Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados



Crear foro

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Gangrel el Miér Dic 05, 2018 3:18 pm

El intercambio de misivas había sido un rotundo éxito. El rey Zephiel había aceptado y a Plegia le interesaba tener cuantos menos enemigos mejor. En su libro lo había contemplado, que todo reino que mostrara signos de ser fuerte (como era el caso de Bern) sería considerado digno de negociar diplomáticamente con el rey. Sabía que dos naciones tan “diferentes” a la par que “idénticas” podían compartir mucho y aprender muchísimo la una de la otra.

Por lo tanto, tras informar de la marcha del rey Gangrel, las tropas empezarían a preparar la compleja parte de la armada que se encargaría de su escolta. El gobierno del reino quedaba temporalmente en manos de Morgan y Marc, pero les había limitado sus capacidades a simplemente mantener el orden establecido. No quería revueltas ni cambios hasta que él volviera. Y la verdad, confiaba en aquellos dos jóvenes más que en su propia sombra. Solo esperaba que no le fallaran… Pero siempre estaría Vincent para encargarse de que todo fuera como lo quería el rey. No tenía que preocuparse.

Por lo tanto, en una semana, del puerto zarparían cinco opulentos barcos, completamente cargados de soldados que conformaban la guardia personal del rey. ¿Una exageración? Sí. ¿Un malgasto de presupuesto? No. A Plegia le sobraba la riqueza. Todos los soldados iban ataviados con armaduras doradas, y el mismo rey tenía una sorpresa preparada para cuando llegaran al puerto de Bern.

Los barcos del reino grimante eran rápidos, así pues, estimaba que en menos de una semana estaría ahí. Y el barco llevaba comida de sobra. Teniendo en cuenta el sobrio estilo de vida del rey y lo poco que tenían que consumir los soldados para sentirse satisfechos, las provisiones que llevaban servirían para muchos más días de travesía. Gangrel pasó esa semana completa enviando misivas con sus caballeros wyverns a los dos jóvenes y a Zephiel, avisándole de su inminente llegada, pero también leería de historia del reino que se disponía a visitar y filosofía, pues la posición relativamente neutral que había tomado este le extrañaba gratamente.

Sea como sea, el rey no se aburrió precisamente. Y su fuerte estómago, el cual estaba acostumbrado a las más tristes condiciones por sus humildes orígenes, no causaría ningún tipo de problema al monarca. Incluso a los marineros más experimentados les extrañaba la naturalidad que presentaba el rey, que se paseaba por la cubierta con alegría, a veces maldiciéndose por no haber traído a la única mujer de su serrallo o maldiciendo a alguien en concreto por algún error que este había cometido y otras tantas cantando el himno de la nación o hablando de lo que fuera con los soldados, intentando obtener su aprobación y no parecer “el rey”, si no “el líder” de aquel lugar. Sabía que una rebelión en alta mar podía ser peligrosa para su propia persona.

Pasaron siete días. Con sus seis noches. Y al fin, uno de los primeros barcos avistaría la tierra a la que se dirigían, Bern. Por supuesto, no se habían detenido: Sindhu no tenía buenas relaciones con Nohr y preferían mantenerse neutrales en ese conflicto de momento, y Shaka simplemente no le agradaba al rey. Lo veía un proyecto de reino decadente, que verdaderamente, era eso mismo.

Conociendo los planes del monarca, los cuatro barcos tomarían una extraña posición alrededor del cual estaba utilizando Gangrel para hospedarse durante aquella travesía. Se colocaron uno frente al otro, creando una línea recta en la cual el último de los barcos era el del mismo rey.

El monarca había preparado un concreto plan para impresionar al pueblo llano de aquel reino, y todo debía salir tal y como él había dicho. Entre los soldados, no solo habían embajadores y generales, también cantantes y bailarines. Y músicos. Y diversos actores de gran fama en Plegia, y también escritores de prestigio y miembros de la comunidad religiosa. Estos últimos con una función diferente, que sería la de transferir la palabra divina, pero el resto tenían una función muy clara. Y esta sería la de dar una MUY cargada impresión de lo que habría una vez él bajara del barco.

En menos de una hora desde que se avistó tierra, llegaron al puerto. Todavía en forma de esa línea recta. En cada barco se colocarían tablas que los conectarían. Y de todos los barcos saldrían hacia fuera los soldados del rey, formando filas una vez llegaban al suelo haciendo el saludo a la romana y mostrando sus doradas ropas. Una vez formaron filas en el suelo (tampoco es que fueran demasiados, tal vez mil) los que desembarcarían serían los embajadores, que se dirigieron con total solemnidad a hablar con los dignatarios que les habían salido a recibir, algunos ya preparados para lo que tenía pensado el rey hacer.

Los cantantes y actores también saldrían. Y estos, colocándose en las últimas filas, comenzarían a cantar y hacer sonar con sus instrumentos típicos de Plegia una solemne y rápida marcha. Y una vez esta se inició, sería Gangrel quien saldría del barco. Con sus ropajes también dorados y la corona en su cabeza, llevando cerca de él sus armas, que portaban dos fieles pajes, bajaría poco a poco. Sabía que los curiosos se llevarían una increíblemente extraña opinión del reino de Plegia. Los escritores y demás miembros de la corte tenían una misión clara: gastar tanto como pudieran y poner en circulación cuantas más monedas con el blasón del reino mejor, los sacerdotes hablar en las calles y los artistas transmitir la cultura plegiana a quienes estuvieran dispuestos.

Al fin y al cabo… Esa sería una grandiosa muestra del poder del reino plegiano a la par que un gesto de buena voluntad. De todas formas, ese no era su lugar en Bern. Tenía una reunión mucho más importante.

***

El palacio de Bern contrastaba con el contraste entre oro y minimalismo del suyo, pero… Tampoco es que le desagradara. Le encantaba la opulencia y el poder que mostraban todas y cada una de aquellas estructuras, que se habían mantenido impasibles ante las oleadas emergidas. Y tal logro solo podía conseguirse si alguien lideraba bien a las tropas. Y sabía que ese alguien era Zephiel. No sabía demasiado sobre ese hombre y ni tenía constancia de la existencia de obras redactadas por este, pero por lo que le habían contado, se trataba de un ser impasible y frío, algunos le llamaban sabio, otros tantos pragmatista. Pero aun en los dos casos, eso era de buen agrado.

Los soldados tenían como norma no entrar en el palacio, y simplemente acamparían en las cercanías para proteger al rey en caso de que pasara algo. Junto a Gangrel, se encontraba una corte formada por embajadores y religiosos, los cuales deberían reunirse con los consejeros del reino de Bern y así establecer alguna que otra alianza comercial que beneficiara a ambos.

El monarca se inclinaría una vez llegó a encontrarse con el señor de aquellas tierras.

-Su majestad –saludó para volver a levantar la cabeza poco a poco- No sabéis cuanto me alegra haber sido recibido por vuestra persona –chasqueó los dedos, y uno de sus mayordomos se acercó con un gran libro de tapas negras, que entregaría al rey con el máximo respeto posible- Por favor, tomad este pequeño obsequio como muestra de buena fe. Es un libro escrito por mí, con algunas de mis reflexiones de la juventud –era costumbre en él regalarle a los otros monarcas que visitaba aquel libro, tal vez como un recuerdo de cuales eran sus intenciones y pensamientos- Sea como sea… ¿Dónde deseáis que hablemos, rey de Bern?


Última edición por Gangrel el Sáb Mar 02, 2019 4:29 pm, editado 1 vez
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Trickster

Cargo :
Rey de Plegia

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Dagas de bronce [3]
Báculo de Heal [2]
Gema Chispa
.
.

Support :
Vincent [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Sarah [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Skjold [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Robin [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Daga%202[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Staff-1

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] OttF0Ux

Gold :
569


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Dom Dic 23, 2018 12:51 am

Precisaba Zephiel tener un encuentro con el rey de Plegia -monarca de una tierra extranjera y lejana, de la cual las noticias eran escasas en aquella parte del mapa- justo ese mismo día. Existía a disposición de su llegada un puerto de naturaleza más que modesta, de entre los pocos de Bern, que yacía junto a las laderas de las montañas con la tarea de recibirlo.

Aguardaba las noticias de su recibimiento, las cuales llegarían a él en vuelo a pocas horas de los hechos. Ignoraba Zephiel, por supuesto, la opulencia con la que Gangrel, el rey, se mostraría a su pueblo, el cual, al estar en la frontera, vivía en una zona de conflicto tal que cualquier diferencia en su lucha se volvía un hecho impactante. Y claro, solo pudo saberlo cuando ya la caravana del otro monarca se hacía camino hacia la ciudadela de Bern, oyendo de boca de su jinete de wyvern la información de lo sucedido. Zephiel por poco y se halló sin palabras ante la descripción de los hechos, pues, ¿Cómo podía responder a una incursión así a su reino? Supo también que sus ciudadanos habían rechazado sin mucha consideración la extraña demostración de grandeza extranjera, por ser la gente de su reino recatada y modesta, y por lo mismo reacia a lo extravagante. Difícil era sorprender de buena manera los ojos y oídos de los habitantes de Bern, quienes rechazaron la palabra religiosa de Plegia. No por nada era Elibe un continente donde se alababan a los héroes que habían exterminado hace siglos a los dragones, por lo que, evidentemente, la palabra de Grima fue fácilmente ignorada.

Zephiel intuía, de forma superficial, que Gangrel deseaba dejar una impresión y solo eso, no importando realmente si esta era positiva o todo lo contrario. Imaginaba que, una vez llegara a las alturas de su castillo, se reprimiría de recrear la misma escena que en su puerto, y al menos en ese aspecto cumplió sus expectativas.

Equiparó el ejército de Bern el número de tropas de Plegia, pues así era la naturaleza precavida del mismo, no pudiendo contemplar una cantidad tal de soldados sin comparársele de alguna forma. Zephiel esperaba expectante en el salón de trono, acompañado por sus guardias y sus consejeros más cercanos. Recibir dentro del territorio a otro rey, considerando que en Elibe las monarquías no eran tan empoderadas como en otros continetes, era una ocasión sobre muchas inusual y poco prevista, sobre todo por ser Plegia una nación de la cual su rey nunca se hubiera esperado se presentara en persona, dada la gran distancia que separaba ambos reinos.

Zephiel se abría al encuentro sin dilación, incluso si en su situación actual priorizaba ser precavido a cualquier conexión que Bern pudiera tener con el exterior, siendo que aún se encontraba en un lento proceso de abertura a su propio continente, conservando el hábito al recato que tanto tiempo habían cultivado.

Entonces, finalmente, Gangrel por fin se hizo presente a sus ojos. Zephiel halló frente a sí a un hombre cuya apariencia hallaba sorprendente, por no decir exagerada. Alzó una ceja modestamente, sin dejar que ese solo gesto permaneciera en su semblante. No era el rey una persona superficial, por lo que, por mucho que el rey de Plegia quisiera transformar su impresión de sí con su apariencia, esperaba hallar a través del diálogo sus intenciones de la manera más clara posible.

- Rey Gangrel. -asintió con la cabeza a su reverencia, manteniendo su postura inamovible.- deseaba hacia tiempo tener frente a mí al monarca de Plegia. -comentó. Observó cómo el otro llamaba entonces a quien, sin darle el rostro, le ofrecía un libro como un presente. De la misma forma que Gangrel había llamado a su mayordomo, aunque solo alzando la voz, Zephiel ordenó a uno de sus sirvientes que recogiera el tomo. - Lo aceptaré, aunque me gustaría, por supuesto, conocer una sinopsis propia de su autor. -le miró incluso de manera curiosa, aunque no era posible discernir si esta era cierta o no.- No comparto eso si la práctica de intercambiar textos, pero veré a futuro cómo equilibrar el presente. -Terminó por decir Zephiel una vez el libro estuvo ya fuera de escena.

El rey miró fijamente los ojos ajenos, desviando después su mirada alrededor de la habitación cuando Gangrel hizo su pregunta.- Me parecería adecuado caminar hacia los jardines.-dijo sin dudar demasiado en su elección. El castillo era silencioso entonces, y de la misma forma, estuvieran donde estuvieran, habían pocos oídos que pudieran escucharlos. Zephiel levantó una mano y sacudió el borde de su capa, mirando a Gangrel e invitándolo a que lo siguiera, comenzando a caminar en dirección a los pasillos. Siendo que el castillo de Bern se encontraba en altura, siempre se hallaba iluminado por fuertes rayos de sol, los que entonces traspasaban las ventanas en secuencia, dando un aspecto ominoso a los caminos que componían el castillo de Bern. Zephiel no tenía ninguna prisa en su paso, interrumpiendo de vez en cuando el trayecto de la luz mientras se hacía paso por el lugar.

- Rey Gangrel. -comenzó a hablar.- tuve noticia del particular arribo que organizaste al desembarcar en la frontera de mi reino. ¿Puedo acaso preguntar, sin ningún ánimo de desacreditarte, el porqué de una presentación de esa naturaleza? -pudo oírse en la voz del monarca un sutil tono animado, como si efectivamente aquel hecho le pareciera una broma. Sin embargo era difícil descifrar esto desde el exterior, por lo que la impresión que Gangrel pudiera tener a lo que decía estaba dispuesta a su imaginación.- Espero que sea de tu conocimiento que en Elibe como tal no es una práctica común el adorar dragones. Es más probable ser repudiado por lo mismo. -terminó por decir, viendo el rostro ajeno de reojo. Zephiel, de momento, parecía más interesado en conocer a su interlocutor que en los tratados políticos que lo acompañaban. Su evaluación del rey extranjero era silenciosa e inaparente, cruda y crítica.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Great Knight

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
espada de bronce [2]
Gema de Chispas
Escrito Mítico
Espada de plata [6]
.

Support :
Khigu [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Espada-3

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] XONGImw

Gold :
571


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Gangrel el Dom Dic 23, 2018 4:52 pm

Uno de los reyes más poderosos de Akaneia inclinado ante otro de un territorio totalmente ínfimo a su comparación. Sin embargo, Bern era una antigua potencia militar que había destruido mil y una veces la amenaza emergida. Gangrel sabía que en aquel reino encontraría al menos una forma de comercio con Elibe. Y era importante mantener la neutralidad con naciones que podrían ser traicioneras si las dejaban demasiado libres. A pesar de ser partidario de la guerra, el que ahora portaba la corona de Plegia no quería librar un gran conflicto mundial.

De todas formas, de momento, parecía que el trato cordial del contrario significaba un posible diálogo fructífero. Eso era algo que al monarca de dorada corona bastaba para satisfacer. De todas formas, ahora tocaba hacer un juicio visual de aquel hombre como posiblemente estaba haciendo con él. Un ser gigantesco, fuerte y que claramente dejaba claro que había nacido para estar sentado en el trono. Intimidante para cualquiera que tuviera un poco de ceño (es decir, que para Gangrel no). Posiblemente, aquel hombre se las bastaría para poder hacer frente a un batallón entero de emergidos solo. Ya había escuchado rumores de su indómita fuerza y resistencia. Y por lo que el monarca podía ver, Zephiel era literalmente como un gran muro de hormigón inamovible. Pero… Hasta el más fuerte se hacía débil ante el veneno de las palabras. Solo debía esperar.

-Cuando nos encontremos a solas os daré tal sinopsis, su majestad –dijo el rey levantando lentamente la cabeza, siguiendo las normas protocolarias habituales en lo que respectaba a reuniones con altos dignatarios- De todas formas, no os preocupéis. Creo que ya es suficiente regalo para mis gentes y mi persona el ser recibido por una nación tan históricamente rica como lo es esta en la que me encuentro

Un reino con grandes armas y que seguía luchando por ser liberado, pero más débil que Plegia o Nohr. El perfecto modelo de estado neutral que él buscaba. Ya se imaginaba la alegría que provocaría al pueblo saber que gracias a esa unión podrían ser todavía más estrictos con el cierre de fronteras con Ylisse al no necesitar ya tanto de las tierras fértiles que este lugar poseía.

Aceptó la oferta del monarca de ir a los jardines. Un buen lugar para poder charlar, teniendo en cuenta que los que poseía él eran zonas repletas de huesos y arena. En Plegia, no habían jardines, ni en el más rico de los palacios, que era el suyo. Sonrió ligeramente mientras caminaban. Aquel palacio era un bello lugar. Jugaban tanto con la luz como lo hacía él en su morada, pero de otra forma más bella. En el palacio plegiano, la luz era una forma de mostrar las columnas doradas y las grandes cantidades de joyas que poseía por los pasillos. Ahí, por el contrario, mostraba opulencia y sobriedad, pero también una indescriptible sensación de calma y elegancia difícil de imitar en cualquier otro lugar del mundo. Gangrel se quedaría admirando la bella arquitectura berniana mientras caminaban, siempre unos pasos por detrás del rey. Miraba con calma a ambos lados (alternando constantemente) mientras que con una mano jugaba con el filo de su cuchilla, la cual llevaba visible en una funda al lado de su cintura por respeto al anfitrión del lugar.

Y así, hasta que llegaron a los jardines. Hacía mucho que el monarca no veía una flor viva y bien cuidada. Por ello, lo primero que haría sería acercarse a una y tocarla con suavidad y curiosidad. A pesar de llevar un guante, podía imaginarse el tacto de la misma. Su frágil y fugaz belleza que poco duraría antes de marchitarse. Justo como una vida humana. De todas formas, parecía que el monarca de Bern tenía preguntas que hacer. Y parecía que sí había llamado la atención con su presentación.

-Oh, no os penséis… No ha sido tan particular como vuestra persona podría especular. La idea original era sacar a bailar también a pobladores de vuestro lugar, pero en último momento decidimos cambiar de idea –más que nada porque a los encargados de organizar aquello les dio por leer de la cultura de Bern y vieron lo mezquinos que eran estos. Y ante aquella situación, decidieron volver un poco menos “interactivo” el espectáculo- De todas formas, mis bailarines tenían una orden simple. Dar a conocer la cultura plegiana. En mi reino, el baile forma parte de la vida, y es una forma de expresión. Erótico, animado… Eso es indiferente. Cuando se vive en medio de un desierto, cualquier tipo de ocio vale más que el oro que no falta en el suelo del país -¿Era esa la explicación que pedía Zephiel? No. Pero sí era una buena forma de justificar los actos e introducir la conversación- Y la otra orden que han recibido es la de comprar y dar vida al comercio. Muchas monedas serán puestas en juego en la economía del poblado. Tal vez la religión sea un tema crítico y discrepante entre nuestros reinos, pero el comercio jamás lo será. De todas formas… Ese es el tema menos importante que nos reúne

Retiró de su mano el guante con el que había estado tocando la flor, y con ella ya desnuda, seguiría acariciando con sumo cuidado la misma. Tal vez fuera de mala educación no mirar al rey Zephiel, sin embargo, ambos poseían la misma categoría social, aunque fuera en diferentes lugares. Podía permitirse ciertas rupturas del protocolo si este no se quejaba.

-Habíais pedido un resumen de mi libro. Permitidme que os lo de –en ese momento, se giraría lentamente para volver a prestar atención al monarca- Yo tenía dieciocho años cuando realicé el golpe de estado que me llevó al poder. Soy el único monarca que no tiene sangre azul en sus venas por ello. Sin embargo, quería demostrar al sacerdocio de Plegia que eso no me volvía menos capaz. Y por ello, escribí ese libro. “Meditaciones de la Corona”, lo llamé. Hablé del sistema económico que debía seguir el país para resurgir, de los roles sociales en el reino plegiano y del nuevo sistema de nobleza. Es más un tratado filosófico que otra cosa, pues también planteo una vez y otra qué es la guerra o la verdad. De todas formas, su lectura es algo que vos deberéis decidir si emprendéis o no –sonrió. Una sonrisa leve y carente de emoción- Solamente espero que me enviéis por misiva qué os ha parecido el mismo si decidís leerlo

Aunque se tratara de una verdadera monstruosidad de miles de páginas escritas a mano por el rey e imprimida en una imprenta lo más fidedignamente posible. De todas formas, Gangrel confiaba en la cultura y educación del contrario y sabía que posiblemente algún día podría mantener un debate con él sobre lo que había escrito en el libro.

-Y ahora… Pasemos al tema importante –llevó una mano a su frente, masajeándola mientras buscaba las palabras adecuadas- ¿Tenéis unos veinticinco años, si no me equivoco? No sé. La capacidad de deducir la edad con la vista se lo dejo a la sabiduría popular. De todas formas, de lo que estoy más seguro es que habéis conocido la silueta de una mujer y podido tocarla a vuestro antojo por muy corta edad que tengáis –la mano descendió. Ahora estaba rascándose la barba- ¿Y sabéis qué? Hace poco llegó a palacio una dama que ahora es mi concubina. Una mujer joven, ylissense, atractiva, sumisa e inteligente. Perfecta. Y tengo muchas ganas de volver a mi palacio para encontrármela de nuevo y poder estar con ella… Bien, ya sabéis cómo. –loco total. Eso era lo que pensaría cualquiera que le escuchara hablar así al rey de Bern- Así que le diré claramente lo que quiero. Un tratado de neutralidad absoluta entre Bern y Plegia y asegurar la unión aduanera y la libre circulación de mercancías entre los dos reinos. A cambio, me comprometo a dar a Bern tropas para la causa de liberación que estáis llevando a cabo. ¿Os parece quizás un proyecto personal demasiado exagerado, mi señor
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Trickster

Cargo :
Rey de Plegia

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Dagas de bronce [3]
Báculo de Heal [2]
Gema Chispa
.
.

Support :
Vincent [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Sarah [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Skjold [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Robin [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Daga%202[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Staff-1

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] OttF0Ux

Gold :
569


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Jue Ene 03, 2019 12:19 am

Zephiel observaba los jardines como quien mira hacia un muro blanco, sin impresionarse de sobra por una belleza ya conocida, pero siendo capaz de contemplarla con detención incluso si aquel paisaje no aportaba nada nuevo a su persona. Que Gangrel ingresara más dentro llamó la atención de su vista, pero no se concentró demasiado en lo que hacía, pues no suponía que fuera a causar nada a los jardines, y aunque así fuera, no era de su preocupación impedirle una nimiedad así.

- No especulo, me fue narrado con claridad. -respondió Zephiel con la mirada seria, observando aún la nada.- Que sea costumbre allá en Plegia no lo hace menos impresionante e innecesario para mí. -cortó finalmente con el tema. Ya no le importaba discutir ese hecho tan irrisorio, y no daría círculos alrededor de algo que lo desconcentraba así. - Espero no se vuelva a repetir hecho similar en Bern en lo que respecta al futuro, al menos mientras pueda impedirlo. -sonrió apenas, mirando sus ojos. No discutía la circulación de la moneda de Plegia, pues era oro, al fin y al cabo, algo que sus ciudadanos necesitaban sin excusa que valiera de intermediaria. Zephiel entonces se giró para enfrentar a Gangrel, siendo que comprendía que debían cambiar el curso de aquel diálogo. Pero siendo que este no le daba la cara entonces, simplemente siguió contemplando el escenario a su alrededor como había estado haciendo todo ese tiempo, al menos hasta que el otro cedió su semblante de nuevo.

El rey de Bern oyó el relato sin inmutarse, aunque se podía adivinar que fijaba toda su atención a lo que el otro hombre decía.- Entonces, narraste un sistema que creías infalible. Supongo que, para influenciar a quien fuera tu sucesor, o en este caso, para que otras coronas comprendieran tus medidas. Interesante. -dijo, aún estoico. En la biblioteca de Bern existían, o habían existido regentes que, en el pasado, se habían dedicado a narrar textos similares. Sin embargo, era de su conocimiento que el rey Desmond había mandado a la hoguera a más de la mitad de ellos, al no concordar con su visión de gobierno, y sobre todo porque enfatizaban el linaje puro de la monarquía. Por eso Zephiel apenas había tenido la oportunidad de conocer en concreto los pensamientos de los reyes anteriores, aunque en verdad fuera la menor de sus intrigas. No era mentira que a veces aborrecía la cultura de gobierno sobre la cual se erigía Bern, pero eso era porque la comprendía de sobra, y por lo mismo no necesitaba que se la repitieran.- Puedo hacerlo, mas advierto que mis opiniones son fijas, y mis ánimos de discusión nunca han decaído.

Zephiel frunció el ceño cuando Gangrel comenzó a referirse a su edad. Esta no era un secreto, y que no la conociera podría haber sido razón suficiente para indignar a un rey. Por suerte, a Zephiel no podía importarle menos, e incluso estuvo a punto de decírselo, si entonces no hubiera interrumpido sus palabras con lo que dijo a continuación. El monarca de Bern prefirió aguardar, acumulando las palabras en la punta de su boca, filtrando lo que entonces debía decir para concluir con lo más preciso, lo más importante de su reacción. Finalmente, Gangrel terminó de hablar, momento en que Zephiel se halló a sí mismo inmóvil como una estatua, también tan inexpresivo como una de ellas. Sin embargo no se hallaba corto de palabras, ni de opiniones.

- No esperaba hallar frente a mí a un monarca cuyo libido fuera más expresivo que su hablar. -entrecerró los ojos.- aunque no debería sorprenderme, después de todo, siento un aspecto de la cultura Plegiana. ¿Erótico, habías dicho, eran sus bailes? Han de acumular una frustración sin par. -Zephiel hizo el esfuerzo de no pisotear de sobra el mismo tema, para no dar la impresión de que aquello en particular le molestaba. El tema en sí no, pues no era un ser humano que desconociera la razón de los hombres. Lo que en verdad le parecía increíble era que pusiera en frente su propia situación como si a él le interesara saberlo. Hizo una pausa suficiente para recobrar la neutralidad de sus ánimos, concentrándose en aquello que en verdad le concernía.

- Entonces, ¿He de referirme a este posible tratado comercial como una transacción de tropas? -preguntó Zephiel, cuestionando cada detalle de aquella proposición.- Y debo suponer que es un solo proceso de compra y venta, en una sola dirección. Pues hasta ahora no se me ha ofrecido más que neutralidad, y las armas de tropas cuyas verdaderas intenciones y fidelidad están puestas en un reino el cual aún no he tenido el placer de conocer. -le miró fijamente a los ojos.- Seré claro. La única bandera que en estos tiempos de crisis se ha ondeado en mi territorio, es la de Bern. La única ayuda que me he permitido es el contrato de mercenarios, cuya causa es simple e incluso fidedigna. Sin embargo, ¿Cuál sería la opinión de mi pueblo si dejo que Plegia se apropie de su confianza? ¿En qué situación se hallaría posicionado mi ejército ante un atropello de navíos en mis poco desarrollados puertos? ¿Cuáles serían las órdenes exactas de estas tropas, y cómo puedo controlarlas para que cumplan con sus límites, sin desacreditar lo que es mi cultura y mis fronteras? -Zephiel por fin se detuvo, con los ojos abiertos, atento y concentrado. Aún evaluaba el carácter de Gangrel, e incluso intentaba suponer sus respuestas. Dependía de este sorprender o no al rey de Bern, quien aún se resistía sobremanera a lo que el otro planteaba.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Great Knight

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
espada de bronce [2]
Gema de Chispas
Escrito Mítico
Espada de plata [6]
.

Support :
Khigu [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Espada-3

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] XONGImw

Gold :
571


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Gangrel el Jue Ene 03, 2019 6:46 am

Gangrel, tan partidario como era de conservar la cultura plegiana, no comprendía el por qué de aquel sucedáneo de… Molestia que inundaba el cuerpo del contrario. ¿Es que acaso no era la cultura lo que unía a los pueblos? Tal vez no sirviera para liberarlos, sin embargo, una nación tan rica y libre de emergidos (a pesar de estar bañados en ellos) debía hacer alarde de su manera de ser. Una forma de vivir que algunos tacharían de retrógrada, mirándola por el lado en el que no veían mal la violación y consideraban esta necesaria para mantener una alta natalidad. Pero otros tantos dirían que en Plegia se respiraba la innovación, siendo el primer país de Akaneia donde había total libertad de amor (sin importar el género), se había abolido algo tan inútil como lo era la monogamia para todos los géneros y todos los ciudadanos poseían un fuerte sentido del deber que les llevaría a suicidarse para proteger a Grima y a la nación.

Pero decidió dejar atrás el tema. Lo último que necesitaba era dejar una mala impresión a ojos del monarca, aunque bueno. Respecto al libro. Maravilloso tema de conversación, y efectivamente, Zephiel había acertado en el verdadero objetivo que tenía aquel libro. El rey de Plegia también sonreiría. Guiar a un heredero era lo que verdaderamente quería el tratado que escribió en su juventud. Sin embargo, ya a sus más de treinta años era un tema que empezaba a preocuparle demasiado. Todavía no había dejado un descendiente, y no tenía hermanos o familiares que pudieran tomar el trono. Posiblemente, la dinastía de Gangrel moriría con él si no encontraba una reina pronto. Pero decidió también dejar atrás aquel tema. Simplemente, agacharía la cabeza frente a Zephiel por unos segundos como muestra de conformidad ante la propuesta de poder llegar a hablar del tema.

-Yo también he recibido las enseñanzas en el arte de la oratoria, rey de Bern. Será divertido enfrentarme a un igual en debate sobre a lo que mi sistema respecta. Aunque ya os aviso, que por muy oscuro o duro que pueda parecer lo que narro ahí, este modelo ha permitido a Plegia desarrollarse de nuevo y de una forma mil veces superior tras la brutal guerra y genocidio que protagonizó Ylisse contra mi pueblo

Y de todas formas, parecía que sus palabras habían dañado la coraza indestructible que era el rey. Por mucho que sus palabras mostraran indiferencia, Gangrel no era ningún cretino. Sabía cuáles eran las emociones que sus palabras despertaban en los oyentes. Esa habilidad “empática” (aunque aquello era algo que el rey poco tenía) le había permitido adaptar mil y una veces su discurso para poder conmocionar y provocar al pueblo.

-El estado de los humanos en la verdadera naturaleza hace que la libido les posea, mi señor. Intentar fingir que carecemos de esos sentimientos es mentirnos a nosotros y al padre Grima todopoderoso. –lanzó la reflexión al aire, mientras se acercaba ligeramente a él para poder proseguir con el diálogo como iguales que eran- Y… No sé a lo que os referís, su majestad. No encuentro frustración en la manifestación del erotismo. El baile, más bien, da todo lo contrario a quienes lo practican: felicidad y desahogo. Y en un reino militar como lo es el mío… Digamos que los ciudadanos han de encontrar alguna forma de buscar el descanso y el ocio. ¿No veis lícito acaso que las parejas puedan llegar a expresar su amor hacia el contrario con el baile, una de las más arcanas disciplinas del mundo?

Y tras dejar otra reflexión en el aire (Que esta vez tenía más la forma de una pregunta retórica pues no quería recibir respuesta alguna… Para evitar un debate peliagudo), pasaría a escuchar con completa atención lo que el rey pensaba del tratado comercial. De lo que no cabía duda es que aquel hombre era tan hábil en el uso del arma más letal como lo era Gangrel: la palabra. Y por mucho que posiblemente tras aquellas palabras un rey cualquiera no hubiera tenido más oportunidad que admitir su inferioridad ante el argumento que cedía el monarca de Bern, ese no era el caso del plegiano. Versado como lo era en mil y una batalla verbales, enfrentarse al argumento del contrario sería relativamente simple. Pero simplicidad no equivalía a facilidad, y aquello era algo que bien sabía Gangrel.

Esperó. Y esperaría hasta que el rey de Bern terminó con su argumentación, con la mirada manteniéndose en el suelo e intentando ocultar una gran sonrisa. Una sonrisa fría, una sonrisa tan antinatural que cualquiera podría tacharla hasta de galvánica e inhumana. No sería hasta que el rey terminó su discurso que Gangrel decidió levantar poco a poco el rostro, dejando a la vista lo que este se desfiguraba una vez aparecía en él aquella asesina forma de mostrar su alegría que tan popular le había hecho como para ponerle de título “el Rey Loco”.

-Mi señor. Si algo he aprendido desde la guerra con Ylisse –una lúgubre pausa, acompañada de una risa profunda que rápidamente cesaría- Es que la autarquía entre naciones ricas y poderosas solo trae desgracia y desdicha. La guerra fluctúa, el cambio prevalece. Si las naciones no siguen el curso como agua de un río, se quedan estancadas y varadas. ¿Qué es mejor? ¿Caer en el fondo del río y morir ahí, o ser parte de la corriente y el cambio? –la sonrisa del rey desapareció. Extendió los brazos con violencia para apuntar con ellos al cielo, con una total seriedad en su rostro- ¿Por qué el padre Grima nos ha concedido un elemento que nunca cambia si no fuera para que entendiéramos la importancia de ser como ese mismo? La oscuridad siempre se mantiene fija. Solo Grima puede moverla y comprenderla. Nosotros, en cambio, tenemos que estar en un mundo repleto de reflexiones cambiantes. Lo que antes fue una semilla ahora es un árbol. Lo que antes fue vida ahora es la muerte. Solo el sabio puede comprender la oscuridad y obtener así un conocimiento único. El resto de mortales, debemos ceñirnos a las leyes de la caótica luz –volvería a la normalidad en ese mismo instante, lanzando un largo suspiro- Lo que quiero decir es que Plegia es una nación que busca la oscuridad y el conocimiento, escapar de aquello que obtienen nuestros sentidos para poder obtener el verdadero poder. No sé si lo sabíais, pero Plegia es un país que ayuda y protege. En Renais hemos dado ayudas económicas a su rey, intentando liberar el territorio, y en mis manos recae ahora el título de Protector de Magvel porque mis tropas se han movilizado para liberar de las fauces emergidas por completo el continente. Solo queremos obtener la liberación de un pueblo como es el vuestro para buscar un mundo inamovible y por ello perfecto. Hasta entonces, me temo, que no es posible pensar en el conservadurismo como una forma política correcta. –nadie comprendería qué pasaba por la mente de ese bellaco, ni tan siquiera sus consejeros le entendían cuando empezaba a lanzar ese tipo de reflexiones al aire. Pero sin embargo, el rostro del rey no mostraba ningún tipo de locura. Estaba muy cuerdo. Y sus ojos habían recobrado la calma que los reyes debían tener- Mi país necesita comida, el vuestro armas. Si es firmado un tratado por el cual todos obtenemos lo que necesitamos, creo que tanto Bern como Plegia verán días más prósperos con panzas llenas y comida en la mesa de los ciudadanos, que es lo verdaderamente importante
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Trickster

Cargo :
Rey de Plegia

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Dagas de bronce [3]
Báculo de Heal [2]
Gema Chispa
.
.

Support :
Vincent [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Sarah [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Skjold [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Robin [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Daga%202[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Staff-1

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] OttF0Ux

Gold :
569


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Sáb Mar 02, 2019 8:31 pm

“¿Y debería, en base a la naturaleza de los hombres, ser regido un reino que se llama a sí mismo civilizado?” Zephiel, en sus adentros, cuestionaba aún más el punto de vista del otro monarca, más no se molestó en discutir, pues sabía que en ello no había propósito. Aún así, en su mente ya había concluído que la naturaleza siempre habría de estar en contra del conocimiento, el orden y el saber. Zephiel así pensaba, diferenciando con su lógica los reinos desarrollados de los pueblos bárbaros. Pero al menos estos últimos eran sinceros con ellos mismos.

Zephiel permaneció infranqueable. Oyó con detenimiento y seriedad, sin embargo, imitando la sonrisa ajena, de su rostro comenzó a brotar, con lentitud y modestia, una sonrisa algo menos engreída que la de su contraparte, pero de igual manera presente. Y a diferencia del otro, su semblante permaneció igual hasta que este último hubiera acabado de hablar. Zephiel no tenía palabras concretas para describir el humor que causaba en él una ideología basada en el cambio... como si él no supiera suficiente, sobre todo en el contexto de Elibe. Pero, Plegia, ¿Un país que ayuda y protege? Una reputación de la que jamás había oído. Además de todo, hallaba sorprendente que lo que el reino de Akaneia necesitara de él, sobre todas las cosas, fueran alimentos de los que carecía.

Hubo un silencio considerado y paciente de su parte. Eso sí, tras unos segundos Zephiel pareció distraerse, mirando a su alrededor como si por fin las flores del jardín hubieran llamado su atención, hasta fijarse nuevamente en Gangrel. Su actitud era inusual, jamás encontrada, como si lo hubieran tomado completamente por sorpresa. Cuando habló, dio quizás la impresión de no saber qué decir.

-En realidad desconozco desde qué punto comenzar a rebatir estos argumentos. -dijo aún sonriente, aún mostrándose inusual a ojos ajenos. Sin embargo, tan pronto hubo hablado, volvió a recuperar el semblante por el cual era conocido, con su voz grave y pausada.- Por supuesto, no hay otro lugar del cual empezar que desde el principio…

No parecía molesto. En verdad su calma era irracional, incluso desvergonzada considerando el grosor de aquel debate. Sin considerarlo como un problema, continuó:

-Si Bern ha de forzar un cambio, no será comprometiéndose con una nación cuya religión e ideología solo causaría conflicto y, por lo tanto, desdicha a mi población. Me rehúso a que las fuerzas armadas de Plegia tengan cualquier tipo de influencia al respecto sobre mis ciudadanos. -Zephiel caminó un poco al frente, aunque sin quitar de su vista al otro, con aquellas iris doradas e intraspasables. Y nuevamente, habló:

-¿Te has llamado “Protector de Magvel”? ¿Gangrel, Rey de Plegia, abanderando en un continente distante con la única misión de librarlo de su desdicha? Qué considerado… -hizo una pequeña pausa.- ¿Cómo puedo creer que estas intenciones no sean en absoluto expansionistas? ¿Qué me dice que el rey de Renais no acaba de perder su puesto, y así ha dado comienzo una forzosa aclimatación de tu religión a su pueblo?  ¿Dices entonces que debería seguir un ejemplo tan desinteresado y ruin? -no cabía duda de que entonces Zephiel había abandonado en gran parte sus ánimos de cortesía.- Que me decline ni siquiera podría ser a razón de conservadurismo… sino de integridad, algo que ni siquiera debería llevarse a discusión.

Finalmente Zephiel frunció el ceño, y así acabó de mencionar la última traba que había llamado su atención.

-Realmente, no recuerdo haber mencionado que fuera Bern un país de amplios llanos, repletos de cultivos, y que mi gente estuviera abastecida y alimentada de sobra, aún en estos tiempos. ¿En verdad posee Plegia una necesidad que no puedo solucionar, siendo esta la razón de nuestro encuentro? Los recursos que poseo, entonces, no serán de tu agrado, pues prima el metal y la madera, no exactamente lo que desea tu reino. Culpo de esto a una gran ignorancia, rey Gangrel.

Así Zephiel había explicado la mayoría de sus pensamientos, si es que había ocultado muchos más, los cuales no necesitaban de palabras. Entonces dio cabida al otro de hablar, una última oportunidad para poner de pie su proposición.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Great Knight

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
espada de bronce [2]
Gema de Chispas
Escrito Mítico
Espada de plata [6]
.

Support :
Khigu [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Espada-3

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] XONGImw

Gold :
571


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Gangrel el Dom Mar 03, 2019 5:45 pm

Iba a resultar que al final aquel monarca no era tan ingenuo como otros. Eso… O podía ser algo muy bueno o muy malo. Pero estaba claro que no iba a poder manipularlo. Y que tampoco podría apelar a la demagogia para alterar sus sentimientos como sí hizo con Ephraim… Podría ser divertido seguir con esa conversación. Tal vez demasiado. El de cabello rubio podía ser un rival intelectual tan peligroso como entretenido de enfrentar en debate. El rey se relamía inconscientemente sus labios al pensar en lo que podía dar a pie esa conversación. La tensión era evidente en el ambiente. Ambas miradas cruzándose constantemente. Dos sonrisas que todos sabían que poco tenían de sinceras. Poco le importaba el brutalmente maleducado trato que estaba recibiendo (¿De tú? ¡Dónde se había visto eso!), poco le importaba que Zephiel pudiera acabar más que seguramente con él solamente con dar la orden. Eso volvía todo más incierto. Más trabas para poder utilizar argumentos. Es decir, debía esforzarse más para poder estar en igualdad con él. ¿Acaso había algo más entretenido?

-Qué sorpresa. -palabras lentas y aterciopeladas salieron de la garganta del rey. Pero cualquiera que las escuchara podría percibir la ponzoña oculta en ellas- Pero es evidente que un solo ejército no puede liberar este reino. Mucho menos tan debilitado como lo está en comparación al plegiano… Eso es constatable. Necesitar equiparar las fuerzas de un escuadrón de defensa lo demuestra -sonrió. Sus tropas eran entrenadas desde pequeñas. Con cinco años ya empezaban a entrenar. Cualquier niño de Plegia sabía las técnicas de desarme y mover una lanza para preparar las estrategias del Tercio que tan efectivas resultaban contra cualquier ejército. No había servicio militar obligatorio. Todo lo contrario… El ejército estaba formado por completo de voluntarios. Uno de los mejores y más especializados del mundo, pues quienes en él luchaban recibían además instrucción en táctica militar y se les instruía para ser máquinas de matar. Ningún ejército se equiparaba al suyo en efectividad, y eso era algo que Gangrel pudo empíricamente comprobar en Manster. En todo ataque que él estuvo presente, solo uno de muchos soldados moría, mientras los emergidos eran masacrados- Sea como sea… Si no deseáis apoyo para liberar el país, ni un solo plegiano vendrá aquí con un estandarte militar. Al fin y al cabo, es vuestra voluntad la que debe imponerse, como rey de Bern que sois. Un monarca extranjero… No puede hacer más que opinar en política interior de otro país -suspiró. Un suspiró que se alargaría con la intención de exacerbar al contrario- Sin embargo. Incluso si no tenéis comida, Plegia puede conseguiros los instrumentos y materiales para crear vida en las tierras montañosas. Pero nosotros no podemos conrear la tierra muerta del que es nuestro reino. Y aun así. La madera es algo que necesita mi grandiosa armada, la más terrible que surca los mares del Oriente, y que iguala a la más grande de los mares occidentales, que según sé es la de Durban. Vuestra madera se puede convertir en barcos para mi imperio y oro para los vuestros.

Y es que poseían ya bases en Manster que daban a la corona semillas y antiguos conocimientos de los que una vez vivieron ahí, y permitieron tornar esa tierra rica y poderosa. Pero no se podía cultivar todavía ese lugar por su inestabilidad y menos en Plegia, porque ahí no había campo que labrar. Si Bern se ofreciese, se les podrían dar esas semillas para que las cultivaran a cambio del compromiso de comerciar con Plegia las mismas preferentemente y utilizarlas así como sustento con el que ganar esa guerra contra los poderosos imperios emergidos que todavía vivían en ese mundo.

-Pues obviamente, mis intenciones en Magvel son las de forjar un imperio. Pero porque sus reyes son incapaces de hacerlo. Ese imperio que ya construyo está abarcando tierras de Carcino y Jehanna, pero no Renais, pues respeto la independencia y soberanía de los reinos aliados y alienados al mío. Debéis comprender que como sacro defensor de mis ideas no puedo permitir que existan… Repúblicas como lo fue Carcino. ¿Os imagináis un gobierno así? No basado en la unidad a partir del nacionalismo, sino la división a partir del inútil proceso que es la demo… ¿Se llamaba democracia? No lo sé -señaló repentinamente a una pared del robusto edificio, cesando sus palabras mientras lo hacía- ¿No sois vos como rey también poseedor del deber de eliminar tales blasfemias de la faz de esta muerta vida?

Sin embargo, ahí había algo que todavía le resultaba… Peliagudo. La forma con la que se había dirigido a él hacía segundos. “Ignorante”. Poco más podía esperar de quienes se dejaban llevar por la ira. Pero aun así… Muy fácil le resultaría dar un par de gritos y dar la orden de entrada a su ejército en el palacio de Bern, pues sus Tercios estaban especializados en combates en minoría y desventajas. Una táctica militar nunca vista. Si no lo había hecho todavía, era por lo orgulloso que se mostraba de mantener la forma de victoria plegiana oculta en un manto de misterio. Pero no estaba en situación de hacerlo, pues lo último que deseaba es que el contrario aplicara su derecho al Ultima Ratio.

-Y a pesar de las acusaciones que se me lanzan de mi supuesta ignorancia… -sus palabras se tornaron más serias que nunca. A partir de ese momento, los ojos del rey empezaron a mostrar en su iris un aura de frenesí y rojiza ansia de sangre. Una mirada que helaría la sangre a cualquiera que supiera lo que significaba- Como Rey de Plegia, Futuro Emperador de Manster, Jehanna y Carcino, protector de Magvel y del Culto a Grima, Capitán General de los Tercios del Hálito Negro, señor de Ultramar y de los Océanos de Oriente, Gran Maestre Almirante de la Felicisima Armada de Plegia, Evangelizador de Occidente, Remontador de Poniente y Hermano Armado de los guerreros del Septentrión, os ofrezco a vos, Rey de Bern y soberano de quienes residen en este lugar, un pacto. De Manster extraemos cada día semillas de los antiguos campos de cultivo que tuvieron esos parajes. Que sean cultivados en Bern y comerciados con Plegia. Y si se obtiene más de lo pactado, vuestras gentes podrán quedarse con lo sobrante. Así, en vuestra economía entrará oro y comida, y en la mía madera, comida y metal de Bern. Con este pacto, mantendremos a flote la economía de vuestro reino… Y si eso sucede, puedo dar fe de que las propias gentes podrán expulsar con sus manos desnudas a la plaga emergida, sin necesidad de ejército alguno. Queda así pues mi sugerencia reducida a lo que vuestros puros oídos han captado, oh, Rey de Bern. Y sabed que si aceptáis, toda Plegia se unirá para hacer que ese tratado sea cumplido.No solo sus gentes, también la nación. Porque en ese que es mí país...

El estado soy yo
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Trickster

Cargo :
Rey de Plegia

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Dagas de bronce [3]
Báculo de Heal [2]
Gema Chispa
.
.

Support :
Vincent [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Sarah [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Skjold [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Robin [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Daga%202[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Staff-1

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] OttF0Ux

Gold :
569


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Jue Jun 06, 2019 4:06 am

No negaría que las condiciones presentes lo habían obligado más de una vez a llevar a cabo medidas extremas para solventar la diferencia de número que existía entre su ejército y su enemigo, lo mismo que Gangrel denunciaba. Sin embargo, conocía el poder que una presencia militar foránea podía causar en la mente de sus habitantes, o aún peor, en las políticas que entonces le brindaban lo más parecido a una paz entre fronteras. Gangrel subestimaba sus razones a la hora de negarse, pero igual que él, cedió de continuar con aquel argumento, pues no cabía duda que no podrían llegar a un acuerdo. Más plausible de conversar era, de nuevo, el interés económico que el rey Plegiano tenía sobre su pueblo. Zephiel le miró con duda, sin llegar a convencerse tampoco del ofrecimiento que le hacía. Cultivar para la boca de otro reino sonaba como un disparate para él, siendo que necesitaban mucho más que “lo sobrante” para su gente y, sin embargo, tardó en dar su opinión al respecto. Verdaderamente el único recurso que veía viable compartir era la madera, y ante aquel punto no hallaba cosa que debatirle.

Se vio antes distraído por aquel comentario sobre la democracia, ante el cual no tuvo descaro de interrumpir, solo para hacer clara su postura.- El mundo y sus habitantes no están preparados para gobernarse de una forma que no requiera la más absoluta posesión de sus derechos. Y nunca dejará de ser así hasta que un plebeyo reciba la misma instrucción que un rey, y así igual sus conocidos, y su familia. El día en que los humanos encuentren la manera de equipararse los unos a los otros, funcionará aquello que no sea un régimen monárquico. Pero aquello nunca sucederá, pues un reino caerá antes de perder a sus obreros, a sus borregos obedientes, a quienes darían la vida por un nombre. Estamos encerrados tras un paradigma insoluble. -concluyó, consumido por una expresión que no demostraba sino desagrado.

Sin embargo, cuando parecía que el diálogo entre ambos no hacía sino enriquecerse, el monarca se vio interrumpido por la expresión ajena, momento en que sus oídos se silenciaron a su discurso. Zephiel no hizo sino devolver aquella mirada con igual agresividad, la cual, aunque no descontrolada, daba cuenta de la preparación de su mano, de la tensión de sus dedos. No era la primera vez que era visto con aquellos ojos, correspondientes a los de un asesino. Sin duda, Gangrel no había tenido una instrucción convencional a la hora de ocupar el trono, y podía fácilmente adivinarlo solo por ese detalle. Solo una entidad de las sombras, lista para desenvainar, podría siquiera atreverse a enfrentársele de esa forma. Sicarios, bandidos… grupos de hombres que de una forma u otra, en el pasado, habían acabado infiltrándose en los jardines del castillo “por un descuido de los guardias” y que, convenientemente, no tenían otro objetivo que ir a por el cuello del príncipe legítimo. Si no hubiera sido por los ropajes y la corona de Gangrel, no hubiera tardado en reaccionar por instinto, abriendo el filo de su espada contra él. Más pronto volvió en sí, aterrizando debido a las palabras del mismo, recordando el por qué de aquella reunión tan inconvencional. Zephiel solamente entrecerró los ojos, agotado. Estaba cansado de aquel encuentro, solitario y contraproducente. Siendo ya costumbre en aquella conversación que entre sus palabras ocuparan grandes silencios, el monarca se dio un momento para mirar hacia el pasillo tras de sí, absorto en la longitud del mismo, como siempre le había parecido, eterno. Y entonces, habló.

-¿En cuánto tiempo considerarías que esta empresa se llevara a cabo? -su voz parecía más cordial, incluso más dispuesta a conversar aquel tratado con calma.- Las laderas de Bern son en su mayoría rocosas, o, como he dicho, cubiertas de bosques. Solo cultivamos, además, aquella planta que puede sobrevivir al frío, incluso si no ha caído el invierno. Puede ser que Manster no concuerde con nuestro clima. -explicó tranquilamente.- Suena prometedor, pero en la práctica existen complicaciones, y realmente debería aquello llevarse a discutir con alguien versado en la labor agraria. Lo llevaré a conversación más adelante con mis consejeros, por lo tanto, no puedo asegurar una respuesta respecto a ese punto, no aún. Sin embargo, hago clara la necesidad de mi pueblo por esos alimentos. La gente de Bern cuidará de alimentarse a sí misma antes que a cualquier otro, por lo que predigo que no podría concretar las expectativas de Plegia como se me sugiere. No pienso que el oro pueda equipararse a ese tipo de trabajo. -hizo una pausa.- sin embargo, sí existe sobreabundancia de madera y leña en nuestras bodegas, la cual estaría dispuesta a vender sin pésame. Si nuestro acuerdo se reduce a comercializar este recurso, habremos llegado al menos a un tratado. Si no es suficiente para Plegia, entonces no hallo manera de concretar ninguna de estas ideas, mucho menos presionado por la urgencia de los tiempos venideros. No veo qué más podría discutirse entre dos reyes. -finalizó, mirando a Gangrel de medio lado, no esperando nada en particular de aquel hombre. Bien podía negarse o aceptar las “migajas” que había hecho de sus proposiciones. Le había dado la oportunidad del diálogo, y de la misma forma había contestado.

Spoiler:
Disculpa la tardanza, ha sido más de lo que pensé.
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Great Knight

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
espada de bronce [2]
Gema de Chispas
Escrito Mítico
Espada de plata [6]
.

Support :
Khigu [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Espada-3

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] XONGImw

Gold :
571


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Gangrel el Jue Jun 06, 2019 2:05 pm

Silencio. Total y absoluto silencio para responder a la indiferencia del monarca. Bien era cierto que la tensión podría cortarse con un cuchillo en ese contexto, pero al plegiano le parecía lo más divertido, emocionante y didáctico que había podido disfrutar en meses. En el fondo, muy en el fondo, y a pesar de las radicalmente diferentes formas con las que ambos habían llevaban a la práctica sus proyectos, Gangrel opinaba lo mismo que Zephiel en algunos aspectos. Y es que bien sabía él que en caso de ser esa situación la contraria a la que ahora se vivía, se mostraría igual de reacio a torcer el brazo como lo estaba haciendo el otro monarca.

-…Mas nunca llegará el momento en el que todos los seres vivos puedan servirse para ser reyes a la par que siervos, pues la sabiduría de la naturaleza ya determinó quienes han nacido para ser reyes… Y quienes lo han hecho para ser esclavos. Y creo que en eso, su majestad, estamos los dos de acuerdo. ¿O es que acaso pensáis que existe igualdad? ¿Acaso pensáis que la igualdad entre amo y pueblo es factible? Estoy seguro que no. Es evidente que en vuestras venas corre más razón que sangre propiamente –felicitó el emperador, mientras daba un pequeño aplauso como felicitación, no de forma irónica, sino totalmente sincera, lo cual era inusual en él. Se podía notar la sinceridad con la que realizó este acto- Es por ello que coincidimos en que nunca saldremos del paradigma actual, en el que las repúblicas caen y los reinos se expanden y transforman en imperios. Y por el bien de la propia naturaleza, así deseo que siga siendo

Pasando al siguiente tema directamente, como debía ser. Gangrel alzó la mirada al cielo por unos segundos para luego lanzar un largo y sonoro suspiro, meditando las palabras de quien estaba argumentando. Sí. Era cierto. El clima del lugar era más frío que el de Manster, y Gangrel no era precisamente muy curtido en la agricultura, pero… Sí, sabía que las plantas y el frío no se llevaban bien precisamente. Pero también conocía métodos para mantener una temperatura estable, y era obvio que si los habitantes de Bern habían sobrevivido tanto tiempo en un lugar así y convertido su reino en una antigua potencia militar y un importantísimo centro cultural, algo sabían de agricultura, la base de todo reino que se preciara. Así que no había problema.

-…Sé perfectamente que se puede conrear aquí mejor que en Plegia, Rey de Bern. Sé perfectamente que a tus gentes no les importará cultivar nuevas cosechas si estas les dan de comer. Y… Sé perfectamente que la madera de este reino es de buena calidad. Si quiero dominar los mares de Oriente… La necesitaré. Pero mucho más importante, también sé… –se rascó la barbilla con lentitud. Buscaba responder con la suficiente coherencia, pues ya podía deducir que Zephiel quería dar por zanjada esa conversación cuanto antes mejor, algo que tampoco le apetecía en exceso… Ya que el camino era largo y sinceramente poco apetecible. Tampoco le apetecía realizar tal travesía tan pronto. Antes, debía tener ciertos… Aspectos todavía más negociados- Que el oro no alimenta. Como lo escucháis, señor. No creo que hayáis visto a nadie tragarse un lingote de oro nunca. Si yo os pagara por esa madera con oro… Sería dar a vuestras gentes el pescado sin darles la caña de pescar ni enseñarles a usarla. No hay que saber demasiado de economía para ver que no sería del todo útil… Que hay formas más beneficiosas para ambos de intercambiar nuestros recursos…

Señaló entonces hacia una de las flores del jardín en el que estaban, acercándose a ella para acariciar sus pétalos con delicadeza, quitándose antes el guante para ello. Seguía sin conocer ese tipo de plantas, tan escasas como lo eran en Plegia. Ya crearía un jardín para él mismo cuando pudiera, como fuera, aunque tuviera que contratar a los mejores ingenieros del reino. Y en ese jardín, podría disfrutar él de cosas tan simples como lo eran la jardinería. Sí. Sería una buena forma de controlar sus nervios.

-…Ya me entendéis. Os daré esas semillas con las que podréis crear campos de cultivo donde tengáis bosques… Porque a cambio, me entregaréis la madera de los mismos. Esa madera que será tan útil para mi poderosa armada. Y por supuesto, si lo veis menester… Siempre podría entregaros las armas que fueran necesarias para la liberación de vuestro pueblo. Lo último que necesita Plegia ahora mismo es que un reino con el que parece que va a poder aliarse caiga

Sí. Había cedido un poco. Pero es que al final, le era tan beneficioso ese tratado como una concesión de tierras. Poco a poco, debía ganarse la confianza del pueblo de Bern. Poco a poco, debía conseguir un contacto entre él y Elibe. Y así, si algún día fuera necesario invadir ese continente… Sabría que tendría un aliado ahí. Un aliado mucho más poderoso de lo que se podía ver a primera vista.
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Trickster

Cargo :
Rey de Plegia

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Dagas de bronce [3]
Báculo de Heal [2]
Gema Chispa
.
.

Support :
Vincent [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Sarah [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Skjold [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v
Robin [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Daga%202[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Staff-1

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] OttF0Ux

Gold :
569


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Dom Jul 21, 2019 10:33 pm

¿Igualdad? Zephiel consideraba, por su parte, que cada ser era responsable de gobernarse a sí mismo, incluso sumido en la mayor de las dificultades. Por supuesto, para los humanos esto sería imposible, pues siempre serían influenciados por ideologías, pensamientos abstractos y, finalmente, emociones que en el balance de las cosas, no hacen sino rozar la toxicidad constantemente. De todas formas, bajo el concepto de ganar y sustraer que dominaba las leyes del mundo, finalmente el ganador de aquel juego interminable era quien lograba conservar su vida. Así funcionaba para los animales y bestias comunes, y así también para su propia raza. Por supuesto que no había igualdad, solo supervivencia, y Gangrel sin duda demostraba valorar este concepto en su pensamiento. Zephiel, por supuesto, lo consideraba un acto redundante y salvaje, por lo que aceptó aquel pequeño aplauso como haría con una ovación repetida y sin sentido.- ¿Qué hay de felicitar en decir la verdad? -comentó brevemente, opaco, por supuesto, en sus emociones.

Zephiel se negaba aún en detener de sobra su mirada en los jardines, aunque algo era cierto, y era que quizás en ese momento eran el mejor orgullo de su palacio, cosa de la que el rey de Plegia probablemente se había dado cuenta. La mayoría de las flores habían permanecido intactas incluso después del asedio que había sufrido el castillo por parte de sus enemigos, probablemente porque les parecían irrelevantes, y con suerte les habían pisado. Quizás eran un símbolo de supervivencia, de que los emergidos permanecían por debajo de los humanos como criaturas rastreras e irrecuperables.

El rey de Bern se mostró un poco sorprendido por las afirmaciones de Gangrel, pues estas sí habrían sido ciertas en el pasado, cuando con su ejército se había hacinado en las montañas de su reino, aislado también de recibir ayuda desde cualquier frente. El rey de Plegia no había tenido la oportunidad de conocerlo en ese estado, aunque cierto era que no lo podía desconocer si había hecho sus investigaciones correctamente. Zephiel, por supuesto, se dedicaría a aclarar más bien lo que era su situación actual. -Aunque no lo parezca, mantengo un comercio estable por fuera de mis fronteras. Lo cierto es que he dedicado tiempo suficiente a comerciar objetos preciosos, -miró hacia atrás, al pasillo que los dirigía a la sala del trono.- por lo que existe una razón por la cual mi castillo no se ve ni se presenta tan ostentoso como podrían otros imaginar, aparte, por supuesto, de las reconstrucciones y pérdidas a las que debí enfrentarme. -recordó entonces la parada que llevó a cabo el rey Plegiano, de la cual había sido informado ese mismo día. Podía imaginar entonces el palacio de Gangrel tan extravagante como había preferido presentarse a su reino.-... Por lo tanto, puedo afirmar que no desaprovecharía una buena ganancia en oro, el cual permite inmediatez y abundancia, claro, si se sabe de dónde sustraer.

Gangrel prefirió insistir respecto a los cultivos, cosa a la que Zephiel prestó más atención. Parecía reacio a entregarle las semillas, y que intercambiaran lugares de cultivo por bosques nativos. No había nada fundamentalmente incorrecto en esa proposición, aunque aún había mucho al respecto que establecer.-Supongo que, a cambio de esas semillas, puedo ofrecer una oferta mucho más favorable. Aún así, vuelvo a advertir que este proceso habría de desarrollarse a largo plazo. De nuevo, no es mi tarea estimar la duración de la tala y el cultivo a realizarse, aunque poseo una noción funcional de estas. Propongo, por lo tanto, un par de meses. -Deseaba que Gangrel asintiera respecto a aquello, pues eran detalles que no tenía bajo su control.- Sin embargo, nuestras arcas están repletas de esta materia prima, la madera, lo que me permitiría realizar una transacción lo antes posible. Es todo lo que puedo ofrecer cuando la población de mi reino y, por lo tanto, su fuerza trabajadora ha sido reducida hasta la mitad. -Bern había sufrido en demasía, y sus habitantes no estaban preparados para ningún tipo de explotación más allá del esfuerzo de reconstruir sus hogares y, por lo tanto, su país.

-No rechazaría esas armas, por supuesto. Aún así, ¿Qué ve Plegia en esta relación a largo plazo? -alcanzó a comentar Zephiel cuando el trato parecía estar ya a punto de finalizar. -Bern, por supuesto, se reduce a esta conexión comercial. En el pasado cedí a prestar ayuda momentánea a otro reino de Akaneia... Tan solo puedo concluir en que no fue una experiencia favorable. -prefirió no especificar en detalles, pues no era necesario.- La distancia entre nuestros reinos nos impide flexibilidad y acuerdo. Creo, Rey Gangrel, que la situación de Bern es más que comprensible, por lo que si ocurre que uno de nuestros reinos no puede sustentar más nuestra relación comercial, esta no tendrá otra opción que acabar. -Cerró los ojos entonces, convencido de sus propias palabras.- Bern resistirá y se alzará en victoria, pues mi esfuerzo no será en vano. Y cualquiera sea la situación de Plegia en el futuro… no me niego a profesar la neutralidad que en un principio comentamos. Me parece perfecta a cambio de algo parecido a la paz... -dijo entre dientes.- si es que esta siquiera es posible. ¿Nos encontramos, entonces, de acuerdo?
Afiliación :
- BERN -

Clase :
Great Knight

Cargo :
Rey de Bern

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
espada de bronce [2]
Gema de Chispas
Escrito Mítico
Espada de plata [6]
.

Support :
Khigu [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] JEIjc1v

Especialización :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Espada-3

Experiencia :
[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] XONGImw

Gold :
571


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

[SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel] Empty Re: [SOCIAL] Bergentrückung [Priv. Zephiel]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.