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[Social] También somos lo que hemos perdido [Priv. Lucius]

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[Social] También somos lo que hemos perdido [Priv. Lucius]

Mensaje por Raven el Sáb Nov 03, 2018 9:37 am

A lo lejos, se extendían hasta el horizonte las llanuras que tanto caracterizaban su tierra natal, Lycia. Un halo de luz cubría cuanto era observable, recubriéndolo de un tono áureo que en pocas ocasiones había tenido la fortuna de disfrutar, durante el pleno amanecer. Un mar de sentimientos contradictorios se encerraba en su pecho, martilleándolo por dentro al buscar una salida que no iban a encontrar. Nunca dejaría que sus sentimientos afloraran frente a nadie, jamás se daría el permiso de deshacerse de su disfraz, dejando al desnudo su verdadera persona. La máscara que se había labrado desde el fatídico incidente había sido su única salvaguarda, el chaleco salvavidas que le había impedido sumergirse en la más oscura nada, en la muerte en vida.

No obstante, en su vida, desde su muy tierna infancia, había una única constante que se había mantenido sin cambios, dando una pizca de orden a todo el amasijo de bienvenidas y despedidas. Como un hilo indestructible a pesar de la peor de las tormentas, siempre se mantendría intacto aun si es más de una ocasión había intentado cortarlo. Un amago de sonrisa se atrevió a asomarse en su rostro mientras chasqueaba la lengua. Una vez más, el hilo se acortaba hasta llegar a su nacimiento, al sujeto causante de la única estabilidad en su vida.

Sacó una desgastada llave de la pequeña alforja que asomaba en la parte delantera de sus pantalones. Todavía no entendía cómo algunas personas decidían llevarlo en la parte trasera, casi regalando su contenido a los amantes de lo ajeno. No era su problema y ni siquiera se molestaría en avisar si presenciaba un hurto. La vida en sí misma era la mejor lección posible y la única manera de aprender de forma efectiva solo era una: a mazazos.

Con destreza, introdujo la llave en la cerradura, dejando que las viejas bisagras se encargaran de anunciar su llegada. Un poco de aceite solucionaría el problema, pero no podía pedir demasiado por el precio de ese lugar. Lanzó una rápida ojeada al lugar, asegurándose de encontrar todo en su lugar. No notaba la presencia de nadie en la estancia, por lo que levantó una ceja mientras dejaba su macuto sobre lo que recibía el nombre de “cama”. En su vida previa habría sido incapaz de, siquiera, pensar en la idea de descansar en un mueble harapiento y andrajoso como aquel, pero había pasado ya mucho tiempo desde que había dejado de dar importancia a los bienes materiales.

¿Estás por aquí, Lucius? –No se había preocupado de mirar en una minúscula habitación adyacente que les servía a la vez de armario, despensa y cámara de los secretos. En realidad no quería imaginarse qué diantres haría allí el rubio, en caso de encontrarse en la estancia. Todo el mundo tenía sus rarezas, incluso él. Porque de hecho… ¿quién sería tan necio de mantenerse a su lado, pudiendo conseguir una vida más que digna en cualquier otro lugar? Algo con su persona no estaba bien, teniendo en cuenta que en más de una ocasión se lo había recomendado, incluso ordenado.

Sin esperar una respuesta, se sentó sobre el borde del colchón para dejarse caer de espaldas, cerrando los ojos en el proceso. Los últimos encargos que había tomado le habían desgastado tanto física como mentalmente. Aprovecharía lo que restaba de día para descansar y recomponerse de sus encargos por tierras de Durban y de otros estados lycianos.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Mercenario

Autoridad :
-

Inventario :
Hacha de bronce [1]
Vulnerary [3]
Vulnerary [2]
Esp. bronce [1]
.
.

Support :
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Especialización :

Experiencia :

Gold :
984


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Re: [Social] También somos lo que hemos perdido [Priv. Lucius]

Mensaje por Lucius el Vie Ene 11, 2019 7:23 pm

Salir en plena madrugada quizás no hubiese sido la mejor de las ideas. Sobre todo, con lo pesado que se le estaba haciendo el trayecto en los últimos días, y que unas cuantas noches las había pasado en vela, ya fuese por atender a quienes requiriesen sus servicios, o por meros problemas de insomnio. Lucius no tenía costumbre de realizar peregrinajes tan largos, y aquello le estaba pasando factura a su frágil constitución. Pero si pudo aunar fuerzas esa mañana para salir temprano, era porque restaban unas escasas millas para regresar a lo que podía llamar hogar.

Su viaje al reino de Bern había sido harto agotador, lleno de capítulos que harían replantearse a más de uno el no tomarse tan a la ligera salidas como aquella. Al menos, podría alegar que había sido una experiencia muy fructífera, y que regresaba con la conciencia tranquila de haber desempeñado su papel como mensajero de la Santa.

Y así fue como tras una larga travesía desandando sus pasos, regresaba a Lycia. Los primeros albores de la mañana despuntando por las colinas fueron los que le recibieron nada más llegar. Debía reconocer que echaba muchísimo de menos los parajes del lugar, además de esa tranquilidad que tanto caracterizaba al país últimamente. Desde luego, el ambiente que se respiraba en Bern no tenía nada que ver con aquello, pero por esa misma razón se había propuesto desplazarse hasta allí. Tantas tribulaciones atormentando a sus gentes a causa de los Emergidos requerían de toda la ayuda posible, incluida la inestimable atención de Santa Elimine. Aun así, Bern requeriría de mucho más para sanar todas sus heridas y salir adelante; él ya hizo todo cuanto pudo.

Por fin había llegado a las puertas de esa humilde y pequeña casa en la que su Señor y él encontraban cobijo. Ni mucho menos desprendía el aura ostentosa de la antigua residencia Cornwell, pero… No se podía quejar. Sus años de estancia en un orfanato le habían servido para bastarse con cualquier lugar que tuviese un techo con sus cuatro paredes. El que le preocupaba un poco al respecto era Lord Raymond, preguntándose cuan bien (o no tan bien) habría encajado pasar de su viejo hogar a aquello. Difícil saberlo con lo reservado que se había vuelto desde entonces…

Con una mano sosteniendo su fiel báculo, y la otra rebuscando en su macuto, le llevó un rato sacar la llave y abrir la puerta. ¡Y cómo chirriaban las bisagras! El monje se anotó mentalmente que tenía que buscar aceite y engrasarlas antes de que su compañero regresase de su encargo en Durban. Más que nada para que no se llevase la sensación de que la casa había estado harto desatendida durante su ausencia.

Sin embargo, nada más poner un pie en el interior, se escuchó un ruido sordo que provenía de una de las habitaciones. Lucius pegó un respingo y clavó una mirada acongojada a la puerta que daba al lugar en cuestión. La sangre se le heló en cuestión de segundos, al hacerse la peor de las suposiciones posibles en tal situación. Sobre todo, cuando él mismo ya había sufrido con creces en el pasado que unos intrusos allanasen su casa. Se habría quedado petrificado por el pánico, de no ser porque sintió más culpabilidad que miedo; la casa se había quedado varios días vacía, convirtiéndose en un reclamo para ladrones.

Lucius tomó una bocanada entrecortada de aire y trató de reunir el poco aplomo que tenía. Agarrando el báculo con sus temblorosas manos y alzándolo a nivel del pecho, se acercó lentamente hasta la habitación. Sentía que los hombros le pesaban una barbaridad por culpa de los nervios, pero peor fue tratar de mover los pies, casi arrastrándolos con cada paso que daba. El vano de la puerta ya apenas los tres palmos. Dos. Uno…

Antes de que el miedo le ganase el pulso y se hiciese un ovillo, se adentró en la habitación de una zancada, apretando los dientes y levantando el báculo por encima de su cabeza.

Y ahí se quedó. La persona que halló tumbada sobre el camastro captó su atención antes de hacer nada. La reconoció ipso facto.

¡L-Lord Raymond…!

A Lucius se le desencajó la mandíbula. Demasiado estupefacto estaba para darse cuenta de que todavía seguía sosteniendo el bastón en alto, en un ridículo acto de aparentar amenazante, y varado en frente de su Señor.
Afiliación :
- ETRURIA -

Clase :
Priest

Cargo :
Monje peregrino

Autoridad :

Inventario :
Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
arco de bronce [1]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
772


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Re: [Social] También somos lo que hemos perdido [Priv. Lucius]

Mensaje por Raven el Miér Feb 06, 2019 9:19 am

Apenas abrió perezosamente un ojo cuando una voz conocida hizo acto de presencia. No movió ni uno de sus músculos, manteniéndose tumbado y con la misma expresión adusta que de costumbre. Volvió a cerrar los ojos, dejando que una vez más las sombras del pasado le persiguieran durante unos segundos –¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames de esa manera? No me llamo así, y mucho menos cuento con un título nobiliario –Ya no. Podría poner la mano en el fuego, y no se quemaría, si afirmaba que aquellas palabras eran las que más salían de su boca cuando el rubio le acompañaba.

Durante largos años, su presencia había sido la única variable constante que servía como guía de su vida, y aunque su vida se había desmoronado por completo, aunque todo cuanto había construido a su alrededor no eran más que ruinas, él permanecía allí, a su lado, sin ninguna intención de abandonar su función. Tampoco se sentía cómodo ante la supuesta relación de servidumbre que perduraba entre ambos, a pesar de haberle repetido en otras tantas ocasiones no existía un escalón que los separase. Sus realidades eran las mismas, su lugar en la vida no dependía de su presencia, pero como en tantas otras ocasiones ni siquiera una voz más alta de lo normal acompaña de una orden lograban disuadir al clérigo de su libertad. Aunque quizás era dicha libertad de la que se aprovechaba para mantener su estatus pasado. Quién sabía.

De un movimiento veloz se puso de pie, caminando hasta posicionarse al lado del rubio –¿Estás practicando para algún tipo de obra teatral? No sabía que te habías vuelto actor ambulante, a lo mejor así consigues algo más de dinero. No creo que por gusto vayas caminando con los brazos en alto –Elevó una ceja a la vez que sus ojos se dirigían hasta el punto más alto de la vara de su compañero. Negó con la cabeza, dejando que una arruga más marcada cruzara su frente.

Cuando el clérigo parecía haber regresado a sí mismo, sacó una pequeña bolsa de cuerpo que había mantenido atada, por dentro de sus propios pantalones, dejando que cayera sobre la mesa con un ruido sordo pero metálico. Podía deducirse fácilmente el contenido de su interior, unas cuantas monedas que había recibido como compensación por su trabajo en las islas lejanas, al servicio del gobierno de Durban. Nunca había sido especialmente dicho en la administración del dinero o de los beneficios con los que contaba antaño su familia, su padre siempre le había regañado por ello. Así que ahora le dejaba la tarea a su fiel compañero, cuyo estilo de vida sencillo y minimalista era mucho más acorde a la situación en la que se encontraban en los últimos tiempos.

Se me ha hecho extraño que no estuvieras cuando he llegado –No lo miró a la cara, simplemente observaba con detenimiento la estancia. Era pequeña, fría, casi sin contar con las necesidades básicas pero por lo menos el techo no tenía goteras, todo un milagro. No era necesario invertir mucho tiempo en cuidar de un lugar como aquel, pero a pesar de todo el rubio siempre encontraba tiempo para dedicarle, haciendo que pareciese algo más un hogar. Sin embargo, en esa ocasión había algo que no lograba encajar como en las anteriores ocasiones, algo se sentía diferente –¿Has ido al mercado o algo? –Con cuidado, se quitó el cinturón del cual colgaba el hacha, arma que había decidido aprender a utilizar no hacía tanto tiempo. Lo dejó con cuidado apoyado contra la pared, dejando que ambos extremos de la prenda se enredaran con el filo del arma.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Mercenario

Autoridad :
-

Inventario :
Hacha de bronce [1]
Vulnerary [3]
Vulnerary [2]
Esp. bronce [1]
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