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Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

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Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Vie Nov 27, 2015 5:23 am

Cuando inspiraba profunda y tranquilamente, percibía allí un sentido indecible de paz y de orden, como si aquel caótico mundo y sus problemas no hubiesen alcanzado jamás ese sitio. En las costas rocosas, en la vegetación que crecía más allá, en las pequeñas flores y arbustos que comenzaban a aparecer percibía un ambiente puro, libre de negatividades, libre de las perturbaciones del mundo 'civilizado', y por sobre todo... libre de humanos. Pero había algo más, estaba seguro, algo más que hacía a ese sitio especial y que lo atraía hacia él. Algo debía de haber, alguna bendición o alguna particularidad especial...

Se alejó de la costa, volando cada vez más tierra adentro. Los halcones mensajeros con los que había llegado hasta allí se habían detenido en el mar, en un encuentro entre el barco que portaba el cargamento encargado y un barco etruriano que les había interceptado en el camino, realizando su trabajo allí mismo, entre la cubierta de un navío y del otro, a modo de no tener que parar en las peligrosas islas de Durban. Era de esperarse que no quisiera participar en nada que implicase reunirse con humanos, tampoco era prudente de su parte permitirse ser visto por ellos, que consideraban extinta su especie, por lo que se alejó de antemano a la costa de Etruria. No se le cuestionaba en ello, mientras regresara a su tiempo y no se metiese en problemas, todo estaría bien. El llamado de aquella bellísima energía que residía tierra adentro, sin embargo, le había obligado a adentrarse más de lo planeado. Era familiar, de cierto modo.

Al ver el pequeño poblado entre las colinas, la mítica comarca oculta, Reyson sintió que comprendía. No sabía qué era lo que había estado viviendo allí ni hacía cuanto tiempo se había vaciado el lugar, pero no cabía duda que eran criaturas puras, definitivamente no humanos, sino algo más antiguo y pacífico, cuya presencia perduraba aún en el lugar. Olía como un paraíso debía de oler y se sentía como un sitio que habría podido llamar hogar, si cerrase sus ojos y se dejase llevar lo suficiente. Le agradaba. Descendió en su forma verdadera, dejando que las largas plumas de su cola tocasen la superficie del agua en una simple pero pintoresca fuente al centro del sitio. Allí tomó su forma humana, sentándose en el borde de la fuente. Se apoyó contra una roída decoración tallada en la piedra, imposible saber qué habría pretendido ser antaño, sonrió plácidamente y cerró sus ojos, contento con el sitio que había descubierto y la atmósfera que entonces le rodeaba.

Sin poder evitarlo, terminó por dormirse. No tuvo consciencia de cuanto tiempo pasó ni qué tan profundo fue su sueño realmente. Cuando despertó de este, esponjando y abriendo sus alas en agitación, fue por un terrible y poco natural viento, que irrumpía la quieta perfección de la comarca al aproximarse.

Un escuadrón de emergidos. Magos, todos ellos. Tres portando libros de viento y despejando el camino desértico que llevaba hasta aquel pequeño paraíso, otros dos con tomos de trueno y de fuego respectivamente. Reyson no les vio acercarse por las colinas ni les presintió concretamente, tan sólo pudo sentir que había algo acercándose, algo que no pertenecía allí. Tal fue la agitación que lo despertó. Peor aún cuando, al moverse de súbito y abrir sus alas, sintió que estas goleaban contra algo más, algo que no había estado cerca suyo al dormirse. - ¿Q-Qué? ¿Quién, qué sucede...? - Confundido, se giró aprisa para mirar hacia un lado y hacia el otro, entre un alboroto de plumas blancas.


Última edición por Reyson el Dom Ene 03, 2016 9:32 am, editado 2 veces
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Vie Nov 27, 2015 6:43 am

Había sido un viaje largo.... muy, muy, muy largo desde Altea o al menos eso fue para la mayoría de los tripulantes del navío pues los humanos al vivir tan poco tiempo suelen ser mas conscientes del paso de los días, para Kija quien portaba la sangre de su padre solo fue un suspiro. Había sido complicado el encontrar a un capitán que accediera llevarlo a bordo del barco pues ciertamente para la sociedad humana en general, salvo contadas excepciones, consideraban su mera existencia como un insulto y su mano derecha recubierta por aquellas escamas blancas con brillos tornasol como algo poco mas que grotesco... sin embargo el joven de blanca cabellera insistía en no intentar ocultarla pese a los problemas que esto le acareaba pues hacerlo seria lo mismo que admitir que se avergonzaba de sus orígenes y, por tanto darles la razón al odio irracional que sentían hacia el.... No se avergonzaba de ser un híbrido y se lo hacia ver al mundo.  

La razón de todo aquello era simple, había escuchado acerca de unas ruinas antiguas que tenían varios miles de años a cuestas pero lo que mas le emocionaba era el hecho de que eran ruinas de la civilización de las antiguas tribus de los dragones, de solo imaginar las maravillas que seria capaz de contemplar, los secretos que guardaban y las cosas que podría aprender de aquellos seres tan antiguos como el tiempo lo llenaban de una emoción difícil de describir. El capitán se negó a acercarlo mas a las islas pues sabían de sobra lo peligroso que era para un navío humano en adentrarse en aquellas aguas, por lo que, armado con un montón de hojas en blanco, tinta y un pequeño bote de remos con provisiones suficientes para el se aventuro a aquellas antiguas tierras donde cualquier cosa podría pasar. De esta manera fue que el joven híbrido llego a la costa y, sin perder tiempo se adentro en aquel lugar en busca de las tan esperadas ruinas y, para su grata sorpresa estas no tardaron en aparecer.

Ese lugar era totalmente diferente al ambiente al que ya estaba acostumbrado, se respiraba una sensación de paz que de alguna manera le resultaba nostálgica.... si, aquel aire limpio que se respiraba en su pequeña capilla oculta entre los jardines de Naga donde vivían el y su madre bajo el resguardo de aquel imponente pero gentil manakete que era su padre aun que admitía que esa aura mística que rodeaba los alrededores de ese lugar era mucho mas fuerte y envolvente que en el lugar que alguna vez fue su hogar.  No tardo en encontrar lo que parecían ser las ruinas de un pueblo antiquísimo y con solo contemplar la hermosa arquitectura Kija sintió que su corazón saldría disparado de su pecho en cualquier momento.
Spoiler:

- Tranquilo corazón mio, si sufro de un paro cardíaco ahora todo habrá sido en vano -

Se dijo asi mismo entrando a paso lento, dandose el lujo de contemplar cada detalle del lugar y hacer todo tipo de anotaciones. Encontro varios simbolos grabados, pero ya se tomaria el tiempo para traducirlos despues. Fue en ese momento que, al llegar a lo que parecía la plaza principal la visión de la fuente lo dejo sin aliento. Era una hermosa estructura de piedra cubierta por musgo y flora del lugar mientras que el agua que fluía era de aspecto claro y cristalino como nunca lo había visto, pero quizá la parte que mas llamo su atención era aquella escultura de un joven alado recostado en el borde y no parecía afectado por el tiempo como el resto de las ruinas. Se acerco a paso tranquilo hacia aquel bello lugar con la intención de verlo mas de cerca hasta que se percato de que la susodicha "estatua" estaba respirando.... Al parecer aquella criatura durmiente no era parte de la decoración del lugar y francamente nunca había visto nada similar en su vida. Estaba a punto de retirarse para dejarle dormir pues de alguna manera le sentaría mal el arruinar el reposo de aquel ser que para el resultaba totalmente desconocido, mas antes de poder retroceder una desagradable sensación conocida lo invadió de golpe. Ese ambiente pesado que calaba hasta los huesos lo conocía muy bien, aquella sensacion que le formaba un nudo en la boca del estomago acompañado de ese aire aciago impregnado de un nauseabundo olor a muerte se aproximaba.... Su sangre de manakete hervía al detectar el peligro inminente y aun que estaba seguro de que su conexión con el mundo no era tan fuerte como seguro ocurría con su padre, podía sentir como la tierra gritaba de dolor ante aquella invasión profana.

Estaba tan concentrado en ello que el despertar de aquel joven alado tras de si lo tomo por sorpresa y en cuando se giro un poco para dirigir su atención hacia el otro fue golpeado de lleno en el rostro por una de aquellas hermosas alas blancas. No fue suficientemente fuerte como para empujarlo ni especialmente doloroso pero si alcanzo a dejarle una pequeña marca roja, casi como si le hubiesen dado una bofetada.

- Gah!!.... l-lo siento muchísimo, le he despertado? -

Intento calmarlo pues se notaba realmente alterado, al grado de esparcir plumas blancas por todo el lugar con aquellos aleteos nerviosos. Habia alzado sus manos para mostrarle que no estaba armado y aun que no estaba seguro de como reaccionaria al aspecto de su mano derecha por lo menos le aliviaba que al parecer supiera hablar el idioma humano.

- Este lugar es peligroso... algo muy malo se acerca, puedo sentirlo. Esta en condiciones de escapar?-

Comento volteando la mirada en la dirección en la que su sangre manakete le indicaba que se acercaba el peligro, sujetando con su mano derecha la dragonstone que tenia colgada a su pecho a modo de pendiente.... nunca en su vida se había visto en la necesidad de pelear pero no permitiría que, fuera lo que fuese, siguiera contaminando al mundo que su madre tanto amaba.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Mar Dic 01, 2015 12:36 am

¿Cuanto tiempo se había dormido? ¿Por qué se había dormido, para empezar? ¿Y por qué todo se sentía tan desagradable e inquietante, tan repentinamente? Habiendo aprendido a desconfiar del mundo y a jamás bajar la guardia estando a solas, Reyson tenía bastante por lo cual exaltarse y suficiente motivo para sentirse descontento por haberse dormido. Sin embargo, lo que más erizaba sus nervios allí no estaba más lejos que la extensión de sus alas siquiera. Al oír la voz de quien le acompañaba en la idílica comarca, la garza se sobresaltó aún más de lo que el brusco despertar le había hecho, esponjando cada pluma blanca y dejando sus alas a medio extender, preparado para una huída.

- Está... bien... - Respondió lentamente, dubitativo, mirándole como si no comprendiese lo que había frente a sus ojos. Parecía un dragón, a juzgar por la engañosa juventud que aparentaban sus facciones, en contraste a una mirada que denotaba muchas decadas más. O un dragón blanco de avanzada edad, o quizás un manakete, por lo antigua que sentía su presencia. Uno que le hablaba con respeto, sin agresión. Y sin embargo, le daba escalofríos, motivo por el cual no se disculpaba siquiera por golpearle, aunque el impacto de sus alas no fuese capaz de hacerle ningún daño grave. ¿Por qué le generaba tal inquietud? Usualmente se sentía cómodo frente a otros laguz, hasta contento.

En los momentos de quietud que permitió transcurrir, las plumas soltadas terminaron de caer con suavidad hasta el suelo. La garza respiró profundamente y permitió que las cosas se calmasen, aunque aquella mala sensación se le aferraba, insistente. Su mirada esmeralda acabó por bajar a la mano del visitante, apartándose enseguida con algo similar a verguenza, como si hubiese atrapado al dragón en algo inapropiado. - Debes ser una cría. Tu transformación falló. - Recalcó sin rodeos. Una transformación a medio hacer o a medio quitar era una situación tan novata como para darle verguenza de segunda mano, pero la había visto con anterioridad. - A todos les sucede alguna vez, pero arréglalo, por favor. - Dijo, convenciéndose de que era un error de laguz que aún no se acostumbraba a sus formas, algo normal, para nada un motivo por el que pudiese albergar sentimientos negativos hacia aquel dragón. Debía de dejarlos de lado.

Se pasó una mano por las plumas, acomodándolas de regreso y hasta rascando para presionarlas de regreso a su lugar en los lugares en que seguían esponjándose. Quizás no era culpa del dragón, sino de la distante amenaza que parecía que él también percibía. Asintió en reconocimiento, aquello no era una tropa, no era una marcha que pusiese el suelo bajo sus pies a temblar, como había sido en otras ocasiones. Pero se sentía igualmente desagradable. - Pff, escapar. - La garza murmuró, desdeñando la idea. No dejaría la comarca, no a esos que probablemente fuesen nada más que una avanzada de reconocimiento. Si les dejaba ingresar, seguramente más aparecerían y era lo último que deseaba. - No les quiero en este sitio y voy a hacérselos saber, sean quienes sean. Es un lugar sagrado, por Ashera, bien les vendría respetarlo. -

Esa era su decisión. No entendía del todo ese lugar pero quería preservarlo. Se adelantó hacia el borde de la pequeña ciudad, hablando al pasar junto al dragón. - ¿Vienes? - Dijo, aunque no aguardaba por su respuesta. No tenía a sus disposición los medios como para echar a nadie, su fuerza física era nula y su cuerpo era fácil de dañar, como el de cualquier ave, pero su actitud jamás se había rebajado a la par de sus capacidades. Algo encontraría para hacer. Se dirigió al encuentro del grupito de magos, regresando sus alas a una posición cerrada tras su espalda y caminando con las manos hechas puños a sus costados, la espalda recta y un aire autoritario.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Mar Dic 01, 2015 2:02 am

Al parecer solo había terminado por asustarlo mas pues las plumas de sus blancas alas se habrían erizado aun mas y se abrieron con la intención de marcharse. Kija no podía hacer mas que contemplarlo hasta cierto punto maravillado pues aun haciendo movimientos tan bruscos estaba rodeado de un aire de elegancia difícil de poner en palabras.... suponía que su reacción era esperada gracias a su notoria condición de híbrido pero desde su perspectiva aun si aquella bella criatura se alejaba volando era algo bueno, después de todo aquella parecencia tan desagradable se sentía cada vez mas cerca. Le sorprendió que aquel joven de rubio cabello comenzara a tranquilizarse con el pasar de los minutos, haciéndole ver que al parecer no era su raza lo que lo tenia tan alterado. La mirada llena de confusión de Kija no se hiso esperar en cuanto el extraño le señalo su mano derecha, diciéndole que su transformación había fallado y debía corregirlo, incluso hiso alusión al hecho de que era apenas una cría.... francamente no sabia que hacer o decir al respecto y mas cuando le aseguro que a todos les habia pasado alguna vez.
Spoiler:

- Arreglarlo?.... pero como se supone que haga tal cosa? -

Miro su mano derecha con desconcierto, la conocía de aquella manera desde que tenia uso de razón y en realidad nunca le dio mayor importancia pues sus padres no lo hacían pero aquel joven alado de misteriosa procedencia parecía bastante seguro de lo que que decía por lo que Kija llego a preguntarse seriamente si aquella extremidad tan llamativa era únicamente producto de una mala transformación y de ser así se preguntaba con cierta indignación por que su padre nunca se lo dijo. Mientras el contrario parecía arreglar sus plumas Kija decidió hacer un intento rápido por "corregir" aquel error. Miro su mano intentando concentrarse, pero no paso nada, de hecho incluso llego a agitarla un par de veces pero aquel brazo se negaba a cambiar la forma que ya tenia: Confirmado, aquel era su aspecto real y no había modo de cambiarlo.  Miro a su interlocutor ligeramente irritado pensando que probablemente solo fue una broma pesada por su parte, mas lo dejaría pasar como siempre lo hacia con los insultos y burlas humanas.... no valía la pena perder el tiempo con ello. Después hablo nuevamente, esta vez asegurando que no escaparía y de hecho, asegurando que los despacharía de aquel lugar donde no eran bienvenidos.

- Usted no entiende señor, lo que se acerca es el viento acia.... -

Pero no le habia dejado terminar y había puesto marcha para encarar a la amenaza próxima. Kija sintió una gota de sudor frió recorrer su cien, ese joven alado de delicada apariencia  estaba caminando a lo que el híbrido conocía como una muerte segura para todos aquellos que no portasen un arma o como mínimo supiesen pelear pues recordaba que incluso su padre habia regresado herido en el primer enfrentamiento que tubo con lo que ellos mismos nombraron "viento aciago".  Sin perder tiempo Kija salio corriendo detrás de aquel cuyo nombre aun desconocía pero que, sin lugar a dudas daría lo mejor de si para que no saliese herido. Imposible, no podía darle alcance simplemente a pie por lo que, sujetando con fuerza la dragonstone que había heredado de su padre comenzó a adoptar la forma de un imponente dragón de color blanco con escamas que brillaban con reflejos tornasol al ser tocadas por la luz del sol.... sin embargo el rubio era mucho mas rápido y mas ágil por lo que Kija fue dejado atrás sin mayores miramientos. Para cualquiera que lo viese, Kija era un dragón que imponía respeto con su sola parecencia, mas cualquier manakete o en su defecto quien hubiera convivido con ellos podía notar fácilmente que en realidad Kija era uno relativamente pequeño (poco menos de 4 metros) y que al volar lo hacia de una forma torpe, burda, casi como si no lo hubiese hecho en su vida y, de hecho aquella si que era la primera vez que alzaba el vuelo pues cuando practicaba con su padre únicamente aprendió a despegar, planear y aterrizar.
Mas o menos asi, pero en color blanco:

Al ver a aquel grupo de magos frente al rubio sintió como la sangre en su interior le alertaba los sentidos.... aquellas cosas, fueran lo que fuesen no eran humanas, podía sentir una opresión el el pecho que solo había experimentado de lejos al ver pelear a su padre a la lejanía, pero teniéndoles de cerca se sentía peor.... mucho peor. Admiro como las criaturas se preparaban para atacar sin el menor interes de escuchar lo que el rubio alado tuviese que decir y sin dudarlo un segundo el híbrido de blancas escamas desendio con un burdo aterrizaje para interponerse a los ataques dirigidos rubio, soltando un intimidarte rugido con el fin de hacerlos retoceder. Agradecía que las escamas que había heredado de su padre fueran resistentes a la magia pues de otra manera estaba seguro que aquel ataque lo hubiese fulminado.

- Estas cosas son creaciones del "viento aciago".... son monstruos que devoran la tierra y destruyen todo lo que este a su paso. No es algo que usted pueda manejar señor ave... de hecho siquiera estoy seguro si yo podre manejarlo, por favor retroceda. -

Le advirtió nuevamente el híbrido manakete aun interponiendo su enorme cuerpo para evitar que el contrario fuera lastimado. Lleno sus pulmones de aire, comenzando a juntar la energía suficiente para soltar un rayo de energia, fulminando a uno de los magos que recibió el hálito de lleno. Acto seguido Kija igualmente comenzó a toser un poco pues igualmente aquella era su primera vez como tal lanzando aquel ataque tan característico en los manaketes.

Aclaracion:
Si cualquier cosa esta mal no dudes en avisarme para editarlo. Y... tenia entendido que los dragones y manaketes son resistentes a la magia, así que lo puse de aquella manera XD.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Jue Dic 03, 2015 8:21 pm

Un crío... después de todo, realmente había terminado con un crío de manakete siguiéndole, hablándole como si no supiese exactamente donde iba y a qué sucedería. Lo sabía bien. Pese a la delicadeza de su aspecto, pese a la ligereza de su andar y la falta de fuerza en cada gesto, había una dureza irrevocable en su mirada, en la línea tensa de su mandíbula. Ya había permitido demasiadas veces, con anterioridad, que se le mantuviese fuera de la línea del frente, viendo como un pasivo espectador los destrozos que aquella desagradable raza causaba. Pues no más, no más. Por primera vez les haría frente y no sabía cómo, exactamente, pero algo haría. Esa cría no le detendría. Reyson apenas le miró por sobre su hombro para constatar que no había logrado arreglar su mano, viva prueba de que no era alguien de quien debiese ir tomando consejos, y siguió adelante sin dudar. Pobrecillo, de todos modos, tan antiguo y tan ingenuo a la vez.

Sus pies se separaron del suelo. Con gestos leves, empujando una suave brisa a su alrededor, se desplazó en vuelo hacia adelante; le desagradaba andar a pie y así se apresuraría. El manakete le seguía, pero seguramente lo hacía para intentar detenerlo. Más razón para actuar rápido. Se detuvo frente al pequeño grupo de magos, mirándoles con desdeño dese su altura superior, al haberse alzado un par de metros en el aire. Humanos... fuesen emergidos o humanos comunes, Reyson no distinguía ni se interesaba en distinguirlo. - Este lugar no es para humanos. Retírense enseguida y aléjense de aquí, de lo contrario... -

Los magos parecían saber bien cómo callarle. No hubo cambio alguno en sus vacías miradas ni un momento de duda, los magos de viento abrieron sus tomos y dirigieron con suma precisión ráfagas hacia el ave: la forma más segura de bajar a un laguz del cielo. Antes de que Reyson pudiese preocuparse de lo que habría de sucederle, vio al manakete aparecer frente a sus ojos, cubriéndole con la sombra de sus alas, aunque todo su cuerpo reflejase la luz del día de una forma deslumbrante. Pocas veces había estado cerca de un manakete, al no ser parte de la Alianza Laguz no tenía mucho contacto con estos, no pudo evitar cierta admiración hacia la etérea belleza de su forma original y la facilidad con que la magia se deshacía contra él. Por sobre todo, sin embargo, estaba el hecho de que lo había protegido. Había recibido un ataque por él. ¿Por qué? ¿Por qué le extendería esa bondad? No le conocía, tampoco era de una nación aliada. Todo aquello le confundía y las palabras del manakete no le ayudaban exactamente a aclararlo.

- ¡Sé lo que son! ¡Son humanos! Aún así... por qué... - Dijo, bajando rápidamente la voz. No era como si el manakete luciese en peligro, parecía lidiar bien. Simplemente... no le sentaba bien que otro laguz se arriesgase por él. Más aún si ese dragón blanco volaba como un halcón recién bajado del nido. Se había movido bien en su forma humana, parecía controlarla a la perfección. Era su transformación y su forma dragón lo que manejaba horrorosamente. ¿Cómo podía ser? ¿Era posible que estuviese más acostumbrado a su forma humana que a su forma verdadera? Era realmente extraño, pero no tenía tiempo de pensárselo demasiado.

- Nada de 'señor ave', cría de manakete. Soy Reyson, príncipe del bosque de Serenes, y no permitiré que te arriesgues de este modo. - Oculto de peligros tras el cuerpo del otro laguz, se alzó un poco más, hasta alcanzar su cabeza. Allí le tomó por aquellas largas escamas que sobresalían como gemas cristalinas, jalándole hacia atrás y aleteando para darse fuerza, como si pretendiese llevárselo a rastras. Sería más que imposible para él, pero lo intentaría, podía ser bastante insistente cuando quería. - Retrocede, vamos, no vas a enfrentarlos a todos así. - Insistió. Tenía la vista puesta en la muralla exterior de la ciudad, no era mucho, tenía numerosas aberturas, pero serviría al menos para demorar y separar un poco a sus enemigos, era hacia donde intentaba llevar al manakete. Había logrado deshacerse de un mago, pero 4 contra 1 era demasiado aún y los restantes no lucían muy felices. El mago de trueno pasó al frente, flanqueado por sus aliados y murmurando una invocación que llenó sus manos y antebrazos del destello de un trueno que se formaba. Se preguntó si la cría sabría la clase de problema que eso representaba. Mejor asumir que no y advertirle. - El trueno es asesino de dragones. No sé si lo sea para manaketes y no me arriesgaría a verlo. ¡Vamos! -

Spoiler:
//Ssshh, que me haces sentir como un sensei. (?) ¡Vas perfecto! En efecto los manaketes son buenos contra la magia. Por cierto, el post me quedó más largo de lo que pretendía, lo siento.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Jue Dic 03, 2015 11:46 pm

Kija escuchaba las palabras del rubio aun que estaba mas concentrado en la batalla que se estaba llevando a cabo en ese momento. Reyson parecía ser su nombre aun que no comprendía del todo a que se refería con "príncipe". Estaba dispuesto a erradicar a los demás tal y como lo había hecho con el primero mas sintió un suave tirón en las escamas que sobresalían de su cabeza mientras que el contrario le pedía que se replegara. No entendía del todo el por que el joven de blancas alas le pedía que se retirase cuando antes había insistido tanto en ir a enfrentar aquellas aberraciones, mas al escuchar la advertencia contraria sobre la magia de trueno considero prudente seguir su consejo. 

El rugir del relámpago hiso eco en el lugar, mas ambos laguz ya habían emprendido apresurada retirada siendo el dragón de blancas escamas guiado hacia lo que parecía ser una fortaleza abandonada por el rubio. El aterrizaje de Kija fue poco agraciado, recuperando se forma humanoide casi de inmediato como si mantener aquella forma le hubiese costado trabajo. Había quedado tendido en el piso, respirando agitado como si le faltase el aire.... no estaba acostumbrado a tomar su forma manakete y su cuerpo semi-humano tampoco estaba del todo hecho para soportar el tremendo poder de una dragonstone. Kija estaba seguro que aquello iría mejorando conforme tomara mas practica y experiencia transformándose pero de momento tenia que lidiar con aquellos molestos "efectos secundarios". Comenzó a reincorporarse con pesadez, sudando como si hubiese corrido una maratón mas no pudo evitar soltar un pequeño quejido al apoyar con su brazo derecho el cual parecía haber sido rozado por el relámpago que aquel mago emergido les había arrojado, aun manteniendo su aspecto de dragón recubierto por aquellas características escamas tornasol. Se recargo contra una de las paredes, tanto como para recuperar el aliento como para buscar un punto de apoyo.
Spoiler:

- Estoy en deuda con usted señor Reyson.... si no me hubiese advertido del relámpago probablemente no habría salido vivo de ese enfrentamiento, muchas gracias. -

Le dedico una débil sonrisa sinceramente agradecido, al parecer sin tomar en cuenta o recordar que si había enfrentado a esos magos de forma tan imprudente fue precisamente para evitar que el joven frente a el resultase herido pues sabia mejor que nadie lo peligrosa que había sido la situación para ambos. Lanzo un pequeño suspiro cerrando los ojos, su corazón había recuperado por fin su ritmo normal y su respiración se volvía mas pausada y tranquila aun que aun se sentía ligeramente fatigado.

- Por cierto... puede llamarme Hakuryuu. Se que ha sido rudo de mi parte pero la situación simplemente no me había permitido presentarme correctamente, le pido disculpas por mi falta de modales. -

Despues de todo primero fue golpeado por una de las alas contrarias, después emprendió carrera tras el cuando se dirigía directamente hacia esas criaturas tan peligrosas y finalmente estaban escapando por su vida hacia la fortaleza, ciertamente los modales bajo esas circunstancias no eran una prioridad. Por otra parte se presentaba con aquel sobrenombre que le habían puesto los Habitantes del reino de Hoshido cuyo significado era "Dragón blanco" y resultaba ser una burla sarcástica hacia su sangre híbrida.  Era un sobrenombre que le había gustado pese a la connotación hiriente con la que fue pensada y era normalmente con la que presentaba hacia los extraños pues ciertamente el nombre que le fue dado por sus padres  era demasiado preciado para el y únicamente se lo revelaba a las personas que el consideraba cercanas o importantes, razón por la cual siempre decía "puede llamarme Hakuryuu" en lugar de "Me llamo Hakuryuu"

- Y.... lamento mucho contradecirlo pero sea lo que fuese que vimos allá no eran humanos. Había sentido su terrible presencia varias veces en el pasado  pero esta es la primera vez que los veo de frente.... Esas cosas de allí emanan una parecencia maligna que me quema por dentro, un aura tan corrupta que es imposible que porte vida o alma en su interior. -

La sensación que lo invadía era terrible por lo que no alcanzaba a imaginar lo mal que debía habérselo pasado su padre al enfrentar a esas criaturas tantas veces pues al ser un manakete de sangre pura esa desagradable sensación debía ser mucho mas fuerte.

- Por mi parte no puedo dejar que esas criaturas impías ensucien la pureza de este sagrado lugar con su presencia, ademas seguro mis padres estarían de acuerdo en que deben ser eliminados. Ahora se cuantos son y he identificado gracias a usted al mas peligroso, así que podre encargarme de esto a partir de aquí.... Le pido de favor que esta vez atienda mi consejo y se retire con la prontitud que le sea posible, no se ve como un guerrero y he comprobado que carece de fuerza para entablar un combate pero su vuelo es preciso y veloz así que estoy seguro que podrá encontrar un lugar seguro sin mayores contratiempos. -  

No pretendía ser grosero ni mucho menos, pero al carecer de habilidades sociales al vivir normalmente apartado de todos la sutileza no era uno de sus fuertes. Se puso de pie ya un poco mas recuperado mas su brazo derecho aun estaba un poco adolorido, estaba por sacar las hiervas medicinales que guardaba en su bolso de viaje hasta que recordo un topico importante a tratar con el rubio.

- Ah.... por cierto señor Reyson, tengo poco mas de 300 años y según mi padre he dejado de ser una cría desde hace ya un buen tiempo. Mi transformación tampoco ha fallado, mi brazo derecho ha tenido este aspecto desde el día en que nací y no podría cambiarlo de forma aun que así lo quisiera. Le hago saber igualmente que no me avergüenzo en absoluto de el así que agradecería mucho que no apartara la mirada como si se tratara de algo malo -

Era un tema delicado para el pues si algo en su persona era objetivo de mas insultos y burlas era su brazo derecho que lo marcaba como un híbrido por lo que solía molestarle un tanto el hecho de alguien con quien mantiene un dialogo apartara de esa forma la mirada al dar con dicha extremidad, le parecía ciertamente una falta de respeto a su persona. Por otra parte había algo extraño en su declaración pues con apenas 300 años ciertamente entre los de su especie podría ser considerado una cría y mas importante aun debería de tener un aspecto mucho mas infantil de acorde a esa edad..... Dato curioso a parte, las ropas que vestía eran igualmente pertenecientes a un diseño humano, utilizado mas concretamente por sacerdotes y clérigos.

descuida sensei :
Me encantan los post largos por que me da de donde agarrar para hacer los míos, ademas de que me inspiran bastante así que Gracias!!. Igualmente si no te agrada que ponga imágenes dime y dejo de ponerlas para dar paso a algo mas narrativo :D


Última edición por Kija el Mar Dic 22, 2015 9:09 am, editado 1 vez
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Vie Dic 04, 2015 3:23 am

Debía de morderse la lengua para no acabar dándole unas veloces pero muy necesarias lecciones de vuelo intensivas al manakete, habían asuntos de mayor gravedad para atender, aunque ciertamente le tentaba. Al salir de su forma natural el dragón pareció poder moverse con soltura otra vez, aunque se le viese ya notoriamente desgastado. ¿Acaso había sufrido una herida? Reyson bajó a su lado, sin hacer el más mínimo ruido cuando sus pies tocaron el suelo de piedra, apenas un leve desliz de telas cuando se arrodilló a su lado, buscando el lugar en que se había lastimado.

- No me agradezcas. Me protegiste, así que soy yo quien está en deuda contigo. - Dijo, tajante. Pretendía ser agradecido, mas no podía evitar sonar demasiado severo incluso en eso. Vio la herida en su brazo y aunque se adivinaba con facilidad la tensión en su rostro, no podía hacer como si no lo viese. Los hechos, como eran, se tornaban claros: no podía cambiar el aspecto de esa mano. Y atenderle era lo mínimo que le debía. Con un leve suspiro, Reyson aguardó a que se apoyase y se quedase quieto, antes de llevar sus manos a la extraña extremidad.

Supuso que tendría unos momentos para hacer algo respecto a sus heridas. Los humanos siempre tardaban, siempre parecían querer pensar y tomar extrañas decisiones respecto a cómo cazar a sus presas, dividirse, hacer patrones inentendibles y demás. Dentro de aquellas murallas estarían a salvo, especialmente porque sus perseguidores no podían alzarse en vuelo para entrar fácilmente. Mientras escuchaba al dragón, Reyson examinó la curiosa marca que el trueno dejaba, finas líneas blancas que se ramificaban, se dibujaban expandiéndose en el brazo ajeno, con apenas algunos puntos en que el impacto había hecho estallar heridas superficiales. Le daba su nombre, un nombre que sonaba familiar. El idioma original de su raza no era tan distinto al más antiguo idioma humano, las raíces eran reconocibles y podía adivinar que aquel no era su verdadero nombre, aunque no creía ser nadie como para cuestionarlo. Se guardó eso para sí mientras trazaba las marcas del trueno con sus dedos, tan ligeros como el tacto de una pluma, antes de presionarlas con cuidado. - Esto se ha entumecido... apenas pase, creo que estarás bien, Hakuryuu. - Declaró. No era un experto ni un sanador, pero algo sabía respecto a percibir dolor. Aprovechó para alzar la vista al rostro ajeno, tan sólo dejar sus manos en la extremidad dañada, ayudando como podía a que pasara el entumecimiento.

- Presencia maligna, aura corrupta... oh, sí, suena como humanos. Ya he estado entre ellos antes, he visto lo que hacen y no permitiré que lo hagan aquí. Aquellos magos son sólo una avanzada, un reconocimiento. Si se les aniquila, quizás el resto no vengan. - Dijo. Sabía que esos soldados de vacía mirada no eran exactamente iguales a los otros humanos, era sólo que no deseaba admitirlo. No debía de importar demasiado. Entornó la vista con impaciencia hacia el dragón al oír que pretendía encargarse de ellos a solas, ¡hasta implicaba que él era incapaz de estar en el campo de batalla! Ofendido se apresuró a replicar. - ¿Vives aquí, acaso? Entiendo la importancia de este lugar y también quiero retirarlos. - Le habría encantado decir que era fuerte y que podía encargarse también, pero tal cosa no habría sido precisamente cierta, así que optó por algo más neutral. - No sabes nada sobre garzas, ¿no es así? Tenemos nuestros medios. -    

Y defendiendo su orgullo, apartó una de sus manos para darle un empujoncito al supuesto Hakuryuu, evitando que se levantara todavía. Le debía, sin embargo, un poco más de consideración. Efectivamente le había atrapado evitando ver su mano, intentando obviar la sensación de inquietud, incomodidad y desagrado que le transmitía. ¿Por qué? Ni él se lo sabría sabido explicar. No tenía sentido. A todas luces, estaba mal. Cerró los ojos un momento, costándole sacar de su garganta una disculpa. - ...lo lamento. No te he comprendido. Es... extraño para mi, pero me has ayudado y sé distinguir la conveniencia de la bondad que me extendiste. No tengo nada que sostener en contra de ti. - Fue lo mejor que pudo decir. - No puedo pelear a tu lado, pero puedo ayudarte. Por favor. -

Cómo le costaba pedir. Pero era necesario. Anteponiéndose con todas sus fuerzas a su extraña inquietud, bajó la vista a la mano del dragón, presionando las marcas de trueno una última vez para confirmar que el músculo debajo ya no se encontrase tenso y agarrotado. Ahora debía de poder moverla con normalidad. Le soltó con lentitud, sin querer dejarle ir a solas, tanto por el peligro como por el hecho de que le permitiese ser de ayuda.

Spoiler:
//Oh, no me molesta para nada, me parece fantástico. ¡Escribiré a gusto entonces!
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Vie Dic 04, 2015 1:48 pm

Le escucho atentamente y con total calma, sin oponer ninguna resistencia cuando el contrario le dio aquel pequeño empujón para mantenerlo sentado. Sonrió levemente pues pese a lo severas que fuesen algunas de sus palabras podia notar en el tacto que tenia al curar su herida que realmente aquel rubio era una buena persona y aun que normalmente el híbrido no solía interesarse en hablar con quienes muestran rechazo hacia el, Reyson parecía esforzarse en ignorar o bien dejar de lado aquel repelús que su brazo derecho solía causar en las personas y admiraba hasta cierto punto que incluso se atreviera a tocarlo para aliviar el dolor que el ataque de aquel monstruo le había ocasionado.

- Muchas gracias señor Reyson -

Respondió ante la conclusión ajena con respecto a que su herida no era grave pues ciertamente el joven alvino solía apreciar bastante aquellos pequeños actos de bondad hacia su persona los cuales en la actualidad eran por así decirlo escasos. El joven alado parecía ensimismado en la idea de que aquellas criaturas eran iguales a los humanos, adivinando que algo debería haber atrás de aquellas afirmaciones generalizadas. Era verdad que ya había tenido amargas experiencias tratando con ellos mas aun así el haber hecho 2 amistades tan confiables como el espadachín y la maga siempre le hacían retomar su fe en los humanos, especialmente al recordar que en parte el también era uno de ellos.

- Dudo que sea un grupo de avanzada ya que de serlo habrían regresado a su base inmediatamente al habernos divisado para buscar refuerzos y de hecho su movimiento mas lógico habría sido retroceder cuando les lance un rugido de advertencia.... en caso claro de que su objetivo fuese solo identificar el terreno. Así que, en conclusión solo puedo especular que esos portadores del viento aciago son los únicos enemigos de momento y tienen el claro objetivo de asesinar a todo lo que se les acerque. -

Kija rara vez entablaba conversaciones con los seres humanos pero los observaba por lo tanto conocía bastante el tipo de conductas que solían tener bajo tal o cual circunstancia. La curiosidad del joven híbrido fue atrapada en el instante en que el contrario menciono algo referente a ser una garza pues desde hacia ya un buen rato se preguntaba que tipo de criatura seria aquel que tenia enfrente. Escucho lo que parecian ser unas disculpas las cuales acepto sin ningun problema, pero fueron sus ultimas palabras las que le hicieron teñir ligeramente sus mejillas en rojo.

- Bu-bueno... e-es que mi madre me enseño que siempre debo ayudar a las personas que están en problemas y.... y al final usted igualmente termino ayudandome al advertirme de aquel relámpago.... hasta se ha tomado la molestia de tratar mi herida. A-ademas no es como si pudiera negarme despues de que me lo ha pedido de esa forma -
Spoiler:

Jugueteaba un poco con sus dedos y agachaba la cabeza de forma timida, sin saber exactamente como lidiar con la alegria que de alguna manera aquello le habia povocado.... ya de por si le era dificil negarse cuando le hacian alguna peticion, pero la garza se lo habia puesto con una dificultad aun mayor al pedirle que le permitiera pelear a su lado con tal decicion en la mirada y como si su opinion al respecto realmente importase.

- Lo que quiero decir es... es.... -

Su cabeza trabajaba a mil por hora pero sus labios apenas y se movian para expresar palabras. La razón y apariencia del contrario le decían a gritos que era una mala idea llevarlo consigo pdero su instinto le marcaba que podía confiar en el y que, de hecho, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte como tal fue el hecho de que el contrario supiera que el rayo seri un fulminante golpe para el.

- Voy a contar con usted señor Reyson, asi que usted tambien puede contar conmigo.... se que soy muy inexperto y mis conocimientos sobre esto son limitados pero al igual que usted quiero proteger este lugar. No vivo aqui pero el ambiente se siente muy parecido al que tenia mi hogar cuando vivia con mis padres. Es... un sentimiento nostalgico y dare lo mejor de mi para protegerlo!!! -

Levanto la cabeza para poder mirar directamente al rubio aun con las mejillas notoriamente coloradas. Los ojos del alvino eran claros, llenos de determinación y sin rastro de malicia o falsedad en ellos. Con los ánimos renovados se puso de pie, cerrando varias veces su mano derecha comprobando que había recuperado la movilidad de esta y el dolor había desaparecido. Miro por la ventana de la fortaleza hacia el horizonte donde aquellas criaturas sin alma se acercaban estoicas y a paso constante hacia ellos.


Última edición por Kija el Mar Dic 22, 2015 9:12 am, editado 1 vez
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Lun Dic 14, 2015 1:08 am

Qué desconcertante criatura. Al oírle hablar sobre el enemigo, Reyson no pudo hacer más que mirarle en sorpresa e intentar seguir la lógica de lo que apuntaba. ¿Cómo podía ser que un laguz fuese tan versado en estrategias humanas? No eran cosas enteramente fuera de razón, si así se lo explicaba ciertamente tenían su sentido, pero desdeñaba tanto los engañosos, agresivos y tramposos métodos humanos para la guerra, que a menudo se rehusaba a verlos. Por supuesto, era cierto que los humanos eran cobardes y carentes de honor, lógicamente habrían huído al ver que se enfrentaban a algo más grande y digno que ellos. Pero no lo habían hecho. La conclusión de Hakuryuu debía de ser la correcta, podía aceptarla.

- En cuyo caso, si este grupo muere, podría pasar mucho tiempo antes de que vuelvan a encontrar... - Comenzó con una sonrisa altiva, mas no logró terminar, atrapado en un nuevo desconcierto por el súbito tartamudeo de su acompañante. Parecía haberle afectado de sobremanera, al punto de disipar todo semblante de confianza que pudiese haber tenido antes, tornándole incapaz de decir tres palabras de corrido. ¿Cual era su problema...? Ya, sí, Reyson no era muy bueno usando "por favor", "gracias" y "lo siento", no le salían fácilmente ni lo habían hecho en esa ocasión, pero no suponía que fuese para tanto.

Tardó unos momentos en detectar el humor del dragón, aunque aún así no pudiese comprenderlo. En efecto, era una desconcertante criatura. Tan ingenuo como para sonrojarse a tan leve provocación como el ser tomado en cuenta por alguien, le dejaba en claro que era mucho más blando en carácter de lo que podría haber asumido hacía unos momentos. No podía evitar sentir cierta lástima por lo fácil que se afectaba, afortunadamente, sería un buen tiempo antes de que la orgullosa garza se dignase a regalarle nuevamente tales palabras, pues tanto revuelo le avergonzaba hasta a él. Por el momento, se cruzó de brazos, carraspeó y aguardó a que el manakete lograse juntar su coraje y hablar claro. Finalmente le permitía tomar parte. Debía de admitirse que, entre todo, el albino se ganaba algo de su aprecio y consideración, pero era con ese permiso que más le contentaba.

- Bien. Harás un buen trabajo, me aseguraré de ello. No te arrepentirás de llevarme contigo, - Asintió, satisfecho, y con suma confianza procedió a llevar una mano bajo el mentón del dragón, sujetándolo para mirar su rostro como si lo juzgara. Y era que sí, en efecto, estaba juzgándolo. No podía entender por qué le generaba inquietud ni por qué había sentido tal rechazo por su híbrida forma, pero podía juzgar en buena medida qué clase de laguz era. Si pudiese verle a los ojos sin distraerse por la cara que llevaba y el color en sus mejillas, claro. Un gesto de impaciencia se dibujó en el rostro de Reyson y enseguida reprochó. - Ya puedes cambiar esa cara, no ha sido para tanto. - Suspiró y volvió a intentar enfocarse, convenciéndose paulatinamente de que era tan inocente como parecía ser. Soltándole, murmuró su veredicto. - Tus motivos son los que dices, no creo que tengas malas intenciones. No me molestará seguirte, después de todo. -

Con eso, se adelantó a la ventana roída y de derrumbados marcos por la que habían entrado, ampliada hasta el tamaño de varias puertas. Fue el primero en subir al alféizar, tensando y ajustando la posición de sus alas para lo que haría. - Me adelantaré. Escúchame con atención, Hakuryuu. - Le llamó, mirando brevemente sobre su hombro. - No puedo pelear contra ellos. No puedo usar armas, tampoco dejarles caer piedras encima ni nada por el estilo, créeme, lo he intentado y es algo que no puedo hacer. Tampoco puedo tocarlos y si se trata de medir fuerzas, sus manos son suficientes para quebrar cualquier hueso mío. Pero, - Enfatizó firmemente, pues ese pero era importante. Debía de ser honesto en su totalidad. - Puedo hacer que tus fuerzas cuenten por las de dos de tu raza. Puedo hacerte más veloz, aunque tendrás que trabajar seriamente en ese aleteo de gallo torpe. Podrás con ellos, si retiramos al de los relámpagos del camino. Por eso, distraeré a ese sujeto un poco. Ignora a los demás, ve a por él. ¿Entendido? -

Para él, de una raza tan inclinada hacia la paz que era físicamente incapaz de dañar a alguien, pedirle a otra persona que matara era muy simple. No imaginaba que debiese costarles mucho trabajo. Sin más explicación ni darle mucho tiempo de replicar al manakete, dio un paso fuera del borde y extendió sus alas en el aire, descendiendo y saliendo de vista. No tardó en tomar su forma verdadera, y siendo más pequeño de ese modo, el ave blanca sobrevoló tan rápido como podía a los enemigos; sus plumas eran demasiado largas como para permitirle la velocidad que un cuervo o un halcón habrían tenido, pero era bastante más ágil y difícil de atrapar de lo que un enorme dragón habría sido. Se metió entre ellos, rodeando al mago de trueno para acaparar su atención e impedirle actuar.

Spoiler:
Tardé mucho, lo siento. T __T
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Lun Dic 14, 2015 9:18 am

El laguz de alas blancas parecía complacido y se podría decir que hasta cierto punto contento a su afirmativa, le decía que confiaba en que haría un buen trabajo por lo que el joven semi-manakete parecía aun mas determinado a dejarse la piel en aquella pelea que parecía ser tan importante para el rubio. Daria lo mejor de si, recompensaría con creces la confianza que en el depositaban. Fue entonces que, con total confianza el contrario lo tomo de la barbilla para clavar su mirada esmeralda en sus ojos, haciendo que los colores se le subieran un poco mas al no saber que hacer o como reaccionar al respecto. Soltó un pequeño suspiro ante aquella aparentemente severa llamada de atención, quedándose quieto para permitirle al contrario continuar con lo que sea que estuviese haciendo pues parecía importante.

- Malas intenciones? -

Parpadeo un par de veces confundido ante aquel comentario pues desde su perspectiva no había manera de que hubiera malas intenciones cuando su único deseo era ayudar. Ladeo un poco la cabeza con dudas, preguntándose se había dicho o hecho algo que pudiese malinterpretarse con algo malo, mas no importaba cuanto rascara en sus memorias no podía dar con una falta o insulto que no existía. Admiro como el rubio se acerco a la ventana preparándose para alzar el vuelo, dándole unas ultimas instrucciones antes de partir. kija le miro incredulo unos momentos mientras asimilaba lo que recien le habian dicho.

- El no puede defenderse.... a.... acaso dijo que podían romperle los huesos con solo tocarlo?... y que piensa actuar de señuelo?!!!! -  
Spoiler:

Por primera vez en su vida Kija se sintió entrar en pánico. Poco podia importarle el hecho de que sus habilidades fueran algo tan util pues en su cabeza rondaba el hecho de que le habia permitido a alguien practicamente indefenso no solo participar en una contienda que supone un peligro inminente para el si no que ademas planeaba ser el señuelo para que Kija pudiese evitar al portador de los rayos.

- SEÑOR REYSON!!!!!! -

Era inútil por que el otro se había adelantado por lo que sin pensárselo mucho se arrojo por la ventana para seguirle. Tenia problemas para transformarse de por si pero hacerlo mientras caes de una fortaleza era un verdadero reto, mas aun cuando sus habilidades de vuelo eran casi nulas. Aun asi Kija sabia que no podia fallar ya que de hacerlo estaba condenando a su compañero a un destino bastante lamentable. La piedra en su pecho envolvió su cuerpo con aquella luz característica y, abriendo sus grandes alas se dirigió a brindarle apoyo al joven garza. Quizá fuera por la presión que sentía, la adrenalina que se había disparado en su cuerpo o cualquier otra razón, pero esta vez no se tambaleo al volar y de hecho lo hiso con bastante velocidad.

Fue entonces que los diviso, Reyson parecía estar dando lo mejor de si para distraer al engendro de los relámpagos e increíblemente lo estaba logrando. En otro momento el alvino se hubiera tomado su tiempo para admirar aquella magnifica forma y la forma tan grácil con la que surcaba los cielos, pero en aquel momento debía concentrarse en no acabara muerto por haber hecho aquello tan impudente. Se había planteado el arrojar un hálito de energía y acabar rápidamente con el asunto, pero su compañero estaba demasiado cerca y los magos de viento preparaban sus ataques para abatir a la bella ave blanca.... la prioridad del manakete de brillantes escamas no era el ganar aquella batalla si no proteger a aquel que estaba confiando en el. Tal y como lo hiso la primera vez el manakete rodeo con sus grandes alas a su compañero para cubrirlo de los ataques de viento, quedando en un uno a uno contra el portador de los rayos que preparaba su ataque letal. La mente del hibrido quedo en blanco unos segundos pues aquella era su primera batalla a muerte y de hecho, su primera batalla. Reyson estaba seguro mientras no abandonara el resguardo que le brindaba pero estando tan cerca era incapaz de usar su arma mas letal.... entonces se limito a hacer lo primero y unico que le paso por la cabeza para evitar un fatal desenlace.

De la forma mas cruda y visceral posible el manakete abrió sus fauces y lanzo una mordida hacia el enemigo mas peligroso justo cuando este estaba a casi nada de terminar su conjuro. Lo prenso entre sus dientes sintiendo la sangre caer en su boca, sacudiendo el cuerpo del mago como si se tratara de una muñeca de trapo, terminando por partirle a la mitad.

Kija estaba jadeando aun con la sangre contraria escurriendo por su boca, sintiendo el sabor de esta. Su cuerpo había comenzado a temblar pues aun que fuese un portador del infame viento aciago el hecho innegable de que le había "matado" estaba presente, había quitado una vida por primera vez en un campo de batalla y una angustiante sensación le invadió el pecho. Los ataques de viento y fuego por parte de los otros magos no paraban y, aun que estos perdían potencia al tocar sus resistentes escamas poco a poco comenzaban a lastimarlo.

- Yo.... hice.... esto?.... -

Estaba asustado de si mismo, impactado al ver por vez primera su capacidad tan brutal para quitar una vida y la facilidad con la que lo había hecho. Sabia que tenia que continuar, a estas alturas no podía dejar las cosas a medias pero su cuerpo se negaba a responder, a moverse y el nudo en su garganta le impedía sacar el hálito que ya estaba reunido en su pecho, haciendo que este brillara como las escamas que lo recubrían fueran transparentes.

Descuida:
Ahhhhh, ya comenzaba a sentirme abandonado T^T... Hahaha, descuida, gracias por responder.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Vie Dic 18, 2015 7:33 pm

No necesitaba promesas del manakete para decidir si confiaba o no en él. Las palabras eran secundarias y a menudo difíciles de juzgar; todo lo que necesitaba, en realidad, había sido aquella oportunidad de mirarle a los ojos por un par de momentos. No tenía las mismas capacidades que antes, cuando su bosque lo había mantenido en equilibrio y su espíritu no estaba tan ensombrecido por resentimientos e ideas de venganza, pero podía leer suficientemente profundo en él como para percibir que era alguien puro. Nadie estaba desprovisto de malas experiencias o de cicatrices, pero era un espíritu puro aquel que se abstenía de albergar sentimientos negativos y gestar malas intenciones. Hakuryuu estaba tan limpio de todo aquello, que su presencia súbitamente le parecía un alivio. Podía confiar en él. Seguiría sus instintos y lo haría.

Estaba convencido, pues, de que Hakuryuu aparecería en el momento oportuno. No necesitaba mirar atrás ni revisar donde estaba, entendía lo que necesitaba entender y pondría ciega fe en él ahora. Removió las capas de los magos al pasar entre estos en su vuelo ligero e insonoro, rozando al mago de trueno con las largas plumas de su cola al girar en torno a él. No podía llamar su atención de más clara forma y se dispuso, entonces, a desbaratar la formación del grupo, volando en patrones erráticos para forzarles a dispersarse. La agresión que acechaba en las mentes de sus contrincantes pesaba, le restaba aliento si le oprimiese el cuello, mas ciertamente había comenzado a acostumbrarse a esa sensación, podía soportarla un buen tiempo más. Mientras no le alcanzaran, mientras no lograran tumbarle del aire. Fue entonces que su compañero le dio alcance, poniendo a su alrededor el colorido fulgor del sol sobre sus escamas, a tiempo para escudarle de la magia. Se detuvo en el lugar, dejándose envolver por la agradable presencia y sabiéndose en lo correcto al cederle su confianza. Se retiró de su transformación, dejando su pies alcanzar el suelo nuevamente y sonriendo con altanería a su solitario oponente.

Lo que vio a continuación, aunque muy satisfactorio para él, retorció su estómago de sopetón y le obligó a girar la cabeza en otra dirección, cerrando los ojos y hasta apretando los párpados. El dragón se había servido de su avasalladora superioridad física contra el humano, no era de extrañarse y no había crueldad que no le pareciese justa, si se aplicaba contra esa raza. Pero no cesaba de ser agobiante. Respiró profundo y lo apartó de su mente, era lo que tenían merecido y así estaba bien, así estaba perfectamente bien... pero Hakuryuu no lo estaba. Casi enseguida sintió la agitación en él, la culpa en su voz tras dejar el cuerpo caer. Sus enemigos no les daban pausa, podía oír el viento azotar contra las alas del manakete y sentir ya el calor del fuego colarse a través, pero no reaccionaba. ¿Qué tenía? ¿Qué sucedía? Seguramente no podía estar teniendo misericordia por el enemigo...

Con todas sus fuerzas, la garza empujó contra el costado del dragón, intentando hacerle girarse en otra dirección. No podía dejar que siguiese viendo los restos. Pero tampoco conseguía moverlo. Tomó impulso al batir sus alas, golpeando contra su costado insistentemente hasta conseguir, a duras penas, arrastrar uno de sus pies un poco. Y así siguió, desviando desesperadamente a su compañero a medida que la amenaza frente a ellos crecía. No tenía misericordia para humanos, pero sí para Hakuryuu, fuese lo que fuese que atormentara tanto su mente. Retrajo sus alas, agotado por el esfuerzo y consternado por él, y alzó la vista al rostro ilegible.

Ya no estaba en ánimos de zarandearlo o exigirle que reaccionara. Su severa mirada se suavizó y con un gentil tacto apoyó sus manos contra sus escamas, afiladas pero lisas y suaves. - ¿Hakuryuu? ¡Hakuryuu! - Le llamó. Quería volar hacia su rostro, pero sería peligroso y los magos estaban siendo inclementes ya. Se apegó contra las escamas para evitar las chispas y pequeños rastros de fuego que pasaban fuera de su pequeña pared protectora. - Déjalo, apártalo de tu mente. Ya ha pasado. - Dijo, intentando convencerlo. Sentía su agitación y le invadía una inmensa y profunda lástima, aunque poco pudiese hacer por él.

Lo que podía, lo haría. Continuó a su lado, y al acariciarle pausadamente murmuró palabras de ánimo en un perdido lenguaje de sutil enunciación, suave a los oídos. No eran simples palabras ya. La garza respiró profundamente y al volver a alzarse su grave voz desde su pequeño lugar de resguardo, cobró un eco antinatural y una resonancia tal, que se expandió a través de la comarca. No era una invitación a la agresión, sino un galdr destinado a nada más que apartar la inquietud de la mente del dragón, aliviarle y permitirle volver en sí. El tiempo apremiaba, pero debía de hacer las cosas bien y entonó con calma, centrado en cantar para él, ceder cada sílaba con reconfortante placidez.

Ño:
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Sáb Dic 19, 2015 12:02 am

Su cuerpo estaba totalmente paralizado, su mente gritaba que siguiera peleando pero su corazón parecía oponerse totalmente a la idea, como si una voz en su interior le gritara que pelear no era correcto. Sentía como algo empujaba sin mucho éxito su brazo pero en realidad en ese momento tenia una expresión en blanco mientras miraba el cuerpo destrozado del emergido. Entonces fue que un bello sonido lo trajo poco a poco a la realidad, lentamente comenzaba a escuchar los sonidos de los conjuros que chocaban contra su cuerpo, notaba el dolor que estos comenzaban a provocarle, pero por sobre todo pudo notar a su compañero acariciando su pecho sutilmente para tranquilizarlo, entonando una melodía cuyo idioma increíblemente desconocía. Entonces fue que por fin pudo comprender la situación gracias a la serenidad que lo había invadido por completo.... ya no solo se trataba de el, no era únicamente su pelea, rendirse no solo significaba perder su vida si no condenar a esa persona que estaba protegiendo.

"Protege a tus seres queridos Kija. Si algún día te vez forzado a elegir entre la vida de un enemigo y alguien a quien aprecias no dudes, protegelos aun si ello implica teñir tus escamas con sangre!!!"

La voz de su padre rasono en su cabeza en aquel momento, sobreponiéndose de forma imperativa en su mente y corazón. No dudaría mas, era algo que debía hacerse pues su seguridad no era la única que estaba en juego, según tenia entendido bastaba con que se abriese una pequeña brecha en su escudo para poder matar a quien estaba resguardando.

- Lamento haberlo preocupado señor Reyson.... no voy a dudar mas. -

Hablo el joven dragón de blancas y brillantes escamas con una voz parecida a la que su forma humana poseía, pero mas profunda e imponente. Acto seguido dirigio su mirada a uno de los magos que arrojaba ataques de viento constantes, al parecer con el objetivo de seguir debilitando mas sus defensas. Kija entonces abrió su boca soltando aquel hálito de luz celestina que lo disolvió en el aire.... debía admitir que aquel método le resultaba mas tolerable pues no dejaba rastros de sangre ni cuerpos que admirar después de haberlos fulminado. Ahora solo quedaban 2 oponentes mas.

Kija entonces lanzo un coletazo que logro golpear al mago de fuego, y aun que no logro hacer suficiente daño para eliminarlo si que fue útil para derribarle y detener sus ataques unos momentos. Kija estaba cansado y de momento había perdido la capacidad de volar por todo el daño que sus alas habían recibido para ese momento pero aun no estaba gravemente herido, aun podía continuar peleando y aun que ya no fuera capaz de ello igualmente lo haría. Su compañero había cumplido con su parte poniendo su vida en riesgo, era de momento de corresponderle de la misma manera.

Tachaaan!!!!:
Pongo que los esta matando uno a uno para darte oportunidad de actuar también, YA SOLO NOS QUEDAN 2!!!!!
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Sáb Dic 19, 2015 8:48 am

Lo único en que se concentraba, en ese momento, era en calmar el agitado espíritu de su compañero. La lucha podía esperar, lo que pudiese suceder si no lograba que reaccionara podía esperar, aquel manakete había cuidado de él tanto como del sagrado sitio de esa comarca y si no podía sanar su cuerpo o librarlo de su pelea, al menos aliviaría su mente de lo que la aquejaba. En aquellos momentos, jamás pensó en lo que sucedería con él mismo si las cosas no funcionaban. Futil idea, de todos modos, pues pronto escuchó la voz de Hakuryuu nuevamente. Había vuelto en sí.

Tan solo se alzó un tanto del suelo, sonriendo con satisfacción. No había lugar a palabras ni nada que decir, de todos modos, pues no había culminado. En cuanto la antigua criatura abrió sus alas, Reyson se alzó a mayor altura y retrocedió en un vuelo leve, prosiguiendo contentamente con las sílabas enunciadas a su tiempo en voz profunda, las largas notas, demasiado tranquilas para la escena de un campo de batalla. Observó al siguiente mago caer víctima del aliento dracónico, y con todo, no pudo sino sentirse en paz con lo que sucedía, inclusive verlo como algo bello: el aliento del manakete no tenía la coloración ni el aspecto del fuego, tampoco dañaba de la horrenda forma en que este hacía. Tan sólo fulminaba en limpio, iluminando el sitio por algunos momentos y reflejando sobre las escamas ya claras del manakete.

- Bien hecho. - Felicitó en un susurro. Ya habría tiempo para ser sensible, ahora habían cosas qué hacer y pensaba ser parte de ellas. Casi que desdeñando al enemigo se lanzó en vuelo hacia estos, ni siquiera transformándose para la maniobra, pues de por sí sería breve. Voló alrededor de uno, el mago caído que intentaba alzarse del suelo, tomando su capa y volteándola sobre su rostro, para luego volar alrededor del siguiente, pasando frente al mago tan cerca y con tal impulso que sus alas empujaron el libro mágico de entre sus manos, haciéndolo caer. En ningún momento vio una mirada de frustración, ira u odio aparecer en las vacías facciones del humano, y sin embargo, este intentó inmediatamente atraparle por el bajo de su túnica, fallando por meros centímetros. Los burlaba por mero gusto, apenas dándole unos segundos más de descanso al manakete entre ataque y ataque, por cuanto parecía desgastarle realizarlos.

Al regresar se posó sobre el hombro de Hakuryuu, encontrando fácil acomodo en un punto liso entre las escamas que sobresalían como formaciones de gemas. Se sentó, cruzando una pierna sobre la otra y posando su mano izquierda tras el cuello ajeno. - Aún aquí, estaré ayudándote. - Dijo. Se preocupaba de reasegurarlo, comprendía que Hakuryuu disfrutaba la batalla mucho menos de lo que él hacía y después de lo sucedido, no podía sino tener consideración para con él, por quien sentía honesta misericordia. - Ve, no temas. No son más que diminutas alimañas contra nosotros. - Entonces volvió la mirada hacia los intrusos, y alzando la voz declaró. - Este lugar no pertenece a su raza. Aprenderán a no traspasar estos límites, humanos. -

Un cambio de ritmo sería bueno. Necesitaba vigorizar a su compañero, reponer sus fuerzas. Cerró sus ojos un momento y la tonaba que inició entonces fue más veloz, aunque se mantuviese melodiosa, había una frenética energía oculta en el hechizo. Le daría la fuerza que le faltaba y bastante de sobra. Descubría algo extraño respecto a esa batalla y apenas comenzaba a comprenderlo, pero la muerte de aquellos hombres no pesaba sobre él tanto como en otras ocasiones sucedía. No se sentía tan negativo y comenzaba a adjudicarlo al laguz con quien estaba, a las cristalinas intenciones y motivos de quien peleaba a su lado.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Dom Dic 20, 2015 5:32 am

Estaba recuperando el aliento después de haber arrojado aquel hálito pues aun que era algo que su cuerpo podría producir naturalmente al no estar acostumbrado le resultaba difícil lanzarlo de forma continua, eso y su cuerpo mitad humano tampoco podía controlar el avasallador poder de la dragonstone totalmente todavía.... era algo que requería practica. Fue entonces que noto un ligero cese al fuego y al voltear la mirada le fue fácil el ver por que: el mago de fuego traía su capa enredada en la cabeza y el de viento su libro había salido volando de sus manos, ambas obras de la garza quien parecía estársela pasando bien al meterse con ellos y el mismo no pudo evitar soltar un bufido por lo gracioso que resultaba la escena.... pero algo era extraño, fuera del lugar.

Reyson termino posándose sobre su hombro mostrando su apoyo en la contienda, aun no había terminado y debía acabar con ello en la medida de lo que le fuera posible. Las palabras de su compañero y su actitud hacia los enemigos le parecía ligeramente preocupante, no por el hecho de que fuera imprudente si no mas bien por que el joven alado parecía tener un notorio desagrado hacia los humanos, mal que le pesara tendría que hablar con el cuando todo acabara pues sospechaba que el aun no se enteraba que no era un manakete en su totalidad. Entonces el rubio volvió a entonar una misteriosa melodía, mas esta era mucho mas enérgica, mas rápida y casi al instante su cuerpo comenzó a recobrar fuerzas e incluso sobrepaso las que había tenido en un principio, se sentía ligero y lleno de vitalidad a tal grado que abrió sus grandes alas cristalinas y lanzo un rugido al aire. Ciertamente para alguien que solía ser tan tranquilo y apacible como Kija aquella sensación era un revuelo totalmente nuevo. Cargo su hálito celeste con descarada facilidad, el cual salio con mucha mas potencia de lo que nunca hubiera imaginado, sorprendiendo incluso al propio manakete.... de verdad que Reyson poseía un poder misterioso capaz de llegar hasta al espíritu mismo de los seres vivos, era algo fascinante.

El mago de fuego se disolvio en un instante y el halito habia llevado tal potencia que incluso había alcanzado a borrarle la pierna al emergido que había ido a recoger su libro e iniciar su ataque, fue en ese momento que todo le quedo claro: Esas criaturas, fuera lo que fueran no eran siquiera seres vivos. Habia perdido a sus compañeros e incluso ahora carecía de una pierna pero no había reacción por su parte, ni un grito, ni un exclamación de dolor, nada.... el "viento aciago" tal como el lo llamaba era algo aterrador. Sin siquiera esforzarse para ello, Kija reunió sin problemas un segundo hálito eliminando al mago restante; era extraño, siquiera se sentía cansado.

- Por fin ha terminado.... -

Exclamo el manakete mientras lentamente retomaba su forma humana, con una mancha negra que quedo impregnada en su rostro, mas concretamente en su boca dando testimonio de la sangre que había escurrido desde su paladar hasta su cuello. Antes de decir cualquier cosa el muchacho alvino se acerco al único cuerpo restante, al portador del rayo que había partido por la mitad, arrodillándose a su lado y posando una mano sobre su rostro.

- Espero que puedas encontrar la paz al fin.... lo siento. -

Comento con un tono de voz suave, quitándose la capa blanca de su túnica de clérigo y posandola sobre el cuerpo de aquella criatura.... se sentía en paz consigo al comprobar en ese momento que aquel ser no estaba vivo desde antes de que la pelea comenzara y esperaba que por fin pudiese encontrar la tranquilidad en el otro lado. Se levanto entonces, dirigiéndose hacia su compañero de alas blancas y, sin decir nada se limito a apoyar su rostro contra el pecho contrario.... le abrazaría pero temía lastimarlo con lo que antes le había explicado.

- Es un alivio que este bien señor Reyson.... de verdad.... me alegro que no le haya pasado nada -

Habia estado preocupado desde que el rubio se había adelantado para distraer al portador de los rayos y ahora que todo por fin había culminado el joven híbrido por fin podía darle un respiro a su alterado corazón... normalmente para ese momento ya habría quedado inconsciente por la fatiga de haber utilizado su dragonstone, pero gracias al "conjuro" de su compañero de hecho, aun tenia bastantes fuerzas aun que el cuerpo le dolía a mares por todos los ataques recibidos.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Jue Dic 24, 2015 2:36 am

La garza arrugó la nariz en una mezcla de desagrado y rechazo, sintiendo la cabeza súbitamente muy ligera. Había sangre. Nada de gritos de agonía o de furia, nada de peleas desesperadas, sólo la sangre. Un ligero cambio en la impecable forma en que Hakuryuu se deshacía de los invasores, que le hizo apartar la mirada enseguida, respirando profundo y pausado. Había estado manteniéndose bien, debía continuar así... el manakete terminó lo que había iniciado con aquel mago último mago en breve, mas el aroma continuó en el aire aún, escalofriante. Quedó en silencio por un instante, sin poder evitar estremecerse y que sus plumas se erizaran levemente, haciendo sus alas ver más gruesas. Malditos humanos, siempre haciéndole pasar mal rato...

Al notar que la criatura bajo sí cambiaba de forma, Reyson se retiró enseguida de su hombro, que disminuía de tamaño a vertiginosa rapidez. Con un vuelo insonoro y liviano se bajó hasta el suelo, demasiado cansado por la conmoción de todo aquello como para moverse demasiado. Estaba bien, mejor de lo que esperaba, realmente, pero un respiro era necesario; se pasó una mano por la sien y exhaló con calma. No se olvidaba por un sólo momento de su acompañante, debía cerciorarse de que estuviese bien y tenía bastante aún que felicitar respecto a su desempeño, mas al ver lo que hacía, no podía sino desaprobar. Preocuparse del enemigo, más aún, ¡preocuparse de la muerte de un humano! Le confería más dignidad de la necesaria, hasta gastando de su ropa para cubrirlo.

Un gasto de tiempo y de recursos. Reyson bufó por lo bajo, dándole apenas un momento para cobrar su paz mental antes de interceder. - Hakuryuu, déjalo. Estas siendo demasiado gentil con... ese... ¿hm? - Parpadeó, bajando la vista al manakete que con sumo cuidado se apoyaba contra su pecho.

¿Cómo podía molestarse con él? Era una ingenua criatura, al fin y al cabo. Una que había sufrido grandes angustias en aquel silencioso y recóndito campo de batalla, mas empático hacia el enemigo de lo que el mismo Reyson se permitía ser. Pensó en la agitación que hacía minutos le había paralizado, e inevitablemente se ablandó un poco. Al oírle no sólo se ablandó, sino que sintió la necesidad de zarandearlo por su excesiva gentileza. Mejor contenerse de eso, en particular.

- Bueno, bueno... - Murmuró, sintiéndose de algún modo derrotado. Apoyó una mano con ligereza sobre la espalda del dragón, llevando la otra sobre su cabello, dándole un par de cuidadosas caricias. No parecía exhausto, mas ciertamente debía de tener mucho en su mente. Compadeciéndose de él, la garza no podía evitar la necesidad de cuidarle un momento, pasando sus dedos apenas entre hebras de cabello blanquecino y haciendo un intento de ser tranquilizador. Hacía tanto, tanto tiempo que no hacía tal cosa. - Deberías preocuparte más por ti mismo. ¿Cómo te sientes ahora? ¿Cómo está tu brazo? - Cuestionó en voz baja, paciente. No necesitaba mirar para saber que seguiría teniendo el mismo aspecto de antes: excesivamente grande para su frágil figura humana, cubierto de brillantes escamas y dotado de garras. En ese momento, tan sólo daba importancia a las marcas de trueno que antes habían quedado, esperando que no fuesen permanentes.

Suponía que ya no había prisa, mientras no volviesen a recibir visitas indeseadas. Regresando a su rostro un semblante serio, Reyson pasó la vista por el paisaje de la comarca oculta, tan vacía como antes, imperturbada por el fuego que tan cerca había ardido o los truenos que habían caído. El sitio estaba a salvo. Al comprobarlo cerró los ojos un segundo, suspirando en alivio contra el cabello blanco frente a sí. Al volver a abrirlos apartó con cuidado al dragón, tan sólo lo suficiente como para verle con firmeza a los ojos. - Escúchame, manakete. Es obvio que no estás acostumbrado a esto, pero si aguardas aquí, lo más probable es que estés a salvo. Tendrás que... - Frunció el ceño. Tenía algo alrededor de la boca. Al entender lo que era, torció el gesto en desagrado. - ¡Límpiate eso! - Con urgencia se lamió el pulgar y con este se puso a frotar las manchas oscuras, la sangre aparentemente resecada por el aliento dracónico que había exhalado. Sí que era una ingenua e inexperta criatura.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Jue Dic 24, 2015 8:18 am

Se encontraba recargado en el pecho contrario, si cuerpo no estaba fatigado pero su espíritu estaba básicamente por los suelos, había sido algo muy intenso para el pacifico muchacho alvino quien nunca se planteo siquiera defenderse cuando era agredido o insultado por otros humanos, aquello fue la primera vez en la que uso su dragonstone para protegerse y proteger a alguien mas.

- Estoy bien... nada es permanente, el dolor se ira por si solo tarde o temprano. -

Aun que la magia no le hacia tanto daño por si sola había recibido bastantes ataques directos por lo que básicamente su cuerpo dolía como si le hubiesen dado la golpiza de su vida mas nada realmente grave por lo cual preocuparse. La caricias en su cabello le hicieron sentir cierta nostalgia pues hacia varios cientos de años que no las recibía, haciéndole dibujar una ligera sonrisa en el rostro y restando pesar a su alma la cual poco a poco retomaba su tranquilidad habitual. Reyson le aparto con cuidado queriendo decirle algo referente a que debía descansar en la comarca oculta mas momentos después ya se encontraba limpiando los residuos de sangre seca que había quedado en su rostro y la sonrisa en su rostro se ensancho un poco mas mientras solo se dejaba "consentir" por así decirlo.

- Señor Reyson, he notado que usted parece guardar ciento resentimiento hacia los seres humanos.... imagino que algunos debieron haberle hecho algo terrible para que una mirada tan gentil como ya suya se torne tan fría cada vez que los menciona. -  

No sabia como abordar el tema, normalmente no tenia reparos en admitir abiertamente que era un híbrido pero en esta ocasión aquello resultaba sumamente difícil por que había una alta posibilidad de que Reyson le odiara al enterarse de que una parte de el era humana... normalmente no le solía importar mucho que las personas lo marginaran por su mezcla de sangre pero siendo franco consigo mismo apreciaba a la garza, incluso como alguien a quien podría considerar un amigo por lo que la idea de que terminara destinándolo solo por su origen le resultaba dolorosa.

- Entiendo que lo hayan lastimado y su enojo debe estar mas que justificado, incluso mi padre estaba de acuerdo con la idea de defenderse a uno mismo y a tus seres queridos cuando están en peligro justo como lo he hecho ahora... pero... creo... que es algo injusto que intente desquitarse con personas que no le han hecho nada -

Le miraba fijamente a los ojos, sintiéndose terriblemente angustiado por lo que quería decir realmente, de igual manera preocupado por todo el dolor que seguro aquel hombre de alas blancas debía estar arrastrando no solo en aquel momento si no desde quien sabe cuando.

- Señor Reyson, lastimar a los inocentes no le traerá paz a su espíritu. No hay satisfacción en vengarse de alguien que siquiera le conoce o sabe por que le odia.... no todos son malas personas -

Agacho la mirada unos momentos lanzando un gran suspiro, no valía la pena seguir prolongando lo inevitable y tal como solía hacerlo se limitaría a aceptar el resultado. Imaginaba que el otro para ese momento estaría muy molesto por sus palabras e intentaría soltar un montón de argumentos que le respaldaran, ya fuera para justificarse con el o para convencerse a si mismo de que aquello era lo correcto.

- Si le digo la verdad fue mi madre quien me enseño lo que era el amor por los demás, quien me dijo que siempre hay que estar dispuestos a ayudar a quien sea que lo necesite. Señor Reyson, gracias al amor que mi madre que estoy aquí en este momento y sus enseñanzas me guiaron hasta ser lo que soy ahora.... era una buena persona, gentil, amorosa, paciente y dedicada hasta el ultimo momento de su corta vida. Ella nos amo a mi padre y a mi por sobre todas las cosas aun que mi aspecto resulta extraño para los ojos de quien me mira.... Mi madre era humana. -

Le miro fijamente pues recordaba la determinación con la que había salido de su hogar en Hoshido y mostrarse al mundo. No escaparía, no se escondería y, por sobre todo, jamas de avergonzaría de ninguno de sus padres, pues ambos lo habían amado por igual y estaba orgulloso de portar la sangre de aquellos que le dieron la vida.

- Eso en parte me convierte a mi en un ser humano y no podría estar mas orgulloso de eso. -

Comento francamente, mirando la comarca oculta a sus espaldas y recordando las palabras que el rubio le habia dedicado a aquellos cadáveres andantes pensando que eran humanos para después regresar su mirada al joven alado.

- Escuche señor Reyson, estoy acostumbrado a que las personas me rechacen por la mezcla de mi sangre así que esta bien si decide odiarme.... Aun que admito que esta es la primera vez que me detesten por ser humano, resulta poco esperanzador el no ser aceptado por ninguno de los lados pero a estas alturas supongo que no vale la pena preocuparme por eso. -

Le dedico una amarga sonrisa, agachando la mirada unos momentos pues aun que deseara disimularlo la verdad era que aquello le causaba una inmensa tristeza.

- Pero.... si algún día, por remoto que sea, usted es capaz de aceptarme me gustaría que fuéramos amigos. Quisiera tener la oportunidad de escuchar esa hermosa melodía una vez mas, de poder volar a su lado y de ser posible descansar juntos bajo el abrigo de esta misteriosa tierra sagrada. Hasta que llegue ese momento esperare por usted y contare los días hasta que volvamos a encontrarnos sin importar cuantos años pasen... después de todo soy el hijo de un manakete, ser paciente es una de mis especialidades -
Spoiler:

Le dedico una amplia sonrisa y unos ojos que le miraban calidamente, llenos de esperanza ante la idea, por pequeña que fuera, de que realmente podría estrechar lazos con el rubio para compartir buenos momentos tal como lo había hecho con sus otros amigos y crear recuerdos que guardaría con cariño aun que pasaran los años. Hiso una educada reverencia y se dio la vuelta para intentar retirarse aun que tenia dificultades para moverse debido a que aun tenia el cuerpo muy maltrecho por la batalla pero nada de lo que no pudiera reponerse con una buena comida y un merecido descanso.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Miér Dic 30, 2015 5:45 am

No emitió más que un leve ruidito, un "hm" desatento mientras limpiaba el rostro del manakete hasta quitarle todo rastro de sangre. Probablemente no le haría bien a él mismo, estar oliendo aquello bajo su nariz todo el día o llegar a ver su pálido rostro manchado así, por lo que de cierto modo encargarse de ello era parte de cuidarle. Por otro lado, tan obvia era la noción de que detestaba profundamente a la raza humana, que no le afectaba en absoluto que lo recalcara. Pero, ¿para qué sacarlo a superficie? Era un tema más que saldado. La garza arqueó una ceja a medida que su acompañante hablaba.

- Estás en lo cierto, mi ira es justificada. - Musitó, tenso. ¿Acaso Hakuryuu quería disuadirlo? Era extraño e ilógico y no estaba precisamente abierto a ello. Tenía motivos más que suficientes para lo que sentía, motivos demasiado profundos como para los simples conceptos que manejaba el manakete, como si pudiese con tanta facilidad razonar que las cosas no eran tan malas como habían sido y perdonar las ofensas. Esa ingenuidad desmedida no tenía cabida en Reyson, quien desconfiaba ya de los propósitos del dragón, tanto al sacar el asunto adelante como en ponerse a intentar disuadirlo.

¿Acaso era como los cuervos, que comerciaban con los humanos? ¿O tenía otro motivo para defenderlos? Le estaba mirando muy fijamente. La garza se sintió súbitamente distanciada de aquella criatura a la que tanta misericordia había tenido hacía momentos, y sospechando de todo le regresó una mirada endurecida y resguardada. ¿Debía de protegerse de él, como se protegía de tantos otros? No deseaba hacerlo, pero quizás era necesario y las murallas se alzaban ya. - Oh, quizás la venganza no me traiga paz, pero me sentiré bastante satisfecho de conseguirla. ¿Qué tiene que ver contigo, manakete? ¿Qué pretendes? - Cuestionaba, retrocediendo un paso para apartarse de él. No permitiría que se le engañase, no permitiría que nadie intentase entrar en su mente o cambiar lo que yacía en su corazón. Ni siquiera alguien en quien hubiese confiado, mucho menos alguien que no sabía lo que había pasado o los horrores que había presenciado.

Hakuryuu no estaba viéndole ya a los ojos y su desconfianza tan sólo crecía. Hablaba de su madre, de sus enseñanzas respecto a la bondad. Frustrado, Reyson le tomó por el brazo, abriendo la boca para cuestionar a más viva voz qué pretendía con todo eso... cuando finalmente comprendió.

"Mi madre era humana".

Y tan rápido como le había tomado, le soltó el brazo como si le quemase los dedos. Sucio, lo sentía sucio, dañino, pernicioso, indeseado. Sus ojos finalmente se encontraron y no había resguardo en la mirada de Reyson, sino un muy transparente tumulto de emociones. Sorpresa, decepción, desagrado, incredulidad, temor... oh, pero Hakuryuu entendía exactamente lo que estaba sucediendo, pues se anticipaba ya a que la garza le odiase, aceptando lo que habría de venir con inmensa calma. No lograba comprenderlo, no lograba reaccionar. El dragón le sonrió al prometerle su paciencia y se giró para partir.

No estaba equivocado. Reyson repudiaba a la humanidad y repudiaba a quien se relacionase con ellos. De entre su confusa mente afloraron las primeras palabras que podía hilar coherentemente. - Me... me has engañado... - Dijo, agitado y perdido. Tenía sangre humana. Era parte de la humanidad y no se lo había mencionado antes, pese a entender cuanto los detestaba... - ...no. ¡No es así! - Se corrigió enseguida. No había tiempo para razonar las cosas si Hakuryuu pensaba irse. Pese a lo mucho que le agitaba, le tomó por la híbrida mano con ambas de las suyas y se impulsó  hacia atrás con sus alas, haciendo uso de la escasa fuerza que poseía para retenerlo, hacerle volver.

Y por largos momentos, no supo qué decirle. Agachó la cabeza, permitiendo que su cabello cayese hacia adelante y ocultase parcialmente su rostro. Llevaba los ojos cerrados, el ceño fruncido, inclusive apretaba los dientes para contenerse de decir cualquier cosa apresuradamente. No deseaba dejarle ir, como el manakete que había creído que era, como la persona que le había auxiliado y que le había dado un respiro de paz. Era tan sólo a su sangre mestiza que rechazaba, pero, ¿cómo podía rechazar una parte y aceptar la otra? Debía pensar, quería resolver aquello para sus adentros, pero parecía irreconciliable. Respiró profundamente e intentó sentir su entorno, el antiguo sitio, la calma que le había transmitido antes. Quería que fuese eso, y no su exaltado corazón, lo que le guiase.

- ¿Cómo es posible...? Eres un manakete. Vi tu transformación, tus habilidades... te he visto a los ojos, te he sentido. Eres un laguz, como lo es tu progenitor. - Habló en una voz queda, menguando la fuerte voluntad que usualmente denotaban sus palabras. - ¿Pero cómo...? Una humana... y un laguz... ¿estás diciendo que consiguieron concebir? ¿Tener un hijo juntos? - Jamás había oído de tal cosa. No era completamente incompatible, podía suceder, sólo parecía tan irracional que un ser destinado a vivir miles de años se relacionase con uno que viviría apenas unas décadas. Que una raza inclinada al equilibrio se uniese a una tan caótica. Y el producto no era sino una criatura ingenua y pura de mente, contra toda lógica, Hakuryuu era un manakete más que digno.

Y un amigo. Sí, esa criatura había confiado en él también y había ganado su aprecio, no podía negarlo, como tampoco podía ignorar que no quería verle partir. - Quédate, por favor. - Acabó por decir. Su postura se mantenía igual, mas sus alas se agachaban, levemente decaídas, doblándose a su espalda. - Si te vas de este sitio ahora mismo, no lograré verte otra vez. Quizás nuestros caminos vuelvan a cruzarse, pero será demasiado tarde para mi y... para alivianar lo que siento. Si he de lograr verte a los ojos otra vez, si puedo conservar tu amistad, necesito que te quedes conmigo ahora. Al menos unos minutos más. -
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Jue Dic 31, 2015 3:01 am

Kija se estaba alejando a paso lento, quería aparentar tranquilidad para que, con algo de suerte engañarse a si mismo con la idea de que la mirada que contemplo en los ojos del rubio no se le había clavado en el corazón como un cuchillo bien afilado.

Fue en ese momento que un leve tirón detuvo su andar, sintiendo como las manos del rubio sujetaban la suya con escasa fuerza. En ese momento el joven híbrido volteo a mirarle casi al instante con gesto sorprendido deteniéndose en seco y sintiendo como si una carga muy pesada le fuera quitada de encima. No obstante relajo el cuerpo al ver al centrar su vista en el muchacho, no decía nada, mantenía la cabeza gacha y el cuerpo ligeramente encorvado mostrando lo mucho que debía estar sufriendo en ese momento. La sonrisa del alvino entonces cambio a un semblante mas sereno y tranquilo, dejando pasar los minutos en silencio pues las palabras en una situación así saldrían sobrando, sonarían vacías e hipócritas. Por tanto, tal y como se lo había prometido Kija espero con envidiable calma y paciencia hasta que estuviese listo, sin moverse o emitir ningún sonido que pudiese perturbarlo hasta que finalmente las palabras contrarias fueron capaces de manifestarse.

Escucho todo lo que tenia para decirle en ese momento, nuevamente sin responder pues imaginaba que lo primero era solo para descargarse, ya se encargaría de contestar todas sus dudas cuando se encontrara un poco mas tranquilo. La posición en la que se encontraba lo hacia ver pequeño y fragil por lo que adivinaba que por su actitud contraria debería sentirse sumamente vulnerable en ese momento así que, posando su mano izquierda sobre las contrarias que sujetaban su zarpa de manakete Kija se arrodillo para quedar en una altura mucho mas baja que la del rubio y que este no se sintiera tan expuesto.

- Tómese su tiempo señor Reyson, eso es algo que puedo entregarle a plenitud así que descuide.... permaneceré a su lado todo lo que haga falta. -

Alzo la mirada dedicándole una pequeña sonrisa centrando su mirada azul claro en el rostro contrario, intentando brindarle la calma que gracias a aquella tierra sagrada y misteriosa parecía ir recuperando poco a poco. Si podía conservar a un amigo, si podía ayudarle aun que fuera un poco a aligerar la terrible carga que llevaba a cuestas, si podía hacerle compañía a ese ser alado de mirada gentil pero solitaria lo haría sin falta.

- Kija.... El nombre que me dieron mis padres al nacer es Kija. Lamento no habérselo dicho antes pero es algo muy importante para mi, tanto que difícilmente puedo soportar que  lo usen como una burla o un insulto.... así que espero que entienda que solo permito que pocos me llamen por ese nombre, por eso.... por favor, llámeme Kija. -

Hablaba con un tono de voz suave, tranquilo, calmado, tal como siempre era y siempre había sido. Espero nuevamente en silencio, paciente a que el joven garza pudiese recuperarse de la conmoción tan fuerte que aparentemente estaba sufriendo para finalmente volver a ponerse de pie.

- Descansemos un poco bajo el abrigo de la tierra sagrada. Estoy seguro que ambos tenemos mucho de que hablar -

Finalizo en espera de que el rubio estuviese dispuesto a avanzar, el ambiente de ese lugar les haría bien a ambos pues su parte laguz parecía sentir una extraña y reconfortante calma, una que el recordaba como estar bajo la protección de las alas de su padre o en los brazos de su madre, tan nostálgico, tan puro, tan agradable. No soltaba su mano en ningún momento aun que el agarre era igualmente sutil por si el otro deseaba soltarse y andar por su cuenta.

- Respondiendo a sus preguntas anteriores.... la sangre de mi padre parece ser mucho mas fuerte que la de mi madre por lo que herede la habilidad de usar el poder de la dragonstone y puedo transformarme en un manakete. Sin embargo a diferencia de el usar el poder de la piedra de nuestros ancestros me causa mucha fatiga, como si mi cuerpo no estuviera del todo hecho o en su defecto acostumbrado para cambiar de forma de aquella manera.... Igualmente como le he comentado antes mi brazo derecho tiene esta apariencia desde que tengo memoria, muchos dicen que es una deformidad de nacimiento pero mi madre siempre insistió en que le gustaba admirar el brillo de mis escamas y el tacto suave que estas tienen. -

Comento tranquilamente mientras buscaba un buen lugar para poder descansar de tantas emociones y reponer las fuerzas, cayendo en cuenta que la fuente de agua cristalina donde conoció al rubio seria un excelente punto para quedarse, bajo el manto de las estrellas que ya comenzaban a divisarse en el firmamento marcando que el día estaba por concluir.

- Y.... bueno, si. Por extraño que pueda sonar soy el producto de la unión de ambos. De hecho, haciendo un poco de memoria mis padres discutían con frecuencia pero dichas peleas no solían durar mucho tiempo y al final siempre terminaban tomando juntos una taza de te mientras contemplaban el atardecer. Vivíamos los tres juntos en el reino de Hoshido en una pequeña capilla perdida entre los bastos jardines de Naga donde los cerezos florecían cada primera.... Quizá sea el misterioso poder que poseen los manaketes pero aquel lugar, nuestra pequeña pieza de paraíso se sentía muy similar a esta tierra sagrada. Me llena de nostalgia y el deseo de protegerla como si se tratase de mi propio hogar.... es una verdadera pena que yo carezca de este tipo de poder -

Cerro los ojos un momento y respiro profundamente llenando sus pulmones con aquel aire lleno de pureza que parecía traspasar hasta el alma y aliviar el cansancio que sentía, relajando su cuerpo y llenándolo con esa agradable sensación de ser bienvenido en un lugar tan familiar, tan cálido y acogedor.... como un hogar.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Reyson el Dom Ene 03, 2016 9:26 am

De entre la maraña de emociones que se agolpaban en su pecho, surgía a cuenta nueva la distante necesidad de tomar a aquel ingenuo por los hombros y zarandearlo hasta sacudir de él aquella buena voluntad, un razgo que a los ojos de la garza le dejaba vulnerable. Terribles cosas les sucedían a las criaturas que intentaban mantenerse inocentes y bondadosas. Aquella oscura época había hecho de las garzas un ejemplo, y la bondad desmedida que le extendía el manakete inevitablemente le hacía temer por lo que a él fuese a sucederle. Reyson, quien había aprendido ya aquella lección, quería detenerlo tanto como retenerlo de ese modo, y de allí surgía más poderosamente su frustración al sentirlo arrodillarse, gentil y paciente.

Era un blanco demasiado fácil si vivía de ese modo. Inclusive a Reyson, quien en primera instancia había rechazado su sangre, le daba su verdadero nombre y le abría paso a lastimarlo de formas mucho más profundas y certeras, si así lo deseara. No le sorprendía oír que su nombre verdadero era otro, conociendo el significado detrás de Hakuryuu, aunque supuso que ambos sonaban igualmente bien. Con una mezcla de molestia y de piedad, dio un golpecito bajo el mentón del dragón, instándole a mantener la frente en alto. - Ridículo Kija... no te inclines. No frente a mi, no frente a nadie. ¿Oíste? - Suspiró, ayudándole a alzarse con un firme agarre en su mano.

Resguardarse en la comarca un poco sonaba más que bien. No habría de admitirlo, se hallaba aún terco en mantenerse tan firme como pudiera, pero era un hecho que lo necesitaba. La atmósfera no bastaría para regresarle a tiempos más simples, no desaparecería lo que enfrentaba, pero ciertamente podía hacer más fácil sobrellevarlo y quería estar allí, sentir el perfecto equilibrio a su alrededor. En un nostálgico sitio como aquel podía volver a ser, quizás, la tolerante criatura que necesitaba ser. Al menos por unos minutos, con eso se conformaría, sería suficiente. Buscando aquello se adentró de regreso por el pequeño camino de piedra tras el manakete, por una vez permitiéndole guiar, pues era él quien parecía sostener la llave a tan acongojante misterio. El príncipe blanco tan sólo despegó los pies del suelo para sostenerse con sus alas, desacostumbrado a caminar, e intentó pensar en su bosque, sentirlo en aquella atmósfera pura y sin intervención para aclararse a sí mismo.

Se sentía extrañamente vulnerable, dejando que otro le llevase por la mano hasta la fuente en la que se había dormido aquella tarde. Le molestaba un poco, pero creía que podía lidiar con ello. Cabizbajo y silencioso, prestó oídos a aquello que jamás había creído posible: la historia de una cría de laguz y beorc. Y mientras lo hacía, no podía evitar pensar que era la sangre beorc la que lo hacía tan frágil e inestable, restándole del poder que como un manakete común tendría. Pero no estaba... mal, a fin de cuentas. Cuando Hakuryuu hablaba de su progenitora, de la familia que habían conformado y el hogar donde habían vivido, Reyson conseguía percibir distantemente la ternura que le evocaba. No había forma en que lograse verlo como algo malo; Kija, como resultado de esa unión, no lo era.

- Entiendo a qué te refieres. Suena como... una familia debería de. - Dijo, alzando la vista hacia los cielos, incapaz de volverla hacia el otro laguz. Tan despejado se hallaba, que podía ver las estrellas aparecer inclusive cuando la luz del sol no terminaba de irse, dejando una extraña y vistosa mezcla de día y noche. Era un mundo hermoso el que aún poseían, aunque tan sólo en lugares como ese podía apreciarlo. - Mi hogar, como el tuyo, también tenía esta pacífica sensación. No sólo mi familia vivía en él, sino toda mi raza, en conjunto... aunque debo decir que con mi familia bastaba para ser numerosos. - Esbozó una pequeña sonrisa, esforzándose por recordarlos a todos. Siempre había tenido problemas numerando a cada hermano, primo y demás. - Mi padre, mi madre, mis seis hermanos y hermanas mayores, y mi pequeña hermana Leanne... luego estaban las hermanas de mi madre, por supuesto, y sus hijos. Realmente nunca pude contarnos a todos. El resto de mi raza era igualmente cercana a mi, así como lo era cada criatura que habitaba Serenes. Hasta el bosque en sí. Los árboles, el césped, las flores... todo estaba vivo y tenía voz, a nuestros oídos. Con todo debíamos convivir y lo hacíamos a gusto, era nuestro paraíso. Dime, Kija... tu familia, aquella mujer que te ha dado vida... la has perdido, ¿no es así? ¿Ha sido porque ha llegado al final de su tiempo de vida beorc? -

Así como podía percibir los sentimientos de Kija hacia las personas que mencionaba, no había fallado en notar el distante tinte de una pérdida. Al bajar la vista del cielo que oscurecía, tiñéndose de una variedad de matices rojizos, reparó en que seguía sujetando la mano del dragón. Su madre había insistido, según lo dicho, en que sus escamas brillaban admirablemente y podía constatar que era cierto. Lo que más distraía su vista, sin embargo, era la blanquecina marca de trueno que podía entrever todavía. La recorrió delicadamente con sus dedos mientras volvía a hablar. - Todos los de mi raza, incluida mi familia, mis hermanos y hermanas... todos excepto yo y mi padre, quien ahora yace enfermo e inmóvil, fueron borrados de este mundo. Inclusive el bosque, que sólo con nosotros se comunicaba y que no hacía más que nutrirnos. Quienes lo hicieron fueron humanos. - Dijo con más calma de la que él mismo anticipaba. Antes, pensar siquiera en ello le habría hecho temblar en ira y disgusto. Quizás había aprendido a dominarse mejor. - Jamás interactuamos mucho con ellos, y sin embargo aparecieron en el bosque una noche, llamándonos bestias, usando esas horribles palabras con las que denominan a los laguz... ¿qué hicimos contra ellos? Nada en absoluto. Las garzas respondemos al balance, nosotros mismos nos vemos dañados si atentamos contra la vida de otro ser. Pero eso no les detuvo de acusarnos de barbarie y llevar fuego a nuestro bosque, dar caza a cada uno de nosotros... y parecían tan felices entonces, riendo al poner a mis hermanas en jaulas y haciéndoles alzar la voz... - Sus alas se tensaron y un escalofrío le recorrió la espalda. No terminaba de ser fácil de recordar, después de todo.

- Las garzas podemos ver en el corazón de las criaturas. Cuando yo veo a un humano, veo suciedad. Impureza del alma. Veo malas intenciones, avaricia, resentimiento... y el asomo de ese goce, esa júbilo sádico que mostraron en Serenes. La fundación de ese odio yace en todos ellos, tan sólo esperando a ser despertada. Es por eso que cuando veo a un humano, haya participado o no de la masacre, siento tanto asco. Son sus almas las que desprecio. - Admitió finalmente, deteniendo sus dedos sobre las brillantes escamas para respirar lento y profundo, apartando aquellas sombras de su mente.
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Re: Pieza de paraíso [Privado - Kija] [Campaña]

Mensaje por Kija el Dom Ene 03, 2016 12:21 pm

No inclinarse ante nadie, eso decia Reyson pero Kija no estaba inclinando para humillarse si no mas bien le estaba dando soporte y apoyo a un amigo desde su perspectiva, lo acompañaba en su momento de debilidad y sufrimiento no como alguien que lo mira desde aquella perspectiva cabizbaja si no de alguien que lo mira hacia arriba con el respeto que se merece.

Ambos llegaron al área de la fuente, el correr del agua resultaba relajante y el cielo mostraba un bello espectáculo que pocos se detenían a admirar. Kija era bueno escuchando, característica que compartía mas con su difunta madre que con su padre pues a veces es todo lo que las personas necesitan para poder sanar sus heridas aun que sea un poco. Imaginaba como debía ser aquel paraíso del cual la garza le hablaba, cerrando los ojos imaginaba lo agradable que debía ser el estar rodeado de tantos seres amados, resguardados en su propia versión de su amada capilla, un pequeño mundo lleno de felicidad y armonía.

- Así es señor Reyson, llego el momento en el que el tiempo la había vuelto ya muy frágil.... y un día mi padre y yo tuvimos que dejarla ir. De eso ya hacen poco mas de dos siglos. Era algo inevitable, el paso del tiempo es implacable, mas para unos que para otros. -

Aun que recordaba haber llorado su perdida por días e incluso meses actualmente parecía haber aceptado esa cruda realidad que todo manakete debe aceptar algún día... la muerte de su madre ya no le provocaba pesar si no mas bien una profunda sensación de soledad pues sabia de antemano que todos a su alrededor sufrirían esa misma suerte. No podía hacer nada para evitarlo, lo entendía y con cierto desasosiego lo aceptaba.

Sin embargo la calma del joven híbrido se vio perturbada por el relato contrario. Mentiría si dijera que no conocía ese lado obscuro y podrido de los seres humanos, no en vano le había asegurado al rubio que ya estaba acostumbrado al odio de las personas. Bestia, engendro, blasfemia, monstruo, aberración, deforme entre muchos otros insultos, la mirada de aquellos aldeanos que a punta de trinches y palos lo echaban de los pueblos o le negaban la comida. Golpisas, burlas y agravios.... hasta ahora había soportado todo aquello sin queja alguna, es normal que las personas le teman a lo que no conocen después de todo y nada se podía hacer para que pudiesen cambiar de opinión pero... imaginar que le hicieron ese tipo de cosas a unas criaturas tan frágiles e indefensas como lo era el rubio enfrente de el de alguna manera le hiso sentir un nudo en la boca del estomago. Comparado con el dolor que debía estar pasando la garza se sentía ingrato por llegar a pensar que lo suyo podría ser considerado siquiera un problema. La cosa empeoraba por el hecho de saber lo que significaba perder a un ser amado, recordaba perfectamente la agonía de haber perdido a su madre por lo que el hecho de haber perdido a tantas personas amadas de aquella manera le resultaba irracional y enfermizo.... Aun así, allí estaba el, acariciando su brazo suavemente, seguramente sintiéndose mal por la herida que el relámpago le había dejo, intentando aceptarlo aun que por sus venas corría la sangre de aquellas criaturas que el tanto odiaba.

- Seria hipócrita de mi parte decir que entiendo como se siente señor Reyson, pero... se a que se refiere. -

Comento con un hilo de voz, con cierta impotencia al ser consciente de lo mal que su nuevo amigo la estaba pasando pero sin saber como poder ayudarlo o como aliviar su pena. Kija intentaba seguir las enseñanzas de sus padres lo mejor que le fuera posible pero había incluso momentos en los que el mismo llegaba a preguntarse el si valía la pena realizar ese viaje.

- No logro imaginar lo duro que debe ser para usted, lo mucho que debe dolerle.... quisiera poder entenderlo, quisiera poder hacer algo para ayudarle pero no hay nada que alguien como yo pueda hacer para poder ayudarlo. -

Le sonto la mano unos momentos para esta vez, efectivamente, arrodillarse frente a el agachando totalmente la cabeza hasta que su frente quedase pegada contra el piso.
Spoiler:

- Lo siento.... lo siento muchísimo.... como híbrido, como ser humano que soy le pido disculpas por todo el sufrimiento que le hemos hecho pasar. En nombre de mi madre y de todas las buenas personas que aun viven en este mundo le pido disculpas desde lo mas profundo de mi corazón. Yo mismo a veces he deseado desquitarme de aquellos que me han hecho daño pero... aun así no soy capaz de odiarlos ya que de hacerlo estaría renegando de esa parte de mi que es tan vulnerable como ellos, por tanto soy tan responsable y culpable como lo son los demás. No le estoy pidiendo que perdone a quienes lo lastimaron, en su lugar yo tampoco seria capaz de hacerlo pero.... aun quedan personas bondadosas como mi madre que fue capaz de amar a un manakete y a un hijo híbrido, como el señor Tazerus que pese a saber lo que soy me dio un poco de pan y un par de manzanas cuando estaba muerto de hambre, como la señorita Saabira que pese a guardar mucho dolor en su corazón es capaz de compartir su calidez y alegría. -

Levanto entonces la cabeza para mirar al rubio con ojos ligeramente llorosos por las emociones desbordantes que se aglomeraban en su pecho, mas con aquella determinación tan característica en el.

- Señor Reyson, el mundo no es un lugar tan cruel... -

Y dicho esto volvió a recostarse en el piso empedrado de aquel lugar pues su cuerpo aun estaba adolorido y las fuerzas por fin se le habían terminado. Soltó un suspiro, aun despierto mirando el cielo ahora totalmente nocturno sobre ellos, preguntándose si su madre y la familia del rubio los estaban observando, cuidandoles desde algún lugar recóndito oculto entre esas estrellas.
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Arqueólogo

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