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[Campaña de conquista] ¡Corred, insensatos! [Priv. Claude & Edelgard]

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Mensaje por Sissi el Dom Sep 22, 2019 4:33 pm

Los árboles rozaron el vientre dracónico de Sissi cuando pasó volando por encima de ellos. Salvo por la figura alta y oscura del bosque que tenía debajo, y el río que lo cruzaba, apenas podía discernir nada más. Todo a su alrededor estaba cubierto por  una niebla espesa y blanca que había caído durante la noche mientras sus tropas dormían. Al despertar, fue como si el sol no se hubiera levantado con ellos, como si no hubiera ya un tiempo establecido. Era imposible saber qué hora debía ser. El manto nuboso era como una estela que irradiaba una luz desagradable de mirar durante mucho tiempo, y su opacidad impedía saber con precisión la posición del astro solar. Estaban ciegos por completo. Ni siquiera podían mover el campamento al no tener claro en qué dirección debían moverse aunque, por suerte, habían acampado al lado de un río. La falta de visión entorpecía todas las labores de traslado y les exponía a muchos otros peligros, como no saber qué clase de terreno les tocaría atravesar o si había enemigos en el frente. Al principio habían mandado exploradores laguz en las cuatro direcciones cardinales. Tardaron mucho en regresar. Sus palabras no fueron alentadoras: la bruma se extendía por un amplio territorio del que no habían visto el final.

Añadieron, además, que lo único que les había permitido volver al campamento eran sus sentidos desarrollados como el de la vista o el oído, pero que la niebla les había extraviado en direcciones distintas, incluso en círculo, y advirtieron que no sería bueno moverse hasta que el tiempo no mejorara. Sissi asintió y mandó fortificar el campamento y aumentar las guardias y zonas de vigilancia. Se sentía extraña en ese tipo de ambiente. Nunca antes había visto algo igual, acostumbrada a la neblina ligera que a veces había en la jungla pero que se disipaba al amanecer. La nube blanca era más parecida a una tormenta de arena, solo que fría y eterna, inmóvil. Le ponía los pelos de la nuca de punta y continuamente sentía como si hubiera ojos clavados en ella, a pesar de que era imposible que eso fuera así. Mirase a donde mirase solo existía la blancura. Ni un trozo de cielo quedaba a descubierto. Y los árboles y la hierba tenían un tono apagado, negruzco, que le hacía desear volver a los colores de Sindhu. Echaba de menos su hogar, pero debía continuar su viaje por el bien de todos: de su reino, de Valm, de Valentia.

Sin embargo, la falta de movimiento y de cambio en el paisaje pronto comenzaron a hacer mella en la reina. Se sentía sofocada tras horas sentada mirando los mapas que tenían de Valm. Como habían comprobado ya, muchas de las poblaciones que aparecían en el papel ya no existían. La gente había huido a otra clase de zonas con un terreno difícil de acceder, como cuevas en las montañas. Encontrar a la antigua población de Valm, hacer censos y dirigirles a zonas con más seguridad llevaba mucho tiempo, muchos recursos. Había dicho que llegaría al Monasterio Garreg Mach en unos días, pero atravesar Valm había sido mucho más complicado y lento de lo que pensaba. Al final, acabar con tropas emergidas era lo más directo y sencillo, pero había cientos de repercusiones al reconquistar una tierra: encontrar supervivientes, armar nuevos grupos de soldados que pudieran ayudarles o apoyarles en su misión por Valm, quemar los cuerpos de los emergidos y lidiar con los cementerios humanos, la tierra una tumba común para cientos de personas que no habían sobrevivido la caída del país.

Y ahora estaba la niebla, que les impedía llegar a su destino que no debía de estar demasiado lejos. Pero aventurarse a ciegas nunca era buena idea. Así que Sissi esperó y esperó hasta que no pudo más. Tras informar a uno de sus ministros que iría a hacer ella misma una rueda de reconocimiento, en especial con vistas a encontrar algún grupo de emergidos cercano; Sissi se transformó, sobrevoló la zona y después se fue con aleteos ligeros, casi planeando, en la misma dirección del río, rumbo norte. Nunca se elevó lo suficiente como para perder de vista las aguas grises, algo preocupada por si se perdía en la inmensidad del terreno desconocido. Los árboles lograban rozarte el vientre cubierto de escamas, pero Sissi tuvo cuidado de no ser brusca al volar. Y, a pesar de que no podía tener la gracilidad y suavidad de una garza, su forma era mucho más fina que la de un dragón de Goldoa. Usó movimientos serpenteantes para planear sobre el río.

El sonido de la corriente tapaba cualquier otro ruido que la manakete pudiera hacer. Pero le fue imposible no distinguir el eco del metal contra el metal, de pasos acelerados de botas y de caballos. Un relincho, un rugido. Pronto, entre el olor a humedad del bosque y la niebla, le llegó un humo que le irritó las fosas nasales. Más allá, en contraste con el paisaje blanco, había un punto naranja hacia el que Sissi se dirigió en silencio, camuflándose entre las copas de los árboles. Aún no podía ver qué hacían, pero por el sonido estaba bastante segura de que se trataba de un pequeño ejército de emergidos. Solo podía rezar a Naga que no estuvieran metidos en ningún tipo de batalla o matanza. Las tropas sindhi no podrían trasladarse tan al norte de momento. Allí solo estaba ella para evaluar y asistir como pudiera. Esperaba que solo fuera un grupo abasteciéndose y que pudiera regresar al campamento pronto a informar de su descubrimiento.

Un grito le probó que eso no iba a ser así.
Sissi
Sissi
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
DragonStone Plus [4]
Lágrima de Naga
Tónico de def [1]
Escrito Mítico
DragonStone [1]

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Especialización :
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Experiencia :
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