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Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

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Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 24, 2015 1:30 am

....Lidiar con los emergidos se había convertido en una de las máximas prioridades del gremio en las últimas semanas. Los ataques por parte de bandidos o esclavistas seguían presentes, y también algunos casos de corrupción que perjudicaban a algunos pobres desgraciados de algún pueblo o aldea, pero habían comprendido que enfocar sus esfuerzos en tales cosas de poco o nada ayudaba cuando existía allí afuera un enemigo despiadado que caminaba libremente y arrasaba con todo a su paso. Pero, por desgracia, La Guardia no contaba con lo que necesitaba para poder abordar aquel problema de una forma eficiente. No tenían estrategas en sus filas que analizaran la situación y estudiaran el curso de acción más apropiado, tampoco contaban con información amplia sobre el movimiento de los enemigos o sus rutas, y debían trabajar principalmente con la información que obtenían de poblados cercanos o viajeros. E incluso en el mejor de los casos sus soldados se veían en un aprieto cuando tenían que combatir con sus armas y armaduras en mal estado contra enemigos bien equipados.

....Con el tiempo fue resultando obvio que combatir de frente a los emergidos no daría buenos resultados, o por lo menos cuando eran ellos quienes lo hacían. Con esto en mente el pelirrojo decidió recluirse en la privacidad de su habitación con todos los apuntes que tenía con respecto a ese misterioso enemigo. Si no podían vencerles en un combate directo, podrían tratar de orientar sus ataques a sitios valiosos para los emergidos: cortar de alguna forma los suministros que recibían o privarles de rutas que les resultasen valiosas. Revisando las cartas recibidas por algunos contactos en poblados dispersos a lo ancho y largo de Begnion notó que varios de ellos hacían referencia a enemigos que procedían de Daein. Esas noticias no serían preocupantes de no ser por la existencia de puestos fronterizos en las zonas que separan a ambos reinos. ¿Cómo podían trasladarse los emergidos a través de la frontera sin ningún problema? ¿Es que existía, quizá, alguna ruta que solo ellos conocían?

....Decidió averiguar eso por sí mismo, y para ello reclutó a algunos cuantos hombres para que sirviesen a su mando. Si bien era cierto que su cuerpo todavía se encontraba algo lastimado por combates anteriores, no pretendía quedarse de brazos cruzados mientras esos ejércitos, desprovistos de piedad o clemencia, marchaban por doquier asesinando a cualquiera que se le interpusiera.

....Sus compañeros y él marcharon por la mañana en dirección a Daein. Mantuvieron una marcha lenta y tranquila para poder conservar sus fuerzas en caso de una eventualidad. Delante del grupo habían unos cuantos exploradores que revisaban el camino que los otros iban a recorrer para así evitar cruzarse con cualquier tropa enemiga antes de siquiera llegar a su destino. Antes de cada noche procuraban conseguir un refugio, bien fuese a la intemperie o en algún poblado, y cuando hacía falta se abastecían de alimento cazando o recolectando cualquier cosa que se viese comestible.

....Varios días transcurrieron hasta que la comitiva de La Guardia alcanzó uno de los puestos fronterizos que se encontraba más próximo a los poblados desde donde había recibido las noticias con respecto a los emergidos. Buscaron un sitio apropiado en el que esconderse y poder espiar, desde lejos, lo que ocurría, y fue entonces cuando pudieron ver pequeños grupos de soldados transitar con total libertad a través de la frontera. Peor aún fue ver cómo innumerables cadáveres de soldados y emergidos por igual se encontraban tirados por el suelo alrededor del puesto. Resultaba obvio que una lucha se había llevado a cabo en aquel lugar, y por la presencia de los enemigos yendo y viniendo resultaba obvio quién fue vencedor en esa lucha.

....Ahora todo resultaba más claro: el enemigo había logrado hacerse con uno de los puestos en la frontera para así crear una brecha en las defensas de Begnion a través de las cuales cruzar sin problema. El pelirrojo se acarició la barba, pensativo, mientras observaba la escena, y tras unos segundos le hizo un ademán a uno de los suyos para que se acercara. -
Ve hacia el pueblo que se encuentra al norte, en la que nos hospedamos ayer. Consíguete un caballo y averigua en alguna taberna dónde se encuentra el otro puesto fronterizo más cercano, y ve hacia allá para avisar lo que ocurre acá. Podemos intentar vencer a los emergidos que hay ahora mismo, pero eventualmente vendrán más, así que lo mejor es que los guardias del reino se enteren. - El chico asintió con la cabeza y tan pronto las órdenes terminaron de ser dadas se marchó del lugar. El líder se volteó hacia el resto. - Nosotros acamparemos aquí y esperaremos a la noche, momento en el que atacaremos. En la oscuridad no nos verán acercarnos con tanta facilidad y tendremos el factor sorpresa de nuestro lado. Preparen todo, descansen, y récenle a quien le quieran rezar para que todo salga bien.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 25, 2015 11:04 pm

Las cosas habían cambiado para Tharja, al recibir una carta del internado de grima el cual decía que necesitaban de su presencia lo antes posible, hacia tan solo unos días que había logrado volver del desierto de Hatari situado en los límites notes de Daein, luego de haber pasado un tiempo en la ciudad, puso rumbo hacia el sur para así arribar a Begnion con la intención de ingresar a su puerto para así tomar un barco de regreso al continente de Akaneia.

Aun le faltaba un buen camino para poder atravesar Daein, así que decidió hospedarse en un pequeño pueblo que había de paso hacia la frontera, el pueblo yacía en una zona semi desértica con varias elevaciones a su alrededor, parecía que estaba en esa ubicación justamente para las personas que se dirigían hacia Begnion, pequeñas casas de madera formaban casi todo el pueblo, había algunos mercaderes pero no más que eso, finalmente llego a la taberna del pueblo, al parecer no estaba muy poblada ya que un solo caballo yacía amarrado fuera de ella, una vez ingresar en la taberna noto que había un joven hablando con el tabernera, seguramente el caballo sea de él, caminando hacia la barra con la intención de pedir hospedaje no pudo evitar escuchar sobre algo que había tomado el paso fronterizo que estaba hacia el sur y algo sobre emergidos, Tharja no entendía muy bien todo dado que la poca información que tenía sobre dichos emergidos era casi nula, nunca se había topado con alguno. El joven que estaba hablando con el tabernero pronto se fue rápidamente, a lo lejos se escuchó el relinchar de su montura como si le diera un fustazo para acelerar el paso, Tharja se acercó al tabernero y pregunto, -En donde puedo ¿conseguir un caballo? Sin decir mucho señalo hace fuera, al parecer frente a la taberna tenían un establo en donde se podían alquilar caballos, Tharja asintió con la cabeza y procedió a conseguir un caballo, una vez a ver alquilado un caballo, se colocó su capa color beige y se tapó su rostro dejando al descubierto sus ojos, monto su caballo y puso marcha hacia el sur, donde supuesta mente estaban estos emergidos sabía que eran peligrosos pero no podía dejar pasar la oportunidad de capturar a alguno para torturarlo y recolectar información sobre ellos, el paso estaba a unas horas de viaje, era un poco después de mediodía si iba a un paso constante llegaría para el anochecer, agitando las riendas emprendió su camino hacia el sur.

Pasaron las horas y la oscuridad de la noche cayó sobre Tharja estaba cerca del paso fronterizo a lo lejos se podía visualizar las torres de vigilancias y algunas barracas distribuidas por la zona, se bajó de su caballo para si continuar su camino a pie, sabía que no podría ir directamente por la entrada principal, la zona estaba repleta de relieves que rodeaban la entrada principal así que, moviéndose en forma agazapada, comenzó a rodear la zona subiendo a un sitio más alto done pudiera tener una vista más cercana de la situación, una vez posicionada en un lugar que parecía ideal para contemplar el panorama, noto que varios grupos de soldados atravesaban de un lado a otro sin ningún impedimento, también que habían varios cadáveres esparcidos a lo largo del puesto fronterizo de Daein y Begnion. En las torres de vigilancia se podían ver como los arqueros patrullaban y en tierra parecía haber algún tipo de guardia recorriendo el perímetro, Tharja sabía que no podía ser vista por ellos estaría en serio problema si así fuera, pero deseaba ver aún más de cerca a estos individuos, se arrastró por tierra acercándose cada vez más y más al puesto de vigilancia su capa se hacía que fuera un poco más difícil de detectar ya que su color era muy similar al del panorama, mientras se intentaba adentrar en la zona  se comenzaron a  escuchar signos de combate al muy cerca de donde estaba ella al estar en tal posición no podía ver casi nada, cuando vio que estaba en una zona donde podía descender comenzó a bajar muy despacio hacia la zona inferior, procurando no ser vista por nadie, los sonidos de combate se seguían escuchando no muy lejos de ella, parecían estar centrados en el centro del paso fronterizo, decidió asomar la cabeza por un costado de las carpas que usaban como hangares y efectivamente estaban en pleno combate no lo que parecía ser un grupo de soldados, no parecían estar para nada desordenados, se notaba a simple vista que tenían un plan por la forma en que flanqueaban a sus enemigos, Tharja decido acercarse un poco más a observar más de cerca la situación, pero en un momento cuando se estaba acercando a por entre las carpas, un hechizo golpea muy cerca de ella haciéndola casi perder el equilibrio, sin lugar a dudas era un hechizo ígneo se notaba los rastros de fuego por toda la zona de impacto, viendo en la dirección de dónde provino el sortilegio visualizo lo que efectivamente era un chamán, Tharja no se esperaba esto no tenía otra opción tomo su tomo de runa que tenía guardado y sin dudarlo ni un segundo lanzo el sortilegio, pareció impactar en el chamán pero sin hacerle mucho daño, comenzó a moverse en dirección hacia donde estaba el combate para así mezclarse entre todos para reducir el ángulo de impacto en su contra, pero el chamán seguía lanzándo sortilegios por más que se moviera, Tharja contraatacaba  pero sin hacer daño considerable, finalmente un sortilegio lanzado por el chamán impacta en Tharja, haciéndole un poco de daño pero sin evitar que pudiera moverse, Tharja se detuvo un instante para así poder concentrarse en su objetivo, lanzando su sortilegio con gran concentración logro dar de lleno en el chamán, parecía que había quedado fuera de combate pero Tharja estaba con algunas heridas también, por estar pensando en ese intercambio sortilegios no noto que estaba muy cerca de del combate, varios hombres luchaban con hachas y espadas con mucho ahínco al parecer eran comandados por un hombre pelirrojo que también luchaba junto a sus subordinado, por estar viendo demasiado el panorama no noto que la estaban rodeando entre varios emergidos, por más que lanzara sortilegios a uno los demás se le lanzarían encima, estaba muy en desventaja, debía pensar en algo y rápido.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 26, 2015 12:06 am

....La noche comenzó a caer en lo que pareció ser una eterna espera. Sus muchachos se encontraban ansioso, cosa habitual antes de cada batalla que prometía ser feroz y riesgosa. Su líder no era la excepción, aunque era menor el temor por su propia vida en comparación por el temor por la vida de quienes estaban a su mando. Fue precisamente por esa preocupación que, cuando el sol apenas se encontraba ocultándose en el horizonte, el pelirrojo se volteó hacia cada uno de sus compañeros e hizo señas para que se aproximaran a él y le escucharan. - Tengo una nueva orden para ustedes, y espero que la cumplan al pie de la letra o juro darles una muy buena reprimenda al regresar a casa: no intenten ser héroes. Luchamos por una causa más grande que nosotros, sí, pero recuerden que ustedes, muchachos, no son simplemente un instrumento para la realización de esa causa. Sus vidas valen, y valen como no tienen idea. No sentiré vergüenza de ustedes ni les miraré con desprecio si a mitad del combate deciden retroceder o buscar resguardo de encontrarse heridos, ¿está bien? Luchen con todas sus fuerzas, pero si se encuentran en peligro, o muy heridos, retírense. ¿Me escucharon? - Sus palabras brotaron serias e imperiosas, mientras su rostro se mostraba severo. Estaba tratando un punto que consideraba de vital importancia, muy a pesar de que él mismo no obedeciera a su propia orden. Sabía que a menudo actuaba con imprudencia y que ponía su propia vida en peligro, pero en ningún momento decía que lo que él hacía estaba bien o instaba a los otros a imitarle. Que él no tuviese la cabeza suficiente para cuidar su pellejo como era debido no era justificación para que sus muchachos tampoco la tuvieran. Eventualmente todos y cada uno de ellos asintió y aceptó la condición.

....El escenario terminó de envolverse en las tinieblas y el cielo, oculto tras densas nubes que prometían una lluvia muy pronto, apenas lograba ofrecer tenues haces de luz a distintos puntos del lugar. Fue entonces cuando cada uno de los integrantes del gremio recogió recogieron sus armas y se dispusieron a salir del escondite. La vigilancia realizada en las horas previas sirvió para hacerse una idea de qué rutas estaban siendo cuidadas por los emergidos y qué puntos se encontraban vulnerables. Se dividieron en dos grupos de menor tamaño y rodearon a los guardias que se encontraban protegiendo las cercanías de las carpas. Fueron detectados al estar cerca, pero los emergidos no lograron a emitir sonido alguno pues los mercenarios no tardaron en silenciarlos con sus espadas, hachas o lanzas. Los enemigos fueron abatidos con rapidez y los atacantes fueron capaces de escabullirse en el campamento rival.

....Fue entonces cuando la verdadera batalla inició. Hombres y mujeres, incluido el propio pelirrojo, se adentraron a las carpas en las que descansaban algunos enemigos y les eliminaron antes de que pudieran siquiera levantarse. Sin embargo los otros que se encontraban cerca se alarmaron por la conmoción y, viendo que estaban siendo atacados, emitieron gritos y gruñidos para alertar al resto. No tardó demasiado para que el sonido del acero chocando contra el acero inundara el lugar y para que algunos cuerpos más comenzaran a decorar el suelo.

....El líder se mostró tan brutal y directo como siempre. Su manejo de la espada carecía de gracia, elegancia o sutileza. Consistía en mandobles cargados de fuerza dirigidos a puntos vulnerables, o directamente contra la defensa de su rival para quebrarla en el acto. Eran pocas las veces que evadía un ataque, principalmente porque sabía que su velocidad no era precisamente su punto más fuerte, y en su lugar se defendía de las arremetidas de sus enemigos empleando su propia espada o su armadura, algo maltrecha de por sí. Conforme los segundos transcurrían su apariencia se empezaba a tornar menos grata y un poco más aterradora. Los borbotones de sangre salpicaban su pechera y su propio rostro, y el cálido líquido carmín recorría la hoja de su espada y descendía por la empuñadura hasta manchar sus manos. Su cabello rojo se agitaba por el viento y por el movimiento, y la luz de las antorchas y las fogatas le ofrecía un brillo a cada hebra ofreciendo la sensación de que el guerrero poseía una melena ígnea.

....Oyó unos estallidos que le agitaron y le obligaron a voltear. Sus ojos captaron estelas de fuego viajar de un lugar a otro y emitir una leve explosión al alcanzar un determinado punto. Corrió hacia aquella dirección, embistiendo o derribando a cuanto enemigo se le interpusiera, y fue así como logró llegar, aunque un poco tarde, a la escena de los hechos: una mujer se encontraba comprometida, y a algunos metros de ella lo que parecía ser un hechicero abatido. Alrededor de la fémina unos cuantos emergidos le bloqueaban las rutas de escape, y uno de ellos ya se encontraba alzando por encima de su cabeza un hacha.


....- ¡Por aquí, muchacha, acércate! - Palabras que resonaron como un rugido mientras el mercenario se acercaba por detrás al atacante y le sujetaba una muñeca para evitar el descenso del hacha. Su otra mano, empuñando la espada de bronce, adelantó ésta hasta hundir la hoja en la espalda del emergido. El metal atravesó la carne sin la menor resistencia, y cortó músculo y demás tejido con inclemencia hasta asomar su punta por el lado contrario del torso. Con un movimiento de su mano la espada giró en su lugar para ampliar todavía más la herida y volver más profuso el sangrado.

....Con eso el círculo de emergidos se encontraba incompleto. Uno había caído, justo en donde estaba el pelirrojo, y eso le ofrecía a la hechicera una brecha por la cual escapar. Tan rápido como pudo levantó una de sus piernas y pateó al emergido más cercano, el cual trastabilló hasta tropezar con el de al lado, y habiendo causado suficiente confusión extendió hacia la chica su mano libre, aunque ensangrentada, en un intento por sujetar una de las extremidades de ella y jalarla hacia él. No era, quizá, la salvación más caballerosa u ortodoxa, pero deseaba sacarla de tan precaria situación lo más pronto posible. Ya luego  podría quejarse, en un sitio seguro, de que no le jalara la próxima vez.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 29, 2015 1:30 am

La noche oscura con nubes de tormenta, ella estaba rodeada, sin escapatoria visible, era una escena que jamás se hubiera imaginado que llegaría vivir, aún estaba con secuelas del impacto que se había llevado por el chamán, algunas gotas comenzaron a caer sobre su rostro en forma de llovizna mientras miraba fijamente al cielo con ningún plan que la pudiera salvar de esa situación, rápidamente la llovizna se convirtió en una lluvia constante, las gotas recorrían su rostro mientras apreciaba que los emergidos estaban cada vez más cerca de ella. Rápidamente uno de ellos levanto su brazo con el cual sostenía su hacha, no tenía ningún plan de escape más que simplemente dejarse golpear bruscamente como en sus días en el internado, muy lentamente comenzó a cerrar sus ojos los cuales estaban cubiertos de maquillaje corrido por el deslizar de las gotas sobre ellos.

Como un rugido desgarrando todo sonido producido a su alrededor se escuchó un fuerte grito que resonó por todo el campo de batalla, Tharja abrió los ojos inmediatamente para contemplar la escena donde la persona pelirroja que había visto hace unos segundos acudía en su ayuda, tal cual león persiguiendo su presa, con su mano evito que el hacha que yacía casi sobre ella descendiera completamente con su otra mano clavo su espada en la carne del emergido sin resistencia alguna la carne cedió rápidamente y la espada atravesó por completo, una considerable cantidad de sangre salió disparada en ese momento empapando gran parte del cuerpo de Tharja, no sabía por qué la había salvado pero ese no era el momento para preocuparse de eso, el hombre casi instantáneamente después de atravesar al emergido levanto su pierna concediendo una fuerte patada la cual lo hizo tambalear y golpear a un emergido más, tal caballo patea para proteger a su cría, ciertamente era la mejor oportunidad para escapar el hombre extendió su mano vacía cubierta de sangre hacia ella, Tharja inmediatamente la tomo seguido de un fuerte tirón el cual la acerco hacia su persona, quedo pegada a esa persona, separándose un poco de él, pretendía decirle unas palabras después de todo lo sucedido pero dirigiendo su mirada hacia atrás de su salvador noto sin impedimento que se acercaban más emergidos, sin decir nada rodeo al pelirrojo y se colocó a sus espaldas cual liebre escapa de su atacante.

La lluvia empeoraba a cada segundo que pasaba, los resplandores de los rayos iluminaban el cielo en todo momento, Tharja estaba espalda con espalda con ese gran hombre, -T…tu…encárgate de los que tienes frente a ti, yo…yo te cubriré la espalda. No entendía él porque estaba haciendo eso, no entendía por qué la habían salvado sin ninguna razón siendo que ella lo hubiera dejado morir si las cosas hubieran sido al revés, un fuerte dolor en su pecho la incomodaba, alguien se había preocupado por ella sin razón aparente, era como recordaba en sus escasas memorias de cuando tenía una familia un sentimiento que pensaba haber olvidado, (-No hay tiempo para pensar en esto) se dijo a sí misma, con su mano izquierda sujeto  su capa jalándola con fuerza para desprenderla completamente y lanzara por los aires, (-Una prenda mojada solo me impedirá el movimiento…no sirve de nada) dejando así expuesta su vestimenta habitual, con su mano derecha saco su gran tomo el cual usaría como catalizador para sus sortilegios, aun se encontraba un poco débil por haber recibido el impacto de hace unos momentos pero eso no le impediría salir de esta situación ahora que tenía una oportunidad, adelanto levemente su pie izquierdo levantando su brazo también mientras sujetaba con el otro el ya mencionado libro.

Lentamente comenzó a trazar con su mano izquierda una runa frente a ella, mientras recitaba las palabras adecuadas para ese sortilegio, una runa de color morado se podía visualizar frente a ella al mismo tiempo que comenzaba a rodearse de un aura oscura todo alrededor de su cuerpo, comenzó a ser visible el aliento de Tharja que salía de entre sus labios a medida que continuaba el recitando su conjuro, tal cual se puede visualizar cuando esta fuera en invierno, el aura que la rodeaba comenzó a moverse a su alrededor de una forma muy brusca la runa comenzaba a brillar con gran intensidad, leves derrames de sangre se notaba en los labios de Tharja debido al gran esfuerzo que se necesitaba para eso, (-Ya…no hay vuelta  atrás…debo hacerlo…debo hacerlo) los emergidos continuaban acordándose rápidamente a ella, no tenía tiempo para ni siquiera mirar si el hombre que la había salvado estaba en óptimas condiciones, la lluvia comenzó a caer aún más fuerte, de repente toda el aura visible que se podía notar alrededor de Tharja se introdujo en la runa, -Acaso…acaso ¿no lo saben?... ¡USTEDES YA…YA ESTÁN MUERTOS! Grito con gran esfuerzo esas palabras resonaron como un chirrido por toda el área, con gran fuerza salieron disparados desde la runa diversos tentáculos de como si fueran flamas completamente negras, los cuales a medida que avanzaban se iban introduciendo en el campo para salir inmediatamente después destrozando todo a su paso, impactando en los emergidos que estaban por ir a atacarla, atravesándolos sin ninguna dificultad resecando sus cuerpos  hasta quedar como pasas de uvas, una vez se atravesaba a uno continuaban hasta su siguiente objetivo con gran rapidez dejando un rastro de llamas negras  a su paso. Pasados unos segundos diversos emergidos se encontraban fuera de combate, sin embargo, Tharja se encontraba débil por tanto esfuerzo, tanto que no pudo mantenerlo por mucho tiempo más, el sortilegio desapareció, se pudo ver como aquellas flamas regresaban lentamente a su cuerpo.
Con gran esfuerzo Tharja se mantenía de pie, tosiendo poco a poco más y más sangre, sabia que no podría soportar mucho más sin un descanso, con la visión nublosa lentamente giro para intentar ver si aquel hombre seguía luchando a sus espaldas.
El campo de batalla completamente empapado por el agua de la lluvia que ahí caía conjunto con la sangre de que se había derramado, el sonar del frió metal chocando junto a otro. Tharja sabia que esto aun no terminaba y debía hacer todo lo posible por recuperarse y continuar luchando.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 29, 2015 10:51 pm

....Sintió un total alivio cuando fue capaz de atraer a la fémina hacia sí y apartarle de los emergidos que le habían rodeado. Le daba igual quién era, cuál era su razón de estar ahí o de dónde venía. Para él era motivo más que suficiente de salvarla el ver que sus ojos no se encontraban vacíos y perdidos, dotados de esa coloración tenebrosa y antinatural que poseían los emergidos. En ese momento se trataba de un inocente más, y como tal pretendía dar todo de sí para mantenerle a salvo. Y fue por eso que tan pronto la muchacha estuvo cerca del varón, éste se situó entre ella y lo que quedaba de quienes la habían atacado, como un colosal muro de carne y cuero que se negaba a dejarles pasar. - ¡Vengan para acá si tienen las agallas, adelante! - Desafió en un feroz grito a sus contrincantes, aun cuando no terminaba de estar seguro si estos entendían su idioma o no. Y como su los cielos estuviesen del lado del guerrero, un relámpago resonó violentamente al finalizar las palabras del mercenario.

....El pelirrojo, absorto en socorrer a la hechicera negra, no se había dado cuenta de cuándo había comenzado a llover, y no reparó en esto hasta el instante en que el fenómeno la lluvia se volvió torrencial. Las nubes dejaban caer con violencia las frías gotas que empapaban a vivos y muertos por igual, humedeciendo el campo de batalla y, en algunas ocasiones, entremezclándose con la sangre de los caídos. Fue esa misma agua la que comenzó a recorrer al corpulento hombre, y a limpiar paulatinamente la sangre que le manchaba. -
¡Así será, muchacha! Pero ten mucho cuidado allí atrás, ¡nada de heroísmos, que lamentaré sobremanera que te mueras cuando apenas te he salvado! - Contestó con cierto tono jocoso y relajado, algo que hacía discordancia con la reciente actitud que había mostrado hacia los enemigos. Suponía lo nerviosa que debía de encontrarse cuando estuvo a segundos de estrechar sus manos con las de la muerte, y por ello un pequeño intento hacía por romper el hielo.

....Su mirada regresó al frente cuando los pasos de los emergidos pudieron oírse gracias al terreno humedecido. Dos espadachines se adelantaban con violentas intenciones mientras, a un metro de ellos, un arquero colocaba la flecha en el arco y empezaba a tensar éste. Como si una máscara hubiese sido colocada en el rostro del pelirrojo, su semblante ahora volvía a mostrarse severo e intimidante. Sus labios, inexpresivos, formaban casi una línea recta al encontrarse juntos, y su mirada rojiza se clavaba en los dos enemigos más próximos, intercalándola entre el uno y el otro. Su cuerpo se encontraba tenso y preparado para el ataque que estaba por venir, y gracias a eso logró reaccionar a tiempo cuando así ocurrió.

....El primer espadachín lanzó una estocada hacia el pecho del mercenario, mientras el segundo ejecutó un corte hacia el costado izquierdo del mismo objetivo. Decidiendo atender a la amenaza que resultaba más peligrosa, el hombre desvió la estocada empleando su propia espada al chocarla con la ajena. El corte, sin embargo, golpeó de lleno en la armadura y logró crear una abertura en el cuero de la misma hasta alcanzar la piel. Afortunadamente aun cuando la armadura había sido atravesada ésta logró amortiguar lo suficiente el golpe como para que el filo apenas lograse crear un corte superficial.

....Pateó en el pecho a quien le lanzó la estocada para que se alejase de él, y antes de que el segundo enemigo pudiese tomar distancia le sujetó por la pechera de la armadura utilizando su mano desocupada, mientras la mano armada se acercó hasta el rostro ajeno. El emergido recibió tres brutales golpes en la cara por parte de la empuñadura de la espada. Los dos primeros tuvieron éxito en partirle la nariz al desdichado y hacer que algo de sangre comenzase a brotar de sus fosas nasales, y el segundo, en el ojo izquierdo, le obligó a bajar el párpado. Y hubiera sido mayor el castigo a recibir de no ser porque el pelirrojo logró observar, no muy lejos de ellos, al arquero ya listo para disparar. En respuesta al inminente peligro levantó a su víctima por la armadura, como si no fuese más que un muñeco, y le colocó entre él y su atacante. La saeta se clavó en la espalda del emergido, quien emitió un gemido de dolor.

....Decidió ofrecerle la paz de la muerte a su enemigo, y con esto en mente le volvió a bajar y realizó un corte limpio al cuello. No llegó a decapitarlo, pero sí creó una herida que se encargaría de asfixiarle en su propia sangre en poco tiempo. Y luego, sin siquiera tener la oportunidad de descansar, tuvo que avanzar a grandes zancadas hacia el espadachín que todavía quedaba en pie y quien, por su parte, también se encargaba de recortar la distancia. Hubo un breve intercambio de golpes entre el uno y el otro, instante en el cual podía oírse el resonar de las espadas al chocar la una contra la otra. Pero el combate llegó a su fin cuando el mercenario avanzó un paso y ejecutó un tremendo rodillazo contra el estómago de su rival. Éste, aturdido por el golpe y el aire perdido, quedó totalmente vulnerable ante su contrincante, y así fue como recibió una estocada al pecho que dio fin a su vida en cuestión de segundos.

....Le dedicó una mirada fulminante al arquero, quien ya se encontraba preparando un nuevo disparo. La escena de sus compañeros muertos y del guerrero, viéndole de aquella manera y ya dispuesto a atacar, parece que le hizo titubear. Sin embargo no lo suficiente como para que desistiera de continuar con su objetivo, y así lo hizo: disparó hacia el cuello del pelirrojo. Éste no supo hacer otra cosa más que lanzarse hacia adelante, derrapando sobre el lodo y manchándose por completo, incluida la cara. Por suerte el proyectil siguió de largo hasta perderse en la batalla.

....Se levantó tan rápido como pudo y el arquero comprendió que se encontraba en auténticos problemas. No podría apuntar ni disparar si no tomaba distancia, ya que en caso de hacerlo ahí mismo se encontraba totalmente expuesto a un ataque. Pero cuando ya el emergido se había dado la media vuelta, dispuesto a correr, el mercenario arrojó la espada a los pies del objetivo. El resultado no fue épico ni increíble, no hubo extremidades mutiladas ni heridas letales. Pero el arma había logrado golpear en una de las piernas ajenas mientras corría su víctima, lo cual le hizo tropezar y caer al suelo. El hombre aprovechó eso para avanzar velozmente hacia su enemigo y colocar un pie contra su espalda para obligarlo a pegar una vez más el pecho contra el suelo. Luego, recogiendo su espada, clavó ésta en la nuca de su víctima para finalmente dejarla inerte a sus pies.

....No era fácil quitarle la vida a una persona, o por lo menos para él no lo era. Y tampoco le producía orgullo el poder hacerlo tan bien y tomarlo con tal frialdad o distanciamiento. Creía firmemente que al iniciar una batalla a tal escala todos los guerreros estaban conscientes de que se trataba de matar o morir, y de que así como estaban dispuestos a asesinar a su enemigo también era posible que fuesen asesinados por otros. Era un acuerdo tácito entre los involucrados. También se decía a sí mismo que de no detener a esos enemigos varios inocentes podrían morir, en especial cuando ni siquiera podían comunicarse con ellos para negociar. Pero sin importar cuánto se dijera, siempre en el fondo había una punzada de dolor y de arrepentimiento.

....Ya a salvo, regresó su mirada hacia la hechicera, y tan rápido como pudo se acercó una vez más hasta ella. Le daba la impresión de que se encontraba fatigada, consumida, pero más impactante fue la escena que quedó a la vista por delante de la fémina: enemigos que yacían desprovistos de vida, y con la piel arrugada y reseca, como si algo dentro suyo hubiese sido totalmente drenado. No sabía si lamentar el no haber podido ver qué clase de poder era capaz de eso, o si tenía que agradecer el no haber contemplado semejante fenómeno.


....- ¿Estás bien? ¿Te encuentras herida? ¿Quieres que te escolte a un lugar seguro? - Buscó con su mirada los ojos ajenos. No parecía herida, o no a simple vista, pero nada perdía con preguntar. Además sabía que no toda herida era física, y que podía encontrarse nerviosa o conmocionada por aquello en lo que se vio involucrada.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 03, 2015 3:52 am

Se había exigido un poco más dela cuenta, se encontraba exhausta por la cantidad elevada de sortilegios que se vio obligada a utilizar, necesitaba unos segundos de aliento para poder recuperarse, aun con la mirada perdida pudo ser capaz de presenciar al pelirrojo blandir su espada en contra los enemigos faltantes, estaba impresionada por la forma de luchar de ese sujeto ya que no solo se basaba en sus armas sino también en sus extremidades, nunca había presenciado semejante acto al igual que tampoco había estado en un campo de batalla como ahora.

La lluvia no cesaba y el campo de batalla estaba teñido de rojo por la cantidad de sangre que se había derramado, pasaron unos segundos hasta que el pelirrojo acabo por exterminar a todos los emergidos que tenía frente a él, lentamente el pelirrojo se acercó a ella, aun se encontraba aturdida por el desgaste y su mirada apenas comenzaba a aclararse, la lluvia tampoco ayudaba mucho, - ¿Qui…quién eres? ¿Qué es lo que está sucediendo exa…ctamente en este lugar? le costaba hablar más de lo que pensaba, -Cof…cof- aún continuaba escupiendo algunas gotas de sangre tras aclarar su garganta, miraba fijamente a los ojos al pelirrojo un poco encorvada con una respiración un levemente agitada, - ¿Lu…lugar seguro? e pasado…peores tormentos que estos, además ¿qué estás haciendo hablando con una extraña mientras tus hombres es…están chocando sus armas con esas criaturas? decía mientras se erguía lentamente aclarando su garganta, comenzó a darse vuelta lentamente en dirección donde se encontraba la mayor concentración de enemigos, - Aun, hay cosas que debo preguntarte, así que terminemos con estos engendros de una vez, necesitare algo de tiempo.

Se podía visualizar diversos enfrentamientos a lo lejos, varios cuerpos se encontraban esparcidos por todo el largo y ancho del escenario, poco a poco su vista se iba aclarando, unos cuantos pasos fueron suficientes para ponerse a rango de sus hechizos, se aferró con fuerza a su tomo, extendió su brazo derecho hacia la dirección donde se encontraban enemigos y comenzó a recitar el conjuro. Poco a poco se comenzó a ver una luz purpura que emergía de diversas direcciones del suelo alrededor de Tharja, con sus ojos fijos en sus objetivos comenzaron a oscurecerse y lentamente se convirtieron visiblemente en una llama negra. Pasados unos segundos se podía ver claramente un pentagrama en el cual Tharja se encontraba en su punto medio, comenzaba a brillar con gran intensidad, se ilumino gran parte de la zona. De repente ese brillo de color purpura se concentró en la mano que Tharja tenía extendida, - Uno, dos…tres…cuatro. Murmuro en voz baja mientras veía fijamente a la zona que sería afectada, abrió fuertemente sus ojos y lo que antes eran llamas pasaron a su mano combinándose con el aura que tenía anteriormente, levanto su mano hacia los cielos mientras todo lo que yacía concentrado en la palma de su mano se elevaba con gran rapidez atravesando las nubes de tormenta desapareciendo lentamente, una sonrisa se dibujó en el rostro de Tharja, - ¿Co…como se atreven a hacerme esto? ¡ESPERO QUE ESTEN SATISFECHOS!
Rápidamente bajo su brazo para así ser testigo del sortilegio, se encontraban cuatro enemigos en la zona que ella estaba fijando si vista, debajo de cada uno se vio aparecer un pentagrama igual que el que rodeaba a Tharja, las nubes se abrieron por unos segundos y cuatro rayos de color purpura descendieron velozmente impactando en esos cuatro puntos, iluminando todo a su alcance los afectados sufrieron por unos instantes hasta que sus cuerpos fueron consumidos por el pentagrama que tenían debajo, Tharja apenas se podía mantener en pie en esos momentos, pero el pentagrama en el que estaba comenzó a emanar luz nuevamente conjunto con los otros cuatro, esa luz se introdujo en el cuerpo de su receptora con gran facilidad, aun se encontraba exhausta pero no era motivo para dejarse caer, se acercó a una de las torres de vigilancia que se encontraban por la zona y se recostó unos segundos, con falta de aliento y con una visión muy débil, aun se podía ver como se daban a cabo diversos enfrentamientos, como las espadas se abrían paso atraves de toda la caja torácica, la lluvia no parecía que fuese a ceder ni por un momento, en un momento de claridad Tharja miro hacia el oscuro cielo y vio algo que resaltaba a lo lejos, tres figuras a lo lejos parecían estar acercándose, no podía ver con claridad, - HEY! CREO QUE TENEMOS PROBLEMAS! señalo hacia donde estaba observando y muy lentamente dejo deslizar su cuerpo por la torre de vigilancia en la cual estaba apoyada, hasta poder sentarse para recuperar el aliento, ya había usado más de cinco hechizos los cuales consumen severamente la resistencia del portador, - Un…poco…más y ya… con las pocas fuerzas que tenía aferrándose a los bordes de la torre logro ponerse nuevamente de pie.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 03, 2015 1:07 pm

.....Negó con la cabeza cuando la fémina pareció cuestionarle que se le acercara a hablarle o se preocupara por ella. No comprendía que tenía de extraño el preocuparse por otras personas, aunque sí que sabía muy bien que no todo el mundo era así. - Ellos saben defenderse muy bien. Tú, en cambio, parecías en problemas. Extraña o no, eres una persona y no podía dejarte ahí tirada a morir. - La preocupación en el varón aumentó cuando vio cómo su interlocutora escupía algo de sangre. Él no conocía los detalles de la magia negra y, para él, era tan misteriosa e incomprensible como cualquier otro tipo de magia. No sabía, por lo tanto, lo perjudicial que podía llegar a ser si se le exigía demasiado al hechicero. Por esa razón lo primero que le vino a la mente al ver la sangre es que hubiera sufrido alguna herida interna o algo. Le examinó con la mirada, mas no logró vislumbrar alguna herida por fuera, o siquiera la marca de un golpe que hubiera podido producir algún daño por dentro. - Acerca de tu otra pregunta... Mi nombre es Argus, y lo que estás viendo aquí es un improvisado intento por recuperar este lado de la frontera. Aparentemente ha sido tomado, y representa una brecha en las defensas del reino. - Al ver que la chica se erguía y recuperaba la compostura el mercenario retrocedió un par de pasos para ofrecerle algo más d espacio. Su mirada siguió cada paso de ella, en todo momento atento de sus movimientos y de si llegaba a sufrir alguna recaída repentina.

.....Lo que logró contemplar, sin embargo, no fue ni una recaída ni un momento de debilidad. Vio con sus propios ojos, y en primera fila, el cómo una hechicera negra hacía uso de sus poderes. Intrigado, se quedó contemplando la aparición del extraño símbolo a los pues de la chica y cómo unas llamas, demasiado irreales para él por la extraña coloración de las mismas, hacían acto de presencia. Contuvo en aliento durante varios segundos, expectante, sorprendido y hasta, para qué mentir, un poco aterrado del espectáculo que ocurría frente a sus hijos. Y cuando los rayos finalmente descendieron sobre sus víctimas todo el aire abandonó sus pulmones en un imperceptible gesto de sorpresa. Pese a que veía por sí mismo cómo los enemigos eran consumidos mientras emitían terribles gritos de dolor y de agonía, le costaba creer que realmente ocurría. En ese instante comprendió lo aterradora y imponente que era la magia en las manos adecuadas, y cómo podía cambiar significativamente el curso de una batalla.

.....Por desgracia el pelirrojo no había sido el único en ser atraído por la escena, y en cuestión de segundos algunos enemigos más se habían aproximado. Dos lanceros habían empezado a reducir la distancia entre el dúo y ellos, y en compañía de estos un emergido de estatura respetable portando un hacha entre sus manos. El gesto del mercenario se volvió a endurecer, y su cuerpo se tensó en anticipación a lo que estaba por ocurrir.

.....Los primeros en entrar en acción fueron los lanceros. Se situaron bastante separados el uno del otro para poder atacar con sus prolongadas armas desde ángulos distintos. El pelirrojo no tenía otra opción más que retroceder o evadir de la mejor forma que le fuera posible. Y así continuó hasta que en una ocasión logró desviar la primera lanza con su espada, y tras evadir la segunda sujetó ésta por el asta y tiró de ella. Su fuerza eclipsó la del emergido y este último terminó siendo arrastrado hacia el pelirrojo por el tirón. Él, por su parte, avanzó un par de pasos para recortar todavía más la distancia y, sin perder ni un segundo, golpeó con todas sus fuerzas el rostro del enemigo, ayudado además por la empuñadura de la espada. El pobre sujeto recibió el impacto de lleno y cayó de espaldas al suelo aturdido durante unos segundos y con la nariz sangrando.

.....El segundo lancero aprovechó que el humano le estaba dando la espalda y se le acercó desde atrás. Lanzó un primer ataque pero éste golpeó con la armadura y se desvió, alertando al instante al hombre. Éste se apresuró en darse la media vuelta y en contemplar frente a frente a quien le atacó. El mercenario esperó pacientemente a ser atacado y cuando así ocurrió, se hizo a un costado para esquivar el golpe y se inclinó, recogiendo con su mano desocupada un puñado de lodo. Finalmente avanzó con rapidez y arrojó la tierra húmeda hasta el rostro de su víctima para negarle la visión por unos segundos. Tras haberlo logrado no fue demasiado problema disminuir la distancia entre ambos y apuñalar su torso un par de veces.

.....De pronto la voz de la mujer le distrajo y le obligó a a alzar la vista. Era verdad que había algo allá arriba que parecía moverse. Entrecerró los ojos e intentó aguzar la mirada, hasta distinguir por lo menos un poco más de qué se trataba. Sus peores temores no se realizaron: no se trataba de ningún wyvern, criaturas a las que ya había comenzado a temer y respetar en igual medida. Pero tampoco se trataba de una falsa alarma, lo que se aproximaba sí que eran tres enemigos: un trío de siluetas femeninas armadas con amenazantes lanzas y cabalgando con bastante destreza a unos pegasos. La situación se iba a complicar todavía más. -
¡Son más enemigos, mejor ponte a cubierto o busca un refugio! Estos parecen mucho más preparados que los otros.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 06, 2016 8:53 pm

Sus ojos se cerraban poco a poco, necesitaba descansar recuperarse del cansancio mental que se había producido en su interior, no era propio de ella hacer tantos sortilegios consecutivos aun no era lo suficiente fuerte mentalmente como para hacer tanto esfuerzo. Se dejó caer nuevamente por el borde de la torre de vigilancia hasta llegar a quedar sentada doblando sus rodillas escondió su rostro entre ellas.

El clima no mejoraba la fuerte lluvia continuaba sin cesar sobre todo el fuerte fronterizo, el andar era dificultoso por la tierra húmeda que se había generado, las duras gotas estrellaban contra el cabello de chica, parresia haberse entregado a su inevitable destino y dejarse morir en manos de esas criaturas.

«Piensa Tharja, piensa, piensa, piensa ¿cómo enfrentaras a esas criaturas que son más rápida que tú» …se preguntaba a si misma mientras seguía sumergiendo su rostro en sus rodillas. «Eres una inútil, no puedes hacer más nada que torturar personas y hacerles daño, no puedes siquiera con unos ponis con alas» …algo inusual empezó a pasar en su mente mientras ideaba un plan, algo que nunca le había ocurrido anteriormente ni siquiera en todos los años que había pasado en el internado. «¿Qué? ¿Qué dices? ¿Quién eres? ¡Porque no puedo verte, Muéstrate!», se podía ver a ella misma dentro de sus pensamientos en una infinita oscuridad «He,he,he… eres débil no mereces que este en tu cuerpo, si no fuera porque…bah ni importa no merece la pena que te lo explique»,…una voz rondaba dentro de su mente…«¿Qué quieres?»,…seguía sin poder ver a nadie aun hasta que de repente pudo ver como se materializaba lo que se podía ver como una figura humanoide echa de fuego, un fuego que era incluso más oscuro que la oscuridad que ella percibía en su interior. «HE, HE, HE… ¿que quien soy? ...pues mira…acaso ¿no reconoces tu inmundo rostro?», …sin lugar a dudas era ella, mismo rostro, misma vestimenta, to era igual. «¿¡Que!?», …su ritmo cardiaco se aceleró rápidamente. Se podía notar a simple vista como estaba agitada. «Si, inútil, ¿sabes? estoy cansada de que hagas todo mal y que seas una debilucha…así que ahora yo voy a salir pequeño recipiente inservible… ¡HE, ¡HE, ¡HE, HE!», …Tharja sintió como algo la envolvía, algo malo y se apoderaba de su ser.

No había pasado nada de tiempo, simplemente unos cuantos segundos, el cuerpo de Tharja se desplomó sobre el húmedo suelo. Parecía estar muerta o al borde de la misma, sin embargo, sus palpitaciones aún seguían. –abrió sus ojos de golpe y se paró instantáneamente, como si no sintiera dolor alguno.

-¡HE, HE, HE, HE…HE, HE, HE!

La riza que estaba emitiendo era muy similar a un chirrido, tan agudo que era molesto a los oídos de cualquiera. Ignoro lo pesado que se sentía su cuerpo y que de sus ojos brotase sangre e comenzó a andar hacia donde estaba el pelirrojo, con una sonrisa de oreja a oreja se detuvo unos segundos frente a él y su mirada recorrió todo su cuerpo desde arriba abajo volviendo a sus ojos. –He, He, He… ¿Argus verdad? -Inclino levemente la cabeza de costado. –Ya sé cómo detener a esos pajarracos, ¡He, ¡He, He!
Se alejó del pelirrojo y fue hacia donde se encontraban los cadáveres del enemigo que él había derrotado
En específico el que le había clavado su espada, sin lugar a duda era una fuente indispensable de sangre.
Miro hacia donde avisto los enemigos, aún tenía un poco de tiempo para prepararlo todo, pero no demasiado. Una vez al lado del cadáver sumergió su mano dentro del orificio que se había generado por el corte de la espada y retorció su mano en su interior haciendo así brotar nuevamente la sangre hacia el exterior.  –HE, HE, HE…bien y ahora.  –tomo su libro y lo abrió colocando la mano ensangrentada sobre una de sus páginas.

Los rayos caían a lo lejos el viento era casi intratable y el agua helada como cuando la sangre se congela al momento de morir.

La chica quito su mano de sobre el libro y la mantuvo en el aire con su palma abierta moviendo lentamente sus dedos de una forma ortodoxa. Se notó como la sangre del cadáver empezó a fluir hacia la mano de la chica manteniéndose a flote entre su dedo y alrededor de todo su cuerpo. De diversos puntos salieron lo que parecía unas espinas, los cuales se ensartaron en el resto de los cadáveres que se encontraban en el suelo. Los cuerpos comenzaron a quedar faltantes de su liquido interno, con un aspecto resecado y con la forma de sus huesos claramente visible por debajo de la piel. Se veía como las enredaderas actuaban como extractor del líquido siendo visible como incrementos de tamaño a medida que la sangre era robada.

Unos minutos pasaron y el enemigo ya era claramente visible ante sus ojos, era un escuadrón de Pegasus Knight, unas cuantas unidades se separaron del grupo descendiendo hacia donde se encontraba el resto de la pelea, aun así, tres unidades se acercaban a ellos. –Oye pelirrojo, INteNTA no meTERte en medio trata de darle a sus ¡ALAS! ¡¡¡¡HE, HE, HE!!!!
La chica doblo su mano dejando la palma hacia arriba y de repente todas las espinas empezaron a moverse de forma aleatoria, estrellándose por todos lados como látigos, algunos impactando cerca de Argus incluso. Comenzando a derramar sangre de su boca, parecía ignorarlo alzo su mano en lo alto y todo se paralizo, pasaron varios segundos hasta que loa pegasos estuvieron a una distancia cercana y toda la espina salieron disparadas hacia ellas creando incluso muchas más ramificaciones, el relinche de los animales era oíble a su distancia, revoloteaban por los aires intentando escapar del mar de espinas que se había generado, entrelazándose entre sus patas e intentando bajarlas a tierra, tarea difícil estando en contra de semejante fuerza bruta. Las espinas comenzaron a dar golpes como látigos algunos incluso estocadas en las alas de las pegasos, una sola de ellas fue llevada a suelo, mientras las otras dos maniobraban en el aire tratando de escapar del ataque de Tharja.

«Que pasa, ¿dónde estoy? ¿Porque no puedo controlar mi cuerpo? Que es esto, esta magia, no es como la que yo he usado, ¿porque mi cuerpo sangra tanto?»
La chica seguía su incansable ataque, sin embargo, parecía ignorar que brotaba sangre de entre sus ojos, derramaba de su boca y oídos incluso pequeños tajos se iban abriendo en su piel.


-HAHAHAHAHAHAHAHA MUERAN, MUERA,MUERAAAAAN
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 07, 2016 10:52 pm

....La mirada del varón permaneció clavada en las siluetas que resultaban apenas discernibles entre la penumbra de la noche, y todavía más a causa de la tormenta que continuaba cayendo con todas sus fuerzas. Si bien no tenía ni la menor experiencia combatiendo contra jinetes pegaso, sí que había tenido que lidiar con enemigos voladores en los últimos tiempos, y vaya que llegó a aprenderlo complicado que resultaba tratar con contrincantes de esa índole, en especial para él que no contaba con ninguna clase de ataque a distancia. Su única posible solución se encontraba a pocos pasos de él, y por esa razón el hombre volteó, contemplando así a la hechicera que había salvado. - ¿Te encuentras bien, muchacha? - Preguntó alzando un poco la voz para que pudiese oírse por encima del ruido de la batalla y de los truenos que azotaban. No obtuvo respuesta, y la escena que tenía ante sus ojos no resultaba en lo absoluto esperanzadora. La chica se encontraba sentada, con el rostro oculto entre sus piernas. ¿Se encontraba herida, enferma, temerosa? Fuera cual fuera el caso solo tenía una cosa segura: le tocaría lidiar, por lo pronto, con esos jinetes por sí mismo.

....Trasladó la espada de una mano a otra un par de veces con ansiedad y preocupación, mientras su mente trataba de ingeniar una forma de lidiar con el peligro que se avecinaba. Recordaba que los wyvern eran criaturas temibles por su fuerza y resistencia, algo que podía notarse en su apariencia. ¿Los pegasos tendrían, en su lugar, velocidad y agilidad? Pensó que seguramente serían más propensos a ser heridos, pero solo en el improbable caso de que el arma les pudiese alcanzar. Ese era el hilo de pensamientos que seguía su mente hasta que un sonido abrupto le interrumpió y desconcentró. Se trataba de una risa aguda e irritante, pero de claro origen femenino. En un acto reflejo el pelirrojo regresó la mirada hacia la hechicera para contemplare nuevamente en pie, aunque un tanto cambiada. No solo sus gestos, y en particular su semblante, parecían ajenos a lo que ella le mostró segundos atrás, sino que también su voz y su forma de hablar se habían transformado.


....- Muy bien, te escucho. ¿Qué tienes en mente? - Inquirió con intriga y curiosidad, esperando que la fémina compartiese alguna nueva estratagema con él. No obstante por la forma en que le ignoró y en la que comenzó a manipular su tomo mágico todo apuntaba a que en aquel plan él no participaba en lo más mínimo. Decidió guardar silencio y evitar interrumpir la concentración de la maga, intercalando esporádicamente su mirada entre ésta y los jinetes. Como resultado de su atención alcanzó a ver cómo la muchacha introducía su mano en la herida que él mismo había producido en uno de los emergidos, hurgando en su interior mientras el mercenario no se molestaba en ocultar el gesto de asco y disgusto que le producía la escena. Cada vez la magia negra le resultaba más y más... peculiar, por no dar con un adjetivo mejor en aquel momento.

....Si con el anterior hechizo se había sentido impactado, con lo que veía ante sus ojos se quedaba frío. Como por arte de magia, y nunca mejor dicho, la sangre comenzaba a abandonar los cadáveres de los caídos, creando una suerte de conductos que se multiplicaban y ramificaban cada vez más hasta formar toda una red. En cuestión de segundos frente a sus ojos se erguía una especie de enredaderas sanguinolentas y espinosas que, como dotadas de voluntad propia, comenzaban a agitarse, retorcerse y sacudirse, ejecutando innumerables latigazos al aire e incluso al suelo, entre los cuales unos cuantos golpearon demasiado cerca del mercenario, quien se estremeció.

....A pesar de lo tenebroso que se veía aquel sortilegio éste se había mostrado sumamente efectivo al desplegarse en todo su esplendor por el cielo, enredándose en las extremidades de algunos pegasos mientras otros desviaban su curso en un intento por esquivar. Los resultados hubieran alegrado al mercenario en otra ocasión, sin lugar a dudas, pero en aquel instante había algo que le impedía prestarle atención a cómo sus enemigos quedaban vulnerables: el cuerpo femenino comenzaba a presentar heridas repentinas, y algo de sangre manaba por lugares inusuales. No sabía en qué consistía esa magia, y tampoco sabía si eso era normal entre los magos negros, pero sí que sabía que esa cosa no debía de ser sana para el cuerpo de una persona.


....- ¡Ya es suficiente, mujer, para ya! - Envainó su espada mientras corría hacia la hechicera. Las dos amplias manos del varón sujetaron los delgados hombros de la fémina, empezando a sacudirle con algo de fuerza como si buscase despertarle de algún trance o hacerle entrar en razón. - ¡Para este hechizo, es una tontería! ¡Quedamos en las mismas si para vencerlos te estás haciendo daño a ti misma, ya conseguiremos una solución mejor! - Y, en un acto impulsivo buscando el bienestar de la muchacha, dio un fuerte manotazo sobre la mano en la que sujetaba el tomo para que éste cayese al suelo. No estaba muy seguro de cómo funcionaba toda esa parafernalia de los hechiceros pero creía haber visto que aquellos libros eran una especie de catalizador.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 02, 2016 8:16 pm

El cielo seguía oscureciéndose más y más, los rayos iluminaban el amplio cielo recubierto por nubes de tormenta, el viento, el viento no era viento sino una ráfaga de aire, una ráfaga fuerte la cual hacía difícil la movilidad en todos los terrenos ya fuera sobre la tierra o entre las nubes.
En un lugar en las tierras de Tellius un grupo hacia sus mejores esfuerzos para liberar un paso fronterizo de sus tierras, los emergidos habían tomado el lugar y se estaban trasladando con total libertad por él, sin embargo, no solo el grupo estaba presente, una joven hechicera proveniente de Plegia había quedado envuelta en el asunto cuando se vio atacada por un chaman enemigo. Pero pronto descubriría que no se encontraba sola, un pelirrojo fue a su rescate, un gesto que dejo confundida a la chica, ella nunca había recibido amor alguno, desde joven pasaba largas horas siendo torturada y expuesta a maldiciones para poder pulir sus habilidades como hechicera, por más extraño que le pareció ese sentimiento evito seguir pensando en ello y empezó a combatir codo con codo con el pelirrojo. La batalla continua por largo tiempo, ambos demostraron sus habilidades en el combate, saliendo de cualquier situación que se les presentara frente a ellos. Pero algo fuera de lo normal ocurrió, la muchacha había utilizado gran variedad de hechizos, más de los que estaba acostumbrada, su cuerpo no soporto tal esfuerzo y ella misma inconscientemente creo una personalidad alternativa dentro de la suya misma, ciertamente algo le había pasado, gran cantidad de sentimientos recorrían su corazón no sabía cómo controlarlos o como manifestarlos.
Inconscientemente comenzó a andar y a castear un nuevo hechizo que ella decía no conocer, viéndose frente a tal cantidad de dolor generado en su cuerpo pareció entrar en una especie de trance el cual la hacía ignorar el dolor, sin darse cuenta que se estaba destruyendo poco a poco.

Sorpresa fue para ella cuando el pelirrojo extendió sus brazos y la sacudió bruscamente para hacerla volver en sí, sin embargo, ella seguía sin reaccionar, el hombre golpeo con fuerza el tomo que ella sostenía en esos momentos, el hechizo instantáneamente se detuvo y todo el lugar quedo repleto de la sangre que se había estado utilizando hace unos momentos. La mirada de la joven volvió en si en cuestión de segundos, sacudió su cabeza una variedad de veces sin saber claramente lo que había ocurrido. Saco un vulnerary de su bolsa y lo bebió lentamente, pudo sentir claramente como el líquido iba haciendo efecto a medida que descendía por su garganta.
Su mirada recorrió el lugar observando el campo en donde se encontraba, miro al pelirrojo con intenciones de dedicarle unas cuantas palabras, pero, su mirada se vio desvanecida por momentos, tambaleo por unos momentos dejándose recostar en el pecho del hombre, tomando aire por unos segundos pudo estabilizar su visión un poco más. –Piensa Tharja, piensa… -Fueron las palabras que salieron de entre sus labios. No recordaba mucho de lo ocurrido, pero sí que estaba en medio de un enfrentamiento, desvió su mirada hacia donde se encontraban los pegasos, notando de que aún se encontraban reagrupándose. –Tienda. –dijo en voz baja, mientras señalaba la entrada una. Tomando una gran bocanada de aire se agacho por su libro y comenzó a andar sin perder de vista la formación de los pegasos, aún no se encontraba del todo afectada por la medicina le costaba andar, sin embargo, logro llegar dentro y se tumbó en el suelo aprovechando para tomar un respiro libre de agua.

No paso más de un minuto hasta que se pudiera poner en pie nuevamente, se apoyó sobre la mesa dejando su tomo sobre la misma, saco una libreta de su bolso y comenzó a buscar algún hechizo que le sirviera, al encontrarlo no vio momento de coger su tomo y empezar a castearlo, por más que le dijeran que se detuviera ya estaba dispuesta a seguir luchando, no pensaba morir en un lugar como ese, aprovechando que el terreno estaba recubierto de agua lo cual le facilitaría las cosas, saco un componente que sería necesario para efectuar el hechizo, iniciando los canticos desde la puerta de la carpa el agua lentamente se comenzó a turnar verde y viscosa. Respiraba con gran agitación y le costaba mantenerse en pie, pero no podía detenerse en esos momentos, miro hacia donde estaban las pegasos y espero hasta que vinieran con su ataque, en ese momento lanzo el componente hacia el agua, el cual era de un color similar al que se apreciaba. El agua se convirtió en una especia de baba en la cual era difícil caminar, al mismo tiempo que las pegasos atacaron se vieron envueltas en esta viscosidad, evitando que ganasen altura nuevamente. Su respiración se agitaba una vez más, miro al pelirrojo el cual se había cerciorado de que no estuviera dentro de la baba y le señalo hacia el enemigo, el área no era muy grande ni tampoco evitaría por mucho tiempo su movilidad, pero confiaba en que sería lo suficiente como para hacer un daño considerable al enemigo.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 08, 2016 6:01 am

....Un profundo alivio se apoderó de su mente cuando el trance de la fémina pareció acabar. Por un instante consideró la opción de que la culpa de todo lo ocurrido hubiese sido del libro, pero poco o nada sabía acerca de la hechicería y no estaba seguro de si un tomo podía ejercer esa clase de influencia en una persona. Fuera como fuera, no era el momento de reflexionar al respecto, y mucho menos al comprobar cómo su compañera perdió brevemente el equilibrio hasta caer sobre él. Lo único que logró hacer fue mantener firmemente sujetos los hombros de la hechicera para evitar cualquier posible caída en caso de que su malestar empeorara, aunque en cuestión de algunos segundos ésta se demostró dispuesta a continuar participando en la batalla.

....Su mirada se trasladó hacia la tienda de campaña a la cual se dirigía la misteriosa mujer, pero el varón en esta ocasión no le siguió. Tal vez ella necesitara tomarse un respiro, pero él mismo no podía tomarse ese lujo en aquel momento, y mucho menos al ver cómo los jinetes de pegaso, anteriormente sujetos por las tenebrosas enredaderas sanguinolentas, ahora comenzaban a saborear una vez más la libertad y a recobrar la altura para continuar con su trayecto. -
¡TENGAN CUIDADO! ¡ENEMIGOS AÉREOS ESTÁN UNIÉNDOSE AL COMBATE! ¡Que los heridos retrocedan y busquen refugio! ¡Los que aun puedan luchar concéntrense en ellos! - Gritó tan fuerte como pudo, siquiera lo suficiente como para que su voz pudiese superar al ruido de la lluvia. Los mercenarios más cercanos a él le escucharon con atención y se apresuraron a gritar también para poder emitir las órdenes cada vez más lejos, de boca en boca.

....Corrió tan rápido como su cuerpo le permitió hacia uno de sus muchachos, quien se encontraba tendido en el suelo y malherido en su pierna izquierda. Pasó un brazo por debajo de los de él y le ayudó a levantarse, utilizando al enorme coloso como muleta. Con la mirada buscó otra tienda de campaña que estuviese vacía, y al visualizar una ayudó a que el chico se pudiese trasladar a ésta para ocultarse bajo su techo, con espada en mano. -
Nada de estupideces, ¿bien? Mantén un perfil bajo, defiéndete si ocurre algo, y pide ayuda si las cosas se ponen feas. Nada de heroísmos, no quiero tener que darle malas noticias a los padres o hijos de nadie. - Su subordinado asintió con la cabeza mientras se apresuró en beber una pócima que tenía bien guardada entre sus pertenencias.

....Cuando el líder de los mercenarios volvió a salir al exterior pudo ver cómo algo extraño ocurría con el agua que empezaba a caer en las cercanías de la tienda en donde la hechicera se encontraba. La tonalidad del líquido comenzaba a adquirir una tonalidad semejante al jade, y la propia consistencia de aquella sustancia se mostraba un poco más viscosa. Tal fenómeno que iba contra lo natural solo podía ser causado por la magia, y quería creer que ésta pertenecía a la de su aliada y no a la de algún inesperado enemigo.

....La respuesta se hizo evidente en poco tiempo. Súbitamente todo el líquido que había sido transmutado por la magia oscura se lanzó contra los enemigos que se dirigían hacia aquella zona en particular, golpeando tanto a los jinetes como a sus monturas. Algunos se desbalancearon por el súbito golpe de la sustancia verdosa, mientras que otros lograron continuar con su avance pero a una velocidad mucho más lenta. A un ritmo acelerado los efectos secundarios empezaron a ser evidentes: los caballos alados sentían ese peso adicional que provenía del líquido que se adhería a sus cuerpos y sus plumas, y el movimiento de sus alas empezaba a resultar más torpe. Inevitablemente comenzaron a descender entretanto los corceles se agitaban un poco y se sacudían en un intento por desprender aquello que les fastidiaba.

....El mercenario no esperó más. Vio cómo uno de los enemigos había perdido bastante altura cerca de él, y comenzó a correr hacia él para, al tenerle lo suficientemente cerca, saltar sobre él. Un brazo sujetó la armadura del jinete mientras el otro rodeó el cuello del animal, quien de pronto empezó a sentir más de cien kilos recaer sobre su cabeza y tirar de él hacia abajo. La criatura no tardó demasiado en desplomarse al suelo, y con él cayó también su dueño. Fue ese el momento que aprovechó el pelirrojo para ubicarse encima del emergido, o más bien emergida, y emplear el frío acero de su espada en darle fin a su vida con un corte limpio y certero en el cuello de la víctima, quien se encontraba todavía aturdida por el repentino golpe contra el piso.

....El animal comenzó a moverse inquieto debajo del cuerpo del guerrero. ¿Qué debía hacer? ¿Dejarlo marchar? Un pegaso no sonaba como un peligro en sí mismo, pero no estaba seguro de si uno que había sido entrenado por un emergido lo era o no. Sin embargo la piedad terminó por apoderarse de él, y se limitó a separar violentamente el cadáver de la silla de montar, para luego apresurarse y correr hacia la tienda en la que se encontraba la hechicera; todavía quedaban más jinetes por derribar y él solo no podría.
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Re: Cerrando un camino [Campaña] [Tharja, Argus]

Mensaje por Marth el Mar Mar 08, 2016 11:03 pm

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