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[Social] Como pez en el agua [Priv. Camilla y Veronica]

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[Social] Como pez en el agua [Priv. Camilla y Veronica]

Mensaje por Corrin el Mar Dic 25, 2018 1:49 pm

Hoshido era un país con cientos de encantos, que permanecían perennes a pesar de todo el daño que había sufrido en los últimos años. Emergidos, luchas y batallas encarnizadas con un sinfín de distintos resultados. Sangre, gritos, llantos. También clamores y alabanzas, pero por encima de todo lo demás, fuego y destrucción. Cual ave fénix, el país volvía a erigirse sobre sus cenizas, haciendo eco de la fuerza y la gran voluntad que caracterizaba al reino vecino de Nohr. La fuerza de voluntad de los aldeanos de Hoshido deslumbraba, ahora que se habían librado del yugo de los emergidos de una vez por todas. Los ríos volvían a su cauce, tanto literal como figuradamente, y Corrin esperaba aportar su granito de arena para proporcionar seguridad y un buen futuro a todos y cada uno de ellos. Se esforzaría, como nunca antes lo había hecho, en ofrecer su mejor versión, atender a tantos asuntos como estuvieran en su mano, pero siempre y cuando se respetasen las directrices dadas desde Nohr. O por lo menos aquellas que creía más convenientes y necesarias según el momento en el que se encontraban.

Tantos quehaceres y preparativos habían dejaban tiempo libre del que poder disfrutar. Primero estaban las obligaciones, sus responsabilidades que no podía delegar en nadie más, no cuando todo estaba demasiado reciente y todavía no confiaba lo suficientemente en nadie como para asegurarse de que su trabajo sería el adecuado. En segundo lugar, disfrutaba escuchando las historias de los que habían decidido permanecer en aquellas tierras. Comprender sus puntos de vista, atender a sus necesidades, escuchar qué consideraban lo mejor. Era un trabajo arduo y complicado por la implicación con las personas. Los sentimientos podían aflorar, y en más de una ocasión había tenido que posponer para otro momento conversaciones más emotivas.

Sin embargo, a veces los astros se alineaban y le regalaban un rato de paz y tranquilidad. Muchos de estos los invertía en leer libros sobre Hoshido, sobre sus costumbres, sus tradiciones, su productividad, su territorio. Incluso sobre su antigua religión. No estaba dispuesta a que nadie se enterase de sus lecturas nocturnas, menos si la temática podía entrar en contradicción con los dictámenes establecidos por Nohr, pero la curiosidad que sentía era demasiado. De todas maneras, toda lectura era conveniente, incluso si solo servía para mejorar su soltura a la hora de leer, ¿cierto?

Otro de sus pasatiempos favoritos era disfrutar de lo que, a su parecer, era el mayor lujo del que podía disfrutar en las tierras vecinas: las termas naturales. Nunca antes se hubiera imaginado que podían existir unas aguas tan cristalinas, tan puras, a una temperatura más que agradable para el cuerpo y el descanso tanto físico, como mental. Los escasos manantiales de Nohr solían tener sus aguas colmadas de azufre y de otros elementos nocivos para la salud, por muy caliente que estuvieran al ubicarse cerca de los volcanes. En comparación, las gentes de Hoshido habían sido bendecidas con mejores tierras, agua pura, abastecimiento en todos los aspectos, con la salvedad de los minerales que habían recaído en Nohr.

Se preocupó de conseguir sales aromáticas, distintos jabones tanto para el cuerpo como para el cabello, toallas mullidas y bebidas para la visita tan especial que esperaba esa tarde. Una de sus personas favoritas de todas, su hermana mayor Camilla, junto con la pequeña Veronica, con quien iba congeniando cada vez más, habían recibido el visto bueno tanto de su padre como de Xander para poder quedarse unos días a su lado, en Hoshido. La menor de sus hermanas, Elise, no había podido realizar el viaje en esa ocasión, pero la siguiente vez la recibiría con los brazos abiertos y un montón de dulces y de regalos para la rubia, ya que una de las cosas más sencillas pero de las cuales más disfrutaba era de una velada junto a su familia.

Ahora sí que está todo perfecto… –Tuvo que sonreír para sí misma, mirando a su alrededor. Normalmente eran los sirvientes los encargados de realizar tales tareas, pero en una ocasión tan especial como era la primera vez que las dos nobles nohrias probarían las termas de Hoshido, quería ser ella misma, con los consejos dados por los más conocedores del tema, quien realizase todos los preparativos. Junto ambas manos dando una pequeña palmada, suspirando satisfecha –Por favor, avisad y acompañad a Camilla y Veronica hasta aquí, estarán en sus aposentos –Se apresuró a ordenar a una de las sirvientas del palacio. Velozmente, tras un gesto afirmativo con la cabeza, se dispuso a desempeñar su tarea de forma diligente.

¡En nada iban a poder disfrutar de una tarde las tres juntas, allí, en uno de los mejores lugares de todo Hoshido!
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Re: [Social] Como pez en el agua [Priv. Camilla y Veronica]

Mensaje por Camilla el Vie Dic 28, 2018 2:09 am

Al inicio, había sentido que había algo extraño cuando la pequeña Veronica llegó al castillo Krakenburg. Camilla, que solía mantenerse al margen varias veces e intercedía pocas, pero, intensas veces, sentía que algo olía a chamusquina en todo aquel asunto y el instinto aullaba que podía ser peligroso para sus hermanos y podría provocar la furia de su señor padre. Sin embargo, no podía evitar abrir su caparazón al ver el brillo de orgullo en los ojos de su hermano mayor y el de los más pequeños al verles sonriendo más a menudo. Era suficiente para ella, podría mostrarse todo lo maternal que quería.

Le había llegado una misiva proveniente de Hoshido, de su queridísima Corrin y, viendo que Elise no estaba en ese momento para acompañarla, Leon andaría más gruñón que de costumbre y Xander hace días había partido a una de las colonias, buscó a la única que podría ir con ella en ese preciso momento. Puede que haya insistido a base de abrazos apretados y variados sobornos que destilaban cariño sincero aparte de intentar con las palabras. Puede que le haya prometido un viaje a lomos de un wyvern a sabiendas de que la pequeña sacerdotisa rubia nunca había montado en uno y podía ser una experiencia nueva y cautivadora.

El permiso fue algo fácil de tramitar con su hermano mayor, el asunto fue con su padre. Al parecer, lo había pillado en un día bueno y que no consideraba comenzar un genocidio para que le diesen permiso para dar un pequeño viaje de placer a uno de sus lugares favoritos en el mundo: aguas termales. Del entusiasmo, terminó guardando un par de sus mejores perfumes, un montón de vestidos que podrían serle de ayuda tanto a ella como a Corrin y Veronica al poder ajustarse con cinturones de tela a juego y de los que estaba segura no incomodaría a ninguna por el largo o los colores, varios bocadillos para el camino, algunos artículos para cuidar y sujetar su cabello y las cosas que utilizaba normalmente para cuidar a su montura, todo en su alforja correspondiente y enganchada a su wyvern.

A pasos sonoros y con emoción mal contenida, se acercó a zancadas a la habitación de la pequeña maga oscura de cabello rubio y se detuvo un momento para controlar su entusiasmo antes de dar tres pequeños golpes en la puerta, recargando su hombro en el marco opuesto de aquel trozo de madera de tal manera que pudiera ver el rostro de la de cabello lila en un plano suficientemente cómodo. Esperaría a que le abriesen antes de decir un: —Vero, corazón, ¿terminaste de prepararte? Es hora de irnos—. Independientemente de la respuesta que le diese y después de un animado "permiso", entraría a la habitación, terminaría de ayudarle a guardar todo y cerraría la o las maletas en donde tuviese todo lo que estimase necesario, cargándoselas con facilidad en un hombro y tomándole de la mano en un acto que ya lo tenía tan asumido y dentro de sí que simplemente nacía.

Estoy casi segura que te encantará Hoshido. Es un país hermoso que vale la pena visitar incluso si lo están reconstruyendo ahora mismo—. La fémina más alta simplemente hablaba con tranquilidad y dulzura propias de una madre, conociendo a grandes rasgos su historia y casi sintiendo en carne propia lo que se sentía. —Puede que el montar en wyvern sea aterrador en un inicio, pero, si vas con alguien de confianza, puedes disfrutarlo realmente. El poder tocar las nubes cuando están bajas o sentir el viento en el rostro es algo maravilloso. Puedes ver todo en detalle y te sientes como la reina del mundo—. Apretó ligeramente la mano que sostenía con la suya, queriendo transmitirle algo de confianza en que todo iría bien, gesto al que Camilla seguía acostumbrada a otorgar de manera gratis para cada familiar suyo e invitado de auténtica confianza y tiempo indefinido en el castillo. No había que tener dos dedos de frente para entender que la voluptuosa mujer en realidad vivía para los suyos y simplemente para éso.

Una vez llegasen donde estaba el wyvern de Camilla, la susodicha soltó momentáneamente la pequeña mano para acomodar la maleta sin incomodar ni a su montura ni a las jinetes cuando subieran. Le ofrecería ayuda para subir, otorgando las directrices de dónde pisar y cómo sujetarse con paciencia y voz dulce, sujetando su hacha por precaución, subiendo tras Veronica y sujetando las riendas a su espalda, manteniendo a la más pequeña en el hueco que hacía con sus brazos. Apenas dio la orden, el animal tomó vuelo y se alejó del suelo, moviéndose a una distancia más o menos respetable y aprovechando las corrientes de aire para demorar lo menos posible el viaje que, aunque corto, era un cambio de panorama bastante chocante si habías crecido toda tu vida en un mismo lugar y, por lo poco que sabía, aquel era el caso de su pequeña acompañante.

El llegar fue calmo, sin mayores problemas. Después de ayudar a la rubia a descender y sacar las maletas, dio las instrucciones pertinentes -con cuidado, eligiendo bien las palabras, pero, aún así dejando en claro que no estaba aplicando la soberbia entre ellas- con su wyvern y, viendo que una de las sirvientas del castillo les pidió que la siguieran, hizo caso ignoró con una sonrisa de disculpas cuando iban a quitarle las maletas que aún tenía sobre los hombros y luciendo sin querer la fuerza conseguida a través de todos estos años. Dejó las maletas en las habitaciones designadas -siendo un trabajo que, en realidad, era de su agrado- y, cuando iban en camino al punto de encuentro, vio la cabellera blanca de su hermana menor y, no pudo evitarlo, se acercó prácticamente trotando y dándole un abrazo de oso con todas las de la ley, entusiasmada.

¡Corrin, pequeñita! Muchas gracias por invitarnos, mi niña—. La sonrisa radiante de la mayor se notaba y la misma expresión de su rostro era de dicha por poder estar con su familia. Tomando de la mano a Veronica y abrazando a Corrin, buscó hacia donde tenían que ir. —Bien, pequeñita mía, guíanos, te seguiremos—. Y sí, estaba obviando todas las formalidades solamente por el entusiasmo de compartir y relajarse, tomando todo de una manera ligera, pero, aún sin separarse de ninguna de las dos. Claro que no lo haría, de éso podían estar todos seguros.
Afiliación :
- Nohr -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
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Vulnerary [3]
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