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La visita del Rey [Privado Chrom]

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La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Mar Nov 17, 2015 11:31 pm

En la base de los Custodios había bastante tensión aquella radiante y despejada mañana. En principio se actuaba con normalidad, las normas y horarios se seguían como de costumbre y la gente hacía sus jornadas como estaba acostumbrada. Pero se notaba en cada gesto, en cada mirada, en cada palabra. Los Custodios estaban inquietos. Lo estaban desde el día pasado, en que fueron informados de la cita especial que iba a acudir ese día para contemplar e incluso quizás participar en los mismos entrenamientos. Sí, era el Rey Chrom en persona, su Alteza el Venerable del Sacro Reino de Ylisse.

Muchas eran las reacciones e inquietudes que la visita del monarca causaba en sus fieles siervos que tan duramente se entrenaban aquel día. Para algunos, el rey venía para comprobar si realmente estaban dando el callo y hacían progresos en sus entrenamientos, como si acudiera allí para examinarles. Por ello mismo, si normalmente se entrenaban con tesón y dedicación, ahora redoblaban sus esfuerzos y se entrenaban al doble, con el fin de impresionar a aquel al que habían jurado servir. Otros veían la llegada del rey con ilusión, pues era una novedad tras varias semanas de anodino entrenamiento sin ningún evento extraordinario que los sacudiera del letargo de la rutina. En sus ilusiones, soñaban con que el rey fuera a acudir para darles alguna misión especial de gran calado, una fascinante aventura donde poder servir a la patria más allá de las paredes el fortín, y donde poder alcanzar fama y gloria para Ylisse y ellos mismos. Algunos veteranos, que habían luchado codo con codo con el Rey en el pasado, añoraban poder recordar con él eventos pasados e incluso hacer alguna disputa amistosa. Los nuevos jamás habían visto antes al monarca, y esperaban con expectación el momento de poder cruzarse con él y poder conocerle en persona, esperando causarle una buena impresión.

Y entre todos ellos, estaba Virion. De encajar en alguno de los grupos mencionados, sería en el último. Virion había ascendido al rango de Custodio recientemente por lo que entraba dentro del grupo de “Novatos”. También era cierto que él nunca había conocido al Rey Chrom en persona. Y también esperaba el encuentro con el monarca. Aunque las razones de ello eran distintas al resto de sus compañeros de reciente incorporación que sólo sentían interés por curiosidad y admiración hacia su señor. No, Virion tenía razones mucho más serias y profundas por las que quería conocer directamente al Venerable de Ylisse.

Descubrir la verdad acerca del ataque de los Emergidos en Rosanne era lo único que anhelaba el arquero por encima de todo. Esos seres de ultratumba habían atacado su patria natal y le habían obligado a marchar hacia el exilio, convertido en paria y traidor para su propio pueblo. Los que le atacaron portaban banderas de Akaneia. Virion llegó a ese continente para averiguar si realmente eran los reinos de Akaneia responsables de su desgracia, y de solicitar su ayuda en caso de que no lo fueran para reconquistar sus tierras. Gracias a su destreza con el arco había logrado alcanzar el puesto de Custodio, pero aún era incapaz de averiguar nada acerca del ataque de los Emergidos. Pero ahora tenía la oportunidad de conocer al rey en carne y hueso. Si lograba llamar su atención y acercarse a él, podría empezar a investigar si él mismo tuvo algo que ver con el ataque de Rosanne. Y en caso contrario, ganarse su confianza y amistad con el fin de que llegado el momento, poder solicitar su ayuda para recuperar las tierras que le pertenecían por derecho. Pero para ello, lo primero era que el rey se interesase en Virion de alguna manera. Y ese día era una oportunidad para ello.

Virion estaba algo nervioso, le había costado dormir y se encontraba algo cansado por ello, pero no dejó que eso se le notase lo más mínimo. Para los demás, el arquero de arqueros seguía siendo el mismo arrogante narcisista mujeriego de siempre. Como de costumbre, Virion se había peinado de la forma tan remilgada y particular suya, se había colocado sus nobles y caras vestimentas con pañuelo de cuello incluido y marchaba hacia el entrenamiento arco a la espalda y lanzando dulces y poéticos piropos a toda mujer que se cruzaba en su camino.

Como arquero que era, la mayoría de sus ejercicios consistían en usar su arco, pero lo primero que tenía que hacer por las mañanas eran marchas o carreras de resistencia y atletismo para mantener todo el cuerpo en forma y prepararse en caso de largas travesías o grandes batallas. Virion no era muy aficionado a correr, puesto que sudaba demasiado y eso borraba el delicado olor de su perfume (sí, Virion usa perfume) pero aquella vez no puso objeción. Menos mal que pudo pegarse una buena ducha tras la marcha, normalmente no les dejaban ducharse hasta el final del entrenamiento, pero esta vez hicieron una excepción. Venía el rey, y todos debían estar presentables para la ocasión.

Una vez ya todos duchados y antes de poder seguir con nuestras prácticas, se nos llamó para acudir al patio del cuartel de los Custodios. Parecía ser que el rey nos iba a dirigir algunas palabras antes de que observara a sus miembros entrenarse e incluso participara con ellos. Muchos parecían ya tremendamente nerviosos, especialmente los superiores, quienes no pasaban ni una mientras pasaban lista y dejaban un hueco lo suficientemente amplio para que el rey pudiera aparecer ahí y dirigirse hacia todos sin menores problemas.

-Mucho cuidadito con lo que haces y con lo que dices hoy, Virion. Nuestro rey no tiene por qué aguantar tu forma de hablar estúpida.-le ordenaba por quinta vez uno de sus responsables al cargo, cuyo nombre el arquero no se había molestado en memorizar.
-Me ofendéis, mi buen capitán. Mi lenguaje está a la altura de grandes hombres de leyenda. Tengo certeza clara y distinta de que su majestad no sólo apreciará sino que se congratulará en demasía ante el dulce resonar de mis palabr…-estas u otras respuestas parecidas era las que daba el arquero cada vez que alguien le ordenaba algo semejante.
-¡Cállate ya! ¡Te estaré vigilando, Virion! ¡Como nos dejes en ridículo ante el rey te lo haré pagar bien caro!-amenazó (por quinta vez) el susodicho superior.

Y al final, un toque de trompeta resonó por todo el cuartel. Normalmente se usaba la trompeta para tocar diana o para alertar de la aparición de enemigos, pero esa tonada era distinta. Era una tonada triunfal, y sólo significaba una cosa. Su Majestad, el Rey Chrom de Ylisse, Venerable del Sacro Reino, acababa de llegar al cuartel de los Custodios. El silencio se adueñó de todo el lugar, mientras todo el mundo esperaba a que el rey apareciera por la gran puerta de entrada al patio, y se dirigiera hacia todos sus sirvientes guerreros. Virion asintió para sí, pues el momento estaba a punto de llegar.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 25, 2015 4:24 am

Chrom disfruto del alegre y rítmico canto de la trompeta, los cuales eran un sonido refrescante después del largo tramo escuchando solo el tronar de sus monturas. Su pequeño grupo se acercaba a galope a los cuarteles generales de los Custodios, uno de los principales logros y orgullos del monarca. A la distancia, podía distinguir los emblemas de Ylisse y el propio emblema de los custodios ondeando a lo lejos. Las puertas principales se abrieron, y la comitiva entró en tropel en la plaza principal.
No bien el monarca puso un pie en tierra, un joven mozuelo se acercó a hacerse cargo de su montura. El monarca le cedió las riendas, al tiempo que alborotaba amistosamente el cabello del niño. Seguido por su escolta, fue al encuentro del general a cargo.
-Saludos mi señor! Es un honor tenerlo entre nosotros- dijo, haciendo la reverencia correspondiente, el noble general.
-Por favor, no es necesaria tal ceremonia. Al caso, siempre es grato estar de visita y en compañía de tales nobles y dedicados guerreros.- colocó su mano en el hombro del general en señal de confianza, y de inmediato comenzó a inspeccionar las instalaciones.
Chrom empezó a pasear por los cuarteles, disfrutando del recibimiento de las tropas y sonriendo con agrado a cada uno de ellos. Le causaba un poco de gracia como la mayoría de esos soldados hacían un claro esfuerzo para sobresalir, Chrom se sentía poco merecedor de tales elogios, ya que para él, estos cuarteles representaban más un hogar, que una instalación militar.
Habiendo pasado las oficinas de mando, se dirigió al patio de practicas. El general condujo a Chrom a una elevada tarima donde desde allí poder observar a los jóvenes reclutas practicar en sus diferentes disciplinas.
Anonadado en tal espectáculo se encontraba el monarca, que no oyó cuando se le aproximaban.
-Buenos días majestad. – dijo una profunda voz a su derecha. Sobresaltado Chrom se giró, y se encontró con los cansados ojos de un miembro de su consejo, y no pudo evitar suspirar de alivio
-Para levar bastón, siempre logras sorprenderme.- Se mofó el noble.
El delgado y cojo hombre, caminaba con la ayuda de una fina muleta de roble tallado. Su platinado y escaso cabello estaba echado hacia atrás. Mientras que una nariz aguileña sobresalía de su delgado rostro. Ricamente vestido, el concejal no pidió autorización, y tomó posición junto a su monarca.
-Majestad, debéis ver bien entre estos nuevos reclutas. Muchos de ellos serán quienes comanden la batalla contra esta nueva peste que nos asecha. Debemos dejar de subestimar a los emergidos. Y para hacerles frente se necesitan… hombres.- Dijo el veterano consejero
Su majestad asintió.
-Para variar tienes razón- dijo dedicándole una cálida sonrisa.
-Recuerde majestad, debemos buscar entre los nuevos, a aquellos que puedan dar su pontecial en el campo. Tanto como soldados como capitanes. Desgraciadamente son puestos que dejan bacantes muy rápidamente.-
El rey asintió ante la seriedad de lo que le planteaban. Es cierto, debía apurarse a crear un nuevo escuadrón para la próxima misión que se aproximaba. Con ojos más alerte volvió la vista hacia el campo de practicas.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Vie Nov 27, 2015 11:27 pm

La impresión que tuvo el joven arquero del monarca una vez que lo tuvo ante sus ojos no fue muy distinta de la que esperaba encontrarse. Estaba ante un hombre ya claramente adulto, de unos treinta años. Alto, fuerte, de complexión atlética, claramente un guerrero. También era apuesto, de pelo azul oscuro, casi como el color de sus ojos. No llevaba el traje de un rey, ni corona alguna, sino una simple armadura con una capa blanca que ondeaba al viento. De entrada, alguien que no supiera absolutamente nada de Chrom no pensaría que era un todo un rey, sino todo un oficial de alto rango de ese lugar, nada más que eso. Sin embargo, el carácter y la presencia de Chrom eran conocidos en todo el cuartel de los Custodios y aquellos que todavía no habían podido conocer a Su Majestad en persona se habían podido hacer una idea general de lo que se podían encontrar. Así fue en el caso de Virion, y cuando le vio, descubrió que así era.

Pero el que la primera impresión no saliera de lo esperado, no quería decir en lo más mínimo que no respetase al monarca. Cierto era que poseía un aura de valentía y determinación, a la vez que parecía ser alguien cercano y en quien poder confiar. Saludó brevemente a los soldados y acto seguido, todos ellos (Virion incluido) volvieron al entrenamiento.

Eso sí, sólo que ahora, con la supervisión de su Alteza Real, quien charlaba con un anciano consejero suyo y que también daba órdenes por el cuartel de los Custodios. De qué hablaban sólo podían saberlo ellos dos, pero los rumores empezaron a saltar enseguida, y Virion pudo escuchar algunas voces diciendo cosas sueltas sobre el tema: “Quizás quiera reclutar a un grupo para una misión importantísima”, “Seguro que va a luchar contra Emergidos”, “No, yo creo que va a preparar la invasión de Plegia”, “¿Y si ha venido aquí a buscar un ligue?”… y disparates cada vez mayores.

Nuestro querido Virion no dio su opinión por una vez sino que se limitó a dirigirse a la parte del patio de entrenamiento dedicado al ensayo y adiestramiento del tiro con arco, junto con otros arqueros custodios, aunque no eran muchos. Lo cierto es que había pocos arqueros Custodios. Por lo visto, no estaban del todo bien vistos. La opinión generalizada y extendida que se tenía de los arqueros en el cuartel es que eran guerreros frágiles, que había que estar protegiendo en todo momento, incapaces de defenderse en el frente y que sólo servían para matar a jinetes voladores, algo que un mago con magia de viento podía hacer igualmente. Virion estaba más que dispuesto a demostrar a todos aquellos que solían compartir ese clima de opinión lo errados que estaban y lo realmente útiles y magníficos que son los arqueros, especialmente él mismo.

La clave para ser un buen arquero es saber aislarse de todo lo que uno le rodea y centrarse exclusivamente en el blanco. Fácil decirlo, difícil hacerlo. Mas cuando todo al mundo alrededor suyo parecía completamente acelerado por la presencia del rey. Entre rumores, murmullos y demás, no parecía fácil concentrarse. En casos como esos, Virion utilizaba un truco sencillo pero inconfesable: se imaginaba que estaba en una habitación a solas con una hermosa mujer a la luz de las velas tumbados en una lujosa cama con sábanas rojas y música de violín al fondo. Claro que luego tenía que hacer un esfuerzo para salir de esa fantasía y concentrarse en el blanco, pero eso era ya más fácil que escapar directamente del mundanal ruido (más que nada porque estaba acostumbrado a hacerlo muchas veces, siempre a tiempo antes de que bajara demasiada sangre allí abajo) y podía actuar plenamente en calma. Cualquiera que le viera, no notaría más que una suma y relajada concentración del arquero. Tomo aire despacio, miró al centro de la diana, cogió lentamente una de sus flechas, tensó su arco, se detuvo a observar que el punto estaba fijo y disparó.

¡Y acertó! No de lleno en el centro pero sí relativamente cerca. Volvió a probar otra vez y no le salió un mal disparo tampoco. La tercera flecha fue un poco más alejada del centro, pero impactó en la diana igualmente. No le estaba yendo mal aunque el centro de la diana se le resistía. Sin embargo, decidió echar un vistazo al resto de sus compañeros antes de proceder y entonces se sorprendió a ver el resultado.

Ninguno de ellos lo estaba haciendo bien, todo lo contrario ¡Menudo desastre! De los allí presentes sólo un par de ellos habían logrado dar en la diana una vez en las tres rondas. Virion era el único que había logrado dar en la diana tres veces seguidas, aunque no fuera en el centro de la misma. No es que Virion fuera un genio, de hecho, había tenido días mejores… pero en comparación con sus compañeros… Normalmente no era así, normalmente ellos estaban más o menos a su nivel, pero en aquella ocasión estaban fallando estrepitosamente. Se dio la vuelta y comprendió enseguida por qué de tan bajo grado de acierto.

Allí estaba él, a escasos metros a sus espaldas, contemplando el entrenamiento. El Rey Chrom en persona. Virion comprendió entonces que sus compañeros arqueros fallaban estrepitosamente por la tensión de tener al mismo rey justo detrás. Tensión que Virion no había sentido por ninguna otra razón que porque no se había dado cuenta hasta ese mismo instante de que el monarca de Ylisse estaba tan cerca. Aunque lo cierto es que tampoco se sentía él tan nervioso sabiendo que él estaba ahí. De hecho, le resultaba hasta gracioso que el resto de sus compañeros temblasen hasta el punto de errar el tiro sólo porque el Rey les estaba observando mientras practicaba. Aun así, se abstuvo de hacer comentario alguno, pues no quería el día de mañana convertirse en el blanco de prácticas de sus queridos compañeros arqueros.

Lo que sí hizo Virion fue volver a coger el arco, tomar aire, concentrarse nuevamente como él solía hacer y disparar una nueva flecha, que se desvió por arriba unos dos palmos del centro, pero que siguió clavándose en la diana. Un tiro aparentemente corriente, pero en comparación con el resto de sus compañeros, toda una proeza. Se volvió hacia Su Majestad y entonces hizo una realmente barroca y extravagante reverencia, de las que Virion estaba acostumbrado a hacer.

-Os dedico a vos este último disparo, Su Alteza. Espero que estas prácticas estén siendo de vuestro agrado. Por cierto, mi nombre es Virion. Un gran placer el conoceros.-saludó el arquero al rey, para escándalo del resto de sus compañeros Custodios e incluso de sus superiores, pues supuestamente no podía dirigir la palabra ante Su Alteza si no era con permiso. Probablemente iba a ser severamente castigado por ello. Pero a Virion le daba absolutamente igual a esas alturas.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 02, 2015 6:34 pm

Al rey le brillaban los ojos. Estaba completamente embelesado con aquella magnifica demostración de habilidades y maniobras. Sus ojos no se alejaban ni un segundo del grupo de guerreros que practicaban con la espada, ignorando por completo a los otros miembros del cuartel. Nada le hubiera gustado más que bajar y practicar en persona con ellos, pero ya le habían repetido en varias acciones que tal cosa no era “propia de la corono”. Suspiro, aquella frase se había repetido mucho ante él desde que había subido al trono. Sus concejales e incluso sus sirvientes no paraban de recordarle los modales y etiquetas propias de su cargo. Pero a pesar del cargo que ahora ostentaba, nada le impediría disfrutar de tal magnifica demostración. Llevándose la mano al mentón, empezó a sopesar que tanto le cortarían el paso sus consejeros si quisiera probarse el mismo con alguno de los reclutas. Claramente lo haría con el más fuerte. Se batirían a duelo. Podrían medir sus capaci…
-Ejem-
El sonoro carraspeo de su consejero de la derecha sacó al monarca de su ensueño. Girándose hacia él, preguntó.
-Ah! Perdona. Me hablabas?-
-Lamento interrumpiros majestad, pero habéis notado a este magnífico arquero? – Dijo el anciano señalando con un ademan hacia la zona de tiro.
-Sus capacidades superan por mucho a la de sus compañeros. Ciertamente es lo más llamativo que ha aparecido en este nuevo grupo de reclutas, no lo creéis? –
Chrom, quien trató lo mejor que pudo de disimular su vergüenza, giró la vista haca las dianas de tiro. Estaban tan lejos que tuvo que entornar los ojos para poder ver el resultado.
-Valla, impresionante!- Dijo con auténtica sorpresa.
-Deberíamos ir a hablar directamente con él, no te parece?-
-No podría estar más de acuerdo, majestad-

No tardaron más de unos instantes en bajar del improvisado estrado y llegar hasta el campo de prácticas. Aunque su cojo consejero había quedado detrás, el rey estaba verdaderamente impresionado por la capacidad del joven arquero, por lo que no se detuvo a esperar. Pudo notar como muchos de los arqueros se ponían tensos e intranquilos a medida que se aproximaba, pero el prodigio no. Al ver a su alteza llegar, simplemente tensó una vez más su arco y disparó. La flecha silbo por los aires graciosamente para terminar posándose casi en el centro mismo de la diana. Un tiro casi perfecto.
Chrom no pudo contener una ligera exclamación de alegría ante tal proeza, pero rápidamente le volvieron los rezongos de sus sirvientes a la mente, por lo que se limitó a aplaudir el magnífico tiro. Varios de los soldados y reclutas se unieron a su aplauso, he incluso algunos de los compañeros arqueros del muchacho. Aunque de estos últimos creyó notar en sus miradas cierto recelo.
El rey estaba ciertamente encantado, y cuando el aquero se presentó no pudo quedar más maravillado. Esa particular forma de expresarse de la que sus institutrices y maestros tanto habían intentado inculcarle, ese hombre la manejaba a la perfección.
-Valla! Muy buen tiro, soldado!- Exclamó con verdadera admiración.
-Nunca te había visto por aquí antes, me hubieras llamado la atención. De dónde eres? Hace cuant…-
Una tos a sus espaldas volvió a interrumpir al monarca.
-Mil perdones por interrumpiros excelencia. – Dijo el veterano consejero mientras se colocaba a la par del monarca. Caminando lentamente con su elegante bastón labrado, el consejero de nariz aguileña sonrió amablemente al arquero.
-Pero no creéis que nuestro prodigioso recluta se merece tener unas palabras con usted en privado.- Dijo volviendo a dirigirse al monarca.
-Ah! Es cierto! Lo había olvidado por completo!- Se llevó la mano a la cien.
-Para variar tienes razón- Dijo colocando la mano sobre el hombro del anciano consejero.
-Virion, verdad? Podrías acompañarnos en una merienda en mi residencia dentro de los cuarteles?- Dijo con una afable sonrisa al aquero.
-No será nada extravagante, me temo. Pero me gustaría tener unas palabras contigo.-
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Jue Dic 03, 2015 9:42 pm

Aplausos. Breves aplausos, pero aplausos al fin y al cabo ¿Cuándo fue la última vez que Virion había sido realmente aplaudido por algo? Probablemente haría milenios, cuando todavía era duque de Rosanne y tenía a todo un séquito de criados besándole el trasero por todo lo que hacía o decía. Esos tiempos eran ya el pasado, pero Virion supo reconocer lo forzados que eran entonces y lo forzado que eran en su mayoría. La mayoría aplaudía porque el rey lo hacía, no por otra razón. Y es que no había nada por lo que realmente mereciera ser aplaudido de aquella práctica, puesto que para él, no eran más que disparos normales. Ninguno de ellos había errado la diana, pero ninguno de ellos había dado de lleno. Sus compañeros lo sabían, y aun así aplaudían, entre la vergüenza y los celos, por no ser capaces de hacer ante su majestad lo que hacían de habitual todos los días. También había algo de reconocimiento en aquellos aplausos, pues si bien los disparos de Virion no tenían nada de especial, los había hecho en una situación aparente de estrés de la cual éste había sido inmune y aquellos no. Bien se daban cuenta de que si vacilaban de igual manera en el campo de batalla, el desastre estaba más que asegurado. Sin embargo, sólo esa era la parte de reconocimiento que Virion sentía en aquellos aplausos, o al menos quería sentir. Pero había unos aplausos en concreto que sí sintió como total y plenamente sinceros, y eran los del propio rey.

Su Alteza, el rey Chrom de Ylisse rápidamente intentó acercarse para felicitar al arquero y preguntarle sobre él, pero el anciano de antes le volvió a interrumpir para recordarle que debía actuar según el protocolo establecido. Virion tuvo que hacer esfuerzos para no soltar una risa, pues él también había pasado por situación semejante. Al fin y al cabo, sus formas elegantes y recargadas con las que se expresaba y actuaba no habían venido de nacimiento, sino que le fueron instruidas con gran esfuerzo en Rosanne, y si actuaba de esa forma era por mantener vivo el recuerdo de su añoradísima patria, aparte de por estar en consonancia con la gran persona y héroe que se consideraba el propio Virion.

El consejero del monarca aconsejó, como era su debida obligación, que el rey y el arquero se reunieran en privado para conocerse mejor. No era una mala idea, pues aquel lugar de prácticas era bueno para usar el arco, pero no para llevar a cabo una charla distendida. Mucho menos si uno de los dos partícipes de la conversación es un rey, y la gente de alrededor se ve influenciada tan descaradamente por su presencia. Virion no podía ni imaginarse cómo iban a reaccionar sus compañeros mientras se veían obligados a seguir entrenando mientras justo al lado estaba el rey hablando plácidamente con un “rival” suyo. Aunque la idea de reunirse en privado también fuera a despertar celos, por otro lado, pero era algo ya que no se podía evitar. Virion no iba a rechazar ni de lejos una oportunidad semejante, y menos si la única contrapartida eran los murmullos envidiosos de unos cuantos camaradas de armas con los que no terminaba de congeniar.

-Cierto es, el nombre del soldado que os sirve y ahora os habla es el gran Virion. Gustoso y agradecido acepto vuestra invitación, Majestad. Será un grandioso honor el acompañaros y el responder a todas las dudas que tengáis acerca de éste, vuestro leal servidor.-respondió el arquero haciendo una nueva reverencia hacia su actual rey, para luego volverse hacia vuestros compañeros que seguían con la práctica.-¡Seguid trabajando duro, mis queridos amigos! ¡Demostrémosles a todos el gran potencial que poseen los siempre orgullosos y valientes Custodios! ¡¡Por Ylisse!!

Después de gritar eso, con fuerza y energía, tratando de dar ánimos a sus compañeros, se dio la vuelta sin mirar atrás y acompañó al rey a una habitación ya dentro del cuartel de los Custodios, una sala humilde con escasos muebles, pero que gozaba de sillas y una mesa en medio. Algo quizás nada adecuado para la habitación de un rey, pero quizás se montó el lugar de manera apresurada y no hubo tiempo de llenarlo de lujos. O quizás el rey Chrom así lo prefería, austero. Virion estaba lo suficientemente formado para saber que no debía sentarse antes de que el mismo rey lo hiciera. En vez de eso, se volvió hacia él para poder hablar cara a cara con su Alteza Real. Pronto tendrían la merienda que el rey le había prometido, y mientras ambos esperarían en aquella habitación.

-Aquí estamos, mi señor. Como os he dicho, responderé gustoso cualquier duda que tengáis sobre mí. Preguntad sin miedo, más me presto a avisaros que pronto descubriréis que no hay nada que más me agrade que hablar sobre mi digna persona, por lo que podéis cortarme cuando así lo consideréis. Aunque joven, mi vida es un largo relato épico y legendario, y siempre estoy más que complacido de poder compartir semejante relato con gentes de tan elevada altura como la mía.-Sí, ni siquiera delante del mismísimo rey de Ylisse, el joven arquero se cortaba a la hora de mostrar su narcisismo exagerado. Más quizás sólo era una estratagema del astuto exduque de disimular ya de entrada las verdaderas intenciones por las que quería conocer al magno soberano. Con una postura más que confiada, con los brazos cruzados, sonrisa autocomplaciente y sosteniendo su mirada, tal y como si a un igual le hablase, esperó que el rey mismo le dirigiera la palabra.

Aunque aquello pudiera parecer un mero encuentro espontáneo, mucho se jugaba Virion en aquella reunión. Encontrar la verdad sobre el ataque de los Emergidos en Rosanne, ganarse aliados para llevar a cabo la reconquista de sus tierras perdidas… Nada ansiaba Virion más que nada en su vida, y si jugaba bien sus cartas, aquel encuentro podía ser el primer paso hacia la consecución de su sueño tan desesperadamente ansiado.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 10, 2015 7:08 pm

Al monarca le causo gracia la rebuscada forma de expresarse de su compañero. Ciertamente estaba seguro que sus tutores de la infancia hubieran deseado que él mismo de hablara así en la actualidad, pero Chrom siempre había sido demasiado inquieto como para permanecer sentado tranquilamente en sus clases de etiqueta.
Habiendo pasado a la habitación, tomo lugar en su silla habitual e indico a uno de los sirvientes que prepararan la mesa para un té.
Su cojo consejero, antes de que el muchacho se retirara de la habitación con el recado, le susurró un par de indicaciones más. Le indicó que es un encuentro formal y que sea servido con la buena vajilla, y no en la que normalmente le servían al rey. También pidió un par de floreros y manteles para adornar la austera habitación.

-Mil perdones por lo austero de mis habitaciones en el cuartel de los comandos. Si bien mi título lo exige, suelo ser de gusto más simples que la mayoría de mis congéneres.- Dijo invitando a tomar asiento al noble arquero con un ademan.
-Su majestad, con su permiso os dejo para que dialoguéis. Debo terminar de supervisar los entrenamientos. Debemos ver si aparece un nuevo prodigio entre nuestras fuerzas.- Dijo dedicándole una amistosa sonrisa al arquero.
-Oh! Por supuesto! Mantenme informado, por favor.-
El consejero les dedico una reverencia a ambos hombres, y se retiró de la habitación.
Chrom vuelve a centrar su atención en su acompañante.
-Valla, debo admitir que quedé gratamente sorprendido con vuestra habilidad con el arco. Y más aún con vuestro don de palabra. Sois de una noble casa, no es asi? De donde venis? Como es que un noble terminó durmiendo en las barracas de mis custodios?-
El rey de inmediato se dio cuenta de la gravedad de su pregunta. Y rápidamente se llevó la mano a la boca.
-Oh! Mil perdones, caballero. No he podido controlar mi propia lengua. – Dijo con genuino arrepentimiento.
-Por Naga, estoy profundamente arrepentido. Sepa disculpar mi atrevimiento. Su historia personal es algo que a mí no me concierne. Es decisión suya querer compartirla o no.-

Por suerte para el monarca, justo en ese momento empezaron a llegar los sirvientes cargados con los preparativos para la merienda. En medio de los dos hombres, desplegaron un fino mantel crema. Abrieron las ventanas de la habitación y colocaron jarrones con flores silvestres en una elegante combinación de blancas y amarillas.
Por ultimo llegó una criada cargando una gran charola con un elegante juego de te . Una tetera de plata que hacían juego con pequeñas tazas de cerámica blanca en forma de capullo.
Sirvieron las tazas de los presentes con un perfumado té de jazmín, y dejaron entre ellos una bandeja con diversos bocadillos.
Cuando la servidumbre terminó de acomodar la habitación, esta quedo mucho más iluminada y con una embriagadora fragancia floral. La recamara de su majestad estaba lo suficientemente alejada del campo de entrenamientos, por lo que los gritos de los guerreros ensayando quedaban fácilmente opacados por el canto de los pájaros.
Antes de que se retirara el último de los sirvientes, el rey le hizo un ademan.
-Mi querido muchacho. Serias tan amable de conseguirme un mapa de nuestro reino?-
El joven mozo, simplemente dio una reverencia y se dirigio rápidamente a la cajonera de la habitación. De su primer cajón extrajo lo que su rey le había pedido, y se lo entregó sin demoras.
-G-gracias.- Dijo Chrom tratando de disimular su vergüenza. El mozuelo volvió a asentir con una reverencia y abandonó la habitación.
Extendiendo el mapa en una sección despejada de la mesa, Chrom pudo mostrarle a su invitado el verdadero motivo por el que lo había mandado llamar.
-Empecemos esta reunión abordando el tema por el que te mandé llamar.
Mi estimado Virion, tengo un tema que me aqueja y que nos concierne a todos los ciudadanos de Ylisse: Los emergidos.
- Dijo dándole un tono de relevancia a sus palabras.
Señalando varios puntos en el mapa, el monarca agregó.
-No se sabe bien de donde vienen ni hacia donde se dirigen, pero han colmado casi por completo la zona norte de nuestro reino.
No todos son violentos con nuestros ciudadanos, pero ciertamente son erráticos he impredecibles. Muchos de ellos portan estandartes de diversos reinos. Incluso han sido vistos algunos de ellos con el estandarte de Ylisse! No responden ante ninguno de los líderes de los estandartes que portan. Yo mismo lo he intentado y fracasado. Por eso mismo he dejado de lado las negociaciones con estas criaturas y he dado orden a mis soldados de atacar sin piedad a estos monstruos no bien sean vistos. Son demasiado peligrosos y erráticos como para ponernos a analizar caso por caso.

En medio de su explicación, alguien llama a la puerta. Tras la invitación de Chrom, vuelve a entrar su cojo concejero. Quien hace una reverencia a ambos hombres por igual, y toma asiento a la izquierda del rey.
-Mi señor, me temo que he terminado de supervisar los entrenamientos, y no ha aparecido ningún otro prodigio como nuestro invitado.-
-Entonces somos más afortunados de lo que pensábamos en tenerte dentro de nuestras fuerzas.-  Dijo dedicándole una amable sonrisa al arquero.
-Ya que en este momento, estamos necesitando fortalecer nuestras tropas lo mejor que podamos. Virion, voy a ser honesto, necesitamos ayuda. No de forma desesperada, pero si necesitamos estar extra capacitados para afrontar a esta plaga. Necesitaos soldados con experiencia en el campo, que no les tiemble el pulso o pierdan la calma ante la presencia del enemigo.-
Tomó aire antes de continuar
-Para esto estoy seleccionando hombres para un grupo de guerreros elite. Que supervisen los entrenamientos en los cuarteles, y que aconsejen en la cámara de guerra. Crees que pueda contar contigo?-.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Sáb Dic 12, 2015 7:20 pm

Dentro de aquella modesta habitación dentro de los cuarteles de los Custodios se encontraba el mismísimo Rey de Ylisse, en compañía de su anciano consejero y un joven arquero de nobles y edulcorados modales. En cuanto su Majetad, el Rey Chrom de Ylisse, le dio permiso con un ademán, Virion no tardó en hacerle caso, retirando con cuidado la silla para no rozar el suelo con ella y luego sentándose con un rápido pero elegante gesto sobre ella.

-Por favor, no os disculpéis, Alteza. De hecho, vuestro ascetismo os honra mucho más que os avergüenza. Me siento orgulloso de servir a alguien que no necesita de adornos fatuos con los que presumir de una supuesta falsa y flatulenta grandeza.-dijo estas palabras mirando a la cara al rey, para luego volver sus ojos al anciano consejero, el cual se despedía de Chrom en busca de nuevos guerreros con potencial como el que supuestamente habían visto en el arquero.-Muchísimas gracias también a vos, mi señor. Espero no defraudaros en lo más mínimo.

El anciano dedicó una reverencia a ambos y tras unas palabras de su rey, marchó en busca de nuevos candidatos. El rey entonces no tardó ni un instante en aprovechar para en primer lugar alabar las aptitudes con el arco (y con su vocabulario también) de Virion y empezar a preguntar detalles acerca de su vida privada con bastante entusiasmo. Tanto que en seguida el propio rey se dio cuenta de que pecaba de indiscreto y corrió a disculparse como buenamente pudo. Virion volvió a quitarle hierro al asunto con otro ademán de manos.

-Tampoco tenéis que disculparos por esto, mi señor. Sabed que pocos placeres obtengo en mi vida que el de narrar las aventuras y desventuras de mi gloriosa y legendaria existencia.-la arrogancia de nuestro querido Virion seguía siendo más que evidente, recostándose ligeramente en la silla para poder disfrutar cómodamente del sonido de sus propias palabras al hablar.-No soy ningún noble, mi señor. Sólo un simple aventurero que cansado de vender su arco al mejor postor y buscando un mayor propósito por el cual apuntar mis flechas que el clásico, repetitivo y aburrido motivo de la fama y la fortuna, decidió alistarse en esta tan maravillosa casa con el fin de servir a Ylisse y a tan esperanzadores ideales que vuestro Sacro Reino representa. Mis excelsos modales me fueron aprendidos en una casa noble del continente de Valentia, en la que estuve sirviendo varios años de mi adolescencia. Mi antiguo señor era bastante estricto en cuestiones de etiqueta y comportamiento, y no nos otorgaba ni un instante de respiro, mas no me quejo de aquello pues me sirvió para poder hablar y desenvolverme con soltura ante los grandes estamentos de nuestra sociedad. De lo que sí puedo quejarme es de que fui vil y cruelmente despedido porque a mi antiguo señor le pareció erróneamente que su buen e infalible sirviente intentara seducir a su señora esposa. Una auténtica desgracia, yo no tengo la culpa de que semejante bella mujer acabara naturalmente prendada de mis encantos y confesara a los cuatro vientos su amor por mi persona. Tengo gran fortuna de seguir con vida, y decidí que lo prudente no era sólo marchar de sus tierras o de su reino, sino del continente. Y vagué por las tierras de Akaneia hasta que llegué a Ylisse y conocí a los Custodios, poniéndome rápido ante vuestro servicio en cuanto vi los nobles y honrados valores que impulsan a esta sagrada orden. Esta es mi versión resumida de mi historia, si lo deseáis, puedo entrar en muchos y más amplios detalles.

La capacidad no sólo de hablar, sino de soltar un cuento larguísimo, todo mentira, y no hacer ni un solo gesto que lo delatase, conversando como si realmente estuviese haciendo una recapitulación de su vida privada, era asombrosa. Desde luego, esa era una de las “virtudes” de Virion. Mientras el arquero soltaba aquella verborrea, varios criados introdujeron algo de merienda, a la vez que decoraban modesta pero cuidadosamente la habitación con un mantel, varios jarrones con flores y abriendo la ventana para que entrase un poco de aire. Cuando Virion terminó de hablar, cogió la taza de té que le habían puesto enfrente y bebió un ligero trago para degustar su sabor, el cual encontró exquisito. Chrom aprovechó para solicitar un mapa a uno de los criados, parecía ser que pronto se iban a meter en materia. Cuando el joven sirviente le entregó el mapa que le había solicitado e iba abandonar la sala, Virion le detuvo sólo unos instantes:

-Un té más que delicioso. Mis felicitaciones a todos vosotros por tan buen y dedicado servicio.-agradeció el arquero, y luego le dejó marchar despidiéndose con otro elegante movimiento de mano.

En cuanto el sirviente se marchó, Chrom extendió el mapa encima de la mesa y señaló una serie de puntos, entrando a discutir directamente el verdadero motivo por el que había sido llamado. Virion escondió su flagrante y confiada sonrisa para adoptar un aspecto serio. Por un lado, se lo imaginaba, pero igualmente le seguía afectando. Tocaba hablar de los Emergidos.

-Sabía que la situación era grave, pero no me imaginaba que lo fuera a tales extremos. Si lo que decís es cierto, se han tenido avistamientos de estos seres incluso a pocos kilómetros de Ylisstol ¡Es terrible!-comentó el arquero analizando el mapa sin dejar de escuchar al rey.-Yo también he tenido experiencia con estos inmundos seres, mi señor. Y sé de primera mano que cualquier intento de aproximación pacífica hacia ellos acaba siendo completamente inútil en el mejor de los casos. Coincido con vos, deben ser aniquilados cuanto antes, por la seguridad de todos.

El anciano consejero llegó y tras una reverencia y sentarse a la izuiqerda del rey, trasmitió a éste, en presencia de Virion, que no había encontrado absolutamente a nadie a la altura del arquero. Virion se extrañó, pues él bien sabía que no estaba muy por encima de la media ¿Tanto había afectado la presencia del rey en la habilidad de sus compatriotas Custodios? De ser así ¿cuánto más les afectará a la moral un ataque verdadero de Emergidos, en los que se disputen la vida? El peligro era mucho mayor de lo imaginado. Su Alteza entonces le propuso a Virion que formase parte de un grupo de élite que lidere al ejército ante aquella inmunda plaga.

Virion estaba sorprendido, no se esperaba algo así. El rey apenas le conocía, y aun así ya le daba un cargo de tan alta confianza. Eso demostraba que o el rey era de naturaleza en exceso confiada e ingenua, o que la situación era verdaderamente grave, o ambas cosas. Mas el arquero no iba a desperdiciar aquella oportunidad.

-Podéis contar conmigo para todo lo que necesitéis, mi señor. Mucho más si es para hacer frente a esta pesada lacra que se está cerniendo contra nuestro Reino, nuestro continente y el mundo entero. Como os he dicho, he tenido los suficientes encuentro con esos seres para saber que deben ser detenidos a toda costa.-entonces Virion se levantó de su asiento y habló mirando al rey a los ojos, mientras se golpeaba el pecho con el puño derecho.-Si vuestro fin es aniquilar semejante mal que azota nuestras tierras, encantado estaré de serviros en todo lo que mis fuerzas, mi ingenio y mi belleza os pueda aportar. Mi vida es vuestra, mi rey.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 26, 2015 7:15 pm

Excelente Se. Virion, muchas gracias por acceder.- dijo el monarca con una amplia sonrisa mientras se incorporaba de su silla.
-Los preparativos deben hacerse de inmediato! Serás proclamado jefe de arqueros y estarás encargado de la gran demostración durante la apertura del baile de la viña! Como todos los años, el baile siempre se inaugura con un espectáculo de acróbatas y arquería con fuego. Como hemos estado en constante ataque por los emergidos, hemos perdido a muchos de nuestros buenos arqueros, por lo que temía que este año no íbamos a poder realizar. Pero contigo a cargo puedo estar tranquilo que todo se hará de acuerdo a las expectativas.- el monarca hablaba mientras daba la vuelta a la mesa.
- Oh! Mil perdones, tu eres extranjero y de seguro no sabes ni siquiera que es el baile de la viña. Es una celebración anual en la que abrimos las puertas del palacio por una noche, donde tanto nobleza como plebeyos bailamos juntos en los jardines reales. También vienen amigos y representantes de reinos vecinos, pero ellos suelen disfrutar dentro de los muros de palacio en los salones de baile. Es una celebración muy importante para nuestra gente, ya que es cuando mostramos nuestra alegría y prosperidad al mundo. También es cuando hacemos la mayor cantidad de acuerdos y tratados internacionales. Como sabrás, nuestro pueblo no cuenta con una gran milicia, y con el constante azote de los emergidos en el campo, necesitamos cerrar buenos tratos con nuestros vecinos mejor armados.- Señalando en el mapa sobre la mesa.
-Por lo que este año el baile de la viña se ha vuelto primordial para nuestra futura prosperidad. Todo debe salir perfecto! Nada puede fallar. – volviendo  vista hacia Virion
-Por supuesto que tu estarías invitado no solo a la fiesta abierta, sino a la privada dentro de palacio. Nada me gusta más que presumir de mis tropas!- dijo el presumido monarca.
-Entonces, puedo contar contigo?-
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Dom Ene 10, 2016 12:29 am

Su Majestad el Rey Chrom no pareció tener mayor interés en la historia que el arquero de arqueros proclamaba como suya. Muy probablemente porque tuviera cosas más importantes en la cabeza que seguir escuchando el probablemente infinito discurso de Virion. Éste, lejos de ofenderse por dentro, estaba la más que satisfecho. Si al contarle una historia tan larga había logrado desanimar al monarca a inquirir más sobre el pasado del arquero, tantísimo mejor para él y su plan de mantener oculta su verdadera identidad hasta que considerase oportuno revelarla.

Cuando Virion asintió ante el rey de Ylisse acerca de que podía contar con él para luchar contra los Emergidos, ni de lejos se imaginaba la respuesta que éste le proporcionaría ¿Un ascenso a Jefe de Arqueros? ¿El encargado de dirigir la exhibición de arquería con fuego para la festividad del baile de la viña? Durante un buen rato, Virion estuvo dudando de si había escuchado con claridad ¡Pero si el rey apenas le conocía! No es que se quejase, todo lo contrario, pero le sorprendía que el soberano de Ylisse pusiera un cargo de tanta confianza a alguien ajeno de su reino al que acababa de conocer ¿Se había fumado algo? El arquero centró su mirada en los ojos de su rey, quien parecía hablar totalmente en serio ¡¿Pero qué clase de rey hace algo así?! ¡Eso era una locura! ¡¿Qué sería lo siguiente?! ¡¿Nombrar Estratega Real a un tipo tirado en el campo al que nadie conozca de nada y que asegure tener amnesia?! ¡Ridículo!

Pero ridículo o no, aquello era una oportunidad que el arquero de arqueros no iba a desaprovechar en lo más mínimo:

-Ningún problema, mi estimado rey. Bajo mi mando os prometo un espectáculo tan impactante y memorable que se cantará y se recordará hasta la caída de los cielos y el fin de los tiempos. Mas he de confesar que no estoy muy versado en las costumbres del baile de la viña al que os habéis referido.-Virion hablaba con honestidad, por esta vez. En el tiempo que ya llevaba en Ylisse, había oído hablar del baile de la viña y de lo importante que era para los ciudadanos del Sacro Reino, pero no había tenido la ocasión de participar y ser directo testigo de uno de esas celebraciones. Y ahora iba a hacerse cargo de dirigir una parte importante de los festejos.

Afortunadamente, el rey parecía hacerse cargo de ello y le hizo un breve resumen acerca de en qué consistía y sobretodo la importancia que aquella reunión tenía para Ylisse. Virion no tuvo más que reconocerlo, si en verdad no sólo servía para aumentar la moral de los conciudadanos sino que además servía para mantener importantes relaciones diplomáticas y estratégicas con los reinos colindantes, semejante festividad tenía un carácter de necesidad en aquellos oscuros tiempos que corrían.

Pero no sólo era de interés para el reino, también era de interés personal para el arquero de arqueros. Si de veras acudían altos mandatarios de otros reinos, poder congraciarse con ellos y mantener buenas relaciones era un primer e importante paso a la hora de llevar adelante su plan de reconquista de sus arrebatadas tierras, pues bien sabía Virion que él sólo no podía recuperar lo que por derecho le pertenecía, muy a su pesar. Aquel baile era una auténtica oportunidad de ganarse futuros aliados en su épica lucha por recuperar su hogar. Antes de que el arquero pudiera preguntar, el monarca se anticipó: él también estaba invitado al baile interior que se haría dentro de palacio y que estaba reservado a aquellas altas esferas a las que el rey había hecho referencia. Cuando le preguntó el monarca nuevamente si podía contar con su ayuda para la organización de la fiesta, Virion no tardó nada y menos en responder.

-Gigantesco honor es el que otorgáis a vuestro humilde aunque muy apuesto siervo, alteza. Mas hace escasos minutos os dije que podíais contar conmigo y no me cuesta nada reiterar mi postura todas las veces que haga menester.-pronunció esas palabras con la manos en el corazón tras golpearse el pecho otra vez, dando nuevamente a entender que las decía desde lo más profundo de su ser. Luego se acarició suavemente la barbilla pensativo.-¿Y tenéis pensado algo concreto para el espectáculo de arquería o preferís que lo improvise yo todo y os sorprenda? Decidáis lo que decidáis, me aseguraré que os quedéis sobradamente satisfecho con el resultado.-inquirió entonces Virion mientras seguía al monarca con la mirada y pensaba en posibles acciones que podía llevar a cabo con los que sorprender al populacho pero al mismo tiempo mantenía la seguridad de la fiesta. Nunca se era suficiente cuidadoso, si en los entrenamientos una flecha desviada podía causar estragos, cuanto más podría hacerse en medio de la ciudad rodeados por una amplia muchedumbre.

Pero aunque había prometido encargarse de la festividad en cuanto al espectáculo de arquería se refería e iba a cumplir con la palabra dada, el arquero rápidamente concentró su atención en la fiesta privada en la que también había sido invitado. Necesitaba saber más para estar preparado, pero tampoco quería llamar mucho la atención. Aun así, se decidió a preguntar, viendo lo confiado y abierto que se mostraba con él el monarca.

-Permítame preguntaros por mera curiosidad ¿A quienes habéis invitado a la fiesta privada? ¿Van a ser muchos los nobles que van a acudir? A ver si voy a tener la dicha de encontrarme con mi antiguo señor de Valentia, eso sería realmente digno de contemplarse aunque podría causar algún que otro problema indeseado.-comentó a modo de broma el arquero, para disimular su verdadero interés acerca del tema.-Obviamente, os garantizo discreción en la materia, si así lo consideráis, por temor a rumores y habladurías. Eso lo dejo a vuestro sabio criterio. Si me lo pedís, mis labios estarán sellados, aunque os pueda parecer por el tiempo que habéis pasado conmigo que eso pueda ser tarea harto imposible.-se permitió bromear nuevamente. Acto seguido cogió la taza de té y bebió otro sorbo mientras esperaba la respuesta del rey.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 18, 2016 4:43 pm

Cuando Virion empezó a dar alabanzas y agradece por el titulo otorgado, a Chrom se le hizo extremadamente difícil seguirle el significado de sus palabras. Si bien era un hombre letrado, claramente este arquero lo verá todavía más, lo cual no paraba de maravillarlo.
-Debería contratara tu antiguo señor como tutor en mi reino. Ojalá todos en mi corte tuvieran tal destreza con la lengua como la tienes tu. – Chrom estaban hasta embelesado con tales palabras, al punto que ya no intentaba escucharlas y simplemente disfrutaba de su musicalidad.
-Es una lastima que ustedes dos hayan terminado en tan malos términos, me hubiera encantado que nos presentaras.-
Chrom se sentó erguido en su asiento nuevamente y saboreó su taza de té de jazmín, todo venía viento en popa y el muchacho parecía sobre capacitado para la tarea. Chrom estaba tan a gusto que podría haber corroído a abrazara el arquero, pero sabía por reprimendas anteriores, que sus consejeros lo sermonearían por días si lo hiciera. Así que se limitó a disfrutar el momento de triunfo y regocijo en silencio y disfrutando su bebida favorita.

-La arquería con fuego? Oh! Pues es un inofensivo acto donde los arqueros disparan flechas con fuego y dibujan figuras en el aire. No es demasiado complicado ya que no requiere un gran conocimiento de arquería o puntería. Pero si de una gran coordinación, ya que las flechas deben dispararse en orden y velocidad precisos. – explicó el rey al arquero bajando su taza.
Estaba listo para continuar con el siguiente gran punto de la reunión, cuando la pregunta de Virion descolocó un poco a su majestad.
-Eh? Valentía? Mm… no, me temo que no contamos con ningún aliado o contacto de esa parte del mundo.- la preguntase le antojaba extremadamente extraña al rey, ya que creía que todos sus custodios sabían con exactitud quienes eran las naciones aliadas y las que no. Acaso no era así? Tan desinformada estaban sus tropas? Chrom se llevó la mano al mentón pensativo, era de suma importancia solucionar esto cuanto antes, ya que no quería que por error sus soldados atacaran a una tropa amiga. Mandaría colocar un gran mapa en el hall principal de los custodios, con aclaraciones de cuales eran las naciones afiliadas a la causa y cuales de las que debía cuidarse las espaldas.
-Oh! Disculpa! Me he perdido en nos propios pensamientos, mil perdones.- se disculpó, al darse cuenta que había dejado esperando a su invitado mientras planeaba la colocación del mapa.
- Pues los invitados que vendrán son nuestros aliados y algunos de nuestros vecinos. Descuida, ningún Plegiano!- dijo anticipando alguna preocupación.
-Aunque si recibiremos a un representante de la casa real de Nohr… ah… es un tema complicado. Pero pese a las diferencias que nos separan con ellos, debemos tratarlos con especial cuidado y cariño. Ya que de ellos es de quienes mas ayuda necesitamos.- dijo cabizbajo y dejándose hundir ligeramente en su silla.
-Muy a mi pesar- agregó. Se llevó la taza nuevamente a los labios paras darse ánimos y poder continuar.
-Los aliados que vendrán de fuera de nuestro continente son todos de Elibe, y todos gracias a Altea. Ese pequeño sobrino mío es un gran estratega y negociante! Asombroso para su corta edad, no? Ha hecho alianzas en dos continentes he incluso a logrado limpiar su ciudad de emergidos y maleantes. Ah… espero que su padre tenga noticias sobre como esta obrando su pequeño donde quiera que esté.- dijo levantando la mirada hacia la ventana, manteniendo la esperanza que su primo todavía viviera y regresara a casa para ver el resultado de su semilla.
Se obligo a salir rápidamente de su ensueño para no volver. A dejar en ascuas a su acompañante.

-Oh! Virion! Todavía no me has dicho si llevaras  o no acompañante al baile. Aunque ahora que lo pienso, creo que tampoco tres lo había ofrecido. Mil perdones. Si, puedes lleva a la acompañante que más gustes.-
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Virion el Lun Ene 18, 2016 9:42 pm

-No lo creáis, mi estimado rey. Os lo presentaría encantado, mas dudo que consideréis él de vuestro agrado. No sólo era alguien tremendamente severo, sino un auténtico déspota para su pueblo. Aunque que yo sepa, nunca llegó a adorar a ningún dragón oscuro, sus creencias e ideales eran bastante distintos a los de paz y prosperidad que aquí se respiran. No sé cómo pude aguantar tanto a su servicio.-volvió a mentir sobre su vida el exduque, cuando el Rey Chrom I mencionó su interés por haber conocido al hombre al que supuestamente había servido Virion en Valentia.-Aunque si pudiéramos disponer libremente de tiempo extra y no estuviéramos tan agobiados por la situación de emergencia nacional en la que nos encontramos, más que gustoso me encontraría yo de asumir el rol mismo de tutor y difundir el noble y hermoso arte de la oratoria, retórica y buenas maneras a las gentes de las cortes que vos consideraseis menester.-se ofreció el arquero con una sonrisa en su rostro mientras bebía un sorbo de su té.

Luego el tema de conversación pasó al espectáculo de fuego que el rey tenía en mente hacer. Por lo que comentaba, no parecía ser algo muy complicado. Virion meditó un par de segundos y enseguida le propuso lo siguiente.

-¿Sería posible contar también con un par de magos para el acto de arquería con fuego? Mezclar las flechas de fuego con hechizos Elfire lanzados al aire podrían hacer las cosas todavía más espectaculares y cautivadoras.-Todavía no tenía nada concreto en mente, pero si conocía las posibilidades con las que contaba, realmente podía llegar a hacer algo curioso y entretenido. No, escribir su propio nombre con fuego en el cielo era sumamente tentador, pero quizás no fuera lo que el rey de Ylisse más desease.

Pero entonces notó como el rey se mostraba un poco asombrado ante la pregunta acerca de si iba a haber invitados de Valentia. Virion comprendió enseguida de qué se trataba y enseguida fue corriendo a quitarle hierro al asunto.

-Oh, sé de sobras los problemas que hay entre el continente del que procedo y el vuestro, Alteza. Precisamente, ese tipo de actos son una oportunidad de suavizar las tensiones que los Emergidos han causado entre nosotros y quería saber si ese era el caso. Pero si no hay nadie invitado de mi tierra lo comprendo perfectamente y no pasa absolutamente nada, tiempo al tiempo.-respondió gentilmente el arquero, probando ahora uno de los pequeños bocadillos que habían servido los criados junto con el té.

Entonces escuchó al rey asegurar que ningún plegiano estaba invitado. Y además lo hizo con suma vehemencia, como queriendo dejar bien claro ese punto. El exduque asintió con la cabeza ligeramente, como dando a entender que conocía bien las razones de semejante exclusión. Al fin y al cabo, las tensiones entre Plegia e Ylisse estaban plenamente candentes desde antes mismo de la aparición de los Emergidos. Fue de las primeras cosas que aprendió Virion al llegar al Sacro Reino: un plegiano no puede soportar a un ylissense y viceversa. Para el héroe arquero, semejante enfrentamiento era una distracción para lo que debería ser un frente común contra la principal amenaza de los Emergidos, pero decidió guardarse mejor tan polémica opinión para sí y seguir escuchando al rey, quien pasó a lamentarse de que sí que había un invitado del reino de Nohr, puesto que a regañadientes necesitaban también su ayuda.

-Vuestra frustración es comprensible, pero tenéis toda la razón. Si la crisis de los Emergidos es tal y como me habéis mostrado, vamos a necesitar toda la ayuda posible para poder subsistir, y granjearnos la amistad con Nohr bien puede resultar un auténtico salvavidas si la situación se sale de control… Pero al mismo tiempo haréis bien en manteneros alerta y guardaros las espaldas. Aunque me imagino que ya tendréis cientos de consejeros diciéndoos lo mismo así que no insistiré en este tema. Al grano, no os preocupéis por mí, si me encuentro a tal alto mandatario de Norh le trataré de manera solemne y exquisita, por lo que no podrá tener la más mínima queja del buen trato recibido en nuestro amado Sacro Reino.-prometió dándose golpes en el pecho, como si estuviera orgulloso de pertenecer a Ylisse y de hacer saber al mundo lo idóneo que es aquel lugar.

Entonces el rey pasó a alabar a su primo, el rey Marth de Altea. Virion sólo conocía a Altea de pasada, pues había tenido que cruzar dicho reino, y Plegia también, para poder llegar a Ylisse desde Valentia. De su breve paso, bien pudo notar que, como el resto del mundo, tenía graves problemas con los Emergidos. El hecho de que en ese tiempo hubiera logrado expulsarlos aunque fuera parcialmente resultaba una muy buena noticia y de gran interés para el arquero. También tomó en consideración el hecho de que lograse establecer alianzas con distintos reinos de Elibe.

-¡Impresionante! Tenía entendido que al igual que con Valentia, Akaneia tenía tensiones con Elibe por el mismo asunto de los Emergidos. El hecho de que vuestro sobrino haya logrado mantener relaciones diplomáticas hasta el punto de traer como invitados a nobles a vuestro palacio resulta toda una gesta. Me imagino que vuestro real sobrino vendrá al baile, será todo un honor para mí el poder conocerlo personalmente.-respondió alegre el arquero, mas luego se calló y mantuvo unos instantes de silencio cuando el rey dedicó unas palabras hacia el padre del Rey Marth, el cual estaba ausente.

Y luego llegó la pregunta definitiva. La pregunta del millón. La pregunta que todos estaban esperando. Cuando el rey se la formuló, Virion se volvió a levantar y respondió con gran confianza y una patente y amplia sonrisa en su rostro.

-Lo cierto es que tengo un gran dilema ante la cuestión que me planteáis, Alteza. Veréis, hay tantísimas mujeres ahí fuera que darían su vida por tener la oportunidad de acudir a un evento de gala semejante en mi magnífica y heroica compañía, que decidirme sólo por una me resulta extraordinariamente complicado. Mas agradezco vuestro permiso y lo tomaré en consideración.-respondió haciendo gala de su usual soberbia desproporcionada y megalómana.-¿Y vos Alteza? ¿Acudiréis con alguien en concreto al baile? Prometo seros discreto.

Y esperó su respuesta, así como otras cuestiones que tuviese pendiente hacerle el rey, antes de que la merienda se diese por concluida y cada uno tuviera que volver a sus obligaciones para con el reino de Ylisse.
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Re: La visita del Rey [Privado Chrom]

Mensaje por Eliwood el Dom Ene 31, 2016 4:22 am

Tema cerrado.
30G a Virion.

Ya que es cerrado por abandono antes del mínimo de posts (12), no se dará la recompensa de EXP, mas tampoco se tomará en cuenta el uso de arma.
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