tal sólo tengo mi palabra para respaldar mi inocencia. Cualquiera sería tan culpable o inocente como nosotros, asumo. -
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 07, 2016 2:37 pm

....Cuando el marqués mostró finalmente su aprobación, tras aquella reunión en la que tan frecuentemente se había sentido evaluado, pudo sentir cómo un peso abandonaba tanto sus hombros como su pecho. Realmente había temido cometer algún error, decir algo inadecuado o no mostrarse del todo digno para la tarea que buscaba encargársele, pero al comprobar que todo había salido bien se dio a sí mismo el lujo de sentir algo de alivio por siquiera unos segundos. Incluso pudo notársele más relajado en su postura y sus gestos: ya no se le veía tan tenso, y la sonrisa que ahora anidaba en sus labios se notaba más serena, menos forzada. - Muchas gracias, lord Eliwood. Procuraré que no se arrepienta de otorgarme su visto bueno. - Realizó una leve inclinación de cabeza en señal de respeto, único gesto que se le ocurría para poder agradecer al hombre que tenía delante de él.

....Pero todavía quedaba otro asunto por atender, y su interlocutor amablemente contestaba a las preguntas que él antes formuló, por lo cual permaneció en silencio escuchándole. Lo que el otro tenía que compartirle no le era, francamente, de mucha utilidad, pero incluso de esa forma le ofrecía cierta información. En ningún momento creyó que los altos dirigentes de los reinos estuviesen apoyando las invasiones al entregarles armas y barcos, pero sí había considerado la posibilidad de que su armamento hubiese sido robado para ocultar la identidad. Pero todo parecía indicar, por lo que su compañero le decía, que esa no era la causa.

....Pensativo, condujo su mano diestra hasta la barba y acarició la misma con la yema de los dedos. Todavía quedaban algunas incógnitas en el aire: ¿cómo hacían los emergidos para obtener estandartes y armaduras de otros reinos? Y, ¿qué objetivo tenían al fingir pertenecer a estos? La única meta que pareciera existir era la de sembrar el caos y la desconfianza entre los distintos príncipes, reyes y marqueses, pero no lograba imaginarse qué clase de individuo podría hacer algo así, o qué ganancia obtenía de eso.


....- No hace falta que me de su palabra, marqués. Le creo. Pero... si las armaduras no han sido robadas, ¿qué tal si pertenecen a auténticos soldados? ¿Por casualidad no han existido desertores en su ejército? O tal vez personas fieles a usted que han sido raptados y hechizado. - Era consciente de que eso último podía sonar un poco absurdo o supersticioso, pero había comprobado por sus propios ojos qué alcance tenía la hechicería, en particular la oscura, y no descartaba la posibilidad de que alguna magia de alto nivel pudiese jugar con la mente de otras personas. Y se trataba de algo que todavía no había tenido la oportunidad de consultar con cierta persona de su confianza. - O tal vez quienes se unieron a los enemigos no son sus soldados, sino aquellos que se dedican a forjar las armaduras para sus tropas. Es lo único que se me ocurre para explicar que existan emergidos portando la armadura de su ejército.

....Eventualmente dejó escapar un suspiro, pues sabía muy bien que solo estaba lanzando flechas al aire. Todo lo dicho por él eran hipótesis, y todas ellas sin ninguna base sólida en la cual sostenerse. Seguramente la explicación real seguía escapándosele de las manos. Acabó por trasladar la mano desde la barba hasta su propio rostro para acariciarse el puente de la nariz y, seguidamente, frotarse los párpados. Al acabar bajó la mano hasta la mesa y regresó la mirada hacia su interlocutor. - Creo que no tengo nada más que consultarle. Tampoco le culpo por no saber mucho sobre tales enemigos, pues por Tellius tampoco se conoce demasiado. Solo me gustaría pedirle que si, por casualidad, llega a enterarse de algo lo comparta conmigo, incluso si para ello debo pagarle de alguna forma, así sea con algún favor o un trabajo.
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Re: Entre similares y entendidos [Privado Argus - Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Jue Mar 17, 2016 1:46 am

Viendo a un hombre de tal porte y tal constitución inclinar la cabeza, debió de reconocer que parecía estar haciendo su mejor esfuerzo. En sus modales, en su habla, en todo; y no dudaba que tuviese cierta práctica, preguntándose con quienes se habría codeado para conocer como segunda naturaleza el modo de dirigirse a superiores. De igual modo, la intención era apreciada, si bien le generaba cierta ternura por lo inexperto. Curioso, dirigir impresiones así a alguien mayor y bastante más grande que el mismo Eliwood, pero tal era simplemente su naturaleza. Dibujó en sus facciones una sonrisa tranquila y correspondió con un gesto leve de la cabeza, manteniendo por lo demás lo impecable de su postura.

No esperaba que nada pudiese surgir a base de aquel viejo dato, la anécdota a la que había dado ya bastante atención, siempre infructuosa en resultados. Francamente, no esperaba que información buena o valiosa surgiese en absoluto aquellos días. La situación no se había calmado, definitivmamente no se trataba de eso, pero no estaban haciéndose particulares esfuerzos por investigar ni contaba aún con la clase de recursos para hacerlo; no era la prioridad, de momento. No obstante, con tan sólo su vieja anécdota dispuso el mismo Argus de un par de vías a considerar; suponía Eliwood que era la clase de actitud que tomaba un hombre que frecuentase mucho más las líneas frontales. Buscar desentrañar él mismo tan grandes dilemas era admirable, a su modo; él, lamentablemente, se veía demasiado lejos del enemigo, muy escasas sus interacciones con el mismo, como para tener tales oportunidades. Quizás, después de cierto tiempo, se había acostumbrado a verlo así.

- Han habido personas así. Varias, realmente. Sepa que lo he pensado; en la falta de comunicación de aquellos hombres he temido una variedad de cosas, la inconsciencia como una de ellas. Por ello es que no entro en combate con los emergidos si puedo evitarlo, y aún entonces, podría contar en mis dedos las veces que he decidido terminar la vida de uno en lugar de sólo apartarlo de estas tierras. Dudo en combatir algo que desconozco o alguien que no puede expresarme su voluntad... - Admitió. Eran declaraciones muy poco ligeras como para ser expresadas de tal forma, era consciente de aquello. Pero no traicionaba sus principios, aún si no era nada cercano a fácil evitar matar en un campo de batalla, convencerse a él y a los suyos de compadecerse en cierta medida de quienes les agredían. Jamás había sido fácil. Pero eran las fundaciones de su persona, y ocultarlas carecía de sentido si tan firmemente tomada estaba ya su decisión. Impasivo, no dudó en exponer con franqueza. - Mi esposa y madre de mi heredero es una de las personas que han desaparecido, como lo fue mi señor padre antes que ella. Ella no tenía otro oficio que el de una bailarina, pero mi padre era un paladín ejemplar. No puedo siquiera imaginar el horror de tener que verlo del otro lado de las filas, pero... es algo que he pensado. Me alegra mucho oír que no soy el único que considera la remota posibilidad de inocencia en aquellos hombres, Argus. Un guerrero es definido por su honor, su moral, su control y... por sobre todo, su misericordia. La presteza con que la mano guía al acero es la última de las prioridades, ¿no le parece? - Una leve inclinación de la cabeza, en reconocimiento aquella vez, tanto como una leve inclinación de la jarra antes de llevarla a sus labios para un corto sorbo.

- No había pensado, sin embargo, en quienes confeccionan las armaduras... ¿o quizás verdaderos expertos metalúrgicos, capaces de forzar réplicas así de fieles? Por supuesto, esto levanta muchas otras interrogantes... - Por un momento pensó en voz alta, bajando el volumen de su voz y dejando la jarra quieta sobre la mesa. Había sido bastante tiempo desde que se había dispuesto verdaderamente a pensar en ello; dejó a su mente divagar unos momento más, a la par de su compañero. - Desearía tener tiempo de ahondar más en ello. Ni siquiera he conseguido discutirlo con un estratega conocedor del caso, como he pretendido hacer. - Culminó con un suspiro, volviendo la atención al mercenario. Sin más preguntas. Temió por un instante haber incurrido en una falta de modales al hablar sin medirse, al enfrascarse en el asunto de sobra; una ofensa menor que a lo sumo retenía al otro unos minutos más de los que pretendía, pero podía clasificarse como una falta de modales al fin y al cabo, y cobraba para Eliwood desmedida importancia. Un gesto algo descolocado apareció en su rostro apareció en su rostro, apartando la vista con cierta pena por haberse extendido de sobra. - A-Ah, sí, por supuesto, descuide. -
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Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 10:11 pm

....Se formó en el pecho del mercenario cierta sensación de alivio al escuchar las palabras de su interlocutor. Temía que el contrario tomase sus palabras como las divagaciones de un ignorante o un supersticioso. No descartó que el marqués, gracias a sus amplios estudios, conociese sobre la magia y la hechicería mucho más que él y, por lo tanto, supiese si lo que decía sobre la posibilidad de atentar contra la libre voluntad de otros fuese posible o no. Pero todo parecía indicar que ambos pelirrojos sopesaban aquella posibilidad como algo auténticamente plausible y, de ser así, aterrador. Nada más pudo asentir con la cabeza al escuchar cómo se le compartía la anécdota acerca de la esposa y el padre del noble, tratando de imaginarse el dolor que debería de causar ver a un ser querido en las filas enemigas, obligado a combatir. La sola idea de pensar en su hermano pequeño blandiendo una espada bajo tales circunstancias causó que un violento escalofrío recorriese toda su columna vertebral.

....Se repuso de la mejor forma que pudo y esbozó una pequeña sonrisa, apartando de su mente los más recientes y atroces pensamientos. -
Empuñar un arma implica, sin duda, una responsabilidad enorme; en las manos del guerrero está el decidir, muchas veces, quién vive y quién muere. No es una decisión fácil, y mucho menos lo es en el fragor de la batalla. Es algo que me ha tocado afrontar en más de una ocasión, y hasta me avergüenza admitir que me he visto en la obligación de arrebatar más vidas de las que hubiera deseado. Pero coincido con usted, marqués, en que la prioridad debe ser siempre preservar la vida, incluso la de un contrincante, pues muchas veces las causas que lo llevan a pelear nos son totalmente desconocidas e incluso justificadas; además, el enemigo de hoy puede ser, con suerte, el amigo de mañana. - O viceversa, pensó para sí mismo mientras recordaba su estadía en el ejército de Daein, y cómo seguramente más de un soldado lo consideraba un simple traidor o desertor que debía ser eliminado a la primera oportunidad.

....El silencio, por su parte, imperó durante unos cuantos segundos en los que dejaba que su mente diese algunas vuelta con respecto al tema en torno al cual ambos platicaban, y otro poco más al dedicarse a escuchar la nueva teoría propuesta por el marqués. Los ojos del mercenario se abrieron un poco más de lo normal al escucharle, reflejándose en su semblante el interés. Su diestra se dedicó a tamborilear enérgicamente los dedos sobre la superficie de la mesa, mientras la zurda se condujo hasta el mentón, poblado por la rojiza barba, en un gesto pensativo. -
Es usted muy inteligente, esa posibilidad parece más cercana. Los emergidos parecen contar con armaduras de distintos reinos, y suena un poco extraño que herreros tan diestros de cada lugar hayan decidido desertar. Pero no sería extraño, en cambio, que el enemigo se haya molestado en preparar y entrenar a algunos hombres para que sean lo suficientemente hábiles como para replicar de manera tan fiel las armaduras reglamentarias de otros ejércitos. Sería una maniobra bastante astuta por parte de quien sea nuestro enemigo, posiblemente orientada a generar tensión o caos entre los distintos regentes. - Esas últimas palabras brotaron en un tono más bajo, dirigidas principalmente a sí mismo. El objetivo de los invasores no parecía ser la conquista, pues quemaban cuanto podían y asesinaban a quien estuviese en frente. Si no buscaban apoderarse de otras tierras, ¿cuál era el objetivo de ellos? El que utilizasen armaduras ajenas a ellos para atacar a los distintos reinos solo le hacía pensar que buscaban crear enemistades en donde no las había. Pero entonces, ¿qué ganancia había en eso? - Creando falsos enemigos la gente no sabrá quién es el verdadero peligro, el enemigo real dentro de toda la farsa... - Se contestó finalmente a sí mismo mientras asentía con la cabeza, como dándose su propia aprobación.

....Su mirada regresó hasta el rostro del marqués y sus labios recobraron una sonrisa más amistosa y enérgica. Deseaba poder platicar más con aquel hombre, pero sabía que en ese momento no tenía nada más que ofrecerle, por lo menos nada que no fuesen teorías y conjeturas, y sospechaba que el varón tenía ocupaciones que atender concernientes a su marquesado. Él, además, necesitaba terminar de coordinar lo que sería su futuro viaje hacia Altea. -
No quisiera quitarle más de su preciado tiempo, lord Eliwood; déjeme agradecerle de nuevo por su amabilidad y su hospitalidad, así como por secundar mi visita al príncipe Marth. He de hacer todos los preparativos para continuar con ese compromiso, pero antes quisiera volver a poner mi espada a sus servicios si el día de mañana necesita la ayuda de un humilde mercenario.
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