Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FE:LW - Awards













TWITTER
afiliados



Crear foro

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Sáb Jul 27, 2019 8:23 pm

[Vista previa:]

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 1eLQFF4

Advertía el diario de Kaltrina sobre los Fire Emblems: artefactos y armas de poder inmenso, inestables por ese mismo motivo, cuya aparición en la antigua gran guerra trajo la ruina. Es preciso resguardarlas del caos y evitar que la historia se repita.

Las espadas Tyrfing, Balmung y Mystletainn, las lanzas Gae Bolg y Gungnir, el hacha Helswath, el arco Yewfelle, el báculo Valkyrie y los tomos Valflame, Mjolnir, Forseti, Libro de Naga y Loptous… las 12 armas sagradas de los héroes de las cruzadas jugdralitas, cuyas características benditas no han hecho sino ahondar y crecer con el tiempo. Estas han sido muy cuidadosamente transportadas de su locación de descanso en Grannvale, hacia Thracia, debido a las dificultades que atravesaba el primero. Pero claramente, esto no ha bastado para que escapen a las guerras. Con Thracia caída y Grannvale bajo control extranjero sin posibilidad de ir a recuperarlas, se teme que caigan a manos emergidas. Por el momento, se supone que siguen estando en cierto templo de buenas defensas arquitectónicas que las criaturas quizás tarden en hallar.

[El equipo puede tomarse 1 ó 2 turnos completos de rolear a sus anchas para ingresar al área mostrada. Comenzarán la misión entrando por el lado Noreste del mapa.
El plazo para el post de cada jugador es de 14 días desde el último post en el tema, que en caso de no cumplirse conllevará a saltarse su turno o retirarle de misión según el caso.]
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Hrist el Sáb Ago 10, 2019 6:30 pm

Judgral. Hrist volvía a estar en ese continente. Su paso por el torneo le había proporcionado empleo bajo las órdenes de Eugeo de Altea, que necesitaba apoyo para buscar cierto documento en una catedral perdida de la mano de Naga, en Grannvale. Y mucho antes, había participado en campañas de liberación, a sueldo del mismísimo Sigurd, duque de Calphy… al que el príncipe heredero de su patria natal había logrado expulsar de sus propias tierras para anexionarlas a Nohr… Para luego esfumarse sin dejar rastro. Pero la suerte había querido que el duque de Calphy requiriese de nuevo sus servicios. Del mismo modo que había querido que no le guardase rencor ninguno por los males de cabeza que le había dado el ejército nohrio, empeñado en arrebatarle su hogar a patadas y hachazos. Era una oportunidad de oro para labrarse un nombre más allá de los fieles a Grima. O como mínimo, para asentar su reputación como alguien apta para contratar, se adorase a la deidad que se adorase.  

Hacía semanas que no oía ningún rumor acerca de los movimientos del ejército nohrio, pero Hrist no se creía que, por arte de magia, la sed de conquista de su país se hubiese saciado. Después de pasar una temporada en casa, quería asegurarse de no encontrarse ninguna sorpresa desagradable si tenía que volver a poner los pies en Grannvale. Imprevistos en forma de Milicia Antiescoria Nohria o grupitos de Resistencia Contra el Dragón Oscuro. O de caza de brujas –siendo las ‹‹brujas›› cualquier nohrio desprevenido que no viajase con una mole de escamas que le cubriese las espaldas y lo pudiese sacar de allí volando. –. Grannvale estaba ahora bajo el yugo de Nohr, con lo cual no eran las autoridades lo que debía temer, sino al pueblo llano. Desconocía hasta qué punto resentían a la gente nacida en el país que había vaciado sus hogares de emergidos a cambio de añadir la coletilla ‹‹de Nohr›› al lado de ‹‹Grannvale››.

Afortunadamente, el trayecto por los caminos de Grannvale fue lo más pacífico que había vivido en los últimos meses –aunque no tuvo la suerte de encontrarse con el tímido Tyamat de nuevo. Quizás había regresado a Mitgard–. Tanto la guardia como los habitantes de los pueblos y ciudades estaban atareados acomodando sus vidas y sus trabajos al nuevo orden impuesto por su nuevo soberano. En ocasiones se había cruzado con patrullas del ejército nohrio lidiando con bandas de bandidos oportunistas o controlando las fronteras con Thracia y Manster. Un rápido vistazo a alguna de esas patrullas había bastado para ver que eran soldados jóvenes. Sangre nueva en el ejército. Uno de ellos, un hechicero con una sombría capa de plumas negras a juego con su cabello, la había examinado de arriba abajo mientras le pedían el salvoconducto. Tenía la mirada oscurecida tras la visera de acero. Casi parecía que se escondiese del mundo tras ella. ¿Habría estado Hrist entre ellos si en su momento hubiese seguido los pasos del abuelo? ‹‹Mucha mierda y muy poco oro para pagar el trabajo sucio›› le había dicho él. Si quería pasarse la vida bajo las órdenes de alguien, le había recomendado la Guardia Fronteriza, donde los jinetes de wyvern estaban muy buscados para poder vigilar desde las nubes. Pero no había tomado ese camino. Había seguido la estela de sus padres y se había hecho mercenaria.

Y hasta Thracia había llegado. Tras salir de Nohr y vagar por el extranjero unos meses, un cliente habitual de una de las tabernas que Hrist frecuentaba –un guardia–, se le había acercado para decirle que alguien estaba interesado en contratarla de nuevo. La sorpresa llegó al descubrir que era Sigurd de Calphy. Había oído hablar de su trabajo para Eugeo de Altea y quería contar de nuevo con sus servicios. Así que Hrist había puesto rumbo a Thracia, y para ello primero tuvo que llegar a Grannvale atravesando Magvel.

Tras semanas de viaje, por fin había llegado a los llamados pueblos de las colinas. ‹‹Como los Acantilados Poblados de Nohr››, pensó. Aunque éstos de las colinas de Thracia eran mucho más accesibles a pie. Ni había riesgo de despeñarse a una muerte de altura si se daba un paso en falso por donde no se debía; o de perderse e ir a parar a senderos y desfiladeros frecuentados por bandidos y saqueadores desesperados. Y es que, si por algo destacaba el ejército de Nohr, además de por su capacidad de aplastar todo cuanto se interpusiese en su camino –y si no, que preguntasen a los emergidos que habían exterminado o expulsado metódicamente de Nohr, Hoshido, Grannvale y otros lugares–, era por actuar como repelente para salteadores de caminos y demás forajidos contra la ley. Pero en Thracia el problema iban a ser los emergidos.

Planeó sobre el camino, buscando si había alguien ya esperando. Pero no vio nada. La hierba que enmarcaba el sendero se mecía tranquilamente, sin nada que la perturbase. Igual que las copas de los grupos de árboles que aparecían allí y allá. Decidió aterrizar en la gran explanada donde el camino se bifurcaba hacía distintos pueblos o aldeas. A unos cuantos metros del sendero, no estorbaría si pasaba alguien, pero podría ver si era su empleador o no.

—Bien, Logi. El Jefe debería Sigurd no debería de tardar en llegar —Dio unos golpecitos en el cuello de su montura—. ¿Te acuerdas de los soldados de la frontera? El hechicero daba grima, ¿eh? Vaya capa de plumas que llevaba, me ha recordado al abrigo de…  

Un momento, un momento… No, no, no… No sería eso, no. No iba a serlo. Desde luego. Claro que no. El Eterno tenía un humor muy caprichoso, pero… pero ella había sido buena creyente y no se merecía eso. Por supuesto. Por supuesto que el siniestro hechicero que la había observado ocultando los ojos tras una visera no era… No… No era… Izaya Orihara. El respingo que dio pilló al wyvern por sorpresa.

—No pasa nada, Logi. No pasa nada… —aseguró con dulzura. Todo lo contrario a la bola de ansiedad y bilis que se le revolvía en el estómago— ¿Sabes qué? Vamos a estirar un poquito las piernas, ¿eh? Nos vendrá bien…

‹‹No pienses en eso, no pienses en eso, no pienses en eso››. Ese informante tendría mejores cosas que hacer –y mejor pagadas– que seguirla disfrazado para averiguar si se trenzaba el pelo con dos o con tres mechones,  si dormía hecha un ovillo o abierta como una estrella de mar, o en qué fecha caía su cita mensual. Mejor imaginarse que Sindri se había confundido de papeleo al firmar para entrar en una prestigiosa biblioteca y había acabado de patrullero en el ejército de Nohr pero no se había molestado en irse. Sí, eso la tranquilizaba más. Pero Sindri iba siempre con su sonrisa perenne por delante, por lo que el cuento se le desmontó enseguida.

—En realidad, si me imagino que tenía el pelo castaño me recuerda más a…

Logi interrumpió su profunda reflexión con un rugido. Hrist se apresuró a mirar hacia dónde apuntaban su enorme bocaza llena de dientes. Le pareció distinguir una, no ¿eran dos?, siluetas en la distancia. Estaba muy lejos. ¿Sería el Jefe Sigurd?
Hrist
Hrist
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Hacha larga de acero [4]
Vulnerary [2]
.
.
.

Support :
Sindri [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v
Roque [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Hacha 2

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] AslQXcW

Gold :
2365


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Sigurd el Vie Ago 16, 2019 3:38 pm

Los emblemas de fuego. Las doce armas sagradas. Sigurd de niño soñaba con ellas. Armas de gran poder mágico, portadas por valerosos caballeros que hicieron justicia y salvaron al mundo de la oscuridad.

Claro que uno se hace más grande, y empieza a despertar de ese tipo de ensoñaciones infantiles. Para el Sigurd adulto, las doce armas no era más que un mito glorificado. A pesar de que su casa, el condado de Calphy, se suponía que era heredero del héroe Baldo, portador de la espada Tryfing y como religión oficial se adoraba a tal héroe como un santo de la guerra, en su corazón realmente no creía que fuese más que una bonita historia que contar a su hijo antes de irse a dormir.

Pero aunque no creyera en sus historias, las armas sí que existían. Guardadas con celo en la capital de Grannvale, Sigurd temió que hubiesen caído en manos de Nohr. Aunque no tuvieran el poder real que se le atribuyen en los mitos, o así creía Sigurd, eran todo un símbolo del poder de Grannvale. Que estuvieran en manos de los nohrios era una terrible noticia, que se sumaba ya al puñado que había sufrido últimamente.

Sin embargo, recientemente recibió una carta de un viejo amigo de Manster. Dicho amigo le informó en la carta que un destacamento de soldados de Grannvale había logrado huir del reino con las armas, y habían acudido de paso por Manster para esconderlas en un antiguo templo de Thracia.

Sigurd sintió alivio al recibir la noticia. Pero también temor. La misma carta alertaba de que la situación en Thracia con los Emergidos se había vuelto inestable, y temía la posibilidad de que pudieran caer en manos de aquellas criaturas. Sigurd no podía permitir que algo así llegase a suceder. Si los Emergidos se hacían con los Fire Emblem, aquello sería un golpe para Grannvale mas duro que si las tuvieran los nohrios.

Por ello mismo, el exduque no dudó ni un instante en marchar hacia Thracia para recuperarlas y traerlas a salvo en Altea, donde estaba como refugiado. El viaje supuestamente era simple, ir a Thracia, recoger los Fire Emblem y volver. Pero en la vida nada es tan simple.

En primer lugar, porque las relaciones entre Grannvale y Thracia eran bastante peliagudas. Y con Nohr de por medio no habían cambiado. Por ello mismo, no podía acudir con sus hombres, ya que una vez atracase en puerto, debería responder muchas preguntas que no quería responder. No quería que las armas sagradas acabasen en manos de los Emergidos y los nohrios, pero tampoco que acabase en manos del reino de Thracia. Eran símbolos de Grannvale, y solo alguien del reino debía poseerlas.

Tenía que ir solo, y disfrazado. La única compañía sería la de su fiel caballo Eolo. Sus ropajes nobles iban tapados con una capa de montaña con capucha que permitía hacerle pasar por un mercader o un peregrino. No solía recurrir a este tipo de estratagemas, Sigurd era de los que no les gustaba el engaño e iban de frente con todo. Pero aquella situación no podía evitarse.

Tampoco es que fuera a ir completamente solo. Lo haría la mayoría del viaje, pero llegados a la zona cercana al pueblo gozaría de la compañía de dos guerreros. En concreto, mercenarios que había contratado utilizando las mismas vías que usó cuando estuvo luchando por recuperar su patria perdida. Lo bueno que tenían los mercenarios es que no tenían patria, por lo que a diferencia de sus hombres, no tendrían problemas a la hora de cruzar fronteras ni se verían obligados a responder ante nadie, o al menos así pensaba Sigurd.

El viaje en barco fue largo y pesado, pero puede que en aquello influyera la sensación de impotencia que atormentaba el corazón de Sigurd todos los días. No había noche que no soñara con su familia desaparecida o con su reino caído. Los había fallado a todos.

El disfraz pareció funcionar. A pesar de llevar consigo un precioso corcel blanco, los guardias fronterizos del puerto thraciano no hicieron al exduque las típicas preguntas de rigor que Sigurd había ensayado ya previamente para responder sin vacilación. Pasó la noche en una taberna de ese puerto e inmediatamente después se dirigió con su caballo al punto de encuentro que había acordado con los dos mercenarios.

El viaje hasta allá fue agradable, hacía buen tiempo. El camino era un poco escarpado, pero no tanto como se imaginaba. Eolo no se quejó ni un solo momento durante todo el trayecto. Al final del mismo, tras varias horas y un pequeño descanso para almorzar, llegaron a la zona correspondiente. Y aunque Thracia era famosa por sus wyverns, a Sigurd no le costó reconocer el animal que allí los aguardaba, así como a su rubia jinete.

-¡Saludos y bienhallada, Hrist! ¡Es un gusto volver a veros tras tanto tiempo! ¿Cómo ha ido todo desde nuestro último contrato? ¿Os ha tratado bien la vida?-preguntó Sigurd quitándose la capucha para revelar su identidad a la mercenaria y descendiendo del caballo para saludar a la mercenaria con un buen apretón de manos.-La misión esta vez es mucho más sencilla que cuando tomamos mi castillo. Ahora solo tenemos que llegar a un templo a recoger una serie de armas.-Siigurd desconocía si Hrist sabía de la existencia de los Fire Emblem, así que por si acaso, decidió ser así de vago.-Aun así, decidí contratarte a ti y a un mago más por si acaso, ya que con los Emergidos nunca se sabe. El templo está cerca y no he visto ninguno de estos monstruos por el camino, así que quizás tengamos suerte y vuestra ayuda no sea necesaria. Os pagaré igualmente, no lo dudéis. Esperaremos un rato a que aparezca vuestro compañero mercenario y marcharemos hacia el templo.-y oteó hacia el horizonte, para ver si veía llegar al otro mercenario que faltaba por acudir a aquella cita.
Sigurd
Sigurd
Afiliación :
- NOHR (GRANNVALE) -

Clase :
Lord

Cargo :
Duque de Calphy

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Esp. de bronce [2]
hacha larga de bronce [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Espada%201

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2aYlcp6

Gold :
2696


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Jue Ago 29, 2019 5:22 pm

Me apetecía irme y por eso me fui. Ahora soy un espíritu totalmente libre, no tengo ataduras, librado durante bastante tiempo de la maldición que es el alcoholismo el único vicio que me queda es el de fumar y el de vivir. El de fumar tiene fácil solución ya que no soy demasiado exquisito, la mayoría de zonas están plagadas de plantas con ciertos efectos relajantes o vigorizantes de las cuales poder disfrutar, por lo que el fumar es algo que lejos de hacerme menos libre como el alcohol me ayuda a conectar más con mi entorno. Lo de la vida no tiene remedio, no es que le saque mucho provecho pero ahora por lo menos no vivo en demasiada agonía.

El objetivo que había dejado que decidiera mi próximo destino era una misión bien pagada y bastante excitante, pondría pie en un continente que no había visitado nunca antes lo cual siempre es bastante alentador. Mis pies atraviesan una región escarpada donde crecen algunos matorrales interesantes, sin saberlo me he convertido en un aficionado a la botánica, sin embargo sé que mis conocimientos son paupérrimos y puesto que no parece haber ningún local a quien preguntarle qué arbusto es conveniente para el consumo humano decido abrir mi bolsa donde guardo especímenes de otros viajes.

Decido preparar una mezcla bastante vigorizante para prepararme para el combate, además he experimentado bastante con esta y conozco bastante bien los efectos, por lo que puedo disimularlos bastante bien para que no se note que me drogo antes de una misión mientras aprovecho sus ventajas. ¡Un plan sin fisuras!

Mientras me fumo mi mezcla mi cuerpo se llena de calor a un nivel que no he experimentado antes, creo que el cambiar tantas veces de continente me ha trastocado. Intento aguantar pero la sudoración es extrema, huelo mal y es incómodo, ¿qué hago? Me quito el sombrero, una sensación de alivio llena mi cabeza; mi capa es innecesaria, meda mucho calor... Poco a poco voy deshaciéndome de más prendas de ropa que guardo en mi bolsa, quedándome solamente con mis botas y mis paños menores, las botas no me las quito por lo escarpado del terreno y los paños menores porque aunque tenga calor conservo un poco la decencia.

Noto como el viento choca contra mi sudor y produce una sensación de alivio suprema, definitivamente ha sido una gran idea desnudarme, tampoco debería pasar nada. Honestamente noto mucha ligereza al andar y sumado al efecto vigorizante decido que sería una buena idea empezar a correr, siento como si solamente con el poco movimiento de aire que hay (que es bastante satisfactorio) pudiera simplemente dejarme llevar que llegaría a mi destino.

Tan ensimismado estoy en la liberada sensación que por un momento se me olvida lo inapropiado en mi no atuendo y cuando comienzo a detectar a gente no paro en que debería vestirme por si acaso son mis compañeros de misión. Me acerco en paños menores, tras un rato (segundos) quieto sin saber reaccionar y analizando a las personas que tengo en frente... Mmm, esa cara me suena... ¡Ah, si con esa mujer he estado en una misión y en alguna otra ocasión! ¿Debería saludarla? ¿Se acordará de mí? No, me limitaré a hacer un saludo neutro.

-Ho... Hola.- alcanzo a decir, no sin un poco de dificultades.
Roquentin
Roquentin
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Sage

Cargo :
Escritor

Inventario :
Vulnerary [4]
Tomo de Bolting [3]
elixir [4]
Báculo de Heal [2]
Tomo de Elwind [4]
Tomo de Fuego [4]

Support :
Hrist [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Tomo%202[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Staff-1

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] GAwU4iW

Gold :
1389


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Hrist el Miér Sep 11, 2019 10:01 pm

La silueta se perfilaba con más claridad a cada paso que daba. O más bien a cada paso que daba el caballo sobre el que iba la persona. Las ropas no le sonaban de nada, pero aquella voz…

—¡Saludos, don Sigurd! —ese porte, esas facciones tan agraciadas… oh, Anankos, ella también quería un marido así de apuesto… ¿tanto pedía?— H-han sido unos meses agitados, pero no me puedo quejar… Y… ¿Y a vos?

¿Qué decirle a un hombre que había perdido su hogar y sus tierras a manos de un príncipe que luego se había esfumado? Tantas campañas de liberación para nada…

—Siento… —Sujetó las riendas de Logi, que había acercado su enorme hocico para olisquear a don Sigurd y su corcel— Espero que no tuvieseis demasiados problemas tras…

‹‹No, no, mierda, mierda, no saques el tema… no saques el tema…››. Bastante tendría con seguir adelante y mantener sus objetivos, fuesen los que fuesen. Aún recordaba las miradas de sospecha y recelo de los soldados del duque Sigurd. Qué metedura de pata, enterarse de que su propio país quería comerse Grannvale justo cuando ya estaba trabajando para Grannvale. Don Sigurd le había dado un voto de confianza y ella había hecho todo a su alcance para no decepcionarle. ¿De qué se lamentaba? Si había vuelto a contactar con ella para otro trabajo era porque no le guardaría demasiado rencor… O eso quería pensar.

—Claro, claro. Estoy a vuestras órdenes, como la otra vez… ¿Verdad, Logi? —El animal bufó satisfecho y se distrajo mirando hacia otro lado— ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Has visto algo?  

Claro que veía algo. Una segunda silueta se les acercaba. Poco a poco. Bueno, Logi les cubría las espaldas…

—¿Un mago? Nos será útil, seguro —afirmó, con una sonrisa leve—. Yo no sé hacer magia, mi función es atacar y proteger, pero no puedo atacar a distancia… No puede tardar mucho en…

El estridente rugido de Logi retumbó en los alrededores. ¿La otra silueta sería el mago que faltaba? Oh, no…

—… Aparecer.

Era él. Él. No estaba borracho, no –o eso parecía-. Tampoco tenía resaca –tampoco lo parecía-. De hecho…

—… —Hrist boqueó unos instantes, sin atinar a vocalizar nada— N-n… No… No lleva ropa... —acertó a susurrar, con los ojos como platos, mientras mantenía bien sujetas las riendas de Logi, que buscaba alcanzar el…—B-bueno, sí, su sombrero…

Oh, Anankos. Oh, Eterno… ‹‹¡¿QUÉ COÑO TE HE HECHO PARA MERECER ESTO?!››. ¡De toda la gente que podía aparecer… tenía que ser él! ¡ÉL! Y es que encima… ¡IBA EN PUTOS PAÑOS MENORES!

—S-sí… Hola… —jadeó, sin aliento. ‹‹Tierra, trágame››.

No se atrevía a mirar a la cara a don Sigurd, pero reunió valor suficiente para mirarlo de reojo unos instantes, rígida como una momia. ¿Qué pensaría el Jefe si se enteraba de que aquél individuo la conocía? No, espera. Un momento… No podía ser… Era mago, lo recordaba. Usó magia de viento en Begnion. No, no…

No podía ser… ¿Era él el mago que faltaba?
Hrist
Hrist
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Hacha larga de acero [4]
Vulnerary [2]
.
.
.

Support :
Sindri [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v
Roque [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Hacha 2

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] AslQXcW

Gold :
2365


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Sigurd el Dom Sep 15, 2019 2:41 pm

Sigurd logró mantener su sonrisa pero no pudo evitar que su rostro se ensombreciera un poco cuando Hrist le preguntó cómo le había ido a él desde que tuvieron su anterior encuentro.

-Seré sincero, he conocido tiempos mejores. Imagino que ya sabréis lo que hizo Nohr con mi tierra, así que me ahorraré los detalles. Pero no pienso desfallecer, mientras siga vivo, seguiré luchando. Precisamente por eso estoy aquí.

Aunque de manera secundaria, recuperar las doce armas sagradas servía para el futuro de Grannvale. Los Fire Emblem eran la insignia del reino, que Sigurd las tuviera y no los nohrios era una victoria simbólica contra ellos. Por ello había que recuperarlas lo antes posible.

La mercenaria mostraba la timidez y el nerviosismo que recordaba. Cuando la conoció por primera vez, imaginó que esa forma tímida de expresarse se debía a las circunstancias en que se conocieron. No todos los días la acusan a una de ser una espía y es traída delante de un Lord para ser castigada por ello. Pero eso fue en el pasado. Sigurd no tenía a más compañero que su querido Eolo en aquel viaje y nadie acusaba a Hrist de absolutamente nada. Por lo que el exiliado duque supuso que más bien formaba parte de su carácter. Una particularidad bastante curiosa para una mercenaria que vive de luchar y arriesgarse el pellejo.

-No tenéis que preocuparos por mí. He logrado que el príncipe Marth de Altea me dé cobijo. Allí acumularé fuerzas hasta llegado el momento de volver a reclamar mis tierras y las de mi reino,

Sigurd no dijo más. Tampoco es que le apeteciera. La pérdida de su tierra le dolía casi tanto como la desaparición de toda su familia. Y aquello no era de lo que quisiera hablar con nadie. Al menos de momento. Quizás si encontrase alguna pista de donde se encuentran, por mínima que fuese, contrataría a la mercenaria para ayudar a rescatarles. Pero sin absolutamente nada en lo que basarse para seguir buscando, mejor era guardarse el dolor para sí.

Hrist le estuvo contando al antiguo duque lo beneficioso que sería para el grupo un mago, cuando un rugido de Logi (el wyvern de la mercenaria) llamó la atención de ambos e incluso Eolo.

Sus miradas se volvieron hacia aquello que había llamado la atención al wyvern. Y la boca del Lord se abrió más de la que un wyvern podría abrir.

Se frotó los ojos unos instantes, no sabiendo bien si es que estaba alucinando, soñando despierto o estaba teniendo visiones. Pero no, aquello era real. Traumatizantemente real. Un hombre, solo con paños menores y un par de botas, se acercaba a ellos dos para saludar a Hrist.

La mercenaria le contestó el saludo, en claro estado  de shock. Sigurd se mantuvo en silencio unos instantes, incapaz de reaccionar, con la mente completamente bloqueada. No es que fuese la primera vez que viera a alguien semidesnudo… ¡Pero desde luego no al aire libre en mitad de las montañas!

-Saludos… ¿Vos no seréis por algún casual el mago mercenario que estamos esperando?-Por favor que no lo sea, que no lo sea, que no lo sea ¡¡Baldo bendito, que no lo sea!!

Ojalá se trate solo de un viejo amigo de Hrist que por casualidad pasaba por ahí… en paños menores… y decidió acercarse a saludar a la mercenaria antes de seguir tranquilamente su cuasi desnudo camino.

Y si no era el caso y la peor de las previsiones se hacía realidad… Sigurd jamás volvería a contratar a ningún mercenario sin saber su identidad de antemano. Una valiosa lección que no olvidará jamás.
Sigurd
Sigurd
Afiliación :
- NOHR (GRANNVALE) -

Clase :
Lord

Cargo :
Duque de Calphy

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Esp. de bronce [2]
hacha larga de bronce [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Espada%201

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2aYlcp6

Gold :
2696


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Vie Sep 20, 2019 1:00 pm

Creo que... Creo que he causado conmoción. Observo mi alrededor y me observo a mí mismo... Mmm... Estoy desnudo, puf, menuda metida de pata, ¿qué hago? Vestirme sería reconocer que es un error y sería incómodo ponerme las botas delante de unos desconocidos, por lo que optaré por permanecer desnudo y seguro de sí mismo (por primera vez en mi vida) para convencerlos de mi buena disposición.

El chico de pelo azul, no sé si por protocolo o por una falta de ingenio alarmante me pregunta si soy el mago mercenario, como muestra de mi seguridad en mí mismo decido vacilarle -No... Pero me gusta hacer turismo en países invadidos por emergidos. - esto hubiera sido una buena respuesta si mi voz no rezumase incapacidad para socializar correctamente y bueno, me veo obligado a aclarar mis verdaderas intenciones porque seguro que hay algún loco que disfruta haciendo esa clase de turismo -Sí... Sí que lo soy si usted es mi empleador Sigurd- aunque percibo que el hombre pálido hubiera preferido que fuera un turista alocado. Poniéndome en su situación lo comprendo, así que tampoco me importa.

Observando mi alrededor veo una cara conocida, la chica con la que me he encontrado tantas veces que incluso dudo que nuestros encuentros sean coincidencia, ¿a lo mejor me sigue? ¿Qué ganaría ella con eso? Quizá solo me esté emparanoiando por efecto de la droga, ni idea, aun así actúo con naturalidad y cautela y decido saludarle nuevamente un poco más cordialmente  -Hola mujer... Parece que volvemos a estar juntos en una misión...- le digo. ¿Mujer? ¿Cómo se me ocurre llamarle así? ¿Por qué soy tan inepto socialmente? Creo que no me dijo su nombre y, si lo hizo, no me acuerdo... ¡¿Pero llamarla mujer?! Hasta drogado soy inútil.

Motivado por la hierba intento enmendar mis anteriores patinazos y adopto el papel de líder como ya hice alguna vez en Bern si no fue una alucinación -Bueno... En marcha, ¿no?- digo iniciando el paso, en el anuncio o como se le llame a eso ponía algo de un templo y una localización que no quedaba demasiado lejos de aquí, simplemente era seguir el caminito y cuando viéramos un edificio de aspecto más o menos grandilocuente pero roído por la devastación emergida pues sería ahí.

Durante la marcha pues como siempre en estricto silencio, sin sumergirme en mis pensamientos porque estoy demasiado preocupado disfrutando de la existencia chocando contra mi piel desnuda, ¿a lo mejor combatir desnudo mejora mis habilidades? Hoy supongo que lo descubriré. Finalmente llegamos, obviamente mi constitución débil me impide pasar el primero por la puerta, así que hago un ademán para dejar pasar antes a mis compañeros mientras me preparo mentalmente para todo lo que pueda ocurrir.


Última edición por Roquentin el Mar Oct 01, 2019 4:07 pm, editado 1 vez (Razón : Faltas de redacción que no podía ignorar.)
Roquentin
Roquentin
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Sage

Cargo :
Escritor

Inventario :
Vulnerary [4]
Tomo de Bolting [3]
elixir [4]
Báculo de Heal [2]
Tomo de Elwind [4]
Tomo de Fuego [4]

Support :
Hrist [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Tomo%202[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Staff-1

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] GAwU4iW

Gold :
1389


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Vie Sep 20, 2019 6:03 pm

Cuando el equipo llega, en principio, no pareciera que hubiese emergidos en el área aún. El templo luce y se oye en calma. Sin embargo, a medida que se adentran, aproximándose al corazón del sitio en que han de estar enclaustradas, pueden comenzar a oír pasos y pequeñas señales de presencias ajenas. Los pasos, además, no suenan precisamente humanos, tampoco como el característico andar de las monturas comunes como caballos y wyverns, pudiendo dar la impresión de que se trata sólo de animales salvajes. La realidad de ello puede confirmarse con sólo asomarse lo suficiente: en efecto hay allí un emergido, un espadachín que trae consigo un enorme lobo de los desiertos de Hatari, un lobo laguz de brillantes ojos rojos, como los de cualquier otro emergido.

Inicia la MODALIDAD DE MAPA.
Modo de uso y reglas AQUÍ.


[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] SyvGyY9

OBJETIVO: DERROTAR A TODOS LOS ENEMIGOS

Recuento de HP:

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] MO4MtMJ
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] VFddsOj
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Rx0UHxl
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Sigurd el Jue Sep 26, 2019 5:04 pm

No. Aquello no era ningún sueño. Era una pesadilla.

Al principio, Sigurd soltó un suspiro de alivio cuando el tipo semidesnudo comentó que le gustaba hacer turismo en países Emergidos. Pensó que hablaba en serio. Ya fuera por el tono en que usaba el estrafalario sujeto, o porque simplemente deseaba que aquello era cierto, pero decidió no dudar de sus palabras. Lo que hizo que cuando se contradijo a sí mismo y admitió que realmente era el mercenario que estaban esperando todavía un golpe más duro de encajar.

Sigurd durante unos instantes fue incapaz de responder verbalmente. Se limitó a asentir con la cabeza, todavía en claro estado de shock. Todavía seguía pensando que estaba alucinando. Pero aun así, algo le quedó claro de aquello. Ese extraño mago conocía de antemano a la otra mercenaria. Cuando el duque pudo retomar control de si mismo, volvió su mirada hacia Hrist.

-¿Conoces a este hombre de antes? ¿Es de fiar? Y esto… ¿Está bien de la cabeza?-preguntó a la mercenaria, y lo hizo en voz alta. Una persona a la que no le importaba caminar semidesnudo por la montaña, le importaría igual de poco lo que pudieran decir de él, o al menos así supuso el duque.

Cuando Sigurd terminó de asumir que efectivamente ese era el mercenario mago que les acompañaría durante la misión, soltó otro suspiro, esta vez de resignación, y se volvió hacia el hombre semidesnudo.

-Efectivamente, soy Sigurd de Calphy, señor de las tierras de Calphy hasta que el ejército nohrio me desterró de mis dominios ¿Puedo conocer vuestro nombre, mercenario?-preguntó tratando de sonar educado, aunque deseando por dentro que aquel encuentro no tuviese lugar.

Presentaciones hechas, el mago sugirió que se pusieran todos en marcha, cosa que Sigurd no discutió lo más mínimo. Sentía unas ganas tremendas de acabar con aquella misión lo antes posible. Con suerte, no encontrarían ningún peligro y acabarían con aquella tarea en poco tiempo, pudiéndose despedir del mercenario semidesnudo en muy pocas horas y olvidar lo antes posible que aquello había sucedido.

La buena noticia fue que el trayecto hacia el templo ocurrió sin ningún sobresalto, lo que elevaba el optimismo del duque. Ningún ataque Emergido, ni rastro de que estuviesen por las cercanías. El trayecto fue tranquilo y hasta agradable. Incluso el mago no hizo ninguna excentricidad que exasperara a Sigurd, salvo el hecho continuado de que seguía en paños menores.

La mala noticia es que el camino se fue haciendo cada vez más estrecho, empinado y pedregoso, demasiado peligroso para un caballo. Un wyvern no tenía ningún problema, porque podía sobrevolar el camino, pero Eolo no tenía alas como los pegasi, por lo que Sigurd no tuvo más remedio que dejarlo pastar en mitad del camino.

-Enseguida vendré a recogerte amigo. Espéranos por aquí hasta entonces.-le susurró Sigurd suavemente al oído de Eolo, mientras acariciaba su lomo antes de despedirse.

En cuanto llegaron al templo, Sigurd siguió el protocolo de todo buen caballero y dejó que Hrist fuese la primera en entrar en el edificio. Afortunadamente, el templo y su puerta eran lo suficientemente grandes para que no solo ella, sino también Logi, pudieran entrar sin problemas. Sin embargo, una vez dentro, Sigurd se puso al frente, atento a cualquier peligro que pudiera estar acechando.

Al principio, mientras caminaban todos por el templo abandonado, parecía que todo estaba en orden. Sigurd se sentía aliviado, si de verdad no había nada, esa misión se resolvería enseguida y pronto volverían a casa.

Pero cuando llevaron recorridos unos cinco minutos, ruidos extraños llamaron la atención del duque. No eran ruidos humanos, tampoco de caballos o wyvers. Era como una especie de… ¿animal salvaje? Sigurd reaccionó enseguida, desenvainando su espada. Aunque fuese solo un animal, podía en sí mismo ser un peligro.

Oh, ojalá fuese solo un simple animal. Cuando bajaron unos escalones hasta llegar al corazón del templo, donde estaban guardadas las armas, encontraron al responsable de todos aquellos ruidos... Por segunda vez en aquel día, Sigurd se quedó con la boca más abierta que la de un wyvern hambriento.

¡Por Baldo! ¡¿Qué era eso?! Sigurd jamás había visto nada semejante. A primera vista, parecía un lobo, pero el duque jamás había visto uno de semejante tamaño. Pelaje oscuro, garras y dientes blancos y ojos de color rojo brillante… Los ojos de un Emergido…

Aquella criatura no estaba sola, podía ver justo a su lado a otro Emergido, esta vez con forma beorc, cargando una espada. Y había un tercero sobre unas escaleras. Sigurd maldijo para sus adentros, sus deseos de acabar con aquella misión de manera rápida se habían ido rápidamente al garete.

El lobo aulló con fuerza. Los había descubierto. Un aullido agudo y gélido, que hubiera intimidado al común de los mortales. Pero Sigurd no era un hombre común, eral el duque de Calphy. No se iba a dejar avasallar por una simple bestia, ni aunque esta fuese Emergida.

-Así que existen lobos Emergidos… Quien lo hubiera pensado ¡Rápido, acabemos primero con el espadachín que lo acompaña! Es posible que sea su amo, y si lo aniquilamos la bestia pierda el control.-aquello era una simple suposición, no tenía ni la más remota idea de que fuese realmente a ocurrir así. Pero tampoco es que hubiese tiempo para pensar alguna idea mejor.

Y así, al más puro estilo Sigurd, el duque cargó de frente contra su adversario espadachín, con su propia espada en mano, para tratar de acabar con la vida de la criatura de un solo golpe.

Acción de Sigurd:
Sigurd se coloca justo a la derecha del espadachín Emergido y lo ataca con su Espada de Bronce.
Sigurd
Sigurd
Afiliación :
- NOHR (GRANNVALE) -

Clase :
Lord

Cargo :
Duque de Calphy

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Esp. de bronce [2]
hacha larga de bronce [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Espada%201

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2aYlcp6

Gold :
2696


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Hrist el Mar Oct 08, 2019 8:47 pm

Si alguna vez había habido una vez en que Hrist desease con todas sus fuerzas que la tierra se la tragase, era en aquellos momentos. No cuando vio en carne y hueso al príncipe Pelleas de Daein. Ni cuando tuvo que enfrentarse a él en el torneo de Regna Ferox. Ni mucho menos cuando con dieciséis años se reencontró con el hijo de un amigo de su abuelo, que siguiendo los pasos del suyo se enroló en el ejército de Nohr como mago oscuro —aunque esa vez estuvo cerca… Uf, qué siniestro parecía el chaval… Aunque ya de pequeño apuntaba maneras…—. No. Era en aquel preciso instante. Don Sigurd la había contratado en segundas… Y justo tenía que aparecer ÉL.

—Puesss… —Era complicado de explicar, y eso ya era simplificarlo mucho.

Tragó saliva y con las manos ocultas tras la espalda, tiró de las riendas de Logi. Su enorme bocaza dentada volvía a acercarse peligrosamente al condenado sombrero. El wyvern bufó molesto, pero obedeció.

—He… He coincidido con él en alguna otra ocasión. Trabajé junto a él hace tiempo —¿Que si era de fiar? ¡Y ella qué sabía! Lo único que sabía a ciencia cierta era que podía tener muy malas pulgas. Aunque ahora parecía sobrio… pero eso no significaba nada— Diría que sí, aunque… Creo que sólo es un poco… solitario. Pero no se preocupe —tensó la mandíbula sin darse cuenta mientras miraba de reojo al susodicho—, me aseguraré de que cumple.

Por favor ¿Qué impresión se estaría llevando de ella el duque de Calphy al saber que ‹‹conocía›› a dicho individuo? Maldita sea, ¡LE HABÍA MANGADO UN BOLLO DE CARNE LA ÚLTIMA VEZ, EN LA FINAL DEL TORNEO! ¿Y en qué estaría pensando el Jefe para contratar a semejante individuo? ¿Acaso no lo había visto en persona? ‹‹Sí, debe de ser eso››. Y encima la llamaba ‹‹mujer››. O no se acordaba de su nombre o no le salía de la pipa usarlo. O quién sabía… a lo mejor tenía la cabeza demasiado nublada para siquiera recordarlo.

Quería gritar. Gritar y patalear en el suelo hasta quedarse afónica, que Logi la acurrucara bajo sus alas y que mamá viniese a consolarla. Y que papá le metiese el sombrero en la boca y la pipa en el trasero a Don Resaca. Y que el abuelo le patease el culo a todos, ya puestos. Pero se conformó con imaginárselo.  

—Sí… Qué casualidad —atinó a responder al ‹‹turista en países emergidos››, con una mirada más tensa de lo que hubiese deseado, mientras éste  lideraba la marcha—. Y vístete, por favor. Si encontramos emergidos y te alcanzan, te atravesarán como si fueses de mantequilla.  

Hrist pasó el resto del camino vigilando que Logi no sucumbiera a la tentación en forma de sombrero verde y dando vistazos a los alrededores. Hasta el momento no se habían cruzado con nadie más, pero aquellas sendas pedregosas y empinadas no dejaban de ofrecer buenas oportunidades para emboscadas o para trampas dirigidas a desprevenidos. De hecho, parecía desértico, como si lo único que hubiese allí fuesen piedras. Piedras, piedras y más piedras. Hasta Logi lo encontraba aburrido. Soltó un lánguido gemido al no encontrar ningún pedazo de árbol que mordisquear para pasar el rato.

—Ya queda menos, buñuelito… —le rascó el hocico—. Míralo por el lado bueno, tú por lo menos puedes avanzar y no tienes que quedarte esperando como el caballo del jefe Sigurd.

El interior del imponente templo también parecía solitario. Tras entrar por una puerta tan ancha como alta por la que hasta un wyvern cabía, Hrist echaba vistazos intermitentes al tercero en discordia mientras el líder marcaba por dónde ir.

—Sí, Logi, yo también lo oigo —advirtió en voz baja—. Jefe, parece que no estamos…

Contuvo la respiración durante unos instantes. Por el amor de Anankos, no era el espadachín emergido en un extremo de la estancia lo que quitaría el seguro el sueño las próximas semanas, sino el… Laguz lobo… Emergido. ‹‹¡¿En serio?! ¡¿UN LAGUZ EMERGIDO?!››. Mierda, no era simplemente un lobo muy grandote. Ugh, no. Los ojos rojos como faroles en la oscuridad no engañaban. Sabía que el clan de laguz lobo de Nohr, los llamados ‹‹ulfhedines›› eran tremendamente agresivos con los intrusos en el Monte Garou, pero éstos… Cabía la posibilidad de que lo fuesen aún más.

—¿Su amo? ¿Es posible que los laguz emergidos se domestiquen? —Inaudito, los ulfhedines en Nohr no se domesticaban, aunque de vez en cuando alguno de ellos se relacionaba de forma más o menos normal con humanos— Jefe, ¿qué propone?

No obtuvo respuesta.

—¿Al espadachín? ¿Jefe? ¿Me ha o…? —El duque de Calphy cargaba sin freno alguno, a pie, contra el laguz emergido y el espadachín— ¡Será posible! ¡¿Pero qué hace?! ¡Aún no sabemos cuántos hay!

‹‹Lo van a hacer picadillo››. Había que hacer algo. ¡Maldición! ¡¿Por qué siempre le pasaban estas cosas a ella?! Aún recordaba la vez que Jill ascendía junto a ella huyendo de unos emergidos para, de repente, dejarse caer en picado contra ellos. Ah, fantástico, ya tenía su propia colección de recuerdos traumáticos de guerra, como el abuelo. Ya tenían algo más en común.

—No podemos dejar que se lance a ciegas de esta manera —dijo a Don Resaca Que Parece Sobrio— ¿Te has vestido ya? Voy a acercarme por encima para echar un vistazo. Ya ves que hay un laguz lobo emergido, no dejes que se te acerque demasiado.

Hizo que Logi trepase por la pared más cercana y alzó el vuelo. El techo del lugar engañaba, era más alto de lo que parecía. Cuando ganó suficiente altura, guio al wyvern en círculo sin perder tiempo. Sin las corrientes de aire disponibles en el exterior, Logi en el interior Logi se mantenía en el aire a base fuerza y resistencia. Vio al laguz emergido, al espadachín… Escaleras… un primer pasillo…y otra silueta sospechosa moviéndose despacio al fondo del tercer pasillo, al que se accedía por unas escaleras enfrente al que estaban los dos primeros. Estaba medio destruido, por lo menos así podría ver claramente si reaccionaba o no a ellos. Parecía un encapuchado. Un ladrón, seguramente. Mierda, el jefe ya estaba a punto de enzarzarse con ellos.

—¡Hay uno más! ¡En el pasillo que hay pasado el del cofre! —señaló desde las alturas.

Sujetando el hacha larga de hierro con fuerza, se colocó el casco e indicó a Logi que aterrizase justo detrás del espadachín emergido. Si acababan con él rápidamente, sólo tendrían que preocuparse del laguz emergido y del encapuchado de detrás. ‹‹Aunque eso no garantiza que no vengan más… El jefe no debería ser tan lanzado, podríamos haber elaborado un poco más la estrategia en vez de lanzarnos a ciegas…››.

Acción de Hrist:
Hrist se coloca entre el espadachín emergido y las escaleras que tiene detrás, y usa la skill Vista Aérea.
Hrist
Hrist
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Hacha larga de acero [4]
Vulnerary [2]
.
.
.

Support :
Sindri [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v
Roque [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Hacha 2

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] AslQXcW

Gold :
2365


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Roquentin el Jue Oct 17, 2019 10:51 am

-Sí... Mi nombre es Roquentin y afortunadamente no tengo título nobiliario.- no me gustan demasiado los aristócratas, tampoco el decir mi nombre a desconocidos pero bueno, es lo que hay, no tengo la suficiente fuerza para remar a contracorriente, todavía.

Mis compañeros pasan primero y parecen bastante alarmados por la situación, yo aparezco por detrás sin prestar demasiada atención a lo que comentan, no sé qué de un laguz emergido. ¡Qué curioso! Creo que nunca he visto a un laguz de esos de cerca, desde luego un encuentro en estas condiciones no es una buena primera toma de contacto, lo que no sé es porque les alarma tanto por eso, ¿tan raro es? La gente se estresa demasiado. Pienso esto mientras cedo ante los caprichos de mis compañeros, si hubiera portado mis anteriores ropajes me habría negado en redondo al tener que ponerme pantalones, pero ahora que es una única pieza la que cubre mi cuerpo creo que por crear un buen ambiente de combate es conveniente vestirme, aunque sea para que mis compañeros no se distraigan con mi cuerpo (que no deberían porque es repulsivo, aunque a lo mejor lo grotesco les atrae).

Quizá hubiera sido más conveniente que al menos nuestro jefe se distrajera, porque como un descerebrado se lanza contra los emergidos. Lo peor es que ese maldito aristócrata con cero capacidad estratégica y de espíritu de equipo (y lo digo yo) me habrá juzgado por haber aparecido desnudo. Vale que soy un inútil, pero no por ir desnudo. Sería conveniente que se muriera antes de poder salvarlo pero la mujer decido ir a rescatarlo, y no me apetece que muera, es decir, no le tengo asco y en el pasado se ha portado bastante bien conmigo a pesar de en todos los líos en los que me he metido, sí, tendré que ver frustrados mis sueños otra vez, eso sí, si me la vuelvo a encontrar le exigiré que me deje combatir desnudo (con sombrero, por supuesto).

Vale, voy a acercarme, saco mi tomo de la mochila... ¡Puf! ¡Cuántas cosas! Algunos tónicos revitalizantes (sin alcohol), un báculo y una gran variedad de tomos que elegir... La verdad es que nunca antes me había enfrentado a la decisión de elegir mi arma, ¿cómo lo hago? Antes me bastaba con mi tomo básico de viento, pero ahora ha medida que las desgracias me han convertido en alguien poderoso he ido ampliando mi inventario. Puf... Tengo un tomo poderoso de Elwind, un tomo básico de fuego y un tomo poderoso de Bolting... Meh, no me apetece usar viento, estoy cansado y además la ropa bloquea mis poros vitales. Mi espíritu tacaño me dice que use el de fuego pero tengo miedo de que no sea lo suficientemente poderoso para derrotar a los emergidos estos, a fin de cuentas mis compañeros parecen experimentados y si se han alarmado será por algo, supongo, aunque la gente suele ponerse alarmista antes de combatir. Tendrán miedo de morir, supongo. Bueno yo que sé, cojo el de Elwind y ya.

Me acerco tranquilamente y me sitúo detrás de mis compañeros mientras voy mentalizándome para atacar, sí, voy a realizar un ataque muy poderoso, tanto que voy a conseguir que el temerario aristócrata no se dé cuenta de que podría haber muerto. Por primera vez en mi vida tengo confianza en mí mismo. Las hierbas me han dotado de un poder de expresión artística que se manifiesta en una serie de estrafalarios movimientos mientras realizo mi ataque... Sí, invoco el poder de los vientos, puf, nunca había sentido una sensación igual, ¡qué ingenuo he sido al pensar que sería poco estimulante! Dirijo mi ataque contra el espadachín, fuertes ráfagas de viento se dirigen contra él y hasta tengo poder para invocar un torbellino a su alrededor.

-¡SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIII!- grito por, creo que, primera vez en mi vida mientras acabo mi ataque en una pose poco natural. ¡Qué vigor! ¡Qué fuerza! Cuando busqué hacerme poderoso hace unos años nunca imaginé que se sentiría tan bien, sino nunca habría abandonado esta búsqueda, vivir una vida tranquila es genial pero poder invocar torbellinos de viento creo que se encuentra a un nivel superior. Esto definitivamente hace feliz a un hombre.

Spoiler:
Me sitúo detrás de Hrist y en la casilla de arriba de Sigurd y ataco con mi flamante tomo de Elwind al espadachín
Roquentin
Roquentin
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Sage

Cargo :
Escritor

Inventario :
Vulnerary [4]
Tomo de Bolting [3]
elixir [4]
Báculo de Heal [2]
Tomo de Elwind [4]
Tomo de Fuego [4]

Support :
Hrist [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Tomo%202[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Staff-1

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] GAwU4iW

Gold :
1389


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 20, 2019 2:41 pm

[A continuación las tiradas de dado por los ataques de Sigurd y Roquentin, en ese orden.]
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 20, 2019 2:41 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '= tipo = nivel' :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] BI5hthk

--------------------------------

#2 '= tipo + nivel' :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] BI5hthk
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 20, 2019 3:02 pm

Entre el frontal primer ataque del lord y la magia avanzada del sabio del equipo, el espadachín emergido cae rápidamente, sin haber llegado a hacer más que desenvainar su arma.

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] KGzF8va

Sin embargo, este primer éxito no viene sin su consecuencia. Sin el humano a su lado que mal o bien lo guiaba, el lobo laguz no se queda dócil. Gruñendo de inmediato a los atacantes, no demora un instante en lanzarse con toda la agilidad y potencia de su forma bestia hacia el hombre que tiene más cercano. Sus fauces se cierran sobre el hombro de Sigurd, peligrosamente cerca del cuello, colmillos hundiéndose profundamente.

Por otro lado el ladrón, al ver bloqueado su camino y hallarse descubierto ya, se ve sin más opción sino ir adelante también. Mientras el mago está ocupado conjurando se aproxima por su espalda, intentando hundir en esta un puñal… aunque, también, hacer una rápida revisión por si hay algo más que quitarle al hombre aunque claramente ya traiga poco, aprovechada la cercanía. El ladrón ha utilizado [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] N7juhlH Hurto para tomar 135 G de Roquentin.

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] WKwU5Nu

[Contando con superioridad ante armas físicas, el laguz no necesita tirada de dado. A continuación la tirada por el ataque del ladrón a Roquentin.]
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 20, 2019 3:02 pm

El miembro 'Narrador' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'- tipo - nivel' :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] BI5hthk
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Narrador el Dom Oct 20, 2019 3:13 pm

El ataque del ladrón acierta.

La Vista Aérea de la jinete wyvern no revela que vayan a haber refuerzos uniéndose. Los detalles de los enemigos que están allí, sin embargo, ya son visibles.

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2ODjUnA
Clase: Thief
Arma: Dagas de bronce [2]
Inventario: Dagas de bronce [2] (arma equipada)
Skills: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Desarmar [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] N7juhlH

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Z3DmutY
Clase: Wolf
Arma: Garras/colmillos (nivel: acero)
Inventario: -
Skills: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Avbr7Ig

Recuento de HP:

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] MO4MtMJ
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] CuTkagR[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] CuTkagR

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] VFddsOj
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Rx0UHxl
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] CuTkagR

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2ODjUnA
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Z3DmutY
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 0FISh4t
Narrador
Narrador
Support :
None.

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Jm5byz1

Gold :
5681


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Hrist el Sáb Nov 02, 2019 4:37 pm

‹‹Uno menos… Pero todavía es pronto para cantar victoria.››

Tanto la estocada del jefe Sigurd como el torbellino que mandó Don Res…–no… ‹‹Roquentín››– acertaron de lleno al espadachín y lo finiquitaron al momento. Ése no daría más problemas, seguro. Pero aún tenían un encapuchado –un ladrón, según había podido observar tras aterrizar con Logi ante la puerta– y a un laguz lobo emergido. ¿Realmente esos laguz eran ‹‹domesticables››? Si eso era cierto, no quería ni imaginarse qué pasaría después. Era como si a un wyvern domesticado le mataban al jinete: se quedaba sin nadie que lo controlase y cedía a la rabia y a su instinto de supervivencia –que solía implicar violencia y destrucción a raudales–.

—¡Jefe Sigurd! ¡Con el debido respeto, no cargue sin avisar! —se inclinó sobre la silla de montar para encararse bien a su empleador mientras se colocaba el casco— ¡Apártese de esa criatura! ¡Los laguz transformados son muy peligr…! —Un bufido de dolor llegó a sus oídos— ¿Qué pasa?

Desde lo alto de la silla de montar, a lomos de Logi, entrevió a Roquentín entre los vaivenes de la cola del wyvern. Mierda, estaba sangrando. El condenado ladrón debía de haberle acertado con la daga. Si es que hasta cuando eran emergidos le resultaban abofeteables. Aquel estúpido ladrón emergido pedía a gritos que le rompiesen los dedos de las manos uno a uno. Cuando se dio cuenta de que Logi había girado la cabeza y lo observaba gruñendo con sus ojos amarillos, el ladrón pareció dudar por unos segundos.

—¡¿Cómo tienes la herida?! ¡¿Tienes con qué curarte?! —su voz sonaba distorsionada dentro del casco. Tenía serias dudas de que aquella ropa interior tuviese bolsillos ocultos llenos de vulneraries, elixires y demás maravillas de la magia curativa— ¡Hay que cargarse al laguz emergido! ¡Quédate cerca de mi y ataca desde detrás, no dejes que te alc…! —El sonido de unas garras derrapando, gruñidos de wyvern y sacudidas de Logi la obligaron a desviar la mirada de Roquentín— ¡Logi! ¡¿Qué pasa?!

Mierda. Mierda, mierda, mierda… ¡¿Aún seguía Don Sigurd ahí parado?! ¡Con razón el maldito laguz emergido lo había atrapado! ‹‹Me cago en pilar negro de Anankos…››, pensó. ¡Así no había quién trabajase! Y lo peor de todo era que se lo podrían haber ahorrado si el duque de Calphy no hubiese salido flechado como si tuviese un hechizo de fuego quemándole el trasero. Esa clase de arrebatos eran los que hacían perder batallas. Los cementerios estaban llenos de gente que cargaba hacia delante sin ton ni son. O eso decía siempre el abuelo.

—¡Maldita sea! —Preparó el hacha larga de acero e indicó a Logi que se abalanzase sobre el laguz emergido. Si no hacía algo, el siguiente mordisco iría al cuello, seguro— Mierda, mierda… ¡Jefe Sigurd!

No llegaba. No le daría tiempo. Tenía que hacer algo. No podía atacar a distancia con un hacha larga, pero quizás podía… Sí… no perdía nada por intentarlo. El abuelo lo había hecho muchas veces en el ejército, contra bandidos y contra hoshidanos. Sabía la palabra exacta, Logía la había aprendido y sólo faltaba el momento de utilizarla. Si no funcionaba, más le valía que su arma de acero sirviese de algo contra aquella bestia y sus afilados colmillos…

—¡Logi! —guió al wyvern hacia el laguz emergido y atacó con el hacha larga. El tajo iba directo a aquella enorme bestia— ¡Öskra!

El atronador rugido le retumbó en los oídos, el cerebro y todo su esqueleto. La acústica del casco no ayudaba. Lo sentía en el pecho, en el estómago, en los huesos de las rodillas. Incluso notaba cómo el cuello y el vientre de Logi vibraban a cada segundo que pasaba. Durante unos instantes se preguntó si habría hecho bien, a juzgar por el estruendoso eco que inundó la estancia. Si después de eso no se les caía la catedral encima tendría que peregrinar a Nohr para ponerle una vela a Anankos en agradecimiento.

Spoiler:
Hrist avanza una casilla hacia adelante para colocarse junto a Sigurd, usa la skill ‹‹rugido de guerra›› y ataca al laguz lobo emergido.
Hrist
Hrist
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Wyvern Master

Cargo :
Mercenaria

Inventario :
Vulnerary [3]
Hacha larga de acero [4]
Vulnerary [2]
.
.
.

Support :
Sindri [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v
Roque [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] JEIjc1v

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Hacha 2

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] AslQXcW

Gold :
2365


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Sigurd el Vie Nov 08, 2019 3:51 pm

La espada de Sigurd se clavó en la carne del Emergido espadachín con soltura y facilidad. El duque se sentía satisfecho, había pillado a ese monstruo con la guardia baja y le había podido dar una herida de severa gravedad.

Mientras tanto, el resto de mercenarios a sueldo suyo no se quedaron con los brazos cruzados. Hrist, a lomos de Logi, se colocó justo sobre unas escaleras y atacó al Emergido espadachín con su hacha, provocándole otra grave herida. Antes de eso, avisó que había un tercer Emergido sobre las mismas escaleras.

Y Roquetín (así dijo que se llamaba el otro mercenario, que por fortuna se había vestido antes de la batalla) demostró sus poderes de mago con un poderoso hechizo de viento, poniéndose a cubierta tras el wyyvern de Hirst. El ataque combinado de los tres fue más que suficiente para que el Emergido espadachín sucumbiera definitivamente.

En una sola acción de cada uno, habían derrotado a uno de los tres Emergidos. Solo quedaban dos siguiendo el informe de Hrist, por lo que gozaban de la superioridad numérica. Además, uno de ellos no era más que un simple lobo que al perder a su amo seguramente se asustaría y huiría…

-Espera… ¡¿Qué es eso de que es un laguz?!-preguntó sorprendido el duque a la mercenaria rubia.

Sigurd solo había conocido a un laguz en su vida. Y no era para nada parecido a aquello que tenía enfrente suya. La laguz que conoció no era más que una chiquilla que si no fuera por las alas negras que tenía a su espalda, nadie la confundiría con una humana normal y corriente. Aquella bestia no tenía nada que ver con esa chiquilla ¡Para empezar no tenía alas! ¡Tenía forma de lobo! ¿Significaba que aquel animal podía adoptar también forma humana? El poco conocimiento que tenía de esos seres solo le causaba dudas en su cabeza.

Y fue gracias a todas esas dudas que el laguz emergido pudo pillar al duque desprevenido. El duque esperaba que huyera, pero en vez de eso, se lanzó al ataque con una voracidad implacable, clavándose los colmillos en los hombros de Sigurd sin que este pudiera hacer apenas nada para defenderse salvo resistir la embestida y no caer al suelo completamente rendido.

El dolor era lacerante, penetrante. La sangre que salía de su hombro se mezclaba rápidamente con la saliva demoníaca de aquel ser. Los dientes apretaban cada vez con más fuerza, iban dirigidos directamente hacia el hueso.

Sigurd soltó la espada e intentó separar la cabeza del monstruo de su hombro con ambas manos pero como mucho podía evitar su avance. Aquella criatura era tremendamente fuerte. Hrist tenía razón, no podía subestimarla. Pero Sigurd no perdió la desesperación. Después de todo, aunque aquel ser fuese más fuerte que el propio duque… seguía contando con inferioridad numérica.

Hrist, lanzó lo que Sigurd se imaginó que era una orden a su wyvern, y este contestó lanzando un chillido agudo. También le pareció que atacaba al monstruo con su hacha, aunque no fue capaz de ver por completo el resultado de su ataque desde el ángulo en que se encontraba. Sin embargo, aquellas acciones habían logrado, fallidas o no, habían logrado distraer al Emergido lo suficiente para que por fín pudiera el duque librarse de su letal mordedura.

Esta vez no se lanzó a ciegas. Antes de eso, buscó una poción de uno de sus bolsillos y rápidamente se bebió una dosis, para garantizarse que no moría desangrado. Aquello no cerraría completamente la herida, pero al menos le garantizaría las fuerzas suficientes para aguantar hasta que el combate terminase.

Y en segundo lugar cogió su espada del suelo, para apuntarla directa a las fauces de la criatura.

-Has probado el sabor de mi carne… ¡Ahora prepárate a probar el sabor de mi metal, criatura del demonio!-gritó con fuerza Sigurd, mientras avanzaba para clavarle una estocada directamente en la boca de aquel aberrante ser.

Cuando acabase aquella misión, le preguntaría a Hrist más sobre los laguz para que aquello no volviera a pasar. Pero ahora lo primero era sobrevivir.

Acción de Sigurd:
Tomar dosis de Vulnerary y atacar a Laguz Emergido con Espada de Bronce sin moverme del sitio.
Sigurd
Sigurd
Afiliación :
- NOHR (GRANNVALE) -

Clase :
Lord

Cargo :
Duque de Calphy

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Esp. de bronce [2]
hacha larga de bronce [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Espada%201

Experiencia :
[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] 2aYlcp6

Gold :
2696


Volver arriba Ir abajo

[Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin] Empty Re: [Misión] Doce Armas Santas [Sigurd, Hrist, Roquentin]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.