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Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

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Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Jue Nov 26, 2015 1:29 am

Era un acuerdo prácticamente sagrado. Cada 2 meses, sin falta, Eliwood debía de ocupar una de sus reuniones con su más cercano amigo para tener un pequeño duelo, técnicamente un duelo por deporte y sin ningún otro ánimo, mas aún así uno que habían jurado tomarse con la más absoluta seriedad. El recuento de victorias para uno u otro de los nobles debía de llevarse con sumo cuidado y los duelos no podían posponerse ni cancelarse por motivo alguno, sin importar cuan ocupados estuviesen ambos. Esas eran las reglas, creadas hacía casi dos décadas y preservadas aún. Un juego de muchachos que seguía siendo más o menos el juego de dos hombres adultos.

Su visita a Ostia estaba tarde para su gusto ya; aún si el duelo reglamentario era cada 2 meses, prefería visitar al otro marqués numerosas veces entre duelo y duelo, por el simple hecho de ser su más cercano confidente y una presencia que le ayudaba a relajarse. En el último tiempo, sin embargo, una gran variedad de cosas le habían mantenido sumergido hasta el cuello en sus deberes y casi siempre atascado en Pherae, por lo que no era sino desde el duelo 2 meses atrás que no había visto a Hector en persona. Aquella reunión era su oportunidad de verle, de ponerse al día en asuntos personales tanto como discutir un par de temas pertinentes a Lycia pero, por sobre todo, era la ocasión del duelo que tenían prometido. Al cabalgar en solitario hacia Ostia, esquivando las rutas que sabía que los emergidos tomaban, Eliwood se preguntó si Hector recordaría la pequeña cita que se debían. Si no lo hacía, gustosamente lo tomaría por sorpresa, jamás había conseguido hacerlo y la idea no era nada mala.

Arribó a las murallas de Ostia apenas entrada la tarde, contando aún con sobrantes horas de luz. Su caballo blanco, de ancas decoradas con un estandarte de Pherae, fue avistado de antemano, dando tiempo a los guardias de abrir las puertas para él. Como siempre, enseñó el anillo con el sello que demostraba su identidad, así como se ofreció en su mejor voluntad a que se tomase nota de su llegada, el motivo de su visita y cualquier otro detalle. Era un rostro más que conocido en Ostia, pero no osaría desdeñar la seguridad de un marquesado, menos uno de los pocos que habían conseguido sobrevivir hasta ese entonces. Una vez dentro, se apeó del caballo y dejó que los guardias se encargasen de llevarlo a las caballerizas y cuidarlo, dirigiéndose él hacia el castillo. Bien vestido, portando una fina espada en su cinto y una de sus mejores capas de interior aterciopelado, como una reunión con otro marqués ameritaba. Aún si se trataba de su mejor amigo, eran protocolos que Eliwood simplemente no podía abandonar.

Ingresar al castillo era algo que sí hacía con cierta confianza. Saludó a cada guardia, criado y sirviente que se le cruzaba, conociendo a la gran mayoría de ellos y preguntando a su paso por el marqués. Se le indicó que se encontraba afuera, en el patio interior, y el pelirrojo procedió allí enseguida. Al aproximarse tornó más sigiloso su paso, una mano puesta sobre la empuñadura de su espada, esperando sorprender al hombre más alto, cuya espalda llegaba a entrever en los recovecos amurallados del jardín. En algún momento habían sido relativamente iguales en contextura, más bien en su infancia, mas los años se habían encargado de crear una diferencia de altura y de anchura considerable ya. Eliwood se servía de aquello a la hora de intentar tomarle ventaja, caminando con cuidado hasta detenerse tras él. Allí, tan sólo desenvainó su espada asegurándose de que el desliz del metal contra la funda fuese sonoro, aguardando una reacción de su compañero.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 26, 2015 12:14 pm

No recordaba exactamente hace cuantos años que se había pactado esta promesa, diez, quizás veinte, fuera cual fuera la respuesta hoy era el día, el día en que Eliwood arribaría a Ostia para llevar a cabo su tan anhelado duelo, quizás pareciera un juego de niños frente a ojos ajenos a ellos, pero para Hector este duelo significaba mucho más que un juego o un entrenamiento eran esos segundos en que todos los momentos que pasaron juntos, todas aquellas anécdotas de antaño salían a la luz, quizás en formas de palabras o solamente en el regocijante sonido del frio acero impactando frente a ellos.

Dos meses habían pasado ya desde la última visita de Eliwood a Ostia, dos meses ya desde su último encuentro, el acostumbraba ir de visita cada cierto periodo de tiempo, pero estaría muy ocupado al igual que Hector con todos los acontecimientos que están pasando, este día se pondrían al tanto de todas esas cosas que no se pudieron decir hace ya dos meses además de discutir temas relacionados con Lycia.

Era de mañana, el dulce manto del amanecer cubría los cielos de toda Lycia, Hector se había levantado como de costumbre a atender sus deberes como marques, anticipando la llegada de Eliwood a Ostia procuro tener todo en orden para que no lo regañara, saludando a cada uno de los guardias que yacían en sus respectivos puestos, se dirigía a su estudio atravesando largos pasillos y pasando a un lado del patio interior, deteniéndose unos cuantos segundos para recordar todos aquellos duelos que han tenido en ese patio, Hector podía visualizar perfectamente a los dos chocando fino acero frente a él, grandes recuerdos pasaron por su mente antes de decidir proseguir su camino, (-31 encuentros, 13 victorias, 13 derrotas y 5 empates…si son esos no cabe duda) arribo a su estudio, saludando a los dos guardias que su puerta vigilaban para así ingresar.

Empujando las dos grandes puertas, para así ingresar al estudio, un estudio acogedor para la mayoría, no gozaba con los mayores lujos por gustos de Hector los necesarios únicamente, en las paredes mapas por varias partes, señalados con diferentes rutas por las cuales se podía acceder a las distintas partes de Lycia, pequeñas librerías repletas de libros, algunos esparcidos por la habitación, su escritorio que estaba colocado frente a las grandes ventanas, que por las cuales se podía visualizar toda la ciudad de Ostia, Hector paso horas en ese pequeño cuarto, pensativo, leyendo informes sobre todo lo que está ocurriendo e ideando un plan para detener esta catástrofe que se avecina en todo el mundo.

Las horas pasaron, no debería tardar en llegar Eliwood, Hector se retiró de su estudio para así poner rumbo a su habitación, luego de rodear casi todo el castillo, llego a su habitación donde estaba la única cosa que le faltaba para poder recibir a su compañero, su hacha la cual lo sigue acompañando después de tanto tiempo, de vuelta al patio interior de camino iba diciendo a cada uno de los que se topaba fuera guardia, cocinero o mucama que se encontraría en patio.

Una vez en el patio se colocó en el centro apoyando su hacha contra el suelo y quedando con sus manos apoyadas sobre ella, no paso mucho tiempo hasta que se escuchó el fino deslizar de una hoja justo detrás de él, Hector levanto su hacha y la hizo girar levemente para así girarse lentamente para encontrarse con su tan anhelado compañero frente a él, - Llevo todo el día esperando aquí parado, ¿cómo piensas remediar eso? expresando de forma burlona, levanto su hacha hasta quedar a la par de la hoja de  Eliwood y con un leve movimiento de muñeca hizo sus armas sonar fuertemente, dando por iniciada la tan querida promesa que han mantenido durante tanto tiempo.


Última edición por Hector el Lun Ene 04, 2016 2:07 am, editado 1 vez
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Sáb Nov 28, 2015 9:12 pm

La presencia de Hector le sentaba bien, no cabía duda de ello. Así como crecer a su lado le había despojado de muchas delicadezas innecesarias y actitudes altivas, demasiado noble en espíritu para su propio bien, el sólo estar en su presencia le traía cierta calma. No olvidaba, de ningún modo olvidaba la peligrosa época en que se encontraban ni la incertidumbre de aquellos días, pero allí, en el interior del ya conocido castillo y en compañía de su amigo, podía sentirse más tranquilo. Sonrió al verle girarse, recibirlo con su gesto confiado y su imperiosa voz.

- Muy buenas tardes a usted también, Marqués Ostia. - Correspondió con una leve inclinación de la cabeza, sin bajar la postura en que sostenía su arma. Era menester comenzar con un saludo apropiado, de cierto modo divirtiéndose con dejar continuamente en evidencia las pequeñas carencias en la etiqueta de su amigo. Él mismo, por su parte, lograba relejarse lo suficiente a su alrededor como para dejar de lado el usted y tratarle con completa confianza. - ¿Cómo que parado aquí todo el día? Podías retarme cuando llegara, hacer tamaña torpeza es culpa tuya, nada más. Venga. - Hablar de aquel modo habría sido una horrible descortesía hacia cualquier otra persona y lo cierto era que si hubiesen otros cerca, probablemente no se atrevería a actuar como actuaba con él en privado. Pero aquella era otra regla de sus encuentros, una no oficial, pero que a efectos prácticos se había generado: nadie podía participar ni interrumpir sus duelos, lo cual les permitía a ambos desenvolverse mejor.

El enorme filo del hacha se apoyó con impresionante precisión contra el delgado filo de su espada, sin el menor temblor en la mano de su dueño. Le servía como demostración de lo poco que pesaba el hacha en la mano de Hector, o quizás del control que había logrado ya sobre su manejo, midiendo la fuerza exacta a ejercer. Un filo chirrió contra el otro y Eliwood cedió, como sabía que le convenía, girando su espada con un gesto mínimo de su muñeca, desviando la fuerza ejercida hasta quitar su arma de debajo de la ajena. Si se trataba de enfrentarse a Hector, medir fuerzas de frente no era una opción. Sabía sus ventajas y desventajas frente al marqués y la fuerza pura no era algo en lo que tenía oportunidad de superarle, mas sí en precisión y velocidad. Servirse de ello le había traído cuantas victorias había conseguido frente a él.

No dudó en ponerse en movimiento, adelantándose rápidamente. Hector tenía una mayor área de alcance con el hacha de la que tenía él con la espada y entre más distancia le diese, más difícil sería para él, pues con el hacha podría repelerlo; por otro lado, si se acercaba lo suficiente le haría complicado maniobrar con un arma tan pesada. Adelantándose un par de pasos se metió casi que contra el pecho del otro noble, blandiendo su espada en un amplio gesto hacia arriba, como si cortase por la mitad de su pecho. Había una pieza de armadura de por medio, a lo sumo conseguiría marcarla, pero en aquello consistían sus pequeñas victorias: saber que los ataques conectaban, no así lastimarse verdaderamente.

- Hay mucho que deberíamos de discutir, ¿sabes? Ha sido demasiado tiempo sin comunicarnos. - Pese a la situación habló con la misma calma de siempre. Lo apropiado había sido preocuparse de tener una reunión formal primero y pensar en su duelo después, pero así estaban resultando las cosas. Lo bueno de tratar con Hector, sin embargo, era que no necesitarían un acta redactada para todo y no habría problema en mezclar la reunión con el duelo. - Supongo que no hay problema en intercambiar informes mientras estamos, ¿no? ¿Cómo se encuentra la situación aquí? -
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 30, 2015 10:35 pm

Su habilidad con la espada era notable, no había disminuido en lo más mínimo en todos estos años, con gran agilidad Eliwood tomo la iniciativa en contra de Hector proporcionándole así un ligero corte en su armadura sin embargo ese pequeño rasguño era suficiente para darse cuenta que el golpe había conectado, Hector sabía que no podría ganarle a su compañero en velocidad, pero si en fuerza, levanto su pierna derecha en cuanto Eliwood termino su ataque lo empujo levemente para ganar un poco de distancia, inmediatamente piso con fuerza y con un leve giro de muñeca coloco su hacha en el ángulo preciso para que impactara entre sus pectorales, pero apenas había rasgado sus ropas el golpe no fue tan preciso como el esperaba.

Hector retrocedió lentamente unos pasos mientras giraba su hacha con la fuerza de su muñeca mirándolo fijamente a los ojos, -Sabes que nunca he tenido problema con eso, en cuanto a la situación no ha cambiado mucho desde el ataque, debemos encontrar una forma de detener a los emergidos y evitar que sigan movilizándose con tanta libertad. Lentamente comenzó a moverse alrededor de Eliwood sin quitarle los ojos de encima ni un segundo, debía estar atento para lanzar un contraataque si quería ponerse en ventaja.

-En cuanto a ti, cuéntame ¿qué tal van las cosas en Pherae, es raro que no pases por aquí un par de veces antes de nuestro acuerdo? Pasaban segundos que parecían horas por la presión que se sentía al estar combatiendo con su compañero, aunque fuera solo un entrenamiento la atmósfera se tornaba pesada para cualquiera, la concentración que yacía en el patio en ese momento no tenía explicación. – ¿Recuerdas el día que hicimos el juramento? “Si fuese atacado un país de Lycia, todos lucharan como uno solo” ¿crees que hemos honrado ese juramento de hace tanto tiempo?

Paso a paso se iba adelantando muy, lentamente, esperando el momento preciso para lanzar su ataque, - Ostia siempre fue conocida por su gran poder defensivo, sin embargo, estas criaturas has podido sobrepasar la muralla sin que nadie lo notara, haciéndonos quedar en ridículos, estoy…estoy seguro que si mi hermano estuviera aquí esto no sería de esta forma. Hector no tenía pena ni vergüenza de hablar estas cosas con Eliwood ya que era el que mejor lo conocía después de tantos años el uno al lado del otro, - Eliwood, unamos nuestras fuerzas por el bien de Lycia! Hector tomo impulso para dar un leve salto, en el trayecto hizo girar su hacha para colocar su filo hacia abajo y lanzo su golpe a medida que descendía esperando que impactara en su compañero. A lo lejos las miradas de ambos parecían cruzarse sin importar que fuera lo que ocurriera en el combate, era digno de admirar a tales personas con tan fuertes lazos entre ellos.


Última edición por Hector el Lun Ene 04, 2016 2:07 am, editado 1 vez
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Dom Dic 13, 2015 11:20 pm

Quizás había dejado demasiado tiempo pasar entre aquel y el último encuentro; había olvidado que Hector era perfectamente capaz de usar algo tan simplón y carente de elegancia como empujar con el pie o la rodilla. Sorprendido por el gesto más que cualquier otra cosa, no hubo forma en que Eliwood se viese preparado o pudiese reaccionar, ganándose no sólo una suela en el estómago, ensuciando levemente su ropa, sino enseguida un inclemente blandir del hacha. Retrocedió, a sabiendas de que había perdido el acercamiento, aunque no pudo evitar llegar a ser rozado por el arma ajena. Realmente debió de recordar que no podía usar una prenda particularmente cara en un entrenamiento con Hector, llevar algo que le dolería ver rasgado no era nada menos que su culpa.

- ¡Hector! - Con un claro tono de reproche en su voz, gesticuló hacia la marca polvorienta que el golpe en su estómago había dejado. Para su suerte no había sido tan contundente como para quitarle el aire, mas al regresar a su postura, no pudo sino tomarse la molestia de sacudir su ropa, quitándole como podía la suciedad. Con un pesado suspiro se enderezó. - Realmente debo de cuestionar tus métodos, dudo que algo tan brusco como patear acabe por servir en el campo de batalla. - Criticaba por la suciedad en su ropa, nada más, aunque ciertamente no sería él el siguiente en usar tales métodos en un campo de batalla real. Dignaba a sus enemigos más de lo que merecían, quizás. La rasgadura en la ropa a la altura de su pecho no le preocupaba tanto, era un corte limpio que no había alcanzado a cortar la piel, aunque claramente era un punto a favor del otro marqués.

Debía de estar más atento, anticipar cosas similares. Vigiló con atención a su oponente, apenas asintiendo con la cabeza a sus palabras. Una expresión seria e ilegible se dibujó en su rostro mientras preparaba su espada, alzándola medio camino hacia la altura de su pecho. Mediría, aguardaría una oportunidad para otro golpe. Acercarse de frente y sobreponerse así como así no era una posibilidad, no con alguien que sabía lo que hacía. Al ver que se movía respondió en reflejo, apenas uno que otro silencioso y corto paso para poder mantener la distancia que se llevaban, tomándose el tiempo de responder con tranquilidad. - Las cosas están bastante mejor. No he malgastado este tiempo, te aseguro. Me he visto en pocas posibilidades de salir de Pherae, y en la medida en que lo he conseguido, ha sido para muy específicos propósitos, que lamentablemente no han incluido visitar a mis amistades. Pero ha sido de provecho, después de todo. Traigo más de una buena noticia. - Y pese a la confianza, pese a los años que compartía con el otro y pese a la privacidad del sitio, no podía evitar hablar del modo cuidadoso, extenso y prosaico de un noble que no sabía ser nada menos. - Pherae se ha mantenido bien hasta el momento, las cosas podrían ser mejores, pero creo que pronto lograré librarnos mejor de esta terrible plaga. Con un poco más de tiempo.-

No se explicó en toda extensión, pues veía ya cierta tensión en los gestos de su compañero, que le indicaba que pronto se movería. No había sutileza en la técnica de Hector, no habían golpes leves; cuando atacase, probablemente sería con intención de derribar y no podría permitirse recibir un sólo golpe directo. Sus palabras le turbaron un tanto, la mención de la promesa que otrora unía a Lycia y que, a sus ojos, se demostraba incumplida y deshonrada ya; era una culpa que reconocía y aceptaba. - Hemos faltado gravemente a esa promesa. No sé si estemos aún en derecho de repetirla, habiendo caído nuestros aliados, uno a uno a nuestro alrededor, en lugar de triunfar o caer todos nosotros juntos. - Declaró con firmeza. Habían ido en auxilio de sus vecinos, en su momento, pero el resultado seguía siendo el mismo: ellos habían caído y quienes habían podido salvar aún sus tierras, las habían salvado. Tan sólo 3 marqueses, de entre más de una docena que habían dado su juramento. Yacía allí el peso de sus coronas, la responsabilidad de aquellos que sobrevivían. Afirmó su agarre en su espada y dio un paso atrás, cauteloso. - Pero si necesitas de mi ayuda, te la daré. Y si soy capaz de servir a otro de mis aliados, haré lo que me sea posible aún. Sólo debes de pedirlo, si te ves abrumado. Un buen gobernador sabe cuando ostentar sus fuerzas, tan bien como sabe cuando aceptar sus carencias y recurrir a ayuda. - Dio una leve sonrisa, reasegurando como podía a su amigo. Llenar el espacio que Uther había dejado no era fácil tarea, pero Hector era quien estaba allí y dudaba que Ostia le viese con malos ojos.  - Estando así las cosas... he de asumir que no estás en condiciones de auxiliar a nadie más, ¿no es así? ¿Ni a otro marqués de Lycia en un momento de suma necesidad, quizás? -

Finalmente el movimiento ajeno llegó. La sombra del otro se cernió sobre él al lanzarse en el ataque y, ágil, el marqués de Pherae se adelantó bajo su oponente, dando una precisa estocada con su arma, un ataque que habría perforado el estómago de un enemigo de lado a lado, si allí lo dirigiese; mas se trataba de alguien a quien no deseaba lastimar y se limitó a rasgar apenas su costado, regresándole el daño a su ropa y dejando apenas un fino y superficial corte en la piel. El movimiento le dejó sin distancia entre él y Hector, algo que sabía poco conveniente, y se apresuró a intentar retroceder.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 21, 2015 8:00 pm

-No te quejes, tú me hiciste besar la mano de un niñato presumido. –dijo claramente refiriéndose al príncipe Marth que había partido ya hace un tiempo. El marqués de Pherae no era para nada ingenuo y conocía todas las mañas de Héctor a la hora del combate, con gran agilidad se adentró en el espacio del marques de Ostia y asesto un golpe preciso en su cuerpo, sin lugar a duda se contuvo al momento de dirigir su ataque. –Agh -expreso al ver que el golpe había conectado. Viendo que Eliwood retrocedía imitó el movimiento y tomo distancia el también, ya que estaría muerto si no fuera que se contuvo así que decidió tomar posición inicial nuevamente era la costumbre al ver que uno de los dos encestaba un golpe así de preciso. –Sobre eso, no ha salido tan mal, hemos llegado a un acuerdo que nos parecía justo a ambos y se ha marchado sin más, pero sigo diciendo ese chico necesita entrenamiento real y no como el que ha estado teniendo hasta ahora, quizás en algún momento le haga una visita, ¿estaba lastimado verdad? se le pudo notar en su rostro cuando mencione a los emergidos.-Dijo mientras recobraba su postura. –Estoy seguro que si recibiera entrenamiento real y no solo el inculca miento de ellos, llegara a ser un buen espadachín, incluso mejor que tú me atrevería a decir. Ciertamente estaba preocupado por el príncipe y su falta de entrenamiento físico, Héctor pensaba que sería un golpe muy fuerte si llegara a caer en batalla, especialmente para el continente de Akaneia, eso desembocaría en muchos problemas incluso para el resto de los continentes.

El marques tomaba su tiempo para iniciar su siguiente ataque, ciertamente no era un combate real, pero estaba por debajo en el marcador. –Ya que sería nuestro aliado me di el lujo de darle algunos detalles sobre lo que he llegado a descubrir sobre el patrón de los emergidos, sin embardo es solo eso, no he podido averiguar nada más, solo deducciones simples como que podrían tener alianzas o estar conquistando lo más rápido posible el uno antes que el otro en el caso de Tellius y Akaneia. –Dijo con una voz firme y seria mientras comenzaba a doblar sus rodillas deslizando lentamente hacia el frente las plantas de sus pies.

Tomando un fuerte impulso inicio su carga en contra del marqués de Pherae, una táctica muy arriesgada ya que él era más veloz que Héctor, sin embargo, espero a estar a rango de la hoja del marques para hacer una finta hacia un lado, impulsándose con la fuerza que le proporcionaban sus dedos de los pies dio un pequeño salto hacia un lado, dejando deslizar sobre su mano el mango de su hacha para así conseguir mayor rango de golpe que el pelirrojo, giro todo su torso para mayor impacto, el rango era suficiente para impactar de seco en el pecho del marques sin embargo esa no era la idea inclinándose levemente hacia atrás redujo ese rango y asesto un golpe en las hombreras de Eliwood al saber que no solía llevar ni siquiera una cota de mallas un golpe en ese punto podría ser letal. Dando un solo paso hacia atrás, volvió a posicionarse, llevando el hacha un poco hacia atrás, preparándose para su siguiente ataque.

El marqués de Pherae logro captar toda la atención de Héctor al mencionar a otro marquesado –¿Otro marqués? ¿te refieres al marquesado de Caelin? Explícate Eliwood tienes toda mi atención.
Eliwood no podía estarse refiriendo a otro marquesado, de no ser el de Caelin ya que se aun presente pero en mal estado, sin embargo, como a mencionado algo sobre prestar ayuda lo inunda aún más de curiosidad.
-Sabes muy bien que nunca he tenido problemas en prestar mis servicios tanto a ti como a cualquiera, mientras sea por el bien de Lycia. –declaro dando pequeños pasos hacia le marqués. -Más aya de tu respuesta, déjame comunicarte que dentro de un tiempo planeo hacer un viaje hacia distintos continentes, aun no es nada seguro pero quería que lo supieras antes que nadie. -expreso dirigiéndose a la persona en la que más confiaba. -¿Razón? creo que solo con informes no podre descubrir nada sobre los enemigos, la información es parte crucial en una batalla, la cual mi amigo careásemos de ella en estos momentos,seguramente visite a Marth y investigare cual fue su táctica para dejar libre de enemigos a Altea, sin embargo hay otros asuntos de que ocuparse aquí en Lycia por lo que veo. -dijo dando un fuerte paso hacia su compañero quedando a rango de golpe de amos.


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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Sáb Dic 26, 2015 11:30 pm

Tardó unos momentos en caer en cuenta de a qué se refería el otro marqués, mas apenas comprendió no pudo evitar echar a reír, conteniéndose y cubriéndose la boca con una mano enseguida. No podía creer que, de entre todo lo que había sucedido, Hector recordara con resentimiento algo tan minúsculo como tener que besar la mano de un adolescente. - Oh, por favor, sabes que es un gran favor el que te hecho, no puedes resentirmelo por ese detallito... ¡ojalá hubiese estado allí para presenciarlo! - Intentó no perder su postura entre risas, no distraerse demasiado, seguían en combate y aunque se lo tomase con tranquila actitud, no era nada hecho a la ligera. Aquello se resolvió por sí sólo en breve, sin embargo, pues apenas Hector mostró interés en las habilidades combativas del nuevo aliado, Eliwood dejó de reír y mostró en su lugar una expresión profundamente consternada.

Sospechaba a qué iba todo aquello. No le molestaba que Hector compartiese información o que la buscase de un aliado, el intercambio era simplemente algo normal, pero ese interés en sus capacidades le daba a pensar distinto. - Lo que estás intentando decir es que debería poner al príncipe a entrenar contigo, y dioses, no, no estoy seguro de conservar su visto bueno si hago tal cosa. ¡Además de que le romperías! - Acusó rápidamente. Saltaba a conclusiones, sí, pero lo hacía en mayor parte porque conocía lo suficientemente bien a su compañero. - Y no niegues nada, estimado marqués Ostia, porque he sabido lo que hacía al encargarte la preparación de mi propio sucesor. Se ha visto como resultan las cosas. Me alegra y me alivia muchísimo que lograses una alianza, pero vigilaré que no vayas repartiendo retos, por el bien de todos. - Le dio una mirada de profunda desaprobación y apresuró su siguiente ataque, al menos para darle menos tiempo de argumentar.

Sin embargo, fue Hector quien actuó primero y Eliwood prontamente se arrepintió de darse prisa, pues entró más de lleno aún en el rango de algo inevadible, un blandir del hacha tan fuerte y tan certero sobre su blanco, que sintió un dolor contundente esparcirse a través de su hombro, a la vez que era empujado. El dolor hizo su pulso temblar, mas no le impidió apresurarse a recuperar el balance, y desde el cercano lugar que tomaba cobrar su venganza: adelantó el sable en una estocada que tan sólo falló gracias a que el otro hombre proseguía en movimiento, pasando cercanamente bajo su brazo y atravesando sin problemas la capa detrás. Retrayendo el arma volvió a dar una, dos estocadas en directa seguidilla hacia adelante. Le escuchaba, en ningún momento habría de perder atención, mas una mirada mucho más seria se dibujaba en sus facciones ahora.

- Entiendo. Si hay pistas que puedas seguir, por favor ve y síguelas. Ir a ver las cosas con tus propios ojos y resolverlas con tus propios puños ciertamente suena más como tú. Si bien a menudo tengo asuntos fuera... - Se silenció entonces para girar el cuerpo levemente, adelantándose, presionando al más alto de estocada en estocada, buscando acertar en la amplia armadura de su pecho. - Haré lo posible por estar cerca y cuidar de Ostia por ti. Hay mucho que aquí puedo y debo hacer. Aunque extrañaría los tiempos de estar ahí afuera contigo, pelear a tu lado. - Esbozó una leve sonrisa. No eran recuerdos felices, jamás había disfrutado realmente pelear, pero eran tiempos mejores. Por sobre todo, tiempos más simples.

- La buena noticia que he traído es, en efecto, sobre Caelin. He encontrado a la heredera directa, Hector. Y está en camino a casa. - Finalmente dijo. Sospechaba que de conocer a la muchacha, se habrían llevado de maravilla, aunque no era algo que tuviese tiempo de sacar a luz en ese momento. Mantenía su concentración en lo que hacía, en los cortos pasos que daba para acompañar al movimiento de su espada, buscando constantemente el roce, un punto más a su favor.  - Deseo ayudarla. Las cosas son un poco complicadas ahora, lo sé, y es demasiado pedir auxiliar sitios tan perdidos cuando no están a salvo nuestros propios hogares, pero... aún así, deseo ayudarla. - Alzó la mirada brevemente al rostro de su contrincante y la culpa tomó su voz, bajando su volumen. - Al menos por Lycia. Por la promesa que fallamos en cumplir. Siento que se nos presenta una segunda oportunidad de honrar esas palabras. -
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 04, 2016 5:01 am

El marques había logrado esquivar el ataque de su contrincante sin lugar a duda una hazaña al ver la diferencia de velocidad entre ambos, aun así, Eliwood tenía una técnica formidable con la espada consiguiendo acertar diversidad de estocadas al marqués de Ostia. –Sí, sé que fue un gran favor y te lo agradezco, sin embargo, no puedes negar que a ese chico le falta entrenamiento en el campo de batalla quizás mis métodos sean bruscos, pero sin duda sería un buen preparativo para cuando tenga que enfrentar una situación realmente pavorosa, sin embargo, entiendo tu preocupación por el joven, si no he de ser yo debes de ser tu Eliwood quien le muestre el camino de la espada, seguramente se sienta más a gusto ante tu estilo de luchar. –dijo retrocediendo unos pasos al recibir esos golpes en su armadura.

Una sonrisa de dibujo levemente en el rostro del marques al ver sus recuerdos regresar de los días de antaño en donde luchaba codo con codo con su compañero de toda la vida, mas haya aun de los combates que se libraban un sentimiento de tristeza se hacía presente en su sonrisa al recordar también a sus antecesores tanto como su hermano como al anterior marqués de Pherae. –No te preocupes estoy seguro que honraremos sus memorias, no solo las de ellos sino las de todos los que han permanecido a nuestro lado.
Por más amargo que fuera el sentimiento que recorría su cuerpo en ese momento, tomo nuevamente su postura de combate ante el acero del marques.

El combate seguía su curso habitual con subidas y bajadas de distintas velocidades por parte de ambos marqueses tomándose unas pequeñas pausas para intercambiar palabras el uno con el otro. La atención del marques fue depositada sobre el pelirrojo al escuchar que había encontrado a la heredera de Caelin. –¿Pero donde fue que la ubicaste? Aún más importante ¿cómo sabes que es la verdadera heredera y no una impostora? No soy de criticar tu palabra, pero me gustaría conocer la respuesta a esas preguntas. –expresaba mientras se preparaba para efectuar un ataque antes el marqués de Pherae, aunque no debía lanzarse des precipitadamente ya había recibido el daño suficiente como para estar muerto si esto fuera un combate real.

El peliazul notaba las honradas palabras de su compañero al decir que quería ayudar a la que él consideraba heredera legitima de las tierras de Caelin. –Bien en ese caso tienes mi apoyo, en cuanto a ese tema, me gustaría conocerla en algún momento si es quien dice ser, la juzgare con mis propios ojos y por sus acciones como es debido. –el peliazul dejo su andar e hizo algo que tenía pensado hace ya un tiempo.
Tomando así con ambas manos su hacha en vez de con una sola ya que era un entrenamiento no tenía nada que perder, estaba al corriente de que disminuiría considerablemente su movilidad e incluso su rango de ataque, pero Eliwood se vería en una situación desfavorable hacia su persona al tener que atacarlo quedando expuesto a un ataque de tal magnitud el cual se debía a que Héctor aplicaría con totalidad toda su fuerza e incluso todo el peso de su cuerpo en un solo ataque.

Héctor coloco ambas manos frente a el sujetando así el hacha apuntando hacia el pelirrojo se limitaba a seguir con la mirada a su contrincante apuntando el arma hacia su persona, adelanto levemente su pie derecho e ejerció tención en su pierna izquierda levantando levemente su talón para efectuar un ataque al tope de la rapidez que se le era permitida por tener un cuerpo tan grande, levanto ambos brazos por encima de su cabeza hasta que el arma quedara por encima de la frente, doblando levemente los codos sosteniendo aun así la postura, no cabía duda que era una escena de gran tensión para el que se encontraba frente a él, clavando su mirada en su compañero se limitó a esperar su ataque, confiando en su rapidez para asestar el golpe con precisión sin lastimar a Eliwood.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Miér Ene 06, 2016 10:51 pm

- Descuida. Le mantendré cerca de mi y le ayudaré en lo que deba. Con un contacto de esa importancia, y con los recursos que posee, sé que debo ser cuidadoso. - Dijo, aliviado. Encargar a Hector el entrenamiento de alguien no era asunto ligero, era afortunado contar al príncipe de Altea salvado de ello, aunque su propio descendiente no corriese con la misma fortuna. Uno a la vez estaría bien. De la diplomacia se encargaría él y creía estar particularmente bien encaminado en cuanto a la alianza con Altea.

De igual modo, era bueno saber que el corazón del otro marqués descansaba en el mismo lugar que el suyo. No debía de sorprenderse, era extraño que difirieran en ideales, especialmente si se trataba de Lycia, mas no quitaba que le alegrase contar con su visto bueno. Pedir que se ocupasen de asuntos externos cuando tanto más difíciles eran los internos era ya bastante; pedir que volviesen su atención nuevamente a territorios que se consideraban perdidos no era nada menos que excesivo. Eliwood pecaba en ser lo suficientemente idealista para creerlo posible, eso era todo. Y como siempre, Hector tenía más dudas al respecto de las que el marqués de Pherae había sostenido en su momento, mas negando suavemente con la cabeza las disipó enseguida.

- Ha sido en Sacae, donde el marqués Caelin dijo que debía de estar. No me cabe duda que es ella, estoy seguro de que cuando la veas concordarás conmigo. - Dijo. Pruebas concretas, no las tenía realmente. Tan sólo el amplio parecido familiar, considerando que Eliwood había vivido lo suficiente para conocer a un par de mujeres de la familia de Caelin. Y por supuesto, la palabra de la mujer, a quien había considerado más que honesta. Débiles argumentos en sí. - La he escoltado hasta Lycia, no sé con exactitud donde se encuentra, pero creo que pretende ir directamente hacia Caelin. Si pretende retomarlo, necesitará tropas... - Y allí era donde entraba él, en teoría también Hector, aunque pensarlo era adelantarse mucho aún. - Sé que no tenemos exactamente de sobra. Pero, contando con tu apoyo, me resta sólo ver cómo se desarrollan las cosas. Si llega el momento de actuar, te enviaré un llamado enseguida. -

Algo le decía que, por el momento, la conversación terminaba. Quizás el serio gesto en su contrincante, quizás el cuidado que aplicaba ahora a su postura o la tensión de sus manos alrededor del arma. Arqueó una ceja, cuestionando tácitamente qué pensaba hacer, mas se rehusó a retroceder cuando se sentía en ventaja; no debía darle demasiado espacio, había tomado repetidos duelos y numerosas heridas innecesarias aprender eso respecto a Hector. Por amenazante que se viese y pese a que toda lógica indicaría que debía alejarse antes de recibir un ataque directo, Eliwood apenas aguardó a verle levantar los brazos para lanzarse adelante.

La postura era demasiado abierta. Con ambos brazos alzados, dejaba su torso expuesto y aunque el tiempo por el que tal abertura duraba fuese poco, confiaba en sí mismo para aprovechar los segundos. Se acercó casi que contra él, cambió la espada de su mano diestra a su zurda, y de revés la blandió contra el costado de la armadura ajena. Fino y preciso, el filo del sable rozó la unión entre una pieza y otra, cortando no la piel debajo, sino las correas de cuero que unían y sujetaban la armadura en sí. Divididas estas, las piezas decayeron enseguida. Si exponía su pecho, todo lo que necesitaría sería amagar una estocada sin contacto sobre su corazón para tomar una victoria.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 10, 2016 4:02 am

El marques estaba en posición aun, esperando el movimiento de su atacante, tenía e claro que debía detener el golpe con precisión porque sería capaz de lastimar seriamente a su compañero.
Con gran agilidad el pelirrojo se abalanzó sobre Héctor al instante que sus manos se elevaron por encima de ser cabeza. Los músculos de ambos brazos se vieron tensionados al iniciar el aplique de fuerza sobre su arma, aun mas lo de sus piernas pues debía dar un muy suave paso al frente sin perder la postura.

El marques no predijo la jugada del pelirrojo su movimiento al cambiar el arma de lugar fue algo extraordinario pero muy digno de él. Inflo los pulmones manteniendo el aire concentrado en su estómago, cuando el pelirrojo mostro lo que pretendía al cortar las correas de la armadura de Héctor.
Eventualmente la armadura callo siendo que no tenía agarre alguno, aun con el pecho al descubierto, el peliazul no vio un movimiento letal por parte de su compañera, fue ese momento donde movió su pie derecho hacia la derecha seguido del izquierdo, quedando así unos centímetros fuera del rango de un golpe letal a su pecho.
El pie derecho únicamente se deslizo a unos centímetros por el suelo, era justamente lo que necesitaba, inicio el bajar de su arma instantáneamente que se escuchó su armadura golpear el suelo.
Descendiendo su hacha al mismo tiempo de que su pie izquierdo se posicionaba paralelamente al derecho, apunto a la clavícula derecha del pelirrojo controlando el rango con el que le daría aun así era difícil asestar entre la hombrera y el cuello, pero no dudo en sus habilidades y prosiguió con su ataque.

El momento en que su pie termino de alinearse con el otro dejo caer todo su peso sobre se delantera quedando sus rodillas levemente flexionadas, tal fue la precisión que apenas consiguió rozar la piel de su compañero, si ese hubiera sido un golpe real lo hubiera decapitado seguramente. Viendo que había tenido éxito continuo con el movimiento, pero en una zona no perjudicial y detuvo su ataque. -Es cierto que no tenemos tropas de sobra, pero me molestaría aun más si no me llamaras para cuando de deba recuperar el castillo. -dijo quedándose en donde había finalizado su ataque. -Bueno párese que yo gane, ¿no crees? -dijo dibujando una sonrisa en su rostro.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Lun Ene 11, 2016 2:08 am

El ruido de la armadura al caer fue seco y contundente, afín al peso que las piezas tenían; una buena defensa, sin duda, pero algo que para Eliwood habría sido imposible de cargar en el campo de batalla sin reducir tremendamente su velocidad y su desempeño. Por supuesto que no parecía significar tal incomodidad para Hector, no menos que el peso de las hachas que manejaba, mas desconocía si estar sin aquella armadura le representaba una desventaja o una mejora. Quitársela era tomar un pequeño riesgo, pero cumplía de igual modo su cometido como distracción momentánea, así como método de exponer un punto débil más grande y más fácil de atacar que su cuello. Sólo necesitaba un golpe más.

Y era otro riesgo estar allí, tan cerca de rango a alguien que no necesitaba más que un sólo y buen golpe para tumbarlo y reclamar victoria, pero era un riesgo que en cierto modo le divertía tomar. Ponía la velocidad en que Hector consiguiese atacarle, contra la que necesitaba él para la maniobra realizada, regresar el florete a su mano dominante y asestar el golpe final; lo intentó, aún así, decidiendo al último momento que sería más veloz simplemente hacerlo con la zurda, y dio una estocada en intenciones de detenerla justo frente al pecho de su mejor amigo. Hector cambió su postura, sin embargo, y dos cosas sucedieron entonces que el pelirrojo no había anticipado: su ataque conectó cuando no debía, razgando la ropa ajena y lastimando su piel, y a la vez no dio donde debía, dejando en una herida limpia a través del pectoral en lugar de precisa sobre este.

Una tercera cosa inesperada sucedió a su vez, y aquella fue el peso del hacha contra su hombrera, luego el frío contacto contra el costado de su cuello. No esperaba que, estando tan cerca, Hector consiguiese aún el espacio para atacar, sin embargo lo había logrado, poniéndole en un efectivo jaque mate al mostrar un control más certero de su fuerza física de lo que creía haber conocido en su último duelo. No había sido Hector en ningún brusco además, sino el propio movimiento del marqués Pherae, lo que le había puesto tan cerca del filo como para obtener un roce de este, mínimo pero suficiente para que él lo notase. Se detuvo en seco y por algunos segundos ni siquiera respiró, conteniendo su aliento a la espera de que algo sucediese. El hacha se apartó de su cuello y terminó por bajar. El peligro había pasado y el duelo, de un modo u otro, había terminado.

Y Hector le hablaba tan jovialmente como siempre. Eliwood exhaló tendidamente, dejando ir la indescriptible tensión que se había apoderado de su cuerpo, antes de responderle. - Por supuesto que no lo omitiré, sé que es tu parte favorita~ Aunque ha de faltar bastante para ello. Entre tanto, había pensado que hay otra cosa de la que podemos ocuparnos. Se trata de... - Retrocedió, deteniendo sus palabras enunciadas en tan buen humor al mirarse tanto a sí mismo como a Hector. Ciertamente había llegado a dañarlo en una zona delicada. Esperaba que eso no significara que discrepaban otra vez, pero si lo pensaba, le parecía que había llegado primero. - Me parece que mi ataque ha conectado apenas un momento antes, amigo mío. Seguramente estarás de acuerdo en que en esta ocasión, es mía la victoria. - Replicó con calma, hablando en un tono tan diplomático como le era posible. Necesitaban dejar de tener esas confusiones, por seguro. Como restando importancia al asunto, se puso a revisar los daños, guardando su espada y tanteando la ínfima herida en el costado de su cuello, que apenas y había llegado a emanar un muy leve hilo de sangre.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 3:23 am

El marques se encontraba aun cerca de Eliwood, se retiró al ver que su compañero hacia lo mismo al enfundar su espada, el combate había terminado, los recuerdos de antaño habían sido mostrados entre ambos marqueses, no solo el chocar acero fue lo que sucedió en ese encuentro, los lazos entre los dos se encontraban tan fuertes al igual que el primer día que se hicieron camaradas. –Si sin dudo lo es. –dijo el marqués. Miro al pelirrojo examinando que tanto daño llego a causarle, pero lo más notable era la rasgada de su ropa. –Supongo que deberé pagarte la ropa. –dijo entre risas.
El peliazul frunció el ceño levemente en forma de duda al escuchar las palabras del marqués de Pherae. –¿Que el tuyo conecto antes? De que hablas Eliwood tu no conectaste ningu…
Detuvo su gesticulación al ver la herida que tenía sobre uno de sus pectorales, una cara de sorpresa se vio reflejada, como pudo ser que se le pasara tal herida. –Ah, a esto te referías, aun así, estoy seguro de que fue después de que yo diera mi golpe. –dijo el marqués.

Apoyo su hacha en el suelo, dejándose descansar sobre ella. –Si bien me golpeaste, solo hubieras perforado un poco, sin embargo, yo pude golpear tu cuello. –dijo con orgullo.
-Por eso digo que yo gane. –expreso Héctor. El marques miro a su compañero fijo por unos segundos. –Oye Eliwood, cuéntame, ¿que se sintió tener mi bota en tu pecho? –dijo el marques entre carcajadas. –Créeme debiste de ver tu cara en ese momento JAJAJAJA.
El marques tomo una pose más seria al recordar lo que su compañero estaba diciendo.
-¿De qué era que necesitábamos hablar? ¿te refieres a eso verdad? –expreso seriamente.

Sabía que se encontraban en tiempos complicados y debían llevarse a cavo muchas charlas de acciones a tomar, bajo un tema delicado como al que sabía que se estaban refiriendo ambos marquesados. Parecía a verse olvidado de nuevo de su herida la cual seguía sangrando.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Lun Ene 11, 2016 4:20 pm

Su ropa. Había olvidado por completo el asunto de su ropa, tan concentrado en el delicado lugar en que había recibido el filo del hacha. Apartando sus dedos, manchada apenas la punta del índice con un deje rojizo, bajó la vista a la ropa razgada y hasta un poco sucia, un gesto de desagrado dibujándose enseguida en su rostro. Odiaba la suciedad, Hector lo sabía, no podía evitar fruncir el ceño y mostrarse un poco más alterado de lo usual; podía ser y era, a menudo, un hombre que personificaba la elegancia, y sin embargo Hector lograba sonsacarle más de una actitud diferente.

- Arruinar mi ropa no te otorgará la victoria, Hector. - Reprochó a cuenta nueva. Se le dificultaba enojarse seriamente con él, en el fondo sólo estaba siendo quisquilloso, pero ver el desgarre en la fina tela partía un poco su corazón, tan apegado a todas sus prendas costosas. Hector parecía absolutamente entretenido con todo ello; cruzándose de brazos, Eliwood se negó a dejar aquello así como así. - Ahora no importa, esto está arruinado. ¡Después de que lo has pisado y ha sido dañado así, no puedo volver a usarlo! Simplemente no podría ponérmelo otra vez, más aún, no he traído cambio de ropa, así que quedarás a cargo de prestarme algo con lo que pueda regresar a casa después... - Se descargó de todas sus quejas y exigencias, culminando con un suspiro. Debía volver a su semblante usual, era impropio ser visto comportándose así. Tenía la confianza suficiente con el otro marqués como para actuar de tal modo, pero era tan inusual, que él mismo se desconocía de ese modo.

Cerró los ojos un momento, se compuso y se enderezó. Al abrirlos, con la mente un poco más clara entonces, reparó a cuenta nueva en la herida que se entrevía en la ropa desgarrada sobre el pecho de su compañero. Sí, era técnicamente un golpe mucho menos letal, pero el hecho era de que estaba sangrando, y bastante. - ¿No piensas atender eso? - Dijo, apuntándola. Aparentemente no. Se preguntó si debía de forzarle gentilmente un vulnerary en la boca, pero habría sido un gasto de recursos, cuando el sanador del castillo seguramente estaba disponible. - Me temo que me inquietaría un tanto hablar de temas trascendentales contigo sangrando en el suelo. Primero, al sanador. - Dijo, pasando tras Hector para darle un pequeño empuje en la dirección correcta, más bien una leve palmada, pues era consciente de no poder arrastrarlo a ningún lado. - Respecto a eso... sí, se trata de cierta iniciativa militar que he estado preparando. Ahora que contamos con un aliado que ensanche nuestras filas, creo que finalmente podremos ponerla a uso. Detalles, después de que te vea curado y me hayas traído ropa. ¡Andando! - Le instó, mejorando su humor a cuenta nueva al distraerse del aparente empate. Que, por cierto, permanecía siendo una victoria suya a sus ojos.
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2016 10:24 pm

No se esperaba una respuesta así viniendo del marques, él no era de enojarse de esa manera rara vez lo veía de esa forma con él, aun así, la peli azul no podía aguantar las carcajadas que le generaba ver a su compañero en tal estado. –Sí, lo sé, pero no deberías venir a entrenar con esos atuendos, aunque creo que la próxima ves ensuciare mis botas de excremento de Pegaso así podre verte enojado otra ves JAJAJA en verdad debes de ver tu cara en estos momentos.
Tal era la risa que le generaba ver a su compañero en ese estado que su cara parresia deformarse. –Ay como duele…pero vale la pena. –dijo agarrándose la herida que tenía. El marques dio un suspiro para calmarse unos segundos ya había sido suficiente. –Si ahora mismo iremos a atender esto, no te preocupes.

El marqués de Pherae había tocado un tema con el que pensaba llevar a cabo una larga charla pues no era nada que pasara de ser percibido ante todo lo largo del continente, incluso podría ser perjudicial para su alianza si se llegara a saber de tal incidente y que los marqueses se quedasen cruzados de brazos mientras todo se veía destruido. –Si pensaba hacerte una visita en algún momento para llevar a cabo una charla, ha sido bueno que vinieras. –dijo sacándose la camisa.
Estaba empapada en fluido, la enrollo y se la puse sobre la abertura para detener levemente el sangrado de la misma. –Ah si la ropa, veré si puedo prestarte alguno de mis ponchos JAJAJA. –digo entre dientes.
Se acercó a su compañero pasando su brazo por encima de su hombro. –Bueno, vámonos tenemos cosas importantes de las que hablar, además tengo hambre ¿Quieres comer? tu invitas…es broma es broma jajaja.
–dijo con un tono de gracia entre sus palabras.
De esa forma puso marcha a donde el sanador para que le pudiera ayudar a cerrar esa herida que se había generado en el encuentro, parecía una herida ante los ojos de cualquiera, para el marques era algo más que eso, era la prueba de una amistad que ha durado muchos años y piensa hacer que siga siendo así.
-Oye Eliwood…creo que he manchado tus botas con sangre. –dijo el marques mientras se retiraba con su compañero

Un día más había terminado, un entrenamiento donde todo se había dictado por el camino de la espada, la tarde comenzaba a caer mientras los marqueses se retiraban del campo de entrenamiento, más aún que un campo de entrenamiento, un campo donde podían ser niños de nuevo y ser ellos mismos el uno con el otro olvidándose de sus problemas durante cortos momentos. La promesa se había llevado a cabo tal como la primera vez que se realizó hace décadas.

Así fue como los marqueses se retiraron luego de otro día de promesas, tuvieron que planear varias cosas pos el encuentro, Héctor con su vendaje el cual lo hacía sentir vivo y Eliwood con…bueno Eliwood con su pocho.


FIN
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Re: Honrar una Promesa [Privado; Hector // Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Vie Ene 22, 2016 4:09 am

Tema cerrado.
80G a cada participante.

Hector ha gasta un uso de su hacha de bronce.
Eliwood ha gastado un uso de su espada de bronce.

Cada participante obtiene un incremento de +2 EXP.

Gracias al incremento de experiencia, Eliwood obtiene un nuevo skill:

Nihilismo - Cancela el uso de un skill, sea de un aliado, un enemigo u otro. El  lord puede seleccionar libremente el skill ajeno a cancelar, haciendo imposible el uso del mismo durante todo el tema; puede hacer esto apenas la otra persona utilice su skill para anular sus efectos, o antes de ello, mas no después de que ha sido utilizado y efectuado.
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