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Entre literatos y dragones [Privado Kija]

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Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Jue Nov 26, 2015 3:05 am

Adoraba Altea, más allá que fuese su país natal y cual gobernaba, había visitado otros países y cuanto más de mundo miraba, más apreciaba su hogar. No podía evitar ser un tanto clasista y racista, estaba en su educación, en su cultura, por ende no podía evitar tachar de incultos y barbaros a los pueblos que no tenían actividades culturales brindadas por sus nobles, países que tenían a puertas cerradas sus bibliotecas, que era solo entretenimiento de nobles el teatro, la danza y la filosofía. Si bien podría llegar a ser considerado un poco revolucionario para su época, Marth permitía que los filósofos hablasen en las plazas de Altea... claro, previa aprobación de sus discursos por el consejo del castillo. Seguía considerando que había temas que las mentes de un pueblo trabajador no podía soportar ni comprendería.

Cultivarse como persona era sumamente importante para el monarca, era una piedra angular en ser un buen regente, un líder justo y sabio, sus estudios eran algo que no podía descuidar, incluso en épocas donde la guerra estaba en boca de todos, en esos tiempos era especialmente crucial que se educase, sobretodo en tácticas y estrategias de guerra para poder ser útil en el ejercito cuando fuese necesario. Así que se dirigía a la biblioteca pública, no tanto por libros puesto que en su biblioteca personal en el castillo tenía muchísimos más tomos de los que podía llegar a encontrar allí, más bien a buscar profesores extranjeros, con suerte algún estratega de otro país o algún viajero que pudiese hablarle de tierras lejanas. Era consciente que solo leyendo de libros, sin guías o profesores no podría llegar muy lejos.

La biblioteca era un edificio grande, de fachada pintoresca con un par de grandes estatuas una a cada lado de la puerta, grandes figuras de la historia de Altea. Las escaleras de mármol llevaban a un amplio salón vigilado por guardias pero abierto al público, a todo público que supiese leer, claro estaba. Normalmente se podían ver nobles, escribas, consejeros, estrategas y profesores, muy raramente algún que otro mago o clérigo. El silencio era tal que al caminar se podía escuchar sus pasos, se aproximó a una de las mesas pero no tomó asiento, solo examinó a los presentes, muchos de ellos saludando con una reverencia al príncipe el cual respondió con una sonrisa. Siguió su camino por las amplias puertas que guiaban al salón donde estaban los libros, el piso recubierto de madera pulida daba un aire más acogedor, las paredes estaban cubiertas de estanterías con libros, rollos de pergamino, mapas, incluso un modelo a escala del mundo con los continentes conocidos, claro, un modelo plano donde resaltaban algunos territorios en tercera dimensión tallados en madera. Así mismo había un modelo a escala de la ciudad de Altea con el castillo y todas las casitas hecho en arcilla y pintado con sumo detalle.

La mirada del príncipe pasó por el lugar y se acercó al modelo de la ciudad tomando de la mesa que estaba a un lado un par de libros y regresándolos a sus estanterías  correspondientes, no sabía si alguien los estaba apartando o si estaban siendo utilizados, pero parecían dejados allí y el príncipe cuidaba mucho la biblioteca de su ciudad, él mismo había seleccionado, junto con su consejal, cada libro que había allí y en su gran mayoría ya los había leído.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Jue Nov 26, 2015 3:51 am

Había tenido problemas para entrar a la biblioteca de Naga, pues mal que le pesara su mano de dragón le impedía el acceso a muchísimos sitios, entre ellos la escuela de Naga donde el hijo de un manakete y una humana resultaba ser una completa abominación para la mayoría de las personas. Para su grata sorpresa, había una biblioteca publica no muy lejos de allí, la cual no estaba limitada por sacerdotes con serios problemas de racismo, así que en pos del aprendizaje decidió aventurarse en la gran estructura repleta de conocimientos ancestrales.

El lugar ciertamente era un monumento al conocimiento con sus miles de libros perfectamente acomodados en estanterías que se extendían a lo largo y ancho del lugar, el joven semi-manakete admiro el lugar con asombro sintiendo que podría pasar varios cientos de años en aquella impresionante estructura. El lugar estaba lleno de personas, jóvenes y ancianas de todo tipo que buscaban al igual que el desentrañar los misterios que aquel lugar guardaba celosamente, aun que todos parecían compartir un cierto desagrado al admirar aquella mano de dragón poco discreta que se asomaba entre las ropas del muchacho alvino.... el racismo hacia los híbridos allí y en todos lados parecía un asunto serio. Optando los demás por simplemente ignorarlo que agrediéndole directamente Kija se sintió con la confianza de adentrarse en el laberinto de libros para realizar sus propias investigaciones, mas que nada para aprender un poco sobre la sociedad actual y como desenvolverse entre los humanos sin quedar como un completo ignorante. Un mapa mundi, libros de política y similares fueron los primeros elegidos, siendo cuidadosamente puestos sobre una mesa alejada de los demás intelectuales para no ser molestado.

Estaba por comenzar a leer cuando algo llamo su atención: Un estante apartado y polvoriento donde había varios pergaminos guardados, al parecer abandonados en aquel lugar por alguna razon desconocida. Atraido por el misterio Kija dejo sus elecciones anteriores sobre la mesa para investigar el por que esos pergaminos en especial se encontraban en tal desuso, descubriendo al abrir el primero que estaban escritos en un idioma bastante antiguo que quizá solo el seria capaz de leer en la actualidad. Complacido por encontrar aquellos pequeños tesoros regreso con las manos llenas.... era verdad que quería aprender sobre la sociedad humana actual pero no podía negarse darles una oportunidad a unos pergaminos de tan antiguo aspecto y atractivo aspecto. Fue en ese momento que, al regresar a su asiento contemplo como un muchacho de cabellera azul y ropas elegantes estaba regresando los libros que inicialmente había elegido tomándose la molestia de abrirlos en las paginas de su interés.

- No, espe.... aghhh!!! -

Había intentado apresurar el paso para detener a aquel muchacho, mas la gran cantidad de pergaminos que traía en las manos le dificultaba la vista por lo que no pudo notar el pequeño escalón a sus pies que termino por hacerlo tropezar y caer de cara contra el piso, regando los ancestrales escritos por todo el lugar. Kija comenzó a reincorporarse lentamente un poco adolorido por la caída, sujetándose la cabeza con su mano derecha para lidiar con el mareo que el golpe le propino.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Vie Dic 04, 2015 12:02 am

Se preocupaba del orden de su biblioteca, ni siquiera se molestaba de que hubiesen sacado los libros del lugar, solo se alegraba que le hubiesen personas que los leyeran y se interesasen en la historia  de Altea. Si bien el saber leer y escribir se limitaba a los nobles y a altos puestos en la milicia, en Altea se amasaba una buena población de historiadores, consejales y por supuesto, nobles, que eran suficientemente educados como para poder utilizar a gusto el lugar.

Su mirada bajó al primero de los libros para guardarlo, encontrar su ubicación en la estantería apenas tarareando muy suave una tonada que no se podía quitar de la cabeza desde esa mañana, la había escuchado en una cajita musical que había traído de su último viaje y siempre que desayunaba la ponía a sonar, y extrañamente ahora la sentía pegada en su mente. Se acercó a una de las estanterías alzando su brazo para guardar el libro y fue cuando escuchó la voz seguida por un grito. El golpe hizo eco en el lugar tan amplio y el peliazul se giró sobre sus talones sorprendido de tal escándalo en el silencio de la biblioteca, apresurándose en acercarse se detuvo en seco al ver la mano de anormales proporciones asomando por debajo de la túnica del peliblanco. Retrocedió un paso sujetando los libros con ambas manos contra su pecho como si se intentase proteger con estos, entreabrió los labios con el primer instinto de llamar a los guardias pero se detuvo. No parecía ser alguien violento... quizás un poco grotesco a primera vista, pero parecía más mareado y vulnerable de lo que uno esperaría de alguien con una mano así.

Se agachó para recoger uno de los pergaminos y manteniendo distancia miró nervioso a su alrededor preguntándose como alguien así habría podido entrar a la biblioteca, esa extremidad no debía ser fácil de ocultar. Desde la distancia le habló - ¿Se encuentra bien? ¿Quién es usted y que hace en la biblioteca? - sin pelos en la lengua bajó la mirada a la extremidad - Las bestias no tienen permiso en la biblioteca si no se encuentran con su dueño. - dio refiriéndose más que nada a los laguz que, a diferencia de su continente natal, no eran usado como esclavos si no más bien como mascotas o incluso animales de guerra en muy contados casos.

Si bien el peliblanco vestía de manera prolija y limpia no parecía, a ojos del monarca, ser un literato que frecuentase una biblioteca, no cabía en su mente que una bestia supiese leer y escribir, mucho menos andar con los libros estudiando por su propia cuenta. La falta de más personas en el lugar dejaba en claro que no tenía dueño, o si lo tenía, no estaba presente en ese momento.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Vie Dic 04, 2015 5:07 am

Escucho una voz en la cercanía, una suave al parecer perteneciente al chico de pelo azul que antes estaba regresando los libros a la estantería. Kija alzo la mirada notando casi al instante que aquel chiquillo estaba notoriamente a la defensiva, preguntándole si se encontraba bien después de la caída, su identidad y como era que había entrado.

- Me han llamado de muchas formas, pero esta es la primera vez que me llaman "bestia"  -

Fue lo primero que dijo el híbrido guardando su actitud tranquila frente al impresionado jovencito, poniéndose de pie para sacudirse un poco la ropa y saludar con una ligera inclinación de cabeza.

- Puede llamarme Hakuryuu y vine a este lugar con la intención de informarme un poco de temas varios, después de todo supongo que para eso existen las bibliotecas. -

Comenzó a recoger los demás pergaminos en el piso, tratándolos con sumo cuidado pues sabia mejor que nadie lo delicados que eran los pergaminos tan antiguos, acto seguido los coloco sobre la mesa.

- No creo que entienda del todo a que se refiere con el tema referente al "dueño" que dice necesito para poder entrar a este lugar y ciertamente nadie me hablo al respecto. -

Respondió ante el comentario contrario pues ciertamente el joven de cabellos azules no parecía agredirlo directamente, ni con actos o palabras por lo que el alvino estaba abierto al dialogo.

- Francamente no deseo causar problemas o quebrantar ninguna ley de este reino asi que me retirare en cuanto regrese todo esto a su lugar.... aun que la verdad es dificil no romper las leyes cuando no las conoces -

De hecho, uno de los libros que el príncipe tenia en sus manos era uno que guardaba información sobre el reino de altea, desde sus leyes y costumbres hasta su geografía y exenciones políticas.  

- Aun que es una lastima.... es la primera vez que veo una colección de libros tan grande y accesible. -

comento mas para si mismo admirando aquellos escritos viejos los cuales eran incapaces de trasmitir su contenido a la generación actual debido al idioma en el que estaban escritos. Por otra parte sabia de sobra que su conocimiento sobre la sociedad humana era casi nulo y aun que aquellos libros podían facilitarle mucho las cosas podía seguir investigando por su cuenta con la esperanza de encontrar a mas personas que pudiesen explicarle las cosas como aquel amigo que conoció en la escuela de naga.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Jue Dic 17, 2015 3:55 am

Al ver al hombre levantarse se cubrió un tanto más con el libro, aún con su mirada clavada en la mano de exagerado tamaño que sobresalía entre sus ropas. Estaba claramente nervioso por aquella parte de anatomía que resaltaba tanto en el otro, y no para menos, garras afiladas sobre piel escamosa no era algo que se esperaría ver en lugar de la mano de alguien. Sabía de la existencia de laguz caninos, felinos y avez, pero no de laguz reptiles, en los libros y notas de viajes que tenía de Tellius no mencionaban a los dragones, y si bien conocía a los manaketes y su capacidad de tomar forma humana, nunca había visto uno en su vida y no conocía a nadie que hubiese conocido a uno, incluso en los libros que hablaban de estos decían que vivían en los bosques o montañas, alejados de todo contacto humano. Lo veía como una leyenda más que como una raza que aún existiese.

Al ver que hablaba con modales y sus movimientos eran lentos y seguros, así como un trato amable a los pergaminos que habían caído, se acercó un poco bajando un tanto el libro de su pecho para tomar una postura un poco más amigable - Lamento si le he ofendido, no era mi intención, mas es lo normal denominar "bestias" a las criaturas mitad hombre, mitad bestia. ¿Desea que le llame de alguna otra manera? Por el momento le llamaré por su nombre, Señor Hauryuu. Soy Lord Marth Lowell, príncipe de Altea. - su nombre siempre venía acompañado de sus títulos, eran parte esencial de él, como príncipe del país dejaba de ser un individuo para ya ser un representante del territorio y como tal, el nombre del territorio era parte de su nombre.

Se acercó a la mesa y dejó junto a los pergaminos los libros que estaba guardando -¿Es acaso extranjero? Lamento haberme mostrado tan descortés. Permítame excusarme. En Altea no hay población de bestias libres, algunas sirven de mascotas en casas distinguidas y unas pocas son utilizadas para la lucha, ya sea como guardianes o mismo en los frentes bélicos. - explicó volviendo la vista al joven, por lo que había visto los libros que tomaba eran claramente para conocer Altea y su sociedad, alagado al respecto no iba a prohibirle el informarse, más aún si sabía leer... sorprendido abrió un poco más los ojos al notar aquello. Si no tenía dueño significaba que esos libros eran para él. Era la primera vez que veía a una bestia que sabía leer.

- Por favor, quédese. ¿Acaso estos libros eran para usted? ¿Sabe leer? - no pudo evitar mostrar algo de sorpresa en su voz, pero con una sonrisa amable dibujándosele en los labios no sonaba de forma insultante, más bien curiosa - Me alegra que disfrute de la biblioteca y si tiene alguna duda sobre este país o su capital, no dude en hacérmela. -


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Jue Dic 17, 2015 8:45 pm

El muchacho parecía sorprendido y la verdad Kija le entendía perfectamente, después de todo reacciones así eran bastante comunes hacia su persona y francamente eran de las mejores que podría esperar tomando en cuenta su calidad de híbrido.

- Descuide joven Lowell, si aquí se les llama "bestias" a los míos esta bien por mi entonces... aun así ya que sabemos como referirnos en uno al otro lo mas educado seria llamarnos de esa manera. -

Kija sabia aproximadamente las divisiones que tenían los distintos reinos, aun que claro su información quedo obsoleta hace poco mas de 200 años. Sin embargo y aun que tenia bastos conocimientos de cosas antiguas el joven alvino no tenia idea de que eran los cargos políticos por lo tanto se dirigió al joven heredero de una forma que quizá seria considerada una falta de respeto.

- He venido viajando desde Hoshido, escuche que aquí tenían un lugar llamado "Escuela de Naga" y pensé que seria un sitio excelente para comenzar sobre mis investigaciones acerca de mis ancestros. Mi padre me ha relatado mucho de ellos, claro, pero seria un error solo fiarme de lo que el ha dicho.... después de todo el es bastante antiguo y algunos detalles se le pudieron haber olvidado. -

Comento con total naturalidad pues aquel dato no le parecía de suficiente relevancia, aun que quizá para las mentes mas avispadas el joven estaba prácticamente afirmando ser descendiente del dragón sagrado.

- Ah, pero tampoco en Hoshido los de mi tipo son comunes. Francamente no he visto a nadie igual a mi en todo el tiempo que llevo viajando así que no tenga cuidado joven Lowell, soy yo quien desconoce sus costumbres así que no tiene nada de que preocuparse. -

Ciertamente Kija confundió la definición de "hombre-bestia" que utilizaba el príncipe para referirse a los Laguz con el termino empleado para los híbridos, que son seres humanos con sangre de Laguz y la palabra "hombre-bestia" les quedaba que ni pintado. Por otra parte en sus viajes le habían llamado de tantas formas tan poco gratas que "bestia" realmente no sonaba tan ofensivo.

- Pues si que puedo leer y en varios idiomas para ser franco. -

Comento el joven de ojos azules con cierta sorpresa ante la pregunta, pero sabia distinguir perfectamente una burla de la sana curiosidad por lo que no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.

- También se escribir, de hecho uno de mis pasatiempos favoritos es traducir escritos antiguos para que sus conocimientos no se pierdan y sean de fácil acceso para aquellos que deseen adquirirlos. -

Comento señalando los pergaminos que había ido a recoger, los cuales estaban escritos en un idioma que en la actualidad pocos o nadie serian capaces de entender. Ante el ofrecimiento del joven Kija puso un gesto pensativo pues la verdad le parecía mejor y mas fiable obtener información actual de una persona que, de hecho, vivía en la época presente.

- Si no es molestia, podría preguntar que es un príncipe?. Llevo relativamente poco tiempo viviendo entre los humanos y mi madre tampoco me hablo mucho sobre su sociedad en general.... por otra parte tampoco estoy seguro cuanto habrán cambiado sus costumbres desde la época en que ella vivía -

Después de todo había un largo margen de tiempo desde que ella vivía hasta la actualidad, poco mas de 200 años para ser exacto y las cosas parecían bastante mas diferente que en las historias que había escuchado de ella.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Miér Dic 23, 2015 1:39 am

Mantenía una distancia prudente, si bien había estado con laguz, no había visto esa clase de manifestaciones animales, si orejas y cola, alas incluso, pero esa garra ya rozaba a ser deformidad y no solo un rasgo animal, al menos a sus ojos. Se acercó a la mesa depositando allí los libros, uno a uno, consultando sus títulos por ver que era lo que llamaba la atención de la bestia albina, despertando su interés al ver que tenía varios libros sobre Altea en sí.

La expresión pasó de neutralidad a sorpresa en el rostro del príncipe cuando comenzó a hablar sobre sus antepasados, posible o no, verdad o mentira, o estaba blasfemando o el peliazul se encontraba frente a un descendiente de la mismisima Naga, una figura religiosa sin igual dentro de su país. Dejando los libros se giró hacia él mirandole de pies a cabeza - Entonces... no eres una bestia. Eres un manakete. ¿O estoy equivocado? - había estudiado mucho sobre dicha raza, la raza de los dragones sagrados, dragones conectados con la naturaleza, tanto que su aspecto se había fundido con esta mostrándose como humanos místicos o dragones de hojas, cristales, rocas o madera... pero eran criaturas que ya se creían extintas ya que habían pasado décadas, incluso siglos sin que se hubiese visto una en Altea.

Si bien aún tenía un poco de recato por si estaba mientiendo, no pudo evitar mostrarse aún más interesado, admirando ahora, bajo otro cristal totalmente diferente, al hombre, repentinamente su mano ya no era una deformidad monstruosa si no que le parecía una ventana a una forma que no podía imaginar más que recordando dibujos en los libros - Es sorprendente, será un placer brindarle todo lo que necesite si desea ocupar la biblioteca para dicha tarea, sería de gran utilidad poder acceder a conocimientos antiguos... - hablaba un poco entrecortado, sin saber exactamente como dirigirse al dragón.

Se acercó restando distancia - Un príncipe es el hijo de un Rey, un Rey es una persona que cuida un territorio. Es un gobernante, un líder, un jefe, que se preocupa por mantener el lugar así como la gente que viva en este, segura, con alimento, trabajo y felicidad. Como príncipe, tengo las mismas tareas que mi padre en su ausencia. Así que en este momento soy quien se encarga de este territorio, de Altea. - intentó explicar con calma, no le molestaba la ignorancia mientras no fuese raíz de agresiones y la persona mostrase interés en aprender. No enseñaba a necios pero si podía ser muy paciente con buena disponibilidad.

Aunque en realidad comenzaba a tener interés en otra cosa... - ¿Su madre era humana? Entonces su padre era manakete. ¿Es capaz de tomar forma dragón? Perdón si es inapropiada mi pregunta. -


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Miér Dic 23, 2015 4:18 am

Kija escucho atentamente toda la información que recibía del joven humano, entendiendo entonces que el en aquel lugar debía ser una persona importante para los suyos aun que su comprensión de la magnitud real de aquel cargo escapaba de su entendimiento de momento.

- Me parece admirable que un joven humano tome una responsabilidad tan grande a su corta edad, mi padre ya tenia problemas en cuidar de mi y de mi madre asi que no logro imaginarme lo complicado que debe ser cuidar de todas estas buenas personas -

La idea que se había hecho de un Rey era algo muy similar a lo que el entendía por un padre, una figura fuerte y protectora a la cual podrías confiarle tu vida. por ello es que miraba a aquel jovencito con un ligero gesto de preocupación.... era casi un niño y aquellos pequeños hombros debían cargar las responsabilidades de un hombre adulto.

- Oh, así que aquí también los llaman Manaketes..... Es una pregunta un poco complicada pues en parte si que soy un manakete pero en parte no lo soy -

Comento poniendo un ligero gesto pensativo, apoyando su barbilla en aquella mano cubierta por escamas blancas que despedían ligeros destellos tornasol al ser tocadas por la luz directamente.

- Tal como usted dice mi madre era un ser humano, una devota sacerdotisa de Naga llamada Hellen Silverwings, mi padre por otra parte es un manakete blanco llamado Tenkuugen. Por esta razón no creo que se me pueda considerar un manakete per se ya que también hay sangre humana en mi interior. -

Explico el alvino ante la duda ajena pues si bien era cierto que estaba orgulloso de haber heredado la sangre y poderes de su padre también estaba feliz de ser igualmente un humano como su madre, una criatura nacida del amor de dos seres distintos.

- Lo mas acertado es decir que soy un híbrido de manakete o mestizo si nos vamos a términos mas cordiales, no se si logre darme a entender. -

Habría sido fácil simplemente decir que si se trataba de un manakete, mas eso seria mentirle al muchacho que tenia en frente y no le parecía que fuera algo justo, ademas de que según su perspectiva renegar de cualquiera de sus 2 mitades seria admitir abiertamente que se avergonzaba de la unión que sus padres tenían, por eso debía mantenerse firme y hablar de su condición con orgullo y dignidad.

- Joven Lowell, la única pregunta inapropiada para mi es la que no se pregunta pues la curiosidad es el alimento de la sabiduría. Herede el don de adoptar la forma de un manakete por parte de mi padre aun que soy en proporción mucho mas pequeño que el y sus escamas son mucho mas duras que las mías. Desgraciadamente no soy aun capaz de mantener dicha forma por mucho tiempo pues no suelo transformarme muy a menudo y mis habilidades de vuelo son por así decirlo algo escasas -

No tenia reparos en responder cualquier pregunta y menos aun si alguien estaba aprendiendo algo con ello, le gustaba compartir lo que sabia con cualquiera que tuviese deseos de aprender, era su manera de dejar su marca en aquel mundo tan grande.

- Y no pude evitar notar que las estructuras que conforman la ciudad son relativamente nuevas pero guardan un ligero parecido con las construcciones de la civilización anterior. Es fascinante como han logrado desatollarse en tan relativamente poco tiempo.... no es como si lo hubiese podido verlo de primera mano como mi padre pero me platicaba bastante de como eran las ciudades en aquel entonces. -

Comento ligeramente emocionado sacando de su bolso de viaje un papel de aspecto ya bastante deteriorado que mostraba un dibujo de lo que parecía a duras penas un pueblo muy grande.

- A que de debe el cambio en la estructura de los edificios?, sabe usted por que?. Siguen usando ganado pesado para mover las carretas mercantiles de las caravanas comerciales?... momento.... aun usan caravanas para comerciar? -

El asunto le interesaba de sobre manera como buen investigador que era y aun que aquellos datos eran actuales estaba seguro que en 100 años mas quedaría obsoleto y serviría de base para armar a las futuras generaciones y aquello le resultaba fascinante.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Miér Dic 30, 2015 2:56 am

Los ojos del joven príncipe parecían brillar de emoción a medida que el albino hablaba, se sentía en presencia de algo divino, de una leyenda, un mito, algo que solo veía en libros, y cuando más hablaba más crecía su fascinación. Repentinamente todas las historias que había leído se hacían realidad frente a sus ojos y si su padre era manakete y su madre era adoradora de Naga tendría que saber la historia del dragón sagrado, por ende la historia de Altea y Akaneia... Incluso podía ser que supiese detalles que él mismo no sabía.

Conteniendo sus ganas de ir por el primer libro que encontrase sobre la historia de Altea y el primer exaltado, pero no sería correcto, mucho menos cortés, simplemente unió sus manos frente a su cuerpo mientras le escuchaba con atención, asintiendo suave con una sonrisa sutil en su rostro - Aunque su sangre sea tanto de mortal como de manakete, comparte herencia con los dragones sagrados. Su madre fue una mujer sumamente afortunada así como lo es usted de ser la unión romántica de dos razas que milenios  atrás se unieron para un bien común y que se creían separadas después de la guerra contra los dragones terrenales. Su existencia es algo que roza un milagro, estimado Hakuryuu. - acotó a lo que el peliblanco ya decía.

Feliz de tener dicha oportunidad no se contuvo más y se dirigió a una de las estanterías dándole la espalda por unos momentos al arqueólogo - Me encantaría ver su forma en algún momento, mas no quiero incomodarlo ni tampoco hacerle sentir como alguna clase de espectáculo ni mucho menos. Espero sepa comprender que es la primera vez que veo un manakete y solo he visto ilustraciones en los libros y en los cuadros, así como he leído sobre ellos, tanto en textos religiosos como históricos. - sus dedos pasaban suaves sobre los lomos de los libros con bastante prisa, conocía bastante bien el orden de los libros pero no tanto como para encontrar uno en particular en poco tiempo. La biblioteca contaba con varios cuartos repletos de estanterías, el saber ya donde estaba cada sección era una proeza por si misma.

Al escuchar sobre las estructuras se ladeó para mirar el dibujo que me mostraba y cortando por un momento su búsqueda le llevó a donde estaba la maqueta de Altea en la actualidad, cuidadosamente realizada en arcilla y pintada con sumo detalle - Aquí puede observar toda la Ciudad Islote, o Isla de Gobierno, como desee llamarla, la ciudad corazón de Altea y donde nos encontramos ahora. Con el tiempo las necesidades de los habitantes cambian y así lo hace la sociedad y con ella lo que nos rodea, comenzando por los edificios, nuestros hogares. A medida que la gente se asienta en un lugar donde se siente a gusto, segura y feliz, las casas se vuelven más fuerte, materiales más permanentes dejando de lado la madera y paja o incluso las tiendas para dar paso a la roca. Las necesidades cambian... - señaló en la maqueta pequeños edificios - Ya los mercados no son simples puestos ambulantes si no que tienen un lugar fijo, mismo la biblioteca para la educación del pueblo, el teatro para su entretenimiento, herrerías para sus armas, barracas para los soldados y su defensa...  Este cambio que puede ver en su dibujo a hoy se debe a la prosperidad que se ha tenido en esta tierra. -

Volviendo a mirar hacia la estantería encontró con la vista lo que había buscado y dirigiéndose hacia allí sacó un libro bastante pesado y de dimensiones un poco más grandes de lo normal, lo llevó hasta la mesa donde lo dejó con el cuidado que trataría a una criatura recién nacida. Con una sonrisa cortés bajó la mirada para evitar mostrar demasiado la gracia que le causaba aquellas dudas - Por sus preguntas asumo que tiene bastante más edad de la que aparenta... pues en algunos lugares se siguen utilizando caravanas y ganado pesado, pero también hemos implementado el comercio marítimo, mucho más rápido con barcos que por tierra, también caballos, si bien es más caro es más veloz. -

Paso su mano por sobre la portada del libro que sin título solo se veía quemado sobre el cuero marrón en un tono negrusco un símbolo de un medio arco de puntas de anzuelo con una gota en centro - ¿Tu madre te habló de Naga? ¿Te ha hablado de Altea? Hace milenios Naga escogió un mortal para darle su bendición y le ayudase a guiar la guerra de liberación hacia los dragones terrenales. El bendecido, Anri, fue el primer Exaltado en cargar la marca de la bendición de Naga y fue el fundador de Altea. - abriendo el libro pasando algunas ilustraciones de viejos mapas, bosquejos de dragones terrenales, algunas armas, llegó hasta una ilustración de Naga. El libro tenía muchos años, las hojas amarillas así como la tinta algo borrada por el tiempo, requerían un cuidado en su manipulación que los dedos delgados y delicados del príncipe sabían darle. Pequeños textos en los costados de las ilustraciones explicaban brevemente estas. Pasando algunas páginas más comenzaron los grandes bloques de texto, las historias que se repetían oralmente en el pueblo sobre la creación de Akaneia y la fundación de Altea así como la gran guerra de los dragones sagrados y la gran espada legendaria mata dragones.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Jue Dic 31, 2015 7:42 am

Kija se mostró sorprendido ante las palabras del joven príncipe pues era el primero que le dedicaba tales palabras amables y mas aun, que consideraba su existencia como algo milagroso y admirable en lugar de ser una aberración que merecía el desprecio de todo ser viviente que le mirase por lo que Kija ensancho su sonrisa mientras que sus ojos brillaban con una felicidad difícil para el de describir.

- Seria un verdadero placer mostrarle mi transformación en manakete a una persona como usted joven Lowell, aun que para todo hay un lugar y un momento adecuado pues aquí podría dañar los libros y en la ciudad le causare muchas molestias a las buenas personas que viven aquí.... quizá, lo mas cercano que puedo mostrarle en este momento a un manakete es mi brazo derecho. -

Comento apartando un poco la manga de su túnica para mostrar mejor las escamas que recubrían su brazo hasta casi llegar a su hombro. Su tacto era frió pero suave, casi como la piel de una serpiente y la luz que se colaba hacia la biblioteca hacia que las escamas brillaran con reflejos tornasol que les daban cierto aire místico.

- No he tenido oportunidad de experimentarlo yo mismo pero mi padre llego a decirme que las escamas de un manakete son muy resistentes a la magia y las armas de hierro humanas difícilmente pueden hacerles mella.... aun que para serle franco las escamas de mi brazo en este momento están en una fase por así decirlo incompleta por lo que dudo mucho que cumplan correctamente sus funciones normales. -

Escucho con atención lo referente a las nuevas estructuras sintiendo cierta satisfacción al enterarse de que aquel cambio era causado principalmente por la prosperidad y abundancia que vivían en esa época, incluso le hablaba de algo llamado "barco" que hasta donde entendía era algún tipo de transporte que les permitía ir por el mar. Ninguno de sus padres le había comentado nada de aquello, su madre quizá por desconocimiento y su padre por que quizá nunca lo vio relevante. Por eso Kija miraba cada detalle de la pequeña maqueta con entusiasmo intentando memorizar cada detalle que le fuera posible.

- La verdad es que en algún momento he perdido la cuenta de mi edad pero se que debo rondar los 3 siglos aproximadamente, aun así diría que llevo viajando por Akaneia no mas de 2 años así que la información que tengo esta bastante desactualizada, para ser franco esos barcos que menciona me parecen algo de verdad fascinante. Sin embargo si que conozco la historia de Naga, mis padres me contaron sus versiones tantas veces que podría recitarlas aun dormido. -

No pudo evitar soltar una pequeña risa al recordar las constantes riñas que estos solían tener sus padres debido a que tipo de creencias debían inculcarle a su hijo, decidiendo al final contarle ambos sus versiones y dándole la libertad para creer en lo que el quisiera. Centro su atención en el libro que el chico le mostraba admirando con agrado el cuidado con el que este trataba los libros antiguos como estos se merecían y requerían. Muchas palabras estaban borrosas lo cual era una verdadera lastima pero los dibujos y la mayoría de los textos estaban muy bien conservados.

- Si, efectivamente esa es la historia que mi madre me contaba cuando era niño.... Como la diosa Naga unió fuerzas con el primer exaltado para poder erradicar la amenaza de los dragones terrenales. La fundación de altea y como la prosperidad poco a poco fue sanando los vestigios que aquella encarnizada batalla dejo tras de si. -

Comento con ciertos aires de nostalgia al mirad la figura de Naga en aquel dibujo, una muy parecida a la que había en aquel colorido vitral de esa pequeña capilla donde solo vivían sus padres y el en total paz, una época que recordaba quizá como la mas feliz de su vida hasta ahora.

- Mi padre sin embargo me contaba otra historia distinta acerca de una época en la que los dragones ancianos predijeron la llegada de una terrible enfermedad que asolaría a todos los dragones por igual y, que la única cura para ello seria sellar sus poderes y adoptar una forma humana. Naga, líder de la tribu de los dragones sagrados fue la primera en tomar estas medidas para evitar la catástrofe y aun que muchos siguieron su ejemplo otros simplemente se negaron a rebajarse al nivel de los seres humanos. -

Kija hiso una pequeña pausa, posando su mano derecha sobre el antiguo escrito y retrocediendo varias paginas con el mismo cuidado y respeto que había usado el muchacho, deteniéndose en un dibujo donde ponía a un dragón de iracunda mirada asesina describiéndolo en palabras de su autor como un monstruo terrible que atacaba y asesinaba a los humanos sin penas o remordimientos.

- La profecía de los ancianos fue cumplida por lo que los dragones que se negaron a abandonar sus verdaderas formas eventualmente fueron invadidos por la locura y la sed de sangre. Victimas de lo que mi padre describe como "la degeneración" eran extremadamente violentos sin ningún tipo de razón o causa y comenzaron a representar un peligro para todo el continente de Akaneia. Fue entonces que Naga forjo "el escudo de los sellos" con uno de sus colmillos relegando a los dragones en degeneración con ayuda de la tribu de dragones sagrados en algo llamado "El altar de los dragones". Y bueno, básicamente es la versión de Naga según mi padre el cual insistía en el hecho de que ella era mas como una guía que una deidad.... Supongo que básicamente es todo lo que se respecto al tema y para serle franco desconozco la veracidad de aquel relato, mi padre solía cambiar el tema cada que le hacia preguntas así que no hay manera de confirmarlo. -

Finalizo el joven alvino sin temor de haberle revelado dicho "cuento" a un humano pues su criterio le decía que aquel joven tan respetuoso y responsable no haría mal uso de dicha información, aun que claro, al igual que la historia del exaltado aquello podría ser igualmente una leyenda versión manakete sobre la tribu de los dragones sagrados y su líder salvadora Naga.

Aclaracion:
Toda esa informacion la obtuve de Fire Emblem Wikia, evitando meter a los personajes de la saga de Airi para no entorpecer o alterar la trama original. Igualmente si deseas que borre o edite cualquier cosa avisame por mp o chatbox y con gusto lo cambio. Saludos!!, espero te haya gustado :D
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Sáb Ene 02, 2016 7:08 am

Ignorando el tamaño que podía llegar a tomar un manakete no había considerado el lugar donde se encontraban ni el desastre que podría causar, simplemente había dejado que su emoción guiase su petición como un capricho que enseguida se sintió avergonzado de dejar escapar. Un ligero rubor subió a sus mejillas apenado de lo que había dicho cuando el joven le explicó con paciencia y comprensión el por que no podía satisfacer la curiosidad del príncipe. Aunque cuando le cedió una probada a su curiosidad su rostro se alzó hacia la parte de anatomía ajena que unos momentos antes le había parecido una aberración, ahora que conocía su origen sagrado para su cultura lo veía con admiración.

Los colores le hicieron recordar a los ópalos, joyas que si bien podían ser de varios colores, él las prefería blancas ya que con el toque de luz de sol reflejaban el arcoiris completo. No podía imaginar lo bello que debía de ser ver a un manakete real frente suyo con un cuerpo repleto de esas escamas brillantes al sol. Una joya viva gigante... algo digno de ser llamado sagrado a su parecer - Es realmente hermoso... lamento mi petición tan descabellada, no sé en que estaba pensando... - se disculpó con un ligero descender de su cabeza. Al escuchar las propiedades de las escamas de los manaketes no se sorprendió, una criatura sagrada con escamas como ópalos era natural que fuese resistente a las armas comunes y a la magia, incluso había leído que su aliento, distante de ser simple fuego eran más bien bolas de energía pura. No preguntaría, no quería seguir atormentando al otro.

Por su parte se apartó un par de pasos del libro permitiéndole tomar él la posición de profesor frente a este. Había crecido con ese libro, cada palaba legible que había allí la había leído y escuchado tantas veces al punto que ya las había memorizado, la historia de la guerra, de los manaketes y los dragones terrenales como entidades separadas, conocimiento humano ajeno al conocimiento de los dragones antiguos, simplemente la historia del gran héroe de Altea , su gran espada, su gran escudo y su gran bendición y como había salvado a todos y fundado un reino de paz y tranquilidad.

Escuchó con atención la parte de la historia del manakete, la historia que era conocida ya por él no tenía novedad, se le había inculcado de mil manera diferentes, se le había contado de varias bocas y la había leído en varios libros. Habían ligeras diferencias pero siempre era el mismo final... o más bien mientras los libros fuesen de Altea... en Ylisse se había sentido sumamente ofendido al encontrar libros y relatos que dictaban que el país fundado era Ylisse y no Altea como era la historia original, pero aquello no venía al caso.

Cuando el manakete comenzó con su relato de su otra parte de la familia, un relato que Marth nunca había escuchado, su atención creció más, su mirada no se despegaba del albino y de como pasaba las páginas del libro, como rozaba con sus dedos dracónicos las amarillentas páginas y tocaba los dibujos con una delicadeza que parecía irreal en aquella mano. Esperó a que terminase antes de atreverse a tomar la palabra él mismo - Comprendo... nunca había escuchado tal historia y no dudo de su veracidad... aunque es un poco difícil de comprender y aceptar, pues por lo que dice los dragones terrenales son... manaketes. Siempre se me ha sido enseñado como algo diferente, pero es un poco lógico lo que dice, un pueblo pacífico que es azotado por una enfermedad que induce la violencia... Como cuenta nuestra historia, los dragones terrenales carecían de razón, atacando todo lo vivo, no cuesta pensar que estaban bajo algún encantamiento o enfermedad. -

Se tomó un instante antes de seguir él, un poco narcisista de su parte pero natural al ser criado con aquello tan a flor de piel y siempre como un orgullo del cual nunca debía avergonzarse y era una clara prueba de su sangre, estiró su mano para cerrar el libro y mostrar el símbolo que estaba en su portada - Este es el símbolo que Naga dejó en la piel del humano que escogió para ser su héroe y portador del escudo y la espada. Misma marca que carga su línea de sangre... si me permite. - dijo abriendo los primeros botones pequeños que unían el cuello de su chaqueta y apartaba el pañuelo que adornaba su cuello para dejar a la vista una porción de piel blanca entre sus clavículas donde se veía, como pintada bajo su piel en un tono ligeramente más oscuro, la misma marca que tenía la portada del libro, o la marca del exaltado, como se le llamaba, apareciendo en cada una de las personas que tenían sangre del primer bendecido por Naga milenios atrás. - Soy regente de Altea por que soy el descendiente del primer bendecido y fundador de este país, fue mi ancestro quien peleó por Naga. - dijo con orgullo.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Dom Ene 03, 2016 5:17 am

Kija no podía estar mas satisfecho con la reacción del joven humano, tanto por la atención con la que escuchaba como lo respetuoso que era para con los dragones. Escucho nuevamente con calma lo que el joven tenia que decirle pues al igual que el chico Kija era respetuoso y prefería esperar a que el contrario se expresara todo lo que quisiera. Kija abrió los ojos un poco mas con un notorio gesto de sorpresa al notar la marca que el chico le mostraba pues aun que no entendiese del todo lo referente a la realeza si que identificaba el símbolo de Naga.

- E.... entonces de verdad existe la marca del exaltado?, vaya noticia!!!, me permite verla mas de cerca?... d-digo, si no es molestia por supuesto -

Ahora era Kija quien estaba ligeramente nervioso pues al igual que el peliazul el solo había leído de la marca del exaltado en libros antiguos y nunca creyó que realmente estaría de frente con la descendencia del legendario elegido de Naga al cual su madre le habia inculcado un respeto reverencial.

- Cielos y-yo.... ahhh... la-lamento haberle hablado de forma tan casual joven Héroe, ha sido una total falta de respeto por mi parte, lo siento muchísimo. Estar frente a usted es un verdadero honor!!!. El descendiente del legendario Airi esta frente a mi, creo que me va a dar algo.... -
Spoiler:

Estaba emocionado, de hecho bastante emocionado pues básicamente tenia enfrente a un pequeño trozo de historia viviente. Sentía el corazón acelerado y sus mejillas se colorearon de un intenso color carmín, apresurándose a sacar de su bolsa de viaje un pequeño libro y un poco de tinta.

- Por favor, por favor permitame retratarlo, se que estoy siendo muy egoísta y esta petición es por demás descortés pero no puedo conocer a alguien tan importante y no anotarlo en mi diario de viaje.... por favor -

Sus ojos brillaban como si estuviese contemplando a una celebridad o mas bien, de la misma forma de admiración con la que trataba los vestigios de las ruinas o los pergaminos antiguos, simplemente era demasiado increíble que de verdad existieran humanos con la marca de Naga.

- Y.... a-alguna vez ha podido ver la legendaria Falchion o el escudo de los sellos?, son tan impresionantes como los ponen en los libros?. Es verdad que puede comunicarse con Naga? -

Iba a hacer mas preguntas mas se dio cuenta de que quiza lo estaba atosigando demasiado con ello, pedía mucho y no estaba dando nada a cambio. Se aclaro un poco la garganta recuperando la compostura aun con las mejillas sonrojadas por su vergonzosa forma de actuar.

- A... a cambio.... si usted conoce algún lugar amplio donde no pueda romper nada o molestar a nadie.... se-seria un placer mostrarle mi forma de manakete. Se que no es mucho pero es todo lo que tengo para ofrecerle. -

Se inclino de forma bastante respetuosa esperando la respuesta del joven de azulados cabellos, sintiendo que el corazón aun le golpeaba el pecho con fuerza por la emoción y felicidad que sentia en ese momento.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Dom Ene 10, 2016 1:09 am

El príncipe asintió a la petición del dragón, bastante conforme con la reacción que había tenido de su parte, alguien que reconociera la marca siendo un manakete era un honor para él y alimentaba un poco su ego. Se acercó un poco más y abrió un botón más de su ropa para dejarle mejor vista sin tener que tirar de su ropa. La marca estaba bien definida, parecía pintada sobre su piel con un fino pincel, siendo su piel de tonalidad clara resaltaba perfecta pese a que era apenas un tonito más oscuro. Sonrió ante la exagerada reacción y volvió a cerrar su ropa cuando el dragón fue por su bolso - Descuide, no me ha faltado el respeto en ningún momento. Todos los gobernantes de Altea han sido de descendencia directa del exaltado, el escogido por Naga. - dijo con el orgullo que le daba aquello, como había sido criado, sintiendo orgullo de lo que era y de la sangre que corría por sus venas, prueba de ello, la marca en su pecho.

Sonrió volviendo a asentir, amable se tomaba siempre el tiempo para complacer en la medida que le fuese posible las peticiones que se le hacían - Claro, puede hacerlo si lo desea, incluso podemos tomar asiento si le queda más cómodo para utilizar la pluma. - dijo haciendo un gesto hacia las sillas junto a la mesa donde tenían sus libros apoyados. El mismo se dirigió hacia allí y tomó asiento en una de las sillas frente al libro que habían estado viendo, pasando un par de páginas mostró una espada dorada y plateada - Ylisse posee la legendaria Falchion, la espada que poseo, si bien perteneció a Airi y es sumamente efectiva contra dragones terrenales debido a su filo, no es la que fue utilizada para liberar Akaneia. Ylisse es un reino vecino que es gobernado por mi tío, el hermano de mi padre, también teniendo la marca del exaltado compartiendo mi misma línea de sangre. - su mano pasó por las paginas mostrando un dibujo de un escudo - El escudo de los sellos si pertenece a Altea, se encuentra en el castillo cuidadosamente guardado. Lamentablemente no puedo mostrárselo, comprenderá que es un tesoro muy valioso que no puede ser expuesto frente a desconocidos. -

Un brillo apareció en los ojos del príncipe, la idea de verlo transformarse le llenaba de emoción, finalmente podría ver en carne a lo que solo conocía en dibujos - ¡Claro! Podríamos ir a la costa... - al notar la exaltación en su voz se compuso enseguida - Fuera de las puertas del la ciudad, al este de los puertos hay un área verde, árboles, rocas y desemboca un pequeño afluente, tendrá espacio suficiente. Y... lamentablemente, no, no escucho la voz de Naga... - se quedó un poco pensativo, pues en ningún momento en sus estudios se le había dicho que sería quien escucharía la vo del dragón dormido. Creía aquel honor a algún alto miembro del clero.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Mar Ene 12, 2016 2:41 am

Kija parecía bastante entusiasmado pues si bien no alcanzaba a comprender del todo la importancia real de un príncipe el estar frente a uno de los descendientes que porta la marca de Naga si que era algo que merecía todo su respeto y admiración.

- Es increíble que hayan podido preservar una linea de sangre tan importante a lo largo de tantos años. Quizá por eso los reinos de Altea y Ylisse son tan prósperos pues seguro que la bendición de Naga igualmente recae en ustedes.

El chico de blanco cabello se sento donde se lo indicaron mientras comenzaba a dibujar al muchacho en su diario personal de viaje con una facilidad increíble tomando en cuenta que usaba la pluma con su mano de manakete. Ciertamente Kija era bastante bueno dibujando todo tipo de cosas y su escritura ademas de tener una caligrafía impecable tenia un estilo bastante estilizado y bello, no era que hubiera nacido con tales talentos pero, al igual que su habilidad para las tareas domesticas, aquello era algo en lo que se había hecho bueno tras practicarlo por varias decenas de años.

- Es verdad, el escudo de los sellos es un tesoro legendario y es comprensible que este a buen recaudo pero con solo enterarme que existe me basta pues es la prueba contundente de que las historias de mi padre eran, de hecho, ciertas.

Lo alegraba y a la vez lo llenaba de incertidumbre pues ello implicaba que efectivamente existía la terrible enfermedad que le había relatado su padre y por tanto era también bastante probable que hubiese un grupo de dragones desquiciados sellados en el altar de los dragones.  

- Por otra parte, joven heroe, permitame aclararle algo. Según mi padre los manaketes no son el único tipo de dragones que existen pues están los dragones de fuego y los dragones de hielo según cuenta mi padre. En su historia enfatiza mucho el "dragones" por lo que podemos suponer que el grupo que fue infectado por la degeneracion podría componerse principalmente por ellos.... pero es una suposición mía, como ya he dicho a mi padre no le gusta responder ese tipo de preguntas.

De alguna manera a Kija tampoco le gustaba imaginar que fuesen manaketes aquellos que habían sido tan tercos como para dejarse corromper a cambio de conservar su verdadera forma por lo que prefería imaginarlo de esa manera, ademas, las ilustraciones de dragones que los libros mostraban no se parecían en nada a el o a su padre.

- Me parece perfecto entonces joven heroe, si es tan amable guiarme a ese lugar y con gusto me transformare para usted. Después de todo he podido ver con mis propios ojos al heredero del legendario exaltado, creo que es justo entonces que usted contemple con los suyos la forma de un manakete.... aun que solo la mitad de mi lo sea. -

Aquello le emocionaba casi tanto como al peliazul pues era casi como si aquellas figuras legendarias se reencontraran después de tantos años. Un exaltado y un manakete reunidos por el destino, sonaba casi poético. Después de guardar sus cosas y de acomodar los libros en sus respectivos lugares el chico se dispuso a acompañar al joven humano hasta el lugar marcado, uno apartado de las vistas curiosas de la mayoría de los ciudadanos aun que.... llevar a un príncipe a un sitio aislado en las afueras de la ciudad podría tomarse como algún tipo de secuestro o un crimen parecido.

- Bien joven heroe, retroceda un poco pues voy a necesitar algo de espacio y lo que menos quisiera es terminar empujandole por error.

Comento comenzando a respirar profundamente mientras sujetaba el collar que colgaba de su cuello en el cual se encontraba depositada su dragonstone. Aun no estaba del todo acostumbrado para transformarse por lo que aun necesitaba un grado muy decente de concentración para lograrlo. Finalmente su cuerpo entero fue recubierto por una luz brillante y cegadora mientras que su frágil forma humana poco a poco se transformaba en la de un imponente manakete de brillantes escamas blancas. Sus alas se extendieron mostrando una membrana transparente pero que igualmente despedía aquellos brillantes destellos tornasol y, aun que su aspecto era frágil eran mas resistentes que el acero. Su altura era de unos 4 metros y medio aproximadamente por lo que, de haberse transformado en la biblioteca o en la ciudad efectivamente habría causado desastres no menores.

- Mi padre es mucho mas grande que yo y sus escamas son aun mas brillantes que las mías pero, la verdad es que yo no me quedo tan atrás. Que le parece?, impresionante cierto?

El manakete también estaba orgulloso de su linaje tanto como el príncipe estaba del suyo por lo que sacaba el pecho con las alas extendidas para que el chico, quien ahora era bastante mas pequeño que el, pudiese apreciarlo desde cualquier angulo posible. Su voz también sonaba diferente, mas profunda, mas imponente. Espero la respuesta del joven esperando no haberlo asustado, agachando su cabeza a la altura de este para poder verlo y escucharlo mejor.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Dom Ene 17, 2016 3:23 am

Era el orgullo del príncipe, toda su línea de sangre, generación tras generación, había portado la marca de Naga, algunos nacían directamente con ella, como había ocurrido con Marth, otros mostraban una manifestación más tardía apareciendo sobre la piel tras varios años de vida, como había sido el caso de su tío, el Rey de Ylisse, pero sin dudarlo en ningún momento, todo hijo de un exaltado le aparecía su marca en algún momento de su vida. Y era de vital importancia que esta marca se manifestase antes de ser presentado el niño a la sociedad, más aún si era un heredero al trono, esa marca era la garantía del pueblo que serían bendecidos. Marth lo creía fervientemente, la bendición de Naga estaba sobre él, él era Altea, Naga bendecía Altea, cada centímetro cuadrado de tierra y cada ser vivo en ella, todo lo que estuviese bajo su mando y cuidado.

Espió un poco lo que el dragón dibujaba, era sorprendente ver como esa mano de tan grandes proporciones tomaba con tanta facilidad aquel instrumento y trazaba con tal precisión sobre el papel, incluso los ligeros sombreados que daban una vida extra a lo que estaba dibujando, es decir, su persona. Pensó en la posibilidad de solicitarle un dibujo, un bosquejo aunque fuese de su persona, quizás mostrando su marca, algo que atesoraría al ser un dibujo hecho por una criatura sagrada, pero no lo creía correcto, no era el momento para andar pidiendo y mucho menos cuando tenía algo de mayor interés esperándolo, verle en su verdadera forma.

El manakete hablaba de dragones, no como los manaketes si no dragones terrenales. Los conocía, había visto ilustraciones, grandes lagartijas deformes a sus ojos que con pesados cuerpos parecían mucho más toscos que los hermosos manaketes. A vista de Marth eran simples animales, como lo serían los osos, desconectados de aquella misticidad que los manaketes poseían al ser hechos de partes mismas de la naturaleza, en sus libros siempre mostrándose como criaturas de gran tamaño pero porte elegante, compuestas de hojas y ramas así como brillos de energía, no lagartos escamosos de cuerpos regordetes. Incluso se mostraban con ataques hechos de energía pura y no simplemente aliento de fuego. Lo que Kija le decía solo confirmaba en su mente de tachar de peligrosos y aún más blasfemos aquellas criaturas, los dragones terrenales. Enterándose de que se trataba de una enfermedad tal como la rabia donde la única solución era la muerte.

Cuando el  peliblanco se paró, también lo hizo el príncipe, un tanto entusiasmado ya no le importaba a que había ido en primer lugar a la biblioteca. Al salir del lugar un caballero se les unió en la caminata, si bien el príncipe podía caminar libre por las calles de Altea debido a la cantidad de soldados y caballeros que allí habían que se encargaban de mantener las calles sumamente limpias, no se fiaban cuando el príncipe estaba en compañía de alguien desconocido. Encaminándose hacia la puerta de la ciudad, para salir de las seguridades de las murallas para dirigirse al pueblo junto al puerto, se les unió un segundo caballero que pese a la insistencia del príncipe, se negó a dejarles solos, así que escoltados con dos hombres en armadura se dirigieron más allá del pueblo donde los árboles daban la entrada a un pequeño bosque. Encontrándose en un claro, resguardados de la vista por los árboles, el príncipe se quedó en medio de los dos caballeros que se mostraban aún desconfiados por estar en un lugar tan sospechoso y apartado. Marth pidió silencio ya que estarían por presenciar algo maravilloso.

La visión del gran animal dejó sin palabras al príncipe, uno de los guardias cayó sobre sus rodillas sin poder creer lo que estaba presenciando - Un manakete real... - musitó el príncipe a lo que el escolta abrió aún más su boca sin poder creer estar frente a una leyenda. Mantenía su distancia pero poco a poco se animó a ir acercándose dejando a los caballeros al margen, el sol caía sobre las escamas que descomponían en varios colores la luz formando pequeños arcoíris quebrados sobre cada una, como si fuesen un tallado en ópalo blanco. Sus alas eran como una escultura en cristal y parecía imposible que pudiese volar con ellas, aunque no dudaba que lo lograse, sentía un esclofrío recorrerle cuando se encontró con la mirada del animal, no encontró palabras para responderle.

Se acercó un poco más y recogió del piso una escama que se había desprendido, no era de gran tamaño, apenas más grande que su palma y casi sin peso, pero era tan dura como si fuese de metal, la luz también reflejaba pequeños arcoíris en aquella pieza también. La extendió hacia el dragón - Por favor, le ruego que me permita conservar esta parte de su persona. Me sentiría realmente honrado de poder entregarla a mis joyeros para que la transformen en una pieza que pueda utilizar. - lo transformaría en un broche para su capa, incluso podría extraer un fragmento para poder colocarlo en su tiara... o mejor sería un collar, donde estaría en cercanía de su marca en la base del cuello. Realmente tenía muchas posibilidades.

No podía imaginar a una criatura de mayor tamaño o belleza, pero le creía si decía que su padre debía serlo, pues sangre pura contra mestizo era innegable, sin embargo no le preocupaba al príncipe, estaba demasiado fascinado - Dijo usted que era traductor y que gustaba de estudiar. Por favor, acepte trabajo en Altea, en mi castillo. Financiaré sus investigaciones sobre los textos antiguos de la historia de mi familia y del continente, tendrá a disposición el archivo del país. - apresuró su oferta, necesitaba tenerlo cerca.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Lun Ene 18, 2016 5:32 am

No iba a negar que las reacciones que ponían las personas al verlo transformado siempre le hacían gracia, bueno, siempre y cuando estas no desencadenaran conductas hostiles o causara algún tipo de daño. el joven humano no pareció poder articular palabra en un buen rato por lo que Kija se acomodo recostándose en el pasto  en una posición mas cómoda para que pudiese mirarlo a detalle. Fue momentos después que la voz del joven soberano llamo su atención por lo que dirigió su cabeza nuevamente hacia el para poder escucharle mejor. Le extendía lo que parecía ser una escama que se había soltado pidiéndole permiso para conservarla. El manakete esbozo una discreta sonrisa y asintió suavemente ante la petición.

- Si es de su agrado puede conservarla joven héroe, el honor seria todo mio. Un pequeño símbolo del mítico encuentro entre un exaltado y un manakete mestizo, hasta me anima incluso a escribir una historia sobre eso. De verdad que difícilmente puedo creerlo -

Se sentía afortunado, feliz, era casi como si los cuentos que escuchaba de niño sobre el hombre que portaba la marca del dragón sagrado en su cuerpo se hiciera realidad frente a el, siendo franco consigo mismo pocas cosas llegaban a emocionarlo tanto como aquello y se demostraba en su larga cola que se meneaba suavemente con cuidado pues incluso uno de sus coletazos podría llegar a lastimar seriamente a un humano. Presto atención a la petición del peliazul poniendo un gesto acomplejado en su rostro unos momentos. La oferta que le ofrecían era maravillosa y nada lo haría mas feliz que trabajar lado a lado con el descendiente del elegido de Naga pero....

- Es muy generoso de su parte joven héroe, lamentablemente eso es algo que no puedo hacer -

Le comento con cierto pesar en la voz mientras recostaba su gran cabeza en el pasto pues entre menos se moviera menos energía y fatiga le consumiría la transformación que estaba realizando.

- No es que no me agrade, nada me haria mas feliz que trabajar con usted y aprender acerca de como era su reino antes de que yo lo visitara, se que sus tierras tienen muchos secretos para contar y tantas historias que merecen ser escuchadas. Sin embargo, si bien ya le he hablado de mi padre la verdad es que le estoy buscando ya que lleva mucho tiempo desaparecido y aun que se de sobra es un ser sumamente fuerte, como su hijo me siento preocupado -

Ciertamente se encontraba bastante preocupado pues llevaba ya  mucho tiempo sin saber de el por lo que sospechaba que algo le habría pasado, mas aun por que había partido, al igual que el mismo, en busca del origen de aquella energía maligna que ambos eran capaces de sentir.

- Por otra parte también hay algo que viene molestándome hace ya varios años. Hay una parecencia maligna que se esta intensificando cada vez mas con el paso del tiempo, mi sangre no es tan pura como la de mi padre por lo que no puedo sentirla con tanta intensidad como lo hacia el pero igualmente la tengo presente. No sabemos que es o cual es su objetivo pero tenemos claro que no es nada bueno, de hecho, mi padre abandono nuestro hogar intentando descubrir su origen.... desde entonces no le veo. -

Kija alzo su cabeza perdiendo la mirada en el cielo, el aire de Altea era limpio y se respiraba tranquilidad pero a lo largo de su viaje igualmente había sido capaz de detectar rastros de corrupción de aquella energía que tanto llegaba a molestarlo.

- Así que espero entienda que mi situación actual me impide instalarme en un lugar fijo por mucho tiempo, el viento aciago arrecia no solo en sus tierras si no en todos los lugares en lo que he estado. Tiempos muy obscuros se avecinan joven héroe y si existe la remota posibilidad de descubrir como detener el avance de esta energía corrupta debo darme prisa e investigar todo tipo de escritos y pergaminos, no solo de este continente. -

Comento regresando la mirada a su interlocutor, pequeño a su vista en este momento. No era que quisiese alarmar a nadie pero para el y su padre el "viento aciago" era una preocupacion latente y bastante real. El resplandor una vez mas envolvio su cuerpo y el imponente dragón poco a poco iba retomando una forma humana hasta recuperar la forma de aquel joven de blancos cabellos que el príncipe ya conocía, estaba sudando a cantaros como si hubiese hecho mucho ejercicio y le faltaba el aire, no estaba acostumbrado a mantener dicha forma por lo que su frágil cuerpo humano estaba protestando ante el cambio tan brusco. A como pudo se sentó en el piso intentando que su ritmo cardíaco volviese a la normalidad y recuperase un poco el aliento.

- Aun que si le parece bien podría enseñarle a leer y escribir el idioma de los antiguos, no es tan complicado realmente, podría serle de ayuda algún día. Igualmente deberé marcharme pronto, como le he dicho no puedo quedarme estacado demasiado tiempo en un solo lugar pero... no me vendría mal descansar un poco de mi viaje, menos aun en compañía de un amigo. -

Intento ponerse de pie pero las piernas le temblaban por lo que termino apoyado de un árbol cercano, su cuerpo igualmente se encontraba débil pues aun que ya había comenzado a comer alimentos decentes con regularidad su cuerpo aun no se recuperaba del todo de su estado famélico, menos aun cuando las raciones que comía un ser humano normal no bastaban para alimentar del todo el cuerpo de un manakete.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Lun Ene 25, 2016 4:04 am

Estaba muy feliz de serle permitido conservar aquella escama, sus dedos se apretaron contra la dura superficie y dudó por un momento de la habilidad de sus joyeros de poder tratar aquella pieza única como se merecía, temió que la quebrasen o no supiesen como encontrar el corte indicado para su mejor apreciación... pero sus joyeros eran los mejores de todo Altea, tendría que confiar. No falló a su vista el notar como aquella gran criatura se movía, como sus escamas duras se movían con naturalidad y fluidez elegantes y enigmáticas, cada uno de sus movimientos parecía sacado de una obra de teatro irreal. Al escuchar que escribiría sobre ellos se alegró mostrando una sonrisa que realzaba las facciones infantiles que se negaban a abandonar aún su rostro - Estaría encantado de leerla si decide escribirla, por favor, le ruego que me la haga llegar. - se sentía encantado con la idea y claro, le agrandaba un tanto su ya crecido ego, él, el escogido por Naga, heredero del fundador del país, poseedor de la sangre que salvó el continente, custodio del escudo de los sellos y portador del peso más grande en todo el país que era ser el representante de cada uno de sus habitantes, él, Lord Marth, príncipe de Altea, iba a tener una historia donde sería el protagonista, escrita en puño y letra de un manakete, una criatura sagrada.

Aquella sensación de grandeza y felicidad se vio pinchada cuando escuchó la negativa, bajando enseguida su mirada y apretando sus labios en desilusión y un poco de capricho, pero manteniendo su compostura como debía. - Comprendo... - musitó sus palabras en apenas un hilillo de voz y asintió un par de veces al escuchar las explicaciones que pacientemente el dragón daba. Sintió un tanto de resentimiento carcomer su pecho, esa no era excusa para el príncipe para que se le negase quedarse, un manakete tenía cientos de años y podía vivir miles ¿que tanto eran un par de décadas para él? ¿por que no podía quedarse en Altea? La oferta era ideal y perfecta, no había manera que no se hubiese quedado, menos con una excusa tan ligera para él. Él mismo había perdido a su padre en el campo de batalla, pero no había ido corriendo a buscarlo, había sido sensato y se había quedado en el castillo, cumpliendo su destino... no, no era eso. Era envidia, envidiaba que el dragón tuviese la libertad de poder salir y hacer lo que gustase con su vida, incuso si era ir a buscar a su padre. Él había tenido que tragarse su angustia y quedarse tras el escritorio mientras declaraba a su padre como muerto, había tenido que ser fuerte, había tenido que mentir con una sonrisa sobre la situación y había tenido que desahogarse a solas en su habitación cuando nadie le miraba. Nuevamente el egoísmo formó aquel veneno al mezclarse con la envidia, el manakete tenía muchos años por delante, le parecía ridículo que se apresurase a ir tras esperanzas vacías a sus ojos, debería haber aceptado su oferta.

Alzó su mirada de golpe al escucharle hablar sobre una presencia maligna, su ceño se frunció y sus pensamientos no dudaron ni un instante en señalar un culpable - Jm... sé de que habla. Esta presencia maligna proviene de un país vecino, Plegia, nada bueno sale de Plegia, su adoración al dragón caído solo ha traído pesares y desgracias al mundo. Desatan guerras solo por diversión, secuestran y torturan ofreciendo sacrificios a su entidad pidiendo más poder, muchas vidas se han cobrado por sus andanzas... y su ejército es principalmente de magos oscuros, magos que manipulan un humo negro que arranca la vida misma de los soldados haciéndoles pasar un infierno personal mientras contaminan su cuerpo con aquella maldición. Sobrevivientes han dicho que se puede sentir casi que palpar aquellas malas presencias de maldad que hiela los huesos con solo su cercanía. - no todo era verdad, pues las historias en el boca a boca iban creciendo y siendo cada vez más exageradas, pero había escuchado historias horribles en Ylisse cuando se había hospedado estudiando allí, la guerra entre Ylisse y Plegia había dejado una cicatriz muy profunda en la gente de este primer país a raíz de la depravación de las técnicas de guerra de este país oscuro - Estos enemigos que están azotando el continente provienen de allí, son comandados por dicho país y están atacando con estos humanos caídos en la depravación fingiendo no tener nada que ver al respecto, ignorando las peticiones de reuniones políticas con Altea. Pero no es casualidad que estos enemigos en común ataquen a Alteanos y Ylissianos pero no a los Plegianos. - su voz se tornaba cada vez más exaltada y terminó por cerrar sus ojos y calmarse a su mismo dando un corto suspiro, apretando la escama contra su pecho, juraba que se sentía más en paz si lo hacía aunque realmente no había cambio alguno.

- Lo lamento mucho... estaría más que feliz de recibirle en mi castillo y ser su pupilo para que me enseñe, me será de suma utilidad el poder leer por mi mismo los libros más antiguos del país. - cuando estuviese en el castillo volvería a insistirle, era tenaz y no aceptaba un no de manera tan tranquila. Pero no le obligaría, no se sentía en derecho... a fin de cuentas era un dragón sagrado.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Mar Ene 26, 2016 6:03 am

Los ojos del manakete blanco eran atentos por lo que no pasaron por alto las reacciones del joven exaltado ante su negativa, le había dicho que comprendía pero francamente se preguntaba que tan cierto era aquello. Parecía estarse conteniendo, consumiendo para sus adentros quizá pensamientos o ideas poco sanas que quizá seria mejor que expresara con claridad.... Ingenuo el que de momento era incapaz de comprender el por que un niño estaba siendo forzado a actuar como un adulto, aquello según su criterio no podía hacerle bien a nadie.

Una vez retomo su forma humana Kija siguió escuchando con envidiable atención y paciencia lo que el muchacho tenia para decirle, después de todo al vivir tantos años las criaturas como el solían desarrollar un estado de tranquilidad imposible de alcanzar para la mayoría de los seres humanos, no tenia prisa y difícilmente se alteraba dándole una perspectiva mucho mas centrada de las cosas que contempla a su alrededor, aun que por el lado malo llegaba de tachar la mayoría de los problemas y conflictos humanos como algo demasiado trivial de lo cual no merecía la pena tomárselos muy enserio, admitiendo que le hacia un poco de gracia como en algunos casos ellos exageraban tanto las cosas que hacían parecer que el mundo se les acabara. Por eso admiraba a los seres humanos con temple y carácter capaces de sobreponerse a los conflictos verdaderos que la mayoría de los suyos daban por perdidos, como el caso del primer exaltado, por ejemplo.

- No se disculpe joven héroe, entiendo que aquel sea un tema preocupante para usted y si todo lo que me dice es verdad también preocupante para mi. Deberé ir a investigar ese lugar mas a fondo en cuanto tenga la oportunidad -

Si, los problemas entre humanos eran triviales pero lo referente al viento aciago y aquella presencia impía que devoraba al mundo en pequeños bocados no lo era.... aquello era un mal mayor que lograba alterarlo incluso a el.

- Espero que no me lo tome a mal joven héroe pero.... es buena idea que yo vaya al castillo?. Mi presencia suele ser poco grata para las personas y mas de uno podría sentirse insultado o asustado con mi estadía, después de todo aun que poseo la capacidad de transformarme no deja de ser notorio el que soy un híbrido. -

Comento francamente alzando su mano derecha, aquella extremidad desproporcionada, recubierta de escamas y largas garras en lugar de uñas. No se estaba quejando por ello pero el hecho de que su aspecto despertara todo tipo de reacciones negativas por parte de las personas era algo muy común para el, desde que le negaran acceso a las posadas como sacarlo directamente a punta de trinche y pedradas de algunos pueblos que había llegado a visitar, llamándole con todo tipo de calificativos al punto en que sentiría admiración por cualquiera que lograse decirle uno que no hubiera escuchado ya. No era que se menospreciara a si mismo ni mucho menos, se sentía feliz y orgulloso de lo que era pero parecía que casi todo el mundo no lo veía desde su perspectiva o la del jovencito frente a el.

- Si no es molestia me gustaría quedare en un lugar mas.... discreto. Después de todo no creo tener ni las fuerzas ni las energías para correr si se forma una turba enardecida. -

El alvino poco y nada sabia de las formas en las que los humanos se organizaban pues en lugares pequeños no protegidos por la milicia era normal que los asustados aldeanos intentasen protegerse de semejante "monstruo" a como podían, por otro lado y aun que entendía que el peliazul era una persona importante desconocía totalmente la influencia real que tenia alguien de su posición sobre su gente, temiendo en cierta forma que el chico se viera envuelto en una persecución poco grata, aun tenia mucho que aprender de los seres humanos al parecer.
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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Marth el Sáb Feb 13, 2016 12:30 pm

No era muy bueno ocultando cuando se encaprichaba con algo podía ser sumamente terco y exigente, pero así mismo también era bastante centrado y educado como para no hacer una escena al respecto, solo tragarse su decepción y seguir adelante. Si el dragón lo notaba, no lo mencionaba, y se lo agradecía, no quería dar explicaciones al respecto de un comportamiento que se avergonzaba de tener, pero tampoco podía hacer mucho para no sentirse así más que dejarlo ir. Tampoco era como si pudiese tenerle en contra de su voluntad trabajando para él, no a un dragón sagrado.

Agradeció que le escuchase con paciencia, sin interrumpirle, aunque algo en su gesto le hacía pensar que lo hacía más por compromiso que por verdadero interés, reviviendo sentimientos un poco negativos frunció un tanto el ceño - Hágalo, pero tenga cuidado, reitero, nada bueno sale de Plegia. No sé que le harían si se enteran que es descendiente de los dragones sagrados. - dijo con sinceridad aunque con algo de brusquedad, en cierta medida sentía que no se lo estaba tomando enserio un tema que había cobrado miles de vidas entre las naciones, y sabía que los adoradores del dragón caído no ponían problemas en sacrificios y torturas, sobretodo hacia lo que ellos no consideraban sagrado. No tenían respeto por la vida ajena ni honor, no los podía ver como vecinos amigables ni aunque quisiera ya, le sobraban razones.

Que el joven dragón, aunque fuese mayor que él, se mostrase comprensivo, veía en él algo que no terminaba de acomodarle, como si se guardase algo, ya fuese inconformidad o similar, pero tampoco presionaría al respecto ya que no sería cortés hacerlo, tendría sus razones y él no era tan arrogante como para cuestionar una criatura centenaria, más aún, una criatura sagrada. Suspiró cortamente cuando mencionó que en su castillo podría correr riesgo pues le dolía un poco que pensase en su gente así, quizás solo fuese ignorancia pero no restaba que se sintiese tocado.

Y seguía cuestionándolo, repentinamente no comprendí por que el joven le estaba poniendo peros a todo o sería que simplemente se sentía molesto por no haberse podido salir con la suya, igualmente respondió con calma, esta vez volviendo a tomar un tono más acorde - No deberá preocuparse por ello, estará incluso más seguro que en una posada o similar, en el castillo no tendrá necesidad de salir y los que comparten en mi hogar son gente que le aceptará como mi invitado sin poner mala cara, a lo sumo curiosos le preguntarán, pero su presencia estaría bajo mi nombre, nadie osaría alzar nada ante usted, menos una roca, rastrillo o antocha. - la mención de la turba le vino la imagen mental de libros de historias de gente en la noche con rastrillos, tridentes y antorchas, nada agradable realmente. Para su suerte nunca había visto algo así en Altea en su vida, al menos no en la isla de gobierno.


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Re: Entre literatos y dragones [Privado Kija]

Mensaje por Kija el Miér Feb 17, 2016 3:48 am

El híbrido de pelo blanco estaba muy atento a las reacciones contrarias y si bien sus palabras eran siempre corteses y correctas podía ver que algo parecía molestarle aun que no lo decía llegando a cuestionarse si algo entre todo lo que dijo le había ofendido o molestado, después de todo rara vez lograba sostener un dialogo prolongado y cortés con los seres humanos así que por mas sabiduría tricentenaria que tuviese ciertamente detalles como ese se le escapaban de las manos tales como reaccionar o que decir en una situación tal.

- Entiendo, en tal caso entonces sera un honor hospedarme en su morada si no le causa ningún tipo de inconveniente. Viendo el lado positivo sera mucho mas sencillo enseñarle el idioma antiguo si estamos bajo el mismo techo. Ahhhh, también siempre he querido ver de cerca como viven los seres humanos y las costumbres que tienen en esta epoca -

Un brillo de emocion se dibujo en sus ojos azules al pensar en lo afortunado que era teniendo la oportunidad de documentar la vida en Altea viendo el panorama desde la perspectiva de un ciudadano y no como un observador aislado que debía cuidarse la espalda en todo momento. Si, sabia que tenia una misión importante pero el llenar su enciclopedia del continente de Akaneia para las futuras generaciones era algo que le aceleraba el pulso.

- Presiento que esta sera una experiencia bastante interesante y muy constructiva para ambos joven héroe -

Aun le preocupaba un tanto la reacción de las personas a su alrededor pues no en balde desde que había abandonado su refugio seguro en Hoshido su viaje fue por demás duro y accidentado. Pero confiaba en el descendiente del exaltado y el decía que todo estaría bien seguro así debía de ser.

- Si lo desea incluso puedo preparar unos bocadillos para cuando le muestres las bases, después de todo los aperitivos y el estudio siempre son un buen conjunto -

Hiso aquella inocente propuesta nuevamente sin ser del todo consciente de la situación pues si bien ignoraba casi totalmente lo que eran las clases políticas también ignoraba que alguien de cuna noble tendría sirvientes que realizaran las tareas básicas como limpiar y cocinar, al parecer aun tenia muchas cosas que aprender.
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