Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FE:LW - Awards













TWITTER
afiliados



Crear foro

[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Empty [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri]

Mensaje por Khigu el Vie Nov 01, 2019 10:55 pm

Era época festiva en la mayoría de tribus de Sacae, y, siendo aquel día luna llena, los Khirin no iban a ser menos. Bajaban de su vida más corriente en los escasos bosques de Sacae a las extensas y descampadas planicies. El festival de luna llena implicaba una vasta área donde hacer arder el gran fuego funerario para que todos aquellos miembros fallecidos durante el mes fueran consumidos por la fuerza que les hacía particulares. Humanos y equinos, así vivían juntos, siendo un lazo mucho más fuerte que la propia en su cultura. Pues eran seres independientes, uniéndose en un mismo propósito de convivencia, de ideales. Ni siquiera se podría decir que dentro de esas familias fueran cercanos. Pero todos adoraban a aquellas criaturas, los cuidaban y viajaban con ellos. Los caballos representaban la fuerza suprema, guiados por la "diosa" a la que ellos respetaban; una unicornio, la diosa Khirin, dueña del nombre de dicha tribu, los únicos en venerarla. O más bien los únicos que sabían de su "existencia", desde tiempos ancestrales.

Khigu, la única miembro en nacer maldita, o más bien... Simplemente con la mala suerte de salir albina, pasó casi toda su vida, infancia incluída, mortificada por este hecho; ignorada, insultada, juzgada... Los Khirin siempre habían sido gente supersticiosa, hasta ella misma no podía evitarlo de vez en cuando. Tanta era la ironía que también, por costumbre, se le escapaba juzgar por las apariencias, aunque eso era algo que siempre detestó. "De lo que se come, se cría", dicen. Mas por suerte ella al saber que le faltaba algo, tenía otro tipo de hambre, un hambre insaciable de conocimiento, de mundos y culturas nuevas, de historias reales. De gente que no era como su tribu, de gente especial que la tratara por fin como a un igual.

Ella volvía a estar allí. Había pasado tiempo, ¿quizás una buena primavera? Desde poco después que se había encontrado con Lyn en Lycia, y poco después se había ido de viaje por otros continentes. El naufragio, la búsqueda en Tellius, el regreso a Regna Ferox y el torneo... Allí habían pasado tantas cosas, que no sabía qué de todo destacar, pero sí el resultado: se había vuelto a Elibe, pero no había pisado Sacae. Acompañaba a Lyn, de nuevo, y a la clériga Luzrov, ahora su amiga. Había sido un sin parar de aventuras, y todo porque había decidido seguir el camino de su mejor amiga. Khigu jamás pensó que su vida volviera a dar tantas vueltas en tan pocas lunas. Pero allí estaba, y no para quedarse. Había ya decidido que sería la última vez, la última noche en la que combatiría como una Khirin, en la que festejaría como una Khirin. Ni siquiera podía perder mucho tiempo allí; su destino actual era llegar hasta Sindhu, para traer de vuelta a Luz hasta Caelín, en donde la salvaje entrenaba con las tropas de Lyn.
Pero lo disfrutaría. Por hoy, no era viajera, ni cazadora, ni guerrera, ni comandante. Sólo volvería a ser Khigu la Khirin.

Así pues, aquella tarde de preparativos se dirigía a uno de los terrenos aledaños, rocosos, pues necesitaba recoger pedruscos para delimitar el fuego y también servir de asientos para aquellos espectadores que no participaran en el torneo del festival. Escogía aquel lugar algo alejado y poco transitado por nómadas, precisamente, porque no le gustaba trabajar junto a los demás de su tribu. El ambiente allí era hasta mágico, desértico, a pesar de toda la naturaleza salvaje que lo rodeaba. Ni ella misma en todos esos años en Sacae podría jurar si había pasado por allí alguna vez, pero sólo lo recordaba como lo que creía que era; un simple lugar rocoso.
 
Vestida ya con los harapos tradicionales, igual de frescos como los que solía usar --quizás hasta más reveladores, pues traía sus piernas y brazos destapados--, se sentía incluso algo extraña, siendo que hasta el día anterior llevaba una especie de "armadura" ligera y de cuero, más tapados a las ropas de guerrera que siempre había traido, a petición de Luzrov, y como consecuencia de su posición actual. ¿Quién lo iría a decir? Aún así, esas ropas Khirin mostraban los restrojos de algunas vendas aquí y allá, aguantando un par de parches por un lado de su espalda. No era nada en comparación a cómo había salido del torneo, y habían pasado ya meses, pero gracias a que Luzrov se había estado encargando se sus heridas, ya estaban curadas. Solamente estaban así porque quedaba terminar de protegerlas del sol, ya que ese par de cicatrices habían sido las ampollas más graves de todas la quemaduras que había sufrido, y que Khigu tendía a descuidar, bien por sí misma o bien porque se volvía a esforzar cuando no se lo recomendaban.
Más allá de eso, sólo su usual cuerno y una coleta alta recogía su cabello, en el cual decoró con la pluma de uno de los pegasos con los que combatió en Ilia.

Se adentró entonces, viendo cuales eran las mejores rocas para cada cosa y comprobando su peso, para saber cuántas podría cargar de vuelta a la vez. Pero entonces, escuchó un ruido, un grito. Más bien, un relincho de una de las criaturas que tanto conocía. ¿Qué hacía un caballo por aquellos lares? Más bien... ¿Qué es lo que había allí de más? Porque aquel tipo de relincho, era uno que denotaba agresión contra algo. Corrió a donde estaba teniendo lugar el suceso desconocido.
Khigu
Khigu
Afiliación :
- SACAE -

Clase :
Reaver

Cargo :
Cazadora

Inventario :
Ti'bizzăn'ah [3]
Armads [4]
.
.
.
.

Support :
Lyndis [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Iwzg0SR
Zephiel [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v
Sindri [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v
Luzrov [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v

Especialización :
[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Hacha-4

Experiencia :
[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] AslQXcW

Gold :
437


Volver arriba Ir abajo

[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Empty Re: [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri]

Mensaje por Sindri el Dom Dic 01, 2019 7:10 pm

¡Has sido UN NECIO acercándote a este lugar! – exclamó el Hechicero con un alarido espeluznante que reverberó por todas las piedras del lugar. Su posición corporal era imponente y llena de poder otorgado por las Energías Arcanas, como si fuera un verdadero conducto viviente de su voluntad, incomprensible para la mayoría de seres humanos que no oían su llamada. Señaló con potencia al ser que se negaba a obedecerle y continuó diciendo con voz grave – ¡Hoy las propias tinieblas se darán un festín con tus entrañas! ¡Siente el PODER ILIMITADO de mi Señora y cae en la más oscura desesperación! – su mayor compañero en este mundo, el tomo de Magia Arcana Náströnd, refulgía con energías taumaturgas. Situado como estaba estratégicamente en su brazo izquierdo, la única percha que aceptaba, era un bastión y ejemplo imponente de los catalizadores de la Oscuridad: una visión completamente avasalladora. Desde ahí, Náströnd servía también como un aviso a su enemigo que, aquí y ahora, se estaba enfrentando a fuerzas que escapaban a su entendimiento – ¿Puedes notar las frías garras de la muerte apresándote el corazón? – con la mano libre, el Hechicero hizo el ademán de una garra aplastando algo que había, con su palma hacia arriba. Un espectáculo que podría helar la sangre de cualquier humano suficientemente supersticioso… y cualquier mago que tuviera conocimiento de lo que tenía entre sus manos. Era un último aviso para su oponente: o salía corriendo de ahí o iniciaría el combate mágico que tanto parecía ansiar. Y al ver que ni siguiera daba un paso atrás, Sindri exclamó a pleno pulmón – ¡Sufre, mortal, puesto que mi magia te va a obliterar! ¡A OBLITERAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR! – y, acto seguido, comenzó a canalizar un hechizo. La Magia Arcana comenzó a arremolinarse alrededor de los dos seres que había en aquel lugar e incluso el suelo mismo tembló ligeramente al condensarse una magia tan antigua como el mundo…

Pero eso le dio igual al caballo que tenía delante, puesto que se lo quedó mirando con cara de circunstancias. Bueno, también soltó un señor relincho.

¿Qué había hecho él para merecer eso? Recapitulemos un poco.

Sindri había llegado a Sacae en busca de… algo. No lo sabía. Realmente no tenía ni idea de lo que buscaba, salvo que buscaba algo que hacer durante un tiempo. ¿Vacaciones? Algo así, volvía a Elibe tras una serie de tensos combates que acabaron coronándolo, contra todo pronóstico habido y por haber, en el Campeón de la Arena de Regna Ferox. Oh, y cómo olvidar la subsiguiente aventura en la lejana tierra de Nohr, aventura en la que había tenido la oportunidad de conseguir un libro de inimaginable poder que ahora mismo portaba bajo el brazo (más que nada porque no le cabía en su zurrón). Merecía un descanso. Un descansito. Que fueran otros los que se ocupasen de las cosas que debían ser ocupadas. Y, justo por eso, el muchacho había recorrido el pesado y largo camino desde Akaneia hasta las bellísimas tierras de Elibe. “Hogar, dulce hogar”, diría si hubiera algún lugar en este mundo que pudiera calificar como tal.

¿Que qué hacía en Sacae de todos los lugares posibles? Bueno, Lycia e Ilia estaban completamente descartadas por motivos obvios teniendo en cuenta su pasado. Estaba seguro que no quedaba mucho de Bern que visitar y Etruria no era más que un fantasma del pasado. Eso facilitaba mucho cualquier decisión que pudiera tomar. Además, el muchacho recordaba con pleno detenimiento una conversación que tuvo hace bastante tiempo en las níveas planicies de Ilia, una conversación sobre costumbres, lenguas antiguas y creencias de los nómadas de Sacae. Curiosidad era lo que le había llamado hasta las tierras llanas del país, que recorrió durante varios días de enclave en enclave, tratando de conseguir información sobre cualquier nómada que estuviera cerca. Pero resulta que los expertos en trasladar su hogar de un lugar a otro eran más rápidos cruzando el camino que conocían como la palma de su mano que un extranjero que insistía en dormir unas diez horas cada día. ¿Quién lo iba a decir?

Así pues, tras un día entero de persecución de un rumor que oyó hace casi media semana, Sindri decidió tomarse un descansito sentándose al amparo de… rocas. No había mejor manera de describir el lugar en el que estaba, quizá porque no había mucho que describir en Sacae. Eran unas rocas. Algo puntiagudas, pero tampoco mucho. El bibliotecario tampoco era geólogo, por lo que para él no eran más que planchas de piedra de tiempos immemoriables que era mejor dejar donde estaban. Pero mira tú por dónde, una vez que abrió su paquete de galletas marineras (“¡Tan comestibles hoy como en seis meses!” o, lo que es lo mismo, no mucho) encontró que tenía una visita. Una visita equina. Un caballo marrón con cuatro patas, una cola, una cabeza, dos ojos y dos orejas lo estaba mirando fijamente. Seguramente alguien que supiera más de caballos que él podría identificarlo más, pero para el urbanita no era más que un ejemplar de equus ferus caballusShoo. Largo. Fuera. – un Hechicero era tan amigo de compartir cualquier cosa como lo era un gato. Y cualquiera que hubiera pasado unos… digamos cinco minutos en la compañía de un minino sabrían lo poco dados a la generosidad que eran esos animales.

El animal que había ahí, por su parte, no se inmutó lo más mínimo. Lo siguió mirando fijamente, a él o a la comida que tenía en sus manos – ¿No tienes nada mejor que hacer? ¿Zanahorias que comer? ¿Cosas que perseguir? – mencionó desconfiadamente mientras entornaba los ojos. Quizá la comunicación verbal no era la mejor manera que un equino te entienda, por lo que Sindri movió su mano libre un poco como para espantarlo – ¡Vamos! ¡Fuera! No voy a darte ni un pedazo. Laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo de aquí. ¡Fus! ¡Fus! – pero toda respuesta del animal fue dar un paso hacia él – Ni se te ocurra dar otro. – pero el caballo dio otro sin cambiar la expresión – ¡Largo! ¡Dudo que esto sea siquiera sano para ti! – el bibliotecario se levantó con suspicacia y se guardó la comida en el zurrón para, una vez hecho eso, mostrarles las palmas de sus manos completamente vacías – ¿Ves? Ya no hay nada. Me lo comí todo. Ya puedes irte. – pero el caballo no se dio por aludido y siguió acercándose más, y más, y más. Y el muchacho, sin muchas más opciones y con cero conocimientos de cuidado equino, no se le ocurrió más que amedrentarlo como haría con un enemigo en el campo de batalla.

Lo que, como hemos podido comprobar, no surgió ni el más mínimo efecto.

Completamente derrotado, el bibliotecario ni siquiera llegó a completar el hechizo y lo hizo desvanecerse antes de ser canalizado a través de Náströnd. Si eso no servía tendría que emplear el arte prohibido de defensa contra animales salvajes, una técnica conocida solo a unos pocos que todavía vivían en aquel mundo – ¡Por las barbas de Atos! ¡¿Alguien puede salvarme de este animal?! – gritó al cielo y a nada en concreto. Sin embargo, el caballo se limitó a relinchar. No había piedad en su mirada.
Sindri
Sindri
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [2]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]
Tomo de Light [4]

Support :
Lyndis [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v
Khigu [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v
Hrist [Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] JEIjc1v

Especialización :
[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Tomo-4[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] Staff-1

Experiencia :
[Entrenamiento] El último baile [Priv. Sindri] LPF2zQh

Gold :
2744


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.