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[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

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[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Emmeryn el Jue Feb 07, 2019 11:37 pm

Aquella tarde Emmeryn se encontraba en su habitación, concretamente delante del escritorio, redactando nuevamente una difícil y complicada misiva. El movimiento de su pluma era lento, irregular, algo dubitativo. Desconocía con exactitud lo que responder sin provocar cualquier tensión con el destinatario sabiendo lo tan altanero que resultaba ser. Su majestad no era capaz de sentirse ni a gusto en su propia silla, pensando en los dedos que le faltarían a aquellos pobres mercaderes.

—Oh, Naga… Creo que es complicada la tarea que me has encomendado—murmuró la afligida Venerable, dejando en el tintero la pluma junto a sus ánimos para continuar con tal misiva que hasta ni misión tenía salvo el de mostrar nuevamente una pasividad que sería criticada. Nadie tenía fé en un líder que no imponía respeto a sus países vecinos. Su pueblo quizás, mas el resto del mapa mundial… ¿Qué clase de imagen tendrían de Ylisse? Un país sin gracia ni malicia, una zona del mapa en la que no debían malgastar su pensamiento.

Se levantó de su asiento, apagando la vela de la mesa. Debería estar ahí pronto. Con rapidez la mujer abrió la puerta, encargando a una de las doncellas té para dos y algunos aperitivos. La volvió a cerrar, comenzando a despejar su otra mesa, redonda y algo más pequeña que la de escritorio, mas serviría. Tenía preparadas dos sillas, la cesta con la lana la dejó dentro del armario, las cortinas semi-abiertas, las ventanas cerradas para que el frío no calase dentro de la habitación. Tenía su propia chimenea, sí. No fue complicado encenderla.

Con la habitación un poco más cálida, la reina de Ylisse se sentó en una de las sillas junto a la mesita, esperando. Repasaba alguna idea, algún argumento que ella pudiera darle sobre el porqué. Por qué. A lo mejor no debería ser Emmeryn quien hablase con la chica sino Chrom, pero no estaba de más ejercer de tía de vez en cuando. Una no podía desaprovechar los momentos. Esa pensamiento le aligeró su carga, dándole la bienvenida al té y a los aperitivos que entraban por la puerta.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Mage

Cargo :
Reina de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Tomo-1

Experiencia :
[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Jm5byz1

Gold :
199


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[Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina] Empty Re: [Social]¿Qué me tienes que decir?[Priv.Lucina]

Mensaje por Lucina el Vie Mar 01, 2019 2:43 am

Para Lucina, las peleas más difíciles eran contra sus propias emociones, tan explosivas, tan caóticas que, en ocasiones, era casi imposible mantenerlas bajo un control estricto; la princesa de cabello azul caminaba con una mezcla de ansiedad y pánico en sus movimientos hacia la que era la habitación de su tía mayor. Sabía que era casi seguro que se ganaría un regaño no solamente por irse de Ylisstol sin una guardia apropiada, si no que también estaba involucrado el hecho de que lo había hecho sin contarle a nadie y Daraen la había pillado en pleno acto. Algo dentro de sí tenía la sensación de que el hecho había sido notificado a las autoridades correspondientes y éso le causaba un temblor casi incontrolable en las manos y en su labio inferior. Era casi seguro que su padre se había enterado y que recibiría un regaño, pero, nunca sabía que esperar de la mujer de más edad. Sí, Emmeryn era una de las personas más dulces y -había que admitirlo- adorables que conocía, pero, siendo que Lucina estaba más acostumbrada a lo que era la disciplina y la rigidez que se encontraría fácilmente en alguno de sus entrenamientos diarios, nada la tendría preparada para el trato más suave en una conversación sea cual sea el tema a tratar.

Se maldijo mentalmente, echándose en cara su falta de disposición a la hora de aprender sobre lo que eran los actos de cortesía, limitándose a hablar lo suficientemente bien y directa como para no dar espacio a demasiadas preguntas. Frente a una ventana, se arregló algunos de los mechones más cortos de la capa superior de su cabello pasando los dedos sobre ellos con insistencia e intentando calmarse infructuosamente en el proceso, si había algo que odiaba era el sentir que no había algún mecanismo útil para encender o apagar sus emociones y sentimientos, considerándoles más un estorbo que una ayuda. Lo suyo era mantenerse bajo el mayor control posible, prefiriendo que el mundo la tomase como alguien aburrida y amargada antes de que se dieran cuenta de que aún tenía muchísimo camino que recorrer para equivocarse, caer y levantarse.

Incluso si esas otras personas eran sus tías y su padre, especialmente Emmeryn. La joven no podía con la carga de consciencia que le acarrearía el darse cuenta de que sus esfuerzos durante años no habían rendido frutos, que no era un igual o que dudasen de su fortaleza y sus habilidades, sin embargo, no podía rendirse a la desesperación.

Jugueteaba con un pequeño paquete que contenía una pulsera sencilla de plata y pequeñas esmeraldas en conjunto a un par de botellas de tinta de colores fuera de la negra común que eran difíciles de encontrar, intentando calmarse. Su mente estaba clara, practicando mil veces lo que quería decir, mas, su propio cuerpo la traicionaba al moverse más rápido de lo que le gustaría. Maldijo entre dientes con un vocabulario que no debería tener una princesa lo más bajo que pudo, deteniéndose frente a la puerta de la habitación de su tía mayor justo al tiempo en el que una criada se retiraba y cerraba la puerta.

Tragó saliva con una pesadez tirante y que era la única muestra de nerviosismo que esperaba tener, dejando sus emociones tan intensas de lado, regresando a adoptar la máscara de seguridad y tranquilidad que, como si fuese su mejor escudo contra la adversidad, la caracterizaba; aquella que casi lograba causar la impresión de que era soberbia a la primera impresión de no ser por sus ojos tan claros. Su mano, enfundada junto a su gemela en guantes de cuero para poder protegerse del frío -pese a que, después de haber estado en Ilia, no sentía casi nada y sentía que era innecesario-, golpeó la madera en tres toques breves, fuertes y claros. —Tía Emm, soy Lucina—. Esperó a que le diesen el visto por respeto antes de pasar con una cierta cuota de cautela y, por reflejo paseando la mirada por las esquinas de la habitación, un pequeño hábito que había desarrollado por culpa de sus propias crisis, respirando profundo entre dientes y con la mayor discreción posible.

Fue cuestión de un segundo. Observó la postura ligeramente decaída de la mayor y, en un tono que era empático por donde quiera que se le mire, soltó la cuestión que había procesado en cuestión de segundos. —¿Mucho trabajo?—. Le ofreció con la diestra el pequeño paquete cuidadosamente envuelto como un regalo desinteresado, prefiriendo quedarse de pie hasta que le fuese indicado con la zurda jugueteando con la correa del cinturón, aún con la ropa que podría pasar de varón al no darle demasiado tiempo de cambiarse y, por su mismo nerviosismo, no pudo.
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
Lord

Cargo :
Princesa de Ylisse

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Espada de bronce [2]
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Support :
None.

Especialización :
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