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Aprendiendo lo básico (Priv.)

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Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Lun Dic 14, 2015 7:52 pm

Habia regresado a Sienne, fatigado física y mentalmente por todo lo acontecido a lo largo del día. No se había puesto a razonarlo hasta ahora pero lo cierto era que había asesinado a un hombre a sangre fría fuese la razón que fuese y de alguna manera eso le provoco un malestar muy marcado.

- Aun siento el sabor de su sangre en mi boca.... -

Hablo para si mismo en la comodidad de su habitación, vaciando una buena cantidad de agua en un cuenco para intentar enjuagar ese mal sabor que perduraba en su paladar y hasta ese momento que se encontraba solo había empezado a notar, aun que el dragón probablemente ignoraba que aquello se debía mas a la culpa que sentía pues la sangre hacia ya tiempo que se había disipado de su paladar.

- Aun así.... hice lo correcto, cierto?. Protegí la vida de la señorita Saabirah y la mía, aun así.... no entiendo por que este dolor en mi pecho no desaparece. -

Después de tomar un baño relajante decidió por fin darle un merecido descanso a su cuerpo y espíritu, acurucandose entre las cobijas de su mullida cama, cortesía del gremio. Fue así como poco a poco fue sumiéndose mas en el mundo de los sueños hasta caer totalmente rendido. Estaba corriendo por los alrededores de los jardines de Naga, habia salido a explorar el lugar con la sana curiosidad de un niño por saber que había mas allá del jardín de la capilla. Su madre le tenia dicho que no se alejara demasiado pero su juventud e inocencia de aquel entonces lo animaron a desobedecerla aquella vez. Fue después de un rato que Kija se dio cuenta de que estaba perdido y pese a sus intentos de regresar a casa simplemente no podía ubicarse de vuelta, siendo que el asunto se torno varias veces peor cuando unos lobos hambrientos le divisaron.  Por esa razón estaba corriendo, intentando escapar del inminente peligro en el que se habia metido.
Spoiler:

"PADRE!!!!, PADRE!!!!!"

Le llamaba una y otra vez mientras que sentía que las fuerzas le flaqueaban, hasta que finalmente tropezó. Aquellos enormes animales se le echaron encima y Kija no pudo hacer mas que intentar esconderse detrás de sus pequeñas manos para hacer su destino mas llevadero. Fue entonces que un inmenso dragón de brillantes escamas blancas hiso acto de presencia, destrozando a los animales que amenazaban la vida de su hijo. Cuando su padre regreso a su forma humana estaba cubierto por la sangre de aquellos lobos, mirándole con un rostro severo que nunca había visto en el hasta ahora.... Kija recordaba perfectamente que aquella fue la primera y única vez que le tubo miedo a su propio padre.
Spoiler:

"Esto es quitar una vida Kija. No es heroico, no es admirable y no es nada que deba enorgullecerte.... sin embargo, de no haberlo hecho te habría perdido y nunca me arrepentiré de elegir a mi amado hijo por encima de cualquier otro."

Recuerda haber llorado toda la tarde en los brazos de su madre, ese día sus padres tuvieron una discusión bastante acalorada sobre que era lo correcto según cada uno su punto de vista. Su madre defendía que podría haber salvado a su hijo sin asesinar a esos animales y su padre argumento que de no haberse encargado de ellos habrían matado a otro niño o aldeano que hubiesen encontrado después.... ambos argumentos parecían validos pero Kija nunca pudo decidirse por cual punto de vista era el correcto.  

Kija despertó sintiendo una pesadez singular en su cuerpo, se sentía incluso peor que el día anterior.... no tenia ánimos siquiera de levantarse de la cama y su apetito era nulo, de hecho dudaba que fuese capaz de probar bocado aun que intentara forzarse a ello. Era verdad que el mismo se había metido en esa situación peligrosa por su cuenta asi que en parte era responsable de las muertes de esos individuos.... pero por otra y según lo que entendia esas personas hubieran intentado lastimar a otra tal y como aquellos lobos lo hicieron. Kija se hiso un ovillo entre las sabanas sin estar realmente seguro de si había hecho lo correcto o no. Finalmente decidió levantarse de la cama pues aquel cuarto era prestado y podría ser utilizado por otros miembros del gremio que lo necesitasen en ese momento, mas aun no deseaba preocupar a su compañera a la cual seguro le parecería extraño que aun no bajara a desayunar.

- Buenos dias.... -

Se limito a decir una vez que bajo al primer piso de la taberna y, aun que intentaba disimular su malestar ciertamente no era muy bueno en ello, en especial por que evitaba mirar a las personas a los ojos y se notaba bastante distraído, distante por lo cual era necesario llamarlo un par de veces antes de que este se dignara a responder.
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Última edición por Kija el Lun Dic 21, 2015 11:29 pm, editado 2 veces
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 9:36 pm

Habiendo regresado, se habían despedido estando ambos bastante extraños. La actitud se achacaba, probablemente, al cansancio tras erradicar tantos seres aquel día. Ella estaba bastante enfadada consigo misma y eso hacía que se enfrescase en sí misma. Acudieron cada uno a la habitación que les correspondía para el alojamiento y en que contaban con todas las comodidades mínimas, a las demás cosas específicas sí debían aspirar con el dinero que tenían ahorrado, como ella hizo con el vino que más le apetecía.

Lo primero que hizo al llegar a su cuarto fue plasmar su puño en la pared. La suerte de que no tuviese fuerza fue que no dañó la estructura de la construcción, solo le habían quedado doloridos los nudillos por el impacto que había desencadenado. Gruñió por lo bajo, sintiendo una gran frustración. Habían llenado la bañera, tal y como había pedido, por lo que se despojó de las vestiduras que rodeaban su cuerpo sudoroso y se introdujo entera hasta que su cabello quedó flotando sobre la cálida superficie acuosa. Había cruzado las piernas por el borde de la misma y portaba una copa del rojizo líquido. -Me siento sola esta noche... -esbozó una mueca inconformista, con las mejillas sonrosadas por el alcohol. No le gustaba tener tanto tiempo para pensar acerca de todos sus errores hasta el momento, de los que no se había dado cuenta hasta que el combate se lo había evidenciado. -¿Así que soy una mala combatiente, espíritus? ¿Solo sé trabajar en equipo con vosotros? -preguntó a los entes de rayo que habitaban en la naturaleza. No se daba cuenta de lo inadecuado que era eso cuando estaba tan cerca del agua, era una fortuna que la tuviesen como protegida y no pensasen igual que ella. Miró hacia el libro al que había preguntado y que no emitía ninguna respuesta contundente. -Quizás me las doy muy de lista solo por comprender las letritas que tiene escritas esto. -lanzó el libro, furiosa. Pero la ira iba dirigida hacia su propia actuación. Trató de calmar su carácter apasionado en todo sentido mediante el sumergimiento en el agua. Siendo pequeña y menuda, no tenía mucho problema para caber dentro de la bañera por completo. Retrajo las piernas y las autoabrazó. -Estoy frustrada. -fue lo último que comentó, antes de quedarse meditando en medio del agua. Había logrado tranquilizarse lo suficiente antes de irse a dormir. Lo que no se imaginaba era que, mientras ella vivía su ebria pesadilla nocturna, Kija tenía una profunda y referente a su pasado. Aquello confirmaba que la luna afecta a las tribulaciones.


[...]


Despertó con su camisón rosa y su bata amarilla clara. No tenía resaca porque no había llegado a tan alto grado de embriaguez pero sí sentía su cabeza algo revuelta. Sea como fuere, consultarlo con la almohada le había hecho sentirse algo mejor, determinada. -Encontraré una manera de hacer las cosas bien. -se dijo a sí misma, superando con implacable victoria aquella batalla contra sí misma. Rebotó casi literalmente de la canal y puso todo a punto antes de bajar a tomar su desayuno.

Se había sentado en una mesa y pedido un postre para desayunar, considerando que se merecía un caprichito tras su logro personal. Su cara plasmaba ilusión infantil a la hora de darle el primer bocado. Pero éste se vio interrumpido al notar que Kija bajaba. Esperaba algo más de él que saludar como un emergido y pasarla de largo sin darse cuenta. Lo tomó del brazo de pasada. -Kija, ¿qué te pasa? -se preocupó por verle con ese rostro tan apesadumbrado y esa actitud pasota impropia de él. -Ven y siéntate conmigo. Sabes que puedes contarme cualquier cosa. ¿Quieres tomar algo? -le habló, con una voz sumamente cariñosa que le instaba a compartir sus preocupaciones. Estaban teniendo unos días muy intensos, basados en la supuesta investigación que ni habían logrado hacer progresar. Pero ella había derrotado a sus fantasmas interiores y estaba dispuesta a pelear sus batallas junto a él también.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Mar Dic 15, 2015 8:28 am

No estaba prestando atención realmente a nada en concreto, siquiera estaba seguro de que hacer a partir de allí y se habría limitado a dar vueltas por toda la taberna sin rumbo fijo de no ser por que algo detuvo su marcha con un leve tirón. Se giro con cierta sorpresa para descubrir que quien le estaba sujetando era su compañera pelirosa, la cual aparentemente había detectado en un tiempo récord que algo no estaba bien del todo. Kija soltó un pequeño suspiro tomando la silla frente a su compañera de gremio, mas al igual que antes evitaba mirarla a los ojos y se encontraba extrañamente cabizbajo, siendo presa de un incomodo silencio pues aun que deseaba hablar sobre el tema no sabia como abordarlo. Le sirvieron un poco de estofado con verduras, la comida cortesía de la casa acostumbrada y aun que Kija agradeció inclinando levemente la cabeza se limitaba a mirar su plato sin saber que hacer con el pues aun no sentía ganas de consumir ningún tipo de alimento.

- Ayer asesine a un hombre señorita Saabirah.... -

Kija era muy inexperto con respecto a expresarse correctamente con las personas por lo que su única salida fue simplemente ser directo. Soltó un pequeño suspiro haciendo el estofado de lado pues sentía el estomago apretujado y revuelto.

- Hice lo correcto.... quiero creer que lo hice pero por alguna razón me duele el pecho. Aun puedo escucharle gritar y el sabor que tenia su sangre no desaparece.... no me importo en ese momento, entonces... por que ahora no puedo sacármelo de la cabeza? -

Fue diferente a su primer enfrentamiento contra los emergidos, ellos no gritaban, no era capaz de ver ese rostro de terror en sus miradas como los hombres en aquel callejón. La primera vez que enfrento al emergido de los relámpagos se sintió intimidado por su propia fuerza pero aquello era un cuento distinto.

- Cuando le hice lo mismo al emergido que portaba los relámpagos era una batalla de vida o muerte.... cualquiera de los dos podría haber abatido al otro. En el momento en que ese hombre quiso escapar ya no representaba ningún peligro.... y aun así lo asesine a sangre fría. Es la primera vez que le quito la vida a otro ser humano. -

Si, por mucho que le costara recordarlo a veces el también era en parte un ser humano lo cual solo lo hacia sentirse peor respecto al asunto. Estaba pálido y su cuerpo temblaba ligeramente, no sabia como lidiar con una emoción que resultaba desconocida para el, sintiendo como si algo lo estuviese corroyendo desde las entrañas.

- Lo siento señorita Saabirah, quizá.... solo sigo cansado. No me haga mucho caso. -

Finalizo acercando de nuevo su plato de estofado, tomando un par de bocados con la esperanza de que realmente fuera hambre la causa de sus malestares, quedando completamente en silencio una vez mas.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 10:38 pm

Sentado a la mesa pero sin probar bocado del estofado que le habían servido. Aquello le resultaba tan inusual... Le traía recuerdos de aquel momento en que le vio comer por primera vez y había dejado, no solo su plato, la ración de ambos con la vajilla prácticamente reluciente. Sus recuerdos volaban y se materializaban holográficamente sobre el muchacho que tenía ante sus ojos, para luego dar lugar a la verdadera imagen que proyectaba en aquel momento. No pudo evitar respirar hondo ante el contraste, incluso un bobo podría ver que algo no iba realmente bien en su mente. Se quedó escuchando lo que le quería decir cuando apartó el plato, sin mediar palabra hasta finalizada su exposición.

-Kija... -pronunció su nombre, incapaz de otra cosa ante la evidencia de que le remordía la conciencia. -Lo que sientes ahora mismo se llama remordimiento y no ocurre porque hayas hecho algo monstruoso sino porque ese acto transgrede tus propias leyes morales. -le explicó, para que supiese que ese sufrimiento se lo estaba causando él mismo. Había veces en que sentirse así estaba plenamente justificado, pero otras era un dolor emocional inútil que anidaba en el alma y amargaba el carácter de las personas. No quería verle así nunca.

-Has matado a un hombre en una situación muy desesperada. Lo has hecho porque tú tenías la posibilidad de defenderte pero, ¿qué hay de otros? ¿Te hubiese gustado que esas "personas", si así se les puede llamar, mancillasen la existencia de gente inocente? -estaba claro que los traficantes de esclavos no se basaban en víctimas concretas sino que era un empleo de por vida con bastante demanda. Porque no tenían respeto por la vida, menos aún por la laguz. -Dime, ¿por qué crees que me ocupé de los dos restantes? ¿Me convierte eso en una mujer monstruosa o en una salvadora? Normalmente, sería la primera y ahora soy la segunda. He salvado la vida de incontables personas a quiénes no puedo poner rostro ni voz, de quiénes no puedo conocer historia alguna y de quiénes me siento feliz al sí saber de su libertad. -habló, cargada de determinación. Creía haber hecho el bien más absoluto y nadie podría convencerla de lo contrario. El tomo de trueno que estaba posado en su regazo era la prueba de que su intervención estaba bendecida por los espíritus.

Le miró a los ojos con una expresión empática y bastante preocupada, esperando que pudiese comprender a través de sus palabras o de sus pupilas. -Y tú has hecho exactamente lo mismo porque la violencia puede emplearse para el bien. -sin darse cuenta, estaba apoyando el argumento con el que su padre defendía aquellas situaciones. Éste y Saabirah eran dos personas muy determinadas y conscientes del valor de la vida inocente, así como de la importancia de la culpa, de la responsabilidad.

Él se había entregado por fin a su alimento y ella no iba a ser menos, devorando el postre con toda la gula que podía haber en aquel cuerpecillo. -Pues claro que estás cansado, no pareces haber pegado ojo. -sentenció, ella que tan bien conocía las largas madrugadas en vela.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Miér Dic 16, 2015 8:42 am

Kija escucho atentamente lo que su compañera opinaba al respecto de ese asunto y el joven híbrido intentaba comprender todo aquello en la medida de lo que era posible. Poso una mano sobre su pecho el cual parecía estar siendo atravesado por una aguja, apretando un poco sus ropas.

- Así que a esto se le llama remordimiento.... -

Lo que decía Saabirah tenia mucho sentido y aquel sermón acerca de que lastimar a otros estaba bien bajo ciertas circunstancias ya lo había escuchado antes. Era verdad, quien sabe a cuantas personas lastimaron antes de el ni cuantas vendrían después de no haberlos acabado y acabando con ellos aseguraron el bienestar de incontables inocentes, pero algo seguía inquietando al joven híbrido, algo que no sabia poner exactamente en palabras.

- Quitar una vida.... no es heroico, no es admirable y tampoco es nada que deba enorgullecerte pero a veces es necesario y nunca debes arrepentirte de elegir a los que aprecias por encima de los demás. Supongo que ahora entiendo mejor la frase que me dijo mi padre hace tanto tiempo -

Comento soltando otro suspiro al recordar las palabras de su padre. Poco a poco iba asimilando la idea y aun que ciertamente se sentía mejor no entendía el por que sus malestares continuaban atormentandole, pero con menor intensidad que antes.

- Este remordimiento como lo llama usted también lo ha sentido señorita?. Que son las leyes morales?, conoce alguna manera de evitar este sentimiento? -

Todo aquello era demasiado nuevo para el pues nunca había hecho algo de lo que realmente se arrepintiera, acostumbrado a evadir y perdonar los conflictos en lugar de enfrentarlos directamente. De hecho, había tantas cosas que desconocía sobre los seres humanos pues su madre únicamente le mostró la buena cara de la moneda, la calidez y amabilidad que son capaces de trasmitir hacia otros y la razón principal de que confiase tanto en las personas.  

- Ademas.... una situación así podría haberse evitado si yo no hubiese acompañado a ese hombre en primer lugar. Sea que hiciéramos algo bueno o no el hecho de nos puse en peligro innecesariamente no cambia -

Tenia muchas cosas rondandole por la cabeza y ahora que por fin estaba tranquilo era capaz de poder analizarlo y por consiguiente formar su opinión al respecto.

- Hay.... tanto que no comprendo de la sociedad humana. He logrado observar un poco pero para serle franco no he podido interactuar adecuadamente con nadie mas que con usted y el señor Tazerus. Por ejemplo, si esos hombres querían mi dinero pude habérselos entregado si me lo hubiesen pedido.... ademas mencionaron algo acerca de una casa de subastas, que son exactamente? -

Por supuesto que no tenia idea de que era un esclavo y que sus pertenencias no era lo único que podría perder si llegaba a sucumbir ante personas maliciosas, mas aun siendo los manaketes criaturas realmente escasas pues rara vez se dejaban ver por los seres humanos, especialmente en tierras como Tellius donde la codicia humana había arrasado con una raza entera. Kija seguía comiendo despacio, haciendo pequeñas pausas en lo que esperaba a que su cuerpo estuviese nuevamente dispuesto a recibir mas alimento, escuchando atentamente por si su compañera tenia respuesta a sus dudas.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Miér Dic 16, 2015 3:28 pm

Notaba cómo la introspección no era el fuerte de su amigo, intelectualmente hablando, como si se quedase sólamente con la parte elemental de sus sentimientos. Pero iba captando con rapidez los conceptos, las ideas que ella le iba transmitiendo para dar forma concreta a tan abstracto tema. Por su movimiento, se dio cuenta de que evidenciaba una presión en el pecho. Sentía un gran desasosiego. Asintió con la cabeza, esa era su conciencia atacándole sin piedad. Y escuchó la frase que su progenitor parecía repetirle eventualmente.

-Tu padre, a pesar del garrazo que te ha dejado plasmado en la espalda, posee gran sabiduría. Me resulta contradictorio. -comentó, muy sincera, dando a entender que había visto la marca en su lomo de dragón cuando había estado encima. Pero era lógico pensar que lo notaría, así como era lo más normal que creyese que su padre había sido el autor cuando Kija hablaba de sus agresiones con tan terrible naturalidad.

Él suspiraba, apesadumbrado, y formulaba un par de preguntas algo complejas. Ella se aferró a su vocabulario para exponerlo de forma teórica, lo más objetiva posible, pero con alguna palabra coloquial para simplificar. -Tus razonamientos sobre las cuestiones éticas crean tus leyes morales, límites en los que sientes que estás haciendo lo correcto, cuando los traspasas es que sientes los remordimientos. Es como fallarse a uno mismo. -no sabía si se estaba dando a entender y sus cejas se contraían de formas extrañas debido a la inseguridad. -¿Yo? Pues yo y cualquiera, somos seres imperfectos y cometemos errores. La forma de superar ese sentimiento es entender que has actuado de buena fe. Solo la gente retorcida no tiene perdón. -afirmó, con severidad. Las buenas intenciones eran algo muy importante en las personas, incluso si se equivocaban al tomar una decisión en la vida. La subjetividad echaba a perder el raciocinio muchas veces.

Pero él insistía en culparse con una premisa absurda que le hizo fruncir mucho el ceño y apoyar la mano en la mesa con brusquedad. -Entonces, según tú, ¿si alguien es engañado es su culpa y no del embaucador? ¡Es absurdo! Por no hablar de que podrían haberte tendido muchas otras trampas. No son buenas personas. -se paró a enfatizar todas y cada una de las palabras de su última frase, severamente. No podía restar duda acerca de ello. Y también decidió no ocultarle ni suavizar la realidad. -Las subastas pueden ser de objetos bajo otras circunstancias, pero... En ese lugar comercian con vidas y eso es lo que querían hacer contigo. Por eso me puse tan mal. -reconoció, recordando la distante sensación de indignación que le invadió al ver tan poco respeto por la existencia, sin importar motivos de nacimiento de la criatura en cuestión.

-Puede que no sea mala idea que te enseñe a distinguir algo mejor a las personas... -razonó, con un suspiro, pues era desconfiada por naturaleza. No importaba cuán ingenua pudiese ser en ocasiones, su nivel distaba mucho del de Kija, a quien echarían de un concurso de inocentes por profesional.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Jue Dic 17, 2015 7:38 am

Kija no parecio reaccionar de mala manera cuando la pelirosa menciono aquella herida en su espalda, haciendo que el joven hibrido mirase por sobre su hombro unos momentos como si de alguna manera fuese capaz de mirar aquella cicatriz en su espalda.

- Mi padre es un manakete muy sabio.... pero no muy inteligente -

No pudo evitar soltar una pequeña risa contenida que salio mas bien como un pequeño bufido, dibujandole en los labios una pequeña sonrisa por primera vez desde que se había levantado.

- Tenia dificultades para controlar su propia fuerza, en espacial cuando adoptaba su verdadera forma. Esta marca me la hiso cuando era aun muy joven, estábamos practicando un poco el como controlar el poder de la dragonstone e intento darme una palmada en la espalda para ayudarme a alzar el vuelo.... Según mi madre estuve inconsciente por varias semanas y utilizo casi una docena bastones de curación en el proceso pero.... las heridas no cerraron totalmente y me quedo esa marca. -

Por alguna razón Kija parecía feliz contando aquella historia en la que su padre estuvo a punto de prácticamente matarlo con solo haberle dado una palmada en la espalda.

- Pero también me dijo que mi padre no se aparto en ningún momento de mi lado y que por primera vez le vio rezándole a Naga. Cuando por fin me desperté estallo en llanto y no volvió a tocarme por miedo a lastimarme hasta que deje de ser un niño. -

Recordaba a su padre como un hombre duro, testarudo y de carácter muy fuerte. Alguien que no se doblegaba ante nada ni nadie y siempre parecía muy seguro de si mismo. Por lo cual al verlo arrodillado al lado de su cama llorando de felicidad a todo lo que sus pulmones se lo permitían era según Kija la prueba irrefutable de cuanto le quería. Analizo detenidamente la información que su compañera le proporcionaba, teniendo una visión bastante mas clara de a que se debían aquellos malestares tan desagradables llamados remordimientos.

- Ciertamente quitar una vida no es algo que haría normalmente.... entonces como no me parece correcto y lo hice de todos modos es por que siento este remordimiento -

Su comprensión de los sentimientos era por demás básica, nunca fue necesario que le explicaran cosas mas allá de la felicidad, la tristeza, el enojo o el cariño por lo que aquello resultaba nuevo y extraño para el y aun que resultaba un poco doloroso, fascinante.

- No, según entiendo parte de la culpa es mía... después de todo no puedes meterte en el territorio de una jauría de lobos hambrientos y esperar a no se te echen encina. Por otra parte creo no logro entender del todo el asunto de comerciar con una vida, es que es posible ponerle precio?. Como se puede evaluar tal cosa si todas las vidas son iguales?.... no sera algo parecido a lo que se hace con los animales de granja? -

Intentaba comprender en la medida de lo posible siguiendo el orden que su logica le marcaba pues era en momentos como eso en los que ambas partes de moral y principios chocaban dentro de su cabeza pues sus padres le enseñaron 2 visiones distintas de como eran las cosas.

- Si lo pienso así, como le pueden poner precio a la carne de los animales que consumimos?. Ellos también están vivos como nosotros después de todo y aun así los usamos para alimentarnos. Esto.... se pone complicado, querían convertirme en carne para estofado también?. -

Un racionamiento extraño sin duda para una criatura extraña que no era un ser humano pero tampoco un manakete, aun que kija parecía ligeramente mas inclinado a las creencias de su padre las cuales Saabira parecía estar reforzando.

- Se lo agradecería mucho señorita!!, por mas que lo intento no logro comprender del todo como funciona su sociedad y me encantaría poder tomar registros de ello.... la vida de los seres humanos vista desde el punto de vista humano. -

Parecía que el chico ya se había recuperado de su aparente desliz emocionar y ahora miraba a su compañera con ojos grandes y expectantes, libreta y pluma en mano para no perder detalle de todo lo que fuera a salir de la boca contraria. Nunca había regateado con un comerciante, nunca había participado en festivales, de hecho difícilmente podía ver y deducir las cosas que pasaban a su alrededor cuando tenia la fortuna de ser solo ignorado y la posibilidad de poder por fin comprender a los seres humanos que tanta fascinación le causan de verdad le regresaba los ánimos.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 18, 2015 1:01 am

La pelirrosa no dejaba de sumar asombro con cada palabra nueva que conocía de la historia de Kija. La fuerza potencial del mismo debía de ser similar a la de su padre, lo que hizo que se abriesen sus ojos de par en par. -"¿E-eso era una palmada? Socorro." -se imaginó a sí misma siendo golpeada por tan tremebunda potencia física y sintió ilusoriamente cómo se le desencajaba la caja torácica y le salía por la boca. Era una situación que no le gustaba imaginarse. Pero el albino era mucho más delicado con ella, servicial y cuidadoso. ¿Sería que en aquellos entrenamientos había conseguido retener su poderío, o que todavía no lo había desarrollado por completo? Le intrigaba y, sin saber por qué, preocupaba.

-Entonces, has pasado por una especie de trance, qué lástima, tan joven... Tus padres debían de estar insanamente preocupados. Los rezos, las lágrimas y el esfuerzo sanador son la prueba de ello. Al final, tu marca te recuerda algo hermoso. -razonó en voz alta, mientras recordaba la silueta de la mano de su padre en toda su espalda. Era algo que parecía una cicatriz de batalla pero, en realidad, era un recordatorio de amor. -Parece bonito ser tan amado. -no pudo evitar decir, ella, que había sido abandonada por unos progenitores que nada querían saber de ella. Y su relación con su padrastro era mucho más similar a la que se tiene con un mentor que con un hombre que apadrina a una niña adorable, no por falta de amor sino por dificultad de expresarlo. Pero aquello había derivado en graves carencias afectivas para la pelirrosa, que nunca había sabido lo que era ser querida a diferencia de un beso que alguien le había dado. Y todavía no comprendía.

Volvió a notar que comprendía las cosas de forma extraña. Saabirah se quedó perpleja, intentando hablar pero sólo emitiendo vagos sonidos que no significaban nada. Carraspeó. -Para empezar, nunca permitiré que nadie te prohíba moverte por el mundo a tus anchas. Has nacido en él, estás en tu derecho, el mismo que tenemos todos los demás. Si alguien tiene la culpa, es alguno de esos opresores que son incapaces de aceptar a quiénes son diferentes a ellos. -replicó, muy molesta con la intolerancia. Él era su querido amigo y nadie podía atreverse a decir o pensar que su existencia era un error, o que su presencia lo era. Era intocable a los ojos de ella y mataría sin tales remordimiento a quien osase repetir el espectáculo del día anterior. -Emmm... No te secuestran porque estén hambrientos. Querían convertirte en esclavo, quitarte tu dignidad como persona y tratarte como a un objeto, como a un criado pero sin derechos. El único modo de asegurarse de que cumples dicho comportamiento es intimidarte con la pérdida de tu vida y de tus seres queridos. -trató de hacerle entender que no iban a comerle, idea que le resultaba exageradamente extraña. Tenían animales para cuando se viesen en necesidad, los laguz no eran como animales. -Consumimos animales para no morir, lo de ellos era un simple capricho avaro. -puntualizó, ante su inocente pensamiento. A ella tampoco le gustaba hacer daño a los animales,  para nada, pero sabía que su organismo se resentiría si no comía en condiciones y no era la persona con mejor condición física del mundo. Al contrario.

Suspiró y sonrió complacida al ver que Kija volvía a ser el mismo de siempre. Una presión en el pecho le desapareció y sintió su cuerpo más liviano. Terminó el último bocado de su postre y se levantó. -Entonces vamos, Kija. -le dedicó una sonrisa algo más amplia y le tendió la mano para que la tomase e ir juntos, como siempre habían hecho. Era el momento perfecto para ir dando una vuelta y aprendiendo acerca de algo llamado psicoanálisis.

Caminaron por las calles de Sienne y se fijaron en las personas que se cruzaban por las vías. -Veamos, no es como si los rasgos físicos de una persona determinasen su forma de ser, pero se pueden percibir bastantes cosas por su expresión corporal. Seguro que ya has notado las caras que se forman en el rostro según las emociones, la contracción de los hombros, la consistencia de la voz... Incluso el hecho de mostrar o no las manos abiertamente indica si alguien tiene qué ocultar. -explicó, a modo de introducción. Eran aspectos que dio por hecho que conocería de algo pero no estaba segura. Dejando de tomarle la mano, enlazó la propia alrededor de su brazo en la zona del codo, caminando agarrada a él para poder comentarle las cosas en un tono más íntimo, sin necesidad de pregonarlo. -Debes de tener en cuenta que la mayor parte de las personas no son dignas de tu confianza. Ahora, toma un par de las que más te llamen la atención y dime lo que te transmiten. -le pidió, en voz baja, deseosa de ponerle a prueba para ver hasta dónde llegaba su excesiva confianza inicial en las personas. Tenía que solucionar ese problema si quería salvaguardar su seguridad.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Vie Dic 18, 2015 7:19 pm

Kija escuchaba las palabras de su compañera con envidiable atención, anotando en su pequeño libro de apuntes lo que le parecía mas relevante para analizarse después. La esclavitud ciertamente sonaba como algo horrible aun que de alguna manera familiar a un termino que había escuchado ya meses atrás en labios de un agradable joven de cabellera azul.... "mascota" si mal no recordaba, ya se ocuparía después de investigar las diferencias ente uno y otro, anotando aquello en su Bitácora como un recordatorio.

Kija le dibujo una amplia sonrisa, tomando la mano de la chica que en comparación a su mano de dragón era pequeña y delicada, por lo que el joven híbrido siempre procuro ser cuidadoso para no llegar a lastimarla. Y así, ambos salieron a las bulliciosas calles de Sienne donde las personas iban y venían sumergidas en sus propios asuntos. Escucho atentamente la explicación contraria asintiendo levemente a modo de afirmación pues según el era capaz de distinguir los gestos en los rostros de las personas mas al parecer aun no era capaz de distinguir a los falsos de los verdaderos. Sintió que la maga le sujetaba del brazo justo cono el día en el que ellos se conocieron, lo cual sin darse cuenta ayudaba a pasar desapercibida aquella extremidad normalmente tan llamativa, forzando al muchacho a usar su mano izquierda.

- Allá, esos de allá -

Señalo el joven alvino discretamente a una pareja que estaba discutiendo a plena calle a saber por que razón. Las señales eran claras, ambos estaban molestos y gritándose como si pretendiese comerse al otro con las palabras.

- Esas personas deben quererse mucho, son iguales a mis padres cuando discutían. Seguro al final del día toman una relajante taza de te admirando el atardecer juntos -

No. lo mas probable es que se separasen y no volvieran a verse en su vida pero Kija tenia una visión bastante diferente de ese tipo de actitudes, aun mirando con una amplia sonrisa a los transeúntes.

- Ese de allá es una persona muy feliz.... y al parecer tiene comezón en las manos. -

Señalo al dueño de un puesto de "antigüedades" que intentaba vender una vasija antigua a un comprador incauto, su sonrisa era amplia y falsa como la de cualquier vendedor que desee parecer amable y se frotaba las manos como un tick nervioso esperando que su posible comprador se creyera la historia y pagara 100 monedas por un cacharro que no valía ni 20.

- Y esos señores de acá están practicando amistosamente sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo. Mira, hasta sus amigos parecen deseos de participar. -

Señalo después lo que parecía ser la pelea de un par de borrachos que otros hombres intentaban detener, haciéndose un verdadero revuelo. Kija entonces miro a Saab con esa típica sonrisa amable en su rostro y esos ojos grandes e ingenuos que parecían incapaces de distinguir la maldad a su alrededor de buenas a primeras.... al parecer el semi-humano solo podía distinguir el peligro y la malicia cuando su vida ya estaba en riesgo o era agredido directamente. No era que el chico no pudiese ver aquellos gestos y ticks, si no que simplemente no entendía su significado por lo que activamente los ignoraba.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 19, 2015 6:15 am

Cuando escuchó a Kija interesarse por el primer grupo de personas, se armó de paciencia porque sabía de antemano que iba a pronunciar algo extraño. Su visión de las relaciones sociales se hallaba gravemente distorsionada por su exceso de buena fe, era evidente, pero jamás se hubiese podido esperar lo que sucedería a continuación. ¡Era mucho peor de lo que pensaba!

La primera elección había sido una pareja que se estaba gritando todo tipo de barbaridades y que habían perdido los papeles por completo. Según el albino, ellos estaban enamorados y luego se relajarían juntos. Saab se llevó la mano libre a la frente, había visto lo totalmente opuesto. -No, esa pareja está a punto de romper su relación para siempre. Fíjate en el odio de los ojos de él y en las lágrimas que ella contiene mientras reprocha su comportamiento. Es probable que se hayan amado, pero ahora sólo queda el resentimiento que hará que se distancien, nunca volviéndose a unir por culpa del rencor. Ahora mismo, no hay nexo sentimental que pueda causar una reconciliación. -le explicó, a modo de corrección pero sin tono inquisitivo de ningún tipo. De nuevo, sus padres le resultaron hartamente extraños: ¿Cómo podían pelearse de esa manera tan brutal y luego admirar el atardecer? En la mente de la pelirrosa, el ambiente en que se había criado su querido amigo se perfilaba demasiado intenso, contrastando con su relajado carácter.

-Ja, ja, ja, ja. Lo único que le pica es la avaricia. Es un timador. -le respondió, divertida al imaginarse que al vendedor le picasen realmente las manos. Pero no, las frotaba por otro motivo radicalmente distinto. -Está feliz, sí, lo más probable es que esa persona esté cayendo en algún tipo de engaño para comprarle esa vasija a un precio exorbitante. -no le gustaba que le tomasen el pelo a la gente pero sabía que todos ellos compraban bajo su propia responsabilidad. Además, había de sobrarles el dinero si lo desperdiciaban en piezas de arcilla corrientes y molientes. Puestos a gastarlo en baratijas, podrían dárselo a los pobres o dedicarlo al bien común. Por eso a ella no le gustaban la mayoría de las personas.

Al recibir la mirada de Kija, ella se la devolvió, incrédula. Apoyó la cabeza en su hombro y suspiró. -¿En serio no ves que se están peleando brutalmente, Kija? Están ebrios y han perdido el control de sus emociones. Y... Los demás no intentan unirse ni animar, tratan de detenerlos para que no se hagan daño a ellos ni a los de su alrededor. -ella les observaba, acostumbrada a las peleas de borrachos. No era la primera vez que pateaba a alguno de ellos para que la dejasen en paz, ya fuese en actitud lasciva o tomándola como daño colateral. Lo bueno de la gente bebida era que se tambaleaban fácilmente, por lo que eran muy manejables.

-No es que sea tu culpa, pero no distingues bien en absoluto los comportamientos humanos y eso es lo que te pone en peligro tan a menudo. Al menos, tienes que aprender a desconfiar inicialmente para protegerte. -le explicó, preocupada, entre el bullicio que provocaban el par de borrachos de fondo. No tardaron mucho en retirarse, obligados por sus compañeros y el exceso del alcohol en sangre. Cuando el ambiente se volvió algo más silencioso, despegó levemente la cabeza del hombro para poder mirarle a los ojos. -Eres demasiado dulce para este mundo, Kija. -le sonrió, cariñosa, conmovida por la bondad que veía a su alrededor. Ojalá pudiese protegerle siempre, pero tenía que hacer su propia vida, por lo que tenía que ver si comprendía la verdadera cara de esas personas o no caería esa breva.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Dom Dic 20, 2015 3:34 am

Kija escucho con cierta sorpresa las aclaraciones contrarias al contemplar que sus deducciones habían estado totalmente erradas, aun que seguía siendo ligeramente difícil de asimilar para el alvino.

- Creo que entiendo lo de la pareja, pero.... señorita Saab, usted acaba de utilizar varias palabras cuyo significado desconozco. -

Admitió el joven con un gesto acomplejado en el rostro, sonrojándose notoriamente por el aparente alago de la pelirosa. No creía ser especialmente bueno, solo se habia limitado a seguir las enseñanzas de su madre y los consejos de su padre a lo largo de su vida, quiza por ello el mundo afuera de las paredes de su pequeña capilla le resultaba tan extenso y tan extraño.

- Señorita Saabirah.... que es un timador?, que es estar ebrio? y que es un nexo sentimental? -

Pregunto el alvino de la forma mas inocente pues en verdad que desconocía todo aquello. Sus padres nunca le comentaron nada al respecto y no había convivido con los seres humanos el tiempo suficiente como para poder conocer todo aquello, de hecho si se ponía a pensarlo aquel era su primer contacto real con la sociedad humana.

- Creo que esto sera mas difícil de lo que pensé -

Murmuro mas que nada para si mismo. Fue entonces que, de improvisto un hombre se paro frente a ellos, uno con una amplia sonrisa igual a la del vendedor de vasijas.

- Ohhhhh, usted parece ser un joven muy inteligente señor, se le nota en el rostro -

Aquello era una mentira por demás descarada pues Kija básicamente tenia escrito en el rostro la palabra "INGENUO" con letras mayusculas y la pelirosa a su lado le daba la impresion de ser la tipica joven que se deja impresionar por los accesorios lindos y brillantes.

- No pude evitar notar que son una pareja bastante unida asi que me dije "Si, estos jóvenes tortolos merecen una oportunidad como esta", así que déjenme decirles que son muy afortunados, de verdad MUY afortunados. -

Kija solo le miraba confuso, tal como la vez en la que conocio a Saabiran en la plaza peatonal de altea, le escuchaba con total calma y atención como si de verdad importara toda la sarta de sandeces que el otro soltaba. La venta?, un collar de latón con una gema de vidrio la cual según el vendedor era un amuleto del amor que los mantendría siempre juntos por la módica cantidad de 50 piezas de oro. El collar era lindo sin duda pero el precio ciertamente no valía la pena.

- Ciertamente el acabado es muy bello pero algo... suena extraño -

No estaba seguro, pero algo en la historia contraria no cuadraba, por supuesto el contrario protesto diciendo que todo aquello era cierto y nuevamente Kija le escucho con envidiable paciencia.

- Y.... no quiero ser grosero, pero esa gema ancestral que tanto señala parece ser solo vidrio y seria incapaz de mantener aquel brillo por tanto tiempo, ademas de que es imposible que se mantenga intacto por tanto tiempo. El metal tampoco parece ser tan antiguo por que carece de marcas o magulladuras, ademas si de verdad fue encontrado en unas ruinas antiguas tal como lo plantea tendría cierto desgaste ocasionado por el desuso en la parte del prendedor.... y si se lo han cambiado déjeme decirle que ha reducido su valor histórico a nada -

Sin darse cuenta Kija había desarmado toda la historia gracias a sus conocimientos arqueológicos, dejando un gesto de total confusión en el contrario.

- Ohhh, creo que entiendo. Señorita, este uno de esos timadores de los que me hablo?. Que debería hacer?, como resuelven los humanos este tipo de situaciones? -

Pregunto el chico mirando a su compañera aun manteniéndose totalmente tranquilo mientras que el contrario parecía comenzar a mostrarse ya bastante molesto por la descarada afrenta del alvino, metiendo discretamente su mano en el bolsillo, quizá buscando una daga o algo similar para amedrentarles.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Dom Dic 20, 2015 5:54 am

Dedujo que el rubor candente de sus mejillas se debía a no conocer el significado de ciertas palabras que no tenían ningún sentido si las abstenías de la sociedad, pero era por eso que ella no veía nada de extraño en su falta de entendimiento al respecto. Él decía que sí comprendía algunos aspectos de lo dicho acerca de la pareja, pero ella lo dudaba mucho. Sus padres le habían sobreprotegido demasiado para su gusto. Mas no tenía inconveniente en explicarlo las veces que fuese necesario, así como haría con los términos a continuación. -Un timador es una persona que engaña a sus posibles compradores para que paguen un precio infinitamente mayor por un producto del que éste vale, siempre con mucha labia y puede que mediante el elogio. Ebrio es como se denomina a una persona que ha tomado demasiado alcohol hasta intoxicarse y no es dueño de sus actos. Por último, un nexo sentimental se compone de las emociones que unen a un par de personas, sin importar sus características. -le explicó, con un tono de voz neutro y con tal precisión que casi pareciera una maestra. Al finalizar, su habitual timbre vocal regresó a inundar su garganta, tomándoselo como algo más coloquial que transmitirle conocimientos.

Pero un hombre salió de la nada, de repente, como queriendo ilustrar su primera definición. Increíble. Les había confundido con una pareja bien avenida, lo que hizo que ella se sonrojase. Nunca lo hubiese pensado pero, de repente, se daba cuenta de que lo estaba tomando del brazo de una forma muy familiar y que aquello se daba a entender como un gesto parejil. Ella no lo hacía con esa intención, pero tampoco quería soltarle. Se quedó en silencio ligeramente cabizbaja y con las mejillas sonrosadas. -"¿Es esta la imagen que damos a todo el mundo?" -se preguntó, algo alterada por el asunto. Respiró hondo y se autoconvenció de que era la visión distorsionada de un cazafortunas que, por otra parte, no parecía bienintencionado.

Comenzó a soltarle un sermón a Kija acerca de un objeto de deplorable calidad, saltaba a ojos vista. Pero no solo se había dado cuenta sino que sus grandes conocimientos y su ingenua sinceridad le permitieron rebatir todos los argumentos del vendedor de inmediato. Algo que, al ver ridiculizado su objeto estelar, no le hizo gracia, había perdido la credibilidad y se veía en su rostro que iba a tener un ataque de ira. Ella sí podía verlo con claridad desde el principio. Seria, se desenganchó del brazo de Kija y dio un taconazo en el suelo que causó que el embaucador diese un respingo, cuando casi hubo mostrado un puñal. Libro en mano, se puso delante del híbrido para dar la cara por la seguridad de ambos.

-Qué divertido. ¿Qué va a saber de afecto y de unión alguien que solo ama al dinero? Escoria. -casi escupía las palabras, severa y asqueada. Podría haberle dado una buena lección moral, sacarle los colores, hacerle entender que él era el único responsable de la dudosa calidad de su mercancía... Pero no, ella era mucho más drástica. La aplastante puya de la maga hizo que se aproximase hacia ella con intención de ensartarla en su descubierto abdomen.  -No te atrevas. -amenazó, con el libro abierto en una mano y la otra extendida hacia él. Para la mayor parte de la gente, la magia era algo incomprensible y abominable, mayor era ese impacto a menor cultura poseía el individuo en cuestión. Al ver que la muchacha le amenazaba, se quedó de piedra y comenzó a recular hacia atrás. -Si continúas con esto, lo único que se venderá son tus órganos. Yo misma puedo arrancártelos con una sola de estas páginas, entre terribles sufrimientos. Y te aseguro que conozco a una maga oscura plegiana que los aceptaría de muy buen grado. -esbozó una sonrisa torcida al acordarse de Tharja, aunque desconocía si era verdad el farol que se acababa de marcar. Sea como fuere, la mala reputación de los practicantes de artes oscuras hizo que el hombre, al borde de un ataque de ansiedad, se arrodillase rogando clemencia.

-Abandona este lugar. -ordenó, con sequedad, para ver cómo él depositaba el collar en el suelo a modo de ofrenda ante esa deidad de rayo que ahora temía más que a nada. Y corría, corría todo lo que daban de sí sus piernas. Ella suspiró, cerró el libro y volvió a guardarlo en el bolsillo interno de su capa. Recogió el collar del suelo y, con él en la mano, se dirigió a Kija. -¿Así que esto se supone que va a unirnos para siempre? -preguntó en voz alta, mientras lo inspeccionaba y de forma casi retórica. No sabía hasta qué punto creer en los amuletos, sin importar su calidad real.

Su mirada se elevó para buscar la del albino, que era considerablemente más alto que ella. -La sociedad humana es un caos, Kija. Vivimos como animales, yo misma desprecio la mayor parte de sus aspectos. He tenido que responder a su agresión con una mayor para que cesase su ofensiva, pero has de saber que no me resulta en absoluto gratificante y son cosas que todos debemos evitar. -clarificó, esperando que él no tomase su ejemplo como algo bueno. Porque no lo era. Hubiese preferido recurrir al diálogo pero nada era más importante que defenderse de quiénes intentan causar daño a los seres queridos de una. Le parecía bien lo que hacía, pero siempre bajo esa premisa. -Y sí, ese hombre era un timador, uno no muy agradable. Por eso te digo que la mayoría de las personas no son de fiar. Se dejan llevar por lo material y no les importa la gente de su alrededor. Claro que, hay excepciones. -no era como si el mundo entero fuese malvado, pero la bondad era una cualidad que escaseaba mucho. Ambos lo habían vivido, cada uno suscitando el odio del mundo por un motivo distinto.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Lun Dic 21, 2015 3:07 am

Su compañera no podría apreciarlo debido a la posición en la que se encontraba pero los ojos azules de Kija se habían afilado mientras sus pupilas comenzaban a contraerse en cuanto sintió una amenaza próxima, quizá fuera solo que el instinto latente que el joven alvino tenia en su sangre por naturaleza comenzaba a desarrollarse y con las experiencias que había vivido hasta ese momento comenzaba a reaccionar de forma agresiva en cuanto sentía hostilidad asesina dirigida hacia el aun que no le representara ningún peligro real mas justo en el momento en que se comenzaba a apreciar un pequeño brillo en la piedra que colgaba de su cuello el taconazo de Saabirah dio en el piso le hiso dar igualmente un pequeño respingo haciéndole recuperar los cabales.

Admiro con atención todo aquello grabándolo en su memoria, su compañera aseguraba que aquello no era lo correcto pero si muy necesario de verdad que la pelirosa parecía compartir muchos de los pensamientos que al parecer solía tener su padre. Según comenzaba a comprender el imponerse por sobre otros era la forma mas sencilla de evitar un conflicto, aun que no la correcta y siendo franco consigo mismo aquello era una verdad que comprendía solo a medias de momento. Fue entonces que centro su atención en aquel pequeño objeto de latón con una cuenta de vidrio color rojo, sonriendo con cierta gracia ante el comentario de su amiga mientras lo analizaba minuciosamente.

- Nada dura para siempre señorita Saabira. Ni los amuletos ni las personas... lo único que puede soportar el inclemente curso del tiempo son quizá los recuerdos pero aun estos pueden olvidarse -

Comento tomando aquel collar entre sus manos y amarrándolo con cuidado al rededor del cuello de la pelirosa. Era verdad que no era una pieza fina de joyería pero el acabado era bonito y la pequeña esfera de vidrio despedía un pequeño brillo grato a los ojos. Kija no pudo evitar soltar un pequeño suspiro al recordar aquello que le había comentado a la joven humana el día que la conoció.... algún día el tiempo mismo vendría a reclamarla y al igual que sucedió con su madre debía dejarla ir cuando llegase ese momento.

- Aun así le queda muy bien señorita Saabirah, estoy seguro de que ese hombre podría vender mayor cantidad de esos si los ofreciera a un precio mas razonable.... yo habría comprado uno. -

Confeso el joven híbrido alzando la mirada al cielo. Le era difícil comprender el por que una persona mentiría, por que alguien abusaría de otro si era tan simple el llevarse bien y ser cordiales tal como su madre le enseño, estaba acomplejado pues por su mente cruzo la idea de que quizá ella estaba equivocada. Kija alzo la mirada una vez mas para contemplar a su alrededor, esta vez sin aquella "cortina rosa" que le cubría los ojos... nunca había desconfiado de nadie y a lo largo de casi toda su vida nunca se vio amenazado o en la necesidad de pelear para defenderse mas conforme pasaba los días el mundo tan maravilloso que su madre tanto amaba se iba tornando mas obscuro y mas frió. Sintió un escalofrió extraño al caer por fin en cuenta de que básicamente cualquier persona podría representar una amenaza y que era incapaz de distinguirlos, quien era bueno?, quien no lo era?, su corazón golpeaba ahora fuertemente contra su pecho y no supo explicarse del todo por que.

Se mordió un poco su labio inferior, mientras que una mirada ligeramente ensombrecida seguía clava en el bullicio de la ciudad en la que ambos estaban, un ambiente que comenzaba a sofocarlo sin ninguna razón aparente y del cual deseaba escapar. Sin decir nada comenzó a correr sin una dirección en concreto incluso sin importarle a quien empujase en el camino, solo quería salir de ese lugar y poner en orden sus pensamientos pues todo aquello era un cambio muy brusco y le tomaría tiempo asimilarlo. Corrió hasta prácticamente quedar sin aliento apoyándose en un árbol que había encontrado cerca, al parecer había escapado a las afueras de la ciudad buscando inconscientemente un lugar tranquilo para poder calmarse un poco.

- Eso da sido aterrador.... como se supone que distinga quien dice la verdad y quien no? -

La duda de saber en quien confiar y en quien no era algo que todo niño humano debía aprender algún día, en especial si vivía en ciudades grandes llenos de cañala como aquel estafador del collar o el traficante de esclavos. Fue en ese momento que cayo en cuenta de que su amiga ya no estaba con el y no era para menos, simplemente había salido corriendo sin dar explicaciones dejándola totalmente a solas.

- Deberé disculparme cuando la encuentre -

Comento para si mismo intentando encaminarse a la ciudad nuevamente aun que ciertamente no le alegraba del todo volver a meterse entre el gentío.


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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 21, 2015 4:58 am

Su amigo emitía un aura extraña, eso pudo detectarlo con facilidad. No era el de siempre. Decía cosas que despertarían la melancolía en el corazón de cualquiera que las escuchase, como si sus sentimientos fuesen tan profundos cual un pozo, uno en que parecía estarse hundiendo a pasos agigantados. ¿Por qué esa tristeza que veía en su mirada? Se sintió culpable por haberle enseñado el lado cruel de las personas pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Aquel era el mundo en que tendrían que vivir y era crudelísimo, despiadado, siempre preparado para pisarles si mostraban un atisbo de debilidad.

Se quedó en silencio mientras comentaba cómo todo se dejaba derrotar por el paso del tiempo. Su expresión se volvió algo triste, sin comprender por qué decía aquellas cosas tan desagradables. Sabía que había parte de verdad en ellas, pero nunca hubiese pensado que fuese una realidad tan implacable. Quizás él también tuviese mucho que enseñarle. Pero tenía miedo de preguntar, por lo que se dejó colocar el collar y esbozó una sonrisa algo entristecida por las circunstancias. -Gracias, en realidad es bonito. Pero no tienen derecho a venderlo a un precio tan poco razonable, estoy de acuerdo contigo. -y era verdad que le hubiese salido mucho más rentable si no hubiese exagerado tanto la ganancia con el cuento del amor permanente, esperando que la desesperación de la gente por unirse eternamente le lucrase.  

De repente, un silencio incómodo los inundó mientras él parecía inmerso en sus pensamientos. Le pasó la mano por delante de la cara pero su mirada estaba fija en el cielo, por lo que era un esfuerzo baldío. -¡Kija! Kija, responde. No entiendo qué te ocurre. -reclamó su atención, ante lo absorto que se encontraba en sus pensamientos, unos que parecían más bien nocivos. Su vista descendió y ella albergó la esperanza de que reparase en su persona, pero no fue así sino que se enfocó en un colectivo de gente y echó a correr empujando a muchos de ellos durante el apurado trayecto. Saab se quedó con la mano extendida hacia la silueta que se alejaba de ella a gran velocidad. En su mente se empezaron a aglomerar muchos pensamientos, algunos consistentes en la voz de Kija entonando frases concretas como las que había pronunciado en momentos anteriores. Ahora lo entendía, o eso creía. Estaba intentando poner entre ambos distancia porque el tiempo les separaría irremediablemente. Recordó la diferencia de edad entre ambos, la distinta raza a la que pertenecían y todas las piezas parecieron tener sentido unidas.

Él seguía alejándose mientras ella, en shock, no podía dejar de pensar en acortar la distancia entre ambos. Su cabeza seguía dando vueltas como un carrusel. Pero se negaba a ser tan cobarde como para dejar irse sin más a una persona tan importante en su vida. Emprendió la carrera torpemente pero a gran velocidad, con el rostro contraído por el dolor emocional y algo encorvada. Sus taconazos se sucedían por las calles debido a su falta de elegancia y tampoco sabía con certeza hacia dónde ir. Les preguntaba de pasada a los lugareños, contaba con la fortuna de que la mano dracónica de Kija era de lo más llamativo que aquella gente vería en lo que les quedaba de año. Le habían sabido indicar aproximadamente. Pudo vislumbrar en la distancia una silueta blanca casi por completo y se dirigió hacia una zona que había bajo un árbol de las afueras, esperando que fuese él. Jadeando, se estampó contra su pecho en un abrazo, dada la altura de ambos. Muy nerviosa, entonces le miró y no pudo evitar que un montón de palabras confusas se propulsasen de sus labios. Quizás malinterpretables para muchos.

-¡Kija, no me dejes, por favor! Te prometo que te dedicaré todo el tiempo que me queda de vida, haré que seamos felices y nunca más volverás a sentirte solo mientras esté en mi mano. -le pidió, tratando de convencerle porque pensaba que estaba huyendo de ella brutalmente, tomándolo ahora por los antebrazos, notablemente temblorosa porque no quería perderle. - No lo digo por el símbolo de unión de este collar, yo tengo la voluntad de que lo nuestra relación dure. En serio, ¿he hecho algo malo? ¿O es que ya no me quieres? Porque yo a ti sí y mucho. Si es que ocurre algo, prefiero saberlo. Me prometí a mi misma que te protegería. -lo ametralleó a preguntas, apenas dándole tiempo a reaccionar. Evidentemente, se estaba refiriendo a la especial amistad que ambos poseían, que hacía un tiempo que les hacía considerarse familia. ¿Y cómo no iba ella a querer a alguien tan importante? Pero sonaba extraño a oídos ajenos, no sería raro que esta vez alguien sí los confundirse con una pareja de verdad y no solo por las ganancias. -Por favor, no te vayas... -pidió, con voz algo más silenciosa y disimuyendo la presión involuntaria que ejercía sobre sus articulaciones. Bajó la cabeza y trató de contener sus emociones con la sola visión del suelo. Ya eran dos veces en que él la había visto así de indefensa, pero ambas por motivos de peso. Estaban viviendo demasiadas emociones en muy poco tiempo y ella se sentía superada. De verdad creía que iba a perderle y, como ser egoísta que era, no podía permitirlo.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Gaius el Lun Dic 21, 2015 11:29 pm

Gaius volvía a la ciudad de Sienne, pero por primera vez no era por un encargo del gremio, sino por su propia misión personal. Ciertos rumores habían corrido por el canal. Rumores que no llegarían muy lejos ya que nadie les prestaría atención, pero sus colegas a sabiendas de que este rumor afectaba al bandido, se lo hicieron llegar expeditivamente. Aparentemente cierta hechicera de pelo rosa, habría sido vista con un …. Como habían descrito a su acompañante? Mpun muchacho de pelo blanco y una extraña malformación en la mano izquierda.
El rumor que le habían pasado era bastante ambiguo, pero aún así el ladrón no se podía estar tranquilo, sentía una urgencia en corroborar ese rumor, aunque no estaba seguro de porque. Porque le preocupaba tanto que dos personas se amaran? Porque una de ellas podría ser su querida Saabirah? Sabia que la dulce muchacha nunca sería capaz de algo tan bajo. No, era imposible que fuera ella. Entonces, si estaba tan seguro, porque de todas formas se había desviado dos días de su camino solo para dar vueltas por la ciudad a ver si “ se cruzaban”? Era estúpido! Gaius se sentía el más estúpido de Tellius! Y aún así seguía caminando sin rumbo fijo, mirando a cada peatón, asomándose en cada ventana.
Había perdido la mitad del día y no había tenido ni el menor rastro de la maga, por lo que el cansado y hambriento ladrón decidió entrar en una taberna y cubrir su idiotez con alcohol. Estaba por cruzar el umbral, cuando una cabellera rosada apareció fugazmente en el rabillo de si ojo. Se giró rápidamente para descubrir que su peor pesadilla era cierta. En el medio de la plaza del mercado, un joven apuesto de blanca cabellera, le colocaba sobre el cuello un fino collar a una muchacha de pelo rosado. No le cabían dudas, esa era su Saabirah!
Tuvo que agarrarse al marco de la entrada de la taberna, pues ante el descubrimiento las piernas le empezaron a temblar. Era cierto? Todo era cierto? Saabirah estaba.., tenia… Ni siquiera en su mente pudo terminar la frece. Solo  se pudo quedar ahí y verlos coquetear el uno con el otro. Cuando el shock pasó, vinieron un alud de sentimientos. Que era todo esto? Inseguridad? Celos? Sentido de pertenencia? Había tenido sentimientos similares en el pasado, pero nunca hacia otra persona. Sería lo que sentían sus “clientes”? El ladrón estaba ciertamente confundido a la vez que dolido, sin que se diera cuanta una lágrima comenzó a correr mejilla abajo. Que debía hacer?
Antes de que el bandido pudiera tener una respuesta, el muchacho comenzó a correr calle abajo, y la hechicera corrió tras él. Gaius., ni lento ni perezoso, comenzó a perseguirlos también, más por instinto que por otra cosa. Tuvo que perseguirlos por largo rato, hasta que los volvió a encontrar debajo de un árbol a las afueras de la ciudad. Allí no le quedaron más dudas. Estaban juntos compartiendo un estrecho abrazo, ella incluso tenia el rostro hundido en su pecho, y las manos alrededor de sus hombros.
Al bandido no le quedaron más dudas. Todas sus incertidumbres y tristezas ahora se habían transformado en un único y puro sentimientos: odio. Abrazándose a él, el bandido emprendió una rápida embestida hacia la “ feliz pareja”. Cuando llegó hasta ellos, desprendió a la muchacha de su profundo abrazo de un fuerte tirón en el hombre, mientras con toda la energía que le quedaba, le propinaba un puñetazo en la barbilla al muchacho.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Mar Dic 22, 2015 6:44 am

Estaba alterado y ciertamente no entendía del todo por que.... desde su primera batalla hasta aquel ultimo momento Kija sentía un ardor extraño en su pecho, una sensación que conforme el tiempo pasaba se hacia cada vez mas fuerte y difícil de controlar. Entonces, una vez mas inmerso en sus pensamientos fue que la voz de la pelirosa lo tomo por sorpresa. Ella había hundido el rostro en su pecho mientras le sujetaba con manos temblorosas haciendo un montón de preguntas que Kija no sabría responder del todo bien aun estando tranquilo.... aun que algo de razón había en los pensamientos de la chica pues el joven alvino evitaba en la medida de lo posible crear lazos afectivos muy profundos para evitar sufrir como lo hiso al perder a su madre.

No sabia que hacer o que decir, su corazón latía rápidamente contra su pecho y las ideas se quedaban solo en su mente.... aun que tampoco era muy capaz de pensar de todos modos. Fue en ese momento en el que se encontraba mas alterado, mas confundido y mas susceptible que sintió como algo se le echaba encima. Su mente se quedo por un momento en blanco intentando asimilarlo todo de golpe, pero era imposible hacerlo por lo que su instinto decidió tomar las riendas para ocuparse de la prioridad en ese momento pues tenia a alguien encima que despedía un aura asesina que nunca había visto y como toque final termino por golpearle.... Su forma humana era vulnerable por lo que aquel puñetazo logro hacer que un pequeño hilo de sangre corriera desde sus labios producto de la gravedad, aquella era la primera vez que alguien lo había hecho sangrar.

- Debes tener muchas ganas de morir.... humano -
Spoiler:

Declaro el híbrido mirando al pelinaranja con una mirada casi tan asesina como la suya, aun que por motivos muy diferente. Aquel distaba mucho de ser el Kija tranquilo que prefería arreglar los conflictos con dialogo o, en su defecto, simplemente dejarse agredir hasta que decidieran dejarlo. Su fuerza era escasa en su forma humana por lo que no era capaz de quitarse al desconocido de encima con simples forcejeos, mas aquello cambio en el momento en que su cuerpo se vio envuelto en una luz blanca que la hechicera ya bien conocía.

El ahora manakete que rondaba los 4 metros y medio alejo de un aleteo al humano que tenia encima, abriendo sus alas cristalinas y brillantes mientras soltaba un rugido tremendo que resonó en todos los alrededores. Sus escamas blancas al igual que siempre reflejaban brillos tornasol al ser tocadas por la luz del sol, mas aquella bella imagen resultaba terrorífica al mirar que las pupilas en los ojos celestes del dragón mostraban una mirada salvaje y desaforada. Increíblemente Kija en ese momento no soltó su hálito de energía como solía hacerlo para terminar rápida y limpiamente con un enfrentamiento si no que este manakete tenia una tétrica sonrisa en el rostro, casi como si deseara alargar aquello para "jugar" con lo que, según sus pensamientos en ese momento era un frágil y débil humano.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 22, 2015 7:28 am

El silencio con que le había respondido a su aluvión de preguntas parecía revelar todo tipo de respuestas desagradables contenidas hacia lo que ella había afirmado. Se sintió mal, muy mal, pensaba que su relación se había roto para siempre y sus ojos anaranjados comenzaban a humedecerse levemente. Escondía su rostro porque se sentía patética al experimentar aquellas emociones cuya debilidad exponían ante su primer amigo de verdad -el primero con quien había llegado a tal grado de confianza, por lo menos. Iba a replicar de nuevo, esperando convencerle de obtener una oportunidad incluso si su orgullo quedaba arrastrado por los suelos, cuando una mano ágil y firme la separó de la cercanía de su cuerpo con un tirón del hombro. Debido a su débil complexión, salió un poco despedida hacia un lateral y ellos quedaron golpeándose. Casi arrodillada para frenar el impulso del empujón, derrapó y mantuvo su posición para mirar hacia ellos y tratar de comprender qué estaba sucediendo. ¿Quién iba a querer interrumpir ese momento?

Sus ojos se abrieron de par en par al ver la figura que les había atacado. Era alguien a quien echaba mucho de menos pero que no esperaba encontrarse allí ni bajo esas circunstancias, pensaba que se encontraba lejos de su localización. En caso contrario, le hubiese gustado ir a recibirle. Aunque, claro, ya se había encargado él de encontrarles. -¿Q-qué estás haciendo? -preguntó, desde la escasa distancia que les separaba, con una voz aguda debido a lo alterada que estaba. No entendía qué podía haberle llevado a esa agresión inesperada y era lo lógico porque tenía la conciencia muy tranquila. No había hecho nada malo y, en su inocencia, era incapaz de imaginarse el motivo de un enfado tan desmedido. Era buena analizando las circunstancias y personas ajenas a ella, pero muy incapaz cuando se veía arrollada por la subjetividad. Lo que sí había comprendido es que el puñetazo propinado por el bandido al híbrido había, de algún modo que no alcanzaba a comprender, anulado todo rastro de su verdadero ser. Observó la transformación, cuya fuerza conocía de primera mano por la colaboración que hubo entre ambos, surcando los cielos a la par... Pero ahora ya no era esa bestia noble y gentil sino que en sus ojos gélidos se reflejaba el sadismo de quién clamaba por una dolorosa venganza.

-¡Kija! Kija, reacciona, vuelve en ti mismo. ¡¡Odias la violencia, tú no eres así!! -intentó chillar para llamar su atención, esperando que su serenidad surgiese de algún lugar de su raciocinio. Pero no parecía que fuese a suceder en un futuro cercano, sentía que hacía mucho tiempo que su voz apenas le rozaba. Sin intención de herir a ninguno de ambos, tomó su libro y comenzó a invocar una barrera vertical de rayo solidificado para interponerse entre ambos cuerpos. No sabía cuánto duraría pero la supremacía de su elemento sobre los manaketes debía de permitirle ganar algo de tiempo para salvar al ladrón. -¡Gaius, escúchame! ¡Tienes que huir, por favor! No quiero que te pase nada malo. -le pidió, tratando de convencerle. No en vano acababa de protegerle. La visión de la metamorfosis del albino debía de haberle convencido del peligro que corría, podrían hablar después de lo que fuese que sucediera cuando todos estuviesen calmados. Pero todos los presentes parecían fuera de sí en aquel extraño momento que compartían.

-"¿Se puede saber qué pasa ahora con estos dos? No entiendo a los hombres." -protestó, en su fuero interno. Se acercó a la zona en que ambos se encontraban, esperando la respuesta del pelinaranja mirándole directamente a los ojos con expresión de terror, temiendo por su vida. Sabía la consistencia que las escamas de Kija poseían, el peor parado sería él y ella le dijo en la primera batalla que compartieron que siempre haría todo lo posible para salvar su vida. Ella no era de las que hablaban por hablar y no le importaba lo que le pudiese pasar si lograba protegerles de sí mismos y del embate del contrario. A la espera, rogó en silencio por que le hiciesen caso, pero se preparó para el caso contrario por si persistían en su tozudez. Les pararía, sin importar los medios que tuviera que emplear.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Gaius el Vie Dic 25, 2015 1:41 pm

El bandido respiraba agitado. Su oponente había recién caído al suelo e incluso sangraba ligeramente por la nariz. Gaius no podía estar más orgulloso de su trabajo, pero todavía no era suficiente. Llevó su mano a la empuñadura de su daga, no sabia hasta donde llevar su ataque, pero en este momento la ira y los celos eran quienes nublaban su buen juicio. Vio a su oponente incorporarse y dio un paso hacia él, dispuesto a lanzarse sobre él, pero de repente todo se volvió raro y confuso. Su oponente comenzó a brillar en una extraña luz blanca, la que hizo que el ladrón tuviera que cubrir sus ojos y retroceder un poco. Cuando volvió a levantar la mirada, en el lugar donde había estado su rival, ahora había un gigantesco dragón!
El bandido quedó blanco al instante, sus piernas se doblaron, pero pudo conservar la postura erguida y no venirse abajo. Que estaba pasando? De donde había salido ese dragón? Donde estaba el amante de Saabirah? Acaso el amante de Saab era ese dragón? Antes de poder contestar nada, la pelirosa hechicera apareció para interponerse en medio de los dos. Gaius la vio mover los labios, pero tenía la mente tan ocupada tratando de encajar las piezas que no registró ni una palabra. Pero si se percató de algo: la hechicera estaba enfrente de un feroz dragón de 5 metros de alto!
Actuando impulsado completamente por su instinto, corrió hacia la muchacha y sin ningún tipo de delicadeza o consentimiento, subió a la delgada muchacha sobre su hombro y comenzó a correr en la dirección opuesta al dragón. Sintió a la muchacha resistirse, pero no se detuvo. Debía ponerla a salvo a cualquier costo. Y también ponerse a salvo a si mismo
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Kija el Sáb Dic 26, 2015 2:25 am

Se encontraba en un lugar completamente obscuro, silencioso, apacible. No tenia idea de como habia llegado alli y realmente no le importaba, por fin gozaba de la calma que tanto necesitaba para poder poner sus ideas en orden.

"Tienes un aspecto lamentable en este momento...."

Escucho una voz profunda que resonaba en todos los alrededores. Era una voz que de alguna manera le sonaba familiar, tan reconfortante que le invitaba a tumbarse y tomar una siesta.

- Quien eres?, donde estoy? -

Pregunto reincorporándose un poco para quedar sentado en la negrura, notando que no llevaba prenda alguna encima pero aun así no se sentía incomodo y a parte de aquella voz profunda todo estaba realmente tranquilo.

"No me reconoces aun después de que pides prestada mi fuerza tan a menudo?, vaya que eres un joven bastante irrespetuoso... Aun así contestare tu segunda pregunta: Estas en este lugar por que te sentías agobiado por los seres humanos pero descuida, yo me encargare de todo."

Kija escucho atentamente, sintiendo un profundo pesar en su pecho, recordando el miedo que había sentido al estar en la ciudad y en la angustia de no saber como consolar a su amiga cuando esta se notaba tan desolada y triste.

- Soy un fracaso como persona, como amigo. No se que decirle para hacerla sentir mejor y la verdad tengo miedo de volver a encarar a los seres humanos... son aterradores. -

Por alguna razón se estaba sincerando con aquella energía que poco a poco frente a el había tomado la forma de un dragón de escamas tornasol, una versión suya de su forma de manakete que le encaraba directamente.

"Entonces no lo hagas y quédate aquí. No necesitas preocuparte de cosas innecesarias, duerme, descansa yo estaré aquí cuidándote"

Y casi como si aquello hubiese sido una orden Kija se limito a cerrar los ojos mientras que el dragón lo envolvía de forma protectora y cálida invitándole a quedarse dormido.
Spoiler:

Mientras tanto, el manakete prácticamente se le había echado encima al ladrón en cuanto noto que este estaba prácticamente aterrorizado, siendo detenido en seco por una barrera eléctrica que se interpuso de improviso en su camino, haciéndole retroceder un poco después de haber recibido una descarga, lo cual les dio a ambos humanos un par de minutos en lo que la imponente criatura deducía el como poder llegar a su presa. El pecho de Kija comenzó a brillar con una luz celestina en cuanto el pelirrojo se hecho a la muchacha al hombro, soltando su característico hálito de energía que hiso trisas la barrera con una explosión bastante estruendosa, acto seguido abrió sus grandes alas que parecían estar recubiertas con una membrana transparente de cristal, igual de brillante y llamativa que sus escamas blancas.

No importaba que tan rápido fuese el ladrón, era imposible que escapara de aquella criatura solo con la fuerza de sus piernas y llevando a una pasajera encima por lo que momentos después el manakete aterrizo interponiéndose en su camino y soltando nuevamente un rugido atronador que calaba hasta los huesos. La bestia de brillantes escamas entonces alzo una de sus garras intentando aprisionar al pelirrojo entre ellas y asi evitar un nuevo intento de escape, al parecer sin importarle mucho que la pelirosa estuviese con el.... parecía estar jugando con ellos, casi como disfrutara de que el otro intentara huir de el con aquel gesto de pánico en el rostro, hasta ahora no les había atacado con la intención de matarlos, al menos no por ahora.
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Re: Aprendiendo lo básico (Priv.)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 26, 2015 4:57 am

Fue subida contra su voluntad sobre el hombro de Gaius, quien echó a correr con una velocidad inusitada incluso llevando una pasajera que forcejeaba y pataleaba, cabe destacar que sin mucho éxito. -¡Espera, espera! Tengo que detenerle, sé que puedo hacerlo. -le dijo, convencida, aunque no sintió que el frenético avance cesase en absoluto. Y no se sentía nada cómoda en esa situación, pero eso sí prefirió callárselo porque no era ninguna malcriada y comprendía sus intenciones. No obstante, tenía que contorsionar el cuello como la lechuza que figuradamente era para poder ver algo de lo que acontecía a su alrededor. Pero no había tenido más que escuchar el estruendo de hacía un momento para saber que su barrera se había roto.

-"Tengo que salvarle de sí mismo". -pensó, con el ceño completamente fruncido. Escuchaba el aleteo del dragón emprendiendo el vuelo y se temía lo peor. ¿Qué pasaba si destrozaba la ciudad y luego se sentía fatal consigo mismo? ¿Y qué pasaba si hacía daño a Gaius, cuyo malentendido no alcanzaba a comprender pero era seguro culpa de ella? Todo eso era culpa suya, así se sentía, había causado un entuerto que desembocó en una liorta entre ambos. -"Y tengo que protegerle a él también, no al revés. Es mi responsabilidad". -de la mano que colgaba su libro, seguía abierto por la página de la barrera gracias a un dedo que estaba prensando la hoja. Leer en aquella postura era lo más raro que había hecho en su vida, pero recordaba perfectamente las partes que no alcanzaba a descifrar porque no hacía nada que lo había conjurado. Comenzó a susurrar por lo bajo, hablando con los espíritus y transmitiendo mentalmente su voluntad con respecto al lanzamiento, siéndole concedida la ayuda para cuidarles. Cuando el dragón se posó frente a ellos, ella se apoyó en la mano libre para que el peso de su cuerpo fuese traspasado hacia el frente de Gaius, dándole un patada nada dolorosa para impulsarle lejos del manakete, y caer dando una especie de voltereta bastante más torpe de lo que le hubiese gustado. El libro estaba cargado de energía eléctrica, que liberó inmediatamente después para interponerse entre Gaius y ellos dos como una película protectora pero nada sencilla de atravesar. -Perdóname. No podría soportar verte herido. -le habló sin girar del todo el rostro a verle, dándole la espalda, pero uno de sus ojos naranjas se clavó en él titilando del miedo que ella también sentía pero que no podía permitir que la esclavizase. Le había conseguido imponer una barrera, con eso ganaría tiempo para hablar con Kija. Sin miedo a su zarpa, se dejó agarrar por él mientras extendía los brazos en forma de cruz para impedir su acceso a la proyección de rayo.

-Me tienes, Kija, como siempre. Eres mi amigo. -le dijo, dejando su cuerpo inerte para que dispusiese de él, pero su mirada clavada en la de él, por muy perdida que ésta pareciese. -¡Despierta antes de hacer algo de lo que luego puedas arrepentirte! Por la Diosa, es tu cuerpo, puedes dominarlo. Yo creo en ti. -le gritaba, mientras le trataba de hacer pellizquitos en la mano de dragón y golpecitos que hiciesen que tomase su conciencia de nuevo. Con todo su esfuerzo, usaba su extremidad libre para molestar pero con la mejor intención. Se empezaba a frustrar, ya que las escamas eran demasiado duras y no quería atacarle con el tomo que yacía en su otra mano.

Su cara se volvió algo nostálgica al mirar directamente a la suya. -Recuerdo que dijiste que éramos familia y que no querías perderme. Me pregunto si serás realmente consciente de lo cerca que estás de ello. En pleno frenesí, cualquier ataque tuyo me puede desgarrar... Pero me da igual si eso te hiciese volver a ser tú, solo no hagas daño a gente que no está involucrada. Lo creas o no, son inocentes y siguen con sus vidas. Y tú nunca atacarías a ninguna persona que no pudiese defenderse, ¿verdad? -pidió, como si de verdad pudiese escucharla, bajando la cabeza, con un montón de sentimientos encontrados que no sabía identificar. Pero el mayor era la culpa, no había sabido hacer las cosas bien pese a habérselo prometido a sí misma y ese yugo emocional pesaba en ella de tal modo que logró ensombrecer sus ojos siempre alegres. -Los demás no pueden hacerte nada, ¿a qué no? Pero yo sí, soy una mujer mala que lanza rayos, rayos que dan miedo porque te hieren. Descárgate conmigo. -trató de hablarle a su consciencia primitiva, esperando que con una muerte le bastase. O que con hacerle suficiente daño disminuyese su influencia sobre el albino y pudiese recuperarlo. Era arriesgado pero no tenía ninguna idea mejor que no incluyese el atacarlo o la matanza entre su amante y su colosal amigo.
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