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The Puppet Master [Cao Cao ID]

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The Puppet Master [Cao Cao ID] Empty The Puppet Master [Cao Cao ID]

Mensaje por Cao Cao el Vie Jul 19, 2019 8:35 am

Cao Cao
Tactician
Todo tiene un periodo asignado

Datos
Nombre: Cao Cao (No es el apellido, el propio nombre es "Cao Cao")

Edad: 50 años

Clase: Tactician

Especialización: Tomos de fuego

Afiliación: Valm

Ocupación: Antiguamente, embajador y diplomático. Actualmente, alcalde de una pequeña ciudad resistente a los emergidos

Personalidad
Una mente maestra. Bajo este frío e inexpresivo hombre, solo puedes encontrar la más maquiavélica genialidad, arrogancia y las formas más utilitaristas. Un anciano chapado a la antigua, que prefiere los actos a la refinada palabrería, siempre con una faz severa, como si estuviera regañando a un niño en cualquier situación: hasta contra sus rivales en el campo de batalla mantendrá una expresión así. Suele responder con contadas palabras a cualquier persona, a no ser que sea severamente necesario, porque en efecto: desperdiciar el tiempo y concentrarse tanto solo para proferir unas pocas letras le parece una pérdida absurda de recursos. Desde su más tierna infancia se le ha enseñado a hacer esto, y puede desmontar el más firme de los argumentos con una simple oraciones de escasas palabras, normalmente en forma de pregunta. Cao Cao es sin embargo un hombre justo, que a pesar de su severidad, nunca intentará dañar a quien no lo merezca de ninguna forma. Incluso es posible verle sonreír con dulzura frente a estrategas o soldados inexpertos, mientras les intenta adiestrar en lo que sea menester. Nunca ha alzado su mano para dar un golpe a un inocente, y eso es algo que se refleja en su carácter compasivo, que le permite tolerar ciertos errores en los que están bajo sus órdenes ya que, al fin y al cabo, y como él dice constantemente cuando se le pregunta sobre su indulgencia: “Yo también fui inexperto”, acompañado de una fuerte y sonora carcajada.

Suele ser (las pocas veces en las que habla) sincero con quienes le rodean, y rara es la ocasión en la que miente fuera del campo de batalla. Pero es que incluso si estuviera hablando con un general enemigo, intentaría ser lo más ambiguo posible antes de recurrir a una mentira: hablar con paradojas (que al fin y al cabo, no son mentiras, técnicamente) o decorando tanto sus palabras que no fueran entendibles.

Amante de la filosofía y la lectura, disfruta mucho tomando una buena taza de té mientras lee algún tratado, normalmente los suyos propios, en completo silencio, buscando meditar constantemente todo aquello que entra por su cabeza, e intentando colocar así sus ideas ordenadas. Suele dedicar unos minutos al día a hacer esto, por la noche, con una vela como iluminación, dándose de tiempo lo mismo que tarde en consumirse la misma. Es un hábito que le permite reflexionar, y una vez finalizado ese tiempo, suele entrar en un estado de calma tan total y absoluto que es casi imposible romperlo. Su gran amor por la cultura le ha vuelto un gran poeta y un prolífico escritor de tratados en los cuales trata del virtuosismo y las formas de llevar a un reino a la victoria. Es el padre de una pequeña escuela de pensamiento económica basada en la meritocracia.

Su predilección por la filosofía se ve oscurecida, sin embargo, por su necesidad de aprender constantemente de táctica militar y aplicarla, siendo él mismo creador de técnicas tan oscuras y maquiavélicas contra emergidos que en caso de que algún día pudiera usarlas contra humanos, posiblemente, muchos acabarían muriendo de formas diabólicamente agonizantes. Una vez se sienta para dirigir cualquier tipo de operación militar, simplemente, se vuelve un monstruo. Su calma puede poner nervioso, su mirada hacia la tragedia que se genere delante de él muestra total indiferencia. No siente piedad por quienes luchan contra él, ni por quienes luchan con él, viéndolos como meras fichas en su tablero de Weiqi. Se preocupa porque no mueran, sí, pero si lo hacen… Ya no es su problema.

Pero tal vez el rasgo más característico de su persona y que más sorprende en primera instancia es su forma de asumir que ha perdido en un debate o en cualquier otro asunto. Si llega a quedarse sin palabras, en vez de mostrarse furioso, simplemente, sonríe, para luego estallar en carcajadas por un rato, sin importar el contexto o la seriedad del asunto. Si pierde en una discusión. Si le ganan en una partida de cualquier juego de mesa. Incluso si fuera derrotado en la más cruenta guerra, una vez su rival se dirigiera a él, eso haría, mostrando un buen humor absoluto y un conformismo también brutal.

Frugal a la hora de comer, austero para vivir y prefiriendo la discreción a los grandes lujos, este hombre es un claro ejemplo de cómo deberían actuar los grandes estrategas. Centrándose en el estudio completo y absoluto, Cao Cao es capaz de pasar días sin comer simplemente porque está demasiado ocupado dibujando un mapa e intentando que sea lo más preciso posible.

Aun así, lo más importante en él, lo que más firmemente refuerza su personalidad, es su sed de conocimiento. Su sed de saber de todos los temas, de mantenerse siempre buscando cómo ser virtuoso. Un camino que le ha llevado a viajar por todos los lugares que poseen escuelas de la magia o la filosofía.

Historia del personaje
Cao Cao es criado en una familia más o menos poderosa de hábiles generales cuya perspicacia les había vuelto imbatibles en el campo de batalla. Ni tan siquiera conoció a su madre, que murió en el parto. El pequeño Cao Cao fue pues, criado por un estricto padre y un todavía más severo tío que le quisieron volver desde su más tierna edad un gran maestro de la guerra. En ese momento, casi medio siglo antes de la caída de Valm, las cosas eran diferentes: el imperio estaba en construcción y las tropas de Walhart conquistaban a vías vertiginosas los territorios del norte: Chon’ Sin. Fue ahí donde el padre y el tío de Cao Cao fueron destinados, llevándolo con él en su adolescencia para que aprendiera las artes de la guerra en primera mano. Pudo ver en su más pura juventud cómo sus padres se enfrentaban a los generales de aquel antiguo reino, destruyéndolos por completo. Pero en esa tierna edad en la que la inocencia inundaba la mente de todo chaval, el pequeño Cao no pudo evitar enamorarse de esa cultura. A pesar de que cada ciudad que era conquistada por las tropas del emperador caía automáticamente pasto de las llamas, de alguna forma, Cao Cao consiguió obtener algunos manuscritos, que leía de forma discreta entre entrenamiento y entrenamiento militar. Hasta que su tío le descubrió.

Si algo tenía Cao, es que era increíblemente eficaz y obediente. Y es por eso que tomaba todas las lecciones con total atención. Y si en algo eran buenos los estrategas de su familia, era en el arte de la traición.

Su tío, en cuanto le vio cometiendo tal “falta ante el imperio”, decidió delatarle, informando al que era su padre. Pero el joven era inteligente, y lo dedujo él solo. Es por eso, que él mismo comenzó a espiar las conversaciones de ambos, y descubrió algo interesante: su tío le había dicho de entrar en la tienda de campaña del que era su hijo un día cualquiera, para interrumpirle y ver qué hacía. Esa sería la primera prueba de fuego que jamás sufriría Cao, y la superó, sin duda. Era su momento de ascender, y lo sabía.

Ya sabía utilizar en esa edad la magia de fuego. Y es por eso, que un día, mientras tío y sobrino estaban entrenando jugando en un tablero de ajedrez en el bosque, Cao fingió atacar a su tío con una potente llama de su grimorio. Pero solo fue humo. Literalmente, solo atacó lanzando una humareda. Y para ese momento, el hombre ya había salido huyendo, indignado, para llamar al padre del joven para delatarlo. Solo tuvo que hacer una cosa Cao Cao para disimularlo y poder salirse con las suyas. Una pequeña hoguera al lado en la que ató un trozo de pescado que ya se había traído para cocinarlo. Así, podría justificar el por qué había salido una humareda de ahí. Y en cuanto el padre vio esa extraña escena, Cao simplemente, en una mentira, explicó al mayor de los dos hermanos que él no había atacado a nadie, que solo estaba encendiendo esa hoguera para comer. Es decir, que su tío se había asustado con algo así. Y el temor no era algo permitido entre los generales de Valm. Fue degradado y enviado al sur, y con ese hombre fuera de lugar, el joven Cao Cao pudo seguir investigando la cultura de Chon’ Sin sin problema, mientras seguía estudiando el arte de la guerra por sus maestros.

Fue a los dieciocho que lideró su primera batalla contra un ejército real. Uno de los últimos bastiones de la resistencia de aquel país debía caer frente a las tropas imperiales. Y fue también la primera vez en la que sus conocimientos acumulados de ese país salvando poemas y obras clásicas del mismo de la forma más discreta que pudo. Porque resultó ser que gracias a ello pudo deducir las formas con las que se distribuirían los enemigos para resistir al ejército. Fue casi cuestión de suerte que hubiera conseguido saber que iban a actuar así. Pero gracias a lo que pudo conseguir anteriormente sobre el funcionamiento de los ejércitos rivales, pudo mover las tropas contrarrestando las de Chon’ Sin a la perfección. En unos pocos meses más de campaña, ese país cayó frente a Valm. El joven Cao Cao fue ascendido por sus acciones militares al rango de general, como su padre. Debería tener unos veinte años cuando finalizaron las campañas militares del norte.

Y francamente, una vez libre de las responsabilidades de la guerra y con el imperio casi extendiéndose por toda Valentia, Cao Cao pudo permitirse empezar a estudiar aquello que verdaderamente le gustaba: la cultura de Chon’Sin. Lo único que le había gustado de su trayectoria por el lugar. Bien era cierto que el arte de la guerra era algo que conocía perfectamente, pero no le agradaba tanto como el arte en sí. Es por eso que en cuanto estuvo libre de las responsabilidades militares, comenzó una carrera como diplomático y escritor.

Comenzó a acercarse más y más a las cortes que al campo de batalla. Y fue por su increíble ingenio que sus superiores le designaron de misión representar el inmenso imperio de Valm por el mundo, gracias a lo cual pudo descubrir todavía más de las diversas culturas de ese mundo en el que vivía. Pudo recopilar todavía más información, entrar en varias bibliotecas en las que obtuvo todavía más conocimiento militar y filosófico.

Pero fue también a esa edad que comenzó a horrorizarse con lo que veía. Que se dio cuenta de lo inútil que era la guerra en la que él mismo había colaborado al ver que cosas similares sucedían en todos los reinos: Ylisse contra Plegia. Nohr contra Hoshido. Y muchas otras tantas batallas que horrorizaron al estratega. La guerra se le volvió algo inhumano. Y es por eso mismo que comenzó a buscar preguntas: ¿por qué las guerras sucedían? ¿Cuál era la forma ética de declarar la guerra?

En su soledad, cuando no estaba trabajando, comenzó a escribir no solo poesía, también filosofía por sí solo. Filosofía política, por supuesto. Se le volvió por ello cada vez más interesante la economía, la forma de controlar las acciones humanas y manipularlas. Y comenzó a tener estudiantes de vuelta a Valm que leían sus enseñanzas. Con estos aprendices, y solicitando al imperio un pago por su trabajo al gobierno, se le permitió fundar una ciudad en la que pudiera poner en práctica todas sus teorías.

Y en esta ciudad estuvo hasta la actualidad. Una ciudad que poco a poco fue creciendo, creando grandes campos a su alrededor y hasta una biblioteca en la que Cao Cao dejó todos sus conocimientos guardados. Al estar cerca de un territorio montañoso, hasta se pudo crear una pequeña mina con la que la ciudad se volvió más o menos autosuficiente, construyendo alrededor de la misma hasta unas pequeñas murallas meramente defensivas.

Todo esto fue lo que mantuvo a Cao Cao ocupado hasta que el imperio cayó. La amenaza emergida destruyó y despedazó a Valm, y miles de personas murieron. Cao Cao vio horrorizado cómo miles de refugiados intentaban escapar de alguna forma, creando trincheras donde no se podía y encerrándose en pequeñas ciudades por años, incapaces de acabar con la amenaza emergida.

Su ciudad pudo mantenerse en pie más o menos gracias a un ingenioso sistema de defensa consistente en un relevo constante de las tropas y el engaño, con trampas guerrilleras más que choques directos. Y así se han mantenido los habitantes de esa pequeña ciudad hasta el día en el que Cao Cao vio que Valm no iba a resurgir.

Fue hace poco que tomó una decisión determinante: viajaría de nuevo por el continente, buscando ayuda para salvar ese muerto país. Y tal vez había llegado el momento de cambiar tras tanto tiempo la retórica de ese lugar que otrora pudo dominar el continente. Cao Cao, tras meses encerrado en una ciudad, decidió volver a explorar mundo…

Extras

*Su ciudad ha resistido varias veces asedios emergidos, y por ello, se la puede considerar un pequeño remanso de paz en medio del antiguo imperio de Valm. "Una gota de agua en un mar de llamas", lo llama él. En ella residen supervivientes de la matanza del imperio, principalmente antiguos campesinos y soldados que trabajaron a sus órdenes.


*Viaja por todo el mundo buscando apoyo para liberar los países todavía caídos de Valentia. Él cree en, como él lo llama: "Una Valentia para los valentianos". No con forma de economía-imperio, sino con cada país libre de poder actuar. Es por eso mismo que consideró hasta necesaria la disolución del imperio de Valm en su momento.


*Es creyente de dioses, sí. Bien es cierto que respeta a una "entidad superior", pero no cree que esta sea ni Naga, ni Mila, ni Grima, ni Duma.


*Es un gran poeta, cuyas obras están recopiladas en libros que antiguamente se encontraban hasta en las grandes bibliotecas de Valm.


*Lleva una espada, pero es puramente decorativa: no la utiliza para otra cosa que no sea imponer respeto.
*A pesar de lo que puede parecer, este hombre versado en las artes de la guerra y la política sí que ha tenido algún encuentro amoroso en su vida. Pero no suele hablar de ellos.

Procedencia
Cao Cao - Dynasty Warriors
Spoiler:
Support :
None.

Experiencia :
The Puppet Master [Cao Cao ID] Jm5byz1

Gold :
41


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Mensaje por Eliwood el Vie Jul 19, 2019 1:35 pm

Ficha suspendida (sin revisión aún) pues la IP tiene ya 2 cuentas, una de las cuales sostiene apenas el mínimo de actividad.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
espada de acero [5]
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Support :
Marth The Puppet Master [Cao Cao ID] Iwzg0SR
Lyndis The Puppet Master [Cao Cao ID] JEIjc1v
Nils The Puppet Master [Cao Cao ID] JEIjc1v
Izaya The Puppet Master [Cao Cao ID] JEIjc1v

Especialización :
The Puppet Master [Cao Cao ID] Espada%202

Experiencia :
The Puppet Master [Cao Cao ID] Iu4Yxy1

Gold :
91


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