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Why this? [Priv. Marth]

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Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 23, 2015 1:41 am

Venir al castillo le asustaba. Y mucho. ¡Pero jamás diría ni una sola palabra! Su corazón se estremecía mientras observaba el castillo acercarse más —en realidad era el carruaje aproximándose—, ¡su estructura era impresionante! Aun así no deseaba entrar, no estaba preparado mentalmente para aquello, ¿por qué su padre insistía tanto? Bueeeno, quizá él había rechazado durante unos dos años… casi, el involucrarse con los nobles pero ya era hora. Según su padre, iban a encontrarse con la realeza de Altea, por lo que tenía que comportarse muy muy bien.

Los pensamientos se abultaban en la mente del pequeño adolescente sobre cómo sería la realiza, ¿qué haría si eran personas súper egocéntricas y malas y caprichosas y groseras porque ellos no eran de linaje noble? Un sudor frío pasó por su frente mientras jugaba con sus manos mientras su mente recreaba mil escenas donde todo salía mal y le cortaban la cabeza por ser simplemente… él.

El movimiento se detuvo abruptamente mientras alguien abría la puerta anunciando que habían llegado. Fue entonces que el cuerpo entero del pequeño empezó a temblar como loco, ¡tenía que tranquilizarse! Su padre le observó preocupado, asegurándole que todo estaría bien, ¡pero claro que no! ¡Hotarumaru tendía a echar todo a perder!

¡No estoy mal, ok! Estoy perfectamente, sé que todo saldrá bien, no soy un crío —para remarcar sus mentiras, cruzó sus brazos desviando la mirada como un niño entercado en tener razón.

Aunque sólo una sonrisa de su padre bastó para que sus nervios se aplacaran lo suficiente como para poder caminar sin que se notara que quería salir corriendo del lugar. Fue respirando lo más profundo que podía mientras se acercaban a la puerta donde parecían esperarle, ¡ay, Hotarumaru! ¡Obvio que te esperaban! Su padre había sido invitado por la mismísima realeza por razones que aún desconocía y esperaba pacientemente —o algo así— a que su padre le quitara la duda.

El castillo, sin dudas, no era para nada frívolo y tenebroso como solía pensar o los rumores de los otros niños de la ciudad le hacían saber. Simplemente era como una casa… súper-mega-ultra-lujosa. Parpadeó rápidamente mientras todo parecía ir tan rápido, en un momento estaban entrando, y en el otro estaban como en una… ¿reunión? Donde se pegaba lo más que podía a su padre mientras observaba rostros totalmente desconocidos, pero por sus ropas podía decir que eran nobles. ¿Qué sería esto? ¿Una fiesta? Aunque en su vista habían mayormente hombres, ¿negocios? ¡No tenía idea!

—Sí, así es. Este es mi hijo Hotarumaru. Saluda, hijo.

¿Eh? ¿Qué? ¿A qué hora se pusieron enfrente de alguien?  ¿Quién era ese sujeto que le presentaban? Uh-oh. Fue cuando supo que estaba a punto de regalarla.

M-Mucho gusto —tartamudeó, ¡maldita sea! ¡Odiaba estar ahí! ¡Odiaba todo! ¡Y más porque un tonto sonrojo estaba apareciendo en sus mejillas!—. Soy Hotarumaru, señor.

Que alguien le ayudase, por favor, quería irse, ¡ya, ya ya!
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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Dic 23, 2015 2:17 am

Era algo de todos los días, como bien lo había denominado su aliado, el marqués Eliwood, la danza de la sociedad era de nunca terminar, y es que así era ya siendo parte de su rutina. Hacer sociales era una piedra fundamental en la nobleza, dedicar tiempo a conocerse, a hacer lazos, tener en buenas a todos los pequeños pedazos de territorio dentro de su país y entre su gente era fundamental para el príncipe, a fin de cuentas, si bien todo era una pirámide donde él estaba en la cima, era muy consciente que sus pies estaban apoyados sobre personas, que de quererlo, podían hacerlo caer si retiraban su apoyo. Tenía que ser amable y mantenerlos alegres y felices, a cada nivel debajo suyo, comenzando claro, por los nobles.

Su corte era amplia, mucho más amplia que la de muchos países, la nobleza de Altea era abundante siendo un perfecto reflejo de la riqueza que el país ostentaba siendo sumamente sencillo para comerciantes con buen ojo para el negocio encontrar su porción de pastel en aquella jugosa economía. Y eran esta clase de nobles los que Marth más cuidaba, quienes movían el oro en Altea y lo hacían crecer aumentando sus arcas y por ende sus recursos hacia la guerra que se acercaba. Una reunión de ese estilo era algo común, juntarse los nobles, hablar, reír entre ellos, presentarse si había alguien nuevo, beber licores, mirar algún espectáculo, normalmente danza y hablar de negocios. El príncipe no hacía mucho más que figurar allí, incluso apartándose después de las presentaciones por un tiempo hasta la hora de hablar de negocios.

Ese día era una de esas reuniones, pactada antes del almuerzo por lo que era lo primero a tener en el día, seguramente incluiría un licor en el jardín acompañado de una amena charla, un almuerzo y después pasar al estudio. Eran tan estructuradas aquellas reuniones que llegaba un momento que le hastiaban un poco al príncipe, prefiriendo encontrar excusas para apartarse y dedicarse a otras de sus numerosas tareas, pero el recibimiento era algo que no podía escapar.

Esperando en el recibidor las presentaciones eran dadas a medida que llegaban, muchos conocidos saludaban besando la mano del príncipe, más bien el anillo de oro de la casa de Altea, otros simplemente se inclinaban ante él siguiendo un código que parecía marcado en piedra. Normalmente eran solo adultos que llegaban por lo que ver a un niño llamó su atención, con su sonrisa encantadora observó al menor - Lord Marth Lowell, príncipe de Altea. El gusto es mío, Hotarumaru. - no podía si no sentir ternura por el nerviosismo del menor y el rosado que subía a sus mejillas. No prestó mucha más atención mientras terminaba de hacer las presentaciones.

Al finalmente liberarse y dejar a su consejal hablando así como a los demás entre ellos se apartó un poco logrando ver al menor en una situación muy similar a la suya, era un poco obvio que no quería estar allí, sonriendo se acercó en silencio. Como noble, príncipe, ostentaba finos ropajes en tonos de azul, una capa pasando sus rodillas de tono celeste con el interior blanco cubría uno de sus hombros dejando al otro al descubierto, un broche de oro cortaba en azul en su pecho así como una gema roja sujetando su capa, su voz suave apenas se hacía oír por sobre las risas de los hombres - Hotamaru, ¿me haría el honor de acompañarme al jardín interior? Necesito un poco de aire y no es de mi agrado ir solo. -


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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 28, 2015 2:44 am

Sintió cómo su padre apretó el agarre apenas soltó el «señor». Claro que no entendía por qué si sería muy raro que un joven —como el que tenía enfrente— tuviera un cargo mayor al de un conde —¿o no?—, así que, ¿qué estaba haciendo mal? ¿Además de sus ganas de huir de allí? Claro que cuando el muchacho se presentó supo por qué.

Era el príncipe de Altea. Oh, Dios. Le llamó señor. ¡Le dijo señor al príncipe de Altea! Su padre se lo llevó y juraría que la sonrisa que tenía se quebró mientras negaba con la cabeza en clara muestra de decepción ante el acto cometido.

Papá… l-lo sien- —fue interrumpido por otro señor desconocido que vino a llevarse a su padre, dejándole a su suerte en ese lugar, rodeado de desconocidos o posibles enemigos -¿qué?- y Dios Santo, ¡tenía miedo!—. P-Papá…

Sin embargo, tan sólo fue un murmuro y el aludido ya se había ido como para escucharlo, ¿ahora qué se supone que debía hacer? Nadie iniciaría una conversación con él así sin más, ¿no? Entonces, ¿a qué le habría traído su padre? Sin nada que hacer y con los nervios de punta, no pudo resistirse a empezar a jugar con sus manos, observando la escena de varios adultos hablando, riendo políticamente y preguntándose a sí mismo si algún día haría eso. Si caería a ser alguien falso.

Suspiró pero una voz ajena le sacó de sus pensamientos tan abruptamente que pegó un brinco, ¡¿quién se atrevía a-?! Su boca se quedó abierta al ver al mismÍSIMO PRÍNCIPE DE ALTEA HABLARLE A ÉL. ÉL. ÉL. Hotarumaru. Oh. Por. Dios. Los latidos de su corazón aumentaron mientras la sangre subía para agolparse con violencia en sus mejillas, ¡hasta sus ropas le hacían sentirse inferior! Tenía un porte sin igual y parecía tan lejano… Una sonrisa que le recordaba a la de su madre —¿QUÉ?— y además una voz agradable y suave.

¿Y-Y-Y-Y-Yo? —¡Claro que él! ¡Había dicho su nombre! Tragó saliva sonoramente mientras asentía mirando el suelo. ¡No servía para estar charlas políticas! ¿Y si le mandaba a cortar la cabeza por no entretenerlo? ¡OH DIOS!—. C-Claro, su alteza.

Cruzaron la puerta mientras Hotarumaru estaba en su dilema mental, ¡¿qué se suponía que debía decir en esos momentos?! Su padre sonreiría y hablaría de negocios pero ÉL NO SABÍA NADA. Que alguien le enviase ayuda, por favor.

Uhm… su señoría, disculpe mi… vocabulario, pero, ¿por qué me preguntó a mí? A-Apenas soy un niño —odiaba tener que decir eso pero era el príncipe y Dios le salvase de decir algo mal—, no tengo mucho para entretenerle con pláticas.

Le miró de reojo, admirando el aura principesca que le rodeaba, ¿eran así todos los de la realeza?
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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Jue Dic 31, 2015 4:25 am

Criado y educado con mano de hierro, siéndole sacado cualquier distracción que un niño pudiese tener y no especulando en gastos de tutores y consejales, el Rey de Altea había moldeado un príncipe que parecía ser irreal en sus modales y tratos con la sociedad. Cada gesto, cada palabra, incluso cada paso que daba el príncipe estaba carente de errores, su porte era tal que no se divisaba arruga alguna en su ropa, mucho menos se le podía encontrar suciedad o algo mal puesto, cada doblez era cuidadosamente acomodado frente a un espejo de plata y cada detalle era cuidadosamente colocado, desde lo más básico como sus botas hasta la tiara sobre su cabeza. Y no solo mostraba modales sumamente impecables si no que así los exigía a los miembros de su corte, en silencio y con una sonrisa juzgaba a cada hombre y cada mujer que se presentaban en esas reuniones, teniendo un ojo bastante afilado y llevándolo a ser un poco clasista hacia los nobles que no eran de sangre, los nobles que compraban su titulo pero seguían teniendo los mismos modales que un mercader promedio. Lo encontraba hasta cierto punto insultante.

Sin embargo al ver al pequeño no pudo si no sentir ternura de sus nervios, un reconocimiento palpable de su consciencia. A diferencia de los hombres que actuaban como si lo que estuviesen haciendo estuviese bien y siguiesen con esa parodia, el pequeño se disculpaba y se notaba que se esforzaba. Sonrió con cortesía al ver su nerviosismo, permitiéndole terminar de hablar sin interrumpirlo - Me pareces un buen niño, y la verdad no estoy de humor para hablar de negocios. - la sinceridad del niño era bien recibida, despertando cierto aire protector en el príncipe. El joven claramente no sabía nada de etiqueta, tampoco de como funcionaba la nobleza o siquiera como se debía comportar uno en esa clase de reuniones, pero lo intentaba y seguramente le sería difícil encajar en ese mundo que estaba ingresando si no se volvía diestro en ese tipo de cosas con rapidez.

Encaminando sus pasos hacia una de las puertas que daban a un gran jardín interior, habló con la calma y suavidad que acostumbraba - No tienes que preocuparte por entretenerme, Hotarumaru, no eres bufón de nadie. Simplemente hablemos para entretenernos ambos, no solo uno. - al entrar al jardín el aire fresco y perfumado les llegó a ambos jóvenes, las flores estaban todas abiertas mostrando un camino de colores sumamente pintoresco, sobre el césped había caminos de piedra que daban a pequeños descansos con bancos de piedra, se llevaba a divisar un estanque donde sombras de colores nadaban cerca de la superficie, entre los arbustos se veían los pavoreales blancos del peíncipe, picoteando en las áreas donde el césped no creía tan tupido, incluso se podía ver las liebres blancas más asustadizas alejadas de ambos. Afuera había dos guardias que al ver al príncipe saludaron con un ligero golpe de sus lanzas contra el piso.


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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 07, 2016 3:53 am

¡Por todos los Dioses o Dios o Naga, Grima, LO QUE FUESE! El príncipe le sonreía de manera amable mientras él tartamudeaba como un loco, ¿sería la diferencia entre los nobles y la plebe? Se le quedó mirando de una forma desconcertada, ¡confundida! Se notaba claramente el cómo se sentía cuando Su Oh Gran Alteza Real hablaba, parecía entender sus sentimientos y eso causaba picazón en sus ojos, ¿sería el polvo? ¡¿HABÍA POLVO EN EL CASTILLO?! Claro que sí. Era la única explicación a que de repente se pusiera… así. Sí.

Bajó su mirada con velocidad mientras caminaba hacia la puerta a lado del príncipe, sintiéndose ligeramente como un bebé enfrente de un adulto, ¡parecía súper maduro! Y no tenía que esforzarse para aparentar saber algo que ni sabía —¿QUÉ ERAN LOS IMPUESTOS?— además de que seguro su acompañante sabía de su parcial —nula— conocimiento de temas de negocios.

Unos golpes le sacaron de su ensueño —¿golpes?—, haciendo que parpadease con rapidez mientras se ubicaba y empezó a notar el nuevo olor del aire el cual era espléndido y…

¡ACHOO!

Se talló lo más educadamente que pudo pero… ¡¿cómo se limpiaba alguien la nariz con modales?! ¡¿Era posible?! Rayos, jardín. Flores. Debió adivinar que le iba a dar alergia. Tendría que soportarla. Podría. SÍ.

G-Gracias —¿aún no podía dejar de tartamudear?— por sus palabras, príncipe. Pero, ¿entonces por qué todos me dicen que debo entretenerle? Y si no está de humor, ¿por qué hizo la reunión? ¿Es obligatorio? ¿Le gusta que le obliguen a hacer estas cosas?

No tenía malicia, ¡lo juraba! Era una simple curiosidad que junto con una bocota que soltaba a diestra y siniestra —¡intentó controlarse!—, pues… no podía guardarse por mucho tiempo las dudas.

¿Eso es un pavorreal? ¡¿Uno de verdad?! ¿P-P-Podemos verlo de cerca? E-Es que nunca he visto uno y… liebres... ¡ACHOO! Ay, lo siento mucho, de verdad —sorbió su nariz—. Disculpe, yo, estoy siendo muy imprudente, ¿verdad, Alteza? Lo lamento, de verdad, no sé qué decir en estas situaciones, nunca he estado con un príncipe, como ha de notar.

¿Serían los nervios que habían cambiado su jugaba para avergonzarle? Primero no hablaba y tartamudeaba cuando lo hacía, ¡y ahora no dejaba de mover su boquita! Su madre le había dicho que se portara bien, pero era imposible. Los problemas le perseguían —en otro lugar no le molesta pero ahora…— siempre. Oh, Naga.
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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Ene 13, 2016 5:10 am

Comprendía el nerviosismos del menor, incluso le generaba algo de ternura, un joven noble en potencia que claramente no estaba acostumbrado a aquel mundo de perfección al que Marth había sido criado desde su nacimiento y ahora se movía como pez en el agua. El joven apenas comenzaba a dar sus primeros pasos y parecía estarse ahogando, pero el príncipe le tenía paciencia.

Le llevó al exterior, en esa época del año las flores abrían en una variedad de colores y la ligera briza esparcía el polen por el aire, incluso se podían ver algunas abejas volando alrededor de las flores. El príncipe estaba demasiado acostumbrado como para siquiera relacionar el estornudo del chico con aquello, lo tomó más como un cambio de temperatura, sin mucho problema sacó del bolsillo de su pecho un pañuelo blanco con los bordes bordados y las iníciales en una esquina, se lo entregó en silencio sin dejar en evidencia aquella vergonzosa función del cuerpo que, como buen noble, ignoraba. Caminando por el empedrado para no pisar el césped se adentraron más en el patio dirigiéndose hacia el pequeño estante, las preguntas del joven claramente sorprendieron al mayor - Algunos compromisos son necesarios, estas reuniones es uno de esos compromisos. Recibir informes de la corte así como mantener estrechas relaciones es una pieza muy importante, asegurarme que todos los que estén conmigo estén bien y no tengan problemas. Incluso si no estoy de humor es algo que debe ser hecho, igualmente las cenas las disfruto y creo que tu también lo harás, los espectáculos son bonitos y la comida siempre es muy sabrosa. - dijo con una sonrisa recatada.

Cuando el pequeño volvió a hablar fue un desfile tan rápido de palabras que le fue difícil seguirle el ritmo haciéndole perder la sonrisa en un gesto de ligera confusión... pavorreales, liebres, ver de cerca, disculpas. Eso había captado por lo que asintió ligero - Podemos ir a verlos, pero no los asustes... y no te preocupes, lo estás haciendo bien, solo relájate y disfruta del lugar. No estamos frente a la corte como para que nos estén juzgando, cuando lo estemos, te recomiendo ser escueto en tus diálogos así no habrá problema en interrumpir o en aburrir a tu interlocutor. Si lo que quieres es entablar una charla, busca un tema que notes que ha despertado el interés del comensal. Ser silencioso y escuchar primero te dará la ventaja. - recomendó para la cena de esa noche, caminando sobre el césped le llevó hacia donde los pavorreales estaban picoteando, uno se acercó esperando recibir comida, un ave un poco más grande que una gallina de cuello largo y pico pequeño, su larga cola era arrastrada como un velo a su espalda al no estar extendida aún.


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Re: Why this? [Priv. Marth]

Mensaje por Eliwood el Vie Feb 19, 2016 11:27 pm

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