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[Social] La mejor medicina para el alma, es la dulzura de otro ser humano [Priv. Eileen]

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[Social] La mejor medicina para el alma, es la dulzura de otro ser humano [Priv. Eileen]

Mensaje por Onix el Dom Nov 04, 2018 10:07 pm

En una noche calurosa y despejada, Onix se encontraba durmiendo en su respectiva habitación del área de servicio de palacio, cuando una pesadilla que tuvo lo despertó de repente. Se sentó sobre su cama sobresaltado, con la frente sudando y su cuerpo temblando debido a la ansiedad. Desde hace un buen tiempo Onix venía teniendo sueños recurrentes relacionados a los traumas que había sufrido los últimos meses dejándole paralizado de miedo por unos minutos y con una horrible sensación en el estómago. Por esta razón, se mantenía muy despierto durante las noches, sin poder pegar un ojo por horas hasta estar lo suficiente cansado. Después de sentarse por un momento en su cama, el chico volteo instintivamente para ver hacia la cama donde dormía su compañero de cuarto, observando que este seguía durmiendo profundamente, sin haber notado todavía que el cuervo estaba despierto.

- Maldita sea…- Masculló Onix en voz baja para sí mismo, colocando su garra sobre la frente y cerrando los ojos con frustración.

Onix inspiró profundamente y solo un largo suspiro, aparto las sabanas de su cama y silenciosamente se levantó para tomar el candelero de la mesita más cercana a él, caminó de puntillas y lentamente hasta la salida del cuarto para así evitar hacer el mayor ruido posible. Después de cerrar la puerta detrás de él, Onix encendió la vela que llevaba y comenzó a caminar por los oscuros pasillos del palacio, mirando lo que había a su alrededor para poder ubicarse hasta llegar a donde se suponía que estaba la cocina. Al llegar ahí, dejo el porta-velas en el suelo, se agacho lo suficiente para acercarse, usar sus garras y levantar una tabla floja del suelo. Abajo había un pequeño compartimiento donde tenía guardada una botella de sake barata que estaba a medio beber.

Tengo que dormirme ya, así que con dos vasitos o tres bastaran”- Pensó antes de levantarse con la botella en la mano.

El cuervo colocó la botella de sake sobre la mesa del centro de la cocina y recogió del suelo el candelero. Buscó un vaso limpio en la alacena de la cocina y lo dejó junto a la botella que había sacado antes. Caminó y se volvió agachar enfrente del compartimiento donde había sacado el recipiente, para colocar de nuevo en su sitio la tabla que había sacado, hizo caso omiso a lo que había detrás suyo y bajo su guardia por un momentos mientras terminaba de colocar la tabla.

- Bueno, con todo esto, supongo que me iré a la biblioteca…- Comentó en voz baja, antes de dejar escapar un quejido después de accidentalmente pellizcarse un poco la carne de las garras- ¡Ay! ¡Hostia…!- Contuvo el resto de malas palabras que cruzaron por su mente, acercando la zona inflamada a sus labios.
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Re: [Social] La mejor medicina para el alma, es la dulzura de otro ser humano [Priv. Eileen]

Mensaje por Eileen el Lun Nov 05, 2018 6:23 pm

—Bardana, Angélica, Caléndula, Mandrágora...—daba un repaso a las plantas que se me habían pedido con sumo cuidado. Es decir, ¡era el palacio real! ¡ESE Palacio Real! Haría asímismo un inventario rutinario y señalaría en una lista lo que consideraba escaso o necesario. Sin embargo, ¿sabéis lo gigante que es un palacio? ¿Creéis que en un día habría terminado? No, había pasado toda la tarde entre formalidades y rodeada de cajas , campos, oculta en sótanos. No obstante mi tarea aún no había acabado. Eileen no se marcharía hasta haber completado su tarea de cabo a rabo, de Durban a…Hum… ¡Chon’sin! En resumen, no dejaría el palacio hasta que mi deber hubiera concluído, como se debía. Mi hogar -fácil de deducir- no se encuentra tan cerca de este maravilloso lugar, por lo que quedarme a dormir no ha sido una petición muy difícil de aceptar. Han sido tan comprensivos. ¡Y luego dicen que la humanidad está perdida! Eso es que no conocen Durban. No importan los piratas, o la guerra que se pueda estar librando, el pueblo y la monarquía mantiene el espíritu vivo, eso es lo que realmente importa. Aaah, qué reconfortante era ser capaz de piropear tu propio reino.

Hace mucho que nadie salvo los guardias estarían despiertos, y yo me mantenía en pie en pos de mi misión. Era una persona diligente sin duda; no voy a negar que a veces mis párpados pesaban más de la cuenta y que echaba una cabezadita, despertándome sobre una de las cajas cerradas en medio del sótano o apoyada en una de las paredes. Nadie podía enterarse por lo que todo lo que escriba es secreto no solo de estado sino internacional. ¡En qué lío me iba a meter si se enteraban! En uno de esos lapsos en los que mis ojos se abrían de par en par para volver a la tarea mi estómago rugió. Agradecía que nadie fuera testigo del monstruo que vivía dentro de mí, qué vergüenza. Siempre en los peores momentos. Era de lo más normal eso sí, no había probado bocado desde que me encerré junto a todas las plantas medicinales del palacio. Por ende, decidí que era un buen momento para hacer un merecido descanso y hacer una incursión a la cocina aprovechando las sombras, el refugio de la noche. No es que no se me diera permiso a coger alimentos… Me daba más respeto a mí tomar algo de la cocina real. ¿A nadie más? Bueno, a mí sí.

Ataviada de un simple vestido blanco de manga corta decorado de líneas granate el cual me llegaba hasta algo pasadas las rodillas, me dirigí a la cocina más próxima que recordaba. Pregunté disimuladamente a uno de los guardias quien estaba cabeceando, mas resultó en un intento fallido. El pobre estaría muy cansado y yo ni siquiera reunía el valor para elevar la voz. Proseguí mi camino sin hacer ni un ruido -llevaba un calzado plano bastante cómodo había que remarcar- alcanzando la meta después de… cuánto era… ¿media hora deambulando por el palacio? Sí, admito que me perdí. Controlé lo suficiente mi estómago… No, sofoqué sus gruñidos para que no despertara a la mitad del edificio. ¡Era una mala bestia! Terminaría con el mundo, engulliría a los emergidos y a la gente que poblaba la tierra. Un apocalipsis bastante imparcial, pero qué horrible, oh santo cielo, qué horrible. Lo que sí me sorprendió fue uno ruido procedente de mi destino.

—¡Ay! ¡Hostia…!—¿¡Era esa mi señal!? ¡La señal para que Eileen entrara a socorrer a alguien!

—¿¡Está bien!?—abrí la puerta de sopetón, pero no tuve en cuenta la fuerza con la que la abrí. Ésta se chocó contra algo y rebotó hacia mí, pegándome de lleno en la cara. Por inercia me llevé ambas manos a la nariz, siendo mi expresión la de un jerbo recién despierto por la mañana. No obstante, avancé hacia delante hasta toparme con la mesa, abriendo los ojos entonces para ver lo que había a mi alrededor. Era… sake, un vaso y… alas. Alas negras enormes en la espalda de un chico de una edad aproximada a la mía probablemente. Oh. ¿Se habría dado en la cabeza al levantarse en el sitio contra el mueble? Era muy normal.

—¿Está bien?—repetí esta vez con más tranquilidad pero con la nariz roja. Seguía de todas formas preocupada, aunque al menos no era algo como que se estuviera desangrando. Cosas de la vida.

Vestido:
Imagina este vestido pero en manga corta y de mayor (?) https://i.pinimg.com/564x/b0/11/81/b011813ac552672022558f47eb52cbad.jpg
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Re: [Social] La mejor medicina para el alma, es la dulzura de otro ser humano [Priv. Eileen]

Mensaje por Onix el Mar Nov 06, 2018 10:17 am

De repente, la puerta de la cocina se abrió de un sopetón y una chica apareció gritando en la escena. Tanto el cuerpo como la mente de Onix reaccionaron bruscamente ante este evento, dejando primero escapar un par de graznidos involuntarios y luego batiendo sus alas varias veces antes de moverse por completo hacia adelante. Luego de pasar un poco el susto, el cuervo respiro pesadamente y volteo su rostro hacia la chica, su expresión era seria y su garra todavía estaba colocada en su pecho para intentar que el corazón se mantuviese en su sitio.

- ¿Qué? No, no estoy bien- Respondió el laguz de mal humor, intentando todavía controlar los temblores en sus dedos y levantándose del piso para colocarse enfrente de la chica- Casi me matas de un susto, ¿qué pensabas al gritar así?- Onix la observó fijamente, haciendo una breve pausa antes de terminar de calmarse. Soltó un largo suspiro luego de analizar mejor la situación, cerró los ojos y se rasco brevemente el puente de la nariz para despertarse- Bueno, ya no importa, no ha sido nada importante... Solo no vuelvas a entrar a la cocina de esa forma, hay gente durmiendo, y otros están intentando dormir…- Contuvo un bostezo con la garra y rápidamente cambió de tema- ¿Quieres algo de beber?

Poco después de escuchar su respuesta, el cuervo caminó hasta donde estaban guardado los vasos y tomó uno de ellos para servirle a la chica un poco de agua fresca que había almacenada dentro de una de las tinajas de barro.

- Ten, puedes beber un poco- Comentó el chico, dejando el vaso de agua sobre la mesa y cerca de la chica- Si no tienes sed, puedes usar el mismo frío del vaso para bajar un poco el rojo de la nariz- Señaló a sí mismo con la punta de sus uñas hacia la cara.

Dicho esto, el chico caminó hacia el lado de la mesa donde había dejado antes la botella de sake y el vaso vacío, tomó ambos con las garras y los colocó momentáneamente sobre una de las encimera de la habitación para que estuvieran fuera de la vista por un rato.

- ¿Tienes hambre? Puedo servirte una ensalada, un poco de queso, un trozo de pan…- Hizo una pausa, volteándose entonces a la chica, dejando de mencionar nombres ya que este solo se dedicaba a las tareas de limpieza y no sabía por sí solo cómo cocinar.
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Re: [Social] La mejor medicina para el alma, es la dulzura de otro ser humano [Priv. Eileen]

Mensaje por Eileen Hoy a las 8:56 pm

He de decir que me asusté al escuchar los graznidos. Retrocedí un solo paso, casi un saltito. Se habría enfadado conmigo seguramente, era fácil hacerlo. Sin embargo, el oír que estaba en buenas condiciones hizo que el susto se me pasara como una pequeña llovizna que simplemente descarga unas cuantas gotas y se va con el viento—Creía que le había pasado algo. Imagina que realmente sí se hubiera, no sé… Cortado el dedo, o le duele el estómago. Para eso estoy yo aquí. Si le sucede algo, no tema gritar. Era… ho… ¡hostia!—me llevé la mano al pecho con orgullo, el mismo que profesaba hacia mi profesión. Ser una clériga no era susurrar palabras a un Dios invisible, era curar a las personas. Si tenía un accidente, si enfermaba, no debía tener miedo a gritar. ¡Y si se moría solo, en un rincón fuera del alcance de alguien, al que ni siquiera yo pudiera llegar…! La sola idea de que una criatura tan bonita como él pasara por tal calvario partía mi corazón en dos.

—Gracias—me avergoncé ligeramente al ser consciente de que parecía una llamita en medio de la oscuridad que iluminaba el camino a los transeúntes. Tomé un sorbito del agua ofrecida para después poniendo el frío sobre la nariz. Vi cómo ocultaba cosas en la encimera, y realmente me picaba la curiosidad, mas el hambre… era patente, se saboreaba… ¿o era mejor decir que el no saborear nada era lo que devoraba mi atención? Contuve la risa ante mi propia broma, apartando al vaso de mi nariz—Pan con queso estaría bien. Me gusta mucho el queso—dejé entrever mi gran sonrisa, buscando entre los víveres de la despensa los ingredientes para la gran obra culinaria que tenía entre manos. Sería la nueva chef de Palacio, me contratarían para servir en las más grandes galas, a la mismísima lady Yuuko. Finalmente conseguí una hogaza de pan y un trozo de queso. Era… maravilloso. El descubrimiento del nuevo mundo.

Me hice un bocata generoso a pesar de ser a saber qué hora de la madrugada, mas me había perdido entre los mares del tiempo. Fue el primer bordisco y dejé escapar una especie de gruñido de satisfacción. Era lo mejor que había probado en varios días. ¿Era esa la diferencia de calidad entre la comida de Palacio y la mía? Mamma mia. Me di cuenta entonces de mi falta de decoro y volví a recobrar ligeramente la compostura—Disculpe el alboroto a estas horas de la noche… ¿Pero qué ha sido lo que le ha hecho gritar a usted? Supongo que me preocupé demasiado pero una nunca sabe… Lo siento de todas formas—crucé los pies un momento, pensativa. ¿Se habría dado un golpe? No le había dado indicios de eso. ¿LE DOLÍA EL CORAZÓN? Esperaba una respuesta sincera.
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