Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Miér Nov 25, 2015 4:15 pm

Su padre le había escrito por medio de su lechuza grisácea, Emporeón, quien entregó la misiva la noche anterior explicando los pasos que seguirían Sothe, el niño y él. La carta del primero llegó a la mañana siguiente, aunque su contenido se hallaba bastante desfasado en comparación con el reporte tan completo y elaborado que acababa de recibir horas ha. Todavía en medio del oscuro aura de la luna, ya había calculado con bastante margen de acierto lo que habrían de tardar en llegar para desplazarse hacia las afueras de la ciudad a la hora aproximada.

Fue con tiempo y un libro a mayores de su grimorio, uno de poesía en que recreando a base de suspiros, cada palabra le traía de vuelta una sensación ya casi olvidada, refrescante de recordar. -Ayyy, ¿qué estará haciendo él ahora mismo? -preguntó, en voz alta, mientras apoyaba el mentón en la palma de su mano y permitía que su mirada se perdiese en el infinito en que hacía la figura del extrañado, pero jamás reconocería aquella escena ni hablaría de quién era esa persona tan especial que en tal fase de enchochamiento letal la estaba manteniendo.

Siguió leyendo mientras Emporeón se arrimaba a ella y restregaba su cabeza contra su cabello rosado. Ella pasó su mano libre por la mejilla del ave, quien ululó somnoliento, acostumbrado a la noche y no a ser trasladado por el día. Ambos se acurrucaron hasta que vieron llegar en la distancia a los viajeros, entonces ella tomó ambos libros y se levantó para acudir a recibirlos. La lechuza salió volando hacia su amo original y ella trató de portar las cosas que parecían más pesadas para ayudarles, pues era debilucha pero estaba descansada.

-¡Me alegro tanto de veros a los tres de nuevo! Seguidme, os llevaré a la posada que ya he reservado y entonces podremos hablar. -les pidió, ya que era más conveniente que se asentasen antes de comentar nada del viaje. Había tres cuartos, ya que supuso que Sothe y el niño dormirían juntos. Estaba todo pagado por los trabajos que había realizado aquellos días, todo en orden. Al cabo de una hora de charla con su padre, acudió a la habitación de los dos restantes. -¡Sothe, te espero abajo cuando puedas! -dijo, tras haber llamado un par de veces a la puerta para asegurarse de ser oída. Bajó las escaleras de la posada, grimorio en mano y habiendo dejado la poesía en su propia cama, lista para lo que le iba a proponer antes de charlar con él. Estaba esperando a que hiciese acto de presencia.

-Sé que es inesperado pero, ya que ambos vamos a ingresar en La Guardia inmediatamente, creo que estaría bien que nos pusiésemos a prueba un poco. ¿Qué opinas? Nada mejor que conocer el estilo de combate de los aliados. -le propuso, mientras sostenía su tomo en posición de combate y manteniendo los biorritmos al máximo. Aquellos días anteriores habían sido para fortalecerse y aquella era la prueba final que necesitaba superar para sentirse digna como maga. No se trataba de quién ganasen sino de ofrecer una gran batalla. -¿Aceptas? Tú primero. -le cedió el turno, con amabilidad, ya que era ella quien le había abordado. Además, todavía tenía que ver si su respuesta era afirmativa. Estaba preparada para todo.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Sáb Nov 28, 2015 9:55 am

En un inicio aquel viaje se le venía a la mente como algo de lo más extraño, sí que en alguna ocasión había salido de Nevassa pero lo que le preocupaba precisamente no era salir de la ciudad donde siempre había habitado, había tomado la decisión de salir de allí incluso antes de tener la opción de poder ingresar en La Guardia, también había viajado como polizón en algún navío por su cuenta pero siempre volviendo a lo que podía interpretar como hogar después. Pero siempre había interpretado su hogar como el sitio donde estaba su gente querida y sin la dama de cabellos de plata en Nevassa ya no tenía ningún sentido comerse la cabeza por si realmente debía quedarse allí o de lo contrario tenía que deshacer las raíces que había echado en aquel lugar. Y se le hacía de lo más extraño estar viajando no con Micaiah, ni con nadie cercano a él.

Durante los días de travesía junto al padre de Saabirah, un hombre llamado Athos que aunque parecía un tipo de lo más extravagante desde el punto de vista del ladrón, también había demostrado durante aquellos días que era alguien en quien se podía confiar por sus conocimientos, no solamente podía interpretar mapas y evitar que Chris, el niño, y él hubieran acabado en la otra punta del continente sino que también parecía ser un hombre de buen corazón, le había transmitido una similar sensación que la que le transmitió la maga de cabellos rosados cuando conocieron a Argus. Aunque no habían hablado demasiado por el carácter que el ladrón tenía, no podía evitar sentirse de lo más nostálgico; aquello le recordaba demasiado a la dama de los cabellos de plata, también a algún otro camarada que habían hecho durante aquel tiempo en las calles más tristes y pobres de Nevassa.

Sabía que ingresar en La Guardia involucraba un cambio en su vida, todos parecían compartir unos ideales parecidos por el que él estaba dispuesto a luchar y con gente de buen corazón en sus filas. Pero estaba asustado de tal cambio; se había entregado a una causa en el pasado ya y ahora aquel fallo producía que se sintiera como si hubiera sido algo de utilidad durante un tiempo, que al no ser de utilidad nunca más podía ser tirado a la basura. No quería ser abandonado otra vez y durante el viaje con Athos y el niño, se sentía más unido a ellos por los momentos que habían compartido a lo largo de aquellos días y Sothe no quería ser tan cercano a ellos porque era un sentimiento que le asustaba.

Pero no tuvo tiempo de pensar más sobre aquello cuando ya se acercaron a la zona acordada entre el padre de la maga y la chica en cuestión, que parecían en contacto por una lechuza que llevaba los mensajes consigo. Pájaro que parecía como si fuera el primero en recibirlos cuando llegaron a la posada. No serviría de nada expresar su molestia por que le hubieran pagado la estancia en un lugar así, debido a que no disponía dinero para pagarlo así que después de saludar a la maga con un cabeceo, la siguió a la habitación que iba a compartir con el niño y ambos descansaron allí durante un rato. – Parece que después de tanto tiempo vamos a poder dormir en una cama decente. – Le dijo al chico, era evidente que ellos dos que se habían acostumbrado a dormir en los rincones de callejuelas no habían dormido en un colchón blandito durante mucho pero que mucho tiempo. Escuchó a la maga llamarle, realmente no tenía nada que desempaquetar así que sentado en un borde de la cama se levantó y antes de bajar volvió a hablarle a su joven compañero. – Voy a ver qué es lo que quiere, ha sido un largo viaje y estarás cansado. Quédate aquí y descansa, te hará bien. -.

Cuando bajó no esperaba que Saabirah fuera tan al punto de la cuestión y le pidiera realizar alguna especie de entrenamiento juntos, hacía bastante que no peleaba ni necesitaba de sus habilidades para sobrevivir así que le iría bien para calentar motores antes de ingresar en La Guardia. No sabía cuál era la especialización de magia de la chica pero también estaba algo interesado en saber cuál era mientras no le acertase directamente. – Que directa. – Después de decir aquello con su habitual voz que no denotaba demasiado interés, sacó rápidamente la daga que guardaba en una de las fundas de cuero que visiblemente llevaba en una de sus piernas. Sothe se agachó un poco para moverse mejor y rápidamente se movió hasta quedar cerca del cuerpo de la maga, sosteniendo la daga cerca del cuello de esta. – Entiendo que hay que tomarse en serio esto. ¿No? – Después de decir aquello, separó su arma del cuerpo de la maga y de un salto volvió a mantener cierto espacio entre ellos.

Acepto siempre y cuando no te reprimas o de lo contrario no podré saber de lo que realmente eres capaz. – Al menos por lo que conocía, los magos eran algo lentos con sus tomos mientras que uno de las principales habilidades innatas de los ladrones era su agilidad.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 28, 2015 3:58 pm

Aunque ninguno de ambos lo sabía, alguien les observaba desde uno de los cristales de la posada, discretamente y dejando que las cortinas tapasen su figura entrada en carnes y fosforescente túnica. Algo extraño se había olido en la conducta de su pequeña y, aprovechando que le había oído convocar a su amigo hacia abajó, tenía la visión ideal de lo que estaba ocurriendo. Pero no pensaba interferir en absoluto, respetaba mucho el espacio propio de cada uno de ambos jóvenes. Sus sabios ojos se clavaban en cada uno y en su expresión corporal, así como interpretaría correctamente las agresivas acciones posteriores. Se dispuso a reflexionar.

La pelirrosa, por su parte, bajó la cabeza con una sonrisa motivada por la vergüenza. Era cierto que solía ir a cañón en algunos asuntos, no iba a poder negarlo. Vio avanzar a Sothe pero no se movió del sitio, dando por hecho que entre camaradas no se atacaba a traición. Y así fue que era un amago, uno que daba comienzo al combate. Clavó sus ojos ambarinos en él en todo momento, incluso sonriendo cuando la daga se acercó a su cuello. Era una zona frágil donde las hubiera, pero confiaba plenamente. No fue mucho después en que llegó el momento de ponerse en guardia también.

-Totalmente en serio, ya ves lo directa que soy para todo. -le confirmó, para que supiese que tenía vía libre desde aquel momento. Ella estaba preparada para el dolor y para infligirlo sin miramientos. Además, había estado entrenando su cuerpo, por lo que la fuerza del ladrón no debería superarle mucho si tenía que alejarse de algún agarre o algo similar. Seguían siendo ambos débiles en ese aspecto, sobretodo ella, y él era más veloz. Su única oportunidad para lograr vencer era la astucia. Sacó el tomo de rayo del bolsillo interior de su túnica. -Jamás cometería semejante falta de respeto contra ti, camarada. Me daré a conocer. Prepárate. -le advirtió, mientras adoptaba una pose de piernas separadas semiflexionadas y mano abierta expandida hacia el horizonte, manteniendo el grimorio cerca de su pecho con la otra. Si había combatido al lado de la Dama del cabello de plata, ya comprendería el funcionamiento ordinario de la magia, pues se comentaba que ella poseía ese don.

La temperatura era estable pero había aire azuzando sus cabellos y vestimentas, dando un aspecto épico a la escena. -"¡No soy débil, no soy débil!" -se autoconvenció, en pleno debate consigo misma por las dudas que tenía sobre su propia fuerza. Decidió tantear a su rival para saber a qué atenerse. Convocó un rayo simple en posición horizontal directo hacia su cuerpo que sería sencillo de esquivar con que, simplemente, hiciese una esquiva lateral. Hizo dicho movimiento aproximándose hacia él de forma progresiva hasta parecer indefensa, momento que dedujo que aprovecharía para atacarla directamente. Puso entonces en práctica una técnica nueva que erigía una pared de rayos delante de ella para protegerse pero que tenía una duración corta determinada. Cuando terminó de intentar cazarlo, dio un salto hacia atrás y cargó electricidad en su mano progresivamente con la intención de convocar algo de nivel bastante superior a esos hechizos básicos que se había esforzado, asimismo, en dominar. Trataba de aprenderse todo el tomo a tandas, pero esta vez de había centrado en disponer de un repertorio variado, basado todo en el relámpago, cómo no, pero adaptando su energía a distintas situaciones, punto flaco que su padre le había resaltado de su tendencia a la ofensiva total.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Mar Dic 01, 2015 8:06 am

Cuando le confirmó que la maga estaba decidida plenamente a tomarse aquello en serio no puedo evitar contener una sonrisa en su rostro, algo bastante poco habitual para el ladrón de las calles de Nevassa. Hacía tiempo que no peleaba y aunque para otra persona podría ser interpretado como un acto no cordial, para él no simbolizaba más que un entrenamiento... y no solamente eso, sino que como camaradas que iban a ingresar pronto en La Guardia, ya tenían un vinculo que les permitía tener un entrenamiento entre ellos sin sentirse demasiado violentos por ello. O al menos, Sothe lo veía así. No iba a negar que no había usado con anterioridad sus dagas para pelear pero también para lograr saberlas usar correctamente había tenido que entrenar en alguna ocasión y él no era la clase de persona que confiaba libremente en cualquiera.

Se sentía animado y lleno de vitalidad en aquella situación, los ojos ámbar del chico analizaban todo a su alrededor. ¿Así que magia de trueno? El ladrón solo había podido convivir con una maga, y aquella había sido su fiel compañera durante largo tiempo; la dama del cabello de plata. Sabía como funcionaba la magia de luz pero desconocía mucho más acerca de los distintos tipos de magia que existían y sus diferencias; quería pensar que de la misma forma que Micaiah era más lenta invocando aquellos hechizos con sus tomos que él atacando con sus dagas, la diferencia de velocidad sería algo similar entre Saabirah y él. Si no era así, temía no poderse acercar mucho a ella para atacar y la idea de ser alcanzado por uno de los truenos no le emocionaba en absoluto; probablemente le dejaría aturdido más tiempo de lo que él querría y mejor no pensar sobre el daño que podría producir aquello.

El trueno que había convocado la maga de pelos rosados era uno que había sido fácil de esquivar con un salto hacía atrás; el ladrón impulsó su cuerpo hacía atrás de forma que con un salto su cuerpo diera un giro de 90 grados que con un empujón con sus manos sobre el suelo, habiendo guardado su daga en el guante que cubría sus manos y antebrazos, le pudiera alejarse de la zona con más rapidez al realizar esa maniobra que si hubiera simplemente hecho un salto común. Al parecer había sido un poco innecesario, porque el trueno no había sido tan cercano a él pero de todas formas no sabía analizar tan bien el funcionamiento de la magia para saberlo.

Había podido aprovechar el momento que había entre hechizo y hechizo para atacar a la maga, pero al haberse separado todavía más; perdió esa oportunidad para hacerlo. Pero el siguiente hechizo había sido algo que no había visto todavía a lo largo de su vida en las calles; se trataba de una cortina de truenos como si de un escudo se tratase. Se mantuvo alerta con su cuerpo tensado y preparado para alejarse de su posición en cualquier momento pero después se dio cuenta que solo parecía ser estático y sin movimiento; un hechizo de protección seguramente.

Aprovechó ese momento para sacar la daga de su guante y después de ello, con rapidez, también sacar la daga gemela a esta que se encontraba en otra de sus fundas de polipiel sujetas en su pierna. Sabía que los hechizos no podían durar demasiado temporalmente hablando, así que en lugar de precipitarse e intentar colarse entre aquellos truenos para atacar a la otra, prefirió esperar a que estos desaparecieran antes de realizar un ataque suicida. Cuando este hechizo pareció terminar pero al mismo tiempo siguiendo con algo de energía por lo que parecía en su mano, el ladrón decidió con grandes zancadas acercarse a la maga, inclinando su cuerpo un poco mientras avanzaba.

Cuando llegó a la posición donde se encontraba la maga, en lugar de atacarle con sus armas, prefirió con su postura algo agachada, patear a la maga para desequilibrarle y hacerle perder algo de tiempo. Así en caso de que esa energía que contenía en su mano fuera algo ofensivo, en lugar de acertarle directamente a algún punto vital, la probabilidad de que le diera fuera mucho menor. Intentó retroceder rápidamente su posición con su cuerpo agachado, no pudiendo llegar a prever cual sería el próximo movimiento de la maga.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Mar Dic 01, 2015 9:48 am

La maga estaba tensa y eso se sentía en la contracción exagerada de sus hombros. Asimismo, desprendía sensación defensiva, pero las hombreras que llevaba en la chaqueta exageraban esa sensación de sobreprotección propia. Aferraba el libro contra su cuerpo. Se sentía muy inferior a las circunstancias, sabía por experiencias bélicas anteriores que le quedaba mucho que aprender y se debatía entre la falta de autoestima y la falsa bravuconería. Pensaba que tenía algo que demostrarle a Sothe sobre su fiabilidad como aliada pero nada más lejos de la realidad: Era a sí misma a quién tenía que probar. Tardaría en comprenderlo.

El ladrón había estado cerca de atacarla en varias ocasiones sucesivas, ella había logrado disuadirle a base de rayos. Se percató de que realizaba cadenas de movimientos muy elaboradas y efectivas, pero que requerían una gran agilidad, así como resistencia física. A la larga, agotarían a cualquiera que se pasase todo el combate moviéndose de un lado a otro de esa manera. Pensó en aprovechar su talento mágico para hacerle ejecutar tales esquivas, esperando que el cansancio terminase haciendo mella en él y se rebajase la increíble ventaja de velocidad que poseía.

Dicho provecho causó que se pudiese aproximar a la pelirrosa con gran celeridad y la diese una patada que le hizo perder el escaso equilibrio que tenía en su cuerpo. Incapaz de cargar por completo el hechizo en curso, perdiendo la concentración, la trayectoria de un evanescente rayo fue desviada hacia el cielo y sus partículas se descompusieron en el aire dando lugar a un hermoso espectáculo. Inofensivas y luminosas relampagueantes pintas caían del cielo como si fuese rocío matutino.

Se había caído. Para no ser una presa fácil, rodó en el suelo y se levantó lateralmente hasta quedar arrodillada, con una mano extendida para guiar su capa y que no estorbase a la hora de maniobrar locomotoramente. Se mantuvo en guardia mientras recobraba el aliento y le apuntaba con las yemas de los dedos. -"Tengo todo el tiempo del mundo, querido." -le dirigió la frase, mentalmente, aunque sabía que no podría oírle en ningún momento. Ella le dirigía el desafío, también con la mirada.

Su mayor ventaja era mantener las distancias, por lo que no era buena idea usar el rayo acompañando sus golpes físicos. Tuvo que tardar unos segundos en convocar su siguiente hechizo, susurrando por lo bajo a toda prisa. Describió una circunferencia con su mano libre de similar tamaño, que empezó a tomar forma de portal mágico y de él brotó una corriente galvánica materializada, hecha relámpagos. Casi pareciese un láser eléctrico. Al estar la esfera vinculada a la palma de su mano, podía mover ese haz y no sería tal inútil como el primero que había enviado. Esperando no darle pero disimulándolo adecuadamente para que esquivase bastante justo, comenzó a desplazar la técnica en diversas direcciones hacia Sothe, sin descomponerla en ningún momento.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Mar Dic 01, 2015 11:00 am

Los planes habían ido sobre la marcha; había conseguido que la chica se cayera. Los magos no tenían gran resistencia física así que habían muchas probabilidades de tal y como había pensado mientras realizaba aquella maniobra, que la chica se cayera al crear aquella inestabilidad de golpe. Pero no había caído de una forma en la que estuviera completamente indefensa y después de aquello, había podido leer la voluntad en la que Saabirah estaba involucrada en el entrenamiento en su mirada. No era como si le gustase la guerra, las batallas y las peleas; pero Sothe estaba acostumbrado a vivir toda su vida como una rata escurridiza en las calles y aunque un entrenamiento significaba algo mucho más serio que huir con una barra  de pan robada, no podía evitar sentir la adrenalina que aquello le producía corriendo por sus venas.

Aquello era mucho más apasionante que lo que le pudiere suceder en las calles de Nevassa, aunque moralmente conocía que quizás no debería estar tan contento por ello. Momentos atrás aquella energía que resplandecía en la palma de la mano de la maga de trueno se había transformado en bonitas lucecitas inofensivas pero no iba a ser tan divertido si no se concentraba en aquello y se dejaba llevar por la sensación del momento; si un trueno o rayo le acertaba de lleno, probablemente ya no sería ni tan divertido ni continuaría con aquella sonrisa pícara en la cara producida por el entusiasmo de estar peleando. Parecía que había invocado la técnica que estaba intentando realizar momentos atrás, porque una luz muy similar resplandecía en su palma de la mano, cuando el ladrón notó que la chica acercaba pero que era fácil de esquivar, simplemente movió el cuerpo en la dirección opuesta para evitar ser dado.

Inicialmente pensó que podría tratarse de alguna clase de estratagema, que pareciera fácil de esquivar pero no lo fuera; existían hechizos que tomaban una forma y que luego su ataque era muy diferente al esperado. Solamente había visto hechizos elementales de luz, así que no podía estar pendiente de cualquier cosa que le pareciera fuera de lo habitual y aquellos hechizos de la maga de pelos rosados eran demasiado desconocidos. Parecía como si aquel hechizo estuviera controlado por los movimientos que realizaba Saabirah, unido a ella en su mano así que... ¿Mientras no estuviera demasiado expuesto cuerpo a cuerpo donde la palma de su mano alcanzase facilmente.... no se podría considerar peligroso?

Se agachó rápidamente para quedar a nivel de suelo y le hizo la zancadilla con la pierna más cercana a la maga. Pero retirándose rodando por el suelo velozmente por el suelo para evitar ser dado en caso de que no funcionara. Después de separarse un poco, no se levantó del suelo sino que se quedó agachado, con el cuerpo pegado al suelo pero preparado para levantarse en cualquier momento. - No sé que pensar. ¿Acaso te parezco frágil o algo? - Sothe se quedó mirando a Saabirah con una ceja alzada, cuestionándole su conducta. No eran tan cercanos y quizás era meramente su imaginación gastándole una mala jugada pero realmente parecía como si le estuviera dando un margen mínimo para que pudiera esquivarle. Era conocedor de que era un ladrón y que sus habilidades no eran precisamente para enfrentarse a un montón de enemigos él solo pero si querían hacer un entrenamiento justo, ambos debían dar lo mejor de cada uno, de otra manera aquello no tendría sentido alguno.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Mar Dic 01, 2015 12:07 pm

Tal y como estaba planeado, Sothe estaba esquivando su magia pero al límite. Esperaba que eso comenzase a mermar sus energías pero era escurridizo como una comadreja, por lo que no podía saberlo a ciencia cierta. Había tratado de presionarle con los haces de luz pero él había encontrado un punto ciego en su defensa y trató de hacerle una entrada agresiva a la altura de los tobillos. Ella se elevó en el aire, poco ágil pero muy ligera, y casi le da a un edificio adyacente con la técnica que había invocado. Una gota de sudor se deslizó por su coronilla, asustada, hasta que vio que podía respirar tranquila y que no había causado ningún mal mayor.

Las palabras de Sothe la devolvieron a la tierra en que ahora comenzaban a aterrizar sus pies. Llevada por la ira, transmutó la técnica mágica hasta convertirla en un látigo galvánico totalmente manejable y retráctil. Lo envió con toda la seriedad del mundo hasta el pie de Sothe, que trató de apresar para luego lanzarlo un par de metros.

-¡No me vaciles! -exclamó, sintiéndose subestimada por sus jocosas palabras. Si bien no estaba yendo a matar, había un motivo por el que tenía que agotarle. En sus incesantes ataques estaba la prueba. Pero se había molestado, por lo que su racionalidad se había ido ligeramente al traste. Tomó una página nueva de su libro y repitió las palabras mágicas en idioma antiguo. Una especie de sellos a modo de círculos mágicos poblaron el suelo que rodeaba a Saabirah, así como hicieron una pasarela alrededor de ambos lados de Sothe. Acto seguido, desaparecieron sin mostrar más su ubicación. Aunque él no lo sabía, aquellos sellos de aspecto ofensivo se hallaban en modo latente y lanzarían una chispa en el preciso instante en que fuesen pisados. No obstante, no daban la impresión de ser más que parte de un ritual de hechicería y, para más despiste, ya no eran visibles para el ojo humano.

Aprovechando el desconcierto en que debía de estar sumido al ver un hechizo que "no hacía nada" -siempre lo hacen, por favor- lanzó un virote eléctrico, hechizo básico y rápido de lanzar, apenas costoso de energía... Pero que iba directo hacia él. Aunque no lo supiese, al esquivar eso, lo más probable era que se viese inmerso en algún par de explosiones. De no ser así, ella detonaría las minas a distancia con un impacto del látigo de rayo que seguía en stand by, asociado a su mano. La pelirrosa seguía frunciendo el ceño, notablemente ofendida, dispuesta a cobrarse su venganza. Habría que ver quién era tan altivo ahora.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Lun Dic 07, 2015 9:25 am

Sentía como el carácter de Saabirah había cambiado después de aquel comentario que había dicho instantes atrás, no era la primera vez que la veía enfurecerse de aquella manera; aquello le recordó a cuando la conoció en las calles de Nevassa, enfurecida por el comportamiento que el mercader había tenido con el niño que ahora se encontraba descansando en la habitación compartida de aquella posada. Probablemente provocarla de aquella manera no había sido una de las mejores ideas que había tenido pero después de todo quería tener aquel entrenamiento para ver las capacidades del otro; no había ningún punto por el cual reprimirse, era evidente que desde el momento que había aceptado aquello lo más normal es que acabaran heridos.

Miró atentamente como lanzaba nuevamente un hechizo… ¿pero no había nada que llamase su atención especialmente? Pero por el carácter que mantenía la maga no parecía como si hubiera fracasado en el intento de realizar algo. No sabía que era pero había algo que le olía mal; rodó sus ojos rápidamente a su alrededor pero seguía sin ver que era lo que le daba aquella mala impresión. Pero no pudo estar concentrado en aquello durante mucho tiempo más porque esta vez Saabirah si había realizado un hechizo con el que si podía ver un inminente ataque ir en su dirección; esquivó aquel ataque con un simple movimiento lateral y en aquel momento entendió lo que había sucedido instantes atrás. Después de aquel salto, cuando su pie volvió a pisar suelo firme, un gran chispazo le recorrió todo el cuerpo, dejándole aturdido varios segundos.

Era como electricidad recorriendo por su cuerpo y no dejándole reaccionar de la manera que él quería, debido a que los músculos del ladrón parecían tensarse con aquel chispazo en su cuerpo. Por no mencionar el dolor punzante que durante los primeros instantes le nublaba de cualquier movimiento que quisiera hacer, como si su mente se quedase en blanco sin poder acceder a ella. Molesto. Era consciente que aquello había sucedido cuando había pisado el suelo, así que tenía que ver con que se pisara alguna zona. ¿Pero cómo saber dónde debía pisar sin volver a recibir uno de sus chispazos? Aunque no se encontraba demasiado lejos, sí que había una distancia entre él y la maga, así que por fuerza mayor debería avanzar y pisar alguna zona antes de llegar a su zona… Si no era que ella también se había protegido con aquella cosa a su alrededor.

Lanzó una de sus dagas en el suelo que se encontraba en frente suyo y cuando esta toco el suelo pudo notar como una chispa de electricidad surgía cuando esta se quedó clavada en el terreno. ¿Así que se encontraba como un pequeño animalito acorralado entre trampas? No quería tener que pisar otra vez aquellas cosas pero tampoco podía perder tiempo mientras la maga podía estar leyendo nuevos hechizos. Así que sin pensar mucho tiempo más sobre qué hacer, simplemente se dejó llevar por ideas que aparecían de repente en su mente. Lanzó la otra daga que tenía en la otra mano, en una zona en frente de la que había lanzado instantes atrás; para crear como una especie de pasillo hasta la maga y que aquella trampa impactara en gran parte en sus armas y no en su cuerpo. Avanzó deprisa hacia ella, agachando un poco su cuerpo para coger la daga que se encontraba más retirada de él y realizando una mueca de dolor cuando notó restos de carga eléctrica al coger su arma. Por suerte su mano estaba protegida por su guante de polipiel y eso le ayudaba a no quemarse por la electricidad pero igualmente podía notar aquella desagradable sensación.

Se había quedado medio desarmado pero todavía tenía una daga y contaba con la ventaja de tener más resistencia física que una maga, recogería su otra daga cuando pudiera. Aprovechó de que estaba agachado para no perder segundos en volver a corregir su postura de nuevo, así que el ladrón simplemente le hizo una zancadilla lateral que parecía estar pegada al suelo; sabía que era fácilmente esquivable así que dejó caer un poco su cuerpo hacía atrás, manteniendo su postura gracias a la mano de su lado opuesto con la que había hecho la zancadilla, aguantando su peso y así poder alzar su pierna para patear a la maga. Si conseguía que esta se perdiera el equilibrio y saliese de su “zona” podría comprobar si solamente había trampas eléctricas alrededor de donde se encontraba él o si también había a modo de escudo alrededor de su camarada. Después de aquello, corrigió su postura quedando agachado en el suelo, y con sus dos pies en la zona donde ya había pisado anteriormente.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Mar Dic 08, 2015 1:33 pm



Aquello se estaba volviendo muy competitivo, tanto que la tensión se palpaba en el ambiente. El inicio de aquel intercambio de ofensivas le había resultado muy favorable a la pelirrosa en cuanto a que Sothe había caído en las trampas que tanto esfuerzo mágico le había costado situar por el campo. Aguardó a ver su reacción porque desconocía su capacidad de defensa a la magia, valor físico que reduciría el impacto de sus poderes en él. Por fortuna, no poseía una resistencia salientable y se había llevado un buen chispazo, lo suficiente para llegar a estar incluso paralizado parcialmente durante unos segundos. Ella aprovechó ese lapso de tiempo para empezar a invocar más conjuros útiles de su libro, esperando que el tiempo le llegase para finalizar las frases que lo desencadenaban. Pero no contaba con la sobresaliente agilidad de los ladrones, pese a que había combatido codo con codo junto a uno de ellos anteriormente.

Sothe comenzó a reventar las minas que le impedían avanzar con dagas. Pero solo había recogido una de ellas al terminar de despejar el camino gracias a los choques eléctricos encadenados. Por ello también fue que tardó mucho menos en llegar hasta ella. Su hechizo se vio cortado al tener que esquivar dando un salto hacia atrás en aquel espacio reducido que suponía su zona segura, aquella que no estaba minada. No obstante, otro esfuerzo baldío, fue pateada de un modo en que su cuerpo no pudo reponerse y surcó los aires sin control hasta caer de lleno en una de las minas que había situado previamente. Obvio que le dolía pero ni la mitad de lo que le había causado a su camarada, ya que poseía la resistencia mágica propia de los conjuradores. Con ese pensamiento se consolaba, aún habiendo caído en la ridiculez de precipitarse hacia su propia trampa. Permitió que el dolor penetrase por sus adentros mientras su cuerpo se convulsionaba levemente. Usó su libro como canalizador de esa energía ofensiva y agitó los brazos al unísono en su dirección para echarle toda esa energía de rayo encima al peliverde.

Se levantó entre chispazos que hacían ruídos zumbantes cada vez que recorrían sus tendones y la inmovilizaban. Se estiró y sacudió bruscamente su musculatura para librarse de la electricidad, no en vano su elemento. Entonces, corrió ella muy aceleradamente hacia la daga que había dejado el ladrón desprotegida y le dedicó una mirada desafiante, acompañada de una sonrisa torcida. El aluvión eléctrico le había proporcionado aquella gran oportunidad y, si bien no sabía empuñarla con la misma destreza que él, podía usarla para parar sus golpes o insertarla en alguna parte de su cuerpo si se veía en el apuro. De hecho, incluso tenía una idea mejor: Recubrió el arma de una estela eléctrica que la rodeó, aprovechando su material conductor, y mantuvo las distancias mientras cargaba otro poderoso hechizo. En caso de verse interrumpida, ahora sabría cómo combatirlo en el cuerpo a cuerpo. Trataba de cubrir sus puntos flacos con los recursos a su alcance.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Jue Dic 10, 2015 10:58 am

Conocía el riesgo que existía al no recoger ambas dagas del suelo y ahora la situación se había convertido en algo negra para él; quizás la maga no podría combatir con dagas con la misma agilidad que él pero que se protegiese con aquel trozo de bronce recubierto de electricidad no era nada beneficioso para él. Pero por el otro lado había podido comprobar una de las sospechas que él había tenido en un inicio cuando había pisado una de aquellas trampas eléctricas; no solamente se encontraban colocadas a su alrededor sino que también estaban dispersas por toda la zona. No tenía la resistencia mágica que tenía Saabirah y realmente no quería volver a sentirse paralizado por aquellos chismes. Empezaba a sentir su cuerpo más pesado, no solamente por las chispas que habían recorrido su cuerpo instantes atrás sino también por la cantidad de movimientos que había tenido que realizar; tenía que luchar cuerpo a cuerpo y contra un mago que necesitaba espacio tanto temporal como espacial para invocar sus hechizos, le estaba agotando y se podía empezar a notar en su recargada respiración. Pero no podía darse por vencido, el ladrón tenía cierto orgullo y la competitividad entre los dos podía notarse en el ambiente; no quería dejarse vencer solamente porque su energía se estaba terminando, tenía que tratar de vencer aunque acabase rendido y electrocutado en el suelo.

Miraba conscientemente al suelo, había intentado memorizar los pasos que había dado y que podía ser usados nuevamente como una ruta sin problemas pero aquello le limitaría demasiado, pero si simplemente esquivaba su ataque desde su localización y nada más sería un blanco demasiado fácil y en aquellos momentos lo menos que quería es darle todavía más facilidades a su camarada. Esquivó nuevamente el ataque con un movimiento lateral para volver a dirigirse donde estaba la maga, pero esta vez el ladrón no era tan ágil porque usaba movimientos donde la prioridad era no hacer detonar aquellas cosas situadas en el suelo y no tanto la velocidad, si bien podría recibir nuevamente algún que otro ataque eléctrico, prefería evitar a toda costa volver a detonar uno de ellas.

Pudo ver la mirada desafiante de su camarada, y aquello solamente le animaba todavía más a dar todo de sí en aquel entrenamiento para medir sus propias capacidades; personalmente para él había pasado de ser una práctica para volver a ponerse al día con sus propias habilidades a una competición que realmente le importaba como para realmente jugar sus mejores cartas allí. Había barajado la posibilidad de que dejar la daga en el suelo pudiese terminar en aquella situación; la maga ahora jugaba con el factor de que podía también atacar cuerpo a cuerpo y aunque la magia estaba de su lado por la daga envuelta de chispas... parecía haberse concentrado en la ventaja que acababa de ganar en pocos instantes. Cuando se encontró cerca de ella, volvió a balancear el cuerpo hacía delante, apoyando el peso de su cuerpo sobre sus manos y aprovechando ese impulso para patear el tomo de magia que estaba sosteniendo. Por el momento no se atrevía a tocar la arma envuelta de electricidad; sabía que aquello le paralizaría como mínimo, algunos segundos, pero si podía desarmarla de su arma principal iba a intentar conseguirlo. Aún cansado y con aquella amenaza, Sothe se sentía más cómodo si solamente se trataba de un combate cuerpo a cuerpo.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 3:55 pm

Los dos empezaban a cansarse a ojos vista del contrario y tampoco podían dedicar sus esfuerzos a disimularlo. Pero ninguno pensaba rendirse antes de dejar constancia de todas las bazas con las que contaba en el momento. El movimiento empleado por la maga, consistente en recubrir el arma de electricidad, había sido utilizado por primera vez justo después de salvar a alguien especial para ella. Esperaba que le diese la misma suerte en esa contienda, en que lo estaba usando a menor escala y no con toda la colectividad con que estrenó la técnica. Empezaba a dominar las páginas del libro que había aprendido en el lapso de tiempo en que estuvo alejada de su hogar y pensaba demostrarlo.

El conjuro que preparaba a continuación, sin embargo, se vio interrumpido por el golpe directo que el peliverde ejerció sobre su libro, anulándolo por completo cuando el ejemplar hubo caído al suelo. Lo pisó rápidamente para que el ladrón no pudiese apropiarse de él haciendo uso de su profesión y de sus entrenados dedos largos. Si mantenía el pie sobre el tomo, podría recogerlo en algún momento. Aprovechando que él estaba agachado, pivotó sobre el pie inmóvil y se posicionó cercana a él para intentar cortarle con la daga electrificada. Se agachó ella entonces, sin pararse a comprobar su atino, para dar un taconazo bajo lateral que le disuadiría de acercarse a su cuerpo. Recogió el grimorio y se alejó, temerosa de que cargar un hechizo en aquella situación derivase en desgracia, estando casi adyacente a él. Carente de la agilidad que estaba demostrando, no tuvo más remedio que tomar una actitud prácticamente defensiva. Las minas. Recordaba su ubicación, las que no habían sido reventadas les rodeaban en un par de pasarelas paralelas y el descuido de cualquiera de ellos podía resultar en chispazo si tenían la mala suerte de caer en una zona que no hubiese explotado anteriormente.

Decidió probar suerte con el hechizo más primitivo que conocía y no le costaba invocar pero dudaba mucho de su impacto directo. Esperaba que le hiciese caer hacia alguno de los lados, pero no podía estar segura. Su determinación se tambaleó ligeramente mientras hacía que un trueno se precipitase sobre la ubicación del cuerpo de Sothe en ese momento y usaba la daga para no dejar su torso desprotegido. Pero era obvio que el trueno le había hecho descuidarse un poco porque no estaba acostumbrada a atender a dos formas de combate a la vez. Iba a defenderse lo mejor posible, igualmente.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Dom Dic 13, 2015 9:36 am

Spoiler:
Te agradezco nuevamente por las ideas del otro día ;_;

Cuando vio la daga electrificada acercarse a él, el gesto reflejo el ladrón para evitar aquel ataque fue el de saltar retrocediendo hacía atrás imperceptiblemente, se impulsó de tal forma que no se separase demasiado para no reventar ninguna de aquellas trampas pero a la misma vez teniendo la posibilidad de alejarse de aquel ataque; pero no todo fue tal y como había planeado porque aunque si no había sido cortado por la daga, el hecho de haber saltado tan cerca de aquella electricidad que desprendía el arma si le había afectado, tensando los músculos de la pierna que estaba más cercana a la maga. Sothe se maldijo a si mismo cuando notó como Saabirah recogía su tomo de magia y se volvía a separar para ganar tiempo. La respiración del ladrón era pesada por el esfuerzo que estaba realizando por esquivar y moverse con una agilidad que requería más rango de movimientos que lo normal, si a aquello le sumaba la electricidad, el ladrón sabía que se le estaban agotando del todo sus probabilidades de éxito.

Su cuerpo le decía que estaba agotado pero su mente le decía que no debía rendirse todavía, cuando la vio invocar nuevamente alguna especie de hechizo sin saber a primer momento cual era, sabía que no podía hacer como antes y esquivarlo para luego buscar una nueva forma de llegar a ella para atacarla; aquello requería más tiempo y más esfuerzo. Era consciente de que era una idea bastante suicida pero teniendo en cuenta que no tenía tiempo para procesar alguna otra idea, prefirió dejarse llevar con cualquier acto estúpido que pudiera funcionar... Ya se arrepentiría después si aquello pudiera haber terminado en un total fracaso.

Cogió rápidamente una piedrecilla que se encontraba a sus pies y la tiró en el camino más directo de la maga para posteriormente correr en aquella dirección, sin a penas haber dado tiempo a comprobar si realmente había una trampa en aquel lugar que le pudiera explotar a la piedra o a él pero tampoco quería que el hechizo que se dirigía en la posición donde se encontraba anteriormente le cayese encima. A poca distancia antes de llegar a donde se encontraba la maga, saltó hacía delante y apoyó su mano derecha en el hombro izquierdo de la maga, para volver a poder impulsar su cuerpo nuevamente y colocarse detrás de ella. No quiso dejar demasiado margen entre ellos, porque no sabía si el suelo firme detrás de ella era seguro y porque su vista se empezaba a nublar por el cansancio; debía aprovechar ese momento al máximo o sino probablemente ya no tendría más cartas que poner sobre la mesa.

Aprovechando que la maga se encontraba de espaldas a él, sujetó su daga con decisión e intentó realizar un corte en la espalda de esta pero debido a que notaba como su propio cuerpo no se coordinaba totalmente con su pensamiento después de realizar el corte, lo primero que hizo fue volver a adoptar una posición de defensa, ocultando su rostro detrás de sus brazos cruzados. No tenía tanta importancia comprobar si efectivamente había cortado su piel cuando sabía que la otra chica también tenía a su disposición una arma como la suya y encima con ventaja. Los ropajes de Sothe dejaban bastante al descubierto su piel, así que tenía que aprovechar que sus guantes podían aislar mínimamente algo de electricidad.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Dom Dic 13, 2015 10:53 am

Se sintió muy estúpida cuando un simple guijarro atrajo su atención hasta el punto de abrir la boca levemente como un infante embelesado. Pero luego había explotado de forma muy teatral al haberse detonador una de las minas. Salió volando mientras ellas se percataba de que Sothe había comenzado a acercarse a ella. Pero no pudo reaccionar porque la piedra le impactó de lleno en la frente con la fuerza de la caída aérea. Por ello, el ladrón la tomó por el hombro y la tajó sin el menor inconveniente. El mareo por el aleatorio golpazo y la pérdida de sangre no le estaban haciendo bien. El dolor podía ignorarlo por estar atontada, pero le daba rabia aquel error tan estúpido en que sus propios rayos habían vuelto la situación en su contra.

Cerró el grimorio y lo guardó en el bolsillo interno de su capa, sabiendo que de allí no lo podría robar sin llevarse un navajazo que lamentaría de por vida. Sobre sí misma, el chichón de la pedrada comenzaba a pasársele pero sentía el frío de la sangre empapando su espalda y agradeció poseer el patrón de sus ropajes para poder reproducirlos las veces que fuese necesario. Era una mujer previsora, tal y como le había enseñado el hombre que observaba desde la ventana.

Contempló el entorno y trató de ubicar mentalmente las minas y las recreó en su mente para recordar cuáles se hallaban en activo y cuáles no. La posición defensiva de Sothe le daba la oportunidad de volverse ofensiva ella misma. Se le ocurrió una idea que podría poner fin a los intercambios de golpes poco significativos que estaban desencadenando el uno contra el otro. Ella también sabía usar señuelos para reclamar la atención.

Ahora, ella había sido agredida también. Con rabia en la mirada y apretando la mandíbula, se giró hacia Sothe dando una patada recta acabada en taconazo y luego le lanzó la piedrecilla al lado para que también detonase una mina de cuya posición era conocedora y que se hallaba justamente adyacente a su cuerpo en aquel momento. Aprovechando el instante de confusión, echó a correr hacia su cuerpo como un toro y se tiró encima de él, intentando clavarle la daga electrificada pero sin agredir puntos vitales que pudieren causarle incidentes con la salud. Su grito guerrero al embestir dejaba claro que era la hora de tomarse la venganza con gran brutalidad. Su objetivo era que ambos quedasen luchando en el suelo para que no pudiese huir. No había retirada, no había rendición.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Miér Dic 23, 2015 12:44 pm

Estaba demasiado cansado como para poder reaccionar con la rapidez que momentos atrás si había podido tener, Sothe estaba cansado y sus reflejos se veían resentidos debido a ello. Después del corte con su daga contra la espalda de la maga, esta se defendió con una patada contra el ladrón de pelos verdes; hubiera querido esquivar aquella acción con un salto, tal y como había hecho anteriormente pero su cuerpo se sentía pesado y no podía reaccionar cuando el quería, así que cuando había querido saltar para evitar aquella patada golpeándole con fuerza simplemente sus piernas siguieron clavadas en el suelo. Pudo como su cabeza no asimilaba todas las acciones que estaban sucediendo; su cuerpo perdiendo la estabilidad y deslizándose peligrosamente hacía detrás mientras podía sentir un intenso dolor en el pecho por el tacón hundiéndose por la camisa que cubría su abdomen.

Podría haber estado asustado por impactar contra el suelo y volverse a electrocutar por las minas que se encontraban ocultas en el subsuelo pero la maga había usado el mismo truco que instantes atrás el ladrón había usado, impactando una piedra para hacer saltar una mina. Lo primero que pensó era la suerte que tenía por no tener que sentir la electricidad por su cuerpo pero aquello no tenía sentido alguno y cuando vio toda la humareda a su alrededor, entendió cual era la situación que su camarada trataba de crear. Sus ojos intentaban concentrarse y ver que era lo que iba a suceder; pero su cuerpo golpeó el suelo de una forma abrupta y sacando a Sothe de sus pensamientos de la manera más forzosa posible. Entonces fue cuando sin tener tiempo de pensar en la manera más eficaz para proceder notó como Saabirah se abalanzaba rápidamente contra el empuñando la daga electrificada.

No tuvo tiempo de reaccionar, de pensar. Nada. Estaba entre cansado y adolorido... Su acto reflejo fue intentar bloquear el ataque con sus manos, lo cual no fue la idea más acertada del mundo. Notó como la daga se hundió en su brazo, no le molestaba el corte limpio que le había producido ni la sangre que descendía por su brazo por no ser absorbida por la tela que protegía su piel en sus guantes. Su punzante grito de dolor fue debido al impacto eléctrico haciendo perder la movilidad parcial del brazo en que había sido impactado. Sabía que sus opciones en esos momentos eran mínimas pero seguía sin querer perder, incluso si no podía moverse debido al cansancio y las consecuencias de aquella pelea era notables... era demasiado orgulloso para simplemente abandonar. Con las pocas fuerzas que le quedaban intentó aprovechar que Saabirah estaba encima de él y que no les separaba demasiado espacio para clavarle la daga en algún punto no vital. Su respiración era muy entrecortada y era consciente de que si ella le contra-atacaba no podría soportar ningún ataque más. Después de todo, los ladrones no eran precisamente una clase que participase activamente en las batallas y aquello era mucho más de lo que había peleado contra alguien en mucho tiempo.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Jue Dic 24, 2015 7:51 am

Sin saber cómo, había podido asestar el taconazo y su colega había salido despedido según lo planeado. Ni corta ni perezosa, se había arrojado sobre él, jadeante. La única fuerza que animaba su cuerpo era conocida como ira, parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibidos. Su adrenalina y ritmo cardíaco se elevaban cada vez más con cada agresión mutua, haciendo que sus respuestas físicas fuesen cada vez más frenéticas. Se abalanzó sobre él y le logró incrustar la daga en el brazo, causándole un fuerte grito que denotaba su dolor. Sintió la daga dirigiéndose hacia su cuerpo y trató de liberar su arma del brazo de Sothe para defenderse, mas no llegó a tiempo y no pudo hacer otra cosa que dejar que su hombro se interpusiese entre sus órganos y el peligroso filo. Empezó a sangrar y el reguero escarlata se propagó por sus brazos, más abundante de lo que la herida en sí ameritaba, llegando a caer hasta su mano, con la que agarró el brazo del peliverde para que no pudiese sacarla. El dolor era grande y no podía evitar un quejido cada vez que movía la articulación, pero el daño justificaría haberle dejado completamente desarmado.

Viendo que los chispazos le habían adormecido su otra extremidad, decidió darle con la daga en el brazo que mantenía sujeto para tratar de causar el mismo efecto. Cuando hubo terminado, de forma bastante torpe pero con la fortaleza otorgada por el dolor constante que inhabilitaba las restricciones de su cerebro, aprovechó el brazo retenido de Sothe y rotó hacia un lateral para moverle con el impulso de su cuerpo hasta encima de ella y, entonces, propinarle otro taconazo en la misma zona del abdomen -para que el impacto fuese acumulativo- y propulsarlo volando contra una zona plagada de minas que no habían desactivado. En caso de conseguirlo, se quitaría la daga del hombro, entre gritos, aún tirada en el suelo y con dificultades para levantarse, temblorosa.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Vie Ene 01, 2016 7:36 am

Quería forcejear pero no podía moverse a su voluntad, era mucho más lento y torpe de lo que normalmente era y aquello le provocaba la dificultad de no saber como actuar. Por un lado tenía un brazo que era totalmente inútil ya que había sido objeto de bloqueo del ataque de la pelirrosa; estaba sangrando y lo tenía adormecido por el impacto de la magia así que no podía moverlo sin parecer un robot y además, forzar los movimientos haría que fuera doloroso y sangrase más. Por el otro lado, la  chica le había agarrado por el brazo con el que si tenía más libertad de movimiento y a pesar que debería tener más fuerza que ella: estaba agotado por la duración del combate, la magia y las heridas. ¡No quería perder!  No era ningún cobarde. Pero tampoco era un guerrero o un mercenario, después de todo no era más que un simple ladrón de mala muerte. Sothe se sentía frustrado y su animo había ido decayendo considerablemente a lo largo de la batalla hasta ese momento donde ya había llegado a un nivel donde su animo era nulo.

Cuando volvió a cortarle en su brazo que tenía más movimiento con el mismo procedimiento que había hecho en el caso anterior no pudo callarse nuevamente otro grito de dolor pero esta vez sin agonizar tanto porque el impacto eléctrico parecía haberse agotado en el impacto anterior. Quería realizar un contra-ataque pero tenía que admitir que en esos momentos no podía ni siquiera ver bien, entre el cansancio y la pérdida de sangre estaba perdiendo poco a poco la consciencia y no podía apenas concentrarse en lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Por eso no pudo evitar cuando la maga le propinó un taconazo en la misma zona abdominal donde había sido pateado por ese doloroso tacón y la poca oposición que podía realizar el ladrón de pelos verdes en ese momento hizo que lo desplazara de su rango de ataque.

Pero no solamente eso; su cuerpo impactó contra una zona de minas mágicas. Apretó los dientes y cerró los ojos para tratar de contener el agudo y punzante dolor que recorrió su cuerpo al ser atacado nuevamente por magia; podría soportar más o menos el dolor producido por un ataque físico pero el dolor que producía un ataque mágico... Era insoportable. Apoyó una mano en el suelo para intentar levantarse pero no tuvo suficiente fuerza para aguantar el propio peso de su cuerpo y Sothe acabó de bruces otra el suelo nuevamente. Respiraba entrecortadamente y el dolor hacía que solo pudiera mantener un ojo abierto para contemplar la situación; se sentía impotente por no poder moverse, levantarse del suelo. Nada. Aunque tenía que admitir que no sabía como podía seguir consciente en esos instantes.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 02, 2016 4:59 pm

Había podido lanzar a Sothe hacia las minas, haciendo que su cuerpo impactase contra unas de las pocas que quedaban. Con la palma de la mano abierta, deslizó su mano describiendo un abanico, y las restantes -que no estaban cerca de él o, al menos, no en contacto- explotaron para dejar el lugar intacto. Carente de peligros, ahora podrían caminar con confianza por aquel lugar y sabiendo que no recibirían inesperadas descargas por ejercer su libre albedrío.

Tumbada en el suelo y con la respiración tan acelerada que sentía dolor en el tímpano por culpa de las potentes pulsaciones, se extrajo la daga que tenía clavada en el hombro. Un gruñido salió de entre sus labios. Ahora poseía ambas armas del ladrón, lo buscó con la mirada y vio que también se encontraba yaciente. El impacto mágico había sido muy poderoso, pero en su estado furibundo no había podido medirlo con mesura. Cansada y preocupada, se arrastró hacia él y se puso en cuclillas. Tenía la mirada perdida y estaba tirado de bruces en el suelo. Dejó las dagas a un lado. Posicionó un par de dedos en su cuello para buscarle el pulso y, en efecto, sus venas todavía denotaban vida a pesar del gran aturdimiento. -Sothe, ¿te encuentras bien? -preguntó, alarmada. Olvidando el dolor de su hombro sangrante en virtud de la camaradería, apoyó la cabeza del peliverde sobre su regazo y lo miró con un gesto algo consternado. Pero cierto hombre mayor, que hacía las veces de ángel de la guarda de los jóvenes a los que acompañaba y que lo había presenciado todo, descendió por las escaleras y atravesó puertas hasta llegar a ellos.

-¡Jo, jo, jo, jo! Ya veo. Los combatientes de hoy en día tenéis tanta energía que parece que os tornáseis incapaces de conteneros. Bien hecho, no obstante, ambos sois dignos de ingresar en la Guardia henchidos de orgullo. -era Athos, divertido por el enfrentamiento. Con el búho en el hombro y bastón en mano, el sabio aproximóse a los muchachos para sanarlos con el mismo. Comenzó por Sothe, dejando que una luz entre amarilla y blanquecina lo rodease y sanase paulatinamente sus heridas. -Joven ladrón, ¿percibes el pronto alivio de tu fatiga? No tardarás en sentirte mejor y olvidar el dolor. -le socorrió, hablándole con voz serena y profunda para tranquilizarle, dando prioridad a sus heridas frente a los rasguños superficiales que su hija poseía.

-¡Padre, no puedo creer que me hayas estado espiando! Ya no soy ninguna niña. -protestó, molesta por la vigilancia que el preocupado padre ejercía sobre ella, que se había estado comportando de un modo inusual desde su llegada al país en que sólo él -y cierto otro ladrón de quien había oído, mas desconocía la confidencia- sabía que Saabirah había vivido grandes penurias. -Aún así, agradezco que hayas venido a ayudarnos. -respondió, pues no podía negar que un sanador era indispensable para ambos a tal extremo del combate. Las heridas de Sothe parecían haberse cerrado y la energía retornaba a él. La pelirrosa se quedó mirando al hombre que reposaba en sus muslos, expectante.

Astuto, el padrastro la hizo rabiar haciendo uso del complejo del que la maga trataba de defenderse. -Lo que sea necesario por mi niñita. -le dijo, esbozando una amplia sonrisa ante su agresiva mirada de represión que le dirigía la ya adulta. Le posó la mano en la mejilla con cariño y se inclinó para posarle el bastón en las heridas. Se quedó quieta, mientras sentía que el cálido resplandor la inundaba y regeneraba a la velocidad de la luz todos los percances de su cuerpo. Suspiró, aliviada, al sentirse libre del yugo del dolor. Esas habilidades eran envidiables, deseaba obtenerlas algún día.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Mar Ene 05, 2016 10:11 am

Balbuceó palabras ininteligibles cuando su camarada dejó sus armas a un  lado para ir a preguntarle si estaba bien; era lógico que no lo estaba aun cuando Sothe quería intentar con sus propias fuerzas aclarar que estaba bien cuando realmente no podía ni moverse en esas condiciones. No le gustaba aceptarlo pero era la realidad y él no era ninguna clase de guerrero sino que era un simple chico que con el tiempo había desarrollado aptitudes propias de un ladrón: nada más que eso. Pero el padre de la maga, con el que había compartido el viaje desde Nevassa hasta Sienne, no tardó en aparecer en la escena después de que ellos dos terminasen de pelear. Por lo visto, había estado contemplando desde su habitación como ellos dos entrenaban... o más bien peleaban uno contra el otro demostrando todos sus trucos allí.

El punzante dolor empezó lentamente a disuadirse con la luz tenue del bastón de curación y no sabía si era bien porque estaba adolorido y el propio dolor le hacía distanciarse de lo que parecía la realidad pero no podía evitar pensar en Micaiah en esos momentos. Maga de luz o no, también tenía poderes de curación, poderes que había gente que no creía que fueran reales y otros lo trataban como si fuera una especie de leyenda. Recordaba lo poco que le gustaba al ladrón que ella usara ese poder porque aunque aliviara el dolor a otros también por contrapartida le inflingía dolor a ella misma. El ladrón tenía la mirada perdida mientras pensaba en aquello y mantenía su cuerpo encima del suelo y su cabeza reposando en los muslos de la maga de trueno. Cerró los ojos. Se sentía débil no solo por sentir que había sido aplastado considerablemente en aquella pelea sino por sentir como no podía pensar en su pasado como algo que pudiera hacerle avanzar sino que era como algo que le frenaba y le hacía ser más frágil que los demás.

Intentó levantar su torso del suelo, pero aun ayudándose de la mano derecha apoyada en el suelo para mantener el equilibrio. Si el dolor no era intenso, todavía estaba algo mareado incluso como para mantenerse en pie. - Perdón, esto me había recordado... cosas del pasado. Ya me encuentro mejor, gracias por la ayuda. - Después fue el turno de su camarada de ser sanada por su padre y sus heridas se cerraron como instantes antes lo habían hecho las suyas. No podía evitar sentir algo de envidia al verles a los dos interactuar de una forma tan familiar y sentir que él no encajaba como una familia en ningún lugar en particular. Desvió su mirada hacia otro lugar para que no pareciese que estaba observándoles fijamente durante tanto tiempo. - Dignos de ingresar en La Guardia o no, espero que tengamos más suerte que en Nevassa, desde luego...
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Invitado el Mar Ene 05, 2016 5:14 pm

Se preocupó notablemente al sentir la mirada perdida del joven en plena sanación y pensar en que podría encontrarse verdaderamente mal. Mientras, estaba siendo rodeado por una cálida luz que hacía que su piel se cerrase con naturalidad, sus músculos respondiesen al fin y el entumecimiento general desapareciese. Parecía inmerso, igualmente, en un trance hipnótico y sus ojos se asemejaban a aquellos que quedaban cuando a alguien le habían volado el rostro y arrebatado la vida. Ambos casos tenían en común que estaban en un lugar lejano y sus mentes no estaban realmente conectadas con su entorno. Aunque nadie podía llegar a saberlo hasta que él lo notificó, Sothe se encontraba en pleno periplo atravesando sus recuerdos más nostálgicos acerca de aquella muchacha a la que tanto extrañaba y que era crucial en su vida. La dama del cabello de plata, rumores sobre su sanación natural, sin tomo ni bastón, se habían esparcido por todos los lugares de Daein. Aunque eran considerados poco más que eso para aquellos que no habían sentido o presenciado sus milagros.

El hombre mayor dio un paso al frente, con una mano en el mentón atusando su larga barba en actitud reflexiva. -Todos tenemos un pasado, fantasmas tortuosos que pretenden usurpar nuestras horas de luz... -comentó, empatizando, con un tono filosófico pero imponente al mismo tiempo. La pelirrosa le dirigió una mirada comprensiva, sabía por lo que él había pasado y su vida no había sido sencilla tampoco, quizás más dramática que la de ambos jovencitos presentes. -No consientas que tu espíritu sea quebrado y persigue tus metas con seguridad. No comprenderás lo que tu vida precisa hasta que atravieses la espiral del cambio, el destino no premia a quiénes permanecen inmóviles. -lleno de razón, pues la tenía, compartió su sabiduría con el ladrón. Y era cierto que la vida no esperaba a nadie ni premiaba en vano, por muy atomentado que éste se encontrase. Era una lección que ningún libro le había podido enseñar sino que Athos la había experimentado en sus propias carnes, por lo que era muy sentida. Pretendía ahorrarle el sufrimiento que a él le había esclavizado durante años... Hasta que llegó ella. La hija, sin percatarse de que su padre la miraba con cariño y gratitud, trató de aportar algo a la conversación.

-Padre tiene razón, Sothe, los dos somos muy válidos. Y no hay nada mejor que compartir una nueva vida con la ayuda de amigos. -se señaló a sí misma, dando a entender con disimulo el apoyo que le estaba dando, el de una buena amiga. No era partidaria de llevarse bien con demasiadas personas pero el escueto ladrón se había ganado su aprecio inicial y había decidido darle la oportunidad a la amistad que podría surgir entre ambos -Además, nuestros ideales de justicia no pueden esperar a que pongamos en orden nuestros asuntos. ¡¡Tenemos un mundo que cambiar!! -se levantó y se cruzó de brazos triunfalmente. Era evidente que se encontraba notablemente mejor y motivada para el día posterior. Había probado su valía frente a su compañero y había presenciado la suya, no tenía nada de lo que arrepentirse y una nueva parte de la vida de ambos estaba por comenzar.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Sothe el Miér Ene 13, 2016 6:25 am

Quería seguir el consejo de las palabras que el padre de la maga había compartido con él, pero era difícil, desde hacía meses se había sentido como siguiendo sin rumbo su propio destino. No es que alguna vez en su vida hubiese tenido una meta clara que alcanzar, porque no era verdad: solo vivía su día a día intentando hacer lo mejor e intentando que los demás a su alrededor estuvieran bien pero no tenía una meta clara. Y desde que había sido abandonado otra vez podría decirse que si había algo que Sothe debía hacer e incluso había intentado hacer lo que estaba al alcance de su mano parar intentar encontrar a aquella persona tan importante en su vida pero la falta de datos y pistas no hacían más que desanimarle. Convencerlo que quizás debía tomar una ruta diferente, incluso si no era la idea que más le gustase de oír pero la realidad es que ya había hecho un paso más en su vida y se encontraba fuera de su territorio de confort. Daein no sería el mejor país, pero después de todo era el país al que se sentía unido y Begnion era simplemente... algo desconocido.

Notó que su mente se liberaba poco a poco del dolor producido por las heridas del entrenamiento que ahora habían ido cerrándose poco a poco gracias al efecto curativo del bastón. El ladrón de pelos verdes intentó levantarse del suelo con movimientos que se veían algo bruscos debido a que en ese momento todavía no podía controlar del todo su cuerpo, pero aún así era capaz de mantenerse en pie. - ¿A-amigos? - Se sintió algo confuso debido a las palabras de Saabirah, ya que en los últimos tiempos se había ido separando de todos los que consideró importantes hasta que, realmente no tenía muchos con quien confiar. Conocidos, personas con las que podía compartir información o comida... pero no amigos como tal. Rió levemente para sus adentros, le parecía ironico todo lo que le estaba sucediendo pero no todo era malo. -Supongo que tienes razón... hay que confiar en nuestras propias habilidades si queremos que esta sociedad cambie alguno de sus aspectos a mejor.

No podía tener la energía que tenía la maga de pelos rosados en cuanto a sus ambiciones, era cierto que si había llegado hasta allí quería intentar que las cosas no fueran como siempre las había visto en Nevassa: fuertes diferencias sociales y ningún tipo de apoyo entre unos y otros... Y aun si sus palabras no podían escucharse con gran motivación o ilusión, realmente iba a comprometerse en la causa. - Te veo muy entusiasmada pero...por favor dime que podemos descansar un poco antes de reanudar nuestro viaje. - En un inicio había estado muy animado con la idea de volver a pelear pero recordó que quizás debería contener sus ansias y no involucrarse en batallas reales de aquella forma o no acabaría demasiado bien... después de todo los ladrones no eran guerreros como tales.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Assassin

Cargo :
Ladrón

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de acero [4]
Tónico de resistencia [1]
Vulnerary [3]
.
.

Support :
Under
Vallum

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2343


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los orgullosos reclutas {Entrenamiento: Sothe}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.