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[Campaña de liberación] El Amanecer [Privado | Luzorv]

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[Campaña de liberación] El Amanecer [Privado | Luzorv]

Mensaje por Pelleas el Jue Ene 10, 2019 3:58 pm

Ni con largos momentos de contemplación, ni con el cálido alivio de una bebida, ni con sesiones de un par de horas descargando por la pluma al papel, ni con ocupación o distracción alguna podía Pelleas terminar de asentar su corazón. Su ideas permanecían erráticas, ningún método de darles vuelta parecía agotar cuanto había de enredado en su interior en aquellas horas nocturnas. Seguía en Regna Ferox puesto que seguía unido a la arena, aún no le había detenido derrota alguna y le tocaba esperar el encuentro con su próximo adversario, cada vez más cercano a la cima del torneo. Y pese a todo, ya no era que sufriese de nervios ante las confrontaciones, de hecho una extraña calma en ese respecto se había apoderado de él, sino que le ocupaba y abstraía más bien perspectiva misma en que todo ello le había puesto. La perspectiva de la mirada y juicio de Daein sobre él, la espera de la próxima carta de su consejero, que con suerte le dijera si sus actos por fin reflejaban algo en casa o no. Las ideas fantasiosas y optimistas respecto a llegar aún más lejos comenzaban a hacerse lugar y el corazón le latía desbocado cada vez que pensaba en que pudiese llevar un resultado como ese a la patria, que pudiese corresponderla con un honor así. Repasaba numerosas veces su última victoria, el estrecho margen por el que había sido lograda, y se sentía en iguales partes incrédulo de haberlo conseguido y deseoso de que la suerte no terminara aún.

Su inquietud no conocía cansancio y exigía, a fin de cuentas, que se olvidara de dormir todavía. Si el joven príncipe era ya dado a empezar sus horas más productivas pasado el atardecer, a desvelarse y luego a dormir hasta pasado el mediodía, tanto más fácil le era trasnochar bajo condiciones así. Así que de beber en el comedor de la posada pasó al ocio abstraído en su habitación, de la habitación de regreso afuera, del exterior a caminar en torno al ahora silencioso coliseo, observando con más atención su arquitectura, y de aquella zona a seguir el camino empedrado que se extendía por el resto de la ciudad, bañado en amarilla luz de antorchas exteriores y flanqueado en ambos lados por las posadas rebosantes de negocio y los hogares ya de luces apagadas. Andaba lo suficientemente lento como para apenas mecer la liviana capa negra a su espalda, mas dado tiempo, era inevitable que sus pasos le llevaran lejos.

Bajo el brazo llevaba uno de sus tomos mágicos, inseparables de su persona, y mientras el camino seguía desenvolviéndose ante sí, mientras su vista se perdía en algún momento en las ondulaciones de montañas distantes o en otro por la poco familiar disposición de las construcciones cercanas, sus dedos se posaban concienzudamente en la tapa, permitiéndose sentir la distante pero siempre despierta presencia dentro. Su eterna compañera. Bajando la vista, pasó a sostener entre ambas manos el tomo y a prestar atención a la casi ininteligible voz que siempre susurraba desde allí, y por otra en muchas veces le habló, en tono bajo y sincero. - Si pudiera agradecerte... - Dijo, exhalando. Desde luego que la oscuridad, en el momento adecuado, estaría cobrando de él el debido precio por todo lo que le había otorgado, pero hasta eso habría de parecer poco cuando, de no ser por ella, no habría llegado jamás a donde se encontraba. La deuda le parecía mayor a toda paga. Esperaba que al menos su gratitud fuera recibida y entendida, pero de eso no podía estar muy seguro.

Llamó su atención la presencia de un par de guardias montados, uno de los cuales se adelantaba hasta posicionarse en su camino, claramente por dirigirse a él. Alzando la mirada, el sabio supuso que le recordarían no sacar un arma en la vía pública, ya guardando el tomo y ya con la disculpa en la punta de la lengua, mas no resultó ser nada similar. El hombre sólo le recordó que estaba saliendo del núcleo de la ciudad, donde ellos patrullaban más cercanamente, y que por tanto estaría en menor protección fuera. No se le indicaba dar media vuelta ni nada por el estilo, pero la observación quedaba hecha, y tras sólo confirmar que se por su parte se hallaba bien, Pelleas podía seguir su camino.

El breve episodio resultaba en definitiva extraño, mas el príncipe no llegó a pensar en una pregunta adecuada que realizar. Bajo la protección de Altea, la provincia de Regna Ferox se consideraba tan segura como el reino soberano, y la ciudad de aquel importante evento seguramente más aún. No imaginaba motivo de peso para el recordatorio. Volviéndose en la dirección en que viraban los caballeros, continuó sin saber qué interpretar de ello, en tanto estos repetían sus palabras para otro transeúnte cercano, que debía haber estado andando poca distancia tras el distraído mago.
Afiliación :
- DAEIN -

Clase :
Sorcerer

Cargo :
Príncipe de Daein

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Concoction [1]
Vulnerary [2]
tomo de Worm [3]
Gota de Veneno [2]
Nosferatu [4]
.

Support :
Judal
Virion
Yuuko

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2582


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