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Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

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Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Vie Dic 04, 2015 2:27 am

Fue un viaje hasta cierto punto tranquilo en el que empleo su tiempo en reflexionar sobre lo que había visto y vivido. Se tomo su tiempo para hacer anotaciones referentes a los emergidos tal y como le era costumbre redactar sus experiencias, apoyándose con bocetos mas detallados que en las cartas que había enviado a su amiga e igualmente apuntando sus impresiones al respecto. Después de un par de semanas que se fueron rápido el semi-humano llego finalmente al reino de Begnion. Habiendo comprado una dragonstone nueva en la primera oportunidad que se pudo presentar y mandando una nueva carta a su compañera de cabello rosado anunciando que llegaría dentro de poco a la capital el joven de cabello blanco se abrió paso por el desierto de Grann, lugar inclemente en el cual paso ciertas penurias para atravesar pero gracias a sus ropas livianas y a su poco equipaje aquello no supuso mayor problema. Pese a la advertencia de que en aquel lugar abundaban bandidos y personas de baja calaña el híbrido tubo la suerte de no toparse con ninguno, por lo que un tanto fatigado pero en una sola pieza llego finalmente a Sienne, su lugar de encuentro.

Kija quedo ciertamente impresionado por el lugar, admirando con ojos brillantes y emocionados la arquitectura del lugar. No acostumbrado a visitar ciudades tan grandes el alvino comenzo a deambular por los alrededores buscando una tarberna, pues si mal no tenia entendido seria mucho mas facil hacerle ver a su amiga que habia llegado mostrando al encargado o encargada del lugar la moneda sin escudo.

- Estas perdido jovencito? -

Pregunto un hombre de dudosa reputacion al chico que vestia una blanca tunica de clerigo y tenia escrito en el rostro un enorme letrero que ponia "Ingenuo", marcandolo como una presa facil para las hienas y alimañas que siempre hay en todas las ciudades.

- Buenas tardes buen hombre, estoy buscando el camino a la taberna mas cercana -

Comento tranquilamente sin sospechar de aquella falsa amabilidad que le mostrara. Tellius no era en absoluto como el continente de Akaneia, allí igualmente existía el racimo hacia los laguz pero en lugar de mostrarles miedo o rechazo los veían mas como esclavos potenciales y un muchacho de aspecto joven, saludable, facciones atractivas y una mano de dragon recubierta de escamas tornasol seguramente seria una mercancía interesante para poner a la venta. Sin sospechar nada y totalmente engañado por la falsa amabilidad contraria Kija comenzó a seguirlo, feliz y un poco impaciente por el hecho de volver a ver a su querida Saabirah. Por otra parte un anuncio le había llegado a la pelirrosa, al parecer uno de los contactos del gremio, un espía que se hacia pasar por vendedor de fruta en el mercado había visto a un joven alvino con una llamativa mano de dragón seguir a un hombre sospechoso hacia los callejones que guiaban a la parte "no tan bonita" de la ciudad.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 04, 2015 3:04 am

La pelirrosa había pasado los días previos ultimando los detalles para su partida de expedición con Kija. Se hacía la dura, pero le echaba mucho de menos y tenía ganas de darle un tremendo abrazo. Obviamente, no lo reconocería, sus arrebatos de ternura eran puntuales con todo el mundo, la barrera de recelo seguía erigida cara al público. La carta que había recibido del albino sólamente había abierto un pequeño resquicio apenas reseñable en su armadura emocional. Se quería mostrar como una mujer fuerte, quizás autoconvenciéndose hasta que la idea era exagerada.

Se encontraba caminando por el mercado para ojear las mercancías de un puesto modesto llamado El emporio de las baratijas, en donde podía permitirse comprar a menudo. Pero aquel día la mayor parte de los objetos le parecían obsoletos en comparación a las mercancías habituales, de mejor calidad. Fijó la vista en la superficie en que todos yacían, esperando encontrar algo que hubiese pasado por alto. En medio de su concentración, una mano se posó en su hombro y le dio el susto terrorífico más grande que le habían infundido en mucho tiempo. Se giró para defenderse de un supuesto agresor pero, al verle, pudo reconocer al individuo incluso si iba de incógnito. Su gesto no auguraba nada bueno, la mirada de ambos coincidió durante varios segundos silenciosos en que no se dijeron nada pero comprendieron todo.

-Maga Saabirah. Tenemos noticias de la persona a quien espera, ha seguido a un traficante de esclavos hasta el callejón donde aconteció el asesinato del otro día. -le dijo, en voz muy baja y susurrando cercano a su oído. La muchacha se puso pálida al instante, como si algo le hubiese sentado mal al mismo cuerpo y no solo a la mente. Se temía lo peor y había empezado a temblar de los nervios.

-...Gran trabajo, Emmeric. -y salió corriendo hacia el lugar señalado. No había palabras en que pudiese poner sus emociones, tenía que interferir en la situación antes de que fuese demasiado tarde. Esprintó sin darle importancia a lo que pensasen los lugareños que la miraban anonadados. Libro de magia en mano, estaba lista para tostar a algún esclavista como si fuese un rebozado. En el tramo final, la adrenalina le hizo acelerar un poco más todavía. -¡Kija! ¡¡Kiiija!! ¡Kijaa, sal, te daré pastelitos! -trató de reclamar su atención con lo que hubiese funcionado para que ella acudiese rauda al encuentro de quien se lo ofreciese. Pero no había respuesta. Tragó saliva sonoramente y se adentró en las profundidades de la callejuela interna en que podría llegar a ocurrir cualquier terrible desenlace. Había sido un imprudente.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Vie Dic 04, 2015 8:56 pm

Kija avanzaba sin sospechar absolutamente nada de a donde se dirigía realmente pues al final había aprendido a confiar en aquellos pocos que le mostraran amabilidad pese a su aspecto, aun que aun no era lo verdaderamente sagaz como para distinguir una amabilidad falsa de una verdadera... aun que de alguna manera algo se sentía fuera del lugar, muy en el fondo sabia que algo no iba del todo bien mas su cabeza desecho aquella idea, haciendo a un lado sus dudas.

- Cuanto falta para llegar buen hombre? -

Pregunto aun ligeramente inquieto pues su sangre de dragón comenzaba a inquietarse conforma avanzaban, alertandole de que el ambiente que lo rodeaba era por así decirlo... malo. La respuesta por parte del hombre fue un seco "ya casi" y en cuanto iba a dar otro paso para continuar siguiendo al individuo escucho una voz conocida que le brindo un total alivio. Casi de forma inmediata el joven híbrido se dio la vuelta para ir en encuentro de la pelirosa lo mas rápido que le dieran sus pies, pues ella era la principal razón por la cual estaba buscando una taberna, ante la molestia del traficante al notar que las cosas habían dejado de ser tan sencillas.

- Señorita Saabirah!!!!! -

Exclamo con una gran sonrisa al divisarla en la lejanía del callejón, agitando su mano derecha a modo de saludo. Fue entonces que sintió un pinchazo en el área de su cuello y, en cuestión de un par segundos su cuerpo comenzó a temblar y a perder fuerza hasta dejarlo arrodillado en el piso.

- Este maldito monstruo me estaba siguiendo de forma tan obediente, tenia la esperanza de que este fuera un trabajo sencillo para variar. Pero no.... tenias que venir y complicarme las cosas, verdad mocosa?. -

Comento el traficante pateando a Kija por la espalda para terminar de ponerlo contra el piso, tomándole por el pelo y acomodando le una daga en el cuello como advertencia para que la chica no hiciera ningún movimiento. El híbrido de pelo blanco no tenia idea de que estaba pasando mostrando en su mirada una mezcla de confusión, miedo y preocupación.

- Al parecer conoces a este monstruo.... seria una verdadera molestia dejar testigos y que vengan a buscarlo mas adelante, no lo tomes como algo personal linda. -

Declaro aquel hombre soltando un silbido, siendo el callejón bloqueado por 2 hombres armados con espadas y otro portando una gran hacha que salia de un callejón distinto conectado a ese.

- Tu elije.... o lo acompañas a la casa de subastas por las buenas o te cortamos el cuello aquí mismo. -

El hombre aun mantenía aquella daga en el cuello de Kija, teniéndole bien sujeto de su blanca cabellera bastante confiado en que el chico estaba indefenso gracias a la droga que le habían administrado. No obstante, en el momento en que soltó la amenaza hacia la maga la mirada del alvino cambio a una totalmente distinta. Afilada como cuchillo y fría como un tempano de hielo, una mirada que Saabirah ya había visto en el en una ocasión. Kija era normalmente una persona tranquila y solia perdonar con descarada facilidad los agravios de las personas.... pero ese individuo no solo le había tocado el nervio llamándole "monstruo" varias veces, si no que estaba amenazando la vida de su quería amiga y la suya propia.
Spoiler:

- Y van tres... esta bien entonces que te haga trisas, verdad? -

Recordaba bien las palabras que le había dedicado su padre hace muchísimos años atrás, tiempo después de la muerte de su madre donde habían retomado su entrenamiento para que pudiese controlar su forma de manakete de forma por lo menos aceptable.

"Kija.... se que tu madre te ha dicho hasta el cansancio que no hay que lastimar a otros sin importar las circunstancias y de sobra entiendo que tu piensas igual. Pero escucha hijo mio: tu madre era una santa y me tenia a mi para protegerla, tu en cambio portas la poderosa sangre de un orgulloso manakete asi que te enseñare 3 reglas en las cuales esta bien que lastimes a otros."

La zarpa de dragon en su mano derecha se clavo en el piso, mientras que Kija había comenzado a mostrar los dientes en un gesto agresivo, mostrando que en su dentadura tenia un par de pequeños colmillos que solían pasar desapercibidos.

"Primero... Esta bien que perdones los insultos pero no permitas que se pasen de la ralla, no te digo que guardes rencores ni que ataques al primero que te falte al respeto pero escucha, si el abuso es continuo y no parce que te vayan a dejar tranquilo tienes permitido meterles un buen susto"

La gema en el pecho de Kija a modo de collar había comenzado a brillar intensamente, rodeando por completo el cuerpo del híbrido comenzando con su transformación en dragón.

"Segundo, protege a tus seres queridos. Ninguna vida es mas valiosa que otra y esa es una bonita forma de pensar pero si algún día te vez forzado a elegir entre la vida de un enemigo y alguien a quien aprecias no dudes Kija, protegelos aun si ello implica partir a los enemigos por la mitad con tus fauces.... recuerda siempre que tu eres mas fuerte que ellos."

El callejón era lo suficientemente grande como para que un dragón pequeño como Kija pudiera moverse de forma justa aun que necesitaba mantener las alas replegadas, mirando a los presentes con aquellos profundos ojos azules que expresaban que estaba furioso. Los bandidos se quedaron mirándole unos momentos como si no creyesen que un hibrido fuese capaz de transformarse ya que era común confundirlos con los "marcados" quienes no pueden abandonar su forma humana aun que porten la sangre de un laguz.

"Y tercero, protege tu vida. No importa la situación, el lugar o cualquier otro factor si tu vida peligra de cualquier manera posible pelea hasta las ultimas consecuencias. Es mejor y mas honorable morir peleando que con la cabeza agachada. Eres mi hijo Kija y no hay cosa que desee mas que tu bienestar.... estoy seguro que incluso tu madre estaría de acuerdo con esto"

Y sin previo aviso y con toda la frialdad que aquello implicaba, Kija atrapo al traficante que intentaba correr despavorido con sus fauces, hundiendo sus grandes colmillos en el cuerpo ajeno mientras este gritaba intentando sin éxito herir al manakete con su pequeña daga. La droga lo tenia lo bastante débil como para arrojar su hálito y en un lugar tan estrecho tampoco era buena idea por lo que la escena de aquel tipo prensado en las fauces del dragón blanco resultaba bastante visceral.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 04, 2015 10:53 pm

La respuesta del hombre al que llamaba llegó cuando pudieron establecer contacto visual. El rostro de ella se iluminó de repente al ver que no había sufrido ningún daño. -¡Amigo mío! -exclamó, llena de júbilo. Pero había sido sorprendentemente ingenuo, motivo por el que ambos habían sido rodeados. Su rostro fue perdiendo la alegría gradualmente hasta elaborar una facción muy tensa. Le alivió comprobar que sólamente le habían inyectado estupefaccientes, nada de veneno, tuvo que adivinar por los síntomas que saltaban a ojos vista. -¡¡Él no es un monstruo, tú lo eres!! -le espetó, apretando los puños con los brazos extendidos hacia el suelo y conteniendo las lágrimas de la rabia. Sus emociones habían surcado el mejor extremo y terminado en el más dramático. Odiaba el modo en que le estaban tratando, le despertaba el resentimiento que guardaba hacia aquellos que se atrevían a mirar a otros por encima del hombro. Los fulminó con la mirada y deseó poder electrocutarlos sin tener que dar muestras físicas. Pero era imposible. Se enfrentaba a la impotencia de no poder defender a su amigo y no sólamente eso, querían matarla para que no contase nada. Y tenía que reconocer que era lo más prudente, pues se hubiese ido a por todo trabajador del gremio posible y les hubiesen arrancado los órganos en vida sin dudarlo por la agresión a uno de los suyos. No le importaba lo que tuviese que hacer para vengarse... De haber podido.

Se quedó en silencio y examinó las inmediaciones para ver cómo liberarlo para que ninguno tuviese que sufrir un fatal desenlace. Pero no tuvo mucho tiempo antes de que los ojos de Kija le recordasen a esa faceta adulta que era tan sencilla de olvidar, tornándose tan gélidos como el color que los ilustraba. De algún modo, su piedra se puso a brillar y le envolvió con su campo refulgente, del que salió su forma manakete, como si hubiese sido la crisálida en que una larva se introduce para luego desarrollar su forma final. Ella se quedó helada pero no por verle en forma dracónica sino por el frío que podía llegar a desprender la mirada de alguien tan amable. Trató de impedir que el traficante huyese impune pero no tuvo que esforzarse porque el albino lo había apresado entre sus fauces. Su forma transformada era hermosa y letal al mismo tiempo. Quedaban dos de ellos, que pretendían huir al comprender el significado de la palabra "monstruo" que los humanos corrientes empleaban en aquellas criaturas, que no lo eran hasta que ellos las convertían en tales por ser su única manera de sobrevivir.

-No vais a marcharos tras haber hecho esto... -su voz sonó grave por el nudo en la garganta que se le estaba produciendo. Comenzó a pronunciar palabras arcanas casi olvidadas por la mayoría de las personas que poblaban el mundo, unas que invocaban el poder pulverizador del relámpago. Un par de esferas de energía eléctrica empezaron a levitar hacia los dos enemigos y chocaron violentamente contra uno de ellos, comenzando a abrasarle la piel paulatinamente. El otro echó a correr mucho más deprisa pero la maga fusionó ambas esferas en una sola y luego descompuso su materia en un rayo de larga longitud que le impactó y derribó. Creía ya haberse encargado de los dos agresores restantes, pero no pensaba pararse a comprobarlo.

Corrió hacia quien era su prioridad, sin preocuparse de nada más del entorno. Lo abrazó mientras conservaba el cuerpo de dragón, ella lo veía con total naturalidad y eso no iba a impedir el afecto que estaba deseando compartir pero no se atrevió hasta que aquellos sucesos cercanos a la muerte derrumbaron sus barreras más racionales. -¡Tienes que tener más cuidado! ¡¡Tienes que tener más cuidado!! -le reprochó, con capricho involuntario. Se había fiado de unas personas que ni siquiera consideraban respetable su vida. Estaba tan preocupada y luego se había llevado un susto de muerte, nunca mejor dicho. Se aferró a él con sus delgados brazos y ocultó su rostro en medio de sus escamas para que no se notase que estaba llorando, salvo por las veces puntuales en que sus hombros se agitaban por los gimoteos silenciosos. Se sentía avergonzada, pero sí que era una mujer sensible en el fondo y le daba miedo que le pudiese pasar algo si lo soltaba otra vez. Era su protegido.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Sáb Dic 05, 2015 12:03 am

Kija sacudía a la victima que tenia entre sus fauces como si fuese un muñeco de trapo abriendo ligeramente la boca para después cerrarla con mayor fuerza nuevamente hasta que este por fin dejo de gritar, escupiendo el cuerpo de aquella escoria junto al cadáver chamuscado del otro. Parecía que la maga se había hecho cargo de los demás sin ningún tipo de contratiempo, demostrándole al joven de escamas blancas lo poderosa que era aquella chica en realidad. Todo parecía estar tranquilo nuevamente y aun que ciertamente Kija podía enfrentar situaciones así fríamente nada podría haberlo preparado para lo que seguía a continuación. Los ojos del dragón blanco se abrieron con sorpresa en cuanto su amiga le abrazo, reprochandole el como había sido descuidado mas usando un tono de voz muy distinto al acostumbrado, uno que le traía cierta nostalgia pero con el cual no sabia como lidiar.

No sabia que hacer, era un hecho que necesitaba tranquilizarla de alguna manera y su voz acompañada de un pequeño temblor en su cuerpo le apretujaron el corazón. Fue entonces que, nuevamente aludiendo a sus recuerdos pasados para sobrellevar a una situación a la que se enfrentaba por vez primera. El brillo nuevamente recubrió su cuerpo, haciendo que aquel dragón de blancas escamas poco a poco recuperase su forma humana, en el pasado hubo ocasiones en las que llego a lastimarse o se había asustado por alguna razón y aquello le hacia correr a encuentro de su madre buscando consuelo. Ella siempre lo recibía en sus brazos, acariciando su cabeza con cariño, repitiendo varias veces que todo estaría bien con una voz dulce y cálida que solo una madre podría tener. De esta manera Kija la envolvió en un cálido abrazo, firme pero protector para hacerla sentir segura, que lo peor y había pasado.

- Todo esta bien señorita Saabirah.... todo va a estar muy bien -

Le aseguro con una voz suave mientras acariciaba un poco la cabeza de la pelirosa. Habia una cosa mas que recordaba de aquel "ritual" para consolar a una persona (mas concretamente a un niño), por lo que Kija deposito un pequeño beso en la frente de la muchacha, alejándose un poco y suavizando la mirada para dedicarle aquella sonrisa que en el resultaba tan característica.
Spoiler:

- Perdóneme por haberla preocupado, le prometo que tendré mas cuidado a partir de ahora. Podría guiarme de regreso a casa por favor? -

Aquello ultimo lo dijo recordando que ella le había dicho que todos en el gremio eran una familia, por tanto su lugar de reunión era considerado un hogar por parte del joven híbrido.... aun que tecnicamente solo conocía a Tazerus, Saabirah y a una tabernera antipática. Se separo de ella comenzando a avanzar hacia la salida del callejón, tomándole de la mano tal y como ella lo hiso desde el primer dia en que se conocieron.


Última edición por Kija el Sáb Dic 05, 2015 1:16 am, editado 1 vez
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 12:58 am

Una luz pulcra y relajante había envuelto el cuerpo del manakete al que abrazaba, devolviéndolo a su forma semihumana. La envolvió en un tierno abrazo mientras le decía que todo iría bien. Sus cejas se elevaron casi sin querer -"¡Que casi nos matan! Nada va a ir bien. Nada." -replicó, pero sólamente en su fuero interno porque no le salía la voz. Notó cómo le acariciaba el pelo y no pudo sino relajarse sin comprender. Acto seguido, le dio un beso en la frente y se alejó con una sonrisa que emanaba una serenidad contagiosa. De algún modo se sintió mejor pero notaba que el trato que acababa de recibir era extraño. La falta de referentes paternos tan cariñosos le impidió comprender que la estaba tranquilizando como a una niña, algo que sí era en comparación al mayor. Se autoconvenció de que sería una reacción amistosa bella y sentida de años ha en la historia y le dedicó una media sonrisa. Estaba algo mejor.

-No, yo soy quien debe disculparse. Nunca había estado tan cerca de perder a alguien preciado y... He perdido la compostura. Lo siento mucho. ¡Pero no le digas a nadie que me he puesto así! -con el rubor inundando sus mejillas, bajó la cabeza levemente. Sentía que parte de su dignidad se había roto en cuestión de segundos, su orgullo lo notaba ligeramente dañado. Pero no podía enfadarse porque nadie la había obligado a llorar sino sus verdaderos impulsos. Lo que le sacó de su ensimismamiento fue una pregunta que tuvo que razonar, llegando a la conclusión de que se refería al único lugar que tenían en común. -¿La "casa" del gremio? Vamos juntos. -le dijo, contenta de que el reencuentro no hubiese finalizado en fatalidad. Ahora podían celebrar verse de nuevo y charlar acerca de la ingenuidad patológica del híbrido que no era realmente consciente de su posición en aquel mundo.

Lo guió hasta una de las mesas de la taberna y les invitaron a tomar un par de refrigerios. Ya conocían a la pelirrosa por sus habituales visitas al local. Sentados, se puso a habar con él. -Ahora no te debo de parecer la persona más madura del mundo, pero tienes que escucharme. No puedes irte con cualquiera que pretenda ayudarte, debes comprobarlo. -le recriminó, clavándole su mirada ambarina pero sin enfado sino con preocupación. Se podía defender perfectamente solo pero siempre había días en que todos se encontraban más débiles. Y, hablando de debilidad. -¿Te encuentras bien de... Ya sabes, lo que te han inyectado? -le observó, buscando signos de aturdimiento en su conducta. Se tomó un sorbo de su bebida para refrescar la garganta tras el mal trago que acababan de vivir. Se había pasado pero la mala sensación de su cuerpo no se iba por completo.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Sáb Dic 05, 2015 6:48 am

Francamente no entendía del todo a que se refería con haber perdido la compostura, pues según el criterio del alvino era perfectamente normal para las personas el expresar sus sentimientos y mas aun por que comprendía perfectamente el dolor que implicaba perder a alguien que aprecias.

- Sera nuestro secreto entonces -

Le sonrió animadamente, sintiéndose feliz de que ser considerado importante por Saabirah al parecer tanto como el la apreciaba, sensación que hacia ya bastantes años no sentía y que le resultaba ciertamente reconfortante. Sentia el cuerpo aun un tanto agarrotado por sea lo que fuere que le hubiesen hecho pero no era doloroso ni incapacitarte por lo que Kija simplemente la sobrellevaba siendo capaz de seguirle el paso a la joven hechicera, dándose el lujo de admirar aquella enorme e impresionante ciudad estando en la seguridad de la compañía ajena. Muchos de los edificios eran grandes y ostentosos, capillas o templos en su mayoría por lo que guardaba un cierto aire nostálgico para el híbrido quien recordaba su pequeño hogar oculto en los jardines de Naga, sin embargo el ambiente en ese lugar no era tan limpio y reconfortante como lo era en aquel lugar. Llegaron por fin a la taberna donde para su sorpresa fue bien recibido, probablemente gracias a la pelirosa que frecuentaba en lugar por lo que probablemente intuyeron que el híbrido formaba también parte del grupo. Ambos se sentaron a la mesa donde les ofrecieron un pequeño refrigerio para reponerse del viaje, siendo gratamente agradecido por Kija quien había recorrido un largo trecho hasta llegar a la capital.

- Por que razón no habría de escucharla?, su manejo de la magia fue sencillamente sublime e ignorar a alguien con tales talentos seria un verdadero desprecio, ademas es usted una preciada amiga mía y tal como se lo dije cuando nos conocimos tengo todo el tiempo del mundo para escuchar cualquier cosa que quiera decirme. -

Respondió el semihumano con toda la naturalidad del mundo, tan directo y sincero como le era costumbre.

- Por otra parte no veo por que mostrar tus sentimientos sea signo de inmadurez.... es algo tan natural como respirar asi que no veo cual es el problema. -

Al sujetar el vaso con agua que le habian ofrecido pudo notar que su pulso temblaba, al parecer aun sin haberse recuperado del todo tanto por la droga como por haberse transformado, imaginaba que era pura y llana fatiga mas su cuerpo se habia fortalecido notoriamente debido a que gracias a la moneda que Saabirah le entrego tenia acceso a alimentos mas completos y aun que no se notaba gracias a las ropas que vestía su cuerpo había recuperado un aspecto saludable muy ajeno al desnutrimiento causado por su dieta a base de raíces que llevaba hace algunos meses.

- Pero.... admito que me tomo por sorpresa. Normalmente es fácil distinguir a las personas en quienes no puedo confiar pero ese hombre fue realmente amable conmigo y se ofreció a guiarme a la taberna. Sentí.... algo extraño conforme lo acompañaba pero no imagine que terminaría atacándonos. -

Se notaba notoriamente preocupado poniendo una mano en su pecho pues no tenia forma de saber que aquello que sintió en ese momento fue la desconfianza natural que sienten las personas cuando algo no va bien, instinto del que son dotados incluso los niños.

- Y... respecto a eso creo que estoy bien aun que siento el cuerpo agarrotado y un tanto fatigado por la transformación, aun que el cuello aun me duele un poco. -

Al decir aquello llevo su mano izquierda atrás de su cuello, sintiendo el área donde lo habían pinchado quizá con una aguija de cerbatana un poco inflamado. Hiso un ligero gesto de dolor que le erizo la piel al tocar el trozo de pincho que aun tenia clavado en esa área y que no había tenido oportunidad de quitarse. Kija admiro unos momentos aquel pequeño objeto que se encontraba recubierto por una sustancia violácea obscura con ojo critico sin comprender siquiera que había sido drogado con una sustancia muy potente y, de haber sido humano o "marcado" probablemente no habría sido capaz de moverse en un par de días.... para su suerte el podría ser considerado mas un manakete que un humano en términos biológicos ya que su sangre no estaba tan diluida como su contra parte mestiza.

- Pero hablando de temas mas serios.... quisiera si no es molestia que me pusiera al corriente sobre los problemas con los emergidos que han tenido por estos lugares, después de todo he venido con ese propósito -

Comenzó a degustar tranquilamente los trozos de fruta fresca que le habían puesto en el plato, prestando atención a su compañera intentando ponerse al corriente de la situación.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 8:20 am

No se sentía tan apesadumbrada cuando Kija accedió a guardar su secreto. Si ninguno de los espías del gremio la había visto, aquello no trascendería, aunque quizás era demasiado optimista por su parte porque se enteraban de todo. Confiaba en su confidencialidad, no obstante, en que no compartiesen con apenas nadie la información. Salvo la parte de los traficantes de esclavos, organización que llevaba años buscándose su merecido y siempre salía impune, como casi sucede con sus vidas hacía un rato.

Un intercambio de ideas dio lugar en el momento en que se encontraron sentados, rodeados de gente que sí les quería el bien. Podían respirar tranquilos. -Oh, no, apenas he desarrollado mi potencial como maga todavía. Pero la amistad sí que está a tope. -sonrió, elevando el puño con ánimos. Era completamente mutuo, eso lo daba por supuesto. No tenía la menor duda de que él lo sabía. -Las emociones en sí no tienen nada de malo pero, si no me hubiese dejado llevar por ellas, podría haber sido de mucha más utilidad. Una mente serena y fría evalúa mejor las circunstancias, por eso suelo intentar mantenerme así en combate. Además, los espíritus del rayo parecen responder mejor a los comportamientos racionales. -le explicó, gesticulando ampliamente como si estuviese enlazando conceptos. Estaba totalmente segura de que podría haber puesto a esos hombres en jaque desde el mismo instante de su llegada si no se hubiese puesto a llorar como una tonta.

Empezó a notar efectos de la droga, tal y como sospechaba. -Sospecho que lo que llegaste a percibir era la maldad de esa persona. En cierto modo, sigue siendo un presentimiento natural y no me extrañaría por parte de un manakete. -razonó, ya que las intenciones de los demás podían leerse si se ponía atención, pero supuso que él tendría un instinto especial por parte de su raza principal. Se levantó entonces y le pidió al camarero las pinzas de sacar el hielo. Retiró a su amigo el cabello de esa zona y empezó a tantear su cuello. -No va a ser agradable pero el perdigón no dejará de hacer efecto hasta que se extraiga... -incrustó las pinzas alrededor del dardo sin tirar y, de imprevisto, lo sacó de golpe para que el dolor durase un instante y no varios. Tomó un pañuelo -solía llevar alguno consigo- para colocarlo en la pequeña herida que dejaba ver un hilillo de sangre saliendo del diminuto orificio. Le hizo presión un minuto aproximadamente, hasta que dejó de salir líquido. Doblo el pañuelo y lo guardó, ya lo lavaría después.

-Sí, claro. Estoy lista para escuchar. -volvió a sentarse en su sitio con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas alrededor de su rodilla superior. Se encontraba expectante. A pesar de las complicaciones previas, aquel era el principal motivo de haberse reunido, ilusión de ambos aparte. Los emergidos eran un problema mundial que debía solventarse.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Lun Dic 07, 2015 6:34 am

Debía admitir que el tema de la magia no solo era intrigante si no el hecho de que mencionase "espíritus" le parecía un tema del que realmente le gustaría indagar y tomar algunas notas para la posteridad, mas de momento debía concentrarse en temas un poco mas importantes de momento. El alvino no parecía entender del todo de que iba la cosa cuando su amiga pidió las pinzas para hielo, mas sintió un tremendo escalofrió cuando el frió metal toco su cuello, sujetando el trozo de perdigón que aun estaba alojado dentro de su piel y le provocaba malestares. Apretó los dientes soltando un pequeño grito contenido cuando dicho fragmento fue retirado de su cuello, sintiendo un tremendo alivio momentos después.... no tenia idea de que algo tan pequeño pudiese ser realmente tan molesto mas en cierta forma sabia que todo aquello se lo tenia mas que merecido. Finalmente llego la hora de hablar del asunto que lo habría traído hacia Akaneia, por lo cual tomo un poco de agua para ordenar sus ideas y proseguir.

- La verdad no se mucho acerca del asunto, de hecho hasta hace pocos meses fue que tuve mi primer encuentro contra esos que llaman emergidos, pero llevaba sintiendo su parecencia desde hacia ya algún tiempo. -

Explico intentando hacer memoria respecto a aquello pues hasta donde recordaba aquellos sucesos habían comenzado a suceder hacia relativamente poco tiempo, por tanto en realidad el conocimiento que tenia sobre el asunto, en especial en lo referente a los reinos y continentes en la guerra era casi nulo. 

- Ahora que recuerdo.... a los emergidos que me enfrente eran todos hechiceros y uno en especifico traía consigo también un tomo del elemento trueno, aun que si este hubiese sido la mitad de bueno que usted no estaríamos hablando ahora pues de no ser por la advertencia de mi compañero en ese momento no habría sobrevivido al primer ataque. Sabia que los rayos son mortales contra los dragones y manaketes?. Nunca me lo hubiera imaginado, después de todo los manaketes somos resistentes a la magia.

Estaba fascinado por el tema de los magos en ese momento por lo que contaba aquello con el mismo entusiasmo con el que la chica le había relatado su explicación sobre la magia que ella empleaba. Kija tubo que detenerse en seco, aclarándose un poco la garganta y retomar la seriedad.... de verdad le costaba permanecer concentrado en el tema importante cuando había tanto que contarle a su querida amiga.

- Pe-pero bueno, a lo que quiero llegar es que "el viento aciago" que puedo detectar no concierne exactamente a lo que ustedes llaman emergidos si no a.... como lo dicen ustedes?, "su esencia".

Era difícil para el explicar con palabras lo que su sangre de manakete era capaz de sentir, pues era mas como un instinto, una sensación, una fuerza misteriosa que lo conectaba con el mundo y le permitía entender al entorno, las energías que lo rodeaban.

- Vaya, esas criaturas no son las que me mantienen preocupado si no la "fuerza" que los mueve.... Es como si... lo que contemplaran mis ojos fueran las marionetas de "algo" aun mas terrible. No es como si ellos tuviesen raciocinio propio pero actúan de forma organizada y emplean tácticas de combate, me sigue?. Como si estuviesen recibiendo ordenes y no simplemente atacando al azar.

Saco un par de papeles de su bolso donde tenia apuntados detalles de su primer enfrentamientos con los emergidos, como ellos habían utilizado viento para atacar a su compañero con alas (sin entrar en mas detalles) pero estos se replegaron para dar paso al que portaba el tomo de trueno cuando en manakete hiso acto de presencia, igualmente de como todos ellos se encontraban en formación, cubriéndose los flancos.

- Es solo una teoría basada en algo tan incierto como "el viento aciago" señorita Saabirah, pero es lo mejor que tengo de momento. Por esa misma razón pienso que salir a una expedición para "cazar" a los emergidos podría ser una buena oportunidad para ponerla a prueba o descartarla.... En caso de que no obtengamos nada por lo menos podría obtener un poco mas de experiencia en combate pues a duras penas puedo hacer un uso decente del poder de mi dragonstone. Dice que aquí los ataques son frecuentes y usted conoce bien la zona así que.... por favor, me gustaría que me ayudara con esto. -

Cerro los ojos un momento soltando un pequeño suspiro con un notorio gesto de preocupación en el rostro pues sabia de antemano que lo que le estaba pidiendo era peligroso, pero siendo franco consigo mismo no creía ser tan fuerte o estar lo suficientemente preparado como para hacerle frente a tal cosa.... quizá y solo quizá ese probablemente fue el error que cometió su padre quien solía insistir en enfrentar aquella amenaza en solitario.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 08, 2015 2:34 am

Se había pasado un buen rato reflexionando acerca de qué comentarle a Kija sobre novedades, cuando los ataques de los emergidos eran algo contínuo y catastrófico que no parecía que fuese a cesar en ningún momento. Pero ya estaban acostumbrados a tan lamentables noticias, solían asaltar los pueblos de los alrededores con dudosas intenciones. Pero no sólo estaba su amigo interesado en las terribles criaturas sino en la hechicería, campo que también parecían abarcar correctamente esos bastardos cadavéricos.

-Sí, estoy al corriente. La magia es muy efectiva contra guerreros acorazados y, sobre todo, contra laguz. Los fiera son vulnerables a la magia de fuego, los alados a la de viento y los dracónicos al relámpago. Asimismo, existe una trinidad jerárquica interna acerca de cómo se dominan entre sí las magias elementales, además de una externa que indica su debilidad ante magia oscura pero supremacía sobre magia de luz. Me temo que los conjuradores hemos de devorar mucha teoría pero es suficiente con que memorices esto. -habiendo optado por una pragmática síntesis, se había ahorrado muchas pedantes explicaciones de las que se había forzado a huir desde que comenzó a notar sobre sí misma el pesado yugo de la elocuencia.

Carraspeó para ponerse serio y centrarse en el tema que debía ocuparles en aquel día. Ella escuchó atentamente, pese a su incapacidad para comprender los impulsos que él sentía acerca de lo denominado como el viento aciago. Unos manuscritos fueron redactados por el albino tras su gran enfrentamiento y se los pasó para que los leyese minuciosamente. -"Tal y como pensaba, conocen todo aquello que acabo de narrar. Pero, ¿un compañero alado? Eso significa que no se trataba de Tazerus, después de todo." -razonó, mientras el papel le desmentía aquella que consideraba la opción más factible. Se lo retornó cuando terminó de imaginar los detalles en su mente.

-Verás, yo tengo una visión diferente. Si bien es evidente que son comandados por una fuerza común que les dicta sus objetivos, pareciese que exista una especie de red telepática entre ellos. -le comentó, aunque tenía la impresión de que no estaba quedando muy claro el asunto en cuestión. -Me explico. Existe una conexión empática entre los emergidos y, dado que no pueden comunicarse hablando, debe haber otra forma. Además, si recibiesen órdenes de forma unilateral serían mucho más lineales, pero se apoyan entre ellos más allá de su propia racionalidad.   -y posó la mano bajo su mentón, razonando su propia hipótesis. Eran combatientes silenciosos y devastadores, eran dignos de temor y casi pareciere que fortalecían lazos entre ellos pero a menor escala. Recordaba varias ocasiones en que se habían cubierto las espaldas. De ser simples peones, se hubiesen sacrificado entre ellos sin darle importancia alguna a la existencia.

Era un tema que ella debía investigar, pues toda teoría merecía ser probada. Y podían hacerlo juntos, ya que él le había pedido que le llevase con ella en busca de emergidos. -Pareces estar bastante recuperado de los estupefaccientes. Muy bien, sígueme, no tenemos más que ir a las poblaciones que rodean la ciudad. Rondan las afueras a menudo. -le comentó, segura de sí misma y del futuro triunfo a la hora de encontrarlos. Se levantó de la mesa y dedicó una efusiva despedida a los allí presentes.

Caminaron hasta salir de Sienne y fue cerca de una población pequeña el lugar en que decidieron aparecer. Pero no les habían detectado y poseían un ángulo de visión privilegiado acerca de su formación. -Cuando te sientas prepado. -le previno, ya que se encontraban ya en las inmediaciones de la zona señalada. Comprendía que las primeras veces era muy difícil y que el hecho de no haber sido descubiertos jugaba a favor de su preparación psicológica.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Miér Dic 09, 2015 3:11 am

Su compañera planeaba otra hipótesis referente a los emergidos, y si se ponía a pensarlo realmente llegaba a tener sentido si recordaba como las demás criaturas parecían molestas cuando elimino al primero de ellos y como se cubrían mutuamente.

- Mentalidad de colmena?.... suena bastante razonable tomando en cuenta que parecen igualmente servir a una fuerza mayor. -

Pero el tiempo de las charlas había terminado y con los estómagos llenos era hora de poner todo a prueba. Se dejo guiar  por la pelirosa hacia un lugar a las afueras donde solían atacar los emergidos al parecer de forma frecuente, aun que aquello fue fácilmente comprobado por el híbrido al sentir una gran concentración de "viento aciago" en el lugar. No tardaron mucho en encontrar un grupo pequeño ideal para que el joven alvino comenzara a practicar sus aun burdas técnicas de batalla. Fue entonces que Kija adopto una posición similar a la de un corredor, con la punta de los pies tocando el piso y los brazos extendidos hacia adelante como un punto de apoyo en una pose similar a la de una bestia, hasta ahora todas sus batallas habían sido súbitas y sus transformaciones forzadas pero ahora que se le daba la oportunidad de prepararse antes de entablar combate podía seguir todo el procedimiento por el que fue instruido por su padre.... claro, el se transformaba mientras adoptaba aquella posición pero era algo que podría lograr con la practica.

- Señorita Saabirah, soy un objetivo grande y mentiría si digo que mi aspecto transformado no es llamativo así que lo mas probable es que se concentren en mi. Por favor, aproveche eso para tomarlos por un angulo distinto. -

Estaba nervioso, mucho de hecho ya que esa inquietud que lo invadia le jugaba una mala pasada. Tomo aire un par de veces para calmarse, dedicándole una pequeña sonrisa a su compañera.

- No se preocupe por mi, las escamas que mi padre me heredo son mas fuertes que una armadura convencional y no serán tan fácilmente atravesada por armas mundanas -

No parecía haber ningún mago en el grupo así que aquello le resto algo de preocupación al joven semihumano. Cerro los ojos y comenzó a concentrarse, recubriéndose con una brillante luz blanca que dio paso a su forma de dragón, uno con escamas tan blancas como la nieve pero que reflejaban los rayos del sol con un brillo tornasol y grandes alas cuyas membranas eran trasparentes como si fuesen de cristal. Kija comenzó a tomar aire en cuanto diviso que los emergidos se abalanzaban contra el,  3 espadachines de frente, 2 arqueros por detrás y uno de aspecto grande que no parecía portar armas pero cuyas garras se veían afiladas como navajas. Un Brillo intenso de color celestino comenzó a divisarse en su pecho, comenzando a subir por su garganta marcando la trayectoria de su hálito de energía como si su pecho fuese transparente, soltando un potente rayo de color azul pálido cuya onda de choque daba testimonio de su potencia. Dos de los espadachines, al cual el hálito dio de lleno se desintegraron sin dejar rastro, mientras que otro que iba a su lado perdio uno de sus brazos al ser rozado por este. Kija comenzó a jadear un poco pues no estaba realmente acostumbrado a ello y soltar un ataque tan potente lo cansaba un poco, mas nada que le impidiese seguir peleando, Finalmente se puso en posición defensiva esperando a que los demás se acercaran.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Miér Dic 09, 2015 4:48 pm

Parecía verle sentido a la teoría que ella había propuesto, por lo que era algo que también tenían que investigar. Había mil posibilidades. -"Tendremos que comprobarlo in situ y no sacar conclusiones precipitadas. Las ideas preconcebidas pueden nublar nuestro juicio." -se dijo a sí misma. Tenía que intentar llevar una mente pura, sin prejuicios de ningún tipo y lista para vislumbrar la verdad. Por ello, se encontraban a punto de abordar a un grupo de emergidos no demasiado peligrosos.

Se quedó algo impresionada cuando su amigo adoptó una extraña pose según la que parecía que saldría corriendo de un momento a otro. Se preparó para ir tras él pero no parecía que fuese a partir. ¿Sería simplemente una pose que los manaketes debían adoptar antes de entrar en combate? Cuán extrañas creencias. Se quedó observando sin mediar palabra, pero sí escuchando las que él le estaba dedicando. Parecía bastante alterado, por lo que le dio más importancia de lo normal a cualquier cosa que pudiese pronunciar.

-Entiendo. Aprovecharé tu cobertura para que no me hieran y poder lanzar hechizos, ¡pero tampoco te hagas el héroe y retírate si lo ves necesario! -le advirtió del que era el error más común en los novatos. Ella misma había pasado por eso en sus primeros enfrentamientos y siempre se había metido en problemas innecesarios por actuar como si fuese superior a las circunstancias. Tanto sobreestimar como subestimar al enemigo eran errores garrafales, era importante ser conscientes de la realidad. Con esa idea en mente, aguardó a que su compañero se transformase y dejase ver de nuevo las brillantes escamas que tanto le protegían. Los enemigos no tardaron en darse cuenta de que el brillo solar incidía en ellas, llamando su atención y haciendo que se acercasen a rodear a Kija. Reconocía a todas las unidades que conformaban las filas enemigas: Un trío de espadachines, par de arqueros y un guerrero mortecino -como ella solía llamarlos. Los últimos eran muertos vivientes menos cercanos a la humanidad que los demás y eran los más poderosos físicamente. Su visión se desplazó inmediatamente para controlar el avance de tan terrible enemigo como si fuese un punto de mira.

Ella se posicionó detrás del manakete mientras éste dejaba que su aliento destrozase a dos de los espadachines, mutilando la extremidad principal del restante de refilón. Aunque trataba de tomar la espada caída con su otra mano, no era la mitad de diestro y no suponía un problema. Pero la pelirrosa supuso que en medio de todas esas escamas habría diminutas partes blandas, sobre todo en las uniones entre ellas. Se temía que los perdigones que los arqueros empezaron a arrojar sobre su fatigado amigo surtiesen efecto, incluso si se hallaba en posición defensiva. Debía de protegerle, ya que ostentaba un grado algo mayor de veteranía. Con mucha decisión, aprovechó que cada uno disparaba de un lado distinto y se apostó tras Kija como si fuese un escudo gigante que detenía las flechas de un lado. Agazapada para no ser alcanzada por el restante, contrajo su mano hasta emular una forma esférica y materializarla como energía eléctrica sólida pero volátil. Memorizó la trayectoria de las flechas hacia ella y la emuló con su hechizo. La bola se incrustó entre las costillas del arquero y le dio una tremenda descarga que le recorrió los órganos internos y le arrebató la vida por completo. Las flechas dejaron de provenir de uno de los laterales. Todavía agachada, se arrimó al lateral opuesto y lanzó otra bolita de aquellas. Esta vez falló en el intento y el arquero esquivó, pero su posición había sido totalmente delatada. El espadachín restante corrió hacia ella a la desesperada y no tuvo más remedio que esquivarle y rotarlo con la palma de la mano en su espalda, empujándolo lejos de ella y haciendo una zancadilla para que se precipitase al suelo. Lo pisoteó para que no se moviese y miró a su alrededor, desconfiada. El peligro les rodeaba.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Jue Dic 10, 2015 7:14 am

Las flechas volaron en su direccion rodeandoles por varios flancos y aun que el dragon de blancas escamas. No fue necesario mas que un batir de alas para que la coriente de viento que estas formaban hicieran que los proyectiles perdieran fuerza y quedaran inútiles, mas un par de flechas bien disparadas lograron incrustarse en la pierna trasera de Kija y otra en su espalda cerca de su hombro, no obstante no parecían haberle hecho mucho daño que digamos pues en comparación al tamaño que tenia aquellos perdigones resultaban si a caso tan molestos como la espina de cerbatana que le fue disparada en la ciudad. Uno de los arqueros cayo fulminado por un potente relámpago que soltó su compañera, mas el segundo arquero al notar aquello se movió rápidamente de posición para esquivar el segundo ataque de la peligrosa, esto llamo en parte la atención del joven dragón.

Kija se distrajo un tanto cuando observo al espadachín sin brazo atacar a su amiga, mas ella parecía estar manejando las cosas bastante bien contra el. Fue en ese momento que sintió un intenso dolor en su costado derecho, notando que había permitido que el emergido con las garras se acercara lo suficiente como para tenerle a rango de ataque. Los arañazos que aquella criatura le propino eran profundos aun contando con la protección de sus escamas por lo que el manakete soltó un rugido como acto reflejo. Retrocedió con un batir de alas despegándose un poco del suelo, respirando profundo para soltar otro hálito teniendo cuidado de no dañar a Saabira por error. Increiblemente aquel rayo de energia no fulmino a aquel emergido como lo habia hecho con todos los emergidos que habia enfrentado hasta ese momento, este era fuerte y le habia dado una abertura para atacarlo nuevamente aun que por suerte logro esquivarlo.

El arquero restante parecía aprovechar las aperturas que le ofrecía la criatura de las garras, atacando al dragón por el otro flanco mas las flechas no parecían ser tan efectivas como las letales garras del otro emergido, asi que apunto a la maga como su nuevo objetivo. Kija entonces comenzó a atacar  al engendro haciendo uso de sus fauces ya que de momento le faltaban energías para soltar otro hálito, recibiendo varios arañazos en respuesta que lograron hacerle un dalo considerable.  La batalla entre ellos 2 era intensa pues pese al poder que portaba Kija aun no tenia mucha experiencia en batalla por lo que sus movimientos aun eran algo torpes y aun cometía varios errores de principiante aunado al hecho de que por su tamaño le era complicado el esquivar, tampoco ayudaba mucho el hecho de que no estuviese del todo acostumbrado a su forma de manakete.

Un ultimo hálito de energía fue lo que termino por decidir el encuentro, pues aquel emergido esta vez ya se encontraba lo bastante herido como para que aquel ataque pudiese terminar el trabajo mas una vez lanzado el dragón cayo al piso retomando su forma humana, totalmente exhausto y con heridas de arañazos profundas. Kija comenzó a reincorporarse nuevamente para seguir luchando, notando para su sorpresa que ya no quedaban enemigos a la vista mas no se tranquilizo del todo hasta que pudo comprobar que su compañera estaba bien. Camino hacia ella tambaleándose un tanto, dejándose caer en cuanto la tuvo cerca. Kija había caído dormido sin ningún tipo de aviso y aun que era incapaz de hibernar por varios siglos como lo hacían sus ancestros manaketes para recobrarse de las heridas series ciertamente parecía caer en un estado de sueño profundo que le duro, gracias al cielo, solo un par de horas.

- Señorita.... -

Fue lo primero que alcanzo a balbucear antes siquiera de poder despertarse totalmente. Su conciencia regreso de poco a poco, comenzando a abrir sus ojos lentamente mientras la cabeza aun le daba vueltas un poco, mas su preocupacion mas latente era si su compañera se encontraba a salvo.
Spoiler:

- Ahhhh!!!, la pelea!!!!, Señorita Saabirah!!!?, se encuentra bien?!!, Señorita!!!! -

Al caer en cuenta en ello se sento de golpe mirando hacia todos lados, aun que despues tubo que detenerse un momento al sentir un fuerte ardor proviniente de las heridas que habia recibido en combate, las cuales de una manera algo extraña habian sanado ligeramente mas rapido mientras que descansaba.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 5:26 pm

El aleteo de Kija ayudó a que ninguna flecha le llegase a ella en el momento de su exposición para intentar atacar. Pero no podía serle igual de útil si no se deshacía del enemigo cuyo movimiento impedía al enfocar todo el peso de su cuerpo en el pie. Pero el pisotón no iba a ser eterno. Acercó sus dedos a las sienes del emergido y puso fin a su dolor mediante una brutal electrocución que le recorrió sus fallecidos órganos internos. De este modo, empezando a convulsionar exageradamente, la energía vital se escapó de su cuerpo, dejándolo finalmente inerte. Le pegó una patada al cadáver para alejarlo de la zona por si no había sido completamente derrotado.

Se dio cuenta de que el zombificado guerrero de poderosas zarpas le estaba dando problemas a su amigo pero él mismo se estaba encargando de machacarle. El arquero del lateral era otra cosa. Corrió hasta llegar a las cercanías del atacante a distancia, haciendo el acelerón más grande de la historia. Si se posicionaban piel con piel, no podría atacarla eficientemente y su magia tendría todas las de ganar. Al llegar a su lado, hizo que un virote eléctrico atravesase su pecho de lado a lado. -Ahora sabes lo que se siente, bastardo de tres al cuarto. -le espetó, como venganza por las flechas que habían logrado clavarle a Kija. Se cayó de rodillas y luego yació en el suelo, siendo derrotado sin capacidad de esquiva aquella vez. Girándose a ver a su amigo, pudo contemplar una encarnizada lucha entre él y el sujeto de las garras. Llegó justamente para observar el corrosivo hálito del manakete descomponiendo el cuerpo de podredumbre del emergido. Todos los malvados habían sido reducidos por completo.

-¡¡¡Kija!!! -gritó su nombre cuando él la había buscado pero, inevitablemente, cayendo sobre ella. Lo tomó entre sus brazos, incapaz de articular palabra mientras maniobraba con su peso. Apoyó su mano en la espalda del albino y la otra en su nuca, dejando que su cabeza quedase apoyada en su regazo. Con ambas piernas ubicadas hacia el mismo lado, quedó sentada con él descansando encima. Le tomó el pulso y comprobó que se encontraba bien pero, como era de esperar, sus excesos habían causado el desmayo. No fue sino un par de horas en adelante cuando pudo despertarse, tiempo que ella pasó preocupada y con el ceño fruncido pero cuidándole y acariciándole el pelo levemente para que descansase tranquilo.

Se despertó de golpe y elevó su torso hasta quedar sentado derecho y exclamar frases sobre su bienestar. Le conmovía la preocupación pero no podía permitir su actitud temeraria solo por protegerla. -Estoy perfectamente, gracias a ti. Pero tú... Tú has sido herido por mi culpa, debería haberte protegido mejor. -se reprochó no haber sido capaz de defenderle otra vez. Y aquello no había sido una situación motivada por la impotencia que le hizo derramar lágrimas sino por su deplorable actuación. -¡No quiero volver a verte así otra vez! -refunfuñó, algo apenada, al mirar las heridas que empezaban a sanar en su cuerpo. No sabía bien cómo hacerse entender porque estaba cohibida, le había hecho de escudo a gran escala y no comprendía cómo sentirse al respecto.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Jue Dic 10, 2015 8:37 pm

Cuando dio por fin con los ojos dorados de su compañera fue que se tranquilizo, soltando un gran suspiro de alivio al ver que se encontraba sin ningún rasguño, posando una mano en su pecho. Escucho atentamente lo que ella decía, notando aquel gesto de reproche que parecida mas dirigido a si misma que a el, finalizando con la sentencia de que no quería volver a verle en ese estado.

- Es usted una persona maravillosa señorita Saabirah, una con un corazón muy grande y gentil. Sin embargo no resulte herido por usted, si no por mi propia inexperiencia en batalla.... fui descuidado y usted no tiene culpa alguna en ello y tampoco tiene la obligación de hacerse responsable por mi bienestar. -

Le sonrió amablemente intentando aligerar la culpa que se reflejaba en el rostro de su compañera, aun que no entendía del todo el por que se hacia responsable de las heridas que recibió en el combate.

- Por otra parte creo que tome la decisión correcta pues si las garras de esa criatura atravesaban mis escamas como si fuese mantequilla no quiero imaginarme lo que le hubieran hecho a usted si lograba alcanzarla. Al final esta ilesa y yo solo obtuve un par de rasguños en cambio, desde mi perspectiva las cosas salieron bastante bien. -

Se puso de pie para demostrarle que se encontraba bien, ignorando el ardor que sentía en ese momento gracias a los zarpasos que había recibido, pues si se ponía a pensarlo las garras de su padre que tenia marcadas en la espalda habían resultado mucho mas profundas y dolorosas al grado de que fue incapaz de usar sus alas por varias decenas de años.

- Ademas, seguro mi padre me rompe un par de huesos si llega a enterarse de que permití que una señorita como usted termine lastimada por protegerme y la verdad me lo tendría bien merecido. No me lo perdonaría, tengo mi orgullo como hombre y como Manakete después de todo. -

Después de todo era su deber proteger a sus seres queridos hasta las ultimas consecuencias pues según las enseñanzas de su padre los humanos eran criaturas tan frágiles como la llama de una vela y de no cuidarlos adecuadamente su vida se podría extinguir antes de tiempo... Lo que kija no tomaba en cuenta al contemplar aquello es que en parte el también era un ser humano.

- Solo necesito practica, esta vez pude soltar mi hálito 3 veces casi seguidas antes de llegar a mi limite, voy mejorando!!!. Por otra parte ya no me siento agarrotado después de haberme transformado por lo que podría suponer que mi cuerpo ya comienza a acostumbrarse al cambio. -

Ciertamente sentía que podía moverse con mas soltura con su cuerpo de manakete, aun que aun parecía tener muchas dificultades para moverse en el aire.... cosa hasta cierto punto ridícula tomando en cuenta que lo que diferenciaba a un manakete de un dragón era su marcada habilidad para volar con mayor soltura y rapidez. Kija miro hacia el frente con aires decididos golpeándose el rostro con ambas manos con el fin de espabilarse, intentando imitar el gesto que solia hacer su padre para hacerse el rudo.
Spoiler:


- Estoy listo!!!, que vengan los siguientes enemigos, los haré trisas!!!! -

Si un rasgo había heredado de su sangre manakete era su terquedad casi irracional, pues cuando una idea se le metía en la cabeza difícilmente podían hacerle cambiar de parecer.... si, era terco y quizá mas cabeza dura que una mula lo cual empeoraba con el aparente exceso de confianza que le había sido inculcado y sus ganas inquebrantables de darlo todo en cada cosa que hacia, quizá una faceta que contrastaba casi totalmente con su acostumbrada actitud calmada e inteligente.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 11, 2015 3:58 am

Él parecía pensar que la jovencita creía ser defendida del peligro de forma obsesiva pero nada más lejos de la realidad. Lo que pasaba era que él había tomado todo el peso bélico del combate y era obvio que aquella forma de exponerse solía terminar en un gran daño. Se sonrojó ante las ideas que su amigo parecía haber tomado de sus palabras, la intención era muy diferente de esa.

-No, yo no pretendía insinuar... -empezó a justificarse, pero luego desvió la mirada hacia el bello cielo en que se veía representado el avance temporal que había transcurrido durante su siesta, estando tremendamente inundada por la vergüenza. Pero no tardó en entender cuál era el problema en su planteamiento general de la situación, que no concordaba con el de ella, pese a que no pudo evitar que su rubor aumentarse y sus pupilas se dilatasen levemente ante su caballerosidad y amables palabras. -Oh, pero no tienes que verme como a una señorita indefensa, Kija. En el campo de batalla, soy una guerrera que arriesga su vida también y lo acepto hasta sus últimas consecuencias. Por eso no puedo permitir que tú portes toda la carga, menos todavía sabiendo que no tienes experiencia, por muy fuerte que seas. -replicó, levantándose también y llevándose una mano al pecho para señalarse. Si bien estaba siendo demasiado insistente, estaba en su naturaleza serlo desde el momento en que su padre le puso un nombre que significaba tal adjetivo en la lengua antigua, en el idioma casi olvidado por la totalidad beorc pero recordado por razas más longevas.

Cayó en la cuenta de algo bastante alarmante. -Espera, ¿acabas de decir que tu padre te rompería las costillas? ¿Como si fuese algo habitual, algo normal? ¿Algo... Lógico? -preguntó, patidifusa. No comprendía qué clase de padre podría querer pegar a un buen hijo como Kija, sobre todo cuando ya no era ningún chiquillo, dato que a ella se le hacía sencillo de olvidar inconscientemente. No cabía en sí de asombro y el padre del albino comenzó a convertirse en una figura despótica en su mente. Tergiversando la realidad, se lo imaginaba como a un maestro de artes marciales oriental al que apenas se le veían los ojos por las cejas canosas y que podría hacerse trencitas con la barba si se lo propusiese, portando un látigo y con múltiples instrumentos de tortura a su disposición mientras se reía maléficamente ante el sufrimiento de Kija. Una gota de sudor se desplazó por su coronilla hasta la nuca, su cara era un poema.

Sin salir de su asombro, vio cómo su dulce y pausado por naturaleza protegido se palmeaba la cara en actitud de machorridad. Acto seguido, clamaba por enemigos. Él, que no hacía mucho se había dejado llevar al borde de la muerte por unos esclavistas. Todo lo acontecido tras salir de la capital le parecía demasiado surrealista para ser verdad. Le posó una mano en el hombro para sosegarle. -Bueno, bueno, tranquilo, que te va a dar un soponcio. Respira hondo, relájate y esas cosas. Ya eres de lo más que eficiente como manakete, no me cabe la menor duda, así que no te presiones tanto y esta vez yo daré comienzo al combate. -y echó a correr hacia un colectivo de emergidos, incapaz de consentir que aquello finalizase como la contienda anterior, en que apenas había podido pestañear porque su acompañante la cuidaba como si fuese una muñeca de porcelana.

Vio a un grupo numeroso pero no demasiado ofensivo, consistente en su mayoría por guerreros de meleé que, si bien a ella le podían dañar, sabía que a él apenas podrían rozarle. Nada más llegar, se encargó del único mago, que podría resultarle un problema posterior al manakete. Un duelo se desató entre ambos usuarios de magia de rayo, que pronto terminó en cuanto ella resistió bien un par de relámpagos y le estampó un impacto mágico en el pecho al enemigo, apagándose sus ojos de repente. Pero había sido rodeada por guerreros con hacha durante aquella pelea, lo que le obligaba a tener como prioridad la esquiva y contraatacar solo cuando hallarse una clara oportunidad. Un hachazo horizontal fue proferido hacia ella, que se agachó con gran rapidez y le hizo tropezar al enredar una de sus piernas a modo de zancadilla. Aprovechó el lugar que había dejado libre en el corrillo que la acorralaba para salir de en medio y atacar exteriormente. Un círculo mágico rodeó el suelo circundante al grupo de combatientes y un montón de rayos anaranjados, furiosos, inquisitivos, empezaron a surgir de entre la tierra hasta impactar en sus cuerpos. Debido a su déficit de defensa mágica, algunos cayeron en el intento pero los que no habían sido abatidos buscaban tomar represalias.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Kija el Vie Dic 11, 2015 11:39 pm

No entendía la reacción de su compañera, la cual se veía hasta cierto punto acomplejada y sus mejillas teñidas de un notorio tono carmín. No le parecía nada fuera de lo común pues creía que era natural que los hombres cuidasen de las damas, ya fueran guerreras o no.

- No necesariamente las costillas, probablemente seria un brazo o una pierna -

Declaro encogiéndose de hombros, no por que su padre fuera uno malo, si no mas bien por que sabia mejor que nadie que solía tener dificultades para controlar su fuerza en su forma draconica y en la humana, por lo que un golpe de reproche podría desembocar en algún tipo de dislocamiento o fractura si no tenia cuidado, de todas maneras pensaba firmemente que se lo tendría merecido si permitía que su compañera saliese herida por un descuido suyo.

Estaba preparado para una nueva contienda, el normalmente no era una criatura agresiva pero en ese momento sentia que su sangre hervía, podía sentir la presencia del viento aciago envolverlo y había encontrado alivio eliminando a esos seres que no deberían estar vagando en este mundo... normalmente estaba en contra de lastimar a otros seres vivos, pero contra esas aberraciones que la naturaleza misma rechazaba estaba bien ponerse violento.... cierto?. Al final su sangre de dragón pedía a gritos ser liberada después de haber sido reprimida por tanto tiempo. Fue entonces que las palabras de Saabirah lo trajeron de vuelta a la realidad, sintiendo la mano ajena sobre su hombro intentando tranquilizarlo. Kija parpadeo un par de veces, pues al parecer caia a penas en cuenta de que realmente se encontraba alterado..... y luego la pelirosa salio corriendo contra un grupo de emergidos.

Kija intento ir tras ella mas el ardor en sus heridas le imposibilitaba moverse con total soltura, observando con pánico como es que su compañera libraba un duelo épico contra otro usuario del rayo.... peor aun era rodeada por los demás emergidos. Ella pareció esquivar gracilmente sus ataques y salir de aquel acorralamiento mas Kija ya había tenido suficiente por lo que adopto su forma de dragón para intervenir. Con un par de aleteos se poso en el campo de batalla, rugiendo de forma imponente mientras cubría a su amiga con una de sus alas cristalinas pues algunos de los enemigos portaban jabalinas pero el hierro no era un material lo bastante fuerte siquiera para rasgar un poco aquella resistente membrana. Sin preguntar siquiera el dragón de blancas escamas brillantes tomo a su compañera de la capa cuidadosamente para después alzarla y posarla sobre su espalda, acto seguido comenzó a alzar el vuelo una vez mas.

- Creo que usted no me entendió correctamente señorita Saabirah.... -

Hablo el manakete con una voz que sonaba similar a que tenia siempre, pero por su cambio de aspecto era mas profunda y hasta cierto punto mas imponente.

- Si pensara que es una dama indefensa no le habria pedido que me acompañase en primer lugar.... no me atreveria siquiera a pensar el poner en peligro a alguien que no puede defenderse. Peleo a su lado por que confió en su fuerza señorita Saabirah, aun sabiendo eso deseo su bienestar mas que nada y mientras yo siga respirando no permitiré que nada ni nadie le haga daño. Después de todo es usted una preciada amiga mía y un miembro de mi familia al que no quisiera perder -

Y tras decir esto soltó un hálito de energía desde aquella posición privilegiada en las alturas, acomodándose poco después en una posición en la que a su amiga hechicera le resultara fácil utilizar su magia y terminar de fulminar a los enemigos restantes.

- Creo que ahora lo comprendo.... -

Hablo nuevamente el joven dragón mientras comenzaba a decender lentamente hacia el piso, recostándose en este y extendiendo las alas para facilitar el que su amiga pudiese bajar de su lomo. Cabia destacar que en su espalda había una cicatriz bastante amplia y de aspecto antiguo que difícilmente podría ser apreciada desde otro angulo, unas marcas de zarpas que recorrían el lomo del joven dragón de lado a lado como si algo muy grande lo hubiese atacado por la espalda.

- Estábamos uno al lado del otro en el campo de batalla, pero no estábamos juntos. Intentábamos cargar con todo el peso de la batalla preocupándonos demasiado sobre el bienestar del otro.... La respuesta era tan sencilla como hacer lo mismo que venían haciendo los emergidos hasta ahora, cuidarnos las espaldas y confiar en las capacidades del otro. Me equivoco? -

Una vez que Saabirah hubo bjado de su lomo comenzo a recuperar su forma humana, quedando de rodillas en el piso debido a la posición en la que su otra forma había tenido anteriormente. El chico alvino se puso de pie como si nada, sacudiendo su túnica que se había ensuciado un poco y moviéndose un tanto para comprobar que efectivamente la transformación no parecía suponer mas problemas, ya lo estaba dominando.

- Ya es tarde, deberíamos ir y descansar para reponer las fuerzas. La verdad estábamos tan concentrados en el combate que no tuve oportunidad de investigar nada... A-ademas creo que de verdad necesito un buen baño -

Le dedico a la muchacha una amplia sonrisa como las que estaba ya acostumbrado a dedicarle, al parecer el chico ya había recuperado los cabales y regresaba a su actitud tranquila y pacifica acostumbrada.
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Arqueólogo

Autoridad :

Inventario :
DragonStone Plus [2]
Elixir [2]
Tónico de resistencia [1]
Dagas de bronce [1]
.
.

Support :
Reyson
Gaius
Sissi

Especialización :

Experiencia :

Gold :
7


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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 8:34 am

Sin acabar de comprender demasiado bien los métodos educativos punitivos del padre de su compañero, dejó el tema. Él parecía de lo más acostumbrado, por lo que no iba a comprender en ningún momento el motivo de su extrañeza. Era una forma fuera de lo común de impartir caballerosidad, eso era innegable desde todos los puntos de vista.

En medio del caos, había logrado sobreponerse a la mayoría de los ataques excepto a unos hacheros que se dirigían hacia ella en un momento de debilidad. Extendió sus brazos delante de su cuerpo en forma de cruz para protegerse del impacto en órganos vitales. Pero la verdadera defensa fue el ala de Kija transformado en dragón, que les disuadió de atacar e incluso paró unas jabalinas de cuyo envío no había sido consciente y que la hubiesen atravesado de lado a lado de no ser por su inestimable ayuda. Todavía no se podía creer la suerte que había tenido, ojos abiertos de par en par, cuando fue tomada por la capa y elevada por los aires emitiendo un agudo pero cómico gritito. Demasiado alto, demasiado inestable. Terminó encima del lomo del manakete, alucinando con la visión que ellos tenían como normal, una perspectiva aérea imponente que se volvió mucho más intensa cuando el dragón remontó el vuelo. Su cara de asombro maravillado no tenía precio, sentía que el cielo era como un mundo nuevo.

Una voz mucho más profunda provino de él y trató de aclarar el malentendido. Escuchó sus palabras y quedó en silencio, anonadada. Era verdad que había sentido su poder en entredicho pero podía haberlo llevado al extremo por su susceptibilidad al respecto. -Yo también te aprecio mucho. -respondió, abrazándole muy fuerte. Y menos mal que apenas abarcaba una porción pequeña de sus escamas porque, de lograr agarrar su garganta entera, la hubiese apretado con toda la inocencia del mundo y no traería un buen desenlace, por mucho afecto que contuviese el gesto. Especialmente, porque él se estaba preparando para lanzar un hálito que hizo mella en el campo de batalla. Los enemigos siempre caerían uno tras otro, mucho más si colaboraban juntos.

Aprovechando esa posición aerodinámica, posicionó el libro entre sus piernas abiertas -agradeciendo mucho que su modelito llevase mallas bajo la falda para poder realizar tan cómodos movimientos- y elevó ligeramente su torso hacia atrás. Comenzó a pronunciar en el idioma antiguo, que seguro que Kija hablaba y comprendía mejor que ella, hasta que sus manos fueron rodeadas por un resplandor relampagueante. De ese haz de luz eléctrica comenzaron a brotar haces puntuales que pretendían calcinar a los supervivientes como si los rayos proveniesen de la espalda misma del manakete. Al terminar, juntó ambas manos y se desprendió de los restos mágicos mediante el frotamiento de sus palmas. Partículas amarillas fueron esparcidad por el aire a medida que aterrizaban. Descendió de su lomo como si fuese un tobogán y se le quedó mirando, pensativa.

-¡Sí, eso ha sido impresionante! Es obvio que trabajamos mejor en equipo. -exclamó, dándose cuenta de que esa era su mayor asignatura pendiente en el campo de batalla y de que solía evitar depender de los demás, si podía evitarlo. Tenía la idea de que los héroes se alzaban en solitario por el bien de los demás pero, claro, no tenía por qué ser la única heroína. -¿Es posible que hayamos cedido al orgullo, por nobles que fuesen nuestros motivos? -sabía que ninguno era soberbio por naturaleza pero habían tratado de alejar al otro del daño y dominar el peso del combate. Hasta el último momento, claro. Y eso solo podía querer decir que se presionaban demasiado a sí mismos, pero ella lo asociaba al orgullo como guerreros.

Con la amenaza finalmente erradicada, ya volvía a ser el hombre sosegado de siempre. Y era consciente de que ambos habían realizado un esfuerzo físico grande que requería que sus cuerpos fuesen higienizados. Ella, por su parte, deseaba comer más que nada en el mundo, glotona. -Bueno, ya lo pensaremos en frío. Estoy segura de que hoy hemos obtenido muchos datos de utilidad, pero todavía no los hemos asimilado. -atenuó la pesada carga de tener que investigar. No era algo que se consiguiese en un par de días, o ya poseerían todos los países la información necesaria. Ellos eran inteligentes y podrían conseguir avances al respecto, pero tampoco instantáneos. Echaron a caminar de vuelta hacia Sienne con esas ideas colimando sus mentes.
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

Mensaje por Eliwood el Lun Dic 28, 2015 5:51 pm

Tema cerrado.
80G a ambos participantes.

Saabirah ha gastado un uso de su Tomo de Trueno.
Kija ha gastado un uso de su Dragonstone.

+2 EXP a ambos participantes.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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Re: Conociendo la verdadera obscuridad (Priv. Saabirah-Campaña)

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