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Niles | ID

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Niles | ID Empty Niles | ID

Mensaje por Niles el Lun Ene 07, 2019 7:20 pm

Niles
Archer
Don't worry! it will be my genuine pleasure to make the enemy regret crossing you

Datos
Nombre: Niles

Edad: 20 años.

Clase: Archer

Especialización: Arco

Afiliación: Nohr

Ocupación: Soldado de Nohr (Vasallo del príncipe Leo)

Personalidad
Niles es una persona que ha crecido en un mundo que se regía por la ley del más fuerte, el egoísmo era una motivación para la supervivencia y los moralistas o gente en exceso sensible morían a los dos días desplumados como si fuesen pollos. No busca justificar sus malos hábitos y su mirada austera con su complicada infancia, pero no soporta que le juzguen aquellas personas que no han conocido el infierno por el que tuvo que pasar antes de estar al servicio de la casa de Nohr.

Sádico, frío e insensible, Niles no se molesta en ocultar su retorcida personalidad, incuso a veces parece que está orgulloso de ello. No teme en reconocer que disfruta viendo el sufrimiento ajeno, sobre todo si él es el causante de dicho mal. Adora recrearse con sus enemigos, como si fuesen juguetes que le pueden otorgar diversión hasta romperse y tanto los emergidos como los humanos, tienen un cuerpo lo suficientemente resistente como para proporcionarle horas de diversión.  Lo que más le gusta es ver  el momento en que el rostro de su víctima se deforma con una mueca de terror cuando sabe lo que le espera. Eso sí, sus objetivos, sólo son enemigos. Él dice que no es divertido aplastar insectos, que el derrotar a un guerrero experimentado es mucho más digno que ir a por un aldeano, pero muchos piensan (o quieren creer) que el sadismo de Niles tiene un límite y que en el fondo no es tan malo como aparenta ser.

Dice muchas mentiras, no porque tenga algo que ocultar, sino porque le divierte confundir a los demás o inventarse historias sobre sí mismo para ver cómo reaccionan los demás. Solamente se permite ser sincero con aquellos que se han ganado su confianza y hasta la fecha, sólo los príncipes de Nohr lo han conseguido. Aunque, tampoco es que tenga muchos más amigos.
Cuando no está mintiendo y si en especial está molesto o directamente no le cae bien la otra persona, tiende a ser alguien muy sarcástico, lo que provoca que la gente se aparte más de él. Pone a prueba la paciencia de muchos e incluso parece que disfruta sacando de sus casillas a los demás.

Es tan avaricioso como promiscuo. Le encanta la filosofía de “si algo quiero, lo consigo” y aunque ahora no es un ladrón y poco a poco va corrigiendo su comportamiento, a veces se le ha ido la mano y ha quitado alguna joya o rajado alguna bolsa con monedas. El dinero que consigue, suele emplearlo en joyas o telas con las que adular a mujeres u hombres, le da igual; mientras tenga a alguien que le pueda satisfacer por una noche.

Él no lo sabe, o nunca se ha parado a pensarlo, pero todo ese odio y desprecio hacia los demás, tiene su origen en el dolor y la tristeza que se ha ido acumulando en su corazón a lo largo de los años. Fue abandonado por su madre y traicionado por aquellos que consideraba compañeros. Sólo tiene un ojo, pero ese ojo ha visto tantos males que por la noche le asaltan las pesadillas y el hecho de saber que, por mucho que grite o tiemble bajo las sábanas, nadie va a venir a consolarle, alimenta su rencor y su tristeza.  


Historia del personaje
Por extraño o increíble que parezca, Niles nació en el seno de una familia muy acomodada, con las suficientes riquezas en su posición como para permitirse todo tipo de lujos y costosos caprichos.  El origen de estas ganancias residía en una herencia por parte de su familia materna. Sus abuelos tenían una joyería y a lo largo de los años habían acumulado una buena cantidad de ingresos que fue directa a su hija. Ella, era una muchacha muy tímida, que nunca había salido al exterior y que siguió con el negocio de sus padres por miedo a enfrentarse a los cambios.

Un bardo que pasaba por ahí reunió la suficiente información acerca de la joven y vio la oportunidad de poner fin a su vida exenta de lujos. Usó sus canciones y carisma para engatusar a la joyera y apenas pasó un año y los dos contrajeron matrimonio. La joven estaba muy enamorada de su marido y a pesar de que su actitud cambió una vez estuvieron casados, siempre le quiso hasta el final.

El nacimiento de Niles fue una tremenda alegría para ella, pero un dolor de cabeza para él. No le gustaba tener un heredero y mucho menos, una criaturita a la que tener que educar y de la que hacerse cargo. El bardo echaba de menos su “libertad”, sus viajes y sus aventuras amorosas.  Empezó a sentirse frustrado y a odiar a la madre y el niño que le privaban de aquella libertad, por lo que un día, dejó la joyería, no sin antes hacer buen uso de la caja de ahorros que guardaban en la tienda.

Despechada y en banca rota, la mujer lloró durante toda una semana y aunque Niles intentó hacer todo lo posible por animarla, sus esfuerzos no bastaron para que esta siguiese los pasos de su prófugo marido y abandonase a su hijo.
Los vecinos intentaron ayudar al niño de cuatro años que, de la noche a la mañana, se había quedado solo en casa. Pero pronto vino gente a ocupar esa vivienda y aprovechar el terreno. Niles no estaba en esos planes y simplemente fue apartado como quien echa a un perro de casa.

Intentó buscar cobijo en las casas de la gente que antes le había ayudado, pero en aquel pueblo, una boca más que alimentar en una familia humilde podía ser un gran sacrificio. Sólo conseguía que le diesen las sobras o alguna manta para pasar el frío del invierno. Se sentía como un animal, como un desecho al que nadie quería.

Enfadado por la actitud de la gente del pueblo, Niles decidió dejar ese lugar y se metió de polizón en una de las carretas, rumbo a la ciudad. Pensó que allí podría encontrar a alguien que estuviese dispuesto a quererle, una familia normal, no pedía mucho más. Sin embargo; la ciudad era incluso peor que el pueblo. Había mucha gente, pero todos parecían estar muy ocupados, las calles eran ruidosas y los bandidos acechaban en cada esquina. La guardia solo protegía a los nobles, a nadie le importaba un chico huérfano.

Las noches eran aún peores. No sólo tenía que resguardarse del frío, sino también de la gente que le rodeaba. Lo aprendió muy bien, justo el día en que, por pura diversión retorcida, un grupo de mercenarios le pilló por banda y le obligó a hacer cosas tan terribles que a día de hoy le siguen persiguiendo los recuerdos en forma de pesadillas. El límite estuvo cuando le sacaron su ojo derecho y cuando fueron a por el otro ojo, alguien salió en su defensa. Una mujer, armada con una sartén. Ella sola había dejado fuera de combate a los cuatro hombretones y trató las heridas de Niles. Le dejó dormir en su taberna y le ofreció un delicioso desayuno.

Aquella mujer se encargaba de rescatar a los niños de la calle en su taberna y ellos pagaban su gratitud con cosas que robaban a los transeúntes. Ella les protegía de la ley, les daba una cama y comida. Ellos, llenaban sus arcas de monedas. Todos salían ganando.

Niles se acostumbró muy rápido a aquella vida de ladrón. De hecho, encontró cierta diversión y cada vez sus objetivos eran más ambiciosos. Hizo un pequeño grupo con los otros niños y juntos se apoyaban y trabajan en equipo para robar cosas de lo más originales y caras. Pronto, se ganaron la simpatía de la mujer de la taberna y ella les daba ciertos privilegios como botellas de vino, comidas extra o incluso compartir la cama con ella.

Pasaron los años y los objetivos de Niles y su banda cada vez eran más arriesgados. De hecho, llevaban unos meses planeando el colarse en una mansión perteneciente a una de las familias más ricas de Nohr, para robar sus joyas y presumir de tan osada misión. Niles estaba convencido de que podrían conseguirlo, pero aquella confianza se derrumbó cuando descubrió que sus amigos le habían traicionado y usado como cebo.

Habían pactado con alguien de la casa de Nohr para entregarle a cambio de la liberación del que antes era el líder de la banda. Como sabían que no podía noquear a Niles, decidieron llevarle hasta el sitio acordado haciéndole creer que se infiltrarían en la casa. Cuando Niles se vio solo, sin escapatoria y con el príncipe Leo frente a él, comprendió que había sido traicionado. Pensó que la muerte no sería terrible, ya que, una vez más, volvía a estar solo.

Pero el príncipe le propuso un pacto, un acuerdo en apariencia sencillo: trabajar para Nohr en concepto de soldado. Tendría una paga y un lugar en el que dormir, de manera justa, sin trucos ni engaños. No tuvo que decir mucho más, en cuanto escuchó la palabra oro, Niles accedió. Vendería su propia alma a cambio de gold.

La aparición de los emergidos hace tres años le sorprendió tanto como a cualquier otro soldado. Sin embargo, cuantas más cosas escucha acerca de ellos, más ganas tiene de eliminarlos. No entiende qué son, ni sus intenciones, pero son muchos y tiene permiso para ser todo lo cruel que quiera con ellos. Diversión asegurada.  


Extras
-Su cumpleaños es el 22 de abril.
-Le encanta mirar la luna.
-Tiene tanta estima en sus escasas amistades que es capaz de dar su vida a cambio de ellos.
-Le encanta meterse con los demás, pero no yendo a lo fácil, sino de una manera mordaz y cínica.
-Por extraño que parezca, tiene la autoestima muy baja, aunque se esfuerza por aparentar lo contrario.
-Jamás atacará a alguien desarmado, eso es de cobardes.
-Es cleptómano y aunque ya no roba tanto como antes, los objetos que brillan se le hacen irresistibles.


Prueba de rol
Se encontraba en una taberna. El día había transcurrido tan tranquilo que ahora de noche miraba aburrido el interior de su jarra. A pesar de que le encantaba la cerveza de ese antro, aquel día no le apetecía llenarse el estómago de alcohol y bromear con la mujer del tabernero. Necesitaba acción, sentía como si se estuviese oxidando, pero por otro lado, una sensación de pereza le mantenía atado a aquel lugar ruidoso y cada vez más concurrido.

Lanzó un suspiro y se echó sobre la mesa, apoyando la barbilla en uno de sus brazos. Entonces, como si las deidades le hubiesen escuchado, la puerta de la taberna se abrió y entró un joven rubio y pecoso con una gran sonrisa. Niles había visto muchos viajeros y ese chico tenía las palabras “novato e ingenuo” escritas en la frente. Sonrió ladino al descubrir su fuente de entretenimiento.

Hola, jovencito ¿te has perdido? —preguntó acercándose a la barra y sentándose al lado del viajero.
El chico le miró con cierta sorpresa, pero cuando Niles pidió dos cervezas, esa desconfianza fue menguando. De nuevo, con una sonrisa radiante, el joven le contó que había venido a alistarse en el ejército. Su mayor sueño era convertirse en guerrero y servir a su país, pero había tenido la mala suerte de nacer en una familia humilde y hasta que no cumplió los dieciséis años y ahorró lo suficiente, no pudo lanzarse al camino y dejar su hogar.

Un futuro paladín de dorada armadura ¿eh? —respondió burlón, jugando con su cerveza. —Esos son los primeros en caer en el campo de batalla.

El viajero frunció el ceño y aseguró que sus dotes en combate eran excepcionales. Niles le preguntó si había probado a atacar a algo vivo, no a espantapájaros o maderos que hacían de vallas. La única respuesta que obtuvo fue un sonrojo  y un chasquido enfurruñado.

Chaval, yo he visto muchos muchachos valientes morir en el campo de batalla al primer ataque. De nada te sirve el valor si no tienes experiencia.

Entonces, justo como estaba pensando el arquero, el joven preguntó qué tenía que hacer para conseguir esa experiencia. Niles se encogió de hombros y mientras bebía murmuró que tal vez, si le conseguía la cabeza del jabalí más fiero del bosque, demostraría con creces su valía.

Es un jabalí enorme, casi mide lo mismo que un caballo. Le llamamos Titán y se le conoce porque le falta una oreja. Tiene mucho rencor al hombre, ya que guarda numerosas cicatrices de flechas y lanzas en su lomo, pero nadie ha conseguido derrotarlo. Si te haces con él, todos te alabarán y te llevarán en hombros hacia el mismo palacio para que te unas al ejército. Dicen que incluso la recompensa es un título nobiliario.

La mirada del chico se iluminó, posiblemente imaginando lo bien que se sentiría ser reconocido de esa manera. La fama y la riqueza eran las debilidades de cualquier aldeano, por mucho que presumiese de nobleza y honor. —Yo que tú, iría a buscarlo ya. Por la mañana, hay una partida de caza dedicada a esa bestia. Puedes dejar tus cosas aquí, yo te las guardo, fiero cazador.

No tuvo que decir más, el joven se terminó la cerveza de un trago y salió casi corriendo de la taberna.—Que tengas suerte buscando a ese animal inexistente — murmuró el albino y echó mano del equipaje del chico. No había mentido en lo que se refería a pobreza, apenas tenía unas veinte monedas en la bolsa. Pero, lo que sí que le llamó la atención a Niles, fue una especie de medallón guardado en una carta. Ni corto ni perezoso, leyó aquella carta:

“Querido Herbert,
Sé que por mucho que llore y te suplique no voy a lograr convencerte para que regreses a la aldea. Los días son muy grises sin ti y cada vez que paseo por las colinas y veo las flores azules que siempre me regalabas, se me parte el alma. Sigo guardando la esperanza de que vuelvas algún día, aunque el viejo ya me está metiendo presión para que me case con el idiota de Oswald. Quiero que sepas que, aunque no podamos estar juntos, yo siempre te querré y no quiero que me olvides, por eso te envío mi medallón. Sabes lo especial que es para mí, que nunca me lo quito y que es mi amuleto de la suerte. Es de oro, seguro que, si las cosas te van muy mal, puedes sacar un buen puñado.
Te quiere, Lillya.”

Ay, Herbert. Deberías haber hecho caso a tu amiguita y quedarte en casa. Bueno, prometo que invertiré las ganancias de este medallón en complacer a chicas bonitas, en honor a su antigua dueña.

Dejó la carta donde la había encontrado, pues no sería él quien se interpusiese entre la pasión de dos jóvenes. Eso sí, el vino, el dinero y el medallón, se los llevó. Si Herbert no moría en el bosque devorado por los lobos, habría aprendido una valiosa lección cuando regresase a la taberna con las manos aún más vacías. En el fondo, el mundo le necesitaba.  
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Archer

Cargo :
Vasallo del príncipe

Autoridad :

Inventario :
Arco de bronce [2]
Vulnerary [3]
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.
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Support :
None.

Especialización :
Niles | ID Arco1

Experiencia :
Niles | ID Jm5byz1

Gold :
216


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Niles | ID Empty Re: Niles | ID

Mensaje por Eliwood el Jue Ene 10, 2019 1:16 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.
.

Support :
Marth Niles | ID Iwzg0SR
Lyndis Niles | ID JEIjc1v
Nils Niles | ID JEIjc1v

Especialización :
Niles | ID Espada%202

Experiencia :
Niles | ID Iu4Yxy1

Gold :
870


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