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Sombras grises (privado) +21

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Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Dom Nov 22, 2015 1:27 am

En su pequeña habitación en la ciudad de Altea, rodeado de cartas, mapas y libros, un veterano y cojo hombre terminaba de leer un extenso informe. Cuando concluyo, tiro el pergamino sobre el colmado escritorio, y se explayo en su silla, exhalando un profundo suspiro.
-Como ha podido ser tan idiota. – dijo con más tono cansado que molesto.
Tomó de nuevo la misiva para asegurarse que había comprendido correctamente la información detallada en él. Al mismo tiempo, sacaba un reporte más antiguo de la misma zona.
El informe más viejo era dictado por Gaius, informaba que había logrado infiltrarse en una sociedad llamada “ la guardia”. Aparentemente había hecho contacto con un hombre de llamado Argus, a quien describía profusamente.
El anciano colocó esa carta junto a su hermana más actual, que era firmada por otro informante. En el nuevo reporte, se describía a un hombretón de melena pelirroja portando una moneda lisa, pero que evidentemente no era un miembro, pues había pagado su cena con dicha moneda.
El viejo escriba leyó cuidadosamente la descripción de ambos hombres, tratando en todo momento de abstraerse de pre generar conclusiones.  Cuando por fin levanto la vista de sus escritos no le quedó la menor duda, ambos documentos describían a la misma persona.
Frotándose sus cansados ojos, el hombre trataba de pensar como había sido esto posible. Era evidente que este tal Argus había obtenido la moneda por mano del bandido. Pero, porque ese detalle no figuraba en su reporte? Habría intentado reclutarlo sin éxito, y por ello lo había omitido?
Una cosa era cierta, el ladrón había tenido suerte de la torpeza y falta de interés de ese tal Argus, ya que el asunto no tendría repercusiones en la mascarada del gremio. Pero el error se había cometido, y un castigo era lo pertinente.
El anciano reviso su extenso registro de peticiones y búsquedas, había surgido una recientemente que le vendría ideal para esta situación.

* * *

Gaius caminaba por ese extraño y sombrío camino de piedra. Hacia unos meses que había regresado a su continente natal, por lo que había supuso que iba a poder relajarse y volver a su ciudad natal Ylisse, pero por petición del gremio, ahora se encontraba en una de sus naciones menos favorita: Plegia.
Había recibido la encomienda cuando todavía se encontraba en Altea, debía encontrarse con una compañera del gremio en un lugar llamado “el internado”, nombre que al bandido no le decía gran cosa.
El bribón, quien continuaba avanzando por el empedrado camino, levantó la vista de pronto pues a lo lejos podía visualizar las negras torretas del que suponía su destino.
Un escalofrío corrió por su espalda sin motivo aparente
Forzándose a seguir caminado, pronto llegó al claro en el camino que sería su punto de encuentro. Una esbelta y encorvada muchacha de negros cabellos ya lo aguardaba en el lugar.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Lun Nov 23, 2015 1:30 pm

Habían pasado tan solo unos días desde que Tharja volvió al continente de Akaneia por petición del Internado de Grima, el lugar seguía como siempre con sus amplio y oscuros pasillos, los dulces gritos de las torturas se podían escuchar resonar por gran parte del internado.

Tharja había estado unos días dando tutorías sobre maldiciones y ayudando en algunos rituales de iniciación para los nuevo que ingresaban, hubo unos pocos que no lograban sobrevivir al ritual, pero eso ni le importaba si no eres apto para pasar el ritual no mereces vivir, esos eran los sentimientos de Tharja hacia esas personas. Se acercaba el día de una demostración grupal hacia frente a los estudiantes del internado, la cual sería demostrada por Tharja y otro estudiante avanzado del Internado de Grima, dos días antes de la demostración se le notifica a Tharja de que no quedaban más “Conejillos de indias” para la demostración, eso fue una preocupación para ella ya que si la demostración no salía de acuerdo a lo planeado ella sería sometida a tortura y castigos, por lo tanto se dirigió a la zona de dormitorios atravesando los grises pasillos muchas veces lleno de estudiantes dirigiéndose a los respectivos salones, Tharja ingreso en su habitación se sentó en su silla frente al escritorio y prosiguió a escribir una carta de petición hacia el lugar donde ella hace poco tiempo es miembro, (-Esta es una petición formal dirigida al gremio “Jauría Gris” de parte del Internado de Grima situado en la ciudad de Plegia, la petición que se le hace a dicho gremio es que se nos envié un “Conejillos de indias” o “Muñeco de prueba” para una demostración grupal que será dictada dentro de dos días, dicha demostración constara de ejemplos de los más modernos métodos de tortura y una demostración de conjuración de maldiciones hacia otros individuos.
Atentamente, Tharja estudiante avanzada del Internado de Grima.)


Habiendo terminado de escribir la petición Tharja se levantó y puso rumbo hacia la taberna más cercana, atravesando los pasillos que por suerte ya no había casi nadie en ellos dado que era hora de dictar clases, era un poco después de mediodía, el cielo despejado y el sol radiaba fuertemente sobre todo individuo al aire libre, atravesando los largos caminos de piedra del internado Tharja salió rumbo a la taberna “El ciervo en llamas” que era actualmente la más cercana que tenía, atravesando la zona de mercaderes rápidamente sin distraerse con la cantidad de personas que habían en el mercado llego finalmente a dicha taberna, Tharja coloco la petición dentro de su libro de notas y lo abrazo encorvándose un poco así ingresando a la taberna.

El lugar estaba lleno de hombres bebiendo, incluso algunos sobrepasándose con las chicas que los atendían, algunos miraban a Tharja con aprecio y haciéndole gestos con su zona pélvica, ignorando toda clase de actuación de las personas se dirigió hacia la barra donde estaba el tabernero, un hombre de una edad un poco avanzada con su larga barba y ropaje humilde, Tharja se paró frente al tabernero sacando con su mano izquierda la petición y colocándola frente a el sobre la barra, antes de que el hombre diera nada saco la moneda pulida que había recibido hace un tiempo y la arrojo por los aires impulsándola con su dedo pulgar para así después atraparla, el tabernero miro la moneda mientras yacía en el aire  cogió la carta y asintiendo con la cabeza la guardo, así Tharja se dio media vuelta y se dirigió nuevamente al internado de Grima.

Pasaron los días y el día de la demostración llego aún no había recibido noticia de la petición, pensó que se le daría más atención dado que ella era uno de los miembros, caminando por los pasillos del internado mirando con cara de desprecio a cada uno que se le cruzara por delante sintió un golpeteo en una de las pocas ventanas de que tenía el internado, un cuervo yacía en ella mirando fijamente a Tharja y golpeteando la ventana con su negro pico, Tharja se acercó y abrió la ventana notando que el animal tenía una pequeña nota en su pata derecha, ya había pasado esto antes cuando se le notifico anteriormente cuando se hizo miembro del gremio, Tharja saco la nota del animal y este salió volando inmediatamente, leyendo la pequeña nota la cual decía (-Tu petición ha sido aceptada y se te ha enviado un “Conejillo de indias” llegara dentro de unos minutos, espéralo en las cercanías del internado, PD: Los honorarios se solucionaran luego.) habiendo leído esto Tharja se puso en marcha hacia la zona de la entrada del internado done grandes árboles yacían bajo los rayos del sol, decidió esperar en un claro que estaba de camino ya que en ese lugar seria visible para cualquiera que se acercara, pasaron unos minutos y a los lejos se podía visualizar lo que parecía ser una persona en dirección al internado, (-Seria mucha coincidencia, debe de ser él.) pensó Tharja, se acercó despacio pero constante, sosteniendo su gran libreta entre sus brazos, efectivamente era un hombre, de ropas oscuras y rojo cabello. –Eres… ¿Eres tú al que han enviado? –mirando hacia ambos lados-
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Vie Nov 27, 2015 5:10 pm

Gaius no pudo evitar darle una buena mirada a la despampanante muchacha que tenía enfrente. “Nada mal…” Se dijo para sus adentros, mientras sus ojos recorrían de pies a cabeza, fijándose en cada detalle que la reveladora vestimenta de la joven dejaba en evidencia. Cuando por fin pudo despegar los ojos del pecho de la muchacha, le dedicó una encantadora sonrisa.
-Asi es, Cariño. Soy tu hombre.- Acompaño esta frase con un guiño de ojo.
Extrajo de entre sus ropas un pergamino y se lo entregó a la hechicera, la cual antaño había estado cerrado con un sello, pero ahora estaba completamente roto. El bandido no tuvo ningún descaro en entregar la claramente ya leida correspondencia. Siempre hacia esto para asegurarse e no estar siendo víctima de un engaño y estaba auto entregándose a su perdición.
Si bien el ladrón no sabía leer, habían tres palabras que conocía muy bien: Buscado, recompensa y su propio nombre. Como no había encontrado ninguna de estas tres palabras en esta carta, consideró seguro entregársela a su destinataria.
En la carta se leía lo siguiente:

“Estimada Tharja:

Como nos solicitaste, te envío a este joven idiota para que puedas usarlo como consideres correspondiente. Asegúrate de que sufra, pues su error ha sido grande y merece castigo por ello.
Pese al enojo que en este momento me nace, sigo necesitando a esta idiota con vida y entero. Tienes una semana para divertirte con él, después tengo que volver a ponerlo a trabajar.
Es un estúpido, pero un estúpido útil a mí. Por ende, si tú y tus amigos no tienen cuidado y terminan dañando permanentemente a mi juguete, quemaré desde los cimientos esa bonita escuela suya.
Espero haber sido claro.

Coyote Gris.”


Con los brazos a la cintura y haciendo su mejor esfuerzo para mirar a los ojos a su compañera, el bandido preguntó.
-Entonces, linda. Que puedo hacer por ti? -
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Dom Nov 29, 2015 1:16 pm

Efectivamente era el al que habían enviado, forzó una risa después de las primeras palabras que se le habían dirigido a su persona, era muy notorio que este sujeto parecía no tomarse enserio las cosas, saco un pergamino desde entre sus oscuros ropajes el cual se lo entrego a Tharja, mirando de cerca el pergamino pudo notar de que había sido previamente leído ya que el sello se encontraba roto, -Sabes…es malo leer la correspondencia de los demás…
Comenzó a leer el mensaje que se le había entregado, - ¿Así que has sido un mal chico eh? ¿incendiar la escuela? Sería divertido ver eso…jajaja

Enrollo el pergamino y lo guardo entre sus ropas, mientras miraba de arriba abajo al sujeto, levanto su mano derecha y sujeto la mandíbula del joven mientras la movía en diversas direcciones ojeando a su nueva “mascota”.
Comenzó a caminar lentamente a su alrededor inspeccionándolo, -Bien, no veo ningún problema…seguramente servirás, por cierto… ¿cómo te llamas? viéndolo fijamente a los ojos y con una cara bastante perturbadora decía - ¿En qué me puedes servir? Ya te enteraras no te preocupes…ahora sígueme.

Comenzó a caminar lentamente hacia el internado llevando entre sus brazos su gran libro, atravesando los vastos caminos de piedra rodeados de árboles de forma muy perturbadora para la mayoría de las personas que ahí ingresaban, una leve sonrisa de dibujaba en los labios de Tharja a medida que se acercaba al internado, no muy lejos se podía visualizar el internado de grima un lugar tétrico, donde ahora llevaría a este ingenuo joven a ser su juguete.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Dom Nov 29, 2015 9:08 pm

-Ehm?- preguntó el ladrón cuando la muchacha señaló que” se había portado mal”.  En la carta estaría su profesión? Sería una carta de recomendación para el trabajo? Tendría que incendiar una escuela? Gaius lamentó sus humildes orígenes por haberlo privado de saber leer o escribir. Eso esos pensamientos rondaba la mente del bandido, cuando inesperadamente la hechicera tomó a Gauis por la mandíbula y le zarandeó la cabeza. Desorientado, el ladrón simplemente se limitó a permitírselo, ya que a fin de cuentas está mujer era la cliente, por lo que dócilmente se dejó inspeccionar.
-Ehm… Soy Gaius, señorita. A sus servicios.- Respondió tardíamente a la pregunta. Si bien no mostraba resistencia real, en su mente comenzaron a sonar sus alarmas de emergencia. Desde cuando su apariencia era importante para su trabajo? Sería sus servicios masculinos los que había contratado la mujer?
La muchacha le ordenó seguirlo y el ladrón comenzó a caminar detrás de ella, maldiciendo que llevara una larga capa en la espalda. “ Grimas! Con lo revelador que es el frente! Que le costaba mostrar también la mercadería de atrás?” se dijo mentalmente.
Empezaron a acercarse más y más al tétrico edificio, y si bien no había señales de soldados u otros hombres armados, al bandido no le dejaban de sudar las manos. Las negras torretas estaban cubiertas con todo tipo de gárgolas, adornos puntiagudos y “amigables”.  Y no sabia si lo estaba imaginando, pero creía escuchar lejanos y desgarradores gritos de dolor.
Llegaron efectivamente al umbral del edificio. El bandido levantó la vista hacia arriba contemplando la fachada y sus detalles. Los gritos desde esa distancia eran cada vez más intensos. “ D-debe ser el viento” se dijo el ladrón. Pero a pesar que trató de convencerse que todo estaba bien y, no pudo dar un paso más.
Con los pies plantados ante la entrada del magno castillo, el bribón solo podía levantar la vista y sentirse insignificante. Volvió la mirada hacia atrás por donde había venido, y sopesó el precio que tendría que pagar a Coyote Gris por faltar a una misión.
-Perdona, no…- dijo torpemente a la espalda de la joven-
-Recordé que tengo otros encargos por aquí cerca. Iré y regresaré enseguida, lo prometo- mintió y comenzó a girar sobre sus talones.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Mar Dic 01, 2015 3:21 pm

Se encontraban en la puerta del orfanato y a parecer Gaius se había dado cuenta de que iba todo esto, mientras veía que el joven decidía retirarse, - ¿Estas seguro que te quieres ir? Dijo a las espaldas del chico, - ¿Cuál crees que será el precio por abandonar un encargo? Ya al parecer tienes algunos problemas, dudo mucho que sea un castigo en el cual podrás moverte después de él. Camino hasta colocarse delante de Gaius y mirarlo fijamente a los ojos mientras sacaba su moneda lisa de entre su ropaje, - Escucha Gaius, ¿que será mejor?, tu solo piensa un momento, cumplir este encargo el cual solo señalare algunas partes de tu cuerpo frente a una clase para explicar unas cuantas cosas o ¿desistir y enfrentarte al castigo del gremio? Tharja no tenía otra opción que hacerlo entrar en razón por medio del miedo y las mentiras, una sonrisa maníaca se dibujaba en su rostro mientras lanzaba la moneda por los aires, - Piensa Gaius, piensa, ¿Qué será mejor?, camino alrededor de Gaius, una vez tras el acerco sus morados labios hasta su oreja derecha y con una voz muy baja dijo, - ¿Estar unas horas aquí dentro? o ¿correr como cobarde mientras el gremio te pisa los talones? Lentamente alejo su rostro del de Gaius para comenzar a andar hacia el frente nuevamente, - ¿Quieres que te explique para que entiendas? Si yo no doy esta clase seré castigada muy severamente seguramente, pero estoy acostumbrada a esta clase de cosas sin mencionar el detalle importante que sobrevine, sin embargo, tú, no creo que tengas esa suerte si sales de este lugar sin completar tu encargo. Lo miro seriamente durante unos segundos con una mueca en su rostro inclinando la cabeza, - Solamente una cosa antes de dejarte escoger, si te vas, me asegurare de enviar una petición para buscarte conjunto a un equipo especializado y cuando te encuentre me asegurare de que sufras los peores momentos de tu vida, así que escoge, cumplir un simple encargo y ganar un poco más de oro o huir de un gremio al cual ya le has fallado en el pasado…tú decides.
Se rió unos pasos hacia atrás y giro su cuerpo como si lo fuera a dejar pasar hacia la salida, esperaba que se decidiera rápidamente, pues no tardaría más que unas horas en comenzar la clase.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Mar Dic 01, 2015 5:11 pm

A Gaius casi se le cae el rostro al piso cuando la muchacha sacó aquella emblemática moneda. Ella era también una de ellos? Nunca se lo hubiera imaginado. Aunque ahora que lo recordaba, él mismo había reclutado a uno de esos… oscuros personajes. Pero había sido mucho tiempo atrás. Ya apenas y podía recordar su rostro. Lo único que recordaba del incidente era la enorme cantidad de cuervos que lo acompañaban. Se acordó y un escalofrío le corrió la espalda.
Las palabras de la joven también dejaron mella en él. Si bien no le cortarían la lengua por haber cambiado de opinión en aceptar un encargo, si le darían un buen escarmiento.
El bandido se maldijo para sus adentros por no haber escuchado sus propias palabras de nunca más volver a Plegia. Había pasado tanto tiempo desde el incidente del mago con los cuervos, que por poco y se había olvidado.
-Ah… Nada bueno pasa en Plegia.- Se dijo a si mismo maldiciendo su amargo futuro.
Volvió a mirar a su compañera.
-Solo señalar unas partes de mí? Como? Sería solo eso? Viajé durante tres días para que postrarme enfrente a un grupo de flacuchos estudiantes? Porque no mejor bajó al pueblo y consigo a cualquier tonto campesino?- Increpo el molesto bandido.
Había tenido que viajar tanto solo para esta tontería? Claramente Coyote Gris le estaba jugando una mala pasada.
-Además porque deber…- No pudo continuar, no se había dado cuenta hasta el momento, pero tenía la garganta terriblemente seca por el largo viaje atreves de la desértica zona. Comenzó a toser ligeramente, al tiempo que tomaba su cantimplora. Pero no bien la tuvo en sus manos, comprobó que estaba completamente vacía.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Miér Dic 09, 2015 1:40 pm

-He he he he…créeme que nada bueno ocurre aquí. –se reía entre dientes mientras observaba a Gaius que al parecer le había afectado el comentario que le había hecho.
-Tú no te preocupes que no te pasara nada…será rápido –mintió al saber que si le explicaba todo lo que tenía planeado saldría corriendo como una niña, volteo un segundo para ver que nadie se estuviera acercando ya que habían mencionado al gremio, al corroborar que nadie los estaba observando volteo su mirada hacia el nuevamente. –Si si, flacuchos estudiantes…para que ir al pueblo si tú ya estás aquí…hehehe –expreso mientras una leve sonrisa brotaba desde sus labios.

Gaius aun parecía estar indeciso, debía hacer que entrara de alguna forma al internado y no le quedaba mucho tiempo para lograrlo, fue en ese momento que el tomo su cantimplora que al parecer se encontraba vacía, fue en ese momento Tharja supo que era lo que ella estaba esperando.

-Pareces sediento después de tan largo viaje. –metió su mano entre sus ropajes para sacar una poción de sueño que había preparado hace unos días, sabía que podía llegar a ser necesaria en algún momento, era incolora por lo tanto podría pasar perfectamente por agua al estar dentro de una pequeña cantimplora.
-Toma, bebe…parece que no podremos seguir hablando si ni siquiera puedes mojar tu lengua.
-saco su mano de entre su ropa entregándole así la poción que se encontraba dentro de una muy pequeña cantimplora ya que si sacaba las demás que estaban en contenedores de vidrio sería muy vistoso. –Entonces, ¿qué aremos? –expreso mientras caminaba hacia espaldas de Gaius, se giró para poder verle la espalda y apoyo ambas manos sobre sus hombros. –Anda, será divertido, además será dinero fácil y estoy segura que te gusta mucho el color del oro ¿mmm? –dijo mientras apretaba suavemente sus hombros.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Miér Dic 09, 2015 2:41 pm

Gaius no pudo evitar sentir un escalofrió cuando la hechicera poso sus garras sobre sus hombros. Era impresión de él, o la mujer emanaba una extraña energía? No sabía que responder, para el bandido todo lo referente a la hechicería era un gran misterio y querría que se mantuviera así. Si no fuera por la dulce Saabirah, él todavía seguiría creyendo que era correcto prender fuego a cualquiera que practicara tales ritos. Pero recordando a su gran amor, decidió darle una pizca de confianza a la sombría muchacha. Además, era miembro del gremio, un motivo más para confiar en ella.

Cogió con cierta seguridad la cantimplora que le ofrecía. Ciertamente era un lindo detalle que hubiera venido a su recibimiento con algo de agua, ya que la garganta del bandido comenzaba arder. Al principio solo se humedeció los labios, pensando que podía tratarse de alguna pócima extraña, pero al no encontrarle un sabor demasiado extraño, empinó el resto de la cantimplora. Pudo sentir el refrescante líquido corriendo libre por su garganta, aliviando su resequedad y colmando su deshidratación. Cuando terminó, se limpió la barbilla con la manga, al tiempo que le devolvía el vació recipiente a la hechicera.
-Ah! Muchas gracias! Realmente necesitaba un buen trago. Ha sido un viaje muy largo hasta aquí, sabes?-

Se masajeo el cansado cuello. Ahora que había colmado su sed, comenzaba a notar lo cansado que tenía el cuerpo.
-Pero insisto, porque me hicieron venir hasta aquí? Siendo que cualquier..-
Gaius tuvo que interrumpirse para frotarse los ojos, los cuales habían empezado a nublarse. Sus también oídos le comenzaron a zumbar, al tiempo que sentía como su equipo era cada vez más y más pesado.
Antes que pudiera articular siquiera un sonido de desconcierto, una de sus rodillas no soportó más el cuerpo del bandido, obligándolo a hincarse en el suelo.
-Pppero que…?- Logro articular el bandido al tiempo que sentía como un fuerte hormigueo le corría por los brazos y piernas. Su mente también empezó a sentir los efectos de la pócima, y lentamente el ladrón sintió como era obligado a perder el conocimiento. Antes de perderse, dedicó una inquisitiva mirada a su acompañante, mas solo pudo distinguir una oscura silueta que se cernía sobre él. Después e eso, todo se tiño de negro. Gaius cayó de boca al piso, y quedó tumbado, completamente dormido.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Miér Dic 09, 2015 9:51 pm

-miraba aun a Gaius escuchando con gran placer el sonido de la pócima deslizándose por su garganta. - ¿si? Me lo puedo imaginar hehehe –dijo mientras mientras daba unos pasos hacia atrás.

No paso mucho tiempo para que Tharja notara que los efectos comenzaron a surtir efecto, se limitó a esperar a un lado de Gaius. –¿Te sientes bien? Pareces con sueño…hehehehe –pronuncio mientras veía como caía al suelo completamente dormido. –bien, eso fue fácil. –dijo mientras tomaba de los brazos a Gaius y comenzaba a arrastrarlo hacia el internado.

Se demoró un buen rato arrastrando a su muñeco por todo el internado, atravesando los extensos y oscuros pasillos pintados de gris, diversos estudiantes la observaron mientras llevaba a cabo el trayecto, Tharja les devolvía una fija y vacía mirada para que no se entrometieran. –Genial…las escaleras –expreso parándose frente a las largas escaleras que la llevaban a la sala donde se tendría que dar la clase, subiendo escalón por escalón teniendo el mínimo de cuidado para no golpear mucho la cabeza de Gaius logro llegar al primer piso continúo arrastrándolo, hasta que logro llegar al salón. –Uffff…por fin.
-Exclamo mientras soltaba un suspiro, soltó a Gaius y se dirigió a abrir la puerta del salón, una vez abierta tomo a Gaius de nuevo y lo arrastro hasta una mesa que se encontraba en el centro del salón, con gran esfuerzo tomo a su conejillo y lo subió sobre la mesa, tomo los tirantes y comenzó a atarlo para que cuando despertara no se pudiera mover, atando ambos brazos extendidos, sus hacia arriba y sus piernas abiertas.

-Bien con esto bastara…ahora a esperar a que lleguen los demás –dijo mientras se trasladaba de una punta a la otra de la habitación.

Una habitación con el techo un poco más alto que el resto del instituto ya que tenía mecanismo para colgar cuerpos mediante cadenas, se apreciaban diversos aparatos de torturas algunos muy creativos, un estante lleno de látigos tanto de cuero como de hojas flexibles de acero, al fondo se podía ver un gran armario donde era que se guardaban los materiales para las pociones, algunos instrumentos de un tamaño compacto y otros objetos.
Una cantidad bastante eficiente de pupitres un poco más cerca de la mesa donde se encontraba Gaius, sin mencionar la pizarra para las demostraciones escritas.

-Mientras caminaba por la sala volteaba su mirada hacia la mesa para corroborar de que no se despertara, una vez llego al armario lo abrió con ambas manos y comenzó a sacar una gran variedad de ingredientes. -Tralala lalala la~ Patas de araña~ jmmm lala~fluido de tortuga… -detuvo su canto unos instantes para pensar en lo que estaba haciendo.
-Si…definitivamente debo dejar de juntarme con el –dijo mientras continuaba revolviendo el armario, hasta que se escuchó que la puerta se abría, giro levemente su vista para corroborar quien era.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Lun Dic 21, 2015 12:18 am

Se había pactado para el día una clase general para el más reciente alumno del internado, un príncipe que había llegado desde otro continente para aprender las artes oscuras de Grima, y como tal, las clases debían ser lo más eficaces posible. Si hasta el instituto se había encargado de contratar el servicio de una organización para conseguir a un espécimen de calidad y no trabajar sobre un emergido era que se preocupaban de la formación de aquel estudiante. Como tal, Henry, destacado en la materia junto con otra alumna avanzada, habían sido designados para que la clase fuese dada.

El peliblanco ingresó al lugar con libros entre sus manos así como un pequeño bolsito colgado de su hombro, alegre y con la sonrisa de siempre tras de si ingresaron un par de cuervos más el que tenía en su hombro, como si sintiesen la presencia del mago, enseguida ingresaron algunos más por las ventanas altas, pasando con cuidado por entre las rejas, angostas como para que pasara un humano pero suficientemente amplias como para que el ave pudiese ingresar - Holas, holas, buenas, buenas. Tharja~ ¿está todo listo para la clase de hoy? El príncipe Pelleas debe estar por llegar, hehe. Ohhh... - al ver al pelirrojo sobre la mesa se acercó unos pasos pero desviando hacia la mesa auxiliar donde dejó su bolso y los libros, uno de los cuervos se paró sobre el pecho del muchacho inconsciente y comenzó a picotear una de las hebillas de su ropa al ver lo brillante, un segundo se paró sobre el brazo de este picando una de sus uñas. El peliblanco se aproximó inclinándose un poco sobre él - Yo lo conozco~ ¿Es este el que te enviaron? - miró a la joven maga, aunque más bien solo movió su cabeza para apuntar hacia ella, pues sus ojos seguían cerrados.

Los dedos delgado del mago no tardaron en posicionarse sobre el cuerpo del ladrón, primero librándole de la tira de tela sobre su frente dejándola caer a un lado y pateándola bajo la mesa para que no molestase, seguido comenzó a quitarle aquellos harapos que parecían ser una capa pero bastante más rudimentaria - Comenzaremos cuando llegue Pelleas, pero te adelanto que será primero técnicas sencillas, primero la aplicación de maldiciones de impacto y su anulación, seguido pasaremos a ritos y finalmente torturas. ¿Tienes alguna preferencia? - librado de aquella tela terminó también en el piso y empujada bajo la mesa. Sin la hebilla para picar el cuervo caminó sobre el pecho del ladrón y comenzó a picar el colorido dulce que asomaba por uno de sus bolsillos.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Pelleas el Jue Dic 24, 2015 2:54 am

Frente a él descansaba un juego de plumas de escritura, instrumentos caros que sólo en Plegia había conseguido. Se trataba de 3 grandes plumas negras puestas en un estuche atercipelado, en el que su color se perdía con facilidad, mas destacaban de mejor forma las puntas: en lugar de puntas comunes para tinta, cada una tenía armoniosamente implementada una cuchilla. Una cuchilla corta y tan fina como la punta de una aguja, hecha para trabajos de precisión, otra larga y elegante, destinada a sitios difíciles y cortes profundos, y una última gruesa y dentada, hecha para... pues para creativos usos que no cesaba aún de imaginar. Hacía unos días ya que las había comprado, acompañando a Henry en algunas compras en la ciudad, y desde entonces no salían de su estuche. No había tenido oportunidad de probarlas, eso era todo, pero pensaba en ellas a cada tanto y volvía a abrir el estuche para admirarlas. Cuando practicase por siguiente vez un ritual, quizás...

El príncipe suspiró nostálgicamente y cerró el estuche otra vez, pasando el seguro con ceremonioso cuidado. Tenía que partir. Era el día de su primera clase y no querría llegar tarde, no a la más ansiada lección de su vida. Magia oscura impartida en una instituto con expertos y maestros, en lugar de leyendo a solas los mismos gastados libros una y otra vez; casi demasiado bueno para resultar real. Con discreta emoción metió su preciado estuche en su bolso con el resto de sus textos y herramientas, lo poco que tenía consigo para la práctica del arte, y dejó su habitación asignada para dirigirse al salón de la demostración.

Ciertamente el uniforme que le habían dado era el doble de fresco que la ropa que llevaba antes, aunque no podía evitar sentirse más que inadecuado. En primer lugar, parecía haber presentado cierta complicación cederle uno apto para un hombre de su altura, sentía una incómoda estrechez contra los hombros todavía. En segundo lugar, tenía la misma presión alrededor del cuello, aunque aquella parecía ser parte de la vestimenta: un estrecho cuello dorado sujetando la capa violeta, gruesos y ajustados puños dorados sujetado las ligeras mangas negras, otro par de los mismos cerrando el pantalón alrededor de los tobillos y un incómodo enganche sujetando contra la cadera una pieza de tela cuya utilidad no comprendía. Sentía que llevaba grilletes, que vestía para estar incómodo y sofocarse. Pero todos los demás varones vestían casi de la misma forma y no parecían inquietos al respecto, aunque más de alguno llevase distintivas marcas alrededor del cuello o enrojecimiento por roce en las muñecas. Si así era allí, así lo dejaría ser. Sería un alumno más, descontando las cartas de Daein al instituto que urgían a hacer intensivas sus lecciones y le daban ciertos accesos especiales. Como a aquel salón, por ejemplo.

Ingresó al lugar, entornando enseguida la vista; se le antojaba demasiado oscuro para un salón de clases, con tan altas ventanas dejando ingresar tan poca luz natural, pero no lo cuestionaba. Miró a quienes ocupaban ya el lugar, sin perder tiempo en escuchar lo que decían y ponerse al tanto. Tal parecía que decidían qué hacer y no pudo contenerse; se mencionó una palabra que llamó de inmediato su atención y habló enseguida. - Ritos. Ritos sería fantástico. - Dijo con una leve e insegura sonrisa, mirando entre el ya conocido mago de cabello blanco y la mujer que le acompañaba. Al notar su atrevimiento titubeó. - A-Ah, lo lamento, quizás no ha sido a mi a quien... ignórenme, por favor. Sólo ha sido un pensamiento impaciente. -

Se adelantó, pasando la mirada con suma curiosidad por el lugar. Oscuro para un salón de clases, sí, pero interesante a su modo, con sus cadenas adosadas a las paredes y sus... ¿jaulas? Aquellas cosas que pendían del techo. Obviando, por supuesto, la mesa en el centro de la habitación. Se acercó a esta conteniéndose de tocar cualquier cosa, aunque la punta de una cadena le rozaba de tanto en tanto la cima de la cabeza. Frente a sus maestros dio una leve inclinación, aunque apenas y les miraba; a Henry se había acostumbrado, pero aquella mujer vestía de la misma reveladora forma que las demás alumnas y parecía descortés siquiera mirar. - Muchas gracias por... todo esto. Soy Pelleas de Daein, espero no causarles molestias durante la lección. - Carraspeó y con una sonrisa un tanto más segura volvió la vista hacia la figura atada y asegurada sobre la mesa. - ¿Es aquel caballero parte de esto? ¿Contamos con un sujeto de práctica? No lo esperaba, no creí que fuese posible. Ah, lo hará todo más eficiente, qué alivio... -
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Sáb Dic 26, 2015 11:19 am

Gaius se removió intranquilo en su sueño, lentamente los efectos efectos de la droga comenzaban a quemarse y el nuevo frío que comenzaba a sentir ayudaba a que recobrara la conciencia. Tras pelear unos segundos contra la remolona, logró abrir un ojo. Su mente estaba todavía embotada, por lo que no era muy consciente del aquí y ahora, pero si recordaba que no había ido a dormir de forma voluntaria, por lo que apuró a su mente a recuperarse lo más pronto posible.
No bien abrió los ojos, solo pudo distinguir una silueta borrosa que se cernía sobre él, y que le despojaba lentamente de sus prendas. Parpadeo un par de veces hasta que sus ojos se recuperaran, fue entonces cuando pudo ver claramente a su acompañante.
-Ah!- el grito del bandido fue corto pero efectivo. Con todas sus fuerzas se impulso lejos del maniático mago, y fue entonces cuando notó que sus brazos y piernas estaban atados
- P-pero que…??- miró en redondo para saber que estaba pasando. Estaba firmemente atado a una fría mesa de piedra. Los sentidos del bandido debía estar todavía embotados por la droga, porque lo último que notó fue el gigantesco cuervo negro sobre su abdomen, quien picoteaba alegremente sus pantalones.
-Aaaaahhhhhj!!!!!- esta vez el grito del ladrón fue mas largo y agudo. Desesperado bailo entre sus ataduras tratando de espantar a la bestia.
-Quitenmelo! Quitenmelo!- suplicó a todo pulmón mientras apretaba fuerte los ojos y trataba de esconderlos detrás de su brazo.
Que estaba pasando? No tenía idea. Solo prensaba en cono sacarse a esa feroz criatura de encima.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Dom Dic 27, 2015 7:59 pm

No fue sorpresa ver a Henry entrar por la puerta cuando ya todo el lugar se había empezado a llenar de cuervos incluso algunos molestando al muñeco lo cual no fue de gran interés para ella, -Ah, hola Henry…estoy en eso…mmmm… ¿esto?...nah. –dirigiéndose al peliblanco mientras continuaba revolviendo el armario.
Termino de recoger lo necesario para lo que habían planificado, mientras lo llevaba a la mesa noto la sorpresa de Henry al ver que Gaius era el sujeto de prueba, -Si asumo que el príncipe no debe tardar, emmm…si es el de ¿dónde lo conoces? no importa no es cosa mía, la verdad es que no es muy inteligente el muchacho, mira que beberse una poción que te acaba de dar alguien de un sitio como este…me sorprende que siguiera vivo. –menciono mientras de paraba al lado de Gaius al mismo tiempo que se sacudía las manos. –Ah cierto, me dijeron que lo necesitan de vuelta en una pieza y bla,bla,bla…esa gente es aburrida…pero tenemos toda una semana para jugar con él a mi no me molestaría enviarlo en una caja todo rebanado, seria una pieza en si he,he,he,he.

Tharja observaba como los cuervos picoteaban a Gaius, -Ah cierto…me olvidaba de eso. –Se dirigió a otro armario que era donde se hallaban los instrumentos de tortura más pequeños, abrió el gran armario de metal, el rechinar de las bragas oxidadas se pudo escuchar claramente, introdujo la mano dentro y saco una aureola de metal la cual contaba con dos grifos en forma circular, los cuales servían para ajustarla al cráneo de la persona, además de dos largas tiras de cuero para impedir el movimiento de la persona, antes de cerrar toma algo más y se lo enseño a Henry mientras lo sacudía suavemente. –Debemos usar esto en algún momento…he,he,he. –dijo mientras enseñaba una pera de la angustia, volvió a colocarla en su lugar y cerró las puertas del armario. –Emmmm… ¿preferencia? Ciertamente prefiero la tortura , pero cualquiera está bien…he,he. –expreso en respuesta a la pregunta del peliblanco.

No fue gran sorpresa ver entrar al peliazul por la puerta, al parecer ya estaban todos en el salón, -Soy, Tharja…no es molestia, seguramente se divertirá tanto como nosotros ¿verdad Henry? he,he,he… -dijo, dirigiéndose al príncipe que recorría el lugar. -Si, efectivamente este será nuestro muñeco.

Pasaron unos segundos y se pudo escuchar un fuerte grito que provenía de Gaius al parecer había despertado, gran sorpresa fue al ver el susto que se llevó al ver a Henry cerca de él.
-¡HE, HE, HE, HE, HE!  –hizo lo posible por contener la risa, pero le fue imposible.
Se acercó a la mesa donde yacía el ladrón y coloco la tiara en su cabeza llevándola hasta un poco por encima de las cejas para que aun pudiera ver o utilizar sus ojos para algo, lo que pasara primero. –Quédate quieto…quieto dije. Le tomo un poco de trabajo ponerle la tiara debido al forcejeo que hacia al mover tanto la cabeza, finalmente echo giro los grifos para que se ajustara a su cráneo no le importo mucho si lo lastimaba o no ella apretó hasta que pareciera estar firme, tomo una de las largas tiras de cuero y la amarro a una hebilla que se encontraba a un lado de la mesa, haciendo lo mismo con la del otro lado. –Bien, ya está con eso no se moverá, al menos la cabeza. –Creo que sería buena idea, dejar a Pellas hacer algo de practico también ¿no te parece? –expreso dirigiéndose al peliblanco.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Mar Dic 29, 2015 4:30 am

Estaba bastante metido en su tarea de preparar al sujeto de prueba, incluso comenzando a tararear mientras terminaba de quitar los últimos cinturones que cubrían el pecho sujetando diversas piezas de cuero como bolsillos y pequeños compartimientos con dagas ocultas. Removiendo con sumo cuidado cada pieza para solo dejar la ropa solo amplió su sonrisa cuando el príncipe ingresó - Ritos~ Ritos~ podemos comenzar con eso si es lo que más te interesa.  Las torturas pueden ser al final, dañarían mucho al sujeto, comenzar por ritos es una buena idea... Caw caw caw... digo, no piques sus dedos. - expresó con alegría hacia el cuervo que picaba las uñas del ladrón, moviendo su pequeña cabecita a un lado el cuervos dejó lo que hacía y subió al brazo ajeno caminando por este hacia el pecho del pelirrojo.

Alzó su mirada, cerrada en todo momento al menos a simple vista, y asintió a la herramienta que mostraba la pelinegra - Claro que si~ también las uñas de gato, el aplastapulgares sería buena idea también, oh, oh, el cinturón de San Erasmo o también el cilicio. Tenemos muchas cosas que mostrarle a Pelleas, su correcto uso y hasta que punto es seguro utilizarlo sin llegar a matar al sujeto de pruebas. Sería una pena acabarlo tan pronto... ¿no se ve tierno dormido? Hasta parece muerto, kjehee... - la pequeña risita parecía haberse atorado en su garganta al salir, uno de los cuervos miró con sus pequeños ojitos negros al peliblanco y volvió a ver al pelirrojo cuando este comenzó a moverse, extendiendo sus alas para mantener equilibrio.

El grito hizo eco en la habitación, uno de los cuervos graznó alterando a los otros que se acercaron parándose sobre una de las jaulas que colgaban del techo, el rechinar de las cadenas al balancearse la pesada estructura. El peliblanco alzó su cabeza para ver a los cuervos alterados y apoyó sus dedos, delgados y blancos sobre el pecho del joven - Sr. Ladrón de Jauría ¿no? por favor, no grite, altera a los cuervos. Si no deja de gritar los cuervos le atacarán, no les gusta los escandalosos... o les gustan mucho, no sé. - intentó calmarlo acariciando su pecho, haciendo un ademán con su mano para espantar al cuervo sobre el ladrón, la negra criatura saltó hacia la entrepierna del pelirrojo y parándose allí se acomodó las plumas mientras el mago oscuro seguía acariciando su pecho para calmarlo. Su atención volvió a la maga y asintió con su cabeza como si el chico atado sobre la mesa no fuese más que una pieza más del material de estudio - Jm... tenemos una semana, será bueno poder acomodar el tiempo para hacer algún rito que requiera más e un día de preparación. -

Se apartó del ladrón dejándolo con la pelinegra que le aseguraba sus ataduras. Parándose frente a la mesa abrió el bolso que había traído sacando algunos apuntes los cuales, un poco desordenados, extendió sobre la mesa, habían dibujos bastante precarios de símbolos y hecho con monitos de palo algunas guías de como realizar algunos ritos. Separó algunas páginas y dejó las otras en la carpeta pasándole al pelivioleta estas - Estos son los ritos que pensaba mostrarte hoy, si hay alguna por la cual desees comenzar solo dime~ - volviendo al bolso comenzó a sacar sus propios instrumentos, no siendo tan finos ni en tan buena presentación como los del príncipe. Sacó varias plumas de cuchilla atadas con una piola, algunas botellitas con dudoso contenido y  una pieza de cuero blanda con numerosas agujas largas clavadas en esta. Dispuso todo sobre la mesa - No cubramos su boca, podría atorarse con su propia lengua o su propia saliva, también, sin saber cómo es su resistencia puede ser que vomite y se ahogue en su propio vómito. Así que iremos con cuidado. -
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Pelleas el Sáb Ene 02, 2016 7:37 pm

Se tomó el tiempo de dar una leve inclinación hacia ambos magos oscuros que actuarían entonces como sus profesores, aunque ninguno de ellos pareciese precisamente dado a la formalidad. Tampoco a lo ortodoxo, pues decidían con bastante libertad o lo que se utilizaría y se haría, mencionando en voz alta y eligiendo a gusto. La mujer cuyo nombre no estaba seguro de pronunciar correctamente inclusive mencionaba que podría ser partícipe, en lugar de observar y tomar nota como un alumno comúnmente tendría que hacer. Ah, la educación plegiana. Asintió un par de veces en acuerdo, ansiaba todo aquello, pero no podía decir que estuviese más emocionado que nervioso; en iguales partes, más bien, por lo que no se atrevió a interrumpir a los demás mientras hablaban animadamente entre sus preparativos, manteniéndose al margen. Otrora hubiese creído la situación como algo bizarro, en mínimo, y horripilante si fuese honesto. Pero había tanta calma, costumbre y hasta contento en la forma en que ambos magos lo manejaban, que no podía sino parecer normal y correcto. Le recordaba cuan a gusto se sentía en Plegia.

Miraba los instrumentos que ambos presentaban y no podía hacer más que imaginar, en la mayoría de los casos, para qué servirían. Sus libros no habían cubierto esas cosas en extensión. La pera metálica parecía relativamente inofensiva, supuso que sería para la garganta, pero no imaginaba que causara más que algo de incomodidad. Ahogar, probablemente no ahogarían al sujeto. Por lo demás, no reconocía la mayoría de los nombres que se mencionaban, y razonablemente, pues sería mejor que aprendiese los instrumentos. - Um. Sé fijar cilicios, si de algo sirve. Me temo que no soy familiar con el resto. - Y dudaba, además, que su cilicio y la versión plegiana fuesen a ser iguales, pero suponía que podría adaptarse. ¿Tenía el suyo consigo? Recordaba haberlo empacado, para lo escasas de sus prácticas anteriores siempre había tenido que utilizarse a sí mismo y había creído útil tenerlo consigo, pero podía haberlo perdido en el viaje. Revisó su bolso y allí lo halló, envuelto en una tela ya bastante desgarrada: un cilicio corto y grueso, de celdas pequeñas y apretadas, como un enrejado con bordes de oro. En cada celda, una terminación metálica afilada se volvía hacia adentro, asegurando que la carne fuese perforada por más de un centenar de filos cuando el cilicio se asegurase alrededor del muslo del portador. Una tortura leve, tan sólo destinada a mantener vivo un dolor constante y entumecedor, pero nada inaguantable. Se acercó a la mesa, algo incómodo con el repiqueteo de todas las piezas metálicas, y lo dejó allí junto a su apreciada caja negra mientras echaba un vistazo al 'muñeco', como Tharja le había llamado.

Había despertado a los gritos. Su voz se le hacía familiar, mas había una considerable diferencia entre la voz de un hombre que tranquilamente hablaba con él en un bar de buena reputación, y la agudizada voz de alguien que gritaba en temor. Necesitó mirarle con más detenimiento, ignorando con naturalidad sus quejas al notar aún más familiar aquel cabello anaranjado. Finalmente recordó. Y sin embargo, la forma en que Henry le había llamado no cuadraba. - ¿Ladrón? - Repitió, frunciendo el ceño. - Le conozco. Pero no se presentó como un ladrón en aquel entonces. ¿Me ha mentido? - Se dirigió entonces al alterado hombre, tomándole el rostro para que permaneciese quieto, sus dedos hundiéndose contra su mandíbula como si pretendiese sujetarle por los mismos huesos. - Buenas tardes. Es un gusto verlo nuevamente. Recordaba estar en deuda con usted, me temo que desde aquella vez le he debido dos monedas. Dadas las condiciones, no sabría si tengo que pagárselas a un ladrón, pero... por mi conciencia, creo que lo haré. - Dicho eso, tomó de entre sus prendas dos monedas doradas, y aprovechando que la cabeza del varón estaba retenida en una posición quieta, depositó una sobre cada uno de sus ojos. Entonces se apartó, sonriendo levemente al notar ya a los cuervos volviendo su atención hacia allí. En pocos momentos estarían picoteando aquellas monedas y, con suerte, los párpados debajo.

Él se ocupó en otra cosa, recibiendo las páginas de parte de Henry y observándolas con sumo interés. Se enfrascó en ello, en los simples pero descriptivos dibujos y las descripciones debajo. No necesitó leer demasiado antes de elegir, alzando con una leve sonrisa la página selecta, donde se hallaba un mucho más claro diagrama de un cuerpo masculino y una infinidad de puntos marcados, puntos donde se ejemplificaba atravesado hasta de lado a lado sin que el desangramiento fuese letal. Leyó lo suficientemente alto para que no sólo sus compañeros oyesen, sino también el hombre sobre la mesa. - Rito preparatorio, tortura de clase 2... utilizado como preparación para maldiciones y pócimas a largo plazo. Preparativos: inmovilización del sujeto, disponer de vulneraries y otros curativos a mano, aplicación de pócima... ¿estimulante? - No entendía precisamente a qué se refería. El texto nombraba afrodisíacos potentes, fallaba en imaginarse cómo tal cosa venía al caso, por lo que continuó igualmente. - Se somete al sujeto a condiciones extremas de dolor mediante los puntos diagramados, los cuales pueden ser torturados sin riesgo a daño de órganos o a muerte veloz. La afectación de los puntos cervicales así como la pócima estimulante confunden los sentidos del sujeto, generando a su vez una incapacidad de entumecerse por el dolor, tanto como fiebre general y respuesta agravada a estimulación. Deben ingresarse piezas de cobre y metales impuros en las heridas y mantenerse dentro por 2 ó 3 noches, así como cualquier ingrediente útil para toda poción de clase 1°, 2° y 3°. Sólo cuando el sujeto alcanza un estado de delirio o bordeando la muerte pueden tomarse las muestras de sangre, sudor, saliva, sem... - Parpadeó y bajó la hoja. Eso no sería relevante.

Spoiler:
No me sale escribir corto, no me saleeeee, perdóoooon!!! dsgsdgsd
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Gaius el Miér Ene 06, 2016 7:06 pm

El bandido había logrado poner la mente en frío, muy a pesar del la proximidad del ave. Si algo había aprendido de su primer y único encuentro con el peliblanco, era a mantener un mínimo de cordura enfrente a estos horripilantes seres. Miro en redondo rápidamente para ver que acontecía a su alrededor. Vio a la mujer que lo había contratado. Una traidora del gremio? No, no podía ser, ahí también estaba el mago al cual habían estado contratando para torturas y muti… la verdad se le dibujo en un instante en la mente. Su estado, las incongruentes escusas que había dado la muchacha para hacerlo entrar al edificio, todo cobraba sentido ahora. Habría sido mandado aquí para sufrir un castigo? No. No podía ser?! No había hecho nada fuera de las normas! Ni una sola vez! Danzó nuevamente en sus ataduras, se ve que esto molestó a la mujer, ya que comenzó a sujetarle la cabeza con gruesas correas de cuero.
Cuero! Lo habían atado con cuero?! Al bandido se le iluminaron los ojos sintió con el tacto el grosor y dureza de las ataduras de sus muñecas, al mismo tiempo que se daba cuenta que no le habían despojado de sus guantes todavía. Acaso era la primera vez que los magos trataban con un ladrón? O sería una prueba de Coyote Gris? Ese viejo sádico siempre había mantenido una extraña forma de mantener a sus hombres en forma. Fuera cual fuera el caso, tenía una oportunidad y no la iba a desaprovechar.

Comenzó a forcejear y gritar fuertemente con la cabeza, asegurándose de darle gran trabajo y esfuerzo a la mujer que lo ataba, pero usando eso como distracción y poder mover libremente las manos. De entre sus guantes extrajo una de sus múltiples herramientas para abrir cerraduras, guardaba varias en la muñeca, pero esta en particular era la que necesitaba para este caso. No era más que una delgada hoja filosa, pero era todo lo que necesitaba para romper sus ataduras. El truco era simple, un ligero correr y un fuerte tirón para ensancharlo. No requería más ciencia que esa y era de las primeras cosas que sus tutores le habían enseñado, pero requería tiempo, por lo que el bandido debía distraer con gritos y pataletas a sus captores. Levanto y sacudió las caderas en su afán por llamar la atención, nunca lograría nada con un movimiento pélvico, pero era lo suficientemente vistoso como para distraer a sus captores de sus manos.

Corte, tirón, corte, tirón corte, tirón.

El que había sabido ser su cliente se acercó al bandido, el cual ya casi no podía mover la cabeza por culpa de la bruja. Con unas tono nada sarcástico, le jugó una cruel broma colocándole dos monedas sobre los ojos. El bandido enseguida supo lo que vendría después, por lo que se las sacudió rápidamente de arriba, pero esto no impidió que las bestias le saltaran sobre la cara y arañaran las mejillas. El bandido sintió como perdía el control de sus esfínteres por un segundo, pero la idea de liberarse, la esperanza de escapar, logro mantenerle la mente unida, apretar los dientes y seguir en su labor.

Corte, tirón, corte, tirón corte, tirón, corte….

El tirón definitivo que rompió la correa de su mano derecha se sintió como una ducha fresca en una tarde de calor.
No podía perder el tiempo, con la mano libre destacó su cabeza de la fuerte correa que le sugetaba la cabeza, hacerlo fua extremadamente doloroso y le genero una fuerte quemada en la frente por la fricción con la correa. Pero nada le importaba en este momento. La adrenalina lo mantenía en movimiento y en acción. Con la cabeza libre ágora pudo girar hacia la otra correa y tratar de cortarla también.

Las cejas le ardían el rostro le sangraba y era consiente que a escasos centímetros dos grandes cuervos se removían y lo picoteaban. La idea fija cortaba su atención y lo direccionaba en una única acción y pensamiento: escapar, escapar, escapar, escapar!
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 09, 2016 1:12 am

Enseguida de que termino de ajustar el mecanismo en la cabeza del ladrón noto como liberaba uno de sus brazos. –¡ASI QUE TE QUIERES ESCAPAR PEDAZO DE BASURA! –grito con gran furia al ladrón.  
-Henry ya sabes que hacer…esa basura no se ira. –expreso dirigiéndose al peliblanco mientras tomaba de un lado de la mesa un mazo. –¿Así que te quieres escapar? ¡Bueno veamos si puedes hacerlo sin moverte!
Levanto el mazo impulsándolo desde abaja a arriba tomándolo con ambas manos hasta que quedara en altura suficiente como para lastimarlo, aplico fuerza y la maza paso por encima de su cabeza haciéndola bajar e impactar en la tibia de una de las piernas. Un fuerte sonido que daba a entender que le hueso se quebraba se escuchó resonar por toda la habitación, elevo otra vez el mazo de la misma forma impactando casi en el mismo lugar de la pierna dejándola en una posición invertida y efectivamente con una fractura sumamente grave. –¿Te gusto? ¿Quieres más? Bueno…HEHEHEHE!!!
Se movilizo rápidamente hacia el otro lado y golpeo la otra pierna de la misma forma que a la anterior dejándola de forma similar también. –¿Te dejaras de pavadas? –dijo mientras golpeaba el hombro del brazo que tenía el objeto con el cual se liberó, se pudo notar el crujir de los huesos al ser levemente fracturados. No hacia tanta falta destrozar el brazo con tal que no lo moviera con libertad bastaba –Ahora, escúchame bolsa de estiércol, te enviaron a que sufrieras tu tortura por ser mal miembro ¿oíste? tengo el permiso escrito de hacer lo que yo quiera contigo, ¿entendido? Así que más te vale que te quedes calmado y cooperes ¡SI NO QUIERES QUE TE QUIEBRE LOS BRAZOS TAMBIEN! –Dijo dejando el mazo a una distancia prudente del individuo y se dirigió hacia la puerta para así cerrar la entrada con la llave, guardándosela entre sus ropajes la llave. «Hazlo, tú quieres hacerlo, golpéalo más y más fuerte» -escucho un resonar en su mente.
-No, ahora ¡NO! Ya podremos, no ¡TE METAS! –expreso mientras miraba a la nada girando la cabeza hacia ambos lados.

Se acercó dónde estaba el ladrón y procedió a sacarle sus guantes. –Y dame eso, ¿qué te piensas? –tuvo que forcejear para poder quitar el guante de la mano que estaba suelta, lanzo el guante por entre las rejas de la ventana para evitar futuros problemas.
-Henry, ¿puedes revisar esas piernas? No es bueno que tenga una hemorragia y se muera desangrado el muy idiota. Se inclinó levemente para tomar el grillete que estaba sujeto a la mesa de piedra mediante una cadena, lo abrió y lo puso en el brazo suelo del ladrón, con un poco de dificultado pudo trabar el billete dejándolo así aferrado a la mesa, hizo lo mismo con la otra mano para asegurarse de que no se pudiera escapar, cortando el guante esta vez y sacando todo lo que tenía dentro de él, puso el otro grillete en esa mano. –Bien, si intentas escapar te cortaremos los tendones que te quede ¡BIEN CLARO! –dijo tomando al sujeto por la frente y presionando donde tenía herido aplicando todo el peso de su cuerpo y enterrando sus uñas. Se alejó de él haciendo un movimiento con la mano para que se cortara con las uñas al retirar la mano.

Se acercó al príncipe viéndolo a sus ojos. –Emmm…se supone que no fuera así su clase, es que el no cooperar en lo más mínimo, no importa, ¿por donde le gustaría empezar? me pareció escuchar que le interesan mucho las distintas clases de ritos -expreso dirigiéndose al príncipe
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Invitado el Dom Ene 24, 2016 12:30 am

Se había centrado demasiado en el príncipe, su nuevo pupilo, como para prestar atención a lo que el ladrón poco a poco estaba haciendo, sonriente a la gracia de las dos monedas de oro viendo como los cuervos no tardaron en lanzarse por ellas, garritas filosas contra piel delgada y picos fuertes intentando sujetar las piezas. Llevó su atención a los papeles que había seleccionado el pelivioleta, pasando entre estos asintiendo con su cabeza - Bien, bien, me parece perfecto. Podemos comenzar con esto, necesitaremos agujas de 6,8 centímetros y 0,2 de grosor para sus p... - el grito de la maga le sacó de su distracción alzando su mirada justo para ver como Tharja alzaba una maza, sus ojos se entreabrieron apenas un poco junto con su boca y soltando los papeles se precipitó contra ella, pero sin llegar a detenerla. Al caer el primer golpe se apartó, ya nada podía hacer, y pensaba ya despedirse de su sujeto de pruebas... una pena, tan lindo que era, este prometía mucho.

El sonido de los huesos romperse y los gritos del ladrón hicieron eco en los pasillos del instituto, pero obviamente nadie se asomaría, ni siquiera por curiosidad, no ante algo tan normal como era aquello, incluso si en ese momento hubiese silencio, se podía escuchar el lamento de un hombre dejado a desangrar en la habitación siguiente. Esperó a que la maga se calmase, no había mucho que hacer si se ponía en aquel humor y ya asumía lo peor, un cuerpo sin vida totalmente destrozado a golpes, pero para suerte se detuvo allí, incluso llamándole para que asistiera al joven pelirrojo. Se aproximó mirando los daños, aún con sus ojos cerrados, ligeramente ensombrecidos por sus cabellos tanteó con cuidado las piernas sintiendo los huesos quebrados dentro, no había desgarros ni moretones, apenas sangre en una de las piernas ya que el golpe había rasgado la piel, pero no era de gravedad, al menos no moriría desangrado. Igualmente tomó una de las correas y de la pierna sangrante, donde el hueso podía asomar entre la pie, músculo y una delgada capa amarillenta, envolvió el muslo y ajustó para cortar la circulación, por el momento le salvaría si había llegado a romper alguna arteria, pero por la cantidad de sangre, lo dudaba. Suspiró pesadamente y se giró hacia la maga con su ceño fruncido - ¡Tharja! No es manera de reaccionar, pudiste haberle matado y eso no es bueno. Deberías tener más cuidado con esas cosas. -

Les guiaría en una clase donde mostraría al príncipe de lejanas tierras una de las artes que Plegia había desarrollado a un punto mórbido, como arrancar los gritos de dolor más agudos de un hombre con el solo hundir una aguja en su piel, atormentar la psiquis al punto de la locura sin más que un pequeño insecto sacado de entre las rocas de la parte de la pared donde caía humedad y los milpies abundaban, el simple hecho de dejar caer uno en el interior del oído era suficiente para tener a un hombre retorciéndose y gritando por horas. Y así como las habían simples, las habían más refinadas, innumerable cantidad de artefactos diseñados específicamente para dichas tareas, desde simples prensas con púas para ajustar en diferentes partes del cuerpo hasta estructuras más grandes como las jaulas que colgaban del techo donde entraba una persona en incómoda posición sin posibilidad de descanso, demasiado amplia como para recorstarse contra uno de los lados y demasiado estrecha como para sentarse en el piso. Mostraría lo versátil que podía ser una simple aguja así como lo creativo que podía llegar a ser la utilización de sus propios cuervos con algo de incentivos para que picasen o arañasen con sus garritas. Sería una semana interesante...

Atención:
Por acuerdo entre los usuarios de este tema, el mismo será cerrado y terminado en este post.
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Re: Sombras grises (privado) +21

Mensaje por Eliwood el Sáb Ene 30, 2016 11:29 pm

Tema cerrado.
50G a Tharja.
40G a Henry y Pelleas por ingreso posterior.

Tharja, Henry y Pelleas obtienen +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1305


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Re: Sombras grises (privado) +21

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