Discord
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FE:LW - Awards













TWITTER
afiliados


[Campaña de Conquista]  Huellas, huesos y tinieblas [Privado Garnet Stardust] XcrrjBs

Crear foro

[Campaña de Conquista] Huellas, huesos y tinieblas [Privado Garnet Stardust]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de Conquista]  Huellas, huesos y tinieblas [Privado Garnet Stardust] Empty [Campaña de Conquista] Huellas, huesos y tinieblas [Privado Garnet Stardust]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 28, 2019 10:41 pm

Oía el rumor del agua a mi alrededor, fluyendo limpia y cristalina, helando el ambiente, húmedo y extraño. Una pesada bruma grisácea como mis cuernos se encontraba plantada frente a mí, tan gélida que parecía arrancarme la piel conforme avanzaba, subido como estaba en una pequeña embarcación de madera negra, sin velas ni remos, a la deriva por lo que parecía el lejano y profundo mar del norte, perdido, solo y desamparado. Traté de gritar, mas la voz no salía de mi quebrada garganta, mientras notaba que las fuerzas me fallaban, haciéndome temblar y perder el equilibrio, entre olas de plata pura, privado de mis sentidos, congelados como mi cuerpo aun llevando mis pieles. No oía más que el oleaje conforme perdía la consciencia, arrebatado de todo control de mi propio cuerpo, sufriendo en agonía el arrullo absoluto y oscuro de una somnolencia que me obligaba a tumbarme sobre la barca, sabiendo en el fondo que mi destino estaba sellado, entre tinieblas danzantes y traicioneras.

Hacía cuatro lunas que la primera de estas visiones volvía a presentarse ante mí en mis momentos de lucidez nocturna. Embarcado en un extraño viaje por lo que parecía una niebla interminable y helada como el corazón de las montañas de Mitgard, me topaba siempre con la misma situación, tan desgarradora como inevitable durante las tres ocasiones en las que se había repetido el sueño. Perdido en un océano silencioso y muerto, sentía cómo mi espíritu se hundía en la pérdida, siendo incapaz siquiera de pronunciar palabra, indefenso. ¿Sería un augurio que los espíritus ponían en mi camino? Si era así, debía superar esta prueba. Los míos y yo habíamos avanzado por los caminos de la moribunda Manster junto a los hombres de Plegia, arrasando con todo escuadrón de muertos que se nos había cruzado, arrancándoles el aliento con nuestras propias zarpas, entre sangrías y cantos a la guerra. Nuestra presencia se notaba allá por donde pasáramos, entre marchas forzadas y campos de masacre, festines para nuestros hermanos voladores, ofrendas dejadas en los caminos. Hachas sanguinolentas, hombres de mirada perdida, hazañas voceadas entre rugidos. Esa era nuestra senda en esta campaña, alimentándonos de los restos de la tierra que pisábamos con fruición, arrancando de cuajo la ternilla entre los huesos del conflicto con nuestros afilados dientes. Sin embargo, se acercaba el momento de honrar al gran Pryam, pues no sólo en los choques entre tropas éramos los mejores los Cuervos. No. En esta ocasión, hostigaríamos a esos malnacidos como merecían, en la espesura. Sabrían lo que era ser perseguido hasta la muerte bajo nuestras alas y picos.

Llevando a veinte hombres bajo mi mando, dividí fuerzas con Sigbjörn, ordenándole que se dirigiera al noreste de un lago en el que habíamos decidido acampar, buscando a las patrullas emergidas, mientras yo me dirigía al oeste, en compañía de alguien que, como nosotros se nutría del ansia de conquista del rey loco de Plegia. No había dado demasiada importancia a su presencia, pues desde que habíamos desembarcado en el continente, nos habíamos cruzado con casi todo tipo de soldados, desde portadores enloquecidos por el deseo de ganar poder hasta muchachos engañados por el ondear de una bandera a la que no le importaba lo más mínimo su suerte. Así que tras nuestra división nos encontrábamos moviéndonos entre altos pinos blancos, sin más equipo que el que pudiéramos llevar a espaldas, buscando los rastros que el enemigo dejaba a su paso, ya fueran huellas dispersas de botas o restos de lucha. Ocultos entre troncos, avanzábamos en silencio, yendo yo a la vanguardia, hacha en mano y mirada perdida. Creía haber visto entre las ramas sobre nuestras cabezas una figura emplumada. Apenas había llegado el sol a su punto más alto, creando brillos que se colaban entre las copas de los árboles y dibujando sombras bajo ellos, mientras el crujido de mis botas sobre las hojas era lo único que llegaba a mis oídos, además de mi respiración, profunda y pausada. Habiendo parado, observé mejor uno de los troncos, en el que un agujero destacaba sobremanera, seguramente cubil de alguna criatura. No tuve que esperar mucho para oír acto seguido un ulular bajo, proveniente de ese pino, que fue respondido inmediatamente por otro, que ubiqué algo más hacia el este de donde me encontraba. Mochuelos. Según las costumbres de Dandr, oír a una pareja ululando podía ser un augurio de mala fortuna, pues se creía que lo que hacían a estas horas era compartirse secretos que nosotros no estábamos hechos para oír, lo que traería nuestro fin, pues sobre los espíritus del bosque hablaban.

Resoplé en el sitio, llevando mi izquierda a mi boca acto seguido, ahuecándola de cierta manera que dejaba pasar el aire por cierto punto, respirando hondo para luego, sin dejar de observar al hueco, soltar un soplido similar al suyo, pero muy bajo, de forma simbólica. Ahora no sería yo un extraño para ellos, ni para los demás seres de la foresta. Tras el pequeño acto, levanté de nuevo la cabeza, mirando detrás de mí a los guerreros. Todavía no habíamos hallado rastro de ellos por lo que podría darme el lujo de encomendarme como era debido a las bestias. Así que, sin ningún pudor, y oyendo aquel ulular, me llevé la bota de hidromiel a los labios, bebiendo con ansia, para luego dejarme arrastrar por mis pensamientos más profundos, en busca de la calma previa a la tormenta que estaba por desencadenarse si los encontrábamos.

Mas aun con el dulzor de la bebida en mi boca, los aullidos del lobo en el interior de mi cabeza me invitaban a pensar que desconfiara de aquella que nos seguía en esta empresa, y que mantuviera los ojos puestos en ella, si no quería ver mi cuerpo tirado a un lado del camino.
Anonymous
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.