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[Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

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[Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Yoshiharu el Miér Mar 06, 2019 1:59 am

Ahí estaba. Sentado junto a otro grupo de hombres mal vestidos, también había mujeres entre ellos, pero estas eran minorías. Según recordaba, los hombres eran los que normalmente se encontraban en la calle, muchos de ellos por no encontrar trabajo y otros, simplemente, derrotados por la vida. Historias tristes, como que perdían a sus esposas e hijos en peleas, que eran despedidos de sus empleos y posteriormente echados a la calle, o en el caso de las mujeres, que sus maridos las dejaban para irse con otras mujeres. Eso por mencionar algunas de las historias de estas personas, cada una variaba y representaba algo diferente.

La de Yoshiharu no se quedaba atrás, abandonado durante pleno robo, mientras él era usado como una distracción, mientras era el señuelo, los demás estaban encargándose de apropiarse de varias cosas, fue un buen golpe gracias al delgado, sin embargo, terminaron dejándolo y poco tiempo más tarde se le relacionaría con ese, y muchos robos más, incluso en los que no estuvo envuelto.

Sin tener ningún apoyo, se dedicó sencillamente a mendigar lo necesario para sobrevivir. Y poco a poco, fue aceptando que lo único que conocía bien era lo que había hecho durante toda su vida; robar. Es por esto que Yoshiharu comenzó a apropiar esa mala costumbre, rápidamente, encontró que de esa forma dejaría de faltarle el alimento. Él se acostumbró a compartir lo que obtenía con personas con las mismas carencias, y en ese momento, el que actualmente estaba teniendo lugar, sintió esa necesidad. Se puso en pie y camino al centro de dichoso callejón, estirándose. Llamó la atención del resto de vagabundos, y luego se dirigió a ellos con una sonrisa dibujada en su rostro. - Hey. ¿Qué tal si vamos por algo de comer? - sugirió, y a uno de ellos le quitó una bolsa de cartón donde cargaba ropa, vaciándola antes de llevársela consigo.  Pocos se pusieron de pie, pues no sabían de qué estaba hablando. Tal vez se refería a buscar entre los restos de los restaurantes, posadas y tabernas. Cuando comenzaron a caminar, se hicieron camino a un agradable establecimiento al aire libre, de comidas típicas alteanas.

Comenzaron a tener la impresión de que algo estaba por pasar, en manos de Yoshiharu, ya habían vivido muchas situaciones extrañas. Esta iba a ser una de ellas. - Esperadme y estad atentos - les pidió, mostrándose muy seguro al hacerlo. Los vagabundos aguardaron parados en una esquina, ocultándose un poco. Yoshiharu siguió caminando hasta llegar al lugar, mezclándose entre las personas del sitio. Se sentó en uno de los puestos, fingiendo que él iba a ordenar. Cuando la mesera se le acercó a preguntarle qué quería, respondió muy tranquilo.

-… Un vaso de agua, por ahora.

Una orden un tanto básica, pero necesaria para no llamar la atención. Mientras cubría su rostro con ayuda del menú, comenzó a evaluar las mesas y los clientes. Las familias. No, ellos no eran una opción. Quitarle a una familia su comida era demasiado vil. Los siguientes eran los ancianos. No, tampoco. Por estar viejos y cerca de la muerte, no tenían que ser las víctimas de un crimen. Y finalmente… una pareja joven. Eso sí. Era perfecto. Pues era hora de maquinar todo. Antes que la mesera pudiera traerle el agua, Yoshiharu se puso en pie y fue hasta ellos.

- Oye, ¿no te da pena, tío? -le retó con una mirada desafiante. - Lo siento pero yo no lo voy a tolerar. No permitiré que le hagas esto a esa pobre chica que tienes justo en frente a ti, sabiendo que te vi ayer aquí con otra, muy enamorados. - siguió insistiendo. El joven de cabello rubio platinado volteó molesto, aunque la chica pronto hizo que esa molestia se convirtiera en preocupación. - ¡Jake! ¿De qué está hablando? - preguntó ella. Yoshiharu pensó: “perfecto, ahora tengo más munición”. - ¿Así que Jake, eh? ¿También cambias tu nombre? - poco a poco todo comenzó a tomar forma. El chico se puso de pie encarando a Yoshiharu. - No sé de qué estás hablando, pero arruinas mi cita. Puedes largarte ahora, porque si lo haces después dudo que puedas tan siquiera mantenerte en pie de la paliza que te voy a dar. - le tomó de la camiseta para expresar su enojo. Cuando parecía que iba a recibir el golpe, y Yoshiharu decidió cerrar los ojos, ocurrió.

- ¿Sabes quién se va a ir? Yo. No puedo creer que me hayas engañado con otra después de siete días, seis horas y quince minutos de relación. - se levantó de golpe de la mesa, le quitó la mirada bruscamente al pelirrubio y agitándole su cabello en señal de desprecio, comenzó a caminar rápidamente para marcharse. - E-espera… Filomena… Filomena… ¡Filomena! - intentó detenerla con su voz pero vio que no tenía efecto, por lo que soltó a Yoshiharu para disponerse a correr detrás de la chica. El pálido chico se pasó la mano por su arrugada camiseta morada, como si le quitase el polvo, y luego de ver a los lados rápidamente, la gente había dirigido su atención a la peleada pareja. Perfecto. Yoshiharu tomó la bolsa de cartón y la colocó a un costado de la mesa, empujando con su brazo toda la comida, los cubiertos e incluso las servilletas y condimentos dentro de la bolsa. La apretó con sus manos y se fue sin dejar rastro, mientras los demás seguían discutiendo.

Aunque trató de caminar rápido, demoró un poco. Alguien parecía estarle gritando. Fue cuando Yoshiharu decidió voltear un momento para ver… que tenía atrás a un demonio. - ¡Vuelve aquí, infeliz! ¡Arruinas mi cita y te llevas nuestra comida! ¡Ahora sí te voy a hacer mierda! - gritaba el musculoso pelirrubio corriendo en dirección hacia Yoshiharu. Con una sonrisa en su rostro, Yoshiharu le hizo señas con su mano al resto de vagabundos para que corrieran junto a él. La persecución fue divertida, con ellos girando en varios callejones y tirando enormes cajas, basura, e incluso usando personas como obstáculos para el propio pelirrubio. Finalmente, llegaron a un callejón que parecía no tener escapatoria. Estaban Yoshiharu y el pelirrubio solos, sin nadie más que pudiera interponerse. - Te atrapé, maldito… Veo que tus socios te dejaron abandonado. - murmuraba el hombre con sed de venganza. No obstante, Yoshiharu siguió corriendo hasta llegar al muro donde se acababa el callejón. -  Va a ser divertido, porque te golpearé y me llevaré la comida. - dijo haciendo sus dedos sonar. - Lo siento músculos, otro día. -le pasó la bolsa de comida rápidamente a uno de los vagabundos, estaban colgados en el tope del muro, al parecer se habían trepado con la ayuda el uno del otro, pues el muro era muy grande de trepar para una sola persona. Acto seguido, estiró ambas manos al otro de los vagabundos quien le jaló bruscamente hasta elevarlo, el pelirrubio corrió para intentar tomarlo de los pies pero Yoshiharu fue suertudo, llegó a una buena altura y además logró recoger sus pies justo a tiempo, evitando ser agarrado. Una vez que se subió al tope del muro, le sacó la lengua al sujeto y saltó al otro costado para terminar de huir con sus dos cómplices, siguieron corriendo con la bolsa de alimentos en mano,  dirigiéndose a donde estaban el resto de mendigos para compartir con ellos lo que acababan de robar.


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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Uriel el Miér Mar 06, 2019 4:05 am

Nuevamente Uriel se había puesto en marcha en su viaje sin rumbo, habiéndose recuperado totalmente de su ala derecha para surcar nuevamente los cielos. Aun no sabía mucho sobre emociones, pero había aprendido bastantes cosas en Ylisse. Primeramente, entendía que debía guardar un perfil bajo, por lo que mantenía su costumbre de volar en su forma animal cuando pasaba cerca de los poblados humanos, aprendiendo de sus errores evitando sobrevolar los mismos lugares para que fuese difícil “cazarlo”.

Fue así que el viento lo llevo a las cercanías de una ciudad, no había mucho bosque en los alrededores por lo que sería difícil encontrar comida y refugio. Pese a todo, no sentía que le desagradasen los humanos, de hecho, aun no estaba seguro de cual era su postura referente a ellos, sin embargo, solía mantener su prudente distancia de ellos para evitarse problemas aun que, de vez en vez, si se presentaba la oportunidad adecuada, se acercaba a ellos para aprender un poco más.

Para su suerte, en la ciudad todos parecían demasiado ocupados en sus asuntos como para notar a una gran ave de largos plumajes celestes surcar el cielo, quizá pensando que se trataba de un Pegaso al dar un vistazo rápido, esto le permitió a la joven garza explorar un poco el lugar sin llamar demasiado la atención. Fue una persecución la que cautivo su mirada celeste cuyas pupilas eran largas y afiladas, notando como un humano corpulento perseguía a uno más menudo pero ágil hasta llegar a un callejón donde fue jalado hacia arriba por lo que parecía una cadena humana. Eso no era normal, si quiera para sus estándares por lo que la garza descendió ligeramente para poder ver mejor lo que pasaba, sin embargo, ya había estado volando por una buena cantidad de tiempo y sus alas comenzaban a dolerle por el cansancio.

Aterrizando en uno de los techos por aquellos arrabales la garza observo como aquellos humanos de aspecto descuidado compartían lo que parecía ser comida con los demás que parecían de su misma condición. Curiosamente no había niños entre ellos pues todos parecían ser bien acogidos en un orfanato más cerca de la ciudad capital. Uriel ladeo la cabeza al ver como todos sonreían mientras compartían aquella comida por lo que se acerco un poco mas para ver si podía escuchar mejor sus conversaciones. Fue cuando la gran ave se apoyo en una baranda cerca de ellos que muchos vagabundos quedaron cautivados por la belleza del “animal”. Uriel era un ave grande, más o menos de unos 2 metros de alto con largas y pesadas plumas que adornaban su cola y sus alas las cuales lucían un color celeste claro, su cuello era largo como el de un cisne y sus ojos azul claro parecían un par de joyas incrustadas en su cabeza. Su largo y delgado pico soltaba de vez en cuando sonidos cortos pero muy agradables al oído y de su cabeza brotaba un mechón de plumas delgadas que lucían un hermoso color plateado que brillaba al ser tocado por la luz del sol. La exótica ave los miraba con atención y curiosidad, quedándose todos ellos totalmente quietos para evitar espantarla y que aquella hermosa criatura saliese volando.

Uriel por su parte no sentía ningún tipo de hostilidad o maldad por lo que permanecía quieto, apoyado con sus largas y finas patas en la baranda a la par que abría una de sus hermosas alas para acomodarse las plumas con su pico, totalmente despreocupado. A uno de los vagabundos se le ocurrió tomar un pequeño trozo de pan, alzándolo un poco para que el supuesto animal lo viese, la garza volteo a verle y se mostro interesado pues no había comido nada en todo el día, mas en cuanto el vagabundo lo tiro al piso para ofrecérselo como haría con cualquier ave, Uriel perdió el interés y regreso a su tarea de acomodarse el plumaje tranquilamente.

Lo cierto es que no estaba muy interesado en interactuar del todo con ellos, tampoco sabia muy bien que hacer para comenzar una charla por lo que decidió no molestarse en intentarlo, bastaba para el seguir observándoles a la par que les daba un respiro a sus cansadas alas. A Uriel no parecía molestarle el que comenzaran a acercarse un poco a él, incluso les respondía los silbidos que algunos le hacían con un hermoso trinar que solo las garzas poseían. Sin embargo, el ave parecía centrar más su atención en ese humano delgado que había sido perseguido, teniendo deseos de preguntarle sobre ello, pero sin saber cómo hacerlo.

Se ve asi pero con el plumaje celeste:
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Yoshiharu el Jue Mar 07, 2019 12:32 am

Siguieron corriendo aunque ya no tenían ninguna amenaza encima de ellos. Eran inteligentes, despiadados, y muy versátiles. Los vagabundos, unidos, jamás serían vencidos. A excepción de que los enfrente cualquiera con un ejército armado, ahí sí, porque no tendrían tantas opciones para responder. Pero incluso de esa forma, para Yoshiharu existía la posibilidad de dar guerra, y se imaginaba junto a otros vagabundos robándoles armas y escudos a los propios militares si se llegaba a dar esa situación. Sin embargo, más allá de pequeños atracos, su desagradable apariencia y poco aporte a los países, los mendigos no representaban ninguna amenaza y solían recibir la lástima de los demás. Tampoco es que hubiera mucha colaboración de la gente rica; apenas algunos llegaban a darles una limosna y solía ser una mínima cantidad de monedas.

Mientras siguieron su rumbo, atravesando por muchos más callejones, lo que parecía ser una conexión entre aquellos caminos, llegaron al “suyo”, por decirlo de alguna forma. En el susodicho sitio, habían varias personas, quizá quince contando también a Yoshiharu y sus cómplices, aunque nunca le cerraban las puertas a nuevos integrantes. Se encontraban recostados a la pared, mantenían una pequeña fogata encendida en el medio también para aquellas noches más frías aumentar el fuego y usarlo para acalorarse un poco, y tenían múltiples bolsas en las que cargaban sus pocas pertenencias. ¿Qué podía haber en ellas? Siempre sería un misterio, lo más común era ropa, pero existía gente que cargaba con material valioso. Lo que pasaba es que era normalmente de un valor personal muy grande, así que no querían desprenderse de esos objetos, usualmente siendo lo poco que les quedaba de algunas de las personas que componían sus familias, y que ahora, no tenían la posibilidad de tener a su lado, por motivos diferentes.

Yoshiharu no se quedaba atrás en ese aspecto, él tenía unas dagas que, bueno, fueron en parte recibidas por su padre quien se las dio para defenderse si algo salía mal. Y aparte, su conocimiento en el mundo delictivo, que era poco, sin embargo tenía estrategias efectivas, como aquella “la cornuda” – la llamaba. Funcionó perfectamente para sacar de la mesa al pelirrubio y su acompañante, pudiendo arrebatarles toda la comida en el proceso, y luego, escaparon. Lo que el pelirrubio no sabía era que otra estrategia era “el final” – así la bautizó, pues, ésta última simbolizaba ese momento en el que parecía que el ladrón no tenía opciones y le daba la posibilidad al perjudicado de retomar sus pertenencias, y, desquitarse, en general. Sin embargo, Yoshiharu conocía bastante bien esa técnica que escondía su efectividad en ilusionar mentalmente a aquella persona, cegarla, para que no sepa que el ladrón cuenta con aliados esperándolo para ayudarlo a huir. Como sus padres…

Sin embargo, el pálido joven no tenía tiempo para pensar en una familia que solamente pensaba en su propio beneficio. De hecho, tal vez eso no era merecedor de ser llamado familia, ni siquiera. Esto… esto es una familia. Todos los vagabundos estaban unidos, de vez en cuando se prestaban para ayudar a Yoshiharu a hacer su oficio, pero sin importar las consecuencias, el cómo o cuándo, ni lo fea que pudiera estar la situación, ellos iban a estar ahí. Tal vez porque no tenían nada que perder, pero, aun así, eran leales… y eso bastaba.

Con esa corta reflexión, esbozando una sonrisa, le pidió al vago que había cargado la bolsa de comida entregársela. Este lo hizo con plena confianza y emoción, Yoshiharu entonces vio como todos los mendigos tomaron fuerzas de donde no tenían para ponerse de pie y recibir algo de alimento en sus manos. - Así es, queridos. ¡Llegó la comida! - anunció eufórico, conforme sacaba con su mano lo que parecían ser panes artesanales rellenos de alguna clase de dulce alteano. Vaya, el pelirrubio optó por un postre para aquella cita. Ahora entendía que le había estropeado una buena chance.

Todos estaban agradeciendo y se comían aquello con lentitud, sabiendo que no podían comer más, era la mejor opción a seguir. Algunos guardaban un poco para más tarde. Se realizaban estrategias para gestionar lo mejor posible aquel bocado. Otros pocos comían una porción más pequeña, para en la noche comerse la mayor parte y dormirse con la barriga llena. Bueno, cada quien tenía su estilo.

Con Yoshiharu comiéndose también su bocado mientras todos estaban sentados en ese callejón, apegados a la pared, juntos, riendo y siendo felices, algo llamó la atención de varios de los mendigos quiénes se pusieron de pie con bocados de pan en sus manos. Yoshiharu les vio, y se dirigían hacia un… ¿ave? Yoshiharu no sabía mucho de animales así que estaba algo confundido entre los diversos tipos de aves. De todas formas, su plumaje era hermoso y sumamente llamativo. Cuando los vagabundos empezaron a lanzarle comida al suelo a ver si bajaba a comérsela, Yoshiharu se puso en pie. El ave pareció haber querido comer pero en tanto vio que nadie lo alimentaba de su propia mano les quitó atención, así que el pálido delgado tomó la iniciativa.

Desprendió un pequeño trozo de su alimento con una de sus manos, y caminó hasta la enorme ave. Extendió su mano para alimentarla, en un principio, sintió como si ella le estuviera viendo profundamente. Fue un poco incómodo pero de todas maneras, Yoshiharu se mantuvo en pie con la comida en su mano esperando a ver si se la comía. Solamente tenía un poco de inseguridad, casi imperceptible, pero era porque se trataba de la primera vez que se acercaba a alimentar a un animal tan grande. No era como un perro o un gato, ni como un caballo, no, este pájaro era gigantesco. Por eso, tenía un poco de dudas, ya que si el ave lo atacaba o lo mordía, seguramente iba a ser difícil sacársela de encima. - Hola amiguita, luces hambrienta… ¿hace mucho que no comes? Come un poco, te hará bien y repondrás energías… así podrás volar de nuevo pronto… - le murmuraba, como si le pudiera responder. El resto de mendigos veían alejados la escena que estaban protagonizando el ave y el habilidoso ladrón. A Yoshiharu también le gustaría poder alzar vuelo como un ave, libremente, surcando los cielos del mundo.
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Uriel el Jue Mar 07, 2019 2:05 am

La gran ave miro con atención como varios humanos con aspecto desaliñado le tiraron varios trocitos de pan y no es como si no deseara comerlos, pero el suelo se veía sucio y siendo las garzas tan delicadas como eran temía enfermarse si consumía alimentos sucios. Fue entonces que el humano menudo que llamaba su atención se le fue acercando despacio, manteniendo aquella ave su actitud tranquila y dócil. Parecía una de esas aves que uno podría encontrar en la colección exótica de un noble y mas aun por que de su pecho parecía colgar un collar con una piedra preciosa color azul.

Lo interesante del asunto es que aquella era una joya de imitación, no mas que vidrio soplado y decorado para parecer una joya, pero Uriel no se desprendía de ella pues le gustaban los objetos brillantes y aquel vidrio era lo bastante ligero como para no suponerle problemas al volar. El ave se acomodo en la baranda, alzando su largo cuello y mirando atentamente al humano que le ofrecía un trozo de pan, esta vez por su propia mano. En sus ojos notaba ciertas emociones a las que aún no sabía poner nombre, pero quedaba claro que no quería hacerle daño, por lo que, con una gracia natural el supuesto animal alargo su cabeza hacia el hasta que su largo pico gris logro alcanzar la mano del joven. El cuidado y la delicadeza con la que la garza tomo el trozo de pan eran casi irreales, sin dejar caer una sola migaja, alzando después la cabeza y el cuello para que el trocito de pan se deslizara por su pico hasta su garganta.

- Uriel agradece Beorc… no hay bosques cerca, Uriel no encontraba comida

Comento la garza con total naturalidad regresando a mirar al humano con sus ojos azul brillante, moviendo solo un poco su pico al articular las palabras.

- Uriel no quiere ser descotes, pero… beorcs saben donde encontrar agua limpia?, Uriel sediento también

Por supuesto el escepticismo inicial de si había hablado o no un pájaro paso rápidamente, sorprendiéndose casi al mismo tiempo los vagabundos que miraban la escena. Uriel por supuesto sintió inmediatamente el cambio en los ánimos del grupo por lo que la garza se levanto sobre sus delgadas patas y aleteo de forma nerviosa un par de veces.

- Uriel no quería molestar beorcs…. -

No creía sentirse realmente intimidado pero sabia de antemano lo rápido que podían cambiar las emociones humanas y la tendencia que estos solían tener de atacar sin mayores contemplaciones o avisos más que ese característico cambio repentino en sus sentimientos mas inmediatos… Claro, el no tenia aun la capacidad de discernir que era miedo y que era sorpresa por lo que pensó que era mejor retirarse antes de que acabasen lastimándolo, sin embargo aun que aleteo varias veces no fue capaz de elevar el vuelo.

- Uriel no puede marcharse, alas cansadas… Forma de Uriel molesta?, Uriel arregla pero no hagan daño, por favor -


Comento envolviéndose a si mismo en sus propias alas como si estas fueran algún tipo de capullo, brillando por unos momentos antes de volver a abrirse y mostrar la figura de un hombre de alta estatura con tez fina y delicada, piel tan blanca como la porcelana y cuyo pelo plateado brillante era incluso mas largo que su propio cuerpo, vestía una túnica blanca impoluta y sus pies no poseían calzado alguno pero estaban adornados con piedras de cristal parecidas a la que portaba en su pecho pero más pequeñas.
Spoiler:

- Mejor?, beorcs ya no están enojados?

Pregunto ligeramente preocupado, aun sentado en la baranda y con sus grandes alas celestes a medio abrir, habiendo debajo de el varias plumas celestes de buen tamaño que se habían desprendido de sus alas con la transformación. Por supuesto, la sorpresa con ello fue aun mayúscula al grado que uno de los mendigos se desmayo por la impresión, solo haciendo que el joven, aun sentado en la baranda se encogiese sobre si mismo.
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Yoshiharu el Jue Mar 07, 2019 3:22 am

Alimentando al ave de tamaño descomunal. Yoshiharu disfrutaba del momento en que el animal se fue acercando cada vez más y más. Era la primera vez que uno de semejante especie se mostraba tan… expresivo, por decirlo de alguna forma. El pálido chico apenas le había dado alimento a algunas pequeñas aves, pero ninguna con el tamaño que tenía aquella a la que le estaba ofreciendo un poco de pan con dulce alteano, siendo un delicioso aperitivo que tomaron prestado de un chico pelirrubio poco racional. El níveo sonrío, conforme lo hacía su verdadera intención era transmitirle seguridad al ave, y al mismo tiempo, acercarse a ella, dando cortos pasos que no buscaban alertarla, sino al contrario estar justo a su lado para darle la comida de frente, y no extendiendo el brazo como si en cualquier momento fuera a salir corriendo.

Fue entonces que Yoshiharu vio un precioso collar con una piedra azul bastante llamativa. ¿Por qué no lo notó antes? Esa belleza tenía que ser suya… aunque probablemente fuera difícil obtener el dinero que aquella joya podría costar realmente. Así que tomarla solamente sería meterse en un lío, Yoshiharu no le quitó la mirada del todo pero ya no estaba tan seguro de si verdad quería cargar con algo que lucía tan valioso. El ave pronto estaba muy cerca del habilidoso ladrón, este sentía una especie de sed constante por no sacarle la mirada a la joya pero lo hacía como de costumbre con todos sus objetivos, de reojo, con una atención casi imperceptible al ojo externo pues disimulaba bastante bien, como algo propio de los de su oficio. Mientras tanto el ave empezó a comer, tomando la comida de una manera exacta y comiéndosela sin dejar caer ninguna migaja, Yoshiharu volteó a ver al resto de vagabundos, que no les apartaban la mirada de encima. - Esta ave es una maravilla, miren eso por amor a Naga. Hace menos desastre comiendo que ustedes - bromeó intentando suavizar la situación con una relajada risa, que pronto fue acompañada de la del resto de mendigos. El níveo esperaba que esto no asustara a la ave, y que al contrario, lo interpretara como la alegría de los presentes, aunque bueno, eso estaba difícil… Yoshiharu se aseguró de tomar otro trozo más de alimento, y ofrecérselo luego de consumir el primero, tal vez no fuera suficiente para un cuerpo tan grande.

Sin embargo la sorpresa fue enorme, cuando el ave habló. “Uriel agradece Beorc, no hay bosques cerca, Uriel no encontraba comida” – fueron sus palabras, básicamente. Yoshiharu quedó tan perplejo como el resto de los presentes, algunos incluso se echaron hacia atrás apegándose a la pared lo más posible, otros tomaron sus cosas como si tuvieran que salir corriendo en cualquier momento. Yoshiharu fue el único que pudo conservar un poco la calma, permaneciendo en pie en frente del ave, aunque lucía congelado, pasaría poco tiempo para que reaccionase. - Tú… ¿puedes hablar? ¿Entiendes lo que estoy diciendo? - interrogó el níveo, quien tenía demasiadas preguntas en su cabeza en ese momento. Al ser mendigos, no era común para ellos encontrarse con miembros de la raza laguz. Es más, desconocían en su mayoría sobre ellos. Para muchos era común sorprenderse de esa forma, huir… Yoshiharu se unía a esa lista de los que desconocían sobre dicho tema. - ¿Uriel? ¿Te llamas Uriel? - le preguntó con una voz tranquila y amable, mientras poco a poco la sorpresa iba desapareciendo en él, pero el resto de sus compañeros vagabundos se asustaban conforme el ave hablaba más y más. Luego fue muy directa al preguntar sobre agua limpia, y afirmar que tenía sed. Yoshiharu miró a sus amigos y asintió varias veces con la cabeza, tratando de que entraran en razón. - Siguiendo este callejón podemos salir de la ciudad, hay un poco de vegetación y luego un riachuelo del cual podrías tomar agua limpia. Mis amigos y yo te podemos lle… - rápidamente estos reaccionaron con constantes negaciones, tenían miedo todavía. - Ah… bien, yo puedo llevarte - le dijo al ave, sonriendo. Fue un poco forzada, pero era una buena sonrisa igualmente.

Uriel comenzó a aletear, nervioso, todo por culpa de las expresiones en cada uno de los rostros de los mendigos detrás de Yoshiharu, quiénes en su mayoría eran personas tímidas y de poca educación, apenas algunos eran valientes pero si tenían algo muy grande, y era lealtad entre ellos, además de mucha bondad, compartiendo lo poco que tenían entre ellos. Uriel no tardó en disculparse por las molestias ocasionadas, fue el propio Yoshiharu quien con sus manos hizo gestos a todos los vagabundos para que se pusieran de pie, cosa que hicieron pero muy lentamente, una vez que todos estaban parados Yoshiharu miró directamente a Uriel, el ave parlanchina. - No nos molestas, no has hecho nada malo… todavía - explicó, todos le ofrecieron una pequeña reverencia al ave en señal de respeto, estaban avergonzados por haber reaccionado tan… ¿infantilmente? A un ave que hablaba, aunque fuera algo que no se veía todos los días…

Rápidamente Uriel estaba muy incómodo por todo, y dijo que no podía marcharse por cansancio, ofreciendo cambiar su forma a cambio de no ser discriminado ni atacado por ellos. ¿Qué le pasaba al ave? Parecía haber tenido malas experiencias con los humanos, el grupo de mendigos empezó a sentirse todavía peor por su reacción, pues no pensaron que fueran a hacer sentir a Uriel tan rechazado y manifestarle tanto esa sensación de que querían que se marchara, cosa que, realmente no era verdad. La vida de los mendigos era aburrida y no siempre ocurrían cosas interesantes. Lo mejor que podían contar era que algún soldado los perseguía o intentaba meter entre las rejas, y casi nunca pasaba porque la mayoría de los soldados alteanos tenían buen corazón. Ahora, la historia de un ave que hablaba, esa sí, la contarían durante meses.

De pronto ocurrió, Uriel empezó a brillar haciendo que Yoshiharu y compañía ocultaran sus rostros con sus manos, cuando aquella luz desapareció volvieron a ver y… era un humano, bueno, relativamente, pues, tenía los rasgos básicos pero aún poseía enormes alas. Los mendigos estaban sorprendidos nuevamente, justo cuando habían empezado a aceptar al ave parlanchina, se encuentran con que es una ave parlanchina capaz de transformarse en humano también, causándole una confusión enorme a muchos de ellos y uno de los mendigos se desmayó, cayéndole en los brazos a otro, que por suerte lo atrapó y lo bajó lentamente hasta dejarlo acostado en el suelo. - ¿Qué eres? Digo, nosotros nunca habíamos visto antes a un hombre ave. Si hemos visto unas cuantas gallinas… - volteó a ver a algunos mendigos y sus parejas, el motivo de ello era porque a pesar de que estaban en el grupo y disfrutaban de sus beneficios no aportaban en ninguna de las actividades delictivas y preferían rebuscar entre la basura de los demás antes que comerse algo decente. - Me llamo Yoshiharu. Es un placer. Has dicho que estás buscando agua limpia, podemos ir hasta el riachuelo, no está muy lejos de aquí y ahí podrás tomar toda el agua que quieras. Yo de hecho debería traer un par de baldes para esta hermosa guarida - dijo por último aquello porque en verdad se habían terminado de consumir toda el agua que les quedaba, como vagabundos, acostumbraban a ir al riachuelo para tener ese acceso ilimitado a las hermosas aguas cristalinas del mismo.

Spoiler:

- Ya que no eres de por aquí, ¿de dónde vienes? Si estás cansado de volar es porque has habido de realizar un largo viaje.
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Uriel el Jue Mar 07, 2019 4:13 am

La situación era tensa, al menos para la garza quien era en cierta forma tímido debido a las malas experiencias que ya había sufrido anteriormente y tampoco deseaba ser ninguna molestia, incluso llego a cuestionarse si había sido mala idea transformarse. Estaba ligeramente acomplejado pues por una parte sabia que los humanos solían estar más cómodos hablando con sus semejantes o figuras que se les parecieran, pero por otro parecía haber causado un susto innecesario a los pobres hombres.

- Mio nombre Uriel, sí.

Respondió a la pregunta, bajando de la baranda de un salto y cayendo sobre la punta de su pie derecho tan suavemente como si se tratase de una pluma, seguidamente imito la reverencia que antes le habían ofrecido.

- Uriel es laguz… garza, no muchos beorcs conocen porque garzas ya muy pocas -

Si bien hablaba de forma mas fluida que hace algunos meses aun se notaba en su forma de hablar que no conocía totalmente bien la forma de expresarse, aunque si lo entendía bastante bien y lograba darse a entender un tanto.

- Como era respuesta a saludo casual Beorc?, esto es gusto?, Agusto mío?... Agustino?

Dibujo en su rostro un gesto ligeramente pensativo intentando recordarlo pues pese a todo había convivido con pocos humanos y los que vio hace poco eran demasiado formales y educados por lo que, recordando que había saludos formales e informales estaba hecho un lio.

- Esta bien si Uriel dice “es un placer” también Yoshiharu?

Sabia que era grosero a veces solo repetir lo que recién te acaban de decir por lo que no estaba seguro si responder de vuelta “Es un placer” estaba bien visto o no.  Después volvió a centrar su mirada únicamente el joven de piel pálida y cuerpo delgado que tenia frente a el… parecía tranquilo y aún seguía sin notar malicia en su mirada, tampoco detectaba esa característica sensación que lo invadía cuando alguien intentaba engañarlo por lo que supuso que de momento podría confiar en él.

- Mhhhh… pregunta complicada, Uriel viene de varios lugares….

Respondió buscando entre su túnica hasta sacar un trozo de papel de aspecto viejo que mostraba ya una buena cantidad de uso y que estaba garabateado como si lo hubiese dibujado un niño pequeño, con trazos y palabras que quizá solo el autor podría entender.

- Casa de Uriel aquí… pero humanos quemaron casa así que bosque ya no es bosque… Luego en cosa que flota, barca? Y Uriel acabo aquí, en casa de hermano… pero Uriel se fue de casa de hermano para volver a casa… y de casa intento regresar a casa de hermano, pero Uriel se equivoco de cosa que flota y ahora aquí… -

Uriel señalaba los garabatos en u supuesto “mapa”, que para el tenia todo el sentido del mundo, después hiso una pequeña pausa para guardar cuidadosamente su mapa “artesanal” para responder la siguiente pregunta. Igualmente se refería como “humanos” a aquellos que quemaron su bosque por que entre los suyos era una forma despectiva de referirse a ellos, equivalente al “subhumanos” que utilizaban con los laguz.

- Uriel no vuela mucho tiempo, garzas frágiles y plumas pesadas, Uriel se cansa fácilmente y alas duelen.

Comento sin reparos la razón por la cual no podía alzar el vuelo aun pues aún si no había volado por mucho tiempo ese día necesitaba darse un buen descanso, además serviría limpiarse un poco las plumas pues pese a verse brillantes y arregladas el polvo acumulado entre ellas las hacia pesadas.

- Uriel tiene pregunta... Uriel vio a Yoshiharu correr… Beorc malo quería hacer daño?, hermano dijo que cuando beorcs malos quieren lastimar debes ir con soldado y entonces Beorc malo no lastima… Uriel quería preguntar porque Yoshiharu no fue con soldados -

Por supuesto, pese a ser una garza adulta desconocía un montón sobre los humanos, en su mente no podía imaginarse cosas como lo era un robo o la necesidad se sobrevivir que tenían los mendigos de aquella ciudad por lo que el tema lo intrigaba de sobremanera
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Yoshiharu el Jue Mar 07, 2019 12:48 pm

Su nombre era ése, Uriel. Después de un rato mencionándolo sin parar, ahora todo tenía sentido, estaba refiriéndose a sí mismo. Hablaba un poco primitivamente entonces, al tener que explicar todo haciendo referencia a él en todo momento. “Uriel tener sed, Uriel estar perdido, Uriel cansado” – por ejemplo, serían tal vez, las maneras de expresarse del ave humana, aunque tampoco es que tuviera un mal dialecto, no, al contrario era bastante entendible para un animal que hablaba. Por otra parte, el nombre le pareció bastante original y agradable, era corto y sencillo, nada fácil de olvidar. Lo comparaba con el suyo, Yoshiharu, podía ser molesto para algunas personas quiénes le cortaban sin el previo aviso del mismo níveo, llamándolo Yoshi o Haru en algunos casos, pero Uriel no era así, era un tajo rápido de pronunciar y recordar.

El ave confirmaba conforme iba hablando una de las preguntas de Yoshiharu, quien todavía no lo asimilaba del todo. Los otros mendigos detrás de él observaban la escena, callados, Yoshiharu solía ser como una clase de líder, que tomaba la iniciativa para hacer muchas cosas, tenía la energía y optimismo que le faltaba al resto de vagos para salir de la miseria, y esta vez hablando con el ave estaba ocurriendo. Ellos estaban dejándolo ser el único en hablar con el ave mientras poco a poco le iban restando importancia para irse y seguir haciendo lo que sea que cada uno estuviera haciendo antes de que llegara el ave.

Uriel explicaba que era un laguz, y más precisamente, una garza. El níveo no dejó de sorprenderse por ello, además de darle mayor importancia en tanto el de larga cabellera mencionó que, había muy pocas garzas y que por ende, él era una de ellas. - Ya veo… una garza como tú debería de tener más cuidado al acercarse a los beorcs, no todos podrían querer acercarse a alimentarte - le advirtió por lo que vio unos minutos atrás, cuando la garza se acercó a ellos y permitió también que algunos… beorcs, intentaran alimentarla. El problema no era ése, sino que, no todos iban a estar dispuestos a ayudarla. Algunos cazaban animales y otros podrían clavarle el ojo fácilmente a la piedra preciosa que cargaba encima, con el fin de querer quitársela a las buenas, o a las malas. Así que era mejor darle un pequeńo aviso como aquel. - No obstante, siéntete a gusto con nosotros, somos buenas personas. Beorcs buenos - se llamó a sí mismo y a los demás beorcs, pero solamente con el fin de que la garza entendiera. La palabra de por sí no le gustaba en lo absoluto a Yoshiharu, pero suponía que era la manera en que los laguz llamaban a los humanos de alguna u otra forma.

- Creo que quieres decir “el gusto es mío”. Puedes decir “el placer es mío”, pero creo que decir “es un placer” también sería algo grosero, pues, estás repitiendo exactamente lo que la otra persona te está diciendo… no lo sé, no tengo mucho conocimiento sobre los modales al hablar, pero hago mi mejor esfuerzo para aprender y enseńar a estos sin oficio un poco de educación.

Tal vez molestaría un poco a los demás vagabundos al decir eso último, pero ninguno objetó porque era la verdad. Yoshiharu era uno de los que más lidiaba con el exterior ya que en su caso lo que le pasó no le destruyó la vida, sólo la hizo empezar más rápido. Pero los demás mendigos eran en su gran mayoría personas mayores, incluyendo tanto hombres como mujeres que ya habían tenido hogares propios, familia propia y hasta un trabajo que por diferentes circunstancias vieron perdidos. Y ahora el golpe emocional era más grande para ellos y no se exponían prácticamente a nada que tuviera que ver con socializar fuera de ese círculo de personas que “los comprendían”.

Cuando le preguntó de dónde venía, Uriel no supo responderle con exactitud y hasta catalogó la pregunta como “complicada”. ¿Qué tenía de difícil para una garza decir dónde nació, o dónde se crió? - Si te sirve de algo, yo soy alteano de toda la vida… - mencionó, sólo para que la garza lo supiera. - Aunque tuve la oportunidad de irme de aquí por vía marítima, y no niego que todavía las tenga - hizo ese último comentario basándose en sus habilidades para esconderse, podría meterse fácilmente en un transporte de cargas sin que se dieran cuenta de su presencia. Al parecer Uriel venía de muchas partes, sí, no había tenido un hogar fijo, por lo menos, eso fue lo que le dio a entender al níveo y delgado ladrón. Luego comenzó a explicar. - Sí, se llama barca - respondió, Uriel siguió con su mapa indicándole todas las partes a las que había ido hasta terminar “aquí”.

- ¿Quién te dio ese mapa tan feo? - fue lo que sacó a relucir Yoshiharu, eran solamente garabatos. Quizá la garza tenía una vista avanzada y por eso podía detallar mejor las líneas del susodicho mapa, pero ante Yoshiharu eso era un trozo de papel rayado a diestra y siniestra. Algo que llamó la atención fue que les llamó “humanos” a quiénes quemaron el bosque donde Uriel vivía. - Creía que desconocías esa palabra. Me esperaba un beorc en su lugar - le murmuró, sin ánimo de cortarle su historia.

Uriel luego seńalaba que no volaba mucho porque sus plumas eran pesadas, y las garzas en sí, aparentemente muy frágiles, por lo que se cansaba y sus alas dolían. - Pues que desgracia ser un ave cuyo vuelo es tan limitado... - musitó, no quería molestar a la garza pero ésa era su verdadera opinión al respecto. La garza al parecer había visto cuando Yoshiharu estuvo corriendo junto a otro par de mendigos, y hasta parecía haber observado al que intentó ser su agresor, pero no pudo. Dijo que su hermano le había dicho que al ocurrir eso había que ir con los soldados y nada pasaba, preguntando realmente, por qué Yoshiharu no había hecho eso. En ese momento esbozó una gran sonrisa viendo al de larga cabellera.

- No fuimos con soldados porque le robamos. Si lo hacíamos, estaríamos en una jaula fea encerrados por mucho, mucho tiempo - la verdad Yoshiharu desconocía de todos los castigos que realmente tenían lugar contra los criminales, pero sabía que ser apresado era prácticamente estar condenado a una vida entre cuatro paredes, sucias y asquerosas, eternamente. - No somos ladrones de oficio, solamente robamos lo necesario para tenernos otro día con vida… no somos tan malos - trató de justificarse un poco con eso.
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Uriel el Jue Mar 07, 2019 4:55 pm

Uriel escuchaba con cuidado y atención, no era muy expresivo en sus facciones, casi como si te tratase de un muñeco viviente, pero era ya mas abierto que antes, mas aun intentaba aprovechar pequeñas oportunidades como esa para aprender y pulir mas sus habilidades de habla. Uriel, sin cuestionar entonces solo asintió con la cabeza.

- El gusto es mío

Repitió para corregir su error anterior al responder, intentando memorizarlo para futuras ocasiones. Por supuesto, había aprendido bastantes palabras en el idioma humano, pero aún se le dificultaba conectarlas o usar el “yo” que se omite en su idioma natal, pues era en cierta forma mas complejo que el solo sacar sonidos por la boca, por ello y para evitar ser mal entendido solía aclarar con su nombre que se trataba de el y de esta manera dejar mas en claro las cosas que usar simplemente el “yo”.

- Uriel sabe que ustedes no son beorcs malos… ojos Yoshiharu no son malvados, no causan malestar… Uriel vio en ojos de Yoshiharu que no haría daño así que no problema, pero beorcs se molestaron con Uriel por que respondió… Por eso Uriel pidió que no lastimaran, porque Uriel tampoco hace daño a beorcs.

Explico tranquilamente, aun pensando que la sorpresa que mostraron era molestia, parecía identificar bien el peligro, pero fuera de ello su percepción de las emociones era difusa y ambigua por lo que le costaba mucho trabajo distinguir la angustia de la risa, el miedo del enojo.

- Que es Alteano?, otro tipo de Beorc?

Comento ladeando ligeramente la cabeza hacia un lado pues el aun no entendía mucho sobre la división de los reinos, para el un continente era solo una gran extensión de tierra que tenia “nidos” humanos por todas partes pero fuera de ello difícilmente asimilaba el sentido de pertenencia a un reino especifico, pues las garzas habitaban en serenes pero nunca se atacharon pertenencia al lugar, el bosque los necesitaba y ellos al bosque, para Uriel era tan sencillo como eso y por esa razón se le dificultaba responder en cuanto le preguntaba su alineación territorial.

- Mapa de Uriel es feo?... Uriel piensa que ha hecho un buen trabajo…

Aun que no es como si realmente le sirviese para orientarse, el tenia muy buen sentido de orientación y el supuesto mapa era mas bien un registro de los lugares donde había estado pues por débiles que fueran sus alas las vistas desde la altura siempre le proporcionaban una vista perfecta de donde estaba y a donde iba. Por otra parte, Uriel se mostro pensativo al respecto sin encontrar ningún fallo en su garabateada excusa de mapa, sin parecer realmente triste u ofendido por el comentario de que era "feo", aun así sus expresiones eran tan sutiles que quizá solo alguien con el don de la observación podría detectar con batallos.
Spoiler:

- “Beorc” palabra buena, forma cordial que laguz usa para hablar de especie de Yoshiharu… “Humano” palabra mala… um… ofensivo?, Para laguz decir “humano” es como Beorc decir “subhumano”… Uriel aun no entiende porque beorcs llaman a si mismos “humanos” -  

Comento con franqueza intentando explicarse debido a que lo sintió necesario por el comentario del joven ladrón. Igualmente, las siguientes palabras de Yoshiharu lo dejaron mas perplejo de lo que había podido imaginar… dejando de lado el que el otro lamentase su precaria capacidad de vuelo, la palabra “robar” era una que desconocía totalmente… sabia que era de mala educación tomar las cosas de otros, pero al ser las garzas criaturas sumamente pacificas y cordiales la palabra “robo” no estaba en su vocabulario.

- Yoshiharu… que es robamos, que es ladrones?, porque soldados harían daño Yoshiharu si ladrones necesario para que beorcs vivan?, deberían avisar a reina que soldados malos con ladrones

Pregunto abriendo a sus espaldas sus alas ligeramente pues deseaba saber la respuesta y eso lo tenia inquieto. Deseaba comprender el por que de aquello aun que claro, siquiera era consiente de lo que eran las clases sociales, no tenia manera de saber lo mal que la pasaban aquellos que lo perdían todo y lo difícil que era sobrevivir sin el preciado oro, cosa cuyo valor aun no comprendía. Punto y a parte, su "hermano" garza era muy amigo de la Reina de Sindhu, por ello Uriel nunca tuvo problemas en hablar con ella abiertamente aun que generalmente estaba ocupada... por ello ingenuamente pensaba que todos tenían el mismo fácil acceso a la realeza pues incluso las garzas consideradas "nobles" vivían justo como todos los demás, sin mas separación entre ellos que el color blanco puro en el plumaje de las garzas reales.
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Re: [Social] Escape from reality [Priv. Uriel]

Mensaje por Yoshiharu el Mar Mar 12, 2019 7:24 am

Uriel parecía ser un ave que había tenido muy pocas interacciones con otros seres humanos, al menos así lo veía Yoshiharu quien observaba como la garza memorizaba todo lo que se le decía y lo ponía en práctica al instante, demostrándolo después de haberle enseñado a responder a aquella presentación del níveo en la que le dijo, “es un placer”. Uriel respondió cortésmente con un poco titubeante “el gusto es mío”, lo que hizo a Yoshiharu darse cuenta de que era alguien bastante inteligente, capaz de en poco tiempo comprender las cosas. De ser así para todo, Uriel seguro que sería una buena mano derecha para cualquier situación. Aprendía, y lo hacía rápido.

Cuando Uriel reconoció en voz alta que tanto los mendigos como Yoshiharu no eran beorcs malos, hubo nuevamente un cambio de ánimos en el presente grupo. Se notaba como todos respondían positivamente a aquella afirmación, perdiendo poco a poco el miedo y la sorpresa que en un principio la garza les había infundido inconscientemente. Decía que en los ojos de Yoshiharu no veía mal, eso causó un poco de confusión al propio ladrón sabiendo que su profesión en sí era la personificación de aquel adjetivo tan negativo, y además, agregaba que los beorcs se habían molestado porque él había respondido. En ese instante, el níveo se tomó un pequeño tiempo para interrumpir a Uriel. - Bueno… para nosotros no es común ver a un ave hablar de la forma en que lo hiciste, digo, yo te hablé, pero nunca se me pasaría por la cabeza que pudieras responderme… sin embargo, en tu actual forma, es mucho más convincente… - intentó explicar Yoshiharu, tal vez Uriel le diera más vueltas a ese asunto, era difícil de explicárselo a alguien que no comprendía del todo a los “beorcs”. - Lo cierto del caso es que aquí nadie se molestó porque hayas respondido… sólo nos sorprendimos rotundamente - justificó, encogiéndose de hombros en ese momento.

“¿Qué es alteano? ¿Otro tipo de beorc?” – con esas palabras Yoshiharu se dio cuenta que tendría que intentar tener un lenguaje mucho más primitivo con la garza, pues no tenía suficiente conocimiento acerca de las divisiones territoriales. Aun así, el níveo intentó enseñarle un poco sobre aquello. - Pues… - observó un poco las líneas del mapa de Uriel, intentó entender lo mejor posible donde podría estar Altea, recordó su explicación sobre cómo había llegado al sitio y en base a eso, apuntó a cierto punto del mapa con su dedo índice. - Podría decirse que esto es Altea… - hizo su mejor esfuerzo, él tampoco sabía mucho sobre esas cosas excepto lo que había oído en la calle, apenas sabía sobre su propio reino pues porque había nacido en él y hecho toda su vida hasta el momento ahí.

El mapa de Uriel, catalogado como “feo” por Yoshiharu, era para la garza una buena ayuda, y él la veía como un buen trabajo, quizá no como una obra de arte porque a la garza no se le había enseñado sobre esas cosas; pero de momento era de poca exageración y lujos, era simple, lo que agradaba a los mendigos y al propio Yoshiharu. Posteriormente pasó a explicar sobre la verdadera definición de la palabra beorc, era una palabra buena, la forma cordial en que los laguz se referían para hablar de la especie de Yoshiharu. Pero la palabra “humano” no les era agradable, la consideraban como si se tratara de una categoría o señalamiento innecesario, algo similar a los beorcs que llaman a los laguz “subhumanos” aunque sobre esto último Yoshiharu no sabía absolutamente nada. - Ya veo…, entonces puedes llamarnos beorcs sin problema… aunque prefiero que me llames Yoshiharu - soltó una pequeña risa después de eso.

Finalmente el ave fue sincera al admitir que no sabía nada sobre el significado de robar y ladrones en sí, esto hizo que los mendigos, o bueno, algunos de ellos, se mostraran cabizbajos ante lo siguiente que Yoshiharu tendría que decir, no era bueno mintiendo, así que comenzaría a sacar toda la información pudiendo estar expuesto a una reacción negativa de la garza próximamente. - Bien… robar es quitarle algo a alguien sin su permiso. Es como si yo tomara esa piedra hermosa que traes contigo… y me fuera corriendo después, sin decirte más nada - puso un ejemplo que, sin duda, se le había pasado por la cabeza más de una vez. - Los ladrones son las personas que viven de eso, de robarle a los demás… - siguió relatando. - Aquel hombre que nos estaba persiguiendo, lo hacía porque le habíamos robado recién la comida que había comprado para él y su pareja en un restaurante cercano. Sin embargo, si no lo hacía, probablemente hubiéramos tenido que comer algo de la basura - quiso suavizar un poco el asunto con aquello, aunque sabía que igualmente ya el ave habría detectado la gravedad de sus actos. No esperaba que los comprendiera completamente, pero al menos, sí que les tuviera un poco de consideración. - Por eso no le pedimos ayuda a los soldados, nos hubieran quitado la comida, puesto tras las rejas y tal vez hasta castigado - explicó. El níveo se veía golpeado tras narrar aquello, aunque regresó la mirada a los mendigos quiénes estaban sonrientes a pesar de lo dicho por él. Eso lo hizo recomponer un poco su ánimo.
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