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Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

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Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Marth el Lun Dic 14, 2015 1:02 am

Nunca se alejaba demasiado del castillo y definitivamente nunca salía de las paredes que limitaban la ciudad capital de Altea en la Isla de Gobierno, resguardada dentro de las altas murallas y con guardias patrullando las veinticuatro horas del día era un lugar sumamente seguro por el cual el príncipe acostumbraba caminar sin escolta siquiera. La ciudad capital de Altea era reconocida por su seguridad, por su ausencia total de emergidos así como de ladrones e incluso vagos y borrachos, cualquier ciudadano que diese mala imagen o demostrase que no era una parte útil de la sociedad que servía a la sangre exaltada, era inmediatamente exiliada de la isla. La mano dura habían transformado aquella isla en un paraíso utópico tanto para nobles como para ciudadanos, pues teniendo alta seguridad los nobles se concentraban en aquel lugar, la oferta de trabajo era alta y muy bien paga por lo que las clases más bajas tenían una excelente fuente de ingresos y siempre había trabajo para quien lo buscase, la seguridad del lugar daba la libertad de caminar libremente tanto nobles como plebeyos por las calles y siendo una ciudad tan próspera y con tanta clase alta sus entretenimientos públicos eran casi tan buenos como los que se podían disfrutar dentro de los castillos, los teatros públicos rebozaban de obras, bailes y cantautores de diferentes partes del mundo, los foros siempre estaban llenos por juglares e incluso algunos filósofos se presentaban allí, claro, celosamente vigilados por los consejos del castillo para no permitir que se filosofara sobre temas que la mente de los ciudadanos comunes no estuviese lista para recibir. Ferias y mercados se organizaban bastante seguidos en la plaza principal y siempre eran bienvenidos mercaderes de diferentes partes del globo debido al amplio puerto comercial de Altea.

Por estas cosas era que la visión de Marth del mundo real estaba ligeramente distorsionada, tomaba como algo normal el caminar solo por las calles, no veía peligro en las esquinas que no podía ver ni tampoco sospechaba de figuras cubiertas con capas hasta la nariz. Por eso mismo su viaje a la parte de su territorio que estaba en el continente lo realizó tan solo con un su consejal y dos de sus caballeros. La porción de territorio de Altea que no estaba en islas limitaba con Ylisse, Plegia y Ferox, siendo con este último solo una gran muralla vigilada donde nunca ocurría absolutamente nada, los guardias de dicha nación recorrían incansablemente el límite pero nunca habían tenido problemas de ninguna parte de los dos países respetando cada quien su territorio, Ylisse, nación aliada por sangre, casi una extensión de Altea al ser una nación más joven, estaba separada por un lago aunque tenían total libertad de pase, en cambio con Plegia parecía no terminar nunca los conflictos, sobretodo por el ataque de emergidos que no paraban de llegar desde dicho territorio, perdiendo terreno poco a poco, Altea apenas daba a basto con su fuerza militar manteniendo a raya a los emergidos y protegiendo las zonas agrarias que alimentaban a la isla de gobierno. Si bien no visitaba demasiado seguido aquel lugar, siempre lo hacía quedándose cercano a la costa o pasando por el camino norte hacia Ylisse lejos de la frontera con Plegia, pero en esta oportunidad viajó por el camino sur buscando encontrar a sus tropas y visitar con intención de levantar los ánimos.

Hospedándose en una posada de buen renombre tenía una habitación amplia para él solo, su consejal y sus caballeros se habían encargado de hacer una reunión con los generales lejos del campo de batalla donde el príncipe estaba a salvo. Sintiendo que había realizado su labor y con la excusa que iría al mercado a simplemente mirar curiosidades se alejó de la posada sin custodios, acostumbrado a hacerlo así en las calles de su ciudad. Sin encontrar nada de su gusto en el mercado se alejó dispuesto a disfrutar de paisajes diferentes,  saliendo del poblado podía llegar a ver los amplios campos de cultivos, algunos corrales con animales y alejándose llegó a ver una construcción que parecía abandonada. Curioso se acercó a la una vieja iglesia, un ataque, semanas atrás, la había dejado casi que en las ruinas, había habido un incendio que había acabado con todo el interior quedando las paredes de roca delimitando el área, hasta el techo de paja se había arruinado. Rodeó el lugar observando las ventanas sin vitrales, le resultaba extraño solo ver los barrotes formando diseños simples que apenas se podía llegar a adivinar como dragones, acostumbraba a la gran iglesia de Naga en su ciudad donde los ventanales de vidrios tinteados mostraban escenas épicas de dragones y humanos. Sumido en sus observaciones no notó el movimiento entre un área boscosa cercana, el movimiento de un pequeño ejército de emergidos que se había filtrado por un área no demasiado vigilada. El príncipe siguió avanzando, siendo una presa fácil al ser el único hombre en el lugar, la única figura que se movía llevando brillantes colores, su ropa azul y su capa azul de interior rojo no eran muy bien camuflaje contra el lugar verde y gris.

El cielo se tornó un poco oscuro por unos instantes y un rayo cayó demasiado cerca del príncipe, tan cerca que la estática le hizo estremecerse y soltar un grito corto, viendo a corta distancia un mago de mirada rojiza con su mano alzada y libro abierto. Detrás de este se preparaban dos magos más mientras una fila de soldados con lanza y espada se acercaban cubriendo a los blancos más débiles. El peliazul desenvainó su espada enseguida, le superaban en número y no tenía oportunidad solo, pero tampoco podría correr, los magos le alcanzarían enseguida. Intentando apartarse bordeó por donde había venido pero un enemigo montado cortó su camino, sin siquiera quererlo se encontró acorralado contra un lateral de la iglesia, nuevamente el cielo se oscurecía y dos de los soldados se acercaban a atacar. El príncipe, sujetando su espada asumió que recibiría el ataque del mago pero corrió al encuentro del primer soldado, una estocada directa al pecho fue suficientemente precisa para detenerle, sacando prolijamente su espada del pecho enemigo ostentando una técnica pulida y sumamente entrenada, apenas pudo reaccionar para bloquear el segundo ataque demasiado próximo, la punta de lanza chispeando contra el lateral del filo de la espada y golpeando contra el hombro del joven rasgando parte de su capa.


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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 14, 2015 10:38 pm

Los constantes viajes desde el país del Este, donde solía pasar la mayor parte del tiempo, lo estaban haciendo retorcerse del cansancio y el hastío, y en ocasiones, debía reprimir duramente sus impulsos de renunciar a todo inevitablemente. Resultaba ilógico plantearse esa posibilidad después de haber llegado tan lejos, y a la vez estando tan cerca de una estrepitosa caída. Sin embargo, eso no le asustaba. O por lo menos, no a corto plazo.

Aún así, se debía ser precavido si se quiere enfrentar el estío con suficiente provisión. Cada cierto tiempo, debía estar corroborando si sus propósitos estaban bien fundamentados y no eran producto de argamasas de pensamientos inusitados. A veces ni él mismo comprendía la procedencia de varios caudales de impulsos estragados . Pese a ello, allí estaba, tras una convención atolondrada en su fuero interno, reanimando la convicción que una vez lo llevó a ser el rey de la montaña.

Y el duque de Vedenie. Esa ceremonia jamás se le olvidaría. Pero ese día no se encontraba en ese lugar para revivir los perniciosos concilios del pasado, recitado en libros con páginas quemadas. Su objetivo era hacerse con la cultura de la nación a la que ahora le rendía cuentas; Altea. Muchas leyendas se labraban alrededor de ella, desde atribuciones magníficas sobre su fructífera economía y satisfactoria calidad de vida, hasta una severa especulación que supuestamente explica su perfección absoluta. Enigmas y más enigmas. ¿Le tocaría a él ser el obtuso acaparador de alguno?

Ungió los corceles antes de salir, y fue traído por carros apostados con lustre en los herrajes.  Podía pretender ese calibre de lujos dado el giro que tomó su extraño estrato, reservorio de humildad vacía y ahínco estridente. Entonces, decidió que su primer paradero sería el mercado de abastos de la capital de la gran comarca, para así manifestarse escuetamente entre sus protegidos. Resguardado por un soldado inexperto y sudoroso, recorrió furtivo y sumiso los escaparates del concurrido centro, donde se podía escatimar una diversa gama de materias primas y manufacturas. Le llamó profundamente la atención que no raleaba la posibilidad de ver la riqueza y sustentabilidad de las huestes.

Posteriormente, discurrió en la idea de alejarse un tramo para saciar su infinita sed de paz. Durante determinados pasajes de sus frenéticos itinerarios, le escaseaban las coyunturas de obstinación mental. Mientras pululaba con los ojos el cielo arrasado y furibundo, y pensaba que su tortura dataría de misterioso sobrecogimiento, divisó un rayo impenitente que se marchitaba a una distancia prudente de su localización. No consiguió trazar una estratagema decente antes de lanzarse al ataque, por lo que corrió de lleno al sitio de los acaecimientos.

La sorpresa del evento lo dejó helado, casi de piedra. Transversalmente, análogo a un templo bifurcado y destartalado, se teñía de rojo una batahola que recién vivía sus nóveles episodios. Un abigarrado grupo de Emergidos, se disponían a enfrentar desde un deslave a lo que parecía ser… ¡El príncipe Marth! ¿Cómo había llegado hasta ahí, y por qué se había separado de sus escoltas, si es que los tenía?

- ¡Príncipe, cuidado! – bramó confiado, como si conociese al futuro soberano desde eras ancestrales, previas a la ínfima sabiduría humana, a pesar de que estaba pulcramente informado de que ese factor no era verosímil. Tensó, ergo, su arco broncíneo y el restallido de la saeta fue inmediatamente dirigido a las dependencias del pie de uno de sus rivales, que se atrevía a blandir su espada contra el noble. El disparo no había sido fatal, empero al menos lo había hecho retractarse de sus osadías intempestivas. – Vamos a tener que jugar con el terreno a nuestro favor si queremos salir vivos de esta – le musitó en un oído, emanando de su boca dulces y suaves brisas que trataban de calmar la avidez inmaculada de su compañero de guerrilla.
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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Marth el Miér Dic 23, 2015 12:58 am

El ataque eléctrico cayó muy cercano, nuevamente, dejando una mancha negra en el césped, estando en movimiento se volvía un blanco más difícil de ser alcanzado por su enemigo. De igual manera el reflejo le cegó obligandole a cerrar sus ojos y por instinto retroceder con su espada posicionandola en diagonal delante suyo a modo de defensa. Sintió la lanza moverse en el aire y entreabriendo su mirada apenas logró volver a usar su espada para desviar el ataque, usando una estrategia sumamente baja y sucia, patear a su oponente en la rodilla para enseguida retroceder dejando al lancero caer al piso pero con un segundo soldado adelantándose hacia el príncipe que apenas recuperaba la vista. La flecha cortó el aire con un silbido agudo que terminó en el grito del pobre desgraciado que recibió aquel ataque directo a su pie, perdiendo su equilibrio y cayendo al piso antes de poder acercarse siquiera a atacar. Habiendo recibido el ataque los demás retrocedieron más cautelosos al no saber el número de refuerzos que podría estar recibiendo el príncipe. Este por su parte respiró aliviado al tener la ayuda acudir a su lado.

El joven Duque, miembro de la corte, no era un rostro desconocido para el monarca, siendo fiel a un país el cual comenzaba a ser cercano a Altea y los tratos políticos comenzaban a fluir por lo que la presencia del arquero en su corte comenzaba a ser clave para ese acercamiento. Así mismo era bien conocida su buen ojo y buenas manos para la arquearía destacando suficiente como para impresionar a las damas de la corte. Era un alivio realmente verle en aquel lugar, sobretodo estando tan lejos de su escolta... y comenzaba a pensar que estaba siendo vigilado, en cada ocasión que se alejaba de sus escoltas terminaba siendo atacado o acorralado, aquellos enemigos parecían salir hasta debajo de las rocas por lo que decían quienes tenían más experiencia, el príncipe al menos hubiese esperado haberlos visto venir, no un ataque tan de sorpresa.

Se aproximó al arquero, espada en mano y con su capa desgarrada cayendo sobre su hombro dejando parte de la armadura liviana que llevaba al descubierto - Eternamente agradecido, milord. - llegó a decir, volviendo a tomar la espada en posición y adelantándose para cubrir al arquero. Si bien no tenía mucha experiencia en campos de batalla si tenía muchos estudios y teoría en el arte de la guerra y la estrategia, ponerlas en práctica no sería problema alguno para el regente. Sabía que lo más sensato sería ir él al frente, proteger al arquero mientras este eliminaba a las tropas enemigas desde distancia, así mismo sabía que primero tendría que eliminar a los magos, aquellos que atacaban desde lejos mientras los soldados protegían con una estrategia bastante similar. Las palabras ajenas, sin embargo, le dieron una nueva perspectiva - Utilicemos las ruinas para protegernos. Atacar desde allí será mucho más sencillo. - estaría fuera del alcance de los ataques mágicos y si encontraba un punto donde no pudiesen atacarlos de varios a la vez, podría fácilmente contenerlos y darles muerte uno a uno.

No podía descuidarse, los enemigos se re agrupaban y volvían a formación, apenas miró hacia atrás y retrocedió unos pasos al ver una brecha en la construcción, tallada por el tiempo y probablemente ensanchada por una vieja batalla, si trepaban y se metían por allí podrían entrar a la iglesia sin necesidad de rodearla - Podremos ingresar a la iglesia por allí, tendremos que encargarnos primero de los magos, esa será su tarea, estimado. Permítame serle su escudo. - no era su intención comenzar a liderar, pero estaba acostumbrado a ello y necesitaba actuar rápido, claro, no haría oídos necios a las palabras o estrategias de alguien más acostumbrado al campo de batalla como asumía que el duque tendría.


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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 05, 2016 12:19 am

Por la suerte sideral del absoluto y sabio destino, el cándido tiro propinado con la furia contenida desde las entrañas del joven, fue a penetrar en la respingada y remilgada piel de la amenaza más pérfida que acosaba al noble. Si algo había aprendido de sus experiencias en múltiples escaramuzas, tanto salvajes y barbáricas, como ensañadas por ciertos encargos de dudosa reputación, era que la sorpresa era el mejor factor con el que podía contar un guerrero. Había surcado tanto mar intranquilo, bravo en las olas que acechan las débiles barcazas de los ingenuos que se atreven a maltratarlo, que teniendo en su memoria las labradas frivolidades con las que maniobraban los Emergidos, le parecían aquellas bataholas un mero trámite.

Tal vez era por el detalle de que, conforme avanzaban los días y el tiempo marchitaba la primavera de las huestes, aquellos insólitos y trepidantes encuentros se volvían una ironía del quehacer diario. Extrañaba en su febril letargo, la tormenta cuestionable tras el brío veraniego. Resultaba nostálgico anticipar con el rocío de sus añorados labios el beso elíseo de la antigüedad, que susurraba el famoso refrán; “todo tiempo pasado fue mejor”. ¡Nunca mejor dicho, entonces! ¡Cuánto desearía regocijar a quien empleó de tan buen grado la insignia de tal máxima!

Ateridas palabras, en un principio, estratégicas y hábiles, medraron las terminaciones rugosas de sus orejas. No podía seguir despilfarrando el escatimado segundo en atesorar venturas aprisionadas férreamente en el recuerdo. El presente lucía gris y se avecindaba en la nebulosidad del desconcierto, y si él podía, haría lo posible para que ello no le afectara ni a él, ni a quienes estimaba. Vale decir, un deteriorado grupo íntimamente selecto, casi recóndito.

No desistió de su ánimo de campear, como lo harían los olvidados en las épocas más intrínsecas e ineficaces de los relatos en boca de trovadores. Esquivó los obstáculos herbáceos y rocosos del terreno, y fue a asilarse al escondrijo sugerido por su huésped amparado. Desde allí, pudo inferir que optimizando el espacio con el que contaban tras los escollos, conseguirían hacer que las fuerzas insurgentes retrocediesen, o que idílicamente se replegasen. Imaginarse una victoria plena y absoluta, en una excesiva e inminente desventaja numérica y profesional, era paralelamente análogo a dejarse caer en un inmenso vacío.

Enunciado por el aviso certero de su aliado, contempló con austeridad científica el agujero que conectaba las dos hectáreas de superficie. Un aura eléctrica le confirmó que sería una magnánima celada contra sus osados contrincantes, que avivados por la llamarada de un repunte, comenzaban a augurar una idea refulgente para arruinar sus defensas.

- Su Alteza, ¿qué ocurrió? ¿cómo llego a ser rendido por tantos? – cuestionó algo indignado, pero siempre con respeto hacia la acrecentada autoridad de su superior y compañero de armas, escaseándole la oportunidad para elucubrar las preguntas de rigor – Es mejor que nos mantengamos al menos por un tiempo. El estruendo de su espada y de mis flechas harán de portavoz para que nos sean liberados algunos refuerzos. Y si no fuese así escrito, que nuestras almas desfallezcan en el fragor de la batalla, y nuestros nombres sean siempre recordados – arengó embebiéndose en sus dichos, preparando honorablemente su artefacto y blandiéndolo para fijar su diana en el pecho de uno de los magos, que arremolinaba los vientos y galernas boreales a su favor. Simultáneamente, presos de la sangre crenada y seca, fueron asediados por sus respectivas embestidas. Anton, por su parte, salió más perjudicado por la magia irrevocable que despidió el tomo ostentado en las manos de su rival, sufriendo un ligero mareo por la fiereza de los céfiros. Podía consolarse, al menos, con haber herido y coartado por un corto período las posibles obras que emprendería hacia el dux.
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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Marth el Dom Ene 17, 2016 1:49 am

El arquero pasó a ingresar a la iglesia derrumbada que les serviría de fuerte mientras la contienda durase o hasta que encontrasen la manera de escapar a buscar ayuda, sus escoltas no estaría lejos y al notar la falta del príncipe seguro saldrían en su rescate, pero no era algo de lo que podría depender realmente, no si valoraba su vida. Uno de los espadachines se avalanzó contra la entrada encontrando el filo del arma noble que, deteniendo su ataque, le empujó hacia atrás a la vez que retrocedía permitiendo que el arquero se pusiera en posición segura en el interior. Bloqueando la única entrada de ese costado volvió a mirar a los enemigos, específicamente a los magos, comenzaba a tomarle un miedo instintivo a la magia, no la comprendía ni sabía como detenerla y lo único que le salvaba de tenerle más miedo era que había magos en su corte, así como había en su ejército y hasta los había visto como entretenimiento en espectáculos. Suspiraba de alivio que no fueran magos oscuros.

Al escuchar las palabras de Anton se formó un nudo en su pecho, no tenía en mente morir, ni siquiera se le pasaba por la cabeza, ni aunque sus nombres fuesen recordados o muriesen con gloria, eran palabras que se aplicaban a caballeros, a gente que daba su vida para defender un país o una causa, no a un príncipe gobernante, no a un príncipe gobernante sin descendencia. Él no era simplemente una persona, un guerrero, él representaba a un país, a su gente, muchas personas estaban sobre sus hombros y si llegaba a pasarle algo habría caos en el país. Altea dependía de él, no podía simplemente perecer en aquel lugar, con o sin gloria de por medio. Alzó su voz clara y juvenil - Si bien, estimado, comparto sus palabras, he de decir que no tengo intención de perecer en este momento ni en este lugar. Más que un simple nombre he de dejar un país, cosa que no puedo permitirme. Y tampoco permitiré que le pase a usted. ¡Morir no es una opción! - dijo con más fuerza apretando el agarre de su espada y con fiereza en su mirada, repitiéndose a si mismo esas palabras, "morir no era una opción", no podía morir, no era suya su vida y no tenía derecho a perderla.

La guerra contra estos enemigos de mirada carmín, vacía pero fiera, ya se había cobrado más para su familia de lo que estaba dispuesto a ceder. Su padre había desaparecido en el frente de batalla, si bien los informes simplemente decían que permanecía allí, ya a un año de su desaparición  ya tomaban por caída la corona, pero no podía declararlo aún de manera oficial. El rey, a diferencia suya, si tenía un heredero, alguien que tomó el trono en su ausencia y se hizo cargo del país, él por otra parte, no tenía aquel lujo. Si bien tenía prometida y una boda pisando sus talones, aún no podía darle un heredero a Altea. Desde el año de vida su destino había sido pactado, su padre había dictado que se casaría con la hija de un hombre de su corte, un Rey de un pequeño territorio que quedaría bajo el mandato de Altea cuando se efectuase la boda. Desde que tuvo uso de razón respetó aquella decisión sin tener opinión al respecto, era parte de sus deberes, era como las cosas debían de ser, desposaría a una mujer noble que no conocía y le daría un heredero a Altea como lo habían hecho por generaciones su familia.

Su espada se hundió en el pecho del enemigo, que tenaz en su avanzar siguió intentando atacar al príncipe que se había puesto en aquella entrada más estrecha, un forcejeó un tanto forzado y vio la flecha enterrarse en el pecho de uno de los magos el cual cayó agonizando en el suelo, los vientos había movido sus cabellos y su capa alrededor, pero el verdadero ataque pasó por sobre él para alcanzar a su compañero, preocupado bajó su guardia pasando por alto que el enemigo seguía forcejeando y el filo de la espada enemiga brillo frente a su rostro apartándolo justo a tiempo pero recibiendo un corte en su mejilla. Giró la espada en el interior y lo apartó de una patada antes que la sangre cayera sobre su ropa - ¡Lord! - llamó preocupado y apartó el cuerpo hacia afuera escudándose más dentro de la estructura - ¡¿Se encuentra bien?! Por favor, resista, necesitamos utilizar la estructura a nuestro favor. - el mismo usa la estrecha antrada para contener a los enemigos que se aproximaban, si se mantenía allí solo podrían atacarle de a uno, sin importar cuando se acumulasen en el lugar y con un pared de enemigos los magos no podrían alcanzarle.


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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 24, 2016 4:54 pm

En ese adagio cetrino, embestido con la crueldad de los azotes de un huracán, le fue entregado el pavor que sentían los abrasados por las llamas de esa contienda desigual. En parte debía tal medroso detentar a la inminente causa de que jamás había participado en eventos bélicos de esa especie, y menos en una desventaja imposible de desmentir o de encandilar. Así se le allanaba el corazón mediante tormentas indecorosas de pánico y de inmovilidad, prácticamente en una situación de júbilo enceguecido que lo hacía librarse por algunos segundos del fragor de la escaramuza. Podía valerse y apoyarse en los hombros del príncipe mientras se curaba en los límpidos cielos la inestabilidad que rumiaba su cuerpo con tanta delicadeza. Hasta logró experimentar una admiración indiscutible hacia esos seres, independientemente de sus fútiles actos, debido a lo inescrupuloso de su habilidad para con la magia y su receloso cénit conectado maravillosamente con las energías terrenales.

Bah, ¿pero hasta qué punto puede uno reservarse los encantos ajenos, siendo éstos pulidos tenebrosamente por objetivos que a la vista son desconocidos? ¿Dónde yacía el alma de esas confrontaciones? No valía el sudor de ninguna frente ni el brillo desenvainado por las espadas al rasguñar los yelmos, pues siempre es óbice del gozo aquello que nos representa o manifiesta inquietud. Y si se apartaba más de lo real del escenario, le sería posible especular que entes sin propósito no son capaces de elucubrar venganzas por sí solos. Necesitarían terriblemente una maestría sanguinaria tras ellos, abigarrando los hilos del vacío que ilustra la muerte y arrufando a las bestias dentro de los Emergidos.

Aún abatido por el frágil tifón convocado por los verdugos, intentó levantarse y empuñar con celeridad el artefacto que demandaba y dictaminaba a sus saetas. Pero las malas noticias pesan en la sien, e hicieron que resbalara y casi arruinase la estructura de su arco con el estruendo. La torpeza con la que dirigía sus acciones, hacían que se plantease nuevamente si él en realidad estaba en el lugar correcto, desarrollando la faena adecuada, sin embargo, terminaba por despachar esas estúpidas ideas para sofocarlas en un mar de confianza y volvía a darse los ánimos correspondientes. Acompañado de esos bríos, consiguió mantenerse en pie, y cuidando de la figura que le adeudaba al príncipe de Altea, se sacudió el polvo en su vestidura y continuó su ofensiva.

- Disculpe, Su Alteza, la hechicería es algo que aún no consigo controlar del todo bien y es difícil evadir los aspectos de la naturaleza invocados por estas aberraciones. Pero no se preocupe, haré lo que esté a mi alcance para que usted no sufra ningún daño – concedió impasible, obedeciendo la sugerencia póstuma de su compañero y autoridad máxima, guardándose así la gallardía déspota entre las obstrucciones que otorgaba el angosto espacio – Tiene usted un manejo de la espada encomiable, príncipe Marth, ¿quién le ha enseñado tan bien a obrar y a impugnar con la hoja? – elogió con el fin de meter un poco de leña a la escasa conversación que podían sostener, aprovechando aquel delirio de sus rivales para cargar desde su carcaj el fulgor inexorable de una flecha y apuntarla directamente hacia la frente de uno de los guerrilleros mágicos. Parecía que la afrenta sufrida con anterioridad, le había ungido con aceites fortalecedores y poderosos, pues la cavilación o el temblor eléctrico del nerviosismo no tuvieron lugar en el trayecto de su proyectil, que fue a dar concretamente a la parte central de la faz e hizo que el embebido impenitente se desplomara en mitad de la avanzadilla.
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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Marth el Miér Feb 10, 2016 4:01 pm

Los emergidos eran una fuerza agresiva que inundaban el territorio que el príncipe no terminaba de entender, por casi dos años no habían sido más que informes y números de bajas sobre sus mesas de estrategia por lo que solo le tomaba como enemigos normales, no había sido si no en su viaje a Elibe que había comenzado a salir de su burbuja de cristal dentro del castillo y había tenido su primer encuentro, cara a cara con estas criaturas de miradas fulgurantes carmines y su mano firme a la hora de matar, sin piedad, sin miedo, sin códigos a la vista. La falta de su padre le había obligado a tomar un puesto que aún no se sentía preparado como regente de Altea, si bien había sido criado y cada momento de su infancia había sido una preparación para ese momento, sentía que el mundo no era lo que los libros y los tutores decían y definitivamente no era lo mismo ver a los soldados peleando, siendo heridos, muriendo en el campo de batalla que recibir un informe donde solo dijese "X caídos". La cruda realidad le estaba golpeando el rostro a cada salida que estaba teniendo.

Su espíritu heroico le hacía fluir la sangre con más fuerza y cosquillear los dedos en el agarre de su espada, leyendas de su propia sangre, liberadores de países, guerreros admirables, vencedores de dragones, reyes impecables, tenía zapatos grandes que llenar para ser un miembro digno de la línea de sangre de la casa de Altea, su generación tenía que ser tan fuerte y próspera como lo habían sido las que le habían precedido, incluso más. Eran los deseos y expectativas que se tenían de él y cada batalla, cada oportunidad en el campo de batalla, tenía que ser una donde le mostrase ser el mejor como nadie más, un candidato digno a Rey y un héroe tan fiero y valiente como sus ancestros. Con este pensamiento en mente enfrentaba a sus enemigos con energías recuperadas, más al no encontrarse solo, tenía a alguien que era su apoyo en ese momento así como alguien que debía de proteger.

Delante suyo vio caer a los enemigos con una flecha clavada en su frente, tal precisión no pudo si no sorprender al monarca que por un instante perdió su guardia alta llegando a recibir un corte en su ropa y un tajo limpio y superficial en su brazo. Emitió un quejido y con un movimiento rápido atravesó el cuello del enemigo que había osado darle alcance, retrocedió de inmediato para evitar el gorgoteo de sangre que salió de su garganta y salpicó la entrada, pero así como uno caía otro tomaba su lugar sin darle descanso al príncipe obligándole a retroceder un tanto más dentro de la capilla, al menos resguardándose de los magos que lamentablemente se centraban ahora en el único enemigo que podían alcanzar, al arquero.

Manteniendo más que ganando, sujetó en un forcejeo de filos de espada, el avance de un espadachín mientras atendía las palabras de su compañero de campaña - Procure cuidar su cuello que si cualquiera de los dos perece en este lugar será una batalla perdida indiferentemente de quien se trate, cuidaré que ninguno pase de mi para garantizar su seguridad, actúe en consecuencia, por favor. - dijo dándole la seguridad de que no recibiría un ataque sorpresa o de cercanía mientras el príncipe estuviese allí y así como este le cuidaba de aquellos enemigos, esperaba que el arquero utilizase su rango para acabar con los magos - Variedad de tutores han puesto su cincelada en mi estilo, siendo este el impartido entre la nobleza de Altea, no ha sido si no mis cercanos escoltas que me han ayudado a perfeccionarlo. Se agradece el cumplido mas aún viniendo de tan notable arquero. Permítame decirle que posee un ojo de halcón. -


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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 18, 2016 3:42 pm

Los venablos envalentonados por el sentimiento inexplicable de apremio y tortura, trasegaban la marcha a través de los cielos y estragaban los cuerpos ajenos que se veían tan inánimes. Junto al filo de la hoja que cruzaba con una belleza destacable el mismo ámbito transcurrido por las flechas, para hundirse en la pútrida carne de las bestias enajenadas, aquel espectáculo era el más adecuado para un sádico de circo. Sin embargo, pese a que el sudor de los nobles se discutía entre marismas de tentación y en sus ceños no se hallaba más que un indescifrable acertijo de pesadez y tormento, lo que se preciaba sobre cualquier cosa en ese facultado campo de batalla era la propia vida. Era irracional el manifestar un agrado en tanta carnicería y derrames de sangre, aún cuando aquellos entes arremolinados constituían la amenaza más terrible que tuviese lugar una vez en el mundo entero.

Con cada embate que veía recibir al príncipe, quien no plácido con heridas superficiales, buscó entre sus descuidos la paciencia de la profundidad, podía experimentar una delgada corriente eléctrica que hacía temblar ligeramente sus manos, perjudicando especialmente su concentración para derribar a los enemigos. Reiterado se hacía el anacrónico hecho de que, lo nítido y oscuro de sus corazones, había conseguido penetrar en su ánimo tan grácil. En diversas ocasiones se había cuestionado el origen de la inexpugnable plaga de belicosos actuantes, cuyas banderas profesaban promesas de muerte, en un huraño tratamiento que batía febrilmente la necesidad de rehuir de lo estacional. Podían sacarse tantas conclusiones como amparos democráticos posea el sabio, no obstante, la más tórrida de todas se fundamentaba en un principio lúgubre y nebuloso; la existencia de un mal imposible de eliminar de raíz, o si era factible, los métodos aún eran ignotos.

Y es que el meollo de todas esas tribulaciones, se tramaba en que si aquel razonamiento se resguardaba en alguna expresión de la realidad, significaba que existía una mente más artera, astuta y vil que la del arquero. Con ello, provenían las tenebrosas consecuencias; su olvido y extinción en el execrable camino a la gloria, el exterminio y dominación de los reinos, y la más pedestre asolación de los pueblos mundanos. Allí se hallaba el quebranto y los lamentos de tanto despilfarre de esfuerzos, el prevalecer por sobre plagas peores que la asegurada en sus pálpitos, añadido a la vigilancia en supremacía de quienes enuncian su caída.

Entonces, afianzado por la sencillez de la violencia, aprovechó la adrenalina que le causaba el gutural peligro de la emboscada y la raleada sensación de acompañamiento en el encalle del barco a buen puerto, y encabezó una nueva saeta en la elísea catapulta, fina y crepuscular en su comparecencia a la gigantez del verdadero artefacto.  Sopló grávidamente la punta labrada en pedernal azabache, otorgándole en su imaginación la potencia de una daga emprendedora, y la expulsó en dirección a uno de los portadores mágicos, el cual se envidiaba preparando la pira en la que ahogaría basalmente al pelirrojo.

Dejando de lado la efectiva iniciativa, licenciada por un aire de tragedia en un paraje lozano de tremedal,  esta vez se cauteló de su entorno natural. Trastabillando en la fragilidad de las hojas previas a la ermita, percibió las musitadas florituras concedidas a un encantamiento voraz, emanadas por un Emergido en posición ofensiva. Anticipando el rayo que iniciaba el trote en la celestial cortina de cenefas algodonadas en su crepitar galvanizado, arrojó rápidamente su arma a pocos metros de su actual localización, y sin desperdiciar las fracciones de segundo que le fueron regaladas antes de cobrarse la parálisis y el dolor de la arremetida,  maniobró con una voltereta espontánea derechamente hacia el arco. Exitosamente logró salvar el hechizo, recuperando en el viaje por el suelo el pertrecho exiliado.

- No está en mí decidir si moriré aquí o no. Ese culto se le debe a las expropiadas moiras, canceladas del recuerdo comunitario por dictamen general e irreconocible. Pero le puedo prometer, como dije antes, dar mi mejor esfuerzo. Al menos para que uno de los dos salga de esta – pronunció en un dejo de melancolía aterida, empleando el tono de quien usualmente narra sus pitanzas alrededor de una fogata, de modo póstumo – Le agradezco. No me gusta ser modesto, porque detrás de tanta negación de los innatos talentos hay un inminente orgullo escondido, furtivo en el deseo de resurgir entre envanecimientos. Permítame confesarle que siento envidia de los halcones en estos momentos, pues con sus alas y desde la altura sería más grato despachar a estos desvariados – musitó crujiendo los dientes, desenfadado por la persistencia sofocante del esbirro que chocaba su sable contra la espada del heredero - Debería considerar, si recelamos la marchitez final en esta batahola, el posicionar patrullas adicionales en la zona. Dudo que seamos los primeros en ser enfilados por los Emergidos, y creo que numerosas son los malhadados que han sido víctimas de sus fauces. La gente no debe sentirse segura transitando estos lares escampados – propuso enfático, augurando con la hábil medida un ascenso en el prestigio del próximo monarca, y compañero de martirios en ese abyecto páramo.
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Re: Vivir consiste en construir futuros recuerdos. [Campaña]

Mensaje por Eliwood el Jue Jun 30, 2016 1:20 pm

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