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The night after (Privado, Edith)

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The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Miér Nov 25, 2015 10:32 am

Una vez aceptó la oferta del general, Eugeo fue conducido hasta la población en la que Edith servía, causando un pequeño revuelo entre los aldeanos. Edith era apreciada por los suyos, la recibieron con muchas preguntas: "¿Quién es?", "¿Qué os ha ocurrido"?, ¿"Estáis bien?" pudieron escucharse mientras se arremolinaban alrededor de su armadura. Ella contestó a todas las preguntas con paciencia y buen ánimo mientras se abrían paso hasta el cuartel. El espadachín pudo contemplar el cariño que le procesaba a su gente, hasta el punto de que pudo contagiarle parte de su optimismo. De hecho, la satisfacción que sentía la lancera al haber protegido a los que le rodeaban era precisamente lo que Eugeo ansiaba conseguir, el principal motivo por el que abandonó su país. Sus tierras eran nevadas y de difícil acceso, los pocos emergidos capaces de atravesar la profunda nieve eran interceptados por los jinetes pegaso de Silesse. No había un peligro real en Silesse, al menos durante el tiempo que Eugeo estaba por allí.

Una vez en las barracas, Edith despachó a Eugeo mandándolo a la enfermería mientras hacía reporte de lo acontecido a sus superiores, donde varias sacerdotisas trataron sus quemaduras y le dieron algo de ropa que tenían de la beneficencia. Otras enfermeras menos místicas cubrieron su torso de vendajes para impedir que sus heridas pudieran infectarse, incluidas varias tiritas que colocaron en su rostro, ignorando las negativas del rubio. Con el aspecto de un lisiado esperó su reencuentro con Edith y ser llevado a una de las tabernas que ella frecuentaba.

Finalmente estaban sentados, alrededor de una mesa de un tamaño adecuado, cada uno con una jarra de madera rebosante de la bebida especial de aquel establecimiento. - No se cómo agradecerle todo esto. - Comentó el  espadachín en el momento que vio una oportunidad. - Difícilmente se podría haber tratado mejor a un desconocido, bien lo sabeis.


Última edición por Eugeo el Mar Dic 01, 2015 8:30 am, editado 1 vez
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Miér Nov 25, 2015 1:27 pm

Los lugareños les habían recibido con gran excitación y tuvo que calmar a las masas con explicaciones que amansasen sus mentes y alejasen sus más profundos temores. No había ya amenaza cerca de sus hogares y, tanto ella como su compañero estaban completamente a salvo, pese a los percances sufridos por éste otro. El tono sosegado al hablar de la caballero terminó calmando a todos, que reconocían su esfuerzo y les abrían paso a ambos como si fuesen un noble desfiladero lateral de caballeros, pero eran campesinos asombrados que carecían de formación militar alguna.

Le había hecho un gesto a Eugeo para encaminarse ambos hacia el cuartel general. Mientras lo dejó a cargo de varios sanadores, en su mayoría mujeres, acudió a informar de la preocupante situación. La respuesta que obtuvo no fue tranquilizadora sino bélica: Había muchos motivos que acabarían llevando a la formación de un ejército unido marqueño. Esa era la idea que los estrategas estaban considerando como más factible. No tuvo más remedio que retirarse, con ello en mente, pero no lo comentó. Era el momento de divertirse.

Lo había llevado a la taberna Raíces profundas, conocida por poseer tanto bebidas de noche como remedios herbales buenos para la salud. Era un lugar que ella frecuentaba, ya que acostumbraba a tomar té, pero aquella vez había optado por una jarra de hidromiel con base de regaliz y melisa. Se habían sentado a beber juntos, cada uno con su propio pedido.

Sonrió ampliamente ante el agradecimiento. -¡Tchin, tchin! -acercó su jarra a la de él y la embistió cuidadosamente, sin verter el contenido de ninguna de las dos. -Pero vos no sois ningún desconocido sino mi huésped. Y hemos luchado juntos antes. -le recordó, pues eso creaba algún tipo de vínculo amistoso entre ellos, ese que la gente de a pie solía llamar colegueo, normalmente. Procuraba guardar en su mente expresiones coloquiales para urgencias, ya que tendía a pasarse de formal muy a menudo. -Habéis de saber que Las Marcas son lugares generalmente poblados por gente agradable. Siempre hay excepciones pero dudo que recibáis un mal trato mientras circuléis por cualquier parte de Lycia. -le dijo, pues no sabía de dónde provenía. Era imposible que en una población entera hubiese una totalidad de gente agradable, pero sí que eran la gran mayoría. Eran hospitalarios. Aunque todavía recordaba con un escalofrío al hijo del sepulturero, que hacía siempre chistes verdes a las soldados -ella entonces lo era- sobre lápidas erectas al verlas pasar por el cementerio. Era el primer rarito que se le pasaba por la cabeza.

-No os he preguntado acerca de vuestra procedencia pero sería un tema interesante de tratar, así como cualquier otra cosa que queráis compartir. -le instó a hablar de sí mismo para conocerle, mientras le daba un trago al dulce pero amargo brevaje que le habían servido. Estaba en su punto exacto de dulzor, pues la base amarga evitaba que el tono de la bebida fuese empalagoso.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Mar Dic 01, 2015 10:30 am

Eugeo aceptó el brindis inaugural de buen grado, acercando su jarra contra la de su compañera hasta que éstas hicieron contacto. - Chin Chin - Añadió justo antes de darle un buen trago a su bebida, que se asemejaba en sabor y textura a la cerveza negra que tomaba en las tabernas de Silesse. Su clima helado impedía  en gran medida la agricultura de la zona, así que muy posiblemente recibían muchos productos de otros países. - Sí, muy posiblemente la traigan de este continente... - Susurró para si mismo, una vez su paladar fue satisfecho con creces.

- No siempre se puede conocer a una persona, ni siquiera cuando han empuñado armas el uno junto al otro... Está claro que representan una minoría, en fin...- Dejó de lado ese tema escabroso cuando se dio cuenta de sus divagaciones. - Lo que quiero decir es que, con todo lo que está pasando, me honra el voto de confianza que habéis depositado en mí. Además habéis hecho que traten mis heridas y me dieran ropa nueva... Puede que fuera en compensación por la ayuda prestada allí afuera, pero me temo que ahora yo soy el que os debe una. Hahaha. - El espadachín anunció su deuda en un tono distendido, soltando una breve carcajada y rascándose la nuca. - Creo en vuestra palabra, derrocháis de esa hospitalidad lycense, después de todo. - Añadió antes de darle otro trago a su bebida, dejando escapar un suspiro una vez sació su sed.

- Es cierto, solo conocéis mi nombre y parte de mi forma de ser... Que espero que os haya causado buena impresión, je - Ahogó la carcajada y trató el tema con la "seriedad" que merecía. - Veamos... - Arregló su postra para ayudarse a que su voz fuera clara y lo suficientemente audible para que no se diluyera entre el bullicio de la posada. - Soy de Silesse, aunque bueno... Hace unos meses que ya no vivo allí, así que ahora mismo estoy en todos sitios y en ninguno a la vez, supongo... - Un breve indicio de nostalgia se escapó de la voz y del rostro de Eugeo en ese momento, acompañado de una breve pausa. - En estos momentos trabajo para mi mismo, intentando prestar ayuda a aquellos que la necesiten. Antes de eso serví en el ejercito, al igual que usted. Supongo que volveré al mismo en algún momento, pero después de tantos años necesitaba un descanso...
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 01, 2015 11:37 pm

Hubo dos momentos en que Edith se extrañó por el comportamiento de su acompañante: La primera fue cuando susurró algo ininteligible, la segunda fue una especie de mal recuerdo que el mercenario parecía tener acerca de sus compañeros de batalla. Por algún motivo, había tenido experiencias negativas con alguien que no había mostrado su naturaleza en el campo de batalla, o eso era lo que había dado a entender. La albina se encogió de hombros, procurando no ahondar en un tema tan doloroso por respeto a sus traumáticas vivencias.

Le sorprendió que pensase que sólamente le ayudaba por haber combatido con ella. Era gentil por naturaleza. No iba a negar que influía porque habían congeniado pero no era lo único. -No es por eso en absoluto, os hubiese socorrido igualmente, de estar en un momento de tribulación. Pero la invitación ya sí es porque me agradáis, por supuesto. De todos modos, no tiene mérito alguno. -se explicó con claridad, para luego sonrojarse por el hecho de que estuviese tan agradecido. Ella lo sentía como algo natural, no siquiera se lo pensaba dos veces. Y a sus hermanas se la traía al pairo que hubiese alguien en casa, eran demasiado naturales.

El hombre hizo alusión a su personalidad y ella asintió con la cabeza, sonriente. Era obvio que le resultaba una grata compañía y por eso estaban compartiendo un refrigerio, a la vez que datos relevantes sobre sí mismos. -Así que sois originario de Jugdral. Es una suerte que vengáis de un país neutral, así no tendréis dificultades a la hora de regresar. Se están fortaleciendo bastante las medidas de seguridad. -explicó, aliviada, tras haber escuchado su historia. Hubiese sido catastrófico que fuese originario de Akaneia o Tellius, ni siquiera ella hubiese podido garantizar su vuelta. -Eso explica vuestra destreza en combate. Podría decirse que os encontráis en medio de una excedencia, es un período bello para la instrospección. -afirmó, pues su padre se había tomado algún tiempo de aquellos cuando su madre falleció. Tenía que criar a tres jovencitas y no era tarea sencilla, le admiraba mucho por haberlas puesto por delante de todo lo demás.

-¿Y cuáles son vuestras metas a corto plazo? -preguntó, pues "ayudar a los demás" no era muy específico. Tomó un sorbo de su bebida mientras aguardaba otro probablemente fascinante relato.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Vie Dic 04, 2015 10:09 am

- Tenéis razón, últimamente las cosas se han puesto tensas entre los continentes. Sólo espero que no caigamos en el malentendido, ya se ha demostrado que esos seres no obedecen órdenes de nada ni de nadie, o eso parece. Una guerra entre los vivos empeoraría aún mas la situación. - Replicó con seriedad, temiendo por la integridad diplomática del mundo y las secuelas de una hipotética guerra a escala global. - Me perturba que los ataques provengan de emergidos de otros paises, como a todos. Intercambiar acusaciones no va a servir de nada, solo la responsabilidad colectiva permitirá descubrir los misterios que se esconden detrás de esta locura. - sentenció con seguridad, dando el tema de los emergidos por zanjado.

- El servicio militar tiene sus ventajas, después de todo. Bueno, qué podría decir que no supieras. - comentó, ofreciéndole una sonrisa a Edith. - Tuve muy buenos instructores dentro y fuera del ejército, me enseñaron a esgrimir la espada desde que fui capaz de empuñar una. - Meditó su siguiente respuesta en silencio por unos segundos. Nunca había llegado a considerar su marcha cómo una excedencia, y mucho menos el utilizar parte del tiempo en hacer un ejercicio de intronspección. La general le había ampliado la mente en aquel instante. - Sí... Sí, podríamos decirlo. Puedo aprovechar este receso para ordenar mis pensamientos. - Cómo, por ejemplo, hacer las paces con su hermana Alice.

- ¿Metas a corto plazo? Supongo que no aceptaréis un no por respuesta... Deja que piense... Podría ser una oportunidad perfecta para aprender más esgrima, pues los estilos suelen variar entre países. - Se autoconvenció con esa respuesta y asintió varias veces una vez la formuló a su compañera. - Bueno, es mi turno... Me interesa cómo alguien cómo vos ha acabado formando parte de la unidad acorazada del ejército. Ya me cuesta soportar la armadura que llevo, no podría imaginar llevar algo más pesado. - tomó las riendas de la conversación con aquella pregunta indirecta, mostrando cierta admiración a la resistencia física de Edith.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 04, 2015 6:46 pm

Eugeo tenía razón con sus palabras, pero ellos habían crecido en medio del caos. No podían ponerse en el lugar de los civiles con la misma facilidad que en el de un igual. -La gente teme y necesita encontrar un culpable. Ese responsable que procuran creen encontrarlo en paranoias acerca de conspiraciones irreales. Dudo que las personas puedan llegar a un punto común sin la voluntad de diálogo. -expuso, pese a que lamentaba la verdad en todas y cada una de sus palabras. Era obvia la consternación de todo habitante de un país que es asediado por muertos vivientes con estandartes extranjeros, pero la desconfianza era una semilla que se había plantado hace tiempo en la mente de muchos.

-Me gustaría poder decir lo mismo, no todos mis superiores son tan competentes como me gustaría. -reconoció, aprovechando que estaba tratando con un extranjero de confianza que carecía de conocimiento sobre la milicia del país. Solía guardarse esas observaciones para sí misma pero comenzaba a notar una gran incompetencia en ciertos miembros concretos del ejército, llegando a sospechar de conductas corruptas. Suspiró audiblemente. Le sonrió ante su sorpresa al relacionar su permiso con una excedencia, le había resultado gracioso el cómo había relacionado conceptos en un segundo. Quizás sí debía de pensar un poco más acerca de sus actos, ya que tenía tan buenas ideas cuando se lo proponía seriamente. -Mi hermana mediana es espadachina, por si queréis pedirle un entrenamiento. Es bastante vivaracha, seguro que os dará guerra. -le sugirió con sumo entusiasmo. Observaría desde la vivienda el interesante enfrentamiento entre la mirmidona y el mercenario, si éste llegase a suceder. Era su decisión. Edith no era el tipo de persona que forzaba a los demás si no estaban bajo su mando.

Había instado a la general a que le contase el motivo mismo de su rama vocacional. -Mi difunto padre ha sido un admirado paladín de Lycia, dio fama a nuestro apellido. Cuando él falleció en acto de servicio, yo heredé la responsabilidad de criar a mis hermanas, pues mi madre no soportó el último parto. -contuvo gestos de disgusto, echaba de menos a sus dos padres y deseaba que la hubiesen visto a la persona en que se había convertido. ¿Estarían orgullosos de ella? -No fue tan duro como pareciese, los méritos de mi padre me abrieron muchas puertas. Habían destinado el oficio de jinete para mi, pero demostré ser nula para la equitación, mientras que soy mucho más potente físicamente... Así que no lo dudé un instante y es por eso que estamos aquí hoy. -y juntó las yemas de los dedos, mientras esbozaba una media sonrisa calmada. Todos los eventos que parecían quererles desear un futuro aciago habían sido frustrados por los esfuerzos de Armin Parthalán, cuyos méritos habían dado a sus niñas la posibilidad de salir adelante.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Mar Dic 08, 2015 9:53 pm

- "A veces la plebe no es capaz de dar dos pasos sin caerse debido a su ignorancia, por eso hay un estrato superior y otro inferior." - contestó mentalmente Eugeo, un pensamiento que decidió no hacer público para evitar polémicas innecesarias. Así fue como se lo habían enseñado, la élite era responsable de dirigir a los súbditos cómo si de un rebaño se tratase, porque ellos mismos no serían capaces de hacerlo. Ahogó ese comentario dándole un trago generoso a su jarra de cerveza, ya casi vacía, antes de retomar la conversación. - Sí, definitivamente esta situación es problemática. - añadió, esta vez de forma audible, complementando tanto su opinión cómo la de la general.

Una sonrisa simpática despertó en Eugeo cuando Edith habló de esa forma crítica pero correcta de algunos de sus superiores. Esa frase le recordó en cierto modo a su hermana, pues ella se había metido en líos con compañeros y superiores, ya fuera en el ejército o en la academia. - Ese sentimiento hará que progrese y mejore, no sólo vos, si no todo el ejército. - levantó la jarra en señal de que celebraba su postura. - Persevere, señorita Edith. - optó por terminar su bebida, más por gula que por necesidad de hidratarse. El sabor de aquella cerveza le gustaba especialmente, tanto que le hizo olvidar su propensión a embriagarse con más de una bebida, con un gesto llamó la atención del camarero para que le trajera otra jarra. - Si me decís que es la mitad de guerrera que vos ya me habríais convencido. Jajaja. - no cabía la duda en Eugeo después de haber visto a Edith en combate, algo que expresó en aquella contestación. - No tengo pensado volver a Judgral inmediatamente, así que si ella está de acuerdo habría tiempo de sobra para que se diera dicho encuentro. -

Escuchó con atención toda la historia de la albina, y con la seriedad que merecía. Se mostró especialmente apenado en los primeros instantes, pero evitó interrumpirla para dar su pésame, algo que pudo expresar sin usar ninguna palabra. Esperó a escuchar la segunda mitad de la historia y entonces mostrar sus opiniones. - Bueno, creo que sí que es duro. Nuestros padres nos han dado un estatus y un renombre que debemos mantener, al fin y al cabo. - discrepó, pero sin arruinar lo distendido de la conversación. - Por la estima que os tiene la gente de aquí, estoy seguro de que estáis honrado su memoria, si se me permite el atrevimiento. - Hablar en nombre de los difuntos era un recurso que no le gustaba utilizar, menos de aquellos que no conoce, pero era la mejor forma que tenía de expresar su opinión.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 1:55 pm

Fue provechoso para ambos que Edith no poseyese la capacidad de leer mentes que en muchas historias épicas sí se hallaba presente, ya que se hubiese sentido altamente ofendida. Por el contrario, ingenua de ella, creía estar siendo comprendida por una opinión afín. Aunque nadie podía negar que los problemas internacionales afectaban a unos y a otros, de la manera en que sucediese ya dependía de las circunstancias personales.

No comprendía cómo poner a caldo a los altos mandos podía ser productivo en absoluto para el ejército. Para nada se encontraba orgullosa por su comportamiento al respecto. -¿Estamos brindando por el inconformismo? Bueno, de acuerdo. Lo haré lo mejor posible... Creo. -respondió, inmersa en el desconcierto. Pero sí que chocó su jarra con la de Eugeo para brindar, creyendo que él había encontrado algún punto positivo que ella no lograba ver. También parecía haber aprobado el local habitual de la general, dejándose llevar por el buen ambiente y prestándose a beber otra cerveza más. El comentario hacia su hermana le hizo reír. -Bueno, Leliana es poderosa pero tiene muchos pájaros en la cabeza. Vive inmersa en un mundo de popularidad y presión, es un gran mérito que no se le haya subido a la cabeza. Nunca ha abandonado sus entrenamientos y vive de ello, por lo que estoy segura de que os dará un buen combate. -hablaba de su hermana con gran cariño, aunque no podía evitar pensar que toda esa admiración que recibía por su simple forma de ser la hacía propensa a dormirse en los laureles.

-Pero no poseemos obligación alguna. Si decidimos seguir el legado de nuestros padres es una decisión propia, estamos siendo fieles a nuestras convicciones, ¿no os parece? Mis hermanas pensaron así y es por ello que llevan una vida en libertad. -replicó, ya que era una elección personal. Edith no era más digna ni menos digna que Leliana y Lottie por haber elegido el camino que marcó su vida. Estaba segura de que a todas les aguardaba un futuro brillante y de que el apellido era sólamente un adorno que mostraba las raíces de una persona. Se sonrojó ante el piropo. -En absoluto, todavía no he hecho nada salientable. Pero agradezco mucho el elogio. -decía la verdad, no pensaba que fuese algo importante ejercer de soldado. Admiraba a mucha gente de la milicia pero no podía decir que hubiesen cambiado el mundo. -Seguro que vos habéis realizado mayores hazañas en vuestro tiempo de servicio. -le devolvió el gesto, con total sinceridad. Tomó un sorbo de su jarra con toda la finura del mundo y se relajó un poco hasta que el rubor de sus mejillas desapareció.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Sáb Dic 26, 2015 10:41 am

- Leliana, eh... Parece una mujer de lo más interesante. - La general despertó la curiosidad de Eugeo cuando habló de su hermana. - Y esos "pájaros en la cabeza" pueden denotar una mente ágil. Eso la convierte en buena espadachina, no por nada se dice que la pluma gana a la espada. - sentenció positivamente a la descripción dada, reforzando su deseo de que llegara dicho encuentro. Desde que dejó el ejército no había cruzado espadas con nadie que no fuera un emergido y echaba de menos un combate cuyo fin fuera mejorar la técnica. No le habría importado haber entrado en un bucle conversacional para conocer más a Leliana, pero había más asuntos a tratar en aquella conversación.

- Claro, eso es lo que estaba diciendo. - Asintió a las palabras de Edith. - Es posible que no me haya expresado bien. El legado es un honor y una forma de ser que debe ser protegido, el cómo se haga ya depende de cada uno. Es un camino lleno de dificultades, puede que la duda nos invada en esos momentos, pero es fácil reconocer las acciones que no se identificarían con esa memoria. Esas son las lineas rojas que no debemos atravesar. - Explicó lo mejor que pudo, pues era un concepto lleno de subjetividades. - Está muy abierto a interpretaciones, por ejemplo, mi hermana me lanzó más que una condena el día que elegí esta senda, jé. - finalizó con esa risa cortada al recordar el incidente que tuvo con Alice el día que dejó Silesse. - "Es posible que la bebida me esté haciendo hablar de más." - pero sus sospechas no harían que dejara de hablar abruptamente. - Siempre tuvo una forma más estricta de ver el mundo, pero estoy seguro de que Alice lo entenderá tarde o temprano. - Con esa frase cargada de afecto quiso expresar que el amor por su hermana estaba por encima de sus diferencias.

- Si la escaramuza de antes la consideras "no salientable" dudo que vos, yo o la mayoría de compañeros de su cuadrilla hayamos conseguido algo. - replicó con ironía para hacer tangible su discrepancia ante la modesta contestación de la albina. - En cuanto a mí, mi principal hazaña en Silesse ha sido no morir congelado en las guardias de invierno. - no pudo evitar reirse de su comentario. - Digamos que la fuerza terrestre está condenada a mantenerse lejos de los terrenos nevados, especialmente en invierno. Lo mismo pasa con los emergidos, por lo que la mayoría son interceptados por nuestros pegasos antes de que lleguen a suponer un problema. - explicó en un presente histórico que no se ajustaba a la situación actual de su país, cuyos problemas desconocía en ese momento. - He realizado diversos encargos durante este tiempo, no lo voy a negar. Pero han sido taréas poco más que rutinarias.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 26, 2015 2:18 pm

-Bueno, es una posibilidad... Entre miles. -se encogió de hombros, siendo incapaz de admitir por completo que tener la cabeza en las nubes fuese algo correcto, más que nada porque consideraba que era a la inversa. No podía evitar preocuparse mucho más de la madurez de la hermana mediana que de la pequeña. Pero parecía no ser la única con problemas fraternales que estaba sentada a la mesa. -Ja, ja, ja, ja. ¡Por las hermanas y los problemas que acarrean! -elevó su jarra para brindar, encontrando bastante divertimento en la forma en que su hermana pretendía mangonearlo. -Tendrá que comprenderlo algún día, estáis en el mundo para seguir el camino que os haga feliz a vos y no a ella. -trató de tranquilizarle, apoyando su respuesta y tomando un trago más de su bebida. Posó entonces la taza y puso las manos encima de su regazo. -Si bien la herencia es algo importante, he de reconocer que más lo es la fidelidad a uno mismo. Pudiendo elegir, ¿no es mucho mejor dedicarse a algo que llene tu vida? -preguntó, aunque también buscaba una respuesta propia a esa pregunta, quizás para acallar unas molestas voces que pululaban por su cabeza y le recriminaban demasiados pensamientos controvertidos acerca de su elección vocacional.

No pudo evitar una sonrisa algo contraída en una mueca sardónica. En realidad, ella pensaba que no había logrado gran cosa, a pesar de ser una de las mejores de la infantería pesada de su promoción. -Me gustaría daros la razón, pero algunos de mis superiores están decepcionados conmigo desde que demostré unas deficientes habilidades para la equitación, campo en que mi padre sobresalía, y elegí otro camino en que las unidades femeninas no abundan y se consideran... Emm, ¿cómo me dice mi otra hermana? ¡¡Marimachos!!   -respondió, elevando el dedo índice con una ilusión inquietante pero que no era causada por el calificativo despectivo sino por el logro de haberlo recordado con éxito. -Quizás por esas dificultades que atravesé tengo mucho respeto por las unidades montadas, sobre todo las aladas. Me resulta hartamente complicado, ¿no os parece? -buscó su opinión, pensando que podría ser algo subjetivo. Consideraba sus carencias mucho más imponentes que el resto de destrezas, pero todas las tenía por meritorias.

-Sí, es verdad, el clima. Debe de dificultar mucho el avance, para mi sería una auténtica pesadilla. Quizás a eso se debe vuestra agilidad, incluso si no tenéis costumbre de adentraros de lleno en la tundra. ¿Estáis pasando mucho calor en Pherae? -preguntó, interesándose. No había caído en la cuenta de que provenía de un lugar con temperaturas tan extremas y de que estaban acostumbrados al frío. Además, acababan de calcinar su armadura, por lo que el calor que había pasado debía de ser sofocante.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Dom Dic 27, 2015 11:04 pm

¡Y que lo digas! - celebró enérgico con Edith mientras golpeaba su jarra y bebía su contenido. Una vez ella explicó sus ideas Eugeo finalizó su trago antes de responder. - Es algo más complicado que eso, nada me haría más feliz que volver a Silesse, pero eso es algo que no puedo hacer ahora mismo. - Las malas nuevas de los países vecinos habían dejado a Eugeo con mal cuerpo mientras esperaba impaciente la hora de entrar en acción. - No podría sentirme bien si pienso que no he puesto todo de mi parte. - Añadió con una sonrisa de circunstancia. - Y eso nos lleva a lo que estabais diciendo. Si el camino que escogéis es el que más os satisface, ¿vos creéis que alguno de ellos, sea cual sea, no honraría los ideales de sus antepasados? Mantener un legado y ser fiel a uno mismo... Para mí son conceptos idénticos. - le dio otro sorbo a su bebida, la cual empezaba a estar peligrosamente vacía. - "Vaya, es cómo si se evaporara"

La conversación se tornó más tangible al dejar de hablar de opiniones para dar paso a las historias. - Bueno, cada uno hace lo mejor que puede con sus capacidades. La decepción de sus superiores es producto de sus egoístas expectativas, y por ende problema de ellos. Y respecto a lo de marimachos... Las mujeres fuertes que pueden defenderse me resultan atractivas. - Esas palabras podían ser malinterpretadas por Edith con suma facilidad. - "Creo que pensé eso en voz alta" - en realidad no había malentendidos, pues la general pertenecía a ese conjunto de mujeres. Sea cómo fuere decidió suavizar el comentario. - Ehm... Estaba generalizando. - Su corazón se había acelerado debido al momento embarazoso, por lo que amplificó su sensación de embriaguez. Las jarras eran generosas y bien cargadas, algo que estaba pasando factura al mercenario.

Unidades montadas, huh... - Llegó a estar montado en una de esas una vez, instantes antes estaba cayendo por un acantilado. Recuerdos traumáticos de su niñez que le provocaban escalofríos cada vez que los revivía. - Sí, yo no sería capaz de montar uno de esos. - refiriéndose a los wyverns, pues la idea de un jinete de pegaso masculino estaba descartada -y prohibida-. - Siempre he sido de tener los pies en la tierra, ¿sabes?. - Con ese juego de palabras intentó abandonar de forma distendida el tema con el fin de no dar a conocer la fobia que lo avergonzaba. 

- Oh sí, el clima es horrible... Pero he de decir que el paisaje es maravilloso, jajaja. - Respondió alegremente. - Moverse es difícil, los caminos quedan bloqueados por la nieve o el hielo con frecuencia, pero con el tiempo te acabas acostumbrando. - Zarandeó levemente la jarra para comprobar si quedaba algo de cerveza, y así fue, se dispuso para darle el trago final. - ¿Calor? Lo soporto bastante bien, pero gracias por su interés. Eso si... Espero que no tengáis nada parecido al desierto de Jehanna por aquí, jajaja.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 28, 2015 12:04 pm

-¿Desde Silesse no podríais ofrecer suficiente ayuda? -le preguntó, desconocedora de las circunstancias, pues creía firmemente que todos los países se encontraban en situaciones de alerta, por diferentes que éstas pudiesen ser entre sí. Eugeo y ella tenían cosas en común pero eran diferentes, tal y como parecía con sus naciones. -Es posible que coincida en algunos casos, pero dudo que así sea en la mayoría. No es como si siempre estuviese en nuestra mano seguir el camino que nuestros antepasados hubiesen deseado para nosotros, o nuestros padres. -discrepó con suavidad, sin exaltarse, pensando en su caso con sir Armin pero figurándose muchos otros que tomaban forma en su cabeza como situaciones hipotéticas en que tampoco se podría mantener a todo el mundo contento.

Había tocado un punto interesante. -Sí... Es verdad, tenéis razón. Tal vez los culpables sean ellos por querer imponerme un destino que no era el mío. -se quedó impresionada por no haber visto algo tan obvio, habiendo sido solapado su sentido común por la autocrítica. Pero era cierto, ella había sobresalido en un campo del ejército, no tenía por qué ser una jinete para ganarse la validación. No pudo evitar una breve y melodiosa risotada. -Entiendo, entiendo. Pues habéis venido al lugar adecuado, en este ejército contamos con jovencitas preciosas y poderosas a la vez, muy prometedoras. Bastante sociables, además. -le guiñó el ojo, dispuesta a presentárselas. En su inocencia, no era consciente tan siquiera de que ella estaba incluída en aquella categoría, incluso si el comentario había surgido de su supuesta actitud masculina. Pero sí que notó que aquella confesión avergonzó un poco al guerrero.

Eugeo parecía huir de las unidades voladoras sin pararse a considerarlo. -Miradlo por el lado positivo, al menos a vos pueden cargaros en caso de apuro. Tenéis elección. -trató de animar, dando un par de golpecitos con la mano en la parte metálica que recubría sus pechos. Resonó con fuerza, evidenciando la profundidad de las placas. -Pero coincido en que es mejor caminar por el propio pie, incluso huyendo de monturas terrestres. -se estremeció al recordar aquellas experiencias a caballo. Aunque no lo sabía, ambos tenían ciertos traumas con los equinos y sus reacciones se veían determinadas por ello.

-Ni heladas, ni desiertos. Somos lo más similar a un término medio que podríais encontrar. -la verdad era que ella estaba bastante contenta con toda la temperatura a lo largo del continente, algo que ayudaba mucho cuando tenías que cargar una armadura tan pesada. -Por cier... -se vio interrumpida al salir una mesa volando tan cerca de ellos como para que la ventolera le agitase el cabello y le hiciese abrir los ojos de par en par. Con esa misma expresión, bebió otro trago para asimilar aquello. Un par de borrachos bastante dormidos se estaban pegando al lado de ambos. Edith buscó la mirada de los dependientes de la taberna, para saber si deseaban que cualquiera de ambos interviniese para salvar el día. -Vaya, vaya, qué violento. Eso sí que ha sido una una unidad voladora y lo demás son tonterías. -comentó, graciosa y calmada, prácticamente impasible entre el creciente bullicio. Parecía distraída al beber su refrigerio pero sus ojos violáceoa percibían hasta el último detalle de lo que acontecía a su alrededor.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Miér Dic 30, 2015 9:19 pm

- Por fortuna, eso es correcto. - respondió afirmativamente. - Cómo ya dije antes, la fuerza terrestre no ha tenido que intervenir. Aunque desconozco la situación actual, de ir muy mal ya me habría enterado. Por eso trabajo fuera, principalmente en Grannvale. La estabilidad de los países vecinos mejorará la de Silesse. - Los intereses de Eugeo nunca se habían alejado de su tierra. En el devenir de la conversación Edith aportó una serie de argumentos que acorralaron al espadachin. - Hmmm... - Guardó silencio mientras intentaba encontrar un argumento con el que defender sus ideas, pero no halló ninguno lo suficientemente sólido. - Touché. - la historia estaba llena de relatos de personas que "traicionaron" su legado al no cumplir con expectativas ajenas.

En cuanto al tema de las mujeres, Edith se tomó el comentario de Eugeo más bien de lo que él esperó. El guiño fue la guinda del pastel. - Ehhh... Bueno, solo fue un comentario.. He-he.. No lo tome al pie de la letra, se lo ruego. - Suplicó entre risas nerviosas, pues la veía perfectamente capaz de emparejarla con alguna chica esa misma noche. Con la intranquilidad aún latente se siguió conversando sobre los rescates aéreos. - Más que elección, alternativa... - Puntualizó, recordando aquel rescate no acordado. Tampoco quería reflejar su fobia de forma tan evidente, así que se esforzó para hablar de una forma más objetiva. - Pero claro, nunca viene mal tener una vía de escape aérea, pues es la más versátil. Y no crea, seguro que hay wyverns que podrían soportar su peso. 

La conversación se vio interrumpida por la tangana que estaban protagonizando dos sujetos a pocos metros de su mesa. Con claros signos de embriaguez, discutiendo con insultos y empujones. Uno de ellos era extraordinariamente corpulento, haciendo uso de su fuerza cogió una de las mesas del local y la mandó a volar con una facilidad irrisoria. La mesa arrojadiza podría haber despachado al otro borracho y por ende haber finalizado la disputa, pero falló, y estuvo a punto de desgraciar a Eugeo, Edith u otro de los muchos clientes. El otro planeaba responder con objetos acordes a su tamaño. - Oh, vaya... Esto se va a ir de las manos. - Suspiró audiblemente, y con una sonrisa cargada de ironía se levantó de su asiento. - Tiene un humor peculiar señorita Edith. Pero no me malinterprete, si la abandono en este momento es para que esos dos no se hagan daño, o peor, arruinen la noche a otras personas. - Explicó mientras desenganchaba la funda de su espada de su cinturón. Depositó su arma encima de la mesa con el fin de no estar al alcance de nadie en caso de que la situación se complicara. - Por favor, cuídeme esto. 

Eugeo se aproximó desarmado al gamberro que tenía más cercano. Era el gigante que, con sus dos metros de altura, le sacaba casi dos cabezas al mercenario. Ni siquiera llevaba su armadura, pero se atrevió a interrumpir la trifulca de todos modos. - De acuerdo, haced el favor de mataros en otra parte, aquí molestais. - Dijo en tono imperativo. Una orden que lo enfureció más y contestó con un puñetazo. Eugeo lo esperaba y consiguió evitar el golpe inclinando levemente su espalda hacia atrás. - Entiendo, entonces lo haremos por las malas.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Jue Dic 31, 2015 10:44 am

Ahora sí que había comprendido lo que le estaba intentando comunicar. Una zona en menor alerta que las demás no le daría la misma importancia a la defensa contra los emergidos. Todos sus habitantes podían llevar una existencia pacífica en comparación a los demás, o eso es lo que daba a entender, por lo que había acudido a territorios exteriores y, posteriormente, a un cambio de continente. Si bien no podía imaginar una actitud general tan despreocupada, la suya era loable.

Se rió levemente cuando el joven pasaba apuros por el comentario que hizo sobre el tipo de mujer que le gustaba, parecía avergonzado y temiéndose que ella lo dejase en ridículo al buscarle alguna fémina con la que tratar. Asintió con la cabeza con respecto a no tomárselo literalmente, no tenía la menor intención de incomodarle. Lo que vino después la sorprendió de una forma exagerada. -¿Un wyvern pudiendo con esta tremenda armadura? -preguntó, de forma casi retórica, mientras en su mente se imaginaba a un pobre dragoncito volando con ella encima sobre un lago, dando todo su esfuerzo, para que luego ambos se hundiesen como un plomo en lo más profundo de la fuente natural acuosa. No le parecía la mejor de las ideas, no.

Eugeo le pidió que le guardase la espada, no sin antes recalcar su extraño humor. -¿Eh? Pero si yo siempre soy muy graciosa. -replicó, anonadada y llena de razón, pues a ella sí que le causaban risotadas tremendas sus propios chistes. Pero el resto de hechos no le hicieron la menor de las gracias: el mercenario trataba de poner orden acercándose al más violento de ellos, quien no admitía lecciones y respondió con una agresión. Sabía que aquello no era nada para él, pero sí una falta de respeto. Para colmo, en el preciso instante en que iba a tomar el arma de su compañero, el otro trató de robarla. Mantuvo la mano posada encima de la espada y la mesa, mientras el otro tiraba desesperadamente para robarla, llegando incluso a apoyar uno de los pies en el borde de la mesa para incrementar su fuerza. Ella bostezó con la mano libre para provocarlo, ante lo que éste respondió pero no era la mejor idea que había tenido porque ella llevaba toda su armadura a excepción de aquella parte de su casco en forma de pico. Se dio cuenta de la zona desprotegida, por lo que intentó darle un puñetazo en la mandíbula. La giganta de metal tomó su mano y se la retorció hasta causarle una subluxación, haciendo que éste se quedase mirando su muñeca a medio dislocar con cara de horror. No le gustaba herir civiles pero a veces no controlaba muy bien su fuerza y había sido en legítima defensa.

-¿Cuándo nos hemos convertido nosotros en el enemigo? -preguntó, sonriente pero con una gota de sudor surcando su nuca, sin comprender por qué cada uno tenía un adversario de repente. -Tranquilo, bonito, te arreglaré eso cuando aprendas a comportarte como un nené mayor. -trató de tranquilizarse ante la primera vez en que veía a uno de sus miembros tan amorfos, sin darse cuenta de que así lo provocaba mucho más. Éste tomó un cuchillo de una mesa para agredirle, pero la albina lo miró con una sonrisa sardónica. ¿En serio pensaba atacarle con un arma blanca en toda la armadura? No estaba lo suficientemente lúcido como para hallar resquicio alguno. Tras dejar que le clavase el improvisado puñal en medio de la placa metálica del abdomen, lo tomó del brazo bueno con la intención de no dañárselo también. Lo puso a girar sobre sí mismo como una peonza para marearlo y, una vez aturdido, le dio una patada que lo dejó en el suelo, lo que no sabía era si temporalmente o ya dormiría allí la mona. Buscó a Eugeo con la mirada, de quien portaba la espada pero tampoco la usaba, ni la lanza propia.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Sáb Ene 09, 2016 9:57 pm

Eugeo parecía divertirse mientras evitaba los torpes movimientos del camorrista, que se enfurecía más con cada puñetazo que daba al aire. Eugeo se mantenía lejos de sus brazos con pequeños brincos hacia atrás o hacia los lados, evitando taburetes y mesas en la medida de lo posible. - Estoy acostumbrado a tratar con gente cómo tú, ¿Sabes por qué? - Formuló esa pregunta retórica, pues no recibió respuesta alguna por parte del receptor. Era algo que ya suponía el espadachín, pues esperaba otro intento de agresión. - Siempre acaba apareciendo gente cómo tú en lugares cómo éste. - Siguió manteniendo la distancia de seguridad y condujo a su perseguidor cerca de una de las paredes de la taberna. - Al final todos duermen en el calabozo esa noche, al menos dan algo de trabajo a los ociosos guardias de la ciudad. - El agresor pasó cerca de uno de los taburetes, el cual no dudó en cogerlo con ambas manos y levantarlo de tal forma que las patas del asiento acabaron apuntando hacia el techo. Eugeo aprovechó esa postura tan expuesta para darle un golpe seco en la boca del estómago. El impacto también afectó al diafragma, que hizo que fuera incapaz de respirar por varios segundos. Con la persona incapacitada y con su torso inclinado por completo hacia delante, Eugeo le arrebató la silla y la estrelló en su espalda. La fuerza del impacto fue suficiente para destrozar el taburete e impedir que el gamberro pudiera levantarse del suelo por unas horas, con una clara pérdida de conciencia. 

El problema parecía resuelto, pero quedaba pendiente el tema del taburete que había roto. Su mano seguía sujetando una de las patas, la cual se había separado del resto de la silla. - Oh, vaya... - Ahora consciente de los actos cometidos, el espadachín lamentó haber llegado hasta ese punto. - Siento mucho lo del asiento, permitidme que os ofrezca una compensación por ello. - Añadió con tono arrepentido hacia los trabajadores de la barra, donde supuso que se encontraría el encargado del establecimiento. Sea cómo fuere, el ambiente del local volvió a recuperar su bullicioso jolgorio de forma prograsiva, a medida que los clientes volvieron a relajarse y a ocupar sus asientos. Ya nadie recelaba temeroso de los dos alborotadores, la pelea quedó reducida a una anécdota. - Uff... Voy a necesitar otra copa. - Sentenció el mercenario una vez alcanzó la mesa, donde edith ya le estaba esperando. Un cuerpo dormía en el suelo muy cerca de su asiento, Eugeo se giró para darle un rápido vistazo. - Pensé que el otro se había ido, justo me doy cuenta de que vino a causaros problemas. - Comentó con una sonrisa. - No se cómo pudo atreverse, supongo que el alcohol disfraza de bravos a los necios, indudablemente. - Acompañó su comentario de una carcajada, mientras hacía llamar a una de las taberneras con su mano. - Ten, mi proxima cerveza va con esta propina, por los desperfectos. - Le dió cinco veces el valor total de la pinta para sufragar el reemplazo del asiento y suspiró con cierto alivio una vez se deshizo de su deuda. - Temo que yo me excedí con el grandullón, a veces me dejo llevar por el espíritu de lucha.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Dom Ene 10, 2016 9:06 pm

Miró con una ceja alzada al borrachuzo que había ajusticiado y lo removió con el pie para ver si había señales de vida, a lo que respondió con un ronquido tan grande que no dejó duda de su bienestar físico y siguió durmiendo tras protestar con un gruñido. Exhaló un suspiro. Tomó a muñeca retorcida del individuo para devolverla a su estado original, le iba a doler un poco y eso le hizo pensar que lo mejor era que el mal trago pasase de golpe mientras le asentaba los huesos en el lugar que le correspondía de un firme tirón. El hombre pegó un pequeño grito en sueños y se desmayó de la sensación de dolor que lo invadió en la parte superior del cuerpo. No pudo evitar pensar que era un nenaza, mas decidió guardarle el respeto y sentarse de nuevo a la mesa mientras observaba la exasperación de Eugeo desde la distancia.

-Nada que no pudiese afrontar, no os preocupéis. Más alarmante es el hecho de que os perturbe más la pérdida de un taburete que a quién se lo habéis estampado en la cara. -respondió, sentada de nuevo a la mesa e incapaz de contener una melodiosa risotada posterior. Aquella incongruencia la divertía enormemente y ni su porte calmado podían hacer que lo disimulase. Ver al guerrero Eugeo, tan serio y diligente, intentando pagar una banqueta mientras el cráneo contra el que la había destrozado estaba en vías de extinción -en su mente se exageraba la escena para volverla más cómica y es que tenía muchísimo jugo. Cuando pudo dejar de partirse de risa, le extendió su espada de modo que pudiese tomarla por el mango y la zona cómoda de la vaina. -Tomad, he cuidado de vuestra arma. -respondió, con una sonrisa que aún denotaba el divertimento de los minutos anteriores contenido mediante la pronunciación de las mejillas. Estaba roja de tanto reir y su tez comenzaba a conjuntar con su armadura.

-Pienso que ha sido una gracia que interviniésemos, aunque no eran una gran amenaza. Este pequeñín pensó que podía hacer con un cuchillo de cocina lo mismo que los pícaros con sus puñales. Necios, en efecto. Francamente lamentable. -negó con la cabeza, a la vez que dirigía su mirada hacia el zoquete despatarrado que yacía no muy lejos de ella en dirección a su derecha. Era tan penoso que no podía hallar gracia en ese acto ni alguien como ella que hallaba el humor en las cosas más cotidianas. -Os comprendo perfectamente, querido Eugeo, me temo que hice papiroflexia con la muñeca de ese hombre sin pretenderlo. Ya lo he arreglado pero casi me dio lástima, lucía como un cisne precioso. -bromeó, tampoco había dejado tan maltrechos los dedos de aquel ebrio osado, pero era gracioso restar importancia a un daño que ninguno pretendía causar en lugar de recriminárselo a sí mismos. Todo había terminado mejor que sin su intervención y eso era lo realmente importante a ojos de la sonriente muchacha que apoyaba el mentón sobre el puente que constituían los nudillos de sus manos entrelazadas.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Lun Ene 25, 2016 11:04 am

- Eso creeis, ¿huh? - comentó, buscando a la víctima del sillazo con el rabillo del ojo. El hombre debía seguir tirado en el suelo, a una distancia que él no alcanzaba a menos que se girara, pero Eugeo decidió no darle más importancia. - Seguro que está bien. - replicó con serenidad justo antes de darle otro trago a su bebida. No podía hacer otra cosa que mostrar indiferencia, no iba a preocuparse por alguien de esa calaña. A ojos del mercenario, él mismo había provocado esa situación, y ese comportamiento irrespetuoso ya era motivo suficiente para que se le negara la posible ayuda que necesitara en ese momento. - Además, el taburete es minúsculo en comparación. - Añadió, haciendo referencia a la corpulencia de aquel sujeto, alegando que la embriaguez fue el principal motivo de su desmayo. Pero las explicaciones parecían no ser suficientes para Edith, quien estaba sufriendo un ataque de risa. Eugeo aguantó el tipo cómo pudo, evitando la molestia de ser objeto de burla por su peculiar toma de prioridades en ese momento. Tampoco tenía nada que reprochar a la general, pues con total seguridad sería ella la que acabaría llevando la razón en ese asunto. Fue entonces cuando obtuvo la espada de vuelta de sus propias manos, un gesto que consiguió alejarlo de la situación anterior. - Muchas gracias, has sido muy amable. - Le agradeció el favor con una sonrisa gentil mientras tomaba su espada con suavidad, esperando a que ella la soltara para tirar de la funda.

El tema de conversación había sido monopolizado en referencia a la breve pelea que habían tenido anteriormente. Cada uno expuso sus ideas, Eugeo decidió no otorgarle a los alborotadores una segunda ronda de valoraciones. No sin antes hacer un breve comentario sobre la habilidad de su compañera a la hora de desencajar huesos de su sitio, que ya de por si es algo escalofriante, y que ella decidió comparar con las figuras que se pueden obtener doblando hojas de papel. - Callad, por favor, me duele con solo imaginarlo. - Suplicó el mercenario con una mueca torcida y agarrando una de sus muñecas con la otra mano. - Lo importante es que ningún inocente ha sufrido daños. - remarcó el joven rubio, redundando en lo evidente, porque no tenía nada más que decir al respecto. Llegados a ese punto de la conversación Eugeo ya estaba entrando en la cuesta de los efectos del alcohol, una sensación de embriaguez progresiva que le resultaba agradable. Apartó la jarra a un lado para evitar la tentación de seguir bebiendo y apoyó su cabeza a modo moflete-puño mientras disfrutaba de la sensación de adormecimiento. - Hacía semanas que no tenía una noche tan entretenida. - comentó vagamente antes de formular su siguiente pregunta. - ¿Y cuales son sus aficiones cuando no estáis de servicio?
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Lun Ene 25, 2016 11:25 pm

Se percató de que el rubio muchacho se planteaba sus palabras más recientes, que no poseían ninguna crítica ni recriminación, pero que éste había tomado a la tremenda. Se giraba a comprobar el estado del hombre a quien había dejado inconsciente y justificaba su actuación por todos los medios posibles. Se quedó perpleja mirando su intranquilidad y el modo en que razonaba sobre cuánto se lo había merecido y lo inofensivo que resultaba el taburete en comparación con su exagerada corpulencia. Pero ella no recordaba haberle dicho nada al respecto salvo una inofensiva broma, por lo que se sentía algo desconcertada debido a lo desmesurado de su tan seria reacción. Por consiguiente, decidió calmar sus ánimos, pues era responsable de su aparente culpabilidad cuando todos los presentes sabían que había hecho lo correcto.

-Eugeo, no os preocupéis, lo comprendemos. No pretendía incomodaros acerca de vuestra decisión y la apoyo completamente. -le posó una mano en el hombro y le dedicó una sonrisa tranquilizadora tan amplia que sus ojos se achicaron mientras le miraba. Era literal su apoyo, no en vano había portado su arma y enfrentado paralelamente al compinche de aquel mandril. Le devolvió la misma y aceptó su cumplido asintiendo con la cabeza. -Gracias a vos. Y procuraré no mencionar de nuevo lo sencillo que es de quebrar el cuerpo humano, pero he de reconocer que vuestra reacción es sumamente divertida. -esta vez contuvo la risa mordiéndose visiblemente el labio y llevando ambas manos tras el propio torso para entrelazarlas, con algo de dulzura pero evaporando esa imagen poco después para retomar su porte calmado, alterable únicamente en matices no tan marcados.

Asintió con la cabeza, mientras sus manos retornaban a su cómodo lugar en su regazo, sentada como una auténtica dama. -Yo también estoy disfrutando de esta noche, siento que hemos instaurado un nuevo ritual social con esto de las peleas de taberna que refuerzan amistades. -ladeó la cabeza levemente ante lo extraño de la afirmación, pero sí era cierto que es experiencia no había pasado desapercibida. Tampoco para la camarera, que les traía a modo de agradecimiento otra jarra de cerveza para Eugeo y una llena de té de hierbas para Edith, ambas por cuenta de la casa. Ella no pensaba que su actuación mereciese tal obsequio, pero supo al instante que era su forma de expresar gratitud y declinarlo sería una falta de respeto a sus sentimientos. Le dedicó una sonrisilla y dio un sorbo del delicioso refrigerio para demostrar su agrado. El contacto visual se desvió a su interlocutor de nuevo. -Pues, veamos... Me gusta mucho la costura, soy yo misma quien bordo los complementos de mi armadura y también hago la ropa de mis hermanas o los remiendos. Asimismo, también disfruto de la cocina, dicen que el secreto culinario más importante es recordar en todo momento a la perdona para quien estás cocinando. Pero me divierto con cosas más sencillas como el humor, los naipes o los juegos de estrategia. ¿Qué hay de vuestras aficiones? -le preguntó, sintiendo que se colmaba de elocuencia y hablaba demasiado de sí misma. También deseaba conocer los pasatiempos del muchacho que había acogido por esa noche, una para recordar porque entrelazaría sus destinos por los tiempos venideros.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Eugeo el Jue Ene 28, 2016 3:15 pm

- Descuida, descuida. - respondió a darse cuenta de que su actitud hizo entender que estaba a la defensiva. - Yo... Creo que le di demasiadas vueltas, no pasa nada. - La adrenalina del combate y la sustancia etílica habían inundado su mente que, aún consciente de sus actos, en ella aparecían pensamientos muy poco comunes en el espadachín. Es por eso que se sintió bajo evaluación cuando Edith bromeo sobre el taburetazo, pero esa locura no era la única. - "Sí, ¿por qué no?" - El alcohol era la llave que abría la celda de su consejero más inadecuado para una persona de su porte. - "¿Qué me lo impide?" - Y es que la chica se había inclinado para acortar la distancia que los separaba por la mesa, todo para tranquilizarle posando la mano sobre su hombro. Con un gesto similar del joven rubio la distancia entre sus cabezas se anularía. - "Sería rápido, ni se lo vería venir, es muy fácil robarle un beso ahora." - Sin permiso, muy seguramente sin aprobación y definitivamente perdiendo el respeto de la general, pero era difícil no pasar de caballero a bandido. Con esa cara angelical y delicada, unos ojos violetas embelesadores, con un color de piel pálido y elegante como la porcelana... Todo ello acompañado de unas curvas que ni su tosca armadura podían eclipsar, muy fáciles de disfrutar en la postura que había adoptado la albina. En el peor de los casos perdería el contacto con una persona que acababa de conocer, pero tenía mucho más que ganar si le permitía hacer una visita a sus caderas. - "Sí, eso sería delicioso."

La lucha interna fue ardua, pero finalmente prevaleció la cordura, la situación no llegó a más. Edith volvió a sentarse y siguió con la conversación, es decir, dando una disculpa por la dentera que le había provocado al espadachín. - jajaja, ya, lo se. Puedo imaginar mi cara, y la de él cuando se despierte. - comentó soltando una gran carcajada. Su siguiente afirmación contribuyó al estado risueño y deshinibido de Eugeo. - Oh, es cierto, y muy bizarro, pues las peleas son justo para lo contrario. - Volvió a reír por la ironía que se había dado. Su mente extrapoló el suceso a escenarios mucho más inverosímiles, algo así como pedidas de mano en medio de camorras multitudinarias, lo peor de todo es que vio posible esa situación. - Bueno, puede que no sea tan raro, después de todo. - Escuchó lo que Edith tenía que decir respecto a sus hobies y gustos, asintiendo cada una de sus oraciones. - Toda la razón, una de las formas de transmitir el afecto por otra persona es a través de la comida que cocinas. - no iba a soltar un comentario del tipo "las madres y buenas esposas cocinan con amor", al fin y al cabo. - A mí me gusta escuchar música y talar, principalmente. Ayudan a mantener la mente y el cuerpo despejados, respectivamente. Además, ambas siguen un ritmo, y se dan en un lugar acogedor, con buena comida y bebida. Ya sea en el campo con una buena fogata o en un salón con diversos manjares, ambos planes me parecen buenos. - divagó una vez más, su estado le dificultaba mantener una estructura de respuesta clara. La tabernera llegó con un par de bebidas, cortesía de la casa, Eugeo se vio superado.- Maldición, si aún no me había bebido la última... - comentó temeroso. - No se puede decir que no a este presente, y capaces son de seguir suministrándonos bebida por el resto de la noche. - Cogió ambas jarras, bebiendo su contenido con celeridad -no quería ser tachado de desagradecido aunque hubiera decidido no seguir bebiendo- y dando un fuerte golpe con ellas en la mesa, producto de la prisa. - Vámonos o su amabilidad acabará conmigo.
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Re: The night after (Privado, Edith)

Mensaje por Invitado el Jue Ene 28, 2016 7:51 pm

Se quedó mirando fijamente a Eugeo cuando éste compartió su interés por talar árboles mientras escuchaba música de fondo al son de cada golpe. No podía decir que estuviese de acuerdo con que masacrase la naturaleza a su gusto, pero entendía que la madera era un bien necesario y lo mejor era que la obtuviese alguien que lo hiciese de buena gana. Supuso. Igualmente la imagen del hombre de porte tranquilo ejerciendo de leñador al son de las más rítmicas canciones le resultaba como si alguien de la era contemporánea viese a un reggaetonero con un bate de béisbol: Peligroso como lo que más, a la par que bizarro y preocupante. Al menos contaba con la garantía de que Eugeo era un ser pensante, no como el ejemplo improvisado anterior, y sabía moderarse como había hecho con el incidente del taburete, incluso mejor que ella porque no había descoyuntado estructuras óseas en el proceso.

-¿Ambas cosas a la vez? -preguntó para cerciorarse de la veracidad de su extraña imagen mental, con un dedo posado en el mentón y la mirada clavada en el techo debido a la breve jornada de reflexión que sólamente fue interrumpida por las quejas de su interlocutor acerca de la cantidad de alcohol que le proveían, algo que carecía de sentido si se comparaba con la reacción habitual de cualquier otro agraciado bebedor. Abrió los ojos de par en par al verle beber jarra y media de una sola tirada, escapándosele una risotada como consecuencia. ¿Sería siquiera consciente de cómo iba afectarlo ingerirlo de golpe? Ella degustó lo que quedaba de su té en varios sorbos nada más pudo dejar de reírse. Se levantó de la mesa y dedicó una inclinación de cabeza a la encargada del local, para luego comenzar a caminar sonriente hacia la salida mientras comprobaba que el rubio muchacho pudiese seguirle el paso a través del umbral que llevaba al exterior.

Las calles de Pherae estaban bastante más despejadas que antes, al caer la noche la gente prefería la calidez de sus hogares y es que no contaban con un clima frío pero refrescaba mucho más que bajo el abrigo del sol. La armadura la protegía pero sus placas se enfriaban con facilidad, por lo que se frotaba los brazos de vez en cuando con naturalidad, estaba fría pero no congelada. Más le preocupaba la probable embriaguez de su amigo. -¿Cómo os encontráis, Eugeo? Seguro que ya notáis el efecto de esas cervezas que con tanto apuro consumísteis. -se interesó, clavando sus ojos violáceos en los suyos azules para evaluar su mirada y sacar conclusiones acerca de su grado de ebriedad. Sea como fuere, contaba con la baza de residir en su casa aquella noche, por lo que no tendrían el menor problema. -Mi hogar no se encuentra muy lejos de aquí, solo a unos cuantos metros. No os sintáis cohibido al entrar, mis hermanas ya deben de estar durmiendo. No obstante, no hay necesidad de seguir su ejemplo tan deprisa si no estáis cansado. -matizó que no se trataba de una indirecta sino de una sugerencia, una inocente exposición de las posibilidades a su alcance. Disléxica emocional como ella sola, ni se daba cuenta de que podía estar alentando inconscientemente con sus afirmaciones una revolución de hormonas que sucedía paralelamente en un plano de Eugeo que desconocía completamente. La inocencia era poderosa en ella.
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Re: The night after (Privado, Edith)

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