Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Narrador el Lun Jun 10, 2019 6:10 pm

COMBATE FINAL POR TÍTULO LORD OF THE ARENA
Pelleas vs Sindri

Las peleas constaran de temas un de 4 post por luchador (8 respuestas), donde se considera el primer turno introductorio, el segundo y tercer turno de combate. Tras el tercer turno, entrará una cuenta Narrador a ayudarles a definir quién debería ganar, realizará un calculo del "potencial" de ambos personajes en el combate sumado al resultado de un dado aleatorio para meter un poco de azar y diversión, ganando quien logre tener el número más alto. De este modo, influenciará qué tan fuerte sea su personaje o qué tan bien equipado esté, pero la suerte también tendrá su influencia.

El calculo será el siguiente:
arma utilizada + progreso del pj + dado d4

Arma utilizada: valor del 1 al 4, siendo 1 bronce y 4 arma legendaria.
Progreso del pj: valor del 0 al 3, segun la cantidad de barras de experiencia completadas por el pj.

Definido así cual será el ganador, en el último turno se rolea ese desenlace.
Support :
None.

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Jm5byz1

Gold :
5421


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Pelleas el Jue Jun 13, 2019 6:09 pm

El combate final del torneo se disputaría entre dos magos oscuros. Cierta clériga que le visitaba esos días a raíz de su condición actual se lo había hecho saber, información completamente nueva para el príncipe en su momento, mas muy bienvenida. Hasta ese punto había perseverado en veces tan nervioso de afrontar por nombre la próxima prueba, en veces tan absorto en sí mismo y en sus motivos, que había visto muy poco de la tablilla de participantes. Rara vez había sabido qué clase de oponente venía. Ahora, tal conocimiento no sólo había sido razonablemente necesario, sino también grato. Para quien procedía de un reino en que se valoraba de forma tan directa la destreza física de un guerrero y se dejaban tan de lado las artes mágicas, quien aún deseaba fervientemente poder mostrar su valía llevando resultados satisfactorios consigo, era un desarrollo sumamente interesante. Dos hechiceros podrían ser ya considerados entre los más poderosos combatientes de su época.

Él mismo había llegado así de lejos. Había sido un arduo camino, le había costado caro precio en formas que no habría previsto, pero había llegado. Y no paraba de preguntarse qué clase de respuesta, qué palabras contendría para él la próxima comunicación que le llegase de Daein. ¿Estaría su Majestad siquiera prestando atención…? Oh, pero sería tiempo antes de que cualquier carta llegara, si acaso la última suya hubiera sido recibida todavía.

Entre tanto, serena la mente y quieto el corazón. Quedaba todavía un oponente al que vencer. Sólo un desafío más. Pelleas había esperado con verdadera atención a oír el nombre esta vez, mas el suyo había sido el que llamaron primero. Siguiendo la forma de proceder que correspondía salió antes a la arena, en un paso cuidadoso y lento que remecía poco los bajos de su túnica de hechicero. Bajo el cielo encapotado, gris, pero aún diurno, quedaba forzado a llevar una pieza que protegiese sus ojos; sin haberse recuperado del percance sufrido antes de su último combate estos le eran inútiles, incluso bajo una luminosidad atenuada como aquella. Y en esa ocasión, su método de escudarlos ya no era la capucha de una capa, sino una pieza mejor preparada, un decorativo de procedencia plegiana a base del cráneo blanco de una cabra, con la cornamenta casi perfectamente intacta curvada contra los cabellos ondulados del príncipe. Su andar fue medido y cauteloso, avanzando en línea recta la distancia que le pareció suficiente en aquel enorme espacio, si bien había quedado lejos de alcanzar el centro. Sin ver, no movía la cabeza en ninguna dirección particular, mas esperaba oír la voz del presentador otra vez. Al fin, esta anunció al contrincante.

- ¿Sindri? Debe ser… - Pelleas se murmuró enseguida, sorprendido. Había anticipado oír un nombre que reconociera, el de algún hechicero o sacerdote de renombre en el imperio de Nohr o de Plegia, mas no un nombre familiar de tanto tiempo atrás. Sólo había tomado un momento para que oírlo le llevara el recuerdo entero a la mente, el de las cúspides nevadas de Ilia, la biblioteca, su encargado que había resultado ser otro arcano, el breve tiempo pasado allí. Cuando salió del ensimismamiento de recordar, ya oía a su contrincante acercarse; o quizás lo presentía, confundiendo una impresión con la otra. Las posibilidades de que fuera otro Sindri, de la misma procedencia, eran verdaderamente ínfimas.

Pelleas dio otro paso adelante, sin levantar mucho la cabeza, mas deseando hacerse oír mejor. - ¿Es usted, Sindri de la biblioteca de Ilia? Había oído que la biblioteca-- más bien, Ilia en sí… bueno… mi pésame por lo que ha sucedido. - Comenzó con torpeza. Oído lo oído sobre el estado de ese reino, era sorpresivo toparse con un habitante a salvo, mas dejó eso de lado con rapidez. No era lo importante, a fin de cuentas. Alzó una mano al cráneo que acomodado firmemente sobre su cabeza cubría todo sobre la altura de la nariz, casi que haciendo el gesto de apartarlo, mas deteniéndose a sí mismo. - No presumo que me recuerde, yo… tampoco es que pueda mostrar mi rostro ahora mismo… y ha pasado mucho tiempo… pero considero de buena fortuna encontrarle aquí. Poder presenciar su magia, que sin dudas habrá crecido maravillosamente. -

Spoiler:
Usaré un tomo de Nosferatu, of course.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Nosferatu [5]
Báculo de heal [2]
tomo de Worm [1]
Gema Opaca
Escrito Mítico
Tomo de Worm [8]

Support :
Judal [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] OaIUyNL
Virion [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Yuuko [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Aran [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] LPF2zQh

Gold :
1014


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Sindri el Jue Jun 20, 2019 7:30 pm

Bueno… ¡Creo que no me ha quedado mal! – exclamó satisfecho el Hechicero mientras limpiaba de tinta la pluma antes de dejarla cuidadosamente en su bolsillo. No tenía mucho tiempo para regodearse en un trabajo bien hecho, por lo que se contentó con observar los reflejos de la tinta todavía húmeda a la luz del fuego. Lo que una vez fue un amasijo de papeles, papiros y documentos escritos en parches de algo demasiado peludo para estar hecho de celulosa había pasado a ser una ordenada masa de papeles que esperaba con ansias ser encuadernada. Papel de buena calidad, todo sea dicho de paso, decorado con la caligrafía de alguien que se había pasado años y años copiando página tras página de libros. Cada combate del torneo documentado de forma detallada… o al menos tan detallada como te permite una visión desde las gradas con gente gritando por doquier. Pero la vida del investigador tenía esos altos y bajos, por lo que tampoco se iba a quejar ahora que casi le habían tirado una bebida por la cabeza. Incluso había dejado el espacio para hacer una letra capitular al principio de cada combate… que seguramente quedaría así durante mucho, mucho, mucho tiempo. Hacer ese tipo de letras era un gasto inmenso de tiempo, recursos y, lo peor de todo, esfuerzo. Pero era lo que se esperaba, así que tampoco tenía mucho que opinar.

Faltaba el último capítulo todavía, eso sí. La Final del torneo de Regna Ferox. Una final que estaba a punto de disputarse… y él era uno de los participantes. Uno de los dos finalistas que se disputaban el título de vencedor. No es que le fuera difícil imaginárselo, el Hechicero había tenido tiempo a interiorizar su situación actual, pero había algo que le decía que la final no estaba reservada usualmente para investigadores y eruditos exactamente. Es decir, nadie nunca oyó que la final de un torneo fuera entre el Jefe del Gremio de los Escribas y el Primer Alquimista de la capital, ¿cierto? No pudo evitar reír quedamente tras imaginarse a dos septuagenarios lanzándose libros y papeles a la cabeza. Una final de un torneo debe ser un acontecimiento especial e inolvidable y tal batalla seguramente cumplía ambos requisitos, por lo que quizá tampoco estaba tan lejos de la realidad.

Suspiró sonoramente mientras miraba a la antorcha más cercana, la única fuente de luz en aquel conocido túnel. Pronto comenzaría el combate y acabarían sus peripecias por Regna Ferox. Una lástima, la verdad, lo había pasado en grande combatiendo y aprendiendo en la arena de esta ciudad, mas… ¿Qué se suponía que podía hacer él en aquella urbe? Pronto el torneo no sería más que un recuerdo pasajero y la gente volvería a su rutina. Y si había algo que el Hechicero no tenía era exactamente eso, rutina. Tras este combate sopesaría sus opciones y elegiría un rumbo, quizá premeditado, quizá al azar. Tal vez se informase sobre acontecimientos interesantes en algún país de Akaneia. Tal vez se subiría al primer convoy que saliera de Regna Ferox sin preguntar siquiera a donde va. Opciones, opciones, tantas opciones. Realmente no estaba vinculado a nada, podía hacer lo que más quisiera cuando le apeteciera. Pero un ruido escandaloso le notificó que tenía otras cosas de las que ocuparse en aquellos momentos.

El portón que separaba el túnel de la arena estaba abriéndose y, a diferencia de otros días, no entró ningún rayo de sol. Esta vez el Hechicero no se hizo de esperar y salió del túnel con un paso alegre y confiado, como el de alguien que entraba en una taberna donde había alguien que le debía dinero. Un cielo encapotado se cernía sobre él, un día gris donde los hubiera. Parecía incluso que podría llover, pero al parecer ni siquiera eso había disuadido al público de la arena de Regna Ferox, que no había dejado un solo espacio en las gradas sin ocupar. Un día oscuro y casi sin sol. Sombras que ocultan la luz. Un augurio. En cualquier otro momento, Sindri hubiera pensado que la naturaleza le hacía un guiño a él y sólo a él… pero en aquellos momentos no estaba tan seguro.

Con todos ustedes, damas y caballeros… ¡Sindri, el charlatán que ha tenido mucha suerte!

Un rugido de risas y carcajadas inundó el coliseo de Regna Ferox tan pronto como acabó la presentación del Hechicero, desatándose como una ola de buen humor a lo ancho del edificio. Y, como si la cosa no fuera con él, se dedicó a saludar con la mano ahora una grada, ahora la otra luciendo una enorme y bienintencionada sonrisa. Sí, había sido el título que le había dado Eugeo de Altea y, a opinión de muchos, un epíteto bastante ridículo y nada favorable. Pero, en opinión de Sindri, la Suerte era también algo importante en la vida y, además, era el parámetro que influenciaba la precisión de tus ataques, la evasión y la capacidad del enemigo de lograr golpes críticos. ¿Quién no quería un poco de suerte de su lado? Y, bueno, el Hechicero también consideraba que habiendo llegado tan lejos necesitaba al menos algún tipo de título o de complemento a su nombre. Aunque seguía pensando que era sólo Sindri, el público no había venido a ver a sólo Sindri. Así pues, Sindri el charlatán con suerte siguió caminando hacia el centro de la arena donde le esperaba su contrincante.

¡Y menudo contrincante que era!

Sindri de la Biblioteca de Ilia… hacía mucho tiempo que nadie me llamaba así. Quizá porque, como usted bien apunta, Ilia cayó ante los Emergidos. Y porque la Gran Biblioteca de Ilia no es más que un mausoleo dedicado al silencio hoy por hoy. – mencionó prístinamente el muchacho mientras simulaba estar perdido en pensamientos mirando al cielo distraídamente – Oh, recibíamos cada día regentes y dignatarios de países distantes en Gran Biblioteca de Ilia, especialmente Magos Arcanos, por lo que no puedo decir que me acuerde bien, bien… ¡Qué memoria la mía! – canturreó juguetonamente mientras le dedicaba un guiño de complicidad. Claro que no había olvidado al Príncipe Pelleas de Daein que una noche apareció en la mayor biblioteca de Elibe y se presentó de manera indirecta como Mago Arcano. No creyó en ningún momento que volvería encontrar al heredero del trono de Daein… y jamás de los jamases hubiera imaginado que, de hacerlo, sería en la final del torneo de Regna Ferox. Cosas de la vida, ¿no? Tiene que haber sorpresas o pierde el lustre con facilidad.

Y… menudo casco que lleva usted ahí. ¿Es de verdad? Quiero decir, ¿Es un cráneo de macho cabrío de veras? – comentó tras silbar brevemente. Si bien Sindri se había vestido de gala y había puesto todo el cuidado del mundo en pulir todas sus joyas, y en especial, los rubíes para deslumbrar el escenario, no podía negar que aquel complemento era sensacional. Dudaba, eso sí, que el Príncipe Pelleas pudiera ver mucho con aquello en la cabeza pero, eh, “para presumir hay que sufrir”¡Oh! ¡Antes que se me olvide! ¡Permítame felicitarle por su combate contra el Príncipe Xander! Su manera de combatir contra esa espada mágica oscura fue completa y totalmente sublime. ¡Me encantó esa batalla! Yo le estuve animando todo el rato desde las gradas, no sé si usted me oyó… – obviamente que animaría a un compañero Mago Arcano… más que nada su profesión vital le empujaba a ello. Claro que los Magos Arcanos se llevaban mal entre ellos, era una ley no escrita de su rama de magia, pero una de las pocas cosas que podía unirlos durante unos momentos es cuando el prestigio de su oficio estaba en juego – Por muy oscura que fuera aquella espada, nada puede superar la verdadera Magia Arcana, ¿no cree? – pálidas imitaciones. Pero si un objeto debía imitar algunas de las ramas de magia, su mejor opción era imitar a los Poderes Arcanos.

Inspiró y expiró entonces mientras se aserenaba. Con cuidado, el Hechicero sacó de su zurrón un tomo ya conocido por él, por su contrincante y por el público: un Tomo de Nosferatu, el mismo que el Príncipe de Daein utilizó en el combate de semifinales contra la Laguz. No pudo evitar sonreír con expectación mal contenida, esta final sería entre dos Magos Arcanos de alto orden y, si volvía a repetir arma, ambos tendrían los mismos catalizadores. ¡Cuánto podría aprender de la Magia Arcana que enseñaban en Daein! Qué decía Daein, ¡En Tellius! Casi no podía esperar que comenzase el combate – ¿Qué me dice? ¿Teñimos de sombras la Arena de Regna Ferox? ¿Les damos una buena función a nuestro querido público? – mientras decía eso, abrió diestramente el libro de conjuros y se lo reposó en el antebrazo izquierdo, dejando su brazo derecho libre y con facilidad de movimientos – Gane quién gane, ganará la Oscuridad. ¿No le parece maravilloso? – exclamó entusiasmado. Al fin y al cabo, el primer lugar del torneo corresponderá a un practicante de la Magia Arcana. Y el segundo también. ¡Magnífico! ¡Magnífico! ¡Regna Ferox sería testigo del poder y la grandeza de la Magia Arcana!

Spoiler:
Empleo en este combate mi Tomo de Nosferatu.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [3]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Tomo de Worm [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]

Support :
Lyndis [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Khigu [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Hrist [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] R5AMTTX

Gold :
3094


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Pelleas el Vie Jun 28, 2019 1:50 am

Para su alivio y mayor satisfacción, le quedaba prontamente confirmado que el hombre al que enfrentaba era, en efecto, el bibliotecario que recordaba. Aunque, por otro lado, era poco versado en el lenguaje de la ironía y por prolongados momentos no terminó de comprender si este le recordaba a él o no, demasiado intranquilo como para captar una broma donde no estuviera totalmente seguro de ella, en especial sin vista del guiño con que el otro la acentuaba. Dejó que la familiaridad y soltura con que continuaba hablándole terminaran de convencerlo. Había quedado plasmado en su diario personal, en aquel momento de su viaje, algo sobre la excéntrica pero interesante habla de ese hombre, mas la nota hacía escasa justicia a la realidad. Oírle a cuenta nueva no tardó en poner en sus labios una sonrisa calma; única parte visible de su expresión, claro, pues el cráneo alargado dejaba a la vista tan sólo la mitad inferior de sus facciones a la vez que algo de cabello. Todo ciertamente le sonaba a que el ahora ex-bibliotecario se hallaba en buena salud.

En cuanto a él, hasta conseguía reír un poco a sus comentarios. - Un casco no serviría de mucho en este combate en particular, me parece. - Comenzó por responder de buena gana. Cascos y armaduras, o más bien materia física en general, no impedían normalmente a la magia oscura. Aquella era también una característica a tener en un cuenta, en un enfrentamiento contra otro de sus usuarios. Sin consciencia real de cómo era aquella simple satisfacción la que reemplazaba los nervios que normalmente precederían al evento principal, Pelleas resolvió resistirse de preguntar qué había ocurrido con la biblioteca en sí y todos sus valuables, y tan sólo centrarse en el momento actual. Las circunstancias de aquel reencuentro. Se inclinó profundamente para agradecer los halagos del otro, referentes a uno de sus combates previos.

- Le agradezco mucho. Siendo sincero, tuve suerte; aún siendo una espada, nunca hallé algo que contuviese tanta magia, ni tan… ¿pura, diría? Ni siquiera un tomo de alto orden. Es extraño, pero le aseguro que lo era. - No se contuvo de comentar abiertamente. Eran dos eruditos y un tema de interés, después de todo. No sería propio de su persona ocultar tan provechosa información. Tras una pausa, inclusive agregó, algo cabizbajo al casi que estar pensando en voz alta: - No me molesta que lo sepa… lo que empleé contra ella fue Venganza. Es precisamente un hechicero quien más conoce cómo hiere la oscuridad, quien más se ha familiarizado con su sensación, ¿no es así? Aposté todo a que el príncipe Xander pudiese sufrir esa magia un poco menos que yo. Justamente porque esa espada contenía tanto poder, es que pudo resultar de esa forma. Desde luego, intentar algo así contra alguien como usted sería… terrible. - Dijo, enteramente honesto. Algo le impulsaba a exponer ante Sindri sus capacidades, sus métodos, que para otro hechicero habrían de resultar familiares. Aquel conocimiento mutuo haría del combate más difícil aún, como también más interesante, para quien aún ansiaba atestiguar más facetas de lo arcano. De allí que, pese a todo, sonase más complacido que temeroso. - Anticipo un combate aún más difícil. No contenga nada, le pido. Enséñeme la verdadera magia. -

Para tal propósito, teñir de sombras toda la arena sonaba bien. Reafirmar el poderío de la doctrina que ambos practicaban sonaba aún mejor. Su respuesta se hizo esperar sólo el intervalo que le tomó preparar el libro sobre el brazo en similar modo al de su contrincante, dedos apoyados en la tapa, rostro vuelto hacia esta como si pudiese verla. Sentía reaccionar a lo que había del otro lado, en algún sitio de la oscuridad tras sus párpados constantemente cerrados. - Así nos lo parece. Será un placer. - Dijo. Entonces su mano pasó sobre la superficie del tomo, y donde la palma o los dígitos se separaban de este, alzó los primeros vestigios de oscuridad. Sus palabras pasaron a ser tan sólo encantamientos entonados en voz alta, llamando a superficie a más de aquella energía, que manó continuamente del libro. Alzando un tanto más la mano le permitió esparcirse, hincharse, crecer a su alrededor. Continuó llamándola y guiándola a invadir el espacio que deseara hasta que la liviana negrura dio la impresión de estarse tragando la mortecina luminosidad del ambiente, esparciendo paulatinamente una noche artificial en el lugar.

Sólo se sintió a gusto cuando todo lo que sentía a su alrededor, todo lo que oía vibrando contra los oídos era su oscuridad, que cobijando en su centro a su invocador se había alzado en buena parte de su lado de la arena. Aún así, aún bajo tal sombra, mantenía los ojos cerrados dentro del cráneo que los tapaba; tampoco se movía, a sabiendas que desplazarse a tientas no sería provechoso, mas estaba seguro ya de que no le hacía falta. Teniendo aquel volumen de magia a su alrededor, finalmente sus palabras se hicieron las de conjuros agresivos, y la negrura se levantó como una suerte de espesa ola, un manto enorme que se lanzó sobre el otro mago, buscando envolverlo por completo.

Spoiler:
dsgsdf quería ser más ágil y contestarlo antes, pero fue una semana imposible! D:
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Nosferatu [5]
Báculo de heal [2]
tomo de Worm [1]
Gema Opaca
Escrito Mítico
Tomo de Worm [8]

Support :
Judal [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] OaIUyNL
Virion [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Yuuko [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Aran [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] LPF2zQh

Gold :
1014


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Sindri el Vie Jul 05, 2019 7:00 pm

Serviría para vestir a la moda. ¿Acaso no es razón suficiente para hacer algo? – comentó con voz cómplice el Hechicero mientras se acicalaba un poco la capa tirando de ella con la mano libre para eliminar todas las arrugas posibles. Por lo que a él respectaba, la ropa con la que uno vestía era la expresión del ser, expresión que no debía ser coartada de ninguna de las maneras. Esta manera de pensar hacía especialmente patente que el muchacho nunca había pasado hambre ni había tenido que vestirse con harapos – Quizá un casco no le sirva de mucho en esta batalla, pero tampoco le impide, ¿verdad? Cada uno lo suyo. Yo sólo tenía curiosidad por saber si era un cráneo de verdad o no… – mencionó con un pequeño mohín. Bien sabía que los hechiceros de Plegia tenían unos gustos algo estrafalarios, pero no sabía hasta qué punto se habían extendido sus costumbres por Akaneia. Sindri no podía permitir que la ola de la haute couture lo dejase atrás y si se ponía de moda llevar cráneos en la cabeza… entonces más le valía ir a buscar a la casquería más cercana y pedir algún tipo de asesoramiento.

Por alguna razón los reinos no se han estado de nada para enviar a caballeros con espadas mágicas, ¿eh? Siempre espadas. No sé por qué siempre espadas. ¿Quizá porque cuando forjan una espada mágica regalan una vaina bonita? Así como una promoción dos por uno. – bromeó el muchacho de buen humor, casi como si estuviera en un escenario contando chistes para hacer el ambiente más agradable. Aunque un punto de razón tenía, ¿Alguien conocía de alguna lanza legendaria con algún tipo de bolsita o tela protectora que fuera agradable a la vista? ¿O algún hacha con algo por el estilo? Que Sindri recordara, los caballeros ni siquiera llevaban esas armas ellos mismos, para algo existían las alforjas del corcel y las espaldas de los escuderos – Tiene sentido, la verdad, hace falta toda una vida de estudio y entrenamiento para emplear la taumaturgia, pero tal conocimiento también te prepara para defenderte de ataques basados en la magia. – era el mismo principio en el que había basado el ataque final de sus dos primeros combates en la Arena, pero con una diferencia muy importante. Una cosa era teorizar que tu propia magia te dañaría menos a ti que a tu rival, algo bastante fácil de calcular al conocer bien de lo que eres capaz y de lo que no. Otra cosa muy distinta es asumir lo mismo de una magia completamente desconocida y que no has tenido tiempo de analizar. El Príncipe de Daein tenía que ser o muy valiente o muy rápido analizando energías mágicas para atreverse a hacer eso… – Las espadas mágicas son objetos dignos de estudio, creo yo. Pero dudo mucho que sus propietarios estén dispuestos a que otros las analicen… – y entonces suspiró con la pena de un investigador que dejaba una tarea incompleta. No creía factible poder acercarse a alguien y decirle como quién no quiere la cosa que te prestara uno de los objetos más raros del mundo para realizar experimentos con él y que “ya se lo devolverás, ya”.

Ante el halago de su contrincante, Sindri no pudo sino poner los brazos en jarras. Pero como sólo tenía uno libre, se tuvo que conformar con una jarra con un asa rota – ¿Más difícil que contra una espada mágica de oscuridad? ¿Contra una magia mayor que “los tomos de alto orden? Creo que piensa un poquito demasiado bien de mí. No me quejo. ¡No me quejo! – y soltó una pequeña risa que mostraba el buen humor que gastaba. Realmente se sentía relajado ahí. En su salsa, como quién dice. Nada de espadas, hachas o cosas que pudieran cortarle o destrozarle su perfectamente acicalada y planchada ropa. Taumaturgia que podía desgarrarte tu propia alma o esencia del ser con la misma facilidad que un cuchillo caliente cortaba mantequilla, sí. Pero era algo conocido. Algo para lo que había sido entrenado. Aquello era un duelo entre hechiceros, un duelo entre magos si lo veíamos desde una óptica más alejada. Era la diferencia entre meter la mano en un barril de pececitos que no sabías si te iban a morder o no y meterla en un estanque lleno de caimanes que has alimentado desde crías.

Después de usted, milord. – dijo cortésmente haciendo una pronunciada reverencia y permitiendo a la persona que lo superaba en rango. Pero no todo era meras prerrogativas establecidas por el inamovible protocolo que vinculaba a la alta sociedad, Sindri no podía negar tener curiosidad por ver como otro Mago Arcano moldeaba los Poderes Más Oscuros, especialmente uno que provenía de un lugar tan lejano de Elibe. Daein seguro que tenía su propia escuela de Magia Arcana, sus propios métodos y sus propias enseñanzas de cómo tejer hechizos… cada lugar lo tenía, de eso estaba seguro. La Magia Arcana era inherentemente hermética, por lo que cada lugar tenía sus propias tradiciones. ¡Cuánto podría aprender! ¡Cuánto podría aprender! ¡Cuánto podría añadir a sus propios hechizos para mejorarlos!

Pronto el despliegue de poder comenzó y fue testigo del nivel de su contrincante, quién dejó patente que había dejado atrás a muchos, muchos, muchos Hechiceros. ¡Y tan atrás! En un abrir y cerrar de ojos, el estadio entero fue engullido por las sombras hasta que cualquier persona ahí juraría que el tiempo se había vuelto loco y el día había dado paso a la noche antes de tiempo. Sindri tamborileó sus dedos en el suave papel de su Tomo de Nosferatu antes de decir con un tono incluso demasiado entusiasmado – Lo de “teñir de sombras la arena” lo decía en un sentido algo más metafórico, si le soy sincero. ¡Pero menuda sorpresa más agradable que tenía guardada bajo la manga! Espero que no me tome en cuenta el no aplaudir. – la última frase la añadió cuando se dio cuenta que aquella oscuridad comenzaba a tomar la forma de un hechizo. Observar y admirar estaba muy bien, sí, pero cuando una verdadera ola de taumaturgia arcana amenazaba con arrollarte quizá tenía que dar prioridad a otros quehaceres. Quizá.

Inspirando con fuerza, Sindri llamó él también a la Oscuridad y canalizó su magia a través del Tomo de Nosferatu mientras sopesaba sus opciones. No tenía tiempo para crear una ola de tal calibre y, aunque lo intentara, ambos conjuros chocarían demasiado cerca de él para su gusto. Un escudo de Magia Arcana tampoco era muy factible cuando te estabas enfrentando a un hechizo de ese calibre… además que Sindri tampoco era muy ducho en crear égidas de ninguna clase. Así bien, una frase resonó por encima de todas en su mente trabajando a plena potencia: “la mejor defensa es un buen ataque”. No sonaba exactamente como una gran idea, pero visto lo visto y en atención a que el hechizo enemigo estaba a breves instantes de impactar contra él, tampoco tenía mucha opción.

Expiró con todavía más fuerza y alzó el brazo señalando la oleada de Magia Arcana que tenía delante. El conjuro de Nosferatu tomó forma con especial virulencia y comenzó a moverse salvajemente de aquí para allá mientras era alimentado por las energías místicas tomando la forma de un remolino de magia que se retorcía agónicamente en la palma del muchacho. Y fue creciendo, creciendo y creciendo hasta que se desató en una verdadera vorágine de taumaturgia oscura. Con un movimiento seco, Sindri dio la silenciosa orden al hechizo de Nosferatu y un torbellino de Magia Arcana surcó los cielos disparada hacia el conjuro del mismo calibre del Príncipe de Daein. ¿Qué sucede cuando dos conjuros de Nosferatu chocan? Una muy buena pregunta, una digna de ser puesta en un examen final de un Máster de Magia Arcana. Desgraciadamente, el bibliotecario no sabía la respuesta, los duelos entre Hechiceros eran extremadamente raros y no solían tener ser a plena luz del día que digamos.

Oh, pero para todo había una primera vez, ¿verdad? Al menos no podía quejarse de no tener un asiento de honor para ver lo que iba a suceder a continuación.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [3]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Tomo de Worm [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]

Support :
Lyndis [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Khigu [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Hrist [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] R5AMTTX

Gold :
3094


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Pelleas el Jue Jul 11, 2019 6:08 pm

Era innegable que quería ganar, ferviente y desesperadamente. Le aterraba la perspectiva de enviar noticias de un fallo a su rey, también se atascaba su mente en la noción de que hacerse con el título de combatiente invicto sería la única forma de valer algo ante los ojos de un pueblo guerrero, como era el de su patria. En esencia, a lo largo de todas aquellas tribulaciones le movía una sensación de necesidad, de deber y deuda, más que un interés personal. Y sin embargo en aquellos momentos, en aquel combate en particular, por primera vez en la enteridad del grandioso evento, sentía que disfrutaba la experiencia en sí. Pudo hasta reír por lo bajo al comentario de las espadas mágicas, pues en efecto había estado deseando más bien ver algún tomo raro o alguna clase de hechizo nuevo e interesante en el transcurso del torneo, cosa que jamás no había surgido. Enfrentarse a otro arcano experimentado era cuanto menos algo de compensación.

Blandir su magia con toda libertad contra un oponente que podía verla con ojos conocedores, quizás sabiendo contrarrestarla, le era más emocionante que desalentador; atestiguar el poderío del susodicho le llenaba más de curiosidad e impaciencia que de miedo a la derrota. No era que olvidase su cometido, mas por una vez, también deseaba esa pelea por lo que era, por lo que valía. Tan sólo podía esperar ser desafío suficiente como para que Sindri mostrase su verdadera destreza y dominio mágico, pues sus comentarios aún no traicionaban nada sobre su grado de seriedad o sus intenciones. De cualquier modo, eso habría de comprobarse en meros momentos. La ola oscura se abalanzaba sobre él. Algo habría de ocurrir.

Pelleas era incapaz de ver lo que el otro hacía, mas pronto sintió con toda claridad la interferencia que atravesaba su despliegue de magia. No se percibía el curioso estremecimiento que normalmente indicaba que un hechizo de Nosferatu había dado con un blanco vivo, haciendo su presa la vitalidad que pudiera consumir de él, sino una resistencia extraña que lo frenaba y contenía. Por un instante, al chocar ambas energías, se había producido el perfecto opuesto a la destellante caída de un relámpago; con una vibración que no llegaba a ser un ruido, el entorno se hizo perfectamente negro por espacio de medio segundo, un chasquido de cierto vacío que se había expandido en la arena, para enseguida difuminarse y permitir a quienes observaban el enfrentamiento ver otra vez. Y aún tras ello, el hechizo interrumpido se quedaba enlazándose y envolviéndose contra el ajeno en una maraña confusa, pareciendo a su vez dar gemidos de queja e ira en los oídos de su conjurador. Peor aún, como en todo hechizo suyo que fallaba, la oscuridad se agitaba casi fuera de su control y los vestigios de ella que quedaban libres se regresaban de sopetón atrás, introduciéndose tanto a las páginas del libro como al cuerpo del mago. Sintió las heladas punzadas de inmediato, forzándole a tragarse su aliento y encorvarse un instante, adolorido. Señales inequívocas de que había comenzado con un fallo.

- Creo que no erro en pensar altamente de usted, después de todo. - Dijo, incapaz de sonar verdaderamente contrariado, pues no lo estaba. Que otro mago pudiera enfrentar así sus hechizos, hacer que la oscuridad le hiriese, no era nada menos que interesante. O Sindri había sido siempre humilde para su capacidad, o había estado desarrollándola maravillosamente en aquellos tiempos de guerra. - Es por eso que debo… - Su voz bajó hasta perderse, en tanto avanzaba en pasos cautos a través de las tinieblas, su figura perdiéndose por algunos momentos en la densidad de los vestigios de magia que lo poblaban. El aire le parecía cargado, pesado de aquella energía, mas era justamente su presencia la que le permitía también orientarse, saber donde se hallaba la fuente de magia ajena.

Saliendo su mano primero de entre la negrura, se sintió apenas rozar a su oponente, ni siquiera conseguir sujetarlo como pretendía, mas con eso tendría que bastar. Constatar que estaba allí. Sin perder un instante Pelleas volvió a conjurar, con más rapidez ahora que la oscuridad ya estaba despierta y presente, guiándola con el mismo movimiento de mano. Debía ser más certero; lo sería en la mejor forma en que podía pensar. Intentó agarrar al otro a la altura del hombro, lo alto del brazo o el cuello; donde fuera que pudiese retenerlo, con plena intención de forzar la magia directamente por el punto donde estableciera contacto, a través de su piel. Introducirla donde fuera ineludible.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Nosferatu [5]
Báculo de heal [2]
tomo de Worm [1]
Gema Opaca
Escrito Mítico
Tomo de Worm [8]

Support :
Judal [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] OaIUyNL
Virion [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Yuuko [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Aran [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] LPF2zQh

Gold :
1014


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Sindri el Jue Jul 18, 2019 7:00 pm

Suspiró gravemente, como si su propio cuerpo quisiera expulsar el cansancio que sentía en aquellos momentos.

No le sirvió de nada, claro, puesto que notaba el cuerpo pesado como si llevara una mochila llena de cantos rodados. Había empleado una buena cantidad de energía mágica en romper el hechizo del hechicero de Daein, pero la magia que ambos empleaban era archiconocida por siempre cobrar sus deudas, y ahora mismo Sindri estaba notando que quizá esta deuda le iba a pasar una buena factura. A diferencia de la Magia de Ánima, la Magia Arcana era pesada y densa y exigía la inversión de una enorme cantidad de energía para el más simple conjuro… ¡Cuánto más cuando estaba empleando un hechizo tan poderoso como Nosferatu! Y, añadido a todo esto, además había sobrecargado el conjuro para asegurarse su efectividad contra su oponente. Decir que Sindri estaba algo cansado en aquellos momentos sería como decir que el desierto tenía algo de arena, no se sentía con ánimos siquiera de dar un paso al lado, por lo que se quedó expectante mientras trataba de notar lo que estaba sucediendo en el choque de energía arcana. Ver, lo que se dice ver, era difícil cuando todo era un cúmulo de oscuridad, pero su rama de magia tenía una más que particular manera de dejarse entender.

La oscuridad se retorció de manera esperpéntica mientras ambas energías trataban de someter la otra a su voluntad. Empleaban el mismo libro de hechizos, el mismo catalizador de la taumaturgia oscura, por lo que estaban más que completamente igualados. Un hechizo cedía terreno para ganarlo a continuación, una batalla que duró durante un tiempo incalculablemente difuso, hasta que los dos conjuros parecieron colapsarse en sí mismos y desataron un estallido mágico de vuelta a sus dueños. La energía se precipitó hacia Sindri quién tuvo que emplear todas sus fuerzas para seguir de pie ante el envite de aquel vendaval aciago y frío. Durante todo el tiempo que duró aquella tormenta arcana notó cómo aquél cruel viento le calaba los huesos y le nublaba la mente, ofuscado todos sus pensamientos como si los estuviera ahogando en un agua gélida. Su propio cuerpo respondió aguantando la respiración en contra de su voluntad, y, por suerte, la magia se desvaneció antes de causar estragos irreparables. Verdaderamente, el Príncipe Pelleas de Daein debía ser un Hechicero de alto orden para poder comandar fuerzas tan poderosas.

Y… ¿No podría pensar un poco peor de mí, por favor? Verdaderamente prefiero cuando la gente no piensa mucho de mi persona. – alcanzó a decir después de unas pocas (pero sonoras) bocanadas de aire. Aún dicho lo dicho, Sindri sintió una punzada de orgullo al ver cómo un compañero Hechicero, ni más ni menos, lo había reconocido como un rival digno de ser luchado. Sí, era cierto que los Magos Arcanos no tenían buenas relaciones entre ellos, mas... no pudo evitar sonreír sinceramente incluso a través de su máscara de cansancio – ¿Y usted? ¡Menudo hechizo que ha tejido! ¡Magnífico! Me encantaría poder discutir con usted durante horas y horas de Magia Arcana. ¡Seguro que podría aprender tanto y tanto! Mas creo que no es el lugar más adecuado… ¿No es así, milord? – mencionó con un buen humor exuberante y mal contenido. Por su parte, él hubiera dejado todo lo que estaba haciendo en aquel momento para sentarse ahí para debatir sobre la Magia Arcana, incluso haciendo gestos para que trajeran una mesa y algunas sillas cómodas, sillones incluso si había, para poder pasar una tarde didáctica en medio de la Arena de Regna Ferox. Bueno, y unas pocas antorchas, aquí no había quién leyese nada con tantas tinieblas… ¡Ah, pero no podía ser! ¡Estaban en medio de la final de un torneo en el país de Akaneia que más los valoraba! Pero… quizá no había nada escrito sobre pausas en dichos torneos, ¿verdad? Quizá se permitía un pequeño receso de dos o tres horas para llevar a cabo un coloquio de Magia Arcana.

Pero un movimiento súbito lo despertó de su ensimismamiento sobresaltándole de mala manera. Se encontró con una mano que se encontraba viajando hacia él desde la oscuridad que había delante de él. ¿Una mano? ¡Una mano! Tardó varios segundos en recomponerse y darse cuenta que, no, el libro de terror sobre manos voladoras que leyó la semana pasado no se había hecho realidad, sino que a su rival en hechicería se le había ocurrido una magnífica idea. Bueno, seamos honestos, primero de todo pensó que quería cogerle por el cuello y ahogarle, pero pronto vio que sólo iba una mano en dirección a él, y con una sola mano no escañabas a nadie. Salvo Mano Larga Sempronio. Y eso sólo porque tenía una mano muy larga. De ahí el nombre. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Si ambos volvían a hacer chocar sus conjuros, podía volver a suceder exactamente lo mismo… ¿Pero y si el hechizo no tenía que viajar? ¿Si la magia podía acceder al cuerpo del enemigo sin posibilidad de una defensa ortodoxa? Eso o quería darle un apretón de manos, pero eso solía dejarse para el final de los combates, así que lo descartó prontamente. Una felicitación le pasó por la cabeza, emplear la oscuridad además de la Oscuridad era algo muy de Magos Arcanos… pero las palabras debían esperar puesto que el muchacho necesitaba hacer algo. ¡Y rápido!

Huir, escapar, rodar como un queso lanzado por una pendiente… ideas y más ideas se agolpaban en su cabeza, pero no se decidía por ninguna. Y la mano estaba más y más cerca. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? A esa distancia realmente no podía moldear y lanzar ningún hechizo antes que… antes que… antes… que… ¿Y si no tenía que lanzarlo? La respuesta estaba, irónicamente, justo delante de él. Inspiró y expiró con solemnidad escudado por las tinieblas mientras llamaba a las energías arcanas y empleaba a toda prisa el catalizador que tenía sobre su brazo izquierdo para cargar un hechizo sobre la palma de su mano. Un nuevo hechizo de Nosferatu a plena potencia. Y, una vez estuvo satisfecho, alzó el brazo (bastante, porque el príncipe era algo más alto que él) e interpuso su propia palma cargada de Magia Arcana en la trayectoria de la mano del futuro monarca de Daein. Cuando tocabas a alguien, eso tenía el desafortunado efecto secundario que él también te tocaba a ti. Y si podías lanzar un hechizo a quemarropa, entonces alguien podía hacer lo mismo contra tí… si sabía magia, claro. Tenía sentido, ¿no? Esperaba que sí. Pero ahora no había vuelta atrás: una vez algo chocara contra su mano desataría un hechizo de Nosferatu, ya lo había decidido. Los hechizos a tan corta distancia no eran su fuerte, así que tocaba esperar a ver qué pasaba cuando ambas manos entrechocaran, si es que llegaban a chocar en algún momento, claro. Y verdaderamente esperaba que no se hubiera equivocado y verdaderamente quisiera agarrarle por el cuello con una llave secreta de un arte marcial de Daein.

Todo comenzó con un apretón de manos en la Gran Biblioteca de Ilia. Y, tal vez, un apretón de manos volvería a ser importante para los dos Hechiceros. No podía evitar sonreír como un poseso, completamente ensimismado por cuán adecuada era esa situación.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [3]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Tomo de Worm [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]

Support :
Lyndis [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Khigu [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Hrist [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] R5AMTTX

Gold :
3094


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Narrador2 el Jue Jul 18, 2019 8:09 pm

Siendo que ambos comparten barras y nivel de armas se decidirá puramente con dado de biortimo correspondientes a Pelleas y Sindri en ese orden. Mucha suerte a ambos y felicidades por llegar hasta aquí, no habría imaginado una final más épica
Inventario :
Protección de Mila

Support :
None.

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Jm5byz1

Gold :
4087


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Narrador el Jue Jul 18, 2019 8:09 pm

El miembro 'Narrador2' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 'Bioritmo' :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] REc12tW

--------------------------------

#2 'Bioritmo' :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] PcgCmia
Support :
None.

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Jm5byz1

Gold :
5421


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Narrador2 el Jue Jul 18, 2019 8:10 pm

¡El ganador es Sindri! ¡Felicidades al Lord of the Arena!


Pueden proceder a rolear el ultimo turno.
Inventario :
Protección de Mila

Support :
None.

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Jm5byz1

Gold :
4087


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Pelleas el Mar Jul 23, 2019 12:04 am

¿Cómo podría posiblemente pensar menos? Un hombre que manejaba tan magníficamente a la oscuridad era un hombre loable. Uno que había podido comandar tal volumen de ella en tan potente forma sin sucumbir, más aún. Y Pelleas no albergaba ya la menor reserva sobre las capacidades de su enemigo, sino que se hallaba sin pensarlo demasiado deseando lo inconveniente, esperando atestiguar aún mejores demostraciones y hallar que Sindri era un hechicero más elevado, un poseedor de nuevos secretos de lo arcano del que pudiese él también aprender. Quería ver más. Saber que había más. Aquel llamado se sobreponía incluso, en los momentos en que la mente no se dedicaba a razonar con calma, al objetivo real que debía estar persiguiendo.

Mentiría si negase su interés en esa invitación a discutir. Había tanto que aún desconocía y querría saber del otro hechicero; cuál había sido el proceso por el que adquirió su destreza mágica, en qué habían consistido sus estudios, qué técnicas empleaba para dominar a la oscuridad, cuanto conocía, cuál era su relación humana con la magia... en efecto, no se habría negado a platicar más tendidamente, si las condiciones fuesen otras. Mas su respuesta no se hizo llegar sino hasta que sintió que hacía contacto, hasta que se estuvo convencido de haberlo atrapado. Sólo en ese entonces habló con una sonrisa propia en el rostro, remecido aún por los efectos secundarios de la magia, e igualmente sin necesidad de alzar la voz para hacerse oír por quien tenía a la distancia del brazo. - Creo que… nuestra estimada compañía… diría que no ahora mismo… - Pronunció con cierta dificultad. Porque más allá del tiempo y contexto, cuanto menos hasta donde juzgaba él, la parte que más se opondría a ver interrumpido el combate sería la misma oscuridad pululando derredor, agitada y probablemente hambrienta. Él mismo no era capaz de contrariar su voluntad tan llanamente.

Más aún, pretendía en ese preciso instante darle a las sombras la presa que les correspondía. Mas fue justo allí, cuando el que su mano hiciera contacto le había convencido de haberse puesto un paso adelante, quizás hasta de poder finalizar la pelea, que algo salió terriblemente mal. El hechizo que desataba halló una resistencia repentina, una fuerza que lo desbarataba, a medias empujándolo de su regreso y a medias invadiendo con un hechizo distinto, ajeno. Pelleas notó demasiado tarde que no había atrapado a su blanco, sino que su blanco le había atrapado a él; que lo que había alcanzado era una mano, que sujetaba de regreso y soltaba un hechizo propio. Un hechizo que estaba rompiendo el suyo. Sintió el frío de la magia negra incrustarse como una aguja en su palma y esparcirse por su brazo, una sensación familiar pero no por ello menos desgarradora: la de algo que se abría paso a través de la carne, pese a que físicamente nada ocurría ni habría rastro de herida que buscar después, presionando y contrayendo con su frío tacto. De alguna forma soltó, pero era tarde ya. La oscuridad que obedecía al otro hechicero ya estaba dentro.

Trastabillando dos pasos atrás, intentó a suma prisa repelerla, recitar las palabras de encantamiento que recordase con cualquier relación a expulsar, disipar o amedrentar a la oscuridad, mas no funcionaba. Tenues hálitos negros llegaban a ser expulsados en torno a su mano, para volver de inmediato a inmiscuirse y trepar. El frío llegó a su pecho y garganta. Sus intentos de conjurar cesaron. El daeinita abrió la boca ya sólo para soltar alguna suerte de quejido de dolor, mas el aliento se atascaba en la dirección opuesta y acabó por jadear con la garganta cerrada, en tanto el frío que comprimía su pecho terminaba de quitarle fuerzas. Antes de notarlo había caído de rodillas, luego hacia el frente, algo encorvado sobre sí.

El dolor, desde luego, no tardó en comenzar a pasar, el hechizo a despejarse. Pero comprendía bien ya cual era su posición. Era incapaz de seguir. - Ah… fallé. - Murmuró, el costado de su rostro contra el suelo, el blanco cráneo de cabra algo separado de él y los ojos dañados firmemente cerrados. La profunda fascinación para con lo que acababa de experimentar, la profundidad de la oscuridad que había enfrentado, comenzó a dar paso a la ansiedad de recordar el resto de la realidad. - Lo siento… - Murmuró. Para su propia fortuna era incapaz en ese instante de continuar pensando, no estaba en condiciones de hundirse más en ansiedad y arrepentimientos. Sólo cerró los ojos y se dejó ir. La oscuridad y él tendrían mucho de qué hablar, a su manera. No temía hundirse en ella unos minutos.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Nosferatu [5]
Báculo de heal [2]
tomo de Worm [1]
Gema Opaca
Escrito Mítico
Tomo de Worm [8]

Support :
Judal [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] OaIUyNL
Virion [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Yuuko [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Aran [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] LPF2zQh

Gold :
1014


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Sindri el Mar Jul 30, 2019 6:30 pm

Un duelo de magia era algo completamente distinto a cualquier otro tipo de batalla que pudiera haber en este mundo.

Quizá desde una perspectiva externa podía parecer menos “impresionante” que dos trozos de metal haciendo “clang, clang, clang” hasta que uno de los que luchaban decían “no, me has derrotado, no puedo hacer clang clang con mi espada más”. Y la gente aplaudía porque habían visto chispas salir de las espadas y había oído los sonidos que podían oír todos los días si pasaban por delante del taller del herrero del pueblo. Pero aquello era una batalla. Aquello era lo que los cuentos y las historias marcaban. Y, claro, en el torneo habían podido ver “armas mágicas”, espadas cargadas con energías místicas sometidas a la voluntad del espadachín en cuestión. Vientos huracanados congelantes. Nubes oscuras que palidecían ante un hechizo creado con esmero. Visualmente imponentes. Maravillosas para el espectador. Pero eso, por mucho que dijera el vulgo que sí, eso no era magia. Eso era el resultado de la magia. Magia, con eme mayúscula, era lo que los dos Hechiceros estaban convocado en aquel momento. Era lo que había en el inexistente espacio entre las palmas de sus manos. Eso era Magia. Eso era Poder. El don que la Oscuridad magnificentemente permitía emplear a sus más devotos seguidores. ¿Menos impresionante? Tal vez para alguien que sólo veía lo aparente y sólo quería ver colores, pero la energía que había contenida en aquel apretón de manos era descomunal.

Y la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Por lo que la energía despedida por ambos conjuros debe causar algo… y pronto.

Pero antes discutamos un tema apasionante, la conocida como Teoría de la Dilatación Temporal. Según esta teoría, dos observadores pueden experimentar una diferencia en el tiempo transcurrido si se dan determinados supuestos, como por ejemplo estar dentro de la influencia de un campo gravitacional inestable. Si tal teoría es fiable o no, no es el trabajo de Sindri el confirmarlo, pero verdaderamente el tiempo pareció extenderse hacia el infinito para el Hechicero de Ilia. Desde el momento que ambas manos chocaron, cada segundo se hizo una eternidad en la que juraría poder haber actuado de cualquier modo. Pero no podía. Había un hechizo que requería toda su atención y creía, no, sabía que incluso la más mínima distracción haría que todo saliera mal. Pero todo parecía congelado en el tiempo, como el dibujo de un tapiz en una corte real. Había una sensación completamente extraña para el muchacho en el ambiente, una que hacía que se le erizaran los pelos de la nuca. Se sentía observado. Se sentía juzgado. No por la audiencia, ellos no importaban ya en absoluto, sino por... alguien más, como si hubiera atraído la atención de algo demasiado grande, demasiado poderoso, demasiado difícil de entender. Pero no sabía si realmente estaba ahí. Como cuando notas una mirada penetrante en tu nuca, pero no te atreves a girarte. Y porque no puedes, no quieres, girarte no sabes si hay algo detrás de ti o no. Y como no lo sabes, el temor se acrecenta más y más y más y más.

Se sentía pequeño. Diminuto. Se sentía débil. Paralizado Se sentía como una pequeña liebre atemorizada bajo la sombra de un halcón. Una presa – ¿…? – no preguntó, puesto que ya creía saber la respuesta. Nada respondió – ¡…! – no exclamó, presa de un pánico que trascendía cualquier otra emoción, puesto que ya creía saber la respuesta. Nada respondió. Sintió la necesidad de moverse, de cortar el contacto con el Príncipe de Daein. Con la Oscuridad. Y huir. Salir corriendo. No volver jamás. Todos los sentidos le gritaban que estaba siendo juzgado, que había atraído la atención de alguien que era infinitamente superior a él. Que todavía estaba a tiempo de irse de ahí, de huir y no volver a ser visto jamás. Aunque, tal vez, nada de eso sucedió y es sólo el modo de verlo desde la perspectiva de una mente que está canalizando unas energías que trascienden el entendimiento humano de tal modo que puedan derrotarse a sí mismas. Una paradoja. Un oxímoron. Círculos y círculos, su mente recorría círculos sin parar, buscando algo que no podía encontrar.

El miedo, el terror y la desesperación se agolparon de repente en la mente del muchacho, reflejos naturales de la negatividad inherente de la Magia Arcana. Se comenzaba a ahogar en su propia oscuridad. Todo estaba oscuro y no sabía por dónde seguir. ¿Acaso podía enfrentarse él contra los poderes que su Reina había concedido a sus discípulos? ¿Se atrevía a oponerse a sus designios? Dudaba y dudaba y la magia resonaba en consecuencia. Oscuro, más oscuro y, aún así, todavía más oscuro. Y no vio la salida hasta que una voz que creía enterrada en las nieblas de su pasado se hizo patente con la misma reverberación que una campana de estaño. Y, aunque estuviera todo sin luz, una voz no la requiere para hacerse oír. ¿Acaso no era él también un Hechicero? ¿Acaso no había entrenado él también y su investigación había dado sus frutos? ¿Acaso no era él un acólito de la Oscuridad? La voz le dijo, no, la voz le recordó que él tenía un deber con la Oscuridad. No podía inspirar ni expirar, pero, aún así, notó un alivio – Esto es lo que elijo hacer. – razonó en lo más hondo de su ser – Esto es lo que elijo hacer. Si hay un precio, lo elijo pagar. Si es un error, elijo errar. Donde esto me lleve, elijo ir. Lo elijo. Esto es lo que elijo hacer. – no hubo más voz. Quizá nunca la hubo. Pero se sentía en paz. Se sentía bien. No era un hechizo ni un conjuro, salvo en su propia cabeza… pero si no puedes hacer ningún hechizo en tu cabeza, ¿cómo podías hacerlos funcionar de ninguna forma? Así pues, llenó de determinación este cuerpo indigno suyo.

Durante un tiempo incuantificablemente corto, Sindri notó sus huesos más fuertes que el acero templado y sus brazos resistentes como robles milenarios. Sus piernas imposibles de tumbar, como las columnas de los palacios de antaño. Decididamente y sin pensarlo, el bibliotecario forzó por primera vez sus capacidades mágicas más allá de todo límite razonable. Todas las restricciones habían caído. Todas las barreras entre él y la Oscuridad se rompieron y dieron paso a algo maravilloso. Y el tiempo se volvió a mover, aunque tal vez nunca se llegó a parar. La dilatación temporal es una teoría con muchos fallos, al fin y al cabo. Las energías arcanas surgieron como un manantial inacabable y dotaron a su conjuro el empujón que necesitaban para vencer el otro hechizo. Primero lo hizo retroceder y, tras aguantar unos instantes, lo rompió para abrirse paso a través del Príncipe de Daein. Un hechizo a quemarropa. Un hechizo casi invisible para el público, pero cuya magnitud se hizo notar a un nivel más allá de todo sentido humano.

En cuanto el futuro monarca de Daein rompió el contacto físico, el brazo de Sindri cayó por su propio peso quedando lívido y sin fuerzas. Todo su cuerpo pareció reaccionar al esfuerzo empleado, de hecho, puesto que su espalda se arqueó como queriendo caer y su cuello perdió toda fuerza, empujando hacia adelante su cabeza de forma que quedó colgando como la de una marioneta. Sus piernas flaquearon momentáneamente y sólo un milagro consiguió que no cayese de boca abajo en la Arena de Regna Ferox que, por un segundo, pareció un lugar extremadamente cómodo para echar una siesta. Pero aguantó quizá espoleado por su curiosidad, y empleó las pocas fuerzas que le quedaban para levantar un poco la cabeza y observar cómo el Hechicero rival trataba de repeler el conjuro de Nosferatu. ¿Lo podría conseguir? Oyó, pero no escuchó, retazos de palabras salir de los labios del Príncipe Pelleas de Daein. Vio, aunque no pudo observar, como era capaz de expulsar nubes negras de su mano. Si su cuerpo le respondiera en algo hubiera tratado de contener la respiración, pero tuvo que contentarse con esperar agotado.

En un abrir y cerrar de ojos, el Príncipe de Daein cayó de rodillas en la Arena de Regna Ferox, claramente debilitado por el hechizo de Nosferatu, que desapareció en el éter justo en aquel momento. Y, tras un tiempo que fue incapaz totalmente de calcular, se encontró con que el Hechicero Pelleas yacía boca abajo estirado todo lo largo que era. Si dijo algo o no, no pudo escucharlo, sus sentidos comenzaban a fallarle demasiado, pero sabía lo que tenía que hacer. Destinó la última onza que le quedaba de fuerza a sus piernas, deseando fervientemente que no le fallaran aquí y ahora. Debía mantenerse en pie. Tenía que quedarse en pie. ¿Se permitían empates en el torneo? Seguro que en la final no. Pensar eso no ayudaba. Pensar en eso quitaba fuerzas que necesitaba para no caer rendido. Debía esperar. Debía esperar. Uno. Dos. Tres. Cuatro…

El árbitro se acercó tentativamente al daenita para comprobar su estado y, tras un silencio sepulcral, el árbitro se acercó a Sindri y asintió decididamente antes de acercarse a él con paso solemne. Con extrema ceremonia, el hombre cogió el brazo inerte de Sindri y lo alzó al cielo con fuerza, mostrando al ganador del Torneo de Regna Ferox. La audiencia estalló en un rugido ensordecedor de vítores y ruido que reverberó por todo el edificio: el torneo de Altea ya tenía un ganador. Un ganador al borde del colapso que fue incapaz siquiera de hacer ningún gesto conforme lo había entendido más allá de un gesto afirmativo de la cabeza para demostrar que sí, estaba consciente.

Ajeno al mundanal ruido, Sindri sentía sobretodo cansancio y extenuación. No se sentía capaz de dar siquiera un paso, pero aún así, no pudo evitar que se formara una sonrisa en su cara. Una sonrisa de satisfacción, quizá incluso de orgullo. De un trabajo bien hecho. De alguien que había encontrado algo que buscaba con desesperación. Pero eso era todo lo que pudo pensar ahora, puesto que no tardó mucho más él tampoco en sumirse en las sombras para un merecido letargo ahora que había sido coronado.
Afiliación :
- ILIA -

Clase :
Sorcerer | Priest

Cargo :
Bibliotecario (Gran Biblioteca de Ilia)

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Nosferatu [3]
Tomo de Archfire [1]
Náströnd [4]
Tomo de Worm [4]
Protección de Mila
Báculo de Heal [2]

Support :
Lyndis [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Khigu [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v
Hrist [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] JEIjc1v

Especialización :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Tomo-4[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Staff-1

Experiencia :
[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] R5AMTTX

Gold :
3094


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL] Empty Re: [LotA] Pelleas vs Sindri [FINAL]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.