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[CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

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[CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Vie Dic 07, 2018 5:00 pm


La campaña de conquista plegiana había comenzado. Una masacre en toda regla contra la población emergida de Manster que acabaría más que seguro con la victoria del reino invasor. La verdad sea dicha, el ataque era perfecto. No habían fallos en el plan, y el desembarco había sido un éxito. En poco tiempo, la costa este del reino había pasado a ser propiedad de Plegia, y desde ahí preparaban un ataque que les llevaría hasta el oeste, donde habían desembarcado el resto de tropas. Y eso mismo harían los soldados del oeste. Al final, las tropas emergidas quedarían repartidas en dos mitades, que luego forzarían a ir contra las fronteras, haciendo así que Thracia y Grannvale se vieran obligados a ayudarles para no ser invadidos por los emergidos. Además, los barcos rodeaban el país, por lo tanto, el sitio era total para los emergidos. Aquel reino muerto reviviría en cuanto Gangrel colocara la bandera del país en el palacio, o al menos, las ruinas del que fue el palacio de Manster. Y lo haría en forma de una colonia que sabía que podrían explotar con facilidad. Los pocos supervivientes que quedasen en el lugar nativos serían esclavizados y las mujeres vendidas como prostitutas a los soldados. Los bosques se convertirían en campos de cultivo y las ciudades revivirían con las gentes de Plegia en ella. Ya tenía hasta un nombre. “Nueva Plegia”. Ese sería el nombre de Manster una vez finalizara su colonización. Y para aquel evento, quedaba lo que venía a decirse cada vez menos.

El campamento central se encontraba en una antigua ciudad que Gangrel había reconstruido para uso militar y en la cual se encontraba siempre una tercera parte del ejército, la cual se iba alternando. Seis fracciones habían, tres de ellos en el este, otros tres en el oeste. Y la táctica era simple: uno de los tres estaría siempre defendiendo, otro atacando a los emergidos y otro en descanso para recuperarse. Y Gangrel, desde el campamento central, se encargaba de que todo fuera a pedir de boca. Y lo estaba haciendo. Desde que habían llegado, haría ya cosa de dos o tres días, no habían muerto ni cincuenta soldados, y eso era una barbaridad. El número no bajaba, llegaban refuerzos voluntarios cada día y tenían provisiones para años. Todo era perfecto, y posiblemente, tras aquella campaña, Gangrel pasaría a la historia como “El Gran Maestro Estratega”, pues bien lo merecía por sus éxitos militares.

Y en su base se encontraba el rey, que festejaba la victoria de los escuadrones con una ronda gratuita pagada por el gobierno para todos los soldados. Cerveza de máxima calidad, traída desde Hoshido como una recompensa para todos. Pero el que le interesaba aquel día no era nadie más que Tyamat. ¿Por qué? Simple. Sabía que era un manakete. Sabía que no era capaz de usar todo su potencial. Y quería cambiar eso. Un ser de tanto poder en su ejército que no se aprovechaba era algo que no podía tolerar. Por ello, y por el bien del joven, había preparado un entrenamiento especial… En el cual estaría presente en todo momento. Quería explotar al máximo el poder latente de aquel joven, del cual se había hecho cargo en todo momento y se había preocupado por su estado en las misiones por el aprecio que le tomó el día de su reclutamiento. No “amor” ni “fraternidad”, sin embargo, el rey, escasas veces, podía llegar a sentir algún tipo de “aprecio” muy mínimo con otras personas, en especial aquellos que le llegaban en circunstancias así.

De todas formas, lo que este estuviera haciendo ni le importaba, y así de claro se lo dejó a los dos mayordomos que envió a buscarle, para que se dirigiera a las puertas del campamento. Y estos, tan fieles como eran, no tardarían ni diez minutos en volver ahí con el joven manakete junto a ellos, para luego retirarse como marcaba el protocolo. El saludo del rey se limitaría a una palmadita en la espalda al joven (lo cual, no solo era más que suficiente, sino también un privilegio de magnitudes titánicas) completamente silencioso y una pequeña sonrisa que rápidamente desaparecería.

-Tyamat… Tus poderes están resultando y seguirán resultando cruciales para la destrucción emergida en esta tierra –era una felicitación. Sí, increíblemente, el rey estaba felicitando a aquel joven plebeyo cuya recompensa acabaría siendo solamente la ciudadanía en el reino y una taberna autosuficiente- Mas sé que no estás usando tu máximo potencial. Acompáñame, pues hoy también me dispongo a ver el campo de batalla enemigo –y así obtener más conocimientos del comportamiento emergido, pues en el tiempo que había estado por Manster, se dedicaba a la escritura de un libro que sería de suma utilidad para aquellos historiadores que quisieran saber de aquel suceso histórico- Pero antes… Hemos de ir a un sitio en específico. Debo darle un discurso a las tropas

Y así, sin mayor explicación, el rey se dirigió a una de las antiguas edificaciones que destacaba desde el inicio por su gigantesca altura, que servía de torre de vigilancia perfectamente. El estado de la misma era tristemente débil, pero parecía haber aguantado dignamente los ataques emergidos. Para acceder a la azotea, la cual era el lugar desde donde los vigías y arqueros defendían la ciudad, había que subir una ingeniosa escalera de caracol que al ser tan estrecha no permitía utilizar en exceso la mano derecha, lo cual era un problema para cualquier soldado que intentara subirlas, mientras que lo contrario pasaba para bajarlas: era difícil mover la zurda. Y como todos sus soldados eran ambidiestros… No había problema de ningún tipo. El rey subió estas escaleras como si se trataran de su palacio a sabiendas de que el manakete le seguiría, pues poca opción más tenía.

Saludó cortésmente a los vigilantes que seguían haciendo guardia, perdiendo tiempo que podrían dedicar al descanso voluntariamente, para luego dirigirse a la parte que más visibilidad del campamento permitía. Veía ahí a gente riendo, celebrando sus victorias. Los médicos trabajaban eficientemente y no habían demasiados heridos, y el cementerio que habían instalado estaba prácticamente vacío. Todo iba según el plan del rey. Y eso le sacaba una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Ejército de Plegia! –las tropas mirarían hacia arriba, y los rezagados serían rápidamente advertidos. El silencio inundó el campamento- Me dirijo de nuevo a vosotros para premiar vuestro ímpetu y esfuerzo en la conquista de esta muerta tierra –el rey hablaba con seriedad, pero también utilizaba aquel tono que podía poner a llorar hasta al más rudo por el sentimentalismo de las palabras utilizadas- ¡La cual traerá a la nación riqueza y comida! ¡Tal vez hayáis venido aquí sin ser nadie! ¡Pero volveréis a Plegia como héroes! Con los territorios obtenidos… ¡No tendremos que volver a comerciar con países dracomantes por comida! ¡Todas vuestras madres, vuestras mujeres, vuestros maridos y vuestros hijos podrán comer cada día! –y en ese momento, alzó el brazo, haciendo el saludo a la romana que tanto caracterizaba a su régimen. Y lo soldados imitarían al rey con un fuerte “¡Grima salve a Plegia!” que se iría haciendo más y más presente- ¡Porque es en vosotros donde yace la soberanía y la grandeza de la nación! ¡El bien individual ha desaparecido en un siglo como este! ¡¡¡VIVA EL PAÍS, VIVA EL EJÉRCITO Y VIVA EL BENEFACTOR DIVINO!!! ¡Y si alguno de vosotros muere y resulta que sube con Naga! –su voz se haría más fuerte en ese momento. Descendió la mano. Lo que iba a decir iba completamente en serio- ¡ESCUPIDLE A LA CARA Y RECORDADLE QUIÉN GOBIERNA AQUÍ ABAJO! ¡GRIMA SALVE A PLEGIA!

Y de nuevo, los gritos volverían a hacerse presentes. Ese era el poder de Gangrel. Tal vez no fuera tan poderoso como Xander. No era tan suicida como Chrom y mucho menos tan inteligente como Pelleas, pero era el mejor orador que su continente había visto jamás. Sus palabras habían unido a Plegia contra Ylisse. Le habían proclamado rey. Y en muy poco, trascendería para convertirse en emperador de la Gran Plegia. Miraría ahora a los vigías, que se habían quedado completamente embelesados ante las palabras del rey y todavía llevaban la mano alzada, haciendo el saludo a la romana. Pero el que le importaba ahora era Tyamat.

-Ahora, acompáñame… Camarada mío, tengo que verte en acción. Quiero ver tu poder en bruto
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Lun Dic 10, 2018 1:04 pm

La campaña de conquista plegiana había comenzado y, gracias al plan que había preparado el rey Gangrel y a la colaboración de sus respectivos estrategas, en poco tiempo, el ejército de Plegia había asegurado su victoria frente al grupo de emergidos que se encontraba invadiendo Manster. Desde su llegada, Tyamat había puesto de su parte para colaborar en dicha colonización, usando sus habilidades innatas para apoyar al ejercito plegiano y cumpliendo las ordenes que se le daban para realizar el trabajo para el que fue contratado. El tiempo transcurrió más rápido de lo que se imaginó, y antes de darse cuenta, el manakete estaba tranquilamente sentado frente a una fogata, observando como los escuadrones celebraban la victoria bebiendo cerveza.

Todos parecían felices y estarse divirtiendo mucho, a excepción quizás de Tyamat, quien seguía prefiriendo más los ambientes tranquilos y silenciosos, donde solo estuviesen las personas que fueran totalmente de su agrado. Sin embargo, aun con lo tímido que él era, mucho después de que avanzó el día, el chico logró mantener una conversación con uno de los muchos soldados que estaban en el lugar.

- Hmm… La cerveza de Plegia es más suave de lo que parece. Su color y su sabor son un poco diferentes del Skol que sirven en Mitgard, y es más… espumoso…- Comentaba el muchacho, ligeramente distraído con el sabor del líquido que había servido en su jarra- No es del todo de mi agrado, pero, parece que a muchos de aquí les agrada- Podría comenzar vendiéndola en su posada ahora que muchos plegianos se mudarían a Manster cuando acabara la campaña. A un precio más caro del normal, para cubrir los gastos de importación, servirla con pescado a la sal, carne de oso, carne de jabalí…- No es que quiera quejarme, es solo que yo prefiero Skol. Me gusta acompañarlo con el pescado. También me gustan los calamares y los pulpos...- Se detuvo en ese momento, mirando un poco a la persona con la que estaba hablando- Umm… Perdón, tanto hablar de comida me está dando hambre… ¿Hablamos de otra cosa?

La conversación continúo de manera regular, hasta la llegada de dos mayordomos que fueron enviados por el rey Gangrel para buscar a Tyamat. El chico accedió de manera calmada a acompañarlos y se despidió de la persona con la que estaba hablando hace pocos momentos. Caminó por detrás de los dos mayordomos hasta llegar al lugar donde le esperaba el monarca, saludándolo de una manera respetuosa, siguiendo los protocolos que había aprendido durante su tiempo conviviendo con las personas de Plegia.

El manakete permaneció en silencio y escuchó cada palabra que el rey le dijo poco después que llegó. Por un momento, Tyamat se sintió ligeramente aliviado al saber que sus poderes habían resultado útiles para la colonización de Manster, pero luego comenzó a preocuparse un poco cuando este mencionó que no estaba usando todo su potencial. Tyamat tenía una breve idea a lo que el monarca se refería, pero, prefirió guardar silencio al respecto y seguirlo hasta la próxima ubicación: Unas antiguas edificaciones que destacaban por su gigantesca altura. Cuando llegaron a la azotea, Tyamat saludó cortésmente a los vigilantes y a las personas que encontró en el camino. A la hora del discurso se quedó esperando al rey cerca de donde habían quedado los guardias, de modo que su presencia no pudiese destacar mientras el monarca hablaba.

Ugh… solo de escucharlos me ponen mal…” Pensaba el chico, sintiéndose ansioso con solo imaginarse estar en la posición del monarca en ese momento, frente a todas esas personas- “Espero que no me ordenen salir…

Apenas terminó de escuchar el discurso del rey Gangrel, Tyamat escuchó todos los gritos y aplausos que se hicieron presentes entre la multitud, respondiendo de manera más calmada, aplaudiendo un poco, apenas pudiendo mostrar el mismo entusiasmo que mostraban el resto de las tropas.

- Eso fue un gran discurso, su majestad- Comentó el chico con honestidad, una vez que las voces callaron un poco y el monarca volvió a dirigirse a él- …Muy inspirador.- Agregó tímidamente, poco después de ver la forma en que los soldados plegianos reaccionaron.

El manakete guardó silencio y asintió con la cabeza ante la petición del rey, siguiéndolo entonces en silencio, con la cabeza agachada y con las dudas atormentándolo en su mente mientras sacaba su piedra de dragón y más se iban acercándose hacia su próximo destino.

- S-su majestad… Umm… Sobre lo que mencionó antes… Me gustaría saber...- Comenzó diciendo, haciendo pausas momentáneas mientras frotaba delicadamente la piedra en sus manos para mantenerse calmado. Respiró profundo, levantando su mirada en dirección al monarca- ¿Hay algo en lo que debería mejorar?
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Lun Dic 10, 2018 2:53 pm

¿Obligarle a usar sus llamas para arrasar el poblado? No. ¿Hacerle caer sobre los enemigos para aplastarlos? Muy visto. La fuerza no solo residía en las bárbaras acciones, también en actos mucho más refinados y que podrían arrasar naciones completas por sí solos. En esta categoría, encontramos la alta investigación y las palabras. Que calle el mismísimo silencio si alguien intentaba negar aquellas palabras.

Por eso mismo, Gangrel había dado verdaderas fortunas a los encargados del progreso de la nación, magos y “científicos” (por llamarlos de alguna forma) que experimentaban con la magia y sus variantes. Unos alquimistas del fuego, tras muchos estudios, encontraron una forma de darle utilidad a algunos productos que había en cantidad, como la madera muerta. Tras haber conseguido aislar de oxígeno (utilizando el vacío) unos receptáculos, y produciendo altas temperaturas con sus llamas (o eso entendió Gangrel, que en todo lo que tenía que ver con la ciencia era más bien un negado…) crear una especie de líquido negruzco y tremendamente viscoso. Una de las guerreras del ejército (Shuten) sugirió aplicarlo en la carretera que unía toda Manster y los emergidos todavía tenían tomada. Algunos experimentos se hicieron. Era tan viscosa que prácticamente todo lo que caía en ella ahí se quedaba. Lo probaron también en condenados a muerte, y funcionó. Ni uno se salvó. Dejaron gotas caer, y todavía están ahí, esperando que algún día les diera por caer. En total, habían creado diez calderos de ese líquido, con una característica, y es que eran tan resbaladizos que en ellos la sustancia caía con normalidad. Con eso, harían el primero de muchos ataques. El porcentaje en humanos de supervivencia a este líquido era de momento cero. ¿Nadie puede imaginar ya cuál era el plan por el cual Tyamat estaba ahí? El secreto era de escala máxima. Solo el consejo de Plegia y algunos privilegiados sabían de la existencia de este líquido. El nombre en clave escogido fue el de “Agua de Grima”. Había una razón evidente.

-Eres fuerte, tenía esperanza en ti y efectivamente has cumplido –dijo el rey mientras chasqueaba los dedos, haciendo que uno de los mayordomos, que le seguían de cerca, le entregara unos cuantos documentos con información de los experimentos con aquel líquido- Tanto que te confiaré uno de los mayores secretos de la nación –por no decir que armamentísticamente era una de las mejoras más grandes de la historia de Plegia- Mas para eso deberemos irnos a un lugar más apartado... Sígueme, Tyamat

El rey caminó. Y caminó. Totalmente en silencio, leyendo las estadísticas que lo inevitable seguían diciendo: el Agua de Grima no dejaba supervivientes. Su ingesta, aunque fuera mínima, también producía la muerte de una forma dolorosa. ¡Qué gloriosa forma de acabar con la vida de cualquier enemigo era esa! ¡La gloria suprema para el ejército! Y Tyamat sería el verdugo que la utilizaría… Contra los más poderosos enemigos.

Solo cuando salieron a una muy apartada colina, Gangrel comenzó a hablar de nuevo. Detrás de ellos, todavía se encontraban los dos mayordomos, que eran parte de aquel escuadrón que conocía la existencia del Agua.

-Hemos encontrado una de las mayores armas que jamás podrías imaginarte. Algo que es como el agua, pero tan espeso que nadie puede nadar ni salir de ella. Si lo bebes, estás muerto. Si lo tocas, deberemos amputarte la mano para salvarte. Si te bañas en ella, estás muerto… No se puede usar en árboles ni bosques pues su poder es más destructivo que la mismísima Siegfried, el arma nohria más fuerte, pero hay un lugar en el que la pondremos a prueba.

Sería en ese momento en el que vería a una gran cantidad de jinetes wyvern, la gran mayoría de ellos de clases avanzadas, y portando armaduras negras que dejaban claro cuál era su posición en la jerarquía. Los mejores de cada uno de los escuadrones que poseían en aquel lugar. En total, unos cien. Sabía que aquel líquido era tremendamente pesado, por lo tanto, para rociar todas las calderas había llevado a los mejores, y había un undécimo para Tyamat, de menor tamaño que el resto. Y esos calderos donde se encontraba el Agua de Grima estaban justo en el centro de ellos, ocultos con mantas que no permitían ver lo que había en su interior correctamente. La zona, ya libre de emergidos, se encontraba lejos del campamento pero no lo suficiente como para que el rey estuviera en peligro. Era el lugar perfecto.

-Tenemos con nosotros a un mercenario, camaradas –fue lo que dijo el rey, mientras señalaba al manakete para que se acercara- Cuando él nos diga, quiero que os montéis en los wyverns y preparéis todo para el ataque… Tú, Algol –dijo señalando a uno de los pocos que se encontraban ahí y no eran jinetes wyvern, un sacerdote grimante que había sido el principal descubridor del líquido- Explica a este joven cómo deberá llevar el Agua de Grima. Y… Mis mayordomos. Preparad mi montura. Esta batalla dará un nuevo giro a la estrategia mundial. Gánatelo y te prometo que tendrás la mejor taberna de toda Manster para ti, Tyamat
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Lun Dic 10, 2018 5:54 pm

Tyamat permaneció callado, escuchando atentamente a las palabras del rey mientras este lo seguía por detrás obedientemente, con su piedra de dragón aun en las manos y varias preocupaciones en mente. Los dos mayordomos que los acompañaban a ambos de cerca, caminaron hasta el monarca y le hicieron entrega de unos cuantos documentos que llevaban en las manos poco después que el chasqueara sus dedos.

El rey caminó. Y caminó. Totalmente en silencio, leyendo lo que estaba escrito en aquellos documentos. Tyamat lo observó por unos instantes, pero al verlo tan concentrado, decidió apartar la mirada y prestar más atención en la ruta por la que se encontraban caminando, intentando recordar si ya había pasado por ahí antes y saber hacía donde se dirigían. Solo cuando salieron a una muy apartada colina, Gangrel comenzó a hablar de nuevo.

¿Agua espesa? ¿Existe algo así?”- Se preguntó Tyamat un poco escéptico, pues era la primera vez que él escuchaba sobre algo así. Guardó silencio, terminando de escuchar la explicación que daba el monarca y pensando una vez en las palabras que este había dicho “Una prueba…” Repitió en su mente, cada vez más preocupado de lo que le esperaba.

Tyamat alzo un poco la mirada y observó desde la cola a la gran cantidad de jinetes wyvern que los esperaban, la gran mayoría de ellos de clases avanzadas, y portando armaduras negras que dejaban claro cuál era su posición en la jerarquía. El líquido que había mencionado el rey Gangrel justo ahora se encontraba contenido en varias calderas cubiertas con mantas grandes, que estaban justo al lado de cada uno de los soldados presentes, a excepción de una undécima de menor tamaño que el resto, la cual estaba poco vigilada y más apartada del resto.

Agua de Grima, y varias calderas cargadas por wyverns… Esto no me gusta…” Pensó el chico, sosteniendo con firmeza su piedra y con un mal presentimiento en el pecho. “Si esta prueba, es para lo que creo que es… Tal vez yo debería… No, no debería…

La llegada del mercenario, pronto llamó la atención de los guerreros wyverns que se encontraban presentes, haciendo que estos se volteasen junto a sus monturas para saludarlo, poco después que el rey lo señalara. Tyamat, se cubrió el rostro con la capucha, apenado por la cantidad de atención que recibía de aquellos soldados e intentando no prestar mayor caso a las miradas curiosas que le daban sus wyverns.

- La mejor taberna de Manster…- Repitió el manakete en voz muy baja, luego de escuchar las palabras del monarca- Espere. Esto no estaba en el contrato que firmamos, su majestad… ¿Es necesario hacer esto para completar la invasión?- Preguntó, esperando no ofender al monarca con su actitud temerosa y sus palabras- “Debería existir una forma menos peligrosa, donde no haya que poner en peligro a tanto soldados. Si uno de los wyverns cae sobre la brea, ni él ni su jinete no podrán salir…”- ¿Acaso ellos habían aceptado hacer tal misión, conociendo tales peligros? Aunque no podía expresar por completo lo que pensaba, su preocupada mirada fue hacia el monarca y luego hacia el sacerdote grimante, quien asintió con la cabeza para intentar animar al manakete- Si usted lo cree... Si es necesario para la conquista de Manster, entonces, haré lo que me pide, su majestad… Aunque no esté incluido en el contrato, confiare en que cumpla con su promesa.

Después de decir eso, Tyamat acompaño al sacerdote grimante hasta la undécima caldera que había al bajar la colina, mientras le iba dando instrucciones en el camino de lo que debía hacer.

Yo, un simple mercenario… ¿Por qué el rey me habrá mostrado todo esto? ¿Querrá intimidarme?” Pensaba el chico, escuchando al grimante y mirando la caldera, que desprendía un olor característico similar a la tinta “Esto podría convertirse en un arma efectiva contra los emergidos, pero, podría ser igual de destructivo para la naturaleza…” Si lo que le habían dicho era cierto, animales y laguz podrían quedar atrapados en ese líquido y morir. Y lo más probable, es que en el suelo donde fuese utilizada aquella sustancia no pudiera crecer más árboles o césped. “…O, para cualquiera que se oponga a la voluntad del rey” Reflexionó el chico en silencio, mirando brevemente hacia el lugar donde había dejado al monarca.

Cuando llegó el momento, Tyamat uso su piedra de dragón para transformarse. Liberando la magia que se encontraba en su interior, en forma de una luz que lo envolvió completamente hasta transformarse en una especie de dragón de poco más de 5 metros de alto, cuyo cuerpo estaba cubierto de plumas visiblemente suaves y de un color azul pálido.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Mar Dic 11, 2018 4:11 pm

Gangrel sonrió. El rostro del joven dejaba claro que era muy reacio a utilizar aquella peligrosa arma. Y bien comprendía eso, pues hasta él había tenido sus dudas. Pero en la guerra todo vale. Y mucho más cuando no era contra humanos… E iba a ser utilizado de una forma tan controlada y moderada, pues solo atacarían con el Agua de Grima a la zona más infectada de todas… La carretera que conectaba toda Manster. Si esa cosa caía, todo el reino sería suyo, y los emergidos se verían forzados a invadir Thracia para sobrevivir… Y ahí aprovecharían para conquistar ese reino, y Jugdral sería el primer continente netamente grimante. Y de ahí, al resto del mundo. Eso era lo único verdaderamente importante. Por lo tanto, por el bien de todos, era necesario prescindir de la moral en aquellos momentos. Por lo tanto, el rey no respondería al joven con demasiado interés.

-¿Por qué no les preguntas a las personas que se han quedado en Plegia qué opinan de crear un arma que salvará la vida de miles de los suyos? No solo es por el bien de mi reino. También lo es de los que en cuanto termine la guerra serán tus compatriotas…

Una respuesta que a pesar de apelar (como siempre en Gangrel) en la demagogia, era cierto. ¿Cuánto agradecerían las viudas haber visto esa magnífica bestia en acción cuando sus maridos fueron al frente? ¿Y los huérfanos? Eso era lo que verdaderamente impulsaba a Gangrel. Vengar a todos aquellos desfavorecidos, sin escatimar en recursos ni limitarse con fronteras como lo eran la compasión contra un enemigo que antes no fue piadoso. Eso era lo que mantenía fuerte al gobierno, la fría promesa de una nueva vida construida con la venganza. Y eso era lo que estaba impulsando a los altos mandos wyvern ahí presentes a colocar los arneses en sus criaturas y prepararlas para el ataque. El sistema que conectaba cada bestia con el Agua de Grima eran una serie de cuerdas que entre sí formaban una especie de correa alrededor de cada wyvern, y que solo con mover un poco una pequeña porción que se encontraba cómodamente ubicada en la mano de cada jinete, estas podrían volcarse y desatar el caos. El de Tyamat, que era el barril más pequeño (aun así, lo suficientemente grande como para que el joven tuviera que hacer un esfuerzo importante para poder llevarlo) era un poco diferente, y es que la cuerda que permitiría al muchacho poder lanzar el líquido se encontraba en su boca, para que la cortara con los dientes cuando viera que era necesario o le dieran la orden.

La reacción del monarca al ver la forma manakete del joven sería en forma de una sonrisa. No estaba mal. Contar con tropas de tal poder era algo que hasta los más poderosos imperios tenían que agradecer. Si tan solo consiguiera más criaturas como aquella… Todo el Sacro Reino de Ylisse sería suyo. Pero el objetivo ahora no era más que atacar con todo, probar aquella nueva arma y volver cuanto antes mejor al campamento para aparentar normalidad.

En ese momento, uno de los mayordomos del rey se acercaría con el corcel blanco que este solía llevar cuando iba a visitar el campo de batalla. Este estaba ataviado con una armadura todavía más dorada y grande de lo habitual, pues toda protección era poca. Al fin y al cabo, marchaban al frente. El rey lo había anticipado todo: no llovía, el sol se encontraba sobre las cabezas de todos y parecía que Grima había decidido bendecirles con poco aire que no movería demasiado el líquido que se disponían a utilizar. Todo era perfecto. Por lo tanto, marcharían en cuanto algunos jinetes terminaran de colocar sobre todos los dragones (Tyamat incluido) las riendas que serían la clave para atacar al gran camino de los emergidos. La verdadera forma de guerra iba a iniciarse en cuanto aquel ataque tuviera lugar.

***

El rey se había colocado estratégicamente en el edificio más alto de una ciudad que ya habían tomado, y la cual conectaba también con un tramo de la carretera emergida. Desde arriba, veía a los jinetes acercarse por el aire poco a poco, intentando con suma maestría que aquel líquido no cayera, pues las consecuencias serían devastadoras.

Veía a los emergidos en las cercanías. Irónicamente, un escuadrón bastante grande se encontraba cerca de la ciudad, preparándose para atacar. Pero el rey ya había ordenado la evacuación de la misma. Quería que el número de testigos fuera mínimo.

A su lado, se encontraba uno de los mayordomos, que llevaba una trompeta dorada con la cual daría la orden de abrir alguno de los recipientes: el objetivo era lanzarlo de tal manera que ocuparan el máximo espacio posible sin dañar el bosque, solo tocando la carretera. Y Gangrel pensaba que ese era el momento adecuado.

-Que se inicie el ataque

La trompeta sonaría. El mayordomo, con gran esfuerzo, daba la orden a las tropas aéreas de que el primero de ellos debería volcar el caldero sobre el escuadrón enemigo.

Solo quedaba esperar… Y mirar cómo se desarrollaban esos eventos.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Jue Dic 13, 2018 1:43 pm

Siguiendo las instrucciones del sacerdote grimante, Tyamat fue colocándose una por una, cada de las cuerdas que conformaba el sistema de correas que conectaba su cuerpo con la caldera más pequeña de Agua de Grima. Aun cuando todavía no hubiese despegado, el manakete sentía la presión en su cuerpo y la impresión de estar atrapado o sentirse restringido. ¿Así era como se sentían los wyverns cuando se colocaban aquellas monturas y armaduras? ¿De qué manera ellos podían cargar con aquellas correas y parecer tan dóciles y tranquilos? De cualquier manera, todo posible pensamiento que tenía el manakete era no más que exageraciones, preocupaciones asociadas a fugaces recuerdos que tenía de los grilletes que se le colocaban a los esclavos de Begnion para que estos no pudiesen moverse libremente o intentar escapar.

No pienses en eso… Esto es solo temporal…” Se repetía a sí mismo, para sobrellevar el malestar que le hacía sentir tener aquellas cuerdas.

Cuando finalmente acabó por ponerse aquel sistema de cuerdas, Tyamat acercó su boca hasta la última que quedaba, colocándosela entre sus dientes, para que en el momento en que lleganse a la ubicación indicada, el manakete pudiese cortar la cuerda, ya sea cuando fuese necesario o se le diese la orden.

- Listo- Indicó Tyamat, alzando su cabeza un poco hacia arriba, con un aire más tranquilo.

El próximo objetivo ahora no era más que dirigirse a la ubicación donde se encontraba los emergidos, atacar con todo, realizar la prueba de aquella sustancia sobre los emergidos y volver cuanto antes al campamento para aparentar normalidad. Tyamat miró hacia arriba, buscando nubes en el cielo, no había ni una sola de ellas a la vista y el sol se encontraba en el punto más alto. Cuando llegó el momento de partir, el manakete abrió sus alas y dejó que las corrientes de aire pasaran por debajo de sus plumas azuladas, batió con fuerza y en cuestión de segundos se elevó hacia arriba junto con el resto de wyverns. En ese preciso momento el viento era favorable para poder despegar y dirigirse hacia la ubicación establecida sin mayores inconvenientes.

Cuando todos comenzaron a llegar hasta la carretera emergida, el manakete vio a la distancia como los soldados enemigos se volteaban hacia ellos y comenzaban a preparar sus armas, para de alguna manera atacar atacarlos en cuanto intentaran descender. De momento, no había ningún arquero a la vista, o emergido que pudiesen atacarlos desde aquella distancia. Probablemente estuviesen escondidos, buscando un punto alto donde pudiesen causar el mayor daño posible. O quizás, el grupo de emergidos estuviese siendo precavido al ver las calderas que llevaban Tyamat y el resto de jinetes wyverns. Sea lo que fuese, el escuadrón enemigo era bastante grande y estaba acercándose peligrosamente hacia la ciudad más próxima, si querían recuperarla, habría que atacar a los emergidos ahora antes de que ellos intentaran tomar aquella parte del territorio de Manster y destruirlo por completo. Tyamat esperó la señal para soltar el contenido que había en la caldera, acomodándose un poco en el aire y moviendo su lengua sobre la cuerda en su boca para sentir su presencia una vez. La distancia entre ellos y los emergidos se fue haciendo cada vez más próxima, y un par de minutos, el sonido de una trompeta irrumpió en la escena, alarmando a los emergidos y alertando al escuadrón plegiano.

- ¡GRIMA SALVE A PLEGIA!- Exclamó uno de los jinetes, usando la cuerda que llevaba para empezar a volcar el caldero sobre el escuadrón enemigo.

Uno por uno, los jinetes wyvern que había presentes fueron imitando a su compañero, vaciando el contenido que había en sus calderos sobre cada uno de los emergidos que estaban en el camino. Tyamat hizo lo mismo, viendo como la sustancia negra se deslizaba lentamente y de manera viscosa fuera de su contenedor, cayendo en forma de gotas sobre varios de los enemigos que había abajo. Al principio solo hubo manchas y salpicaduras manchando la piel y los uniformes de los emergidos que estaban abajo, pero minutos después, le siguieron gritos y voces irreconocibles de soldados que empezaban a ser más conscientes de lo que sucedía e intentaban escapar del ataque en conjunto del grupo de wyverns.  La exposición prolongada al Agua de Grima provocó irritación en la piel y un intenso dolor en los ojos a los emergidos que tuvieron contacto directo con ella, y efectos crónicos a sus compañeros más cercanos, tales como tos y vómitos.

El hecho de presenciar aquello dejó sin palabras a Tyamat, quien a pesar de encontrarse acostumbrado a luchar con emergidos, no pudo evitarse sentirse enfermo y al mismo tiempo, culpable al seguir vertiendo aquella sustancia.

Soy un mercenario. Los mercenarios no titubean. ¡Los mercenarios no muestran miedo!” Pensaba el manakete, temblando “Si comienzo a dudar ahora, todo lo que habré hecho no valdrá para nada...” Razonaba en su mente, cuestionando sus instintos y la piedad que sentía “Los emergidos ni siquiera son humanos, ellos son igual de horribles que las personas que me esclavizaron en Begnion. Solo se preocupan por ellos mismos, matan laguz, los tratan como seres inferiores, como basura… ” Entre más lo pensaba, más se proyectaba aquella idea y perdía reserva a lo que estaba haciendo “Esto salvara la vida de miles de personas. Mi hermano tendrá la mejor posada de toda Manster... Terminaré este trabajo. Cueste lo que cueste.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Jue Dic 13, 2018 3:39 pm

Gangrel era prácticamente todopoderoso, y el resto a sus pies quedaban. Así de claro quedó cuando las tropas empezaron a dejar caer algunas gotas de la sustancia. Y francamente, ni él esperaba que fuera tan tremendamente efectiva. Podía ver que hasta esas bestias sufrían por el ataque, y es que el Agua de Grima no solo era tremendamente pesada y difícil de quitarse de encima. También era tan peligrosa como la más fuerte ponzoña, y todavía más. Si las gotas caían en el suelo y un emergido las pisaba, estaba automáticamente atrapado para siempre. Si por el contrario caían en sus armas, estas se inutilizaban, y si caían sobre ellos… Tenían un problema. Gangrel no podía evitar sonreír ante ese espectáculo. Pero ahora llegaba la parte en la que todo debía acabar. El rey alzó una mano. Y el mayordomo sabía lo que eso significaba. Había sido previamente informado de ello… Por desgracia. Gangrel quería que todo el líquido fuera arrojado indiscriminadamente sobre la carretera.

Todos los emergidos morirían aplastados en el líquido. Y el rey miró a ambos lados. No había bosques ni nada demasiado inflamable en las cercanías. Eso le daba una idea. La destrucción sería total en cuanto el mayordomo terminara de coger aire para el ataque final.

Y al fin, tras una espera de segundos que para el pelirrojo pareció ser de años, su siervo tocaría la trompeta con fuerza. Ahí llegaba la verdadera destrucción. Todos los calderos fueron arrojados con habilidad sobre el camino. Y todos los emergidos quedarían aplastados en él. Podía verlo desde ahí. Las manos que todavía intentaban desgarrar el fluido, los cuerpos que intentaban zafarse de este y lo rápido que los gritos quedaron silenciados cuando el Agua de Grima cayó.

Gangrel alzó un brazo, haciendo el saludo a la romana con solemnidad, y este gesto fue rápidamente imitado por los dos mayordomos. Así, con cero bajas y sin un gasto demasiado grande, habían acabado con una gran mayoría de los enemigos que se habían conseguido acercar demasiado a la ciudad. Con aquella arma en sus manos, y ya confirmándose su devastador poder, Plegia se acababa de convertir sola en una de las más fuertes potencias militares. Se imaginaba un futuro en el cual pudieran lanzar este líquido con más efectividad: las fronteras ylissenses bañadas en negro, los soldados del sacro reino empapados en aquel líquido y suplicando clemencia… Y a la Venerable siendo forzada a meter su frágil y puro cuerpo en una bañera de Agua de Grima. Eso último fue lo que más fervientemente excitado dejó al rey. Imaginarse a su mayor enemiga asesinada de una forma tan cruel… Era algo que no tenía precio. Y luego, iría a por Altea, y al príncipe Marth le haría sufrir el mismo destino. Y a los reyes de Valentia que no habían pactado con él y Nohr, y a todos y cada uno de los disidentes de su reino. Al final, todos los rivales de Plegia acabarían bañados en negro.

Gangrel estaba eufórico, aunque no lo demostraba. Pero ahora tenía otro problema. El ver a tantos de los suyos asesinados produjo la ira de los emergidos cercanos, los cuales decidieron salir bárbaramente de sus escondites, dispuestos a atacar la ciudad y acabar con ellos. No tenían suficiente Agua de Grima para defenderse de tal legión. Y cien soldados no servirían contra los… ¿Mil? Aproximaba que ese era el número de emergidos que habían saltado de sus escondites en las ciudades cercanas.

La mente del monarca empezó a trabajar rápidamente. Debería dejar sus fantasías “eróticas” con Emmeryn desnuda y siendo embadurnada con aquella peligrosa sustancia para otro momento. Los dos mayordomos estaban a punto de gritar las órdenes de retirada cuando el rey alzó todavía más la mano. Ya sabía cómo frenar a todos los enemigos sin sufrir una sola baja.

Y para ello, necesitaría a Tyamat. Por eso mismo, empezó a gritar el nombre de este, a sabiendas de que su voz podría escucharse perfectamente. Hacía el mismo gesto intermitentemente con la mano, un golpe al aire que reflejaba la furia del monarca.

-¡¡¡¡DISPARA AL AGUA DE GRIMA, MANAKETE!!!

Sí. En efecto. Eso era lo que iba a hacer. Había visto cuán peligrosa era la sustancia cuando se incendiaba. Y con eso, crearían un muro de fuego que podría acabar con toda aquella horda de enemigos que se acercaba cada vez más y más. Era arriesgado. Era un verdadero peligro potencialmente suicida. Pero Gangrel poco aprecio tenía a su vida, y sabía que aquellos dos mayordomos podrían dar su vida por sacarle de un infierno en llamas.

El verdadero ataque, a fin de cuentas, estaba por empezar. El gesto que tendría Tyamat en cuestión de segundo marcaría el curso no de una batalla, no de una guerra… Sino de toda la historia de Plegia.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Mar Dic 18, 2018 1:26 pm

El manakete continuó con su dialogo interno, volando y esparciendo el Agua de Grima por encima de los emergidos, con pensamientos automáticos, la mayoría negativos, continuando presionándose para poder terminar el trabajo. El ataque hacia la carretera parecía marchar perfectamente, pues Tyamat había logrado vaciar la mitad del espeso líquido que contenía la caldera que llevaba colgando, una buena parte del terreno ya había sido cubierto por aquel baño negro y los emergidos con los que se habían encontrado no habían podido resistirse.

Cuando el monarca dio la orden, Tyamat no vaciló. Las pupilas del manakete se dilataron en cuestión de segundos y respondió alzando su cuello hacia atrás, apuntando directamente hacia el Agua de Grima que estaba esparcida por el suelo. Aspiró tanto aire como pudo, reteniéndolo en su cuerpo brevemente para dejarlo después escapar del todo de entre sus fauces, como una concentración enérgica similar que comenzó a abrasar el suelo como una llamarada. Dicha energía, hizo que el Agua de Grima comenzara a arder inmediatamente. El fuego que se produjo se espació por todo el camino, quemando los cadáveres de los emergidos que habían quedado a su paso, y desprendió calor que afectó a muchos de los emergidos sobrevivientes del Agua de Grima que se dirigían a la ciudad.

- ¿Q-qué?- Los ojos del manakete regresaron casi a la normalidad, viéndose un poco más apagados mientras el laguz contemplaba pasmado lo que estaba sucediendo- “¿Qué sucedió? ¿Por qué…?”- Intentó cavilar cómo su hálito había sido capaz de producir semejante daño y cómo el fuego se había esparcido a tal velocidad. Sin embargo, en ese momento, surgió en su mente otro pensamiento que comenzó a generarle preocupación- “Esa voz de antes. Era de Gangrel… ¿Dónde está? ¿Dónde está Gangrel?” El manakete miró a las cercanías, buscando un posible indicio que le diera una pista.- “La torre.

Tyamat volvió abrir sus fauces y sin perder más tiempo, terminó de romper la cuerda por la que colgaba la cazuela de brea. De esa forma, pudo acercarse rápidamente hacia el edificio más alto de la ciudad, sin que el peso de la cazuela y la peligrosa sustancia que contenía le pudiesen estorbar en su vuelo.

- ¡Su majestad!... ¿Su majestad, se encuentra bien?- Preguntó el manakete preocupado, acercándose volando hacia el edificio, por entre la cortina de humo que se había producido debido al incendio- Debemos evacuar la torre. Lo llevaré a un lugar seguro, por favor, dese prisa y suba a mi espalda.

El manakete no estaba seguro de poder llevar más de una persona a la vez sobre su lomo. Llevar a una sola resultaba ser más que suficiente para incomodarlo, por no agregar, que le costaba mantener la calma y respirar con todo ese humo. Sin embargo, la culpa que sentía por provocar aquel incendio con su hálito era mucho más fuerte su rechazo a ser una “montura”, por lo que intentó hacer un esfuerzo de controlarse y no pensárselo mucho  a la hora de ponerse en posición e intentar evacuar todos del edificio.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Miér Dic 19, 2018 10:39 am

Las llamas aparecieron. Un infierno sería desatado en la tierra, como si el gran Grima hubiera decidido descender por unos segundos para exterminar a los enemigos de la corona. Los ojos del rey brillaban por la emoción del combate. Y es que estaba sonriendo. Ver como las llamas destruían a los emergidos que todavía intentaban llegar era un espectáculo… Y permitiría que las tropas tomaran un importante fragmento de la carretera cercana. Así pues… Con aquella arma de su lado… Plegia conquistaría Manster sin problema.

Pero el fervor de Gangrel contrastaba con el temor de los mayordomos, los cuales, sin bien saber qué hacer, dudaban sobre si arrastrar al monarca para que no estuviera tan cerca de las llamas fuera algo correcto. Calculaba que ahí habían muerto perfectamente mil enemigos. Con esa cifra, Tyamat sería uno de los altos ases del ejército, pues todas y cada una de las bajas estaban confirmadas por el mismísimo líder de las tropas. Tal vez el joven no aceptara el mérito, entonces, sería tan simple como atribuir las muertes a otro o dividirlas entre los que habían esparcido el Agua, pero de todas formas, el ataque había sido un éxito total. Estimaba que tras ello dos ciudades habían quedado totalmente vacías de emergidos en cuestión de segundos.

El sueño de Gangrel estaba cumplido. Había visto el arma más poderosa en acción de este mundo y con ella a su cabeza le tocaría sostener la corona imperial. La libertad quedaría tan muerta y quemada como todo lo que había sido tocado por la brea. Hasta Naga debería temer el poder recién adquirido por el país plegiano. Poéticamente, el líquido negro era un preludio a lo que haría su dios cuando llegara al mundo: bendecirlo con la piadosa purificación de las llamas. Ahora lo que olía era a carne quemada. Pero en breves, Gangrel podría bañarse en un mar de lágrimas ylissenses. Aquella arma sería la que utilizaría en las murallas del ejército, para atacar y para defender, y anegaría con brea todos los pueblos fronterizos de Ylisse para dejar claro quién era él. El rey de Plegia. Hasta Garon debería inclinarse ante él y asumir que ahora sería “emperador” de un nuevo país. Un país unificado bajo la bandera de Plegia y el valor de los que todavía se mantenían en pie.

Y de golpe y porrazo, Gangrel estallaría en risas. Las llamas empezaban a acercarse a él peligrosamente, podía notar el calor sin esfuerzo… Pero no le importaba. Con los brazos abiertos, dejaba que su gozo llegara a ser escuchado hasta por la mismísima bruja Naga. Hasta los mayordomos lo tomaban como un caso perdido y se alejaban ligeramente, todavía intentando convencerle de que los siguieran.

Sería cuando Tyamat apareció que repentinamente recuperaría la cordura. Era cierto… Si quería ser emperador y señor de Gran Plegia, debía sobrevivir. Por ello, debía dar ejemplo. Si el rey caía, todos caerían con él. Gangrel, a pesar de ser temido, era el símbolo de la prosperidad del reino. Con él todos los ciudadanos habían mejorado su calidad de vida ligeramente y había promulgado (entre miles de leyes fascistas) algunas como lo eran asegurar que en toda casa de la nación siempre debía haber un kilo de pan como poco. Y no tenía descendencia. Si moría, la casa noble de Plegia desaparecería. Y no iba a darle ese placer a Chrom.

Saltaría rápidamente en el lomo de aquel manakete sin pensárselo demasiado, y como un gesto de camaradería y para dejar claro a todos los que vieran la escena de que no se creía mejor que ningún otro plegiano, ayudaría a los dos mayordomos a poder subir con él para escapar de aquel infierno de llamas.

De todas formas, a medida que ganaban distancia, Gangrel podía mirar mejor aquel gran muro de llamas. Era lo mejor que había hecho sin duda alguna en toda su vida. La táctica maestra que podría dar fin a todo Manster emergido.

Pero también vio algo que no le gustó nada. Quedaban una escasa decena de emergidos en el suelo.

-…Tyamat. Déjame donde están los pocos enemigos con vida. Acabaremos con ellos yo y mis mayordomos. De todas formas... Debes tomar tierra cuanto antes mejor.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Lun Ene 07, 2019 11:33 pm

Tyamat continúo mirando preocupado al rey Gangrel hasta que este dejo de reírse y decidió hacerle caso. Si el rey caía todos caerían con él, no había que ser muy listo para darse cuenta de ello. Y si eso sucedía, ¿a quién culparían entonces? ¿Al rey loco que se había acercado demasiado llamas durante un momento de locura, o culparían al manakete que había provocado el incendio? Si Tyamat quería tener una vida tranquila en Manster, él necesitaba que el rey estuviera bien y también necesitaba que este cumpliese con su promesa.

Es asi como él se puso en posición para dejar que el rey Gangrel se subiera a su espalda, y de igual manera dejo que los dos mayordomos también se subieran a detrás de su cuerpo, ya que aunque no estaba muy cómodo con ello, no veía que fuera justo que los mayordomos se quedaran y se sacrificaran en vano.

Tyamat abrió sus alas y comenzó a batirlas nuevamente para poder elevarse más hacia arriba, alejándose del humo, del fuego, y volando con suavidad hasta llegar a un lugar seguro donde pudiese aterrizar. A medida que ganaba distancia, escucho como el rey Gangrel le daba instrucciones para que pudiesen aterrizar cerca de la ciudad, donde aún quedaban una escasa decena de emergidos. El manakete miro hacia donde el rey señalaba, evaluando primero la situación desde donde se encontraban antes de dar una respuesta.

- Entiendo. Lo llevare a donde se encuentran los emergidos.

Seguidamente, Tyamat tomo rumbo a la ciudad, volando hasta un lugar donde el fuego no les molestara. Los emergidos probablemente llegarían pronto hacia donde estaban ellos poco después de verlos aterrizar, pero estaban a suficiente distancia como para que el manakete se agachara un poco y de esa forma, el grupo tuviese tiempo de bajar la espalda y pudiesen prepararse para el posible ataque.

- Lo siento, su majestad- Se disculpó el manakete una vez que los tres se bajaron de su lomo, cerrando los ojos por un momento mientras comenzaba a tener náuseas y la ligera sensación de todo está girando alrededor. Volvió a su forma humana, abriendo los ojos en ese momento y mostrando un aspecto cansado- E-es mi culpa que estemos en esta situación, le he puesto en peligro por quemar el agua de Grima y causar ese incendio, yo… Me gustaría que me diese permiso para retirarme por hoy.

El manakete no tenía intenciones de quedarse a luchar con lo débil que era en su forma actual, pero antes de decidir alejarse creyó era necesario disculparse con el rey Gangrel. Los emergidos comenzaron acercarse y el ruido que hicieron alerto a Tyamat de que era momento de irse para así no tener que estorbar mucho más.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Vie Ene 11, 2019 10:04 am

¿Y qué más daba vivir? ¿Qué más daba morir? Solo quería una cosa: tener Manster a sus pies. No, Manster no. Quería tenerlo todo como propiedad. Hasta el aire que respiraban debía convertirse en suyo. Y no se pararía ahí. Quería dominarlo todo, incluso a la muerte. Con el uso de aquel arma, sabía que al menos lo terrenal sería suyo. Pero tenía que dominar a lo profano si quería gobernar sentado en el verdadero trono. El mundo de los humanos, la tierra, podía ser suya, pero sabía que para poder dominar el fuego y el cielo, los territorios deíficos, debía obtener mucho más poder. Sin duda alguna, estaba tan loco como le decían.

Pero tuvo que volver a la realidad. Poco a poco, estaban descendiendo, y eso significaba que en breves tendría que intervenir en la batalla, aunque ya sabía con antelación que acabarían siendo sus siervos quienes acabarían haciendo todo el trabajo sucio, como siempre. Pero él también tenía derecho a divertirse, ¿cierto? Tyamat ya había hecho su trabajo, le tocaba al rey jugar un poco. No podía ser que todos se divirtieran menos él.

En cuando descendió del manakete, lanzaría una de las dagas que inteligentemente llevaba ocultas en el brazo para atacar al primer emergido, acertando en su brazo, lo cual haría a uno de los mayordomos obtener el suficiente tiempo como para acertar un poderoso hechizo de magia negra. Por supuesto, todos los que trabajaban en una posición tan cercana a Gangrel eran expertos en el uso de la misma o cualquier vertiente de la magia que pudiera proteger al rey.

-No te separes del resto, Tyamat. Si no quieres seguir peleando, respetaré tu decisión. Pero no te alejes –y ya sabía la gran desventaja de los manaketes frente a las otras razas. El tiempo. Bendito tiempo. Un gran poder a cambio de una brevedad en el mismo hasta absurda. Gangrel, mientras lanzaba dagas a los emergidos que se acercaban para que los siervos les masacraran con su magia posteriormente, agradecía para sus adentros que las armas no causaran ni tuvieran los mismos efectos- Has servido bien a la nación en el día de hoy

Y posteriormente, se acercaría a un emergido que se había acercado demasiado a él, tanto que ni los mayordomos podían atacarle sin temer dañar a su rey. Y aprovechando que este se trataba de un guerrero con espada, el rey arrojaría una nueva daga contra la frente de este, para luego acercarse con un rápido salto y enterrarla más, para luego alejarlo de una fuerte patada. Pudo ver que poco a poco los emergidos empezaban a huir. Perseguirlos no valdría la pena. No, debía enviar tropas a la nueva zona tomada y asegurarse de que el infierno no se propagara o tomara más zonas que podrían contener bosques explotables. Su trabajo ahí había terminado. Ahora debía dejar a las tropas hacer su oficio. Y retirarse también.

-Mph… ¡Tyamat, intenta avisar de alguna forma a los jinetes wyvern! Ha llegado la hora de volver al campamento y descansar debidamente
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Tyamat el Mar Ene 15, 2019 11:38 am

Después de escuchar las palabras del rey Gangrel, Tyamat respondió de forma afirmativa y procedió a obedecer la petición del hombre, procurando mantenerse cerca del grupo en todo momento y tomando un trozo de madera largo y grueso del suelo para poder defenderse si se presentase el peor de los casos. El manakete se sentía temeroso e imponente bajo su frágil forma humana, pero en aquella situación no tenía más opción que intentar mantener la calma para así no estorbar a sus aliados. Para su buena suerte, ninguno de los emergidos que llegaron logró acercarse a ellos con éxito, y varios de los que estuvieron presentes terminaron cayendo frente las dagas que arrojó el rey y ante los hechizos de magia negra que lanzaron los mayordomos.

- ¡Majestad, a su derecha!- Exclamó el chico, queriendo acercarse al rey con el trozo de madera que llevaba en las manos luego de ver que uno de los emergidos se acercaba peligrosamente para atacarlo.

Suerte para ellos, el rey Gangrel había alcanzado a responder rápido y Tyamat solo tuvo que moverse un poco para ver con sus ojos cuáles serían las acciones posteriores del monarca. Los pocos emergidos que quedaban empezaron huir después eso, viendo que no tenían oportunidad frente a la formación plegiana. Perseguirlos o no, era algo que el manakete dejaría decidir al monarca, puesto que en ese preciso momento era él el que tenía el mayor rango dentro del grupo. Una vez que regresó la calma y los emergidos se perdieron de vista, Tyamat volvió responder de forma afirmativa a la petición del monarca, dejó en el suelo el trozo de madera que llevaba las manos y se acercó hacia uno de los mayordomos.

- Umm… Necesitare la trompeta que llevas, ¿podrías…?- El chico apenas pudo terminar la frase, al ver que el mayordomo que estaba frente a él se había adelantado un poco, limpiando la boquilla del instrumento dorado con un paño antes de pasárselo- Gracias.

Tyamat recibió la trompeta y la tomó entre sus manos, inhalo algo de aire y acerco su boca a la boquilla. El manakete comenzó a soplar, no salió ningún sonido. El chico se sintió avergonzado de sí mismo al ver que no sucedía nada, pero lo intentó de nuevo, esta vez presionando unas cuantas válvulas al azar.

¡Tururú!; ¡turututú!; ¡tuturutú!

A falta de práctica, el sonido que salió del instrumento fue resonante y amortiguado. Por lo que el mayordomo que tenía más cercano le detuvo en ese instante para enseñarle de manera rápida la mejor forma de tocar.

- Ah, gracias… Perdón por las molestias...

Tyamat tocó la trompeta dorada por tercera vez, y con mayor fuerza. Esta vez, el sonido logró alertó a las tropas wyverns que habían más cercanas y que para entonces habían estado terminando de cubrir la ciudad con el Agua de Grima. Tres jinetes wyverns aparecieron frente a ellos, y tras explicarles la situación descendieron frente a ellos para llevarse al rey, al manakete, y a los dos mayordomos de vuelta al campamento.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

Mensaje por Gangrel el Miér Ene 16, 2019 3:37 pm

El hecho de estar en primera fila permitía al rey pensar mucho más rápido, agilizar sus emociones y pensar de una forma casi robótica. No robótica no. Simplemente brutal, caótica, sin pensar si sus enemigos podían sentir o no. Buscar la forma más letal de matarlos, ya fuera con un golpe en el cuello o huyendo para dejar la tarea a los más fuertes en aquel lugar, que sin duda alguna eran los dos que hacían las veces de mayordomos. El hecho era hacer daño. El cómo no importaba.

Pero… Ya estaba hecho. Solo faltaba que aquel manakete obedeciera la orden para poder irse de ahí y dejar que el agua de Grima hiciera su oficio. Plegia sería recordada como una nación conquistadora, con un rey sin escrúpulos que no dudaba en aplastar literalmente a sus enemigos. Nadie osaría poner una bandera al lado de la de su teocracia. Con eso, estaba seguro que se ganaría un nombre para la historia. Que en un futuro, los libros de esa asignatura le incluirían a él como “emperador” y sería admirado y odiado por partes iguales durante siglos o milenios. Sus obras serían leídas como tratados de máxima importancia y quienes juraran el cargo de rey una vez él muriese deberían recordar quién era el más importante de todos los monarcas y que nunca llegarían a superar, pues Gangrel había conseguido prácticamente comprar territorios de un golpe.

Y Tyamat estaba siendo partícipe de ello. Un mercenario que nada tenía que ver con Plegia luchando codo con codo con el rey. Hasta podía ser utilizado como herramienta propagandística para su régimen…

Pero Gangrel decidió mirar qué demonios estaba haciendo el manakete… Y no pudo evitar hacer otra cosa que volver a girar la cabeza para mirar a los emergidos seguir huyendo… Más que nada porque tan acostumbrado como estaba a la perfección en el cumplimiento de sus órdenes, aquello solo le producía una cosa. Ganas de reír. La timidez de Tyamat ya había causado más de una vez risas en el monarca, pero aquello lo excedía todo. Tras tantas cosas como esa, el rey había desarrollado cierto… “Cariño” (por decirlo de alguna forma) hacia aquel joven que le hacía perdonar algunos de sus errores los cuales podrían estar castigados con la muerte.

Pero parecía que al final lo consiguió. Tras lanzar una breve y corta carcajada al aire, el rey se acercaría a su mercenario, para darle una palmadita en la espalda intentando disimular aquella sonrisa que a duras penas podía controlar.

-Tu valor ha sido muy necesario en esta campaña, mi querido camarada. Como futuro ciudadano de la nación, has demostrado un patriotismo que muchos todavía no comprenden. Estoy francamente impresionado. Buscaré alguna manera de compensarte… Comida, dinero. Pero te compensaré por lo hecho. Ahora… Volvamos al campamento.

Tenía mucho que hacer, muy buenas noticias que dar a sus consejeros… Y ganas de descansar y poder dedicarse a sus libros y tratados un poco. Por eso, sería el primero que tomaría asiento en uno de los wyverns, retornando en su rostro aquella total indiferencia hacia todo. De todas formas, ya había ganado. Poco le importaba el resto de cosas.

Manster sería suyo… O ardería pasto del Agua de Grima.
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Re: [CAMPAÑA DE CONQUISTA] Grima salve a Plegia [Priv. Tyamat]

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