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Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

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Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 28, 2015 10:55 pm

Tenían pensado llegar al lugar del hurto antes de la fecha señalada -el equinoccio de verano- lo que les había hecho viajar a toda la velocidad posible. Habían trasladado sus pertenencias en la carreta en que previamente la había raptado él e incluso tenían en su interior un colchón para dormir cuando lo precisasen, en que ella había estado desmayada al comienzo. La diferencia principal es que ella ahora le ayudaba a cargar con las cosas. Estaba muy cansada por su falta de costumbre ante tanto viajar y se le notaba en la cara, pero usaba todo su vigor para portar lo que no cabía en la carreta.

Lograron llegar a las cercanías de un vigilado edificio, una biblioteca en que debían buscar los libros más valiosos. -¿Es este nuestro destino? -preguntó, con curiosidad, examinando el edificio y esperando cualquier tipo de información provechosa que les ayudase en la misión. Era un edificio imponente pero construído para lograr gran esbeltez y elegancia, muy propio de la capital, según lo que ella recordaba. La noche en que estaba sumida la misma hacía que Saab no apreciase bien ciertos detalles que podrían despertar malos recuerdos, por lo que tenía un ánimo estable.

Se veía a un par de personas haciendo ronda. Pero no podía ser algo ordinario porque se les veía sumamente nerviosos. Se habían dividido para abarcar el perímetro. -¿Por qué patrullan así? Se sienten amenazados. Igual alguien se nos ha adelantado... Sólo espero que no sean emergidos que se han colado. -compartió con él su inquietud, ya que iba desarmada porque habían perdido el tomo que portaba en el momento del secuestro. Apretó los puños con fuerza y decidió ser valiente. De algún modo, miró al pelinaranja y sintió la necesidad irracional de impresionarle. Vio que el que se acercaba hacia ellos era un mago y se le ocurrió una idea.

Tomó una de las sogas con que la había atado él al inicio de aquella aventura y se apostó un momento tras la pared que había cerca del individuo que se acercaba. Le dedicó una sonrisa nerviosa a Gaius, esperando así que pareciese que tenía todo bajo control y echó a correr cuando el mago enemigo se dio la vuelta. -"¿Pero qué rayos haces? ¡LOCA! ¡¡LOOOCA!!" -le gritaba su inconsciente, poco conforme con su temeraria maniobra. Pero ella ya había enredado la cuerda en el cuello del mago y estaba tirando. Había leído acerca de técnicas de artes marciales por si alguna vez se quedaba sin su tomo y había una parte sobre cómo estrangular sin matar. Hizo un nudo corredero con gran rapidez, probando así su rapidez mental, y apretó mientras mantenía la mano en la vena del sueño, en la parte trasera del cuello. Cuando esta pareció más prominente por la presión, comenzó a aflojar lentamente mientras lo presionaba con el dedo índice. El cuerpo del mago cayó al suelo y ella lo dejó allí tranquilo, su pecho evidenciaba su respiración pero se quedaría desmayado más de medio día. Aquellas técnicas extranjeras eran una gozada. Ahora podía tomar su grimorio, sin importar el elemento, pero lo examinó detenidamente y era exactamente igual al que había extraviado.

-Siento haber actuado por mi cuenta, tenía que aprovechar esta oportunidad. Al menos he demostrado que puedo robar, ¿no? -le dijo, orgullosa, mientras le guiñaba el ojo y se reía. Le mostró el tomo de Trueno y dio a entender que ahora sería un mucho mayor apoyo. Esperaba que su actuación sirviese de carta de presentación, aunque ella prefería matar solo emergidos y no personas inocentes que solo cumplían con su trabajo, la amenaza de que cuaquiera de ambos perdiese la vida sería suficiente para saltarse esa norma moral. -No tengo experiencia en estos asuntos, así que me fío plenamente de ti. Te sigo. -le dijo, animosa y confiando en él con suma ingenuidad. Sentía una excitante emoción cuyo origen no alcanzaba a comprender, pero hasta el punto de que casi le relucían los ojos cual topacios.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Lun Nov 30, 2015 9:47 pm

Habían llegado finalmente a la dichosa biblioteca, y nada lo ponía más feliz por el hecho de que su compañera hubiera aceptado de.. Relativo buen grado la prepotente iniciación en el gremio. Se froto las manos, todo iba por buen rumbo, aparte la dulce muchacha había demostrado ser tan temeraria como linda, por lo que el bandido había disfrutado de sobremanera el largo viaje.
Ahora, habiendo llegado a su destino, el bandido contemplaba el imponente edificio desde una distancia segura. Era un bello caserón de tres plantas, sus paredes de solidos bloques de piedra montados, y su estructura medieval clásica, hacían que se dibujara una bella silueta en contraste con el resto de las edificaciones circundantes.
-Si, hemos llegado- confirmó.
-Es anormal que haya tantos guardias… O alguien les advirtiese nuestra llegada, o algo más los tiene inquietos-  El bandido no miraba a su compañera. Observaba fijamente el ir y venir de los guardias en su marcada ruta, tratando de encontrar el punto ciego.
Sin que el bandido se percatara, su compañera salió corriendo de su lado y se lanzó sobre un distraído hechicero que acababa se terminar su ronda en la biblioteca. La muchacha fue veloz, con dos pasadas de su cuerda logro atrapar el cuello del muchacho. Para sorpresa del mago y el bandido, la joven pelirosa logro inmovilizar y desmayar al joven antes que este siquiera pudiera ser verdaderamente consiente de que pasaba a su alrededor. Tras un breve instante, en el cual Gaius lo único que pudo hacer fue correr tras ella y llegar a su lado, la joven había obtenido lo que tanto anhelaba: uno de esos libros.
El bandido se llevó la mano a la cadera, mientras con la otra se sujetaba la frente
-Jajaja!- Rio honestamente
-Definitivamente has entrado en el gremio indicado para ti.- Felicitó a la joven.  El celoso bandido examinó al inconsciente mago en el suelo. El movimiento que le había aplicado era estupendo, lo había noqueado sin necesidad de pócimas o exceso de alcohol. Tendría que acordarse en el futuro de pedirle que le enseñara tal técnica. Si una frágil hechicera como ella podía utilizarla, para él era una mina de oro en potencia.
-Pero bueno, ahora que tienes un nuevo librito podemos concentrarnos en el….- El estruendo de decenas calló al mago de repente. Toda la ciudad comenzó a gritar ante el sonido de alerta. Si bien se encontraban en una pequeña cuidad de las afueras, la cantidad de población era exuberante. Por lo que las calles se volvieron un mar de gente correteando ciegamente sin parar. Gaius tuvo que empujar a Saabirah contra un estrecho callejón para evitar ser aplastados por la marea de gente que empezaba a salir en tropel de una taberna próxima. En unos pocos instantes la ciudad se había vuelto un caos, pero porque? Que estaba pasando? Porque en tan pocos instantes se había desatado el caos?
Dejando en la seguridad del callejón a Saabirah, el bandido tomó a uno de los fugitivos y lo trajo hacia sí. Tomándolo fuertemente por los hombros lo zarandeo un poco mientras lo interrogaba
-Que está pasando? Porque tanta conmoción? Que indican esas campanas?!-
El aterrado hombre solo pudo gritar a todo pulmón su respuesta
-Los emergidos! Llegaron los emergidos! Nos atacan!-
Rápidamente el bandido soltó al hombre, quien continúo su renetica huda. Gaius se volvió para contemplar a su compañera, y aunque trató de disimularla, su expresión de claro terror estaba dibujado en su cara.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Mar Dic 01, 2015 11:27 am

Parecía que al ladrón le había hecho gracia su resolución del problema, algo que le hizo pensar que se había ganado la primera impresión. Si bien algunas veces le asaltaban dudas sobre su potencial como maga, siempre hacía todo lo posible para poder desmentírselas y eso era lo que pretendía hacer para con cualquiera que tuviese que luchar a su lado para que se sintiesen en paz, para que confiasen en ella. Al fin y al cabo, no hacía mucho que había terminado su formación como estudiante y todavía debía de aprender la parte práctica del campo de batalla, pero era muy capaz cuando se centraba.

Escuchó a su nuevo amigo decir que el libro les ayudaría a algo pero el gentío comenzó a berrear, en pleno ataque de pánico. El bullicio era exagerado e iba in crescendo. Se había quedado paralizada del asombro, no estaba acostumbrada al caos de la sobrepoblación, y menos estando así de alterados todos. Gaius la empujó hacia un callejón para ambos resguardarse de la estampida. Ni siquiera allí logró calmar su espíritu, tenía los ojos abiertos como platos. Se pegó a la pared y apretó los dedos de la mano alrededor de su textura, nerviosa. Él salió un poco para interrogar a uno de los lugareños acerca de la amenaza que los había convertido a todos en un maremoto de huidizos seres: Emergidos, cómo no. Ella se acercó a Gaius con cara de circunstancias.

-Odio acertar siempre con estas cosas... -comentó por lo bajo, ya que era una de las hipótesis que había barajado con anterioridad. O era tremendamente avispada, o era horrorosamente gafe. Tenía fama del primer caso pero nunca se sabía si le podía haber mirado un tuerto de entre toda aquella muchedumbre exaltada. Se dio cuenta de que él no lo llevaba mucho mejor que su propia persona, por lo que decidió tratar de animarle para que no lo pasase mal. Una idea rondó su cabeza en tan oportuno momento. -Sé que no lo parece en absoluto, pero esto tiene un lado positivo. Verás, piensa en la ciudad desierta y perfecta para robar todo lo que necesitemos... Pues eso es lo que ocurrirá cuando derrotemos a estos emergidos. ¡Nada de vigilancia! Es ideal. -lo realmente idóneo era colarse sin ser vistos, no en vano la especialidad del pelinaranja, pero aquella también era una elección que podía tener un satisfactorio resultado. Podían saquear objetos valiosos a gran escala y eso era lo que él estaba buscando, ¿no?

-Además, yo me he enfrentado a ellos en más de una ocasión saliendo victoriosa. No dejaré que nos pase nada, Gaius, ya lo verás. -le aseguró, sabedora de que los ladrones no eran dados al combate sino a la huida y dispuesta a protegerle como hacía con todas las personas que le importaban. Sin pensárselo dos veces, echó a correr pasando por su lado y se dirigió hacia una zona más abierta en que no pudiesen acorralarlos. Era su decisión si él se quería quedar allí, ella pensaba en todas las personas inocentes y en ellos dos mismos... Y no podía quedarse parada. Su afán de justicia contra aquellos abominables seres crecía por momentos al recordar los gritos de la muchedumbre, el terror en los ojos de su amigo y el vuelco que su propio corazón había dado.

Uno de ellos trataba de agarrarla por el cabello, procediendo desde su espalda, seguramente para poder acceder fácilmente a su gaznate y rebanarle la yugular. Ella se inclinó hacia delante y dejó que su pierna posterior le propinase una coz con todo el tacón. No era capaz de herirle pero sí de propulsarle lejos de su espacio vital. Aunque no era el único que se encontraba en las cercanías de su cuerpo, desafortunadamente. Eran numerosos, como cabría esperar.

-¡Venid a por mi, bestias inmundas! No llegaréis hasta él. -exclamó, con fiereza y osadía, dispuesta a que su ataque fuese la mejor defensa para la ciudad y para su acompañante. Dio un giro violento a las hojas del grimorio y luego pasó una más para encontrar una magia que podía ayudarle en una situación desesperada, acorralada. Contrajo su cuerpo como si fuese a aquejarse de un gran dolor de estómago mientras un aura de rayo la rodeaba en forma de cúpula. Aquello derivó en un estiramiento total de la maga y de su ataque, que alcanzó a todos los enemigos, causándoles daños menores e inmovilizándolos nada más entraban en contacto con la materialización eléctrica. Sin embargo, ella tomó una bocanada larga de aire para recuperarse, con una mano en el esternón: No podía conjurar de nuevo hasta superar el agotamiento de un conjuro cuyo nivel excedía sus capacidades habituales. Las chispas de la parálisis no serían eternas pero esperaba ser capaz de reaccionar pronto con eficiencia.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Lun Dic 07, 2015 2:24 pm

Los rozados bucles de la hechicera le roraron el rostro cuando esta partió a enfrentar a la plaga A lo que el bandido, en su momentánea indecisión, solo los pudo ver alejarse pues la indecisión lo tenía paralizado. Nunca se había enfrentado a esas criaturas con anterioridad. Y de hecho le huía a todo tipo de combate en general. Pero al estar Saabirah tan decidida, y habiendo salido ya en pos del combate, al bandido no le quedaban muchas más opciones. O corría y salvaba su vida, o peleaba por la picara de pelo rozado que había robado su corazón. Cuando la puso en esas palabras, la decisión fue la más fácil de su vida, y corrió tras los pasos de su compañera.

La encontró en el momento en que propinaba una feroz patada a un emergido que había tratado de atacarla por la espalda. Rápidamente se acercó a ella, aunque tuvo que frenarse con los talones al último segundo cuando ella lazó su mortal ataque. Gaius nunca la había visto tan poderosa y fascinante al mismo tiempo. Las pequeñas chispas que le bailaban alrededor, terminaban de dibujar la cautivante imagen que embobeció al bandido. Pero los veloces pasos de sus contrincantes rápidamente lo sacaron de su ensoñación y lo coloco en el aquí y ahora. Las criaturas habían captado el mensaje de la maga, y ahora se dirigían en tropel hacia ella. En esa pequeña plaza, el número que los superaba no eran más de cinco criaturas en ese momento. Pero el bandido sabía muy bien que en el resto de la cuidad un número mucho mayor debía estar desatando el caos en sus calles.

Cuando la criatura más próxima se estaba por acercar a la fatigada hechicera, Gaius, sin pensarlo dos veces, asestó una fuerte puñalada entre sus costillas y levantando la daga hacia arriba con todas sus fuerzas. Era un viejo truco que le habían enseñado en sus entrenamientos callejeros. No abatiría a la criatura, pero le dejaría caminando de costado y más vulnerable. Pateo a la criatura al retirar su daga y se alejó una zancada de la misma. Quedó a la derecha de la joven, ofreciéndose de ayudante ante el problema que tenían enfrente.

Escucho el fuerte retumbar de pisadas a su espalda, y por el rabillo del ojo pudo ver como los soldados de la cuidad comenzaban a llegar a la plaza. Nunca en su vida se había alegrado tanto de ver un guardia.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Mar Dic 08, 2015 12:51 pm

Su ataque había funcionado pero la capacidad de recuperación de algunos de los emergidos era mayor que la de sus congéneres y ya se aproximaban hacia ella. Uno en concreto estaba peligrosamente cerca de ella en un momento de fatiga absoluta pero lo miró con una furia temeraria, aguardando con todo el orgullo del mundo el golpe que le asestaría. O eso pensaban ambos, pues Gaius apareció en escena y le rebanó el abdomen con una puñalada ascendente, para luego patearlo lejos de sí mismo. Los ojos de ella se abrieron de par en par, pensaba que iba a esperarla en el callejón pero, de repente, se mostraba tan valiente como para haber acudido en su ayuda. Notó su corazón latiendo más fuerte sin razón aparente. Sin darse cuenta, ella le había puesto en dicha encrucijada, la elección radical que le había llevado a tomar esa decisión de arriesgarse tanto. Observó sus movimientos ágiles con gran admiración y muy aliviada por su protección. Le había dado el tiempo necesario para estabilizarse. -¡Gracias! -exclamó, con una amplia y sincera sonrisa de oreja a oreja, mientras le miraba y se sentía tan segura a su lado. Se encontraban adyacentes y a la espera de los problemáticos seres.

Unos soldados hicieron acto de presencia a modo de refuerzos. Saab enarcó una ceja ante la idea de que el edificio que era el objetivo de ambos siguiese custodiado por capaces guerreros, pero no podía negar que necesitaban su potencia militar. Confiaba en que, al ayudarles a despejar la zona, se crease el descuido necesario que les permitiría acceder a por los libros que querían robar. Y a ella incluso le agradaba la idea de saquear casas o bibliotecas de ricachones, simplemente... Por ser de ricachones.

Aprovechó que los soldados le ofrecían cobertura al pelinaranja para ponerse juntando la espalda a la de él y cubrirle por completo. Estaban rodeados, por lo que debían abarcar todos ls puntos cardinales si querían liberarse de la amenaza. Evidentemente, ahora tenía que cuidarse de usar hechizos que supusiesen fuego amigo. Comenzó a recitar palabras que era probable que ningún presente comprendiese, frases aceleradas que invocaban el poder de los espíritus para un milagro elemental en su propia carne. Entonces, un aura eléctrica rodeó sus brazos, que luego ella liberó hacia los enemigos mediante letales brazadas que le servían para dirigir la onda eléctrica en la dirección deseada. Asimismo, el aura permanecería unos segundos por si tuviera que defenderse de embates directos. Dirigiendo adecuadamente, dio de lleno con un trío de haces al enemigo que se dirigía directamente hacia ellos, provocando su caída y la extinción de la luz de sus ojos, evidenciando que ya no era un muerto viviente. El resto de ondas enviadas habían disuadido a los enemigos de esa zona de seguir avanazando en aquel futuro inmediato.

Por su parte, los guardias hacían su mayor esfuerzo para cuidar de los jovencitos, usando sus lanzas para guardar las distancias con los guerreros cadavéricos. El único dilema sucedió cuando uno de éstos, que portaba hacha, se acercó peligrosamente al menos veterano y pretendía asestarle un golpe certero. Sin pensarlo dos veces, ella echó a correr y lo empujó con sus brazos cargados de electricidad, llegando a dañarle pero no lo suficiente. Quedó algo expuesta pero estaba lista para tratar de esquivar y de retomar, en cuanto lo lograse, la formación en que defendía a la persona que verdaderamente le importaba de entre aquella agrupación.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Miér Dic 09, 2015 8:42 pm

Después de dar aquella estocada, al bandido le habían quedado temblando las manos. Esta era la primera vez que se encontraba en un combate real del cual no podía huir, ya que no podía dejar a Saabirah detrás. Tragó saliva, era una sensación completamente nueva. Iba a jugarse el cuello, el todo por el todo, por otra persona que no era él. Que le estaba pasando? Él no era así.

Volteo a mirar a la maga que acababa de salvar de esa feroz criatura. La sonrisa que le regaló fue como un sorbo de agua fresca tras mucha sed. Con los ojos brillándole tras rosados bucles, y con una hilera de blancas perlas, la imagen que le regalaba la hechicera era de ensueño para el bandido.
Y estando contemplándola se imaginó que hubiera pasado si él no hubiera estado ahí unos instantes antes, si él no hubiera corrido en contra de todos sus instintos y no hubiera detenido a ese feroz monstruo. La imagen que apareció en su mente hizo que se le despejaran todas las dudas. Con los pies firmemente clavados al piso, ahora más firmes que nunca, volvió a hacerle frente a la horda de intrusos. Ahora con la convicción que peleaba por su vida y por la de un ser especial para él.

Vio como la hechicera daba un nuevo ataque, por lo que el bandido se preparó para volver a defenderla. Su daga no era lo suficientemente potente para frenar el avance de esas criaturas, pero si le permitía atacar a las criaturas que estuvieran distraídas en alguna otra presa. Miro rápidamente en redondo para ver cuál era la situación global.
Pudo ver como uno de los guardias, estaba en un feroz choque de espadas contra uno de los emergidos, distrayendo a la criatura. Sin pensarlo dos veces, Gaius vio el flanco del monstruo libre para volverá repetir su maniobra. Clavo correctamente su puñal, pero se ve que no lo suficientemente hondo, ya que la criatura todavía pudo mover ese flanco y asestarle un fuerte golpe en la cabeza con el mango de su espada.

Cayendo hacia atrás, agarrándose la cabeza con ambas manos, el bandido trataba de detener el mundo que había súbitamente comenzado a girar delante de sus ojos. Cuando pudo recuperar el aquí y ahora, contemplo para su horror, que un nuevo emergido ya se había colocado delate de él y levantaba su espada para efectuar un certero golpe. Trató de usas su daga para contrarrestar lo que se venía, pero esta había quedado clavada en el emergido anterior. Con los ojos fijos en los de la criatura que tenía delante, Gauis rápidamente dobló las piernas debajo de él, preparándose para el salto de su vida.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Miér Dic 09, 2015 10:05 pm

No atravesó la necesidad de dar ningún paso más porque el atolondrado soldado que había cubierto se había envalentonado al ver el sacrificio que la maga había hecho por él. Atravesó con su lanza el pecho del emergido que trataba de aproximarse hacia ella para vengarse cruelmente, sin tiempo para tal porque su corazón fue ensartado con total fiereza por alguien que estaba tan asustado como todos los presentes y se amparaba en sus emociones para ganar poder. Lo que ella no esperaba para nada era que dicho sacrificio, cargado de compañerismo, estaba a punto de costarle un precio tan elevado, uno que no estaba dispuesta a asumir. Observó a Gaius desde el rabillo del ojo y no pudo contener un grito ahogado cargado de horror: Un emergido se disponía a poner fin a su vida. Sus ojos se abrieron de par en par y empezó a morderse el labio con gran fuerza, consumida por el nerviosismo. Tenía que pensar deprisa.

La imagen mental que se formó fue para nada gratificante, llegando a erizarle los pelos de la nuca. No podía evitar recrear todos los desenlaces posibles y casi todos acababan con Gaius siendo ensartado por el arma de aquel emergido y ella llorando de una manera en la que nunca velaría a nadie. ¿Por qué tenía que pasar aquello para que se diese cuenta de que le estaba tomando tanto afecto? El pelinaranja era lo suficientemente ágil para esquivarlo pero ella no podía soportar la inquietud de pensar que algo pudiera pasarle por dejar un solo elemento al juego del azar. Sentía una presión en el pecho difícil de explicar y que le dificultaba respirar, como si el hecho de que estuviese a punto de morir fuese a llevársela consigo. Sentía que en esos segundos el tiempo no transcurría, parado, inmóvil, mortecino; y su mente le hizo comenzar a verlo todo gris, como si hubiese perdido el color vital. En sus oídos no entendía los sonidos del caos sino que todo era marcado por el ritmo palpitante de los acompasados latidos del corazón. Su decisión podía cambiarlo todo. Inundada por la adrenalina, emprendió la carrera como si fuese la elección más importante de su vida. Cada momento era decisivo

Tomó la daga que él había insertado previamente en el cuerpo de otro enemigo y se giró para lanzarla en plena carrera al lugar equivalente del físico del nuevo agresor. Pero, a pesar del esfuerzo y del acierto en puntería, solo le había detenido temporalmente: Pronto redirigió su espada hacia el indefenso ladrón. Sin poder evitar el impulso, interpuso su grimorio entre el arma y el cuerpo de ambos. La cubierta era bastante dura, de óptima calidad, y detuvo el avance total del filo, atrapándolo entre sus páginas e impidiendo que fuesen desgarradas. Lo que no pudo evitar fue que la espada le hiciese un corte en la mano libre que había usado esta vez como apoyo y que un reguero de sangre -mucho más exagerado de lo que la herida merecía- comenzase a precipitarse suavemente hacia el suelo como si estuviese lloviendo de color bermejo. El libro se iluminó mientras portaba dentro la espada rival y aprovechó su metal conductor para que el rayo fuese transportado por su estructura hasta impactar en el cuerpo del emergido como si fuese un pararrayos, contribuyendo también al impacto el hecho de que la daga estaba dentro de su carne. Él cayó fulminado y su espada le acompañó, liberando a la hechicera de sus ataduras. Se agachó hacia el cadáver para tomar la daga de Gaius, ahora que entendía lo importante que era para ella, y se la quedó mirando como la garantía de vida de él. Era un objeto importante.

Se aproximó hasta estar totalmente al lado suyo y se aseguró de que estaba bien con un histérico repaso visual. Se relajó y le dirigió unas palabras que trataban de explicar lo que estaba segura de sentir. -Gaius, has cambiado mi vida, me has sacado de un lugar que en verdad no deseaba y en que jamás llegaría a estar orgullosa de mi misma. A pesar de las circunstancias, me has dado una nueva familia. Y eres el único que conoce mi secreto. -hablaba, conmovida, con voz profunda, entendiendo por vez primera lo mucho que había significado para ella aquel viaje. -Así que yo siempre haré todo lo posible para salvar la tuya. -le entregó la daga en la mano, sin darse cuenta de que la tenía algo ensangrentada. No le dolía, seguramente por el exceso de daño, que le había inutilizado la capacidad de sentirlo. Pero le acarició la cara, sonriente y clavando su mirada en la de él. Agradecía tanto poder palpar su piel una vez más... Guardó su hermosa visión en su memoria. Luego, volvió a girarse hacia los emergidos y se prometió a sí misma que no permitiría tales imprevistos nunca más. De algún modo, era un arranque de madurez. No había estado tan cerca de la muerte pero era una posibilidad tangible, escalofriante. Dejó que su libro brillase con gran fulgor y tomase la mayor parte de la energía vital que le restaba para que el rayo rodease las armas de todos los aliados presentes a modo de refuerzo. Debido al tremendo esfuerzo, no podía evitar que se le quebrasen las piernas e ir medio inclinada, pero no pensaba cejar en su empeño de atacar. Alerta, comenzó a buscar con la mirada a los guerreros restantes.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Vie Dic 11, 2015 4:47 pm

Gaius quedo atónito cuando la delgada hechicera salto frente de él y detuvo a su atacante con una par de rápidos pases. Sabía que era una muchacha con grandes habilidades, pero nunca la creyó capaz de tal proeza. Con el corazón en la boca, solo pudo quedarse atónito viendo como la maga derrotaba a aquel emergido, he incluso se las apañaba para devolverle su daga.
Todavía incrédulo e inmóvil por la conmoción, Gaius solo pudo mirarla hablar. Con los ojos llenos de lágrimas, el bandido quiso correr a abrazarla de inmediato, pero la veloz hechicera enseguida se había colocado a sus espaldas para frenar el avance de un nuevo emergido.
El paralizado bandido serenó su mente y calmó su corazón de todas las emociones vividas en ese instante. Debía tomar el control de su propio cuerpo, ese no era el momento para dejarse llevar por sus emociones. Haciendo acopio de su fuerza de voluntad, consigue recuperar el movimiento, por lo que pudo correr tras sus pasos.
La encontró a los pocos pasos con las piernas flexionadas de cansancio, pero con su tomo mágico en la mano, lista para hacerle frente a un nuevo enemigo. LA imagen que se le dibujaba al bandido era enternecedora y al mismo tiempo inspiradora. Al punto que despejó las dudas del bandido, quien con paso firme avanzo hacia ella. Se acercó, la tomó de los hombros  la giró hacia sí. Tras mirarla unos instantes a los ojos, le dio un suave beso en los labios. Fue como pensaba, suave y tierno, pero con una chispa mágica a la vez. Cuando se separaron, la tiernamente miró a los ojos, y deseó que los suyos dejaran de lagrimear.  
-Descansa un momento, ahora me toca a mí- Dijo sonriéndole a la sorprendida hechicera.
Suavemente la movió había un lado y se dispuso a hacerle frente al emergido que tenían delante.
Con energías renovadas, el bandido no dudo. Cuando la criatura bajo su estocada, el ladrón la esquivo sin problema. Se agacho a su derecha y le efectuó un rápido pero potente golpe en las manos, lo que hizo que la bestia soltara su propia arma. La levanto del suelo y con el mismo impuso que utilizo para levantarse, asesto una estocada a la criatura. LA cual todavía con vida calló de espaldas para retorcerse en el suelo. El ladrón, daga en mano, buscó con los ojos a cualquier otro que osara acercarse a la hechicera.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Vie Dic 11, 2015 7:22 pm

Había podido sentir el terror de Gaius al verle directamente a los ojos y llevárselo de aquel mal trago era lo que le hacía sacar fuerza de flaquezas, una gran debilidad que le dificultaba desde lo más profundo de su ser desde que había electrificado las armas de los soldados aliados. Por suerte, parecían estar aprovechando los utensilios elementales para acabar pronto con los restos de la marabunta de emergidos. Era como si poseyesen lanzas, espadas y hachas de rayo. Pero ese hechizo tenía un precio. Se había situado delante de Gaius con la intención de defenderle del emergido que se dirigía en su dirección, pero todavía no tenía la menor idea de cómo iba a plantarle cara. Miró las hojas desgarradas del grimorio y se dio cuenta de que había encantamientos que sabría completar en la parte rajada gracias a su versamiento de la lengua antigua, creyó haber encontrado su esperanza.

Notó unas manos que le resultaban familiares tomándola cálidamente de los hombros y girándola hacia sí mismo. Con la boca ligeramente abierta, no le dio tiempo a emitir ningún sonido porque los labios de ambos se juntaron en un beso. De la sorpresa, dejó caer su libro al suelo, quedándole la mano sin pulso, insensible. Sus ojos se abrieron de par en par inicialmente, pero luego sus párpados se fueron cerniendo sobre su incandescente iris, brillando por la sobrecogedora emoción. Se había quedado sin aliento, impresionada. Se sentía como en una de esas noches en las que miras al cielo y crees haber encontrado aquella estrella perdida que siempre deseaste atrapar, convertida una vez más en niña; y sueñas, inocente, despierta... La estrella está en tu mano, pero has de soltarla porque debe iluminar el cielo de nuevo y tú sigues soñando con alcanzarla. -Gaius... -se quedó prácticamente en silencio al ver el cariño que emanaba de él y de su sonrisa, tremendamente sonrojada por el momento que acababan de compartir, que suponía su primer beso. Una extraña magia que no dominaba flotaba en la atmósfera que había entre los dos. Se dejó desplazar hacia un lado y le dejó partir con la sensación de que ahora todo brillaba con luz propia, desde la ilusión infantil que la dominaba. Y percibió en él la heroicidad de crecerse frente al miedo, valiente como él solo.

Empleó una maniobra impecable en que desarmó a su enemigo con gran habilidad y luego lo atravesó con su propia arma. Viendo que el enemigo se retorcía en el suelo, ella recogió su catalizador y ejecutó el hechizo más primitivo de todos, cuyo sortilegio había memorizado años ha. Un pequeño trueno que procedía del cielo cayó sobre el pecho del emergido y lo remató, pues no quería arriesgarse a que pudiese agredir al ladrón. Los soldados luchaban paralelamente a los dos jóvenes, mermando en algo el número restante. Pero había uno que estaba cerca de ellos, por lo que la pelirrosa, fatigada, comenzó a hablar en lengua antigua muy apresuradamente para lanzarle un virote de relámpago que se le clavó en la entrada al corazón, quedando moribundo pero queriendo avanzar. Le hubiese gustado hacer más pero no era capaz de excederse demasiado o sabía que cedería al desmayo. Su cuerpo empezaba a claudicar y contuvo su caída quedando de cuclillas. Con la mano temblándole ligeramente, pasó las hojas en busca de algo más que pudiese hacer sin convertirse en una carga.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Sáb Dic 12, 2015 5:30 pm

Ahora que había quemado la adrenalina inicial, el bandido comenzaba a ser consciente de sus dolencias. Los brazos y las piernas le pesaban horriblemente, y haber empelado la espada del enemigo para embestirlo, le había costado un tirón en el hombro. Daga en mano, el bandido sabia que ya no podía fiarse de su agilidad para esquivar el próximo ataque, por lo que en circunstancias normales habría empleado la graciosa retirada. Pero esta vez, esa no era una opción. Volteó a ver como estaba su compañera. Tambaleante pero en pie, la hechicera demostraba tener una determinación digna de admirar. La cual contagio al bandido.

Volvió la mirada a su propio enemigo, un emergido magullado por los guardias, pero todavía en pie, avanzaba a paso torpe pero firme hacia él. Gaius se agazapó buscando algún punto vulnerable para rematar a su contrincante, al tiempo que sentía como un tibio hilo de sangre le bajaba por la frente. El fuerte golpe que le habían dado momentos antes aparentaba un corte el cual había comenzado a sangrar. Se limpió rápidamente la sangre de los ojos. El emergido embistió hacia el ladrón aprovechando aquel momento de distracción, no dándole otra alternativa al ladrón que saltar torpemente hacia un costado y caer de espaldas al suelo.

Allí tendido vio como la cansada bestia se preparaba para levantar su espada contra él una vez más, pero esta vez no le daría la oportunidad. Con una rápida y potente patada al tobillo, Gaius consiguió que la maltrecha criatura se fuera de fauces al suelo. Rodando sobre su espalda, el ladrón pudo colocarse sobre el monstruo, y allí arriba no tubo piedad. Hundió la hoja de su puñal un millar de veces en la espalda de la criatura, descargando toda la frustración contenida en la batalla, todos sus miedos, toda su impotencia, y no se detuvo hasta rato después que la criatura hubiera fallecido.

Respirado agitadamente volvió a ser consciente de su entorno. No había ninguna criatura atacando cerca de su posición, pero si un guardia de la ciudad, que ante el espectáculo que acababa de montar dudaba si felicitarlo o arrestarlo.

El bandido se limpio el rostro con el antebrazo y buscó con la mirada a su querida hechicera, la cual esperaba no lo hubiera visto en tan salvaje arrebato.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 9:17 am

Sus rodillas acabaron cediendo al peso de su cuerpo, que ya no le quedaban fuerzas para sostener. Empapada en sudor por sus esfuerzos anteriores, trataba de recobrar el aliento al clavar su mano en el suelo. Cabizbaja, sentía cómo su rostro apuntaba al suelo y una cortina de cabello rosa pastel lo enmarcaba. Estaba ciertamente agotada. Pero no quería perderse detalle ni la posibilidad de intervenir.

Pudo ver cómo Gaius pasaba por apuros y trató de intervenir pero todo cuanto rayo comenzaba a canalizar se cortaba a medio camino, con la iluminación del libro permaneciendo pero incapaz de aprovecharla. Una de ellas, había terminado en un diminuto estallido que demostraba que no había magia en la pelirrosa que pudiese ser extraída. Ante el impacto, se vio algo arrollada hacia atrás y se cayó sobre sus nalgas al suelo. Dirigió su mirada hacia el ladrón, que seguía luchando, y sintió un gran desasosiego en sus momentos de tribulación. Pero había conseguido salir del paso por sí mismo y ahora estaba desahogándose contra el cuerpo yaciente del emergido. Su expresión se volvió empática y se sintió culpable por haberle involucrado en la lucha, que tan nocivas emociones le había hecho sentir.

Se levantó a duras penas durante el espectáculo, hasta que pudo dejar de temblar. Guardó su grimorio en el bolsillo interior de su capa y trató de recobrar su estabilidad física. Se aproximó hacia él sin hacer mención a su comportamiento, que alcanzaba a comprender perfectamente, fulminando con la mirada al soldado que le observaba en actitud inadecuada. Ante la severidad reprochante de sus ojos naranjas, no hizo sino girarse disimuladamente, como si tuviese motivos propios por los que abandonar la escena. Ella no lo perdió de vista un solo instante mientras se marchaba, lo acosó prácticamente con sus pupilas hasta el punto de intimidarlo notablemente. Luego pasó su brazo por detrás de los hombros del ladrón y observó el cadáver cuyo torso había dejado hecho un alfiletero.

-Lamento haber insistido en combatir. Lo hemos hecho muy bien, pero quizás no ha sido la más sabia elección. -sacó un pañuelo blanco rosáceo y se lo colocó en el lugar exacto del que provenía la herida: Tras rastrear el reguero fino de sangre, pudo alcanzar a revolver su cabello con dulzura para posar la superficie de papel haciendo una leve presión. Así, no tardaría en dejar de segregar. Era lo mejor que tenía, ya que no sabía usar bastones sino magia ofensiva. Olvidó su agotamiento para atenderle.

Pudo vislumbrar cómo los soldados se marchaban paulatinamente a otros cuadrantes de la población, puede que en busca de otros emergidos o de heridos. -¿Es ahora cuando aprovechamos y nos llevamos los objetos por la cara? -preguntó, con la voz y los ojillos cargados de inocencia. Se rascó una mejilla por las dudas. Le faltaba bastante experiencia en aquello del hurto y no solía acudir a los lugares con sigilo sino pisando fuerte con su aplastante personalidad. Así que era totalmente opuesta a él en ese sentido, ingenua, por mucho que sus manos estuviesen empapadas en sangre ajena.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Vie Dic 25, 2015 11:54 pm

Gaius ni siquiera intentó volver la mirada, sabia perfectamente de quien era el brazo que intentaba consolarlo. El bandido respiraba agitado, todavía sosteniendo su ensangrentado cuchillo en la mano, trataba desesperadamente volver a tomar el control de su respiración. Lentamente volvió la mirada a su compañera, la cual le dedicaba dulces palabras para calmarlo. El problema era que él estaba calmado, solo que no por algún motivo que no podía entender, no podía controlar su respiración o el ligero temblequeo en su mano derecha, residuos del golpe de adrenalina. Sabia que había actuado de forma salvaje e impulsiva, pero pese a lo bestial de su acción, no se arrepentía. “Era él o yo, no voy a dejarle el lujo de fingir estar muerto en el suelo” se dijo.
Lentamente levanto la mirada hacia la muchacha y le dedico la mejor sonrisa que pudo.
-Estoy bien, todo está bien. Es solo un ligero temblor en la muñeca. Tu cómo estas? Alguno de ellos te lastimó? Estas herida?- Gaius se puso de pie y examino a su compañera en busca de heridas o cortes. Pero pese a un notorio cansancio, no encontró nada en su compañera. Volvió la vista hacia el campo de batalla, los pocos emergidos que quedaban en esa área estaban trabados en lucha con los guardias, los cuales los superaban en numero. La emergencia había pasado, la ola había sido contenida pero no se podían bajar los brazos, los pocos que quedaban todavía prestaban batalla.
-Los guardias parecen tener la situación bajo control. Quieres continuar con nuestro negocio? Me temo que algunos guardias ya han visto nuestros rostros, y eso nos va a jugar en contra. Paras bien o para mal, el secreto de este negocio es que nadie te reconozca.-
Se frotó la frente , si bien había dejado de sangrar tenía todavía rastros de sangre seca sobre ella. Debía cubrir el corte correctamente o podría llegar a ser peligroso.
-Si, somos muy visibles. Propongo posponer la tarea … -
Se cortó en medio de su charla. Posponerla? No había forma de posponerla. Los emergidos ya había atacado la ciudad, los guardias a partir de ahora solo incrementarían. La seguridad solo iría en ascenso, si había un momento para el golpe era ahora, pero cada guardia, cada ciudadano estaría atento al más leve sonido sospechoso. Suspiro, a sus ojos el plan estaba arruinado.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 26, 2015 6:34 am

Tan asustado había estado que el temblor de su mano no disminuía en ningún momento, todavía aferrándose al cuchillo que le había salvado la vida momentos atrás. Pero sacaba las fuerzas necesarias para sonreír y afirmar que se encontraba bien. Parecía ser cierto, incluso si estaba atacadísimo de los nervios. Ella respiró algo más aliviada, pese a sentirse algo extraña cuando éste le preguntó si estaba bien. Se había hecho una herida al protegerle en aquel momento de tanta tensión, pero no quería que lo supiese por si le sentaba mal, por lo que dejó que la manga le cubriese la mano ensangrentada, esa que no había empleado al usar el pañuelo, el cual guardó al haber finalizado toda la ayuda sanadora que ella podía brindarle.

-¡Es-estoy muy bien! No hay nada digno de mención. -respondió, ambiguamente, para no tener que mentirle. Con el rasgazo escondido, percibió que era revisada visualmente por él para verificar que nada le pasaba, así que le dedicó una media sonrisa y aguardó a que calmase su conciencia. Pero, aunque todo había salido a flote, parecía que la segunda parte del plan se hundía en un mar de inconvenientes. -¿Qué? Bueno, puede ser que estén todos muy alerta, pero eso podría jugar a nuestro favor. Una distracción podría llevarse fácilmente toda la atención mientras nosotros saqueamos. -propuso, ella que estaba decidida a cumplir su trato hasta las últimas consecuencias. Se posó la mano en el mentón, pensativa, debía de haber algo que pudiese utilizar para reclamar la atención de la gente en un punto alejado. Había descansado lo suficiente como para poder darle un buen par de usos a la poca esperanza de vida que le quedaba al grimorio desgarrado. Giró por una esquina, haciéndole un gesto a Gaius para que la siguiese, hasta ser arropados por los edificios. Entonces recayó su atención sobre la construcción en la que, seguramente, viviría una persona bastante adinerada. Su odio irracional hacia la nobleza arrebató todas sus dudas, aparte de lo sencillo de evacuar que parecía ser. Se encontraba a gran distancia de la biblioteca, así que tuvo que concentrar mucho su vista mientras entonaba el sortilegio para apuntar correctamente, causando que dos relámpagos cayesen sobre una bandera que se encontraba casi en la cima de la vivienda. A causa del impacto y la fricción entre sí y con la tela, ésta empezó a arder. El incendio se propagaba lento pero con seguridad y era totalmente visible en las alturas. Aquello había trasladado a la gente restante hacia dicha zona como si se tratase de una marabunta enloquecida. Solo un par de minutos había llevado.

-¡Solucionado, vamos! -lo tomó de la mano, derrochando determinación, y echó a correr hacia la biblioteca en donde se encontraba el verdadero objetivo. Al llegar, la puerta estaba cerrada. Trató de derribarla de una patada, solo contribuyendo ésto y el hechizo a incrementar su cansancio. -Haa, buff. ¿Alguna idea que pueda ayudarnos a entrar? Esto está durísimo.  -llevando las manos a sus rodillas y jadeando un poco, carente de fuerza física, lo miró con curiosidad, pues él decía saber cómo colarse en el interior y no en vano los ladrones eran especialistas en ello, mientras que ella solo había sido una pedazo de bruta.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Dom Dic 27, 2015 9:52 pm

El ladrón se quedó pasmado ante la brillante resolución de su compañera. Claro un incendio en una casa noble atraería a todos los guardias hacia otro lado, lo que les daría tiempo para infiltrarse en la biblioteca.
-Brillante, simplemente brillante.- murmuró m mientras veía como las llamas crepitaban sobre la casa.
La maga tiró nuevamente de su brazo, el bandido se dejó jalar hasta el nuevo destino. Pronto llegaron hasta la puerta de la biblioteca. La hechicera trató de abrirla por sus propios medios, pero era evidente que no iba a poder con sus delicadas fuerzas contra la imponente puerta. Tomándola por los hombros, la corrió hacia un costado con delicadeza.
-Permiteme a mi, querida-
Extrajo de entre sus ropas su siempre confiable juego de agujas., y examinó cual de todas serviría más para este tipo de cerradura.
-Puedes asegurarte que no haya ningún ojo curioso por la zona? No me gustaría ser interrumpido súbitamente- le dijo a su compañera mientras introducía las agujas en la cerradura y comenzaba a trabajar. Todavía le temblaban las manos, por lo que le llevó el doble de tiempo poder forzar aquel simple candado. Claramente lo suyo no era estar en combate.
Sintió el click triunfante de la cerradura al ceder. Apoyo la oreja para cerciorarse primero, y cuando se aseguró de que del otro lado no había nadie, se animó a abrirla. Con un leve empujón, la gruesa puerta giró sobre sus bisagras chirreando ligeramente.
El bandido se incorporó triunfal y con una leve reverencia invitó a su compañera a pasar.
-Damas primero-
Cuando la pelirosa hubo pasado, chequeó que no hubiera nadie en la callejuela, y cerro la puerta tras de si.
Ahora se encontraban en del halla principal de la biblioteca, donde no se escuchaba ni un murmullo. Eso era malo, cualquier pequeño sonido que hicieran los pondría en evidencia, incluso esta probable que ya hubieran sido detectados con el ruido de la puerta al abrirse. Indicándole silencio a su compañera, el ladrón comenzó a andar por el halla, siempre caminando pegado a la pared y buscando no hacer ni el más mínimo ruido. Llegó hasta una escalera ascendente, desde el marco se podían escuchar las voces de los habitantes del piso superior. Hablaban apurados y asustados, lo que indicaba que estaban preocupados por la situación externa a la biblioteca y no habían notado su intuición. Lo malo era que estaban todos en el destino de los dos bandidos.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Lun Dic 28, 2015 8:49 am

Habían logrado llegar hasta la biblioteca sin ser vistos y la gente estaba distraída con un incendio que no sabían que era provocado. Era la oportunidad perfecta. Pero ella no había podido abrir la puerta, por lo que él la separó, tomándola de los hombros, y le pidió que montase guardia mientras él desarmaba la cerradura. -Tranquilo, Gaius, nada se te acercará. -se dispuso a protegerle encarando la parte de la entrada del edificio pero nada sucedió y el fuerce de la cerradura aconteció con éxito. Impresionada, aplaudió de forma no sonora. -¡Increíble! Voy, voy. -respondió, mientras dejaba su gesticulación a un lado para poder avanzar sigilosamente por el vestíbulo. El tipo de calzado que llevaba no era el mejor, por lo que procuraba ni llegar a apoyar el talón para que el tacón no resonase.

Llegaron hasta unas escaleras ascendentes de donde procedía el eco de voces alarmadas, seguramente porque los emergidos habían tomado el lugar. Pero no les detectaron, no hasta que ella se asomó sin querer cuando una sirvienta bajó por las escaleras. -No grites. -le advirtió, con el dedo imbuído en rayo, y le indicó que bajase. Pero la muchacha era joven e indefensa, por lo que se puso a llorar justo al llegar hasta ellos y Saab no pudo evitar abrazarla levemente. -Ay, no, que no te vamos a hacer daño. Solo necesitamos unos libros que hay allá arriba, con el dinero que tus amos tienen seguro que no es un problema reponerlos, ¿verdad?  -la chica la escuchaba, sollozante pero intentando contender el disgusto. Asintió con la cabeza ante la idea de que un par de libros no eran una pérdida significativa para su señor, empleando la palabra exacta de "minucia" al referirse al hurto. -Hm. Sí, nobles, lo suponía... Pues no queremos hacer daño a nadie. Llévatelos a otra habitación, nosotros tomamos los ejemplares y nos vamos de aquí como si jamás hubiese pasado. -debido a la creencia popular de temer a la magia, la chica había accedido de corazón, sabía que esos libros no valían más que la vida de quiénes poblaban el edificio. Ella, para colmo, solo se encargaba del mantenimiento de la construcción, por lo que no quería morir por algo a lo que no tenía precio. Contribuyendo a la conversación entre susurros, les dijo que se los llevaría a la habitación contígua y que escucharían un sonoro portazo cuando tuviesen vía libre, insistiendo en que no le hiciesen daño. La pelirosa negó con la cabeza y miró a Gaius, algo confusa.

-Esto es lo más surrealista que me ha pasado en la vida. -le comentó, encogiéndose de hombros, sin soltar en ningún momento su tomo de magia, desconfiada por la posibilidad de una deslealtad por parte de la operaria de limpieza. Escucharon el portazo alto y claro, así como unas voces que la regañaban por su "descuido". No parecía una farsa, pero tampoco bajó la guardia. Subió por las escaleras lo más rápido que podía sin llamar la atención. Nada más llegar, como si su funcionamiento fuese mecánico, empezó a repasar visualmente las estanterías guiándose por su dedo. Con una velocidad pasmosa, ya había revisado todos los libros. Se tuvo que poner de puntillas y dar un par de ridículos saltitos para agarrar un libro tan grande como una enciclopedia y logró desencajarlo de cuajo y portarlo. -Uno. -llevaba la cuenta, dando a entender que hurtarían varios, pues los había visto como valiosos. El siguiente era algo más flaco pero poseía una encuadernación preciosa. -Doooos. -lo puso encima del libro que portaba junto al suyo de magia. Iba cargada pero podía soportarlo. El último que fichó era valioso a nivel intelectual y quería llevárselo para sí misma, pues trataba de teoría de la magia. Le costó un poco hacerse con él, pero lo añadió a la pila sin pensarlo dos veces. -Y tres, ya estamos listos. -se asomó ella por el lateral de la pequeña montaña de libros para buscar su rostro con la vista, ya que era bastante pequeña y eso causaba que fuese casi eclipsada de frente por los cuatro libros -contando su arma- que llevaba sobre las manos. Ahora solo tenían que lograr marcharse sin ser descubiertos.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Gaius el Lun Dic 28, 2015 3:30 pm

El bandido vio como Saabirah hablaba con alguien en el momento de que había corrido hacia el otro extremo de la habitación para chequear la otras puertas. Cuando descubrió a la maga hablando con una sirvienta y que encima la dejaba ir a Gaius se le prendieron todas las alarmas. Que estaba pensando? Como podía dejar un testigo partir? Trató de retener a la doncella de un manotazo, pero la maga lo detuvo. Tras una severa mirada de “yo se lo que hago” el bandido desistió y dejó partir a la muchacha,
-Espero que tu plan funcione- dijo un tanto escéptico el Ladón, quien se recostó contra la pared a escuchar y ver que destino les aguardaba.

Pocos minutos después estaban en su objetivo. El Ladón no sabía como ese alocado plan había funcionado. Confiar en un testigo? Solo a la dulce e inocente hechicera se le hubiera ocurrido algo así. Gaius detuvo su búsqueda para volverse a mirarla. Allí estaba, inmersa en su tarea, apilando libros uno tras otro, revisando en ese enorme caos de letras y palabras que para el bandido eran un misterio. Ella claramente veía el mundo desde unos ojos diferentes a los del ladrón, vivía en un mundo aparte acaso? Él solo podía contemplarla a la distancia, completamente fascinado con el bailar de sus bucles sobre sus hombros, con lo blanca de su piel, lo luminoso de sus ojos. El bandido dejó de seguir buscando inútilmente un libros que claramente no iba a encontrar por sus propios medios. Caminó hacia el otro lado de la sala, y llegó hasta ella justo cuando se daba vuelta para avisarle que había terminado. Tenerla tan cerca era todavía más fascinante. Sin pensar en lo que hacia, moviéndose completamente bajo el embrujo de su belleza, e retiró los libros que levaba y los dejó en una pila al costado. Tomándola suavemente de la cadera y acariciándole una mejilla, se perdió nuevamente en aquellos ojos ámbar que lo contemplaban. No tubo dudas, la beso suavemente en los labios, pero está vez no era un beso generado por el fulgor de la batalla. Esta vez era un profundo y sentido beso, cargado con todos sus sentimientos.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Invitado el Lun Dic 28, 2015 8:35 pm

Portaba los libros alegremente con la satisfacción del trabajo bien realizado y con poco esfuerzo invertido, lo que siempre era más gratificante. Además, pululaba con la alelada idea de que él estaría orgulloso de sus actos en aquel lugar tan colosal en que había tenido que buscar los más valiosos libros, por ende, más alegre que cuando habían puesto fin al combate y pudo presenciar su rostro aterrorizado. Sabía que era ella quien había insistido en combatir y aquello le había causado heridas tanto físicas como emocionales. No lo olvidaba, ¿cómo podría hacerlo? Y sí, estaba tratando de animarle, esa idea omnipresente le había hecho desarrollar tan arriesgadas estrategias para llegar a su objetivo. Y por eso era que sus ojillos anaranjados le habían quedado mirando expectantes, en busca de algún gesto de satisfacción, pero nunca esperando volver a presenciar algo similar a lo que antes habían vivido y todavía le resultaba un sueño.

La pila de libros le fue separada de entre las manos y echada hacia el dorso del ladrón. Sintió su brazo rodeándola por las caderas y aproximándola hacia él, con lo que su corazón empezó a martillear tan deprisa que no se explicaba cómo no sentía dolor alguno. La mano que le posó en la mejilla entraba en contacto con el rubor cálido de las mismas mientras ambos se miraban, silenciosos para dejar que sus pupilas hablasen por ellos, sus emociones no eran algo que se pudiese expresar con palabras. Se perdió en sus ojos verduzcos y en la espesura de su color, en su mirar reluciente. Sintió cómo sus labios se rozaban y le deslizó una mano por la nuca hasta que sus dedos se enredaron alrededor de su cabello con pasión, se aferró a su espalda con la restante para luego dejarse llevar por el movimiento de los labios de ambos. Sabía que debían huir, pero no quería despegarse de él, por lo que prolongó esos instantes todo lo que pudo, por muy irresponsable que fuese.

Pero el grito de la empleada de limpieza de la biblioteca diciéndole al par de nobles que no saliesen con una descabellada excusa, urdida para evitar un encontronazo, tuvo que llamar la atención de ambos en tan bello momento. -"Ojalá tuviésemos un sitio en el que estar tranquilos esta noche." -se sorprendió a sí misma pensando de una forma bastante lanzada, para luego autoconvencerse de que la interrupción era lo mejor para que pudiesen ir un poco más despacio. Era la primera vez que compartía momentos amorosos con alguien y podría ser aquello señal de que no debía precipitarse demasiado como en los pasos agigantados de su mente, a pesar de los deseos de la carne débil.

Se separó de Gaius, muy a su pesar, acariciándole la cara con afecto antes de alejarse a recoger los libros y salir huyendo de una casa en que, aunque a ambos se les olvidase rápidamente, eran completos extraños y prácticamente enemigos. Descendió por las escaleras, pero una figura aparecía desde la distancia, algo alarmada por la presencia de la pareja. Hizo un tremendo esfuerzo por sostener los libros con sólamente una mano y le pasó la capa por encima a Gaius mientras bajaba el rostro, así nadie podría reconocerles, y ambos saldrían indemnes de allí a plena carrera. Se aseguró de no perderle en ningún momento de vista, protectora con él, y se aseguró de que ambos corretearon hasta un lugar seguro de la ciudad. Posó los libros en el suelo para descansar los brazos, que apenas sentía del entumecimiento. Se echó a reír, jadeando un poco y notando cómo las gotas de sudor se deslizaban por su pálida piel. -Me alegro de que hayamos vivido esta aventura juntos, Gaius. Ha sido divertido... Y espero que haya más. -manifestó sus intenciones. Se acercó y le dio ella esta vez un beso en los labios mientras le posaba las manos sobre los pectorales y se mostraba algo más delicada que él pero tratando de transmitirle toda la emoción que había experimentado a lo largo del día. Sentía que no quería dejarle ir, por más que los acontecimientos externos pareciesen estar en su contra aquel día.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

Mensaje por Eliwood el Lun Ene 11, 2016 2:50 am

Tema cerrado.
Cada participante obtiene 80G. [Campaña.]

Gaius ha gastado un uso de sus Dagas de bronce.
Saabirah ha gastado un uso de su Tomo de Trueno, el cual se ha agotado.

Ambos obtienen un incremento de +2 EXP.
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Re: Robando libros y corazones {Campaña} {Privado: Gaius}

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