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De nuestros huesos, las colinas. (Ficha de Skjöld)

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De nuestros huesos, las colinas. (Ficha de Skjöld)

Mensaje por Skjöld Heilfsson el Mar Dic 04, 2018 2:43 am

Skjöld Heilfsson
Fighter
¡¡Cantad, mis Cuervos!! ¡¡De nuestros huesos, las colinas!!

Datos
Nombre: Skjöld Heilfsson (hijo de Heilf)

Edad: 37 años

Clase: Fighter

Especialización: Hachas

Afiliación: Mitgard (país de origen, no se encuentra allí)

Ocupación: Líder mercenario

Personalidad


"Un atronador rugido rompió la calma que reinaba entre la delgada arboleda de abedules aquella oscura noche invernal, en la que ni siquiera la luna atrevía a asomar su rostro plateado. Los forajidos alrededor de la moribunda lumbre dieron un respingo y apresuradamente corrieron a recoger sus armas, aterrados. Una solitaria y azabache ave  graznó desde una rama cercana, casi presagiando que al despuntar el alba podría darse un festín con los frescos ojos de los desgraciados caídos. Tras semejante augurio, se quedaron helados, y no era por la presencia del córvido en sobre sus cabezas. De lo más profundo de las tinieblas surgía un canto, desgarrado y solemne, salvaje y sobrecogedor. Tragaron saliva, sabiendo su destino. Precedidos por el bramido, los Cuervos se acercaban."

De enorme y primitivo aspecto, Skjöld se presenta como un guerrero feral y vigoroso, con una voz grave que parece hacer temblar las mismas entrañas de la tierra con cada uno de sus poderosos arranques, hecho que para muchos de la compañía es totalmente cierto. Solitario y distante, para muchos parece pétreo durante sus guardias, en las que ni siquiera su abundante barba hace movimiento alguno, vigilando el campamento con sus pequeños ojos grises como si se tratara de la bestia a la que le despojó la piel durante una cacería ritual. Jamás habla de sí mismo a sus hombres, pues de hecho apenas pronuncia palabras que no se traten de órdenes durante las marchas, limitándose en muchas ocasiones a gruñir o a clavar la mirada sobre los demás hasta que comprenden qué quiere decir. De temperamento agresivo y terriblemente malhumorado, siempre parece estar dispuesto a lanzarse a la yugular con vehemencia, como si de una fiera se tratase pues, orgulloso de su fuerza, jamás rechazará ningún desafío que se le presente. Considera la fuerza y el liderazgo como los mayores exponentes de poderío en los seres humanos, aunque jamás se atrevería a menospreciar al abrumador poder de la mente, ya que busca la sabiduría que, de algún modo, cree que le salvará de sus propios demonios.

Atormentado desde joven con sus perturbadores sueños, Skjöld da rienda suelta a su ferocidad en batalla y durante la caza, pues el paso de los años sufriendo esas visiones nocturnas le han tornado en un ser inestable y violento, en el centro de una vorágine sangrienta que, en su opinión, sólo culminará cuando cumpla su cometido en la vida, sea cual sea éste. Obsesionado con el significado detrás de sus pesadillas, ha abrazado sin reparos su lado más animal en pos de alcanzar un control sobre su vida que, en el fondo, le está sumiendo en sus instintos más bestiales. No comparte lo que ve en sus sueños, aunque algunos de los Cuervos han oído lo que murmura en las noches, y guardan solemne silencio sobre ello. Skjöld ha nombrado de diversas formas para sí mismo a aquellos seres que ve danzar en sus ensoñaciones, tratando de desentrañar los misterios de aquellos enigmas que representan para él. Muchos que le ven creen que se trata de un guerrero monstruoso que se basa en la fuerza para lograr sus fines, mas la chocante realidad es que si hay algo que le ha hecho sobrevivir a día de hoy es la retorcida astucia que ha desarrollado durante sus viajes y campañas militares. Como una bestia acorralada, ha sabido confiar en sus instintos y en sus capacidades para sobrevivir. sea cual sea el precio, irguiéndose como una aterradora y carismática figura que lidera a los que se encuentran bajo su negro estandarte con la presencia de un titán. Desapegado de su tierra, a la que decidió no regresar, sólo muestra aprecio por los Cuervos, el grupo mercenario que fundó él mismo, y que, sorprendentemente, posee un código de honor estricto y terrible a partes iguales, al que Skjöld jamás faltará.

Su naturaleza le hace buscar la soledad cada vez que puede, y parte en extraños peregrinajes cada cierto tiempo buscando sus propios fines, jurando siempre regresar a los Cuervos, cosa que siempre cumple.

Aunque cruel y despiadado con sus enemigos, reconoce el valor y el arrojo en batalla como cualidades sagradas, por lo que ante un enemigo fiero tratará de hacer que se una a sus filas una sola vez, y si hay negativa, él mismo le cortará el cuello al caudillo en cuestión personalmente. Sin embargo, si no se trata de adversarios, es cauteloso y pacífico, y no quebrará un diálogo abruptamente a no ser que se le provoque de forma directa. Asimismo, ha habido casos en los que Skjöld ha encontrado aliados de por vida, pues si se sabe tratar con él y ganarse su confianza con hechos, no palabras, formará un juramento inquebrantable, como su indómita voluntad.




Historia del personaje

Aviso a moderación, si pueden lean los extras antes que la historia, pues el personaje que aquí propongo tiene una característica algo extraña que puede no ser del gusto de todos. Siento las molestias.






Nacido como el primer y único hijo de Heilf y Oddli, Skjöld fue traído al mundo como un oscuro presagio, pues, además de morir su madre en el parto, coincidía de forma trágica con un antigua superstición familiar en cuanto a las circunstancias de su nacimiento, siendo en una noche de luna nueva. Por ello, y de forma casi instintiva, su padre, temiendo que la desgracia se cerniera ahora sobre su linaje e influenciado por las habladurías de los demás miembros de su familia, estuvo a punto de acabar con su vida, mas fue detenido por varios de los miembros de la aldea. Ante la insistencia de Heilf de que su hijo atraería infortunios sobre la aldea, decidieron hacer caso de una adivina que, de forma casi casual, pasaba por Dandr realizando sus ritos. Embadurnó su cuerpo y el del recién nacido con pastas de hierbas, potingues extraños y demás, a la vez que invocó sobre ella el poder de ver los augurios e interpretarlos en un ritual que duró toda la noche. Al acabar, su testimonio, corto y enigmático, fue el siguiente: "O lobo, o cuervo, así será su destino". Tras esto, insistió en que no se les ocurriera acabar con su vida, y tras recoger sus abalorios, se marchó tal y como había llegado a la aldea. La mañana siguiente a su partida, encontraron a Heilf colgado de un árbol a la entrada de Dandr, y a los cuervos comiéndose sus restos con fruición.

Los inviernos pasaron, y un joven Skjöld pasaba su infancia como buenamente podía, relegado a la marginalidad dentro de la sociedad de la aldea pues, repudiado por todos, malvivía en el linde del bosque, expuesto a las inclemencias del tiempo en una frágil choza, alimentado pobremente hasta que aprendió a cazar como buenamente podía. Conocía la historia y el motivo de su situación, mas no se atrevía siquiera a levantar la voz, fuera a ser que dejaran de respetar las palabras de aquella visionaria. Así que, tras años y años de desconfianza, miedo y susurros malintencionados de las gentes del pueblo, Skjöld empezaba a sufrir los devastadores efectos de la soledad. Durante la noche, sentía que le observaban las bestias del bosque, que se le aparecían en sueños, poniendo en sus oídos oscuras palabras e imágenes en forma de horribles y atroces pesadillas. Su verdadero yo despertaba poco a poco.

Un día, cuando él tenía diecinueve años, llegaron unos diez hombres a Dandr. Exigían suministros al pueblo, bajo amenaza de hacerlo arder hasta los cimientos y pasar a cuchillo a todos sus habitantes masculinos, pues se llevarían a las doncellas y mujeres de la aldea. Skjöld oyó el jaleo desde su cabaña, y como un gigante sumido en un profundo letargo, salió de esta. Los duros inviernos habían convertido al joven en una figura imponente y poderosa, que rebasaba en fuerza a los hombres adultos del pueblo y según algunos, a las fieras de las montañas que cazaba con sus manos desnudas. Al verle, los bandidos deciden arremeter contra él asustados por su aspecto, con nefastas consecuencias. Valiéndose de una piedra, Skjöld desató sus pasiones más salvajes, aplastando la cabeza de todo aquel que osó acercarse, entre rugidos furibundos a medio camino entre la frustración y el dulce frenesí de la batalla. Cuando volvió en sí, se encontraba en medio de un charco de sangre y los aldeanos le miraban aterrados, en silencio. Mas el jefe de la aldea vio en él un lobo que protegía por los suyos, por lo que procedió a defenderle y a nombrarle protector de Dandr. La vida de Skjöld pasó de ser la de un solitario cazador a la de un orgulloso y vigoroso guerrero, hecho que le hacía feliz. Sin embargo, la oscuridad se cernía sobre él, pues tras acabar con sus primeros enemigos, los sueños comenzaron a ser más frecuentes, y estas formas y animales le instaban a seguir con aquella vida mientras le mostraban la "verdad" de su situación.Según estas formas, la traición llegaría, y debería abrazarla.

Tres años después, Skjöld había consagrado su vida a la senda marcial, mas su corazón estaba inquieto, perturbado por las oscuras visiones que le eran mostradas por las noches y los rostros de las bestias que le hablaban cada vez de forma más cercana. Les puso nombres, y creyó que eran espíritus de la naturaleza, que le traían retazos de sabiduría ancestral. Los adoraba en secreto con sus propias supersticiones, creadas por sus delirios y su agonía mental. Sus instintos se volvían incontrolables, la sangre le hervía, su mente se nublaba y abotargaba mientras oía rugir a su alma, pidiendo la sagrada violencia que le liberaba de su desdichada e intrascendental vida. Todo esto llevó a la sublimación cuando, entre rugidos, mató a uno de los hombres de la aldea una noche de celebración con sus manos desnudas. Tras un juicio, se decidió desterrarle, pues acabar con él no sería tarea fácil, y menos aún querían a las autoridades ajenas a Dandr inmiscuyéndose. Skjöld aceptó la pena aconsejado por Fyrdr, el zorro errante, una de las bestias que le hablaba en sueños, que le decía que viajara al sur.

Pasó en soledad entre bosques y cuevas aproximadamente seis años, en los cuales vivió como un animal, nutriéndose de la carne de otros seres y ahondando en su naturaleza feral, hasta el punto de realizar cacerías rituales en nombre de Nöht, como bautizó al oso polar que, de forma agresiva, le instaba a matar presas con sus manos. Una noche, un grupo de hombres armados a sueldo fue emboscado por un extraño contingente de criaturas no muertas que, de ojos refulgentes, parecían no sentir dolor ni temor. Se lanzó a salvarles deseando la batalla, y tras hacerlo, el mayor de ellos, Sigbjörn,  creyendo haberse topado con una criatura sobrenatural, le ofrece liderarles, pues algo vio en él que le trastocó el alma. En esas circunstancias, Fyrdr le muestra en una dolorosa visión la fuerza que le darían esos hombres, a la par que el cuervo Hogr, exultante, le muestra Dandr en llamas bajo una lluvia de plumas negras y un zorro alimentándose de crías de su misma especie. Entre carcajadas, Skjöld acepta, dándoles una única orden a los que serían sus primeros hombres: "sedme fieles y os daré gloria".

Y así, una noche de luna nueva un año después, los cánticos se elevaban sobre Dandr, mientras un negro estandarte en el que se veía a un cuervo y un rugiente Skjöld se cernían sobre la aldea, masacrando a todos sus habitantes,, marchándose justo después. Los Cuervos habían nacido.

Cumplida la funesta profecía, Skjöld se marchó de Mitgard, cogiendo un barco hacia Granvale, donde empezaría su carrera como arma a sueldo. Nadie sabe con exactitud cómo surgieron las macabras costumbres y juramentos de los Cuervos, como aquella costumbre de estallar en cánticos antes y durante las batallas. Vendiéndose al mejor postor en la lucha contra los emergidos, a los que Skjöld odia con toda su alma, los Cuervos viajan por el mundo, ofreciéndose como una solución contra todo problema que pueda ser remediado con la punta de una espada.

Mientras, trata de encontrar paz en sus dolorosas y horribles visiones, buscado alcanzar el clímax de su existencia, como guerrero y ser en este confuso y caótico mundo, regido por la ley del más fuerte.


Extras

-Sufre delirios, alucinaciones y demencia, que se ven reflejados en sus sueños.
-Él considera que su trastorno es algún tipo de visión profética, cuando todo está en su cabeza, enferma, pues esos seres no existen.
-El juramento de los Cuervos dice en una de sus partes: "Cantantes en batalla, victoriosos en el alma, guerreros en el más allá".
(Los Cuervos son un grupo mercenario sin rostro, en ningún momento se le considera a este mismo grupo la categoría de bando, o grupo para usuarios o personajes de los mismos. Se remarca este punto de las reglas a petición de la administración).
-Los seres que ve en su cabeza son cinco:

Hogr, el cuervo negro, que le guía con sus erráticos vuelos y sus mensajes traicioneros y misteriosos.

Fyrdr, el zorro, que le enseña a ser cauteloso, desconfiado y astuto con sus visiones del pasado de Skjöld.

Nöht, el oso polar, que le introduce en la senda del cazador y el guerrero furibundo.

Pryam, a veces lobo, otras hombre, que le juzga duramente en su búsqueda de la sabiduría.

Jorundr, el grande, que sólo se le apareció la noche tras matar a su primera víctima, apareciendo como un enorme humano con sendos cuernos.

-Lleva abalorios diversos de los seres de sus sueños, para tratar de ser como ellos.
-Odia a los emergidos, pues no tolera a los seres que rompen el equilibrio entre la vida y la muerte.
-Si eres capaz de cantar, Skjöld te protegerá, pues por alguna razón que ni él sabe, ama la música. Respeta sobremanera a los músicos.
-No tiene ambiciones políticas, y apenas monetarias. No busca la riqueza, sino acabar con los emergidos.
-Su moral es retorcida, salvaje y algo difusa.
-No se sabe cómo Skjöld realiza reclutamientos, si los hay, pues hay ciertas parafernalias místicas en todo esto. (Se reclutan personajes genéricos sin rostro, no jugadores)
-Dicen de él que posee una amada en el continente de Akaneia, pues se ausenta mucho cuando están allí.
-Asimismo, dicen que su fuerza viene de las extrañas hierbas y mejunjes que bebe a medianoche.
-Los Cuervos en noches de luna nueva sólo usan la luz de la hoguera del campamento; por orden de Skjöld toda otra fuente de luz en esas noches está prohibida.


Procedencia
Nombre original del personaje: Bolverk
Procedencia: The Banner Saga 2 y 3 (videojuego)

Spoiler:


Última edición por Skjöld Heilfsson el Mar Dic 04, 2018 10:04 pm, editado 2 veces
Afiliación :
- Mitgard -

Clase :
Fighter

Cargo :
Mercenario

Autoridad :
-

Inventario :
Hacha de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
33


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Re: De nuestros huesos, las colinas. (Ficha de Skjöld)

Mensaje por Eliwood el Miér Dic 05, 2018 12:49 am

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [2]
Gema de Ascuas
Tónico de res. [1]
Tónico de def [1]
Tomo de Ellight [4]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3318


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