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Frederick El Cauto|ID

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Mensaje por Frederick el Dom Dic 09, 2018 12:00 pm

Frederick
General
No task is too big not too little when it comes to keeping you safe

Datos
Nombre: Frederick

Edad: 35

Clase: General

Especialización: Lanzas

Afiliación: Ylisse

Ocupación: Lugarteniente del príncipe de Ylisse.

Personalidad
Criado por personas con un gran sentido del honor y al haber estado prácticamente toda su vida rodeado por grandes guerreros y caballeros, Frederick es una persona con una iniciativa plenamente servicial.  Si bien es alguien que a primera vista pueda parecer serio y callado, en seguida se muestra como alguien confiable.

Considera que uno tiene que esforzarse al máximo en todas las tareas que realiza, ya sea en una batalla importante o haciendo una tarea doméstica como pelar patatas. Es importante poner espíritu y ganas, porque así, la vida te recompensará con excelentes resultados. Él mismo predica con el ejemplo y afronta estos grandes esfuerzos con una pequeña pero cálida sonrisa. Nunca se le ha oído protestar o quejarse ante una tarea tediosa que deba realizar.

A veces puede considerarse como alguien muy estricto, pues es tan perfeccionista que proyecta sus deseos e incomodidades hacia los demás, aunque siempre lo hará desde un plano respetuoso, pues nunca olvida su humilde posición de siervo. También es alguien muy escéptico en lo que se refiere a confiar en los desconocidos, siendo muy difícil hacerle cambiar de opinión y ganarse su confianza. De ahí, que se haya ganado el mote de “Frederick el cauto”.

Su mayor virtud es la paciencia, ya que, aunque a veces gruña, siempre aguanta lo que le echen y jamás desobedecerá una orden de aquellos a los que juró servir, porque su confianza en los príncipes de Ylisse es tan grande que sabe que nunca le decepcionarán. No le importa repetir veinte veces las cosas, o hacer de mediador entre las pequeñas disputas que suelen tener los hermanos, o incluso remendar sus calcetines durante su tiempo de descanso.

Uno de los rasgos más característicos en la personalidad de Frederick es su falta de sentido del humor. A día de hoy, nadie ha conseguido hacerle reír con un chiste, ni las bromas de Lissa le han despertado un atisbo de sonrisa y por supuesto, los dobles sentidos no los entiende. Ya que siempre cree que todo tiene un significado literal. Con él las cosas tienen que ser claras, no se puede filosofar, ni tener grandes conversaciones sobre el sentido de la vida. Podría decirse que en este campo, que es alguien bastante bruto.


Historia del personaje
Frederick fue el primer y único hijo del aquel entonces general de la guardia real de Ylisse. Su padre, un respetado y honorable caballero al servicio del rey, quedó completamente prendado de una aldeana, dueña de una panadería, a la cual solía acudir prácticamente todos los días. La mujer al principio mostraba sus reservas ante los halagos del caballero, pero con el tiempo se fue acostumbrando a su presencia y ya sea por la persistencia del contrario o porque le agradaba su compañía, terminó cediendo a sus encantos y los dos se unieron en un sencillo matrimonio.

Al año siguiente de aquella unión nació Frederick y pasó los primeros ocho años junto a su madre, ayudándola en todo lo que sus cortas piernas e infantiles reflejos le permitían, siendo la alegría del pequeño establecimiento y siempre con las mejillas manchadas de harina. Mientras, su padre, seguía al servicio del rey en la misma casa de Ylisse, ya que al ser su guarda personal debía acompañarle a todos sitios. El noble caballero ardía en deseos de conocer a su hijo, pero sus funciones de escolta se lo impedían. A pesar de todo, sabía que pronto llegaría el día en el que se encontrarían, pues había hecho una promesa con su mujer y habían quedado en que, cuando el chico fuese lo suficientemente fuerte como para poder sostener una espada, él se lo llevaría y le entrenaría para que siguiese sus pasos. No en vano, era el hijo del general de la guardia real de Ylisse.

Cuando llego el esperado día, Frederick intentó por todos los medios que no se lo llevaran. Nunca había sido un niño rebelde y rara vez se le había visto patear y llorar tanto como aquel día; incuso tuvieron que llevárselo a rastras y subirle al caballo de su padre mientras gritaba y llamaba a su madre. A pesar de que ella, le había contado que ese día llegaría, no podía entender porque un grupo de desconocidos le arrancaban de su hogar.

El cambio fue tan brusco y violento para el niño, que empezó a sentir un profundo odio hacia su padre, pues él había sido el que había perpetrado todo aquello. Se portó todo lo mal que pudo, desobedeciendo cualquier orden, negándose a terminarse el plato cuando era la hora de comer y escondiéndose en los miles de rincones y pasadizos que encontró en la casa, para escaquearse de los entrenamientos. Pensaba que, si se portaba lo suficientemente mal, le enviarían de vuelta a casa.

Pero su padre era un hombre muy paciente y había protagonizado batallas mucho más complicadas que la de educar a un crío rebelde. Su postura era muy contraria a la que Frederick esperaba, pues en vez de gritarle o regañarle guardaba un gran silencio o directamente se iba de la sala, sin darle el gusto de poder ver su expresión y confundiéndole al no saber qué es lo que estaba pensando. Aquello se había convertido en una silenciosa batalla de aguante, un tira y afloja que, a pesar de que a Frederick se le hizo eterno, apenas duró un año. Finalmente, el niño terminó cediendo y empezó a comportarse y a seguir las metas que se le habían impuesto.

Nunca perdonó a su padre por haberle quitado de su hogar, pero al final decidió aceptarle y gracias a sus enseñanzas, consiguió ganarse su respeto. Poco a poco, Frederick fue haciéndose un hueco en aquella casa llena de desconocidos para él e incluso, un día, los príncipes le invitaron a jugar con él en los tiempos libres que tenían ambos, empezando a estrecharse una bonita amistad entre los tres.

Cuando rondaba los 12 años, su padre le dijo que ya no necesitaba aprender más cosas de él y que su manejo con la lanza era tal que estaba convencido de que pronto le superaría. Frederick se sintió muy orgulloso al escuchar esas palabras por parte de su padre y agradeció que se lo dijese antes de marchar junto al rey a la guerra contra Plegia, pues el noble caballero cayó en esa batalla.

No sólo las noticias fueron amargas para Frederick, sino también para el resto de la familia real. La reina, se había puesto de parto y aunque la niña había nacido bien, ella no lo superó. Frederick intentó centrarse en lo bueno, la llegada de una más en la familia y la verdad es que, cuando fue a ver a la pequeña para conocerla y se la pusieron en sus brazos, la tristeza se disipó un poquito y en ese momento, se juró en silencio a sí mismo que protegería a toda costa a los príncipes de Ylisse. No sólo eran sus futuros reyes, ni sus mejores amigos, sino también, su familia, aunque no les unieran lazos de sangre.

A partir de ese momento, Frederick fue aprendiendo de la mejor maestra: la experiencia; y dedicó los siguientes años a cumplir su promesa y entregar sus servicios a la casa de Ylisse, como un perro guardián que vela con atención la seguridad de sus dueños. No se despega nunca del príncipe Chrom, -salvo que este le pida expresamente que se retire- y ha participado en todas sus batallas, luchando a su lado y vigilando que no le ocurriese nada. Con la presencia de los emergidos, su trabajo se ha multiplicado, pero en cuanto se refiere a proteger a su señor, no hay obstáculo que se le ponga por delante. Para él, será un honor morir protegiendo su causa, en este caso, Emmeryn, Chrom o Lissa.


 
Extras

-Le dan miedo los lobos, porque de pequeño uno le mordió.
-Siempre que tiene ocasión, caza un oso para la cena. Su carne es muy dura y fibrosa, pero sostiene la creencia de que si cenas oso, serás tan fuerte como éste. Además, un solo ejemplar da para comer a toda la guarnición.
-Se levanta tres horas antes para poder retirar todas las piedrecitas de los caminos o el campamento. No quiere que nadie se tropiece.
-Detesta que se desperdicie el dinero y por eso, siempre está remendando, capas, calcetines o incluso ropa interior para que dure mucho.
-Le gusta hacer fogatas. El ritual de colocar la leña y encender el fuego, por algún motivo, le relaja.
-Cuando no lleva la armadura puesta, viste con traje de mayordomo. No es su función, pero está tan dispuesto a servir a los príncipes, que viste como si fuese su cargo.
-Tiene buena mano con los caballos, de hecho, está domando a una potra, a la que llama Rebecca, para que en un futuro sea su montura.  


Prueba de rol

Apenas había despuntado el alba y Frederick ya había dejado su lecho y salía de la tienda. Sonrió al recibir el característico frescor de la mañana y se permitió unos minutos para poder ver las hermosas luces del amanecer proyectándose sobre los árboles, las montañas y el valle que se extendía al frente. Unos pajarillos de color azulado revoloteaban cerca de su nido y piaban aún con cierto tono perezoso. En lo que a madrugar se refería, nadie podía superarle, ni siquiera los pájaros.

Caminó por el campamento y sus ojos se fijaron en los utensilios y cacharros que estaban desperdigados por el suelo, restos de la cena anterior. Movió la cabeza hacia los lados y chasqueó la lengua molesto, reprochando aquel panorama.

¿Quién demonios ha dejado todo esto aquí? ¡Menudo desastre! —dijo mientras recogía las cosas y las guardaba en la tienda que hacía de comedor. —Mucho decir que son guerreros y tal pero a la hora de recoger… son unos completos catetos —murmuró entre dientes, llenando un balde con agua y metiendo los cacharros —¡Y luego pedirán platos limpios! ¿qué se piensan? ¿Qué se lavan solos? ¿Por arte de magia? —frotó los platos, la cacerola y demás útiles con una pastilla de jabón, los aclaró y los dejó sobre una de las mesas de madera para dejarlos secar. Se llevó las manos a la cintura, contemplando su obra y asintiendo satisfecho.

Volvió a salir al exterior y recogió las piedras grandes que vio por el camino, guardándolas en una bolsita. Cuando llegaban a la ciudad, los niños solían pedirle su bolsa de piedras para encontrar formas raras en ellas o simplemente jugar. Frederick no tenía ningún problema en dárselas, total, tampoco iba a hacer nada con ellas.

Conforme el sol iba alumbrando y desvelando el comienzo del día, las voces y la vida en general se iba percibiendo por el campamento.

¡Vaike! Te he dicho mil veces que no dejes tu hacha clavada por ahí —regañó al despistado guerrero y tiró con fuerza del mango para quitarla del tocón de madera. —Esta leña es útil, no la desperdicies.

¡Ricken! Tienes la capa puesta del revés —le señaló la espalda al joven mago y este, tras ruborizarse por el despiste, corrió a colocársela bien.

¡Stahl! ¡Ese pan es para la noche, como lo toques te corto la mano!—riñó al siempre hambriento caballero, al verle rondar cerca de la cesta del pan.

Observó a todos y cada uno de los solados que les acompañaban y frunció el ceño al comprobar que los más importantes, Lissa y Chrom, no estaban ahí. Parecía que se les habían pegado las sábanas de nuevo. Pasó por la tienda de campaña de Lissa y retiró la tela que cubría una abertura que hacía de ventana. —¡Arriba mi señora! Que ya se han puesto las calles —dijo en tono severo, ignorando las quejas de la joven. Luego, se dirigió hacia la tienda de Chrom, pero no hizo falta sacarle de la cama, ya estaba en pie y sólo se llevo una mirada de desaprobación por parte de Frederick. —Señor Chrom, se nos va a hacer muy tarde si no partimos ya —dijo con insistencia y entró en la tienda para recoger las cosas. Mantas y calcetines entre otras.

A eso de las doce de la mañana, el campamento ya estaba recogido, limpio y los soldados listos para partir. Esa noche, con suerte, tendrían un caliente y no tan sabroso, estofado de oso.  
Afiliación :
- YLISSE -

Clase :
General

Cargo :
Lugarteniente del príncipe

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Lanza de bronce [2]
.
.
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Support :
None.

Especialización :
Frederick El Cauto|ID Lanza-1

Experiencia :
Frederick El Cauto|ID Jm5byz1

Gold :
320


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Mensaje por Eliwood el Mar Dic 11, 2018 10:45 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
.
.

Support :
Marth Frederick El Cauto|ID Iwzg0SR
Lyndis Frederick El Cauto|ID JEIjc1v
Nils Frederick El Cauto|ID JEIjc1v

Especialización :
Frederick El Cauto|ID Espada%202

Experiencia :
Frederick El Cauto|ID Iu4Yxy1

Gold :
870


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