Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 07, 2019 11:37 pm

Aquella tarde Emmeryn se encontraba en su habitación, concretamente delante del escritorio, redactando nuevamente una difícil y complicada misiva. El movimiento de su pluma era lento, irregular, algo dubitativo. Desconocía con exactitud lo que responder sin provocar cualquier tensión con el destinatario sabiendo lo tan altanero que resultaba ser. Su majestad no era capaz de sentirse ni a gusto en su propia silla, pensando en los dedos que le faltarían a aquellos pobres mercaderes.

—Oh, Naga… Creo que es complicada la tarea que me has encomendado—murmuró la afligida Venerable, dejando en el tintero la pluma junto a sus ánimos para continuar con tal misiva que hasta ni misión tenía salvo el de mostrar nuevamente una pasividad que sería criticada. Nadie tenía fé en un líder que no imponía respeto a sus países vecinos. Su pueblo quizás, mas el resto del mapa mundial… ¿Qué clase de imagen tendrían de Ylisse? Un país sin gracia ni malicia, una zona del mapa en la que no debían malgastar su pensamiento.

Se levantó de su asiento, apagando la vela de la mesa. Debería estar ahí pronto. Con rapidez la mujer abrió la puerta, encargando a una de las doncellas té para dos y algunos aperitivos. La volvió a cerrar, comenzando a despejar su otra mesa, redonda y algo más pequeña que la de escritorio, mas serviría. Tenía preparadas dos sillas, la cesta con la lana la dejó dentro del armario, las cortinas semi-abiertas, las ventanas cerradas para que el frío no calase dentro de la habitación. Tenía su propia chimenea, sí. No fue complicado encenderla.

Con la habitación un poco más cálida, la reina de Ylisse se sentó en una de las sillas junto a la mesita, esperando. Repasaba alguna idea, algún argumento que ella pudiera darle sobre el porqué. Por qué. A lo mejor no debería ser Emmeryn quien hablase con la chica sino Chrom, pero no estaba de más ejercer de tía de vez en cuando. Una no podía desaprovechar los momentos. Esa pensamiento le aligeró su carga, dándole la bienvenida al té y a los aperitivos que entraban por la puerta.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Lucina el Vie Mar 01, 2019 2:43 am

Para Lucina, las peleas más difíciles eran contra sus propias emociones, tan explosivas, tan caóticas que, en ocasiones, era casi imposible mantenerlas bajo un control estricto; la princesa de cabello azul caminaba con una mezcla de ansiedad y pánico en sus movimientos hacia la que era la habitación de su tía mayor. Sabía que era casi seguro que se ganaría un regaño no solamente por irse de Ylisstol sin una guardia apropiada, si no que también estaba involucrado el hecho de que lo había hecho sin contarle a nadie y Daraen la había pillado en pleno acto. Algo dentro de sí tenía la sensación de que el hecho había sido notificado a las autoridades correspondientes y éso le causaba un temblor casi incontrolable en las manos y en su labio inferior. Era casi seguro que su padre se había enterado y que recibiría un regaño, pero, nunca sabía que esperar de la mujer de más edad. Sí, Emmeryn era una de las personas más dulces y -había que admitirlo- adorables que conocía, pero, siendo que Lucina estaba más acostumbrada a lo que era la disciplina y la rigidez que se encontraría fácilmente en alguno de sus entrenamientos diarios, nada la tendría preparada para el trato más suave en una conversación sea cual sea el tema a tratar.

Se maldijo mentalmente, echándose en cara su falta de disposición a la hora de aprender sobre lo que eran los actos de cortesía, limitándose a hablar lo suficientemente bien y directa como para no dar espacio a demasiadas preguntas. Frente a una ventana, se arregló algunos de los mechones más cortos de la capa superior de su cabello pasando los dedos sobre ellos con insistencia e intentando calmarse infructuosamente en el proceso, si había algo que odiaba era el sentir que no había algún mecanismo útil para encender o apagar sus emociones y sentimientos, considerándoles más un estorbo que una ayuda. Lo suyo era mantenerse bajo el mayor control posible, prefiriendo que el mundo la tomase como alguien aburrida y amargada antes de que se dieran cuenta de que aún tenía muchísimo camino que recorrer para equivocarse, caer y levantarse.

Incluso si esas otras personas eran sus tías y su padre, especialmente Emmeryn. La joven no podía con la carga de consciencia que le acarrearía el darse cuenta de que sus esfuerzos durante años no habían rendido frutos, que no era un igual o que dudasen de su fortaleza y sus habilidades, sin embargo, no podía rendirse a la desesperación.

Jugueteaba con un pequeño paquete que contenía una pulsera sencilla de plata y pequeñas esmeraldas en conjunto a un par de botellas de tinta de colores fuera de la negra común que eran difíciles de encontrar, intentando calmarse. Su mente estaba clara, practicando mil veces lo que quería decir, mas, su propio cuerpo la traicionaba al moverse más rápido de lo que le gustaría. Maldijo entre dientes con un vocabulario que no debería tener una princesa lo más bajo que pudo, deteniéndose frente a la puerta de la habitación de su tía mayor justo al tiempo en el que una criada se retiraba y cerraba la puerta.

Tragó saliva con una pesadez tirante y que era la única muestra de nerviosismo que esperaba tener, dejando sus emociones tan intensas de lado, regresando a adoptar la máscara de seguridad y tranquilidad que, como si fuese su mejor escudo contra la adversidad, la caracterizaba; aquella que casi lograba causar la impresión de que era soberbia a la primera impresión de no ser por sus ojos tan claros. Su mano, enfundada junto a su gemela en guantes de cuero para poder protegerse del frío -pese a que, después de haber estado en Ilia, no sentía casi nada y sentía que era innecesario-, golpeó la madera en tres toques breves, fuertes y claros. —Tía Emm, soy Lucina—. Esperó a que le diesen el visto por respeto antes de pasar con una cierta cuota de cautela y, por reflejo paseando la mirada por las esquinas de la habitación, un pequeño hábito que había desarrollado por culpa de sus propias crisis, respirando profundo entre dientes y con la mayor discreción posible.

Fue cuestión de un segundo. Observó la postura ligeramente decaída de la mayor y, en un tono que era empático por donde quiera que se le mire, soltó la cuestión que había procesado en cuestión de segundos. —¿Mucho trabajo?—. Le ofreció con la diestra el pequeño paquete cuidadosamente envuelto como un regalo desinteresado, prefiriendo quedarse de pie hasta que le fuese indicado con la zurda jugueteando con la correa del cinturón, aún con la ropa que podría pasar de varón al no darle demasiado tiempo de cambiarse y, por su mismo nerviosismo, no pudo.
Lucina
Lucina
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Escama fosilizada
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Espada%201

Experiencia :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] POvHqgT

Gold :
28


Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 06, 2019 4:20 pm

—Pasa querida—dijo lo suficientemente alto como para que la escucharan a través de la puerta, observando el nerviosismo de su sobrina quien miraba cada rincón de la habitación con insistencia. ¿Tendría miedo acaso? Emmeryn no pudo evitar que tal idea se le hiciera divertida ya que su porte no es que fuera imponente ni mucho menos, acusándola de todo lo contrario. Esbozó una pequeña sonrisa al escuchar la preocupación de la menor, quien de alguna manera conseguía conectar con su tía. Fuera un espíritu libre o una joven rebelde, no debía negar el buen espíritu que portaba aquella muchacha, una bolita de nervios en esos momentos. Cogió el paquete con cuidado, todavía sin abrirlo. Le indicó con un gesto de mano que se sentara, entrando justo por la puerta lo que ella había pedido.

—Personas complicadas sería más adecuado—sentenció con cierto desasosiego.

Las doncellas dejaron sobre la mesa una bandeja con dos tazas de té calientes y una pequeña tetera para servirse ambas lo que desearan, y en otra bandeja los aperitivos. Tan discreta como había entrado en la habitación, ambas se fueron en silencio, cerrando la puerta tras ellas, asegurándose de que su reunión no se viera interrumpida. Tomó un sorbo de aquel delicioso té antes de abrir el regalo de su sobrina—Muchas gracias cariño—pronunció con afecto la reina de Ylisse, quien observaba con más interés la tinta de colores que la propia pulsera, aunque guardó todo en el mismo paquete y sin mencionar palabra, se levantó para guardarlo en uno de sus cajones contenta, eso sí. Con el mismo sigilo se sentó nuevamente en la mesa, su mirada fija en Lucina.

—Antes de que tu corazón explote, Lucina...—se permitió el alzar una mano hasta la contraria en un intento de transmitirle seguridad y confianza a ésta. Sus tics eran tan obvios y su ansiedad tan notable que como tía que era, le preocupaba más ella—Cuéntame—alejó entonces su mano, cogiendo uno de los aperitivos de la bandeja, echándose en el respaldo de la silla con suma tranquilidad. En esos momentos no era la soberana de un país sino una confidente, una amiga que escucharía las experiencias de Lucina con atención. Quería oír de sus labios sus historias de Regna Ferox; cualquier reprimenda o regañina podía esperar hasta que se sacara del pecho todo lo que deseara decir.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Lucina el Jue Mayo 23, 2019 11:21 pm

Mientras se sentaba, escuchó el tono apesadumbrado de la mayor de sus tías, ocasionando que, inmediatamente, Lucina dejase de lado su nerviosismo y regresara su máscara serena, apretando los puños al tiempo de que veía el cómo ponían una taza de té humeante frente a ella. —Lastimosamente, de aquellas el mundo está lleno—. Su capacidad para apartar lo que fuese que le afectase seguía tan intacta como siempre. Sí, aún tenía algo de pánico que intentaba aflorar, pero, su propio sentido del deber lo obligaba a regresar a sus confines. —No se puede dialogar con todas las personas aunque sea en forma de cartas—. Aunque fuese por breves momentos, la joven casi parecía más una consejera que una sobrina, una niña a la que vieron crecer desde que tuvo días de nacida.

Una ligera y casi imperceptible sonrisa se abrió paso a través de sus labios cuando escuchó el agradecimiento por el obsequio. La adolescente de cabello azulino hizo un asentimiento de cabeza que lució más como una reverencia medianamente informal en señal de que no era necesario agradecer, sintiéndose ligeramente confundida por la calidad del sigilo de su tía cuando fue a guardar la pequeña caja que contenía la pulsera y las botellas de tinta. Ahora sabía de qué lado de su familia provenía el poder salir a hurtadillas de algún sitio sin sufrir demasiado las consecuencias.

La calma me duró poco cuando Emmeryn le presionó ligeramente para que pudiese hablar. Carraspeó un poco y, aún con las manos ligeramente temblorosas y enfundadas en los guantes de cuero, tomó la taza de té y le dio un pequeño sorbo antes de dejarla nuevamente sobre el platillo. —B-bueno...—. Lucina jugueteó con sus dedos, visiblemente igual de nerviosa que antes, e incluso más, prefiriendo hablar rápido antes de perder el poco valor que aún conservaba dentro de ella. —No sé si empezar por Regna Ferox, por Ilia, por Ylisse o por Pherae...—. Solamente dénle unos segundos hasta que... —¡Oh, por Naga! ¡Lo siento por salir a escondidas de Ylisstol, perdón por no llevar una escolta adecuada y perdón por simplemente tomar mis cosas e irme de viaje a otro continente sin decir ni una sola palabra y llegar con excusas baratas! De verdad, ¡perdón!—. Se cubrió el rostro, roja de vergüenza y encogiéndose levemente en su lugar, apretando la quijada con fuerza y, de vez en cuando, causando un ligero rechinido.

Sé que hice mal, pero, había escuchado que la gran mayoría necesitaba ayuda con los emergidos por parte de los mercaderes y no pude quedarme sentada sin hacer nada a sabiendas de que es un enemigo en común de casi todo el mundo y deberíamos aliarnos para enfrentarlos—. Sus hombros temblaban en señal de cansancio producto de su arrebato; simplemente dijo las palabras a medida que venían a su extremadamente estimulado cerebro. Tampoco dejaba de mover la pierna izquierda en un tic tan notorio que solamente evidenciaba el hecho de que, aparte de ser mala mintiendo, también era mala guardándole secretos a su tía Emmeryn. —No puedo quedarme quieta mientras el pueblo, sea de donde sea, esté el problemas. Simplemente no puedo, tía—. El asunto es ver si podría calmarse en algún momento.
Lucina
Lucina
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Escama fosilizada
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Espada%201

Experiencia :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] POvHqgT

Gold :
28


Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 25, 2019 3:31 pm

La gobernante de Ylisse esbozó una pequeña sonrisa mientras escuchaba las palabras de su sobrina, no socarrona ni burlona, sino directamente conmovida por sus motivaciones. No sabía si es que esperaba un tortazo o un castigo de por vida, mas la muchacha no podría estar más equivocada. Solo eran temas que se debían hablar... Enfadarse ya no tenía sentido una vez ya hecho, llorar sobre leche derramada tampoco. Emmeryn colocó su espalda recta, intentando llegar a ese porte real que todos esperaban de ella, aunque solo tomó un sorbo de té para asumir todo lo que le contaba Lucina, tranquila eso sí. No demostró ningún signo de desconcierto en toda la explicación. Hasta se le escapó una risa tan melodiosa como el cantar de los pájaros.

—Lucina, cariño, eres igual que tu padre. Ves el mundo en peligro y sales a salvarlo, prácticamente inevitable. Chrom se preocupará mucho por tu bienestar, todos lo hacemos... Sin embargo encerrarte entre los muros de un castillo no va a ayudarte a crecer en absoluto, es una verdad tan pura como la diosa Naga que nos tenga en su gloria. Tu padre puede ser... muy insistente, pero eres su hija. Creo que todos nos preocupamos por nuestros hijos; yo me preocupo por mi sobrina—dejó la taza de té sobre el pequeño plato. Su dulce rostro a pesar de la edad seguía transmitiendo el cariño, la paz que quería demostrar a los demás.

Se cruzó de manos, apoyándolas en su regazo—Es cierto que te has embarcado en misiones peligrosas, sola además. Lo que quiero que comprendas es que si vas a hacer algo, Lucina, debes hacerlo bien. No escapándote ni huyendo como si te fuéramos a encadenar a una columna. Eres una posible heredera al trono de Ylisse, puesto que yo no tengo hijos y en ese caso pasaría el trono a Chrom que llevaría a... ti. Lissa podría ser Venerable también. Tiene un corazón de oro. He sido bendecida con una familia excepcional, lo que agradezco mucho—asintió para sí misma unas cuantas veces antes de levantar de nuevo la cabeza—Pero si el pueblo te llama, si esa llama arde en tu interior, nadie será capaz de apagarla. Ni yo, ni Chrom, nadie. Por eso, en vez de un castigo, lo que quiero es que aprendas. Lo malo no es ayudar al pueblo; lo que realmente es malo es ir solo, incluso si tienes una habilidad excepcional con la espada. Deseo que sigas viva, tu padre también. Si tan solo pudieras comprender... los distintos puntos de vista. No quiero regañarte ni nada de esa índole, ni mucho menos. Quiero que reflexiones. ¿De verdad crees que yendo sola es mejor que tener a compañeros en los que confiar? Haz amigos, un grupo, consigue a gente en la que puedas depositar tu vida y entonces sí sal a la batalla. La soledad nunca será tu compañera, querida—pronunció decidida Emmeryn, sin perder su toque afable y tierno.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Lucina el Lun Jul 15, 2019 9:56 pm

Se quedó mirando sus manos y, luego de sacarse un guante, se quedó retorciéndolo entre sus dedos, intentando que su rostro no reflejase el nerviosismo que había tenido desde que llegó a la habitación. Le era muy difícil el poder mantenerse en un estado distinto a la tranquilidad que contenía sus otras emociones casi todo el tiempo; frialdad le dirían algunos, pero, ella se sentía todo lo contrario a una persona fría e indiferente. Lucina era como una fogata pequeña: inofensiva, cálida y protectora si no hay acciones peligrosas que la alimenten, mas, podía volverse un incendio forestal si le echas demasiada leña. Lo que no pudo evitar fue el sobresalto que le causó la risa melodiosa de Emmeryn, casi había olvidado que estaba ahí y que el té se enfriaba en la taza de porcelana frente a ella. Soltó un suspiro, intentando calmarse del todo y volviendo a beber lo que le quedaba de té. El gesto podía pasar como excesivamente masculino para ella, sin embargo, seguía sintiéndose como ella misma en pantalones y camisas holgadas y seguía siéndole incómodo el no tener presente el peso de su espada en la cintura o el usar vestidos como los de su más tierna infancia, confeccionados con telas relativamente costosas y que no le permitían la dulce libertad de movimiento que su ropa de diario.

Incluso a través de su turbación, el pequeño destello del orgullo iluminó sus ojos cuando Emmeryn enumeró las virtudes que había heredado de su padre. Sí, llevaba casi toda la vida intentando ser alguien digno, alguien que mereciera ser parte de la realeza de Ylisse, que mereciera llevar sangre de Altea en sus venas y también de ser alguien que, pese a tener sangre del pueblo también, podía llegar a estar al nivel de un guerrero de la talla de Frederick o Chrom. Nunca había tenido más razones de enorgullecerse, ésa era una pequeña parte de lo que quería mostrar, mas, también era uno de sus pequeños logros que ya había logrado. Si tenía la confianza de que había ganado la confianza de su tía, entonces Lucina podía contar con una aliada más aparte de Daraen en caso de que tuviera que volver a partir fuese cual fuese el rumbo a tomar. Podía estar contenta con que todo podría salir bien y ella sin demasiados daños a su mísero y endeble orgullo.

Sé que todos se preocupan por mí así como lo hago yo, pero, también quiero conocer lo que hay más allá de los muros de este castillo. He vivido una buena parte aquí y, si bien es mi hogar, tampoco quiero llegar a ser alguien cerrada de mente y que no llegase a conocer del todo lo que la vida podría depararme—. Respiró hondo y cogió uno de los aperitivos que habían traído, lo suficientemente calma como para comer a bocados pequeños una galleta con dulce de leche. Tragó lo que había comido antes de seguir hablando. —Tanto padre como tía Lissa y Frederick aparte de usted misma son mi familia y he tenido siempre presente que el deber de un noble ya fuese un príncipe, una princesa, un rey, una reina o un duque es proteger a su pueblo sea cual sea el costo. Usted lo protege desde aquí, pero, siempre había querido aportar con mi espada para hacer algo parecido desde fuera y llegó el tiempo en el que no puedo seguir evitándolo, tampoco quiero evitarlo—. "Quiero ser tan importante para Ylisse como ustedes" parecía querer decir, mas, tampoco tenía tanto coraje en su alma como para decir todos sus pensamientos en voz alta. Suficiente era como para admitir a puertas cerradas que el lugarteniente de los Custodios contaba dentro de su pequeño círculo familiar.

Se quedó callada, procesando las palabras de su tía con detenimiento mientras terminaba de comer la galleta que tenía en sus manos y cogía otra. Está bien, podía hacer lo que le pedía, es más, estaría encantada de hacerlo; le estaban dando la ansiada libertad que quería desde que había comenzado su entrenamiento con la espada y era la excusa perfecta para demostrar lo que siempre había querido: que era una más dentro de la poca, pero, excelente fuerza militar de su país. —Por lo mismo viajo: no ansío la soledad, prefiero combatir hombro con hombro con gente de confianza; mi espada es buena, no tanto como la de padre éso sí, pero, no tiene sentido si no tengo nada que proteger. Prometo no volver a salir de Ylisse a escondidas, tía—. Sonrió con la misma calma que la mayor emanaba, ya sin el tic de mover su pierna de arriba y abajo y el color le había vuelto al rostro, su pánico anterior se había calmado con el bálsamo que había sido aquella conversación amena y ya estaba considerando algunas pequeñas metas en añadidura y que estaba segura que podría cumplir.

Recordando el cansancio que Emmeryn traía encima anteriormente, la joven se sintió culpable por traerle más preocupaciones. Sabía que el deber que tenía encima como Venerable era una cruz muy difícil de sobrellevar y más solitaria de lo que parecía al tener que limitarse a ser un mero espectador de las cosas que ocurrían, siempre debía haber una figura de importancia en Ylisse y, en caso de no ser así, sería una pérdida de moral muy importante. —Tía Emm, ¿le parece que demos un paseo? Puede que sirva un paseo por los jardines o por alguno de los campos de entrenamiento para reponer energías y descansar—. Era lo menos que podía hacer. Lucina no tenía problema en esperar a que, en caso de aceptar, la contraria terminase de beber su té antes de encaminarse. Tampoco tendría problemas en quedarse en la habitación y conversar sobre temas más amenos y que serían más similares a pequeños e inofensivos rumores que corrían de un lado a otro. Después de todo, lo que atesoraba más que nada eran esos diminutos momentos en los que podía hablar con su familia sin preocuparse del qué dirán y mucho menos sobre temas que podrían ser peliagudos. Si éso servía para calmar las preocupaciones de los demás, la joven princesa estaría alegre de ser de ayuda.
Lucina
Lucina
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Escama fosilizada
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Espada%201

Experiencia :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] POvHqgT

Gold :
28


Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Eliwood el Mar Oct 01, 2019 8:47 pm

Tema cerrado. 30G a Lucina.
Eliwood
Eliwood
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
espada de acero [5]
.
.
.
.

Support :
Marth [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Iwzg0SR
Lyndis [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] JEIjc1v
Nils [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] JEIjc1v
Izaya [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] JEIjc1v

Especialización :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Espada%202

Experiencia :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Iu4Yxy1

Gold :
585


Volver arriba Ir abajo

[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.