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[Social] ¡Que el ritmo no pare! [Priv. Mallory, Valkoinen]

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Mensaje por Valkoinen el Miér Jul 17, 2019 3:11 pm

El número de emergidos en Begnion había aumentado de sobremanera y era prácticamente imposible acceder a Daein atravesando Begnion. Es por eso que Valkoinen optó a viajar por vía marítima hasta llegar a la costa de Daein. Su misión allí consistía precisamente en eliminar a los emergidos de Begnion. Aunque antes de pasar a la acción, quería recopilar información de todos los campamentos emergidos cercanos a Daein. Pero para ello tenía que buscar una posada económica y agradable donde poder alojarse y que sirviese como base de operaciones. No obstante, era su primera vez por esas tierras si no contaba las veces que pasó por la costa en barco durante su época pirata e iba bastante perdido.

Siguiendo las indicaciones de diferentes personas, encontró un poblado ubicado al pie de las montañas, cerca del límite con Begnion. Era el lugar ideal donde hospedarse. Fue un duro viaje considerando las adversidades climáticas, pues Valkoinen tuvo que cruzar casi todo Daein de oeste a este bordeando las grandísimas montañas nevadas que delimitaban al país con Begnion. Hacía mucho frío y en algunas ocasiones recordaba por todo lo que pasó en Mitgard. Él no había nacido para vivir al norte. Ni con su túnica hecha de piel de lobo conseguía entrar en calor. Tan sólo lo lograba al entrar a edificios con calefacción, haciendo ejercicio o emborrachándose, aunque ésta última lo que verdaderamente hacía era no sentir el frío, pudiéndole pasar factura.

La misma tarde que llegó al pueblo se encontró con una inesperada sorpresa. Todo se veía muy animado e incluso tenían varios tenderetes abiertos. Como no era algo muy habitual tener tanta actividad en los poblados alejados de la capital, el joven viajero preguntó a una pareja sobre todo aquello. Al parecer estaban celebrando el aniversario de cuando el pueblo fue construido y la gente lo estaba festejando.

Había muchas personas paseando por las calles y aprovechando para comprar comida, ropa y otros utensilios que estaban en oferta. Valkoinen se acercaba a las tiendas de ropa para ver si encontraba algo que abrigase mejor que su túnica, pero se detuvo al escuchar el grito de un señor. No tardó mucho en averiguar el motivo del grito, pues un joven que iba encapuchado corría sin parar con una bolsita de cuero en sus manos. De una forma muy hábil, empezó a trepar la pared de una casa y a darse a la fuga.

Presenciar aquel robo le recordó su pasado y aunque en aquellas circunstancias no solía actuar, esta vez lo hizo. Salió corriendo por las calles siguiendo al ladrón en silencio hasta que el ladrón paró de correr. Se habían alejado bastante de la zona comercial, llegando a quedarse completamente solos. Valkoinen se quedó mirando como bajaba el chico y cuando vio la oportunidad se puso detrás de él y le sujetó del cuello con su brazo.

Da igual en las condiciones de vida que estés, no debes robar. Este minúsculo robo puede estar repercutiendo en otro lugar ahora mismo, ¿lo sabías? —si quería ganarse la vida debía trabajar y eso era algo que aprendió gracias a su reina. Tomó la bolsa con el dinero y se la guardó—. Te libras porque yo no soy quien para juzgarte, pero si te vuelvo a ver robando puede que la cosa cambie —después lo soltó y volvió a ir hacia el centro del pueblo para devolver el dinero. Pero tuvo la mala suerte de encontrarse con unos soldados que seguían buscando al ladrón y éstos detuvieron a Valkoinen.

¡Oye tú, quítate la capucha y levanta las manos! —sin hacer ningún movimiento sospechoso, hizo lo que le pidieron, levantó las manos al mismo tiempo que se quitaba la capucha. — Si buscáis el dinero lo he guardado en el bolsillo derecho de mi túnica.

¡Silencio! —uno de los soldados empezó a hurgar donde el viajero les había dicho y lo encontró. Acto seguido, todos los demás, rodearon al joven apuntándolo con lanzas—. Ya te hemos pillado, ladrón. Ahora nos acompañarás.

No soy el ladrón, he ido detrás de él y después de pillarlo iba a devolver el dinero —el soldado le miró con cara de incredulidad y se rió. — No busques escusas, te hemos pillado y ahora quieres escaquearte. Y las pintas que llevas encuadran a la perfección con la descrpición del señor.

¿Y qué ganaba yo volviendo al mismo sitio? ¿Ser atrapado? De ser el ladrón habría seguido corriendo hasta desaparecer. Pregúntale al dueño del dinero para comprobarlo.

El soldado seguía negando su inocencia y no paraba de decirle que se callase. Al final terminaron discutiendo oralmente en la entrada a la calle principal, donde estaba el mercadillo. Aquello provocó que mucha gente se acercase para ver que sucedía.
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Mensaje por Mallory el Sáb Ago 24, 2019 10:19 pm

Su marcha a Nevassa era sin duda una de las mayores travesías que emprendió en su corta vida. Entre sus hazañas podría encontrarse un viaje que hizo junto a su padre hacia las fronteras de Begnion, antes que la alerta de campamentos de emergidos les hicieran volver hacia zonas más seguras. Aquella ocasión lo había acompañado para poder conseguir brotes de cultivos, y aunque la colecta fue modesta y apresurada, fue suficientemente buena como para que los cosechas sostuvieran su hambre durante el invierno incluso. ¡Eso sí, no quería volver a comer pan de lino al menos hasta que fuera eso o morir…! Aunque, ¿Qué era precisamente lo que la traía hasta ese pueblo ahora…? Si bien la búsqueda de una oportunidad y mucho conocimiento con ella, habría estado de más aclarar que su ligero desvió hacia ese lugar fue condicionado por el son de la música que se apreciaba aun por senderos lejanos. ¡Además, era de noche! No podía seguir caminando entre la incertidumbre de la oscuridad, sin duda peligroso.

-E incluso podría comer algo fresco…- Deliberaba en sus pensamientos con una sonrisa difícil de disimular en su rostro, porque cuando uno era consciente de que estaba haciendo una parada hacia una meta autopropuesta, lo mejor era convencerse de que no se perdía al tiempo, ni era en vano. ¡Y el exquisito aroma de la comida que empezó a asomarse cerca de su nariz le dio toda la razón, ni que decir el sonido de las guitarras llegando a sus oídos y atándose a sus pies! Ah, no tenía idea de qué clase de celebración era la que llevaba el pueblo, pero el ambiente festivo y las buenas vibras que se podían percibir en todos los presentes le daban razones para sumarse. Por supuesto que las cosas podían cambiar…

Mientras Mallory disfrutaba de las luces de las lámparas decoradas con colores, y las divertidas iluminaciones que algunas de estas causaban, algo llamo su atención. No era una novedad, pero sin duda no dejaba de ser una pena que durante eventos así algunos pudieran aprovecharse de la distracción de otros. Ya le había tocado ser víctima en una ocasión de mas niña, así como creía por un instante que lo estaba siendo un anciano a unos cuantos metros suyos. No obstante, mantenía la esperanza de estarse equivocando. Su sonrisa se borro rápidamente en un gesto serio, mientras esquivaba personas, asomándose con mayor apuro de llegar a destino. ¡Es que mantenía la esperanza de estar malinterpretando todo! -¡Quizás solo he visto mal!- Es lo que su cabeza repetía, como si fuera un hechizo que se hiciera realidad. Pero no. Su gesto quedo congelado un segundo, mientras veía como aquel hombre colocaba una daga bajo el cuello del pobre anciano, con una amenaza que no logro oír.

-¡DETENGASE!- Chillo, haciendo que la escena alrededor se detuviera por unos instantes. El ladrón, el anciano, y otros tantos que llegaron a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Mallory quedaría petrificada unos segundos, hasta que logro articular unas palabras mas. -¡No lo haga!- Pidió de nuevo, alarmada. No obstante y a pesar de que muchos podrían cuestionar la elocuencia de Mallory en momentos tan críticos, el ladrón simplemente termino empujando al anciano, mientras cargaba su botín y se daba a la fuga. ¡Algo bueno salió de ello! Pronto Mallory se acercaría rápidamente hacia el anciano, solo para revisar como estaba, junto a otro transeúntes también acongojados por la situación.

-¡Abuelito! ¿Se encuentra bien?- Fue lo primero que pregunto, procurando ayudarle con cuidado a que se pusiera de pie.
-¡Ah, mi dinero, que lo detengan, detenlo!¡DETENLO!- Grito, lo suficientemente recuperado como para poder darle una sacudida a uno de los brazos de Mallory que solo asentía rápidamente, algo asustada. -¡S-si!- Le respondió, temblando por la fuerza del anciano, antes de ponerse de pie y echarse a correr hacia donde creyó ver el ladrón. ¡Definitivamente era difícil entre tantas personas, y todas amontonadas, pero no estaba dispuesta a volver por esa calle sin haber dado su mejor esfuerzo!  Aunque por supuesto, de venir caminando tanto, tener que correr buscando a alguien que no encontraba, era un esfuerzo que no estaba muy preparada para dar.

-¡Ah, que desgracia, no lo encuentro maldito infeliz!- Se quejo sosteniéndose de las rodillas cuando finalmente dio un alto. Uno con tanta suerte como para oír otro pequeño tumulto, algo que quiso curiosear. ¿Podría ser que el ladrón había sido capturado? Mallory aun tratando de recuperar su aliento se acerco, solo para ver que…

-¡Pero ese no es el ladrón!- Exclamo Mallory angustiada. Un comentario tan lleno de indignación y cansancio, que hasta los soldados repararon sobre ella.

-¡Como que no!- Reclamaron con un tono bastante intimidante. Mallory los miro, extrañada.

-¡El ladrón tenia cabello rubio, largo! ¡Él no es el ladrón!- Volvió a decirlo, convencida. Y estaba tan segura de lo dicho, que hasta se atrevió a pararse un poco más digna frente al guardia. Era una injusticia lo que le había sucedido al anciano, pero definitivamente no era mejor que por solucionar el asunto se llevaran a un inocente al calabozo.

-¿Estas segura de lo que dices?- Pregunto uno de los guardias acercándosele.

-¡Completamente señor, no es el ladrón, están cometiendo un error!- Dijo. Aunque antes de que la conversación siguiera, tenía una de las manos del guardia sobre su hombro, obligándola a dar un paso al frente y de pronto, sintiendo como juntaban sus muñecas sobre su espalda. -¿Qué…?-

-¡Marche al calabozo también, por alborotadora!- Exclamo uno de los guardias, haciendo caminar a Mallory que no se quejaba, aunque tenia un gesto totalmente desencajado entre la sorpresa y el terror que la dejaban muda. ¿Y ahora que?
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