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/₪/ Shiven, The Pagan God /₪/

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/₪/ Shiven, The Pagan God /₪/

Mensaje por Shiven el Mar Dic 11, 2018 7:23 pm

Shiven
Manakete
“No my friend, darkness is not everywhere, for here and there I find faces illuminated from within; paper lanterns among the dark trees.”

Datos
Nombre: Shiven. Conocido como "Tsuji-no-kami" o "Deidad de los caminos".

Edad: Más de 1000 reales. Aparenta poco más de 20 años.

Clase: Manakete.

Especialización: Dragonstone.

Afiliación: Hoshido.

Ocupación: Antiguamente una supuesta deidad pagana. Actualmente comerciante.

Personalidad
Shiven es el extraño ejemplo de lo que los ciudadanos esperarían de un Dios. Nacido con la idea de serlo, tener a una aldea arrodillándose ante él, susurrarle plegarias, ofreciéndole obsequios. Es un ser calmado, propio de alguien que sabe tiene mucho tiempo de vida y no se descolocará por tonterías, demostrando un enorme control de si mismo y sus propios sentimientos, hasta casi hacerlo parecer frío por ello. Templado y paciente, sobretodo paciente.

A pesar de que parecería el tipo de ser que, aún acercándose el fin del mundo permanecería tranquilo, eso no impide que haya otro lado en él mucho más amistoso y sonriente. No suele ser alguien que permanece quieto mucho tiempo, ya sea caminando, o leyendo, o simplemente observando, es incapaz de no hacer nada. También es cierto que en más de una ocasión se tomó la libertad de jugar un poco con las personas, como un titiritero con sus muñecas, siempre cuidadoso, sin causar problemas, pasando desapercibido, pero cómplice al fin y al cabo.

En el fondo quizás algo caprichoso, narcisista y controlador. Confía tener la libertad de hacer lo que quiere, cuando y como más le gusta, que no hay ley por encima de si mismo capaz de impedirle u obligarlo hacer algo sin su voluntad. Si Shiven actúa, es porque él lo quiere así, no porque alguien más le haya pedido hacerlo o le haya ordenado algo. Shiven es totalmente emancipado, dedicado a hacer lo que quiere cuando y como quiere, sin esperar afirmación o negación por parte de los demás. Es un dragón divino, se cree una deidad y está completamente seguro que no hay autoridad en el mundo capaz de juzgarlos.

Al fin y al cabo, por mucha paciencia y entendimiento que pueda mostrar, hay cosas que incluso a él le sobrepasan, cosas que no dudará en reprochar, en levantar la voz, en demostrarse autoritario, indomable, como una tormenta en pleno invierno. Es, pues bien, alguien demasiado complicado para poder tener un cuadro completo de su actitud, dependiendo de la situación, del caso, de los sentimientos que sienta, de lo que crea o no correcto. Es alguien capaz de mostrar una arrogancia suprema, manchada por tintes de amabilidad, de alegría infantil e inocente, como también de un extraño narcisismo que se disuelve en cuanto decide dejarlo de lado, rebajarse a la altura de los mortales y jugar a sus juegos.

Pero, lo cierto es que hay cierto lado suyo más oscuro, desconfiado. Muy a pesar de que es una deidad, el poder supremo, acepta que los humanos tienen su propio poder en ellos y, aún cuando en un momento los amó a ellos y a su debilidad, llegó en un punto en el que solo los ve como aprovechados, como insensatos capaces de ir en contra del cielo, a creerse superiores sin serlo. No levantará una mano hacia ellos, pues iría en contra de sus principios, pero, tampoco confiará ciegamente en sus palabras, permanecerá ligeramente alejado de los sentimientos, sin importar el papel que pueda llegar a asumir como comerciante.

Y si algo odia en su vida con todo su ser y su alma, es a su progenitor. Lo opuesto a su madre, su razón de existir.

Historia del personaje
Hubo alguna vez, hace mucho, mucho tiempo, un hombre imponente, amable, lleno de virtudes, un manakete destinado a gobernar con fuerza y amabilidad, un ser destinado a llevar a sus seguidores hacia la salvación. Pero... Incluso en las mejores familias hay desentendidos. Sus padres en aquél entonces, convencidos por la idea de mantener la sangre limpia, de crear una descendencia fuerte y poderosa, prometieron a su hijo con la joven hija de unos importantes manaketes de Hoshido. Desde el momento de su nacimiento hasta siglos más tarde, su vida completa había sido trazada por los deseos de sus padres: ambas familias amigas desde hacía tiempo ¿por qué sus hijos no debían de unirse y formar una familia? Eran meros deseos políticos, pero mil años atrás, Shiva viajó hacia Hoshido, conoció a Neeja y a pesar de que legó a sentir cariño por ella y a pesar de que ella estaba enamorada de él, las cosas no pudieron seguir así.

Shiva y Neeja permanecieron juntos durante muchos siglos, Shiva vio la primera sonrisa de su hijo, aquél que llamaron Shiven, en honor al padre y a pesar de todo... Neeja sabía que algo no estaba bien con él, que no se había ganado todo su amor, que a pesar del tiempo pasado juntos, todo estaba por terminar. Tomémoslo como un presentimiento, uno certero, pues así fue: un día, Shiva le dijo la verdad a Neeja: estaba enamorado de otra mujer, no podía simplemente ignorar su corazón. Le dijo que no era culpa suya, que la quería a pesar de todo. Pero Neeja no se opuso, le despidió comprendiendo y con una sonrisa en los labios y así desapareció de la vida de la mujer y de su hijo. Años más tarde, la madre contaría a su hijo unas banales mentiras, lo suficientemente dulces y majestuosas para que el crío se las creyera y creciera con el amor hacia su padre latente en su interior. "Tú padre fue a salvar el mundo, él es un héroe" ¿Qué niño no creería semejante afirmación? Shiven desde entonces dejó de preguntar, cumplió con su deber confiando en las palabras de su madre.

La verdad pero fue bien otra y él no estaba destinado a enterarse hacia casi el final. La realidad era que Shiva partió hacia Hatari junto a una mujer quién concibió a su hija y allí, lentamente levantaron un ducado de la nada  y jamás volvió. Jamás. Probablemente estaba tan ocupado, tan feliz con su familia, que no tenía tiempo para pisar tierra de Hoshido, ir a ver a aquella que durante mucho tiempo había sido su esposa, aquella que, al fin y al cabo había dado luz a su hijo. Neeja siempre lo supo y lo entendió, cuidó de la aldea que estaba predestinada a proteger y, con el mayor cariño enseñó a su hijo.

Pero cuando Neeja comenzó a morir lentamente... Cuando los aldeanos comenzaron a quejarse de la deidad protectora... Cuando Shiven se percató de que no podía hacer nada por ella y solo esperó que su padre apareciera y salvara la vida de su amada madre... Con el corazón en pedazos se dio cuenta de que eso no sucedería: de que ni los aldeanos, ni su padre, iban a hacer algo por ella o por él. Neeja murió ante sus ojos, haciéndole jurar que hasta el final sería la deidad guardiana de la aldea, que los protegería de todos y de que no se dejaría ver... Porque ese era el deber de las deidades. Shiven quedó solo antes de darse cuenta, observando a los seres humanos, a un sin fin de ellos ir y venir. En algún momento, hasta se tomó en serio su deber: el de protegerlos, porque había dado su palabra, porque era una deidad, porque ese era su deber. Cuidó tanto a esos débiles humanos, los ayudó discretamente en tantas ocasiones...

Incluso cuando el tiempo se tornó tan en contra de ellos que los amenazó con borrar su aldea debido al viento y a la fuerte tormenta. Se arrodillaron todos ante el templo de una deidad que nunca habían visto, pero que confiaban existía. Y ahí, a pesar de que su poder no era suficiente, Shiven, en silencio, a escondidas, se esforzó para poder cumplir el capricho de ellos: se levantó en el cielo, con su poder disipó las nubes y el sol volvió a brillar. Sus cultivos estaban salvos, sus vidas también. Todos alabaron a la deidad que los había protegido y él, sintiéndose orgulloso, incluso ignoró su ojo derecho derramando lágrimas sangrientas, incluso ignoró cuando comenzó a ver oscuridad ante él, cuando se dio cuenta que no era capaz ya de ver con su ojo derecho. Aún sabiendo que si iba a dormir todo volvería a ser como antes, se negó, se mantuvo despierto varios siglos más, arruinando su propia salud por seguir con un deber que le pertenecía, que era suyo, que había sido de su madre antaño, lo único que le quedaba de ella. Los siguió observando, a aquellos débiles seres que solo podían acudir a él por cualquier tontería.

Y entonces, en algún momento, todos comenzaron a desaparecer, uno a uno abandonaron la aldea, olvidando así al amable Dios que había estado ayudándolos todo aquél tiempo. Shiven los esperó, día tras día, tras día, tras día. Cuando se quedó solo, abandonado, olvidado, cuando vio como el tiempo corroía la madera que mantenía en pie su templo, comenzó a darse cuenta de lo estúpido que había sido: había pasado mil años cuidando de unos seres que al final, ignorando su bondad, viajaron, se fueron y lo traicionaron, aquellos que habían permitido que su templo se reduciese a nada, quienes siquiera habían agradecido su esfuerzo, quienes jamás se habían preocupado por él. Amargado ante la idea, simplemente se dejó sumir en un profundo sueño. Y las estaciones pasaron una y otra vez, los humanos jamás volvieron a pisar aquella aldea a pies de la montaña. En ese caso, solo volvió a abrir sus ojos cuando alguien pisó aquellas tierras... Isamu con su gente, corriendo de una Hoshido en llamas por tropas desconocidas.

Adormecido como estaba, aún débil, les ofreció ayuda: ¿quién mejor que él conocía aquellos bosques, aquella montaña? Ignorando la plaga de soldados inhumanos que se movían de un lado a otro sin lógica alguna, considerándolos, quizás, algunas tropas de algún reino extranjero, y sobretodo, sin aldea, sin aldeanos a los que proteger y con un odio latente hacia ellos, simplemente se decantó por seguir al zorro y a su gente, protegiéndolos por el camino de las amenazas, hacia su nuevo destino: Sindhu...

"¿Sindhu, dices? ¿Un reino en Valentia? ¿Estás seguro? De la única Sindhu que escuché hablar es del ducado en medio del desierto de Hatari, conducido por un despreciable hombre..."


Extras

» Perdió totalmente la vista con su ojo derecho. El iris es de una tonalidad blanca, incapaz de reflejar nada. Suele usar un vendaje para ocultarlo.
» Su cuerpo está casi completamente cubierto de marcas tribales, propias de los manaketes. Usualmente, también intenta ocultar la mayor parte de ellas con vendas. Otro detalle que lo delata como tal son sus orejas puntiagudas.
» Es bastante friolero.
» Es hábil a la hora de cocinar.
» Ama la noche, le encanta poder ver la luz brillar en la oscuridad y las estrellas en el cielo.
» Odia a los humanos. Su familia, a pesar de ser laguz, no se salva de semejante trato.
» Conoce una considerable cantidad de cuentos, la mayoría escuchados de los aldeanos de Hoshido.
» No le gustan las bebidas alcohólicas, ni la comida extremadamente picante. Está más inclinado por los sabores dulces.
» Posee un collar familiar, pertenencia de su padre. La madre de Shiven se lo regaló a él como un amuleto de protección. Es por ello que a pesar de odiar a su padre, Shiven guarda el collar con mucha atención.
» Le gustan los niños, sin excepción.
» También tiene un gusto particular por cumplir deseos. Siempre y que estos sean factibles y no conlleven cosas demasiado exacerbadas.
» Su forma manakete es la de un enorme dragón, alto casi 3 metros de altura, pero su cuerpo, alargado, llega a unos 10 más o menos. Sus escamas son de una tonalidad rosácea con destellos blancos. (Imagen de referencia)
» Su madre, eventualmente, antes de morir le reveló la verdad acerca de su padre. Él la creyó sin dudarlo y aunque prometió no odiarlo, lo hace.
» No soporta los lugares pequeños, alejados de la naturaleza.
» Su forma manakete suele ser mucho más salvaje, por ello, aunque se pueda controlar a la perfección, suele sentir un cansancio general al volver a su forma antropomorfa.
» La aldea que protegió como deidad poseyó el nombre de "Ogimachi". La historia de la misma es simple, lentamente todos la abandonaron para mudarse a las ciudades más grandes de Hoshido y eventualmente el tiempo destruyó gran parte de lo que quedó de ella.


Procedencia
Nombre original del personaje: Ren Ichimoku
Procedencia: Onmyouji (NetEase)

Spoiler:

I // II // III // IV // V // VI
Afiliación :
- NOHR (HOSHIDO) -

Clase :
Manakete

Cargo :
Comerciante

Autoridad :

Inventario :
dragonstone [3]
vulnerary [3]
Gema de chispa
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
351


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Re: /₪/ Shiven, The Pagan God /₪/

Mensaje por Eliwood el Mar Dic 11, 2018 10:42 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
970


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