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Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

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Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 4:44 pm

....Su vida estaba repleta de viajes, particularmente aquellos que eran dentro del mismo reino o, algunas veces, dentro del mismo continente. Por esa razón era un hombre que frecuentaba con asiduidad las tabernas y las posadas para conseguir un techo bajo el cual dormir o una comida caliente, por simple y económica que fuera, para apaciguar el estómago. En esas frecuentes estadías en tales lugares aprendió que los rumores eran una cosa común en esos lares, a pesar de que no todos fuesen verdaderos. Pero le llamó la atención como una vez, en una plática de taberna en la que más de uno se encontraba desinhibido por el alcohol, que se enteró de cómo era posible difundir un rumor de manera rápida y eficaz, y asegurarse de que éste incluso alcanzaría las tierras más allá del mar. No fueron muchos los detalles que alcanzó a recibir, en especial porque quien lo comunicaba se encontraba sumamente pasado de copas, pero una cosa era segura: todo lo que tenía que hacer era comunicarse con el encargado de la taberna de turno. No sabía si todas trabajaban dentro de la misma red, pero sabía que al menos la taberna en la que se encontraban ese día sí lo hacía.

....Esa taberna era, nada más y nada menos, una en la capital de Begnion, ubicada en una de las zonas más humildes de la ciudad. Esa fue la razón principal por la que aquel día se encontraba presente en ese sitio, con una firme idea en mente. Estuvo bastante tiempo sopesando la posibilidad de hacer uso de los rumores para poder extender el alcance de sus servicios y poder ayudar a más personas. No todos sabían de él o de La Guardia, y cuanto más lejos estuviese la persona de Begnion menos probable iba a ser que oyese acerca de ellos. Deseaba que eso cambiara.

....Caminó hasta la barra en donde un hombre menudo y de lentes se encontraba atendiendo a algunos clientes. Su cabello, corto, todavía se veía rubio pero la aparición de algunas canas daba a entender que no sería así por mucho tiempo. -
Buenas tardes, buen hombre. Me gustaría pedir una jarra de cerveza, por favor... - Depositó algunas monedas en la barra y las deslizó hasta su interlocutor, aunque sin terminar de soltarlas. - ... y también quisiera saber con quién debo hablar para difundir un par de rumores. - Concluyó finalmente. El encargado alzó la mirada hasta el rostro del corpulento mercenario y éste le observó a los ojos, sosteniéndole la mirada. Se produjo un breve instante en el que ninguno de los dos articuló palabra alguna hasta que finalmente el tabernero asintió con la cabeza y recibió las monedas.

....Se tomó un poco más de tiempo del usual en buscar llenar la cerveza y, al volver con el pelirrojo, le hizo señas de que se sentase en una mesa en particular que se encontraba en un rincón del local, algo aislada de todas las demás. No dio demasiada información y únicamente se limitó a decirle que esperase ahí cuanto tiempo hiciese falta. No precisó si ese "cuanto tiempo hiciese falta" podía consistir en segundos, minutos u horas, pero estando ya ahí no podía dar la media vuelta.

....El pelirrojo caminó hasta aquella mesa y se sentó en silencio en una de las sillas de la misma. Luego se dedicó a beber de su licor de manera lenta mientras su mirada escrutaba a cada uno de los presentes, y en particular a cada persona que entraba a la taberna. Se encontraba intrigado por saber quién sería el que le atendería.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Miér Dic 09, 2015 3:47 pm

-Hombre! Que milagro volver  a encontrarte!- Gaius caminaba enfrente a la mesa del grandulón con media jarra de hidromiel en la mano. No bien reconoció al “león” por el rabillo del ojo, se acercó como un rayo a saludar a su… jefe? Líder? Ni el bandido estaba seguro.

Colocándose enfrente al pelirrojo, le pregunto animosamente.
- Argus, verdad?- dijo mientras se apoyaba en la pared más próxima.
- Por la dama, ha pasado tanto tiempo desde que nos encontramos por primera vez que por poco me olvido tu nombre.- soltó una carcajada.
-Desde la última vez que nos vimos te he buscado por todas partes! Que locura volver a encontrarnos así. Pero que buena fortuna también! -

Sin esperar una invitación formal por parte de la otra parte, Gauis tomó asiento en la silla vacía frente a su compañero.
-Argus, he querido preguntarte cuando podré unirme a tu guardia! Ya me has invitado, ahora no te eches para atrás, por favor! Sigo necesitando oro sabes! Seré un trotamundos, pero tengo gustos caros.- Dijo al tiempo que se llevaba la mano al pecho
-Pero que estas bebiendo hombre? Otra vez cerveza? No aprendes nunca, verdad?  Eso no es una bebida digna del líder de una gran fuerza militar. Nada, nada! Deja de beber eso!-

Con un rápido movimiento de la mano, zampo la jarra de su compañero. Acto seguido llamo a la camarera.
-Jovencita! Tráenos dos jarras de hidromel! Dile al viejo barbudo que nos sirva del a buena, que somos gente importante!-
-Sí, claro, re importantes- La muchacha puso los ojos en blanco y se marchó arrastrando los pies.

Mirando a su “jefe” el bandido añadió
-Te das cuenta? Que falta de respeto! Hablarle así a un gran señor como tú. Pst! Con razón esta cantina siempre será de mala muerte. Mira como tratan como a un cualquiera a tan refinados clientes.-
Dio un corto sorbo a su jarra y después añadió.
-Por cierto… Que hace el importante líder de La Guardia en “Los cascos mellados”? La última vez que nos encontramos, estábamos en una de las posadas más caras de la ciudad…- el bandido súbitamente tuvo una premonición que lo hizo agarrarse fuertemente del borde de la mesa.
-No me digas que la guardia se ha disuelto y no tienes trabajo! Hombre, dime que no es eso!-
Los ojos contemplaron de arriba abajo las vestimentas del grandulón. Al comprobar que iba tan bien vestido como siempre soltó un ligero suspiro de alivio.
-Bueno, veo por tus ropas que por lo menos no te encuentras en la miseria. Eso siempre es bueno.- Dijo y levantó su jarra, brindando por la “no pobreza” de su compañero.
-Pero ciertamente el echo de encontrarte aquí suena a una historia fascinante! La cual no me voy a ir sin escuchar!.- Enfatizó sus palabras dando un firme golpe sobre la mesa.

-Ah! Pero antes de que me cuentes tu historia, permíteme darte esto.- Extendió un par de monedas de oro a su contertulio.
-Es por la linda posada en la que me dejaste la otra noche.- Dijo dándole un guiño.
-Pocos hubieran tenido tanto detalle conmigo, te lo agradezco. Pero tampoco quiero tener una deuda pendiente contigo. Por favor, acéptame que te lo pague.-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 11:56 pm

....Una voz que le resultó sumamente familiar se hizo oír cerca de su mesa. El mercenario no tardó en elevar la mirada hacia la persona que le dedicaba su tiempo, y fue en ese momento cuando vio al ladrón. Hacía días, si es que no semanas, que no lo había vuelto a ver. Curiosamente su primer encuentro había sido también en la capital de Begnion, aunque en aquella ocasión se habían cruzado en una taberna de mayor categoría. Una a la que él no estaba demasiado acostumbrado a visitar.

....- ¡Muchacho! ¿Quién diría que nos volveríamos a encontrar en un lugar así? Hasta parecería que fuéramos un par de borrachos que se la pasan de taberna en taberna. - Bromeó con tono jocoso mientras su interlocutor tomaba asiento en la mesa. Él, lejos de verse contrariado por eso, realizó un ademán para invitarle tardíamente y así mostrar su aprobación de que se sentara con él. Seguidamente guardó silencio mientras su compañero volvía a tomar la palabra, y solo en ese momento el pelirrojo notó el pequeño error que había cometido. ¡Era verdad! En aquel entonces el chico le pidió unirse al gremio y él había aceptado, pero por desgracia no alcanzó a decirle cómo localizar la guarida. Poco después de que charlaron el ladrón había caído inconsciente por la borrachera, y a pesar de que le llevó a la posada y esperó a que despertara, éste no llegó a abrir los ojos por unas cuantas horas, y él ya se había ido. - ¡Tienes razón! Lo siento mucho, de verdad lo siento. Te puedo garantizar que no he tenido ni la menor intención de retractarme en dejarte que te nos unas. Es solo que en aquella ocasión no tuve la oportunidad de darte los detalles. Si lo deseas puedo darte las indicaciones necesarias para que puedas ir por ti mismo al sitio en donde nos encontramos. O si lo prefieres, y tienes tiempo, cuando termine de atender los asuntos que me han traído a este lugar me puedes acompañar hacia allá. ¿Qué opinas?

....Esperando a la respuesta de su interlocutor, el varón se llevó la jarra de cerveza a los labios y dio unos cuantos tragos al licor. El líquido refrescó su garganta y el resto de su cuerpo, y su estómago recibió gustoso el alcohol que le proveían. Sin embargo antes de que pudiera terminar con la bebida por la que él mismo había pagado su compañero le arrebató la jarra de madera, reprochándole, como la primera vez, por encontrarle bebiendo lo mismo. - ¡Ja, ja, ja! ¿Gran fuerza militar? ¡Eso es mucho decir, muchacho! Solo somos un puñado de personas con un ideal en mente, y con intereses de mejorar. Difícilmente estaríamos a la altura de una fuerza militar como el ejército de Daein o de Begnion. - El mercenario hizo una pausa durante la cual el ladrón realizó un nuevo pedido. Todo eso parecía un deja vu si se le comparaba con el primer encuentro. - ¡Humildad, chico, humildad! - Terminó por reprochar el líder con un tono amable y una sonrisa fraternal. Recargó ambos brazos sobre la mesa y observó a los ojos de su oyente. - Da igual si soy un líder o un subordinado, o si tenemos un título o no. Tenemos que ser humildes y dejar de pensar que somos más importantes que otros. Eso es lo que le criticamos a muchos nobles, ¿no? Que se consideran mejores que nosotros o con más derechos. Si nosotros mismos no actuamos con humildad, en ese caso solo seremos hipócritas. No seremos mejores que ellos.

....Los pedidos no tardaron en llegar a la mesa. La empleada había regresado a donde se encontraban para situar una jarra de hidromiel delante de cada uno. El pelirrojo agradeció el pedido con una sonrisa y un asentimiento de cabeza, y luego regresó la mirada hacia su compañero de copas mientras éste depositaba algunas monedas frente a él. Estuvo verdaderamente dispuesto a rechazar el dinero, al fin y al cabo lo que él había hecho fue un simple detalle, un gesto de amabilidad. Pero al ver la determinación en el otro comprendió que podría resultar maleducado no aceptar su contribución. - Está bien, está bien. Aceptaré el dinero, y te contaré qué hago por acá, ¡total, no es ningún secreto! He escuchado que en algunas tabernas ofrecen el conveniente servicio de difundir rumores o información que uno desee divulgar. Luego de mucho pensarlo se me ocurrió que me vendría bien hacer uso de ese servicio, y de acuerdo a mis fuentes esta es una de las tabernas que ofrece esa oportunidad. Ya hablé con el dueño y me dijo que esperara aquí a que alguien me atendiera.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Vie Dic 11, 2015 7:00 pm

-Pst! Por supuesto que iré contigo a conocer al resto de la guardia! Ya te he dicho lo bien que me vendría un poco de dinero extra.-
Volvió a dar un largo trago a su bebida, pero solo fingió beber esta vez. Ya que hoy no podía darse el lujo de caer inconsciente como la vez anterior. No, esta vez era por trabajo  
Por supuesto que sabía el motivo por el que Argus estaba ahí, el propio cantinero se lo había dicho. Pero el ladrón no podía presentarse libremente a tomar el rumor. No ante Argus. El leonino podría llegar a sospechar que el ladrón acarreaba algo raro en él, y perdería la preciosa ventana que tenía para entrar a La guardia. Y no iba a permitir que le cerraran el paso en las narices.
Bajo de un golpe du jarra mientras se limpiaba la barbilla con la manga. De momento todo venía por buen camino. Argus no daba señales de sospechar que su aparición en el lugar no era fortuita, por lo que si podía ponerlo en un estado suficiente de alcohol, podría sobrellevar la situación con sigilo.
Había tenido que montar toda la fachada del encuentro fortuito no bien vio al hombretón en la silla de su “cliente”. Improvisado y simple, su plan ahora constaba de ser un mero acompañante, y conseguir que un ayudante de la cocina apareciera a tomar el rumor por él. Era simple, si, pero era el único plan que había podido urgir en los pocos minutos con los que había contado para armarlo, por lo que no podía darse el lujo de dudar ahora. Si se pisaba el palito, todo se iría a bajo de inmediato. Ahora debía asegurarse de un elemento primordial para que toda la fachada pasara desapercibida: debía poner en el mayor estado de ebriedad posible a su cliente.
El bandido le sonrió amablemente al grandulón.
-Tu siempre tan humilde! Tente algo más de estima hombre! Que tú y tu grupo son más conocidos de lo que crees!-
-Y no te lo digo simplemente por lamebotas, yo había escuchado de tu grupo mucho antes de dejar Lycia atrás-
Dio otro fingido trago a su jarra pero esta vez se la quedó mirando con extrañeza.
-Grimas! Esa hidromiel está tan aguachenta que podría ser bebida por un clérigo!-
Se levantó rápidamente y tomando su jarra y la de su compañero enfiló hacia la barra
-Vengo en un instante, esta injusticia no se quedara indemne!-

En la barra buscó colocarse lo más de espaldas posible al grandulón, no quería que por esas casualidades el leonino llegara a leer sus labios. Dio las jarras he izo la mímica de estar discutiendo por las bebidas, pero realmente hizo el pedido de que los visitara un ayudante de cocina para tomar el rumor y que fingiera ser miembro del gremio. Pero no debía presentarse hasta dentro de un rato, cuando se hubieran terminado por lo menos una jarra de hidromiel.
El tabernero mascullo un par de maldiciones, sirvió las nuevas dos jarras, por lo que el ladrón volvió nuevamente a la mesa en poco tiempo.
-La justicia ha triunfado nuevamente!- dijo entregándole una completamente nueva jarra a su acompañante.
-Me ha asegurado que esta hidromiel s la mejor que hay en este lado del continente, bebamos para ver si es cierto!- dijo y empino levemente su jarra, la cual ahora si estaba cortada con agua. Mas solo la suya.
-Así que deseas pasar un rumor? Jajaja! Perdona que me ría, pero no te hacia un hombre que se fiara en esas cosas. A mis ojos, es solo chismerío de la nobleza con los cuales nos entretenemos los plebeyos. Pero ahora me dejas intrigado. Que mensaje deseas esparcir? Si es que se puede saber, por supuesto.-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 10:40 pm

....Rio sumamente entretenido ante las palabras del ladrón. Sin lugar a dudas la compañía de aquel muchacho se le hacía grata, y es que su forma de actuar, de pensar e incluso la manera en que decía las cosas le producían una mezcla de gracia y de ternura. Era como ver a un niño en el cuerpo de un adulto. - Humildad y estima propia no son ideas excluyentes, muchacho. Podemos ser consciente de lo mucho que valemos y de nuestros méritos, pero no por eso debemos pecar de engreídos. Recuérdalo, siempre habrá alguien mejor que nosotros allí afuera. Mejor en todo. En la espada, en la fama, en la fortuna, ¡hasta en las mujeres o en los hombres! - Y justamente por ver a su interlocutor como alguien joven, quizá demasiado joven, disfrutaba de corregirle o de darle lecciones, justo como lo haría con un hijo o con un hermano más pequeño. - Puede que La Guardia tenga algo de fama, no soy quien para afirmarlo o negarlo. Pero dejar que eso se me suba a la cabeza sería un acto de soberbia. Allá afuera hay gremios y agrupaciones mucho mejores que la nuestra, que no te quepa ni la menor duda. Solo enorgullezcámonos de que somos lo que somos, sin importar si eso es más o menos que los demás. - Y al decir eso alzó su jarra, la extendió hacia su compañero en señal de brindis, y finalmente se la llevó a la boca para dar unos cuantos tragos a la bebida.

....No podía negar, sin embargo, que algo de curiosidad le había producido aquella afirmación por parte del joven ladrón. No sabía hasta qué punto creerle. Era cierto que el muchacho no tenía razón alguna para engañarlo o decirle mentiras, pero igual de cierto era que ahí se encontraba frente a él, bebiendo con el mismo gusto que lo había hecho en su anterior encuentro. Y vaya que sabía cuántos estragos podía causar el licor en la mente del chico, así que podía atribuirle tales palabras no a una mala intención, sino a la ebriedad que iba haciendo acto de aparición.

....Para su sorpresa, por segunda su nuevo recluta le había arrebatado la jarra. El mercenario, lejos de enfadarse, soltó otra carcajada mientras recargaba un codo en la mesa y el mentón sobre la mano al verle alejarse. Y en esa posición esperó pacientemente, y en el fondo era una espera doble: por un lado aguardaba a que el otro pelirrojo regresase con las nuevas jarras, y por el otro a que de una buena vez por todas le enviaran a alguien con quien difundir los rumores que tenía en mente.

....Cuando el otro varón regresó con el licor nuevamente servido, recibió su propia jarra con agradecimiento y la situó delante de sí. Las palabras de su interlocutor le arrebataron una pequeña sonrisa, y a su interrogante contestó negando con la cabeza. -
No, no, descuida. No es que crea demasiado en todo el asunto, ni que le dé mucha importancia. Tampoco estoy interesado en los chismeríos. Sin embargo me pareció que podría hacer un buen empleando este curioso servicio. Déjame explicarte. - Realizó una pausa y durante ésta dio un par de sorbos profundos y prolongados a la hidromiel. Al terminar exhaló un suspiro de satisfacción y se limpió los labios con la manga de su camisa. - Cuando funde La Guardia no lo hice pensando en un grupo de mercenarios. De hecho esa labor es algo secundario. Lo pensé, más bien, como un refugio, como un lugar en el que las personas que necesitaban de un hogar pudieran conseguirlo. Y al mismo tiempo lo pensé como un sitio en el que aquellos que desean producir un lugar mejor, un lugar en el que valga la pena vivir, se pudieran agrupar y aunar sus esfuerzos. Es básicamente un grupo dedicado a ayudar, y a ayudar sin distinguir a quien se ayuda. Me doy a entender, ¿no? - Miró a los ojos de su interlocutor mientras hablaba. Su sonrisa permanecía en los labios, pero algo en su gesto, e incluso en su voz, parecía más serio, ofreciéndole al tema la solemnidad que merecía. - Puede que en Begnion sepan que si necesitan ayuda nos pueden buscar, o incluso en Daein o en Crimea. Pero el mundo es mucho más que tres tristes reinos. ¡Más allá del mar hay muchos más reinos! Y puede que allá afuera haya gente a la que podamos ayudar. Gente que necesite una mano, que necesite de un techo, y que no sepan que hay alguien que se los puede ofrecer. Por eso se me ocurrió que podría intentar difundir un par de rumores al respecto para que, con suerte, en otros continentes sepan que les podemos servir. Pero no me malinterpretes, no es un asunto de "buscar más gente que nos contrate". Mi ambición no recae en la fama ni en la fortuna.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Dic 15, 2015 11:19 am

-La guardia! Un refugio para los pobres y desamparados! No podría esperar menos nobleza de ti, Argus.- Dijo y chocó su jarra con la de su compañero en un forzado brindis.
El ladrón buscaba por todos los medios que la jarra de su compañero bajara lo más rápido posible. Pero comenzaba a ponerse ansioso. Si el contacto que iba a recibir el chisme demoraba mucho más, el grandulón podría empezar a pensar que algo iba mal. Trato de disimular su ligero nerviosismo llevándose la jarra a los labios y fingir tomar. Escuchaba atentamente cada palabra de su compañero, igualmente estaba pendiente de cuando llegaría el mozo de la cocina.
-Mira yo la primera vez que escuche de vosotros fue en Chon’sin. Eh… por si nunca has ido, queda en Valentia. Un continente al sur de aquí. En fin, ahí ya se comentaba de ustedes. Y si lograron llegar a ese puerto, que no te sorprenda que en poco tiempo hasta la gente de mi propio país sepa de ustedes!- Dijo volviendo a brindar!
-Que por cierto, soy de Akaneia. Creo que nunca te lo había comentado, no? Bueno, yo porque viajo mucho, y para mí el nombre de los continentes es cosa de manejo común. Probablemente un hombretón como tú, nunca haya salido de Tellius, no? Es normal, supongo que el raro soy y…-

Un delgado muchacho interrumpió el parloteo del ladrón. Parado frente a la mesa con la mirada fija en los dos pelirrojos, no hacia más que desviar la mirada de uno al otro, en clara señal de que no sabia que hacer. Llevana una gruesa capa de viaje cobre los hombros, pero entre sus ropas llevaba claras manchas de harina y otros ingredientes. Con el labio temblándole, tartamudeo.
-H-hola-a. V-venngo a t-tomaarr uun r-recad-do! Q-qu-ien dde usted-de…-
El bandido tubo que contener con todas sus fuerzas el impulso de comenzar a golpearse fuertemente la cabeza contra la mesa. Dios! Era la peor fachada que había visto en su vida! Estaba indignado, definitivamente cuando todo esto terminara, tendría unas serias palabras con el tabernero. A quien le había mandado? Habría buscado especialmente a este torpe muchacho solo para molestar al ladrón?
El exterior de gaius solo se quedó contemplando al muchacho tartamudear, con la jarra en la mano y una expresión divertida en los labios. Como haciendo fuerza para no reírse del joven. Se volvió hacia su nuevo jefe.
-Me parece que ha llegado tu mensajero. Quieres que me marche, o puedo quedarme a husmear?-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 12:02 pm

....Como de costumbre, evitó interrumpir a su interlocutor y aprovechó ese tiempo para continuar bebiendo de su jarra. Disfrutaba de la hidromiel, si bien a diferencia de su compañero ésta le resultaba igual de gratificante que la cerveza. No pasó demasiado tiempo para que su bebida se agotara y la jarra quedase vacía, produciendo un sonido hueco cuando golpeó con la mesa. Le quedaba todavía un largo camino por delante para ser sumido en la ebriedad, sin embargo también se veía bastante gustoso de continuar bebiendo así que no sería una tarea tan difícil.

....Le llamó la atención algo mencionado por el ladrón: que hablara de "su país". Si la memoria no le fallaba, y todavía no estaba ebrio como para que así fuera, minutos atrás le mencionó haber oído de La Guardia en Lycia, y más recientemente le platicó de Cho'Sin. Aquel muchacho, tan sencillo como se veía, parecía ser un hombre de mundo, alguien con mucha más experiencia que él mismo. Abrió la boca para indagar un poco sobre el origen del ladrón, en particular sobre aquel país del que provenía. Se sentía curioso al respecto, y en parte conservaba ese interés algo infantil de poder explorar y ampliar sus propias fronteras. Pero, como si su acompañante le hubiese leído la mente, se apresuró en hablar sobre el continente del que provenía.

....Para su desgracia poco duró la conversación en torno a ese tema. El ladrón se había visto interrumpido por la reciente llegada de un desconocido, y el mercenario se apresuró en observar de quién se trataba. El rostro no se le hacía conocido, ni siquiera remotamente familiar, y por su atuendo podía creerse en un primer momento que se trataba de un viajero. Lo único que parecía discordar con esa primera impresión eran los rastros de ingredientes de cocina en su atuendo. Por unos breves instantes el hombre frunció un poco el entrecejo, extrañado, pero eventualmente asumió que poco tendría de extraño. Si realmente esa taberna colaboraba con el asunto de los rumores, ese chico bien podía trabajar en su tiempo libre en la cocina, o haber pasado por ahí para tener algún bocado antes de trabajar.


....- Yo soy el interesado en contratar tus servicios. Ven, ven, muchacho, siéntate. ¡Y no estés tan nervioso, que no mordemos! Si bien ando con hambre, no me ha dado todavía por probar la carne humana, ¡ja, ja, ja! - Bromeó de manera afable mientras señalaba con un gesto la silla libre que quedaba en la silla. Prácticamente de inmediato se volteó hacia el ladrón, viéndole con una sonrisa. - En lo que a mí respecta te puedes quedar. Lo que diré no es nada privado, y además luego de esto nos iremos juntos. Lo que no sé es si nuestro chico aquí presente ve algún inconveniente en que yo tenga compañía. - Dicho eso observó al presunto encargado de recibir le rumor. No conocía cómo era todo el protocolo, así que tampoco sabía si estaba prohibido que hubiera un tercero en la mesa o no.

....Como su jarra se encontraba ya vacía el mercenario colocó sus manos, desocupadas y ociosas, sobre la mesa. Sus dedos tamborilearon sobre la madera y su mirada se clavó en el rostro del desconocido, escrutándole. -
Bien, ¿te parece si vamos directo a los negocios? La verdad es mi primera vez empleando este servicio así que tendrás que ponerme al tanto de lo que sea necesario. ¿Cuánto debo pagar por cada rumor? ¿Hay alguna condición que deba aceptar o algo?
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Dic 15, 2015 2:20 pm

El agitado corazón del mozuelo casi era auditable desde la posición del bandido. Su frente estaba plagada de sudor, mientras que sus ojos no sabían en quien de los dos fijarse.
Gaius seguía afirmando y tensando los músculos de su rostro para no romper su fachada, pero nada quería más en este momento que clavar su daga en la espalda de ese joven y en la del tabernero.
Cuando el mercenario le preguntó por detalles de la transacción, el joven dejó la vista fija en el bandido, con los ojos como platos y con expresión vacía, sin saber que hacer a continuación. Gaius, quien a esa altura quería comerse su propia piel, simulo sentirse ligeramente intimidado por la mirada fija del joven. Era evidente que el joven lo estaba mirando para pedirle indicaciones, pero trató de disfrazar la situación de “no sé qué hacer” a “tu no deberías estar aquí”.
-Eh… bueno… creo que es evidente que sobro en esta mesa.- Dijo fingiendo sentirse intimidado por la mirada del paje.
-Veo que nuestras jarras están vacías, iré por más, ustedes hablen tranquilos. No es como que no me valla a enterar luego. Jejeje!- Tomó ambas jarras sobre la mesa y volvió a dirigirse a la barra.
Cuando le hubo dado la espalda a su mesa, su expresión cambio drásticamente, y le dedico una incisiva mirada de odio al tabernero, quien lo miraba extrañado. Con los dientes apretados para no levantar la voz, le reprocho al panzón:
-Te pedí que enviaras a alguien a tomar el trabajo, pero podrías haber mandado a alguien que supiera hablar por lo menos!-
-Que esperabas! Fuera de mi esposa, mi hija y yo, ese muchacho es el único “hombre” que trabaja aquí! Tienes suerte! Porque sino no habría nadie que te cubriera en este sucio jueguito que tienen ustedes.
Por cierto! Que son ya 4 jarras de hidromiel que te voy dando! Págamelas si quieres que te siga ayudando en esta pantomima tuya!-

-No puedes cobrarme la jarra entera! Las mías están cortadas con agua! Hazme precio!-
-Te estoy ayudando en esta payasada, es precio más que suficiente!-
El bandido a regañadientes extrajo cinco monedas y le pagó al cantinero.
-Bien! Aquí tienes! Pero voy a necesitar que lleves por lo menos tres jarras más a nuestra mesa. Las mías empieza a cortarlas más con agua, empiezo a sentirme ligeramente mareado. Ah! Y asegúrate que nuestra cena sea muy poco sustancial. Que sea más caldo que otra cosa.-

***

Mientras el bandido y el tabernero departían en la barra, el asustado mozuelo seguía mirando nervioso al hombretón pelirrojo que tenia enfrente.
-Eh… u-usted tien-ne que darme un m-mensaj-e …. Es t-todo lo q-que sé-e! -
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 3:23 pm

....El mozo cada vez se mostraba más nervioso e intimidado, y era difícil que esto se le pasara por alto al mercenario. Cuando éste le dedicó una mirada al ladrón, el mercenario le imitó y observó también a su compañero de jarras. Algo en su gesto cambio, ¿era vergüenza ajena lo que estaba sintiendo el otro pelirrojo? ¿O simplemente risa contenida? Eventualmente el muchacho decidió abandonar la mesa y el espadachín asintió con la cabeza y sonrió. Le había parecido un movimiento astuto: si el mozo se sentía tan intimidado con ellos dos presentes, tal vez se sintiera un poco más en confianza estando a solas con un solo cliente.

....- Debes ser nuevo en el negocio, ¿eh? Está bien, está bien. No te daré demasiadas vueltas para no marearte ni incomodarte. Me dices que solo debo darte el mensaje, ¿no? Siéntate mientras pienso bien lo que diré, y así lo oyes cómodamente. - Guardó silencio por unos segundos. Tenía los dos mensajes en su mente pero no los había concretado en palabras. Se tomó un momento para pensar bien lo que iba a decir, y finalmente asintió con la cabeza para sí mismo. - Bien, creo que ya está. Te daré dos mensajes, serán dos rumores los que quiero que divulgues, ¿bien? - Se quedó observando al chico a la espera de recibir alguna aprobación, bien fuese un asentimiento con la cabeza, alguna palabra, lo que fuese. E incluso si no recibía nada al cabo de un instante él mismo continuaría. - El primer mensaje es el siguiente: en Begnion puede encontrarse un gremio llamado La Guardia. Este gremio tiene sus puertas abiertas para todo aquel que necesite un techo, un plato de comida, un lugar seguro o un sitio al que llamar hogar. No se les cobrará por vivir ahí, solo necesitan ayudar con las tareas diarias y nada más. También recibe con los brazos extendidos a todo guerrero que desee echar raíces en algún sitio, siempre y cuando tenga buenas intenciones. Allí podrán recibir algunos encargos gestionados por el gremio. - Al terminar de hablar tomó una bocanada de aire. El mensaje había sido largo, y como lo había pronunciado lentamente apenas se había dado el tiempo de respirar. Al cabo de unos segundos miró al mozo a los ojos. - ¿Todo en orden? Si se te ha hecho muy extenso lo puedo repetir o escribir.

....Desde su posición echó un vistazo a su compañero de bebidas. Todavía se encontraba platicando con el tabernero, e incluso parecían estar teniendo alguna clase de plática. Lamentaba que el ladrón no hubiera podido estar presente para escuchar los rumores que él quería difundir, y asumía que tendría que repetírselos cuando estuviesen de camino hacia el gremio.

....Regresó la mirada hacia el chico, quien supuestamente tomaría su encargo. -
Bien, toca el segundo mensaje, ¿listo? Es el siguiente: en Begnion hay un gremio de mercenarios llamado La Guardia. Ofrecen sus servicios a todo aquel que esté en problemas y que necesite una mano amiga. Son mercenarios y no bandidos, así que solo aceptan encargos que consistan en ayudar al que lo necesite. Su objetivo, como su nombre lo indica, es actuar como guardianes, proteger al que lo necesite. - Sonrió al concluir ese mensaje. Sentía algo de orgullo, aunque no hacia sí mismo sino hacia el grupo que dirigía. - Bien, ¿cuánto te debo?
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Dic 15, 2015 4:39 pm

El muchacho dijo que si rápidamente con la cabeza. Desde su postura extremadamente rígida, el movimiento fue más como un temblequeo general, que un asentimiento. Con los ojos extremadamente abiertos, escuchó y asintió a todo lo que el grandulón le dijo. Mas en ningún momento se atrevió a emitir ninguna palabra. Cuando el hombretón hubo terminado. Se quedó mirándolo fijamente, esperando que le dijera cual era el siguiente paso. Tras unos instantes de incomodo silencio, el mozo se animó a hablar.
-Y-ya me puedo ir? S-si cuent-to esto no me c-cortareis la leng-gua? – El pavor en los ojos del muchacho era evidente.
En esos momentos regresaba Gaius con un par de jarras en las manos, y una mueca de fastidio en el rostro.
-Lamento interrumpiros muchachos, pero nos están por servir la cena… y no me gusta cenar solo.-
Se sentó nuevamente en su silla, y miro rápidamente al mercenario y al joven.
-Han estado un buen rato platicando, por lo que supuse ya habrían terminado, o tengo que ir a fumarme a ese viejo barrigón un rato más?-
Su mirada bailó entre el los presentes extrañado.
-Es impresión mía, o estas sudando más que antes, muchacho…- dijo mirándolo de arriba a abajo.
Dándole un codazo a su compañero leonino
-Wow! Qué clase de cuentos le has dicho para dejarlo tan rígido! Venga! Cuenta! Estoy en ascuas!-
El muchacho, todavía temblando como una hoja, le dedico una mirada fiera al ladrón y se levantó de su silla bruscamente.
-Y-ya he terminado!- exclamó en un tono ligeramente más elevado de lo normal y se giró en dirección a la cocina.
Gaius, despatarrado en su asiento soltó un agudo silbido
-Esto de pasar rumores parece más complicado y estresante de lo que hubiera supuesto. Y eso que yo los escucho todo el tiempo!-
-De donde sacaste a ese joven?
- Preguntó a su interlocutor.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 5:12 pm

....Cuando escuchó la pregunta del muchacho se le quedó mirando durante unos cuantos segundos, y súbitamente soltó una fuerte risotada que acompañó con un manotazo en la mesa. - ¡Ja, ja, ja! ¡Pero si se supone que para eso he venido, chico, para que cuentes esas cosas! Además, ¿es que acaso tengo cara de bandido o de pirata? ¡Ni loco lastimaría a un muchacho como tú! - El mercenario ya se encontraba desatando de su cintura la pequeña bolsa con oro que traía consigo. La situó sobre la mesa y se dispuso a sacar el dinero que le estipularan por el servicio, aunque justo en ese instante llegó el ladrón para hacerles compañía.

....- Espera, ¿"nos" están por servir la cena? Pero si yo no pedí nada para cenar. - Parpadeó un par de veces con extrañeza y curiosidad. Ya se imaginaba, sin embargo, lo que había ocurrido. Seguramente al ladrón le había dado por pedir algo de comer para ambos. Y estaba todavía más seguro de que si le decía que no había pedido cena para no gastar dinero de más el muchacho insistiría con invitar o algo así. No le quedó de otra más que fingir que le restaba importancia al evento y encogerse de hombro. - Bueno, es de mala educación rechazar una comida. ¿Tú comerás con nosotros, chi--...? - No pudo terminar de preguntar, pues súbitamente el mozo se había levantado de su asiento como propulsado por alguna fuerza invisible, y se marchó de la mesa.

....Y ahí estaba el pelirrojo, sorprendido y con la bolsa de oro frente a él. No había alcanzado a pagarle al chico, y de hecho tampoco tenía ni la más remota de cuánto había costado el servicio. -
Esto... ¿Habrá sido cortesía de la casa o algo así? - Dejó la pregunta en el aire mientras cerraba de nuevo su bolsa de dinero y se la ataba a la cintura. Luego regresó la mirada hasta el ladrón y le sonrió. - Bien, a ver, te pondré al día con el chisme. No te podré repetir palabra a palabra lo que dije porque ni me acuerdo, ¡fue muy largo! Pero fue básicamente algo muy cercano a lo que te comenté. Pedí que difundiera dos rumores. - Dejó la mano izquierda a la altura de su pecho, con el puño cerrado a excepción de los dedos índice y medio. - El primero era que La Guardia recibe a toda persona que necesite refugiarse. Ya sabes, techo, comida, seguridad, lo básico. El segundo era que La Guardia ofrece sus servicios como gremio de mercenarios para todo aquel que esté en aprietos, cosas como recuperar cosas, proteger lugares, escoltar personas, etcétera. Espero que con eso pueda ofrecerle nuestra ayuda a las personas que lo necesiten allá afuera. - Con la mano con que antes había levantado los dedos ahora sostenía la nueva jarra de hidromiel y se la llevaba a los labios para dar un par de tragos. - Espero que el chico recuerde bien lo que le pedí. Me ha dado algo de pena su nerviosismo, me imagino que debe ser nuevo en este asunto. He visto a muchachos jóvenes casi igual de nerviosos al debutar por primera vez como mercenarios, por ejemplo.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Dic 15, 2015 6:03 pm

-C-cortesía de la casa? No le llegaste a pagar?- El bandido tuvo que sujetarse al borde de la mesa. Había tomado un rumor sin cobrarlo? Pero en que estaba pensando ese pequeño bribón! Le estaba robando su fuente de trabajo y regalándola alegremente.
Recobrando la compostura rápidamente y dedicándole una sonrisa a su compañero dijo
-Oh! Que afortunado eres Argus! He sabido que se pagan y caros esos rumores. Se ve que el muchacho se ha apiadado de ti. O quizá eras demasiado intimidante para él como para cobrarte. Jajaja!- Fue la mejor risa fingida que hizo en su vida. Por dentro el bandido solo se imaginaba formas horribles de castigar al muchacho. Le aplastaría los dedos con una piedra, lo colgaría de las orejas en una plaza pública, le …
El bandido volvió su mente al aquí y ahora. El daño ya estaba hecho, después vería como se las ingeniaba para hacerle llegar un coscorrón al mozo, ahora tenía enfrente a su jefe. Y el jefe siempre es primero!
-Pues sí, el cantinero me ha avisado que estaba listo el guisado que iba a servir para la cena, por lo que me tome la libertad de pedirnos un par de porciones. Digo, supongo que comes. O acaso has crecido tanto a base de sol y quedarte quieto?-

El bandido escucho los rumores que le contaba el mercenario. Bien, si llegaba después más adelante a ver que el rumor que se había esparcido era diferente, podría corregirlo. Aunque no tenía mucho sentido, a fin de cuentas era un rumor gratis. … El solo recordarlo hizo que el ladrón se llevara la mano a la frente. Movimiento que disimuló con que se estaba acomodando la vincha. Encima tendría que pagar el seguro del gremio por un trabajo que no había cobrado! Por debajo de la mesa Gaius estrujaba su propio pantalón.
En ese momento, llegó la camarera con un par de cuencos de madera humeantes. Al bandido se lo coloco bruscamente  sin mirarlo, mientras que fue toda cuidada y delicada sirviendo al mercenario. Gaius suspiro, siempre recibía tratos así en las tabernas donde tenían “el acuerdo”, por lo que estaba acostumbrado. Pero le dolía un poco en el orgullo de igual manera. En especial estando frente a alguien que quería impresionar.
-Bueno… creo que me volvieron a estafar! Esto no un guisado, esto es sopa!-
Jugó con el contenido de su cuenco. No eran más que unos pocos trozos de papa y zanahoria flotando en un líquido color crema. No se veía particularmente mal, pero si no muy nutritivos. Bueno, por lo menos el tabernero había escuchado su petición. O acaso serian siempre así los guisados en esta taberna?
-Mmm… definitivamente esta no es la mejor taberna en la que he estado. Aunque bueno, soy pobre, es la que me puedo permitir.- Dijo tratando de dar lastima mientras le daba una probada a si “cena”. Definitivamente el cantinero había exagerado con la cantidad de agua para cortar el guiso, el potaje estaba prácticamente sin gusto. Gaius retiro el pote de enfrente de él y prefirió dedicarse a su hidromiel, la cual en el momento que saboreo recordó que también estaba cortada con agua. “bueno, hoy me voy a hidratar correctamente” pensó.
-Si los jóvenes siempre se ponen nerviosos al debutar…- Dijo con voz distraída, contestándole al hombretón. Fue entonces cuando se percató del chiste escondido en sus palabras y no pudo contener una espontánea risa.
-Perdona, perdona. A veces me voy por las ramas. Ah…-
-Pero bueno! Cuéntame! Como iremos a la guardia desde aquí? Queda muy lejos?-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 15, 2015 7:17 pm

....La sonrisa en los labios del mercenario se deformó ligeramente en una mueca que mostraba poco convencimiento hacia la situación de la paga. Eventualmente suspiró y negó con la cabeza. - Me siento mal con el chico. Quizá no me haya cobrado, pero antes de irme hablaré con el tabernero, quizá él me sepa decir la cuota, o me pueda volver a contactar con el muchacho. Sentiría que lo he estafado si me voy así sin más. - Continuaba considerando lo ocurrido como un "error de novato". Suponía que el mozo necesitaba de ese dinero para poder comer o sencillamente para comprarse sus cosas.

....Como era tan habitual en el ladrón, pudo robar otra risotada por parte del mercenario. No se molestó en contener la carcajada, y en un gesto amistoso volvió a sujetar su propia jarra y la chocó contra la de él, aunque sin previo aviso, en un improvisado brindis. -
¡Pues no, la verdad es que no! Este cuerpo que ves aquí definitivamente no ha crecido a base de agua, sol y aire. Es el cuerpo de un hombre que disfruta bastante de la buena comida. ¿Y a quién voy a engañar? También de la mala comida, que a veces el dinero solo alcanza para eso. Los gajes del oficio de un mercenario. - Al decir eso recordó sus inicios como mercenario. No llevaba más que un año en el oficio, y para un hombre cuya única experiencia había sido formar parte del ejército resultaba un poco complicado. El mester de mercenario requería cierta reputación con la que atraer a los clientes. Siendo un completo desconocido sus inicios fueron muy arduos, y todavía más al tratarse de un hombre que para ese entonces portaba la armadura de Daein.

....La empleada del local le hizo volver a la realidad cuando depositó con cuidado y amabilidad el cuenco de caldo frente a sí. Escuchó las quejas del ladrón casi al mismo tiempo en que contempló el plato de comida, y la ausencia de... bueno, de casi todo ahí. Este descubrimiento, sin embargo, no pareció contrariarle. Más bien acabó por sonreír, y es que le recordaba un poco a lo que era el plato de comida en el gremio de vez en cuando. No siempre los ingredientes alcanzaban para algo más sustancioso, y menos cuando había que cocinar para todo el mundo. -
Calma, chico, calma. Al menos tenemos un plato de comida, ¿no? Si vieras la cantidad de gente que pasa días enteros sin comer. ¿Alguna vez has ido a las zonas más pobres de Nevassa? Un solo día visitando ese lugar y hasta una migaja de pan te parecerá una bendición. - Extendió hacia la cabeza del otro pelirrojo su mano y, repitiendo un gesto que tan habituado estaba a realizar, sacudió y despeinó al chico en un gesto afectuoso y juguetón. - Ahora come, come, y no te amargues tanto.

....Él, por su parte, se dedicó a poner en práctica lo que recomendaba. Dio un breve trago a su jarra e inmediatamente se apoderó del cubierto junto a su cuenco para poder probar algunos bocados del presunto estofado. Era cierto que se encontraba algo recortado e insípido, pero como bien había dicho tocaba valorar cualquier plato de comida, por humilde que fuera. En especial en una taberna en donde no era apropiado rechazarle el alimento al dueño o al cocinero y quedar mal con cualquiera de los dos. - Iremos a pie, aunque sea el método más lento. De paso te servirá para conocer mejor el camino, tendrás tiempo suficiente para observarlo y buscar puntos de referencia. Me imagino que en cuestión de unos días podremos llegar. Solo no debemos olvidarnos de comprar algos suministros para el camino, siquiera algunas frutas o un poco de pan. - Pausó para llevarse a la boca unas cuantas cucharadas más, y mientras todavía digería la sopa apuntó a su compañero con la cuchara. - Por cierto, no terminaste de decirme de dónde eras. Creo que Akaneia es un continente, ¿no es así? ¿De qué parte de Akaneia eres?
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Sáb Dic 26, 2015 11:14 am

El bandido, acodado sobre la mesa, tubo que desviar la mirada del corpulento hombre. Acaso había escuchado bien? Iba apagarle a el inepto individuo de cocina a pesar que este claramente le había regalado el servicio? La sola idea hizo que el ladrón tuviera que morderse el labio para no soltar una carcajada en la cara de su futuro jefe. En lugar de eso se concentró en su guiso-sopa y puso la mente en blanco. Su trabajo ahora era que el hombretón siguiera bebiendo.
-Tienes las palabras de un hombre que sabe lo que es el hambre. Me sorprende viniendo de una figura tan importante como tu. Pero bueno, supongo que es un monstruo que muerde a todos por lo menos una vez en la vida. – levantó su jarra en un brindis
-Porque nunca más tengamos que pasar penurias!- y dio un trago a su cortada bebida.
-Pues yo si se lo que es del hambre, pero también se lo que es la buena comida! Y esto es prácticamente basura. Se la arrojaría a la cara al cantinero, pero es un hombre muy grande y si algo aprendes en las calles es: No importa tu honor, sin quien te agrede es más grande que tu, simplemente te vas. De lo contrario terminaras sin orgullo y sin algún que otro diente.- dicho esta gran verdad, volvió a fingir beber. Cuanta sería la resistencia del mercenario al alcohol? Porque el bandido solo había consumido debida adulterada o simplemente fingió beber, y ya estaba bajo el toque del alcohol, pero su compañero no daba signos de verse afectado por la bebida. En fin no era demasiado importante. Solo tenía que seguir la corriente hasta que le viniera sueño. Que tipo de borracho sería? El bandido deseaba averiguarlo  y no ser él el primero en caer como la vez pasada.
-Pues si, soy de Akaneia- dijo dando un ligero golpe sobre la mesa
- Has escuchado alguna vez sobre nosotros? Somos una región muy dividida. Guerras terribles han marcado nuestro territorio, y ahora debemos combatir a estos irregulares invasores. Pst! Una tierra donde nunca se ve la paz. -
-Yo específicamente soy de un reino llamado Ylisse. De seguro habrás escuchado hablar de la corona exaltada. Bah, es una cosa de nobles, se enorgullecen muchos de ese titulo por allá, no estoy seguro de porque. Tiene que ver con algo que tienen en la sangre. Tu sabes, tonterías de esas.- Dio otro trago a si jarra para aclarar su garganta. Se sorprendió a si mismo estar tan parlanchín de su tierra natal. El alcohol debía ser el culpable.
-Pero el resto del reino es… bueno, obviamente si fuera yo un feliz habitante, nunca hubiera abandonado mi hogar, pero también se que mi caso es especial. Le gente no es más ni menos amable que en cualquier otro lado. Aunque si he notado que los nobles de Ylisse están más en contacto directo con su gente. Cuando vivía allí, fueron decenas las veces que el rey daba grandes discursos u otorgaba fiestas a su gente. He estado ya en cinco reinos y créeme, en ninguno vi algo parecido. Así que si puedo alagar a mi tierra natal por algo, eso sería. Por lo demás, no es nada especial. –
-Pero basta de hablar de mi. De donde eres tu? Estoy seguro de que tu historia es mucho más fascinante que la mía.-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 28, 2015 1:06 pm

....- Gaius, Gaius. Ya te he dicho que no soy nadie importante. Soy solo un hombre como cualquier otro, como tú o como el tabernero de allá. Espero no creas que dándome halagos te pagaré una comida mejor, ¿eh? - Acusó en tono bromista mientras negaba con la cabeza. Su mano sujetó la jarra de hidromiel y condujo ésta hasta sus labios para poder dar un par de tragos más, lo suficientemente largos como para que quedara menos de un cuarto de la bebida en el recipiente. - Pero sí, he sabido lo que es el hambre. Creo que toda persona como nosotros, sin título, ni tierras ha tenido que saber lo que es eso en algún momento. Además deseo pagarle al muchacho sus servicios porque también sé lo que es ser nuevo en algo y estar nervioso. ¿Cómo me sentiría si fuese uno de los nuestros el que no cobra un trabajo por estar en ese estado? - Echó un vistazo a la cocina, aunque sin alcanzar a ver al mozo que le atendió, y se acercó de nuevo la jarra hasta la boca para terminar de beber la hidromiel.

....Dejó la jarra vacía sobre la mesa y finalmente continuó con la comida. Era cierto que no era precisamente sustanciosa ni nutritiva, y que tampoco tenía demasiado sabor, pero como bien había dicho el varón con anterioridad el tiempo le había enseñado a valorar un plato de comida, fuese bueno o fuese malo. Mientras tanto guardó silencio y se quedó contemplando al ladrón mientras éste relataba sus experiencias con el reino del que provenía. Negó con la cabeza cuando se le preguntó si había escuchado de Akaneia, y una vez más cuando se le consultó sobre esa tal "corona exaltada".

....Cuando finalmente su compañero había terminado de explicar, el mercenario se secó los labios con el antebrazo y luego apoyó el codo sobre la mesa, observándole. -
Parece un buen lugar. Claro, no es que se oiga envidiable un reino azotado por las guerras, pero... ¿Acaso Tellius no ha pasado por lo mismo? Y con el problema de los emergidos, todavía más. Pero que exista un lugar en donde los nobles están un poco más cerca de la gente se oye fabuloso. No es que piense que todos los nobles son una porquería, pero sí he sentido que algunos a veces son... ¿Cómo decirlo? Un poco distantes con la gente. Un buen ejemplo es el rey de Daein, a ese hombre solo alcancé a verlo una o dos veces en mis años de servicio en el ejército. - Mantuvo hasta ahí su explicación. Ese período de tiempo en el que estuvo como militar en Daein  y los eventos que le llevaron a desertar no eran sus temas favoritos ni algo que disfrutase demasiado contando. No obstante mantuvo bastante bien las apariencias con su sonrisa y sus gestos afables.

....Menos grato fue, sin embargo, el tema que tocó el ladrón por su cuenta: el origen de él, el lugar del que viene. El mercenario soltó un profundo suspiro y descansó ambas manos sobre la mesa. -
Nací en el reino de Daein, muchacho. Específicamente en Talrega. Me gustaría decirte que es un lugar hermoso, o por lo menos un sitio con gente bastante agradable, pero la verdad es que de hermoso no tiene nada hoy en día, y tampoco tiene gente. Solo es un montón de lodo, ruinas y agua. - Su sonrisa se tornó un poco melancólica al recordar, sin embargo no profundizó demasiado en esa punto en particular de su historia. Asumía que ya quedaba bastante claro que el lugar del que venía ya no existía. - Mi hermano y yo nos movimos a Nevassa, con unos tíos, y ahí vivimos. Un tiempo después me uní al ejército para no ser una carga para mis tíos y ganarme un poco de dinero propio. Luego ocurrieron algunas cosas y decidí abandonar esa vida, ir por mi cuenta.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Dic 29, 2015 2:09 pm

Gaius tubo un ligerísimo espasmo facial cuando su compañero mencionó Daein. Trató de disimularlo como pudo llevándose la mano a la boca y disimilando bostezar.
Daein entonces…. Sabría el hombretón que el bandido ya había estado en Daein? No, sino no le hubiera contado tal historia. Argus todavía quería pagar el servicio que le habían regalado, por lo que no dudaba para nada de la veracidad de sus palabras. El bandido se rascó el mentón pensativo, por lo que había averiguado. Ciertamente saber la nacionalidad del líder de la guardia era muy llamativo. En la primera oportunidad que tuviera, tendría que avisar a Coyote Gris de tal descubrimiento. Por lo que sabia, los Daeineanos  eran gente muy aferrada a su tierra, y no toleraban a los que se marchaban. En su breve estancia en esas tierras, había tenido la oportunidad de visitar la capital, he incluso había intercambiado un par de palabras con uno de sus generales. Pero a pesar de eso, su profundidad en la cultura  no había sido muy profunda. Maldijo en labios apretados por haber fallado en su misión en aquel entonces, y esperaba algún día la dama le volviera a abrir las puertas de ese reino.
El mercenarios confesó haber sido un integrante de las fuerzas militares, pero después haberlas abandonado. Eso.. Eso era un gran trago para digerir. El bandido había entendido bien? Estaba compartiendo copas con un desertor? Que tan alto habría llegado dentro le la milicia? Habría precio por su cabeza? El ladrón rápidamente sacudió esas ideas de su mente, si hubiera precio por su cabeza,, él ya lo sabría, esas cosas nunca escapaban del canal de comunicaciones del gremio. Aunque si probablemente el mercenario estaría privado de volver a pisar su tierra natal, dato no menos interesante.
-Wow, que… lamento mucho escuchar lo de tu pueblo natal.- fue lo más inteligente que se le ocurrió decir al ladrón, quien estuvo a punto de palmear la espalda del hombre pero se contuvo a ultimo momento. El animo cansado de su compañero ciertamente distorsionaba con o alegre y vivaz que había estado momentos antes.
-Pero animo! Siempre que se cierra una puerta, se abre una ventana! Y yo soy un experto en entrar por ventanas!- bromeó el bandido a tiempo que hacia señas a la mesera. La muchacha ni siquiera tubo que ir hasta la mesa, ya que el ladrón pudo realizar su orden sentado en su sitio mediante gestos y machacadas. La muchacha sonrió ligeramente y fue tras la barra a preparar el pedido.
-Te noto cabizbajo, claramente tienes sed! Tu jarra lleva vacía demasiado tiempo! Y la mía también! Esperemos a que lleguen nuestras nuevas jarras-
El ladrón jugó con sus pulgares sin saber como llenar el incomodo silencio que se había instalado en la mesa. Rebuscó en todos los rincones de su mente para encontrar un nuevo tema de conversación.
-Hablemos de temas más alegres, todos tenemos grises en nuestro pasado, pero si nos quedamos aquí senados acodados a la mesa, solo pareceremos un par de viejos borrachos. Así que cuéntame! Que emocionantes misiones tendremos al llegar a los cuarteles de la guardia?-
La muchacha llegó con las nuevas jarras y las colocó enfrente a cada uno de los comensales, a tiempo que retiraba las jarras y platos vacíos. Gaius tomó su jarra y le dio un trago, pero lo fuerte de la bebida hizo que se atragantara y comenzara a toser fuertemente, escupiendo y mojando con su trago la mesa y parte de sus ropas. Porque Estaba tan fuerte el trago? Acaso…. Se volvió a mirar el trago de su compañero, apretó los labios y maldijo para sus adentros. La torpe muchacha había entregado mal las jarras, ahora el mercenario debía tener su trago cortado y él tenía su jarra extra fuerte. El bandido ya estaba medio tocado por el alcohol, si se terminaba esa jarra, terminaría como la vez anterior.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 30, 2015 4:12 am

....- Descuida, pasó hace bastante tiempo. Cosas de la vida. - El mercenario condujo una de sus anchas manos hasta el hombro del ladrón y le dio un par de amables palmadas. Agradecía la buena intención que tenía el interlocutor por suavizar el tema o lamentar la pérdida que él había tenido. Y si bien era cierto que ese asunto en particular producía cierto aire de nostalgia o melancolía en el pelirrojo, también era cierto que tales sentimientos no eran ni la sombra de lo que sufrió años atrás cuando la herida todavía se encontraba reciente. Había tenido que aprender a lidiar con ese pasado, a digerirlo y a superarlo. Además el tiempo se encargó de ofrecerle otros momentos amargos con los cuales distraerse.

....Afortunadamente su acompañante volvió a mostrar su carácter jovial y enérgico al poco tiempo, un rasgo que podía resultar bastante contagioso luego de pasar un tiempo junto a él, e insistió en llenar nuevamente las jarras. El grandulón titubeó por un segundo, y no es porque no le gustase continuar bebiendo. -
¿Estás seguro de que quieres seguir pidiendo jarras? Por lo que me has dicho estás algo apretado del bolsillo, y ya esta sería la segunda o tercera tanda, además del caldo. - Sin embargo ya la empleada había tomado la orden y de nada servía llevarle la contra a esas alturas. El mercenario solo soltó un suspiro y se encogió de hombros, resignándose a ser consentido con una jarra más de licor.

....Cuando sus bebidas llegaron a la mesa él no demoró en tomar la suya apenas le fue acercada. Como de costumbre, alzó la jarra y la extendió hacia la ajena en señal de brindis mientras veía que si interlocutor ya daba los primeros tragos. Él se apresuró en imitarle y bebió un par de veces, aunque frunciendo el entrecejo de inmediato. -
Esto... eh... sí que sabe distinto. Demasiado... ¿Suave? - Se relamió los labios para saborear las gotas que quedaron allí impregnadas y poder catar mejor la bebida. Definitivamente la sentía más suave, más diluida. - ¿Será que recortan algunas bebidas para hacer rendir sus barriles y vender más? Una idea un poco baja, ¿eh? Al menos si nos cobran la jarra como una hidromiel normal. - Pese a la diferencia en el sabor, y al pequeño descontento sentido por la sorpresa, sabía valorar una jarra de alcohol y esa no era la excepción. De modo que se la llevó a la boca para beber un par de tragos más.

....- ¡Ja, ja, ja! ¿Misiones emocionantes? Pues... no sé qué encargos nuevos hayan llegado en mi ausencia. Pero yo siendo tú no tendría muchas expectativas. Por lo general solemos tener misiones bastante sencillas. Ya sabes, escoltar mercancía, vigilar algún sitio. De vez en cuando nos toca lidiar abiertamente con bandidos. - De pronto enfocó su mirada en el ladrón, escrutando su rostro, sus manos y la constitución de su torso. Incluso echó un pequeño vistazo desde un costado de la mesa al atuendo de su interlocutor. - Aunque debo decir que no pareces ser un guerrero, ¿me equivoco? De ser así también hay tareas menos peligrosas para realizar en el gremio. Ayudar con las remodelaciones, colaborar en la cocina, recoger hierbas, cazar, cosas de ese estilo.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Mar Ene 05, 2016 3:16 pm

El bandido ya había comenzado con serpentear levemente sobre su eje como siempre que el alcohol estaba tomando control de sus acciones. Todavía era consiente del aquí y ahora, pero un eco en su mente le pedía cantar y bailar. Nuevamente había sido descuidado e iba a caer inconsciente enfrente al hombretón? No, tenía que poder sobrellevar esto. Necesitaba que el grandulón cayera antes que él! Acodado sobre la mesa, hizo su mejor esfuerzo por quedarse quieto y evitar disimular su sonrisa estúpida.
-Si… sabe distinto, de seguro está cortada con agua. Pst! Taberna de mala muerte. *Hipo*. Estoy seguro que no importa cuanto bebamos, vamos a seguir como dos lechugas.-
-Mira, son pocos los momentos en los que puedo relajarme y bajar los brazos. Hace poco conseguí un trabajillo, por lo que hoy puedo permitirme disfrutar de unas cuantas jarras de mi bebida favorita.- dijo alzando su jarra.

- Pero claramente no gané tanto como para ir una taberna decente. Recuerdas como se llamaba este lugar? Trataré de recordarlo para no volverlo a pisar en mi vida, pero como no puedo leer el cartel de la entrada, siempre tengo que preguntar antes.-
-Ah.. Odiosos carteles con nombres. Que sentido tiene tener un cartel con el nombre de tu establecimiento en la entrada? Solo los nobles saben leer! Tu sabes leer Argus? Yo solo conozco un par de palabras… pero ni idea de como escribirlas por mi cuenta. Aunque conozco mucha gente que escribe. Y escribe muuucho! Siempre me están pidiendo que pase carta y paquetes de un lado a otro del mundo. Sabes cuanto tiempo lleva llevar una carta de un pueblo a otro? Me lleva a veces días! Y no paga tanto! Ah!! Desearía que hubiera una forma más rápida…-
el bandido se había tomado más de media jarra de su bebida extra fuerte sin darse cuenta. Ahora su mente estaba caso completamente embotada. Esta vez no le pesaba la lengua, pero el bailoteo había dejado de ser “ disimulable”. Además, aparentaba estar de mala bebida hoy, solo vi tenía ganas de quejarse.

-Y ya te lo he dicho! … O no te lo he dicho?- se quedó meditando unos instantes.
-Soy comerciante itinerante. Donde haya trabajo ahí estoy. Lo quiera el cliente o no.- dijo al tiempo que se ponía a darle vueltas a su jarra a medio tomar. Porque? Ni el lo sabia, pero le gustaba ver como el liquido giraba dentro del recipiente.
- Antes me habías mencionado que necesitaría cocinar… puedo hacer eso. También soy bueno tejiendo…- se percató de lo que había dicho y se giró abruptamente hacia el pelirrojo.
- Pero no lo repitas por ahí! Tengo una reputación que mantener. Pst!- dijo hincando el pecho y soltando abruptamente la jarra, esta se bamboleo y calló de costado mojando la mesa y pantalones de ambos comensales.
- Por las garras del dragón! Dajj!! Arrgghhh… Hoy nada me sale bien!-
Gaius se dejó caer resignado sobre su silla.
-Ah... Pedimos otra ronda?-
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 06, 2016 1:28 am

....La conducta de su compañero parecía estar cambiando poco a poco a medida que consumía la hidromiel, mostrándose hacia el mercenario de una forma que éste ya había visto antes de primera mano, y justamente en esa misma ciudad. Durante el primer encuentro que tuvo con el ladrón había visto cómo la resistencia al alcohol que éste mostraba era... un poco menor, por así decirlo, a la de él mismo. Y si la mente no le fallaba esa que estaban tomando debía de ser la segunda jarra. Sospechaba que si las cosas iban por el mismo rumbo para la tercera o cuarta el nuevo recluta acabaría de nuevo sobre el suelo.

....- ¡Ja, ja, ja! Supongo que tienes razón, muchacho, no todos son capaces de leer los nombres de los establecimientos. Me imagino que por eso algunas posadas, tabernas y otros negocios acompañan su nombre con alguna clase de imagen que les identifique. - Creía recordar, de hecho, que esa taberna en particular, "el jinete voraz", tenía en su cartel no solo el título sino también una imagen algo hilarante en la que se veía a un jinete y su corcel, ambos con un banquete frente a su mesa; una imagen que, de más está decir, parecía discordar bastante con la realidad del establecimiento por dentro, en donde la comida en nada se parecía a un banquete. - Por suerte tuve la fortuna de aprender a leer. Mis padres, en vida, procuraron educarme lo más posible con la esperanza de que pudiese tener una mejor vida que ellos. Un beneficio que procuro otorgarle también a mi hermano menor. - No tuvo la menor reserva en compartir aquel detalle con su compañero mientras volvía a aproximar la jarra hasta sus labios y a dar unos cuantos tragos del brebaje cortado con agua.

....Quiso seguirle la conversación a su interlocutor pero éste cada vez brincaba más y más entre un tema y otro, haciendo que le resultase difícil seguirle el hilo o siquiera contestarle antes de que algún otro comentario sugiera por parte del ladrón. Pero no fue hasta que el chico terminó por derramar su bebida en los pantalones de ambos que el mercenario tomó la determinación de que ya había sido suficiente celebración por un día. No le molestaba que el otro se emborrachara si así lo deseaba, pero ambos tenían un viaje por delante y en esta ocasión no tenía una posada a la que llevarlo si se desmayaba.


....- Creo que mejor no pedimos más. ¡Digo! Ya hemos visto que parecen estar vendiéndonos bebidas de mala calidad, y de todos modos no podemos dejar que se nos haga muy de noche antes de partir. Estoy seguro de que si nos vamos pronto, para el anochecer llegaremos a un pequeño pueblo en el que podremos descansar. - Acomodó la jarra vacía de su compañero sobre la mesa y colocó junto a ésta la propia, con un tercio de la hidromiel modificada. Inmediatamente después se levantó de su asiento y dio un par de palmadas suaves sobre la cabeza del ladrón como si fuese un pequeño. - Espérame aquí. Yo pago esta ronda que bebimos, y de paso le daré su cuota al chico que me atendió.

....No esperó una respuesta por parte de su acompañante, y se apresuró en aproximarse hasta la barra con la bolsa de monedas en su mano izquierda. Conversó con el encargado, obviando cualquier queja con respecto a la terrible calidad de la última jarra que le trajeron, y aprovechó a consultarle cuánto tendría que pagar por los servicios prestados por quien les visitó a la mesa. Cuando se le mencionó la cifra, dejó sobre la madera tanto el dinero de los rumores como el de los dos hidromieles bebidas. Luego se despidió de forma cortés y afable, regresando hasta la mesa en la que le esperaban.

....- Bueno, todo está listo acá, ya nos podemos ir. Pero antes necesito que me esperes un momento más. Voy a ver si consigo algo de pan o fruta para el camino. Ese caldo de poco nos servirá en el estómago de aquí a la noche, y caminar largas distancias sin nada en la panza no es muy agradable. Solo no bebas nada, ¿eh? Te necesito completamente lúcido para el viaje. - Aquello último fue una pequeña mentira blanca. Estaba claro que el otro de lúcido no tenía mucho en ese momento, pero le parecía más educado emplear esa mentira que decirle que no quería tener que cargarlo todo el trayecto hasta el pueblo vecino.

....Finalmente le dio una palmada amistosa en un hombro y se marchó del establecimiento. Tenía en mente un par de comercios a los que podía acudir para comprar suministros económicos para el viaje.
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Re: Un reencuentro entre copas [Privado] [Gaius, Argus]

Mensaje por Gaius el Miér Ene 06, 2016 10:34 pm

El bandido contemplo el contenido de su cuarta jarra de cuarta jarra de cerveza desperdigado sobre la mesa. “ bueno, por lo menos ahora no me la tengo que tomar” se dijo al tiempo que levantaba la vista lentamente hasta la de su compañero, y tomando aire pregunto
-Hermano menor? … - en su cabeza apareció un pequeño niño con la misma barba y musculatura que su compañero, por lo que no pudo evitar doblarse de risa en su asiento.
-ah… perdona, perdona. Es que.. Los niños con barba me causan mucha gracia- tomo aire para calmar un poco su risa. Se golpeteo un poco sus propios cachetes para obligarse a tomar el control. Definitivamente estaba bajo los efectos del alcohol, pero todavía era capaz de pensar por su cuenta y no iba a caer dormido. Quizá no pudiera hablar muy coherentemente o moverse en linea recta, pero todavía no estaba derrotado.
Vio a su compañero ir hacia la barra, ni siquiera intento detenerlo. Mejor si era él quien pagaba estas dos ultimas. Aunque de todas formas a el bandido le hubieran cobrado menos que al fortachón. … se quedó un rato sentado cuestionando la moralidad de sus acciones. Era correcto hacer que el mercenario pagara todo? Era correcto engañarlo para que no descubriera que él era el enviado del gremio? Era correcto infiltrarse en la agrupación del hombre? Era correcto que para sobrevivir hubiera tenido que robar cuando era un niño?
…. “Esta es la ultima vez que bebo” se prometió a si mismo.
Cuando su compañero volvió junto a él el ladrón estaba todavía atosigado mentalmente por un ataque existencialista, o un fuerte delirio de alcohol, no podía afirmar ninguna de las dos cosas.

-Seguro grandullón, ve con la dama, yo aquí te espero- dijo acodado a su asiento. Con una tonta sonrisa en los labios.
Cuando el hombretón dejó el establecimiento. Se dirigió a la barra zigzagueando, caminando lo más derecho que podía, allí le pidió el dinero de los rumores al tabernero y se sentó a esperar a que el mercenario volviera.
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