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[SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

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[SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Lun Nov 26, 2018 3:31 pm


Palacio real de Plegia. Una estructura oculta en las ruinas óseas desde la cual la vida del reino se gestionaba con durísima severidad. Si fueras alguien afortunado como para poder entrar en él, te percatarías de las ricas y decoradas construcciones, los pasillos largos y de sobrias alfombras púrpuras que conectaban a grandes salas. Y más importante, la gente que por ellos solía frecuentar. Generales de dorada y resplandeciente armadura, magos oscuros con sus túnicas de sacerdotes impolutas y largas capas tras de ellos o criados que simplemente asentían y acompañaban a quien lo necesitase. Posiblemente, pertenecer a los dos primeros grupos era tarea imposible. A no ser que fueras literalmente el mejor en tu trabajo, deberías conformarte simplemente con seguir vivo.

Pero de entre todo lo que podía haber en tal lugar, siempre estaría aquel que destacaría por encima del resto. Gangrel, el rey de Plegia. Este siempre se encontraba paseando mientras hablaba con sabios consejeros que intentaban asesorarle (en vano) y darle conversación. Y cuando no tenía que hacer todo esto, se encontraba realizando las tareas que un monarca tenía: proclamar leyes, gestionar impuestos y posicionar las tropas.

Normalmente, este era el día a día de Gangrel, al menos cuando no estaba provocando insurrecciones en Ylisse o molestando a los otros dirigentes de cada nación con inteligentes estratagemas para desviar el foco de atención de donde debería estar. Y ese día, desgraciadamente, no estaba haciendo nada divertido a sus ojos. Simplemente paseaba por el gran terraza del lugar, el cual permitía ver todas las ruinas óseas y parte de las ciudades cercanas sin problemas. Y en el centro de esta, la cual se encontraba a bastante distancia del suelo, se encontraba un trono de oro. Y este tomaría mucha importancia ese día. Pero de momento, Gangrel no estaba ahí, simplemente se encontraba a solas y totalmente callado en la punta del lugar mirando sus territorios con una frialdad total, posiblemente preparando los detalles para un nuevo genocidio.

Pero por fortuna para él… Las cosas se iban a volver tremendamente divertidas.

Las puertas se abrirían violentamente para dejar entrar así a dos miembros de la guardia real plegiana, es decir, dos mirmidones de armadura dorada, con una pequeña distinción roja que daba a entender que pertenecían a algún escuadrón que se encargaba de vigilar las cercanías a palacio y ciudades circundantes. Y entre ellos… Se encontraba un joven maniatado con unas esposas de color dorado, las cuales eran normalmente utilizadas debido a un ingenioso sistema que creó el rey en persona: estas tenían cinco agujas camufladas, las cuales se clavaban siempre en puntos que no podrían llegar a causar una hemorragia pero sí severo dolor, pero solo aparecían si se ejercía presión desde dentro… Es decir, que al más mínimo forcejeo del prisionero, estas se clavaban, causando una sensación dolorosa que no le dañaba físicamente, pero sí le disuadía de intentar estupideces.

-¡Mi señor, hemos detenido a este alterador del orden en una ciudad cercana! Vos podéis decidir su destino…

Era el guardia de la derecha, uno mucho más fornido y que claramente parecía ser quien mandaba entre los dos efectivos, quien se inclinó, dejando a solas al otro soldado con el joven que habían atrapado. Gangrel se giraría en ese momento lentamente.

-…Sentadlo en el trono. Y luego dejadnos un poco de distancia

Los dos soldados obedecieron. Y creedme que, en caso de que aquel joven intentara levantarse sin autorización del rey, aquel par de mirmidones no tardarían en rebanarle la cabeza por tal falta de respeto. Una vez dejaron al joven ahí, se apartaron para quedarse custodiando la puerta.

Gangrel sonreiría mientras se acercaba lentamente hacia el trono, analizando frívolamente a aquel que había sido forzado a sentarse en él.

Daría exactamente tres vueltas alrededor del mismo en completo silencio antes de sentarse en uno de los grandes brazos que poseía el asiento, quedándose a escasa distancia del contrario. No hablaría por unos segundos, en los cuales se dedicaba a mirar al frente, con una solemnidad que algunos podrían tachar de sobrenatural. Cualquiera con un poco de cultura podría deducir quién era el hombre de cabello carmesí, y posiblemente más de uno ya se hubiera puesto a llorar por estar tan desgraciadamente cerca de él.

Los labios del monarca se moverían. Y para sorpresa de los dos efectivos que miraban la escena ya a una larga distancia, sus palabras eran de todo menos deducibles.

-De pequeño, robé para subsistir. Me causaron una herida grave en la mano por intentar robar una manzana, que todavía llevo conmigo con mucho honor –dijo con total indiferencia señalando su dura y claramente desgastada mano, en la cual se encontraba una cicatriz del tamaño de una hoja de cuchillo, la cual acabó ahí insertada porque el frutero tenía mal humor y no era nada solidario- ¿Qué has hecho para venir de esta manera hacia un lugar así? Y has tenido suerte… Si un juez hubiera tenido que llevar tu caso y no yo, ahora estarías muerto como marcan nuestras leyes. Pero en mi opinión, la pena mayor es algo innecesario… –se levantó en ese momento mientras se retiraba a sí mismo la corona de la cabeza y la colocaba frente los ojos del otro, para luego dejarla situada en las piernas de este y alejarse hacia las magníficas vistas de la terraza- Así pues, joven… Explica al misericordioso rey de Plegia qué te ha hecho llegar a este muerto reino
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Vie Nov 30, 2018 5:26 pm

Toda buena historia tenía que empezar con un estridente y claro:— ¡¡SOY INOCENTE!! —Gritado a los cuatro vientos con la boca abierta como si no tuviese límites. Ya se habría balanceado de un lado a otro como si hubiese sido poseído por Grima en persona y ahora le hiciese danzar sobre brasas ardientes, pero se había dado cuenta en más de una ocasión que aquellas estúpidas esposas solo le hacían la vida aún más complicada. Entre quejidos de dolor y de frustración, Hiren quién usualmente era un torbellino sin freno, ahora permanecía firmemente erguido, con un puchero digno de inmortalizar.

Lo que menos esperó fue encontrarse ante el mismísimo Rey de Plegia. Tuvo ganas de llorar en aquél momento y tragó grueso, ansiando que se lo comiera el suelo para escupirlo de nuevo por las calles, lejos de aquellos antipáticos guardias que siquiera habían podido ser extorsionados a base de alcohol. Nuevamente debatió en cuanto fue obligado a avanzar hacia el trono del monarca, pero segundos después se vio cediendo, bajando los hombros con respiraciones cortas y entrecortadas por el molesto dolor de sus muñecas. ¡Lo estaban tratando peor que los Kimura!

Pero debía admitir que ese trono era curiosamente incómodo. Siempre había imaginado que sería algo cómodo y cálido, pero parecía todo lo opuesto: ver desde allí sentado a los soldados alejarse entre las penumbras de la sala y al Rey caminando de un lado a otro, le volvieron a hacer tragar en seco. Lo siguió con sus oscuros ojos, en debate interno consigo mismo " ¡Ay, por la Diosa Sagrada de Hoshido cuyo nombre no recuerdo! ¿Qué me hará ahora este Rey Majareta? ¿Me va a matar? ¿Me va a dar de comer a los emergidos? ¡No quiero! ¡Soy demasiado joven para ello! ¡Auxilio! " Pero sus rápidas conjeturas cejaron de golpe junto a las palabras del rey.

¿Robar para sobrevivir? ¿Un Rey? ¿Por qué? Pero aun así, aquella herida que le mostraba era curiosamente creíble a su manera. Bajó la mirada hacia la corona en su regazo. Permaneció callado unos largos segundos, quizás considerando que era la mejor opción que podría elegir. Al final, mordió su labio inferior y dejó de lado cualquier posible vergüenza o temor— Esa manzana... ¿Qué hizo para que aguantara hasta ahora? —La idea se le hacía divertida, más ningún reflejo de ello se vio en su rostro serio, clavado en la silueta del monarca.

La corona no le llamaba la atención, ni el trono de un monarca, ni mucho menos tanto oro como para poder llenar un río con él, Hiren era mucho más simple que eso, pero mientras tuviese dinero suficiente como para poder cumplirse algunos caprichos... Nada sería tan malo en realidad— Agradezco que me haya dejado sentar... ¿Pero no le molesta un poco? —Se dio cuenta de su error y rectificó al instante— digo, estar sentado aquí todo el día, parece que... —¿Qué iba a decir? ¿Qué su real trasero iba a doler? Bufó— ¿que su noble parte trasera vaya a lamentarse estar sentada todo el día en piedra tan dura? —Arqueó una ceja, nunca había sido dado a hablar diplomáticamente con alguien, era lo que menos le había preocupado.

Pero dejando de paso aquello, se acomodó, acercando la mano a la corona, pero no para posicionarla sobre su cabeza, sino más bien para sujetarla con un dedo y darle vueltas en el mismo como si no fuese más que un juguete, no el símbolo de más alta autoridad en Plegia— Me sorprende, Su Majestad, es decir, esa parte tan sincera suya. Escuché que en muchos lugares la pena por robar es que te corten la mano —Frenó el giro y la sujetó con cuidado— verá... Mi historia no es del todo interesante... Solo digamos que unos no quieren mucho a un hijo nacido de una sirvienta... —Él no tenía el menor problema al respecto pero— provengo de Hoshido, imagino que está al tanto de su situación actual... Escapé de allí, pobre... Y solo estoy ganándome la vida de alguna forma ¡¡Y no necesariamente robando!! —De un salto se posicionó de pie.

¡Justo! ¡Mi flauta! ¡Estaba tocándola cuando me apresaron! ¡Estaba ganándome justamente unas cuantas monedas! ¡Devúelvenmela y le tocaré algo lindo a Su Majestad! —Sonriendo de oreja a oreja, aún con la corona en una mano, extendió la mano hacia los guardias, en una directa señal de lo que pretendía de ellos— y... ¡Cuando me vaya mi espada también!


Última edición por Hiren el Sáb Dic 01, 2018 5:20 pm, editado 1 vez
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Sáb Dic 01, 2018 6:50 am

¿Sabéis cuál es la condena por osar alzar la voz al grandioso rey de Plegia? La pena capital. Los insultos eran algo terminantemente prohibido dentro del palacio, a no ser que fueran contra los enemigos de la gloriosa nación. Al rey le ponían nervioso, le recordaban demasiado al fragor de la batalla. Y mira tú por donde, parecía que ese muchacho no conocía demasiado bien las normas y el protocolo de palacio. El rostro de asombro de los dos guardias al ver cómo este se dirigía al rey no tenía precio. Y en el rostro (normalmente indiferente y frío) de Gangrel se iría dibujando cada vez más y más una arcada que acabaría desfigurando por completo la faz tranquila de este. No es que estuviera asqueado, si no asombrado por las confianzas que se daba ese joven con el que toda Akaneia conocía como el “Rey Loco”.

Lo primero que hizo al escucharle que seguía hablando fue tomar las esposas y apretarlas un poco… Demasiado, pues conocía ese dispositivo como la palma de su mano. Tal vez así decidiera estar un poco más atento a lo que estaba diciendo el rey. No dijo absolutamente nada. Simplemente, acercaría la mano a uno de los lados del dispositivo y daría un par de vueltas a una pequeña tuerca.

Los guardias iban preparándose para la más que segura orden: “ejecutadlo”, y por ello desenvainaron sus dos espadas completamente resplandecientes mientras se acercaban lentamente. Pero más grande fue su sorpresa cuando vieron que el ahora recompuesto rey alzaba la mano para obligarles a detenerse.

-Me refiero a la cicatriz –dictó con un renovado rostro indiferente, una vez pasada la sorpresa- La manzana, evidentemente, me la comí. Digamos que no siempre he llevado la corona… -podía leer las intenciones de las personas. Sabía que aquel joven se estaba burlando de alguna forma, y por mucho que su rostro serio marcara lo contrario, era totalmente imposible engañarlo- Y que este reino no siempre ha sido rico y poderoso

“Antes era un desierto”. Pensó con dolor. Cuando él llegó al trono, la situación era todavía peor: la gente se moría de hambre, la guerra con Ylisse iba en su contra y los recursos naturales no eran aprovechados como debían. Y por supuesto, la población era mínima. Esto obligó al rey a aplicar las más pragmáticas y crueles leyes. La violación fue permitida, e incluso se encontraba como una recompensa para los soldados. Las políticas de natalidad eran brutalmente restrictivas y forzaban a tener una cantidad de hijos abusiva, las tierras de los aldeanos pasaron a ser del estado, las tácticas militares se pulieron a niveles que les hicieron remontar la gran guerra y todos los títulos nobiliarios fueron arrebatados para posteriormente ser entregados a los que tuvieran mayores logros. El Consejo de Plegia, formado por cleros y soldados, tomaría el poder legislativo, y la corona el poder judicial y ejecutivo. Pero le dolía, muy en el fondo, muchas de las leyes que proclamó. Y por ello, ordenó que su trono fuera completamente de oro, sin ningún tipo de terciopelo para volverlo más cómodo. Un recordatorio de lo que había que hacer para que la nación fuera poderosa.

-Sí, efectivamente, “mi noble parte trasera” suele resentirse por estar ahí. Pero hay una explicación muy lógica –que no iba a contarle- Para ello. Sea como sea…No has sido arrastrado como un invitado con derecho a criticar el estilo de vida de la nobleza, precisamente

Lo que estaba haciendo con la corona era también una blasfemia penada con la ejecución inmediata. Ese era el símbolo de la soberanía del reino, y literalmente, tener derecho a llevarla era también tener potestad para hacer que todos se tuvieran que inclinar a tu paso. Y ahí estaba aquel mequetrefe, jugando con ella como si se tratara de una vulgar cinta o… No quería ni pensar en eso. Se estaba conteniendo bárbaramente.

Escuchó lo que el joven tenía que decirle en silencio. ¿Un bastardo? Eso en Plegia era más corriente que la arena. La verdad sea dicha, había hecho un experimento para ver si la poligamia era más efectiva que la monogamia… Y vio que sí, así pues, el adulterio estaba no solo permitido, sino que también se incentivaba a él. Los otros reinos le tacharían de pagano o hereje, pero a él, simplemente, le daba igual mientras la iglesia plegiana le apoyara.

El salto del joven impresionó ligeramente al monarca, que seguía sentado en uno de los brazos de su trono. Y ahí seguía aquel osado joven, con la corona todavía en mano y las esposas puestas. El rey suspiró. Y chasqueó los dedos.

Ambos guardias se miraron por unos segundos antes de dirigirse rápidamente al muchacho con la intención de arrebatarle el sacro símbolo del poder, que devolverían a su legítimo portador con solemnidad antes de volver a su sitio, que era custodiando la puerta.

-Joven. Por favor. Un poco de respeto –inquirió el rey mientras se acercaba a él por la espalda. Y con un rápido movimiento de mano, rompería el dispositivo que le mantenía encadenado. Al fin y al cabo, cualquier tipo de cerradura, por muy pequeña que fuera, no era ningún tipo de misterio para él- Estás en el palacio real. Aquí la música no está permitida si no es en la hora de la comida. Y… Además, Plegia no es un buen lugar para ganarse la vida si eres un comerciante o un trovador. Últimamente… La seguridad de la nación se ha visto quebrada por lo que algunos dicen que es una manakete que arrasa templos de Grima sin compasión. Así que… ¿Por qué no me dices tu nombre antes de nada, caballero?
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Sáb Dic 01, 2018 6:41 pm

¡OOOHHHH! —Sus labios formaron esa misma, perfecta, letra. Sí, tenía sentido, la cicatriz, no la manzana. ¿Pero una cicatriz no curaba? ¿Eso significaba que el Rey la había dejado visible por ese mismo motivo? Asintió con un continuo gesto de la cabeza, conforme con la explicación del otro.

Pero la continuación de todo fue demasiado abrupto. Se estremeció al ver a los guardias dispuestos a desenvainar sus espadas en su contra ¿Dónde se había metido la suya? ¡Eso no era justo! ¡Estaban atacando un hombre desarmado! ¿Dónde estaba la justicia allí? Pero su queja mental desapareció, interrumpida por una mueca de molestia que se formó en su rostro nada más el otro movió algo de las esposas. Se agachó un poco sobre si mismo, aunque nada le impediría hacer de las suyas más tarde.

Como hablar tonterías de nobles traseros o usar la corona como si fuese un juguete— ¿Una explicación? —Repitió. Y como consciente de que no bastaría, prosiguió— ¿Cuál? —Carraspeó en bajo— Quiero decir. Es un Rey, la mayor autoridad, pensé que quería sentirse cómodo en todos momentos y comer bien y cumplirse caprichos... Ya sabe —Hizo un gesto de desinterés— como todos los monarcas —Perdonen su ofensa. Él no sabía nada del "Rey Loco" ni nada relacionado a Plegia más que, probablemente, Grima era el Dios supremo de todos... ¿Acaso no parecido a Nohr? ¿Cómo se llamaba allá su deidad todopoderosa?

Y tentado estuvo a salir corriendo nada más ver a los guardias avanzar en su dirección. Si hubiese estado en su sano juicio, habría orado por piedad, pero no, claro que no lo estaba, sino todo lo contrario. Si la muerte lo había perdonado al esconderse detrás de una Deidad supuesta. ¿Por qué no iba a esconderse detrás de un Rey, o de su trono, y habría usado los mismos como escudo? Se inclinó hacia atrás, dispuesto a gritar si la cosa no hubiese sido tan fácil como quitarle la corona y devolvérsela al rey. Suspiró de alivio y finalmente, volvió a hablar de nuevo, otra tontería.

¿Por qué no me dijo que la quería de vuelta? —Inquirió, inocente aparente— se la habría dado... Sus fieles seguidores... Admito que dan algo de miedo —Se inclinó hacia el otro para susurrarlo a su oreja, mirando de reojo los fortachones que custodiaban atentamente la puerta. ¡Y él que quería salir corriendo como si no hubiese un mañana! Estaba seguro que antes lo mataban que dejarlo pasar, seguro ¡Seguro!— ¿Eh? —¡Oh! ¡Estaba libre!— Gracias, gracias —Retrocedió un paso, acariciando sus muñecas, sintiéndolas adoloridas, adormecidas ¡Maldita sea! ¡¿Pero que eran esos artilugios?! ¡Malditos tres veces!

¡Está bien! Error mío —Terminó por admitir. Levantó ambas manos por encima de su cabeza en señal de que se rendiría. Al final, tras unos segundos, balanceó la cabeza hacia un costado— pero no espere diplomacía o buen porte de mi lado —Era, bien pues, una mera escusa— ya le conté. Viví encerrado o en las calles antes de salir corriendo... ¡De hecho iba a ser usado como un sacrificio a...! —Calló de golpe, recordando las palabras del rey:

"[...] Últimamente… La seguridad de la nación se ha visto quebrada por lo que algunos dicen que es una manakete que arrasa templos de Grima sin compasión. [...]"

¡Él y su bocaza! Volvió a dar media vuelta, quedando de espaldas, blanco como la cera a la vez que levantaba ambas manos para cubrir sus labios. ¡Piensa, Hiren, piensa! ¿Qué podía decir para salir de su embrollo ahora?— H-Hiren... Mi nombre es Hiren —¡Que pésimo!— Pero ahora, Su Majestado... ¿Por qué un manakete estaría destruyendo templos de... De Él... Quiero decir... Vale que los seguidores de la innombrable harían cosas así... Pero no creo que alguien sea lo suficientemente estúpido como para ganarse la enemistad de Plegia asaltando los templos de su deidad —Vale. Y eso que hacía unos segundos acababa de decir que era un estúpido.

¡Hurra!
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Dom Dic 02, 2018 9:04 am

-…Yo no soy como todos los monarcas… No nací en buena cuna, precisamente –suspiró- Y no me gustaría parecerme a la familia real ylissense, por ejemplo…

Las palabras del rey fueron mucho más frías que de costumbre, y eso era difícil. Pero de todas formas, ese tipo de reflexiones estaban contempladas en su obra, que en vista de lo que le estaba enseñando aquel sujeto, posiblemente no se hubiera leído. Y no le culpaba, porque había visto a muchos jóvenes llorando porque estaban en periodo de examinación para obtener el título de mago oscuro y ello conllevaba conocerse la obra escrita por Gangrel… Bastante.

-Y lo de comer… Tsk. Desayuno como un mendigo, sigo comiendo como un mendigo y a veces ni ceno. Con la hambruna que pasan mis gentes, no puedo tolerar que en palacio se coma demasiado –los ojos del monarca se perdieron en la nada absoluta, mientras lanzaba un largo suspiro intentando no desesperarse por aquella estupidez- …Sea como sea, esa no es la cuestión que nos reúne

Iría colocando la cabeza poco a poco en su cabeza, acomodándola en su alborotado cabello carmesí. El símbolo del poder plegiano debía estar ahí, y no ser utilizado para las estúpidas dramatizaciones del rey. Eso ya era una lección que se le quedaría grabada a fuego en ese momento dado.

Su indiferencia se haría todavía mayor al verle acercarse para declarar sus sentimientos. La apariencia de los guardias eran irrelevantes. Más bien, uno de los batallones más peligrosos del ejército estaba conformado por espías… Y estos eran bastante “inofensivos” en apariencia, siendo francos. Pero bueno… Gracias a ese dato sabía que le tenía atrapado y no intentaría hacer estupideces. Pero de todas formas, si lo intentaba… Bueno. Tenía bastantes dagas ocultas en su cuerpo.

¿Y qué más le importaba dónde nació el joven? Con una madre fallecida y padre ausente que le abandonó, Gangrel sabía que hasta en el estiércol podías acabar sabiendo de etiqueta y oratoria. Y él era un claro ejemplo de eso. A través de la imitación y el estudio, pudo acabar conociendo los patrones de conducta de la nobleza y recrearlos, y también aprendió la grandiosa capacidad del habla que poseía en la actualidad a base de analizar las palabras que le dedicaban los nobles (la gran mayoría de ellos ahora muertos) y posteriormente convertirlas a lo que él quería.

-La Innombrable. No se me había ocurrido prohibir el nombre de Naga en estas tierras. Muchas gracias por la idea, Hiren –declaró con una sonrisa, soltando una leve risa que cubriría con la mano en la cual había retirado su guante, mientras acariciaba su propia y siempre cuidada perilla- Sin embargo, así es, una manakete ha decidido enemistarse con la corona. Pero no te preocupes por ese menester… –de alguna forma, había captado su atención, y eso significaba dos cosas. Y ambas le beneficiaban a él tremendamente. La primera, que ese niño conocía a la manakete. La segunda, que no solo eso, si no que además parecía tener algún tipo de relación cercana con ella- Porque nuestro más importante inquisidor se dirige hacia ahí, apoyado con los escuadrones de caza más capacitados. Esa pobre manakete no durará ni cinco segundos frente al hijo de Grima… Y cuando haya terminado con ese absurdo detalle, la seguridad de la nación volverá a ser perfecta –se giraría en ese momento mientras daba un rápido movimiento de capa, extendiendo sus brazos a los lados. El tono del monarca cambiaría en ese momento- Pero… ¿Por qué tanta preocupación? Tal vez… ¿Es que la conoces?

Esa última palabra sería arrojada como un cuchillo arrojadizo contra el contrario, buscando hacerle entender que no había que ser muy perspicaz para darse cuenta de que aquel repentino estado que había cobrado Hiren no se debía a la indiferencia, precisamente. Inefable acto era el de apoyar a un criminal en toda Plegia, y en caso de ser cierto y que el muchacho decidiera protegerla… Podría acabar mal.

-Dicen que es atractiva –declaró con una sonrisa totalmente ensayada y falsa, mientras volvía a acercarse a él poco a poco- Y no me gustaría matar a alguien así. Así que… Hazme un favor y dime qué sabes de ella, Hiren. Y te devolveré tus pertenencias
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Lun Dic 03, 2018 8:39 pm

No hay de qué, Su Majestad, a sus servicios —Se inclinó al frente, cerrando los ojos mientras sonreía cual niño bueno. Que ingenuo él, pensando que había hecho algo bueno, prohibir un nombre, sin importar de quién este fuese, no era nada bueno. Caería solo después en la posibilidad de que el país en cuestión, cuya Diosa era, exactamente, la innombrable, no lo verían con ojos amistosos. ¿Pero por qué preocuparse en aquél momento cuando su problema era el Rey León que tenía en frente?

Había decidido, muy a su pesar, que la idea de intentar llegar a un acuerdo con el susodicho no era empresa fácil. Le iba a preguntar acerca del hambre en aquél reino, de los problemas que podían haber si los emergidos allí eran amistosos. Pero repentinamente recordó que no era buena idea platicar de política y problemas económicos en la mesa... Y como el otro había hablado de una manzana... No era ciertamente la intención de Hiren que la recordara y se sintiera mal por ello. Se hizo una propia nota mental: si se daba la ocasión, charlaría junto a una copa de sake junto al monarca, uno nunca sabía, quizás solo necesitaba relajarse un poco, problemas de la corona y todo ese rollo.

He... —Musitó en bajo, desviando la mirada a un lado, hacia los guardias nuevamente— así que el Inquisidor y su grupo de caza... Eso suena... Importante... —¿Cómo decirlo de forma que no sonara poco respetuoso? Si hablaba de quién creía él que hablaba... Tenía la vaga sospecha de que las cosas serían al revés. Pero el Rey estaba tremendamente seguro de sus palabras y tampoco era su intención la de ir en contra de las creencias de un Rey, al menos, no hasta que esté en su presencia, luego, ya era otra historia a parte.

Lo único bueno, al parecer, era que había descubierto donde se había metido esa... Diosa... Eso siempre y que fuese ella— Pobrecit... ¿EH? —Giró brusco ante el monarca y parpadeó, retrocediendo un paso mientras una de sus manos subía hacia su propia mejilla, arañando inofensivamente aquella parte de piel con una uña casi inexistente. Miró nuevamente hacia un lado, hacia el suelo exactamente, como niño que acababa siendo atrapado ante una fechoría— Bueno... Sabe usted... Plegia es un reino bonito y... No quisiera que andasen saqueando sus templos... Esos lugares llenos de historia y cultura... Sí, sí —Al final sus hombros decayeron y volteó hacia el rey.

¡Eso no pintaba nada bien! ¡¡Y sobretodo!!— Ahora... Llamarla atractiva —Arqueó una ceja, casi pareciendo chistoso en el acto— puede decir eso si es un pedófilo... —¡¡Ahora no solo el rey de Plegia iba a matarlo!! ¡¡Sino que Shuten también!! Palideciendo más por lo segundo que por lo primero, avanzó unos pasos firmes hacia el trono del rey y, sentándose en el suelo, a los pies del monarca, juntó ambas manos en señal de plegaria ante el ser supremo— ¡Le contaré! ¡¡Pero no le diga que le dije eso!! ¡Ella me matará! —Porque si algo tenía claro, era que a Shuten la idea no le gustaba en lo más mínimo.

Por ende, lo único que le quedó fue volver a sentarse en el suelo, cruzando sus piernas y sus brazos mientras, pensativo le daba vueltas a las cosas: si le devolvían sus pertenencias era un punto a favor ¿Y qué tan malo podría ser contarle algo que probablemente no iba a creerse por ser demasiado raro? Además, tenía fama de loco, por lo que... Siempre le quedaba que alguien lo confirmara... Si tan solo la Gran Señora de los Kimura siguiera con vida...— ¿Por donde prefiere que empiece?.
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Mar Dic 04, 2018 2:36 pm

Gangrel tenía la necesidad frenética de darle una colleja como si se tratara de su hijo. ¡Qué poco tardaría aquel joven en corromperse si pudiera enviarlo a una academia de magia! Pero de momento no. Pues no era ciudadano de Plegia, así que sus privilegios sobre él eran escasos más allá de los que normalmente poseían los reyes. Suspiró. Y volvió a suspirar. Y otra vez. Y cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, vio que una de sus manos se estaba dirigiendo al cuchillo que llevaba oculto en la ropa. Instintivamente, ya quería acabar con él. Irónico. Pero no. Sabía que podía obtener mucho con las palabritas que este soltaba.

-Lo es. Marc es un capaz estratega que podría conquistar toda Ylisse solo si le diera los recursos necesarios –pero que nunca le daría porque prefería ser él quien liderase ese ataque- Eres un pésimo mentiroso. Como rey no durarías ni cinco segundos –declaró con humor al verle escaquearse de sus preguntas, acercándose poco a poco a él con una sonrisa que parecía más una arcada y tal vez ni siquiera se estaba dando cuenta que tenía en el rostro- Y a la par deberías tener cuidado. Deberías estar muerto ya por tus palabras hacia mi persona, pero es que me estás pareciendo… Divertido

“Y tengo que obtener más información de esa maldita dragona” pensó el rey mientras miraba su cicatriz buscando nuevas palabras con las que jugar con aquel joven y poder tenerle comiendo de su mano. Al fin y al cabo, ya le había atrapado. Pocas posibilidades tenía Hiren de escaparse del duro juicio que imponía Gangrel con cada una de sus palabras.

Pero en el mismo momento en el que el joven volvió a hablar, el rey no pudo evitar abrir los dos ojos como si le hubieran metido una patada en su más que noble zona. E incluso se convulsionaría por unos segundos, al igual que harían los dos guardias. Por suerte para él, antes de que la ira del rey pudiera empezar a desatarse, vio como se ponía de rodillas. Había tenido suerte. Si hubiese tardado un segundo más, posiblemente ahora estaría muerto, y no precisamente por los guardias, sino por el cuchillo que el rey ya estaba desenvainando.

-…En ocasiones normales, tendrías una corta cita con el hacha del verdugo. Pero eres adorable… Y sabes algo que me interesa –acariciaría el pelo poco a poco del joven aprovechando que este se encontraba todavía arrodillado, pero no con ningún tipo de lascivia o cariño… No, más bien le estaba advirtiendo sobre quién estaba llevando las riendas ahí, y quién era el que naturalmente solo debía obedecer órdenes- Y deberías tener cuidado… Mucho cuidado. Te podría dar un castigo mucho más degradante para ti de lo que te jamás podrías imaginarte

Y suspiró al verle sentarse con tanta vulgaridad. Si le dieran un palmo de territorio ylissense por cada estupidez que había hecho ese joven… Ya habría conquistado hasta Regna Ferox. Y toda aquella formalidad que siempre caracterizaba al rey estaba empezando a irse al garete para dejar aparecer aquel ser que antes de llegar al trono estaba. Alguien maquiavélico y retorcido con una pícara sonrisa que tenía la intención de engañar más que otra cosa.

-Bien… Pues quiero que me digas todo lo que sepas de ella –porque ya había caído en su trampa y lo había confesado él solo. Solo con palabras, podías ganar a cualquiera. Y ahí la prueba empírica- Su nombre real, sus poderes, su historia… Y cómo os conocisteis. ¿Acaso me encuentro ante una pareja de amantes? Porque entonces, deberíais compartir ambos el mismo castigo. ¿No crees? Pero aun así… Seré indulgente si eres sincero. En cuanto una mentira detecte, por muy minúscula que sea, tendrás el más humillante y degradante castigo que se pase por mi retorcida mente –y esto no era ninguna amenaza. Era lo que pasaría. No por nada le llamaban “Rey Loco”- Así que procede. Y luego repetirás todo lo que me expliques ante un escribano del palacio. No intentes escaquearte, muchacho…
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Mar Dic 04, 2018 6:26 pm

Parpadeó, tomado por un corto momento por sorpresa. Cierto ¿cuando había sido la última vez que recibía una caricia en la cabeza? Aunque sabía que no había ningún tipo de afecto en semejante acción, la mera acción lo sorprendió. No, no iba a ser rey, no le interesaba serlo, ni dominar, ni ser responsable de personas que nada tenían que ver con él, ni que nunca lo iban a querer... Mentira. Cerró los ojos, dejando vagar por un instante todos sus pensamientos, hasta que los dejó de lado y volvió a prestar atención al monarca por completo.

Claro, allí algo seguía sin cuadrar y era que: aún no había empezado a actuar como era debido ante la autoridad. ¿Qué seguridad le daban? ¿Quién le aseguraba la vida después de contar toda la verdad al loco ese? Sobre todo... ¿Realmente valdría la pena? Parecía orgulloso del tal Marc, pero Hiren estaba más que seguro que de nada serviría un estratega en contra de su Deidad, que de hecho, la única forma de que realmente y solo quizás, pare sus acciones, era una buena copa de sake.

En realidad, Su Majestad, no es que sepa mucho de los manaketes, no soy un experto... —Pero al final se incorporó, juntando ambas manos detrás de su espalda, relajado aparente— Su nombre es Shuten Douji —Quizás... Quizás tomando las preguntas por orden iba a facilitar las cosas... Sí... Por orden... Ahora seguía... Ahm... ¡A la calle con la idea! ¡Ya no recordaba!— Verá, al igual que yo, Shuten es de Hoshido. Provengo de un clan de magos oscuros, tan concentrados en sus metas que se separaron de alguna forma del resto de ciudadanos. Si bien ante los demás llevaban trabajos honrables, por dentro del clan las cosas eran muy diferentes —Inevitablemente comenzó a moverse, a caminar lento y acompasado de un lado a otro, su mirada fija en un lugar cualquiera.

Mi clan le rezaba a una Diosa pagana, diferente a Naga o a Grima, eso porque desde el momento de su fundación, el primer líder les dijo que era una Deidad poderosa y que había jurado protegerlos... Su nombre era Shuten Douji... —¿Le iba a odiar ahora Shuten por decir la verdad? No veía como semejante información, podría ser un problema para ella, o de utilidad para el rey de Plegia— soy hijo del que era el líder del clan y una sirvienta, no fui aceptado y viví la mayor parte de mi vida por las calles de Hoshido hasta que la primera dama mandó a buscarme cuando aquellos queridos amigos de ojos rojos invadieron el país... Me llevaron... Tal como sus guardias, amordazado y esposado, ante el templo principal de nuestra Diosa y estuvieron por ofrecerme como sacrificio... A una piedra —Recordar la escena le causaba tremenda gracia.

Paró, nuevamente firme ante el gran monarca, de espaldas a los guardias, relajado como quién decía y con las manos detrás de la espalda, aún en la misma postura que antes— Entonces, Su Majestad, la piedra se fue rompiendo y dejo ver la figura de una dragona... De lo que todos pensaron ser nuestra Deidad protectora Shuten Douji... Y cuando pensé que me iba a comer... ¡Se convirtió en una niña! —Gesticulando, señaló hacia su costado, la perfecta altura de la muchacha, teniendo en cuenta cuernos y todo— una horda de emergidos entraron al templo y... Salimos corriendo, Shuten y yo quiero decir. No sé que sucedió con mis familiares —Ni le importaba sinceramente.

Y a la que llegué a temer como una deidad guardiana, un dragón enorme y poderoso... Llegué a descubrir que de hecho es una muchahcita de no más de metro y medio... Amante del alcohol, exhibicionista, con curiosos cuernos en la cabeza y una forma arcaica de hablar... Por no hablar de gustos un tanto particulares a la hora de comerse los huesos... —Un ligero escalofrío le recorrió la espalda, rió entre dientes, algo nervioso— y que sobretodo, no soporta que la llamen niña... Aunque parezca serlo... Y haya dormido por quién sabe cuantos siglos... —Miró hacia el techo, ay, por Naga sagrada.

En cuanto a sus poderes... Es como un dragón, se transforma en un ser enorme y escamoso que escupe algo así como fuego sagrado... A mi me daría mala espina luchar con ella... —Por no hablar de una pereza enorme... Era así de simple todo— ... Repetirlo todo de nuevo... ¿Es realmente necesario?... ¡Ah! —Repentinamente recordó algo, avanzó un paso más— ¡Y no somos pareja! Prefiero las muchachas más... Ya sabe usted... —Más desarrolladas por decirlo así— como sea... Yo soy... El compañero de viaje de Shuten, sí —Nuevamente, allí su sonrisa, inocente, divertida y jovial, se ensanchó.
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Miér Dic 05, 2018 8:25 am

Entonces se encontraba con alguien que al igual que él, había usado sus habilidades para engañar. Una supuesta diosa pagana. Tal vez esos datos hubieran sido de utilidad… Si llegaran un poquito antes. El rey arqueó una ceja instintivamente intentando asimilar aquella blasfemia. ¡Solo Grima era dios, y Naga por desgracia también poseía esta categoría! El resto no eran más que paganos como los que supuestamente criticaba el anterior Venerable de Ylisse antes de… Afortunadamente dejar el mundo. Bien era cierto que en el fondo, el rey apoyaba el culto a otras deidades en reinos lejanos como el Padre Duma, por sus similitudes con el Dragón Caído, mas cualquier otra cosa le parecía hasta insultante. Y un claro ejemplo, era el de venerar algo tan vulgar como lo era una manakete. Sea como sea, con ese dato obtenía algo importante con el cual mantener en control a aquella falsa diosa. De todas formas, la historia del muchacho era en parte convincente. Y no veía rastro de mentiras en ella. Más que nada porque era tan simple que no podría haber demasiadas, lo primero de todo.

Y de todas formas, le interesó la descripción brindada. Entonces estaba ante una “niña”. Y eso le parecía interesante… Muy interesante… Quién sabía, tal vez podría acabar utilizándola en alguno de sus descabellados planes… Y nunca estaba de más tener manaketes en el ejército. Sería gracias a Hiren que una nueva rama brotaría en aquel acomplejado complot que preparaba contra Manster y sus hordas emergidas. Más allá de todo ello, detalles como de dónde surgió la joven o por qué huyeron ni tan siquiera eran de su interés. Pero ahora sabía que era hoshidana, tenía por costumbre utilizar un arcaico dialecto, siendo antiguamente venerada, y también detestaba que la trataran como una niña. Ah, no debía olvidar que se la podía sobornar con alcohol, lo cual facilitaría bastante las cosas… Mucho más de lo que se esperaba. Y lanzaba fuego. Bueno, sabía que Marc podría ponerla contra las cuerdas. Confiaba mucho en él… Y este no tenía como costumbre fallarle. Era una fiel pieza del gobierno de Plegia mucho más fuerte de lo que nadie podría imaginarse teniendo en cuenta su minúsculo aspecto, tal vez más fuerte que el propio rey de Plegia, aunque eso no fuera demasiado difícil teniendo en cuenta que este no había entrenado demasiado y solo destacaba en los trucos de manos y la velocidad.

-…Muchas gracias por toda esa valiosa información. Has ayudado más de lo que te imaginas a la nación de Plegia… –declaró el rey volviendo a lanzarle una analítica mirada, la cual buscaba algún nuevo tipo de uso para aquel joven que a duras penas había sido explotado todavía. Sabía que podría utilizarlo mucho más… Solo era cuestión de buscar el cómo- Tus pertenencias te serán devueltas cuando ya no requiera de tu persona

Pero para eso todavía quedaba un poco. No, mentira. Todavía quedaba mucho. Tal vez bastante más de lo que podría agotarse en una vida, francamente. Lo que tenía claro es que un títere tan útil no sería liberado tan pronto. Con él, podría tener cierta influencia sobre esa tal “Shuten”, la cual era verdaderamente (y para qué mentir) lo que interesaba verdaderamente al rey.

-…¿Te estás refiriendo a que te gustan con más atributos femeninos? –preguntó sin ápice de emoción en su rostro, solamente buscando avergonzar al joven un poco más… Simplemente porque le apetecía- Bueno, hay bastantes damas en palacio que cumplen con ese requisito, tal vez alguna acabe por desearte como esclavo si tienes suerte

La sonrisa del rey (como siempre, totalmente falsa, o al menos en ese momento) se iría ensanchando poco a poco al darse cuenta de una eficaz forma de utilizar a aquel muchacho… Y sería más divertida de lo que esperaba. Porque lo de saber que no eran ningún tipo de pareja sentimental era algo que abría algunas fronteras al rey y cerraba otras tantas que por desgracia podría haber utilizado.

-Y ahora, te felicito, te has librado del cargo de complicidad con una asesina, lo cual reducirá tu pena… –y le dejaría seguir vivo. Y es que la intención original del rey era simplemente ejecutar a aquel joven de alguna forma macabra por contentarse, pero se había dado cuenta de lo beneficioso que sería simplemente dejarle vivo para seguir divirtiéndose- Pero deberás comprender que no puedo dejarte por libre… Has infringido leyes plegianas así que deberás pagar de alguna forma

Se alejaría poco a poco, pues sabía que el muchacho estaba desatado así que podría intentar atacarle de alguna torpe forma, aunque luego fuera reducido en cuestión de décimas de segundo. Colocándose frente al lado del trono y dejando caer su peso en él, Gangrel miraría por unos segundos su reino. Todos sabían que no era buena idea entrar en él… Y aun así, había gente que lo hacía. Debía acabar con esa tendencia rápidamente para que no se introdujesen en la cultura plegiana influencias de reinos como Ylisse.

-Te doy tres opciones. La primera de ellas, pagar rápidamente con tu vida –alzó un dedo- La segunda, unirte a mis filas de bufones y cortesanos, que no creo que te guste precisamente –repitió el proceso- O una tercera… Y esta es que pongas tu arma al servicio de la nación. Con esta última opción, se perdonará también a tu “amiga” y os concederé a ambos el privilegio de ayudarme en uno de los más ambiciosos proyectos de la historia… Así que decide
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Miér Dic 05, 2018 5:13 pm

Era desconcertante la forma en que podía pasar de un lado a otro en cuanto a emociones por las palabras de aquél monarca de cabellera rebelde. Y en realidad Hiren no temía por su vida, si no, ya a aquellas alturas estaría hecho un ovillo en un rincón de la habitación llorando por su propia vida. Pero no, claro que no, hacía mucho que había dejado de lado la idea de ser débil y llorica para, simplemente tomarse la vida con una sonrisa y una broma. Era mucho más fácil así, más simple.

Se encogió de hombros. ¿Ayudar? Él solo había hecho si que su vida no acabase tan pronto, no por nada, pero habían muchas otras cosas que ver y descubrir como para simplemente dejar que un verdugo dividiese su cuello de su cabeza y lo dejara por ahí sin su miembro central. En realidad, para él no tenía importancia ayudar Plegia, como no lo había tenido ayudar Hoshido o Nohr a pesar de haber puesto dominio por su tierra natal. Sonrió solo cuando dijo que sus pertenencias iban a ser devueltas y se cruzó de brazos, confiando que lo peor había pasado.

Y claro... Sí, había pasado... Asintió varias veces ante las palabras ajenas— Exacto, exacto. Muchachas más atributadas y amables —Porque Shuten no lo era... Y a este paso no iba a encontrarse un amor, lo veía claro— ¿¡EH!? —Bufó. ¿Pero qué sucedía con aquél hombre? ¿Sirviente? Él no quería ser un sirviente. Se cruzó de brazos y parcialmente le dio la espalda al rey, quedando de lado— agradezco su preocupación, pero creo que prefiero buscar por mi cuenta. Causaré menos problemas y todo eso —¡Mentira! ¡Una triple mentira! En realidad solo no quería ser un sirviente ¿Qué tenía la gente por llamar a los pobres trabajadores: "sirvientes"? No pensaba ser capaz de hacer lo mismo.

Finalmente, pero, tuvo que voltear del todo hacia el rey— ¿Por qué solo parcial? No conocía las leyes de Plegia en la que uno no puede tocar melodías para ganarse unas monedas —Se cruzó de brazos nuevamente, dibujando un puchero de desdén. ¿Es que no había posibilidad de tener alguien de todo aquél país que estuviese de su lado? ¡Seguro los ciudadanos querrían escuchar canciones y animar ese lúgubre lugar!— hagamos así —Como bombilla que se le encendió en pleno cerebro, se inclinó hacia el otro levantando el dedo índice— me dejará algún libro que dicte las leyes Plegianas y me aseguraré de no volver a ir en contra de alguna de ellas —O al menos, sabría como protegerse de cometer alguna barbaridad, porque estaba claro que lo haría. Dicho eso, volvió a enderezarse, apoyando ambas manos en su cintura como quién estaba orgulloso de sus hazañas.

Porque, efectivamente, las primeras dos ideas no me gustan nada... ¿Aunque no soy acaso un bufón de todas formas? —Sonriendo de oreja a oreja miró a su alrededor, sin la menor preocupación en sus facciones— así que... Si es por un perdón y para que cierre un ojo con respecto a lo que hice... E hizo Shuten... —Aunque no pensaba que sería realmente algo relevante, pues seguía dudando de que ese tal Marc pudiese con ella, mejor ir por las buenas— lo ayudaré en lo que deseé... Pero dudo que sea luchar contra nuestros queridos amigos, vi que en Plegia no hay problemas al respecto, no atacan a menos que no se les ataque —Un detalle curioso que no acababa de entender ¿para qué mentir?.
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Jue Dic 06, 2018 6:44 am



Era innegable que rey y siervo se parecían en una cosa en concreto. Ambos tenían un desprecio absoluto hacia la vida. Por parte de Gangrel, justificado porque la suya no solía estar en peligro… En Hiren… Digamos que ya le había advertido que si no fuera porque le estaba divirtiendo, posiblemente su muerte no se habría limitado a corte limpio en el cuello. Tal vez lo desmembraría u ordenaría que le cortaran en dos dejándolo boca arriba en el proceso para que tardara más en desangrarse. Para aquellos que no eran ciudadanos de la nación, la ley de Plegia no establecía el derecho a una muerte rápida, precisamente. El muchacho estaba jugando constantemente con una peligrosa llama que podría calcinarle por completo si se pasaba de listo con ella.

-Comprendo tus gustos, francamente –declaró el rey acariciándose la barba a sí mismo mientras veía el asombro del muchacho por algo tan simple como era informarle de los gustos de las mujeres que había por palacio, la gran mayoría de ellas sacerdotisas de un poder gigantesco o generales que podrían romperle la mandíbula a cualquier bárbaro de un puñetazo, sin olvidarnos también de las cortesanas, las cuales, por mucho que se pudiera pensar, no solían pasearse por palacio demasiado- Sea como sea, la opción la tienes ahí… Aunque dudo que la aceptes

Esa última palabra quería dejar claro que el tema sobre las damas quedaba ahí zanjado pues no era del interés del rey. Tampoco es que estuvieran ahí para eso. Más bien, ¿por qué demonios no estaba leyéndole el código penal para que viera qué había hecho mal y por lo cual merecía un digno castigo?  Tal vez porque en el fondo, hasta al más poderoso de los reyes le gustaba divertirse. Y de lo que no cabía duda es que aquel joven era un gran bufón. Un bufón que por lo que dejaba ver, debería informarse un poco de los lugares que visitaba.

-El desconocimiento de la ley no exime su incumplimiento –aquellas palabras resonaron con severidad en todo el lugar. Hasta los dos mirmidones temblaron ligeramente por aquella repentina seriedad que había aparecido en la faz del monarca- Mas bien es cierto que te resultará útil conocer las leyes de este reino –chasqueó los dedos. Uno de los mirmidones, al ver cuál debía ser el más que claro designio del rey, saldría del lugar para buscar rápidamente aquel libro que escribió Gangrel en su juventud, y con el cual se había creado todo el sistema posterior- Sea como sea, algo más útil en este reino muerto hubiera sido no venir, pues ahora estás condenado a estar en él… Una larga temporada

Hasta que el pecado fuera redimido. Hasta que el plan del rey finalizara. Y para eso quedaba mucho. Tanto que tal vez el joven acabaría tomando el inusual acento plegiano, bastante más fuerte del que se hablaba en Ylisse, por ejemplo. Pero todo aquello no importaba en exceso en aquel momento. Por muchos delirios que hubieran dentro de la cabeza del rey, lo importante es lo que decidía sacar hacia afuera para que fuera escuchado.

-A fin de cuentas, me acabarás sacando alguna pequeña risa sea cual sea tu cargo, y ya lo veo venir… –dijo el rey cuando escucho las palabras del joven sobre convertirse en un bufón, siendo francos… Lo que verdaderamente había propuesto el rey era convertirlo en un miembro más de sus cortesanos, pero bueno. Por lo que había visto bien había hecho en censurarse- Iremos a por los emergidos. Pero no de aquí. Sino de Manster. Porque pienso conquistar ese lugar
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Hiren el Jue Dic 06, 2018 7:18 pm

¿Manster? —Repitió tras una breve pausa. Su mirada, hasta el momento fija en los guardias, específicamente en uno de los que se habían ido, supuso él, a por el código d aquél reino desconocido, volvió repentinamente hacia el rey plegiano, en un movimiento lento y planificado, casi como si planease grabar a fuego en sus retinas todo el paisaje lúgubre de aquella sala del trono.

Quedó quieto un instante, pensativo en lo que el monarca acababa de afirmar. Conquistar un país no era nada fácil, era molesto, era tomar un montón de responsabilidades sin tener la certeza de nada. Pero, era al mismo tiempo algo realmente curioso. Claro, a él no le interesaba en lo más mínimo, sino todo lo contrario. Aborrecía la idea de tomarse responsabilidades que no le correspondían, hasta aquellas que sí. ¿Por qué relacionarse con algo que nada tenía que ver directamente con él?

Vale, estaba bajo los designios del rey, si él lo quería así, así debía de ser, pero no. Se cruzó de brazos, enderezando su espalda y, tras unos instantes de neutral expresión, entreabrió sus labios para hablar— Si con eso puedo ganar su perdón, que así sea —Accedió sin muchos rodeos. Pero no terminó tan simple, allí, sin más, así de simple— pero... ¿Manster? —Algo no le cuadraba— ¿No está algo lejos de Plegia? Sobretodo cerca de los dominios de Nohr... Que a pesar de que probablemente no sea un problema porque veneran al Dios Caído... También queda el asunto de Ylisse y Altea... Ellos no os dejarán desplazarse por sus tierras así de simple... —Musitó, casi más para si mismo que para el resto.

La situación geopolítica de Plegia no era de las mejores sin lugares a dudas. En semejante lugar del mapa, rodeada de países enemigos como lo eran Altea e Ylisse con fuertes creencias en Naga... Sin duda alguna, no dejarían a Plegia pasar. ¿Entonces por qué? ¿Cómo? ¿Qué había de tan interesante en Manster como para usar soldados y recursos cuando parecían estar ya en una situación precaria? No se atrevería aún a preguntar directamente ¿Qué poder tendría por encima de un rey? Nada.

¡Pero! ¡Eso significaba que le iban a devolver su espada y su flauta! ¡Todas sus pertenencias! Así que, al fin y al cabo no había ido tan mal como había podido ir en el caso de no aceptar y terminar sin cabeza. No, definitivamente no quería estar sin cabeza.

¿Se mantendrá por la parte del seguro y se alejará lo suficiente de las costas de Ylisse? Navegar en mar neutral... ¡Aunque últimamente incluso en alta mar hay emergidos, Majestad! —Y allí, nuevamente la enorme sonrisa bailó en sus labios, totalmente animado, ingenuo, alegre a pesar de la situación, era un tonto al fin y al cabo— es sorprendente lo que esos tipos hayan logrado sin siquiera hablar el idioma corriente o necesitar descansar. Hasta podrían ser unos buenos soldados —Asintió varias veces seguidas con la cabeza, conforme consigo mismo, o con su idea.
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Re: [SOCIAL] Lord of a Dead Empire [Priv. Hiren]

Mensaje por Gangrel el Sáb Dic 08, 2018 6:49 am

Sí. Manster. Algunos llamarían al rey loco. Otros visionario. Él prefería considerarse más bien… ¿El mejor estratega que jamás vería la nación de Plegia en toda su historia? Sí. Eso sonaba muy bien. Y quería ser emperador. Lo de rey se le quedaba corto. Envidiaba a Garon. Envidiaba a Pelleas. Odiaba con toda su alma ser el reino plegiano más pequeño. Y así, al menos, se harían un hueco como colonizadores. Por supuesto, todo no acabaría ahí… El rey tenía planes para todos los territorios que habían caído… E incluso los que no habían caído.

La armada estaba preparada a espaldas de Marc y Morgan desde hacía meses, hacia los cuales guardaba ligero recelo por la ayuda que habían entregado a Nohr, y por mucho que la palabra de Grima fuera lo importante… El mundo profano también debía ser protegido. Lo había consultado con el consejo de Plegia, formado por sus más fieles soldados y sacerdotes afines a su ideología, y tenía el visto bueno para usar unas cantidades de dinero exuberantes para aquel proyecto. Lo que había estado haciendo Gangrel hasta el momento en el cual los soldados dieran el visto bueno para partir, era contratar mercenarios y buscar voluntarios. Había encontrado de ambos. Y ahora, tenía una manakete más a sus órdenes, que era lo que verdaderamente le importaba de ese joven. La dragona que había arrasado templos de su reino ahora lo haría con las filas emergidas si todo salía bien. Y sabía que saldría bien, pues ahí estaba Hiren, ese pobre desgraciado que había caído en las garras de las tropas plegianas con el inevitable destino de acabar apoyándolas.

Y vamos a ser francos… Ese muchacho había contribuido tanto al plan del rey sin saberlo que se había ganado el indulto a pulso.

-Por mar, el ejército de Plegia es imbatible. Ni siquiera Ylisse o Altea podrían con él, y dudo que a Nohr se le ocurriera intentar intervenir en una operación militar de mi nación si no es para apoyarla… Pues bien saben que su deuda con Plegia es algo que van a tener que pagar –el rey alternaba constantemente la vista entre el joven y sus uñas, las cuales estaban bastante menos cuidadas de lo que alguien podría esperar de un monarca- Sea como sea, no confundas la posición de mi reino. Hemos ahorrado mucho. Mientras los otros reinos empezaban las conquistas, yo he estado preparando la armada, creando nuevos barcos y apoyando a Nohr para que estos tuvieran una deuda que pagar con mi reino. Estamos rodeados de dracomantes, sí… Pero podemos con todos ellos gracias a la ayuda de nuestros más poderosos aliados: los emergidos. En suelo plegiano, son pacíficos. Podemos permitirnos conquistar Manster… Porque cuando sea de mi reino, tendremos lo único que le falta a esta nación. Campos que cultivar

Oh, espera, rey Gangrel, ¿pero Manster no estaba destruida? Eso era lo que la volvía un objetivo tan perfecto. Todo serían campos. Crearía una docena de ciudades sobre las cuales recaería la labor de obtener beneficios de los bosques cercanos, convirtiéndolos en terreno de cultivo. La madera obtenida de la tala de árboles sería utilizada para la construcción de más barcos, y la comida serviría para cortar de una vez por todas con cualquier lazo comercial que tuviera como objetivo traer comida a Plegia. Lo tenía todo pensado. No se le escapaba ni el más mínimo detalle.

-Los emergidos… Caerán ante mi armada. He hecho pruebas en mar abierto ya. Mis soldados han conseguido aplacarles sin sufrir a duras penas bajas. Conocemos por el estudio empírico sus estrategias. La victoria de Plegia está asegurada en esta guerra. –movió la mano de lado a lado, despreciando al sujeto que seguía dándole consejos los cuales había contemplado miles de veces ya- Pero tu trabajo para esta nación no es el de consejero, sino el de mercenario

Chasqueó los dedos. Y ambos mirmidones, con el respeto que merecía el protocolo, sacarían al descubierto los objetos requisados al joven, y se inclinarían frente a él con la flauta y la espada. De todas formas, sabían que las armaduras que llevaban les cubrirían aun si este intentaba algo con el arma.

-Sea como sea… Comprende que no puedo permitid que escapes… Así que… Creo que estos dos caballeros te enseñarán tus nuevos aposentos en palacio –giraría lentamente la cabeza, mientras se dirigía de nuevo a su trono con una sonrisa de oreja a oreja. El chaval lo había conseguido- Dejadle alguna habitación del servicio. Y tú, Hiren… Por favor, no montes un espectáculo innecesariamente. Tu audiencia ha terminado

Un nuevo chasquido de dedos serviría para que ambos soldados desenvainaran sus armas, para obligar al joven a ir donde el rey había ordenado.

Mientras escuchaba como se lo llevaban, mirando todavía al bello paisaje desde su trono, no podía evitar reír a carcajadas. Si eso era lo que quería Hiren, lo había logrado. Nadie en años había logrado provocar aquella reacción en Gangrel de una forma tan sincera. Tal vez… Y solo tal vez… Se divertirían mucho luchando juntos.
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